Historia Moderna Universal

Europa, siglo XV, XVI y XVII. Renacimiento. Protestantismo. Revolución científica. Contrarreforma. Expansiones ultramarianas. Crisis del feudalismo. Humanismo. Sociedad estamental. Cultura barroca. Casa del Islam. Monarquías absolutistas

  • Enviado por: Davichu
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 79 páginas
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HISTORIA MODERNA I

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

      • TEMA 1. LA CRISIS BAJOMEDIEVAL Y LA GESTACIÓN DE LA EUROPA MODERNA

- El fin de la primera expansión europea. La crisis del modo de producción feudal. El concepto de modernidad a prueba. Continuidad y cambios

- Texto. Introducción al Decamerón

. Texto. Conflicto de los payeses de remensa

- Texto. Dies Irae

- Texto. Economía moral de la multitud.

I. LA TEMPRANA EDAD MODERNA

      • TEMA 2. EXPANSIÓN ECONÓMICA Y ESBOZO DE UNA ECONOMÍA MUNDO

- Reactivación Demográfica y crecimiento agrario

- La expansión ultramarina

- La revolución de los precios

      • TEMA 3. EL CAMBIO IDEOLÓGICO Y LA CRISIS RELIGIOSA - El fenómeno renacentista y sus interpretaciones

- La reforma protestante y la ruptura con la cristiandad

      • TEMA 4. EL REORDENAMIENTO POLÍTICO DE EUROPA

II. EL SIGLO DE HIERRO

      • TEMA 5. EUROPA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI Y EL SIGLO XVII - El debate en torno a la crisis del siglo XVII

- Los orígenes de la hegemonía económica de la Europa noroccidental

- Sociedad estamental y conflictos sociales

      • TEMA 6. CAMBIO RELIGIOSO. CULTURA BARROCA Y REVOLUCIÓN CIENTÍFICA - Crisis religiosa y contrarreforma

- Los orígenes de la revolución científica

TEMA 1. LA CRISIS BAJOMEDIEVAL Y LA GESTACIÓN DE LA EUROPA MODERNA

EL FIN DE LA PRIMERA EXPANSIÓN EUROPEA.. LA CRISIS DEL MODO DE

PRODUCCIÓN FEUDAL. EL CONCEPTO DE MODERNIDAD A PRUEBA: CONTINUIDAD Y CAMBIOS

Europa conoció una crisis generalizada en el siglo XIV. Existe un consenso total acerca de esto, no así sobre las causas y consecuencias de la misma.

Desde el siglo XII hasta el XVIII Europa vivió periodos cíclicos donde se alternan expansión y crisis. El crecimiento y decrecimiento -los ciclos en general- serán más cortos a medida que nos acercamos a nuestros días

Estas etapas son consideradas seculares, aunque realmente no lo son.

En Europa se dieron 3 factores de tipo catastrófico que dieron lugar a una crisis de población. Estos factores son la peste, el hambre y la guerra. Son conocidos como “las tres parcas”. Son tres constantes en la edad media, pero en el siglo XIV será cuando confluyan interrelacionándose, y además son de gran intensidad.

Se dan gran cantidad de explicaciones para la crisis del XIV, pero pueden resumirse en 3:

  • Ecológico-naturalista: se apela a factores naturales, y en concreto a dos: la peste y las hambrunas

  • Neo maltusiana: Malthus propone en el “Primer ensayo sobre la población” (1798) que existe un crecimiento absolutamente diferenciado entre población recursos de carácter alimenticio en las sociedades preindustriales. La población crecería de forma geométrica, mientras que los recursos lo hacen de forma aritmética.

POBLACIÓN 1 / 2 / 4 / 8 / 16 / 32 a = (a-1)* r

RECURSOS 1 / 3 / 5 / 7 / 9 / 11 a = (a-1)+r

( r = variable constante )

A medida que la serie aumenta, la disparidad entre los elementos también lo hace. Esta disparidad es mayor en un sistema en el que las técnicas de almacenaje son muy limitadas. Según Malthus las crisis en el mundo en el que se movía eran debidas a la alta natalidad.

En el siglo XX el neo maltusianismo recoge los principios de Malthus, y explica todas las crisis mediante el desequilibrio entre población y recursos, en el caso de las sociedades preindustriales. En las sociedades industriales las crisis se explican por un exceso de producción. Malthus defiende, por tanto, un control de la natalidad (defiende los coitus interruptus, los preservativos de tripas de animales…) Es un tanto radical, y por ello Malthus no publicó sus trabajos en vida.

El planteamiento neo maltusiano ha sido aplicado en nuestra época por economistas neo liberales a las crisis del tercer mundo (África, Asia..) Esta tendencia ha sido criticada por autores no neo liberales. Para ellos la disparidad responde a la mala distribución de la riqueza.

  • Crisis del modo de producción feudal. Ciertos autores afirman que es una crisis de carácter global, de un ecosistema social, económico y político. Es una crisis de la forma de producción feudal: después de una tendencia secular de crecimiento en la época medieval se produce una reorganización de la producción y del ecosistema. Es una transición del feudalismo al capitalismo. Esta teoría parte de autores neo marxistas como Hilton, que a su vez deriva del debate de autores como Dobb y Sweezy (años 40 del siglo XX) acerca del feudalismo y como se producía la transición al capitalismo. Últimamente han seguido esta escuela autores como Brenner, en un artículo titulado “Estructura de clases agrarias…” Otras obras le contestaron dando lugar al “debate Brenner”

Explicación ecológico- naturalista

Europa se vio influida durante todo el siglo XIV, pero en especial a partir de 1347, por la peste. Esta fue de las primeras hipótesis explicativas a la hora de analizar la crisis del XIV. Pero esa crisis había surgido antes del 47, por lo que habría que buscar otras razones.

En la Europa de la edad moderna se llamaba “peste” a cosas muy diferentes. La peste del XIV era una peste bubónica. Se disemina desde los ganglios inflamados y los pulmones y como síntomas visibles aparecían moraduras producidas por hemorragias cutáneas en todo el cuerpo y la inflamación de glándulas del sistema inmunológico (axilas, ingles), que es a lo que se llama bubones.

Las razones que se dieron en su tiempo para el surgimiento de la enfermedad dependieron del sector que las diera, hablándose así de castigo divino, de un envenenamiento de los pozos de agua por parte de los judíos y los vagabundos… Las explicaciones dadas por la medicina, por los “más racionales” hablaban de una corrupción o alteración del aire, debido a:

  • Mala conjunción astrológica

  • Paso de un cometa

  • Temblores de tierra que liberan gases venenosos

Esta alteración del aire afectaba a la sangre que era uno de los cuatro humores corporales (flema, cólera y melancolía) y estar enfermo o sano dependía de la adecuación de los cuatro humores. Los métodos recomendaban una cura mediante la salida del humor alterado -en este caso la sangre-, lo que da lugar a que un cuerpo enfermo se debilite aún más.

Parece ser que la peste procedía de Asia y tendría que ver con lo que nosotros entendemos como guerra bacteriológica: en Crimea existía una colonia genovesa en la ciudad de Kaffa que estaba siendo asediada por los mongoles. Los genoveses cerraron la muralla y los mongoles comenzaron a lanzar intramuros a compañeros que habían caído enfermos. La enfermedad la propagaron marinos genoveses que habían contraído el mal. Al final de 1347 la peste bubónica se había extendido por las ciudades portuarias que recorrían los genoveses. Había ido de Constantinopla a Marsella pasando por Cerdeña, Córcega y Sicilia. En Junio de 1348 toda Italia había recibido la peste, gran parte de Francia y, en España, la corona de Aragón. A mediados de 1348 ya estaba presente en Castilla, Normandía, el sur de Italia, el sur de Inglaterra y el sur del imperio germánico. En 1349 ya incidía en el resto de Inglaterra, el resto del mundo germánico y los países escandinavos. En 1350 ocupaba todo el territorio de Europa: Suecia, Rusia, norte de Europa…

El mayor problema de la época fue el desconocimiento de la medicina hacer acerca de la transmisión de la enfermedad. En realidad era el resultado de una asociación de varios animales: se transmitía al hombre por un parásito que albergaba la rata, y cuando la pulga acababa con ella se transmitía al hombre.

La más común de las pestes hasta el siglo XVIII fue la bubónica, que es a la que responde esta asociación de animales.

La incidencia de esta peste y la mortalidad que ocasionaba rondaba el 90%.

La peste negra es endémica de la rata negra (rattus rattus). El bacilo que produce la enfermedad se denomina tersinia pestis o pasteurella pestis. La pulga es la llamada xenopsylla cheopis, que tras chupar la sangre de la rata de propagaba la hombre. Surgía por tanto la peste en los barrios más pobres, sucios y superpoblados ya que allí había hacinamiento, promiscuidad y un importante trasvase de población. Después llegará a los barrios más ricos.

En el siglo XVIII se produce la disminución de la peste bubónica ya que es entonces cuando se comienzan a hacer obras de saneamiento. La rata negra se ve así desplazada por la gris o la parda (rattus noruegicus). Esta es huésped de otro tipo de pulga, la nosopsyllus fasciatus, que ya no busca al hombre como animal sustituto.

Durante todo el periodo medieval se denominó peste a muchas afecciones muy dispares, entre ellas la peste pulmonar o neumónica (se contagia de persona a persona con un periodo de incubación de 4 días, desarrollándose como neumonía y teniendo una incidencia del 100%) y la peste septicémica (el bacilo entra por la tos y los esputos en el sistema sanguíneo y produce la muerte en pocas horas). También es típico de éste periodo el tifus, relacionado con al alimentación (en Inglaterra se conoce como fiebre del hambre) y con la higiene (se transmite por le piojo).

En la época, para evitar el contagio intenta mantener el aire que se respiraba en estado pro mediante maderas y ropas perfumadas, hogueras en la calle, enterramientos rápidos… Bastantes médicos hablaban también de mantener la sangre en buen estado, y no sólo el aire. Para ello había que mantener una buena alimentación a base de frutas, verduras, pimienta, vinagre… También había que usar vestiduras que apretasen poco. Junto a esto había una defensa de las prácticas religiosas a través de las cuales había que implorar la ayuda divina, También se recurre a la magia con talismanes, hechicería e invocaciones.

Será normal llevar a los enfermos a instituciones de reclusión conocidas como Lazaretos para evitar que se propague la enfermedad. También se crearán cordones sanitarios: cierre de murallas, vallados… para evitar la marcha de contagiados a otras poblaciones donde se volviese a transmitir la enfermedad.

En cualquier caso, el modelo más efectivo queda reflejado en la expresión cito longe tarde: huir pronto y lejos y volver tarde. Esto es lo que intentan los protagonistas de la obra de Bocaccio.

Como consecuencia de la peste se dio un aumento espectacular de la mortalidad. No afectó en todo caso a todos los territorios europeos. Russell es quien más ha estudiado la incidencia demográfica de la peste. Según él Inglaterra pierde un 25% de la población, al igual que sucede en París, mientras que Hamburgo perdió entre el 50 y el 60 % de su población. En cualquier caso, su incidencia fue mayor que la de la II Guerra Mundial.

Después de la peste negra aparecieron más pestes durante la segunda mitad del XIV y parte del XV, pero con menos incidencia. Además fueron brotes aislados como sucede en 1361, 1373, 1380, o ya en el siglo XV en el 1438. Incluso la peste. Incluso la peste se mantiene en el siglo XVI, también reducidas a pequeñas zonas geográficas y en brotes aislados. Sucede así por ejemplo en 1507 en la corona de Castilla, 1555 en Venecia y entre 1562 y 1565 con pestes en Europa central e Inglaterra. Esta última fue algo más importante, estableciéndose pena de muerte en Inglaterra a personas que llegaran a Londres desde zonas contaminadas como Windsor,

Junto a estos factores naturales están las hambrunas. Las variaciones climáticas dieron lugar a periodos sostenidos de hambre que tienen gran importancia en los años 50-60. Las hambrunas también habían existido antes del siglo XIV, pero sí fue significativa la acumulación de crisis agrarias y malos años de producción que dieron lugar a pérdida de cosechas e incremento del hambre. Algunos autores han explicado estas crisis como resultado de una serie de variaciones climáticas, tales como una elevada pluviosidad en la primera mitad del siglo XIV, lo que debió provocar que se pudriese la simiente.

El problema de éstas tesis (difundidas sobre todo por autores nórdicos que parten de la premisa de la dependencia agrícola debida a un escaso nivel técnico (el anteriormente citado mal almacenamiento). Europa había tenido periodos de enfriamiento alrededor de 1315, lo que dio lugar a periodos de lluvias muy fuertes que pudrirían las semillas. Estos periodos de lluvia daban lugar a periodos de mucho calor que tampoco eran adecuados para las cosechas. Entre estos autores destacan Utterström, que pone en relación ciclos económicos con climáticos: las crisis del XIV y del XVII corresponderían con inviernos duros, y el desarrollo de entre 1460 y mediados del XVI correspondería con un invierno benigno. Para la crisis del XIV da como motivo del cambio climático el abandono del cultivo de cereal y de vid.

Explica también la peste negra como resultado de estos cambios climáticos. Según él se ubica en un periodo de veranos calurosos que darán lugar a la multiplicación de la rata negra.

Levi Bacci establece también esta relación entre cambios climáticos-enfermedades-hambres.

Estas tesis darán lugar a críticas, dadas en su mayoría por autores franceses y alemanes desde la escuela de los anales por autores como Hellewer, Von Bach, Leroy o Ladurie. Las respuestas son, en la mayoría de los casos, de tipo metodológico. Duby explica en “Guerreros y campesinos” que la recesión agraria comenzó antes del siglo XIV. Defiende por tanto que los posibles cambios climáticos y epidemias serían variables acumulativas, y no causa de la crisis en sí mismas.

Leroy establece que a Utterström le faltan variables para elaborar la curva climatológica a largo plazo. Sólo conoce puntos aislados y del norte de Europa. Además son datos más cualitativos que cuantitativos.

Explicación neo maltusiana

Esta explicación afirma que la crisis se debe a un desequilibrio entre población y recursos. Entre estos neo maltusianos encontramos a Postan, Titow Laugden. Junto a esto habría que apuntar los cambios dados al uso del suelo.

La primera expansión europea (XI.-XII) dio lugar al incremento de terrenos cultivados para la obtención de alimentos. Primero se ocupan los suelos mejores, y después los suelos marginados, con lo que la productividad del suelo será menor.

Las rotaciones habrán tocado fondo en el siglo XIII. Lo obtenido era cada vez de peor calidad y el incremento de la población produce una fragmentación mayor en las parcelas. Junto a esto se produce un avance en los pastos y las plantas como el algodón en detrimento de los cereales. Entre 1314-1317, anteriormente a la peste pero sin explicarla, se produce una crisis muy grave consecuencia de los “veranos podridos” y que se pueden considerar de larga duración. Toda Europa se ve afectada, sobre todo Francia e Inglaterra, por la gran escasez de pan. Los precios de los productos agrícolas van a subir. La Península Ibérica se ve asolada por crisis entre 1343 y 1346 por pésimas cosechas y un clima adverso. La incidencia de la mortalidad dio lugar al abandono de tierras (despoblados) que hacen posible y se vuelve a los comienzos de la 1ª expansión europea.

Las malas cosechas de cereales y el bajo rendimiento agrícola harán que el hombre moderno tenga un estado permanente de desnutrición, lo que hace que se obsesione por la comida. Será sólo en las fiestas donde se den las comidas. La posición social se va a manifestar en la cantidad y la calidad de la comida que se toma. La carne y el vino no existen en la vida de los pobres, sino que toman alubias con cerveza y cereales.

La Guerra de los Cien Años fue el conflicto franco-inglés que, junto con otros conflictos menores, diezmaron a la población, el territorio y el material utilizado en el campo, se dan saqueos y hay un aumento impositivo. La guerra dio lugar a la aparición de la renta feudal centralizada. El conflicto franco-inglés fue de larga duración y muy sofisticado. Al no existir un ejército nacional aparecen ejércitos de mercenarios. La normalización de recursos llevó a una nueva fiscalidad regia de recaudación a sus súbditos, sobre todo a los más débiles. Si a esto le añadimos la crisis del siglo XIV. Si a esto le añadimos la crisis del XIV no podremos apelar ya a variables de carácter naturalista.

A esto hay que añadir la acción incontrolada de los mercenarios que asediaban los territorio, llamados “banderías nobilicias”, que actuaban como malhechores feudales en su forma de nobles. Esto sucede durante la minoría de edad de Alfonso XI de Castilla. Los campos de cereales eran fáciles de recuperar por no las vides, los huertos, los molinos y los hornos, así como la cabaña ganadera.

Los reyes recurrían a mercenarios con unos capitanes que ofrecían sus servicios al mejor postor, y en época de paz dejaba de recibir la soldada y vivía del saqueo.

En 1454 se firma la paz de Lodi. En el siglo XV la guerra no va unida a la crisis como en el siglo anterior. Muchos autores han intentado buscar una solución la porqué de la violencia entre os siglos XIII y XV. Esta vigencia será consecuencia de las bajas rentas feudales que los propios señores veían como descendían según Hilton. Los campesinos se veían presionados por el rey (renta feudal centralizada) y por los señores. La guerra se convirtió en una profesión que basaba sus beneficios en el botín y el saqueo. Desde estos planteamientos, la crisis del XIV no es algo coyuntural, sino producto de la tendencia estructural de varios siglos, después de un apropiamiento feudal que va a llegar hasta la caída de impuestos feudales por agotamiento del suelo, por falta de avance tecnológico… Las cargas impositivas sobre los campesinos se incrementan como resultado de una presión creciente por parte de la clase dominante. Dice Hilton que no se podía seguir en esta linea, y lo que hay es un desequilibrio entre producción y distribución de excedentes. Con el nivel de fuerzas productivas del siglo XIV quizá se habría podido mantener a la población. El problema venía por el aumento de impuestos y la presión de las rentas.

Así, la explicación introduce nuevas variables como el conflicto social y la crisis social. La crisis se explica mediante la crisis del ecosistema global con variables naturales y sociales que actuaron asociadas con alguna dominante, lo que provocó la primera crisis del mundo de renta feudal. Este momento es importante ya que es cuando se da el paso del feudalismo al capitalismo. En la explicación marxista no se acepta que sea una crisis puntual, sino que se dice que es estructural y no se puede explicar sólo desde el modelo económico capitalista, porque la crisis feudal es diferente y la explicación de la crisis debe ser de carácter internista o desde su propio paradigma feudal. Las consecuencias fueron las guerras y conflictos de clases, ruina de las clases altas y proceso de expansión territorial como sucede en Castilla (lucha contra los árabes) y ya en el siglo XV se extenderá con la colonización de territorios africanos, americanos y asiáticos.

Consecuencias de la crisis del XIV

Lo más significativo es la aparición de un incremento importante de los despoblados. Junto a esto se produce un retroceso importante de los espacios cultivados, una alteración de precios y salarios junto a la caída de las rentas señoriales y, rodeando todo esto, una gran cantidad de movimientos sociales y alteraciones sociales que adoptan formas diferentes.

El siglo XIV dio lugar a una gran cantidad de núcleos abandonados de una forma definitiva (villages desertes en Francia, lost villages en Inglaterra, despoblados en España y Wustungen en Alemania). Como explicación de estos despoblados se aducía la muerte fruto de varias epidemias. Realmente esta variable es sólo una de ellas.

Los lugares de despoblado están asociados a terrenos pobres: zonas de montaña, terrenos poco fértiles, bosques… Esta coincidencia habitualmente no es casual. Con las muertes catastróficas se produce la atracción de algún núcleo próximo a ese territorio más atractivo. En definitiva, se produce una reordenación del poblamiento, habiendo un movimiento a zonas mejor comunicadas, mejores suelos, mayor comercialidad… Por tanto los despoblados no son sólo manifestaciones de las muertes, sino el retorno a un equilibrio y se vuelve a la utilización de bosques y tierras de pastos a su utilización original y apropiada. A comienzos del XIV Alemania poseía 170.000 núcleos rurales y a finales del XV, y habiendo existido ya un periodo de recuperación, hay 40.000 deshabitados.

Hablar de despoblado equivale a hablar de un retroceso en el espacio cultivado. En muchos casos estos suelos pasan a ser tierra de pastos. Otra hipótesis novedosa para explicar esta circunstancia pasa por establecer una relación entre la crisis medieval y el aumento de la ganadería trashumante lanar. Esto se confirma en la corono de Castilla. Se da éste aumento por que la ganadería necesita menos mano de obra que la agricultura. Otras veces las tierras vuelven a su origen natural convirtiéndose en bosques. Fossier explica que en este periodo también se procede a un aumento de la industria textil, que lleva a este aumento de la ganadería ovina. Un caso paradigmático de ésta circunstancia es Inglaterra: el paisaje típico de open fields (típico por lo menos hasta el siglo XIV en Inglaterra) se verá se verá interrumpido por la inclusión de los enclose, todo ello producido por el aumento de la ganadería.

Las tierras que se abandonan son las de peor calidad, las que se han colonizado posteriormente. El equilibrio agricultura-ganadería se rompe a favor de la segunda.

La crisis provocó además alteraciones tanto en precios como en salarios. El aumento del precio se dio fundamentalmente en los alimentos básicos, como el cereal. La escasez de mano de obra hará que también aumenten los salarios de los jornaleros. En 1351, en Castilla, se produce un texto legal, el “Ordenamiento de Menestrales” de las Cortes de Valladolid. En el se regulan las condiciones de trabajo, se fijan los niveles de salarios y también se establecen los precios de la venta de numerosos productos. Estos precios fijados no son siempre respetados. En Inglaterra y también en el mismo año se elabora el llamado “estatuto de los trabajadores”, que al igual que en Castilla dará lugar a un incumplimiento sistemático, y por ello encontramos que se vuelve a legislar sobre ello posteriormente tanto en Castilla como en Inglaterra, donde Enrique II decreta en 1569 nuevos ordenamientos en torno a salarios y precios.

En el siglo XIV se observa una evolución diferencial entre los precios de productos agrarios y los salarios. Los precios, al margen de cuestione muy coyunturales relacionadas con momentos de carestía, tienden a la baja. En cambio, los salarios registran un alza continuada. Los precios que bajan son los del grano, del cereal. Esta tendencia a la baja no tiene la menor incidencia en los productos especializados como el vino y los productos de origen ganadero. Esto tiene que ver con una caída en términos relativos de las rentas señoriales: los señores territoriales vieron erosionadas sus percepciones debido a varias causas. En el siglo XIV muchas de las rentas habían pasado a ser en metálico y eran fijas. En un momento como este de alta inflación se ven considerablemente depreciadas. Además el señor tiene menos campesinos que le paguen debido tanto a la elevada mortalidad como por la emigración de campesinos a la ciudad.

También en relación con este fenómeno se produce un progresivo abandono de las explotaciones directas de las reservas de los señores mediante sernas. Ahora los señores intentan una explotación de carácter indirecto, cediendo sus campos a cambio de censos. Así se garantizan unos ingresos fijos anuales. En la práctica esos ingresos se devaluaron por el proceso de inflación.

También aparecen una serie de consecuencias de carácter cultural, ideológico... a la crisis del siglo XIV. La muerte se convierte en un espectáculo cotidiano. Adquiere así un importante protagonismo y aparece un grupo denominado de los "flagelantes". Eran individuos de procedencia social muy diversa que iban en procesión con una cruz delante (por eso también se llamaron "cruciferi"), rezando y azotándose hasta sangrar. Este movimiento sería la manifestación de la histeria colectiva provocada por la angustia causada por la peste negra, por la muerte sin control y como respuesta negativa a la organización eclesiástica. Es un movimiento herético que se encuadra en un momento en que la religión es un acto público. Se extenderá y cobrará fuerza, tanta que el Papa Clemente VI condenara en 1349 las doctrinas que dan un valor casi sacramental a la flagelación.

Esta crisis hará que también cambien las formas de comunicación con la divinidad, producto de la constante presencia del dolor y la angustia. Son las "formas de piedad". Durante los siglos XII y XIII la forma de devoción más habitual es la del Cristo triunfante ya que corresponde a una época de bonanza. En el siglo XIV se impone la devoción por el Cristo crucificado, sufriente. La imagen de la virgen también se había presentado en "majestad" hasta ahora: jóvenes con niños de los brazos. Con la crisis del siglo XIV se sustituye esta imagen por la "dolorosa": adultas con el cuerpo de sus hijos muertos en los brazos.

Todo esto refleja una nueva sensibilidad hacia la muerte que se convierte cada vez más en un espectáculo, sobretodo de los núcleos urbanos. La imprenta contribuye a este fenómeno, defendiendo a una nueva actitud ante la muerte. Aparece así un libro, el "Ars Moriendi" en la región de Renania alrededor de 1465, que se convierte en el libro xilográfico más vendió durante bastantes años.

Encontramos dos actitudes básicas ante la muerte

  • De relajación de las costumbres debido al apego a la vida

  • De desvío del mundo y preparación para la vida eterna. Es aquí donde se desarrollan diferentes experiencias místicas dentro de una serie de conventos espirituales de carácter individualista de renuncia al mundo. Algunos de estos puntos adelantaban cuestiones que propondrá después Lutero. La expresión más importante de esta vía es el texto "Imitación a Cristo", atribuido a Thomas Kempis. Debió publicarse a comienzos del siglo XV. Es un texto religioso de lectura individual que defiende el desprendimiento de las banalidades modernas. Se reflexiona sobre la condición de miserables de los humanos.

La muerte pasa a tener un lugar destacado en la literatura y en el arte general. Aparecen así las danzas de la muerte. Las más antiguas son las francesas. Es un baile que realiza la muerte con humanos de todos los grupos sociales de acuerdo con la jerarquía de la época: primero el Papa, después el emperador, nobles... Tiene un sentido de crítica: todos vamos a morir independientemente de nuestro nivel social.

También resultados de toda esta ideología será que a finales del siglo XIV tiene gran éxito un canto fúnebre, el "Dies Irae". Este canto se incorporó en el siglo XIV a la misa de difuntos y ocupó un lugar central en esta ceremonia, permaneciendo en ella hasta el Concilio Vaticano II. Ese texto da la imagen de un dios padre vengativo, que castiga y sentencia. Todo esto es resultado de una época de crispación y terror.

Otra consecuencia más de la crisis son las revueltas y luchas. Durante el siglo XIII también habían existido protestas, pero en ese momento las tensiones sociales se habían canalizado por cuestionar religiosas. Gran cantidad de los movimientos milenaristas tenían un importante contenido social. Muchos movimientos, tanto heréticos como ortodoxos, se habían dedicado a promulgar la pobreza, la lucha contra el infiel. En los siglos XIV y XV el conflicto se hace más directo y más frontal, con movimientos de gran amplitud territorial así como con movimientos localizados en pequeñas núcleos. Todos estos movimientos se concretan de un modo que todavía no está claro, dependiendo de los autores en que nos fijemos. Pero encontramos dos tendencias principales: la de Rudé y la de Thompson.

Rudé afirma que hay una diferencia notable entre conflictos pre industriales y post industriales. El típico industrial es la huelga, que tiene un alto componente político. Los movimientos pre industriales adoptan la forma de motín: una contestación contra el sistema, el modelo. Se suelen producir en ciudades donde hay mercado ya que suelen responder a crisis de subsistencia. Rudé habla de una forma de acción planteando que la habitual suele ser de acción directa: quema de casadas, de efigies de los responsables... En definitiva, de violencia contra la propiedad. Según él son movimientos espontáneos donde hay un proceso de agitación y falta de organización, dirigidos desde fuera más que desde dentro de las masas. La composición de estas masas sería muy heterogénea, apareciendo campesinos, pequeños propietarios, artesanos rurales, trabajadores de explotaciones campesinas y mineras... En las ciudades habría pequeños tenderos, propietarios de puestos de venta, de talleres, asalariados... En cuanto a las ideas que sustentan habitualmente estos movimientos encontramos más complicación ya que el 90% los integrantes de las masas serían analfabetos y además hay una gran diversidad de ideologías. Aunque sí que aparecen unas ideas en general en todo el grupo como la apelación a la tradición, la vuelta a los derechos que se tuvieron el pasado que, habitualmente, son inventados. Se intenta volver a una situación idílica donde no había clases privilegiadas, a un "paraíso perdido" (Milton).

El general, estos conflictos -incluidos los más virulentos como el inglés de 1381- no suelen criticar directamente al rey ya que es de origen divino, sino que se dice que la voluntad del monarca ha sido forzada o secuestrada por sus oficiales, validos o favoritos. En el siglo XVIII encontramos incluso una época de "falsos zares": pensaban que el zar había sido realmente secuestrado y había un suplantador.

Probablemente la crítica más interesante a este planteamiento es la que proviene Thompson. Ataca la idea de dirección, de espontaneidad, que planteaba Rudé. Thompson hizo en su momento una adaptación del concepto de clase social desde el marxismo pero intentando apartarse de criterios económicos y modos de producción. Aporta a la idea de clase social una dimensión diacrónica, de construcción en el tiempo e incluye elementos de carácter cultural e ideológico. En su momento fue muy criticado por el marxismo reduccionista, pero finalmente demostró ser una idea más válida. Dice pues que la clase tiene que ver con lo dicho antes y además incluye el concepto de economía moral: en las clases bajas hay una idea moral, hablando económicamente y de precios, de lo que es justo y de lo que no lo es. La economía tiene así relación con la moral y no con el mercado. Esta es la idea de los artesanos, campesinos, del mundo pre industrial. Por eso estos movimientos no son espontáneos, sino que surgen cuando hay gente que intenta subir los precios de productos de primera necesidad y acapara productos. Se reacciona ante algo que para la multitud es inmoral. Basándose en esto, Thompson afirma que cuando hay acaparamiento de productos por parte de unos individuos se intenta primero el pacto con el que comienzan las mujeres ya que son las administradoras de las casas. Saldrían a las calles para protestar organizando ruido y llamando a que se sumará la gente a su manifestación. Suelen llegar a lugares emblemáticos de poder e intentan llegar a un acuerdo con las autoridades, tenderos, molineros, grandes propietarios, por vía pacífica. Si éstos ceden la solución ha llegado. Sólo se llega a la violencia y a la acción directa cuando estos individuos no llegan a un acuerdo.

Los levantamientos del siglo XIV no era algo nuevo: ya hubo situaciones de conflicto en un momento de crecimiento económico. Pastor ha acotado una serie de términos como "movimiento", que sería la oposición al poder constituido. Estos "movimientos" presentan dos formas básicas: la resistencia y la lucha. Desde el punto de vista económico ambas formas son resultado de dos momentos distintos. La resistencia, activa o pasiva, respondería a un crecimiento económico y se manifestaría en reacciones jurídicas tales como huir o no pagar impuestos. La lucha sería propia de crisis y desaceleraciones económicas. Son más agresivas y compulsivas y traen consigo violencia, quemas, enfrentamientos...

En el período entre los siglos XIV y XV los movimientos adoptaron la forma de lucha. De estas luchas también se ha establecido un sistema de clasificación. Para algunos autores como Herrs está luchas no tuvieron un programa revolucionario ni se buscaba un cambio de un modelo económico-social a otro. Por tanto se debería hablar de motines, levantamientos.... La tipología que establece para estos motines es la siguiente:

  • luchas contra la ofensiva señorial

  • luchas de oposición a la renta feudal centralizada

  • sublevaciones urbanas

  • movimientos religiosos, con especial referencia a los movimientos mesiánico y milenaristas

  • movimientos xenófobos, antisemitas...

En general no hay una razón única para estos movimientos como sucede con el movimiento francés de la Jacquerie, aunque sí que hay un factor que domina son los otros.

Las luchas contra la ofensiva señorial

Son una reacción de los campesinos ante la intención de los señores de cobrar nuevas rentas, nuevos impuestos. Dentro de este grupo a que explicar la Jacquerie francesa de 1358, la revuelta que inglesa de 1381 y los conflictos de la corona de Aragón, que vio en su territorio una serie de movimientos desde 1409 hasta 1486, momento en que se da la "Sentencia arbitral de Guadalupe", donde le actúa de árbitro en el conflicto entre señores y campesinos.

La Jacquerie francesa se da en 1358. A comienzos del año se dan una serie de revueltas en París acaudilladas por un mercader llamado Etienne Marcel. En la primavera del mismo año la llanura del centro de Francia era el escenario de una insurrección campesina, de un movimiento bastante violento. Esto es lo que se conoce como Jacquerie. A mediados de año la revuelta urbana confluye con los conflictos del campo, constituyendo este hecho una auténtica novedad.

La Jacquerie es un modelo importante de heterogeneidad de las revueltas.

Marcel es un comerciante elegido por el parlamento. Intenta llevar a cabo reformas que plasma en la Gran Ordenanza, aprobada en marzo de 1358. Pretendía colocar al rey bajo el control del parlamento. Marcel dura bastante poco en el poder. Busca alianzas con una serie de ciudades flamencas (territorio feudal del rey francés), pero fracasa en ell intento, al igual que cuando intenta conectar el movimiento con la sublevación campesina que había estallado en febrero. El 31 de julio es asesinado por gente de su entorno. De esta manera el Delfín Carlos controlará París.

La sublevación campesina francesa de 58 ha sido llamada Jacquerie porque a los campesinos franceses se les llamaba Jacque bonhom. Esta revuelta tiene como trasfondo la contraposición entre señores y campesinos. A esto se añade la propia coyuntura del momento: época de desastres ocasionados por la peste negra, malas cosechas, la Guerra de los Cien Años... Los historiadores tradicionales decían que la Jacquerie sucedía en un ámbito muy reducido. Ahora sabemos que superó el Beauvaisis, pasó al este de París y llega hasta Normandía, Champaña, Lorena y se registran también desórdenes en Amiens, Brie, Artois...

Anteriormente se había presentado como un movimiento de subsistencia espontáneo resultado de la miseria, el pillaje y la Guerra de los Cien Años. Fourquin estableció la generalidad del conflicto, donde habría un fondo común (el conflicto entre campesinos y señores), pero también habría unos precipitantes que serán puestos en relación con la tregua entre Inglaterra y Francia en la Guerra de los Cien Años que se da a año y medio antes del conflicto de la Jacquerie y que hace que los mercenarios estén ociosos e intenten vivir a costa de los campesinos de la zona por medio de razzias durante casi un años. Además los campesinos tuvieron que enfrentarse a una nueva carga. Carlos "el Malo" de Navarra intentar conseguir el trono francés para lo que despliega su ejército. Los franceses son derrotados en Poitiers (1356) lo que hace que se aumente la carga para los franceses ya que el rey Juan y un gran número de sus nobles son secuestrados y se pide un rescate elevado que lleva a la aristocracia de la Ille-de-France a dedicarse a saqueo para recuperar a los miembros de sus familias. También se aumentaron los impuestos para rescatar rey y a sus nobles. Los precipitantes serán pues las exigencias fiscales.

A todo esto hay que sumarle la aprobación de una ordenanza real de 1358 por la que se obliga a los campesinos a reparar los castillos de las riberas del Sena, el Oise y el Marne. Con ellos se pretende hacer frente a las tropelías de Carlos de Navarra e impedir que llegan a París víveres ya que allí estaban los rebeldes. Todo este conflicto hace que los campesinos se enfrenten a las c asas de sus señores a los que odian, y en algunos casos quemen los castillos y los saqueen.

La Jacquerie duró muy poco. El 10 de junio de que 1358 Carlos "en Malo" aplastó a los Jacques. Su máximo dirigente, Guillaume Carle fue hecho prisionero y se pone en marcha una dura represión.

La revuelta inglesa comienza a finales de mayo de 1381 en el sureste de Inglaterra y en dos condados principalmente: Kent y Essex. El precipitante fue la reacción de una visita de los justicias del rey que trataban de imponer un nuevo impuesto, el poll tax que sufragaría la guerra contra los franceses. En estos 2 condados se toman los espacios de poder: conventos, castillos, ayuntamientos... Llegan a Canterbury el 10 de junio y allí se pone al frente del movimiento Wat Tyler y se incorpora el teórico (clérigo) John Ball, encarcelado por predicar discursos bastante radicales e igualitarios. Los amotinados llegan a Londres, ejecutan al canciller Sudbury y prenden el palacio del favorito del rey, del duque de Lancaster. Es en este momento cuando se incorporan los artesanos.

El 14 de junio se producen conversaciones entre el rey Ricardo II y representantes de los revoltosos. Estos presentan unas quejas donde se expresa que el mal se encuentra en los consejeros corruptos y hacen peticiones donde la más importante, y conseguido, es la libertad y la supresión de los restos de servidumbre que quedaban. Eran así liberados los campesinos y obtienen la supresión jurídica la servidumbre (algo semejante sucede en toda Europa occidental, aunque algo más tarde. El río Elba marcó al este y al oeste una separación entre dos modelos jurídicos: al este los campesinos serán siervos y al oeste no lo serán).

El 15 de junio, a puntó de reanudar las conversaciones, el alcalde de Londres asesina a Tyler y el ejército rebelde se dispersa. Así es sofocado el levantamiento campesino.

Las causas fueron varias, aunque sí que aparecen como variable más importante el intento imposición de la Poll tax sobre los campesinos que intenta cubrir los gastos producidos por la Guerra de los Cien Años. Por otro lado, los campesinos se veían presionados por los llamados "malos usos" o prerrogativas abusivas del señor. La crisis del XIV había generado unos problemas que trajeron odio hacia los personajes públicos cercanos al rey: duque de Lancaster, Juan de Gante… Por otro lado Inglaterra estaba llevando a cabo una política de cercado de campos. El aumento de la ganadería ovina favoreció esta política. Esto es algo que tiene que ver con el aumento del comercio de la lana. Se llega así a una situación en la que se pierde trabajo campesino y mucha de sus tierras son incorporadas a las propias de señor. Desaparecen a su vez muchos de los usos (tierras) comunales, también usurpados por los señores.

Además los campesinos pedían la suspensión de las obligaciones personales.

Este movimiento campesino inglés del 81 fue el que tuvo un programa político más avanzado, donde se cuestionaba la posición de los grupos dominantes.

Desde el punto de vista ideológico, se pretendía una vuelta a la situación primigenia. Aparecen así frases como "en la época de Adán, ¿quién era el señor?". Esa ese paraíso perdido donde se pretende volver.

Este conflicto fue suprimido gracias a una alianza de fuerza entre la monarquía y la nobleza, al igual que sucederá en la corona Aragón.

La sublevación de la corona de Aragón tuvo como protagonistas a los payeses de remensa, que eran campesinos de Cataluña la vieja. Eran siervos adscritos a la tierra y para ser libres debían pagar un rescate denominado remensa. Intentaban luchar contra los malos usos. Junto a los siervos habría otro grupo social de labriegos (no siervos) pero que vivía en las zonas de los señores. Se mostraban quejosos por esos malos usos también que, al igual que sucedía en Inglaterra, eran utilizados por los señores como elementos de control. Además en Cataluña había una prohibición sobre los campesinos que les impedía trasladarse a la ciudad. Los campesinos acomodados también participaron en revuelta, ya que intentarán mantener la propiedad de las masos-ronecs: despoblado del siglo XIV que algunas campesinos utilizan para su provecho.

Los inicios del movimiento se encuentran a comienzos del siglo XV (1409-1413). En 1462 de conflictos ha convertido en una "guerra" generalizada. A todo lo anterior se une el intento por parte de los señores de aumentar las rentas.

La resolución del conflicto se encuentra en la Sentencia Arbitral de Guadalupe (1486). En ella el rey actúa como árbitro y está firmada por Fernando II de Aragón.

Junto conflicto catalán aparecen movimientos parecidos en otras zonas de la formal Aragón. Así pasa en Mallorca debido un aumento de los censos por la utilización de las tierras. Al igual que sucede en Inglaterra, el aplastamiento de los campesinos se produce mediante una alianza de la nobleza y la corona. Esto se producen durante el reinado de Alfonso V (1451-1454).

Luchas en oposición a la renta feudal centralizada

El ejemplo más paradigmático es el de los ingleses y franceses. Tomaron la forma de oposición al gobierno central, pero sin cuestionarse en autoridad del rey. Heers habla de que la nueva fiscalidad regaliana fue una de las grandes plagas de la época. Los recaudadores de impuestos se arrogan funciones que no eran para ellos, además de que los impuestos estaban mal repartidos y agobiaban al campesinado.

En Francia, en 1308, se intentaba una capitación por fuegos en la región de Montbrison. Más tarde sucedía algo parecido en la región de Foret. En la región de Flandes marítimo (Brujas e Ypres) hubo una serie de levantamientos entre 1323 y 1328. No era territorio francés pero eran feudatarios de la corona francesa. Francia intentaba imponer su sistema impositivo, lo que provoca protestas llevadas a cabo en este caso por una coalición de campesinos y artesanos. Presentan un programa político que condena a los "enemigos naturales del hombre": nobleza, clero y ricos (propietarios de talleres). En el caso de la iglesia se negaban a pagar diezmos y proponían el reparto de los terrenos de las abadías. Fueron aplastados mediante una coalición de tropas del rey francés con tropas de la nobleza local en Monte Cassel. Los bienes de los amotinados pasaron al patrimonio de la corona.

Durante los siglos XIV y XV se consolida la autoridad del rey en toda Europa, en dirección sur-norte. Por eso las revueltas se van desplazando hacia el norte. En el siglo XV llega al mundo escandinavo. Estas revueltas no van contra el rey sino contra los adjuntos y prestamistas extranjeros (judíos). Así en 1436 hay una razzia de las tropas de Amund Sigurdsson Bolt contra la feria de Oslo, en 1438 David se proclama rey de los campesinos en Finlandia...

La fiscalidad regia cambiará incluso el comportamiento de los campesinos, transformando incluso el mundo lingüístico. Antes una tendencia campesina o manso se denominaba "bol" en el mundo escandinavo. A partir de ahora se llamará por su valor fiscal, siendo en Dinamarca "la tierra de un marco", en Noruega "el valor de una vaca"...

Sublevaciones urbanas

Son el reflejo de la crisis del 1320. Tienen que ver con las crisis laneras, de industria textil, de la producción de paños. Las villas flamencas grandes productoras de paños sufrirán estas revueltas entre 1320 y 1332. La industria pañera había entrado en crisis en cuanto a la demanda. Los gremios se alían así con la nobleza, mancomunándose. Culpan de su crisis económica a la artesanía rural que evita los controles de los gremios. Crean un programa proteccionista mercantilista. La acción es directa y bastante invasiva: los representantes de los gremios se agrupan en una serie de ejércitos que tienen como misión destruir las manufacturas rurales, creando así una relación de dependencia del campo a la ciudad.

Bastante interesante es también el movimiento de los compagnonnage en Francia y Alemania durante todo el siglo XIV. Debido a la crisis se reduce la producción ya que hay una menor demanda. Los gremios intentan controlar la competencia reduciendo el número de talleres, dificultando la adquisición de título de maestro, incrementando los años de aprendizaje, haciendo más difícil el examen, elevando las tasas para la obtención del título... Ante esta situación habrá aprendices y oficiales que presenten demandas solicitando aumentos de salario y participaciones en el gobierno y gestión de los gremios. No se cumplen sus peticiones y como respuesta se dan una serie de levantamientos. En la cadena de represión aparecerá la nobleza. Estos motines se vuelven a repetir en los siglos XVII y XVIII.

El movimiento urbano más importante y estudiado es el de Florencia de 1378, conocido como conflicto de los ciompis: trabajadores sin especialización, de baja condición social y sin posibilidad de asociarse. Por ello las tensiones sociales eran continuas desde el siglo XIV. Se dan para este conflicto muchas razones tanto económicas como sociales y políticas. Se genera por la organización de la producción, pero también por el intento de control del gobierno, que estaba en manos de los privilegiados. En Florencia los grupos sociales más importantes eran:

  • Popolo minuto. Era el conjunto de los oficios organizados

  • Popolo grasso. Grupo formado por las siete artes mayores

  • Magros. Formado por las cinco artes medias (carniceros, zapateros, herreros, carpinteros y ropavejeros).

  • Grupo formado por las nueve artes menores (mercaderes de vino al por mayor, pescaderos, mercaderes de la sal, del aceite y del queso, panaderos, curtidores, cerrajeros, bataneros y ebanistas).

  • Sottoposti. Escalón inferior. Son los obreros. Entre ellos se situaban los ciompis.

Del popolo emanaba un poder, organizado en una señoría que contaba con ocho priores y un cargo de justicia: el confaloniero. Los priores se cambiaban por un sistema mixto donde se combinaba ante el sorteo y la elección por un doblete electoral muy restringido y compuesto por cónsules recargos miembros de las 12 artes mayores y de las medias. Estos miembros pertenecían siempre a la grassi, al popolo grasso. De estos grassi, los confalonieros de las partes menores escogían al confaloniero de justicia. Otro oficio importante era el de Capitán del Pueblo, elegido igualmente entre los nobles. En el año 1309 se había establecido una nueva oficialidad denominada Ufficio de la Mercancia. La aparición de este nuevo cargo había reforzado el poder de los grassi.

Al filo de esto, las artes menores nunca habían renunciado a intervenir en el gobierno de la ciudad. Habían apoyado a un individuo, Salvestro de Medicis, en mayo de 1378. Los popolani se quejaban de los impuestos y la organización de los gremios. Alegan una serie de trabas para su desarrollo social, político, su participación en el consejo era ciudad... que se establecen por parte de los maestros de las corporaciones. Junto a esto existen una razones coyunturales que dan lugar a una serie descontentos: guerra reciente con el Vaticano, hambre provocada por la escasez de cereales en 1375 y crisis del mundo textil en Florencia principalmente en 1377.

Es en este contexto donde aparece la revuelta de los ciompis, con tres etapas o ciclos:

  • Reformista (mayo y junio de 1378). Salvesto de Medicis había accedido al cargo de confaloniero de justicia el 1 de mayo de 1378. Había intentado disponer una serie de cosas favorables al pueblo que rápidamente habían sido rechazadas por los poderosos. Esto se había expresado en las Ordenanzas de Justicia. Salvestro se presenta a sí mismo como líder de los artesanos y los pobres y pronto encuentra una oposición hostil. Decide así levantar a las masas populares en junio de 1378. A finales de junio se producen los primeros conflictos directos.

  • Revolucionaria (julio de 1378). La señoría tiene miedo e intenta rectificar sus medidas contra los más bajos. Esto lleva a una situación de mayor radicalidad. Florenca vive así un clima de “pre guerra” civil: las milicias populares se encuentran en la calle. La explosión máxima se produce el 20 de julio, fecha en que la señoría es sitiada e incluso se incendian los palacios de los más poderosos. El 21 de julio es asaltado el palacio del podestá, se saquean las existencias de grano guardadas en Or San Michale, son quemados los archivos de justicia y es capturada la bandera de la ciudad. La noche del 21 al 22 se elabora un programa que recoge las aspiraciones de las artes menores y también de los ciompis. Uno de los puntos básicos que reclaman es la creación de un arte para el popolo minuto.

Los priores capitularán y el pueblo entra en el Palacio Viejo. La composición del grupo se ha radicalizado y el representante del grupo que entra en el Palacio Viejo es Michale Lando, que lo hace enarbolando la bandera del popolo minuto. A continuación se pasa a organizar la política de Florencia: se arma caballeros del pueblo a diferentes ciudadanos y se constituye una nueva balia con 37 miembros de los que 32 son nuevos, donde estaría representantes de diferentes artes. Esta balia será la que ejercería el gobierno de Florencia.

El 4 de agosto se celebra una ceremonia religiosa para legitimar la toma de poder de los populares. A partir de este momento se produce un retroceso del impulso revolucionario: el gobierno no está en manos radicales, sino que se actúa con un claro sentido conservador. Crece así el descontento de los ciompis ya ue entienden que sus aspiraciones han sido menguadas. Además durante agosto se produce un desempleo creciente relacionado con el cierre de talleres, a la vez que en la ciudad empieza a estar desabastecida.

  • Reacción contra las revueltas (finales de agosto y septiembre de 1378). Los ciompis crean un nuevo tumulto como reacción. Para ello Michale Lando es un traidor. Pero son rápidamente reducidos. Se decretan 160 condenas a muerte y numerosos destierros, tales como los de Michale Lando y Salvestro de Medicis. Se suprimen así mismo las artes creadas en beneficio de los ciompis.

Movimientos religiosos

Gran cantidad de estos movimientos tuvieron un origen religioso, milenarista. Estos movimientos milenaristas pronostican el fin del mundo. El nombre les viene porque en torno al año mil fue cundo estaba previsto este fin del mundo. Todo esto, en el ámbito cristiano, creaba la necesidad de prepararse APRA la venida del Mesías, por lo que estos movimientos también son denominados mesiánicos.

Existen una serie de características comunes a estos grupos:

  • Carácter colectivo y consideración de elegidos y superiores

  • La realización del milenio tiene un carácter terrenal inicialmente, ya que las características sociales deberían cumplirse en la tierra. Organizan así la sociedad de un forma peculiar

  • Son grupos de carácter total que intenta llevar a cabo una remodelación del orden social dentro del grupo elegido

  • Práctica inminente. El fin del milenio se produciría de repente

En algunos casos el milenarismo presenta algunos rasgos similares a los movimientos utópicos. La diferencia es que los milenaristas presentan una salida de tipo milagroso y los utópicos de carácter laico.

En el mundo moderno y medieval la religión tuvo un carácter fundamental, siendo la más alta expresión de la ideología. Esto dio lugar a grandes polémicas. Se dan gran cantidad de movimientos religiosos que son también movimientos sociales. Muchos movimientos son dirigidos por predicadores, religiosos, monjes… que eran calificados de profetas, de milenaristas. En algunos casos pretendían una vuelta a la vida igualitaria y buscaban una iglesia sin jerarquía ni poderes.

En la mayoría de los movimientos sociales que hemos estudiado aparecen también tintes religiosos. En la revolución inglesa de 1381, por ejemplo, el soporte ideológico serán individuos que habían ocupado cargos eclesiásticos como Wicliff. Muchos de estos individuos participan en la revuelta defendiendo la llegada del juicio final y del Apocalipsis de modo inminente, con la llegada de un profeta o de cristo que traería el reino de dios en la tierra. Habías pues que luchar contra el anticristo que retardaba la llegada de cristo. Este anticristo estaba representado por los poderosos, los ricos, los impíos…

El mesianismo estuvo ligado a todos los grupos sociales de la época y a todos los conflictos del momento. La vida religiosa y la oposición social fueron unidas en todos los movimientos sociales de oposición del mundo medieval y moderno. Proliferan así una serie de sectas: umiliati y disciplinati en Italia; fraticelos en la Toscana, que aparecen del 1350 a partir de los franciscanos y luchan contra mercaderes ricos y la iglesia oficial; los flagelantes, que aparecen en Francia y Alemania y están en la línea de los anteriores, defendiendo que los culpables de la peste y de la no realización del reino de dios en la tierra es la nobleza, además de defender la pobreza y querer eliminar a los impedimentos para la llegada de cristo.

Dentro de éstos grupos el más conocido es el de los husitas. Aquí se combinan los elementos religiosos, nacionales y sociales. Reciben el nombre de su teórico, Juan Huss. El movimiento cuajó en grupos sociales muy diferentes: nobles, comerciantes, burgueses, campesinos, artesanos, profesores de universidades… Intentan crear una iglesia nacional bohemia, separada de la de Roma. Se buscaba la simplicidad de la vida, exigencias morales e intentan una nueva devoción hacia la eucaristía opuesta al boato. Quieren una religión más personal y menos fundada en las formas, y todo esto unido a un proceso de cambio social. Tienen una rápida y dilatada expansión: desde la república Checa pasan a Alemania y al Báltico. En 1415 muere Hus y se produce una fuerte división en el seno del movimiento, con gran cantidad de luchas internas. Los campesinos (más radicales) serán los que se consoliden. Serán denominados taboritas, y lo que plantean es una llegada inminente de cristo. En 1420 crean colonias al sur de Bohemia donde se funda, en las colinas más alta, una ciudad que se bautiza como Tabor (al igual que una ciudad que aparece en la Biblia). Se sitúan allí porque son en su mayoría campesinos huuidos, amotinados, que esperan una larga lucha y allí resultará más fácil defenderse. Propugnan un planteamiento radical de oposición a los ricos, negación del dinero, sistemas de trueque, organización social sin signos de poder, abolición de impuestos y abolición de la servidumbre.. También defendían el reparto de latiera, una vida comunitaria y una estructura social de carácter antijerárquico.

El movimiento es aplastado finalmente en 1434. Pero el movimiento taborita ha tenido a pesar de esto una radical influencia en todos los movimientos de oposición centroeuropeos, sobre todo en las repúblicas Checa y Eslovaca

Este movimiento es un claro antecedente de Lutero, que de hecho exclamó en algunas de sus sentencias “todos somos husitas”. Se unen a la reivindicación de la libertad interior del cristiano. Con una relación del individuo personal de comunicación y conocimiento de la divinidad.

Movimientos xenófobos.

La situación de crisis provocó importantes rechazos hacia grupos marginados de la sociedad (gitanos, mendigos…). Estos movimientos de rechazo se van a radicalizar en momentos de crisis. Una de las manifestaciones de estos grupos será a del bandalismo, que puede ser tanto popular como sucede en Aragón, Cataluña, Midi francés, Nápoles, Sicilia, Castilla (donde son llamados golfines), como señorial, donde aparecen grupos de soldados encabezados por un noble que intentan recuperar su fortuna. Asaltan así pueblos, comunidades de vecinos… Esto sucede en Castilla, donde se les conoce como los malhechores, y en Nápoles.

Se generalizan además movimientos de xenofobia. En Cataluña, durante el siglo XV, se producen motivos de extranjeros campesinos, gascones en su mayoría, que tienen que refugiarse en las ciudades o antiguas fortalezas medievales. Igualmente, hubo territorios donde aparecieron problemas contra extranjeros, como sucede en Flandes y los tejedores extranjeros a los que se culpa de quitar trabajo a los nativos y de encarecer los precios.

Pero la gran persecución tiene que ver con los judíos. Habían sido expulsados de las comunidades rurales en el XII, y a partir de ese momento participan activamente en la creación de las ciudades, tanto económica como culturalmente. En la Alta Edad Media habían sido tolerados, aunque no llegaron a integrarse en la sociedad feudal. Posteriormente pasan a ser reprimidos. Unida a esta idea aparece la de cruzada que se une a los progroms, lo que da lugar a protestas de los príncipes y emperadores ya que los judíos eran normalmente asesores de éstos.

Los judíos son perseguidos bajo la acusación de muertes rituales donde mata´rian niños. Esto está recogido en la literatura por romances populares, por la pintura…También se les acusa de la muerte de dios.

Se suceden así una serie de estatutos de sínodos y concilios donde se empieza a regular acerca de cómo deben vivir los judíos. Se les separa del resto de la sociedad por temor y se les relega a barrios especiales, se les obliga a llevar ropas especiales con signos externos…

Los judíos, junto a los leprosos, son convertidos en chivos expiatorios de una cristiandad que todavía se encuentra inmadura y se auto afirma excluyendo y persiguiendo. Son culpados de envenenar los pozos de agua, por ejemplo. La presión sobre ellos se incrementó en los momentos de crisis, radicalizándose las persecuciones durante y después de la crisis (1348-1349)

Esta situación se ve agravada por los predicadores, algunos frailes mendicantes… En España hay una serie de arengas para levantar a las masas y que destruyan a la comunidad judía. En el reino de Valencia, por ejemplo, aparecen estos sermones pronunciados por San Vicente Ferrer.

En la corona de Castilla el conflicto con los judíos fue especialmente problemático, con el momento culminante en 1391 y la parición del caso del Santo Niño de la Guardia (uno de esos niños que se dice que han sacrificado los judíos). Los progroms se van a acentuar a partir de este momento, con un periodo de intolerancia hacia judíos y musulmanes. Muchos judíos estaban relacionados con las finanzas, practicaban el préstamo con interés… Durante el reinado de Enrique IV de Trastámara e incluso antes hubo una radical propaganda antisemita en Castilla promovida por el rey: se busca un chivo expiatorio.

Los conflictos y enfrentamientos contra los judíos presentan unas características urbanas. El pueblo es quien les persigue, pero detrás del pueblo están la nobleza y la iglesia. Como afirma Baldeón, en las persecuciones que promueven los nobles había una intención no legítima de no pagar los préstamos.

El momento más intenso de persecución se da tras las arengas de Ferrán Martínez, arcediano de Écija, que propició el estallido de violencia antisemita en toda Sevilla y se propaga por Andalucía, llega a la meseta y penetra en algunos territorios de la corona de Aragón. Muchas aljamas de Sevilla, Toledo, Burgos… fueron aniquiladas.

A finales del siglo XIV y ya en el XV comienzan las conversiones de judíos al cristianismo. Esta conversión será más o menos sinceras, ya que lo que se pretende evitar es la expulsión (en 1492 la expulsión es definitiva). Se crea a partir de este momento la institución del tribunal del Santo oficio de la Inquisición, que tuvo como ocupación fundamental perseguir a los judíos conversos que mantuviesen sus prácticas religiosas judaizantes.

COMENTARIO DE TEXTO. INTRODUCCIÓN AL DECAMERÓN DE BOCACCIO

El Decamerón de Bocaccio corresponde a un género literario propio de la época: cuentos eróticos como elemento de diversión. Este se escribe por una gente que huye a Francia de la peste, se encuentra, y quiere divertirse. Así también es como aparecen los Cuentos de Canterbury, algunos de los textos del Libro del buen Amor y el Heptamerón de Margarita de Navarra. En esta introducción lo que se describe es la peste precisamente. De ella da el origen geográfico y la fecha y narra algunas de las formas que se usaron en la época para combatirlo (limpiezas, cuidado de la salud, rogativas…) También describe las variantes de la peste y su imposibilidad de contrarrestarla.

Se asume así mismo que se opta pro dos formas diferentes de vida frente al problema: los que deciden llevar una vida moderada para asegurar su propia salud y los se exceden en sus hábitos: ”hoy comamos y bebamos, que mañana moriremos”. Este segundo supuesto ya aparece en el Libro del buen Amor. El problema de la peste se llega a la subversión social: la peste hace que se olviden los órdenes, las actividades. Se da así una caída de la producción. Todo esto va asociado a su vez con un cambio en los modelos de religiosidad, en la forma de entender las cosas en general.

En el texto también se hace eco del Cito Longe Tarde, pero se olvidan de que puede haber contagios antes de huir y que mueren en los caminos, sin recibir un entierro religioso. En este contexto se habla también de una supresión de las obligaciones vecinales. Los ideales preindustriales con comunitarios: lo importante no es el individuo. Las señas de identidad son feudo corporativas. Las obligaciones y fidelidades se derivan de la pertenencia a una colectividad. Algo tiene que ser muy importante para que esta lógica se rompa y empiece a primar el interés por el individuo. Se olvida incluso con la peste la solidaridad familiar.

Bocaccio aduce además que parte de los individuos se hubiesen curado si se les hubiese atendido. Esto es falso pero el autor no lo sabe.

Como consecuencia de todo esto el autor nos cuenta que aparece un forma diferente de entender la muerte y las formas de enterramiento. En la sociedad moderna para cosa hay un ritual, incluso para el enterramiento. Un ritual es una ceremonia pautada, repetitiva y con un alto contenido simbólico. En el ritual de enterramiento se expresa la solidaridad del grupo, llegando incluso las clases altas a tener necrópolis propias. En el periodo que nos ataña, la muerte se producía en casa y rodeado de familia, vecinos… que ayudan al moribundo a abandonar este mundo y llegar al otro. Además había elementos que pertenecían a la “cultura de género”: existen espacios y funciones masculinos y femeninos diferenciados. Las mujeres lavan y visten al difunto, habitualmente con ropas que había elegido el propio muerto y que normalmente se correspondían con el hábito del santo predilecto del difunto. También elegía el muerto la iglesia en la que quería ser enterrado. Estas mujeres también hacían de plañideras. Los hombres mientras estaban fuera de casa.

Despendiendo de la posición social había mayor o menor parafernalia en la ceremonia: más hachas, sacerdotes o menos. La muerte es un acto colectivo. En un libro de Elías, “La Soledad de los moribundos”, se utiliza el tema de la muerte para hablar de la individualización de nuestra sociedad frente al acto colectivo del mundo anterior.

A la gente se la entierra en lugares sagrados: monasterios, iglesias y conventos. Esto estaba tarifado. El precio era más alto cuanto más cerca se estuviese del altar. En muchos lugares de culto aparecían capillas familiares, convirtiéndose así estos lugares en recintos privados pero colectivos en cuanto a la propia familia. Esto cambia en el siglo XIX debido a la aparición de una nueva lógica, la de la higiene ,tanto la corporal como la mental. En el libro “Historia de la locura desde la Edad Clásica” de Foucault se explican las diferentes formas de entender esta higiene mental a lo largo de la historia. Empieza así también a entenderse de forma distinta la delincuencia. Se pasa así a enterrar extramuros par evitar epidemias. Esto dio lugar a enfrentamientos entre autoridades civiles y religiosas: la muerte da miedo, y controlar ese tránsito era importante para la iglesia ya que aportaba importantes beneficios a las parroquias.

Bocaccio afirma que al recrudecerse la peste estas costumbres se dejaron de lado. Y que esta muerte afectó a todos los grupo sociales por igual.

Para finalizar hace una especie de resumen donde afirma que la peste comenzó en Florencia, pero pronto se traslada al territorio circundante y recurre de nuevo al artilugio literario que había empleado antes de magnificar el problema y afirmar que era un hecho extraordinario.

COMENTARIO DE TEXTO SOBRE EL CONFLICTO DE LOS PAYESES DE REMENSA

Tiene que ver con el periodo de conflictos que sacude Aragón por parte de los campesinos que protestan contra los malos usos.

Cada artículo comienza solicitando la abolición de un mal uso, de una forma de dominio sobre los campesinos por medio de una coacción extraeconómica debido a fenómenos jurídico-políticos (Dobb) de la que el señor se apropia gracias a una serie de instrumentos de dominio. Uno de esos instrumentos tiene que ver con las penas. En este caso se imponen penas de carácter físico. Se denomina ius puniendis o ius maltratandi. Es el conocido como derecho de horca y cuchillo. En la corona de Aragón este derecho e extendió a lo largo de toda la Edad Moderna.

Justo después de la exposición del mal uso del que se solicita abolición aparece una respuesta por parte de los señores. Habitualmente es una negación: no saben que se lleve a cabo, pero si es así se suprimirá.

El segundo artículo que encontramos hace referencia al derecho de pernada. La respuesta a la petición vuelve a ser la misma. Recquoi estudió este derecho de pernada medieval, asegurando que realmente no existió sino que se inventó en el siglo XIX por los liberales. Lo que sí existía era un ceremonia ritual donde el señor pasaba por encima de la campesina, pero no mantendría relaciones sexuales con ellas. Esto lo hace como muestra de poder y a su vez sirve como purificación.

También se solicitará la supresión de otros malos usos, que no aparecen en el fragmento a trabajar, relacionados con el trabajo compulsivo y el plus producto trabajo: los payeses de remensa se quejan del abuso de que el hijo/a del payés tenga que servir al señor sin paga ni remuneración. Responden lo mismo que al capítulo 8.

En el apartado 7 se solicita que no se deje a la madre sin leche para su hijo al tener que alimentar al hijo del señor. Esto también es una presión económica. Todas las elites europeas utilizaban nodrizas. Es un uso no pagado. Los señores conceden esta petición.

TEMA 2. EXPANSIÓN ECONÓMICA Y ESBOZO DE UNA ECONOMÍA MUNDO.

REACTIVACIÓN DEMOGRÁFICA Y CRECIMIENTO AGRARIO.

La recuperación de este momento se expresa en diferentes variables, entre las que destaca la demográfica. Hay un aumento de población debido a

  • Mejora de la climatología

  • Estancamiento de la peste

  • Descenso de las muertes producidas por la guerra

  • Precocidad en el matrimonio.

El modelo demográfico europeo moderno tendría una gráfica con esta forma

Después de un crecimiento sostenido se llega a un techo en el que inciden las muerte catastróficas así como el techo neomaltusiano (desequilibrio entre población y recursos) y así sucesivamente.

Además este modelo se caracteriza por dos variables fundamentalmente, que sirven como regulación natural de la natalidad:

  • Elevadas tasas de celibato definitivo, en torno al 13-15%. En zonas católicas esta tasa era mayor, ya que hay un gran número de población practicante de la vida religiosa

  • Acceso tardía el matrimonio. Esta variable ha sido estudiada por Laslett y Hadnal. Ellos afirman que las mujeres se casan por primera vez en torno a los 25/30 años y los hombres a los 27/30. En los países mediterráneos esta edad es entre 2/3 años más baja. Este dato varía dependiendo del momento económico, encontrándonos por ejemplo que si no hay tierras disponibles la edad se retrasa. A mediados del siglo XV hay un gran vacío demográfico, lo que facilita el acceso al primer matrimonio muy temprano.

Todo esto da lugar a un proceso de recuperación de la población europea, que alcanza niveles poblacionales equivalentes a los anteriores a la peste negra.

Los primeros síntomas de cambio demográfico se observan entre 1420 y 1440, aunque el proceso se acelera a mediados del siglo XV. No se da en ningún momento un problema de superpoblación y no encontramos distorsión entre número de personas y tierras utilizadas.

Cuantificar la población europea para este momento es difícil debido en gran parte a la poca fiabilidad de las fuentes. Hay censos de tres orígenes fundamentalmente:

  • Fiscales, en los que se ocultan datos para evitar pagar impuestos. Además se efectúan por vecinos, por fuegos, y no por persona. Los vecinos que expresan los censos tienen que ser reconvertidos en individuos utilizando un criterio multiplicador que esté establecido unánimemente, pasando este criterio de ser de 6 / 6,5 a principios de siglo a un conversor actual de 4

  • Militares, destinados a hacer glebas. Aquí hay más limitaciones ya que solo aparece la población masculina a partir de un número de años determinado (15-17). Se ocultan datos igualmente.

  • Religiosos. En el mundo católico estas fuentes son importantes ya que en el Concilio de Trento (1563) se obliga a llevar registros de bautismo y boda en las parroquias. Por eso es fácil determinar tasas de natalidad y nupcialidad. A partir de 1614 se cuenta también con los libros difuntos, de entierros. Incluso algunos de estos libros reflejan la causa de la muerte y aparece el testamento ya que el párroco ejerce de albacea testamentario. En Francia los parlamentarios no incorporaron las normas de Vaticano, por lo que esta relación de libros no se cumple de modo fiable. En España, por el contrario, serán fuentes bastante fiables al igual que en el mundo anglicano, con la salvedad de que en este ámbito el bautismo se retrasa y el registro de bautizo es fiable del todo para natalidades. En el ámbito católico encontramos otro libro de registro también muy fiable: el "libro de almas", que responde a la obligación católica de comulgar por Pascua de resurrección y al registro que se lleva de este hecho. La población que no queda reflejada en este registro son los menores de siete años, que son los únicos que no tienen obligación de comulgar.

Las cifras demográficas no son exactas y responden incluso a estimaciones. Así para Francia en 1490 se da una cifra de 10 millones de habitantes, dándose para el mismo periodo la misma cifra a Italia y Alemania. Los datos castellanos son más fiables, estimándose para Castilla 4,5 millones de habitantes mientras que para Aragón se estima una cifra de 1 millón, de los que alrededor de 300 mil eran catalanes. En el siglo XVI la población española pasó a más de 8 millones. Habría un aumento en torno a 2 millones para Castilla y a 400 mil habitantes para Aragón. Esta diferencia poblacional explica en parte la preponderancia Castilla.

A mediados del siglo XV los europeos son más o menos 55 millones, que a largo del siglo XVI crecen en torno a un 50%, aunque algunos autores estiman esta cifra como demasiado optimista.

Todo esto se enmarca en un proceso de recuperación agraria. Se ponen en marcha nuevas áreas de cultivo, pero lo más interesante radica en el auge de la ganadería y en el proceso de especialización de los campo, apareciendo cultivo de productos más sofisticados como olivos, vid, plantas textiles...

Además Europa sufre un proceso de reactivación urbana, aunque tanto la ciudad medieval como la moderna eran ámbitos ligados al mundo rural. Se reactivaron antes que el campo. Esta recuperación urbana está relacionada con la recuperación de las industrias textiles. Esta industria, fundamentalmente lanera, experimentó desplazamientos geográficos desde finales del siglo XV y en el siglo XVI, apareciendo nuevos centros de producción en Inglaterra, Castilla, Languedoc... También volverán a la normalidad lugares que tenían una vieja tradición artesanal, como sucede con algunas ciudades flamencas. También surgirá un importante auge de las ciudades portuarias como sucede con Lisboa en Portugal o Sevilla en España.

A pesar de todo el mundo urbano, artesanal, burgués, con una cultura diferente a la campesina, representa un pequeño porcentaje en relación con todo mundo europeo. Solo en algunas zonas como el norte de Italia, Flandes, Nápoles o París se puede hablar de un territorio determinado por la presencia de las ciudades que ejercen su influencia en todo su entorno.

Aún así, después de la crisis del siglo XIV y hasta el siglo XVI los núcleos urbanos sufren un desarrollo continuado. Aparecen nuevas ciudades y se recupera antiguos cascos urbanos que habían estado en crisis. Incluso poblaciones rurales de origen bastante antiguo se transforman en ciudades. El elemento decisivo para este proceso será de tipo económico como sucede en la zona de Bwtehade, en Alemania. En otros casos las razones para la fundación de nuevos núcleos son de naturaleza militar, como sucede en la región de Gascuña (fronteriza condominios ingleses). Igualmente se fundan villas en algunos territorios gracias a un proceso dirigido por un particular tal y como se sucede en Vizcaya, Alaba y Guipúzcoa. En Vizcaya el proceso es dirigido por el señor de la villa, que reordena el poblamiento dando lugar en 1300 a la actual ciudad de Bilbao. En Alaba y Guipúzcoa el proceso tuvo como cabeza a los Reyes Católicos y se llevó a cabo en terrenos de realengo. Otra zona muy importante desde el punto de vista de su repoblación fue la Andalucía bética: grandes territorios reconquistados y ocupados en un momento tardío en muchas ocasiones por nobles y señores que prestaban al rey sus mesnadas a cambio de recibir territorios como compensación. La repoblación allí se llevó a cabo concediendo privilegios fiscales.

Durante el siglo XIV y los comienzos del siglo XV muchas ciudades fueron rodeadas de murallas que irán cambiando de lugar mostrando así un aumento en la población.

Las ciudades se convertirán en polos de atracción de poblaciones circundantes: Alrededor del 90% de los trabajadores de Gerona de la empresa de la será procedían del campo.

Uno de los rasgos más significativos de las ciudades europeas entre los siglos XIV y XVI tiene que ver con su plurifuncionalidad.

Aparecen grandes centros políticos administrativos que suelen ser capital de grandes estados como sucede en París o Nápoles. Otros no lo serán, como sucede en Barcelona o Avignón. Además de en estos centros la especialización económica va a brillar en algunas ciudades como Venecia Florencia o Lübeck.

Una ciudad grande podría alcanzar los 20 ó 30 mil habitantes. En Inglaterra por ejemplo esto sólo sucederá en Londres. La concentración urbana también es excepcional. El lugar donde se dio de forma clara fue Italia, con ciudades como Milán y Nápoles que superaban los 100 mil habitantes, Florencia que superaban 60 mil o Bolonia que superaba los 55 mil. Este fenómeno también se produjo en los países bajos, el alto valle del Danubio, y el valle del Rin aunque a escala más pequeña.

A partir de 1450 se incrementa la población en muchos lugares de forma excepcional gracias a dos variables: el papel de ciudad capital de algunos centros como París y Londres y por otro lado las diferentes coyunturas económicas, que en algunos casos tienen que ver con el comercio de como sucede en Sevilla, Lisboa o Amberes. En esta última la población pasa de 20 mil habitantes en 1440 a 50 mil en 1500 y alcanza finalmente los cien mil habitantes de 1560.

El aumento de población urbana no puede ser leído como un proceso de prosperidad. Atraía pobres, vagabundos... A finales del siglo XV aparece alrededor de 18% de indigentes en Lovaina, 20% en Hamburgo y 2/3 de la población en Inglaterra. En el resto de Europa occidental la tasa de "desocupados" era del 8-10%.

Las ciudades estaban controladas por una aristocracia urbana cuya base de poder era de tipo económico. Era un patriciado constituido por mercaderes y burgueses poseedores de fortunas cuantiosas, tales como los Medicis en Florencia. Monopolizan el gobierno de las ciudades a través de diferentes sistemas de captación. Este fenómeno se observa desde mediados del siglo XIII en el norte de Italia, Francia y España. Este patriciado urbano se acerca a la vieja nobleza a través de las alianzas que dan al patriciado prestigio y a la nobleza dinero. Fortalecen sus lazos de cohesión y su idea de grupo integrado distanciandose del "común" mediante el estilo de vida peculiar, un lenguaje más preciso...

Desde el punto de vista agrario también podemos decir que se "despega". Se ocupan ahora tierras de mejor calidad. Pero esta colonización agraria raras veces parte de los propios campesinos sino que suele ser obra de grandes magnates eclesiásticos o laicos que, junto con el patriciado, se interesan por la inversión en tierras. El campo se adapta a las nuevas exigencias de la época, que pasan por la demanda de diferentes productos en los mercados como cuero, lana, carne, lácteos... Por ello se produce un auge en la ganadería sobre todo en torno a las grandes ciudades. El aumento ganadero está ligado también a la oveja, que tiene gran éxito Inglaterra y Castilla. En Inglaterra en los siglos XIV y XV se pasa de una cultura cerealística de openfields a otra economía de paisajes cercados y predominio del mundo pastoril. En este cambio de modelo influye la mortalidad y poca población, así como la cohesión de la comunidad campesina, que pierde fuerza, y el interés de gran propietario en acelerar el auge de la ganadería. En Castilla la ganadería trashumante alcanza una extraordinaria posición entre los siglos XIV y XV. La trashumancia supone una colaboración estacional entre la llanura y la montaña. Se producen una serie de migraciones en busca de climatación: en invierno se subirá a la montaña y en verano se bajará a la llanura. Es traslado se efectuaría en Otoño. Esta situación generó conflictos entre ganaderos (nómadas) y agricultores ya que tienen intereses distintos.

Los antecedentes del desarrollo de la ganadería en Castilla tienen que ver con la reconquista y el avance por la meseta meridional desde el siglo XII. Este territorio estaba escasamente poblado y era muy difícil desarrollar allí una política agrícola. A esto ay que sumarle las muertes del siglo XIV que favorecen la ganadería ya que necesita menos mano de obra. Además cuentan los intereses de algunos poderosos por el aumento de la ganadería. La oportunidad llega cuando Castilla comienza a surtir de materia prima (lana) a la industria textil de Flandes. Todo esto explica la importancia que llega a tener el ganado ovino en Castilla: hacia comienzos del siglo XIV habría 1,5 millones de ovejas, pasando a ser 3 millones a comienzo del XV.

Desde 1273 existe en Castilla una industria que protege los intereses propios del ganado lanar trashumante: La Mesta En Italia aparece una institución parecida denominada La Travolera.

A mediados del siglo XV los pastores han triunfado en Castilla sobre la agricultura, ayudados por la corona. Es también en el siglo XV cuando se produce la fijación de las rutas de paso del ganado. Los distintos caminos eran:

  • Cañadas, de 75 m de ancho.

  • Cordeles, de 37,5 m de ancho.

  • Veredas, de 21 m de ancho.

  • Coladas, de anchura variable.

En la meseta castellana había una ruta que unía Andalucía con Extremadura, con dos cañadas: la leonesa y la segoviana. Tras la conquista de Granada las cañadas se hacen más numerosas e incluso se prohíbe a los agricultores cercar sus tierras para que así pueda pastar el ganado en ellas.

Dentro de este ambiente se producen desde la segunda mitad del siglo XV una especialización de cultivos. Así progresa el cultivo de la vid, por ejemplo, en Castilla. En Italia se incrementa lo que tiene que ver con la producción de textiles, tintes... En Toscana se produce así la "cultura promiscua": se combinan viña y olvidar, viña y nogales, huerta y nogales... En Alemania crecerá el cultivo del lúpulo (por esto hay en avance de la cebada a costa del trigo) pero también hay una especialización en plantas textiles como el lino cultivado en el valle del Mosela y plantas tintoreras.

La situación jurídica del campesinado al este del Elba será diferente a la que tiene en el oeste, siendo la línea divisoria la que uniría Danzing y el norte del mar Adriático. Al este hay una presencia e incluso intensificación de la servidumbre, con campesinos con una doble vinculación: a la tierra (homo adscribus glebae) y a otro hombre (homo proprius), procediéndose así a una refeudalización o segunda servidumbre donde los señores aumentan sus propiedades gracias a la crisis del siglo XIV y obligan a los campesinos a permanecer en ellas. El proceso se incrementó en el siglo XVI debido a aumentan la población y a la demanda de la Europa mediterránea de cereales, que tendrá como consecuencia el monocultivo de muchos lugares de esta zona. En la Europa del oeste lo que se da es un proceso de liberación de las obligaciones de los campesinos.

Esta doble situación es la solución que se da a un mismo problema siguiendo diferentes caminos.

En el mundo polaco hay una orientación al mercado por parte de los señores debido a la demanda de material. Confiscan así las pocas propiedades que todavía quedaban en manos de campesinado (se invalida así la idea de Sweezy, que recoge a su vez de Pirenne, de que el mercado disuelve el feudalismo): se da una ampliación del mercado, pero el comercio también es controlado por el señor que es quien obtendrá los beneficios. Es, por decirlo de alguna forma, un "feudalismo mercantilizado": el señor domina tanto la producción como la comercialización. Este comercio se efectuaba desde el puerto de Danzing hasta los centros deficitarios.

En Rusia el mundo medieval había sufrido gran cantidad de invasiones mongolas y después había sufrido una hegemonía del ducado de Moscú en la primera mitad del siglo XV. Esta hegemonía había dado lugar a la aparición de un campesinado libre al que se anima a colonizar tierras. Pero en la segunda mitad del siglo XV se revertirá esa tendencia. Se sucede si un progresivo control por parte de los terratenientes, tanto laicos como eclesiásticos, que exigen a sus campesinos nuevos tributos y prestaciones. Se produce así también una refedalización.

En el espacio germánico convivirán dos tendencias. En el sur occidental se dio un campesinado emancipado y en el norte occidental habría un deterioro de la situación campesina debida sobre todo al acción del grupo de los Junkers, que reactivaron sus privilegios feudales. Así, en esta zona las revueltas fueron continuas dando lugar en 1429 a la "revuelta de los campesinos".

En Bohemia, entre 1496 y 1511 se establece que en campesino y su hijo no pueden abandonar la tierra sin el consentimiento el propietario

En esta misma época, en Hungría, todos los campesinos fueron reducidos a la condición de siervos.

En el norte de Europa, bajo el reinado de Juan de Dinamarca (1481-1513) también los campesinos son convertidos en siervos.

En la Europa del este la servidumbre será abolida en la segunda mitad del siglo XIX, prolongándose en Rusia hasta 1861.

El modelo mediterráneo (especialmente el hispano) será peculiar: gran parte de los bienes son extracomercium. Es decir,que gran parte de los bienes no intervienen en el juego de la oferta y la demanda. Son bienes extraídos al mercado y no podrán ser vendidos ni enajenados, como sucede por ejemplo con los bienes de la iglesia (bienes de manos muertas, amortizado)y los bienes de los nobles que están sometidas al contrato del mayorazgo por el que se establece la línea de transmisión de una propiedad determinada por medio de agnación masculina (prevalece el heredero de mayor edad y el hombre sobre la mujer). El heredero es el puro titular de esos bienes, que tienen que ser transmitidos sin división de generación en generación (pueden ser ampliados pero no mermados). Lo que sí puede es arrendar algunos bienes como molinos o casas, pero no venderlos ni hipotecarlos. Son gestores rentistas. La desaparición de los mayorazgos se produce con la llegada del régimen liberal a mediados del siglo XIX, en concreto por la "Ley de abolición del mayorazgo" de 19/8/1841.

Otras instituciones que tendrían sus bienes extracomercium serían los consejos y ayuntamientos y sus bienes propios y comunales. Los bienes propios correspondían a una serie de propiedades de ayuntamiento como tiendas, hornos... que eran arrendadas y su producto se dedicaba al pago de servicios públicos y algunas fiscalidades que había que pagar al rey como los arbitrios y las sisas. Los comunales solían ser tierras donde el pueblo recogía leña o llevaba pequeños ganados a pastar. Estas tierras eran explotadas de distintas maneras: sorteo de parcelas periódicamente, explotación comunal, cesión perpetua...

El concejo estaba controlado por unas oligarquías municipales de carácter familiar que transmitían los oficios de generación en generación. Son ellos los que regulan y gestionan la propiedad. La forma más habitual de regulación de tierras será el señorío: espacio de poder donde el señor aparece como el amo del proceso de producción y de los procesos de la vida social. Es una unidad económica y social básica del modelo de producción feudal. Además el señorío en el mundo moderno es fundamentalmente una unidad jurídico -política ya que el señor tiene privatizados los poderes jurisdiccionales, y en la Edad Moderna el poder jurisdiccional es la identificación del poder absoluto. Las vías de acceso al señorío durante la Edad Media fueron varias, concediéndose en ocasiones como donación entre compensar por el auxilium. Se entregara la jurisdicción, la propiedad, y la posibilidad de cobrar algún tipo de impuestos. En las siguientes etapas, después la reconquista, termina la vía donación y se abre la vía compra a partir de Carlos V. El rey venderá señoríos porque está en bancarrota. En este nuevo tipo de señoríos se entregara jurisdicción fundamentalmente. Habitualmente, sobre todo en el siglo XVI se vendieron territorios enajenados a las órdenes religiosas con las oportunas dispensas papales ya que en este periodo el rey es el gran maestre de esas órdenes. Se vendieron muy pocos territorios de realengo, y en los que se vendieron lo que se cedió fue la jurisdicción y sólo las tierras propiedad del rey. En el siglo XVII no se vende ningún señorío, sino que comienza actuar la Junta de Incorporaciones que intenta recuperar los bienes (rentas, oficios, baldíos, propiedades) que habían sido usurpado de forma ilegal.

La liquidación de los señoríos es un proceso de media duración que comienza en las cortes de Cádiz y termina con la "Ley de abolición del señorío" del 26/8/1837. A partir de ese momento la propiedad pasa a ser de tipo capitalista. En cuanto a mayorazgo, se abolió por una ley de 19/8/1841.

El señorío moderno en el mundo mediterráneo el distinto señorío medieval. Igualmente, el señorío mediterráneo es distinto al de la Europa del este. La gran diferencia es que el occidente desaparece la reserva, la tierra dominicata. En la Europa del este aparece el plus producto trabajo, las sernas, las corbeas... que es algo que desaparece en el modelo de los señoríos mediterráneos.

Tipo lógicamente encontramos señoríos nobiliarios, señoríos eclesiásticos (abadengos, monasterios, obispados), señoríos mixtos (de órdenes militares), y señoríos solariegos de tipo medieval donde aparece la jurisdicción unida a la propiedad. Los otros tres son de tipo jurisdiccional fundamentalmente y solariegos aparece muy pocos.

El poder en los señoríos se canaliza a través de los tribunales señoriales donde el señor cobra unas penas de cámara (multas) con las que paga a sus oficiales y el sobrante va a sus arcas. Existe el derecho de apelación a los tribunales del rey, no siendo la justicia señorial el "techo". Igualmente el señor puede controlar la vida del común mediante ordenanzas municipales. En este aspecto el señor también tiene un tope: hace ordenanzas, no leyes. Estos topes los ponen las regalías, los propios derechos del rey que no pueden ser enajenados. Estas regalías son:

  • derecho a declarar la paz y la guerra

  • emanación de leyes

  • justicia

  • acuñación de moneda

  • explotación de las minas

Es un universo evidente de gradación de poder. No hay una igualdad o concurrencia de poderes. El poder es absoluto y piramidal, en cuya cúspide se encuentra en poder del rey.

Los señores pueden realizar un control social e ideológico a través de funciones de orden público, creando y manteniendo, por ejemplo, escuelas donde el elige a los profesores, elección de párrocos y abades en sus iglesias... También controla el mercado reglamentando el establecimiento de tabernas, tiendas, controlando pesos y medidas y reservándose ciertas zonas para su uso propio.

En el modelo de los Países Bajos y de Inglaterra encontramos una marcada tendencia hacia el capitalismo y ha la propiedad liberal, absoluta e individual y más allá de amortizaciones. Comienza aquí a aparecer un mercado de la tierra y no aparecen tierras fuera del mercado. En este modelo de la asignación de la tierra se hace mediante arrendamiento, produciéndose una relación de tipo contractual. Esto permite recuperar los bienes en caso de impago, de mala cosecha, de mal tiempo... ya que estos supuestos se consideraban en el propio contrato de arrendamiento. Igualmente era muy fácil actualizar la renta porque contrato era revisable en un corto periodo de tiempo (3-5 años). La apropiación del excedente se lleva a cabo por medio de la plusvalía propia del sistema capitalista. Lo que se paga además es ya en moneda. El trabajo es una mercancía y por tanto entra en la lógica de libre mercado.

En Inglaterra la crisis del siglo XIV dio lugar con proceso de apropiación de tierra y a una ampliación de las mismas. Es un proceso de formación de la gran propiedad apoyado por la reforma de Enrique VIII donde se retiran las propiedades al clero a través de la reforma anglicana. En el resto de Europa también se crea una gran propiedad pero aquí la gestión es totalmente diferente siendo de tipo directo y con una lógica capitalista donde lo que se pretende es optimizar beneficios mientras que en el modelo mediterráneo lo que se practica es una gestión en la que se da importancia a la renta. En el modelo mediterráneo no hay inversión ni planificación y sobre todo no hay gestión directa

Este proceso en Inglaterra se vio acentuado en el siglo XVI debido a una demanda de lana que provoca una combinación de grandes zonas de cereal con grandes zonas de pasto, configurándose el paisaje agrario inglés. Los pastos empezarían a ganar territorio y ya en el siglo XVII domina sobre los cereales. Hay una gran orientación al ganado, vacas y corderos fundamentalmente, buscándose inicialmente la lana para la exportación. Esto da lugar a una introducción de los cercados, intentando incrementar así la producción mediante un uso intensivo del suelo y de la ganadería. El ganado es estabulado.

En Inglaterra será importante la gentry: mediana nobleza enriquecida en combinación con la burguesía. Son terratenientes. Este grupo social no existió en el resto de Europa.

En los Países Bajos lo importante serán las innovaciones técnicas. Encontramos dos regiones fundamentales:

  • Polders: terrenos que se ganan al mar, desecándolo. Esto requiere un desarrollo previo de las técnicas hidráulicas y de desagüe. Aquí domina la ganadería. Se da una concentración de grandes granjas lecheras que requieren una inversión grande de capital para la construcción de establos, pajares…En esta zona se da además un uso intensivo de la mano de obra especializada.

  • Llanura interior. Aquí aparece una horticultura también de tipo intensivo. Es un lugar donde los jardines privados se van a convertir en pequeños laboratorios. Se produce un desarrollo de la industria textil que produce un incremento del cultivo del lino y del cáñamo, plantas muy apropiadas para el clima húmedo. También se cultivan plantas tintoreras que se utilizan también en la industria textil.

En el ámbito artesanal, durante los siglos XV y XVI aparecen una serie de novedades técnicas que afectaron fundamentalmente a la industria textil. En el siglo XIII había aparecido la rueda de hilar o rueca o torno de hilar. Su uso se extiende durante el siglo XIV pero su éxito se produce en el siglo XV. Esta máquina incrementa la producción del hilado. La araña (la rueda con radios de las ruecas) se descubrió en 1480. El pedal comienza a utilizarse en 1520. En el siglo XIV se produce un gran incremento del consumo de ropa blanca confeccionada para camisas, ropa interior, sábanas… Es la eclosión de la ropa de cama y de mesa.

Uno de los factores que incrementan la actividad artesanal es el refuerzo de los vínculos de relación campo / ciudad. Buena parte de los trabajos artesanales se realizan por los campesinos que viven en los alrededores de las ciudades.

Otro de los fenómenos importantes será la concentración de talleres en un sólo empresario. Sucede así por ejemplo con la familia Buonacorsi, que dominó más de 300 talleres.

El mundo textil europeo sufrirá cambios importantes, lo que nos lleva a matizar la supuesta crisis de la industria pañera flamenca. Hubo un demanda de algodón y lino, muy barato al sur ya que allí los producían artesanos rurales que escapaban al control de los gremios. Esta industria rural arruinó la industria flamenca de paños de lujo que había alcanzado su máximo esplendor a finales del siglo XIII. Se produce así un retroceso en algunas ciudades del sur de Flandes como Saint-Omer, Ypres, Gante, Brujas, Lille y Douai. Pero, de forma paralela, esa crisis favoreció a las zonas rurales de Flandes como Amberes y su territorio. Ahí se desarrollan industrias textiles que se beneficiaron del desarrollo de los circuitos alemanes comercio. Lo más significativo fue el auge alcanzado por la pañería en algunos territorios vecinos de Flandes tales como Lieja, Holanda, Bravante, Hainaut… La manufactura textil de Holanda creció al amparo de la protección comercial del propio país en el siglo XV. No hay una crisis general de la industria pañera en los Países Bajos, sino sólo en algunos territorios del sur.

Inglaterra Fue uno de los países que entre los siglo XIV y XVI conoció un auge más acusado de la producción de paños debido al incremento de la lana relacionado con el desarrollo de la ganadería el final del auge masivo de las exportaciones desde Flandes. Tienen así una gran cantidad de materia prima y además cuentan con artesanos flamencos en su territorio. Así los ingleses, que de forma tradicional habían sido importadores de paños se convierten en exportadores de telas. A mediados del siglo XV los centros más importantes estaban en Bristol, Salisbury y Winchester.

En este periodo se encuentra la pañería catalana. En el siglo XIV fueron famosos los paños de Perpignan, Tarrasa, Barcelona, Puigcerdá y Vic. Exportaron tejidos al norte de África y a distintas islas mediterráneas.

En Castilla la actividad se centró en la producción de lana, pero fue una corona deficitaria en la elaboración de telas. Aún así, al final de la Edad Media tuvieron cierta pujanza algunos centros de Toledo, Cuenca y Úbeda.

Pero no todos los paños fueron de lana. Se usa también el algodón, que se trabaja sobre todo en Italia. Otro material usado será el fustán (mezcla de algodón y lana) fabricado en Cremona, Pisa y Florencia. A mediados de la Edad Media la industria algodonera sale de Italia y aparece en Alemania. En cuanto al lino, su industria se localiza en los Países Bajos, Flandes y Bravante. La industria del cáñamo prosperó en el oeste de Francia, y en concreto en las zonas de Normandía, Bretaña y el Poitou. La seda tendrá también un relativo auge. Estaba destinada a la producción de lujo. Fue introducida por los musulmanes españoles y siciliano. A finales del siglo XII su manufactura se establece en ciudades que tienen gran riqueza gracias a esta actividad económica. Tales como Lucca, Géova y de ahí pasa a Venecia y llega a Milán a finales del siglo XIII. En España fue importante la producción de Valencia en el ámbito cristiano y Granada en el Nazarí.

La minería también conoció un importante relanzamiento desde mediados del siglo XV en las tierras del imperio. Los metales se emplearon durante mucho tiempo, siendo fundamental en la Edad Media pero en pequeñas cantidades. El metal usado fundamentalmente hasta ese momento era el hierro. En los siglo XV y XVI se busca hierro, sal gema, alumbre, cobre… En cuanto a éste último es importante el descubrimiento de las minas de Estiria. Las minas de plata de Sajonia entran en una crisis que se compensa con la explotación de las minas de Kutrá Hora en Bohemia.

El hierro no tuvo oscilaciones importantes en su producción desde el siglo XIV hasta mediados del XV. Conoció un gran impulso a partir de finales del XV. El alumbre se obtenía en oriente y era un producto de importación. Se descubren yacimientos en Italia, en concreto Tolfa en 1461. Este descubrimiento fue importante.

El mundo medieval conocía los procesos tecnológicos de la forja de forma empírica y será además un saber privado y secreto. El soporte teórico no se conocía. Su aplicación se relacionaba con la magia y daba un carácter preeminente a los herreros en sus comunidades.

El trabajo en la mina era difícil, por lo que se explotaban filones al aire libre.

La siderurgia conoció un proceso significativo en la evolución. Desde el siglo XIV los hornos más usados fueron las fargas, de origen catalán y que permitían obtener unos 50 Kg de hierro por colada. En el XV aparece el stückofen, originario de Europa central (posiblemente de Renania) y ofrece unos rendimientos de 500 Kg de hierro por colada. En este desarrollo de los hornos tuvo un papel importante la industria bélica, especialmente de la artillería.

Las zonas más importantes de la industria del hierro estaban en Stiria, Lieja, País Vasco… También será importante la industria del latón situada en el valle del Mosa y en Nüremberg.

Surge en éste momento una actividad industrial importante ligada al desarrollo de los metales: la creación de los caracteres móviles de metal, de Gütemberg, que constituye el inicio para la imprenta.

En cuanto a las actividades mercantiles, después de mediados del siglo XV es en este mundo es donde mejor se observa una mayor continuidad con momentos anteriores. Los recursos mercantiles de los siglos XIV y XV se utilizarán hasta el XVIII. Estas técnicas no son un legado de la antigüedad, sino que corresponden a préstamos musulmanes reelaborados por el cristianismo. El mundo mediterráneo será el que centre las técnicas mercantiles, en especial en las cortes españolas e italianas. Estas técnicas se aprenden fuera de las universidades, siendo un saber excepcional adquirido en ambientes urbanos, familiares y complementados en viajes arriesgados en algunas ocasiones. Se aprenden rudimentos de aritmética, geografía, derecho mercantil, contabilidad, cartografía, astronomía, náutica y finanzas. Estos conocimientos promueven un uso de las lenguas vernáculas, el manejo de medidas y la realización de cálculos. Se va generando así una visión matemática del mundo. Este uso del “número” proporciona cada vez una forma de pensar más racional que comienza a interesarse por conceptos semimágicos. En esta nueva visión del mundo tiene gran importancia esa práctica mercantil

El comercio requiere infraestructuras, sistemas de comunicación. En tierra se hicieron mejoras escasas desde el siglo XIV, cuando se abre un paso alpino, el de Brennero. Igualmente aumenta la capacidad de los carruajes, aparecen los coches de pasajeros en 1320 en Inglaterra… En los ríos se ensancharán los canales a su paso por las ciudades y comienzan a utilizarse grandes barcazas que pueden transportar 100 toneladas de peso. Pero los principales progresos se realizan en el transporte marítimo, dándose un importante desarrollo de la cartografía, donde tuvieron un papel protagonista los judíos, como el mallorquín Cresques Abraham. También se da un auge importantísimo en los astilleros, fundamentalmente en Hamburgo y Lübeck en el imperio, Génova y Venecia en Italia y Barcelona y Sevilla en España. Se produce así mismo una mejora en los puertos. De los navíos utilizados en el ámbito hansático serán importantes la kogge y el urca, que transportaban entre 300 y 400 toneladas y recorrían casi 24 Km por hora. Las grandes novedades serán la carabela y la carraca. La carraca era un navío derivado de modelos nórdicos que tenía capacidad para algo menos de 100 toneladas. Para la carabela fue importante el desarrollo de la arboladura en las embarcaciones. Se produce una utilización conjunta de velas cuadradas nórdicas y triangulares levantinas. El uso ahocicado de estas dos arboladuras en el mismo barco fue importante en la apertura de nuevas rutas ya que permitía una mayor adaptación a los vientos.

En el mundo de las comunicaciones se produce un desarrollo importante del correo a partir de mediados del XV. Se entiende como una actividad que debe estar regulada por el estado. Luis XI creó un servicio de correos estatal que, con Enrique II, también se ocupará de la correspondencia privada. La máxima eficacia se da en Venecia y Roma. Carlos V en 1516 concede el monopolio de este servicio a la familia milanesa delos Taxis. El servicio se hacía a caballo con relevos de postas, lo que permitía alcanzar mayores velocidades, y en rutas fijas. Se transportaban noticias diplomáticas, cartas particulares, mercancías de poco peso pero mucho valor, y sobre todo noticias comerciales. Por eso es por lo que los hombres de negocios tejen redes regulares de transmisión de noticias por medio de un sistema postal que ellos mismos contribuyen a financiar.

En cuanto a las prácticas mercantiles, aparecen los documentos denominados pratiche di mercatura. Allí se anotan novedades, pesos y medidas de diferentes territorios, convirtiéndose así en instrumentos importantes para las prácticas mercantiles. La contabilidad también se utilizará por parte doble en Italia (en el resto de Europa no se mepleará así hasta finales del siglo XVI): cada operación se registra en dos lugares, en el “debe “ y en el “haber”. El comercio se organiza a través de compañías asociadas a importantes familias, especialmente en Italia y de forma particular en Florencia. Las compañías más importantes tienen una sede central donde está el máximo responsable pero coordina las diferentes operaciones en los diferentes campos, y las sucuesales son controladas desde allí. Son compañías que diversifican su ámbito de negocios para evitar que problemas en un ámbito repercutieran en los demás.

Las formas de aportación de capital son dos:

  • Corpo: dinero aportado por los socios. LAS ganancias se dividían de forma proporcional

  • Sopra corpo: depósito de terceros y que obtenían un interés fijo pactado previamente.

Las actividades de éstas compañías estaban orientadas al comercio, la industria o la banca. Suelen ser de carácter familiar y llevaron al desarrollo de nuevas formas de pago Estas fórmulas serán la cédula obligatoria y la letra de cambio. La cédula obligatoria o pagaré reconoce la deuda en un papel con el compromiso del pago en una fecha determinada. La letra de cambio fue una revolución y agilizó el procedimiento comercial. Su forma era igual que la nuestra. Esta letra de cambio puede ser que se pague en una moneda diferente a la que se ha utilizado para la compra. Supone así un crédito y también un cambio de moneda. Son negociable y se pueden traspasar a terceras personas endosándolos. Este endosamiento tenía que estar refrendado por la entidad bancaria. También aparece en 1526 el procedimiento del descuento: se vende una letra de cambio a un tercero hasta que venza a cambio de una cantidad que se corresponde con el valor nominal de la letra. Esta práctica se hace general en los Países Bajos desde 1550.

Los principales centros financieros hasta la segunda mitad del siglo XVI fueron Amberes y Lyon. En este contexto del desarrollo del comercio ven la luz una serie de cuestiones relacionadas con los seguros. El sistema asegurador aparece en el siglo XIV, pero se afianza posteriormente debido a prejuicios eclesiásticos que veían mal tanto la usura como la previsión de futuro. Se podía prestar dinero si el prestamista corría riesgo de dejar de ganar dinero por el propio préstamo (damnum emergens). Aparece también el damnum cessans, donde los aseguradores son mercaderes habitualmente que aseguran parte de las mercancías.

LA EXPANSIÓN ULTRAMARINA.

No es casualidad que esta expansión aparezca en la Península Ibérica, ya que aquí había una idea de cruzada medieval que se reconvierte en la concepción de cruzada pacífica expresada en un expansionismo religioso. Esto va unido a intereses económicos, relacionado principalmente con la búsqueda de especias.

Imperio portugués.

En la expansión portuguesa tuvieron gran importancia los monarcas, que impulsaron las innovaciones tecnológicas y la expansión. Se dan tres hitos importantes: el primero con Enrique “el navegante”, el segundo con Juan II y el tercero con Manuel I.

Con Enrique “el navegante” se iniciaron los viajes “a corta distancia”, con expediciones en la costa norte de África.

Juan II (1455-1495) “el perfecto” impulsó la expansión marítima: siendo príncipe se hace cargo en 1474 de las empresas marineras y convierte los descubrimientos marítimos en fuente de ingresos para la monarquía. En 1479 interviene en negociaciones con Alfonso V (1438-1481), llegando al final al tratado de las Alcaçovas-Toledo, donde se le reconocen a Portugal los derechos sobres la colonización de la costa de África occidental y sobre las islas de Madeira, Azores, Cabo Verde…

Los proyectos de Juan II son la búsqueda de un nuevo paso hacía la India a través de la costa africana, el avance comercial y diplomático en el Índico y el impulso de las expediciones de Vasco de Gama después del descubrimiento de Cabo de Buena Esperanza.

A partir del Tratado de Tordesillas (1494) Juan II se asegura el dominio sobre Brasil. Esto, en la práctica, se consiguió mediante un proceso de negociación con la monarquía castellana donde intervienen los papas Alejandro VI y Julio II. Se reparten así el nuevo territorio entre España y Portugal por medio de dos bulas papales (1493): la bula Inter Caetera y la bula Eximiae Devotionis. Se realiza en ellas una división a 100 leguas al oeste de Cabo Verde. Juan II no estaba conforme con esta decisión ya que le impedía explotar con libertad la ruta de lsa Indias. Convoca así a los Reyes Católicos para elaborar un nuevo tratado, es de Tordesillas, que marca el límite a 360 leguas al oeste del Cabo Verde, Los territorios al este de ésta línea imaginaria pueden ser explotadas por los portugueses. Los españoles pueden hacerlo al oeste. El papa Julio II legitima este tratado en 1506 y excluye a otros reinos europeos de la explotación de ls tierras de ultramar. En general, este acuerdo fue respetado por las partes firmantes pero hubo discrepancias en cuanto a su interpretación cuando se dio el descubrimiento de Brasil por parte de Cabral.

Manuel I (1495-1521) será conocido como “el grande”, “el afortunado”. Con él se sientan las bases del imperio portugués en América del sur y en el océano Índico. Es un periodo de crecimiento y desarrollo económico y político, l oque se expresa en el ámbito artístico. Surge así un gótico flamígero propio de los portugueses conocido como “manuelino”. Se efectúa en este periodo el primer viaje de Vasco de Gama (1497-1498), que abrirá las puertas a la supremacía portuguesa en el Índico. Los portugueses tuvieron un afán fundamentalmente comercial más que militar o de conquista, lo que explica que, en la práctica, el término de “Estado da India” sea la denominación de un conjunto de factorías engarzadas en las propias rutas comerciales. No es un basto territorio sobre dominio efectivo de los portugueses.

En América, Cabral llegará a la costa brasileña el 22 de Abril de 1500. Llama al lugar de desembarco Tierra de la Verdadera Cruz. Después continúa hacia el Cabo de Buena Esperanza, desde donde parte hacia la India, regresando a Lisboa en el año 1502.

La explotación portuguesa fue diferente en América y en Asia. Brasil tuvo un desarrollo muy precario durante decenios. Hubo una estricta economía de subsistencia, y hasta 1521 no se funda una factoría real en Pernambuco. En 1532 se funda otra en Sao Vicente. En 1540-1550 no hay en Brasil prácticamente nada más. En la segunda mitad del siglo XVI Madeira se pierde también a favor de Brasil la primacía en la producción de caña de azúcar. En Asia todo tomará un cariz distinto. Vasco de Gama regresa de Calicut con un gran número de especias y metales preciosos. Además, cuando los portugueses llegaron a la India, Malaca, Java, las Molucas… enconaron poblaciones indígenas prósperas y mercaderes muy competentes, pero con flotas muy inferiores a la portuguesa, que había sido realizada como una flota de guerra con función comercial. La supremacía portuguesa se basó en su poder naval. El primer decenio del siglo XVI ya había sometido el océano Índico.

Los portugueses no penetraron ni construyeron en el interior de la India núcleos de gran entidad, sino que dispusieron de bases estables y seguras y de una organización económica peculiar que le asegura buena parte del monopolio de las especias. Se concentrarán así en las posesiones asiáticas.

Para aprovechar los recursos de ultramar utilizaron dos recursos:

  • Concesión de señoríos a individuos de confianza del rey en los territorios conquistados donde el señor administra justicia, nombra agentes propios… Tiene la obligación de defender el territorio, ayudar militarmente a los indígenas… Esta delegación de poderes es de carácter temporal y puede ser revocada en cualquier momento. La admnistración real participaba en los beneficios de estos señoríos

  • Gestión directa por parte del rey. Este sistema fue empleado en el siglo XV. El rey nombraba a un administrador que era quien le representaba. El soberano se erije en propietario de unos recursos económicos concretos para negociarlos, apropiándose directamente de su rendimiento. Es un competidos de los mercaderes e incluso organiza sociedades comerciales propias.

El sistema de señoríos fue más propio del mundo agrícola, mientras que el otro tiene que ver con lo comercial. Desde 1481 la monarquía suprime los señoríos por parte de los capitanes donatarios. Empezó en los señores de Cabo Verde y después se trasladó a América. Estos capitanes reciben muchas veces el nombre de corregidores, y tendrían una función parecida a la de losoficiales judiciales encargados de gestionar los intereses del monarca. Su equivalente en el sistema de gestión directa es el administrador que funciona como agente comercial del rey.

En cuanto a la estructura colonial portuguesa, Juan II instala en 1481-1482 en Lisboa la terminal de todas las mercancías provenientes de ultramar, y la bautiza como Casa de Guinè e Mina. Es institución impone precios, se ocupa de las ventas, arma las flotas, recibe a los que entran… Estaba dirigida por un administrador que desempañaba también el cargo de tesorero. Hasta 1506 el monarca permitió a mercaderes y extranjeros participar en el control de las cargas. La Casa de ocupa además de la distribución del dinero y del reparto de las especias a la vuelta del viaje. A mediados del siglo XVI actúa de intermediaria para la compra de especias en cantidades previamente establecidas.

Los viajes estaban regulados de manera que las escuadras portuguesas obligaban a los mercaderes locales a adquirir salvoconductos que les obligaba a atracar en enclaves portugueses, donde pagarían impuestos por las mercancías. En la cúspide de ésta organización se sitúa un inspector fiscal que controla la actividad de cada territorio.

El máximo representante de la corona recibía el título de virrey o gobernador. Tenía que aplicar las disposiciones legales, avisar a la metrópoli de cualquier asunto importante… Esto en ocasiones no se cumple debido a la lejanía y al aumento del margen de autoridad y autonomía de los representantes.

En las factorías portuguesas, la población procedente de la metrópoli era siempre minoritaria, siendo la población autóctona no cristianiza el 75-90% del total. La obra de conversión fue muy poco eficaz y tuvo que ver básicamente con esclavos, siervos, concubinas y algún mercader relacionado con los europeos. Esta falta de eficacia se da a pesar de que el gobierno ofreció beneficios a quien se convirtiera.

El imperio español.

La colonización española fue muy diferente a la portuguesa en Asia. Esto se debe a una gran cantidad de factores, entre los que está la propia idiosincrasia del nuevo mundo. También tendrá que ver la situación de los castellanos así como la relativa proximidad de las colonias españolas con respecto a la metrópoli (6-8 semanas por trayecto desde España hasta Veracruz o Panamá). Se comerció con productos muy variados y se atravesaron diferentes etapas en la explotación.

La colonización no se realizó como un movimiento migratorio libre, sino que estaba regulada. Era necesario un permiso fijado por la ley para viajar. Todo esto lo controla la Casa de Contratación de Sevilla, que lleva desde el 1504 un registro importante que se mejora incluso en 1509. La legislación excluía a judíos, cristianos nuevos, musulmanes y procesados por herejía. Se trata de establecer un modelo de estricta cristianización. Se estimula así el asentamiento de familias completas de campesinos y artesanos así como la emigración de mujeres solteras (pero no prostitutas). Estos emigrantes quedan registrados en el “Catálogo de Pasajeros a Indias”, donde aparece el nombre, edad, profesión y origen geográfico del viajante. Entre 1534 y 1538 aparecen en las listas alrededor de 500 individuos. Si a esto le sumamos la emigración de carácter ilegal el promedio debe subir hasta los 2000-3000 personas por año. A lo largo del siglo XVI se supone que emigran entre 200 y 300 mil personas. La mayoría procedían de Andalucía (por eso el carácter peculiar del castellano en Hispanoamérica). Hasta 1509, 1 de cada 3 emigrantes era andaluz, seguido por castellanos viejos, extremeños y castellanos nuevos. Los procedentes de Cataluña y Valencia fueron escasos.

Las expediciones pretendían conseguir oro, por eso el intento de colonizar La Española (Haití) a finales de 1498 fue un fracaso: la gente quería oro y no colonizar las tierras. A partir de 1499 se produce un cambio importante a partir de las “Capitulaciones de descubrimiento”. Son pactos a los que recurre la corona para intensificar als explotaciones sin gasto por su parte. Afluye así gente de Andalucía, Extremadura… que se instalan como colonos independientes.

Comercialmente, un agente real se asegura de que los itinerarios no violan intereses de la corona y cobra el pago de la cantidad que corresponde al monarca (entre 1 / 4 y 1 / 6 de los beneficios líquidos del mercader).

El primer centro importante de control español será Santo Domingo, capital y mejor puerto de La Española. Allí reside el gobernador y empieza a formarse una pequeña burocracia.

Entre 1503 y 1520 llegan a Sevilla 14.000 Kg de oro. Si a esto le sumamos en contrabando, la cantidad debió suponer el doble.

Los colonos encontraban natural obligar a los indígenas a que les ayudasen, lo que dará lugar a conflictos. En 1503 se autoriza al captura de Indios “agresivos”, justificándose a través del concepto de guerra “justa”. Se llega así a la práctica extinción de los indígenas en las Antillas y la Bahamas debido tanto a al captura como a las nuevas enfermedades contra las que los indígenas no estaban inmunizados.

Las formas de explotación en América están también condicionadas por la situación indígena. Existía una estratificación social muy rígida, con los caciques a la cabeza de algo parecido a señoríos locales donde aparecen individuos con una conducta parecida a la de los siervos. Se conocen como naborías y serán la base del trabajo, que en muchas ocasiones serán trabajos forzados lo que lleva en muchos casos a la eliminación física de lso indios o a la conversión en esclavos.

Utilizando el pretexto de la guerra “justa” surgen compañías de cazadores de esclavos que, inicialmente, estaban financiadas por colonos ricos de la zona burocrática de Santo Domingo.

Otro pretexto para proporcionarse mano de obra fue la acusación de antropofagia que hace contra los indios y de prácticas habituales de sodomía.

En las islas del Caribe la población exterminada es sustituida por negros, mulatos y mestizos.

El trabajo se organiza mediante la encomienda: un hombre libre puede servir a un señor, el “encomendero”, a cambio de protección, vestidos, alimentación… Es la encomienda de servicios, con una base claramente feudal. En la práctica este sistema se asemejaba bastante a la esclavitud. Resultó ser un forma de señorío que se instauró en La Española donde Colón entregó a los colonos un número determinado de indios. El gobernador de la isla, Nicolás de Obando, reguló esta encomienda haciendo que las cesiones de señoríos fueran temporales y no hereditarias. La monarquía podía conceder confirmación al sucesor legalmente durante 3 o 4 generaciones. Los privilegios económicos de la encomienda fueron respetados, pero su poder político fue reducido según llegaron oficiales reales. Los abusos de las encomiendas llevaron a fijar en las “Leyes de Burgos” (1512) las obligaciones de los encomenderos. Colón había enviado a España algunos indios para que fueran vendidos como esclavos, lo que dio lugar a protestas de algunos teólogos, por lo que la reina Isabel no aceptó el negocio.

Esta densa de los indios chocó con los intereses de los colonos que apelaban a la tradición y decían que era bueno hacer esclavos a los paganos belicosos y agresivos. También era lícito hacer esclavos a los individuos que practicaban un moral contraria al cristianismo.

En 1500 se prohíbe legalmente reducir a los indios a esclavos a menos que fuesen caníbales o hubiesen atacado frontalmente a los españoles. Comienzos del XVI supone una lucha por el reconocimiento de los indios. Es una lucha con políticas en varias direcciones. LAS primeras disposiciones de Burgos (1503) legalizaban el derecho de los conquistadores a utilizar indígenas como mano de obra para plantaciones y minas. Por otro lado, en las leyes de Indias de 1512 se sancionaron las primeras medidas a favor de los indios, resultado de las denuncias presentadas por los dominicos: Antonio de Montesinos en 1511 y Bartolomé de las Casas sostienen que los colonos tenían que sostenerse con su propias manos. Los teólogos se preguntaban si los habitantes de las Indias eran humanos o animales, algo fundamental de que dependía si tenían alma o no, lo que a su vez implicaba si era lícito esclavizarlos o no. El debate prosigue después delas segundas leyes de Burgos. En 1530 hay un decreto favorable a los indios, pero en 1534 ese decreto es revocado y otra vez se vuelve a promulgar en las leyes de 1542. Este decreto afirmaba que quienes tuvieran esclavos debían demostrar su derecho a tenerlos.

Gran parte de los teólogos españoles como Francisco de la Vitoria o Domingo de Soto respondían de forma afirmativa a la humanidad de los indios: eran descendientes de Adán, disponían de razón y por tanto podían ser educados en el conocimiento de los principios cristianos. Vitoria era profesor en la universidad de Salamanca y sostenía frente a Aristóteles que ningún pueblo estaba destinado a ser convertido en esclavo. En cambio el aristotélico Juan Gines de Sepúlveda mantenía que la esclavitud era el estado natural para los seres inferiores. Entre ellos y de las Casas se produjo un interesante debate en 1550.

En 1549 la corona había prohibido a los encomenderos imponer el trabajo a los indios como pago por lo tributos. El número de encomenderos descendió a medida que fueron devueltas a la corona las encomiendas. A partir de 1536 una legislación real creó la forma clásica de la economía después de esto. Es una cesión vitalicia y consistía en el cobro de impuestos y tributos. Es la encomienda de tributos. La anterior encomienda de servicios se va a mantener en lugares donde faltan las producción que el encomendero podía aceptar como tributo, persistiendo hasta el siglo XVIII en Chile, Quito, Paraguay, Tucumán, Río de la Plata y Yucatán.

Surge así la necesidad de encontrar mano de obra barata. Aparece ahora el repartimiento: adscripción forzada de determinado número de indígenas por una comunidad a determinado tipo de trabajos a cambio, teóricamente, de un salario. El repartimiento recibió distintos nombres, llamándose en Perú mita y utilizándose para la explotación en las minas de Potosí. Allí fallecieron muchos indios. El equivalente en el campo de la mita fueron las naborías o las yanaconas, donde se emplea del os indios en grandes fundos.

Durante 20 años las Antillas fueron muy rentables. Los españoles intentaron transportar su forma de vida a los colonos americanos, lo cual fue un fracaso absoluto ya que allí no arraigaban el olivo, la vid, los cereales… Así se introduce en 1517 la caña de azúcar procedente de las canarias y se hace que el territorio sea agrariamente rentable.

La colonización española después de la conquista de México llega en 1424 hasta Nicaragua y en 1536 hasta Buenos Aires, una zona que fue abandonada enseguida debido a la hostilidad de los indígenas nómadas.

Del modelo colonial surgen unas instituciones en Castilla y otras en Indias. En Castilla estaría la Casa de Contratación, reflejó de la portuguesa Casa de Guinè e Mina, que se instala en Sevilla en 1503. Se ocupará de asuntos náuticos, cartografía, problemas comerciales e incluso judiciales. El consejo de Indias de crea en 1511 y tiene su estructura definitiva en 1524. Era el órgano supremo de asistencia del rey y proponía y preparaba la legislación y gestión de las colonias. En 1511 surge la 1ª audiencia, compuesta por tres jueces permanentes y un fiscal de la corona. Se trata de una burocracia cuyo jefe entre 1493 y 1516 fue Rodríguez de Fonseca. Su complicidad encubrió los peores abusos contra los indios. En América aparecen, en Cuba desde 1510 y en 1511 en Puerto Rico, los dos primeros tenientes del gobernador. Eran asistidos por los alcaldes mayores. En América el territorio se dividiría en diferentes virreinatos. Al principia aparecen dos, en México y Lima y una audiencia formada por asesores de cada virrey. En el siglo XVII llegan a aparece 11 audiencias: Santo Domingo, México, Panamá, Guatemala… A las que se añaden en el siglo XVIII las de Caracas y Cuzco.

En la base de la organización de América estará lo aprendido con al empresa aragonesa. El mundo colonial se regirá pro una serie de capitulaciones. El trampolín de lanzamiento hacia América fue la ocupación de Canarias y la guerra de Granada. En Canarias ya se habían dado capitulaciones (pactos entre la corona y particulares para llevar a cabo en control y desarrollo de las tierras conquistadas. A partir de aquí comienzan las expediciones financiadas solo por particulares que recibían la legitimidad pública. La capitulación se estipula por la corona y los generales de la guerra de Granada y será el modelo de los americanos. Su objeto era resolver en las tierras conquistadas derechos reales y dar a particualres ciertas compensaciones en forma de mercedes diversas.

Durante la primera fase de la colonización se transportan a América distintas instituciones castellanas y surgen varias posibilidades. La conquista puede llevarse a cabo por particulares sin ayuda del monarca, reservándose el rey 1/5 del botín y también la soberanía político administrativa. Además la costumbre de repartir la tierra como compensación por los servicios, aunque los soberanos limitaron el término de las tierras para evitar la creación de latifundios de tipo andaluz. Todos los reyes rechazaron conceder señoríos y otorgaron en América muy pocos títulos nobiliarios, impidiendo así la creación de poderosas aristocracias en ultramar.

El modelo español fundó gran cantidad de centros urbanos. Los mandos militares que eran quienes los creaban ponían al frente a cargos de su confianza, siempre bajo la autorización de la corona para establecer la ciudad. Por eso las ciudades coloniales serán muy parecidas a las castellanas. La corona entregó a las ciudades libertades y privilegios pero mantuvo bajo su control a los gobernadores. Las ciudades se construyeron don ideales de carácter renacentista e incluso utópico sobre al base de un plano racional en forma de damero. Los concejos estaban dotados de amplio poderes y su jurisdicción se extiende al campo de alrededor. La población era de composición muy diversa, viéndose favorecido el mestizaje por la escasez de mujeres españolas. Es una población racialmente muy heterogénea., donde los negros y los indios serán artesanos agrarios y operarios no especializados que habitaban en los suburbios. La población blanca, escasa en el principio de la conquista, debido al aumento de la mortalidad de los primeros decenios de la colonización (entre 30 y 50 millones).

LA REVOLUCIÓN DE LOS PRECIOS.

Europa Conoció un aumento importante de población pasando de 80 y 100 millones de habitantes entre comienzos y mediados del siglo XVI. Conoció un aumento dela producción agraria, un proceso de expansión colonial… Todo esto acabó con una revolución de los precios, que llegaron a multiplicarse por 4. Esta subida tuvo una duración de unos 150 años (1500-1650). Nunca se había dado una situación así en Europa.

El aumento de precios no fue similar en toda Europa ni para todos los productos. Su incidencia tampoco fuera misma. Algunos teóricos de la época como Azpilcueta y Brodino se preguntaron las razones que llevaron a este hecho y se las atribuyeron a la entrada fundamentalmente de plata de América y su posterior acuñación. Aparece aquí el comienzo de la explicación monetarista. Hamilton y Keynes apuntaron que este flujo de metal precioso no sólo activó el comercio, sino que depreció el valor de la moneda. Para estos autores el resultado fue de aumento de precios, que crecen de forma más rápida que los salarios, lo que provoca un aumento de los beneficios que según ellos abocó a Europa al desarrollo del capitalismo que se habría retrasado en algunos lugares como España ya que aquí la inflación habría sido menor que en el resto de Europa. Se intenta cuantificar todo esto mediante la ecuación de Irving Fisher, que en su forma simplificada dice que el precio de los mercados (P) por la cantidad de bienes intercambiados(Q) es igual a la masa de moneda existente (M) por la velocidad de circulación de la misma (V).

El precio de los productos es directamente proporcional al uso de la moneda por su velocidad de circulación e inversamente proporcional a la cantidad de bienes intercambiables.

En el ámbito europeo, el alza de los precios no se distribuyó de igual manera, comenzando por España. Esto es una contradicción ya que el mundo que debía irradiar este aumentó sería el receptor de moneda, es decir España. Inglaterra y Suecia suben los precios desde el año 1500, antes de que se sintiesen los efectos de la llegada de metal. En Italia el aumento de precios más importantes será entre 1552 y 1560, también con anterioridad a la llegada masiva de metal americano. En España de inflación fue más fuerte en la primera mitad del siglo XVI, con una tasa de aumento anual de precios del 2,8% mientras que la segunda mitad fue del 1,3%. Esto también están contradicción con la llegada de metal, que fue justo revés. Esto obligó a buscar explicaciones más complejas que la puramente monetaria, que de todos modos continuará siendo importante.

La visión monetarista acepta que la economía del siglo XVI funcionaba con leyes económicas similares a las nuestras, con un mercado de oferta y demanda, cuando en realidad la penetración de ese mercado era muy limitada en ambientes familiares donde el autoconsumo y la autarquía son importantes. En este sentido se recurre a otra serie de variables, como el impulso poblacional que ejerce una presión importante sobre los recursos -especialmente los climáticos- y que a la postre provocan un aumento de precios. Al igual que en el siglo XIII, el aumento de población obligó a cultivar tierras de peor calidad, marginales, que sólo eran rentables a un alto costo. Esto hace crecer la oferta de alimentos muy lentamente dada la insuficiencia tecnológica.

TEMA 3. EL CAMBIO IDEOLÓGICO Y LA CRISIS RELIGIOSA.

EL FENÓMENO RENACENTISTA Y SUS INTERPRETACIONES

En el mundo medieval las iglesias cristianas tenían el monopolio del saber, ligado a comportamientos y creencias. Impiden que cualquier doctrina contraria sus creencias tenga una evolución. Por eso no existe antes del siglo XIV ningún esquema filosófico laico distinto a cristiano. Poco a poco surge un sistema mental con una escala de valores laica y terrenal que se apoya en el patrimonio clásico. Las nuevas unidades de referencia en este modelo serán planteamientos greco latinos que dan lugar a un lenguaje distinto. Esta nueva apreciación es el humanismo.

Los humanistas serán intelectuales que tomen conciencia de las nuevas necesidades y exigencias culturales y que provienen de sectores no eclesiásticos. Fue un fenómeno bastante extenso territorialmente con representantes en toda Europa occidental y central a partir de mediados del siglo XIV, aunque se afianzará ya en el siglo XV. La obra de los humanistas fue múltiple en cuanto a temas. Son, aparte de intelectuales, hombres de acción: diplomáticos, historiadores, políticos, filólogos... Crean un saber laico. Intentarán convertirse en una cultura alternativa pero no se proponen polemizar con la escolástica. Simplemente no la tienen en cuenta.

Retoman los contenidos del patrimonio cultural clásico, volviendo a temas y esquemas que actualizan o creciendo un conjunto articulado de condiciones laicas y aspectos terrenales.

El humanismo pasó por muchas etapas que tienen que ver con los grupos sociales que soportan esas etapas. Intentan satisfacer las necesidades de las capas medias y superiores de la sociedad urbana. Tienen que ver con la elite tanto social como cultural. Políticamente estuvieron alineados igualmente con las repúblicas, lo reinos, los principados…

Su interés es renovar obras de autores griegos y romanos, donde lo terrenal y lo humano tienen un peso específico. Es una temática distinta a la de los autores medievales. La lengua de estas obras clásicas también les atrajo, lo que lleva aún interés creciente por la filología.

Los humanistas se apoyan en los clásicos, pero no copia ni se repiten. Incluso estos humanistas se consideran superiores a los propios pensadores greco latinos, de los que obtienen una cultura propia con referencias a autores como Virgilio, Cicerón u Ovidio. Se posicionan a favor del latín clásico despreciado del vulgar utilizado en la escolástica. Algunos autores se especializada ante la diferenciación e identificación de textos reales de falsificados, descubriéndose por ejemplo en este momento la falsedad de la "donación de Constantino".

Algunos autores eclesiásticos que se sumaron a esta recuperación de los clásicos intentando llegar a una simbiosis entre patrimonio clásico y eclesiástico. Entre ellos hay que destacar a Erasmo y a Tomas Moro.

La imprenta tendrá un papel muy destacado como medio eficaz de difusión del patrimonio clásico.

Los autores humanistas se plantean la aparición de una escala de valores diferente a la del momento. Encuentran importante que el apego a lo terrenal, a lo inmediato.

Aún así, la mayoría de los humanistas no pretendían cuestionar los dogmas que procedían de la iglesia de su tiempo. Para ellos lo fundamental es analizar el concepto de ciudadanía, los placeres y valores en que cree la civilización laica. Por ello cobra urgencia el concepto de vía activa contra concepto de vía contemplativa, reivindicándose lo humano como "valioso".

Legitiman su papel como intelectuales laicos gracias a su acción cultural, apareciendo un embrión común a todos los humanistas independientemente del lugar o grupo del que procedan.

Un concepto fundamental de estos humanistas será el de la virtud, propuesto por humanistas del siglo XV y entendido como un "valor personal por el que el hombre se afirma construyendo su camino" (Garin). Exalta el valor del individuo y el esfuerzo y la capacidad. La vida del hombre es un juego de fuerzas entre la virtud y la fortuna (entendida como destino). Estas dos variables provocan la oscilación entre los valores humanos. Durante el cuatrocento se exalta la capacidad de los hombres para superar reveses de la fortuna y aprovechar los momentos favorables así como la capacidad de ejercer un comportamiento fuerte y creador. Sólo esta capacidad del hombre que superar esta fortuna será la base del pensamiento de Maquiavelo.

Dentro del estudio de los humanistas será fundamental el estudio y clasificación de las virtudes. Esto ya había sido codificado por la teología, pero los humanistas pretenden una clasificación nueva ya que no consideran en alto grado la pobreza y la castidad, por ejemplo. Las virtudes teologales eran la fe, la esperanza y la caridad. Pierden gran parte de su prestigio en provecho de las virtudes cardinales ya que son más prácticas y morales. Estas virtudes cardinales serán la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza.

Muchos humanistas seguirán a los estoicos y considerarán la virtud como un todo, incluyendo en ella atribuciones de carácter terrenal. Así entienden como virtudes la amistad, la liberación.

La virtud era una capacidad de distinguirse (ser diferente) e integrarse en una comunidad. Es una reivindicación de ser útil a los hombres. El acento se pone en la obtención de un logro terrenal y no de un premio eterno. Se vuelve a una visión optimista de los instintos básicos del hombre y se relajan las referencias religiosas. Lo importante es la práctica de la virtud (laica) como medio para lograr el éxito personal.

Socialmente, el interés se fija en los miembros provistos de recursos económicos, recursos intelectuales y apoyos. Por ello se recurre a los motivos clásicos de la fama y la gloria: una obtención de la reputación más tangible que la religiosa pero menos duradera. Para ello hay que contar con el favor de la fortuna, y esto leyó por lo que surgen cuestiones como el honor, la riqueza, la buena posición en cuanto a amistades... Es decir: será gran importancia a los elementos de éxito.

La virtud también supone saber aprovechar las situaciones. Por eso se desarrollarán gran cantidad de textos sobre cómo educar el gesto y la palabra para ser un buen cortesano. El manual clásico para esta formación es "El Cortesano" de Castiglione. Fue traducido al castellano por Boscan.

Los humanistas desplazan el anterior centro de pensamiento (la inmortalidad ultra terrenal) en favor del universo mundano. Les importan los hombres intrépidos y sagaces. La mujer sufre un absoluto desplazamiento en el Renacimiento.

La virtud se convierte en el apoyo de toda una serie de conquistas concretas. La cultura no tenía que está sometida a ningún tipo de coacción y debía estar libre de dogmas de cualquier naturaleza. Aquí está la base del nacimiento de una intelectualidad europea. Los humanistas integran elementos que intentan erigirse en las guías laicas de la sociedad. Muy a menudo se alinean con quienes detentan el poder, del que derivará su sustento material pero reivindicando a la vez su derecho a escoger unas referencias culturales en vez de otras además de no subordinar sea dogmas religiosos.

El renacimiento europeo fue un fenómeno general en Europa occidental y central desde comienzos del siglo XV hasta la primera mitad del siglo XVI. Es una continuidad de planteamientos humanistas que abarcan gran cantidad de actividades culturales así como una gran extensión geográfica (de Polonia a España y de Inglaterra al sur de Italia). En el siglo XV los mayores focos culturales estaban Flandes y la zona centro-septentrional de Italia. En la primera mitad del siglo XVI estos dos focos mantienen su importancia pero pierden su carácter de exclusividad, afianzándose centros de Alemania, España, Inglaterra o Francia. A principios del siglo XVI aparecen culturas nacionales, pero todas interrelacionadas formando un campo cultural común llamado "Renacimiento europeo". Por esto se pasa de los diferentes Studia Humanitatis anteriores locales a una auténtica república de las letras, al Renacimiento que incluye a todo el mundo europeo. Todo ello se deriva de la intensificación de relaciones políticas entre diferentes países así como de la rápida implantación de la imprenta, que dio lugar a intercambios culturales importantes.

En la segunda mitad del siglo XV se establece un intercambio dialéctico entre centros de producción y creación intelectuales en Italia fundamentalmente y distintos focos culturales europeos. Estos intercambios dan lugar a grados de asimilación y de reelaboración de los que surge, en los primeros decenios del siglo XVI, un mismo nivel cultural común a todas las cortes europeas. Esto sucederá en todos los ámbitos menos en el artístico, donde Italia seguirá destacando.

Los centros italianos se convierten en punto de referencia cultural, y muchos intelectuales llevan sus ideas, su programa, a cortes de diferentes países europeos. El programa humanista se desvincula de la escolástica. También hay un flujo la inversa: intelectuales europeos que pasan tiempo en Italia. Se produce así un intercambio fructífero entre literatos, filólogos, políticos o pedagogos. Los humanistas italianos aparecen en cortes, universidades europeas, desde el siglo XV. El flujo a la inversa será sobre todo entre 1470 y 1530.

El humanismo tuvo una gran influencia en la España de los Reyes Católicos, tanto en Castilla como en Aragón. En Castilla destaca la obra de Juan Luis Vives, así como la de Nebrija (1441-1522). Este último estudio en Salamanca y viaja a Italia donde conecta con la cultura humanista. A su vuelta trabaja como filólogo. Su obra inicial, la Gramática, sirve para introducir a España en el análisis de la cultura latina así como para sistematizar la lengua castellana. No fue sólo un filólogo, sino también geógrafo, historiador y estudioso de la Biblia. También tuvo gran importancia en Castilla la recepción de Erasmo de Rótterdam, que apuesta por la vuelta a una versión original de las escrituras y a un cristianismo primitivo Defiende así mismo una fe de carácter individual.

El centro más importante del humanismo en Aragón se encuentra en la universidad de Valencia, que finalmente fue diezmada por la inquisición que desarticuló el movimiento intelectual luchando primero contra los judaizantes (esto le ocurre por ejemplo a la familia de Vives), segundo contra los erasmistas y para finalizar contra los luteranos.

En Francia el humanismo reviste tintes claramente erasmistas. Hay un debate sobre la reforma religiosa desde el punto de vista institucional, donde se busca retorno a la religión interiorizada. Esto dio lugar a una importante confrontación de los humanistas, donde destaca Lefebre D'Etaples (1450-1536) con las instituciones eclesiásticas. Lefebre tenía como punto de referencia a Aristóteles. Visitó Italia, aprendió griego, y se familiarizó con la tradición "hermética": especulaciones y escritos que en épocas distintas han seguido algunos libros de alquimia atribuidos a un tal Hermes. Supuestamente Hermes fue un filósofo egipcio que vivió en el siglo XX a.C. También conecta con los exegetas (comentaristas de textos). Lefebre fue protegido por el rey Francisco I, lo que no evitó que los reformadores franceses dirigidos por él sufrieran persecuciones por parte de los obispos y de los profesores más conservadores de la Sorbona, que presionaron al rey para que comenzársela la represión contra el humanismo.

En Inglaterra el humanismo entró en Oxford y Cambridge con el apoyo de las autoridades y la aprobación de los distintos profesores universitarios. Los humanistas más influyentes aquí fueron Colet y principalmente Crocyn (1466-1519), que recogen las aportaciones del humanismo italiano. Crocyn es el erudito viajero que visita Francia e Italia y se familiariza con los clásicos. Vuelve a Inglaterra como profesor en Oxford y desde allí invita a Erasmo. Colabora con otros humanistas tanto de las letras como de las ciencias, y se dedicó a denunciar la corrupción eclesiástica lo que le hizo sospechoso de herejía. El asunto no pasó a mayores.

Entre los humanistas alemanes destacan Konrad Celtics (1459-1508). Fue un poeta lírico que estimuló en su país el interés por los estudios clásicos y por la tradición germánica. Da a sus trabajos un amplio contenido patrístico. Viaja también a Italia donde estudia astronomía, matemáticas... Funda en Viena un centro de estudios humanistas, el Sodalitas Dannubiana. Es famosa por descubrir un mapa del imperio romano y los escritos de una religiosa del siglo X que publicó en 1501.

El aumento por el conocimiento y el interés de la filología genera una revolución en los estudios jurídicos. En este ámbito se prestará especial atención a los códigos redactados por Justiniano, aunque se consideran documentos históricos de fruto de exigencias descartadas con el presente y no como norma de fe sino como base.

También se observa en estos autores una relación directa entre historia y política: quien mejor comprende el pasado es el mejor consejero de príncipes. Vives dice que el saber histórico es la base para comprender lo que deberíamos seguir y lo que deberíamos evitar. Sobre la historia se puede construir un saber político productivo.

Los humanistas tienen confianza en la eficacia formativa de la pedagogía. Existen varios escritos donde se discute la educación de soberanos para que lleven a cabo un gobierno virtuoso. El más famoso de estos libros fue el "Relox de príncipes", escrito en 1529 por Antonio de Guevara. Fue el libro más leído en Europa después la Biblia. Otro libro de este tipo es el "Institutio principis christiani" escrito en 1516 por Erasmo. Se le presenta a Carlos de Habsburgo. En este contexto se entiende también "El príncipe" de Maquiavelo. Este tipo de textos se publicaron en toda Europa. Muchos de sus autores fueron hombres dedicados a política.

La filosofía verá en el Renacimiento complicarse su lenguaje. Es un lenguaje bastante oscuro, siendo en ocasiones hasta místico y esotérico. En toda la cristiandad, hasta el siglo XV, nadie había elaborado teorías contrarias a los dogma religiosos. En el nacimiento esto ocurre de forma marginal, pero ocurre. Aparecen así teorías completamente nuevas en clara discordante con la teología. Los siglos XV y XVI son siglos de la libertad de pensamiento desconocida anteriormente debido a:

  • crisis de la escolástica

  • prestigio del humanismo, que vuelve sus ojos a la antigüedad

  • audacia intelectual

El resultado es una nueva aportación de doctrinas de diferente procedencia (judías, árabes...) así como de disciplinas como la magia o la astrología

La idea obsesiva de los renacentistas era buscar un vínculo del hombre con el mundo, no con Dios como sucedía en la escolástica. Por eso las cosmologías del momento se dirigen a planteamientos de carácter animista o vitalista que defienden que "todo es Dios". Son corrientes de carácter panteísta. Junto a estos planteamientos aparece cada vez menos la concepción del universo en función de un creador que está por encima de los hombres. El hombre en el renacimiento será glorificado de muchas formas, situándosele en el centro de los sistemas de pensamiento. Al individuo se le pide la virtud para redimirse, a la vez que se le exige un saber bien orientado para dominar bien las esferas de poder o bien las esferas cósmica. Por esto el punto de encuentro de todas las filosofías renacentistas fue el hombre. Su estudio se convierte en el principal objeto de reflexión.

El quattrocento reivindicó la construcción de nuevos modelos filosóficos y políticos siguiendo el tronco común clásico. Se pasa a autores griegos, especialmente a Platón dejando así un poco de lado a los autores romanos. Este paso de una cultura a otra se hará en gran parte en Florencia, que se convierte en una "Nueva Atenas (Poliziano). No existe un único centro de difusión del pensamiento platónico, el más importante será el de la Academia de Florencia. Esta Academia es fundada por Ficino (1433-1499) bajo la protección de los Medici y fue uno de los elementos más importantes en la vertebración de la concepción neoplatónica. Ficino fue el autor más importante de esta corriente junto a Nicolás de Cusa, aunque el primero (de acuerdo con Garin) fue el teórico supremo. Se consagró al estudio de Platón y Plotino, de quien tradujo "Las Eneadas". Ficino exaltó la naturaleza espiritual de lo bello, de los aspectos estéticos, que estaban relacionados con la divinidad: la belleza es el resultado de la divinidad. Es universal y se concreta en lo individual. La belleza es Dios. Intenta demostrar además que este pensamiento platónico no está reñido con la tradición católica.

El platonismo ya había gozado de una creciente reputación en la edad media, pero ahora se hace una nueva lectura donde se prima el intento de entender el mundo en términos de belleza y armonía. También interesa la erótica, la recuperación del eros. Esto esta fundamentalmente en dos diálogos de platón: el "Fedro" y " El Banquete". Estas recuperaciones fueron bastante beligerantes ya que son abiertamente anti aristotélicas.

El papel del alma ocupó un lugar importante en la elaboración de Ficino, que se concreta en lo relativo a su mortalidad. Este principio dio lugar a una gran cantidad de conflictos y controversias que se agudizan a partir de comienzos del siglo XVI. En 1510 el General de los dominicos Tommaso de Vio (1468-1533) reconoce la imposibilidad de mantener la conclusión a la que había llegado Tomás de Aquino. Afirma que la inmortalidad atañe a la fe y no a la razón y que además el alma no puede sobrevivir a la separación del cuerpo. Hubo una rápida respuesta de iglesia y en el Concilio de Letrán, en su octava sesión de diciembre de 1513,se ratifica la inmortalidad del alma y se declara herejía cualquier toma de posición contraria aunque fuese exclusivamente filosófica.

En este contexto también encontramos a Pietro Pomponazzi (1462-1523). Publica "Inmortalitate animae", donde afirma que el intelecto se halla en una posición intermedia entre lo material y lo inmaterial debido a que depende del cuerpo para sus operaciones racionales. En cualquier caso, el alma no puede ser considerada inmortal ya que está ligada de forma indisoluble al cuerpo. La virtud tiene en el pensamiento de este autor un valor per se y no tiene necesidad de ninguna recompensa ni terrenal mi ultraterrenal. La virtud pura es la razón última. Cada individuo se realiza actuando en su propio contexto buscando la virtud. Y es en el seno de la humanidad donde la encuentra.

El esoterismo será una faceta importante en la filosofía del momento. Es el interés por estudio del oculto. Por eso el hermetismo y la cábala aparecen unidos en este momento. La cábala procede de la tradición judía y es un sistema de interpretación mítico y místico, alegórico del antiguo testamento. Hay muchas escuelas de cabalística. Es un conocimiento que se transmite por vía de la iniciación y con el que se pretende revelar las doctrinas ocultas acerca de Dios y del mundo. El antiguo testamento sería un libro místico, mágico, que habría que saber leer.

Las corrientes panteístas ocupan la escena, difundiéndose rasgos mágicos y esotéricos. Estaba ya presente en la cultura medieval por influencias judías y árabes, a las que se añadía creencias populares orientales o germánicas. Pero después de 1400 aparecen formas inéditas de esta herencia. Esta presencia está en autores como Cusa, Ficino, Lefebre o Pico della Mirándola. Allí hay desarrollos simbólicos y mágicos que ya no se tenían como ocultos sino como concretos y públicos.

Los filósofos se valen de estas elucubraciones cabalísticas y mágicas para sus teorías. La cábala también trasciende a manifestaciones religiosas, artísticas… Es decir: aparece en el humanismo en general un comportamiento de tipo irracional e imaginativo. Por eso predicadores y moralistas comienzan a analizar las alteraciones de la sensibilidad así como la muerte y la locura (temas prácticamente inéditos hasta ahora). La locura será un tema muy importante en el Renacimiento, escribiendo incluso Erasmo el “Elogio de la locura”, donde la entiende como la fuerza motora del universo. El mundo y los hombres se explican en ésta época como la ceguera o la locura mismas. Todo esto aparece reflejado en el arte. En cuadros de Bruegel aparecen campesinos en actitudes grotescas. Incluso en un dibujo de Holbein se corona a Cristo con un gorro de loco. El lado oscuro de la mente estaría ligado a la imagen tópica del loco feliz y la creencia de la lucidez de la locura. Es conocido en la pintura de le época el tema de la “nave de los locos”. A comienzos del siglo XVI aparecen verdaderas naves de locos, especialmente en Alemania, donde se transportaban hombres y mujeres trastornados de una ciudad a otra y eran usados como divertimento. En la pintura española del siglo XVII los locos y enanos también son atendidos como “hombres de placer”, como elementos de diversión de la corte.

Un autor muy importante será Giovanni Pico della Mirándola (muerto en 1494), que reivindicó la magia natural como elemento totalmente compatible con el cristianismo, como dimensión trascendental del género humano. Este convencimiento lleva a la conclusión de que el saber que mejor demuestra la divinidad de cristo es la cábala. Más allá de los símbolos y mitos de las distintas religiones subsistía un elemento común oculto a todas. Esto igualaría a las religiones y sería la razón por la que los libros esotéricos antiguos fueron objeto de culto especial como depositarios posibles de una sabiduría suprema y misteriosa. Circula así una gran cantidad de interpretaciones cabalísticas, donde la cábala se entiende de formas diferentes. Pero sí que aparecen dos libros cabalísticos principales: el “Heptaplus” de Pico della Mirándola y el “De arte cabalística” de Johannes Rebvchlin (fallecido en 1522).

El pensamiento mágico reivindicó el papel central del hombre en el cosmos y la creación. El alma humana se considera espejo del universo. Lo importante es la unidad viviente del todo. Así, no es fácil distinguir a dios de lo que llamó en el época el “alma del mundo”. Este “espíritu” estaba unido a fuerzas ocultas de atracción y repulsión. El hombre es presentado como una criatura privilegiada que constituye el nexo entre las diferentes esferas del ser. Así se le atribuyen al hombre una serie de poderes alquímicos y mágicos. La magia permite alcanzar al hombre el conocimiento sobre todas las cosas. Es así el saber por antonomasia.

Otro de los aspectos más importantes del Renacimiento fue la unión de filosofía y política. Maquiavelo (1469-1527) es un autor fundamental en la historia del pensamiento europeo y el primero que trata la política al margen de la teología, como un juego de fuerzas reales que anima las relaciones entre los hombres. Por eso se le considera en ocasiones, de una forma exagerada, como fundador de la ciencia política. Pretende encontrar la explicación de la naturaleza de los impulsos que rigen la relación y el comportamiento humanos, que a su vez rige la vida en la sociedad. Esto está totalmente unido con la historia: los hombres son los artífices de su historia, aunque a veces admite Maquiavelo la existencia de un conjunto de elementos y leyes que los individuos y las colectividades no pueden dominar. Ninguna fuerza exterior vive por su s propios medios, sino que son organismos autónomos.

El objetivo fundamental de Maquiavelo es comprender el comportamiento político por medio de la compresión del os impulsos. Por eso defiende una visión de la ciencia política. Por eso defiende la visión de una ciencia política sin prejuicios y racional. La religión es así vista antropológicamente por Maquiavelo y pertenece, por encima de todo, al campo de lo humano. Es un sistema de ritos y símbolos que se plasman en la comunidad y son un objeto valioso de dominio y control social, que es lo que le interesa para su estudio. Incluso incluye un capítulo en “El Príncipe” donde explica como mejorar la religión para controlar a los súbditos. Este libro se escribe en 1513 pero se publicó después de su muerte, en 1531. Provocó que el vocabulario ganara el adjetivo “maquiavélico”: retorcido, uso de estrategias sutiles para aumentar y preservar el poder… Crea la idea de “razón de estado, que está por encima de cualquier otra connotación, incluso morales (el fin justifica los medios).

De todos modos este libro ha tenido una lectura superficial. Posee un amplio nivel de lectura y niveles de interpretación. Como en otros humanistas, en Maquiavelo se funden el político con el erudito. Es un gran intelectual que participa en la vida público, política. Su interés era aque Italia dejase de estar ocupada por extranjero y fuese una nación fuerte y unida, y es por eso por lo que aconseja a los príncipes en su libro que sean fuertes y autoritarios y les aconseja así mismo sobre como usar la religión, el ejército…

Otro tema fundamental que aparece analizado por Maquiavelo es el de la constitución política, que tiene que ver con ordenanzas, leyes y costumbres. Elabora así el concepto de poder judicial como poder de carácter independiente, lo cual está en contradicción con el poder fuerte del príncipe. El príncipe también debe contar con un ejército nacional, esencial y básico para el estado.

Importante será también el surgimiento del concepto de utopía, al que se refiere Tomas Moro en “La Utopía”. Algunos autores consideran que este concepto aparece antes, incluso en ”La República “ de Platón, donde ya había un intento de organizar la sociedad (asunto al que se refiere la utopía). Inicialmente este concepto se refiere a un proceso socio-cultural dirigido por la elite salvo generalmente (excepto en el planteamiento de Tomas Moro) que refleja la jerarquización aristocrática tanto de los seres como de sus comportamientos. Parten de principios éticos que componen y promueven los arquitectos, que se plantean como desarrollar una ciudad física ideal. Intentan sintetizar y mejorar la pervivencia del hombre en la tierra, y por eso los urbanistas planifican el área urbana basándose en disciplinas como la geometría, la perspectiva… para crear una ciudad equilibrada y de carácter racional. La utopía da lugar a un nuevo ciclo ideológico que finaliza tradicionalmente con la Ilustración en el siglo XVIII, pero que según algunos autores llegaría hasta nuestros días.

Las utopías pretenden una solución a la contradicción entre la tendencia intelectual de intervenir de forma racional en la justicia social y la propia tendencia del intelectualismo de estas aislado.

No consideran al hombre como un alma religiosa sino como un elemento social. El hombre tiene la obligación ética de reorganizar su mundo social de un modo racional. Para ellos, la Razón es la única guía. La utopía representa el horizonte de cualquier proyecto de reforma o cambio.

Junto al libro de Tomás Moro aparecen como importantes en referencia al mismo asunto “La ciudad del sol” de Tommasso Campannella y “La nueva Atlántida” de Francis Bacon. Estas tres grandes utopías del Renacimiento están enmarcadas en ciudades inexistentes, evitándose así los autores la censura y los ataques de autoridad. Es un juego literario que les evita problemas.

En la base de “La Utopía” de Tomas Moro aparecen arquitectos como Leonardo da Vinci o Martini, que habían recurrido a criterios sociales y técnicos con los que intentaban intervenir en las condiciones externas de la existencia. Tomás Moro propugnó en su obra una nueva economía comunal basada tanto en la agricultura como en la artesanía. Para ello considera indispensable la ciudad como centro de la vida en sociedad. Su obra fue continuada por otros autores que ya conocían mundos nuevos como Asia y América que sirven de coartada a su radicalismo.

El mundo científico en el Renacimiento se entiende de un modo distinto del actual, ya que estaba sometido a la filosofía y a la teología, aunque en esta época es cuando se ponen las premisas del nuevo saber científico, entre los siglos XIV y XV.

En el mundo medieval y a comienzos del mundo moderno aparece un debate entre fe y razón. Al principio la vencedora fuera fe, aunque finalmente la triunfadora fue la razón, sobre todo en ámbitos científicos. Esta inflexión tiene lugar en el Renacimiento. Se pasa de una concepción cerrada del mundo propia de la época tardo medieval a un concepto de mundo infinito. Todo ello será a través de un proceso muy largo y costoso de liberalización del principio de autoridad.

La ciencia no era la búsqueda de las leyes entendidas como fórmulas y verdades de carácter necesario ni el análisis del comportamiento de las cosas. Es sólo una aproximación. La ciencia en el Renacimiento necesita una observación de la naturaleza con nuevos ojo. Se le atribuye a la naturaleza un valor autónomo. A esta visión sólo se puede llegar desvinculándonos de la ideología eclesiástica. Inicialmente en esta evolución hacia una nueva visión de la ciencia tuvieron que ver los avances técnico-económicos desarrollados en occidente a partir del siglo XIV, ya que las nuevas formas de gestión y administración marcan nuevas disciplinas y un modo muy concreto que parte de disciplinas como la cartografía y la astronomía. Están basadas en cosas muy concretas y menos en la abstracción. Estas disciplinas serán un estupendo punto de partida para el saber técnico (anterior a ciencia).

En este camino será muy importante la medición empírica del espacio y del tiempo. Estas disciplinas primero serán técnicas y posteriormente pasarán a ser ciencias. Aparecen obstáculos para el desarrollo de estas disciplinas mercantiles, que no pudieron reivindicar la categoría de ciencia ya que sus conocimientos eran vistos como fruto de actividades viles, mecánicas (se trabaja con las manos). Eran producidas así por capas humildes.

Durante el Renacimiento la aplicación de las matemáticas se dedicó al arte, utilizando disciplinas técnicas autores como Leonardo, así como al comercio, a la cartografía y a la técnica en general. La introducción de los signos matemáticos supuso un avance muy importante: el signo + sustituye el et latino, y el signo - es introducido en 1537 por Recorde. La obra de Luca Pacioli (1445-1510) "Summa de aritmética, de geometría, de proporción y proporcionalidad" es un punto de referencia para los contables de la época, siendo una especie de recopilación de todos los conocimientos matemáticos del momento. Algunos grupos de artistas proclamaron el carácter no vil de sus producciones. No consiguieron impugnar el principio por el que se consideraba al arte una actividad técnica, pero si se empezó a dar un respeto hacia ellos. Hay en este periodo una jerarquía entre técnica y ciencia, social e intelectual. El arte, la técnica, están desdeñarlas por el científico tradicional. Pero en los siglos XV y XVI el ideal de saber comienza a cambiar, ya que empieza a aplicarse el concepto de utilidad terrenal y empieza a ser importante la práctica.

En los siglos XV y XVI surgen las primeras realizaciones de carácter técnico, la única obra científica anterior a este periodo es la de Copérnico.

Las ciencias naturales eran un saber libresco. No había ni observación ni experimentación hasta después de 1550, aunque sí se emprenden antes las representaciones realistas de hombres y animales. Aparecen con muchas dificultades estudios anatómicos ya que estaba prohibida la disección. Uno de los autores más interesantes en esta línea será Leonardo da Vinci, que hace exploraciones metódicas de lo visible. Se relacionó mucho con intereses anatómicos rigurosos que desembocan en la elaboración de los Atlas de Andreas Besalio, publicados a partir de 1538.

Hay dos autores muy importantes: Agrícola (1495-1555) y Paracelso (1493?-1541). Ambos son prototipos de los nuevos investigadores en medicina, química y mineralogía, disciplinas que iban unidas en el momento. Realizan progresos respecto a los primeros alquimistas que mantenían sus descubrimientos en secreto. Ahora la experimentación y las teorías se dan al resto del mundo.

Agrícola estudió primero griego y después medicina. Viajó a las cuencas mineras de Carintia y Estiria. Fue nombrado médico en Checoslovaquia, una de los centros mineros más importantes de Europa, donde trató enfermedades profesionales relacionadas con las minas, estudió la utilización de los metales para sanar y estudió los productos de fusión para realizar medicinas. Sus conocimientos, que provienen de la experiencia, quedan plasmados en "De Re Metallica". Es ahora es la base del estudio de los medicamentos y de los nuevos estudios de la geología. Su obra estará vigente hasta el siglo XVIII.

Paracelso estudió medicina en Ferrara e igualmente trabajó en los laboratorios de las minas. Condenó la medicina tradicional y se dedicó a aprender las técnicas médicas populares. Su carrera estuvo marcada por éxitos y fracasos, comenzando en Salzburgo bajo la protección de algunos reformadores. Rechazo a las autoridades académicas y tuvo polémicas muy agrias ya que afirmaba que no era posible adquirir sabiduría a través de los libros, sino que había que estudiar la naturaleza. Su carácter le obligó a vagar de una ciudad a otra curando a los mineros. Sus tratamientos médicos se basaban en lo que hoy conocemos como homeopatía, utilizando drogas y minerales obtenidos por métodos químicos.

Besalio utilizó el cuerpo de criminales para hacer estudios, por lo que contó con material suficiente para mostrar que las descripciones anatómicas de Galeno usadas en el época eran de un mono y no de un hombre. El resultado de sus trabajos quedó recogido en “De Humani corporis”. Obra capital de anatomía y publicada en 1543. Se produce un paso de las representaciones esquemáticas de los seres vivos a una de tipo plástico, exacta. Es el paso más notable dado por las ciencias biológicas. El libro más importante en la representación de animales será Historia animalium”, publicado en Zurcí en 1551 por Konrad von Gesner.

En España, será fundamental la obra de Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés (muere en 1557). Fue enviado como inspector a Santo Domingo en 1514, y allí entra en contacto con al flora y la fauna americana. Con este conocimiento de primera mano publica en 1535 “Historia general y natural de las Indias”. Intenta desmitificar la imagen irreal que tendía Europa de las Indias, describiendo lo que ve y no lo que le cuentan.

También es interesante en ésta lógica la obra de Pierre Belón, nacido en Le Haus en 1525. Se interesó por la fauna acuática y publicó en 1551 la “Historia natural de los más extraños peces marinos”, y en 1553 su “Historia sobre la naturaleza y descripción de animales encontrados en Grecia” como resultado de sus visita a éste país. Llevó a cabo más de 200 disecciones de animales, realizó estudios de anatomía comparada entre animales voladores y hombres, clasifica y separa por especies…

Podemos decir que a partir de la segunda mitad del siglo XV el libro ilustrado conoce un gran éxito.

La astronomía estuvo mucho tiempo bloqueada no debido a la preponderancia de la astrología, sino a la exigencia de los dogmas. Es en esta astronomía donde se librará por este motivo una “batalla” entre los científicos modernos y los guardianes del saber tradicional. Cresque (1340-1412) había defendido la infinitud del espacio y la existencia de diferentes mundos. Este saber no era el mayoritario. A comienzos del siglo XV aparecen dos obras fundamentales: “Imago mundi” de 1410 escrito por D'ailly y el “Compendium cosmografiae” de 1413, del mismo autor. Estas obras representaban la cima de la geografía.

Las matemáticas comienzan a usarse cada vez más para la astronomía, y así aparece “De revolutionibus orbium caelestium”, (1543) de Copérnico. En este libro sostiene haber identificado una simetría admirable en el universo, tenía armonía. Estos elementos son claramente pitagóricos. Establece Copérnico una relación armónica entre el movimiento de los astros y la magnitud de las rotaciones de los cuerpos celestes. En su opinión, la propia lógica y armonía del cosmos exige que sea el sol el punto central del universo y no la tierra. Esta fórmula se remonta al menos a 1515, pero el autor no se atrevió a difundir públicamente sus conocimientos.

Copérnico nació en Polonia en 1473 y muere en 1530. Estudia en Cracovia y, como cualquier intelectual, comienza un viaje y estudia astronomía en Bolonia ya después de 1496. Regresa a su país tras haber estado en Roma y Padua, y construye un observatorio muy primitivo pero eficaz. Será su discípulo alemán Rheticus quien ofrezca la primera muestra de las teorías de Copérnico en 1540 en “Narratio libris revolutionum coperninici”, donde popularizó la visión fundamental de su maestro. Copérnico, para curarse en salud, dedicó el libro al Papa Pablo III, aunque era consciente del carácter radical de su teoría e incluso aparecen reflejados en el libro sus pensamientos acerca de lo complicado de que sus colegas pudieran entenderlo. Por eso explica la doctrina con claridad mediante fórmulas matemáticas. Argumentó que era más sensato atribuir movimiento de rotación a la tierra que asumir que en 24 horas girase el resto de los astros alrededor de los planetas. Esta propuesta dio lugar a diferentes respuestas.

En los países católicos no se dio mucho crédito a sus ideas, y se consideraron pura especulación matemática. En los países protestantes, salvo Inglaterra, se desautoriza al obra de Copérnico. En concreto Lutero afirma que Copérnico es un loco que va a desquiciar la astronomía. Desde el punto de vista histórico, estas teorías destronan al hombre de su lugar central e n el universo. El hombre había sido creado a imagen y semejanza de dios y quedaba relegado a habitar un planeta como los demás.

La ciencia comienza a constituirse como un proceso orgánico que no había acabado: no se había llegado al fin de los conocimientos. Permitía contemplar de forma nueva el lugar del hombre en el universo, a dios y a relación de éste con la divinidad.

LA REFORMA PROTESTANTE Y AL RUPTURA CON LA CRISTIANDAD.

Entre los siglo XI y XIV, los historiadores de la religión han encontrado una aparente paradoja: la iglesia alcanza cada vez más peso específico en la esfera política y más prestigio cultural, pero aparece una parte del clero que entiende que la propia institución s está corrompiendo por lo que defiende una vuelta a un cristianismo mítico, de carácter ejemplar. Estos autores eran una minoría. Los que defendían el poder temporal eran quienes dominaban la estructura e incluso perseguían en ocasiones a los anteriores como herejes.

Los seglares estaban en un nivel inferior al de los miembros del clero. Incluso los sacerdotes no querían que leyeran los libros sagrados ni discutieran su contenido e implicación. Los eclesiásticos se arrogaban el monopolio de las interpretaciones de las escrituras y sólo ellos podían definir las creencias y ejecutar la predicación. El culto se organizaba para que los sacerdotes aparecieran como los únicos intermediarios posibles entre el hombre y dios. El sacerdote se erige en un hombre docto que vive de forma diferente al resto de los mortales y que no puede contraer lazos familiares, por ejemplo. Son quienes pueden provocar la intervención de la divinidad, conjurar las fuerzas demoníacas… lo que explica su posición en primer lugar dentro de las categorías sociales. Se les paga con los diezmos, tienen importantes propiedades y legislan en materias de comportamiento, incluso privado. La iglesia pretende controlar la cultura, el arte, la instrucción, y dirige y administra las principales obras de asistencia.

La intención inicial de los reformadores no fue quitar a la iglesia estas funciones, sino disciplinar al clero. El Vaticano se había organizado como un territorio políticamente igual al resto de los territorios europeos, con una curia estructurada como un organismo burocrático bastante poderoso, con una fuerte centralización. Esto había ocurrido entre los siglos XIII y XIV. Fueron muchos los que trataron de aprovecharse de las sucesivas crisis del papado a raíz de Cisma de occidente, donde algunos individuos habían tratado de limitar el poder del Papa apareciendo incluso el "partido conciliar", que defendía la superioridad del concilio frente al Papa. Este grupo polarizó los esfuerzos para conseguir un régimen menos autoritario y más colegiado. Pero no tuvieron éxito, a pesar de que entre 1431 y 1449 se celebró el Concilio de Basilea, donde no participó el Papa. Los papás de la segunda mitad del siglo XV y comienzos del siglo XVI estuvieron muy absorbidos por la política italiana, y no se implicaron en cuestiones que planteaban los reformadores que continuaban manifestándose en el seno de iglesia.

En el siglo XV se dan distintos intentos de reprimir los abusos disciplinarios de las órdenes monástica, e intenta cambiarse la relación entre Dios y los hombres. Son los precursores de Calvino.

A largo de la edad media la religión se había utilizado como contestación social, algo que seguirá también en los siglos siguientes en los programas de los franciscanos y de los husitas. Ambos grupos pretendían una iglesia de los pobres y para los pobres, un retorno a la humildad de los orígenes, atacan la riqueza del Papa y los obispos, no aceptan los abusos señoriales de los clérigos... Defendían un mensaje solidario y comprometido similar al de las primeras comunidades cristianas. Algunos de estos reformadores reaccionaron de forma radical, como sucede con John Wycliff, exponente del radicalismo en la segunda mitad del siglo XIV (1330-1384), que sostenía que los príncipes tenían derecho a expropiar los bienes del clero y distribuirlos en interés de la comunidad. Es contrario al voto de castidad y al mendigar de los monjes. Sus obras influyeron notablemente, siendo tomadas por los reformadores del siglo XVI. Él atacó la venta de indulgencias, rebatió la infalibilidad del Papa y la utilidad del propio Pontífice. Los monjes son en su obra tachados de hipócritas y embaucadores. Su pensamiento pasó de Inglaterra al continente, a Bohemia especialmente, donde su obra fue introducida en 1501 por Gerónimo de Praga. Así Hus (1369-1415) absorbe estas teorías afirmando que nadie puede ser representante de Cristo y de San Pedro sin un comportamiento igual al que ellos tuvieron. Los husitas influirán de forma fundamental con Lutero. Lutero, en junio de 1519, tiene una importante controversia con Johan Eck (1486-1543), donde llega a defender que tanto los papás como los concilios pueden equivocarse y que la única autoridad es la congregación de fieles. Esto indica el peso del movimiento husita en la historia de la reforma.

Entre 1419 y 1437 en movimiento husita se basó en la doctrina de Wycliff, que estará también en los reformadores fundamentales. En la práctica hubo diferencias considerables entre husitas y luteranos, lo que explica los finales diferentes. Los reformadores checos fueron defenestrados debido a su identificación con los intereses de los pobres. En cambio los líderes protestantes supieron granjearse el apoyo de los príncipes.

Pero aparte de los husitas, el mundo cristiano se vio agitado por cuestiones sociales, por las formas. Los reformadores explicaban que se habían incrementado las prácticas de devoción al santo, por lo que el cristianismo parecía reducirse a formas más que a contenidos. Para ellos lo importante era la relación personal del hombre con Dios, algo que a las autoridades no parecía preocuparles mucho. Entre los individuos que critican esto es tan los hermanos de la vida en común, fundados por Gerard Groote (1430-1484). Se difunde por el área flamenca. Aquí también se difundirán las ideas de la devotio moderna. Ambos movimientos coincidían en la necesidad de una experiencia religiosa íntima y personal, avivada por la lectura de los textos sagrados. Critican el culto a santos protectores y la veneración de las reliquias. Eran santos con un carácter fundamentalmente salvador. Defienden el carácter de Cristo y es en esta línea donde se encuentra la "Imitación de Cristo".

En Europa nororiental se suman una serie de humanistas que apoyan la vuelta a las lecturas originales. Se empleaban en el estudio riguroso de los textos sagrados que habían sido corrompidos por malas traducciones. Se defiende así la vuelta a la literatura patrística, especialmente a la de san Agustín.

Junto a la devotio moderna surge el evangelismo de Erasmo

Estas formas de religiosidad estaban reservadas a las élites, que eran quienes estaban capacitados a seguir este camino basado en la disciplina interior. Se critican seriamente los hábitos colectivos que buscaban la virtud por medio de vías fáciles como la limosna, los votos, las indulgencias o el recurso a la intercesión de los santos. Todo esto implica un nuevo concepto de Dios y de las relaciones del hombre con este.

En el arte encontramos la representación de Dios en forma de hombre (juez, guerrero, rey...) con los intermediarios que suelen ser la virgen y los santos y que hacen sentir el contacto con Dios como directo. Otra manera de entender a Dios era considerarlo como insondable y lejano, superior a cualquier intento de comprensión. La 1ª imagen estaba más extendida y es más grata. La segunda vía procedía de la teología negativa desarrollada en la edad media y sitúa a la divinidad en lo alto de una escala de seres. En este contexto hay que entender las obras de Guillermo de Ockham y de Wycliff. Defienden que la salvación o condenación del hombre respondía a la insondable voluntad de Dios. Saber si quiere o no la salvación en un caso particular es imposible.

Junto a estas dos vías existe una tercera que adquirió relativa relevancia de forma progresiva e influyó en los cambios de la sensibilidad religiosa. Es de origen pagano, grecorromana, y parte del presupuesto de que Dios podría identificarse con la naturaleza (panteismo). En esta vía se encuentra la raíz de toda virtud: la naturaleza no está corrupta sino que es originariamente buena y bella. De ella surgen los hombres, la bondad, y toman de ella sus cualidades todos los objetos. Se establece una relación entre naturaleza, belleza y utilidad.

Se producen en este contexto cambios introducidos por los protestantes en la imagen de Dios, distinta a la de los católicos. Elton afirma que el movimiento protestante fue una religión más austera y difícil que aquella de la que se había separado. Lutero sostenía que los católicos trataban de adaptar a Dios a las necesidades de los hombres, olvidándose así su omnipotencia y de la incapacidad que ellos tenían como hombres para sobornar o influir en Dios. Debía presentarse por tanto sin intermediarios ante la divinidad. Surge aquí una de las bases del luteranismo: el sacerdocio universal. Este concepto es contrario a la visión del mundo católico sobre los sacerdotes. Lutero afirma que todos los creyentes son sacerdotes. Nadie puede ser monje. Dios, en un acto de gracia infinita, perdona sin tener en cuenta los méritos ni esfuerzos por acercarse a el. No es necesaria la intercesión de un sacerdote, que es uno más dentro de la comunidad. El Dios de los protestantes no era por tanto justiciero sino un padre de bondad absoluta hacia sus hijos, a los que no obliga a pagar por sus pecados ya que sabe de sus limitaciones en su capacidad para llegar a el. No premia el afán humano por evitar el pecado mi la contrición, por lo que no habrá confesión en el mundo luterano. Salvarse depende sólo de la decisión de la divinidad, otorgando así la vida eterna a todos los que se consideran hijos suyos sin necesidad de que nadie interceda por ellos. Esto es lo que se llama justificación por la fe, el segundo pilar del luteranismo.

Lutero (1483-1546) comienza a polemizar con los dominicos sobre la concesión de indulgencias en el territorio alemán. Antes de poner en circulación de las "95 tesis" (otoño 1517) había atravesado una crisis personal que le había llevado a conclusiones contrarias a la doctrina ortodoxa. Impugnaba el derecho del papá a distribuir los frutos de los méritos de Cristo y de los santos. Para Lutero cada cristiano era un pecador digno en esencia de ser condenado de forma irremediable. Sólo podía salvarse gracias al absoluta misericordia de Dios. En esto consistía uno de los pilares fundamentales del luteranismo, el de la justificación por la fe. En consecuencia, los sacramentos, distribuciones de gracia divina en el mundo católico, pierden importancia. El diálogo con Dios debe ser directo, lo que significa también una devaluación de los sacramentos así como de las buenas obras. Pierde valor la acción de los intermediarios (los santos y la virgen). Los fieles son todos iguales en dignidad y valía, apareciendo así el concepto del sacerdocio universal, que conduce a la obligación de leer los textos sagrados para todos los creyentes. Esto supone el libre examen de las escrituras. Así se llega a unos altos índices de alfabetización en la Europa protestante, con un 10% del alfabetos en 1800 frente al 70% de analfabetismo en España para la misma época. El clero no debía constituir una casta aparte, sino que era un elemento más integrado en la comunidad, por lo que tendrá todas las obligaciones del resto del pueblo incluido el matrimonio. Incluso el mismo Lutero se casó con una monja con la que tuvo seis hijos. Para el luteranismo la sexualidad no era un mal menor sino algo positivo.

El mundo luterano se desarrolló medio de una propaganda canalizada a través de la imprenta así como de algunos autores que hacen más entendible la doctrina al común de los mortales. Entre estos autores está Philipp Malanchthon (1497-1560), que presentó que en 1521 un catecismo o prontuario de la doctrina luterana llamado "Loci communes".

El desarrollo de la doctrina luterana estuvo asegurado gracias al apoyo secular de los príncipes. Esto se explica por medio de la guerra de los campesinos, donde varias capas sociales intentarán imponer sus exigencias. Aparece así un movimiento luterano en principio bastante radical conocido como anabaptismo, y que bebe del taborismo checo (de ahí su carácter revolucionario). Se cuestionan el poder económico y social que los príncipes y señores. Aquí aparece Thomas Münzer (1489-1525). Era en su origen un agustino muy emprendedor al igual que Lutero, pero con una formación intelectual menor. Era un líder carismático que tuvo gran adhesión de campesinos. Su movimiento era un tanto mesiánico y anunciaba que los campesinos eran los elegidos para llevar a cabo el triunfo los evangelios.

En este contexto existe un conflicto social en 1525 en diferentes ciudades alemanas, la "guerra de los campesinos", donde los nombres que toman las armas contra los rebeldes, contra los anabaptistas. Lutero no se posicionó claramente al principio, pero posteriormente tomó partido por los nobles (esta es la gran diferencia entre Lutero y Hus) y promulga el exterminio de los rebeldes. Esto sucede el 15 de mayo de 1525 en Frankenhausen. Münzer fue capturado, torturado y muerto. Lutero, en el texto donde exhorta al anteriormente mencionado, dice que hay que luchar "violentamente" contra los rebeldes.

Se consagra así una ruptura de la unidad confesional del mundo cristiano. Esta ruptura no era nueva ya que el mundo ortodoxo se había separado antes del mundo cristiano. Lutero consagra el principio latino de cuius regio eius religio: cada cual tiene que seguir los preceptos religiosos de su estado. La religión de estado es la del príncipe, y es en este contexto donde surge la concepción de herejía y de caza y captura del diferente así como los grandes conflictos de religión de los siglos XVI y XVII.

TEMA 4. EL REORDENAMIENTO POLÍTICO DE EUROPA.

Existe una gran polémica sobre si se puede hablar o no del estado antes del siglo XIX y de las revoluciones liberales burguesas hasta la aparición del sistema constitucional. Los autores que opinan que esto es así apuntan a la falta de una idea de soberanía, que existe en todo caso de un modo compartido entre rey, iglesia y señores. El poder en el régimen liberal se constituye por instituciones constituyentes o parlamentos mientras que anteriormente el poder estaba ya constituido de un modo histórico. En el mundo burgués existen clases frente a los estamentos que suponían un mundo de privilegios, feudo corporativo, y que plantea el principio de la diferenciación ante la ley. El mundo burgués es de igualdad ante la ley. Todo esto provoca que sólo se pueda hablar de estado a partir del régimen liberal burgués, algo que en España defienden Clavero, Albaladejo y Hespanna.

Otro planteamiento distinto a este es el que mantienen algunos historiadores que retrotraen el estado moderno a los siglos XIII y XIV, o por lo menos a las llamadas nuevas monarquías del finales del siglo XV. Según Artola se fraguó el desarrollo del estado moderno en diferentes campos. Uno de ellos es la consolidación territorial, tal y como sucede en Castilla con el final de la ocupación de Granada y en Francia con el final de la Guerra de los 100 Años. Se daría una ampliación del control de los soberanos sobre el sistema político, lo que supone una limitación de la influencia de los poderosos magnates feudales, despareciendo las mesnadas señoriales y siendo el ejército del rey el que se impone, formado por mercenarios. El ejército nacionales llegará con las revoluciones burguesas. Quienes defienden esta postura hablan también de un aumento de la sofisticación administrativa e institucional que lleva a un aumento de la burocracia. Todo esto en un momento en que se instaura un gobierno polisinodial (gobierno por consejos reales). También, según ellos, el estado moderno significa una independencia fiscal mediante la creación de una hacienda real con alcabalas y tercias en España, de una renta feudal centralizada… También surge una autonomía jurídica y legislativa: se puede apelar a las instituciones de justicia del rey, que es además el único que puede hacer ley. Esto conecta con el regalismo: el rey interviene en los asuntos de la iglesia tal y como sucede en el caso hispano con el derecho de presentación por el que el rey elige a los obispos en España. Este regalismo también existe en Francia, y en algunos casos llega incluso a la asunción de la supremacía espiritual por parte de los príncipes, con la dirección de la iglesia por parte de ellos tal y como sucede con Enrique VIII de Inglaterra.

Europa conoció diferentes formas de organización política: monarquías, imperios, ciudades estado, repúblicas… Los historiadores que más insistieron en la formación de un estado moderno fueron los nacionalistas del siglo XIX, que plantean la existencia de unos padres fundadores para los estados de Europa. Entre estos autores está el historiador Michelet. Esto habría ocurrido en Francia con Luis XI, Carlos VIII y Francisco I, en Inglaterra con Enrique VII y Enrique VIII, en España con los Reyes Católicos y Carlos V, en Suecia y Finlandia con Gustavo I, en Rusia con Iván III.

El otro punto de vista es el que plantea que la supuesta expansión de las monarquías del siglo XVI no supuso ni la consolidación de un estado ni la formación de la nación. Plantea que existen unas dinastías patrimoniales, compuestas, donde el interés era dinástico y no estatal, con unas herencias múltiples e incorporaciones de territorios que venían por matrimonios, herencias, conquistas… Esta triple articulación dio lugar al establecimiento de una serie de monarquías diversas, patrimoniales y no de estados confederados. Se puede hablar de “agregación” y no de “integración”. Son diferentes reinos agrupados por diferentes territorios y por múltiples comunidades, corporaciones, órdenes sociales… Su única base de consolidación radicaba en el gobierno de un solo señor. Este rey comú gobierna con una idea de patrimonialización donde se privatiza lo público, por lo que existe el estado como una entidad abstracta.

Otros autores hablan de absolutismo y de un rey por encima de la ley: princeps legis solutus est.

TEMA 5. EUROPA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI Y SIGLO XVII

EL DEBATE EN TORNO A LA CRISIS DEL SIGLO XVII

Durante la segunda mitad del siglo XVI culmina el Europa un largo proceso de expansión económica. Se pasa a una situación conflictiva que ha permitido hablar de una crisis del siglo XVII.

Una de las primeras interpretaciones dadas a la crisis desde una perspectiva económica aunque también social, es la dada por Hobsbawm en 1955. En uno de sus artículos plantea la existencia de indicadores que apuntan a una recesión del ritmo expansivo precedente. Él explica esta recesión: la sociedad del momento era todavía eminentemente feudal, pero en ella se habían desarrollado ya elementos de tipo capitalista. Esta descompensación habría supuesto un obstáculo a la continuidad de la expansión. La situación había sido especialmente complicada en el sur y el este de Europa: Portugal, España, Polonia, Rusia… Solo al norte de Europa, en Holanda e Inglaterra, el cambio de esta estructura había provocado una rápida transformación en la sociedad que les llevó en el siglo XVII a un rápido desarrollo capitalista.

El planteamiento neomaltusiano también intenta explicar la crisis del siglo XVII por medio del desfase entre recursos y población.

Otros autores son muy críticos por lo que respecta a la existencia de una crisis generalizada en el siglo XVII. Según ellos lo que se dio fue una sucesión de malos momentos que se alternan en el espacio. No fue una recesión ni uniforme ni prolongada. Además estos autores matizan el concepto de crisis generalizada. Afirman que ésta época no fue claramente conflictiva en relación con épocas anteriores y posteriores.

Algunos autores que afirman que sí existe crisis lo que hacen es analizar la demografía. Explican que a finales del siglo XVI hubo un frenazo en la expansión demográfica que incluso en algunas zonas se vuelve recesión. Pese a la recuperación de la población de la segunda mitad del siglo XVI, el crecimiento sería muy bajo todavía a finales del siglo XVII. Autores que analizan la producción y llegan a conclusiones muy semejantes analizando los libros de tazmías que recogen la serie de diezmos. Teóricamente estos diezmos respondían a un 10% de la cosecha y tenían que ser entregados a las iglesias. Así se puede estudiar la evolución de la cosecha año tras año: en la Europa del sur hubo una trayectoria de quiebra en la producción agraria durante el siglo XVII.

LOS ORÍGENES DE LA HEGEMONÍA ECONÓMICA EN LA EUROPA NOROCCIDNETAL

En el estudio de la crisis del siglo XVII también se observan los circuitos comerciales internacionales. El tráfico del Báltico retrocede así como el comercio entre Sevilla y América. Este problema del comercio afectó a la llegada de metales preciosos, algo imprescindible para mantener la fluidez de las transacciones comerciales. Estos datos son todavía de difícil valoración, apuntando algunos autores a mecanismos de sustitución más que a una crisis: aparecen dificultades en el imperio español y el portugués, pero se compensan con el avance holandés. Igualmente hubo una reducción del metal precioso que llegaba a Sevilla y que era la base de la oferta monetaria, pero estos autores críticos aducen una desviación del comercio a Ámsterdam, donde probablemente llegase más metal precioso. O tal vez sí que hubo un descenso del tráfico comercial con América pero probablemente debido a la aparición de circuitos comerciales propios en América. Podemos afirmar así que no hubo una crisis de la economía americana sino un cambio de enfoque.

Existe cierto consenso a la hora de hablar de una crisis en las áreas hegemónicas tradicionales: España, Portugal e Italia, que se ve sustituida por Inglaterra y Holanda. Hay una traslación de áreas hegemónicas hacia la Europa atlántica.

Se da una crisis diferencial que afecta de distinta forma a diferentes territorios. Aquí recurrimos al modelo Wallerstein para explicar el hecho. Afirma que en el siglo XVI aparece una economía mundo similar a al que hoy rige las relaciones entre países desarrollados y subdesarrollados. Plantea un modelo espacial, donde clasifica al mundo en tres partes: centro, periferia y semiperiferia, determinadas por la variable de “relaciones de producción” y por la variable del “proceso productivo”. En el centro se daría un trabajo libre, mientras que en la periferia se da una extracción de materias primas (cereal en Polonia, metales en América…) mientras que en el centro (Inglaterra, norte de Francia, Holanda…) están especializados en actividades industriales que activan la venta de trabajo asalariado, tienen una agricultura intensiva y anuncian ya el capitalismo. En la periferia se implantan sistemas de trabajo forzados como las naborías o las mitas a través de mecanismos de pillaje. Dentro de Europa algunas zonas se consagran en el siglo XVII como núcleos capitalistas mientras que en al Europa del Este las relaciones comerciales basadas en la exportación de cereales habían inducido a la aristocracia a imponer la servidumbre. Holanda e Inglaterra sustituirán a los imperios de cuño medieval como España y Portugal en el liderazgo económico internacional. Estos países sustituidos y anclados en un universo feudal e imperial son las llamadas semiperiferias, que no darán el salto al capitalismo. En el siglo XVII se da la expansión en el centro y la decadencia en los universos que todavía tienen un marcado carácter imperial. Todo este proceso condujo al capitalismo en la Europa occidental, que se da en distintos tiempos, y al subdesarrollo en lo que hoy llamamos tercer mundo. La diferencia actual norte-sur tiene su origen en esta situación de los siglos XVI y XVII de centro. Periferia y semiperiferia. Es una visión basada en el intercambio diferencial . El mercado internacional cobra un papel relevante en la explicación de este tipo de procesos.

SOCIEDAD ESTAMENTAL Y CONFLICTOS SOCIALES

Desde el punto de vista económico, muchos países afrontaban dificultades en el siglo XVII, tal y como sucede con Rusia y el imperio Otomano. No se puede establecer una cronología única, pues además la evolución se da de diferente forma:

  • Sacro imperio germánico: crisis en el 1520 y quiebra en el siglo XVII

  • Rusia: crisis del régimen a la muerte de Iván IV en 1560 y “época de las turbulencias” entre 1584 y 1613

  • Imperio otomano: colapso económico y político entre 1580 y 1590

Además se rompen en el segundo cuarto del siglo XVII los pactos existentes en Europa occidental, comenzando a aparecer sublevaciones:

  • Inicios de la revuelta inglesa provocados por irlandeses y escoceses en 1642, estableciendo la commonwelth.

  • Separación de Cataluña en 1640

  • Rebelión de Portugal

  • Revueltas en Nápoles y Sicilia

  • Fronda del parlamento y de los príncipes en Francia entre 1648 y 1653

  • Intento de golpe de estado de Guillermo de Orange en Holanda, que fracasó

  • Revolución en Suecia en 1650 con una crisis de subsistencia, un ataque contra la nobleza y el temor a una guerra civil.

  • En Rusia, rebelión en Moscú entre 1648 y 1649, con el alzamiento del campesinado.

Ahora bien: ¿fueron incidentes dispersos o responden a una única crisis?. El planteamiento de Hosbaun y Stengard es que la crisis de poder y riqueza en el sector público y privado. Merriman cree que es una lucha entre absolutismo y constitucionalismo. Roper opina que es una crisis entre sociedad y estado debido a los costes elevados de las cortes del renacimiento. Mousnier y Rabb creen que es al búsqueda de estabilidad por la ruptura de la autoridad tradicional.

Pero los acontecimientos de 1640 tuvieron una raíz común: tensiones a largo plazo inherentes al desarrollo del estado centralista. Las resistencias tuvieron posturas diferentes: separatismo, constitucionalismo, patrimonialismo…

Las dificultades financieras responden a lo inadecuado de un sistema fiscal unido a la inmadurez del estado y de su propio concepto. Lo que estaba en juego era si la corona podía ejercer poder sobre los nobles o si tendría que compartirlo con las elites locales. Entre 1620 y 1630 se da una situación de quiebra económica y de guerra que se intenta solventar con un periodo de explosión fiscal abusiva e intrusiva. En el siglo anterior, el siglo XVI, la financiación se dio gracias al crecimiento económico, con impuestos que gravaban el comercio. Pero ahora, en periodo de crisis, se buscan nuevos impuestos más directos y terribles, que alcanzaron niveles tan altos que no se habían visto desde 1520. Se intenta racionalizar el sistema fiscal, encubriendo así un ataque contra los privilegios y exenciones, l oque producirá resistencias violentas.

En este contexto de imposición de una nueva fiscal aparecen conflictos en Vizcaya por querer cobrar el medio de la sal. En Inglaterra aparece el ship money como equivalente, por el que el rey y el valido intentaron gobernar con una jurisdicción de excepción, conocida como star chamber, que dio lugar a un conflicto que acabó con ejecuciones entre las que se encontraban el valido, el obispo de Canterbury… En Nápoles se intentaron gravar las frutas, lo que también produjo conflictos. La crisis Sueca de 1650 fue una respuesta de la baja nobleza y el campesinado provocada por la alineación de las tierras a manos de la alta nobleza, que era con lo que la monarquía se había financiado.

El intento de corregir estos impuestos implicó un ataque contra las libertades locales provinciales y exenciones contra los progresos de la monarquía centralizada.

Especialmente visibles fueron las monarquías completas o de agregación, donde el proceso de centralización se veía como una amenaza. Se tiene una visión corporativa del estado, monárquica y conservadora. Este conflicto constitucional adquiere sus perfiles más claros al mundo inglés, en la guerra del parlamento contra el rey. Es una crisis de una comunidad política y unas constituciones. Es decir: una crisis de y en el gobierno a la hora de establecer una nueva visión del estado, a lo que se oponen los que gobiernan de acuerdo al modelo anterior. Por esto muchos de los acontecimientos de 1640 expresan las tensiones en el reino en torno a las diferentes concepciones de la estructura del gobierno. Esto aparece reflejado en el papel que cumplen los oficiales del rey: cumple su papel como agentes del monarca y a la vez defienden sus propios intereses como miembros del cuerpo privilegiado de la sociedad. Se da una ambivalencia entre la obligación con el rey y el bienestar particular.

El papel de los parlamentos provinciales de Francia, y en particular en París durante el mandato de los validos Richelieu y Mazarino constituye un gran reflejo de esto. En febrero de 1641 aparece el lit de justice, un edicto clave para entender el conflicto entre el rey y ls parlamentos provinciales franceses donde se prohíbe que el parlamento se involucre en asuntos de estado y se les obliga a admitir edictos sobre asuntos que no sean financieros. Se le retira así al parlamento la iniciativa legislativa de los parlamentos. Esta cuestión explica las Frondas, tanto la de los príncipes como la parlamentaria.

La fronda parlamentaria pretendía dar la vuelta al edicto de 1641 y limitar el poder de los consejos reales y volver a la situación establecida por las ordenanzas del siglo XVI para limitar lo que estaba sucediendo en torno a algunos oficiales reales. Algunos de estos oficiers eran cargos venales (se habían comprado). Y algunos de estos cargos además se intentaban sustituir por comisarios gubernamentales o intendants, que tenían gran cantidad de poderes fiscales, militares, judiciales… que además habían sido ampliados por Richelieu. Estos intendants fueron utilizados en principio de forma excepcional, pero en 1637 la guerra provoca que su actividad se extienda a todas las provincias de Francia. Van apoderándose de la jurisdicción provincial y de algunas cuestiones de la jurisdicción real. Los parlamentos provinciales se sienten atacados e intentan limitar el poder de los intendants en la administración de justicia. El rey comienza a gobernar al margen de los parlamentos a través de la chancillería y los consejos reales. A partir de este momento los parlamentos establecen un programa de reformas que intentan imponer a finales de 1648, que cuentan con el apoyo de París ya que allí se cuestiona también el poder del valimiento, considerado una subversión del orden tradicional. Solicitan una reducción de impuestos, la vuelta al control de al fiscalidad por parte de los parlamentos, limitan el poder de los intendants, el poder real y al valido en la administración de justicia. En esta situación Mazarino expuso que todas estas medidas supondrían la destrucción de buena parte de lo que supone la monarquía. Esta crisis política ha sido interpretada como la reacción de una antigua aristocracia de carácter feudal en declive, tanto política como económicamente, que trata de evitar la consolidación de la autoridad del rey y la intervención delos juristas profesionales que dominan los tribunales del rey y limitan el poder de los señores territoriales. Intentan mantener su papel activo en la política. Todo esto en una época en la que la aristocracia tiene unas deudas elevadas y un colapso de sus ingresos, tal y como le sucede al estado.

En este contexto se desarrolla la política de patronazgo, del favor real. La vieja aristocracia supone que este favor está siendo acaparado por el valido y un grupo de favoritos del rey que viven en la corte. Así quieren explicar algunos autores la conspiración en Castilla del duque de Medina Sidonía, que intentó defender a una Andalucía supuestamente oprimida por una insoportable carga fiscal paralela a la crisis financiera del estado.

A la vez que sucede todo esto encontramos la fronda de los príncipes, entre 1649 y 1653, que se explicaría como el descontento de la aristocracia francesa.

En definitiva, la crisis del XVII se ha visto como el momento más intenso de al crisis del sistema absolutista. Son los últimos coletazos de la oposición medieval que defiende una forma de gobierno más eficaz y moderna contra las fuerzas de las estructuras tradicionales, tal y como opinan Ogg y Mousnier.

Empieza a aparecer una proto burocracia que actúa en funciones de gestión y que se va organizando en departamentos ministeriales. Por esto algunos historiadores han planteado que el vencedor de la crisis del siglo XVII no fue el absolutismo patrimonial sino del propio estado, tal y como afirman Lloyd, Moote y Bonney.

TEMA 6. CAMBIO RELIGIOSO, CULTURA BARROCA Y REVOLUCIÓN CIENTÍFICA.

CRISIS RELIGIOSA Y CONTRARREFORMA

La paz de Augsburgo de 1555 y el Concilio de Trento (1545-1563) constituyen el fin de una crisis larga para la cristiandad occidental, que deja de existir como unidad para sancionarse de forma legal como 2 confesiones: católica romana y luterana. La paz de Augsburgo impuso el principio de cuius regio eius religio: el estado tendrá al religión el propio príncipe, y como individuos tendrán que adoptar la misma confesionalidad o emigrar. E.E.U.U. será el país que recoja a una multitud de comunidades pequeñas de minorías religiosas, lo que fragua la idea de comunidad en este momento.

Por otro lado, y acercándonos al Concilio de Trento, existe una polémica en torno al concepto de “contrarreforma”. Tras Trento se estimula la reforma de todos los poderes y cargos eclesiásticos. Así el rey de España llevará la religión a los territorios de América, se hacen proclamas de la ortodoxia, aparece un lenguaje interesante en los sermones, comienzan las catequesis… Todo esto refleja un ambiente de contraposición al mundo protestante. Esto se plasma incluso en el arte, donde intentan plasmarse más señas de identidad diferentes a los protestantes. Aparecen así dos formas claras de religiosidad: un catolicismo exteriorizado, público y un protestantismo más interiorizado y de carácter individual. Estas dos confesiones muestran dos Europas diferentes: la católica del sur y la protestante el norte.

Como consecuencia de Trento la religión católica impone un estilo beligerante y claramente contrarreformista. Trento llegó tarde para solucionar el problema de la ruptura de la religiosidad europea, pero proporcionó al mundo católico elementos necesarios de separación con el catolicismo. Aporta una serie de referencias dogmáticas y disposiciones disciplinares. Es una vía tanto teológica como disciplinar.

El Concilio de Trento se llevó a cabo en cuatro fases diferentes:

  • 1545-1547

  • 1547-1549

  • 1551-1552

  • 1562-1563

Se intentaban clarificar los dogmas para el católico sobre la libertad, la salvación, la justificación por la fe, y se trata la eclesiología, los sacramentos, el papel del Papa, las mediaciones de la virgen y los santos.… Las decisiones principales fueron:

  • se establecen como fuentes de las que debe beber el católico el nuevo testamento, el antiguo, la tradición y la Biblia. Para el luteranismo esta fuente era la Biblia. La única interpretación válida de la Biblia era la realizada por el Papa de Roma. Así el Papa también se convierte en fuente de revelación. En el mundo protestante la interpretación era personal.

  • Se define el canon, el número de libros que deben componer el antiguo testamento. Es decir: se diferencian los libros bíblicos inspirados por la divinidad de los que no lo son. Se establece como versión válida de la Biblia la Vulgata de San Jerónimo, calificado por algunos humanistas como deficiente.

  • Se fosiliza al exégesis bíblica en el mundo católico. En el mundo protestante se comenta la Biblia y además se traduce desde muy pronto. En el mundo católico se sigue utilizando la versión latina.

  • Lectura de la Biblia dirigida por las autoridades eclesiásticas

  • Optimismo motivado por la libertad humana, que se expresa por sus méritos y obras como forma de salvación. El hombre no está predeterminado ni limitado al arbitrio de la divinidad

  • Aceptación de los 7 sacramentos frente a la aceptación por parte del luteranismo de dos solamente (bautismo y eucaristía).

  • Se defiende la presencia en el pan y en el vino de Cristo en el acto de la misa. Se habla de transustanciación. En el mundo luterano la presencia de Cristo en el pan se reduce al momento de la celebración y es necesario comulgar tanto con pan como con vino. Para el cristianismo la transustanciación es estable y eterna. Aparecen por ello cofradías sacramentales que rinden culto a la ostia consagrada, procesiones del coprus christi, autos sacramentales, custodias barrocas… También aparecen pedagogías de la imagen a través de los sermones, de los propios autos sacramentales, de la música… lo que da lugar a una cultura masiva y uniforme impuesta desde arriba. Para Calvino y para y para Zwinglio es sólo una presencia simbólica.

  • Clasificación de todo lo relacionado con el orden sacerdotal. Es un sacramento que consagra una iglesia basada en la diferencia. El sacerdocio sería un estado superior y más digno, apareciendo el matrimonio como un estado de segundo orden.

  • La contrarreforma se entusiasma con el culto heredado a los santos y la escala de valores de la santidad. Se desarrolla así la hagiografía. Esta es la época más activa de beatificación y canonización, algo que monopoliza el pontífice por medio de la “congregación de ritos”. La veneración de los santos se materializó en la iconografía y en el ansia de reliquias. Aparecen así estampas, exvotos, grabados, retablos, esculturas… que eran encargadas por las cofradías, por agradecidos o por órdenes religiosas. Las reliquias habían gozado de una gran estima a lo largo de la historia, con un auge de determinados centros de producción a la cabeza de los cuales está Roma. Suelen ir acompañadas de indulgencias y aparecen como propiedades importantes e las familias. Las reliquias se guardan en relicarios ricos, creándose para ellos espacios arquitectónicos propios.

En la práctica se da un proceso de centralización pontificia. Se refuerza el pontificado. Pío V (1566-1572) vio la edición de un catecismo en 1566, que no está dirigido a los fieles sino que es una síntesis de la teoría y la práctica de las ideología conciliar y estaba dirigido a predicadores. Fue un instrumento importante de penetración de la contrarreforma. Esto mismo lo encontramos en el “breviario romano” y también en el “misal romano” de 1570, donde se fija la liturgia según el modelo romano. Pío V es sustituido por Gregorio XIII (1572-1585), y es periodo fundamental para la centralización de la iglesia por el uso que hace del derecho, codificándolo en 1582 en el “Corpus Iuris Canonici”. Con Sixto V (1585-1590) la centralización se completa con el mandato “visita ad limina”, que simboliza el reconocimiento de la supremacía pontificia frente a veleidades episcopalistas. Este mandato establece que los obispos tienen que presentarse de forma regular ante el Papa para rendir cuentas de su gestión en la diócesis. Los obispos se entienden ahora como pastores obligados a residir en su sede, sin posibilidad de acumular arzobispados y teniendo que visitar parroquias y asistir a los sínodos. Por debajo estaban los curas, con el seminario como lugar de formación. Se les diferencia de los laicos pro la vestimenta y por una mejor formación intelectual. Se pretende tener un clero de nuevo cuño que tiene que controlar la palabra y la administración de lso sacramentos. Es por ello por lo que se instituyen los seminarios.

Los obispos más interesados en la reforma tratan de responder rápidamente a las exigencias de Trento, construyéndose en España, por ejemplo, varios seminarios según finalizó el concilio. También osn importantes los colegios que surgen de jesuitas y escolapios, centrándose en la preparación intelectual de la aristocracia laica y clerical. Así surge el oratorio de San Sulpicio de París, creado pro Jean Jacques Olier (1608-1657), donde se forman muhcos de los que después serán obispos franceses y gran parte del clero superior. También serán importantes los sacerdotes de la misión, fundada por San Vicente de Paul (1581-1660).

Pero tal vez la enseñanza más importante en la ortodoxia fue la educación de los jesuitas, dirigida a la aristocracia. Allí se impartió una educación humanística, pero los textos clásicos sólo fueron estudiados en función de la exigencia religiosa y los textos no religiosos eran cuidadosamente censurados. Para estos jesuitas la “recristianización” debía llevarla a cabo el rey, pero ayudado por la aristocracia, que necesita así poder desenvolverse en cualquier ambiente, por lo que aprenden danza, idiomas…

Además los jesuitas establecen una disciplina casi militar en el cumplimiento de los deberes.

En 1588, tras la muerte de Ignacio de Loyola es cuando se sientan por escrito y se constituye la orden, determinado cuales son las fases por las que pasaban estos religiosos. En un primer momento existiría un periodo de noviciado, después pasarían a un tiempo en el que se educarían que es el periodo de escolasticado, después de realizar los votos de castidad y pobreza pasarían a ser coadjutores, y alcanzarían el último grado, el de profesos, cuando jurasen obediencia al papado.

Administrativamente se organizaban en provincias, que a su vez se dividían en 5 asistencias, cuyos responsables, los asistentes, residían en Roma. Estos asistentes, junto con los admonitores y el general de la orden formaban el colegio central que dirigía la Compañía de Jesús.

La contrarreforma se extendió en parte gracias a los ejercicios espirituales propuestos por Ignacio de Loyola y también gracias a los colegios, donde se formaron las elites del catolicismo.

Junto a esta religiosidad de carácter combativo hay otra de carácter popular. La reforma modificó los comportamientos religiosos, pero eso también ocurrió con la contrarreforma católica. Aparecen así diversas formas de religiosidad: el anglicanismo conserva un ceremonial católico, mucho más rico; el calvinismo fue tremendamente austero. Está unido a las pedagogías.

El siglo XVII supone una religiosidad reformada. En el mundo protestante el ambiente está menos sacralizado que en el mundo católico ya que se eliminan los conventos y monasterios. Este mundo protestante reivindica y fomenta además como virtud el ejercicio profesional, entendido como negativo por los católicos. Entienden que el éxito profesional es un pruba de la definitiva salvación. Este es el motivo por el que, según Weber y Sombart el capitalismo llega antes la mundo luterano que al católico. El protestantismo seculariza también la ayuda a los pobres y extirpa la caridad personal, lo que hace que sean los poderes seculares quienes pasen a ocuparse de ella. Tampoco aparecen las mediaciones de los santos, pro lo que se simplifican las formas de religiosidad, que será cristocéntrica para los luteranos, teocéntrica para los calvinistas.

La contrarreforma católica impone una forma de religiosidad que proviene de la edad Edad Media. Se sacraliza la vida. El bautismo supone una garantía para la salvación, por lo que los niños son rápidamente butizados. El catecismo de Trento obligaba incluso a que el nombre del niño fuera el de un santo, quedando el niño obligado a imitar al santo mientras que el santo a cambio le ofrecería protección de por vida. Calvino concibe la ciudad como una iglesia. Él desplaza el santoral a favor de la Biblia para la elección del nombre de niños y niñas, encontrando así nombres como Sara, Judit, Maria, Abraham…

En el mundo católico empieza también a solemnizarse la primera comunión como reivindicación de los sacramentos. Toman así importancia los lazaristas fundados por San Vicente de Paul, las ursulinas o los jesuitas.

También cobra importancia la confesión privada. Es otro distintivo adoptado por los católicos. Hay una confianza importante en el perdón, aunque en la realidad esta confesión no era frecuente y se limitaba en la mayoría de los casos a la que se realizaba por pascua de resurrección. De todos modos se convierte en uno de los quehaceres fundamentales de los sacerdotes. Incluso cambian de forma los confesionarios y pasan a ser portátiles, con espacios separados y rejillas para las mujeres como forma de prevención contra el delito de solicitación… Los moralistas publican unos textos llamados “Confesionales”, que son guías para confesores donde se desgranan los pecados que existen por cada uno de los mandamientos.

En el mundo católico los Santos serán mediadores y protectores que presiden el mundo del trabajo a través de los gremios y las cofradías. La religiosidad popular hace que los santos presidan las fiestas y los ciclos de vida y naturales. Aparecen así rogativas primaverales y otoñales relacionadas con los ciclos agrícolas, santos taumatúrgicos… Se da una proliferación creciente de la devoción a la virgen, al rosario, a San José, a las ánimas del purgatorio…, devoción que en la reforma fue suprimida. En el siglo XVII se revitalizan los centros de peregrinación y marianos y también se incrementa la popularidad de algunos centros, como Guadalupe en España, donde se asientan en un libro los milagros que suceden allí.

Se incrementan los procesos de santificación. En este proceso tendrá importancia la procedencia nacional, Italia y España principalmente, debido a la influencia de las poderosas órdenes religiosas que reciben un espaldarazo con la consagración de sus principales figuras.

El ocio será otro distintivo católico frente a la austeridad protestante, donde son cada vez más intensas u frecuentes ceremonias del hábeas, beatificaciones, canonizaciones…En este contexto de fiesta aparecen escenografías también trágicas como los autos de fe. Representan a apoteosis de la ortodoxia religiosa garantizada por la Inquisición. Tampoco los ciclos religiosos eran alegres necesariamente: la cuaresma, por ejemplo, cambia los hábitos alimenticios y suponía un sermón permanente acompañado por tallas realistas que eran exhibidas por cofradías penitenciarias.

La muerte es un capítulo de la religiosidad colectiva. La preparación del trance definitivo fue importante para todas las confesiones, apareciendo incluso “manuales APRA el buen morir”. El rito protestante será mucho más sencillo que el católico, consistiendo en un acto privado al que ayuda la familia. N el mundo católico la muerte se publica con el viático (procesión de la ostia desde la iglesia hasta la casa del moribundo), gran cantidad de invocación a los santos, mandas sufragiales (misas encargadas)… Después de la muerte se sigue conviviendo con los difuntos en los templos o en el interior de la ciudad. Los enterramientos se llevan a cabo en sepulturas tarifadas, capillas familiares dentro de las iglesias…

Otro rasgo característico del barroco contrarreformista fue la devoción por le purgatorio, La iglesia católica va a conceder y vender indulgencias para evitar ese purgatorio.

En el barroco también se cree en el demonio. El mundo es un universo sacralizado dominado por dos grandes señores feudales: dios y el demonio. Están en lucha permanente por robarse territorios y vasallos. Es una mentalidad maniqueísta. El mundo está así dominado por ángeles, demonios, santos… tanto para católicos como para protestantes. La presencia del demonio es un hecho, y normalmente se personifica: para Lutero era Munser, para los católicos era Lutero… Es un personaje familiar y con un aspecto parecido para sajones y castellanos. Se creyó en ello sin discusión hasta finales del siglo XVIII, que es cuando se impone la racionalidad ilustrada. Existen formas diferentes de defenderse del demonio: el gesto, la palabra… Los casos de posesión también son frecuentes y van acompañados de prácticas sexuales, insultos… Para controlarlos se usan exorcismos. Las posesiones podían ser tanto individuales como colectivas, dándose especialmente en conventos de mojas. La más conocida es la que se dio en el convento de ursulinas de Londun (1633-1639): la superiora, Juana de los ángeles, convenció a los jueces de que la comunidad poseída había sido víctima de los sortilegios sexuales de un sacerdote, confesor del convento, que acabó quemado en la plaza del mercado. Este cura era enemigo de Richelieu, y había escrito contra él sátiras demoledoras. El valido había intentado reprimir así la disidencia y la crítica. En España fue muy célebre el asunto relacionado cpon las monjas benedictinas del convento de San Plácido de Madrid, que también tiene una lectura política: se acusa a Olivares de relacionarse con el diablo, formándose así una opinión pública contra el valido. La posesión de María de Olivares en Ávila (1573), monja agustina, tiene que ver también con la política. Finalmente fue procesada por la Inquisición.

La brujería, muy próxima a la demonología. Cobra importancia en una época de crisis y carestía. Estas acusaciones tenían que ver con venganzas personales entre clanes enfrentados la mayoría de las veces. Era frecuente encontrar tras muchas persecuciones rencillas locales, conflictos por controlar la propiedad. Este fenómeno también se dio en el mundo americano, y fue más perseguido por protestantes que por católicos. El paroxismo de la caza de las brujas se alcanzó entre 1560 y 1630. Se da una mayoría de brujas sobre brujos, acusándose sobre todo a viejas, viudas..

La creencia popular establecía que el pacto con el diablo se hacía de muchas formas: relación sexual, intercambio de sangre… a cambio de poderes sobrenaturales para desencadenar el mal. También será muy importante el sabbato o aquelarre, una reunión de brujas donde se encuentran con el demonio.

Se producirán ejecuciones tanto individuales como colectivas. Las más interesantes ocurrieron en el Suroeste de Alemania, donde se quemaron alrededor de 3229 personas entre 1560 y 1570. En Lorena se quemaron alrededor de 2000 entre 1576 y 1600, en Escocia 1337 entre 1560 y 1730. Igual ocurrió en Suiza, Francia… En las zonas católicas este tipo de proceso es casi inexistente ya que las iras se enfocaron en otra dirección.

Hubo muy pocas voces críticas contra al caza de brujas, pero entre ellas destaca la de Von Spee (1591-1635), que de todos modos será silenciado por su propia orden, por los jesuitas.

La caza de brujas se relaciona con una Europa madura que ya no dispone de chivos expiatorios.

En la segunda mitad del siglo XVII prolifera la oferta editorial centrada en la demonología, las brujas, y los remedios adecuados contra ambos. Se reedita así el “Maleus Maleficarum” del siglo xV y adquiere difusión el libro de Ciruelo titulado “Reprobación de las supersticiones y hechicerías (1556), el “De praestigis daemonum” de Weyer (1556) donde se critica la tortura de las brujas pero se cree en los poderes demoníacos de estas, el “Demonomanía de las brujas”, de Bodino (1580) que tuvo 20 ediciones tal y como sucede con el “Discisicionum magicarum” de Martín del Río (1599).

LOS ORÍGENES DE LA REVOLUCIÓN CIENTÍFICA.

Los siglos XVI y XVII significaron una lenta secularización de pensamiento, que abocó en ocasiones al escepticismo y halló su expresión más digna en un género nuevo que ya no se escribe en latín, accesible por tanto a un público más amplio que tiene como exponente los ensayos de Montaigne (1533-1592). Suponen un pensamiento antidogmático y de incertidumbres. Su obra se introdujo en el índice de libros prohibidos por el Vaticano a pesar de lo que ejerció una gran influencia.

También será importante en este sentido Gillaume Du Vair y su obra de 1600 “De la santa filosofía”, donde trata de conciliar el pensamiento clásico estoico con el cristianismo. Se formará así una tendencia nueva, la de los libertinos, que propugnan el escepticismo como propuesta filosófica y establece una supremacía de la razón sobre los dogmas de cualquier tipo, a la vez que se opone al sometimiento intelectual por la fuerza. Reivindican la libertad intelectual. Algunos de estos libertinos fueron auténticos pioneros de la tolerancia religiosa. Uno de los libertinos más importantes será Naude (1600-1653).

Otros autores como Gassend intentan conciliar pensamientos clásicos con el cristianismo, en concreto en este caso el epicureismo. Pero aparecen otros autores más próximos al materialismo de Demócrito tales como Cyrano de Berguerac (1619-1655). Este pensamiento materialista se vierte en el género de la novela.

Uno de los planteamientos científicos más importantes, y donde cuajan las novedades, es la astronomía, que tiene como máximo representante para este periodo a Galileo Galilei (1564-1642). Fue uno de los protagonistas del proceso de secularización del pensamiento y de una forma de pensar independiente de los “datos revelados por la fe”. SE separa del sistema aristotélico y de la cosmografía clásica de Ptolomeo. Utiliza por primera vez un lenguaje matemático. Su método se apoya en la experiencia, sentando así las bases de la ciencia moderna. Su proyecto consistía en captar la armonía del universo: el universo tiene una lógica interna y no es caótico. Esa armonía debe regirse por unas leyes que son las que intenta desentrañar Galileo. Las investigaciones de Galileo también se desarrollaron en el campo de la acústica, la mecánica de fluidos… Podemos considerar a Galileo como un humanista tardío, siendo multidisciplinar. Intenta entender la idea de función en la ciencia (función como relación entre las diferentes variables). Emplea una nueva metodología científica y emplea para ello:

  • Experimentación de carácter inductivo propuesta por Gilbert. Va de lo particular a lo general, estableciendo finalmente normas

  • Lógica deductiva. Pasa de lo general a lo particular: una fórmula general es aplicable a un caos particular).

Galileo relaciona estos dos métodos, que en conjunción sentarán las bases de un método científico universal fundamentado en la física.

La observación directa de los astros le permitió constatar que el comportamiento de los astros más alejados era similar al de los más próximos. Así concluye una identidad del universo, por la que la tierra no era diferente al resto de los astros. Esta idea era muy difícil de aceptar por la teología y la filosofía escolástica de la época. Galileo comprueba que Júpiter tiene satélites, Venus presenta fasos, observa valles, montañas en la superficie lunar… Todo esto le proporciona una base sólida para elaborar las leyes del universo, lo que supuso un problema para la inquisición romana.

Desde 1609 utiliza un instrumento que permite pasar de la fase matemática a la observación directa para la astrología. Este instrumento es el telescopio, que n inventa pero sí renueva su uso.

Galileo descarta la idea de la geoestática y apunta al heliocentrismo. Plantea un universo abierto y sin límites.

Dio a conocer sus descubrimientos y el valor de su instrumento de trabajo, el telescopio en 1610 en su libro “Sidereus nuntius”, por el que es acusado de heterodoxia. La Inquisición atendió a estas acusaciones y en 1615 lo procesan y condenan a penas muy leves. Galileo no se calló y en 1632 publica en italiano su “Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo: ptolemaico y copernicano” Es un texto dialogado en torno a dos formas de entender el mundo: la fórmula egocéntrica y la fórmula biocéntrica. Se criticó en esta obra el aristotelismo que Galileo consideraba caduco. La inquisición actúa de nuevo y se abre un proceso donde ni su amistad particular con el Papa Urbano VIII lo libra de un segundo proceso que tiene lugar en 1633, donde se le condena a prisión de por vida, aunque eta prisión tiene que llevarse a cabo en su domicilio.

Kepler (1571-1630) es otro autor importante en esta vía de emancipación del pensamiento, aunque no es igualable a Galileo. Kepler fue un matemático, siendo su experimentación menor. Su punto en común con Galileo fue la preocupación de ambos por descubrir la armonía existente en la naturaleza, siendo así Kepler un claro deudor del pensamiento pitagórico. Kepler establece una serie de relaciones numéricas muy rigurosas ante determinados fenómenos que dan lugar a una fórmula de tres leyes que llevan su nombre

Las órbitas planetarias son elípticas (no circulares) y el sol ocupa uno de los focos de estas elipses.

En el movimiento planetario, los radio vectores barren áreas iguales en tiempos iguales.

Los cuadrados de los tiempos de revolución (1 vuelta entera al sol) de cualquier planeta son proporcionales los cubos de sus distancias medias al sol.

Las leyes de Kepler son el resultado de un nuevo método. Lo que persigue Kepler no es descubrir las esencias de las cosas sino las relaciones matemáticas que existen entre determinados fenómenos. Lo importante es descubrir la armonía del universo, que se expone en relaciones y términos matemáticos.

El mundo es un cosmos ordenado de acuerdo con heléis geométricas

Todo conocimiento cierto sólo puede serlo de las características cuantitativas de la realidad. El científico tiene que medir, por l o que utilizar las matemáticas es necesario.

TEXTOS

THOMPSON: LA ECONOMÍA “MORAL” DE LA MULTITUD EN LA INGLATERRA DEL SIGLO XVIII

La palabra “motín” puede ocultar algo susceptible de describirse como una visión espasmódica de la historia popular. En realidad los motines de subsistencia en la Inglaterra del XVII fueron una forma muy compleja de acción popular directa, disciplinada y con claros objetivos. Eran provocados por precios que subían vertiginosamente, por prácticas incorrectas de los comerciantes (tachadas de “inmorales” según la mentalidad de la época), o bien por hambre. Pero estos agravios operaban dentro de un consenso popular en cuanto a qué prácticas eran legítimas y cuáles ilegítimas en la comercialización, elaboración del pan, etc. Esto estaba a su vez basado en una idea tradicional de las normas y obligaciones sociales, de las funciones económicas propias de los distintos sectores dentro de la comunidad que, tomadas en conjunto, puede decirse que constituían la “economía moral de los pobres”. Un atropello a estos supuestos morales constituía la situación habitual para la acción directa.

En el siglo XVIII la clase trabajadora no vivía sólo de pan, pero muchos de ellos subsistían casi exclusivamente gracias al pan. Este pan no era todo de trigo, si bien fue ganando terreno continuamente sobre las otras variedades (de centeno, cebada y avena) hasta principios de la década de 1790. El pan blanco fue ganando terreno a variedades más oscuras hechas con harina integral, debido en parte a una cuestión de valores de status y posición relativa que se asociaron a este pan. Además, el beneficio que obtenían panaderos y molineros era mayor con esta variedad que con el pan negro, que asimismo era sospechoso de adulteraciones entre la desconfiada población.

Cuando los precios eran altos, más de la mitad de los ingresos semanales de la familia de un trabajador podía muy bien gastarse en pan. Muchas veces el aparentemente sencillo proceso de elaboración estaba sujeto a todo tipo de extorsiones intermedias que acababan por inflar los precios. El modelo económico paternalista presente hasta entonces defendía que la comercialización debía ser, en lo posible, directa, del agricultor al consumidor. Pero en la práctica estas premisas no se cumplían. Una serie de decretos que rara vez llegaban a aplicarse estaban destinados a producir un efecto simbólico, con objeto de hacer ver a los pobres que las autoridades actuaban en vigilancia de sus intereses.

La nueva economía defendida por autores como Adam Smith suponía una “desmoralización” de la teoría del comercio; se limpiaba a la nueva doctrina económica de imperativos morales intrusos. No entraban cuestiones sobre política moral de la comercialización. Su funcionamiento teórico era bien simple: la operación natural de la oferta y la demanda en el mercado libre llevaría al máximo la satisfacción de todos los sectores y establecería el bien común. El mercado nunca estaba mejor regulado que cuando se le dejaba autorregularse el precio del grano se ajustaría a través del mecanismo del mercado. Las únicas vías por las que se podía romper esta economía autorregulable, eran la interferencia del Estado y del prejuicio popular.

No es necesario decir que este nuevo modelo es una nueva superstición del mismo orden que las teorías que sustentaban el modelo paternalista. En ciertos aspectos, el modelo de Smith se adapta mejor a las realidades del XVIII que el paternalista, y era superior en simetría y envergadura de construcción intelectual. Pero no debemos pasar por alto el aparente aire de validez empírica que tiene el modelo. Mientras que el primero invoca una norma moral (lo que deben ser las obligaciones recíprocas de los hombres), el segundo parece decir: “este es el modo en que las cosas actúan, o actuarían si el Estado no interfiriese”. En realidad, al llegar todos los años los meses de septiembre y octubre, los motines populares se desencadenaban muy a menudo porque no se producía la caída de los precios después de una cosecha aparentemente abundante, y ello indicaba una confrontación consciente entre el productor reluctante y el consumidor hambriento y furioso.

La economía de los pobres era todavía local y regional, derivada de una economía de subsistencia. El grano debía de ser consumido en la región en la cual se cultivaba, especialmente en épocas de escasez. La exportación en épocas de escasez suscitó un profundo disgusto durante varias centurias. El resentimiento más grande fue provocado a mediados de siglo por las exportaciones al exterior, por las que se pagaron primas. Se consideraba al extranjero como a una persona que recibía cereal a precios a veces por debajo de los del mercado inglés, con la ayuda de subvenciones extraídas de los impuestos ingleses. De aquí que el rencor máximo recayese a veces sobre el exportador, que era visto como el hombre que busca ganancias privadas a expensas de sus compatriotas. Este sentimiento renació en los últimos años del siglo, especialmente en 1795, cuando circulaban rumores por el país sobre exportaciones secretas a Francia.

Se ha sugerido que el término “motín” representa un instrumento de análisis basto y torpe para muchos de los agravios y circunstancias determinados. Es también un término impreciso para describir los movimientos populares. Si buscamos la fórmula característica de la acción directa, deberíamos tomar los “levantamientos populares” (de 1740, 1756, 1766, 1795 y 1800) en los cuales los mineros del carbón y del estaño, los tejedores y operarios de calcetería fueron quienes se destacaron. Lo extraordinario en estas “insurrecciones” es, en primer lugar, su disciplina y, en segundo lugar, el hecho de que exhiben un modelo de conducta cuyo origen debemos buscar unos cientos de años atrás; que más bien crece en complejidad en el siglo XVIII; que se repite, aparentemente de manera espontánea, en diferentes puntos del país y después del transcurso de muchos años tranquilos. La acción central en este modelo no es el saqueo de graneros ni el robo de grano o harina sino el acto de fijar el precio. En muchas ocasiones, en las antiguas regiones del Este y del Oeste, la multitud sostuvo que, puesto que las autoridades se negaban a imponer las leyes, tenían que imponerlas por si mismos. Estas acciones eran aprobadas por un consenso popular abrumador; se siente la profunda convicción de que los precios deben ser regulados en épocas de escasez, y de que los explotadores se excluyen a sí mismos de la sociedad.

Realmente, si ponemos en duda la visión no lineal y espasmódica del motín de subsistencias, no tenemos más que apuntar hacia este tema continuado de la intimidación popular, en el que hombres y mujeres a punto de morir de hambre atacaban molinos y graneros, no para robar el alimento, sino para castigar a los propietarios.

Si el mercado fue un campo de batalla de la guerra de clases en la misma medida en que llegaron a serlo la fábrica y la mina durante la revolución industrial, entonces la amenaza del motín afectaría a la situación total de mercado, no solamente en años de escasez, sino también en años de cosecha media, y no solamente en poblados destacados por su susceptibilidad al motín, sino también en aldeas donde las autoridades deseaban preservar una tradición de paz. Por muy meticulosamente que cuantifiquemos los datos disponibles, no nos pueden mostrar a qué nivel habrían subido los precios si se hubiera eliminado totalmente la amenaza de motín. El motín es si era una calamidad. El “orden” que podía seguir tras el motín, podía ser una calamidad aún mayor. De aquí la ansiedad de las autoridades por anticiparse al suceso o abortarlo con rapidez en sus primeres fases.

En 1812 los motines tradicionales de subsistencias coinciden con el ludismo. Se acercan estos motines a la revuelta de trabajadores, muy diferente, de 1830. La antigua forma de acción subsiste en los años 1840 e incluso más tarde, con raíces especialmente profundas en el sudoeste de Inglaterra. Pero en las nuevas zonas de la revolución industrial evoluciona gradualmente hacia otras formas de acción. La ruptura en los precios del trigo después de las guerras facilitó la transición. En las ciudades del norte, la lucha contra los agiotistas de grano dio paso a la lucha contra las Leyes Cerealistas.

Hoy no damos importancia a los mecanismos extorsionantes de una economía de mercado no regulado porque a la mayoría de nosotros nos causan sólo inconvenientes y perjuicios de poco bulto. En el siglo XVIII no era así. Las escaseces eran verdaderas calamidades. Los precios altos significaban niños enfermos y gente pasando hambre que sólo se alimentaba de pan basto hecho con harina rancia.

En resumen: el avance de la nueva economía política de nuevo mercado supuso también el desmoronamiento de la antigua economía moral de aprovisionamiento.

ANDERSON: “EL ESTADO ABSOLUTISTA” (TEMA 4)

FRANCIA

La reanimación francesa bajo Carlos VII (1422-1461) comenzó con la figura de Juana de Arco. Ésta convenció al monarca para que le diera el mando del ejército, que rompió el asedio inglés sobre la ciudad de Orleans en 1429. La guerra continuó durante más de 20 años, pero los franceses nunca perdieron el impulso conseguido con la breve intervención de la dinámica joven de Lorena. En 1453 Carlos entró en Burdeos y los ingleses tuvieron que ceder todos sus territorios continentales, excepto Calais.

La reactivación social y económica acompañó a la recuperación política. Durante los años centrales y finales del siglo XV, la fuerza de la economía y la tasa demográfica volvieron a los niveles anteriores a la aparición de la peste. Luis XI (1461-1483) consolidó la autoridad real, que fue la mayor conseguida hasta el momento, creando un ejército profesional y consiguió poder para aumentar los impuestos — el taille — sin consentimiento superior. Incorporó la mayor parte del ducado de Borgoña a su reino y utilizó los ingresos reales para proteger, facilitar y estimular el desarrollo económico.

Carlos VIII le sucedió en el trono a los 13 años de edad. Su hermana, que actuó de regente, concertó su matrimonio con Ana, duquesa de Bretaña. Por su matrimonio, el último principado feudal independiente se incorporó a la Corona francesa. Cuando finalizó la regencia de su hermana en 1492, Carlos acordó el Tratado de Étaples, que puso fin a las diferencias pendientes con Inglaterra.

El renacimiento y la Reforma

A finales del siglo XV, Francia había superado las divisiones territoriales de su pasado feudal y se convirtió en una monarquía nacional que incorporaba la mayoría de los territorios comprendidos entre los Pirineos y el canal de la Mancha. La estructura social estaba todavía dominada por la nobleza terrateniente y la tierra seguía siendo la fuente de riqueza principal. Sin embargo, en la mitad del siglo siguiente, la paz interna, el aumento de la población, la afluencia a Europa de oro y plata traídos de América por los españoles y los trabajos públicos del gobierno estimularon el crecimiento de la economía, que elevó la posición social de los grandes comerciantes, los banqueros y los cobradores de impuestos. Por otra parte, la nobleza, dependiente de las rentas monetarias fijas y de las deudas, vio cómo la inflación amenazaba su poder económico y su posición social.

Los tres primeros monarcas del periodo —Carlos VIII, Luis XII y Francisco I— aprovecharon el fuerte crecimiento de la nación y la estabilidad interna para reclamar por las armas el reino de Nápoles y el Milanesado. En la década de 1520, las guerras italianas se convirtieron en una larga disputa entre Francia y la dinastía de los Habsburgo reinantes en España y Austria, un enfrentamiento que continuó de forma intermitente durante un siglo y medio. Las guerras italianas terminaron finalmente con la Paz de Cateau-Cambrésis (1559), negociada por el hijo de Francisco I, Enrique II, que reinó desde 1547 hasta 1559. Francia renunció a todas sus pretensiones en Italia, pero consiguió tres territorios estratégicamente localizados en su frontera oriental: los obispados de Metz, Toul y Verdún.

Francisco I

Francisco I incrementó significativamente tanto el poder como el prestigio de Francia. Gobernó de forma personal y nunca convocó a los Estados Generales. Según el Concordato de Bolonia (1516), negociado con el papa León X, el rey francés alcanzó la prerrogativa de nombrar todos los obispos y otros cargos beneficiados de la Iglesia, asegurándose de ese modo un clero manejable. En 1539 excluyó el latín de los actos jurídicos e impuso el uso exclusivo del francés. Francisco I fue un destacado mecenas que hizo florecer el arte renacentista francés y la educación.

Las guerras de religión

El aumento de la población, sin el correspondiente aumento en la producción, y la inflación monetaria llevaron a la mayoría del pueblo a la pobreza. La Reforma protestante, que se extendió desde Alemania durante el reinado de Francisco I, había atraído a muchos seguidores; pero en las décadas de 1540 y de 1550 los postulados y doctrinas de Juan Calvino desarrollaron en Francia una forma peculiar del protestantismo, y consiguió el apoyo de muchos seguidores entre la nobleza y el pueblo llano. Enrique II consideró el calvinismo una amenaza a la autoridad real e intentó acabar con él. Bajo el reinado de sus tres hijos, que le sucedieron, las guerras de Religión, donde se mezclaron conflictos religiosos, políticos y dinásticos, desgarraron el país. El fanatismo religioso de los combatientes y la brutalidad de los mercenarios hicieron que en la guerra fueran habituales los saqueos, la crueldad y las atrocidades.

El régimen de Catalina de Medici

A la muerte de Enrique II en 1559, subió al trono su hijo de 15 años de edad Francisco II, que sucedió a su padre sólo durante dos años, 1559 y 1560. A Francisco le sucedió su hermano de 13 años, Carlos IX, que reinó hasta 1574. La reina madre, Catalina de Medici, fue la gobernante virtual durante casi todo este tiempo y continuó influyendo en el reinado de su tercer hijo, Enrique III (1574-1589). La principal preocupación de Catalina consistió en defender la autoridad real de sus hijos, comprometida por los enfrentamientos entre católicos y hugonotes. En este contexto se produjo la famosa masacre de la Noche de San Bartolomé, que tuvo lugar en París en agosto de 1572, cuando los católicos, aprovechando una reunión de dirigentes protestantes y sus numerosos seguidores, les atacaron asesinando a unas 2.000 personas.

El ascenso de Enrique de Navarra

El último hermano de Enrique III murió en 1584 y Enrique de Navarra, descendiente de Luis IX y dirigente de los hugonotes, pasó a ser el heredero del trono. Rechazado por la perspectiva de ser un rey herético, algunos de los miembros del partido católico conspiraron para impedir esta sucesión mediante la sustitución del rey Enrique III por Enrique I de Guisa, dirigente de la Liga Santa. Alertado sobre esto, Enrique III convocó a Enrique de Guisa a una reunión de los Estados Generales en Blois en 1588, donde éste fue asesinado. Al año siguiente el propio rey Enrique III —el último de la dinastía de los Valois— cayó víctima de la espada de un asesino.

Enrique de Navarra, como heredero legal, ascendió al trono con el nombre de Enrique IV de Francia, pero de hecho sólo fue reconocido por los hugonotes. Tuvo que defender sus pretensiones al trono ante la Liga Santa y sus aliados españoles, que ocuparon París. Enrique IV comprendió que, aunque él y sus seguidores fueran protestantes por convicción, la mayoría de los franceses seguían siendo fieles católicos, por lo que en 1593 se convirtió públicamente al catolicismo. Al año siguiente fue coronado en la catedral de Chartres y, poco después, le dieron la bienvenida en París, donde se dice que exclamó: “París bien vale una misa”. Así se estableció la dinastía de los Borbones en el trono francés.

Francia bajo los Borbones

En 1598, con la expulsión de las últimas tropas españolas del territorio francés, finalizó el largo periodo de guerra. En el mismo año, Enrique IV intentó asegurar la paz interna en sus dominios, para lo que promulgó el Edicto de Nantes, que garantizaba la libertad de conciencia a todos sus súbditos, salvaguardaba la libertad de culto público para los hugonotes en fortalezas y poblados específicos, y les aseguraba la igualdad en el acceso a los cargos oficiales.

El reinado de Enrique IV, a partir de 1598, supuso para Francia un periodo de recuperación tras las guerras de Religión y el comienzo de un crecimiento económico renovado. La mayor parte de este periodo transcurrió en paz y las finanzas reales se restablecieron. En beneficio del campesinado, que suponía más del 90% de la población y que había sufrido los saqueos y la devastación de la guerra, Enrique anuló los atrasos debidos por arriendos y los impuestos sobre la tierra, prohibió que los acreedores embargaran el ganado o las herramientas, puso en venta las tierras públicas por debajo del precio de mercado y restringió los derechos de caza de los nobles sobre los campos cultivados. Para promover el comercio, construyó canales, dragó ríos y restauró y construyó puentes y carreteras. Atrajo a Francia a artesanos extranjeros para desarrollar nuevas industrias e introdujo el cultivo de las moreras, de las que se alimentan los gusanos de seda, para asegurar el abastecimiento de seda en bruto para la industria de este sector.

A finales de la primera década del siglo XVII, la economía era floreciente y la autoridad real estaba de nuevo firmemente establecida. Sin embargo, el clero católico se opuso a la tolerancia oficial hacia los hugonotes. En 1610 un religioso fanático (o un agente de los Habsburgo, el dato no es claro) asesinó al rey. Enrique, rechazado por su pueblo como herético en 1589, fue llorado por casi todos los franceses tras su muerte.

Luis XIII y el cardenal Richelieu

Armand Jean du Plessis, cardenal Richelieu El cardenal Richelieu logró acabar con el poder político de las grandes familias de Francia —hizo del rey un monarca absoluto— y convirtió a Francia en la primera potencia militar de Europa.Hulton Deutsch

A Enrique le sucedió su hijo de nueve años de edad, Luis XIII. Durante los primeros 15 años de su reinado, el país inició una regresión bajo la ineficaz dirección de la reina madre, María de Medici, y, después, bajo el indeciso gobierno de un joven e inexperto rey.

En 1624, Luis eligió como primer ministro al cardenal Richelieu, que fue el gobernante efectivo de Francia durante los siguientes 18 años. Las principales metas de Richelieu consistieron en eliminar a todos los rivales del poder real y contener las amenazas del extranjero.

Política interior

Para acabar con el poder político de la nobleza, Richelieu ejecutó a varios de sus más eminentes y peligrosos miembros, y derribó los castillos que podían ser utilizados como centros de resistencia. Para socavar su autoridad y asegurar el fiel desarrollo de la política real en las provincias, Richelieu dividió el país en 30 nuevos distritos administrativos y al frente de cada uno de ellos colocó a un intendente, un oficial real nombrado entre miembros leales de la clase media. Los intendentes asumieron gradualmente enormes poderes políticos, judiciales y financieros en sus distritos. A los hugonotes se les privó de ciertos privilegios garantizados por el Edicto de Nantes, pero no se cuestionó la libertad de culto.

Richelieu fomentó el desarrollo de la flota mercante, fundó compañías de comercio exterior y apoyó la expansión colonial. La colonización sistemática comenzó en Canadá y se establecieron las primeras factorías comerciales en África y en las Indias Occidentales. Para proteger el comercio y las colonias organizó la Armada francesa, construyendo una flota de galeras en el Mediterráneo y una flota de cuarenta veleros en el Atlántico.

La inflación, el aumento de los impuestos y, después de 1635, la devastación producida por los ejércitos invasores sumió a la mayoría del campesinado en una profunda miseria. Las revoluciones campesinas se sucedieron en Borgoña entre 1625 y 1630, en el sur entre 1636 y 1637, y en Normandía en 1639. Todas fueron duramente reprimidas.

Política exterior

Cuando Richelieu se convirtió en el primer ministro del rey en 1624, la guerra de los Treinta Años, conflicto civil y religioso surgido en los estados alemanes y que llegó a ser una guerra europea general, se encontraba en su primera década. En 1635, cuando parecía que los Habsburgo (que detentaban el poder del Sacro Imperio Romano Germánico) podían unificar toda Alemania bajo su mandato, Richelieu introdujo a Francia en la guerra como aliada de los protestantes suecos y holandeses contra los Habsburgo católicos. La Paz de Westfalia (1648) concedió la mayoría de Alsacia al reino de Francia, y aseguró la división de los territorios alemanes. Por la Paz de los Pirineos (1659), firmada con España, Francia consiguió Artois en el norte y el Rosellón en la frontera española. Las ambiciones de los Habsburgo habían sido bloqueadas y Francia salió de la guerra como la gran vencedora.

El reinado de Luis XIV

Richelieu murió en 1642 y Luis XIII en 1643, dejando el trono a su hijo de cinco años, Luis XIV.

El protegido y sucesor de Richelieu como primer ministro, el cardenal Giulio Mazarino, continuó la política de su predecesor, culminando de forma victoriosa la guerra con los Habsburgo y derrotando, en el interior, el primer esfuerzo coordinado de la aristocracia y la burguesía para invertir la concentración de poder en el rey realizada por Richelieu.

En 1648, el Parlamento de París, en alianza con los burgueses de la ciudad, protestó contra los elevados impuestos y, con el apoyo de los artesanos, hicieron estallar una rebelión contra la Corona, denominada La Fronda. Poco después de que finalizara, los nobles amotinados del sur se rebelaron y, antes de que la revolución fuera aplastada, una guerra civil arrasó de nuevo diversas zonas de Francia. A pesar de esto, la Fronda fracasó en su intento de impedir la centralización del poder y, hasta la década de 1780, los estamentos privilegiados no desafiaron de nuevo a la autoridad de la Corona.

El absolutismo de Luis XIV

A la muerte del cardenal Mazarino en 1661, Luis XIV anunció que en lo sucesivo él sería su propio primer ministro. Durante los siguientes 54 años, gobernó Francia personal y conscientemente, y se estableció a sí mismo como modelo del monarca absolutista que gobernaba por derecho divino (véase Absolutismo).

A principios de su gobierno en solitario, Luis XIV estableció la estructura del estado absolutista. Organizó un número determinado de consejos consultivos y, para ejecutar sus instrucciones, los dotó de hombres capaces y completamente dependientes de su persona. La demanda de los parlamentos provinciales de un veto sobre los decretos reales se silenció totalmente. Los nobles potencialmente peligrosos, por ser descendientes de la antigua nobleza feudal, quedaron unidos a la corte a través de cargos prestigiosos pero de carácter ceremonial, que no les dejaban tiempo libre para su actividad política. La burguesía se mantuvo políticamente satisfecha con la garantía de orden interno que le ofrecía el gobierno, el fomento activo del comercio y la industria y las oportunidades de hacer fortuna explotando los gastos del Estado.

Luis XIV y la Iglesia

El rey, gracias al poder de nombrar a los obispos, consiguió un dominio firme sobre la jerarquía eclesiástica. El monarca gobernaba como representante de Dios en la tierra, y la obediencia del clero le proporcionó la justificación teológica de su derecho divino. Un movimiento disidente, el jansenismo, que se desarrolló en el siglo XVII, constituyó una amenaza política por el énfasis que daba a la supremacía de la conciencia individual, por lo que Luis luchó contra él desde sus comienzos.

Mecenazgo de las artes

El gran palacio que construyó Luis XIV en Versalles fue —y sigue siendo— incomparable en tamaño y en magnificencia, un monumento de la arquitectura, pintura, escultura, diseño interior, jardinería y tecnología constructiva de Francia. Luis XIV fue un destacado mecenas de las artes. Intentó elevar el nivel cultural mediante la fundación de la Academia de Bellas Artes y la Academia Francesa en Roma; además, ayudó a los autores con aportaciones económicas y fomentó sus trabajos, nombrando a un surintendant (supervisor) de música para elevar la calidad de las composiciones y de los conciertos. Creó también la Academia de las Ciencias.

Regulación de la economía

El ministro de Finanzas, Jean-Baptiste Colbert, fue el gran exponente de la era del mercantilismo. Subvencionó a la industria, estableció aranceles para eliminar la competencia exterior y controles de calidad en la producción industrial, desarrolló mercados coloniales que fueron monopolizados por los comerciantes franceses, fundó compañías comerciales ultramarinas, reconstruyó la Armada y, en el interior, construyó carreteras, puentes y canales.

La persecución de los hugonotes

Antes de finalizar su reinado, los gastos de las guerras habían arruinado la mayor parte del trabajo de Colbert en el ámbito económico y, en 1685, el rey asestó un golpe a la débil economía del Estado al revocar el Edicto de Nantes. Convencido de que la mayoría de los hugonotes se habían convertido al catolicismo, prohibió el culto público protestante, los predicadores fueron expulsados del país y se destruyeron sus centros de reunión. A pesar de la amenaza de elevadas multas, entre 200.000 y 300.000 hugonotes abandonaron Francia; la mayoría eran artesanos especializados, intelectuales y oficiales del ejército; en definitiva, valiosos súbditos que Francia no podía permitirse el lujo de perder.

Las guerras de Luis XIV

Luis condujo a su país a cuatro guerras costosas. En todas ellas continuó la política de contener y reducir el poder de los Habsburgo, extender las fronteras francesas hasta posiciones defendibles y conseguir ventajas económicas. Su ministro de Guerra, el marqués de Louvois, organizó un poderoso ejército de 300.000 hombres entrenados, disciplinados y bien equipados. En 1667, el monarca empleó este ejército para hacer valer su reclamación (basada en su matrimonio, en 1660, con María Teresa, hija del rey Felipe IV de España) sobre los Países Bajos españoles. Una hostil alianza de poderes marítimos le indujo a negociar un compromiso de paz en 1668. La recompensa francesa fueron once fortalezas en la frontera nororiental.

En 1672, las consideraciones estratégicas y económicas llevaron a Luis a atacar las Provincias Unidas (parte de los Países Bajos no sujeta a dominación española), donde pronto se enfrentaría no sólo con los holandeses, sino también con una poderosa coalición. Francia consiguió tras la Paz de Nimega (1678), que puso fin a la guerra, el Franco Condado en la frontera oriental y una docena de ciudades fortificadas en el sur de los Países Bajos.

En 1689, una alianza de poderes europeos, la Liga de Augsburgo, entró en guerra con Luis XIV para poner fin a su política de anexionar territorios adyacentes a ciudades conseguidas en tratados anteriores. Los ocho años de guerra terminaron con la Paz de Ryswick, acuerdo en el que ambas partes renunciaron a sus conquistas, aunque Francia retuvo la ciudad de Estrasburgo en Alsacia.

Los combatientes habían resuelto solucionar sus diferencias debido a que una nueva crisis internacional asomaba en el horizonte. Carlos II, rey de España, no tenía heredero directo. Un mes antes de su muerte, nombró para sucederlo al nieto de Luis XIV, Felipe de Anjou. Aunque Luis había defendido anteriormente la división de la herencia de la monarquía española, decidió apoyar la candidatura de su nieto a todo el territorio. Los otros estados europeos temieron las consecuencias de la gran extensión del poder de los Borbones que esto generaría, y se unieron en una coalición para evitarlo. La guerra de Sucesión española duró trece agotadores años. Al final, Luis consiguió su principal objetivo y su nieto se convirtió en rey de España con el nombre de Felipe V.

El fin del reinado de Luis XIV

La guerra, junto al frío invierno de 1709 y a una escasa cosecha, provocó en Francia numerosas revueltas por la falta de alimentos y en demanda de reformas políticas y fiscales. Una epidemia de viruela que tuvo lugar entre 1711 y 1712 acabó con la vida de tres herederos al trono, dejando un único superviviente por línea directa, el biznieto de Luis, que tenía 5 años de edad. Luis XIV murió en Versalles el 1 de septiembre de 1715, tras 73 años de reinado.

Francia en el siglo XVIII

Luis XV que reinó entre 1715 y 1774, y su nieto, Luis XVI, en el poder desde 1774 hasta 1792, fueron gobernantes bien intencionados, pero ambos carecían de la habilidad necesaria para adaptar las instituciones nacionales a las cambiantes condiciones del siglo XVIII. Luis XV era indolente y estaba poco interesado por los asuntos de Estado, que intentaba despachar lo antes posible para disfrutar de los placeres que le ofrecían su riqueza y posición. Desacreditó a la monarquía y a su muerte era tan impopular que su cuerpo fue enterrado en secreto. Luis XVI, con sólo 20 años de edad cuando comenzó a reinar, era indeciso y muy influenciable. Su joven esposa, María Antonieta, frívola y extravagante, obstaculizó las necesarias reformas.

No obstante, el siglo XVIII fue una de las épocas más importantes de la historia del país. Francia era la nación más rica y poderosa del continente. El gusto por lo francés, desde la arquitectura o el diseño hasta la moda, se extendía por todo el mundo occidental. Las ideas políticas y sociales de los escritores franceses influyeron en el pensamiento y en las actividades tanto de Europa como de América, y el francés se convirtió en el idioma de los intelectuales en todo el mundo.

La economía

Este siglo fue un periodo caracterizado por un extraordinario crecimiento económico. La población pasó de 21 millones en 1700 a 28 millones en 1790. Los ingresos procedentes de la agricultura se incrementaron en un 60%. Los historiadores económicos sitúan los comienzos de la industrialización francesa en el siglo XVIII, fecha en la que el país era la principal potencia industrial del mundo. El Corps des Ponts et Chaussées (Departamento de Puentes y Carreteras), fundado en 1733, hizo del sistema de carreteras francés el mejor de Europa en 1780. La flota mercante de Francia contaba con más de 5.000 barcos, dedicados al lucrativo comercio con África, América y la India, y enriquecía a los comerciantes de los puertos franceses del Atlántico. Sin embargo, los ingresos de los trabajadores y artesanos de las ciudades difícilmente mantenían el ritmo de la inflación, así como la mayoría de los campesinos, que conseguían pocos excedentes para vender y estaban cargados de fuertes impuestos, diezmos y obligaciones feudales.

Régimen fiscal

El sistema tributario, que eximía a los territorios de la nobleza y del clero (aproximadamente el 35% de los terrenos cultivados) de los impuestos sobre la tierra, fracasó al no afectar a los principales contribuyentes y al establecer una carga injusta sobre el campesinado y la burguesía. Los sucesivos ministros intentaron establecer un sistema tributario equilibrado que afectara a toda la riqueza, pero la oposición de los estamentos privilegiados y la debilidad del rey al apoyar reformas contra esa oposición frustraron estos intentos.

Oposición a la monarquía

La nobleza (cuyos títulos eran originariamente comprados a la Corona) dirigió en los parlamentos provinciales la oposición a las iniciativas reales, invocando que los decretos reales se sometieran a la aprobación parlamentaria y haciéndose pasar por defensores de las libertades públicas contra el despotismo real, con lo que pretendían popularizar su causa; en realidad, lo que estaban defendiendo eran sus propios privilegios y el control del gobierno por parte de la aristocracia.

La oposición de la clase intelectual a la monarquía estuvo dirigida por los filósofos y escritores franceses del siglo XVIII que trataban problemas políticos, sociales y económicos. Rechazando las costumbres y la tradición como líneas de acción, instaron a sus compatriotas a que usaran la razón como medio para descubrir las leyes naturales que rigen las relaciones humanas y para moldear nuevas instituciones de gobierno y sociedad en conformidad con ellas. También sostenían que toda la población tenía ciertos derechos naturales —vida, libertad y propiedad— y que los gobiernos existían para garantizar esos derechos. Algunos, a finales del siglo, defendieron el derecho de autogobierno. Estas ideas fueron especialmente apreciadas por la burguesía, que había aumentado en número, riqueza y ambición, y ansiaba ampliar su destacada posición socioeconómica al ámbito político, participando en las decisiones del gobierno. A través de la burguesía, las ideas se filtraron hasta las capas inferiores de la sociedad y llegaron a formar parte del acervo popular antes de la revolución.

La crisis financiera

Los problemas financieros del gobierno empeoraron después de 1740 por la reanudación de los conflictos bélicos. La guerra de Sucesión austriaca (1740-1748) y la guerra de los Siete Años (1756-1763) fueron enfrentamientos europeos por la hegemonía en Europa central y en las colonias. La segunda de ellas llegó incluso a algunas zonas de América, la denominada Guerra Francesa e India, que enfrentó a Francia y Gran Bretaña por obtener el predominio comercial y territorial en un amplio espacio geográfico. Francia perdió su vasto imperio colonial en América y en la India. En 1778, los franceses intervinieron en la guerra de la Independencia estadounidense, apoyando la rebelión de los colonos norteamericanos para debilitar así a Gran Bretaña y recuperar las colonias perdidas. Sin embargo, las esperanzas francesas no se cumplieron, a pesar del éxito de los insurgentes, y su participación en la guerra incrementó la ya creciente y onerosa deuda nacional.

La labor de afrontar la crisis financiera recayó en el joven e indeciso Luis XVI. Después de que los parlamentos provinciales bloquearan todos los programas de reforma presentados por los ministros e improvisaran una Asamblea de Notables en mayo de 1788, Luis obligó al Parlamento de París a aceptar los edictos reales que privaban a los parlamentarios de sus poderes políticos. Jueces, nobles y clérigos se resistieron e intentaron evitar la aplicación del decreto real; consiguieron el apoyo del Ejército y de una población afectada por altos índices de desempleo y por el precio del pan más alto del siglo. En julio, la asamblea de una de las provincias meridionales votó para anular el cobro de impuestos hasta que el rey no convocara una sesión de los Estados Generales, inactivos desde 1615. El 5 de julio de 1788, Luis acordó reunir a los Estados Generales y en agosto proyectó su apertura para mayo de 1789. La aristocracia había triunfado en la primera etapa de la Revolución Francesa.

INGLATERRA

Eduardo I (reinó entre 1272 y 1307) restauró el control real del gobierno. El antiguo consejo feudal del rey fue desarrollado hasta crearse un Parlamento que, en el siglo siguiente, se dividió en dos cámaras, Lores y Comunes.

También conquistó el noroeste de Gales, donde construyó castillos, adoptó el arco galés como arma inglesa y dio a su hijo mayor el título de príncipe de Gales. Su hijo, Eduardo II no pudo ocupar el territorio escocés; en 1314, en la batalla de Bannockburn, el rey Roberto I Bruce reafirmó la independencia de Escocia, que se mantuvo durante otros 300 años.

El siglo XIV

Eduardo II fue un rey débil, influido por sus favoritos y dominado por los decretos de 1311, que dieron a los barones el poder. Aunque se liberó del gobierno de éstos en 1322, se vio obligado a abdicar en 1327. Su hijo, Eduardo III, resolvió el problema con la nobleza manteniéndolos ocupados en Francia. En 1337 inició la guerra de los Cien Años para justificar sus reivindicaciones sobre la corona francesa; los ingleses consiguieron algunos éxitos iniciales en la batalla de Crécy (1346) y en Poitiers (1356), donde el arco inglés causó efectos devastadores. Sin embargo, en 1396 Inglaterra perdió todas sus conquistas previas.

En 1349 la peste negra alcanzó Inglaterra y redujo la población en un tercio; las revueltas campesinas de 1381 reflejaron la inquietud que produjo.

Con el traslado de los papas de Roma a la localidad francesa de Aviñón (1309-1376) y el Gran Cisma de Occidente (1378-1417), comenzaron en Inglaterra las críticas contra la actitud del Papado. Las opiniones de John Wycliffe, un profesor de Oxford, contra la corrupción de la Iglesia, se consideran precursoras de la Reforma protestante.

Ricardo II, nieto de Eduardo III, comenzó su reinado a los 10 años. En 1399 su primo, Henry Bolingbroke, duque de Lancaster, le obligó a abdicar y se convirtió en rey con el nombre de Enrique IV.

Los reyes de Lancaster y York

Enrique IV, hijo de Juan de Gante, cuarto hijo de Enrique III, no tenía derecho al trono, por lo que se enfrentó con el heredero legítimo, Edmundo, conde de March, que descendía del tercer hijo de Eduardo III.

Enrique V (reinó entre 1413 y 1422), que sucedió a su padre, tenía una ambición: repetir las hazañas de Eduardo II en Francia. Consiguió una brillante victoria en la batalla de Agincourt en 1415, y vio confirmado su éxito con el Tratado de Troyes (1420). Se casó con la hija del demente rey francés, Carlos VI el Bienamado, y asumió el control de su gobierno.

En 1422 Enrique y Carlos VI murieron, por lo que Enrique VI, con tan sólo nueve meses de edad, accedió al trono de ambos países. Durante un tiempo, los hábiles tíos de Enrique, Juan de Lancaster, duque de Bedford, y Humphrey de Gloucester, atendieron los asuntos del reino, el primero en Francia, Gloucester en Inglaterra. En 1429, sin embargo, la presencia de Juana de Arco impulsó la resistencia francesa frente al gobierno inglés. Aunque Juana murió en la hoguera acusada de hereje en 1431, la posición de Inglaterra en Francia se hizo cada vez más precaria.

La guerra de las Dos Rosas

Enrique VI no fue capaz de gobernar; durante su reinado el control del reino pasó de una facción de nobles a otra. La pérdida de Normandía en 1450 y la corrupción del gobierno provocaron una fallida rebelión popular, encabezada por Jack Cade. La pérdida de todas las posesiones en Francia (con la excepción de Calais) en 1453, fue el preludio del conflicto dinástico conocido como la guerra de las Dos Rosas (1455-1485).

La guerra se entabló entre dos ramas de la familia real, la Casa de Lancaster, que, en la persona de Enrique VI, poseía el trono, y la Casa de York, dirigida por Ricardo, duque de York, que tenía derechos legítimos al trono y mayor capacidad de gobierno que Enrique. El conflicto se complicó en 1453, cuando la esposa del rey, Margarita de Anjou, tuvo un hijo y acabó con la condición de Ricardo como posible heredero.

El año 1460 fue el punto culminante del conflicto; Ricardo murió durante una batalla y su hijo Eduardo continuó su causa. Con la ayuda de Richard Neville, conde de Warwick, derrotó a los seguidores de Lancaster (1461), capturó a Enrique y consiguió ser declarado rey por el Parlamento como Eduardo IV. No obstante, Enrique escapó, y el posterior matrimonio de Eduardo con Isabel Woodville (1464) y su alianza con Borgoña, alejaron a Warwick que se unió a Margarita de Anjou, depuso a Eduardo y restauró a Enrique en el trono (1470). Eduardo regresó al año siguiente apoyado por su cuñado, Carlos el Temerario de Borgoña, y derrotó definitivamente a los Lancaster. Cuando Eduardo murió en 1483, el trono pasó a su hijo de 12 años, Eduardo V, pero fue usurpado tres meses más tarde por el tío del niño, Ricardo, duque de Gloucester, que se convirtió en Ricardo III. Dos años más tarde, Enrique Tudor derrotó a Ricardo en la batalla de Bosworth Field, y fue coronado como Enrique VII.

La Inglaterra Tudor y Estuardo

Enrique VII se hizo con el trono basándose en una legitimidad dudosa. Su abuelo se casó con la viuda de Enrique V y su padre con Margarita Beaufort, condesa de Richmond y Derby, que descendía ilegítimamente de Eduardo III. Su único derecho al trono era la victoria de Bosworth Field. Sin embargo, la instauración de la dinastía Tudor, con la excepción de María I, proporcionó a Inglaterra el tipo de gobierno que necesitaba.

Tras someter a sus rivales de York, se casó con la hija de Eduardo IV y consiguió el reconocimiento de España en 1489 (Tratado de Medina del Campo), y después el de Francia, los Países Bajos y Escocia.

Enrique VIII

Ambicioso y audaz, Enrique VIII (reinó entre 1509 y 1547) tenía un carácter totalmente opuesto al de su cuidadoso y rutinario padre. Fue muy apreciado por los escritores humanistas, uno de los cuales, santo Tomás Moro, participó en su gobierno. En 1513 Enrique venció a los franceses y después a los escoceses en Flodden. La figura del cardenal (y posterior canciller y arzobispo de York) Thomas Wolsey, dominó el periodo comprendido entre 1514 y 1529. Aunque su esposa Catalina de Aragón le dio seis hijos, sólo uno, la futura María I, llegó a edad adulta. Deseoso de un hijo y entusiasmado por Ana Bolena, Enrique pidió al Papa el divorcio; cuando el eficiente Wolsey no pudo obtenerlo, Enrique le destituyó y convocó al Parlamento para iniciar la reforma. El resultado fue la creación de la Iglesia de Inglaterra, de la que Enrique era el principal jefe, rechazando la autoridad de Roma, pero manteniendo el dogma católico.

La tercera esposa de Enrique, Juana Seymour, murió al dar a luz a Eduardo, el único hijo varón superviviente; sus tres últimas esposas no tuvieron descendencia.

Thomas Cromwell, conde de Essex, otro de los grandes administradores de Enrique, supervisó los cambios revolucionarios que tuvieron lugar a partir de 1530: la ruptura con Roma y la disolución de los monasterios, la nueva ampliación del Parlamento, en especial de la Cámara de los Comunes, y la creación de una nueva estructura burocrática con el Consejo Privado y otras instituciones controladas absolutamente por la corona.

Los herederos de Enrique VIII

Bajo Eduardo VI (reinó entre 1547 y 1553), un menor dominado sucesivamente por Eduardo Seymour, primer duque de Somerset y John Dudley, duque de Northumberland, la Iglesia de Inglaterra adoptó el protestantismo. Cuando Eduardo murió a los 16 años, Northumberland intentó conseguir el trono para su familia e impedir la sucesión de la hermanastra católica del rey, María, al casar a su hijo con Juana Grey, a quien proclamó reina. El intento fracasó muy pronto y Northumberland, Juana y su marido fueron ejecutados.

María I Tudor, la hija de Catalina de Aragón, restauró el catolicismo y se casó con su primo, Felipe II de España. Cuando María la Sanguinaria, como era conocida, murió en noviembre de 1558, Inglaterra se regocijó con la llegada al trono de su hermanastra, Isabel, que inmediatamente reprimió a los católicos y fortaleció jurídicamente el anglicanismo.

Isabel I poseía la frugalidad y la habilidad de su abuelo y los modales imperiosos y la capacidad para gobernar de su padre.

Ayudó a los rebeldes protestantes en los Países Bajos españoles y estimuló a los marinos británicos para que abordaran barcos españoles en alta mar. Sus naves derrotaron a la Armada Invencible en 1588 y evitaron así la invasión de Inglaterra. En 1603 se completó la conquista de Irlanda.

Los primeros Estuardo

La ascensión al trono del rey escocés Jacobo IV como Jacobo I de Inglaterra (reinó entre 1603 y 1625) unió las coronas de Inglaterra y Escocia. Era hijo de la prima de Isabel, María I Estuardo. Los puritanos estaban cada vez más insatisfechos con la Iglesia de Inglaterra, a la que consideraban demasiado católica. En 1605, la Conspiración de la Pólvora, un complot católico que tenía como objetivo la voladura del Parlamento, confirmó los recelos ingleses hacia Roma. La inquietud religiosa alcanzó su punto álgido cuando el antipuritano William Laud se convirtió en arzobispo de Canterbury entre 1630 y 1640.

Durante el reinado de Carlos I (que reinó entre 1625 y 1649) se produjo el enfrentamiento entre el rey —defensor de una monarquía por derecho divino—, y el Parlamento, que insistía en mantener la independencia de sus derechos. El presidente del Tribunal Supremo, Edward Coke, apoyó la decisión parlamentaria de procesar a los ministros del rey (1621) y contribuyó a crear la petición de derechos en 1628 que, al igual que la Carta Magna, obligó a Carlos I a admitir limitaciones en su autoridad.

El Parlamento Largo utilizó la crisis para conseguir el control sobre el gobierno. Liberó a los prisioneros políticos y arrestó y ejecutó al arzobispo Laud y a Thomas Wentworth, primer conde de Strafford, culpándolos de dirigir la política del rey.

La guerra civil

La división nacional se exacerbó todavía más cuando Carlos intentó arrestar a algunos miembros del Parlamento acusados de conspiración. Al fracasar esta acción, los partidarios del rey abandonaron el Parlamento, mientras que la parte restante, los puritanos, hicieron entonces una llamada a las armas; Carlos también reunió sus fuerzas. El enfrentamiento era inevitable; en octubre de 1642 se sostuvo la primera batalla en Edgehill.

Los parlamentarios ganaron finalmente la Guerra Civil inglesa gracias al apoyo de Escocia y, sobre todo, debido al liderazgo militar de Oliver Cromwell, que creó las unidades militares que servirían de base para el Nuevo Ejército (New Model Army). Con el apoyo de estos nuevos regimientos, Cromwell depuró el Parlamento de todos los miembros opositores. El Parlamento Rabadilla (Rump Parliament) llevó a juicio a Carlos I que fue ejecutado el 30 de enero de 1649; abolió la monarquía y la Cámara de los Lores y estableció un régimen protorepublicano (denominado Protectorado o Commonwealth) en Inglaterra que aunaba aspectos monárquicos y parlamentarios.

ITALIA

Hasta el fin de la edad media, los emperadores del Sacro Imperio Romano proclamaron, y ejercieron, en distintos grados, la soberanía sobre toda Italia; sin embargo, por motivos prácticos la autoridad imperial se había convertido en simbólica a comienzos del siglo XIV. Mientras tanto, el sur de Italia había permanecido bajo la influencia bizantina y lombarda. En el siglo XI, los normandos acabaron con el poder bizantino y expulsaron a los lombardos, y en 1127 unieron los territorios que habían conquistado con Sicilia, arrebatada a los sarracenos. Estos acontecimientos coinciden con un cierto resurgir de la autoridad papal, que durante mucho tiempo había estado velada por la autoridad de los emperadores. Los enfrentamientos entre el Imperio y el Papado alcanzaron su punto de máxima tensión en la Querella de las Investiduras. Tras el Concordato de Worms (1122), el emperador delegó en los cardenales el derecho a elegir al papa. Al tiempo que se fortalecía la influencia del Papado, se hacía cada vez más patente la oposición al continuado poder ejercido por los emperadores, que se manifestaba en las cada vez más numerosas ciudades-estados. En la península, el feudalismo no había logrado implantarse tan sólidamente como en Francia y Alemania. Su relativa debilidad se debía en gran parte a la supervivencia de las tradiciones romanas y a la existencia de un gran número de ciudades que impedían la extensión del sistema feudal, eminentemente rural. La ciudades del norte desafiaron el poder del emperador Federico I Barbarroja, quien luchó en numerosas guerras contra ellas. Finalmente, en 1167 se creó la Liga Lombarda, una alianza de ciudades italianas, que en 1176 derrotó al emperador en Legnano; en 1183, con la firma de la Paz de Constanza, las ciudades del norte de Italia aseguraron su independencia. El emperador Federico II hizo un último e infructuoso intento de vencer al Papado y a sus aliados. Italia se encontraba dividida por las luchas entre los partidarios del emperador, los güelfos, y sus adversarios, los gibelinos.

Mientras tanto, en 1266, la Italia meridional y la isla de Sicilia pasaron a ser posesión de la Casa de Anjou, hasta que en 1282 los sicilianos se liberaron de la dominación francesa y aceptaron la autoridad de Aragón.

El ascenso de las ciudades-estado

Gracias a la actividad comercial desarrollada en algunas ciudades del norte de Italia, éstas habían experimentado un crecimiento que les había permitido crear gobiernos oligárquicos que poco a poco se hacían más democráticos. Los ricos mercaderes de estas ciudades, una vez asegurada su independencia frente a la autoridad de los gobernantes del Sacro Imperio Romano Germánico, comenzaban a cuestionarse la autoridad de la nobleza. Con el tiempo, los nobles fueron despojados de su autoridad y obligados a abandonar sus inmensas propiedades. Venecia, gracias a su participación en la cuarta Cruzada, había conseguido posesiones ingentes en el Imperio bizantino y había desarrollado un imperio comercial a gran escala. Pisa, Génova, Milán y Florencia también se habían hecho poderosas. Entre Génova y Venecia se desencadenó muy pronto una dura lucha por el poder, que acabó con la victoria de los venecianos a finales del siglo XIV.

En las ciudades de la Italia septentrional y central perduraban los conflictos entre güelfos y gibelinos. El carácter de los primeros, más progresista, chocaba con la actitud más conservadora de los segundos, lo que daba lugar a continuos enfrentamientos entre ambos grupos, que acababan a menudo con el destierro del grupo perdedor. En ocasiones, el grupo desterrado intentaba hacerse nuevamente con el poder con la ayuda de otras ciudades, de modo que esto daba lugar a una continua sucesión de alianzas, conquistas y treguas. La situación tenía consecuencias muy negativas para el comercio y la industria de las ciudades del norte. Para intentar solucionarla se creó la figura del 'magistrado jefe' con objeto de hacer de mediador entre las distintas partes en conflicto. Sin embargo, a causa de su ineficacia se convirtió en un simple agente judicial. El puesto de gobernante pasó entonces a ocuparlo un 'capitán del pueblo', que representaba al grupo dominante y era ejercido normalmente por un noble. La población, que anhelaba hacía mucho tiempo la paz, accedió al establecimiento de una autoridad centralizada. De esta forma, en todas las ciudades pasó a gobernar un déspota, cuyo cargo en muchas ocasiones llegó a ser hereditario, como ocurrió con algunas familias de nobles, entre ellas los Scala, en Verona; los Este, en Ferrara; los Malatesta, en Rímini; y los Visconti, y más tarde los Sforza, en Milán. Bajo la autoridad de los déspotas, las ciudades prosperaron, el lujo invadió el modo de vida y florecieron la literatura y las artes. Las ciudades más pequeñas, con el paso del tiempo, quedaron bajo la influencia de las más poderosas.

Periodo de prosperidad

Al inicio del siglo XV el territorio italiano se presentaba muy fragmentado en estados de diversa extensión e importancia. El declive de las ciudades había llevado a un proceso de reforzamiento institucional, concluido con la instauración de las signorie (el equivalente a los señoríos ibéricos), junto con las repúblicas oligárquicas, fundadas con anterioridad. De este modo, se formó un pequeño número de estados regionales, de mayor extensión y más fuertes, que poco a poco ampliaron sus propios dominios entrando en concurrencia entre sí con el fin de lograr la supremacía sobre el conjunto. Entre todos ellos, el ducado de Milán se configuró como una potencia emergente, primero bajo la familia de los Visconti, después bajo la de los Sforza, interesada en expandir sus dominios a expensas de las repúblicas de Venecia y de Florencia. Esta última, después de varios conflictos con el Papado y de sofocar revueltas internas de carácter popular, conoció una fase de auge con la llegada de los Medici en 1434. Por su parte, la república de Venecia, desde siempre en lucha con Génova por la supremacía comercial en los mares, extendió poco a poco sus dominios en tierra firme, eliminando pequeñas señorías locales y entrando, por lo tanto, en conflicto con Milán y con el Papado. Los Estados Pontificios, definitivamente concluido el Gran Cisma de Occidente en 1418, se adentró en una fase de estabilidad interna, no obstante los contrastes con las potencias limítrofes. El reino de Nápoles, gobernado por los Anjou, estuvo en el centro de las luchas dinásticas entre las distintas ramas de los angevinos y, poco después, fue conquistado por los aragoneses, que en 1442 unieron los territorios de Cerdeña, Sicilia y Nápoles a las coronas hispanas de Aragón y Castilla. La paz de Lodi puso fin a la rivalidad entre Milán y Venecia y, bajo la égida del Papa, tuvo lugar un pacto entre los cinco mayores estados italianos (Milán, Venecia, Florencia, Estados Pontificios y reino de las Dos Sicilias) que instauró una política de equilibrio destinada a perdurar hasta final de siglo gracias al cual la península quedó a salvo de las intervenciones extranjeras.

A mediados del siglo XV Italia disfrutaba de un periodo de prosperidad y relativa calma. Su posición era de clara superioridad intelectual sobre el resto de los países europeos como motor del gran movimiento cultural conocido como renacimiento. En este resurgir de la cultura, la región de Toscana desempeñó un papel de primer orden; de ella salieron figuras tan importantes como el gran poeta Dante Alighieri y el pintor Giotto. Pero casi a finales del siglo, Italia se convirtió en el escenario de las guerras que enfrentaron a Francia, España y el Imperio y que se resolvieron con el dominio de España y los Habsburgo austriacos. En 1494 Carlos VIII, rey de Francia, intentó conquistar el reino de Nápoles, que pertenecía a la Corona de Aragón. El duque de Milán, Ludovico Sforza y los ciudadanos de Florencia, que no estaban conformes con la autoridad ejercida por la familia Medici, persuadieron al rey Carlos, que invadió Italia, ocupó Nápoles y firmó un tratado con Florencia que estipulaba la expulsión de los Medici, así como la sumisión del Papa. Sin embargo, España, el Papado, el emperador y las ciudades de Venecia y Milán se aliaron contra él y expulsaron de Nápoles a Carlos VIII. Esta incursión de Francia en la península italiana no tuvo consecuencias políticas de importancia, aunque sí culturales, ya que supuso la difusión de la cultura italiana por todo el continente europeo.

La edad moderna

Durante el siglo XVI los Estados italianos fueron presa de otros países. En 1499, Luis XII, rey de Francia y sucesor de Carlos VIII, conquistó Milán. En 1501, Fernando II el Católico, rey de Sicilia desde 1468, unificó en una única corona los reinos de Nápoles y Sicilia.

La rivalidad entre el emperador Carlos V y Francisco I, rey de Francia, provocó una nueva invasión francesa de Italia en 1524. A pesar de la ayuda de aliados florentinos, genoveses y venecianos, la invasión terminó resultando un fracaso. Con la firma de la Paz de Cambrai (1529) el rey Francisco I renunciaba a todas sus pretensiones sobre el territorio italiano, y aunque en la década de 1540 intentó nuevamente reanudar el conflicto, no pudo socavar la hegemonía del emperador Carlos V en Italia. Cuando en 1535 la familia Sforza perdió el control de la ciudad de Milán, el emperador se hizo también con el control del ducado, por lo que el Milanesado fue una posesión española durante casi doscientos años. Sólo Génova y Venecia conservaron su poderío de entre todos los Estados italianos. El último gran logro de Venecia fue la conquista del Peloponeso en 1684, que perdió en 1715.

Durante el siglo XVIII, Italia continuó dividida y bajo el dominio de las potencias extranjeras. Hasta 1748 fue el escenario de las guerras de sucesión europeas en las que se redefinió un nuevo equilibrio internacional. Venecia volvió su vista al este, el Papado quedó cada vez más aislado y Florencia perdió definitivamente su importancia en la zona. Saboya, situada entre Francia y las posesiones de los Habsburgo en Italia, pasó a desempeñar un dominio cada vez mayor. El duque Víctor Amadeo II resultó victorioso y fortaleció su poder tras la guerra de Sucesión española. Los Tratados de Utrecht otorgaron Sicilia al duque, que él cedió a Austria en 1720 a cambio de Cerdeña. También mediante dichos tratados las posesiones de España en Italia fueron transferidas al Sacro Imperio, que dominó la península Itálica durante casi toda la segunda mitad del siglo XVIII.

AUSTRIA

La muerte del último Babenberg fue seguida de un periodo de disturbios. El rey Ottokar II de Bohemia ocupó Austria, Estiria y Carniola durante su reinado (1230-1278). Su poder iba en contra de Rodolfo de Habsburgo (Rodolfo I), que fue coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en 1273. En 1278 Ottokar fue derrotado y asesinado por las tropas de Rodolfo. Hacia 1283, la mayor parte de los antiguos dominios de Ottokar habían caído en manos de Alberto I, hijo de Rodolfo.

Austria bajo los Habsburgo

El ascenso de Austria está estrechamente unido a la casa de los Habsburgo. Durante los siglos XIV y XV incrementaron sus dominios en la parte este del Sacro Imperio Romano Germánico. El archiduque Rodolfo IV proclamó la indivisibilidad de las posesiones heredadas de los Habsburgo, que se correspondían aproximadamente con la actual República de Austria. Desde 1438 hasta 1806 (excepto entre 1742-1745), los archiduques de Austria mantuvieron el título de sacro emperador romano.

Durante el reinado del emperador Maximiliano I desde 1486 hasta 1519, el Imperio de los Habsburgo llegó a tener un gran poder, ya que sus posesiones se incrementaron a causa de sus ventajosos compromisos matrimoniales. Su propio matrimonio con María de Borgoña incorporó una gran parte de este territorio al Imperio. También dispuso el matrimonio de su hijo Felipe (después Felipe I el Hermoso de Castilla) con Juana I la Loca, hija de Fernando II el Católico e Isabel I la Católica, estableciendo así los derechos de los Habsburgo en España y sus posesiones en Italia y América. Durante aquel periodo surgieron y se expandieron las principales ciudades americanas de habla castellana, algunas de las cuales forman hoy parte del territorio estadounidense.

Fernando I, hijo de Felipe y emparentado con la casa gobernante de Bohemia y Hungría, se convirtió en el rey de Bohemia en 1526. Carlos, hermano de Fernando, fue coronado emperador con el nombre de Carlos V a la muerte de Maximiliano, en 1519. Carlos acumuló las herencias de sus abuelos: las tierras de los Habsburgo en Austria, los Países Bajos y España, con sus colonias. La extensión del Imperio de los Habsburgo demostró la imposibilidad de gobernar un único monarca. Entre 1521 y 1522, Carlos cedió a Fernando los territorios de Austria y parte de Alemania. La división de la dinastía de los Habsburgo en las ramas española y austriaca se completó cuando Carlos abdicó, en 1556, como rey de España en favor de su hijo Felipe II, y en 1558, como emperador en favor de su hermano Fernando.

Guerras civiles y exteriores

La Reforma rápidamente ganó terreno en el Sacro Imperio Romano, que englobaba a Austria. Carlos V había combatido contra la Reforma en el plano religioso y político. Su lucha para preservar la unidad religiosa como fundamento del poder de los Habsburgo llevó a hacer la guerra dentro del Imperio, al mismo tiempo que se enfrentaba contra Francia y el Imperio otomano. La Paz de Augsburgo (1555) trajo un periodo de tregua al establecer la tolerancia religiosa en Alemania para luteranos y católicos, según el principio de que cada gobernador tenía el derecho a determinar su religión y la de sus súbditos. Este acuerdo fue respetado por los Habsburgo hasta la llegada al poder de Fernando II, dirigente de la Contrarreforma, que pretendía devolver a sus súbditos al catolicismo. Los protestantes de Bohemia se rebelaron en 1618, y de esta manera comenzó la primera fase de la guerra de los Treinta Años. Después de que los rebeldes depusieran a Fernando en 1619, lo que era un conflicto interno austriaco se convirtió en una guerra europea, disputada principalmente en suelo germano. Los Habsburgo fueron derrotados en la contienda y la Paz de Westfalia (1648) debilitó su control sobre el Sacro Imperio Romano, al reducirlo a una unión precaria de diferentes Estados independientes.

Un grave conflicto surgió en la década de 1680, cuando Turquía acordó ayudar a los rebeldes húngaros contra el dominio de los Habsburgo. El punto culminante llegó en 1683, cuando Viena fue asediada por el gran visir turco Kara Mustafá Pasha. La ciudad fue rescatada por un ejército de polacos y germanos bajo el mando del rey de Polonia Juan III Sobieski. Los ejércitos imperiales obtuvieron grandes victorias en las postrimerías del siglo, dirigidos por el príncipe Eugenio de Saboya, que expulsó a los turcos de Hungría.

En 1700, Carlos II de España murió sin herederos. Dejó España, los Países Bajos españoles y sus posesiones en Italia a Felipe, duque de Anjou y nieto de Luis XIV, rey de Francia. El emperador Leopoldo I, un Habsburgo de la línea austriaca, reclamó estos territorios para su hijo José I; esto llevó a la guerra (véase Guerra de Sucesión española). Al final del combate, Felipe fue reconocido como Felipe V, rey de España, pero Austria consiguió el control de los Países Bajos españoles y las posesiones españolas en el norte de Italia.

En 1713, el emperador austriaco Carlos VI promulgó la famosa Pragmática Sanción, que declaró sus posesiones indivisibles y hereditarias, tanto para hombres como para mujeres, en la sucesión a la Casa de Austria. Esta fue la primera ley fundamental común para todos los territorios de los Habsburgo y se proyectó como un intento para su gradual integración. Su carácter unificador se vio debilitado en Hungría, donde sólo se aceptó después de que Carlos ratificara la Constitución y la autonomía húngara, lo que en realidad fortaleció el separatismo húngaro. La mayoría de las monarquías europeas prometieron asumir la Pragmática Sanción a cambio de varias concesiones, pero rechazaron éstas en 1740, cuando murió Carlos sin herederos varones.

Despotismo ilustrado

El emperador Francisco I Todavía duque de Lorena, Francisco contrajo matrimonio en 1736 con María Teresa, archiduquesa de Austria y heredera del emperador Carlos VI. Su esposa logró que en 1745 fuera coronado, como Francisco I, titular del Sacro Imperio Romano Germánico, aunque fue en realidad la propia María Teresa quien gobernó los numerosos territorios de la Casa de Habsburgo.

De acuerdo con la Pragmática Sanción, la hija mayor de Carlos, María Teresa, que en 1736 se había casado con Francisco, duque de Lorena, subió al trono de los Habsburgo. En 1745, Francisco se convirtió en emperador austriaco con el nombre de Francisco I, pero su esposa mantuvo la corona. La subida de María Teresa y las reclamaciones rivales por los dominios de los Habsburgo llevaron a la guerra de Sucesión Austriaca, que continuó con la guerra de los Siete Años (1756-1763). Como resultado de ella, Austria perdió la mayor parte de Silesia (la provincia mejor desarrollada económicamente) y Bohemia, que pasó a poder de Prusia. María Teresa impulsó varias reformas en la administración y en la educación, y disminuyó los gravámenes de los siervos y la autoridad de la nobleza.

El hijo de María Teresa, José II, motivado por las ideas de los ilustrados, abolió la servidumbre, mejoró los procedimientos civiles y criminales, decretó la tolerancia religiosa y la libertad de prensa, redujo el control de la Iglesia católica sobre los asuntos seglares, e intentó centralizar la administración imperial. Sus reformas levantaron una oposición generalizada. A la hora de su muerte, Hungría y Bélgica estaban en plena revuelta y había malestar en Austria y en Bohemia. El hermano de José y su sucesor, Leopoldo II, revocó la mayoría de las reformas y fue forzado a reconocer a Hungría como unidad separada de las posesiones de los Habsburgo. A pesar de este contratiempo, el reinado de José supuso una regeneración de la monarquía y su apertura a las tendencias europeas. Durante la era del despotismo ilustrado, Austria se anexionó parte de Polonia al unirse con Rusia y Prusia en la partición de aquel país.

Guerra con Francia

Desde 1792 hasta 1815, el Imperio de los Habsburgo estuvo implicado casi de continuo en guerras: primero en la Revolución Francesa y después en las Guerras Napoleónicas. Las ideas de los revolucionarios franceses suponían una amenaza para el absolutismo de los Habsburgo, quienes entraron en el conflicto después que Leopoldo II fuera sucedido por su hijo Francisco II, en 1792. La participación militar austriaca empezó con una invasión victoriosa, junto con las tropas prusianas, de Francia, pero las fuerzas francesas hicieron retroceder a los invasores tras la frontera y, durante el invierno de 1794-1795, conquistaron los Países Bajos austriacos. En 1806, tras la conquista de Napoleón I Bonaparte de la mayor parte de Alemania, se disolvió el Sacro Imperio Romano Germánico. Como paso previo, en 1804 el monarca Francisco I se había autoproclamado emperador hereditario de Austria. Sin embargo, pronto cambió la suerte de Napoleón, y Austria fue parte de la coalición que lo llevó al exilio en 1814. El poder y el territorio de Francisco fueron restaurados en parte por el Congreso de Viena, celebrado en 1815. Aunque Austria perdió algunos territorios en Bélgica y el suroeste de Alemania, ganó Lombardía, Venecia, Istria y Dalmacia. La destreza diplomática del canciller austriaco Metternich hizo del Imperio de los Habsburgo el centro del nuevo orden europeo. La influencia austriaca en la Confederación Alemana, que sustituyó al Sacro Imperio Romano Germánico, y en la Santa Alianza estaba en su punto culminante.

La revolución de 1848

Desde 1815 hasta 1848, el curso del Imperio Austriaco, dirigido por Metternich, se dedicó esencialmente a preservar el statu quo. El Imperio era todavía predominantemente rural, aunque había tenido lugar un desarrollo industrial significativo desde finales de la década de 1820. El nacionalismo se mezcló con los problemas sociales y las presiones fueron aumentando por el descontento campesino. En marzo de 1848, una rebelión en Viena forzó a Metternich a dimitir. La revolución se extendió rápidamente cuando alemanes, magiares, eslavos, italianos y otros pueblos se pusieron en contra del régimen imperial. Fernando I abdicó en diciembre y su sobrino de 18 años, Francisco José I, empezó un reinado que duraría hasta 1916. El nuevo emperador promulgó una Constitución para Austria, que establecía un gobierno parlamentario y emancipaba a los campesinos de los gravámenes feudales. Los rebeldes italianos ocuparon el gobierno en Milán, mientras que en Hungría se declaró la plena independencia, vinculada al Imperio sólo a través del monarca Habsburgo. Además, una Asamblea constitucional redactó un plan para la reorganización administrativa del Imperio de acuerdo con las diferencias nacionales.

Las fuerzas revolucionarias se debilitaron en seguida al entrar en conflicto con los intereses de las diferentes clases sociales y nacionalidades. Los ejércitos de los Habsburgo derrotaron a los rebeldes italianos y, con la ayuda de la Rusia zarista, se reprimió la rebelión húngara. Francisco José acabó con todas las pretensiones liberales. Abolió el gobierno constitucional y rechazó el plan para la reorganización del imperio según las diferencias nacionales. La única reforma que sobrevivió fue la abolición de la servidumbre.

Pérdidas austriacas

A mediados del siglo XIX, Austria afrontó los problemas de protegerse frente al creciente nacionalismo, especialmente en Italia y Prusia, así como de los avances rusos en la península de los Balcanes. Durante la guerra de Crimea (1853-1856), Austria amenazó con intervenir del lado de Inglaterra y Francia si Rusia no desocupaba los principados rumanos de Moldavia y Valaquia. Después de que los rusos accedieran en 1854, Austria ocupó los territorios hasta el final de la guerra. Sin embargo, la prolongación del conflicto arruinó las finanzas austriacas. Rusia, su aliado durante muchos años, se convirtió en enemigo al respaldar las políticas antiaustriacas de Francia y Prusia.

Después de una guerra que estalló en 1859, el reino de Piamonte-Cerdeña expulsó a Austria de la península italiana y surgió el Reino de Italia. Después de esta derrota, el emperador intentó fortalecer su gobierno al promulgar un sistema constitucional limitado, que no satisfizo a ninguno de los grupos de la oposición.

A Austria no le fue mejor en su contienda con Prusia por la supremacía de Alemania. El canciller prusiano, Otto von Bismarck, estaba decidido a apartar a Austria de los asuntos alemanes y provocar la unificación de Alemania bajo la dirección de Prusia. El enfrentamiento se dirimió en el campo de batalla de Sadowa (1866) con victoria prusiana. La Confederación Alemana se disolvió y Prusia tomó la dirección en la reorganización y posterior unificación de Alemania. Además, Austria perdió Venecia en favor del aliado de Prusia, Italia.

La Monarquía Dual

Después de la guerra, en 1867, el emperador Francisco José fue forzado a llegar a un compromiso (en alemán, Ausgleich) con la nación húngara, representada por la nobleza. El compromiso dio a Hungría su propia Constitución y casi una situación de independencia. A partir de 1867, el imperio se conoció como el Imperio Austro-Húngaro y popularmente se llamó la Monarquía Dual. Austria y Hungría eran Estados separados, cada uno con su propia constitución, gobierno, parlamento y lengua. Los magiares predominaban en Hungría, mientras que los alemanes gozaban de privilegios en Austria. Los dos Estados estaban unidos por una única monarquía, donde el soberano era emperador de Austria y rey de Hungría, con los mismos ministros de Asuntos Exteriores, Guerra y Finanzas.

El compromiso de 1867 inspiró los movimientos a favor de la autonomía entre los grupos nacionales dentro del Imperio. Además de los magiares y los alemanes (alrededor de 10 millones cada uno), el territorio imperial también acogía nueve grandes nacionalidades: checos, polacos, rutenos (ucranianos), eslovacos, serbios, rumanos, croatas, eslovenos e italianos. Alrededor de 6,5 millones de checos, que vivían en Bohemia, Moravia y la Silesia austriaca, formaban la minoría más extensa, más avanzada, pero también la más descontenta. Todos los esfuerzos de los grupos nacionales por conseguir la autonomía fueron obstaculizados por la determinación húngara y austriaca de no alterar nunca la estructura política creada por el compromiso.

La Constitución de 1867 reguló el sistema político en la mitad austriaca de la Monarquía Dual hasta 1918, pero sus disposiciones liberales fueron restringidas en la práctica. La votación estaba limitada a algunos propietarios y la aristocracia conservaba una influencia considerable. Los ministros eran responsables ante el emperador, que tenía poderes especiales para gobernar sin el Parlamento. Cuando Austria experimentó un significativo crecimiento económico, se incrementaron los conflictos sociales, los movimientos nacionalistas, el surgimiento de los partidos políticos de masas y un antisemitismo virulento. Desde la década de 1880, la vida política estuvo marcada por los conflictos entre las diversas nacionalidades.

Pero junto con estos aspectos conflictivos de la vida política austriaca, se cosecharon algunos éxitos constatables. Bajo el alcalde de Viena Karl Lueger, un programa de reformas, que incluía la construcción de hospitales, escuelas y parques, situó a la ciudad entre las más modernas de Europa. Viena también fue escenario de una extraordinaria innovación artística e intelectual.

Alianza con Alemania

La creación del Imperio Alemán en 1871 supuso la reorientación de la política exterior de los Habsburgo hacia la península de los Balcanes. La intención del ministro de Asuntos Exteriores, el húngaro conde Gyula Andrássy, era preservar la situación establecida en la zona. Al adoptar una política de amistad con Alemania, Andrássy prometió que Austria-Hungría no interferiría en los asuntos internos alemanes; a cambio, Alemania apoyó los intentos austro-húngaros para limitar la influencia de Rusia en el sureste de Europa. Cuando Rusia derrotó a los turcos en 1878, Austria-Hungría, apoyada por Alemania y Gran Bretaña, intervino para evitar que los rusos se hicieran con toda la Turquía europea. El Congreso de Berlín (1878) restringió las adquisiciones rusas; también permitió a Austria-Hungría administrar las provincias turcas de Bosnia-Herzegovina. En 1879, Alemania y Austria-Hungría firmaron una alianza formal, y con la incorporación de Italia en 1882 se creó la Triple Alianza. Desde un principio, esta alianza (el punto de apoyo de la política internacional de Austria-Hungría) estuvo dominada por Alemania, que subordinaba el interés de la política exterior de Austria-Hungría a la suya.

Serbia, que se independizó de Turquía por el Congreso de Berlín, fue un país satélite de Austria-Hungría hasta 1903, fecha en que nuevos dirigentes pretendían unificar todos los eslavos del sur de la monarquía de los Habsburgo, incluyendo Bosnia-Herzegovina, dentro de un amplio Estado serbio. En 1908, tras una revolución en Turquía, Austria-Hungría se anexionó las dos provincias. Los serbios, apoyados por Rusia, protestaron vehementemente. Sólo el sostén de Alemania a Austria-Hungría evitó la guerra. Al tiempo que Serbia emergía de las Guerras Balcánicas victoriosa y territorialmente agrandada, los dirigentes austro-húngaros estaban convencidos de que la guerra con Serbia era inevitable.

RUSIA

Constantinopla cayó bajo el poder de los turcos en 1453 y más tarde la Iglesia ortodoxa rusa consideró a Moscú la `tercera Roma', sucesora de Constantinopla y centro de la Cristiandad ortodoxa. El águila de dos cabezas, símbolo de Bizancio, fue incorporada a las armas moscovitas y permaneció como el emblema de la Santa Rusia. El factor más importante en la investidura de Moscú como ciudad sacra se debió al matrimonio celebrado entre el gran duque Iván III el Grande y Sofía Paleólogo, nieta del último emperador de Bizancio. El gran duque empezó a considerarse zar (del ruso tsar, que a su vez deriva del latín Caesar, `césar') de un régimen autocrático, más que como cabeza de la nobleza. Incorporó a Moscovia (nombre con el que la historiografía occidental designa al gran ducado de Moscú) los estados de Nóvgorod en 1478 y Tver en 1485. En 1480, aprovechándose de las disensiones entre los mongoles, que habían dividido la Horda de Oro en numerosos kanatos independientes, se negó a pagar el tributo anual. Los mongoles no consiguieron el cobro de este tributo, y esa fecha fue considerada como el fin de la dominación tártara. Una vez libre del control tártaro, Iván volvió a prestar atención a la parte occidental del antiguo reino de Kíev, ocupado por Lituania y Polonia. Invadió los territorios lituanos en 1492 y 1500; con el fin de las hostilidades en 1503, Moscú pudo controlar la mayor parte de los territorios fronterizos. El sucesor e hijo de Iván, Basilio III Ivánovich, continuó la política de expansión hacia el oeste iniciada por su padre, anexionando Pskov en 1510, y continuando con la invasión de Smolensk en 1514 y la absorción del gran ducado independiente de Riazán en 1521. La política exterior rusa contribuyó así a engrandecer la importancia de Moscú, mientras que en el interior se llevó a cabo la formalización de un gobierno autocrático que vino acompañado de cambios sociales.

Iván el Terrible

Iván IV el Terrible fue proclamado soberano en 1533, a la edad de tres años; durante su minoría de edad, el Estado estuvo continuamente dividido por los enfrentamientos entre los boyardos (nobles), sobre los que se basó la anterior expansión territorial. En 1547, Iván asumió el trono y se convirtió en el primer gran duque moscovita oficialmente coronado como zar; en este mismo periodo, se casó con Anastasia Románovna, miembro de la familia de los Romanov. Iván se opuso al amplio poder de la antigua nobleza, de la que había recibido varios desaires durante su infancia; en 1549 convocó la primera Zemski Sobor (o Asamblea Nacional) en la que estaban representadas todas las clases de la sociedad rusa, con la sola excepción de los campesinos. Su principal propósito era consolidar su posición autocrática debilitando el poder de los boyardos y de la Iglesia. En diciembre de 1564, como medio de coerción, Iván abandonaba Moscú y anunciaba su abdicación; la presión popular le permitió, en enero, recibir poderes absolutos, tras lo cual continuó en el trono. Entre sus primeras medidas dispuso que la mitad de Moscovia fuera considerada propiedad patrimonial del zar. Este territorio, denominado Oprichnina, pasó a estar bajo control directo de Iván, que lo distribuyó entre sus seguidores como reconocimiento por los servicios personales y militares prestados, con lo que estableció un nuevo grupo social denominado oprichniki. En agradecimiento a las tierras concedidas, los oprichniki actuaron como cuerpo policial al servicio personal de Iván. Los boyardos, intentando defender su posición que veían amenazada por el ascenso de este nuevo grupo dirigente, se levantaron en su contra; tras su derrota Iván deportó a un gran número de ellos y las ejecuciones fueron masivas.

En 1552 los ejércitos moscovitas conquistaron y anexionaron el reino tártaro de Kazán, y Astracán pasó a ser territorio ruso en 1556. La pacificación de la frontera sur y oriental facilitó la colonización rusa de los territorios orientales. La zona fronteriza de Moscovia fue ocupada poco a poco por belicosos aventureros conocidos como cosacos, muchos de los cuales eran labradores exiliados. Se concentraron en la cuenca del Don y alrededor del cauce bajo del Volga aunque algunos se dirigieron hacia el norte; en 1581, el hetman (capitán) cosaco Yermak Timoféievich encabezó una expedición financiada por la rica familia de los Stroganov hacia el este, cruzando los Urales. Iván, en un principio, advirtió a Yermak que no soliviantase a las tribus salvajes del área, pero cuando, en 1581, éste puso bajo dominio ruso toda la cuenca del río Obi le perdonó, comenzando así la conquista de Siberia. Al oeste, Iván reunió sus fuerzas en el Báltico y, durante un tiempo, logró someter Livonia; no obstante, en el momento de su muerte, ya había perdido todas sus conquistas occidentales. Iván cerró numerosos tratos comerciales con Inglaterra y reunió a un elevado número de expertos occidentales en tecnología y comercio exterior, una práctica que ha pervivido a lo largo de la historia de la monarquía rusa. Aunque ha sido conocido como Iván el Terrible por sus crueldades y excesos durante los últimos años de su reinado, también es cierto que fortaleció el Estado y estableció las bases del gobierno supremo de los zares.

Borís Godunov

Fiódor I (Teodoro I), hijo de Iván, resultó ser enfermizo e indeciso, y durante su reinado (1584-1598) estuvo constantemente dominado por su cuñado, el boyardo Borís Godunov. Bajo la dirección de éste, el Estado ruso creció en poder y prestigio, aunque en 1597, el descontento de los labradores aumentó tras la proclamación de una ley que les ligaba a las propiedades territoriales y aprobaba la servidumbre. En 1598 con la muerte del aún niño Fiódor se puso fin a la dinastía de los rurik, y Borís fue elegido zar por la Zemski Sobor (Asamblea Nacional). Aunque gobernó con gran habilidad, su acceso al trono fue muy difícil porque le consideraron presunto asesino de Dimitri Ivánovich, hijo de un pariente directo de Iván el Terrible. La misteriosa muerte de Dimitri en 1591 hizo posible la aparición de pretendientes al trono bajo su nombre o como sus descendientes, inaugurando un periodo de desorden y revueltas que fue conocido como “Edad de los disturbios” o Smútnoye Vremya.

Edad de los disturbios

En 1604, un pretendiente al trono conocido por el nombre de Dimitri I o Falso Dimitri, consiguió el apoyo de algunos nobles lituanos y polacos y de los cosacos. Tres meses después de la muerte de Borís en 1605, Dimitri I entró en Moscú y fue coronado zar. A pesar de su capacidad gubernativa, se enfrentó con la oposición de los boyardos que aún confiaban en la restauración del poder que ellos mismos representaban. Se levantaron en armas y asesinaron al zar, tras lo que elevaron al trono al príncipe Basilio Shuysky. Sin embargo, contaban con la oposición de los cosacos y campesinos irritados por la instauración de la servidumbre y temerosos de que la política de los boyardos agravara su situación; se produjeron revueltas en el sur de Rusia apoyando a un nuevo pretendiente al trono, Dimitri II, cuando ya estaba cerca de Moscú. Al mismo tiempo, el rey de Polonia Segismundo III Vasa, deseoso de alcanzar el trono ruso, atravesó las fronteras occidentales a petición de Basilio y prestó su apoyo militar al zar boyardo. Tras un largo periodo de luchas e intrigas, Basilio fue depuesto en 1610, con lo que el trono quedaba vacante. Algunos boyardos apoyaron la candidatura de Vladislav, hijo de Segismundo, y el ejército polaco entró en Moscú. El país entero cayó en un estado de total anarquía.

Esta situación fue resuelta por la iniciativa de Kuzma Minin, un vecino de Nizni Nóvgorod que encabezó un levantamiento nacional en el noreste de Rusia. Bajo la dirección del príncipe Dmitri Mijáilovich Pozarsky, quien consiguió la ayuda de los cosacos, las tropas rebeldes avanzaron sobre Moscú y en 1612 los polacos fueron expulsados. En 1613 la Asamblea Nacional, cuyos miembros representaban a las ciudades y a la Iglesia, eligió como zar a Miguel Romanov, sobrino nieto de Anastasia Románovna. Se inició así la dinastía de los Romanov.

Gobierno de los Romanov

Aunque el descontento social fue la principal característica de la “Edad de los disturbios”, no se emprendieron verdaderas reformas. La principal consecuencia de este periodo de caos fue la ruina de la antigua nobleza de los boyardos, cuyo papel en el gobierno fue realizado por otra nueva clase nobiliaria, aunque sin alcanzar la preponderancia de la primera.

Bajo los primeros Romanov —esto es, Miguel y su hijo Alejo Mijáilovich Romanov, proclamado zar en 1645— las nuevas leyes otorgaron a los nobles propietarios de tierras un mayor poder sobre sus siervos. El código adoptado en 1649, únicamente hizo que aumentara el número de campesinos que huían de la servidumbre de la gleba y se instalaran en los asentamientos cosacos a lo largo del curso bajo del Volga, el Dniéper y el Don. En 1670 bajo la dirección del cosaco del Don, Stenka Rasin, comenzó una gran revuelta agraria en el sureste de Rusia, que un año más tarde sería sofocada no sin grandes dificultades por las tropas del zar. Esta primera y gran revuelta de campesinos estableció un precedente para los levantamientos que más tarde vendrían protagonizados por la gleba, que encauzó su odio hacia la nueva nobleza señorial, más que hacia el mismo zar.

Rusia, mientras tanto, se convertía en un Estado más europeo, y en los centros urbanos se hacían sentir las influencias de la Europa occidental que ponían fin al aislamiento provocado por las invasiones de los mongoles. Este cambio en las actitudes y formas de vida requería establecer una reconciliación cultural con los antiguos territorios recuperados a Polonia y Lituania. En 1654, los cosacos de Ucrania se rebelaron contra el control polaco y ofrecieron su apoyo al zar Alejo. En la consiguiente guerra con Polonia (1654-1667), Rusia salió vencedora y pudo así recuperar Smolensk (perdido en 1611), Kíev y el resto del este de Ucrania. La reincorporación de Ucrania aceleró las reformas del ritual de la Iglesia rusa; Ucrania era un distrito del patriarcado de Constantinopla y con el fin de garantizar su plena integración en la Rusia occidental, la Iglesia ucraniana fue inducida a aceptar al patriarca de Moscú. El patriarca de Rusia, Nikón (1652-1658), introdujo reformas en el ritual ruso que provocaron un cisma, ya que muchos de los clérigos y creyentes rusos se negaron a abandonar sus ceremonias de tradición centenaria. Según el Concilio de 1667, los disidentes tradicionalistas (o raskolniki) fueron declarados cismáticos. Así, millones de los considerados `viejos creyentes' se vieron excluidos de la participación en la vida rusa.

Alejo fue sucedido por su hijo, Fiódor III, bajo cuya dirección, Rusia llevó a buen término su primera guerra contra el Imperio otomano. Tras la muerte de Fiódor en 1682, su hermano Pedro I el Grande fue proclamado zar, pero su hermana mayor, Sofía Alexeievna, ocupó el trono en nombre de su otro hermano, Iván V el Hechizado a quien declaró incompetente para gobernar, haciéndose ella con el poder. Tras un intento fallido de privar a Pedro de sus derechos al trono y de asesinarlo junto a su madre, Sofía fue obligada a abandonar el poder en 1689.

El Imperio Ruso

La ascensión de Pedro I como zar en 1682 marcó el comienzo de un periodo durante el cual Rusia logró alcanzar un gran poder dentro de Europa.

Pedro I el Grande

Atraído por la cultura de Europa occidental, en especial de Prusia, en 1697 dirigió una misión técnica y diplomática que recorrió varios países europeos y que le tuvo ausente de Rusia durante dieciocho meses. Intentó mediante decretos y leyes obligatorias transformar la sociedad tradicional de Moscú en otra de estilo occidental, que permitiera hacer de Rusia un poderoso Estado y aumentar su poder en Europa; reorganizó el Ejército, fortaleció la Armada, reformó el gobierno e impuso normas de comportamiento occidentales a la población rusa; bajo órdenes directas, promovió el desarrollo de la industria y del comercio, así como la formación técnica, la educación y las ciencias. Durante su reinado, Rusia llevó a cabo una serie de adquisiciones territoriales; sus principales campañas militares tuvieron lugar sobre todo en el oeste, y su más destacado enfrentamiento se produjo contra el mayor poder fáctico del Báltico en aquel tiempo, Suecia, en la Gran Guerra del Norte (1700-1721). Para controlar el Báltico era necesario crear una gran armada que permitiera la expansión del comercio exterior ruso, pero las fuerzas militares del zar fueron derrotadas por los suecos en Narva (hoy en Estonia) en 1700. No obstante, los suecos no persiguieron a los rusos, lo cual permitió que Pedro pudiera reorganizar sus fuerzas y atacar las bases suecas en Livonia. En 1703, comenzó la construcción de la nueva capital, San Petersburgo, sobre el territorio ganado a los suecos; el gobierno se trasladó allí desde Moscú en 1714. Pero antes, en 1709, la flota rusa venció a los suecos en Poltava, con lo que Rusia consiguió la supremacía en el Báltico. Según los términos del Tratado de Nystad (30 de agosto de 1721), Rusia adquiría Livonia, Estonia, Ingria, parte de Carelia y numerosas islas del Báltico. Con el dominio de los rusos en el norte de Europa, la concepción bizantina del zar fue reemplazada por la latina que aportaba el título de emperador. En 1721 Pedro fue proclamado “zar de todas las Rusias” dando origen al Imperio Ruso.

Los sucesores de Pedro I el Grande

El gobierno autoritario de Pedro I estuvo seguido de un periodo de debilidad. Su hijo y heredero Alejo fue condenado por alta traición y murió torturado en prisión en el año 1718. El trono pasó entonces a su segunda esposa, Catalina I. Tras su muerte en 1727, la sucesión en el trono pasó a manos de distintos gobernadores, tras varias conjuras y conspiraciones, a menudo protagonizadas por la guardia de palacio. Pedro II, hijo de Alejo, fue nombrado emperador tras la muerte de Catalina y fue a su vez sucedido en 1730 por Ana Ivánovna, hija de Iván V. Ana, como duquesa de Curlandia, distribuyó los principales cargos entre sus favoritos prusianos y gobernó con despotismo; fue sucedida en el trono por Iván VI, su sobrino nieto de tan sólo ocho semanas de edad. Una conspiración palaciega colocó en el trono a la hija menor de Pedro I, Isabel Petrovna; bajo su gobierno (1741-1762) se produjo una recuperación nacional, y en una guerra contra Suecia (1741-1743), Rusia conseguía parte de Finlandia. Posteriormente se alió con Austria y Francia en la guerra de los Siete Años (1756-1763) contra Prusia. Su sobrino y sucesor Pedro III, admirador del rey Federico II de Prusia, dio por sellada la paz en el momento de su ascensión al trono en 1762; un año después, Pedro III fue depuesto y asesinado. Su esposa, una princesa alemana, subió al trono vacante con el nombre de Catalina II.

Su labor de gobierno intentó desarrollar la política iniciada por Pedro I el Grande; el éxito de sus medidas permitió la expansión de Rusia. Sus campañas militares tomaron dos direcciones; en primer lugar, dirigió sus ejércitos contra el Imperio otomano con el fin de hacerse con los puertos del mar Negro tan necesarios para el comercio ruso; en la Guerra Turco-rusa de 1768 a 1774, Rusia ocupó la región tártara de Crimea que quedó anexionada al Imperio Ruso en 1783, mientras que en un posterior enfrentamiento (entre 1787 y 1792), conseguía todos los territorios situados al oeste del río Dniéster, entre los que se encontraba el puerto de Ochakov, en el mar Negro. El segundo objetivo de su actividad militar se centró en los territorios occidentales; como resultado de las tres particiones de Polonia (1772, 1793, 1795), Rusia obtuvo 468.000 km2 de tierra y alrededor de seis millones de habitantes. La política interior de Catalina fue fiel reflejo del gobierno de corte occidental de Pedro I. Introdujo la cultura francesa y durante algún tiempo estuvo interesada en las teorías liberales expuestas por algunos escritores franceses como Voltaire. En 1767, emitió una propuesta de reforma administrativa y legal, intentando mejorar las condiciones de vida de los siervos campesinos, pero no se llegaron a poner en práctica por la oposición de la nobleza. El estallido de un levantamiento cosaco y de campesinos dirigido por Yemelyan Ivánovich Pugachov (1773-1775), que fue sofocado tras su ejecución, hizo que Catalina, en respuesta a los hechos, en lugar de suavizar las opresivas leyes sobre servidumbre, las endureciera aún más. Tras el comienzo de la Revolución Francesa de 1789, la emperatriz desechó por completo sus puntos de vista liberales.

Pablo I y Alejandro I

Catalina fue sucedida en 1796 por su hijo Pablo I, quien estableció algunas reformas en el trato de los siervos, limitando el trabajo que realizaban para sus señores a sólo tres días a la semana. En asuntos externos, se unió a Austria, Gran Bretaña, Nápoles y el Imperio otomano, en una segunda coalición contra Francia (1799-1802). Fue un gobernante despótico y desequilibrado que murió en su propio palacio después de una conspiración dirigida por la nobleza en 1801.

Su hijo, Alejandro I Pavlovich, fue el favorito de su abuela, la emperatriz Catalina. Imbuido en las políticas liberales del reinado de su abuela y educado por el pensador suizo Frédéric César de la Harpe, Alejandro empezó su reinado garantizando la amnistía a los presos políticos, proyectando una Constitución para el Imperio y rechazando muchas de las medidas restrictivas de su padre. No obstante, su esperanzadora política interior fue pronto abandonada a causa de las guerras en el extranjero. En 1805, Rusia junto a Gran Bretaña, Austria y Suecia crearon la Tercera Coalición contra Napoleón Bonaparte. Después de que los ejércitos franceses ocuparan Prusia tras la batalla de Jena, el 14 de octubre de 1806, y derrotaran a Rusia en Friedland el 14 de junio de 1807, Alejandro dio marcha atrás y buscó la alianza con Francia por el Tratado de Tilsit (1807), por el cual Alejandro colaboró en la formación del bloqueo continental dirigido contra Gran Bretaña; en recompensa obtuvo libertad de acción contra Suecia y Turquía. Tras la Guerra Turco-rusa de 1806 a 1812, Rusia ocupó Besarabia; en su enfrentamiento con Suecia en 1808 y 1809 adquirió las islas Åland y toda Finlandia. En Asia también amplió sus fronteras; después de la anexión de Georgia en 1801, en 1813 ocupó Daguestán y otras áreas. Mientras tanto, las relaciones con Francia se iban deteriorando y en 1812 Napoleón invadió Rusia. Esta campaña fue un completo desastre para el emperador francés; sus tropas entraron en Moscú el 14 de septiembre, pero la ciudad había sido ya incendiada por los propios rusos y los franceses se vieron obligados a replegarse en retirada, la cual se convirtió en una completa derrota por la exposición constante al hambre, al frío y al acoso de las guerrillas, en un país devastado por la política rusa de `tierra quemada'. Tras la derrota francesa, Alejandro se convirtió en la figura central de la alianza que acabó con la expulsión de Napoleón. En 1815 en el Congreso de Viena, la mayor parte del ducado de Varsovia pasó a ser propiedad rusa.

Aunque la última década del reinado de Alejandro estuvo marcada por las medidas reaccionarias y represivas, los intercambios intelectuales entre Europa occidental y Rusia favorecieron una mayor liberalización de los puntos de vista políticos entre la intelectualidad rusa, representada por los estudiantes, la clase media alta y la nueva nobleza. La imagen de Rusia como un Estado despótico con una compleja burocracia presente en todos los ámbitos de la vida política y social y llena de corrupción, donde las masas oprimidas tenían poco que decir, permitió la aparición de sociedades políticas secretas, tras lo cual empezó el movimiento revolucionario.

Nicolás I

Tras la muerte de Alejandro I en 1825 sin descendencia, el trono pasó a su hermano menor, Nicolás I. Aprovechándose de la relativa confusión generada por el asunto de la regencia, un grupo de jóvenes oficiales organizaron la revuelta decembrista, en un esfuerzo para establecer una monarquía constitucional o incluso una república. El emperador pronto sofocó la revuelta, aunque aumentó el descontento cuando se tomaron medidas reaccionarias, como la creación de una policía secreta que obedecería de forma leal al emperador, la censura de todas las publicaciones y la supresión de todo tipo de material en los textos escolares o planes de estudio que fuera considerado potencialmente peligroso. Tras las revoluciones de 1848 que sacudieron a toda Europa, Nicolás comenzó una vigorosa campaña contra las ideas liberales en la educación y en los círculos intelectuales en general; las cátedras de historia y filosofía fueron abolidas por esta misma razón y los grupos de estudiantes se redujeron a 300 por universidad. Fueron igualmente arrestados numerosos escritores, algunos de los cuales, como Fiódor Dostoievski, fueron exiliados y sentenciados a trabajos forzados.

Nicolás I hizo también numerosos esfuerzos por expandir el Imperio. Esta expansión se llevó en tres direcciones: al suroeste, hacia el Mediterráneo, interfiriendo en las provincias balcánicas de Turquía; al sur, hacia el Cáucaso y Asia central, y al este hacia el Pacífico. En 1826 empezó una guerra contra Irán, que terminó dos años después con la adquisición rusa de parte de Armenia, además de la ciudad estratégica de Ereván. Al mismo tiempo, Nicolás I apoyó a los revolucionarios griegos y la flota rusa se unió a los barcos británicos y franceses para derrotar a la flota turca en la batalla de Navarino (1827). En la Guerra Turco-rusa de 1828 y 1829, Turquía resultó vencida; por el Tratado de Adrianópolis (1829) Rusia conseguía la soberanía sobre los pueblos del Cáucaso, controlaba la desembocadura del Danubio, establecía un sistema de vigilancia sobre los nuevos principados de Moldavia y Valaquia, así como la libertad de comercio en el Imperio turco.

En occidente, en 1830 se produjo una revolución en Polonia que demandaba su independencia. Los nacionalistas polacos expulsaron al gobernador ruso y organizaron un gobierno provisional; sin embargo, las tropas rusas sofocaron rápidamente la revuelta y Polonia se convirtió de nuevo en provincia rusa.

El aumento de poder ruso en Oriente Próximo y en los Balcanes fue considerado como una amenaza por parte de las otras potencias europeas, especialmente después de que las tropas rusas ocuparan los Dardanelos, tras el acuerdo de 1833 con Turquía. Gran Bretaña, Francia, Prusia y Austria formaron un bloque para obstaculizar los planes rusos de un eventual dominio del decadente Imperio turco. En 1853, después de que Nicolás I invadiera los principados del Danubio (Moldavia y Valaquia), Turquía declaraba la guerra a Rusia. En la guerra de Crimea (1853-1856), Rusia se enfrentó a una coalición formada por Turquía, Gran Bretaña, Piamonte y Francia, y fue duramente doblegada.

Alejandro II

Nicolás I murió en 1855 y su hijo Alejandro II firmó la Paz de París (1856). Rusia fue obligada a abandonar Kars y parte de Besarabia; su posición en el mar Negro quedó neutralizada, y el protectorado ruso sobre los principados del Danubio fue abolido. A pesar de este retroceso en el suroeste, se mantuvo el avance en el Pacífico y en el golfo Pérsico. En 1850 se estableció un asentamiento ruso en el estuario del río Amur y la mitad norte de la isla de Sajalín fue ocupada en 1855. Tres años más tarde, toda la región del Amur y el área meridional (donde se fundó en 1860 la ciudad de Vladivostok) quedaron totalmente anexionadas. En Asia central, el Imperio se había extendido hasta alcanzar prácticamente la frontera con la India británica, con la anexión de Tashkent (1865), Bujara (1866), Samarcanda (1868), Jiva (1873) y Jojand (1876); Merv fue anexionada en 1884, tres años después de la muerte de Alejandro.

En política interior, el reinado de Alejandro fue una era de reformas necesarias tras el fracaso de la guerra de Crimea. En 1861 decretó la emancipación de los siervos, lo que implicó la reforma del gobierno local; así en 1864 fueron introducidos los zemstvos (o asambleas de distritos) para tratar cuestiones locales como la educación, el bienestar público y los servicios de sanidad. El sistema judicial fue revisado y se instituyó un tribunal de justicia para casos de delitos de sangre. No obstante, el emperador se negó a aprobar una Constitución que permitiera la organización de una asamblea representativa. Crecieron los movimientos revolucionarios con objetivos bien definidos, aunque también había grupos de tendencia nihilista que intentaban acabar con la sociedad existente para construir una nueva sobre sus ruinas. El movimiento populista narodniki (patriotas) intentó un levantamiento integrado por campesinos. Estos movimientos revolucionarios también se produjeron en Polonia: en 1863, los polacos se sublevaron por segunda vez. Una vez sofocada la revuelta, Polonia quedó privada de los últimos vestigios de su autonomía y fue puesta bajo el control absoluto de Rusia.

Rusia reanudó su actitud agresiva contra Turquía después de 1871. El destronamiento de Napoleón III (uno de los principales oponentes a la intervención rusa en los Balcanes) permitió a Rusia ampliar allí su esfera de influencia. Cuando Serbia y Montenegro se levantaron contra Turquía en 1876, Rusia intervino en su ayuda; tras la Guerra Turco-rusa de 1877 y 1878, Alejandro II consiguió mayores concesiones de Turquía aunque fueron moderadas por parte de las potencias europeas, temerosas de la dominación rusa de los Dardanelos, en el Congreso de Berlín (1878).

El final del Imperio

El fracaso en los objetivos bélicos exacerbó el descontento popular. Alejandro II murió asesinado por un revolucionario en un atentado en 1881.

Alejandro III

El hijo de Alejandro II, Alejandro III, instituyó una rígida censura y la supervisión policial de las actividades intelectuales; el poder de los zemstvos fue reprimido de forma drástica y se instituyeron programas para rusificar a las numerosas minorías raciales del Imperio. La opresión sobre los judíos fue especialmente dura: se les obligó a vivir en áreas delimitadas donde no estaba permitido el ejercicio de determinadas profesiones. Los trabajadores industriales acogieron de buen grado la propaganda revolucionaria y las teorías marxistas encontraron muchos adeptos. Una política de industrialización intensiva, generó un aumento en el número de trabajadores que vivían en las ciudades más industrializadas, como Moscú y San Petersburgo, en pésimas condiciones; el desarrollo de un movimiento revolucionario de carácter subversivo encontró muy pronto un gran número de seguidores.

Nicolás II

Nicolás II ascendió al trono en 1894. Aunque bien intencionado, fue un gobernante débil fácilmente dominado por otros y un firme creyente en los principios autocráticos enseñados por su padre. Su esposa Alejandra le dio cuatro hijas y un hijo, Alejo, quien padecía hemofilia. En sus vanos intentos por encontrar cura para su hijo, Nicolás y Alejandra acudieron a curanderos y fanáticos religiosos, entre los que destacó el monje siberiano Grígori Yefímovich Rasputín.

La autocracia, la opresión y el control policial crecieron aún más bajo el mandato de Nicolás II y aumentó el número de acciones terroristas. Algunos dirigentes revolucionarios exiliados, como Lenin, dirigieron el movimiento socialista. En cuanto a la política exterior, los intereses rusos en Manchuria chocaron con el Imperio Japonés en expansión, estallando la guerra en febrero de 1904.

La Revolución de 1905

Necesitado de la ayuda del pueblo para hacer frente a la guerra con Japón, el gobierno permitió que un congreso de los zemstvos se reuniera en San Petersburgo en noviembre de 1904. Cuando las peticiones de reforma por parte del congreso fueron rechazadas por el gobierno, las asumieron los grupos socialistas, que organizaron varias manifestaciones. El 22 de enero de 1905, miles de personas guiadas por Gueorgui Apollónovich Gapón, un sacerdote revolucionario, marcharon pacíficamente hacia el Palacio de Invierno, en San Petersburgo, para presentar allí sus protestas; sin embargo, fueron disueltos por las tropas imperiales, muriendo cientos de ellos en lo que se dio en llamar el `domingo sangriento'.

Esta masacre señaló el comienzo de la revolución; se celebraron manifestaciones y continuas huelgas en todas las áreas industrializadas del país. El fluir de los acontecimientos, combinado con el desastre de la guerra contra Japón, obligó al zar a realizar determinadas concesiones: prometió la formación de una asamblea representativa o Duma; emitió decretos que garantizaban la libertad de trabajo a los `viejos creyentes' (29 de abril) y una mayor libertad para los polacos (16 de mayo). No obstante, no pudo parar la marcha de la revolución: se amotinaron los marineros del acorazado Potemkín en Odesa y la guarnición de Kronstadt y se crearon soviets (consejos obreros), cuyos delegados se reunieron en San Petersburgo, y el 14 de octubre, convocaron una huelga general. Esta huelga estuvo acompañada de movimientos nacionalistas de descontento en Finlandia y en Polonia y revueltas de campesinos, a lo que se añadió la completa derrota de Rusia en la guerra contra Japón. El gobierno envió tropas contra los revolucionarios y prestó apoyo a los grupos conservadores. El arresto de los componentes del soviet de San Petersburgo en diciembre provocó una violenta rebelión de trabajadores en Moscú, sofocada por tropas del Ejército. A principios de 1906, el gobierno se hizo de nuevo con el control del país.

LA CASA DEL ISLAM

El primer Estado otomano era un pequeño principado al noroeste de Anatolia, uno de los muchos insignificantes estados que surgieron tras el hundimiento del anterior sultanato Selyúcida de Rum. Los historiadores disienten sobre la relativa importancia de sus dos características principales: las tradiciones tribales de los guerreros turco-mongoles que dominaron el Estado y la influencia del islam. El erudito Paul Wittek, quien destaca la influencia del islam, afirma que el surgimiento del Estado otomano se debió a la atracción de los gazis, o guerreros de la guerra santa (yihad), quienes se unieron a los otomanos porque estaban dispuestos a desempeñar un papel importante en la lucha contra el Imperio bizantino cristiano del oeste.

Las guerras incesantes y las alianzas acertadas supusieron el éxito de los otomanos. Hacia 1325 capturaron Bursa, que se convirtió en su capital y hacia 1338 habían expulsado a los bizantinos de Anatolia. En ese mismo momento, los otomanos extendieron sus territorios hacia el sur y el este a expensas de otros principados turcos, y en 1354 tomaron Ankara en la Anatolia central. El mismo año los otomanos ocuparon Gallípoli (actual Gelibolu) en el lado europeo del estrecho de los Dardanelos, que se convirtió en la base de su avance posterior en el sureste de Europa. En 1361 los otomanos tomaron Adrianópolis (Edirne) que se convirtió en su nueva capital, y hacia 1389, cuando Murat I derrotó a los serbios en la batalla de Kosovo, los otomanos tomaron Tracia, Macedonia y gran parte de Bulgaria y Serbia.

La derrota otomana a manos del conquistador mongol de Asia Central Tamerlán en 1402, demostró ser el único contratiempo para los otomanos, quienes rápidamente reconstruyeron, consolidaron y aumentaron su poder. En 1453 el sultán Mehmet II conquistó Constantinopla (Estambul) y la convirtió en la tercera y última capital otomana. Las conquistas continuaron durante el siglo XVI. Bajo el reinado del sultán Selim I (el Severo) fueron derrotados los Safawíes persas de Irán (en Chaldirán, 1514), región que, junto al este de Anatolia fue añadida al Imperio; en 1516-1517 los mamelucos de Siria y Egipto corrieron igual suerte y sus territorios acabaron también anexionados. Con las posesiones mamelucas, los otomanos llegaron a los lugares sagrados musulmanes de Arabia y también heredaron el interés mameluco por el mar Rojo y el océano Índico.

El hijo y sucesor de Selim, Solimán I el Magnífico, normalmente es considerado como el mejor de los gobernantes otomanos. Durante su reinado Irak fue añadido al Imperio (1534), se estableció el control otomano al este del Mediterráneo, y, a través de la anexión de Argel y de las actividades de los corsarios de Berbería, el poder otomano fue empujado hacia el oeste del Mediterráneo. También Solimán llevó a los ejércitos otomanos hasta Europa: Belgrado fue capturada en 1521 y los húngaros fueron derrotados en la batalla de Mohács en 1526. En 1529 Solimán llevó a cabo el sitio de Viena sin éxito, ya que fue derrotado por Fernando I de Habsburgo, quien conservó algunas fortalezas húngaras. Pero la invulnerabilidad del Imperio otomano quedó puesta de manifiesto en 1571 con la importante derrota de su flota en Lepanto, a manos de la Liga Santa formada por el Papado, Venecia y la Monarquía Hispánica (cuyo rey era en esas fechas Felipe II).

Instituciones otomanas

La principal ocupación del Estado otomano era la guerra, según sugiere la relación anterior de conquistas, y su institución más importante era su Ejército. Las primeras fuerzas otomanas estaban compuestas por una caballería turca (espahíes o sipahis) pagada a través de concesiones de ganancias del gobierno (normalmente ganancias en tierras) conocidas como timares. Cuanta más tierra era conquistada, más ingresos tenían los gazis turcos musulmanes. Pero la caballería ligera gazi no era suficiente para la guerra constante, y desde mediados del siglo XIV los otomanos comenzaron a reclutar otras tropas asalariadas de mercenarios, esclavos, prisioneros de guerra y (desde mediados del siglo XV) una leva de jóvenes cristianos de los Balcanes (los devsirmes). A partir de estas nuevas fuerzas (las kapikulli) surgió la famosa y muy disciplinada infantería otomana, cuyos miembros eran conocidos como los jenízaros, que fue el factor principal de los éxitos militares otomanos desde finales del siglo XV en adelante. Los otomanos también crearon un cuerpo especialista de artillería e ingenieros.

La administración otomana operaba en función de las necesidades de estas fuerzas. La administración provincial era fundamentalmente un sistema de distritos militares regidos por oficiales cuya principal obligación era reunir timariotas para las campañas. Gran parte del trabajo de la administración central era la obtención de los fondos y suministros necesarios para las fuerzas kapikulli. Se construían carreteras y puentes para facilitar el movimiento de tropas. En su apogeo, la administración fue muy eficiente. La administración central estaba compuesta por tres partes fundamentales: la extensa casa del sultán; los departamentos gubernamentales agrupados bajo el control del gran visir, suplente del sultán en todos los asuntos de Estado; y la institución religiosa musulmana compuesta por funcionarios musulmanes preocupados por la educación y la legislación, agrupados bajo la jefatura suprema del sayj al-islam. Los más importantes de éstos eran los cadíes (qadis), que se ocupaban de la administración local y del derecho penal. Antes del siglo XVII los musulmanes libres servían principalmente como sipahis o en la institución religiosa; el resto de la administración del Estado estaba compuesta principalmente por cristianos convertidos al islam que eran reclutados en forma de fuerzas militares kapikulli. Su situación jurídica era la de esclavos del sultán, aunque la palabra `esclavo' no tenía las connotaciones de esclavitud doméstica o de asignación que tiene en Occidente. Para los europeos contemporáneos parecía que el Estado otomano carecía de aristocracia y estaba regido por hombres elegidos por sus méritos y su lealtad total al sultán. La administración utilizaba un idioma (la lengua turca otomana) con gramática turca y vocabulario principalmente árabe y escrito en caracteres arábigos.

La mayoría de las demás funciones realizadas por los estados modernos se dejaban a instituciones no gubernamentales. La población del Imperio otomano era una mezcla cultural, lingüística y religiosa. La mayoría de la población de las provincias europeas era cristiana y pertenecía a la Iglesia ortodoxa, muchos de los cuales aceptaron el dominio otomano porque era menos oneroso que la dominación católica. En Tracia, Macedonia, Bulgaria y Albania había un extenso asentamiento musulmán, y en Bosnia se produjo una conversión en masa al islam. Los musulmanes también predominaban en algunas ciudades. En las provincias asiáticas sucedía lo contrario: la mayoría de la población era musulmana aunque había muchos cristianos en las ciudades; en Anatolia había cristianos griegos al oeste y armenios al este, y grupos numerosos de cristianos en Siria y Egipto. El pueblo estaba organizado de dos modos. Con fines económicos se agrupaba en tribus, villas así como en gremios en las ciudades. El mayor número estaba compuesto por campesinos, quizá el 15% de la población eran habitantes de las ciudades y una proporción bastante superior nómadas o seminómadas. Con fines sociales la población se organizaba en comunidades religiosas que posteriormente se denominarían millets. Muchos musulmanes pertenecían a órdenes místicas sufíes. El gobierno trataba con los jefes de las distintas comunidades religiosas y dejaba a las comunidades ventilar sus propios asuntos. Los jefes de las comunidades religiosas, por tanto, constituían una clase de intermediarios entre el gobierno y el pueblo. Los grandes terratenientes, los jefes tribales y otras personas actuaban de forma similar y se les conoció como notables (a'yan). Durante sus primeros tres siglos, el Imperio otomano fue próspero, y esta prosperidad se reflejó en el desarrollo de una brillante cultura: música, literatura (especialmente historia, geografía y poesía), pintura y, sobre todo, arquitectura, cuya mejor representación está en la mezquita de Solimán en Estambul, construida por el gran arquitecto de Solimán, Sinan.

Decadencia otomana

Durante la mayor parte del siglo XVII el Imperio otomano fue territorialmente estable pero durante los últimos años del siglo, comenzando con el rechazo otomano en el segundo sitio de Viena (1683), el Imperio sufrió una sucesión de derrotas militares, primero a manos de Austria y posteriormente de Rusia en las Guerras Turco-rusas. Con el Tratado de Iasi (1792), los otomanos, que ya desde 1774 habían perdido el kanato de Crimea en favor de Rusia, perdían sus territorios al norte del Danubio y todos los territorios al este del Dniéster también a manos rusas. En los demás territorios europeos, y en Asia y África, había muchos gobernantes más o menos autónomos sobre los que el gobierno central tenía poco control.

Hubo dos respuestas a esta decadencia por parte de los otomanos. Por un lado, mantenían que la raíz del problema era que las instituciones otomanas, comenzando por el Ejército, habían permitido la merma del esplendor que había prevalecido en el siglo XV y la respuesta era volver a la antigua situación. Por otro, el sector poderosamente representado por la burocracia civil, creía que el problema era que los estados europeos habían hecho avances militares que era necesario que los otomanos igualaran. Durante el siglo XIX esta segunda opción dominó y el resultado fue el movimiento de reforma otomana que comenzó durante el reinado de Mahmud II. Sin embargo, se descubrió que la reforma militar necesitaba de cambios mucho más trascendentales en el gobierno y, en última instancia, en la sociedad, a largo plazo.

Reforma otomana

Mahmud II intentó abolir el antiguo Ejército y sustituirlo por una nueva fuerza al estilo europeo. En 1826 acabó con los jenízaros; se permitió que el ejército sipahi se derrumbara y los timariotas fueron licenciados por el Estado hacia 1831. En su lugar fundó una fuerza pagada, disciplinada y reclutada que se convirtió en el principal instrumento de centralización política durante el último siglo del Imperio otomano, y también en la principal inspiración para la modernización de otras instituciones otomanas. Un ejército moderno era caro, debían pagarse impuestos y era necesaria una burocracia más numerosa y eficaz para recaudarlos. Además, se precisaba un sistema educativo moderno para suministrar oficiales al Ejército y funcionarios al Estado. También se realizaron importantes reformas jurídicas e importantes desarrollos en comunicaciones (telégrafo y ferrocarril). Todas estas reformas costaban dinero y debían transferirse más recursos de instituciones no gubernamentales al Estado. La oposición fue vencida por el nuevo Ejército. Todavía no había suficiente dinero y desde mediados del siglo XIX los otomanos comenzaron a solicitar préstamos en grandes cantidades al extranjero. Finalmente (1875) el Imperio no puso interés en sus deudas y tuvo que aceptar cierto control financiero europeo (1881).

Así, la centralización fue el principal asunto tratado durante el Tanzimat, nombre dado al movimiento de reforma entre 1839 y 1878. También había otro segundo y contradictorio problema englobado en dos famosos edictos (el Noble Edicto de la Cámara Rosa o jatt-i-sarif, de 1839, y el Edicto Imperial, de 1856). Dicho problema no era otro que el concepto de liberalización, con el que se pretendía conceder a los ciudadanos derechos y libertades más amplias, y en particular dar a los no musulmanes los mismos derechos y deberes que a los musulmanes. En gran medida este segundo aspecto fue impuesto a los otomanos por la presión de las grandes potencias europeas en nombre de los cristianos otomanos como parte de la denominada Cuestión Oriental.

Las tensiones causadas por las reformas del Tanzimat provocaron críticas tanto de quienes no querían el cambio, considerándolo anti-islámico, como de quienes creían que las reformas no llegarían lo suficientemente lejos y deberían acompañarse por una mayor participación popular en el gobierno. En la década de 1860, un grupo de hombres jóvenes conocidos como los Nuevos Otomanos, solicitaron una variedad de reformas, incluida la petición de una constitución. En 1876, los ministros reformistas promulgaron una Constitución, aunque fue anulada en 1878. Siguieron una serie de conspiraciones revolucionarias por grupos conocidos normalmente como Jóvenes Turcos, que culminaron en una revolución militar en 1908, con la caída del gobierno despótico del sultán Abdülhamit II y la reinstauración de la Constitución. Los conspiradores militares estaban relacionados con un grupo de oposición denominado Comité de Unión y Progreso, que en 1913 tomó el control del Imperio y comenzó a introducir nuevas reformas más radicales.

Colapso otomano

Durante el último siglo de su existencia, la cuestión ante la que se encontraba el Imperio otomano era si a través de la coerción y la conciliación podía mantenerse unido, hasta que los frutos de la modernización satisficieran a los ciudadanos no musulmanes para que continuaran formando parte del Imperio. En sus provincias europeas fracasó porque los cristianos no acataban el poder otomano y las potencias europeas no permitían que éste les coaccionara. Gradualmente las provincias se hicieron autónomas: Grecia (1829), Serbia (1830) y los principados de Moldavia y Valaquia (actual Rumania) que se unificaron en 1859. Grecia se independizó en 1830, Serbia, Rumania y Montenegro en 1878, así como parte de Bulgaria. Hacia 1885 los territorios otomanos en Europa se redujeron a Macedonia, Albania y Tracia, y todos ellos, exceptuando Tracia, dejaron de pertenecer al Imperio como resultado de las Guerras Balcánicas de 1912-1913. También los otomanos perdieron el control del norte de África: Argelia fue tomada por Francia en 1830 y Túnez en 1881. Inglaterra ocupó Egipto en 1882 e Italia se anexionó Libia en 1912. Pero los otomanos conservaron las provincias asiáticas e incluso aumentaron su poder en Arabia. Aunque había algunas muestras de oposición nacionalista en las provincias árabes, se limitaron a una pequeña minoría, y en 1914 no había razones que hicieran pensar que el poder otomano no perduraría en Asia.

El colapso y la extinción del Imperio otomano fue consecuencia de la I Guerra Mundial.

La transición del feudalismo al capitalismo”.

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Precios tarifados: el precio de algunos productos, en general de los de 1ª necesidad, se fijó en toda la corona. Así se evitan las convulsiones sociales provocadas por las crisis económicas.

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Miller “Las brujas de Salem”.

J. Caro Baroja “Las brujas y su mundo

Movimiento que tenía por objeto destruir maquinaria, que hizo su aparición en Inglaterra a finales de 1811 y cuyos componentes, formados en bandas, se llamaron ludds.

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1ª EXPANSIÓN EUROPEA

CRISIS DEL XIV EUROPEA

CRECIMIENTO

DEL

XVI

CRISIS DEL XVII

CRECIMIENTO

DEL

XVIII

capitalismo

beneficio

(gestión directa)

feudalismo

beneficio

(gestión indirecta)

inversión

no

inversión

P x Q = M x V

M x V

P =

Q

centro

semiperiferia

periferia

Esclavitud,

Trabajo

forzado

Trabajo muerto acumlado

(tesoros…)

Explotación

frenética

Pillaje

ESPAÑA PORTUGAL

ORO

PLATA,

METALES

PRECIOSOS

INGLATERRA

ÁMSTERDAM

AMBERES

FRANCIA

GÉNOVA

ÁFRICA

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