Historia de la Filosofía

Historia filosófica. Época Grecorromana. Época Helénica. Época medieval y del Renacimiento. Socrates. Platón. Aristóteles. Cínicos. Edonistas. Escépticos. Epicureos. Estoicos. Cristianismo. Santo Tomás de Aquino

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EPOCA GRECORROMANA

PERIODO COSMOLOGICO

El hombre es un ser material.

Los primeros filósofos a quienes Aristóteles llamó físicos les interesaba separar su explicación de lo mitológico y dar una explicación material y física de cómo se formaron el universo, el mundo y la vida (cosgonía) tratando de encontrar los principios o elementos esenciales de los que surgía la vida, descubrir el orden (el kosmos) del universo.

Así, Demócrito pensó en los átomos, Heráclito en el cambio como única constante, Tales de Mileto en el agua, Anaximandro en lo ilimitado, lo indefinido, Anxímenes en el aire, en el espíritu, y Empédocles en la combinación de cuatro elementos fundamentales: tierra, aire, agua y fuego. Por lo tanto, en este intento de explicar de forma material o física el origen y desarrollo del universo esta implicada también una concepción material en el destino del hombre. Esta posición, como podrás notar, se antepone a la mitológica, la cual plantea la intervención de los Dioses en el destino de los hombres. En este periodo no sólo aparece la Filosofía, sino también la primer idea de autonomía de lo humano sobre las explicaciones míticas o religiosas del origen del universo y de la vida, quizás alejadas de la vida cotidiana pero que pretende explicarla en lo general aun cuando descuiden “por decirlo así” lo particular.

EL PRIMER HUMANISMO

(Los sofistas)

Las ventajas de la especulación física provocan a su vez una reacción opuesta y los filósofos, además de la naturaleza también empiezan a dirigir su pensamiento hacia la vida humana, lo cual de una u otra manera provoca que el espíritu humano se vuelque hacia sí mismo dando pauta para el surgimiento del periodo antropológico de consolidación de la Filosofía. Esta forma de ver la vida, es de hecho, la contraparte del sentido común que se queja contra la complejidad de las cosmogonías; pero estas propuestas no sólo plantean eso, sino que también son una búsqueda profunda hacia el interior de uno mismo. Estas reflexiones que poco a poco y por su intensidad y espíritu crítico lograrán generar, como un vínculo de continuidad histórica, los grandes sistemas éticos en los que encontramos las reflexiones clásicas sobre la naturaleza y objeto de la vida humana, se dice “que la reacción hacia el humanismo está asociada con la aparición de una nueva clase de filósofos: los sofistas (maestros del conocimiento)”

Por su parte, los sofistas compartirán con los filósofos del periodo cosmológico el escepticismo por la tradición de la explicación religiosa acerca del origen de la vida y del universo, pero diferirán de ellos porque dudaban acerca de la posibilidad del conocimiento absoluto, inclusive en lo humano; por lo tanto su visión no sólo era escéptica sino que en lo concreto era una visión relativa, por ejemplo, a Protágoras se le debe la frase “el hombre es la medida de todas las cosas”, pero esta sentencia no debe leerse como una idea universal porque el hombre al que hace referencia Protágoras es el hombre común, individual, particular, porque la verdad, si es que existe, depende del hombre que lo analice. De esta manera la verdad adquiere un valor individual que puede cambiar de un hombre a otro, lo que hace que la verdad sea también relativa pero no sólo en su sentido histórico o cultural, sino en el ámbito cotidiano, en la vida diaria; esto crea una crisis en el análisis de los actos humanos y por lo tanto en la aplicación de las leyes. A los sofistas también se les consideró falsos filósofos, en la democracia griega la vida publica cobro un gran valor por eso ellos enseñaban retórica, el arte de hablar en público, sin embargo ellos no querían que la gente encontrara la verdad sino que justificaran o hicieran aparecer como verdadero sus argumentos, esto y su espíritu escéptico radical los llevó poco a poco al desprestigio.

SOCRATES (470-399 a. C.)

El hombre que no sabe nada de sí mismo.

A Sócrates se le considera el fundador de la Filosofía moral o ética. Su ética primordialmente pregunta qué es el bien, lo correcto o la justicia. Esta ética logra dirigir la mirada hacia el saber sobre el comportamiento humano, como es sabido por todos el oráculo de Delphos reveló que Sócrates era el más sabio de todos los hombres.

Consecuente con su forma de vivir y su actitud ante la vida, afirmaba que lo único que sabía era que no sabía nada, y esta frase era quizás una de las virtudes más contundentes con las que irónicamente contestaba a los sofistas a maestros del conocimiento, pues la modestia era una condición propia de Sócrates quien solicitaba y se solicitaba a él mismo la propuesta inscrita en el templo de Delphos “conócete a ti mismo”. Para ello utiliza su propio método denominado método socrático o mayéutica basado en la formulación de preguntas a su interlocutor y al público que generalmente lo acompañaba en las apasionadas discusiones donde se debatían sobre la naturaleza humana. Por eso la importancia de las preguntas o el sentido de ellas. El conocimiento de Sócrates radicaba en descubrir y hacer descubrir a la gente su propia ignorancia, es decir que fuese consciente de ella, encontrando el verdadero sentido de las palabras como justicia, bondad, felicidad, a las cuales les atribuía un valor real, no en un sentido material, sino primordialmente como un valor esencial y abstracto pero con existencia propia. De ahí que se le considere el padre de la ética, esto, en la práctica, sería un bello ejemplo de teorizar en torno a la moral, aunque vale la pena aclarar que él nunca escribió nada, conocemos a Sócrates, por Platón, su mejor alumno. Finalmente es importante decir que, su método mayéutica iba dirigido primordialmente hacia los jóvenes a los que enseñaba a cuestionar con la intención de que ellos a través de su búsqueda de respuestas superaran su ignorancia.

PLATON

El hombre, un ser de ideas perfectas

Platón plantea un mundo aparte del nuestro, que es de donde proceden las ideas y formas perfectas, trascendentales. Esta es la base para su teoría de las ideas, sin embargo él siempre trata de conciliar el mundo de las cosas o mundo cotidiano con el mundo de las ideas o mundo ideal -en ese sentido deseaba que las palabras estuvieran de acuerdo con la acción, una concordancia entre lo universal y lo particular. Además, en el terreno ético, intenta rebasar la propuesta de los sofistas tratando de contestar a la pregunta ¿cuál es el mejor estado del ama y el más noble?

Al igual que Sócrates niega la díada “agradable es igual a bueno” impuesta por los sofistas afirmando que no todo lo agradable es bueno por necesidad, por ejemplo; los sofistas intentaban agradarle al pueblo aunque no siempre decían la verdad y esto, a mediano plazo, podría causarles mucho mal, Platón, al igual que Sócrates cría que es necesario buscar la verdad aunque sus implicaciones sean sumamente desagradables. Para ellos también la virtud humana es igual a conocimiento y el conocimiento igual a la felicidad. No podemos involucrarnos en la búsqueda irreflexiva del placer, porque aun cuando están en juego los intereses egocéntricos debemos ostentar la inteligencia.

Platón nos recuerda que Sócrates sugiere en el último de los casos ligar lo bueno con lo útil o lo benéfico “lo bueno tiene que ser algo que siempre beneficia y nunca daña”, eso nos transporta a una búsqueda más profunda en el sentido del fin último en busca de la regla de la abstracción a una “visión ética” en nuestro análisis de la moral, por ello Sócrates insistió en el conocimiento del bien y el mal”. Por eso la capacidad de intuir (nous) lo verdadero y lo perdurablemente benéfico es sinónimo de comprensión racional de la justicia.

Finalmente, hay que indicar que Platón discrepa de Sócrates en varios sentidos:

  • La virtud no sólo consiste en conocer lo que es correcto.

  • El daño a los hombres no sólo consiste en afectar su alma (Sócrates lo planteaba más ampliamente en el sentido de la integridad).

  • No debemos cuestionar todo, hay que dar muchas cosas como algo establecido y darle a éstas una dimensión temporal, sobre todo porque Platón también sostenía que “todo está en constante cambio”.

ARISTOTELES

El hombre en busca del justo medio

La teoría de las ideas y la noción de un mundo ideal de Platón atrapó a la ética en un Universo simbólico, pero Aristóteles logró que su estudio se arraigara en la vida cotidiana fundamentalmente en la acción humana centrada en las actitudes, el carácter y la voluntad. Placer, política y conocimiento, son las claves de la acción, y la felicidad, su fin último.

Por lo tanto la ciudadanía se convierte así en una acción que permite desde lo individual construir hacia lo colectivo la democracia y si seguimos esa línea, el punto más alto de la felicidad lo constituye la actividad mental. En este sentido cotidiano va en busca de las causas, pero no las busca en la noción de las ideas trascendentes sino en la actividad misma del hombre, en su vida habitual en la que también están presentes la finalidad (telos) y la acción a los cuales Aristóteles describe como varios tipos de vida, la primera que busca el goce y la satisfacción. El siguiente tipo de vida es la vida política, en ella se plantea que hay que gobernar o dirigir a los demás de forma justa, para Aristóteles éstas son básicamente las bondades o virtudes morales:

(Moral y política van íntimamente ligadas en el mundo clásico griego)

Es importante señalar que Aristóteles deja como punto más elevado de la felicidad a la vida teorética, vida en la que se reflexiona en torno a la verdad de las cosas y de la vida.

Aristóteles confía en que el hombre por naturaleza busca el conocimiento y la felicidad, y en esta búsqueda se enfrenta a los desacuerdos con otras personas, lo que permite la aparición de su famosa propuesta del justo medio. Porque con este proceso la conciencia encuentra el término medio valorando ambos extremos. Pensemos en el ejemplo del valor, el cual se haya entre la cobardía y la temeridad, por ello podemos decir que el valiente no es aquel que no tiene miedo, sino el que hace las cosas a pesar de su miedo. El objetivo de la teoría del justo medio es alcanzar el equilibrio, entender y encontrar que este equilibrio es el camino que nos conduce a la verdadera felicidad.

Los puntos clave de la propuesta aristotélica están en evitar los excesos y ser moderado.

EPOCA HELENICA

Alejandro Magno modificó la historia al hacerse cargo prácticamente de todo el mundo conocido por la cultura occidental, creando la posibilidad de establecer lo que se ha llamado la helenización del mundo (expansión de la cultura helénica). Esta expansión estuvo marcada por características muy particulares que en su conjunto definirían el rumbo de la filosofía durante más de tres siglos (del IV al I a. C.) Una de las características más definitorias fue la desaparición de las ciudades-estado independientes griegos, acción que llevaría a la pérdida de la gran vida cultural desarrollada en cada ciudad; asimismo y como contraparte, con esta expansión, la cultura griega se afianzó fuertemente a las sociedades a las que impactó, de tal suerte que, aunque después del helenismo lo que dominó fue el imperio romano, las costumbres griegas fueron fundamentales en la nueva constitución cultural.

Aunque se desarrollaron una enorme variedad de direcciones en torno al pensamiento filosófico de esa época, las más grandes corrientes o escuelas filosóficas que se desarrollan en el helenismo fueron cinco: los cínicos, los hedonistas, lo escépticos, los epicúreos y los estoicos; y fueron grandes no necesariamente por el número de seguidores en los que impactaron, sino fundamentalmente por la riqueza de ideas y propuestas desarrolladas por cada una de ellas.

LOS CINICOS

El hombre: que renuncia a los valores preestablecidos.

Es en este ambiente que se forma la primera escuela durante el periodo helénico: los cínicos. Su fundador, Antístenes, es uno de los discípulos de Sócrates, quien renuncia a sus riquezas para vivir como un modesto campesino negando el valor del gobierno, la propiedad privada, el matrimonio y la misma religión; hoy podemos decir que vivía como un vagabundo consciente en contra del sistema económico y de sus valores. Sin embargo el exponente más famoso de esta escuela fue su alumno Diógenes, el cual negaba toda convención mostrando la peor imagen posible al no bañarse, usar harapos y vivir en antros pequeños y terribles, comiendo desperdicios y realizando actos indecentes en público, viviendo prácticamente como un perro callejero. De ahí precisamente proviene el nombre de cínicos, que se deriva del griego kinikos, que significa “como un perro”, hay que aclarar que no eran unos cínicos comos hoy podríamos conceptualizarlos, ellos aceptaban la virtud pero sin preferir los verdaderos valores de los falsos, por ello no importaba la propiedad, ni diferenciaban un acto público de uno privado, asimismo, les daba igual estar vestidos o desnudos, analizar esto como parte de su vida no servía para nada. Sin embargo, su visión iba más lejos que la dejadez de la vida que hacían gala, su pensamiento era muy profundo porque para ellos, inclusive, era lo mismo ser griego que extranjero, por ello crean la noción de cosmopolita o ciudadano del mundo, es decir, sin patria, sin ciudad, sin religión, sin casa, pobre y vagabundo por el mundo, aunque eso sí, virtuosos por definición.

LOS EDONISTAS

El hombre en busca del placer

Así como Aristóteles sostenía que el hombre busca la sabiduría y la felicidad, los hedonistas proponen que el hombre busca el placer como fin último de todas sus acciones, proponiendo inclusive una clasificación para conocer los diferentes tipos de placeres a que aspiraba el hombre, uno sensible y otro racional. El primero, o placer sensible, se sitúa en el cuerpo y en los sentidos dirigidos primordialmente hacia la comida, la bebida, la sexualidad y las imágenes sensuales; y el placer racional, que se ubica en el terreno intelectual como la creatividad, la búsqueda de explicaciones, el estudio y la investigación.

Como podemos ver, aun para los hedonistas, el placer sensible es más cotidiano y subjetivo, e inclusive, efímero, pero no por eso menos importante, y el placer racional es mucho más profundo e inclusive más objetivo y social.

LOS ESCEPTICOS

El hombre que no puede tener certeza absoluta

Pirrón (365-270 a.C.), alumno sobresaliente de Alejandro Magno, fue el creador de la escuela escéptica (pirronismo). Gracias a su condición de conquistados tuvo la oportunidad de observar la gran diversidad de costumbres diferentes correspondientes a diversas culturas, lo que lo llevó a concluir que para toda creencia firmemente aceptada en un pueblo encontrara su correspondiente opuesto en otra cultura, y que en cualquiera de las dos posturas opuestas siempre se hallarán fundamentos razonablemente validos para sostener lo que cada uno afirma y, como consecuencia, es mejor no inclinarse hacia ninguna de las dos posturas.

Timón de Filio (320-230 a.C.), alumno sobresaliente de Pirrón, retoma la postura de su maestro y al respecto dice que dado que todo argumento se basa en premisas, para tener certeza del argumento habrá que demostrar las premisas, pero como las premisas se sustentan en otras premisas, habría que demostrar estas últimas, y así sucesivamente hasta el infinito, por lo que, concluye Timón, no se puede tener certeza absoluta de ningún argumento.

Por todo lo anterior, es a los escépticos a quienes se les considera los primeros relativistas de la historia, ya que niegan la existencia de una certeza absoluta. Además, esta postura tiene vigencia aún en nuestros días, ya que se siguen manteniendo las disputas que sostienen que el hombre puede llegar a obtener certezas absolutas tan sólo a partir de la argumentación, la demostración o la prueba.

LOS EPICUREOS

El hombre: un ser en busca de la felicidad personal

Epicuro (341-270 a.C.) pensaba que la clave de la vida era la felicidad y la satisfacción personal, pero en sentido íntimo y privado, estableciendo con ello la máxima "sé un desconocido", en este sentido, los epicúreos resultan ser los representantes más importantes del hedonismo; ellos creían, al igual que Demócrito, en la existencia de los átomos, la materia se constituía de átomos y espacio, pero sostenía que ellos eran eternos e indestructibles, sin que ello implicara saber cuál será su comportamiento, ya que las combinaciones que establecen no serán igualmente eternas; si por ahí leemos (veinte siglos después) que la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma, habrá quienes sostengan que es una mera coincidencia.

Por esto Epicuro también cree que todo está formado de átomos, incluyendo el alma y la vida humanas, en torno a la muerte sostiene que ella no existe como tal, pues mientras vivimos, la muerte no es posible, y cuando morimos somos nosotros los que no existimos; por ello todas las amenazas de los Dioses en torno a lo que nos puede suceder después de la vida no tienen ningún sustento porque después de la muerte no existimos, por ello no hay que tener miedo de lo que nos sucederá después de la vida.

Epicuro no niega a los Dioses, pero en realidad, prescinde de ellos. Según él, nuestros propósitos de vida deben centrarse en vivir plenamente para alcanzar la felicidad, aislándonos de la violencia e incertidumbre propias de la vida pública. A partir de ello podremos entender mejor la idea de "ser un desconocido", hay que subrayar que él proponía vivir en pequeñas comunidades en las que todos compartieran los mismos ideales como la salud y las buenas relaciones sociales, quizás volviendo al justo medio de Aristóteles, donde se plantea que los placeres deben gozarse con moderación.

Su idea contundente de que no haya nada después de la muerte hizo que los primeros cristianos lo repudiaran, porque ellos creían en la inmortalidad del alma y la existencia de Dios -y la segunda crítica que le hicieron fue sobre la terrenalidad de sus valores.

LOS ESTOICOS

El hombre: es un ser que cree en la razón como autoridad máxima.

El estoicismo fue una corriente filosófica que se mantuvo por casi quinientos años, es decir, trascendió más allá del periodo helénico, por ello, podemos observar claramente que los primeros estoicos eran de procedencia griega.

A Zenón de Citio (334-262 a. C.), que no debe confundirse con su homónimo Zenón de Elea, se le considera el fundador del estoicismo, esta corriente tiene como postura central que no hay autoridad más importante que la razón, y las demás aseveraciones que hace se basan en este principio. Se sostiene que sólo existe un mundo real, y que es todo aquello que percibimos con los sentidos, por ello, niega la existencia de "mundos superiores" y afirma que, ya que la autoridad máxima es la razón, el mundo real -el único mundo- está gobernado por principios racionales e inteligibles al ser humano, con todo esto concluye que Dios es justamente la capacidad de razonar, el espíritu de racionalidad.

Para los Estóicos la realidad es tal cual es y no se puede hacer nada para cambiarla, asimismo, sostienen que lo único que sucede cuando alguien muere es que la materia muerta pasa a integrarse de nuevo a la naturaleza. Además, en la línea de la racionalidad, los estoicos afirman que las emociones son juicios, por lo que entonces las emociones podrán ser falsas o verdaderas, y no necesariamente buenas o malas, de tal manera que es la razón quien, también, debe darle a cada emoción el sentido correcto para llegar a la importancia que realmente tienen. Es por ello que la gran mayoría de los estoicos eran personas que vivían con mucha resignación y eran sumamente fuertes ante las adversidades; bajo este esquema de vida, el suicidio resultaba ser el camino racionalmente adecuado para un estoico que vivía una vida de pesadumbres extremas como la ruina económica o el ataque de una enfermedad mortal.

Dos de los estoicos más célebres son Séneca (2 a.C. - 65 d.C.) y el emperador Marco Aurelio (121 - 180 d.C.) quienes, aunque no aportaron ningún postulado original a la filosofía estoica, con sus obras constituyeron fuentes indispensables en el conocimiento de esta corriente. Hoy en día, las palabras estoico o estoicismo pasaron a formar parte del vocabulario común y suelen utilizarse para calificar así a las personas que muestran un espíritu de fortaleza ante las adversidades.

EPOCA MEDIEVAL Y DEL RENACIMIENTO

El Cristianismo

El hombre de la verdad revelada

El cristianismo no puede ser considerado en realidad como filosofía, aunque juega un papel central en nuestras explicaciones del mundo y de la vida desde la decadencia del imperio romano hasta, por lo menos, el siglo XVI, Las claves de la religión cristiana se basan en hechos históricos como la creación divina del mundo, del universo, la naturaleza y el hombre, de la presencia de Dios en la Tierra en forma de hombre (Jesús) nacido en Palestina en lo que se supone fue el año cero (anno domini) de nuestra era, su estancia en la Tierra presupone un modelo con el que Dios nos sugiere un modo de vida, lo que implica una moral, aunque no necesariamente contiene disquisiciones filosóficas.

San Agustín (354 - 430), es conocido principalmente porque fusiona algunas ideas de Mani (filósofo persa) y la filosofía platónico con los dogmas cristianos. Mani propone al Universo como resultado de fuerzas opositoras como el bien y el mal, la luz y la oscuridad, el alma humana también es resultado de dichas fuerzas, el cuerpo representa la maldad y el espíritu la parte bondadosa, por eso mismo el alma intenta deshacerse del cuerpo en el que se encuentra encerrado.

San Agustín plantea (basándose en Platón) la idea de dos civilizaciones paralelas, el mundo de los objetos sensibles y concretos que posee un carácter temporal y corruptible que no permite la existencia del conocimiento verdadero porque nos movemos en la mera apariencia, y porque, la vida terrenal se basa en falsos y efímeros valores. EL conocimiento verdadero se encuentra en el mundo de las ideas perfectas, donde Dios es una presencia eterna, e igualmente perfecta e inmutable; a este mundo sólo se puede acceder a través de la razón y no mediante los sentidos.

A San Agustín también se le deben interesantes reflexiones, por ejemplo, en relación al tiempo, dice que los seres humanos nos hallamos presos en el tiempo, el cual, existe sólo desde la experiencia humana y por lo tanto solo se da a partir de su contacto con la realidad concreta, cosa que no sucede con Dios. San Agustín cree que el tiempo carece de entidad, por eso la existencia sólo tiene cabida en el presente; además plantea que la presencia de los seres humanos, así como su naturaleza y su intelecto se anclan en la voluntad; asimismo, al rechazar la tesis de los escépticos de que no se puede saber o estar seguro de nada, ello hace afirmando que no se puede negar la existencia de uno mismo y que esto es una certeza, que si la ampliamos a los demás terminaremos por concluir que sí se puede conocer; de igual forma afirma que somos seres predestinados. Sólo la presencia de Dios puede salvarnos, nadie podrá hacerla por si mismo, idea que sirvió de pretexto más adelante a la Santa Inquisición para justificar la muerte de los pecadores.

Juan Escoto (810 - 877) o De Scotia trata de validar los dogmas cristianos a partir de la idea en la que se afirma que los argumentos correctos no conducen a conclusiones falsas, también afirma que no se puede conocer a Dios en la misma forma que conocemos a los objetos, e inclusive, sostiene que a Dios mismo tampoco puede llegar a conocerse y entender a su naturaleza.

Abelardo (1079 - 1142) reinicia la polémica de los universales, es decir, no solo en su sentido de significado sino de su comprensión porque se plantea como un conjunto de conceptos que (por ejemplo),como verde o árbol, pueden aplicarse a una gran cantidad de objetos específicos o particulares, es decir, esos conceptos poseen por sí mismos una realidad universal que abarca todos y cada uno de los objetos a los que se hace referencia, por ejemplo, para Platón con su teoría de las ideas perfectas no hay la menor duda de que la idea de color existe y que todos los objetos concretos que llevan ese color no son más que un reflejo, por cierto imperfecto, de esa idea perfecta de color.

En el caso de Aristóteles no sucede asÍ, él afirma que existen los objetos con color, pero no se puede decir que el color verde posea una vida propia y desligada de cada uno de esos objetos. La propuesta de Platón se le llamó “realismo", ya que proponía una vida propia y real de esos “universales", a la propuesta de Aristóteles se le llamó “nominalismo"; este fue un tema de discusión que se manifestó de manera recurrente durante la Edad Media porque implicaba cuestiones teológicas como el concepto de Dios o de “la Santísima Trinidad" pero esta discusión también convoca la noción de universal en el terreno de los valores.

Santo Tomas de Aquino

El hombre que sabe de fe y razón.

A Santo Tomás se le debe la síntesis de las doctrinas de la razón¡ en nuestro caso, la filosofía¡ con 106 dogmas cristianos¡ primordialmente une las ideas de Platón con las de Aristóteles¡ aunque diferencia en todo momento la religión de la filosofía, es decir¡ la fe de la razón¡ planteando que la razón humana o el entendimiento del hombre no pueden dar cuenta del origen y del fin del mundo y afirma no sólo como hombre¡ sino además¡ como cristiano que¡ el mundo fue creado por Dios y por lo tanto él mismo determinará su fin, aunque desde la razón no se pueda demostrar.

Partiendo de las ideas de Aristóteles, planteaba que todo conocimiento racional del mundo pasa previamente por los sentidos, porque cuando nosotros nacemos, tenemos la mente en blanco, como una especie de pizarrón en blanco (tabula rasa) en el que no se ha escrito nada; por e1l6, los sentidos juegan un papel primordial en el conocimiento racional. Por todo ello, insistió en que la fe y el conocimiento racional son conocimientos diferentes e independientes.

Roger Bacon (1220 - 1292)

El hombre del Renacimiento Medieval.

Roger Bacon pertenece a la época denominada Renacimiento Medieval, época de auge en el pensamiento y la civilización europeas, por ello, Roger Bacon sugiere que todas las disciplinas científicas deberían unirse bajo la base común de la ciencia instrumental por excelencia: las matemáticas.

Además, propone que también queden incluidas la experimentación y la observación, puntales del método científico moderno, pero sobre todo, esta idea nuevamente daba elementos teóricos para las leyes de equivalencia o igualdad que poco a poco trata de introducir la modernidad inicialmente en expresiones arquitectónicas (la perspectiva, con Alberti) o artísticos (con Migue Ángel, Gioto, Rafael y Leonardo) pero poco después en las ciencias sociales.

AXIOMAS

FILOSOFIA GRECORROMANA:

"Conócete a ti mismo" (Sócrates).

"El carácter del hombre es su destino" (Heráclito).

"El hombre que no piensa sino en vivir, no vive" (Sócrates).

FILOSOFIA HELENISTICA:

"De la misma forma, todo dolor es un mal, pero no todos deben evitarse siempre" (Epicuro, Carta a Meneceo).

"El oro se prueba por el fuego; el valor de los hombres por la adversidad" (Séneca).

"Aristóteles bajó la filosofía del cielo a la tierra" (Cicerón).

FILOSOFIA MEDIEVAL Y DEL RENACIMIENTO:

"El universo es cambio; nuestra vida es lo que nuestros pensamientos hacen de ella" (Marco Aurelio)

“Casarse está bien. No casarse está mejor”. (San Agustín).

“Como individuo, la mujer es un ser endeble y defectuoso”. (Santo Tomás De Aquino).

Pensamiento del autor:

“A veces, lavándonos las manos, nos ensuciamos la conciencia”. (Anónimo).

“Amo la traición, pero odio al traidor”. (Cayo Julio César).

“Aquel que tú crees que ha muerto, no ha hecho más que adelantarse en el camino”. (Séneca).

COMENTARIO

El estudio de la Filosofía s importante porque creo que nos ayuda para PENSAR, RAZONAR como decía Sócrates y para forjarnos una ideología de la vida, desde que venimos de la creación de un ser todopoderoso como decía San Agustín y Santo Tomas y del pensamiento de los griegos.

Y para mi me a servido para poder filosofar y buscar el porque de las cosas desde otro punto de vista, mas allá de la religión.