Historia contemporánea

Revolución francesa. Revoluciones burguesas. Movimiento obrero. Nacionalismos

  • Enviado por: Julio Alberto
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 30 páginas
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1.El Antiguo Régimen

Con el nombre de antiguo régimen se estudian dos aspectos distintos:

-Unas determinadas formas de organización del gobierno y de la sociedad derivada de la Edad Media.

-Una determinada situación de la demografía y la economía: es la llamada economía preindustrial.

A lo largo del siglo XVIII se inicia una transformación hacia la Edad contemporánea.

La primera característica que llama la atención es el bajísimo crecimiento demográfico de los países europeos. Se pasó de unos 81 millones de habitantes hacia el año 1500 a unos 115 hacia el 1700.

Este crecimiento es el resultado de unas tasas altísimas de natalidad, con índices de mortalidad altísimos. La mortalidad mas elevada se registraba en los niños y las niñas, durante los diez primeros años de vida, era frecuente que los diez hijos que solía tener un matrimonio, solo dos o tres cumplieran los veinte años.

Pero cuando se producían grandes epidemias, esta cifra se multiplicaba.

Estas epidemias, un país podía perder hasta el 20% de su población.

De tipo infeccioso: tifus, difteria.

Las epidemias mas fuertes se abatían especialmente sobre la población urbana, podían perder más de la cuarta parte de habitantes. Así se explica que la esperanza de vida fuera muy corta.

La mayor parte de la población europea trabajaba en la agricultura.

Se considera que entre un 65% y un 90% de la población trabajaba en el campo.

Pero el trabajo de tanta gente apenas si bastaba para alimentar a los habitantes de cada país.

Dotados de un utillaje arcaico y utilizando métodos de cultivo de muy primitivos (sistema de año y vez).

Esta productividad tan baja se ha cuantificado estableciendo una relación entre las cantidades de cereal sembradas y las cosechadas.

Esto es lo que sucedía habitualmente. Cuando las cosechas se reducían drásticamente aparecían la carestía y el hambre, se ha comprobado que los ciclos de grandes mortalidades solían ir precedidos de las típicas crisis agrarias: mala cosecha de cereales, carestía y hambre.

Los siglos XVI y XVII, lo que se aprecia es el pequeño tamaño de las empresas. La producción procedía de pequeños talleres con un máximo de 10 trabajadores. En el campo algunos hombres y mujeres completaban sus ingresos hilando o tejiendo en sus hogares.

La producción de estos trabajadores era comercializada por mercaderes que solían proporcionar al artesano la materia prima y le pagaban un tanto por pieza terminada.

A finales del siglo XVII surgen las primeras manufacturas. Se trataba de empresas de tamaño considerable. Los artesanos urbanos solían ser excelentes y la calidad de sus productos nos asombra hoy día.

Hasta muy avanzado el siglo XVIII, el transporte terrestre resultaba muy lento y difícil.

Los caminos eran senderos irregulares y estrechos por los que circulaban penosamente peatones o animales de carga (caballos, mulos). El transporte raramente pasaba de 4km/h

El sistema mas viable era el que utilizaba río o canales.

Los transportes marítimos permitían trasladar mayor cantidad de mercancías, a larga distancia y con costos mucho menores. Los campesinos que constituían el 75% de la población de un país vivían agrupados en aldeas.

Los habitantes de las aldeas trabajaban en la agricultura y completaban su economía con el cuidado de unas cuantas cabezas de ganado. El trabajo agrícola lo realizaban todos. Los campesinos también realizaban, por encargo, algún trabajo, las mujeres hilaban y los hombres tejían.

El trabajo agrícola se repartía desigualmente a lo largo del año. Era muy duro en la época de la siega y de la trilla y resultaba más descansado durante el invierno.

La mayoría de los campesinos eran nobles y necesitaban el 80% de sus ingresos para alimentarse. El grado de riqueza de un campesino, dependía de la cantidad de tierra de que se disponía, y del derecho que tuviera para apoderarse de los frutos que cultivaba. Los mas afortunados eran los que tenían una extensión media de tierra. Debían entregar al señor parte de los frutos que producían.

Finalmente quedaban los que no disponían de ninguna tierra y subsistían con los jornales que cobraban por los trabajos que realizaban de forma esporádica: eran los jornaleros.

El sistema señorial:

A lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII subsiste el sistema de explotación agraria que se iniciado en la Edad Media, conocido como señorío de origen feudal.

Esto implicaba que tenían que entregar parte de los frutos al señor.

Nombraba las autoridades de la aldea, actuaba como juez y tenía derecho a cobrar tributos. Las ciudades europeas de los siglos XVI y XVII no presentaban grandes diferencias con las de la Edad Media, oscilaban entre los 5000 y los 20000 habitantes.

Todas estaban rodeadas de murallas, las calles eran estrechas y las plazas escasas y poco espaciosas.

Las calles, además de ser estrechas, estaban muy sucias y los niveles de higiene en los núcleos urbanos eran inferiores a los de las aldeas.

El porcentaje mas alto de la población urbana estaba formado por los artesanos. El poder de los gremios empezó a decaer a partir del s. XVII

Existían escuelas en las ciudades a las que acudían niños y niñas hasta los once años.

El aprendizaje duraba unos cinco años, y después, ya estaba en condiciones de ejercer el trabajo como oficial.

Los artesanos vivían pobremente porque los salarios solían ser muy bajos. Lo que percibían por su trabajo raramente daba más para sobrevivir.

La Burguesía:

En la Edad Media, la palabra burgués significaba persona que vive en la ciudad. Pero a partir del s XVII, este nombre se aplicaba a los habitantes mas ricos e influyentes de una ciudad.

Los burgueses mas ricos, los banqueros lo grandes propietarios de tierras, y otro grupo de burgueses que, aunque no eran tan ricos como los anteriores, disfrutaban de bastante, eran los médicos, abogados notarios.

Al llegar al s XVII, algunos pensadores analizaron los poderes del Estado, y quién dejó perfilado el concepto de soberanía.

Según Bodin, la soberanía es el poder que los que gobiernan tienen sobre los habitantes de un país.

En los s. XVI, XVII y XVIII, quien ejercía la soberanía era el que poseía las atribuciones del Estado. Estas eran, fundamentalmente las siguientes: declarar la guerra y negociar la paz, administrar justicia, establecer los impuestos y recaudarlos.

En la Edad Media, los poderes estaban repartidos entre el rey y los grupos de organismos con los que teína que compartirlo:

La nobleza, el alto clero y algunos consejos municipales.

Para justificar este acaparamiento de poder político, por parte del rey se elabora, en el siglo XVII una teoría política: el absolutismo monárquico.

Para ejercer plenamente la soberanía, los reyes se dotaron de un fuerte ejército permanente, y de un cuerpo de funcionarios adictos.

A partir del s XVI, los reyes aspiraron a unificar las situaciones legales de todos sus súbditos, porque estos tenían derechos y deberes distintos según el grupo social al que pertenecían y según el territorio en el que habitaban.

Desde el punto de vista legal, existían tres grupos sociales, llamados estamentos: la nobleza, el clero y el Estado Llano.

El sistema de gobierno que actualmente funciona en España, y en los países de nuestro entorno se basa en los principios del liberalismo político.

John Locke, escribió un libro, Ensayo sobre el gobierno civil, en este libro, se analiza las ideas en las que se baso la revolución inglesa a finales del s XVII, que introdujo en la Gran Bretaña, la monarquía parlamentaria, algunas son:

-Todos los habitantes de un país tienen unos derechos que nadie les puede arrebatar, vida, libertad y propiedad.

-El Estado sirve, ante todo, para defender y garantizar estos derechos de los ciudadanos.

-Los dos poderes básicos del Estado son: hacer las leyes y obligar a cumplirlas a todos. Estos des poderes no los debe ostentar la misma persona u organismo para evitar que se caiga en un abuso de poder por parte de quien los tiene.

El barón Montesquieu, fue un noble francés que residió una temporada en Inglaterra. Este sistema representaba una novedad en Francia, donde la monarquía absoluta estaba en su apogeo.

El núcleo central de su teoría es la separación de poderes. Para Montesquieu los poderes básicos del Estado son tres: el legislativo, el ejecutivo, y el judicial.

Jackes Roussseau, era un escritor suizo. Planteo sus teorías políticas en un libro, el contrato social, publicado en 1752. Esta teoría es la base ideológica de la democracia moderna.

Para Rousseau tener la soberanía es ante todo tener la facultad de hacer las leyes, la ley debe ser el reflejo de la voluntad general.

El escocés Adam Smith publico La Riqueza de las Naciones. Se trata de una obra en la que se basaron las teorías del liberalismo económico, en parte aún vigentes hoy en día.

Para Smith lo que da valor a un objeto es la cantidad de trabajo necesario para producirlo. Pero cuando escribía Smith ya pesaban bastante en en el proceso productivo las máquinas que se estaban introduciendo en la industria.

Según esta idea, el gobierno de un país no debe intervenir nunca para regular y controlar el proceso de fabricación y venta de los distintos productos.

LA REVOLUCIÓN FRANCESA Y EL ADVENIMIENTO DE LA EDAD CONTEMPORANEA.

En la historia del mundo contemporáneo, la revolución francesa significó el tránsito de la sociedad estamental, heredera del feudalismo, a la sociedad capitalista, basada en una economía de mercado. La burguesía, consciente de su papel preponderante en la vida económica, desplazó del poder a la aristocracia y a la monarquía absoluta. Los revolucionarios franceses no sólo crearon un nuevo modelo de sociedad y estado, sino que difundieron un nuevo modo de pensar por la mayor parte del mundo.

INTRODUCCIÓN:

Antes de comenzar a hablar de la Revolución francesa, nos es indispensable hacer una breve referencia a las ideas que la gestaron:

El final del siglo XVIII fue una época de trastornos en muchas partes de hemisferio occidental, trastornos que se pueden atribuir, directa o indirectamente, al fermento de las ideas conocidas como la Ilustración. Estas ideas, reflejo de las necesidades y tensiones de una sociedad cambiante se basan en el nuevo conocimiento científico del siglo XVII, que engendró una nueva fe en la razón y en el progreso. por un lado, esto llevó a un rechazo de la autoridad y a una afirmación de los Derechos del Hombre, expresados en la famosa declaración de Rousseau de que el hombre nace libre, pero en todas partes está encadenado. Por otro lado, las nuevas ideas fueron una inspiración para los monarcas, que , al terminar el siglo XVII, empezaron a concentrar el poder en sus propias manos y a gobernar mediante agentes burocráticos nombrados por ellos. Sin embargo, estas actividades centralizadoras encontraron resistencia en todos aquellos que tenían intereses creados en el Antiguo régimen, Iglesias, gremios y corporaciones y, sobre todo, la aristocracia. Sus líderes recurrieron a las teorías de Montesquieu y Burke para demostrar que la sociedad era una forma orgánica y que sus agrupaciones tradicionales no sólo conferían derechos inalienables a sus miembros sino que producían un equilibrio de poder que resguarda los individuos de la tiranía. Esto junto al deseo de autonomía de la provincias dio origen al descontento. Quedó muy claro entonces que el fermento no se detendría ahí.

Era más probable que ocurriera una rebelión en las regiones en que la aristocracia podía contar con el apoyo de los campesinos; pero en Europa Oriental estos últimos aún eran ciervos, y era poco probable que se revelaran para apoyar a los terratenientes que eran sus opresores directos. Sin embargo, a los campesinos también les desagradaban las innovaciones y a veces luchaban tenazmente por conservar su forma de vida tradicional.

Las revoluciones aparecieron por primera vez en gran escala en las colonias inglesas de América. Recurriendo a la filosofía de Locke sobre el derecho natural, los colonizadores se negaron a pagar un impuesto establecido por el parlamento en Londres, en el que no estaban representados. Para 1775 la disputa había llegado a una guerra declarada. Los hombres moderados que habrían mantenido la antigua estructura de la sociedad fueron sustituidos por otros con objetivos más democráticos y la guerra por la independencia nacional ganó apoyo en todos los estratos sociales. El ejemplo norteamericano fue una inspiración para los rebeldes de los países bajos, así como en Francia, cuyas tropas habían peleado en el lado norteamericano en la guerra.

La Revolución Francesa se encuadra dentro del ciclo de transformaciones políticas y económicas que marcaron el fin de la Edad Moderna y el comienzo de la Edad Contemporánea. La independencia de EEUU y el desarrollo de la Revolución Industrial, iniciada en la Gran Bretaña, son los otros dos grandes procesos que señalan esta transición histórica.

El proceso revolucionarios francés es, sin duda, el más importante dentro del agitado panorama político del siglo XVIII. Es, además, uno de los más polémicos. La historiografía se ha preocupado constantemente de él y son muchos los escritos y los libros que presentan la revolución francesa como una gran gesta o, por el contrario, un acontecimiento perjudicial y hasta innecesario para Francia y la cultura occidental.

Es difícil tratar de sacar a la luz los motivos que nos llevan a esta pasión por el tema. Muchos son los factores que se amontonan en torno a Francia y a la revolución, presentándola como un tema apasionante y tremendamente complejo.

En este trabajo trataremos de explicar y enumerar lo mejor posible las causas y los principales hechos de este proceso que trascendental en la historia de la humanidad.

OPOSICIÓN AL ANTIGUO RÉGIMEN EN FRANCIA

Se denomina Antiguo Régimen al conjunto de costumbres e instituciones políticas y económicas existentes en Francia y en Europa hasta fines del siglo XVIII.

LA VIDA POLÍTICA

La organización política de Francia, hacia 1789, era monárquica. El rey pretendía que su poder derivaba de Dios, a quien únicamente debía cuenta de sus actos. Sus súbditos no tenían ningún derecho, pero sí el deber de obedecer.

El rey declaraba la guerra y hacía la paz; comandaba los ejércitos; determinaba los gastos y fijaba los impuestos; nombraba y destituía a los funcionarios y dirigía la administración entera. Las provincias eran administradas por los intendentes, con poder omnímodo y arbitrario.

El rey hacía las leyes, que eran la expresión de su voluntad personal, pues si bien debía tener en cuenta las "costumbres fundamentales del reino", tales costumbres eran contradictorias y vagas, y hubiera sido difícil definirlas claramente. Además, el rey dirigía la administración de justicia, pues esta se dictaba en su nombre y por funcionarios que el designaba. Se usaba el tormento para lograr la confesión de los acusados, a quienes se juzgaba en secreto y a los que se aplicaban las penas bárbaras de las marcas con hierros candentes, de la picota, del látigo y de la horca.

La libertad individual estaba amenazada constantemente por la policía, que podía aprender a cualquiera con una simple orden del rey, la "carta sellada". No se daba la causa de la detención porque "tal era la voluntad del rey".

Existía la censura previa y no existía la libertad de consciencia.

LA VIDA SOCIAL

En la sociedad francesa se distinguían tres estados o clases:

1) El clero: era la primera de las clases sociales privilegiadas. Conservaba un gran prestigio e influencia. Además recibía los diezmos de los fieles, poseían extensas propiedades, que abarcaban la cuarta parte de la superficie de Francia, y como si fuera poco, no pagaban impuestos.

2) La nobleza: esta era la segunda clase privilegiada formada por un número de personas análogo al del clero, que poseían tierras de parecida importancia y extensión. Percibían de los campesinos, que vivían en sus tierras, los antiguos derechos feudales, y sólo pagaban impuestos en casos especiales.

3) En El Tercer Estado se distinguían distintas categorías, alguna de las cuales había logrado privilegios. La capa superior del estado llano era la burguesía; la inferior, los obreros y campesinos. Estos últimos soportaban pesadas cargas que, en la generalidad de los casos, les privaban de las cuatro quintas partes del fruto de su trabajo. Debían pagar los impuestos al estado, el diezmo a la iglesia y los derechos feudales al señor.

LA VIDA ECONÓMICA

La industria estaba entorpecida con excesivas reglamentaciones e impuestos. Existían aduanas internas; las pesas y medidas variaban según las regiones; algunos artículos, como los cereales, debían consumirse en el lugar de producción; se aplicaban derechos de aduna que en muchos casos anulaban el intercambio.

CAUSAS Y ASPECTOS BÁSICOS:

La revolución francesa abarca un período de 10 años (1789-1799), durante los cuales se establecieron en toda Europa nuevas formas de organización política, social y económica, surgieron nuevos usos y costumbres y triunfaron nuevos modos del pensamiento y nuevas tendencias espirituales.

Las causas substanciales de la revolución francesa fueron en primer término la arbitrariedades y abusos del antiguo régimen, ya mencionadas, y en segundo lugar la acción de los filósofos y enciclopedistas.

Las causas ocasionales de la revolución. francesa fueron la debilidad de carácter del nuevo rey Luis XVI y la grave crisis financiera.

Más de un siglo antes de que Luis XVI ascendiera al trono (1774), el Estado francés había sufrido periódicas crisis económicas motivadas por las largas guerras emprendidas durante el reinado de Luis XIV, la mala administración de los asuntos nacionales en el reinado de Luis XV, las cuantiosas pérdidas que acarreó la Guerra Francesa en India (1754-1763) y el aumento de la deuda generado por los préstamos a las colonias británicas de Norteamérica durante la guerra de la Independencia estadounidense (1775-1783). Los defensores de la aplicación de reformas fiscales, sociales y políticas comenzaron a reclamar con insistencia la satisfacción de sus reivindicaciones durante el reinado de Luis XVI.

Luis XVI, quién contaba con apenas 20 años de edad carecía de condiciones como gobernante pues su carácter era débil, su inteligencia era mediana y se dejo influenciar por su esposa María Antonieta de Austria y por su primo el Duque de Orleans. Dada la grave crisis financiera el rey se vio obligado a llamar al gobierno a dos personajes de reconocida honestidad: R. Jaques Turgot, un hombre de ideas liberales que instituyo una política rigurosa en lo referente a los gastos del estado, y a Malesherves.

Turgot, ministro de hacienda, resumió su plan en esta frase: "Ni banca rota, ni empréstito, ni aumento de impuestos" . Como el plan económico molestaba a la corte Turgot lo presentó gradualmente, pero en 1776, cuando estableció un impuesto que debía ser pagado por todos los dueños de tierras, fuesen o no privilegiados el rey, por instancia de los afectados, lo obligó a renunciar.

Malesherves intentó garantizar los derechos de los ciudadanos, pero también se vio forzado a renunciar. Entonces el antiguo régimen se restableció con todo su vigor.

Para aplacar los ánimos, Luis XVI designó como sucesor de Turgot a Nécker, un banquero ginebrino de sólida fortuna personal y gran reputación como financista. Obtuvo grandes empréstitos que pasajeramente aliviaron la situación financiera. pero estos remedios resultaron ineficaces, porque simultáneamente, aumentaron los gastos públicos como consecuencia de la guerra que estallo entre Inglaterra y Francia, al apoyar esta última a las colonias inglesas de América del Norte. Como los privilegiados no deseaban una reforma de fondo provocaron la caída de Nécker en 1781.

LOS ESTADOS GENERALES:

En 1788, la gravedad de la situación obligó a Luis XVI a llamar nuevamente a Nécker, este sugirió al rey la convocatoria de los Estados Generales (una asamblea formada por representantes del clero, la nobleza, y el tercer estado), exigida también por el pueblo.

Luis XVI accedió finalmente a celebrar unas elecciones nacionales en 1788. La censura quedó abolida durante la campaña y multitud de escritos que recogían las ideas de la Ilustración circularon por toda Francia. Nécker, a quien el monarca había vuelto a nombrar interventor general de Finanzas en 1788, estaba de acuerdo con Luis XVI en que el número de representantes del Tercer estado (el pueblo) en los Estados Generales fuera igual al del primer estado (el clero) y el segundo estado (la nobleza) juntos, pero ninguno de los dos llegó a establecer un método de votación.

A pesar de que los tres estados estaban de acuerdo en que la estabilidad de la nación requería una transformación fundamental de la situación, los antagonismos estamentales imposibilitaron la unidad de acción en los Estados Generales, que se reunieron en Versalles el 5 de mayo de 1789. Las delegaciones que representaban a los estamentos privilegiados de la sociedad francesa se enfrentaron inmediatamente a la cámara rechazando los nuevos métodos de votación presentados. El objetivo de tales propuestas era conseguir el voto por individuo y no por estamento, con lo que el tercer estado, que disponía del mayor número de representantes, podría controlar los Estados Generales. Las discusiones relativas al procedimiento se prolongaron durante seis semanas, hasta que el grupo dirigido por Emmanuel Joseph Sieyès y el conde de Mirabeau se constituyó en Asamblea Nacional el 17 de junio. Este abierto desafío al gobierno monárquico, que había apoyado al clero y la nobleza, fue seguido de la aprobación de una medida que otorgaba únicamente a la Asamblea Nacional el poder de legislar en materia fiscal. Luis XVI se apresuró a privar a la Asamblea de su sala de reuniones como represalia. Ésta respondió realizando el 20 de junio el denominado Juramento del Juego de la Pelota, por el que se comprometía a no disolverse hasta que se hubiera redactado una constitución para Francia. En ese momento, las profundas disensiones existentes en los dos estamentos superiores provocaron una ruptura en sus filas, y numerosos representantes del bajo clero y algunos nobles liberales abandonaron sus respectivos estamentos para integrarse en la Asamblea Nacional.

LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE Y EL INICIO DE LA REVOLUCION:

El rey se dirigió en persona a la "pretendida Asamblea Nacional" cuyos actos declaró nulos y sostuvo que los tres ordenes debían secionar por separado. La asamblea no acató la indicación . Esto significaba que la monarquía había sido vencida por la asamblea, pues el poder legal quedaba virtualmente limitado por el de ésta.

Los revolucionarios fundaron en Versalles una sociedad política a la moda inglesa, popularmente conocido como el Club de los Jacobinos, porque se reunía en el antiguo y deshabitado convento de ese nombre.

El rey se vio obligado a ceder ante la continua oposición a los decretos reales y la predisposición al amotinamiento del propio Ejército real. El 27 de junio ordenó a la nobleza y al clero que se unieran a la autoproclamada Asamblea Nacional Constituyente. Luis XVI cedió a las presiones de la reina María Antonieta y del conde de Artois (futuro rey de Francia con el nombre de Carlos X) y dio instrucciones para que varios regimientos extranjeros leales se concentraran en París y Versalles. Al mismo tiempo, Nécker fue nuevamente destituido. El pueblo de París respondió con la insurrección ante estos actos de provocación; los disturbios comenzaron el 12 de julio, y las multitudes asaltaron y tomaron La Bastilla —una prisión real que simbolizaba el despotismo de los Borbones— el 14 de julio.

Antes de que estallara la revolución en París, ya se habían producido en muchos lugares de Francia esporádicos y violentos disturbios locales y revueltas campesinas contra los nobles opresores que alarmaron a los burgueses no menos que a los monárquicos. El conde de Artois y otros destacados líderes reaccionarios, sintiéndose amenazados por estos sucesos, huyeron del país, convirtiéndose en el grupo de los llamados émigrés. La burguesía parisina, temerosa de que la muchedumbre de la ciudad aprovechara el derrumbamiento del antiguo sistema de gobierno y recurriera a la acción directa, se apresuró a establecer un gobierno provisional local y organizó una milicia popular, denominada oficialmente Guardia Nacional. El estandarte de los Borbones fue sustituido por la escarapela tricolor (azul, blanca y roja), símbolo de los revolucionarios que pasó a ser la bandera nacional. No tardaron en constituirse en toda Francia gobiernos provisionales locales y unidades de la milicia. El mando de la Guardia Nacional se le entregó al marqués de La Fayette, héroe de la guerra de la Independencia estadounidense. Luis XVI, incapaz de contener la corriente revolucionaria, ordenó a las tropas leales retirarse. Volvió a solicitar los servicios de Nécker y legalizó oficialmente las medidas adoptadas por la Asamblea y los diversos gobiernos provisionales de las provincias.

Otras de las consecuencias de la toma de la bastilla fue la revolución agraria y social en la campiña francesa. Los campesinos en armas asaltaron castillos y residencias señoriales; incendiaron los edificios de las oficinas de recaudación de los impuestos, que tan desconsideradamente les gravaban. Los campesinos destruyeron así, violentamente el régimen feudal; la asamblea al saberlo lo aniquiló legalmente.

La redacción de una constitución

La Asamblea Nacional Constituyente comenzó su actividad movida por los desórdenes y disturbios que estaban produciéndose en las provincias (el periodo del 'Gran Miedo'). El clero y la nobleza hubieron de renunciar a sus privilegios en la sesión celebrada durante la noche del 4 de agosto de 1789; la Asamblea aprobó una legislación por la que quedaba abolido el régimen feudal y señorial y se suprimía el diezmo, aunque se otorgaban compensaciones en ciertos casos. En otras leyes se prohibía la venta de cargos públicos y la exención tributaria de los estamentos privilegiados.

A continuación, la Asamblea Nacional Constituyente se dispuso a comenzar su principal tarea, la redacción de una Constitución. En el preámbulo, denominado Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano, los delegados formularon los ideales de la Revolución, sintetizados más tarde en tres principios, "Liberté, Égalité, Fraternité" ("Libertad, Igualdad, Fraternidad"). Mientras la Asamblea deliberaba, la hambrienta población de París, irritada por los rumores de conspiraciones monárquicas, reclamaba alimentos y soluciones. El 5 y el 6 de octubre, la población parisina, especialmente sus mujeres, marchó hacia Versalles y sitió el palacio real. Luis XVI y su familia fueron rescatados por La Fayette, quien les escoltó hasta París a petición del pueblo. Tras este suceso, algunos miembros conservadores de la Asamblea Constituyente, que acompañaron al rey a París, presentaron su dimisión. En la capital, la presión de los ciudadanos ejercía una influencia cada vez mayor en la corte y la Asamblea. El radicalismo se apoderó de la cámara, pero el objetivo original, la implantación de una monarquía constitucional como régimen político, aún se mantenía.

El primer borrador de la Constitución recibió la aprobación del monarca francés en unas fastuosas ceremonias, a las que acudieron delegados de todos los lugares del país, el 14 de julio de 1790. Este documento suprimía la división provincial de Francia y establecía un sistema administrativo cuyas unidades eran los departamentos, que dispondrían de organismos locales elegibles. Se ilegalizaron los títulos hereditarios, se crearon los juicios con jurado en las causas penales y se propuso una modificación fundamental de la legislación francesa. Con respecto a la institución que establecía requisitos de propiedad para acceder al voto, la Constitución disponía que el electorado quedara limitado a la clases alta y media. El nuevo estatuto confería el poder legislativo a la Asamblea Nacional, compuesta por 745 miembros elegidos por un sistema de votación indirecto. Aunque el rey seguía ejerciendo el poder ejecutivo, se le impusieron estrictas limitaciones. Su poder de veto tenía un carácter meramente suspensivo, y era la Asamblea quien tenía el control efectivo de la dirección de la política exterior. El poder judicial sería desempeñado por jueces elegidos por el pueblo. Se impusieron importantes restricciones al poder de la Iglesia católica mediante una serie de artículos denominados Constitución civil del Clero, el más importante de los cuales suponía la confiscación de los bienes eclesiásticos. A fin de aliviar la crisis financiera, se permitió al Estado emitir un nuevo tipo de papel moneda, los asignados, garantizado por las tierras confiscadas. Asimismo, la Constitución estipulaba que los sacerdotes y obispos fueran elegidos por los votantes, recibieran una remuneración del Estado, prestaran un juramento de lealtad al Estado y las órdenes monásticas fueran disueltas.

Durante los quince meses que transcurrieron entre la aprobación del primer borrador constitucional por parte de Luis XVI y la redacción del documento definitivo, las relaciones entre las fuerzas de la Francia revolucionaria experimentaron profundas transformaciones. Éstas fueron motivadas, en primer lugar, por el resentimiento y el descontento del grupo de ciudadanos que había quedado excluido del electorado. Las clases sociales que carecían de propiedades deseaban acceder al voto y liberarse de la miseria económica y social, y no tardaron en adoptar posiciones radicales. Este proceso, que se extendió rápidamente por toda Francia gracias a los clubes de los jacobinos, y de los cordeliers, adquirió gran impulso cuando se supo que María Antonieta estaba en constante comunicación con su hermano Leopoldo II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Al igual que la mayoría de los monarcas europeos, Leopoldo había dado refugio a gran número de émigrés y no había ocultado su oposición a los acontecimientos revolucionarios que se habían producido en Francia. El recelo popular con respecto a las actividades de la reina y la complicidad de Luis XVI quedó confirmado cuando la familia real fue detenida mientras intentaba huir de Francia en un carruaje con destino a Varennes el 21 de junio. El grupo más exaltado de revolucionarios halló en la traición del rey un argumento decisivo para abolir la esclavitud y establecer la república, pero la asamblea quiso limitar los poderes del rey sin suprimir la monarquía.

Luego de más de 2 años de trabajo para poder redactar una constitución moderada, para una monarquía liberal, el rey aceptó la constitución y juró solemnemente acatarla y cumplirla en todos sus detalles. Finalmente, el 30 de setiembre de 1791, los constituyentes declararon terminada su misión, iniciándose el nuevo régimen.

LA ASAMBLEA LEGISLATIVA (1791/1792):

Dentro del nuevo sistema de gobierno, el poder legislativo lo desempeñaba la Asamblea Legislativa, compuesta por una sóla cámara por 745 diputados, políticos, noveles sin la experiencia de los constituyentes, ya que a propuesta de Robespierre, la anterior asamblea aprobó la prohibición de reelegir a sus miembros.

A la asamblea legislativa le tocó aplicar la constitución de 1791.

La monarquía constitucional no alcanzó a durar un año, pues la inestabilidad interior y el comienzo de las guerras de la Revolución con Europa, provocaron una segunda revolución en agosto de 1792, que acabó con la reyecía y estableció la primera república.

Diversas circunstancias crearon un ambiente desfavorable para la consolidación de la monarquía constitucional.

En primer término, el propio rey, quien buscó ayuda extranjera para acabar con la revolución.

En segundo lugar, los nobles difamaron el nuevo régimen y trataron de conseguir la invasión de Francia por las fuerzas imperiales.

En tercer lugar, los católicos, indignados con la constitución civil del clero, se sublevaron en algunas regiones de Francia.

Por último, los mismos revolucionarios estaban divididos. Los constitucionales o fudenses, sostenían la aplicación estricta de la constitución y el mantenimiento integral de los poderes del rey. Los jacobinos buscaron reformar la constitución, reduciendo los poderes del rey. Entre los jacobinos se destacó un núcleo de diputados llamados girondinos, que provenían del departamento de la Gironda, y se convirtieron en dirigentes de la Asamblea Legislativa. Los llamados cordeleros o franciscanos, de tendencia republicana, acaudillados por Danton, joven abogado de gran popularidad, y por el periodista Marat, carecían de influencia en la asamblea, pero la tenían entre el pueblo de París.

El grupo girondino desarrolló una política cada vez más violenta contra Luis XVI. Para desenmascarar al rey, y con la ilusión de extender por Europa los principios revolucionarios, los girondinos propiciaron la guerra, convencidos de que con ella unificarían a los patriotas frente a enemigos comunes.

El deseo de entablar una guerra se extendió rápidamente entre los monárquicos, que confiaban en la derrota del gobierno revolucionario y en la restauración del Antiguo Régimen, y entre los girondinos, que anhelaban un triunfo definitivo sobre los sectores reaccionarios tanto en el interior como en el exterior. El 20 de abril de 1792 la Asamblea Legislativa declaró la guerra al Sacro Imperio Romano.

La lucha por la libertad

Los ejércitos austríacos obtuvieron varias victorias en los Países Bajos austríacos gracias a ciertos errores del alto mando francés, formado mayoritariamente por monárquicos. La posterior invasión de Francia provocó importantes desórdenes en París. El gabinete de Roland cayó el 13 de junio, y la intranquilidad de la población se canalizó en un asalto a las Tullerías, la residencia de la familia real, una semana después. La Asamblea Legislativa declaró el estado de excepción el 11 de julio, después de que Cerdeña y Prusia se unieran a la guerra contra Francia. Se enviaron fuerzas de reserva para aliviar la difícil situación en el frente, y se solicitaron voluntarios de todo el país en la capital. Cuando los refuerzos procedentes de Marsella llegaron a París, iban cantando un himno patriótico conocido desde entonces como La Marsellesa. El descontento popular provocado por la gestión de los girondinos, que habían expresado su apoyo a la monarquía y habían rechazado la acusación de deserción presentada contra La Fayette, hizo aumentar la tensión. El malestar social, unido al efecto que generó el manifiesto del comandante aliado, Charles William de Ferdinand, duque de Brunswick, en el que amenazaba con destruir la capital si la familia real era maltratada, provocó una insurrección en París el 10 de agosto. Los insurgentes, dirigidos por elementos radicales de la capital y voluntarios nacionales que se dirigían al frente, asaltaron las Tullerías y asesinaron a la Guardia suiza del rey. Luis XVI y su familia se refugiaron en la cercana sala de reuniones de la Asamblea Legislativa, que no tardó en suspender en sus funciones al monarca y ponerle bajo arresto. A su vez, los insurrectos derrocaron al consejo de gobierno parisino, que fue reemplazado por un nuevo consejo ejecutivo provisional, la denominada Comuna de París.

La revolución popular del 10 de agosto tuvo grandes consecuencias:

1.- Se suspendió al rey , cesando por consiguiente la vigencia de la constitución de 1791.

2.- Se nombró un consejo Ejecutivo provisional, encargado de las funciones ejecutivas, dirigido por Dantón, verdadero jefe del nuevo gobierno.

3.- Se elegiría, por sufragio universal una convención encargada de revisar la constitución.

4.- Se reconocía la Comuna de París como poder legítimo del estado. Esta comuna estaba en mano de los jacobinos , dirigidos por Roberspierre y Marat.

Entre el 2 y el 7 de septiembre, más de mil monárquicos y presuntos traidores apresados en diversos lugares de Francia, fueron sometidos a juicio y ejecutados. Los elementos desencadenantes de las denominadas 'Matanzas de Septiembre' fueron el temor de la población al avance de los ejércitos aliados contra Francia y los rumores sobre conspiraciones para derrocar al gobierno revolucionario. Un ejército francés, dirigido por el general Charles François Dumouriez, obtuvo una importante victoria en la batalla de Valmy frente a las tropas prusianas que avanzaban hacia París el 20 de septiembre.

LA CONVENCIÓN:

Un día después de la victoria de Valmy se reunió en París la Convención Nacional recién elegida. La primera decisión oficial adoptada por esta cámara fue la abolición de la monarquía y la proclamación de la I República. El consenso entre los principales grupos integrantes de la Convención no fue más allá de la aprobación de estas medidas iniciales. Sin embargo, ninguna facción se opuso al decreto presentado por los girondinos y promulgado el 19 de noviembre, por el cual Francia se comprometía a apoyar a todos los pueblos oprimidos de Europa. Las noticias que llegaban del frente semanalmente eran alentadoras: las tropas francesas habían pasado al ataque después de la batalla de Valmy y habían conquistado Maguncia, Frankfurt del Main, Niza, Saboya y los Países Bajos austríacos. Sin embargo, las disensiones se habían intensificado seriamente en el seno de la convención, donde el Llano dudaba entre conceder su apoyo a los conservadores girondinos o a los radicales montagnards. La primera gran prueba de fuerza se decidió en favor de estos últimos, que solicitaban que la Convención juzgara al rey por el cargo de traición y consiguieron que su propuesta fuera aprobada por mayoría. El monarca fue declarado culpable de la acusación imputada con el voto casi unánime de la Cámara el 15 de enero de 1793, pero no se produjo el mismo acuerdo al día siguiente, cuando había de decidirse la pena del acusado. Finalmente el rey fue condenado a muerte por 387 votos a favor frente a 334 votos en contra. Luis XVI fue guillotinado el 21 de enero.

La influencia de los girondinos en la Convención Nacional disminuyó enormemente tras la ejecución del rey. La falta de unidad mostrada por el grupo durante el juicio había dañado irreparablemente su prestigio nacional, bastante mermado desde hacía tiempo entre la población de París, más favorable a las tendencias jacobinas. Otro factor que determinó la caída girondina fueron las derrotas sufridas por los ejércitos franceses tras declarar la guerra a Gran Bretaña, las Provincias Unidas (actuales Países Bajos) el 1 de febrero de 1793, y a España el 7 de marzo, que se habían unido a la Primera Coalición contra Francia. Las propuestas de los jacobinos para fortalecer al gobierno ante las cruciales luchas a las que Francia debería enfrentarse desde ese momento fueron firmemente rechazadas por los girondinos. No obstante, a comienzos de marzo, la Convención votó a favor del reclutamiento de 300.000 hombres y envió comisionados especiales a varios departamentos para organizar la leva. Los sectores clericales y monárquicos enemigos de la Revolución incitaron a la rebelión a los campesinos de La Vendée, contrarios a tal medida. La guerra civil no tardó en extenderse a los departamentos vecinos. Los austríacos derrotaron al ejército de Dumouriez en Neerwinden el 18 de marzo, y éste desertó al enemigo. La huida del jefe del ejército, la guerra civil y el avance de las fuerzas enemigas a través de las fronteras de Francia provocó en la Convención una crisis entre los girondinos y los montagnards, en la que estos últimos pusieron de relieve la necesidad de emprender una acción contundente en defensa de la Revolución.

El Reinado del Terror

El 6 de abril, la Convención creó el Comité de Salvación Pública, que habría de ser el órgano ejecutivo de la República, y reestructuró el Comité de Seguridad General y el Tribunal Revolucionario. Se enviaron representantes a los departamentos para supervisar el cumplimiento de las leyes, el reclutamiento y la requisa de municiones. La rivalidad existente entre los girondinos y los montagnards se había agudizado durante este periodo. La rebelión parisina, organizada por el periodista radical Jacques Hébert, obligó a la Convención a ordenar el 2 de junio la detención de veintinueve delegados girondinos y de los ministros de este grupo, Pierre Henri Hélène Marie Lebrun-Tondu y Étienne Clavière. A partir de ese momento, la facción jacobina radical que asumió el control del gobierno desempeñó un papel decisivo en el posterior desarrollo de la Revolución. La Convención promulgó una nueva Constitución el 24 de junio en la que se ampliaba el carácter democrático de la República. Sin embargo, este estatuto nunca llegó a entrar en vigor. El 10 de julio, la presidencia del Comité de Salvación Pública fue transferida a los jacobinos, que reorganizaron completamente las funciones de este nuevo organismo. Tres días después, el político radical Jean-Paul Marat, destacado líder de los jacobinos, fue asesinado por Charlotte de Corday, simpatizante de los girondinos. La indignación pública ante este crimen hizo aumentar considerablemente la influencia de los jacobinos en todo el país. El dirigente jacobino Maximilien de Robespierre pasó a ser miembro del Comité de Salvación Pública el 27 de julio y se convirtió en su figura más destacada en poco tiempo. Robespierre, apoyado por Louis Saint-Just, Lazare Carnot, Georges Couthon y otros significados jacobinos, implantó medidas policiales extremas para impedir cualquier acción contrarrevolucionaria. Los poderes del Comité fueron renovados mensualmente por la Convención Nacional desde abril de 1793 hasta julio de 1794, un periodo que pasó a denominarse Reinado del Terror.

Desde el punto de vista militar, la situación era extremadamente peligrosa para la República. Las potencias enemigas habían reanudado la ofensiva en todos los frentes. Los prusianos habían recuperado Maguncia, Condé-Sur-L'Escaut y Valenciennes, y los británicos mantenían sitiado Tolón. Los insurgentes monárquicos y católicos controlaban gran parte de La Vendée y Bretaña. Caen, Lyon, Marsella, Burdeos y otras importantes localidades se hallaban bajo el poder de los girondinos. El 23 de agosto se emitió un nuevo decreto de reclutamiento para toda la población masculina de Francia en buen estado de salud. Se formaron en poco tiempo catorce nuevos ejércitos —alrededor de 750.000 hombres—, que fueron equipados y enviados al frente rápidamente. Además de estas medidas, el Comité reprimió violentamente la oposición interna.

María Antonieta fue ejecutada el 16 de octubre, y 21 destacados girondinos murieron guillotinados el 31 del mismo mes. Tras estas represalias iniciales, miles de monárquicos, sacerdotes, girondinos y otros sectores acusados de realizar actividades contrarrevolucionarias o de simpatizar con esta causa fueron juzgados por los tribunales revolucionarios, declarados culpables y condenados a morir en la guillotina. El número de personas condenadas a muerte en París ascendió a 2.639, más de la mitad de las cuales (1.515) perecieron durante los meses de junio y julio de 1794. Las penas infligidas a los traidores o presuntos insurgentes fueron más severas en muchos departamentos periféricos, especialmente en los principales centros de la insurrección monárquica. El tribunal de Nantes, presidido por Jean-Baptiste Carrier, el más severo con los cómplices de los rebeldes de La Vendée, ordenó la ejecución de más de 8.000 personas en un periodo de tres meses. Los tribunales y los comités revolucionarios fueron responsables de la ejecución de casi 17 mil ciudadanos en toda Francia. El número total de víctimas durante el Reinado del Terror llegó a 40.000. Entre los condenados por los tribunales revolucionarios, aproximadamente el 8% eran nobles, el 6% eran miembros del clero, el 14% pertenecía a la clase media y el 70% eran trabajadores o campesinos acusados de eludir el reclutamiento, de deserción, acaparamiento, rebelión u otros delitos. Fue el clero católico el que sufrió proporcionalmente las mayores pérdidas entre todos estos grupos sociales. El odio anticlerical se puso de manifiesto también en la abolición del calendario juliano en octubre de 1793, que fue reemplazado por el calendario republicano. El Comité de Salvación Pública, presidido por Robespierre, intentó reformar Francia basándose de forma fanática en sus propios conceptos de humanitarismo, idealismo social y patriotismo. El Comité, movido por el deseo de establecer una República de la Virtud, alentó la devoción por la república y la victoria y adoptó medidas contra la corrupción y el acaparamiento. Asimismo, el 23 de noviembre de 1793, la Comuna de París ordenó cerrar todas las iglesias de la ciudad —esta decisión fue seguida posteriormente por las autoridades locales de toda Francia— y comenzó a promover la religión revolucionaria, conocida como el Culto a la Razón. Esta actitud, auspiciada por el jacobino Pierre Gaspard Chaumette y sus seguidores extremistas (entre ellos Hébert), acentuó las diferencias entre los jacobinos centristas, liderados por Robespierre, y los fanáticos seguidores de Hébert, una fuerza poderosa en la Convención y en la Comuna de París.

Durante este tiempo, el signo de la guerra se había vuelto favorable para Francia. El general Jean Baptiste Jourdan derrotó a los austríacos el 16 de octubre de 1793, iniciándose así una serie de importantes victorias francesas. A finales de ese año, se había iniciado la ofensiva contra las fuerzas de invasión del Este en el Rin, y Tolón había sido liberado. También era de gran relevancia el hecho de que el Comité de Salvación Pública hubiera aplastado la mayor parte de las insurrecciones de los monárquicos y girondinos.

La lucha por el poder

La disputa entre el Comité de Salvación Pública y el grupo extremista liderado por Hébert, concluyó con la ejecución de éste y sus principales acólitos el 24 de marzo de 1794. Dos semanas después, Robespierre emprendió acciones contra los seguidores de Danton, que habían comenzado a solicitar la paz y el fin del reinado del Terror. Georges-Jacques Danton y sus principales correligionarios fueron decapitados el 6 de abril. Robespierre perdió el apoyo de muchos miembros importantes del grupo de los jacobinos —especialmente de aquéllos que temían por sus propias vidas— a causa de estas represalias masivas contra los partidarios de ambas facciones. Las victorias de los ejércitos franceses, entre las que cabe destacar la batalla de Fleurus (Bélgica) del 26 de junio, que facilitó la reconquista de los Países Bajos austríacos, incrementó la confianza del pueblo en el triunfo final. Por este motivo, comenzó a extenderse el rechazo a las medidas de seguridad impuestas por Robespierre. El descontento general con el líder del Comité de Salvación Pública no tardó en transformarse en una auténtica conspiración. Robespierre, Saint-Just, Couthon y 98 de sus seguidores fueron apresados el 27 de julio de 1794 (el 9 de termidor del año III según el calendario republicano) y decapitados al día siguiente. Se considera que el 9 de termidor fue el día en el que se puso fin a la República de la Virtud.

La Convención Nacional estuvo controlada hasta finales de 1794 por el 'grupo termidoriano' que derrocó a Robespierre y puso fin al Reinado del Terror. Se clausuraron los clubes jacobinos de toda Francia, fueron abolidos los tribunales revolucionarios y revocados varios decretos de carácter extremista, incluido aquél por el cual el Estado fijaba los salarios y precios de los productos. Después de que la Convención volviera a estar dominada por los girondinos, el conservadurismo termidoriano se transformó en un fuerte movimiento reaccionario. Durante la primavera de 1795, se produjeron en París varios tumultos, en los que el pueblo reclamaba alimentos, y manifestaciones de protesta que se extendieron a otros lugares de Francia. Estas rebeliones fueron sofocadas y se adoptaron severas represalias contra los jacobinos y sans-culottes que los protagonizaron.

La moral de los ejércitos franceses permaneció inalterable ante los acontecimientos ocurridos en el interior. Durante el invierno de 1794-1795, las fuerzas francesas dirigidas por el general Charles Pichegru invadieron los Países Bajos austríacos, ocuparon las Provincias Unidas instituyendo la República Bátava y vencieron a las tropas aliadas del Rin. Esta sucesión de derrotas provocó la desintegración de la coalición antifrancesa. Prusia y varios estados alemanes firmaron la paz con el gobierno francés en el Tratado de Basilea el 5 de abril de 1795; España también se retiró de la guerra el 22 de julio, con lo que las únicas naciones que seguían en lucha con Francia eran Gran Bretaña, Cerdeña y Austria. Sin embargo, no se produjo ningún cambio en los frentes bélicos durante casi un año. La siguiente fase de este conflicto se inició con las Guerras Napoleónicas.

Se restableció la paz en las fronteras, y un ejército invasor formado por émigrés fue derrotado en Bretaña en el mes de julio. La Convención Nacional finalizó la redacción de una nueva Constitución, que se aprobó oficialmente el 22 de agosto de 1795. La nueva legislación confería el poder ejecutivo a un Directorio, formado por cinco miembros llamados directores. El poder legislativo sería ejercido por una asamblea bicameral, compuesta por el Consejo de Ancianos (250 miembros) y el Consejo de los Quinientos. El mandato de un director y de un tercio de la asamblea se renovaría anualmente a partir de mayo de 1797, y el derecho al sufragio quedaba limitado a los contribuyentes que pudieran acreditar un año de residencia en su distrito electoral. La nueva Constitución incluía otras disposiciones que demostraban el distanciamiento de la democracia defendida por los jacobinos. Este régimen no consiguió establecer un medio para impedir que el órgano ejecutivo entorpeciera el gobierno del ejecutivo y viceversa, lo que provocó constantes luchas por el poder entre los miembros del gobierno, sucesivos golpes de Estado y fue la causa de la ineficacia en la dirección de los asuntos del país. Sin embargo, la Convención Nacional, que seguía siendo anticlerical y antimonárquica a pesar de su oposición a los jacobinos, tomó precauciones para evitar la restauración de la monarquía. Promulgó un decreto especial que establecía que los primeros directores y dos tercios del cuerpo legislativo habían de ser elegidos entre los miembros de la Convención. Los monárquicos parisinos reaccionaron violentamente contra este decreto y organizaron una insurrección el 5 de octubre de 1795. Este levantamiento fue reprimido con rapidez por las tropas mandadas por el general Napoleón Bonaparte, jefe militar de los ejércitos revolucionarios de escaso renombre, que más tarde sería emperador de Francia con el nombre de Napoleón I Bonaparte. El régimen de la Convención concluyó el 26 de octubre y el nuevo gobierno formado de acuerdo con la Constitución entró en funciones el 2 de noviembre.

Desde sus primeros momentos, el Directorio tropezó con diversas dificultades, a pesar de la gran labor que realizaron políticos como Charles Maurice de Talleyrand-Perigord y Joseph Fouché. Muchos de estos problemas surgieron a causa de los defectos estructurales inherentes al aparato de gobierno; otros, por la confusión económica y política generada por el triunfo del conservadurismo. El Directorio heredó una grave crisis financiera, que se vio agravada por la depreciación de los asignados (casi en un 99% de su valor). Aunque la mayoría de los líderes jacobinos habían fallecido, se encontraban en el extranjero u ocultos, su espíritu pervivía aún entre las clases bajas. En los círculos de la alta sociedad, muchos de sus miembros hacían campaña abiertamente en favor de la restauración monárquica. Las agrupaciones políticas burguesas, decididas a conservar su situación de predominio en Francia, por la que tanto habían luchado, no tardaron en apreciar las ventajas que representaba reconducir la energía desatada por la población durante la Revolución hacia fines militares. Existían aún asuntos pendientes que resolver con el Sacro Imperio Romano. Además, el absolutismo, que por naturaleza representaba una amenaza para la Revolución, continuaba dominando la mayor parte de Europa.

El ascenso de Napoleón al poder

No habían pasado aún cinco meses desde que el Directorio asumiera el poder, cuando comenzó la primera fase (de marzo de 1796 a octubre de 1797) de las Guerras Napoleónicas. Los tres golpes de Estado que se produjeron durante este periodo —el 4 de septiembre de 1797 (18 de fructidor), el 11 de mayo de 1798 (22 de floreal) y el 18 de junio de 1799 (30 de pradial)—, reflejaban simplemente el reagrupamiento de las facciones políticas burguesas. Las derrotas militares sufridas por los ejércitos franceses en el verano de 1799, las dificultades económicas y los desórdenes sociales pusieron en peligro la supremacía política burguesa en Francia. Los ataques de la izquierda culminaron en una conspiración iniciada por el reformista agrario radical François Nöel Babeuf, que defendía una distribución equitativa de las tierras y los ingresos. Esta insurrección, que recibió el nombre de 'Conspiración de los Iguales', no llegó a producirse debido a que Babeuf fue traicionado por uno de sus compañeros y ejecutado el 28 de mayo de 1797 (8 de pradial). Luciano Bonaparte, presidente del Consejo de los Quinientos; Fouché, ministro de Policía; Sieyès, miembro del Directorio y Talleyrand-Perigord consideraban que esta crisis sólo podría superarse mediante una acción drástica. El golpe de Estado que tuvo lugar el 9 y 10 de noviembre (18 y 19 de brumario) derrocó al Directorio. El general Napoleón Bonaparte, en aquellos momentos héroe de las últimas campañas, fue la figura central del golpe y de los acontecimientos que se produjeron posteriormente y que desembocaron en la Constitución del 24 de diciembre de 1799 que estableció el Consulado. Bonaparte, investido con poderes dictatoriales, utilizó el entusiasmo y el idealismo revolucionario de Francia para satisfacer sus propios intereses. Sin embargo, la involución parcial de la transformación del país se vio compensada por el hecho de que la Revolución se extendió a casi todos los rincones de Europa durante el periodo de las conquistas napoleónicas.

Las transformaciones producidas por la Revolución

Una consecuencia directa de la Revolución fue la abolición de la monarquía absoluta en Francia. Asimismo, este proceso puso fin a los privilegios de la aristocracia y el clero. La servidumbre, los derechos feudales y los diezmos fueron eliminados; las propiedades se disgregaron y se introdujo el principio de distribución equitativa en el pago de impuestos. Gracias a la redistribución de la riqueza y de la propiedad de la tierra, Francia pasó a ser el país europeo con mayor proporción de pequeños propietarios independientes. Otras de las transformaciones sociales y económicas iniciadas durante este periodo fueron la supresión de la pena de prisión por deudas, la introducción del sistema métrico y la abolición del carácter prevaleciente de la primogenitura en la herencia de la propiedad territorial.

Napoleón instituyó durante el Consulado una serie de reformas que ya habían comenzado a aplicarse en el periodo revolucionario. Fundó el Banco de Francia, que en la actualidad continúa desempeñando prácticamente la misma función: banco nacional casi independiente y representante del Estado francés en lo referente a la política monetaria, empréstitos y depósitos de fondos públicos. La implantación del sistema educativo —secular y muy centralizado—, que se halla en vigor en Francia en estos momentos, comenzó durante el Reinado del Terror y concluyó durante el gobierno de Napoleón; la Universidad de Francia y el Institut de France fueron creados también en este periodo. Todos los ciudadanos, independientemente de su origen o fortuna, podían acceder a un puesto en la enseñanza, cuya consecución dependía de exámenes de concurso. La reforma y codificación de las diversas legislaciones provinciales y locales, que quedó plasmada en el Código Napoleónico, ponía de manifiesto muchos de los principios y cambios propugnados por la Revolución: la igualdad ante la ley, el derecho de habeas corpus y disposiciones para la celebración de juicios justos. El procedimiento judicial establecía la existencia de un tribunal de jueces y un jurado en las causas penales, se respetaba la presunción de inocencia del acusado y éste recibía asistencia letrada.

La Revolución también desempeñó un importante papel en el campo de la religión. Los principios de la libertad de culto y la libertad de expresión tal y como fueron enunciados en la Declaración de Derechos del hombre y del ciudadano, pese a no aplicarse en todo momento en el periodo revolucionario, condujeron a la concesión de la libertad de conciencia y de derechos civiles para los protestantes y los judíos. La Revolución inició el camino hacia la separación de la Iglesia y el Estado.

Los ideales revolucionarios pasaron a integrar la plataforma de las reformas liberales de Francia y Europa en el siglo XIX, así como sirvieron de motor ideológico a las naciones latinoamericanas independizadas en ese mismo siglo, y continúan siendo hoy las claves de la democracia. No obstante, los historiadores revisionistas atribuyen a la Revolución unos resultados menos encomiables, tales como la aparición del Estado centralizado (en ocasiones totalitario) y los conflictos violentos que desencadenó.

LAS REVOLUCIONES BURGUESAS

Las Revoluciones Burguesas

La Restauración Europea (1814 - 1830 [para algunos historiadores 1814 - 1848]) y el Congreso de Viena (1814 - 1815). -

En la Restauración se quiere volver a la situación política anterior a 1789, borrando la Revolución.

En 1814, Napoleón es derrotado. Los reyes europeos van a reorganizar Europa, para lo que se reúnen en el Congreso de Viena (1814 - 1815). En él se trató de poner orden después de la invasión napoleónica. El Congreso de Viena tiene un planteamiento, que va a ser el de cambiar el mapa europeo para frenar el expansionismo francés. Esto va a causar problemas, ya que establece unas nuevas fronteras artificiales, uniendo países distintos sin nada en común, lo que a la larga va a provocar incomodidad entre la población.

El nuevo mapa europeo.-

Los países absolutistas crean los llamados "estados - tapón". Consiste en rodear a Francia de estados absolutistas para impedir que la Revolución de 1789 vuelva a suceder. El mapa queda así:

  • Aparece el Reino de los Países Bajos, que une Holanda, Bélgica y Luxemburgo. Ahí está el primer problema, ya que Bélgica tiene un idioma, una cultura, una tradición y una religión diferentes de Holanda y, lógicamente, sus habitantes no quieren esa unión.

  • Prusia consigue la región de Renania.

  • Austria se hace con el poder en Venecia y Lombardía, donde se forma el Reino Lombardo-Véneto bajo soberanía austríaca. También consiguen la región de Toscana. Estas zonas van a rechazar el dominio austríaco y a desear la independencia.

  • Gran Bretaña no recibe territorios en el continente, sino que se hace con varias islas que, posteriormente, van a desempeñar un papel fundamental en su expansión colonial. Estas islas son: Heligoland, en el Mar del Norte; Malta, en el Mediterráneo y las Jónicas, también en el Mediterráneo.

  • Desde el siglo XV, Turquía tenía territorios en los Balcanes, Grecia... Los griegos tampoco querían estar en el Imperio Turco.

Personalidades en el Congreso de Viena.-

En el Congreso de Viena estuvieron presentes representantes de los países absolutistas. Por parte de Austria, Metternich; de Francia, Talleyrand; de Rusia, Nessirode y de Gran Bretaña, Castlereagh y lord Wellington. Vamos a entrar en detalle en dos personajes, Talleyrand y Metternich:

  • Talleyrand: En principio, Francia quedó fuera de las negociaciones del Congreso, pero gracias a su ministro consiguió entrar en las mismas. Talleyrand logró convencer a los otros ministros de que en Francia no era un enemigo de la Restauración y del absolutismo, sino que es la propia Restauración en sí, porque es allí donde se produjo la Revolución y es allí, más que en otros sitios, donde debe restaurarse el absolutismo. Dice que Luis XVIII gobernará según la política tradicional, defendiendo el absolutismo. También dice que no se dará otra revolución y que Francia debe participar en las decisiones internacionales.

  • Metternich: Es el canciller de Austria. Defiende la teoría intervencionista y, por encima de todo, el absolutismo. Insiste que si el absolutismo se ve en peligro en cualquier lugar de Europa, el resto de los países deben defenderlo con ejércitos. Debido a esta teoría intervencionista, después del Congreso de Viena, los países europeosse reunen una vez al año en un congreso, para analizar la situación y mirar si en algún país hay problemas.

La Santa Alianza (1815). -

Es la asociación de los principales monarcas europeos (Zar de Rusia, Emperador de Austria, Emperador de Prusia). Fue una iniciativa del Zar Alejandro I.

Puede parecer una unión sorprendente porque no es un pacto entre naciones, sino entre personas: es una unión de príncipes cristianos que anima no a la cooperación, sino a la fraternidad, como hermanos. Si alguno tiene dificultades, los otros dos deben ayudarle.

Inglaterra no entra porque, al ser una unión personal, el Parlamento no se lo permite al rey, temiendo una vuelta al absolutismo. Más adelante, Talleyrand consigue la entrada de Francia (1816). España también entra, aunque más adelante.

La Santa Alianza creó un brazo armado, una fuerza militar llamada Triple Alianza, que se convierte en Cuádruple Alianza al entrar G. Bretaña. Acaba llamándose Quíntuple Alianza al entrar Francia. España no entra por no poseer un ejército lo suficientemente potente para ello.

Las ideologías burguesas: liberalismo y nacionalismo (1ª mitad siglo XIX).-

La Europa de la Restauración no permite ninguna ideología política más que la del absolutismo. Cualquier otra está en la clandestinidad. En la primera mitad del siglo XIX podemos distinguir dos ideologías principales y clandestinas:

  • Liberalismo: doctrina que defiende los derechos y libertades individuales. Defiende la igualdad jurídica y, rechazando el absolutismo, desea una monarquía constitucional o limitada. El liberalismo presenta dos tendencias:

  • Liberalismo doctrinario (moderado).- es el liberalismo de la alta burguesía. Limita las libertades individuales. Defiende el voto restringido y la monarquía parlamentaria. Además cree que la soberanía debe pertenecer a las Cortes y al Rey. Sostiene que debe haber una Constitución.

  • Liberalismo democrático (progresista).- es el liberalismo de la pequeña burguesía y los asalariados. Defienden las libertades individuales sin restricciones, el sufragio universal y la República. Sostienen que la soberanía debe ser nacional y creen en la Constitución.

  • Nacionalismo: se desarrolla en la clandestinidad hasta 1848. El nacionalismo del siglo XIX es una ideología compleja. Podemos hablar de un nacionalismo liberal, hasta 1848 y de un nacionalismo autoritario y conservador a partir de ahí.

El nacionalismo puede ser independentista (Grecia, Bélgica) o al contrario, unificador (Alemania, Italia), que busca la formación de una nación a partir de la unión de varios territorios.

Nace como un sentimiento, no como una ideología, el sentimiento de ser una nación. Se basa en poseer una lengua, tradiciones, folclore..., comunes que hacen que las personas se sientan unidas. Se convierte en ideología cuando se aspira a formar una nación independiente.

Los orígenes de las ideas nacionalistas están en la Universidad. El nacionalismo surge como reacción a algo: a la invasión francesa de toda Europa y, posteriormente, a los resultados del Congreso de Viena.

En 1807, Fichte publica su obra "Discursos a la nación alemana": en ese año, Alemania se encontraba invadida por los franceses. Fichte anima a su pueblo a expulsar a Francia de su territorio. Curiosamente, la Revolución Francesa afirmaba que "todos los pueblos tienen derecho a disponer de sí mismos", cosa que no ponía en práctica al invadir territorios. Fichte se basa en esta frase para publicar su libro sin que peligre su seguridad.

A partir de entonces, los alemanes comienzan a recordar en sus obras literarias y culturales a la Edad Media, para que la gente del pueblo recuerde su época de máximo esplendor.

Romanticismo (1ª mitad siglo XIX).-

Movimiento cultural que se manifiesta en el arte (escultura, pintura, literatura) y que tiene por ideal principal la libertad individual. Es un sentimiento, una manera de ver la vida que se identifica con la burguesía de su tiempo. Se manifestó también en la ópera. La cultura romanticista es utilizada como un instrumento de propaganda política para dar a conocer el liberalismo y el nacionalismo.

La independencia de Grecia (1820).-

En 1820 hubo una oleada revolucionaria en toda Europa, que fracasó en casi todos los sitios. La excepción la protagonizó Grecia que, con su insurrección contra el Imperio Turco en 1820, consiguió la deseada independencia.

La Revolución Griega es nacionalista porque busca la independencia. Es liberal porque se basa en las libertades y derechos individuales.

Grecia consigue la independencia gracias al apoyo de Rusia y Francia. Esto puede sorprender, ya que estos dos países son absolutistas y están apoyando una revolución de tipo liberal. Lo hacen para que Turquía pierda sus territorios en Europa. Austria y Rusia buscan una salida al mar que no tienen y, al ayudar a Grecia, estos se la darán en caso de necesidad. Este apoyo ruso va a hacer peligrar la Santa Alianza, como ya veremos más adelante.

El apoyo de Francia es por otra causa: en 1820, hubo allí una revolución liberal que hizo que Luis XVIII abriera la mano en cuanto a las ideas revolucionarias.

La Revolución de 1830 en Francia.-

En 1814, en Francia se restaura la monarquía borbónica. Luis XVIII, el nuevo monarca, se da cuenta de que la Revolución había calado en el pueblo, esto es, que el pueblo no había olvidado las conquistas revolucionarias. Para mantener tranquilo al pueblo, el Rey va a conservar algunos logros revolucionarios: la igualdad jurídica, la libertad de prensa, de religión... Estas concesiones fueron hechas en la Carta Otorgada, conjunto de leyes que establecen el marco legal. Se diferencia de la Constitución en que ésta se la da el pueblo a sí mismo y la otra es una concesión del Rey al pueblo.

En 1824, Luis XVIII es sucedido por Carlos X. Este rey es muy diferente a Luis. Quiere ejercer el absolutismo pleno: pretende quitar la Carta Otorgada porque la considera demasiado liberal

En 1830, Carlos X saca unos nuevos decretos: “Las Cuatro Ordenanzas de julio de 1830. En ellas se suprime la Asamblea Nacional y se suspende la libertad de prensa. Hay una situación de crisis económica en Francia debido a la sobreproducción. Además de esta crisis industrial, también hay una crisis agrícola.

La burguesía ve una solución: establecer en el poder un régimen liberal. Para ello estalla una revuelta en las calles, encabezada por la burguesía, los periodistas, los estudiantes y los asalariados.

Tras tres días de barricadas, 27, 28 y 29 de julio, el ejército decide no reprimir la sublevación y Carlos X abdica, dejando el trono. La Revolución triunfa y la burguesía, por miedo a que la revolución se le escape de las manos, no proclama la República y entrega el trono a Luis Felipe de Orleáns. Esto supone el derribo de la dinastía de los Borbones.

Este éxito de la Revolución en Francia anima a otros países a intentar la revolución, como Bélgica y Polonia.

La Revolución de 1830 en Polonia.-

Polonia quedara sometida a Rusia en el Congreso de Viena, lo que generó una situación de incomodidad entre los polacos. La Revolución en Francia los animó a intentar conseguir la independencia. Piensan que pueden contar con el apoyo exterior de Francia y comienzan una sublevación contra Rusia. Al final, Francia no prestó el apoyo esperado y la Revolución Polaca fue durísimamente reprimida por Rusia.

La Revolución de 1830 en Bélgica.-

Bélgica constituye, junto con Holanda y Luxemburgo, el Reino de los Países Bajos. Los belgas son católicos y de lengua francesa y los holandeses, protestantes y de lengua neerlandesa. Aunque la población belga es muy superior a la holandesa (4.500.000 frente a 2.000.000), el número de diputados es igual para ambas y sólo un ministro era de nacionalidad belga.

A partir de 1823, la situación empeora. El gobierno decreta que la única lengua oficial de los tribunales y de la administración sería el neerlandés. Poco después se suprime la libertad de prensa y de enseñanza. Estas circunstancias, sumadas al éxito de la Revolución en Francia, animan a los belgas a intentarlo. El 25 de agosto de 1830, en Bruselas se produce un estallido revolucionario que, con el apoyo de Francia y Gran Bretaña, llevó a la independencia belga. Leopoldo I subió al trono e impuso una monarquía parlamentaria y constitucional.

La Revolución de 1848.-

Esta nueva oleada revolucionaria va a dar al traste con la Restauración. Las causas son varias:

  • Políticas - ideológicas: el poder absoluto por parte de los reyes. La aspiración de la burguesía a conquistar el poder y colocar un régimen liberal. Las ideologías, nacionalistas y liberales.

- Económicas: crisis económica. Es también una crisis financiera, debida a que se invirtió mucho dinero en el ferrocarril e incluso algunos pidieron el dinero prestado.

REVOLUCION INDUSTRIAL

Se ha llamado Revolución Industrial a ciertos hechos que, entre 1760 y 1825 fueron de importancia desiciva en la historia de la economia moderna. De estos hechos, los fundamentales son los cambios introducidos en el sistema de producción de bienes de uso y consumo. Para que el proceso de industrialización pueda llevarse acabo se necesitan ciertas condiciones como demanda de bienes, capital para invertir, etc. Es por eso que solo Inglaterra, Bélgica Francia, estaban a mediados del Siglo XVIII mas adelantados que los demás países Europeos.

En este trabajo me propongo demostrar los cambios que se produjeron en los aspectos económico, cultural, social e industrial entre los países europeos que desencadenaron en una Revolución Industrial.

Hipótesis:

De los países europeos, solo Inglaterra, Bélgica y Francia estaban hacia mediados del Siglo XVIII, en condiciones de colocar al servicio de su industrialización las facilidades exigidas. Las condiciones políticas existentes en Alemania, la falta de colonias, mercados y mano de obra, le impidieron participar de la Revolución Industrial, al igual que Italia por estar derivadas en pequeños Estados, sin excelencia y al no disponer de capitales no pudo tener su propio desarrollo industrial.

Por lo visto, Inglaterra era el país destinado a colocarse a la vanguardia del moderno industrialismo. Los factores que determinaron dicha Revolución fueron principalmente el crecimiento de la población; la abundancia de mano de obra, la amplia disponibilidad de capitales y, en fin, toda una serie de perfeccionamientos técnicos, que inauguraron la era de las maquinas, capaces de explotar fuentes de energía.

Condiciones Previas al Desarrollo Industrial.

Gran Bretaña fue el primer país que empleo el desarrollo industrial. La expansión del comercio y la producción agrícola fueron muy importante para que el desarrollo se cumpliera.

En 1740 Gran Bretaña, tiempo después de la guerra de la Independencia estadounidense duplico el comercio ultramarino. Con el desarrollo del comercio, entre los continentes, los británicos cambiaban sus productos manufacturados por tabaco y azúcar americanos destinados al mercado europeo, también en esta etapa el sistema capitalista logró su definitiva implantación.

Desde 1750 la cantidad de bancos de crédito fue creciendo; se establecieron sistemas de crédito para la industria y el comercio y se multiplicaron las actividades financieras como prestamos, operaciones bursátiles, inversiones en negocios de manufacturas, etc. Además el desarrollo del transporte favoreció el progreso general, el transporte por carretera y el correo agilizado las comunicaciones; que serian perfeccionadas con el impulso del ferrocarril.

A mediados del Siglo XVIII la navegación fluvial en Gran Bretaña fue muy importantes ya que alrededor de 1800 se había constituido muchos canales cuyas líneas de comunicación unían los puertos principales como Liverpool, Bristol y Londres.

La industrialización en Gran Bretaña tuvo características propias y únicas que se desarrollaron a la par de las innovaciones técnicas y administrativas; y que luego fueron llevadas a otros países por los mismos empresarios británicos.

El nacimiento de la industria moderna se vio amparado por el estado Nacional: el nacionalismo y el liberalismo.

Revolución Industrial en Inglaterra:

Inglaterra era el país destinado a colocarse a la vanguardia del moderno industrialismo. Fueron factores muy importantes en el rápido desarrollo de su industrialización sus ávidos mercados internos y ultramarinos; la acumulación de capital posibilitada por el ingente volumen de su comercio y por las operaciones de su banca; la desocupación campesina motivada por el acotamiento de tierras laborales, creadora de un potencial de obreros para los medios urbanos; la disponibilidad de materia primas como la lana, el algodón, el acero y el carbón, también la eficiencia del sistema de comunicaciones y transportes. No hay que olvidar que Inglaterra garantizaba una amplia tolerancia religiosa y en consecuencia emigraron a Inglaterra partidarios de nuevas doctrinas y también judíos. Inglaterra supo magistralmente explotar para sus propios fines las oposiciones entre los Estados continentales. Fue la que saco mayor provecho de las guerras napoleónicas. Casi todos los tratados de Paz le proporcionaban nuevos y numerosos territorios coloniales y bases marítimas. El comercio marítimo quedo mejor asegurado que el de todas las demás potencias, venciendo definitivamente a sus rivales españoles y holandeses. Estos éxitos, en unión de la creciente fuerza del Parlamento, hubieron de elevar la conciencia, la actividad y la riqueza en capitales de las clases burguesas muy por encima del nivel en que esas virtudes se hallaban en el Continente.

En la agricultura inglesa ocupa un importante lugar la ganadería, que requiere pocos brazos, principalmente el pastoreo de las ovejas; y esto daba un sobrante de hombres que se ganaban la vida como trabajadores industriales. La lana, que se produce en Inglaterra en grandes masas y en calidad excelente, hizo que la industria textil inglesa se encuentre a la cabeza. Las industrias productoras y transformadoras del hierro pudieron prosperar, a pesar de la disminución de las privaciones de madera, y hacia fines del Siglo XVIII la producción de hierro de forja fue enormemente facilitada por los adelantos técnicos. También debe agregarse a estos progresos los adelantos de la industria química y el empleo del gas de alumbrado, el industrialismo y el capitalismo moderno no se constituyó primeramente ni en la minería ni en la industria de la lana y del hierro, sino en una industria que al principio era poco atendida, la producción de tejidos de algodón con colores estampados. A los Gobiernos, que, por lo regular, solo atendían a aumentar dentro del país las sumas de dinero, poniendo obstáculos a la importación y dando facilidades a la exportación, estas telas causaban enojo.

Las invenciones y perfeccionamientos, así como sus acoplamientos, fueron en gran parte la obra de pequeños e ignorantes obreros, los cuales, a pesar de que en Inglaterra existía la protección de las patentes, no supieron sacar provecho material de sus inventos y permanecieron en la estrechez.

Inglaterra obtuvo un gran progreso en la industria del algodón donde se empleaba en el año 1838 260.000 obreros. A medida que la energía hidráulica no basto para la multitud de las fabricas, hubo gran pedido de maquinas a vapor y de carbón. El creciente empleo de la maquinaria y la construcción de ferrocarriles, así como el uso del acero para la construcción de los barcos, condujeron la industria del hierro a una posición preeminente en la economia nacional. Aun cuando estas industrias tenían muy buen mercado en el interior, también aumento grandemente la exportación. A principios del Siglo XVIII, la exportación inglesa ascendía al igual que la población, que creció, de 6 millones en el año 1750 a 8, 9 en el año 1801. Estas modificaciones industriales y comerciales dieron lugar a grandes poderes financieros que permitieron a Inglaterra aguantar los veinte años de lucha contra Napoleon. Inglaterra pudo desarrollar una política de impuestos inaudita hasta entonces. Los golpes que sufrió Inglaterra durante el bloqueo continental dificultaron su aprovisionamiento de trigo, pero no pudieron detener sus progresos industriales. Le quedaban siempre los mercados no europeos, y en el continente era tan difícil prescindir de las mercaderías inglesas, que la severidad del bloqueo hubo de cuartearse muchas veces, ya por grandes contrabandos, y por explícitas autorizaciones. En cambio, el centro de Europa, y más tarde también Francia, hubieron de sufrir largas guerras que al termino del periodo de estas, Inglaterra le llevaba al Continente una delantera de varios decenos.

El Pensamiento Económico del Siglo XVIII:

La total mutación de perspectivas económicas correspondiente a las profundas transformaciones agrícolas y a los comienzos de la Revolución Industrial en Gran Bretaña fue acompañada durante el siglo XVIII por un notable auge del pensamiento económico, que se orienta hacia la superación del mercantilismo, doctrina dominante durante todo el siglo anterior tanto la escuela fisiócrata, de origen francés, como la llamada escuela económica clásica, surgida en Gran Bretaña, se caracterizaron por una decidida reacción contra las teorías favorables al control estatal de la economia, contra la identificación de la riqueza de los estados con los metales preciosos acumulados y contra el proteccionismo y las trabas aduaneras. En la base de las doctrinas, preferentemente liberales, se hallaba la convicción -común al pensamiento ilustrado- de que era preciso defender el orden natural sin intervenciones artificiosas y arbitrarias, ni siquiera en economia y la suposición optimista de que la utilidad del individuo debía reanudar necesariamente en favor de la colectividad, aumentando el bienestar y las riquezas generales.

El francés Francois Quesnay fue el principal representante de la corriente fisiócrata. El mismo termino "fisiocracia" aludía precisamente a la tendencia de dejar que dominasen las fuerzas naturales. Para los fisiócratas, la tierra y sus productos eran la única fuente de riqueza; las ocupaciones comerciales y fabriles, en cuanto dedicadas respectivamente al intercambio y a la transformación, no debían considerarse productoras de riqueza, sino actividades secundarias, subordinadas a la agricultura.

La escuela económica clásica, cuyo fundador fue Adam Smith, autor de una obra fundamental, "Investigaciones sobre la Naturaleza y las Causas de la Riqueza de las Naciones", fue a su vez interprete consciente de las necesidades de la nueva sociedad industrial, el derribo de las barreras aduaneras y la exaltación de la ley de la oferta y la demanda. La idea de un mecanismo económico autónomo, capaz de hallar por si solo los equilibrios más favorables a la producción de riqueza, y la de una necesaria coincidencia entre el interés del individuo y el de la sociedad, fueron los grandes principios, no solo económicos, sino en cierta medida también morales y sociales que Smith y su Escuela Económica Clásica llego a una definición de riqueza no concentrada ya sobre los metales preciosos ni sobre la tierra, sino sobre el trabajo humano. Así se abría a los estudios futuros un inmenso campo de meditación.

Revolución Industrial en Francia.

Francia disponía de un gran comercio marítimo y colonial, de numerosos capitales (siempre menor que las potencias marítimas), y la técnica financiera estaba menos desarrollada. El Estado consumía una gran parte de los capitales disponibles por tener su hacienda mal organizada. La concentración comercial iba creciendo.

Por otra parte, en todas las industrias que exigían un material costoso y complicado así como numerosas operaciones destinadas para producir un solo objeto existía ya una concentración en fabricas, anterior a cualquier maquinismo. En la industria del algodón, a la fabricación de "indianas" (que exige gran extensión de terreno para el blanqueo de las telas, grandes edificios para los obradores, grandes locales para el secado, importantes reservas de tela, etc.), se dedicaban, en 1789, cien manufactureros, cuya producción se eleva a 12 millones de libras de telas estampadas.

Existían ya varias sociedades anónimas muy fuertes. En las minas, a partir de 1744, el Estado se reserva el subsuelo, y concede la explotación a grandes companias. La explotación, que hasta entonces se llevaba a cabo en un sinnúmero de pequeños pozos de escasas profundidad por propietarios que a menudo eran campesinos, que achicaban mal, que no apuntaban y que obtenían poco carbón, mejoro muy pronto. Los sondeos sustituyeron a las investigaciones realizadas al azar. En lugar de descender por peldaños tallados en las paredes de los pozos, los mineros utilizaron escalas de hierro, y más tarde, vagonetas movidas por cabrias. La ventilación de las galerías queda asegurada mediante pozos especiales. Para luchar contra las aguas, las paredes de las galerías, fueron recubiertas por ladrillos, se establecieron depósitos, y las pequeñas bombas de mano movidas por un solo hombre fueron sustituidas por grandes bombas accionadas por hombres y caballos.

Al fin se introdujo el maquinismo. Desde 1732 la maquina de Newcomen era utilizada algunas veces en las minas. En cuanto al torcido de la seda, los descubrimientos de Vaucanson permitieron fundar grandes establecimientos. En Aubenas Vaucanson agrupaba 120 depósitos de devanado en un mismo edificio. En cambio, la hiladora seguía siendo una industria casera y rural. Para el algodón, los franceses importaron de Inglaterra obreros y maquinas, en 1789, ya existían fabricas en Brive, Amiens, Orleans, Montargis y Louviers. Apareció también la fundición del mineral de hierro con coque, consecuencia de la cual fue la formación de grandes establecimientos como el de Le Creusot. La primera maquina de vapor de Watt que se utilizó fue la bomba de fuego, a la que se confío la subida de agua para París.

La Extensión del Industrialismo en el Continente.

El único país en donde los progresos de la gran industria caminaba hasta cierto punto parejamente con los de Inglaterra era Bélgica. De 1797 a 1815 le favorecieron los esfuerzos de Napoleon por crear una producción industrial capaz de competir con la iglesia. En la minería de carbón, en la industria del hierro, en la construcción de maquinas, en la industria de las armas y en la mecanización de la industria textil, estaba Bélgica muy por encima de la vida industrial Francesa. Francia se manifestaba conservadora en la vida económica; no hacia nada en el sentido de la producción en masa. Solo se mantenían en el primer puesto en lo referente a producciones refinadas y de buen gusto para los círculos ricos y elegantes de la capital. Bélgica, después de haberse separado de Francia, siguió a pasos agigantados su progreso en la industrialización, con la ayuda, muchas veces, del capital ingles y de los ingenieros ingleses. Todavía hacia la mitad del Siglo XIX sacaba Bélgica sola más carbón que toda Francia. Los progresos industriales de Francia en Lille, Roubaix, Elboeuf y Sedan se encontraban bajo la influencia belga. De algo así como una Revolución Industria en Francia solo se puede hablar de la Alta Alsacia. Cuando cayo el imperio napoleónico, la industria de la Alta Alsacia tuvo buen cuidado de perfeccionar su industria de hilado y tejidos, segun el modelo ingles. El estimulo para el progreso venia dado por la desfavorable situación económica comparativamente con Inglaterra o con los más próximos departamentos franceses. En el terreno de la industria química, tenia Francia una peculiaridad notable. El procedimiento de Leblanc para la obtención de la sosa, que ya había sido explotada en 1789, no obtuvo aplicación en grande hasta que entro en relación con la importancia creciente de la industria textil. Característico de las circunstancias francesas es el hecho de que el telar mecánico, aplicable también a los tejidos valiosos estampados, fue obra de un francés. Los lentos progresos del industrialismo se explican en parte por la preferencia de los franceses hacia la pequeña producción y también por su cuidado de producir calidades de primer orden, que no pueden ser objeto de una producción en masa. La preponderancia de la industria pequeña y media era también consecuencia de gran numero de propiedades aldeanas creadas por la revolución. El aumento de población se mantuvo en limites relativamente modestos en la primera mitad del Siglo XIX. En conjunto puede desirce que los franceses no han carecido de inventiva industrial; pero les faltaban personalidades dotadas de espíritu emprendedor, activo y audaz, para hacer útil a la economia nacional.

A pesar de la Guerra de los Siete Años, Alemania se había desarrollado bastante en lo económico durante el curso del Siglo XVIII. Ni Alemania ni Italia habían alcanzado todavía su unidad nacional a medidos del Siglo XIX; solo en 1870 hicieron sentir su peso con el triunfo de Prusia y la unidad nacional consolidada. Sajonia era el territorio en donde la producción industrial había alcanzó mayor desarrollo. Pero las guerras napoleónicas aniquilaron estos modestos progresos. En Prusia, en la primera mitad del Siglo XIX, la tercera parte de la población se dedicaba a la agricultura. Los señores territoriales de Alemania intentaban explotar la industria en sus capitales mediante labores menudas rígidas administrativamente, lo cual impidió casi siempre una espontanea prosperidad industrial. En los territorios del Rin y de Westfalia es donde existían las condiciones más favorables para un desarrollo de la industria que alcanzara, no el nivel de Inglaterra o Bélgica, pero si mas modesto que el de Francia. Durante la dominación napoleónica esa comarca obtuvo ventajas notables. Todas las instituciones legales que hubieran podido perjudicar a la gran industria fueron eliminadas por completo. Además, el Rin era un medio de comunicación ideal y las carreteras fueron mejoradas extraordinariamente por la administración francesa. La influencia de los ferrocarriles no se hizo sentir hasta después del año 40. La primera línea de buques a vapor, se estableció en 1847 con capital americano. La parte mas importante de la industria alemana era la elaboración de tejidos fibrosos que fue muy importante para la economia alemana ya que se exportaba. En resumen, puede desirce que el desarrollo industrial de Alemania solo durante la mitad del Siglo XIX podía compararse en cierto modo con el de Inglaterra a mediados del Siglo XVIII.

En Estados unidos después de la guerra de Sucesión, se entrego con gran dinamismo a aprovechar los nuevos avances de los países europeos mas adelantados, y en algunos aspectos fue la cuna de grandes innovaciones técnicas.

Los Obreros de la Fabricas.

Por importantes que fuesen las modificaciones introducidas en la composición de las clases burguesas, aparecen como insignificantes frente al hecho de que el industrialismo creo una clase social: el llamado "proletariado" de los obreros de las fabricas. Se conocía de antiguo todo tipo de gente sin medios de vida, mendigos, vagabundos, vagos de todas clases; pero la gran masa de la población que vivía del trabajo estaba incorporada en el organismo social por su pertenecía a las corporaciones, por los derechos de posesión de la tierra o por la servidumbre hereditaria. El sistema de las fabricas se vio obligado a elegir su solar según las condiciones de las energias hidráulicas, de las comunicaciones y de la situación con respecto al carbón y a las materias primas. Trabajó primero con gente que pertenecía a la población de los vagabundos, pero luego la competencia de las fabricas obligó a los descendientes de los obreros organizados y a los trabajadores domésticos a abandonar la tierra en donde sus familias habían vivido de siempre y a ofrecer su trabajo a los fabricantes, dondequiera que estos hubiesen instalado su negocio. La evolución de la gran industria va inevitablemente unida a la disminución del numero de existencias independientes. Por lo cual, al tiempo que se abría camino la industria fabril, carecia también en numero la clase trabajadora. Los que a esta pertenecían no tenían, por lo general perspectiva alguna de pasar a una posición mas segura. Pronto sucedió que las invenciones redujeron la necesidad de brazos, y esto, unidos a los excesos de producción, dejo en la miseria a grandes masas de trabajadores. Otras veces, el florecimiento industrial produjo una fuerte demanda de brazos y atrajo a las ciudades nuevas capas de población. Todos los que se acercaron perdieron todos los lazos de comunidad en cuyos vínculos había transcurrido hasta en entonces su vida. Cuando la elección entre las deshonrosas y duras condiciones de los asilos y el ingreso en el trabajo de una fabrica se planteaba, disputándose los trabajadores las colocaciones, y esta competencia permitía a los patrones dictar condiciones de trabajo inspiradas exclusivamente en el beneficio del negocio. El patron podía ocupar niños y mujeres, de día y de noche, por el tiempo que quisiera; podía pagarle el salario en especie de vales para comprar en negocios que tenían arreglo con el patrón. No había porque tener en cuenta los peligros que las nuevas maquinas implicaban para la inegridad corporal y la vida de los trabajadores. Podía dividirse el trabajo en cuanto fuera preciso, y de esa manera dar tarea a las fuerzas mas debiles y, por lo tanto, mas baratas. En casi ninguna fabrica nadie se ocupaba de que los trabajadores vivieran en las mas elementales condiciones de mortalidad y salubridad, ni de que los hijos tuvieran algún tiempo para recibir educación. En las hilaturas de algodón estaba el aire saturado de polvo espeso y el suelo cubierto de una masa de aceite, polvo y porquerías de toda clase.

A mediados del Siglo XVIII, en Inglaterra los lugares que fueron mas tarde horribles urbes fabriles eran ciudades campesinas, sencillas, con pocos habitantes, con huertos y jardines, con casas a orillas de un arroyuelo de claras aguas. Cien años después, esas pequeñas ciudades se convirtieron en enormes fabricas, cuyo movimiento envolvía como en luto la vida de sus habitantes, es decir, los trabajadores. La época del carbón y del acero condenó a cientos de miles de personas a pasar las mejoras horas de su existencia sumergidas en el seno de la tierra. Esta gran miseria en Inglaterra no fue solo consecuencia de la revolución Industrial. Luego de veinten años de guerra Inglaterra tubo que pagar enormes impuestos; el precio de la subsistencia subió mucho a causa de la importación insuficientes y entonces el valor del dinero disminuyó.

La Lucha de Clases.

Aparecieron: la crisis de superproducción; el aumento de la población y el desarrollo de las ciudades; la formación de una clase de capitalistas industriales; el incremento de una clase de obreros en las fabrica. Los salarios de una parte de dicho obreros han subido; la alimentación y salud han mejorado. Pero importantes fracciones de la población industrial están mal pagas, mal alimentadas, peor albergadas, devoradoras por la "fiebre de las fabricas" y por la tuberculosis. A partir de 1785, estos obreros se agrupan, declaran huelgas, que van acompañadas de violencias contra las maquinas y contra las personas, exigen que el Parlamento dicte una legislacion protectora: empieza la lucha de clases.

Libertad de Industria y Librecambio.

La Revolución Industrial se había producido en Inglaterra sin que se considerase necesario modificar nada en la legislación, que se basaba sobre la concepción corporativa y mercantilista. La fuerza normativa de la practica y la presión de la opinión publica bastaron para dejar sin vigor efectivo la legislación oficial.

Francia, Que seguía a los fisiócratas y a Adam Smith, quiso abolir por completo el régimen corporativo y mercantilista en la industria. Pero los derechos adquiridos eran demasiado fuertes para permitir la victoria de esta audaz política. El 4 de agosto de 1789 fueron establecidas la libertad de comercio y la abolición del feudalismo. La dilatación de las fronteras francesas llevo esta legislación económica liberal a los territorios alemanes y cuando la reforma llamada de Stein-Hardenberg intentó realizar los principios democráticos dentro de la forma política monárquica, entro en vigor, según el modelo francés, la libertad industrial. En el territorio alemán, que había sido teatro de grandes luchas, los progresos económicos ciertamente no habían cuajado lo bastante para hacer que la libertad de industria fuese reconocida como único principio del orden industrial. Después de la derrota de Napoleon, bajo la influencia del romanticismo y retroceso en la legislación reformista de la industria y la agricultura. Prusia siguió vigente con la libertad de industria. La legislación francesa, seguía en vigor en los países de Rin, dejó subsistente en estos la libertad industrial.

Contrariamente al progreso de la libertas de cambio y de industria en el interior, la política comercial seguía, incluso en Inglaterra, las vías de antiguo tiempo, que no siempre eran buenas. Durante las guerras napoleónicas resultaba irrealizable el librecambio internacional, según se creía, por consideraciones militares y fiscales. Después de la guerra, la nobleza territorial, que predominaba en el Parlamento ingles, no quiso saber nada de la supresión de las aduanas, que hubiera perjudicado a las rentas territoriales, siempre crecientes durante la guerra. Pero las clases poseedoras no querían seguir pagando los impuestos que las necesidades de la guerra habían obligado a introducir. Francia tampoco pensaba en soportar la concurrencia de la odiada Inglaterra. Prusia constituyo la única excepción. Los agricultores, que predominaban en el país, no querían admitir el encarecimiento de los productos ingleses, que eran baratos, y la burocracia estaba muy compenetrada con la doctrina del liberalismo ingles y no defendía tampoco la barrera de aduanas. La ley de aduanas de 26 de mayo de 1818 sustituyo a 67 las tarifas locales. La ley de aduanas tenía que llenar dos cometidos: primero, abolir las aduanas provinciales y establecer el librecambio dentro del territorio; pero además, había que poner en armonía las relaciones entre Prusia y el extranjero, con las opiniones modernas de la economía. No hubo por entonces prohibiciones a la importación y a la exportación; fueron suprimidas las aduanas al valor y los derechos de entrada se calculaban por peso, medida o unidad. En varios Estados alemanes parecía imposible el llevar a cabo una política aduanera propia, por la situación y forma de las fronteras. Surgió, la idea de una unión aduanera.

La agricultura inglesa estaba cada día mas incapaz de proporcionar a la creciente población de Inglaterra la subsistencia a precios accesibles. Cuanto mas se serraba a la importación de mercaderías agrícolas, tanto mas fácil era que los países agrarios intensificaran su deseo de crear y desenvolver una industria propia. Para que Inglaterra pudiera competir con ellos era necesario que sus trabajadores obtuvieran las subsistencias a bajo precio pagandoles con productos industriales ingleses.

Proyección socioeconómico de la Revolución.

Las consecuencias de la revolución industrial fueron enormes, y la sociedad todavía las experimenta en la actualidad.

El capital, que hasta mediados del Siglo XVIII era comercial y financiero, se convirtió en industrial. En forma progresiva, en tanto aumentaban las perspectivas de beneficios, ampliándose el campo de las inversiones y se comenzó a prestar dinero sobre las industrias.

La gran masa de la población europea era básicamente campesina y subsidiariamente practicaba una industria domestica. Algunos artesanos seguían todavía fieles a la organización gremial y respetaban los reglamentos de los aprendizajes, pero la mayoría de los obreros ocupados en la metalúrgica y en la minería no estaban agremiados.

Cuando se creo la maquinaria industrial, apareció también la fabrica. Evidentemente, los artesanos y los campesinos no podían comprar las maquinarias por ser demasiado costosas. Durante un tiempo, ese sistema fabril y la pequeña industria domestica coexistieron en rivalidad. Pero a medida que la industria se fue mecanizando, sustituyo al sistema domestico.

El trabajador manual vendía su producto a un capitalista intermediario, del que recibía un salario, pero podía defenderse mejor en tanto también se dedicaba a la agricultura. En las fabricas las maquinas eran las que hacían casi todo el trabajo, y la producción redundaba en beneficio casi exclusivo del capitalista, dueño de la maquina.

Movimientos obreros

EL MOVIMIENTO OBRERO EN EL S.XIX:

Introducción

El movimiento obrero español surge en el contexto europeo y de la revolución industrial, lo que ocurre en Inglaterra en relación con el movimiento obrero sirve de pauta a otros países. Las primeras experiencias obreras tienen como escenario las islas británicas, de ahí pasan a repetirse en el resto de Europa. España no es ajena a estos planteamientos. Por otra parte, el movimiento obrero español, hay que tener en cuenta la timidez de nuestra industrialización, la existencia de un tipo de trabajadores, el jornalero, que es mas voluminoso en el mercado de trabajo español y que en función de sus peculiaridades va a posibilitar a diferencia de lo que ocurre en Inglaterra, el arraigo del anarquismo.

A Orígenes del movimiento obrero.

Primeras acciones

Debemos situarles en el reinado de Isabel II y finales del reinado de su padre Fernando VII. Durante esta etapa el movimiento obrero va a estar relacionado con dos cuestiones bien diferentes. Desde el punto de vista de las acciones llevadas a cabo hay que indicar que inicialmente las actuaciones son individuales y a veces con un cierto carácter desesperado y poco eficaces. En la mayoría de las ocasiones esta relacionado con lo que el movimiento ingles denomina ludismo (palabra que procede de Vet Ludd, que fue quien promociono estas ideas de luchar contra la maquina. Murió en la horca). Son acciones que van contra la maquina, a la que responsabilizan, los obreros, del paro. Estas acciones de destrucción de maquinas están documentadas en Alcoy (Alicante) y Barcelona, contra la introducción de la maquina de vapor; pero las más radicales son en 1854 en Barcelona contras las Selfactinas, movimiento que llego al incendio y destrucción de algunas fabricas.

El ludismo como practica violenta estaba mal encaminado y resulto perjudicial para la clase obrera, el enemigo no era la maquina sino el empresario. A partir de la década de los 40, en el movimiento obrero se toma conciencia de que para defender sus objetivos es preciso unirse. Sin embargo la asociación sindical estaba prohibida por ley y era contraria a las teorías económicas dominantes partidarias de la libertad más absoluta en las relaciones económicas. Por eso las primeras sociedades obreras aparecen como sociedades de ayuda y socorro mutuo, como la fundada en Barcelona en 1840 como Sociedad de Protección Mutua de Tejedores de Algodón.

Estas mutuas se inspiran en el gremio, es decir, se organizan por oficios, incluso dentro de la misma fábrica, lo que favorece la debilidad de las mismas, incluso llegando a producirse enfrentamientos entre ellos.

Son organizaciones apolíticas y corporativas, con el tiempo estas asociaciones obreras se irán inclinando hacia una República y el programa republicano. En realidad, estas entidades sirven para paliar en alguna medida las difíciles condiciones de vida, los afiliados pagan una cuota, así el dinero recaudado se utiliza en los momentos de la huelga, cuando se cae en paro, enfermedad, etc......

En la misma medida irán surgiendo entidades que favorecen la adquisición de alimentos o entidades obreras relacionadas con la promoción de la cultura. Las primeras asociaciones culturales serán los Coros Clavet, surgidos en Barcelona por J.A. Clavet.

Aparecen asociaciones de prensa obrera, ateneos, y son conocidos los locales para reuniones obreras

Expansión de las ideas del movimiento obrero

Las primeras ideas preocupadas por el obrero se conocen como socialismo utópico, esta filosofía se desarrolla básicamente en Francia e Inglaterra, que proponen soluciones tan irrealizables que son inviables.

No ven con buenos ojos el uso de la huelga y propone cambiar el modelo de sociedad por otro mas justo a partir de la educación y de experiencias concretas que sirvan como elementos propagandísticos.

En España el socialismo utópico se propaga a partir de 1840, principalmente en Cataluña y Cádiz. En Barcelona es José Anselmo Clavet el que difunde las ideas del socialista francés E. Cabet, que aparecen recogidas en el libro Viaje a la Icaria. En Cádiz se difunde el pensamiento del socialista utópico francés Charles Fourier y el del ingles Robert Owen, que propone el desarrollo de entidades obreras cooperativas. El pensamiento mas influyente es el anarquismo y marxismo, se difunden en España a partir de 1868.

B Primera internacional obrera en España.

En 1864 se funda en Londres la asociación internacional de trabajadores (A.I.T.) que popularmente va a ser conocida como primera internacional obrera.

En ella se integran organizaciones obreras de algunos países europeos. El conocimiento de la AIT en España se deba a ala llegada a nuestro país en 1868 de un militante internacionalista italiano, Giuseppe Fanelli, que era de ideales anarquistas. Este activista va a crear en Madrid y Barcelona las primeras organizaciones obreras que se integran en la AIT. En 1870 un congreso obrero celebrado en Bonn, fundara la Federación Regional Española de la A.I.T. (F.R.E. de la A.I.T.), en ella se agrupan asociaciones obreras fundamentalmente catalanas, andaluzas y del resto del país en menor medida. Por el mayor peso del ideario anarquista y de las organizaciones moderadas, la FRE se declara apolítica y sindicalista en el sentido de considerar a los sindicatos como el único instrumento al servicio de la causa obrera, también el congreso se declara a favor del recurso a la huelga y el objetivo que persigue es la sustitución del capitalismo por una sociedad colectivista mediante la revolución.

Desde su fundación y hasta su legalización cuatro años mas tarde, la FRE no hará sino que incrementar el numero de organizaciones y afiliados. En 1872 se superan los 12.000 afiliados y en 1879 se superan los 40.000. Las regiones en las que la federación tiene mayor implantación son Cataluña y los jornaleros andaluces.

El principal problema de la FRE va a ser la falta de unidad, las discrepancias entre los afiliados y organizaciones también afiliadas. Primero entre los de ideología anarquista y los de socialista, los anarquistas son mayoritarios y llevara a la expulsión de los socialistas en 1872 que en su mayoría proceden de Madrid y fundaran la Federación Madrileña. Esta situación repite a la inversa lo ocurrido en la AIT.

La división también se da entre los anarquistas, ya que junto a asociaciones moderadas en sus planteamientos que no son partidarias de acciones violentas hay otras que si lo son y se le conoce como el sector Nihilista y van a estar detrás del movimiento Cantonal y que luego van a actuar de manera violenta en Barcelona y Alcoy; esto llevara a la represión por parte del gobierno del movimiento obrero a su conjunto, incluso la República tendrá que reprimir duramente a los obreros.

En 1874 el general Pavía da un golpe de Estado que acaba con la república, e ilegaliza la FRE y las asociaciones obreras con lo que a partir de este momento y hasta 1881 cuando la ley de asociaciones de Canalejas las vuelva a legalizar, tendrán que soportar la represión y la clandestinidad.

C El socialismo.

El socialismo se difunde en nuestro país a partir de la revolución de 1868. El socialismo marxista del que hablamos tiene poco que ver con el socialismo utópico. Este nuevo socialismo que se conoce como científico es creación de dos pensadores alemanes: Carlos Marx y Federico Engles. Por eso estas doctrinas son conocidas como marxistas.

Las ideas de Marx se recogen de manera resumida en el manifiesto comunista, y mas ampliamente en un libro llamado El Capital. El marxismo aboga por una sociedad comunista, sin clases, sin desigualdades de riqueza, a la que se debe llegar mediante una revolución que acabe con el sistema burgués y después de un periodo de dictadura del proletariado en el que se eliminarían de manera definitiva las diferencias de clase.

Marx cree que los trabajadores deben contar con un partido político obrero que responda y defienda sus intereses y que mientras llega el momento de hacer la revolución, se participa en política.

El socialismo, inicialmente aparece integrado dentro de la FRE, en 1872 son expulsados y comienzan una vida al margen del anarquismo. En 1879, Pablo Iglesias, líder por antonomasia del socialismo, formara la Agrupación Socialista Madrileña, que él mismo preside. Es una asociación muy humilde en su inicio, con 25 miembros, de los cuales 16 son tipógrafos y 4 médicos. Años mas tarde, en 1886 fundaran un periódico, el Socialista, y lograra también que surjan otras federaciones socialistas en Vizcaya y Asturias.

Un historiador socialista de la época decía irónicamente de Pablo Iglesias: “Pablo Iglesias es director de un periódico sin lectores y presidente de un partido sin partidarios”

EN 1888 aprovechando la circunstancia de la exposición internacional de Barcelona, las federaciones socialistas de toda España se reúnen y surgirán el PSOE y el sindicato UGT.

Los objetivos del PSOE es convertirse en instrumento para clases de trabajadores de participación política. El socialismo a diferencia del anarquismo, opta por aprovechar el sistema político burgués para influir en la mayoría de las condiciones de trabajo. La participación inicialmente solo permitirá conseguir algunos concejales, el primer diputado socialista fue Pablo Iglesias en 1910 para Madrid.

El sindicato UGT será un instrumento de defensa de los intereses de clase de los trabajadores; en este sentido, la huelga será el medio mas eficaz de presión.

El socialismo tuvo mayor implantación entre los trabajadores mas cualificados y domino fundamentalmente en los sectores de imprenta, ferrocarril y entre los obreros metalúrgicos y mineros. Desde el punto de vista regional: 1ºMadrid, 2ºVizcaya y 3ºAsturias fueron los lugares donde el socialismo tuvo mayor implantación.

Su escaso entendimiento y enemistad con los anarquistas, imposibilito que ambas fuerzas actuaran unidas. Para los socialistas, los anarquistas eran gente que actuaba por impulsos, sin análisis previo de si era o no oportuno, de manera infantil mientras que para los anarquistas el socialismo era acusado de colaborar con la clase burguesa.

Este odio entre ambos fue perjudicial para la causa obrera y debilito a las organizaciones obreras y de alguna manera condujo a la Guerra Civil.

D Anarquismo.

La ideología anarquista en sus orígenes y difusión aparece unida a la expansión en nuestro país de organizaciones afiliadas a la AIT y aparece ligada también a la labor de Giuseppe Agnelli, este anarquista italiano difunde las ideas de Bakunin que propone un modelo de sociedad colectivista, sin deferencias de riqueza, absolutamente libre, donde las libertad del individuo debe ser absoluta y son contrarios a toda estructura de poder; para ellos la organización de la sociedad se realiza a partir de la comuna (es una asociación de individuos integrados con absoluta libertad) Estructuras organistas de mayor rango aparecen a partir de la federación de las comunas.

En este sentido, los anarquistas son apolíticos y no participan en el sistema burgués, para ellos el sistema burgués debe ser destruido mediante la revolución. Años mas tarde del sesenio revolucionario, se difunden las ideas anarquistas de Koprotkin, este ideario es mas radical en sus planteamientos, manteniendo las ideas principales, propone sobretodo la propaganda por la acción; él entiende esto por la acción violenta (bomba, acción terrorista), el método mas civilizado seria la huelga general revolucionaria, quiere decir, parar el país hasta que todo se venga a bajo.

La violencia anarquista muchas veces indiscriminada, fue contraproducente y permitió al gobierno y a los empresarios encontrar excusas para ejercer una durisima represión, que no discrimino a nadie y que solo creo perjuicios a todos.

En 1872 los anarquistas expulsaran a los socialistas de la federación regional española, que se había fundado en 1870. En 1874 esta organización obrera es ilegalizada y será perseguida y tendrá que actuar en la clandestinidad. En 1881 Sagasta aprueba la ley de asociaciones políticas y sindicales, con la que los anarquistas podrán crear ya actuar desde la legalidad, por eso ese mismo año, en Barcelona se funda una nueva organización anarquista llamada Federación de Trabajadores de la Región Española (F.T.R.E.). Esta organización estará desconectada de la Primera internacional, porque la ley lo prohibía expresamente.

La FTRE mantendrá su ideario apolítico aunque dejara abierto la lucha sindical y el uso de la huelga como instrumento. Entre 1881 y 1890 el numero de afiliados se incrementa considerablemente, pasando a cerca de 60.000 afiliados en 1890, cuando los obreros de todo el mundo van a celebrar la conmemoración del primer Uno de Mayo que es tomado como fiesta obrera, con una petición común: el horario de trabajo de ocho horas.

En las manifestaciones que se realizan en nuestro país, estaba claro que la mayoría de los obreros eran de ideología anarquista.

El anarquismo sin embargo en la ultima década del siglo va ver como pierde protagonismo, como se debilita como consecuencia del triunfo de los planteamientos radicales de Koprotkin. El anarquismo va a mostrar su cara mas violenta tanto en Andalucía como en Cataluña, que son las regiones donde el arraigo es mayor.

En Andalucía la violencia anarquista lleva a la ocupación de fincas, asalto de casas-cuartel, quema de iglesias y dura represión del gobierno.

Una parte de los actos de violencia desatados en Andalucía van a estar relacionados con una extraña organización por sus oscuros orígenes, conocida con el nombre de “Mano Negra”. La existencia de esta organización, va a permitir a las autoridades ejercer una represión mas intensa y violenta.

En Cataluña la violencia anarquista va a tener como centro la ciudad de Barcelona y sus calles. En 1893 hay catorce atentados con bomba en Barcelona, pero los sucesos violentos relacionados con el anarquismo catalán son el atentado del Liceo de Barcelona, donde estallaron varias bombas durante una actuación, el atentado contra Cánovas y el atentado contra la procesión del Corpus.

La represión fue dura y discriminada. En el proceso de Montjuic en 1879, cinco anarquistas fueron condenados y ejecutados, y muchos de los absueltos tuvieron que abandonar España. Las acciones violentas de los anarquistas y la dura represión de las autoridades llevaron a los anarquistas a una muy mala situación.

En 1910 determinados sectores anarquistas, entendiendo que para ser eficaces necesitan instituciones bien situadas, crearon un sindicato anarquista: Confederación Nacional de Trabajadores (C.N.T.) que pretendía unir las corrientes Nihilista y Sindicalista, y también pretendía acabar con la violencia indiscriminada.

Movimientos Nacionalistas

Los nacionalismos en la segunda mitad del siglo XIX

El Imperio Austro - húngaro.-

El Emperador Francisco José liberó a los campesinos de la servidumbre y otorgó una Carta Otorgada a su pueblo. Es un monarca que trata de acumular el poder en sus manos. Es autoritario y rechaza la participación del pueblo en la política. Pero su Imperio tiene un gran problema: el nacionalismo.

Hay muchos pueblos y territorios sometidos al Imperio Austríaco, que tienen lengua, cultura e historia distintas. Van a suceder movimientos independentistas. El pueblo que más problemas da al Imperio Austríaco es Hungría, lo que obliga a Francisco José a cambiar el nombre al Imperio Austríaco. Pasa a llamarse Imperio Austro - Húngaro. También concedió a los húngaros una gran autonomía. Comparten Emperador, Carta Otorgada, ministerios... Todo esto lo hace para evitar una Revolución.

En 1916 muere Francisco José. Hay una Guerra Mundial y Austria está metida en ella. En los Tratados de Paz de 1919 desaparece el Imperio Austro - Húngaro y se establecen las Repúblicas de Austria y Hungría, por separado.

El Imperio Ruso.-

Este Imperio era enorme. Estaba gobernado por zares, monarcas absolutos. Es un gigante con los pies de barro. Es muy grande, pero está atrasado. Tiene agricultura tradicional, el 90 % de su población son campesinos, no hay burguesía...

En 1861, fecha muy tardía, Nicolás I concedió la emancipación de los siervos. Se inició una industrialización en Moscú, San Petersburgo..., en las grandes ciudades.

Uno de sus objetivos fue conquistar territorios y llegar al Pacífico, lo que consiguen. Pero tienen otro problema: también quieren llegar al Mediterráneo, a través de los Balcanes, con lo que se gana la enemistad del Imperio Austro - Húngaro. Rusia se mantiene hasta 1917. En plena I Guerra Mundial, estalló una revolución marxista que permitió a los comunistas llegar al poder.

Inglaterra en la segunda mitad del siglo XIX.-

Su reina, Victoria, reinó desde 1837 hasta 1901. A esta etapa se le llama “Era Victoriana”. Inglaterra es la principal potencia mundial, económicamente. Se recogen los frutos de la Revolución Industrial.

Políticamente, Inglaterra tiene muchas colonias y no tiene enemigos en Europa. Su flota es la mejor del mundo. Vive en una política de aislamiento respecto a Europa para evitar tener que intervenir en los conflictos. Esto implica estabilidad política. El comercio crece, los obreros tienen trabajo, los burgueses están satisfechos...

Se produce una evolución política. Se permite a la burguesía participar en la política. Hay dos partidos: liberal y conservador. Su único problema es Irlanda: existe entre ellas un conflicto de religiones: protestante - católica. En Irlanda, la sociedad es agrícola y se cultiva la patata.

A finales del siglo XIX le salen dos rivales económicos a Inglaterra: EE.UU. y Alemania, que desarrollan una industria muy moderna, aunque muy tardíamente.

Francia.-

Hay dos etapas: una, de 1852 a 1870. Es el II Imperio Francés, con Napoleón III como presidente. La segunda, la República. Hablaremos de la primera etapa.

En 1848 triunfó la Revolución en Francia. Daba paso a un gobierno provisional progresista formado por los revolucionarios. Se convocan elecciones y ganan los conservadores. Luis Bonaparte es nombrado presidente. En 1852 se autocorona emperador.

El Imperio Napoleónico fue apoyado por casi toda la sociedad. La burguesía lo apoya porque quiere estabilidad para sus negocios. Esto permite un desarrollo de la economía. Napoleón busca el apoyo del pueblo y practica una política exterior para conseguir el apoyo de sus ciudadanos. Esta política busca llegar a la unidad de los franceses mediante el nacionalismo. Trata de que tengan un proyecto común, que se sientan unidos. Lo consigue mediante la conquista de colonias en América y África. A partir de 1860, algunos fracasos de esa política producen rechazo al emperador y al gobierno.

Francia y Prusia estuvieron en guerra. En 1870, gana Prusia y Napoleón tiene que abdicar. Se proclama la III República. Se forma un gobierno conservador.

EE.UU. en la segunda mitad del siglo XIX.-

Algunos historiadores sostienen que el desarrollo económico de los Estados Unidos se produce a principios del siglo XIX. Otros piensan que es posterior (segunda mitad del siglo XIX).

Las colonias americanas alcanzan en 1783 la libertad. Aprueban la Constitución y establecen una organización democrática. Estaban muy poco pobladas, pero los emigrantes europeos del siglo XIX se fueron a Norteamérica, lo que provocó un crecimiento de la población. Por la costa este llegaron ingleses e irlandeses y, en menor medida, italianos, alemanes... y por la oeste, los chinos.

Económicamente, EE.UU. tenía tres partes:

  • Norte: con minas de hierro y carbón. Industrializado y con comercio.

  • Sur: plantaciones de algodón.

  • Medio Oeste: agrícola y ganadero.

La Guerra de Secesión:

En 1860 Lincoln abolía la esclavitud. Los Estados del Sur, cuya economía se basaba en los esclavos, se oponen a la liberación de los negros. Lincoln declara la guerra al Sur y estalla la Guerra de Secesión. Triunfan los Unionistas (Norte) sobre los Confederados (Sur) en 1865. La esclavitud queda abolida, pero la aceptación de los negros no se produce hasta la década de 1960.

Tras la guerra, la economía sigue creciendo. Aumentan las libertades y el sufragio universal. El voto femenino se consigue en 1920.

Japón.-

Fue un país cerrado en a las influencias de Occidente durante mucho tiempo.

A principios del siglo XIX Japón es un país tradicional, tiene un emperador, que reside fuera de la capital. Es considerado un dios. Es absolutista total, pero esto es en la teoría. En la práctica, el poder está en los terratenientes. La población japonesa es rural y vive de la agricultura. Japón, en pleno siglo XIX, está en el mismo grado de desarrollo que Europa en la Edad Media. Se da el feudalismo. Cada señor de la tierra tiene poder total sobre su territorio. Se vive en pequeñas poblaciones, sin comercio, con una economía autosuficiente y de subsistencia.

Más adelante, EE.UU., y Europa en menor medida, tratan de entrar en contacto comercial con Japón. Buscan un mercado para vender mercancías. Buscan también materias primas. Japón se niega a este comercio y prefiere permanecer aislado. EE.UU. obliga a Japón a comerciar con dos puertos, primero, que posteriormente se irán ampliando.

En la segunda mitad del siglo XIX, en Japón se producen transformaciones políticas y económicas. El Emperador se establece en Tokio y preside un gobierno, el Gobierno Iluminado. Una gran reforma es la abolición de la servidumbre. Los siervos de la tierra son liberados. Éstos van a la ciudad, donde comienza a haber mucha mano de obra. Comienzan a desarrollarse las industrias. En el último tercio del siglo XIX se produce la Revolución Industrial en Japón. Otra reforma fue una democratización del Estado: sufragio restringido, Constitución...

En 1945 fue la primera vez que un emperador se dirigió a su pueblo. Fue en un comunicado echo por la radio, tras las tragedias de Hiroshima y Nagasaki. Pedía que se firmara la paz con EE.UU.

El éxito de su industrialización lleva a Japón a querer conquistar otros territorios. Desarrollan una política imperialista, lo que les lleva a dos guerras: contra China (1894 - 1895) y contra Rusia (1904 - 1905). En la primera guerra, que gana, consigue algunos territorios. En la segunda, derrota a Rusia y consigue apartarla de los territorios chinos.

La Unificación Italiana.-

Tras el Congreso de Viena, Italia quedó dividida en siete Estados. Un largo proceso permitirá crear el Reino de Italia.

Durante la década de 1850 aumentaron los movimientos liberales y nacionalistas, que propugnaban la expulsión de los austríacos, la unión de los italianos y un régimen de libertades. Surgió el Risorgimento, en defensa del sentimiento nacional.

La Guerra contra Austria.-

El rey de Piamonte, Víctor Manuel II, y su Primer Ministro, el conde de Cavour, dirigieron un amplísimo movimiento liberador contra Austria y unificador de los Estados italianos.

En 1859, Piamonte declaró la guerra a Austria, con la ayuda francesa. Se consiguió liberar Lombardía. Saboya y Niza fueron entregadas a Francia. En Módena, Parma y Toscana se hicieron plebiscitos y eligieron la Unificación. Poco después, Garibaldi desembarcó en Sicilia con 1000 voluntarios e hizo caer la Monarquía de Nápoles.

Proclamación del Reino de Italia.-

En Turín, un Parlamento proclamó el Reino de Italia bajo el reinado de Víctor Manuel II; quedaban fuera Venecia y Roma. Se completa la unificación con la unión de Venecia en 1866 y la de Roma, en 1870, al retirarse las tropas de Napoleón III de allí.

Italia desde 1870.-

Fue una monarquía constitucional, con libertades. Pero tenía problemas: las diferencias entre el Norte industrial y el Sur agrícola.

Los héroes de la Unificación.-

  • Conde de Cavour: Primer Ministro de Piamonte. Defensor de la monarquía. Político liberal - conservador.

  • Giuseppe Mazzini: Intervino en conspiraciones y revueltas en 1848. Ocupó Roma y estableció la República, que sólo duró unos meses.

  • Giuseppe Garibaldi: Reunió más de 1000 voluntarios (los Mil Camisas Verdes) para luchar contra los Borbones de Nápoles y Sicilia. Aunque su ideología era republicana, acató la Monarquía de Víctor Manuel II por el bien de su patria.

La Unificación Alemana.-

La Confederación Germánica quedara dividida en estados tras el Congreso de Viena. Eran más de treinta estados. Había mucha rivalidad entre Austria y Prusia. Austria temía el nacionalismo, porque para ellos significaba disgregación. Prusia era una potencia industrial con monarquía autoritaria.

En 1862 Guillerme I, rey de Prusia, nombró canciller a Bismarck, que supo aprovechar el nacionalismo para conseguir la unificación alemana bajo dominio prusiano. Manejó las divergencias entre Austria y Prusia, por el dominio de unos ducados para conseguir el estallido de la guerra austro - prusiana (1866). Prusia venció y se firmó la paz. Austria quedaba eliminada de la futura Alemania unida. Poco después, Bismarck unió Prusia a los Estados alemanes del norte, creando la Confederación de Alemania del Norte.

La Guerra Franco - prusiana.-

Los Estados del sur se mantuvieron fuera de la Confederación, porque unirse a ella significaba someterse a Prusia. El proceso de unificación quedó paralizado. Bismarck consideró que una guerra contra un enemigo común permitiría la unificación definitiva. Este enemigo iba a ser Francia. Bismarck provocó la declaración de guerra. Ganó Prusia.

El Imperio Alemán.-

La victoria hizo que los Estados del Sur se unieran y en enero de 1871 fue restaurado el Imperio y el rey de Prusia, Guillerme I, fue proclamado emperador alemán. Bismarck fue canciller hasta 1890. Alemania era la segunda potencia económica europea, después de Inglaterra.

La figura de Bismarck.-

Otto von Bismarck pertenecía a una familia de nobles prusianos conservadores, monárquicos y antifranceses. Durante la Revolución de 1848, se mostró totalmente antiliberal. En 1862, fue nombrado canciller. A partir de ese momento, su labor estuvo encaminada al engrandecimiento económico y político de Prusia. Empezó a arreglar la unificación, enfrentándose a Austria y Francia.

Después de conseguir la unificación y de lograr que el nuevo estado fuese una gran potencia, su actividad en las relaciones con otros países le permitió dirigir la politica internacional de Europa, por lo que recibio el sobrenombre de “canciller de hierro”. Dimitió en 1890.

El Colonialismo del siglo XIX

El colonialismo europeo es un movimiento que se produce fundamentalmente en el último tercio del siglo XIX. Consiste en que los países europeos conquistan otros continentes de forma muy rápida. Algunos países colonialistas son Bélgica, Francia, Inglaterra...

Causas del colonialismo.-

Son de dos tipos: económicas y políticas:

  • Económicas:

  • Comercial: crisis económica de súper producción en Europa en los años 1872 y 1873. Se trata de solucionar con medidas proteccionistas: proteger la producción nacional frente a la competencia extranjera. Se consigue poniendo aranceles aduaneros, tasas. Esto no funcionó y la crisis siguió empeorando. Se buscó otra solución, más efectiva: llevar a ultramar el excedente europeo, ya que las colonias son un buen mercado.

  • Inversión: en Europa sobra capital para invertir. Como no hay garantías de éxito, los inversores van a las colonias.

  • Materias primas, productos agrícolas: se encuentran en las colonias y se venden en Europa. Son necesarios.

  • Mano de obra barata: es más rentable la mano de obra de las colonias que la europea.

  • Políticas: las vemos claramente en estos dos ejemplos.

  • EE.UU.: cuando se da el imperialismo no tiene problemas económicos. Va a participar en el por estas razones:

· Potencia internacional.- desarrolla el imperialismo para convertirse en una potencia internacional.

· Nacionalismo.- el colonialismo permite hacer pensar a los norteamericanos que pertenecen a un gran país.

· Estrategia.- conquistar determinados puntos permite tener bases navales americanas en el Pacífico y en el Caribe. En caso de una guerra, siempre se podrán usar.

  • Francia: en 1871 fue derrotada en guerra por Prusia. Se da un sentimiento de humillación. El gobierno de la III República fomenta la expansión colonial. Las causas políticas son prácticamente las mismas que las estadounidenses, pero también se dan las económicas.

Justificaciones del imperialismo.-

Se justifican creando una ideología basada en el racismo. Una de sus bases es creer que el colonialismo tiene una misión civilizadora, considerando que los únicos civilizados son los “países grandes”. El resto es considerado incivilizado y salvaje. Esta ideología racista generó en Europa un sentimiento de superioridad. Pero también hubo una dura crítica al imperialismo. Los socialistas y los miembros de los sindicatos obreros fueron los que más duramente lo criticaron.

Los más moderados lo justifican diciendo que es una solución a la crisis capitalista europea.

La expansión colonial.-

  • Cronología: se inició en el último tercio del siglo XIX. Hubo dos excepciones a esta fecha, Francia y Gran Bretaña, que la iniciaron antes.

  • Colonizadores:

  • Soldados.

  • Emigrantes (trabajadores).

  • Políticos y funcionarios.

  • Misioneros (católicos y protestantes).

  • Exploradores.

  • Conquista: el ejército de la metrópoli es más poderoso. Algunos indígenas se rendían (pacto) y otros no, entonces los conquistaban por medio de la guerra.

  • Conflictos coloniales: son conflictos territoriales entre naciones europeas. Se dan cuando dos o más naciones se disputan un territorio. Llegó a haber guerras. La idea del Imperio Continuo que tenían varias metrópolis fue el origen de muchos de ellos. Gran Bretaña quiere establecer un imperio en África de norte a sur. Francia de oeste a este, por el norte de África. Por último, Portugal, también de oeste a este, pero por el sur. Hubo conflictos de Gran Bretaña con Francia, primero, y con Portugal, después. Ganó los dos y estos dos países tuvieron que abandonar la idea de Imperio Continuo.

  • Vías de comunicación: siempre han interesado las vías de comunicación de las metrópolis con sus colonias. Con África es relativamente fácil, pero con Asia no. Para solucionar este problema, los franceses, por medio de un arquitecto (Lesseps) se embarcan en la construcción, con autorización egipcia, del Canal de Suez. Los ingleses se dan cuenta de la importancia económica del canal y negocian con el sultán de Egipto la compra de sus acciones. Se realizó esta operación y el canal pasó a ser franco - británico.

Los grandes imperios coloniales.-

  • El imperio colonial británico: era el más grande del mundo. La India era la colonia más rica, por sus productos y su población. Era un gran mercado. Fuera conquistada entre 1845 y 1848 por una empresa privada inglesa, la Compañía de las Indias Orientales. En 1857 estalló una revuelta de los componentes indios de las tropas inglesas (cipayos). Fue difícil contenerla, por lo que, al conseguirlo, la reina Victoria transfirió el poder al Estado. Fue proclamada Emperatriz de la India (1876). Más adelante, los ingleses hicieron expediciones militares para reforzar las fronteras indias. Conquistaron Beluchistán, Birmania y al este de Asia, Malasia. En África realizaron conquistas desde el valle del Nilo hasta el océano Índico y Sudáfrica, donde tuvieron que luchar con antiguos colonos holandeses (boers).

  • El caso del Congo: en África sólo quedaban dos estados independientes: Liberia y Abisinia. El reparto que se dio en África ocasionó enfrentamientos. En Congo, concretamente, confluían las ambiciones de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Portugal y la Asociación Internacional para la Explotación y Colonización de África, del rey Leopoldo II de Bélgica. Para evitar enfrentamientos militares, las potencias europeas se reunieron en la Conferencia de Berlín (1885). Allí decidieron las normas para la ocupación de tierras en África y aprobaron que Congo pasara a ser propiedad de la Asociación Africana del rey Leopoldo. A su muerte, lo legó al reino de Bélgica.

  • El caso de Marruecos: A finales del siglo XIX, el reino de Marruecos era uno de los pocos países africanos que seguía siendo independiente. Francia intentó ocuparlo. Se produjo una crisis porque el emperador Guillerme I de Alemania se opuso (1905). En 1906, en la Conferencia de Algeciras, se decidió que Marruecos sería dividido como protectorado entre Francia y España. En algunas zonas hubo una fuerte resistencia. En el norte, Abd-el-Krim le causó algunos problemas al ejército español.

  • El problema chino: China estaba dominada por unos monarcas de origen distinto que la población, por lo que eran considerados extranjeros. Era un país enorme, muy poblado, un mercado ideal para las grandes potencias. Intentaron conquistarla, sin conseguirlo, pero ocuparon algunos puertos y, después, tras las guerras del opio (1840-1858), le impusieron los llamados “Tratados Desiguales”. China era obligada a comprarles productos a las potencias, que llegaron a dominar todo su comercio y hasta sus ferrocarriles. Esto provocó revueltas contra los monarcas extranjeros, pero las metrópolis las repelieron.

Organización política y explotación económica de las colonias.-

  • Organización política: había tres tipos de colonias:

  • Colonias de explotación:

· Población: indígena.

· Gobierno: metrópoli (mediante un gobernador).

· Colonia sometida a la metrópoli.

  • Colonias de poblamiento:

· Población: colonos.

· Gobierno: propio (toma sus propias decisiones).

  • Protectorados:

· Salen de un pacto entre los indígenas y los colonizadores.

· La metrópoli permite que se mantenga el poder indígena.

· Población: indígena.

· Gobierno: indígena (política interior) y metrópoli (política exterior.

  • Explotación económica: se explota a los indígenas, para obtener beneficios, que son siempre para la metrópoli. Hay varios tipos de explotación:

  • Explotación agrícola (plantaciones).

  • Explotación mineral (por el Estado o por particulares).

  • Explotación de fuentes de energía.

  • Explotación de materias primas.

  • Explotación de la mano de obra indígena, que se ocupa de todo lo anterior.

La economía colonial se basa en impedir el desarrollo industrial de las colonias. Esto beneficia a la metrópoli y perjudica a la colonia. Otra forma de perjudicar a las colonias es mediante un comercio injusto: la colonia sólo puede comerciar con su metrópoli, con precios impuestos por la metrópoli, muy bajos. La metrópoli vende productos caros (industriales, totalmente elaborados) y los compra baratos a la colonia (materias primas, sin elaborar, agrícolas, minerales...).

La sociedad colonial.-

Es una sociedad dual: por un lado, colonizadores; y por otro, indígenas. No conviven entre ellos. Comparten el territorio, pero sin mezclarse. Cada sociedad tiene su propia organización. Es una sociedad racista, ya que no hay contacto entre colonizadores e indígenas.

La sociedad de los colonizadores vive acomodadamente. Tiene poder político - económico.

Dentro de la sociedad indígena podemos distinguir dos grupos:

  • Dirigentes políticos de las tribus: son los que pactaron con la metrópoli. Van a mantener su status social y económico.

  • Trabajadores: son la gran mayoría. Son empleados en cualquier actividad que sean necesarios.

Consecuencias del colonialismo.-

En las colonias, tuvo consecuencias positivas y negativas:

  • Positivas:

  • Mejora de la sanidad.

  • Aumento de la población.

  • Alfabetización y educación de la población.

  • Negativas:

  • Se destruyó la sociedad indígena.

  • Explotación económica total.

  • Le fueron cambiados al indígena sus valores: se le inculcó el trabajo como uno de ellos, cuando nunca lo fue. Además, no tienen conciencia de ser pagados por este trabajo, ya que no conocen el dinero.

La principal causa negativa fue el proceso de aculturación (pérdida de la cultura propia) que se produjo entre los nativos, al recibir la cultura exterior, de la metrópoli.

ESPAÑA EN EL S. XIX (1800-1868)

PRINCIPALES FACTORES DE LA DERROTA FRANCESA

-La forma de guerra irregular, la guerrilla. Los guerrilleros practicaban un método nuevo de lucha, al no plantear batalla abierta, y limitarse a perturbar las comunicaciones del ejército invasor hostigándolo incansablemente.

-El desconocimiento francés del terreno. En esto residía la ventaja guerrillera. Fue fundamental, por ejemplo en la victoria de Bailén.

-La ayuda inglesa. Los ingleses desembarcaron en Portugal y amenazaron, con dejar cortado al ejército francés del sur de España.

EL RESTABLECIMIENTO DEL ABSOLUTISMO

A su regreso a España, tras su cautiverio en Francia, Fernando VII decidió afirmar el carácter absoluto de su poder rechazando la Constitución, y toda la obra de las cortes de Cádiz. Con esta postura, su reinado se convirtió en un enfrentamiento entre absolutistas y liberales.

En esta primera etapa, dominaba por los absolutistas, los liberales fueron constantemente acosados. También, se restauró el funcionamiento del Tribunal de la Inquisición, se devolvieron a los conventos las tierras que los liberales les habían incautado, y a los nobles su poder y sus privilegios.

LAS CAUSAS DE LA EMANCIPACIÓN

La emancipación de la América española fue un acontecimiento trascendental para América y para España. Estas son las circunstancias:

-Desde 1808, España se encontraba ocupada por las tropas de Napoleón y los territorios americanos se vieron obligados a tomar decisiones ellos solos, sin esperar instrucciones de la metrópoli.

-Además esta experiencia de autogobierno estaba guiada por el ejemplo de la independencia de las colonias norteamericanas de Inglaterra y por las ideas de la Revolución Francesa.

LOS PARTIDOS POLÍTICOS

Dos grandes partidos se alternaron el poder: moderados y progresistas.

Al frente de los moderados se coloca el general Narvaéz. Es un partido que otorga bastantes prerrogativas al rey y se inclina por mantener el papel político de la aristocracia.

Los progresistas, dirigidos por el general Espartero, restringen las facultades reales y defienden la soberanía nacional, inclinándose por el derecho de voto de todos los ciudadanos, y el debilitamiento del papel de los nobles.

ESPAÑA EN EL S.XIX (1868-1900)

LA REVOLUCION DE SEPTIEMBRE

Un grupo de generales encabezados por Serrano y Prim, se alzó en septiembre de 1868, destronó a Isabel II, y formó un gobierno provisional. Es la llamada revolución de septiembre, cuyas causas fueron: el deterioro político del régimen, y la crisis económica.

Esta crisis económica fue agraria. En las ciudades se formaron Juntas Revolucionarias, que defendían el sufragio universal.

Los revolucionarios de septiembre convocaron elecciones, formaron un Parlamento y aprobaron una nueva Constitución. Tres fueron las innovaciones que introdujeron en la vida política Española: el sufragio universal masculino, la libertad de cultos, y la defensa sin límites del principio de la soberanía de la nación.

Si la nación era soberana, las Cortes podían decidir si querían una monarquía o una república. Se inclinaron por la monarquía y fue elegido rey un joven príncipe Italiano, Amado de Saboya.

LA MONARQUÍA DEMOCRÁTICA DE AMADEO I

Amadeo I, debía su trono a una votación en un parlamento. El asesinato de Prim, por los mismos días en que desembarcaba en Cartagena procedente de Italia.

LA REPUBLICA ESPAÑOLA

La I República (1873) duró once meses, se caracterizó por una gran inestabilidad política: cuatro presidentes de gobierno en menos de un año.

Además la República tubo que enfrentarse a demasiados problemas:

-La reactivación de la guerra carlista.

-El problema cantonal. Muchas ciudades y comarcas se declararon autónomas.

Los republicanos habían hecho demasiadas promesas, pero ya en el poder, no pudieron cumplirlas y el descontento popular aisló al régimen.

Comenzaron a pensar en el retorno de los Borbones.

LA RESTAURACIÓN DE LA MONARQUÍA

La restauración tuvo un protagonista: Antonia Cánovas, que se había iniciado en la política al lado de O´Donell, y conocía perfectamente la historia española y no estaba dispuesto a que se repitieran los errores del pasado. Su primera preocupación fue conseguir que Isabel II abdicara sus derechos en su hijo, el príncipe Alfonso.

Le preocupaba que los cambios políticos en España se hicieran mediante un golpe de fuerza, creía que el rey debería regresar por un movimiento de opinión publica.

Esto no fue así, Cánovas, tuvo que aceptar los hechos consumados, Alfonso XII era proclamado rey por otro pronunciamiento.

LA VIDA ECONÓMICA EN EL SIGLO XIX

La propiedad agrícola. España siendo un país agrario, sabemos que la mayoría de los españoles eran campesinos.

Atrajo a los nuevos ricos, los burgueses, que acumulaban sus fortunas con el comercio y las invertían en parte en la compra de propiedades agrarias, en vez de orientarlas hacia la industria.

Se modernizo la agricultura, con la utilización de nuevas técnicas de cultivo, y herramientas más eficaces. Se especializó por regiones. En el centro, de los cereales; en las zonas frías, la patata. Esta divisan geográfica, hacia la venga a las restantes regiones.

LA DESAMORTIZACIÓN

Se llamaban tierras amortizadas a las que, por pertenecer a monasterios o ayuntamientos, no pagaban impuestos ni podían ser vendidaso repartidas en herencia. Estas tierras, se explotaban defectuosamente, privando a la agricultura de unas cosechas para impulsar la economía y mejorar la suerte de los campesinos.

Luego a su venta en subastas se denomina desamortización.

Fueron los gobiernos progresistas los que la llevaron a cabo.

LA TARDIA INDUSTRIALIZACION ESPAÑOLA

La existencia de abundante hierro en Vizcaya era conocida, hacia 1840, un grupo de familias emprendedoras formó la primera Sociedad Anónima para explotar el hierro con métodos modernos. Aparecieron los primeros altos hornos. De esta forma la producción de hierro se multiplico por cinco.

El centro de la siderurgia vasca fue Bilbao. En 1902, tres grandes compañías, se fusionaron y se produjo esa fase de crecimiento rápido de poblaciones en torno a Bilbao. Y de aparición de los primeros grandes bancos españoles, como el Banco de Bilbao y el Banco de Vizcaya. Aunque la mayor parte del carbón asturiano se exportaba al País Vasco, también nacieron en Asturias, por lo que, también se convirtió, aunque mas débil.

CATALUÑA, LA FÁBRICA DE ESPAÑA

Cataluña que se concentró en la industria del algodón. A través del puerto de Barcelona se realizaba la importación de la materia prima procedente de América. En los años ochenta, Cataluña vivió una euforia económica conocida como “la febre del or”

Imperio Continuo: algunos países pretenden construir un imperio a lo largo de todo un territorio, sin encontrarse por el medio con colonias de otros países.