Forestación y Deforestación en Argentina

Zonas, Áreas protegidas. Parques, Reservas Nacionales. Desarrollo Sostenible. Causas, Consecuencias de la Deforestación. Cooperación internacional

  • Enviado por: Romina Graciela Asunción
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 32 páginas
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Universidad Católica de Salta

Subsede Gendarmería Nacional

“Forestación y deforestación en la Argentina”

Fecha de entrega: 26 de octubre de 1999.

INTRODUCCION

La utilización de maderas como combustible, la exportación de maderas duras como fuente de divisas y el afán por abrir nuevas tierras para el cultivo, la ganadería o la extracción de minerales, son las causas principales de deforestación.

Deforestación es el desmonte total o parcial de las formaciones arbóreas para dedicar el espacio resultante a fines agrícolas, ganado o de otro tipo.

Argentina y los países en desarrollo explotan sus bosques principalmente como fuente de divisas para pagar su deuda externa. Pero en muchos casos la explotación requiere nuevas inversiones que solo pueden ser asumidas si se recurre a nuevos préstamos, por lo que la deuda aumenta en lugar de disminuir. Mientras, la superficie arbórea continua disminuyendo a ritmo galopante.

A principios del siglo XX, la Argentina tenía más de cien millones de hectáreas de bosques naturales. Al inicio de los noventa, la superficie arbolada apenas llegaba a los 35 millones de hectáreas y cada año se pierde por tala, para aprovechar la madera, una 500.000 hectáreas.

En ocasiones, maderas valiosas que deberían usarse en la construcción de muebles se destinan a postes y traviesas.

La tala indiscriminada, es decir sin respetar la tasa de renovabilidad es uno de los principales desastres que ha originado el hombre.

Al no haber árboles el viento arrastra la capa superior y fértil del suelo, y el agua lleva esta misma capa a las profundidades del océano.

Al perderse la cobertura vegetal se produce además una tremenda pérdida de la diversidad biótica.

A continuación se va a desarrollar este tema mas detalladamente, dando, algunas posibles soluciones a este gran problema mundial.

CAPITULO 1: “DEFORESTACION POR ZONAS”

Pampa: posee la llamada estepa o seudo estepa de gramíneas. Al norte, al este y en el extremo austral emergen vestigios de lo que en otros tiempos fueron bosques nativos.

La exuberancia de la selva en las islas del delta y en la rivera del Río de la Plata, completando el variado mosaico florístico de la Provincia.

La acción del hombre, mediante agricultura, ganadería e industrias, ha desdibujado el paisaje original; mas aun, no debe existir porción del territorio que no este modificado, salvo zonas serranas, las deprepeciones y los costados de las vías férreas. (figura 1)

Paraná: esta comprendido dentro del denominado Amazónico. Es sinónimo de selva misionera y entra al territorio de la provincia a través de los ríos mesopotámicos, formando selvas en galerías.

Ocupa el delta del Paraná y algunas zonas de la rivera del mismo nombre hasta Punta Lara (Ensenada).

Actualmente esta casi destruida, pudiendo hallarse elictos que han sido declarados reservas naturales.

Todo se ve afectado por la contaminación atmosférica de las zonas industriales vecinal.

También se ven amenazadas por la acción del hombre en cuanto al talado y la ocupación de áreas desmontadas para diversos destinos (urbanos e industriales). Un ejemplo lo constituye el Delta, donde más de la mitad de s superficie se encuentra en producción forestal y otra parte esta dedicada a los cultivos frutihortícolas. (figura 3)

Talares: esta región dedicada a la agricultura, ha sido explotada y desmontada casi totalmente.

Originariamente estaba constituida por el bosque xerófilo que se extendía, hasta fines del siglo pasado.

En cuanto a la tala, con la especie dominante (algarrobo), se presenta como un bosque de poca altura cuyos ejemplares poseen un tronco, de leño duro.

Este ha sido perseguido para la obtención de leña, sobre todo después de las dos grandes guerras de este siglo, aunque el bosque se regenera fácilmente, el aspecto cambia debido a los rebrotes de la base adquiriendo una aspecto arbustivo.

Calden: centro y sur de San Luis y centro de la Pampa.

La explosión de madera para combustible, a la que fue sujeto de madera desenfrenada hace casi imposible determinar hoy el área que potencialmente alcanzaron estos bosques.

Los bosques que se encuentran son de calden, asociado con algarrobo incienso.

Monte: se encuentra en el extremo sur de la Provincia de Buenos Aires y en la Patagonia.

Es poco desarrollado el paisaje arbóreo debido al clima ya que se acumulan las lluvias en una sola estación.

Pampeana: abarca la mayor parte de la provincia incluyendo Tandilia y Ventana.

Las vegetaciones estepa, alternando con matorrales, etc.

Actualmente se cree que la ausencia de árboles puede deberse a la competencia que ejercen los pastos sobre las especies leñosas.

Esta se divide en tres distritos:

  • ORIENTAL: abarca norte de Buenos Aires, provincia de Santa Fe y al sur

  • Con Corrientes. Toda la zona se halla bajo cultivos o esta recargada de haciendas, por lo cual la vegetación prácticamente ha desaparecido y ha sido remplazada por especies exóticas.

    Los pastizales son el bioma mas modificado por la acción del hombre.

  • OCCIDENTAL: limita con la oriental.

  • Posee una estepa graminosa, esta vegetación dominante, aunque actualmente esta prácticamente destruida por la acción del hombre, solo se conserva en los médanos y suelos salobres.

  • AUSTRAL: abarca la zona sur de la provincia. La vegetación dominante es la estepa

  • De gramíneas que hoy prácticamente ha desaparecido por la acción antropógena.

    CONCLUSION:

    Como se desprende, son muchos los factores que han iniciado e inciden sobre el -->[Author:L]paisaje original de la provincia de Buenos Aires.

    El denominador común es el hombre quien en busca de un provecho inmediato en el uso de los recursos naturales no ha medido las consecuencias de su accionar.

    La deforestación, dejan al desnudo los suelos y permiten el incremento de la presión directa del viento y de las lluvias.

    Cada vegetal esta potencialmente amenazado, algunos ya se han extinguido, otros están en vías de extinción y por ello que debe ser compromiso de todos salvaguardar los recursos génicos de nuestra tierra.

    CAPITULO 2: "Áreas protegidas de la deforestación"

    La influencia del hombre en los ecosistemas se ejercen principalmente como consecuencia de la explotación de los recursos naturales, provocando una alteración en la estructura del sistema ecológico y llegando a provocar la extinción de dichos recursos.

    Debido a la importancia que significa mantener dichas áreas, es imprescindible tanto conservar, preservar como proteger.

    Estos términos que a simple vista parecen semejantes pero en sus significados son diferentes.

    Una forma de conservar es preservar los recursos naturales. Preservar es mantener al recurso en su estado actual, antes de que sea deteriorado.

    Protección es defender un conjunto de especies en forma aislada de la influencia ejercida por las acciones antrópicas, evitando así su modificación, con el fin de mantener inalterable los lugares, dándole un carácter de intangibilidad.

    Un logro de la civilización actual son las áreas protegidas, en las cuales las especies protegidas se liberan de las presiones que alteran su equilibrio.

    En estos lugares se sigue los siguientes objetivos:

    *Preservar la vida natural, de la actividad humana del hombre.

    *Establecer, por medio de investigaciones, las consecuencias, en los ecosistemas, del.

    Impacto producido por las actividades del hombre sobre la naturaleza.

    *Posibilitar que las generaciones presentes y futuras puedan gozar de los Paisajes

    Natural.

    Pero la creación de parques y reservas no eliminan en forma total, el riesgo que corre la naturaleza, ya que se realiza en áreas reducidas y limitadas.

    Mientras el hombre continúe abusando e los recursos naturales con su actividad desaprensiva en relación con la creación de reservas naturales para salvar la Naturaleza.

    Parques Nacionales:

    Cuando se desarrolla la tecnología, comienza a hacer un uso indebido y excesivo de los recursos naturales y degradados.

    Surgen entonces los parques nacionales, para detener o minimizar los daños provocados por el progreso.

    Argentina es el tercer país del continente que crea parques nacionales. El primero surge de la donación que realizo el Dr. Francisco P Moreno, en 1903, al Gobierno Nacional, de 3 leguas cuadradas de territorio, ubicadas en la región de Río Negro, con el fin de crear un parque nacional. Dicho territorio fue la base del futuro Parque Nacional del Sur, creado en el año 1922, hoy Parque Nacional Nahuel Huapi.

    Estas áreas, pertenecen al patrimonio del territorio del Estado Nacional. (figura 1)

    Reservas Nacionales:

    Estas, también pertenecen al Estado. Siguiendo la legislación vigente (ley 10907), y se clasifican en:

  • Parques Provinciales: son reservas naturales, las cuales se han escogido por su atractivo natural. En ellos hay 5 zonas:

  • Zona intangible: para uso científico.

  • Zona primitiva: solo actividades científicas y algunas recreaciones, con estricto control.

  • Zona de uso extensivo: conservar con un mínimo de impacto antrópico.

  • Zona de uso intensivo: se permite realizar variadas actividades.

  • Zona de uso especial: se incluyen actividades e instalaciones, no superando el 5 % del total.

  • Reservas Naturales Integrales: en estas áreas solo se permiten realizar actividades científicas, limitando el libre acceso.

  • Tratan de que la Naturaleza evolucione sin perturbaciones. También se trata de recuperar aquellas especies degradadas.

    c) Reservas Naturales de objetivos definidos: según el objetivo que persiga la reserva se diferencian:

  • Reservas Botánicas: para aprovechamiento utilitario o para impedir la desaparición

  • De especies amenazadas.

  • Reservas Escénicas(sitios naturales): son lugares que por su valor estético se ha prohibido toda actividad que pueda alterar su composición.

  • Reserva Educativa: ubicada en zonas urbanas.

  • Reserva de objetivos mixtos: estas están destinadas a 2 o más objetivos.

  • Reserva de uso múltiple: orientada a la investigación y experimentación con el fin de hacer un uso adecuado y sostenido del medio y los recursos naturales. La provincia de Buenos Aires cuenta con tres reservas de uso múltiple, ellas son: Isla Trinidad, Embudo y Bermejo.

  • Ejemplos de Parques:

  • Parque Pereyra Iraola: se localizan los partidos de Berazategui y Ensenada. Este parque junto con los bosques de Ezeiza y Campo de Mayo, constituyen los 3 grandes espacios verde que actúan como pulmón de la región metropolitana.

  • Parque Ernesto Torquist: uno de los más antiguos del mundo. En 1959 fue declarado Monumento Natural (figura 2).

  • Ejemplo de Reservas Naturales Integrales:

  • Isla Solís: se localiza en La Plata.

  • Selva del Río de la Plata: se ubica en el partido de Ensenada, fue creada recientemente, constituye una ampliación de la preexistente reserva "Selva Marginal de Punta Lara".

  • Bahía de Samborombón: abarca Todillo y Castelli y fue declarada Monumento Natural.

  • Rincón de Ajo: se encuentra en General Lavalle, complementa a la de Samborombón.

  • Dunas del Atlántico: se localiza en Mar Chiquita y además es una reserva de agua potable.

  • Isla Laguna Alsina: pertenece a Guamini. (figura 2)

  • Ejemplos de Reserva Natural de objetivos definidos:

  • Isla Martín García: esta en el partido de La Plata. Actualmente se permite una población estable y/o temporal.

  • Talar, Laguna Salada Grande: Localizada en el partido de General Madariaga. (figura

  • Ejemplos de Reservas de uso múltiple:

  • Isla Botija: se encuentra en Zarate -Delta del Paraná.

  • Isla Trinidad, Embudo y Bermejo: abarca los partidos de Bahía Blanca y Villarino.

  • Bahía San Blas: pertenece a Patógenos y comprende las islas Gama, Flamenco, Sud, de los Riachos, de los Cesares y los bancos: Nordeste y Culebra. (figura 2)

  • CAPITULO 3: "Proyecto para forestar comercialmente"

    Capital Nacional:

    La propuesta hecha por la empresa creadora "MLB forestal S.A.", es promover en la zona nordeste del país, la instalación de una masa boscosa de pinos de 20000 hectáreas mediante pequeños inversores a un plazo mediano (6 años).

    Los inversores obtienen subsidios por parte del estado, por forestar, siendo el cupo máximo de hectáreas 300 mediante la Ley Forestal.

    Se aspira a obtener un bosque diferenciado, que produzca la máxima cantidad de madera de la mejor calidad, al costo mínimo.

    La capitalización final se produce con la venta de la madera al llegar a la tala rasa del bosque, disponiendo nuevamente de la tierra para otros emprendimientos o bien para realizar en el mercado de tierras zonales.

    Se obtiene una mayor biodiversidad en el ambiente, dado que el negocio busca como cantidad de plantas para él ultimo corte, se forma un sotobosque que le da una mayor perdurabilidad a todas las especies que existan en la zona ya que crecen como maleza sin molestar a la planta.

    También se produce un mantenimiento de los paisajes.

    El proyecto se realiza en Corrientes y Misiones ya que allí se produce un mayor crecimiento de pinos que va de 25 a 35 toneladas por año.

    CAPITAL EXTRANJERO:

  • Empresa Arauco: de origen chileno, compro la papelera existente en el Alto Paraná y esta haciendo un aserradero que va ha ser él más grande de América Latina.

  • Empresa Proticio: de origen chileno, adquirió 50 hectáreas de campo e instalo una papelera en Santo Tome.

  • Empresa Pérez Compán: inauguro el 1 de septiembre del corriente año un aserradero que triplico su producción.

  • Empresa Maciza: de origen chileno se dedica a tableros.

  • Empresa Flechas: de capital holandés, quien se asocia con Albano para realizar un emprendimiento en Virasoro.

  • Empresa Danse Forestal: de origen alemana, se dedica a la obtención de madera de calidad, terciados, etc.

  • Unión de Bancos Suizos: se dedica a comprar empresas forestales para invertir con accionistas europeos.

  • PROYECTO A FUTURO

    Actualmente sé esta programando la creación de bonos verdes, que es un subsidió otorgado a aquellos inversores que inviertan en forestación o sea zonas boscosas, este subsidio va ha ser pagado por los países industrializados.

    Capitulo 7:"ALTERNATIVAS PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE"

    En esta sección se presentan una serie de alternativas al statu quo, que pueden minimizar los impactos negativos de la deforestación tropical. Las mismas se enfocan en el sector forestal, en otros usos de la tierra en competencia con el uso forestal y en las políticas gubernamentales que guían el desarrollo. Están agrupadas en tres grandes categorías: la protección y el manejo de los bosques existentes, el desarrollo socioeconómico y las reformas políticas e institucionales. Algunas de las alternativas cubren más de una de estas categorías generales.

    Protección y manejo de los bosques existentes

    Apoyo a las redes de áreas protegidas - Una de las acciones más directas para detener la deforestación es la creación de redes de áreas protegidas, en las que los bosques estén protegidos contra la explotación. La United Nations Conference on the Environment and Development (UNCED) apoyó el objetivo de que las naciones protejan 12 por ciento de su superficie territorial para conservar su flora y fauna natural.

    Aunque se acordó en principio, esta buena intención está todavía lejos de convertirse en una realidad.

    Se necesita un mayor apoyo para establecer nuevas áreas protegidas y mantener las redes nacionales y regionales existentes de áreas protegidas y corredores biológicos, escogidos estratégicamente como representantes de los ecosistemas y la biodiversidad del mundo. Las áreas protegidas deben ser suficientemente grandes para ser representativas de los ecosistemas en cuestión y de las etapas de su sucesión natural. El apoyo necesario incluye planes innovadores de financiamiento para proporcionar a los organismos responsables con ingresos a largo plazo garantizados para sus operaciones en el campo, fortalecimiento institucional de los cuerpos gubernamentales y no gubernamentales y mejoramiento de la investigación, la educación y las oportunidades de capacitación.

    Las medidas de protección no deben desarrollarse de manera aislada de las necesidades y las expectativas de la población de los alrededores y de otros usuarios del recurso forestal. Estas medidas deben ser herramientas aceptables para las sociedades en las cuales se aplican. Ningún enfoque particular será adecuado para todas las circunstancias. El personal en el campo debe estar adecuadamente capacitado, razonablemente remunerado y debe ser sensible a las percepciones de la población local. Para que las áreas protegidas tengan la oportunidad de alcanzar su objetivo, las actividades humanas alrededor de las áreas protegidas deben ser más sostenibles. Las actividades de desarrollo que son ecológicamente sensitivos, como la agricultura sostenible, el manejo forestal adecuado o el ecoturismo, deben promoverse en las zonas de amortiguamiento, e incluso dentro de algunas áreas protegidas. Las convenciones internacionales relacionadas con las áreas protegidas y su biodiversidad, como Ramsar, CITES y las convenciones sobre biodiversidad y cambio climático firmadas en el marco de la UNCED, necesitan mayor apoyo.

    Adopción de enfoques de manejo forestal conjunta y/o de bosque modelo - En reconocimiento de la necesidad de involucrar a las poblaciones locales en la planificación y la implementación de programas de manejo de los bosques, países como India, Zimbabwe y Honduras han desarrollado nuevos enfoques para manejar y compartir el recurso. Estos enfoques se caracterizan por acuerdos entre el gobierno y las comunidades locales, lo que crea verdaderas relaciones de cooperación para el manejo y el aprovechamiento conjunto de los beneficios del recurso forestal. Dado un marco de políticas adecuado, estas experiencias exitosas pueden reproducirse en otras partes.

    En 1991, Canadá inició un programa destinado a establecer una red modelo en operación en el desarrollo sostenible de los bosques. El programa se expandió internacionalmente en el año siguiente como parte del compromiso de Canadá con la UNCED. Uno de los objetivos de los bosques modelo es el de reunir a los usuarios del recurso forestal para desarrollar nuevas soluciones en el manejo del mismo. La red promueve la cooperación internacional y el intercambio de información. Estos bosques modelo apoyan la participación de todos los grupos de interés en las decisiones de manejo del recurso y en la aplicación de las tecnologías de la ciencia forestal y de las ciencias sociales.

    Mejoramiento de la calidad de la base de información del recurso forestal - A pesar de los numerosos inventarios forestales llevados a cabo en el pasado, nuestro conocimiento de la extensión y la composición de los recursos disponibles del bosque tropical es aún lamentablemente inadecuado, particularmente en lo que respecta a los valores no maderables y hasta ahora no comerciales. Es necesario hacer un inventario exhaustivo de los recursos, no sólo de árboles maderables sino de la flora, fauna, suelos y recursos hídricos. Se requieren también sistemas de monitoreo regulares para medir los cambios en la cubierta forestal y relacionarlos con los cambios en la política pública y en el desarrollo de programas en otros sectores.

    Nuevas tecnologías ofreces promesas considerables para una mejor evaluación del recurso forestal. La tele-detección, que utiliza imágenes radar, sistemas de posicionamiento geográfico y sistemas de información geográfica que puedan asistir en la evaluación de la cubierta forestal y en la identificación de áreas problemáticas. Los sistemas basados en satélites tienen la ventaja de estar disponibles para los asesores independientes que no están inhibidos por preocupaciones nacionales de seguridad o sensibilidad política.

    Adopción de medidas de explotación forestal sostenibles - Los bosques deben ser manejados para que continúen prestando sus funciones vitales para el medio ambiente y realizando su enorme potencial económico. Aquellas tecnologías de manejo que se revelaron exitosas deben utilizarse más ampliamente como primeros pasos en el cambio de la tala de explotación al uso forestal inteligente. Aunque hay muchas preguntas sin respuesta sobre cuáles son los sistemas silviculturales realmente sostenibles para los bosques tropicales, existen muchas buenas prácticas bien conocidas que pueden emplearse más ampliamente, lo que mejorará el manejo forestal y reducirá la degradación que la tala produce en los bosques y su susceptibilidad a la deforestación. Las medidas pueden incluir el funcionamiento en virtud de un plan de manejo que refleje las normas nacionales de manejo forestal, restringiendo la tala a los bosques de "producción" y mejorando la construcción y el mantenimiento de caminos de acceso y de arrastre, preservando las zonas de amortiguamiento a lo largo de los cursos de agua, minimizando el daño producido por la tala y adoptando medidas para garantizar la adecuada regeneración de la masa forestal explotada.

    Para que ello ocurra, debe establecerse un patrimonio forestal permanente, utilizando medidas de protección adecuadas en sí mismas y desde el punto de vista social. Las mejoras al manejo forestal requieren la adopción de compromisos sinceros por parte del gobierno y de la industria para que se produzcan cambios reales. Es necesario concientizar a los responsables de tomar las decisiones claves para que ello suceda.

    Durante los últimos cinco años, más de 100 países, representando aproximadamente el 90 por ciento del área forestal global y países que comercian con productos forestales, han participado en el desarrollo de criterios e indicadores para el manejo sostenible de los bosques. Se han iniciado una cantidad de iniciativas independientes, incluyendo el proceso de Montreal y el de Helsinki, referido a los bosques boreales y templados, la Propuesta Tarapoto para el bosque tropical amazónico y el proceso Lapaterique para América Central. Estos criterios e indicadores pueden constituir herramientas para la evaluación de tendencias en el estado de los bosques y para la promoción del manejo forestal sostenible. Este interés general fue estimulado por el deseo de los técnicos forestales de tener un entendimiento común de lo que significa el manejo forestal sostenible y así tener una base común para monitorear e informar progresos realizados. Los criterios e indicadores no sólo se interesan en el comercio de la madera, sino que son una forma más completa de manejo forestal y llegan hasta el fondo del organismo regulatorio del sector. Dichos criterios e indicadores, sin embargo, serán inútiles a menos que los gobiernos se comprometan a utilizarlos para efectuar ajustes de políticas dentro y fuera del sector forestal.

    También ha habido mucho interés en la certificación de la madera como medio de estimular a los productores a satisfacer normas ambientales para la tala de los mismos. El "Forest Stewardship Council (FSC)" es una organización independiente, sin fines de lucro y no gubernamental, que fue fundada en 1993 como organismo acreditador para la certificación de la madera. Para que los productos forestales puedan llevar la "etiqueta verde" de FSC, estos tienen que satisfacer las normas de manejo forestal de la organización, definidas en sus "Principios y Criterios para el Manejo Forestal".

    La certificación ofrece mucha promesa en aumentar el nivel de manejo forestal, aunque hay asuntos críticos que deben resolverse antes de que pueda ser verdaderamente operativa. Uno de los más difíciles es el de la "cadena de custodia" y los factores logísticos de separar los productos de madera certificados de los no certificados cuando son trasladados del bosque hacia los aserraderos y finalmente al mercado.

    La certificación puede contribuir a reducir la degradación controlando la corta ilegal de madera, normalizando las operaciones forestales mediante la aplicación de planes de manejo que incluyan medidas de protección y controles para limitar la conversión indiscriminada de los bosques naturales a plantaciones. Las medidas destinadas a mejorar el manejo forestal y los beneficios derivados de los bosques reducirán el riesgo de deforestación.

    Desarrollo socioeconómico

    Mejoramiento de la productividad de la agricultura de subsistencia y de la ganadería extensiva - La baja productividad de la agricultura de subsistencia (roza y quema) y de la cría extensiva de ganado es de particular interés para el sector forestal. Se ha invertido muy poco en el sector agrícola para mejorar estas actividades, dada su importancia relativa a la gran cantidad de personas involucradas en ellas. Las inversiones en el sector agrícola han favorecido las cooperativas agrícolas sostenidas por el estado, y dedicadas a la agricultura comercial, y a las empresas corporativas ganaderas, situadas generalmente en la parte baja de los valles arables. Existen alternativas viables a los métodos tradicionales para las tierras marginales situadas en las laderas, como labranza mínima de la tierra, plantaciones por curvas de nivel, compostado, cubiertas vegetales, árboles de forraje y áreas cerradas al pastoreo. Se necesita urgentemente más inversión en programas adicionales de extensión para promover estas alternativas, así como planes de crédito innovadores que dará acceso a los agricultores a los recursos financieros necesarios para mejorar sus métodos agrícolas. El aumento de la productividad de las tierras agrícolas y de los terrenos de pastoreo reducirá la presión existente para convertir más bosques a estos usos. También se necesita apoyo para llevar a cabo programas conjuntos de investigación sobre sistemas agrícolas y técnicas de cría de animales, que trabajen estrechamente con los agricultores y los ganaderos para hallar nuevas y mejores maneras de aumentar la productividad del sector.

    Promover el uso de la agroforestería - La agroforestería es la práctica de plantar árboles en combinación con cultivos agrícolas o cría de animales en la misma parcela de tierra. Los rompevientos, los cercos vivos y las huertas domésticas mixtas en las que los árboles forman parte integral de la propiedad son ejemplos bien conocidos de agroforestería. Esta ha probado ser una herramienta eficaz en el mejoramiento del uso de la tierra y en el aumento de la productividad agrícola. Es especialmente apropiada para los agricultores de pocos recursos, que no pueden comprar fertilizantes, pesticidas, semillas mejoradas y otros modernos insumos agrícolas cada vez más caros. A medida que las presiones de la población aumentan y que la cubierta vegetal desaparece, los agricultores están más dispuestos a plantar árboles agroforestales en sus propiedades para satisfacer su necesidad de productos madereros, leña, palos y postes, árboles frutales y forraje para los animales.

    Numerosos proyectos de extensión agroforestal han tenido éxito en aumentar la producción de los cultivos en un 25 al 100 por ciento utilizando árboles que proveen múltiples beneficios como detener la erosión del suelo, mejorar su fertilidad y proporcionar un microclima favorable para cultivos y ganado. En algunas ocasiones los agricultores han mostrado resistencia a adoptar nuevas técnicas agroforestales, un problema que está generalmente relacionado con el tipo de programa de extensión empleado, el nivel de verdadera participación de los agricultores en el desarrollo de los programas de extensión, el tipo de investigación socioeconómica realizado antes de comenzar el proyecto, los riesgos e incertidumbres percibidos por los agricultores y otras oportunidades económicas presentes. Los proyectos de extensión han tenido más éxito cuando estos fueron implementados por las organizaciones no gubernamentales (ONG) como parte integrante de programas de desarrollo más generales.

    Expandir el área de plantaciones forestales - Las plantaciones forestales industriales con especies de rápido crecimiento tienen un potencial grande de satisfacer en gran parte la demanda de productos forestales y, al mismo tiempo, reducir la necesidad de explotar el bosque natural. No obstante, es necesario actuar con cuidado para garantizar que no se producirá el efecto contrario. Si las plantaciones forestales disminuyen el valor atribuido a los bosques naturales vecinos al reemplazarlos en la provisión de productos forestales, los bosques pueden ser sometidos a una gran presión para convertirlos a otros usos considerados más beneficiosos para la población local. Si la deforestación está siendo ocasionada por la demanda de nuevas tierras forestales para uso agrícola, las plantaciones forestales no podrán aliviar esta presión. Sin embargo, en los casos en los que la explotación de los bosques naturales para la obtención de productos madereros es un factor importante de deforestación, las plantaciones forestales pueden contribuir a aliviar dicha presión.

    El éxito obtenido por países como Brasil y Zimbabwe demuestra la forma en que las plantaciones industriales pueden ser administradas de manera sostenible desde el punto de vista ecológico y brindar de manera rentable la materia prima para el desarrollo de una próspera industria local de productos forestales. Si están establecidas en tierras forestales degradadas o en tierras no forestales, las plantaciones pueden mejorar de manera importante la productividad del uso de la tierra. Las plantaciones forestales deben expandirse solamente en las siguientes circunstancias:

    • Cuando constituyen parte integral de un plan de uso de la tierra más amplio y participativo;

    • Cuando no induzcan a la deforestación de los bosques naturales;

    • Cuando la población local las acepta como un uso de la tierra adecuado; y

    • Cuando sus impactos ecológicos y sociales son positivos, dentro de lo posible (WCFSD, 1997).

    Se ha estimado que toda la demanda mundial de pulpa de madera podría satisfacerse con plantaciones que ocuparían sólo el 3 por ciento del área forestal del planeta, lo que permitiría que los bosques restantes fueran manejados para satisfacer objetivos ambientales (WCFSD, 1997). En tanto que las motivaciones económicas para producir maderas duras tropicales de elevado valor como la teca son discutible, las plantaciones forestales de crecimiento rápido como el eucaliptos, la acacia y el pino han demostrado tener mucho éxito para la producción de fibras, madera, postes y leña. Con tasas de crecimiento que alcanzan los 40 metros cúbicos por hectárea o mucho más en el caso de poblaciones clonadas, las plantaciones pueden producir mucho más volumen que los bosques naturales en el mismo período.

    Para revertir el curso de calentamiento del planeta, será necesario que las naciones del mundo reduzcan en gran medida su dependencia de los combustibles fósiles y el porcentaje actual de deforestación. El secuestro del carbono atmosférico mediante la plantación de árboles es una manera de combatir la acumulación de carbono. Se ha calculado que se necesitarán entre 100 y 200 millones de hectáreas de nuevos bosques por cada 1.000 millones de toneladas de carbono secuestrado al año (Woodwell, 1992). En la actualidad, se plantan cinco millones de hectáreas (FAO, 1997). Por lo tanto, un esfuerzo intensificado para duplicar la cantidad de plantaciones establecidas durante los próximos 30 años tendrá la capacidad de secuestrar un octavo del nivel actual de emisiones de carbono en el mundo.

    Restaurar tierras degradadas - Se estima que hay alrededor de 200 millones de hectáreas de suelo degradado en las tierras altas de las cuencas de los países tropicales (anónimo, 1985) Hay un área adicional de tierras bajas degradadas que no han servido para agricultura sostenible ni la cría de ganado. La mayor parte de esta degradación se produjo como consecuencia de la deforestación pasada. Deben hacerse todos los esfuerzos posibles de recuperación para un uso más productivo de todas las tierras que hoy están abandonadas o subutilizadas. Debe alentarse la plantación de árboles y la proteger la vegetación existente contra los incendios forestales, el pastoreo y los descombros y deben ofrecerse incentivos apropiados. La forestación con especies de uso múltiple traerá consigo el beneficio de renovar la capacidad de las cuencas para regular las aguas del subsuelo, reducir la erosión del suelo, producir cultivos comerciales útiles y secuestrar carbono de la atmósfera. Todos estos son beneficios económicos y ambientales reales.

    Desde hace algún tiempo, se ha manifestado un interés creciente por el uso de especies nativas para reforestar y restaurar tierras deforestadas. Uno de los objetivos para ello es el de aumentar los otros valores que tienen los bosques además de la producción maderera, como la restauración de la diversidad biológica o la producción de productos forestales no madereros. De igual manera, la forestería análoga es prometedora en lo que respecta al restablecimiento de ecosistemas forestales similares en estructura y función ecológica a la vegetación original.

    Reformas a la política y a las instituciones

    Mejoramiento de la participación en la toma de decisiones y en la distribución de los beneficios - Numerosas iniciativas valiosas y técnicamente viables fracasaron en el pasado en su objetivo de detener la deforestación porque fueron concebidas sin la verdadera participación de todas las partes interesadas (comunidades, compañías, gobiernos locales y otros usuarios de la tierra) en su planificación y ejecución. El control de la deforestación debe tener en cuenta los grupos con intereses que existen dentro del sector forestal y de los demás sectores que comparten la misma tierra disponible, y a veces compiten por la misma. La necesidad de este tipo de cooperación es particularmente necesaria entre la agricultura, la forestería y conservación, y los sectores de la energía y el agua. Es posible llegar a una situación que beneficie a todos los sectores cuando la agroforestería se utiliza como herramienta para la conservación del suelo, cuando el sector de la salud recurre al manejo de las micro-cuencas para abastecerse de agua potable, cuando se lleva a cabo el manejo de la cuenca para mejorar el caudal de agua para sistemas de irrigación y cuando el abastecimiento de leña satisface las necesidades de energía. El apoyo a la formación y funcionamiento de grupos de usuarios de recursos naturales sería un paso positivo para el mejoramiento de la participación. Los recursos naturales deben manejarse de manera más integrada, reconociendo la interdependencia de todos los sectores. Es de particular importancia adoptar medidas justas para la distribución de los beneficios y las responsabilidades que derivan del uso sostenible de los bosques como alternativa a la deforestación.

    Aumento de la inversión en programas de investigación - Se requiere más apoyo para los programas de investigación en forestería y otros usos de la tierra a nivel nacional e internacional para combatir la deforestación. Las prioridades de investigación incluyen las siguientes:

    • Documentar las causas subyacentes de la deforestación y las medidas para enfrentarlas;

    • Evaluar y vigilar los cambios en el uso de la tierra forestal;

    • Desarrollar sistemas agroforestales adecuados para tierras marginales;

    • Aplicar prácticas de manejo forestal adecuadas a los bosques tropicales, incluyendo medidas de protección aceptables para las poblaciones locales;

    • Mejorar la materia genética para la producción de plantaciones industriales y de leña;

    • Mejorar la participación de la población local y un rol más efectivo para las instituciones locales;

    • Desarrollar mecanismos para resolver conflictos entre usuarios del recurso forestal;

    • Analizar la valuación de los bienes y servicios de los recursos forestales, tanto para los productos madereros como no madereros;

    • Catalogar la riqueza de la diversidad biológica, su distribución y su valor económico potencial,

    • Evaluar el impacto que tiene la política pública sobre la deforestación; y

    • Documentar el conocimiento tradicional sobre los productos forestales..

    También se deberá incluir el apoyo a la investigación estratégica y aplicada llevada a cabo por el Centre for International Forest Research (CIFOR), el Centro Internacional para la Investigación Agroforestal (ICRAF) y centros de investigación nacionales.

    Reformas a las políticas y a las instituciones gubernamentales- Debe darse la más alta prioridad a la reforma de las políticas relacionadas con los recursos naturales y a otras políticas que afecten las tierras forestales. Antes de que las intervenciones realizadas en el nivel de proyectos o de las comunidades puedan tener un efecto significativo, las políticas nacionales deben alentar el desarrollo sostenible de los bosques. Las políticas forestales deben reflejar la importancia ecológica de los bosques, así como su valor económico y los papeles apropiados que debe asumir el público y los sectores privados en la aplicación de las políticas. La adopción de criterios e indicadores en el ámbito nacional debería proporcionar un marco de políticas para el manejo forestal sostenible. Además de las otros asuntos de políticas relacionadas que se mencionan en esta sección, deben revisarse los siguientes cuando ello sea pertinente:

    Retirar los incentivos fiscales que representan subsidios para otros usos de la tierra, que compiten con los bosques, particularmente las empresas agrícolas y la ganadería,

    Establecer la contabilidad eficaz de los recursos naturales dentro de la planificación económica nacional, reconociendo el verdadero valor de los productos y servicios forestales, así como los costos de liquidar el capital existente del recurso natural,

    Hacer llegar los servicios de extensión agrícola a los agricultores de roza y quema,

    Introducir una fórmula de impuesto a la propiedad que aliente a los propietarios de tierras a desarrollar todas las posibilidades de sus propiedades y a conservar los bosques naturales,

    Requerir que todos los proyectos patrocinados por el gobierno y las explotaciones privadas sean sometidos a una evaluación de impacto ambiental independiente,

    Adoptar una planificación ecológica de uso de la tierra, con la plena participación de todos los usuarios de los recursos forestales,

    Asegurar que la contabilidad económica nacional refleje el agotamiento de las reservas de recursos naturales cuando se calcule el desarrollo económico y el progreso,

    Priorizar el establecimiento de la infraestructura humana y de la capacidad en recursos humanos para llevar a cabo la investigación relacionada con los bosques,

    Asegurar que los programas de asentamientos estén ubicados muy lejos de la áreas forestales o que por lo menos no tengan un impacto negativo sobre áreas ecológicamente sensibles,

    Otorgar título de dominio pleno sobre la tierra o, como mínimo derechos de uso, a los agricultores de roza y quema que viven en las márgenes forestales.

    Los incentivos que promueven la deforestación y otras prácticas destructivas de uso de la tierra deben reformarse y reemplazarse por políticas que alienten el uso sostenible de los recursos naturales. Los verdaderos costos y beneficios de los incentivos deben determinarse con anterioridad a su aplicación. Es necesario efectuar reformas a las políticas de uso de la tierra para garantizar compromisos a largo plazo con el desarrollo sostenible. Deben adoptarse sistemas de tenencia de la tierra adecuados, que asegure el abastecimiento de la materia prima a los productores al mismo tiempo que protegen los intereses públicos a largo plazo y aseguren un medio ambiente estable. Ello ayudará a aliviar algunas de las presiones que sufren los bosques. Debe procederse con cautela a la aplicación de un programa de otorgamiento de títulos sobre la tierra para evitar la especulación de tierras.

    El liderazgo mundial sobre la forestería es débil. Es una de las razones por las cuales las instituciones forestales no han sido capaces de llamar la atención de los que tienen poder de tomar las decisiones en cuanto a las políticas y lograr el apoyo necesario para enfrentar la deforestación. Los problemas y tendencias actuales incluyen monitoreo ineficaz del estado de los bosques y de los recursos relacionados con ellos, la falta de estudios estratégicos, la falta de normas políticas e investigación centrada en los recursos forestales, la cada vez mayor confusión entre los programas internacionales que proliferan y el creciente conflicto entre países y regiones con respecto al desarrollo y el comercio en el sector forestal (Roberts y Nagle, 1997). Un objetivo crucial de la reforma institucional será el de mejorar la representación eficaz de los ministerios responsables de los bosques (y no de sustitutos de los ministerios de agricultura, comercio o medio ambiente), del sector comercial privado y de grupos de ciudadanos representativos.

    La Comisión Mundial sobre Bosques y Desarrollo Sostenible (WCFSD, 1998) ha recomendado la creación de un foro de ciudadanos, "ForesTrust International", para el monitoreo de las políticas forestales y las condiciones de los bosques del mundo. ForesTrust International contará con organizaciones homólogas en el ámbito nacional que actuarán como comités de monitoreo. Habrá ombudsmen forestales para brindar opiniones independientes en las disputas que surjan entre los diversos grupos de interés. Tales medidas serán importantes en la etapa de transición a la creación de una nueva estructura de administración forestal tal como la propuesta por la Alianza Mundial en favor de los Bosques y el Desarrollo Sostenible (GLOBALFOR) (Roberts y Nagle, 1997). La reforma de las instituciones forestales internacionales es urgente si se desea detener la deforestación. Las mismas podrían resultar en una disminución de las instituciones, con un costo total más bajo y un aumento de los recursos para desarrollar una actividad más eficaz relacionada con los bosques.

    Determinación del valor social y económico de los bosques - El futuro a largo plazo de los bosques tropicales y de su bienestar ambiental depende en gran medida de cómo son percibidos por la población. Si estos son percibidos sin valor o como impedimentos para el desarrollo económico y la prosperidad de otros sectores, los bosques tropicales desaparecerán con seguridad en cuestión de unas pocas generaciones. Para que los bosques puedan sobrevivir, deberán tener valor para quienes de otra manera podrían destruirlos y los beneficios que de ellos se derivan deberán distribuirse equitativamente.

    Los bosques han sido tradicionalmente subvalorados. Al no recaudar impuestos de los usuarios que reflejan el valor del recurso y el costo de su manejo, los gobiernos han desalentado el manejo sostenible y la inversión a largo plazo que son necesarias para hacer que los bosques sean más productivos. El tronconaje, las tarifas a los usuarios y otras formas de ingreso deben, como mínimo, proporcionar al estado rentas suficientes para efectuar el manejo forestal y, si fuera posible, generar un excedente para el erario público. Los beneficios derivados de los bosques pueden mejorarse a través de las siguientes medidas:

    Adoptar sistemas de tenencia que reconozcan el co-manejo del recurso por el gobierno y las comunidades locales;

    Practicar una selvicultura más intensiva, utilizando el recurso en forma eficaz (más especies y mayor recuperación por especie);

    Reconocer el importante papel que los bosques cumplen en el abastecimiento de agua;

    Comercializar más eficazmente los productos no madereros;

    Capitalizar el potencial de ecoturismo de los bosques tropicales;

    Adoptar políticas que proporcionen a la sociedad un justo beneficio por la explotación de sus recursos naturales; y

    Garantizar el manejo a largo plazo de los bosques.

    Apoyo a la educación y a la concientización sobre los asuntos del sector forestal- Debe darse más apoyo a las campañas de educación pública y de concientización. Recurriendo tanto a los mensajes ecológicos como socioeconómicos, las campañas deben estar destinadas al público en general y a los responsables de la toma de decisiones políticas y económicas. Las campañas de concientización deberán alcanzar audiencias que viven en las ciudades y en el campo, adultos y niños, ricos y pobres. Los responsables de la toma de decisiones de los países en vías de desarrollo deben comprender las causas y consecuencias de la mala administración de los bosques tropicales, los beneficios potenciales de su uso sostenible y las medidas alternas apropiadas que pueden adoptar. Los mensajes de las campañas de concientización deberán ir más allá de: controlemos la deforestación "por la belleza de la naturaleza" o "por el bienestar de nuestros nietos". En lugar, los mensajes deben plantear argumentos sólidos y mensurables sobre los beneficios económicos y sociales que se pueden obtener del recurso forestal si este es manejado sabiamente y sobre el alto costo de la deforestación. Es sólo a través de un público y liderazgo bien informado que se podrá encontrar la voluntad política para tomar las difíciles decisiones políticas necesarias.

    Participación en programas forestales nacionales (NFP) - Tras décadas de intentos menos que exitosos realizados para detener la deforestación, se comprende ahora que se requieren soluciones integrales, que involucren a otros sectores en el proceso. Si bien este enfoque es correcto, no debería excluirse la posibilidad de que el sector forestal mismo ponga orden en su propia casa. Para lograr el objetivo de la viabilidad ambiental, deben encontrarse nuevos enfoques de cooperación para el desarrollo. Debe haber mayor coordinación entre los diversos sectores del ámbito nacional, así como una mayor cooperación entre los donantes. El Programa Forestal Nacional es un esfuerzo coordinado realizado por los gobiernos nacionales, las ONG y los organismos donantes para el desarrollo del sector forestal. Un Programa reúne a varios interesados en el sector forestal de un país para trabajar conjuntamente en el desarrollo de un plan que refleje realmente las limitaciones y oportunidades de la sociedad. Muchos países boscosos en vías de desarrollo del mundo y numerosos organismos donantes están involucrados en el proceso del Programa Nacional Forestal. La planificación nacional para el desarrollo de los recursos naturales debe basarse en una planificación del uso de la tierra que tome en cuenta no sólo la economía a corto plazo de los usos alternativos de la tierra sino también la capacidad a largo plazo del medio ambiente para sostener la explotación propuesta. Para ser factible debe ser técnicamente bien concebida y contar con la participación de un amplio espectro de grupos interesados en el recurso forestal. Debe también ser realista y responder por la inevitable pérdida de área forestal que ocurrirá en el siglo próximo. Una gran parte de los bosques tropicales desaparecerá en las próximas décadas, por lo que será importante priorizar las que deberían administrarse como bosques tropicales de producción y bosques tropicales de protección. Ello requerirá la racionalización de los escasos recursos existentes en cada bosque, en cada país y en cada región.

    Capitulo 9: "CAUSAS DE LA DEFORESTACIÓN"

    La deforestación es el producto de la interacción de numerosas fuerzas ecológicas, sociales, económicas, culturales y políticas en una región dada. La combinación de estas fuerzas varía según las décadas y los países, por lo que las generalizaciones son peligrosas. En la mayoría de los casos, la deforestación es un proceso que involucra la competencia entre diferentes usuarios de la tierra por los escasos recursos disponibles, un proceso exacerbado por políticas contraproducentes e instituciones débiles.

    En esta sección se examinan cuatro aspectos de las causas de la deforestación: las condiciones facilitadoras, las causas directas, las causas indirectas y el papel de la explotación forestal y del desarrollo de las plantaciones en la pérdida de los bosques naturales. Las condiciones facilitadoras crean un ambiente en el que la deforestación puede ocurrir. Las causas directas son las más visibles, las más fácilmente identificables y las que se asocian más rápidamente con los agentes de la deforestación. Las mismas están motivadas por otras fuerzas socioeconómicas menos visibles, las causas indirectas.

    Condiciones facilitadoras

    Las condiciones facilitadoras son aquellas condiciones que se combinan para crear un ambiente en el cual la deforestación puede ocurrir. Son creadas por la sociedad, algunas veces de manera intencional y otras como consecuencia de la naturaleza humana, que domina todos los aspectos de la sociedad y no se relaciona solamente con el uso de la tierra. Estas condiciones se cuentan entre los problemas más sistémicos y difíciles que frustran el progreso humano y el desarrollo sostenible.

    Sin duda, una de las condiciones facilitadoras fundamentales en el problema de la deforestación tropical y en muchos de los otros problemas mundiales relacionados con el logro del desarrollo sostenible es nuestro crecimiento demográfico. La cantidad de habitantes aumenta a un ritmo de 1.000 millones de nuevos individuos por década. En la última mitad del siglo veinte, la cantidad de habitantes del planeta se habrá más que duplicado, pasando de 2.500 millones a 6.000 millones de personas (WRI, 1994). La mayor parte del aumento demográfico se produce en los países en vías de desarrollo, que son las naciones menos preparadas para absorberlo. Casi todo el aumento proyectado para el año 2050 de 3.400 millones en nuestra población mundial provendrá de los países en vías de desarrollo (Simons, 1998); 3.400 millones más de personas que requerirán alimento, energía, abrigo, agua, madera, papel y todos los demás bienes y servicios que provienen de los bosques.

    Alrededor de 4.500 millones de personas, o el 75 por ciento de la población mundial vive en los países en vías de desarrollo y 1.000 millones de ellos viven en la mayor miseria. La mayor parte de estos países están situados en los trópicos, donde la deforestación constituye un serio problema (FAO, 1998). Más aún, se calcula que 2.800 millones viven en las áreas rurales y dependen de la agricultura para satisfacer sus necesidades básicas. No se conoce la cantidad exacta de personas que vive de talar los bosques para plantar cultivos de subsistencia, pero la cifra aceptada es de por lo menos 500 millones de personas, o alrededor de una de cada doce personas en el planeta.

    Otra condición favorable para la deforestación es la pobreza, especialmente en las áreas rurales. Aunque la pobreza no es la "causa" de la deforestación, es una condición de vida que la mayoría de los habitantes del mundo debe sufrir. Si bien es cierto que la codicia y el poder pueden ser la motivación de algunos grupos en la sociedad que ocasionan la deforestación, la supervivencia y el deseo de escapar de la pobreza es lo que impulsa a la mayor parte de la gente. La pobreza es el medio socioeconómico que limita las opciones económicas de los pueblos, daña su salud, restringe la formación de capital rural, reduce las oportunidades que generan ingresos y limita el desarrollo institucional y de infraestructura. Es un estado subyacente que facilita la deforestación.

    Los habitantes de las áreas rurales de bajos recursos económicos tienen muy pocas opciones. Escasas son las posibilidades de empleo no agrícola, tanto en los centros urbanos como en las áreas rurales. Hay una intensa competencia por los pocos trabajos disponibles en las oportunidades existentes. El analfabetismo limita aún más las opciones de muchos porque carecen de la educación básica necesaria para llevar a cabo otras alternativas económicas a la agricultura de subsistencia. En algunos casos, la gente emigra de las regiones excesivamente pobladas y en depresión económica a la frontera forestal, en busca de una vida más próspera y segura. La inseguridad alimentaria y la malnutrición crónica vienen mano a mano con la pobreza. Con pocas alternativas disponibles, los pobres de las zonas rurales considera los bosques como la solución a corto plazo de sus problemas económicos.

    Se han llevado a cabo estudios sobre la relación entre la pobreza rural y la deforestación y entre el crecimiento de la población y la deforestación. En algunas ocasiones la correlación no ha sido concluyente debido a que las dinámicas del uso de la tierra en áreas rurales son muy complejas y la deforestación es raramente consecuencia de una causa única, sino más bien el producto de la interacción de numerosas fuerzas. Por ejemplo, en la isla de Java, en Indonesia, la gran densidad de la población no ha tenido como consecuencia la eliminación de la cubierta forestal. Por otra parte, las elevadas densidades demográficas en la zona montañosa de los Andes condujeron a los proyectos de asentamientos en las tierras bajas del Amazonas, lo que tuvo como consecuencia la deforestación. El efecto de las presiones demográficas como condición facilitadora para la deforestación depende de la influencia que estas ejercen en la capacidad de carga del suelo, de las prácticas de uso de la tierra prevalecientes, de la importancia de los productos y servicios derivados de los bosques para la población local y de los puntos fuertes y débiles del marco institucional establecido. En la mayoría de los casos, la creciente presión demográfica y las condiciones de pobreza rural prevalentes son factores importantes que facilitan la deforestación.

    La codicia y la búsqueda de poder económico y político son importantes fuerzas subyacentes. Puede observarse la codicia individual y corporativa en las acciones de muchos de los agentes de la deforestación, que buscan obtener ganancias excesivas al costo del sufrimiento humano y de la degradación del medio ambiente. La falta de reglamentación en cuanto al uso de la tierra y los mercados nacionales monopolísticos favorecen a quienes tienen influencia política en detrimento de la mayoría. Ello puede manifestarse en otros usos de la tierra que están en competencia entre sí y que favorece los cultivos agrícolas de exportación o el aprovechamiento forestal. Los agricultores que practican la roza y quema se cuentan entre los más pobres y los menos privilegiados del mundo.

    Viven en las áreas más lejanas del país, áreas que reciben escasa o ninguna atención por parte de los que toman las decisiones políticas y económicas. No tienen acceso a la tecnología más moderna, que podría aumentar su productividad y su seguridad económica.

    Causas indirectas

    Políticas fiscales y de desarrollo - Las políticas gubernamentales fuera del sector forestal tienen impactos profundos en los recursos forestales, al igual que las políticas internacionales sobre el pago de la deuda, el ajuste estructural y el comercio. Los programas de ajuste estructural han fomentado la expansión de cultivos de exportación para la obtención de divisas extranjeras, que a su vez han incitado la liquidación del capital forestal, ya sea acelerando la tala de árboles maderables o convirtiendo áreas forestales a uso agrícola. La expansión de los cultivos agrícolas comerciales significa que los bosques se talan directamente para dar lugar a dichos cultivos o que se desplaza para ello a los agricultores de subsistencia, forzándolos a relocalizarse en los bosques, donde practican la agricultura de roza y quema. Los incentivos (como tasas de interés bajo o exención de pago de impuestos) otorgados a las industrias, que de otra manera serían menos rentables o incluso antieconómicas, les han permitido prosperar al costo de los bosques cuando no podían hacerlo de otra manera. Entre las políticas gubernamentales adoptadas para facilitar el desarrollo económico en otros sectores y que resultaron en la deforestación se incluyen las siguientes:

    • Créditos subvencionados para la expansión agrícola y ganadera, como ser tasas de interés más bajos que la comercial para préstamos destinados al desarrollo agrícola.

    • Tasas reducidas de impuestos sobre la renta e impuestos corporativos para usos de la tierra que están en competencia con el uso forestal.

    • Importación libre de impuestos de equipo destinado a nuevas industrias que tienen un impacto negativo sobre los bosques.

    • Altos impuestos de importación a productos derivados del petróleo, lo que obstaculiza el uso otras fuentes de combustible que ofrecen una alternativa a la leña.

    • Proyectos de infraestructura y desarrollo energético que no toman en cuenta el valor del capital forestal perdido.

    • Dependencia de los agricultores comerciales en cultivos de exportación, desplazando a los pequeños agricultores a tierras forestales inadecuados para cultivos agrícolas.

    Los programas de colonización patrocinados por los gobiernos, tales como el programa de trasmigración en Indonesia o los planes de colonización del Amazonas, en Perú, han sido utilizados como proyectos de "desarrollo" por numerosos gobiernos. En algunas ocasiones fueron sancionados oficialmente por los gobiernos y en otras ocurrieron de manera más espontánea. Estos planes fueron atractivos para los gobiernos porque les permitieron evitar problemas políticos sensibles en relación al control demográfico y a la reforma agraria, aliviar la presión en las áreas urbanas superpobladas y con escasez de servicios, diferir inversiones en infraestructura urbana que de otro modo hubieran sido necesarias y evitar inversiones en programas de investigación y extensión agrícola para aumentar la productividad agraria en las tierras labrantías existentes.

    Muchos países han usado programas de colonización para afirmar su soberanía nacional en áreas fronterizas. Se motivó a los campesinos a establecerse en los bosques de las áreas fronterizas para crear una presencia física en el lugar. En la cuenca del río Putumayo convergen las fronteras de Ecuador, Perú y Colombia. Los tres gobiernos promovieron programas de asentamiento durante las dos últimas décadas con el propósito específico de ejercer su soberanía. Los bosques fueron talados y reemplazados por una agricultura de subsistencia marginalmente productiva.

    Los programas de ajuste estructural y de reformas macroeconómicas que han sido implementados en varios países tienen el potencial de ser una seria amenaza a los bosques tropicales. El Banco Mundial y algunos organismos de cooperación bilateral han promovido la privatización de los recursos públicos. La privatización de los recursos forestales estatales favorece las alternativas de manejo que pueden ofrecer una ganancia económica a corto plazo a los nuevos propietarios, ya se trate de gobiernos locales, comunidades o el sector privado. Los bosques de protección o los que son "ricos" en valores no monetarios como la conservación del suelo son muy poco estimados en un contexto semejante, orientado al mercado.

    En 1996, el total de la deuda externa de los países en vías de desarrollo era de 2.1 billones de dólares estadounidenses y sigue aumentando (Banco Mundial, 1998). Brasil y México, dos de los principales países deforestadores, tienen la deuda externa más grandes de todos los países en vías de desarrollo. La deuda externa afecta a todos los países y drena los recursos financieros disponibles que podrían utilizarse en las operaciones de rutina de los gobiernos, incluyendo la conservación y el manejo inteligente de los recursos forestales del país. No se dispone de fondos para la contratación de personal, para cubrir los costos operativos, para desarrollar la infraestructura o para sufragar la educación y la capacitación. El porcentaje promedio deuda/PIB de los 10 principales países deforestadores se elevó del 26por ciento en 1975 al 60porciento en 1996 (Banco Mundial, 1998). Los países ricos en recursos forestales pueden sentirse tentados a pagar en parte su deuda liquidando el capital en pie de sus bosques naturales a través de un programa acelerado de explotación.

    La debilidad de las instituciones y de las políticas de los gobiernos ha contribuido enormemente a la deforestación.

    ¿Por qué razón las políticas gubernamentales fracasaron tan a menudo en el pasado? En algunas ocasiones se concibieron políticas sin que hubiera una comprensión cabal de todos los factores involucrados y de todos los impactos posibles. Éste es a menudo el caso cuando se adoptan decisiones que tienen como consecuencia la deforestación, porque los responsables de las decisiones políticas no aprecian el valor real de los bienes y servicios proporcionados por los bosques comparados con otros usos de la tierra. Los problemas pueden reflejar también la debilidad general de las instituciones forestales nacionales y su incapacidad para formular y poner en práctica políticas sanas. En otros casos, se toman decisiones deliberadas para favorecer a un pequeño grupo de personas con poder político o económico en perjuicio de la sociedad.

    En general, las políticas gubernamentales reflejan la voluntad política, las estructuras de poder, los procesos democráticos y el nivel de conciencia pública del país. Aun cuando las políticas se adopten con la mejor de las intenciones, pueden tener impactos negativos imprevisibles como consecuencia de la complejidad de los asuntos en juego y de sus múltiples repercusiones.

    Muchos países, sin embargo, han hecho avances importantes en la tarea de reformar las políticas y leyes que contribuyeron a la deforestación en los años pasados. Brasil, por ejemplo, ha revocado los subsidios destinados a promover la ganadería en el Amazonas y Costa Rica está comenzando a dar cuentas de la destrucción del capital forestal al hacer la contabilidad de la economía nacional.

    Acceso a la tierra y tenencia de la tierra - En la mayoría de los países en vías de desarrollo, la tierra arable disponible no puede soportar la creciente población. En primer lugar, el total de tierra adecuada para la agricultura es limitado.

    La tierra de verdadera vocación agrícola que puede soportar cultivos a largo plazo ya está siendo cultivada en su mayoría.

    Se puede aumentar la productividad agrícola con el uso de tecnología mejorada, pero no debe hacerse con la extensión de la agricultura a las áreas forestales porque no hay grandes "reservas" de tierra forestal no utilizada que sean adecuadas para la agricultura.

    En segundo lugar, a medida que la población rural aumenta y que la tierra pasa de generación en generación a través de la herencia, las parcelas agrícolas individuales se hacen demasiado pequeñas para ser rentables. En tercer lugar, una gran parte de la tierra mas fértil está en poder de grandes terratenientes o corporaciones y no es por lo tanto accesible a la mayoría de la población agrícola que realmente la necesita.

    Ante estas circunstancias, la única solución para la mayoría de las familias es ya sea trasladarse a los pueblos y las ciudades para buscar trabajo o desplazarse a la frontera forestal para talar árboles y establecer una nueva finca.

    Las tierras forestales, tanto fértiles como infértiles, han constituido siempre una válvula de seguridad social para la presión sobre la tierra. Ha sido políticamente menos doloroso para los gobiernos dar vuelta la cara e ignorar la deforestación que enfrentar las difíciles cuestiones de la reforma agraria, la creación de empleo y el control demográfico. Obviamente, el problema de la falta de acceso a la tierra arable es uno de los más imperiosos para los pobres de las zonas rurales, que disponen de muy pocas alternativas.

    La tenencia de la tierra ejerce una influencia importante sobre la actitud de las personas hacia el uso de ésta. A nivel mundial, la mayor parte de los agricultores de roza y quema no tienen títulos legales sobre la tierra, en el mejor de los casos tienen derechos tradicionales, y en el peor no tienen nada. Sin una garantía de que la tierra continuará perteneciéndoles, los agricultores no tienen ningún incentivo para invertir en hacerla más productiva.

    Bajo estas circunstancias, la estrategia agrícola lógica consiste en talar los bosques y plantar cultivos anuales durante una cuantas temporadas, antes de mudarse para descombrar más tierra. Los gobiernos no tienen la voluntad de otorgar títulos de tierras estatales a los pequeños agricultores o sus procedimientos para la emisión de dichos títulos son tan complicados y costosos que los interesados encuentran imposible la obtención de un título legal. La falta de título de propiedad los excluye de la obtención de créditos para insumos agrícolas muy necesitados y desalienta toda inversión a largo plazo que podría conducir a aumentar la productividad, a la prosperidad y al mejoramiento del bienestar. La alternativa a corto plazo es la de talar y quemar el bosque.

    En muchos países, los colonos deben descombrar la tierra para ejercitar sus derechos de tenencia. En este caso, la deforestación se considera como una "mejora" del suelo y una expresión de la buena fe que tienen los ocupantes de "mejorar" su propiedad.

    En algunos países, el sistema de propiedad de los árboles también puede desalentar la plantación y el cuidado de cultivos forestales como una alternativa económica de la agricultura. La República Dominicana y Guinea tienen leyes que incluyen como patrimonio estatal todos los árboles y bosques en tierras privadas o estatales. Cuando la tierra pertenece al estado, la población rural no tiene ningún incentivo para invertir su trabajo en el manejo forestal ya que el gobierno, y no ellos, disfrutarán de los beneficios que se derivan. En realidad, esta situación ha fomentado la deforestación ya que algunos agricultores cortan ilegalmente los árboles de su propiedad para evitar interferencia por parte del gobierno en el uso de su tierra.

    Presiones del mercado - La demanda de productos forestales y de otros bienes, principalmente alimentos, que se producen en las tierras deforestadas se mencionan a menudo como causas de deforestación. Es claro que sin demanda no habría razones económicas para cortar árboles. A medida que la población humana continúa aumentando, lo mismo ocurre con la demanda de bienes derivados de los bosques. Del mismo modo, a medida que somos más ricos, nuestro consumo per cápita aumenta. Ello es evidente en la discrepancia que existe entre el consumo per cápita que hacen los americanos del Norte de prácticamente todas las mercaderías en comparación con el de los pueblos menos prósperos de los países en vías de desarrollo. El consumo de papel per cápita, por ejemplo, aumenta a medida que el nivel de ingresos de las personas aumenta. El consumo de productos de papel y cartón en América del Norte promediaba las 339 toneladas métricas por cada 1.000 habitantes en 1995, comparadas con las 3 toneladas métricas por cada 1.000 habitantes en África y 31 toneladas métricas por cada 1.000 habitantes en América Latina.

    No puede negarse la importancia de nuestros patrones de consumo en la explotación de las áreas forestales. Lo que es discutible es la importancia del mercado de exportación en la deforestación. Como se menciona en la sección 2.2 de este documento, los países en vías de desarrollo producen alrededor del 25 por ciento de los productos industriales de madera del mundo: madera aserrada, tableros, pulpa de papel, papel, y prácticamente el 90 por ciento de la madera para leña. En el caso de los productos forestales industriales, es difícil generalizar la importancia de la demanda del mercado internacional. Se presenta un gráfico donde se ilustran las exportaciones de madera aserrada y de madera contrachapada como un porcentaje de la producción total de los 10 principales países deforestadores (FAO, 1998). La madera aserrada y contrachapada son buenos indicadores de la perturbación de los bosques naturales, así como de su susceptibilidad a la deforestación posterior, y las exportaciones indican claramente la importancia relativa de los mercados internacionales. En el caso de Indonesia, Malasia y Myanmar, las exportaciones constituyen más del 50 por ciento del total de la producción y son obviamente una causa importante de la explotación de los árboles maderables en dichos países y de la contribución de los mismos al proceso de deforestación.

    La pulpa y el papel son productos importantes en el mercado mundial y representaron más de 80,000 millones de dólares estadounidenses en exportaciones globales en 1996 (FAO, 1998). La industria ha tenido un crecimiento dramático en muchos países en los que la deforestación es un problema, especialmente en Asia. Desde 1980, la producción de papel y de cartón ha aumentado seis veces en Tailandia, once veces en Malasia y la impresionante cifra de diecisiete veces en Indonesia. La mayor parte de la producción proviene de plantaciones de especies de crecimiento rápido establecidas en tierras no forestales, en bosques en barbecho o en bosques talados que estaban sometidos a una explotación sostenible. En algunos casos se talaron bosques naturales para establecer las plantaciones. De manera muy limitada, se cortaron bosques naturales para abastecer de maderas duras tropicales mixtas como materia prima para la producción de pulpa y papel.

    La mayor parte de la producción de pulpa y papel de los países en vías de desarrollo se utilizó para satisfacer la demanda de las poblaciones locales crecientes, que en muchos casos tienen más ingresos económicos. En lo que respecta a productos de papel y cartón, sólo Indonesia y Brasil han tenido exportaciones importantes (FAO, 1998b). En 1996, las exportaciones de Indonesia de 1,2 millones de toneladas métricas de productos de papel y cartón representaban el 28 por ciento de la producción total de 4,4 millones de toneladas métricas. En el mismo año, las exportaciones de Brasil de 1,2 millones de toneladas métricas representaban el 21 por ciento de su producción total de 5,9 millones de toneladas métricas. En contraste con ello, los demás productores de papel y cartón satisfacían principalmente su producción local, exportando menos del 10 por ciento de su producción total.

    La situación en el mercado de pulpa de madera es muy similar, consumiéndose en el país de origen la mayor parte del aumento de la producción. En resumen, la demanda de productos forestales continúa aumentando a medida que la población y la riqueza se incrementan. La demanda nacional de productos forestales dentro de los países en los que ocurre la deforestación es una causa de deforestación mucho más importante que la demanda de estos mismos productos en los mercados internacionales. Esta generalización varía según las regiones y según los países dentro de cada región. Debe tenerse en cuenta que esta conclusión es contraria a la opinión sostenida por muchas organizaciones no gubernamentales del Norte, que afirman que lo que está provocando la deforestación son las insaciables demandas de árboles maderables tropicales de los países industrializados.

    Es también difícil generalizar la importancia de los cultivos de exportación como motor de la deforestación en el sector agrícola. El arroz es el alimento básico en Asia, pero no es una materia prima de exportación en la mayoría de los países asiáticos que están perdiendo sus bosques tropicales. Indonesia y Malasia, por ejemplo, son importadores netos de arroz y de los importantes países deforestadores sólo Tailandia es un exportador significativo de alrededor del 40 por ciento de su producción de 1996 (FAO, 1998). En América Central, el cultivo más importante de los agricultores que practican la roza y quema es el maíz. Todos los países de la región son importadores netos de maíz, lo que indica que la tierra forestal convertida a la producción de maíz sirve al consumo interno solamente, no a la exportación. En 1966, la producción de 2,87 millones de toneladas métricas debió completarse importando 1,07 millones de toneladas métricas de maíz y productos de maíz para alimentar a su población. En Indonesia, las exportaciones de aceite de palma se han mantenido más o menos constantes a 6 a 8 por ciento de la producción total durante la última década, aun cuando el área de las plantaciones de palma ha aumentado de manera constante durante el mismo período. La conclusión que debe extraerse de ello es que la mayor parte de la demanda de aceite de palma viene del interior Indonesia y está motivada por su gran población, todavía en aumento.

    La situación en el sector ganadero es muy semejante. Durante las dos últimas décadas, la producción de carne de res en Brasil aumentó bruscamente de 2,85 millones de toneladas métricas en 1980 a 4,96 millones de toneladas métricas en 1996 (FAO, 1998). Este aumento en la producción corresponde al dramático aumento de la deforestación producidos porque los ganaderos, agricultores y especuladores de tierra ocuparon áreas forestales de la cuenca del Amazonas. Las exportaciones de carne de res, en lo que respecta al volumen total exportado y como un porcentaje de la producción total, subieron a mediados de la década del ochenta a aproximadamente 500.000 toneladas métricas o alrededor del 15 por ciento de la producción total. En tanto que la producción seguía aumentando en 1996, las exportaciones disminuyeron a menos de 270.000 toneladas métricas, o sea alrededor del 5 por ciento de la producción total. Queda claro que el aumento en la producción de carne de res y su impacto devastador en el bosque tropical brasilero se debe al consumo interno y no a la demanda de Europa, América del Norte o Japón. Las exportaciones de carne de res de América Central representaron el 20 por ciento de la producción total en 1995. A pesar de la importancia que el mercado estadounidense tuvo a comienzos como fuerza que impulsó el desarrollo de la industria ganadera, la mayor parte de la producción sirvió para satisfacer la demanda local, no para la exportación. Las exportaciones como porcentaje de la producción total aumentaron a principios de la década del setenta, alcanzando aproximadamente el 45 por ciento, pero disminuyeron luego para situarse entre el 20 y el 30 por ciento de la producción total en las dos décadas siguientes (FAO, 1998; Leonard, 1987). Es una creencia errónea el que los bosques de América Central fueron sacrificados para satisfacer el apetito de los Norteamericanos por hamburguesas de bajo precio servidas en las cadenas de restaurantes con comida de consumo rápido, pero en realidad, ésta es sólo una explicación parcial.

    Al igual que el aumento de los productos forestales, el de la producción agrícola y su impacto subsiguiente sobre la deforestación ha sido más una consecuencia del crecimiento de los mercados internos que del intento por satisfacer la demanda internacional. Si bien las presiones del mercado internacional son factores importantes en la comprensión de las causas de la deforestación, su importancia nunca debe sobreestimarse. Las causas de la deforestación, al igual que las soluciones para controlarla, deben encontrarse dentro de las fronteras de cada uno de los países afectados. El comercio internacional tiene cierto poder para detener o revertir la deforestación en algunos países, pero está lejos de constituir la panacea.

    Subvaloración de los bosques - En términos económicos, los usuarios del recurso tienen una comprensión incompleta del valor de los bienes y servicios proporcionados por los bosques tropicales o del costo real del manejo forestal sostenido. Como consecuencia de ello, los bosques están subvalorados y por lo tanto tienen un papel menos importante en las decisiones que afectan la asignación del recurso, las prioridades de desarrollo y la utilización de la tierra. Son por lo tanto más susceptibles de sufrir la conversión a otros usos que se consideran como más beneficiosos. Los bosques tropicales están subvalorados por las siguientes razones:

    Producen muchos productos diferentes que se consumen en numerosos mercados no relacionados, a menudo fuera de la economía de efectivo, creando por lo tanto la idea de que son menos importantes;

    Producen muchos bienes no comercializables (por ejemplo, productos alimenticios, animales de caza, resinas, fibras) y servicios ambientales (por ejemplo, control climático, regulación del agua, conservación del suelo) que no entran en la contabilidad económica nacional;

    Muchos disfrutan, pero no pagan, por los beneficios que obtienen de los trabajos de conservación realizados en las cuencas;

    El ciclo de la explotación (rotación) de los bosques en los trópicos es muy largo comparado con los cultivos agrícolas y está incluso fuera del campo del comercio convencional;

    El establecimiento de los bosques naturales no implica un costo directo para quien lo explota, por lo tanto, se los considera como materias primas "gratuitas";

    Como consecuencia de la falta de investigación sistemática todavía se desconoce en gran medida el valor potencial de los bosques,

    El conocimiento del mercado es impreciso, excepto en lo que respecta a los productos maderables tradicionales,

    Los bosques son importantes para los habitantes con pocos recursos de las áreas rurales, un grupo social que tiene escasa influencia política y por lo tanto poca influencia económica.

    Si los bosques son percibidos de tener poco valor económico, estos serán talados y reemplazados por otros usos más rentables de la tierra. Es importante que la percepción que se tenga de ellos esté basada, en lo posible, en una completa comprensión del verdadero valor de todos los bienes y servicios que proporcionan.

    En los últimos años se ha dicho y escrito mucho sobre las posibilidades tanto del ecoturismo como de la investigación farmacéutica como salvadores de los bosques tropicales. Si bien éstas pueden ser alternativas importantes a la agricultura de roza y quema en un nivel muy local, su posibilidad de producir un impacto positivo en el uso de la tierra a nivel global es muy limitada. La magnitud del desafío y la necesidad de llevar a cabo una distribución significativa de los beneficios con los cientos de millones de personas involucradas eclipsan sus limitadas posibilidades de generar beneficios rurales. Por otra parte, el potencial económico del secuestro de carbono y de la capacidad de almacenamiento de los bosques podría ser enorme en virtud de los acuerdos de implementación conjunta que están surgiendo de la convención sobre el cambio climático.

    Instituciones gubernamentales débiles - Se han identificado muchos fracasos institucionales como factores que han contribuido a la deforestación. En la mayoría de los países, el departamento de recursos forestales ha sido considerado de menor importancia dentro del gobierno en relación a otros usos de la tierra en competencia con los bosques, reflejando la base económica de dichos países. En general, los departamentos forestales se ven incapacitados por un personal mal pagado, presupuestos inadecuados, carencia de personal y falta de capacitación del personal. Como consecuencia de ello, no han sido capaces de presentar con éxito argumentos en favor de los bosques ante los responsables de la toma de decisiones y el público en general. Aun cuando existan políticas y legislación adecuadas, la debilidad de los departamentos forestales para aplicar la ley, resistir las presiones políticas y mantener una presencia en el campo ha generado el desprecio y la indiferencia hacia la ley.

    La corrupción gubernamental tuvo un impacto desastroso en la conservación de los bosques. La misma ha sido evidente en todos los niveles del gobierno e incluye acciones tales como ejercer influencias sobre el otorgamiento de concesiones y permisos de tala de árboles maderables, aprobar el descombro de los bosques para la ganadería o la agricultura, subestimar el valor de las exportaciones de madera, permitiendo la tala ilegal e incluso la tala de especies de árboles en peligro de extinción. Los funcionarios gubernamentales han permitido la destrucción de los bosques a cambio de sobornos o apoyo político. El resultado final ha sido la falta de respeto por los departamentos forestales como administradores de la ley, lo que tuvo un impacto directo sobre la actitud de la población hacia los esfuerzos de dichos departamentos para detener la deforestación.

    Aunque se reconoce universalmente que constituye un problema, la falta de coordinación de las políticas de varias entidades gubernamentales sigue frustrando los esfuerzos que se realizan para el desarrollo sostenible. Análisis sectoriales y procesos de planificación estrechos condujeron a estos organismos a adoptar objetivos conflictivos, llevándolos a cabo sin la debida consulta y consideración de sus impactos sobre los sectores vecinos. El liderazgo del gobierno en los planes de uso de la tierra ha sido muy débil en el mundo en general, debido en parte a los procesos de planificación de naturaleza no participatoria. Si los grupos con intereses creados no perciben beneficios directos en los planes de uso de la tierra, el plan pierde su funcionalidad. Debido a ello, los organismos internacionales de cooperación están eligiendo cada vez más trabajar con organismos no gubernamentales con fuertes vínculos con la población local.

    Muchos organismos gubernamentales, y no sólo los departamentos forestales, prepararon planes ambiciosos que superaron su capacidad de aplicarlos. Los fracasos resultantes contribuyeron a la creciente desconfianza y falta de respeto hacia el gobierno y a la desilusión actual con respecto a este último y a su papel en la sociedad.

    En el ámbito internacional, el sector forestal ha sufrido la falta de un liderazgo fuerte. Este hecho se ha manifestado innumerables veces en los foros internacionales en los que los problemas forestales y las preocupaciones relacionadas con los bosques recibieron menor prioridad que otros sectores por parte de los responsables de la toma de decisiones en el momento de asignar los recursos disponibles.

    Factores sociales - Los gobiernos, enfrentados con decisiones políticas en relación a la migración urbana, la producción de alimentos, la reforma agraria, la generación de empleo, la seguridad nacional, los ajustes estructurales económicos y todas las demás cuestiones que requieren su atención, han decidido ignorar la deforestación. Esta ha sido la válvula de escape que ayudó a quitar la presión socioeconómica de otras áreas, evitando así el caos político que se hubiera producido inevitablemente. Si bien este enfoque ha sido muy conveniente desde el punto de vista político, la repercusión a largo plazo no beneficia a nadie.

    En muchas culturas, los recursos "comunes" como los bosques de propiedad pública no son vistos como oportunidades para aplicar el manejo colectivo de recursos valiosos. Se los percibe como productos "gratuitos" que pueden ser utilizados por cualquiera, libres de la reglamentación gubernamental. En lugar de administrárselos para el bien común, se abusa de ellos y se los descuida. Sin el sentido de propiedad, no hay incentivos para manejar el recurso natural.

    En la mayoría de los países, el desarrollo del sector forestal se ha caracterizado por la planificación y el manejo centralizada del recurso forestal. Se han creado departamentos gubernamentales para actuar como los custodios públicos de los árboles y de la tierra sobre la que crecen. Las actividades de los departamentos forestales como la recaudación de impuestos y el control de la tala han sido generalmente más importantes que las tareas de divulgación y la cooperación con las comunidades rurales. A medida que las poblaciones fueron aumentando y que crecieron sus demandas sobre el recurso forestal, los gobiernos han comenzado a buscar enfoques nuevos y más democráticos para el manejo de los bosques.

    Muchos países no tienen una "cultura forestal", o sea el aprecio por parte de la población del valor que representan los bosques para su sociedad y de una tradición de administración del recurso para el beneficio colectivo. Los bosques se consideran a menudo como impedimentos para el desarrollo. En otras sociedades, las comunidades han manejado sus bosques de manera tradicional, pero los cambios producidos recientemente en sus sistemas políticos han destruido esta costumbre. Por ejemplo, los bosques de la provincia occidental de Zambia, estaba administrada por el jefe forestal supremo a través del sistema "induna", mediante el cual se reglamentaba la cosecha, se recaudaban impuestos, se cobraban multas y se utilizaba un sistema rudimentario de manejo forestal. Este sistema, que funcionó bien durante generaciones, fue disuelto con la independencia. Los pueblos rurales tienen ahora menos respeto por el bosque porque no lo perciben como propio sino más bien como propiedad del estado. Otros usos de la tierra, como la industria ganado vacuno en América Latina, ha formado parte de la cultura local desde la época colonial. La imagen del ganadero es un modelo muy respetado en las sociedades latinoamericanas.

    En lo que respecta al desarrollo forestal, los diferentes grupos con intereses creados pueden ser variados - pueblos indígenas, comunidades forestales, pequeños agricultores, pastores de ganado, industriales forestales, empleados del departamento forestal, quemadores de carbón - básicamente cualquier grupo que utilice los recursos forestales.

    Grupos con Intereses Creados - Diferentes Perspectivas en Relación a los Bosques Tropicales.

    Ambientalistas: - Preocupados por la preservación de los bosques, la conservación de la biodiversidad y las consecuencias negativas posibles del desarrollo (por ejemplo, inundaciones, cambio climático).

    Pequeños agricultores: - Interesados en talar los bosques para obtener tierras para la siembra de cultivos y dar a la familia seguridad económica.

    Ganaderos: - Interesados en talar los bosques para sembrar pasto para el ganado.

    Técnicos forestales: - Interesados en administrar los bosques para el flujo sostenible de sus bienes y servicios y el mantenimiento del funcionamiento biológico de sus ecosistemas.

    Madereros: - Interesados en talar árboles maderables comerciales para elaborar productos madereros.

    Comunidades y pueblos indígenas: - Interesados en obtener mejores beneficios de los bosques, acceso garantizado para cazar y recolectar productos forestales y abastecimiento continuo de agua.

    Políticos: - El desarrollo de los bosques para la agricultura o la tala crea empleos inmediatos, prosperidad e ingresos para el gobierno provenientes de los impuestos; disminuye también momentáneamente las presiones creadas por la necesidad de tierra agrícola, de trabajos y de disminuir la pobreza.

    Comunidad internacional: - Preocupados por el desarrollo económico sostenible, el futuro del patrimonio mundial, la preservación de los bosques y de su biodiversidad.

    Una de las lecciones de los últimos 30 años de intentar controlar la deforestación es que las personas que se espera sean los beneficiarios del bosque deben participar activamente en el proceso de identificación e implementación de soluciones. El término "participación" tiene diferentes significados para diferentes personas y a menudo se lo describe en los programas de conservación forestal desde una perspectiva equivocada. Se hace referencia constantemente a "involucrar a las comunidades", a "asegurar la participación de la gente" u "obtener el consenso de los interesados". En estas frases está implícita la idea de que el objetivo es hacer que la gente acepte cierta noción de desarrollo concebida por los planificadores lejos de su localidad. Se cree erróneamente que la participación de la comunidad a través de consultas dará el toque final a las actividades planificadas de un proyecto para que éste sea más exitoso. Estas decisiones, aunque hechas de buena fe, enfocan la participación desde una perspectiva equivocada. La verdadera participación es el proceso por el cual la comunidad identifica sus propios problemas y acuerda un curso de acción para solucionarlos. Los gobiernos pueden ayudar con el material y los recursos humanos que la gente no tiene a su disposición. En este sentido, participación significa realmente que los gobiernos y los organismos de desarrollo ayuden a la comunidad a resolver sus problemas, no que ésta se involucre en proyectos concebidos por el gobierno. La distinción entre estos dos enfoques es importante, con profundas repercusiones en la conservación de los bosques tropicales.

    La participación puede ser tanto activa como pasiva. La participación pasiva fue el involucramiento típico que se observó en las décadas pasadas, en la cual las comunidades fueron consultadas después de la conceptualización y planificación de un proyecto, cuando el solo hecho de dar empleo a las personas era una manera de participación, o cuando la comunidad era la "beneficiaria" involuntaria, a veces sin saberlo, de los proyectos de desarrollo.

    Esencialmente, el desarrollo se llevaba a cabo para la comunidad y a pesar de ésta. La mayoría de los esfuerzos realizados para controlar la deforestación encontraron resistencia. La participación activa es el enfoque actual adoptado por muchos ONG y muy pocos departamentos gubernamentales. En este caso, la comunidad tiene el liderazgo en el proceso de desarrollo para resolver sus problemas según sus prioridades. El conocimiento local que tienen de sus bosques y de otros recursos naturales y su capacidad tradicional para manejarlos son la base para el desarrollo y la protección de los bosques.

    Participación significa que los usuarios del recurso forestal tienen el poder a través de sus propios esfuerzos y su aceptación tanto de los beneficios como de las obligaciones. Significa compartir el poder en la toma de decisiones, compartir los beneficios que surgen del manejo forestal y obtener la tenencia sobre el recurso forestal.

    Causas directas

    Agricultura de roza y quema - Sin duda, los agricultores de roza y quema que viven en las márgenes de los bosques tropicales del mundo son uno de los más importantes agentes de la deforestación global. Se estima que las familias de pequeños agricultores son responsables de alrededor de 2/3 de la deforestación total (Rowe y col., 1992). La agricultura de roza y quema incluye un grupo diverso de sistemas agrícolas, que incluye desde el cultivo migratorio con un período largo en barbecho, al cultivo migratorio con período corto en barbecho y a la agricultura colonizadora en el bosque. Al contrario de los sistemas agrícolas tradicionales que se utilizaban en armonía con la capacidad de regeneración de los bosques, la agricultura de roza y quema practicada en la actualidad agota el mismo recurso tierra en el que dependen la agricultura y la forestería. Una de las características más fuertes común a los agricultores de roza y quema es que se cuentan entre los grupos más pobres y menos privilegiados de la sociedad, con poca o ninguna influencia en las decisiones políticas sobre el uso de la tierra que se toman en sus países.

    Agricultura de roza y quema en barbecho largo.

    Agricultura de roza y quema en barbecho corto.

    Agricultura colonizadora del bosque.

    • rotación con período largo en barbecho

    • tradicional

    • principalmente cultivos de

    • subsistencia

    • capital principalmente autogenerado

    • lejos de áreas urbanas

    • causa de deforestación mínima a moderada

    • rotación con período corto en barbecho

    • semi tradicional

    • combinación de cultivos de subsistencia y comerciales

    • fuentes de capital combinadas

    • distancia intermedia de las áreas urbanas

    • causa de deforestación moderada a seria

    • sin rotación

    • moderna

    • principalmente cultivos comerciales

    • principalmente capital de afuera

    • cerca de las áreas urbanas

    • causa de deforestación seria

    (Fuente: adaptado de Brown y Schreckenberg, 1998)

    En su destacada obra"The Primary Source" (Meyers, 1992), Norman Meyers inventó la frase "agricultor desplazado" para describir al campesino que ha dejado sus tierras tradicionales de cultivo en busca de nuevas oportunidades en la frontera forestal. Con una población local creciente, acceso restringido a las tierras arables y escasas alternativas económicas, el agricultor desplazado ha sido forzado a emigrar hacia las tierras forestales estatales para establecer su nueva vivienda y finca. El agricultor desplazado es el típico agricultor de roza y quema de México y América Central, del Amazonas y de regiones del oeste de África, de Filipinas y de los proyectos de colonización de Indonesia. Los agricultores desplazados son los típicos agricultores de roza y quema de la segunda mitad del siglo veinte. Son diferentes de los agricultores tradicionales que practicaron la agricultura migratoria en armonía con la naturaleza durante siglos. A veces, los agricultores desplazados se han trasladado a ecosistemas que no conocen, en los que muchas de sus prácticas tradicionales no son aplicables, como fue el caso de los agricultores peruanos que colonizaron la mayor parte de las laderas orientales de los Andes.

    En lugar de ser los villanos del ciclo de la deforestación, los pequeños agricultores son sus víctimas. Prisioneros del analfabetismo y de la pobreza endémica y empujados por la falta de acceso a tierras cultivables y la carencia de alternativas de empleo, las familias que practican la agricultura de subsistencia tienen que sobrevivir descombrando los bosques para sembrar sus cultivos.

    Típicamente, los pequeños agricultores cultivan menos de dos hectáreas en un año y sus cosechas importantes son el maíz, los frijoles, la yuca, los plátanos y el arroz, según la región. Los cultivos secundarios son el café, el cacao, los cítricos y otras frutas, las verduras y algunos tienen unas pocas cabezas de ganado. En épocas pasadas cuando la densidad demográfica era baja y había abundancia de tierras, la agricultura de roza y quema fue una alternativa sostenible y racional desde el punto de vista ambiental y económico para plantar cultivos alimenticios en los frágiles suelos tropicales. Sin embargo, con el incremento de la población y la escasez de tierra, la agricultura se hizo más intensiva y menos sostenible, con un menor rendimiento económico. Las fincas están en tierras que no son adecuados para una agricultura viable y, por consiguiente, deben abandonar los terrenos después de haberlos laborado durante dos o tres años y trasladarse a nuevos bosques para descombrar. Para la mayoría, es una lucha diaria por su supervivencia, con el futuro de la familia dependiendo de la próxima cosecha. La recompensa por su labor es sólo un mínimo ingreso de dinero que los mantiene muy por debajo del nivel de pobreza.

    Agricultura comercial - En contraste con la agricultura de subsistencia, la agricultura o plantación comercial es a menudo un negocio agrícola practicado por empresas. Los cultivos importantes de las plantaciones tropicales incluyen el azúcar, el aceite de palma, el caucho natural, el café, el cacao y las frutas tropicales (bananas, cítricos, etc.). El papel que cumple la agricultura comercial en la deforestación tiene dos aspectos. En primer lugar, la empresa agrícola puede ocasionar indirectamente la deforestación. Las fincas comerciales ocupan las tierras más fértiles y mejor ubicadas de los valles. Como consecuencia de ello, estas tierras no están disponibles para la creciente población rural, que depende de la agricultura para su subsistencia. Sin acceso a las tierras de vocación agrícola de su área inmediata, los pequeños agricultores deben relocalizarse en tierras forestales menos fértiles y productivas. En la década del setenta, miles de pequeños agricultores y criadores de ganado fueron desplazados de los valles de la costa norte de Honduras para dar lugar al establecimiento de cooperativas de aceite de palma. Fueron desplazados hacia las empinadas laderas boscosas y los terrenos de aluvión, que aclararon para instalar sus fincas y campos de pastoreo.

    En segundo lugar, las empresas agrícolas pueden ser una causa directa de deforestación. A través de un acuerdo de concesión, de la compra de la tierra o de una ocupación informal de la misma, las empresas toman posesión de tierra forestal con la intención de convertirla a otros usos. Como se ilustra en el gráfico precedente, el área de plantaciones de aceite de palma en Indonesia ha aumentado de manera extraordinaria en los últimos 15 años, a expensas de los bosques naturales y de los barbechos de matorrales que crece luego de la agricultura de roza y quema. La experiencia de Indonesia con el aceite de palma se ha repetido en muchos otros países tropicales en los últimos años. Entre otras importantes plantaciones agrícolas de árboles que se cultivan en tierra forestal se cuentan el café, el cacao, los cítricos y el caucho.

    Además de los impactos ambientales negativos que son comunes a todas las formas de deforestación, la agricultura comercial trae aparejada una serie de problemas relacionadas con el uso de químicos agrícolas, problemas que incluyen el deterioro de la salud de los trabajadores y la contaminación de los cultivos, los suelos y las aguas subterráneas.

    La cría de ganado, particularmente en América Latina, es una causa importante de deforestación. Los ganaderos ocupan grandes extensiones de tierras forestales y ellos mismos talan el bosque o bien compran las "mejoras" llevadas a cabo por los pequeños agricultores. El el pasado, los ganaderos prefirieron las tierras de las zonas forestales secas por su simplicidad de manejo para la cría de ganado y pastizales, pero durante las últimas cuatro décadas se ha producido la tala intensiva del bosque tropical húmedo, tanto en América del Sur como en América Central. El pastoreo a campo abierto como se practica en las tierras boscosas secas y en las sabanas de África puede ser un factor importante en el proceso de deforestación cuando la cantidad de ganado supera la capacidad máxima del suelo para soportarlo. También puede degradar la composición y calidad del bosque si se practica intensivamente.

    América Central es una de las regiones mejor conocidas en las que la expansión de la cría de ganado ha causado una deforestación severa. La ganadería ha formado parte de la cultura de las áreas rurales de América Central desde la época colonial. En manos de grandes terratenientes, la ganadería se concentraba en los suelos fértiles de los valles de las tierras altas de los istmos y a lo largo de las Costa del Pacífico. Con la apertura de los mercados estadounidenses para la carne de res barata y el mejoramiento de la infraestructura local en la segunda mitad de este siglo, los ganaderos ampliaron sus operaciones a los bosques tropicales húmedos de la Costa Norte. Los pastizales para el ganado fueron originalmente establecidos en la parte baja de los valles planos en suelos más aptos para la agricultura permanente, pero finalmente se extendieron a los bosques de las montañas de los alrededores. Muchos ganaderos tomaron posesión de grandes extensiones de tierra forestal y contrataron trabajadores para talarlos con motosierras y quemas. Sin embargo, un método más común de adquirir nuevos pastizales era el de comprar las "mejoras" que los agricultores de roza y quema había efectuado en tierras sin título. Estas denominadas "mejoras" no eran más que unas pocas áreas clareadas en el bosque hechas por los agricultores para plantar sus cultivos. Luego de haber obtenido los derechos de los ocupantes de la tierra, el ganadero completaba la limpieza de la misma, sembraba el pasto y cercaba la propiedad. Una vez que la tierra era transferida al ganadero, el agricultor se trasladaba más lejos dentro del bosque tropical para repetir el mismo ciclo de deforestación.

    Aunque no se dispone de datos confiables sobre el uso de la tierra, se estima que la superficie de tierra destinada a pastizales permanentes en América Central aumentó de 3,9 millones de hectáreas en 1955 a 13,4 millones de hectáreas en 1995 (Sunderlin y Rodríguez, 1996; FAO, 1998). Este aumento de más del triple del área dedicada al pastoreo se hizo en detrimento del bosque tropical de la región. La ganadería fue una alternativa muy atractiva a otros usos de la tierra porque era moderadamente lucrativa a corto plazo, acarreaba moderados niveles de riesgo e incertidumbre, requería escaso trabajo y contaba con mercados bien establecidos, con fluctuaciones de precios menos volátiles que otros cultivos comerciales. La producción de carne de res aumentó hasta 1979, cuando se estabilizó debido a una disminución de la demanda y a la imposición de restricciones a las importaciones por parte de los Estados Unidos.

    En conclusión, la ganadería ha sido una causa directa importante de la deforestación en la última mitad del siglo, particularmente en América Latina. La expansión de las áreas para pastizales está estrechamente relacionada con la agricultura de roza y quema a través de la especulación de tierras forestales.

    Exploración petrolera y minera - La exploración petrolera y minera es localmente importante para la deforestación. Grandes minas como las de Carajás, en Brasil y las del Copperbelt en Zambia consumieron grandes cantidades de madera de las tierras boscosas indígenas para abastecer de combustible a sus fundiciones antes de que se establecieran plantaciones de especies de rápido crecimiento. El impacto que ha tenido la minería de oro ha sido muy difundido, especialmente la minería abierta en el Amazonas, pero sus impactos negativos afectaron a los pueblos indígenas y la calidad del agua más que en los bosques adyacentes. Las actividades de explotación petrolera, tales como el aclaramiento.

    Capitulo 10: "Consecuencias de la deforestación”

    En algunos casos, la deforestación puede ser beneficiosa. Dada la combinación de necesidades sociales, oportunidades económicas y condiciones ambientales, puede ser una conversión racional de un tipo de uso de la tierra a otro más productivo. La tragedia es que la mayor parte de las tierras que han sido deforestadas en las últimas décadas no son adecuadas para la agricultura o la ganadería a largo plazo y que se degradan rápidamente una vez que los bosques han sido talados y quemados. A diferencia de los suelos fértiles de las latitudes templadas, la mayor parte de los suelos de los bosques tropicales no pueden sostener cultivos anuales. La capacidad máxima del suelo no soportaría los cultivos anuales sin que se produzca una degradación rápida e irreversible. Del mismo modo, el pastoreo intensivo del ganado tampoco puede mantenerse a largo plazo porque los pastos que crecen en suelos forestales no tienen los mismos niveles de productividad que los de los suelos arables. De hecho, hay muy pocas tierras forestales en la actualidad en los países en vías de desarrollo que están disponibles para la expansión agrícola futura, poniendo de relieve la necesidad urgente de aumentar la producción agrícola en las tierras cultivables existentes en lugar de convertir más bosques a uso agrícola.

    En muchos casos, los responsables de la toma de decisiones políticas permiten expresamente que la deforestación continúe porque actúa como válvula de seguridad social y económica. Al dar al pueblo libre acceso a las tierras forestales, se alivia la presión que existe sobre los políticos para solucionar los problemas políticamente más sensibles que enfrentan los países en vías de desarrollo, como la reforma agraria, el desarrollo rural, la distribución del poder y otros. Sin embargo, los problemas no se eliminan. Persisten en la medida en que se mantienen las injusticias vinculadas con ellos.

    Numerosas son las consecuencias sociales de la deforestación, que a menudo tienen impactos a largo plazo devastadores. Para las comunidades indígenas, la llegada de la “civilización” significa habitualmente la destrucción de su modo de vida tradicional y la ruptura de sus instituciones sociales. Muchos de los pueblos indígenas de los estados brasileros de Amazonas y Rondônia han sido invadidos por los agricultores de roza y quema, ganaderos y mineros de oro, lo que a menudo significó violentas confrontaciones. La intrusión de los extranjeros destruye el modo de vida, las costumbres y las creencias religiosas tradicionales.

    Las cuencas hidrográficas que en el pasado abastecieron de agua potable y para irrigación a las comunidades ahora están sujetas a extremas fluctuaciones. La pérdida de agua potable pura expone la salud de las comunidades al peligro de diversas enfermedades transmisibles.

    En términos económicos, los bosques tropicales destruidos cada año representan una pérdida en capital forestal valuada en 45 miles de millones de dólares estadounidenses (Hansen, 1997). Con su destrucción, desaparecen todas las posibilidades de ingresos y de empleos futuros provenientes de la explotación de productos maderables y no maderables que podrían derivarse de su manejo sostenible.

    La consecuencia más seria y más a corto plazo de la deforestación es probablemente la pérdida de la biodiversidad. La frase aséptica “pérdida de biodiversidad” enmascara el hecho de que la destrucción anual de millones de hectáreas de bosques tropicales significan la extinción miles de especies y variedades de plantas y animales, muchos de los cuales nunca fueron identificados científicamente. ¿Cuántas especies se pierden cada año? La cifra exacta no la sabemos debido a nuestro limitado conocimiento de los ecosistemas forestales tropicales y de nuestros inadecuados sistemas de monitoreo. Algunas estimaciones indican que la pérdida es de 50.000 diferentes especies por año, pero esta cifra no es más que una estimación. Los rodales de árboles en pié dejados después de la deforestación no son, por lo general, suficientemente grandes como para mantener la biodiversidad. La deforestación está erosionando este precioso recurso que es la diversidad biológica.

    Aunque hay mucha discusión en cuanto al ritmo de calentamiento de la atmósfera , existe acuerdo general en el hecho de que se está calentando. Los modelos aceptados corrientemente predicen un aumento de 0,3 por ciento de grado Celsius por década en las temperaturas globales durante el siglo próximo (Ciesla, 1995). Ello se debe a un aumento en el dióxido de carbono presente en la atmósfera, que ha aumentado un 25 por ciento en los últimos 150 años. Aunque es menor que el 1/20 de uno por ciento de la atmósfera terrestre, el dióxido de carbono tiene una gran capacidad de absorción del calor radiante (Woodall, 1992).

    Las consecuencias negativas del calentamiento global son catastróficas: aumento de la sequía y de la desertificación, malas cosechas, derretimiento de las capas de hielo polares, inundaciones costeras y sustitución de los principales regímenes de vegetación. La cantidad de carbono que se encuentra corrientemente en la atmósfera se calcula en alrededor de 800.000 millones de toneladas y aumenta a la velocidad de alrededor de 1 por ciento anual. La deforestación es un contribuyente importante con el calentamiento global; sin embargo, su contribución relativa a los otros factores no se conoce con precisión. La causa principal del calentamiento global son las excesivas descargas de los gases de invernadero en los países industrializados, ocasionadas en su mayor parte por la quema de combustibles fósiles. La descarga anual debida a ello se calcula en alrededor de 6.000 millones de toneladas de carbono, principalmente en la forma de dióxido de carbono. Se piensa que otros 2.000 millones adicionales de toneladas, o alrededor del 25 por ciento del total de las emisiones de dióxido de carbono, son una consecuencia de la deforestación y de los incendios forestales (WCFSD, 1997). En el ámbito regional la deforestación perturba los modelos normales de temperatura, creando un clima más caliente y seco. Lamentablemente, los esfuerzos realizados para encontrar soluciones a la crisis de deforestación no ha tenido el mismo éxito para atraer inversiones monetarias que las mejoras en la emisión de gases de los automóviles.

    El impacto a largo plazo de la deforestación sobre los recursos del suelo pueden ser graves. El aclaramiento de la cubierta vegetal para la agricultura de roza y quema expone la tierra a la intensidad del sol tropical y de las lluvias torrenciales. Ello puede afectar negativamente el suelo al aumentar su compactación, reducir su material orgánico, lavar los pocos nutrientes de que dispone, aumentar su toxicidad debida al aluminio, haciéndola marginal para la agricultura. Los cultivos subsecuentes, el frecuente laboreo y el uso excesivo como campo de pastoreo para el ganado acelera la degradación del suelo.

    En las zonas forestales secas, la degradación del suelo se ha convertido en un problema cada vez más serio, que tiene como consecuencia la desertificación en los casos más extremos. Este proceso afecta entre 3.000 y 3.500 millones de hectáreas, alrededor de un cuarto de la superficie total del planeta, y amenaza los medios de vida de 900 millones de personas en 100 países del mundo en vías de desarrollo. La desertificación es la consecuencia de extremos en la variación climática y de prácticas no sostenibles de uso de la tierra, incluyendo la tala excesiva de la cubierta forestal. El aumento de las poblaciones somete a la tierra a mayores exigencias para que produzca más, lo que lleva a una intensificación de uso que supera la capacidad de carga de la tierra.

    Para el año 2050, 2.000 millones de personas o sea el 20 por ciento de la población mundial, sufrirá escasez de agua (WRI, 1994). La mayor parte de ellas vivirá en los países en vías de desarrollo. Una vez denudadas, las cuencas pierden su capacidad de controlar los caudales de agua y riachuelos y ríos experimentan rápidas fluctuaciones, lo que resulta a menudo en desastrosas inundaciones río abajo. La escasez de agua implica un grave peligro a la salud, en términos deficiente eliminación de aguas negras, pobre higiene personal y la falta de agua potable. La seguridad alimenticia se ve amenazada por la falta de agua para irrigación. Sin la protección de la cubierta forestal, el suelo está expuesto al severo clima tropical y se erosiona rápidamente. La pesquería de agua dulce y costera está devastada por la elevada sedimentación que transportan los ríos. Lo mismo sucede en las regiones pantanosas ricas en vida silvestre. La sedimentación proveniente de las cuencas degradadas es también una de las principales causas en la disminución de los arrecifes de coral en las costas. El costo económico y ambiental es inmensurable.

    Capitulo 11: "Programas internacionales de cooperación”

    El Programa de Acción Forestal Tropical (PAFT) fue el esfuerzo más ambicioso e internacionalmente coordinado para enfrentar la deforestación hasta la fecha. El TFPA inició la planificación de la acción forestal en una escala sin precedentes, despertó la conciencia pública a los impactos de la deforestación y atrajo nuevos y sustanciales recursos para el desarrollo forestal. A pesar de ello, se considera que el programa fue un fracaso porque no detuvo la deforestación.

    Se criticó que la FAO ejerció un débil liderazgo del Programa, que favoreció los intereses de los donantes y careció de una adecuada participación de las bases, que hubo una incomprensión básica de las causas y soluciones posibles de la deforestación, que la planificación no fue multisectorial, que la capacidad de implementación de los gobiernos nacionales no se reflejó en los planes de acción sectorial que se prepararon y que estaban demasiado centrados en la industria y no tuvieron en cuenta el aspecto de conservación de los bosques. Algunas de estas críticas fueron más válidas que otras, pero el resultado fue una pérdida de impulso en el apoyo internacional al control de la deforestación. El financiamiento de la asistencia para el desarrollo forestal y la conservación ha bajado bruscamente en los últimos años.

    La “United Nations Conference on Environment and Development”, realizada en 1992 en Río de Janeiro, puso los asuntos forestales, en particular la deforestación, en el plano mundial. La Convención Forestal propuesta no se llevó a la práctica pero la Conferencia generó una serie de iniciativas internacionales relacionadas con la promoción del manejo forestal sostenible: el Panel Intergubernamental sobre los Bosques, el Foro Intergubernamental sobre los Bosques, la Comisión Mundial sobre Bosques y Desarrollo Sostenible y otras iniciativas relacionadas con los criterios e indicadores y la certificación de los árboles maderables.

    La necesidad de dar un enfoque coordinado a los esfuerzos de asistencia internacional sigue siendo tan importante hoy como cuando se lanzó el Programa de Acción Forestal Tropical, hace una década. La comunidad internacional puede colaborar con los países en vías de desarrollo en su lucha por el control de la deforestación renovando su compromiso a largo plazo de enfrentar la deforestación y dando su apoyo activo financiero y técnico para llevar a cabo lo siguiente:

    • Ayudar a establecer prioridades globales (prioridades geográficas y prioridades de intervención) para la utilización de los limitados recursos disponibles.

    • Apoyar las iniciativas nacionales para conservar y gestionar mejor el resto de las áreas forestales.

    • Coordinar la asistencia exterior para maximizar los beneficios de los países receptores.

    • Invertir en el desarrollo de capacidades a largo plazo para las instituciones nacionales.

    • Requerir evaluaciones de impacto ambiental independientes para todas las inversiones bilaterales.

    • Condonar parcial o totalmente la deuda pública.

    • Apoyar las iniciativas mundiales para proporcionar un liderazgo más fuerte dentro de la comunidad internacional, tales como la creación de ForesTrust International o la Alianza Mundial para los Bosques y el Desarrollo Sostenible.

    • Crear el cargo de “auditor” independiente para vigilar la prestación de los gobiernos y de las organizaciones multilaterales para detener la deforestación.

    • Hasta que haya un acuerdo sobre un mecanismo más eficaz, los programas internacionales de cooperación pueden coordinarse mejor a través de una función nacional de planificación forestal que cuente con el pleno apoyo de los más altos niveles de gobierno, de las organizaciones no gubernamentales, de las comunidades que dependen de los bosques, del sector privado y de otros grupos de interés.

    CONCLUSIÓN

    La deforestación es un problema importante a lo largo de los trópicos. El descontrol en la tala de árboles, especialmente de maderas duras y preciosas, cada vez va a más. El cultivo de subsistencia es practicado por millones de gentes, los cuales cultivan la tierra quemando una parte del bosque y plantando cosechas en un suelo aparentemente rico. El problema es que a pesar del aspecto frondoso del bosque, el suelo subyacente no es fértil. Su fertilidad no es inherente, viene de una interacción compleja de las plantas, árboles, bacterias e insectos que viven únicamente en el bosque. Después de quemar el bosque, las cosechas pueden únicamente crecer por un par de años antes de que el suelo se agote y el granjero cambie a otro lugar para quemar otra sección de bosque, dejando detrás un espacio muerto, directamente expuesto al sol abrasador y a la lluvia torrencial. La tierra necesita muchos años para recuperarse y a veces nunca se recupera. Es más, si el mantillo se pierde, la tierra nunca se recuperará del todo y el mantillo terminará en ríos y arroyos, ocasionando un disturbio ecológico adicional río abajo. Aún cuando la fertilidad de la tierra se recuperara, nunca verdaderamente volvería a su estado original, como discutiremos más adelante.

    El aspecto más triste de la destrucción de bosque es la pérdida de especies. El bosque de lluvia es un laboratorio virtual de bacterias interdependientes, musgos, líquenes, bromelias, epiphytes, árboles e insectos. La mayoría de estos ni siquiera han sido catalogados ni mucho menos estudiados. Algunos de los descubrimientos médicos más beneficiosos, en tiempos recientes, han venido desde formas de vida procedentes del bosque de lluvia. Se ha aprendido que cada parte del bosque contiene algunas especies únicas que evolucionaron y viven únicamente en esta parte del bosque. Cada milla cuadrada del bosque da a conocer nuevas especies únicas en esa área. Cuando esa parte del bosque se destruye, las especies únicas de esa parte se pierden para siempre.

    Interesadamente, es realmente posible cultivar en el bosque sin ocasionarle un daño serio, pero el método únicamente es practicado por los Lacondon, un grupo pequeño de Indios.

    Los Lacondon examinan el bosque y seleccionan áreas que desaguan bien. Así, evitan áreas que contienen maderas duras y en las que el suelo se moja demasiado. En Abril, queman una sección del bosque e inmediatamente plantan árboles de crecimiento rápido, tales como papaya y plátano, para proteger el suelo. Luego plantan maíz, ajo, patatas dulces y muchas otras cosechas. Ellos plantan de tal manera que cada pulgada cuadrada del suelo se cubrirá, remedando el estilo del bosque de lluvia, que continuamente protege el suelo. El rendimiento de la tierra permite cosechar varios años y después vuelve a su estado silvestre. Incluso después, los árboles frutales continúan produciendo. Después de algunos años la tierra se recupera y el mismo proceso puede repetirse. Así, es posible cultivar en el bosque de lluvia sin destruir permanentemente el suelo. Desgraciadamente estos métodos se usan rara vez y seguramente no son compatibles con técnicas modernas de cultivo y maquinaria.

    Los científicos tienen sospechas de que hay un nexo entre la destrucción de los bosques de lluvia y el calentamiento global del planeta, pero los científicos no han probado aún, convincentemente, el nexo. Más aún, en los círculos científicos el concepto de calentamiento global está abierto todavía a discusión. Sin embargo, el nexo entre los bosques y el clima local es fácilmente observable. Arriba en las montañas de los bosques de lluvia en las Verapaces es fascinante mirar el ciclo de lluvia en el bosque: el sol sale, y uno puede ver el vapor de agua que sale del bosque, condensándose en el cielo y formando más nubes que precipitan la lluvia nuevamente sobre el bosque.

    Hay dos aspectos en el problema que necesitan ser diferenciados.

  • Las compañías de madera que cosechan árboles para ganar beneficios.

  • Las poblaciones Indígenas que practican el "corte y quema" para subsistir cultivando.

  • El primer problema debe ser discutido por los gobiernos y por la gente en las naciones desarrolladas, aquellos quienes suplican los productos hechos con maderas duras tropicales. La solución al segundo problema es la educación y la asistencia. El desmonte no controlado del bosque y el "corte y quema" para cultivos de subsistencia, puede haber sido aceptable cuando la población del mundo era inferior, pero hoy estas prácticas ponen seriamente en peligro los bosques en todo el mundo. La población indígena es receptiva y comprenden el problema, una vez ellos se han hecho conscientes de él. Pero la educación debe incluir algo más que simplemente concienciación. Millones de gente que practican el "corte y quema" para cultivos de subsistencia tienen familias que alimentar. La educación debe incluir las soluciones que permitan a esta gente cultivar por medio de métodos sustentables.

    Las selvas tropicales de nuestro planeta, localizadas principalmente en América del Sur y Central, África Central y el sudeste asiático, sufren diariamente la tala indiscriminada de sus árboles, muchos de ellos con cientos de años de antigüedad; cada minuto que pasa queda arrasada una superficie de selva equivalente a la de un campo de fútbol.

    Hay dos razones principales que ocasionan esto. Una es la demanda de madera por parte de ciertos países, que permite a las naciones endeudadas del tercer mundo obtener dinero fácil; la otra es la transformación de los bosques en superficies dedicadas a la agricultura y ganadería. El primer motivo es rentable para quienes lo practican, pero el segundo no; los suelos del ecosistema tropical contienen un alto porcentaje de hierro y aluminio. Al exponerse a la acción del sol y el aire se endurece, y la poca tierra fértil que le queda es arrasada por las lluvias.

    Aunque ocupan sólo el catorce por ciento de la superficie terrestre las selvas contienen el sesenta por ciento de las especies animales y vegetales vivas del planeta. En ellas hay muchos recursos que podrían ser utilizados por el hombre sin dañar el equilibrio ecológico: desde vegetales comestibles hasta componentes químicos usados en los más diversos campos de la medicina y la industria.

    Hay otro tema relacionado con las selvas: el dióxido de carbono. Los países industrializados emiten 2200 millones de toneladas anuales de este gas procedente de la quema de combustibles fósiles, mientras que otras naciones lanzan al aire otros 1300 millones de toneladas por año como subproducto de los incendios masivos de bosques. ¿Y esto qué tiene que ver? Muy simple: además de reducir las emisiones debe llevarse a cabo un plan de reforestación masiva. Si tenemos en cuenta que una hectárea de bosque tropical puede neutralizar unas diez toneladas de dióxido de carbono al año, habría que crear un bosque de tres millones de kilómetros cuadrados, superficie equivalente a las dos terceras partes del territorio de la República Argentina.

    Bibliografía

    Colección Ecológica

    Titulo: El Suelo

    Editorial: Fundación Ecológica

    Editado: Junio 1992 Provincia de Buenos Aires

    Guía Ecológica Bonaerense

    Tema: Fauna y Flora de la Provincia de Buenos Aires

    Editorial: Comisión de Ecología y Medio Ambiente de la Cámara de diputados

    Editado: junio 1994 Provincia de Buenos Aires

    Guía Ecológica Bonaerense

    Tema: Protección y Conservación Ambiental

    Editorial: Fundación Ecológica

    Editado: junio 1994 Provincia de Buenos Aires

    MLB Forestal

    Tema: Proyecto de inversión Forestal

    Editorial: MLB y CIA S.A.

    Editado: 16 de septiembre de 1999 (charla informativa en Cámara de asignarais de hacienda)

    Programa forestal y de suelo 1995-2000

    Tema: Forestación

    Editorial: Secretaria de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca

    Editado: diciembre 1998