Filosofía medieval

Filósofos de la Edad Media. San Agustín de Hipona. Pedro Abelardo. Santo Tomás de Aquino

  • Enviado por: Paula Ortiz
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas

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LA EDAD MEDIA.

No se puede decir que en esta época haya filosofía, pero sí distintos teólogos que tratan de establecer relaciones entre razón y religión. El cristianismo se convierte en una religión de Estado, inaugurándose así una nueva etapa en la filosofía en la que se trata de volver a interpretar el Nuevo Testamento.

Se trata de una época oscura en que predomina el analfabetismo. Por influjos del pensamiento aristotélico se concebía la realidad estratificada en estamentos y lo mismo sucedía con la sociedad, que era una sociedad estamental en la que no había igualdad de condiciones entre unos y otros de sus miembros.

Comienza entonces la escolástica: los monjes leen, escriben, crean y transmiten cultura.

Surge la Inquisición, con quien tiene problemas quien de el menor indicio de renegar del cristianismo.

San Agustín de Hipona.

Escribió muchas obras como: “De Trinitate”, “La Ciudad de dios” y las “Confesiones”.

Nace en Tagaste en el s IV, de padre pagano y madre cristiana. En su juventud, al pertenecer a una familia acomodada, se limitó a recibir la educación que le fue proporcionada y a vivir la vida alegremente.

Pronto comienza a tener aspiraciones intelectuales y espirituales y es entonces cuando entra en contacto con la astrología y el Maniqueísmo (doctrina que sostiene que son dos los principios: el bien y el mal, que son igual de poderosos y están en perpetua discordia). Esta le interesaba porque justificaba su tendencia a satisfacer sus deseos sexuales.

En esta época, siendo él muy joven, toma una concubina con la que tiene un hijo llamado Adeododato (“dado a dios”).

Era profesor de Retórica, pero los alumnos africanos eran bastante díscolos, por lo que decide ir a Roma, donde tenían fama de ser más disciplinados. Al no recibir nada a cambio de sus clases, va a Milán, donde sigue los sermones de San Ambrosio. Esto, unido a la recepción de escritos neoplatónicos, hace que abrace la religión.

Le resultó particularmente interesante el neoplatonismo y así admitió un único principio y la concepción del mal como privación, y no como un elemento activo (San Agustín ve el mal, sobre todo, en el pecado de la carne).

Teoría del conocimiento.

La teoría del conocimiento en San Agustín recibe el nombre de Iluminismo, ya que sostiene que los objetos para ser conocidos por el hombre han de ser iluminados por dios. No se puede hablar propiamente de una epistemología en San Agustín, pero sí de algo similar.

- El primer grado para alcanzar el conocimiento es la sensación: los sentidos no nos engañan, lo que nos puede engañar es el juicio que hacemos de lo percibido por medio de éstos. Este primer grado de conocimiento lo poseen todos los animales, ya que tienen sensaciones.

-El segundo grado es aquel por el que podemos hacer juicios con respecto a los objetos teniendo como modelo las ideas, que se encuentran en la mente de dios.

- El tercer grado es la contemplación de las ideas eternas, inmutables, universales, en la mente de dios.

Con respecto a la teoría del escepticismo de que no se puede conocer nada ciertamente, ya que dudan de todo, argumenta San Agustín diciendo que incluso los escépticos reconocen que el mundo o bien es finito o es infinito, admitiendo así el principio de contradicción. Esto da lugar al “Si fallor, sum”: si dudo, soy; lo cual es ya una certeza de por sí.

Problema de la creación.

San Agustín entra en este problema y opina que dios ha creado “Ex nihilo” (de la nada) y porque ha querido. Al crear de la nada, inaugura el tiempo.

El mundo está hecho de materia y forma (pensamiento aristotélico) y dios crea desde el principio todas las cosas con sus modificaciones por medio de las “rationes seminales”.

A los hombres nos hace con cuerpo (materia) y alma (forma, que es inmortal) a su imagen y semejanza y nos hace libres: nos da el libre albedrío, por lo que podemos recibir premios o castigos de dios por nuestras acciones. Dios es el único principio (contra el Maniqueísmo) y quiere que seamos libres, El mal, que es negación, carencia, no se debe a dios.

Pruebas de la existencia de dios.

Pare demostrar que dios existe no da pruebas exactamente, pero sí podrían ser atisbos de la existencia de éste:

- 1. La existencia de verdades eternas en nosotros. Si somos seres finitos no hay otra explicación al hecho de que haya verdades infinitas en nosotros que la existencia de un dios que las ha puesto en nosotros.

- 2. La existencia de la creación de las cosas. En la creación se reconoce al creador, lo que demuestra que existe ese dios que ha creado las cosas.

- 3. El consenso generalizado: todas las civilizaciones concluyen que dios existe.

El tiempo y la historia: las ciudades.

  • Los griegos tenían una concepción cíclica del tiempo.

Sus mitos se desarrollan siempre en un espacio atemporal. Cuando empieza la filosofía, es decir, se pasa del mito al logos, el tiempo es para ellos cíclico, ya que consideran que es una propiedad del espacio y el espacio es un cosmos, un todo ordenado con movimiento uniforme circular.

Distinguen los griegos entre tres tipos de tiempo:

- Kronos: es el tiempo concreto, el que mide el reloj (una hora, cinco minutos...).

- Aión: es la duración de una vida.

- Kairós: la oportunidad, el momento que hay que perseguir.

  • Los judíos comienzan una concepción diferente del tiempo. Se trata de una concepción lineal, generalmente hacia arriba. Hay un principio, un desarrollo progresivo y, finalmente, la llegada a la cima.

  • San Agustín, con respecto a esto, afirma “cuando no me preguntan qué es el tiempo, lo sé; cuando me lo preguntan, no lo sé”. Se inscribe en la tradición cristiana, que tiene una concepción lineal del tiempo, como un ascenso hasta llegar a dios.

La esencia del tiempo judío y cristiano es la eternidad.

El tiempo se completa en la Historia, que es el desarrollo de dos ciudades distintas:

- Jerusalén: la ciudad de los justos, de dios, del bien...

- Babilonia: La ciudad de Satanás, del mal.

No se trata de dos ciudades geográficamente distintas, sino que ambas coexisten en la misma. Entre estas dos ciudades hay una lucha constante. San Agustín tiende a identificar la ciudad de dios con el Papado y la del diablo con el poder temporal, el del Estado.

Pedro Abelardo.

Nace en la Bretaña Francesa en el s XII. Fue considerado bastante inteligente. Toma órdenes menores y va a París, donde lo aprende todo de sus maestros y, sin embargo, pronto empieza a refutarles. Se gana enemistades rápidamente.

A lo 39 años va a vivir a casa de un personaje influyente de la época, llamado Fulberto, que tenía a su cargo a su sobrina, Eloísa, de 17 años, educada intelectualmente que comenzó a recibir clases de Abelardo. La seduce, mantienen un romance, ella queda embarazada y se casan debido a Fulberto. Para que el matrimonio no afecte a su carrera, ambos niegan estar casados. Fulberto se enfada y lo manda castrar. Ingresa en una orden y Eloísa ingresa en otra.

Abelardo escribe varias obras importantes, algunas de ellas fueron declaradas heréticas por la iglesia.

En filosofía es importante su aportación al tema de los Universales y tiene una interesante teoría ética según la cual lo importante de las acciones no es la acción en sí, sino que es la intención, por lo que nadie peca si no es consciente de ello.Los Universales.

Una de las disputas más importantes que se da a lo largo de toda la Edad Media y que se rastrea incluso hoy, es la del tema de los Universales, que surge a raíz de un comentario de Boecio a la “Isagoge” de Porfirio.

Las preguntas clave acerca de los universales son: ¿Qué son? ¿tienen una realidad extramental? ¿Son materiales o inmateriales? ¿Cómo se forman en la mente?

  • Boecio: Las personas podemos componer la idea de mujer con la de pez, en nuestra mente, dando como resultado una sirena, que no existe en la realidad extramental, sino que se trata de una idea falsa. Sin embargo, podemos también abstraer de las cosas particulares aquellas características que se dan en todos los individuos y llegar a una idea verdadera.

  • Los realistas: Para los realistas, los universales tienen realidad extramental y sí se puede hablar de los universales (esta teoría es refutada por los lógicos).

  • Nominalismo: Roscelino: niega toda realidad a los universales. Los universales son nombres que ponemos para entendernos. En realidad un universal es un “flatus vocis”.

  • Nominalismo: Abelardo: antepone a la teoría “antiqua” del realismo sus propias ideas. Defiende una postura nominalista, desprestigiando a su maestro Guillermo de Champeaux*. Abelardo distingue entre vox (la emisión de voz) y sermo (el significado). Dice que las personas adquirimos un conocimiento confuso de las cosas, vemos hombres diferentes y sacamos conclusiones generales y de ahí proviene el Universal, que es una idea confusa, un concepto que no existe fuera de nuestra mente.

  • Nominalismo: Guillermo de Ockham: es un monje franciscano, figura importante en el s XIV. Tiene un importante expediente cognoscitivo. En cuanto al problema de los Universales, habla de la Suppositio, que dice que lo importante no son las palabras en sí, sino el concepto: la palabra “hombre” es así en español, en inglés es “man”... y no tiene importancia, lo que sí la tiene es el significado de la palabra. Los universales presentan el concepto de las cosas, no a las cosas. La Suppositio puede ser:

- Personalis: se refiere a personas en concreto.

- Simplex: lo que llamamos universal.

- Materiales: se refiere a la cosa.

Dice que los universales no existen extramentalmente, lo que existe son los individuos. Si un universal existiera extramentalmente, sería una contradicción, ya que si existiera fuera de la mente, sería un individuo y no un universal.

  • Tomás de Aquino: dice que los universales pueden ser:

- ANTE REM: antes de la cosa, los que están en la mente de dios.

- IN RE: que es la esencia de la cosa particular.

- POST REM: las abstracciones.

* Guillermo de Champeaux comienza desde un postura realista: cree en la realidad extramental de los universales, en su existencia. Abelardo lleva al absurdo la teoría de su maestro diciendo que “si la sustancia hombre existe y es igual en Platón que en Aristóteles, Platón y Aristóteles han de ser el mismo hombre”. Champeaux cambió su teoría, aunque Abelardo insistió en que seguía siendo la misma, y dijo que se refería a que el predicado universal “hombre” puede decirse indiferentemente de uno y de otro, no que ambos fueran el mismo hombre.

Pruebas de la existencia de Dios.

Se trata de un tema fundamental en la Edad Media: ha de conseguirse que se concilien fe y razón, que la razón de cuenta de la fe revelada. Las relaciones entre ellas marcarán las diferencias entre unos pensadores y otros. Los más intelectuales de los teólogos tratan de que la sola razón llegue a las verdades reveladas:

  • Averroes: filósofo musulmán, autor de “La doble verdad” dice que la verdad de la razón y la revelada no tienen por qué ser iguales, que pueden incluso ser contradictorias.

  • Anselmo de Canterbury: Obispo italiano, piensa que se puede demostrar racionalmente la existencia de dios. Sigue la línea de San Agustín y cree para entender.

- En su “Monologium” se basa en la prueba de los grados de perfección: Hay cosas mejores que otras, por lo que ha de haber un óptimo y ese óptimo será dios.

- En su “Proslogion” presenta la prueba del necio: “dice el necio en su corazón que dios no existe”. Necesariamente eso mayor de lo cual nada puede pensarse, ha de incluir la existencia, porque si no, podría pensarse algo mayor que sí incluyera la existencia. Por esto, dios existe necesariamente.

  • Gaunilón: monje que hace la defensa del insensato. Dice que uno puede pensar una isla maravillosa y por más que la piense no va a existir fuera de su mente. Es un paso ilegítimo decir que la realidad mental es una realidad extramental. San Anselmo contraargumenta diciendo que eso es así con las cuestiones contingentes (que son pero podrían no ser), pero que no es así con las necesarias (las que llevan unida la idea de existencia).Se trata de la Prueba o Argumento Ontológico.

Fue retomada por San Buenaventura, rechazada por Santo Tomás, retomada por Descartes y Leibniz, que la rehicieron, rechazada por Kant y actualmente es rechazada por la Neoescolástica.

Santo Tomás de Aquino.

Es el pensador cristiano por excelencia, autor prolífico e inteligente que conocía a Aristóteles y adecuó su teoría al cristianismo.

De pequeño ingresa en una orden. Fue uno de los pensadores cristianos que más trató el tema de los ángeles, por lo que se le llama Doctor Angélico (trató el tema del sexo de los ángeles y está convencido de que existen y de que cada uno tiene un ángel de la guarda). Sócrates también creía en la existencia de los ángeles, solo que en su caso se trataba del daimon.

Pruebas de la existencia de dios.

Tomás se muestra disconforme con la Prueba Ontológica de s. Anselmo. Él no tiene dudas con respecto a la existencia de dios, ni cree que nadie razonable las pueda tener, pero trata de dar una explicación válida a la existencia de éste.

Según Tomás de Aquino, las cosas pueden ser “evidentes por sí” (predicado incluido en el sujeto) o “evidentes para nosotros” (dios es, pero no es conocido por nosotros a priori, sino a posteriori, por sus obras, su creación...).

Explica las cinco vías que nos muestran la existencia de dios:

- 1. VÍA MANIFIESTOR: la vía que más desarrolla. Los sentidos nos dicen que todo se mueve y, como aristotélico que es, cree que este movimiento es el paso de la potencia al acto. se necesita algo en acto para que las cosas que están en potencia sean movidas. Como no podemos hacer una recurrencia al infinito de motores que mueven el universo, se llega a un primer motor inmóvil, que es dios.

- 2. VÍA DE LAS CAUSAS: Todo lo que es, necesita una causa para ser, nada es su propia causa (“causa sui”). Llegamos así a una causa primera que sí es “causa sui”, a la vez que causa de todo lo demás, y que es dios.

- 3. VÍA DE LA CONTINGENCIA: Se basa en la observación de los seres. Todo lo que es, es, pero podría no ser en todos los ámbitos. Por tanto, habría que pensar un ser necesario y no contingente que haga que lo contingente sea.

Estas tres primeras vías tienen en común las ideas sensibles.

- 4. VÍA DE LOS GRADOS DE PERFECCIÓN: En todos los seres se observa una gradación de perfecciones y el referente modelo ha de ser dios, la suma perfección.

- 5. VÍA TELEOLÓGICA: Todos los seres, incluso los inorgánicos tienden a un fin y colaboran a ese fin, que no controlan ni han previsto, por lo que ha de suponerse la existencia de un ser inteligente que sí lo ha previsto, al que llamamos dios.

Como podemos observar, las cinco pruebas se basan en la contingencia, en la carencia de algo en todos los ámbitos. La contingencia de todo es lo que hace pensar en la existencia de un ser necesario que es dios, aplicándose esta contingencia al movimiento, a las causas, a las perfecciones, etc...

Sólo hay una especificada como contingencia y todas las demás se basan en ella.

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