Feudalismo

Historia universal. Sociedad feudal. Castillo medieval. Caballería

  • Enviado por: Sicilia
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 10 páginas
publicidad
cursos destacados
Graba audio con Apple Logic Pro 9
Graba audio con Apple Logic Pro 9
En este curso aprenderemos a realizar grabaciones de audio de calidad utilizando Apple Logic Pro 9. Exploraremos todo...
Ver más información

Iníciate en LOGIC PRO 9
Iníciate en LOGIC PRO 9
Vamos a ver de manera muy sencilla y en un breve paseo de poco más de una hora como funciona uno de los...
Ver más información

publicidad

INDICE

 

 

 

 

- Introducción............................ 1

- Origen del feudalismo............ 2

- Características......................... 3

la sociedad feudal:

- Clases sociales........................ 5

- La nobleza feudal..................... 6

- El castillo................................... 6

- La caballería.............................. 6

- Las costumbres......................... 7

- La influencia de la Iglesia......... 7

- Decadencia del feudalismo...... 8

- Su papel en desarrollo político. 9

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

 

- La antigüedad y la edad media (secco ellauri)

  • Enciclopedia encarta

  • Enciclopedia planeta de agostini

  • Internet

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN :

Feudalismo : sistema contractual de relaciones políticas y militares entre los miembros de la nobleza de Europa occidental durante la alta edad media. El feudalismo se caracterizó por la concesión de feudos (casi siempre en forma de tierras y trabajo) a cambio de una prestación política y militar, contrato sellado por un juramento de homenaje y fidelidad. Pero tanto el señor como el vasallo eran hombres libres. El feudalismo unía la prestación política y militar a la posesión de tierras con el propósito de preservar a la Europa medieval de su desintegración en innumerables señoríos independientes tras el hundimiento del Imperio Carolingio.

La guerra fue endémica durante toda la época feudal, pero el feudalismo no provocó esta situación; al contrario, la guerra originó el feudalismo. Tampoco el feudalismo fue responsable del colapso del Imperio Carolingio, más bien el fracaso de éste hizo necesaria la existencia del régimen feudal. El Imperio Carolingio se hundió porque estaba basado en la autoridad de una sola persona y no estaba dotado de instituciones lo suficientemente desarrolladas. La desaparición del Imperio amenazó con sumir a Europa en una situación de anarquía: cientos de señores individuales gobernaban a sus pueblos con completa independencia respecto de cualquier autoridad soberana. Los vínculos feudales devolvieron cierta unidad, dentro de la cual los señores renunciaban a parte de su libertad. Bajo la dirección de sus señores feudales, los vasallos pudieron defenderse de sus enemigos, y más tarde crear principados feudales de cierta importancia y complejidad. Una vez que el feudalismo demostró su utilidad local reyes y emperadores lo adoptaron para fortalecer sus monarquías.

Las invasiones de los siglos IX y X tuvieron importantes consecuencias políticas y culturales.

- Desde el punto de vista político, originaron el régimen feudal, debilitaron la autoridad de los reyes y robustecieron la de los jefes locales.

- Desde el punto de vista cultural provocaron un sensible retroceso, pues las luchas y la anarquía, continuadas durante dos siglos, detuvieron la restauración cultural que gradualmente se había ido desarrollando en el occidente. Sin embargo, los pueblos invasores terminaron por adoptar la religión cristiana, abandonaron sus costumbres bárbaras y organizaron reinos estables. E l cristianismo logró extenderse por las regiones del norte y del este de Europa, donde hasta entonces había imperado el paganismo.

 

 

Origen del feudalismo:

 

El feudalismo nació de la síntesis del mundo romano y de los pueblos germánicos en el marco de una sociedad agraria. La primera etapa de la formación del feudalismo se produjo en las postrimerías del Imperio romano, cuando los colonos y pequeños propietarios buscaron la protección de los grandes señores, a los que entregaban a cambio sus propiedades y prometían fidelidad.

Su núcleo inicial fue el territorio situado entre los ríos Loira y Mosa, desde donde se expandió por Alemania, el norte de Italia, la península Ibérica y más tarde el sur de Italia e Inglaterra.

El vasallaje como red de fidelidades entre los magnates y los guerreros era una institución germánica que se convirtió en la estructura básica de la sociedad feudal al desintegrarse el Imperio Carolingio (s.X). En la ceremonia de homenaje, el vasallo prometía fidelidad y la prestación de determinados servicios militares y de corte al señor a cambio de protección y, en ocasiones, era investido con un feudo (beneficio) por su señor, creándose así una estructura piramidal de soberanías presidida por el rey.

Con la desintegración del Imperio Carolingio en el siglo IX muchos personajes poderosos se esforzaron por constituir sus propios grupos de vasallos dotados de montura, a los que ofrecían beneficios a cambio de su servicio. Algunos de los hacendados más pobres se vieron obligados a aceptar el vasallaje y ceder sus tierras al señorío de los más poderosos, recibiendo a cambio los beneficios feudales. Se esperaba que los grandes señores protegieran a los vasallos de la misma forma que se esperaba que los vasallos sirvieran a sus señores.

Esta relación de carácter militar que se estableció en los siglos VIII y IX a veces es denominada feudalismo Carolingio, pero carecía aún de uno de los rasgos esenciales del feudalismo clásico desarrollado plenamente del siglo X. Fue sólo hacia el año 1000 cuando el término "feudo" comenzó a emplearse en sustitución de "beneficio" este cambio de términos refleja una evolución en la institución. A partir de este momento se aceptaba de forma unánime que las tierras entregadas al vasallo eran hereditarias, con tal de que el heredero que las recibiera fuera grato al señor y pagara un impuesto de herencia llamado "socorro". El vasallo no sólo prestaba el obligado juramento de fidelidad a su señor, sino también un juramento especial de homenaje al señor feudal, el cual, a su vez, le investía con un feudo. De este modo, el feudalismo se convirtió en una institución tanto política como militar, basada en una relación contractual entre dos personas individuales, las cuales mantenían sus respectivos derechos sobre el feudo.

 

 

Características:

El feudalismo occidental asumía que casi toda la tierra pertenecía al príncipe soberano -bien el rey, el duque, el marqués o el conde- que la recibía "de nadie sino de Dios". El príncipe cedía los feudos a sus barones, los cuales le rendían el obligado juramento de homenaje y fidelidad por el que prestaban su ayuda política y militar, según los términos de la cesión. Los nobles podían ceder parte de sus feudos a caballeros que le rindieran, a su vez, homenaje y fidelidad y les sirvieran de acuerdo a la extensión de las tierras concedidas. Un noble podía conservar la totalidad de sus feudos bajo su dominio personal y mantener a sus caballeros en su señorío, alimentados y armados, todo ello a costa de sufragar las prestaciones debidas a su señor a partir de su propio patrimonio. Los caballeros podían adquirir dos o más feudos y eran proclives a ceder, a su vez, parte de esas posesiones en la medida necesaria para obtener el servicio al que estaban obligados con su superior. Mediante este subenfeudamiento se creó una pirámide feudal, con el monarca en la cúspide, unos señores intermedios por debajo y un grupo de caballeros feudales para servir a la convocatoria real.

Los problemas surgían cuando un caballero aceptaba feudos de más de un señor, para lo cual se creó la institución del homenaje feudatario, que permitía al caballero proclamar a uno de sus señores como su señor feudal, al que serviría personalmente, en tanto que enviaría a sus vasallos a servir a sus otros señores.

La prestación militar era fundamental en el feudalismo. Cuando el señor era propietario de un castillo, podía exigir a sus vasallos que lo guarnecieran, en una prestación denominada `custodia del castillo'. El señor también esperaba de sus vasallos que le atendieran en su corte, con objeto de aconsejarle y de participar en juicios que afectaban a otros vasallos. Si el señor necesitaba dinero, podía esperar que sus vasallos le ofrecieran ayuda financiera. A lo largo de los siglos XII y XIII estallaron muchos conflictos entre los señores y sus vasallos por los servicios que estos últimos debían prestar.

Otro aspecto del feudalismo que requirió una regulación fue la sucesión de los feudos. Cuando éstos se hicieron hereditarios, el señor estableció un impuesto de herencia llamado `socorro'. Su cuantía fue en ocasiones motivo de conflictos.

Dado el carácter contractual de las relaciones feudales cualquier acción irregular cometida por las partes podía originar la ruptura del contrato. Cuando el vasallo no llevaba a cabo las prestaciones exigidas, el señor podía acusarle, en su corte, ante sus otros vasallos y si éstos encontraban culpable a su par, entonces el señor tenía la facultad de confiscar su feudo, que pasaba de nuevo a su control directo. Si el vasallo intentaba defender su tierra, el señor podía declararle la guerra para recuperar el control del feudo confiscado.

 

La sociedad feudal

CLASES SOCIALES:

La sociedad feudal estaba constituida por tres clases absolutamente distintas en sus obligaciones y en sus obligaciones y en sus costumbres: los nobles, los clérigos y los campesinos o villanos.

Los nobles tenían a su cargo las tareas guerreras; los clérigos, lo concerniente a la vida religiosa; los villanos, la labranza y las faenas manuales.

La nobleza y el clero disfrutaban de grandes privilegios y monopolizaban la propiedad de la tierra. La nobleza basaba, además, su poderío, en la fuerza militar; el clero, en su prestigio religioso y cultural.

Los villanos, en cambio, ocupaban un rango social inferior y sus obligaciones eran mucho más numerosas que sus derechos; trabajaban los grandes dominios señoriales, y en retribución de esa tierra que se les cedía para su trabajo y de la protección que se les dispensaba, debían múltiples servicios y prestaciones a sus señores.

Los villanos, (habitantes de la villa), eran todos los campesinos, pero estaban divididos en libres y siervos. Los campesinos libres podían abandonar las tierras que trabajaban y buscar hogar y protección en otro señorío, cuando así lo desearan. En cambio los siervos carecían en absoluto de libertad y no podían abandonar la gleba (tierra o heredad) en que trabajaban. Con todo, libres y siervos, los villanos no podían ser privados de sus tierras mientras cumplieran fielmente las prestaciones debidas a sus señores. Los villanos debían pagar al señor ciertos tributos, estos eran dos clases, en especie y en trabajo

 

LA NOBLEZA FEUDAL:

Todo poseedor de un feudo era noble, pero la mayor o menor importancia de los feudos contribuyó a establecer diversos grados en la nobleza. Los más encumbrados eran los duques, condes y marqueses, poderosos señores que sólo rendían homenaje a los reyes y de quienes dependían numerosos vasallos.

De menor jerarquía, eran los llamados en Francia barones, y en España ricos-hombres, quienes a su vez recibían el homenaje de señores de inferior categoría, poseedores de feudos más pequeños. Estos últimos constituían la pequeña nobleza y eran llamados castellanos, hidalgos o caballeros. (Como los nobles combatían a caballo, el término caballero se convirtió más adelante en sinónimo de noble.)

 

EL CASTILLO:

Los primeros castillos surgieron en la época de las invasiones de los siglos IX y X. En un principio fueron sencillos edificios de madera, rodeados por una sólida empalizada de estacas. A comienzos del siglo XII, la piedra sustituyó a la madera debido a los pesados proyectiles lanzados por las catapultas, nueva arma introducida en occidente a raíz de las Cruzadas.

Los castillos se construían en colinas o lugares desde los cuales la defensa era más fácil.

 

LA CABALLERÍA:

Las guerras entre señores feudales eran muy frecuentes, pues estos no reconocían más ley que la de la fuerza para resolver sus problemas. Las guerras señoriales causaron tremendo daño y fueron uno de los más graves males del régimen feudal. La Iglesia moderó y corrigió la rudeza de las costumbres señoriales con dos instituciones:

La tregua de Dios y la caballería.

La tregua de Dios prohibía bajo pena de excomunión guerrear en los días jueves, viernes, sábado y domingo, así como también en la fecha de las grandes festividades religiosas. También se declaraban especialmente protegidos por la Iglesia a las mujeres y a los niños. La tregua contribuyó poderosamente a humanizar las costumbres. Los jóvenes nobles recibían una educación esencialmente militar. A partir del siglo XI la Iglesia agregó a ese aprendizaje militar una preparación de orden espiritual. Esta intervención de la Iglesia engendró la institución de la caballería. Para ser reconocido caballero, el noble debía comprometerse a respetar la fe empeñada, combatir las injusticias, proteger a los débiles.

COSTUMBRES:

La vida del Señor: La caza constituía el placer favorito de aquellos hombres rudos e ignorantes, acostumbrados al manejo de las armas y a la vida activa al aire libre. La otra diversión era los torneos, justas de armas que suscitaban en los protagonistas y en los espectadores todas las emociones de la guerra. Los caballeros que intervenían en ellos combatían en duelo singular o en grupos, a caballo y utilizando la lanza y la espada.

 

LA INFLUENCIA DE LA IGLESIA:

La Iglesia Católica fue el más poderoso pilar de la sociedad en la época feudal. Tuvo una ingerencia ilimitada en todos los ordenes de la vida.

  • La unidad y la universalidad de la fe, que caracterizaron la vida medieval. Ninguna religión disputó, en efecto, al catolicismo durante la edad media el gobierno de las almas en la Europa de occidente.

  • El predominio cultural del clero. Este constituyó en la edad media la única clase letrada. Ser laico era estar al margen del saber. Las escuelas fueron, además anexos de las catedrales y de los monasterios y en ellas oficiaban de maestros los sacerdotes y los monjes que impartían gratuitamente los sencillos conocimientos de lectura, escritura, doctrina cristiana y canto. El monopolio cultural del clero y la eficacia de su actividad docente arraigaron, sólidamente, su autoridad y su prestigio.

  • La Iglesia procuro hacer del catolicismo el eje de la vida espiritual en la edad media. Para imponer obediencia a sus mandamientos disponía de dos armas poderosas, la excomunión y la interdicción.

    Toda la autoridad de la iglesia no impidió, sin embargo, el surgimiento de herejías, o sea, disidencias de opinión con respecto a los dogmas católicos.

     

    Decadencia del feudalismo:

    El feudalismo alcanzó el punto culminante de su desarrollo en el siglo XIII; a partir de entonces inició su decadencia. El subenfeudamiento llegó a tal punto que los señores tuvieron problemas para obtener las prestaciones que debían recibir. Los vasallos prefirieron realizar pagos en metálico a cambio de la ayuda militar debida a sus señores, a su vez, éstos tendieron a preferir el dinero, que les permitía contratar tropas profesionales que en muchas ocasiones estaban mejor entrenadas y eran más disciplinadas que los vasallos. Además, el resurgimiento de las tácticas de infantería y la introducción de nuevas armas, como el arco y la pica, hicieron que la caballería no fuera ya un factor decisivo para la guerra.

    Los monarcas, durante toda la época feudal, tenían otras fuentes de autoridad además de su señorío feudal. El renacimiento del saber clásico supuso el resurgimiento del Derecho romano, con su tradición de poderosos gobernantes y de la administración territorial. La Iglesia consideraba que los gobernantes lo eran por la gracia de Dios y estaban revestidos de un derecho sagrado. El florecimiento del comercio y de la industria dio lugar al desarrollo de las ciudades y a la aparición de una incipiente burguesía, la cual exigió a los príncipes que mantuvieran la libertad y el orden necesarios para el desarrollo de la actividad comercial. Esa población urbana también demandó un papel en el gobierno de las ciudades para mantener su riqueza. Con los impuestos que obtuvieron de las ciudades, los príncipes pudieron contratar sirvientes civiles y soldados profesionales. De este modo pudieron imponer su voluntad sobre el feudo y hacerse más independientes del servicio de sus vasallos.

    La decadencia del feudalismo se aceleró en los siglos XIV y XV. Durante la guerra de los Cien Años, las caballerías francesa e inglesa combatieron duramente, pero las batallas se ganaron en gran medida por los soldados profesionales y en especial por los arqueros de a pie. Los soldados profesionales combatieron en unidades cuyos jefes habían prestado juramento de homenaje y fidelidad a un príncipe, pero con contratos no hereditarios y que normalmente tenían una duración de meses o años. Este `feudalismo bastardo' estaba a un paso del sistema de mercenarios, que ya había triunfado en la Italia de los renacentistas.

    Su papel en el desarrollo político:

    La figura jurídica del feudo estaba contenida en el derecho consuetudinario de Europa occidental y en aspectos feudales como la tutela y el matrimonio, la revertibilidad y la confiscación, que continuaron en vigor después de que la prestación militar hubiera desaparecido. En Inglaterra las posesiones feudales fueron abolidas por ley en 1660, pero se prolongaron en algunas zonas de Europa hasta que el derecho consuetudinario fue sustituido por el Derecho romano, proceso concluido por el emperador Napoleón a principios del siglo XIX

    Vídeos relacionados