Ética informativa

Periodismo. Instrumentos éticos. Información. Verdad. Mentira. Desinformación. Rumores. Rectificaciones. Cualidades del periodista. Códigos de conducta

  • Enviado por: Laura
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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EL CONCEPTO SOBRE LA ÉTICA INFORMATIVA

1. Definición y objeto de la ética:

La ética es una ciencia que nos lleva a conocer el comportamiento del hombre y la sociedad. Según el Drae “parte de la filosofía que trata de la moral y las obligaciones del hombre”.

Es una ciencia que nos lleva a saber cosas acerca del hombre, de lo que es bueno para él y para la sociedad. Su saber es analítico (se preocupa de las causas de nuestras acciones) y normativo (dice lo que debemos hacer). No es un saber descriptivo (no cuenta lo que hacemos).

Para ser ético es necesario saber qué hay que hacer y cómo hay que comportarse. La ética es la ciencia que enseña al hombre cómo actuar para conseguir ese fin.

La ética compromete toda la vida del hombre porque todo está orientado hacia ese fin, se apoya en él y se dirige a él (el de las acciones buenas).

La ética no es una ciencia de mínimos (de no llevar a cabo las malas acciones) sino de máximos, de excelencia, que nos lleva a humanizarnos, a perfeccionarnos, a mejorar continuamente.

La ética está al alcance de todas las personas porque todas tienen un fin y los medios para lograrlo (con más o menos dificultades).

La ética no consiste en aplicar mecánicamente unas reglas, no se trata de analizar meticulosamente si se ha observado o no un precepto sino si esa acción mejora o no a la persona, la aproxima o no a su fin.

La ética de orden religioso nos puede llevar a preguntarnos si no hay deberes impuestos por Dios. La respuesta que sí, pero esos deberes deben tener el sentido de una imposición externa. Los preceptos religiosos no son reglas arbitrarias sino lo que el hombre necesita para alcanzar su fin. (Ej: decir la verdad no es bueno porque Dios lo manda sino porque es bueno para el hombre y le perfecciona).

Definición de deontología:

Según el Drae es la ciencia o tratado de los deberes. En el caso de un periodista, tratará sobre los deberes profesionales del informador.

Definición de moral:

Según el Drae es la ciencia que trata del bien en general y de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia. Hay muchos principios éticos pero existen unos principios que pueden ser básicos.

  • Principio de proporcionalidad: el mal que puedo ocasionar dando una noticia, ¿merece la pena?

  • Principio de imparcialidad: haz a los demás lo que sería correcto que ellos te hiciesen a ti.

  • Principio de solidaridad: cada uno debe prestar su colaboración al bien de la sociedad.

  • Principio de equidad: escuchar siempre a las dos partes en litigio.

La ética periodística:

Así pues, la ética, como la vida, es una. No cabe separar la ética personal de la profesional; ni la social de la individual; ni la pública de la privada. Solo se puede saber ética de la información, sabiendo información. No será posible hablar de ética cuando la formación es insuficiente.

Actuación en conciencia:

La ética trata de conseguir resolver adecuadamente las tensiones y conflictos que surgen al intentar ser fiel a la propia conciencia al trabajar profesionalmente. La conciencia es personal e intransferible. El trabajo es intelectual. El trabajador responde. El informador necesita libertad.

2 modos de entender la conciencia:

- La conciencia en el ámbito profesional

- La actuación en ética en conciencia y a conciencia.

Conflictos, organización, conciencia:

La empresa en su conjunto carece de una visión ética. Habitualmente se piensa que la ética es un problema exclusivamente de la redacción. No es así. La empresa en su conjunto tiene una visión ética pero en la práctica no se vive. Eso se presta a numerosos conflictos éticos en la redacción.

La organización, sin contar con la redacción, cambia unilateralmente la visión ética (consecuencia de un cambio de empresa, editor…) Este problema se da con bastante frecuencia (si se cambia de director de TVE…). La visión ética sobre la organización es rechazada en parte por la conciencia personal de un informador.

Soluciones:

En punto de partida más seguro para resolver los conflictos que pueden originarse entre la conciencia personal y las acciones de la organización, debe ser la de tener unos principios editoriales y unos principios éticos que reúnan las siguientes características:

  • La organización debe fijar principios concretos, claros, comprometidos y expresos.

  • Principios revisables: Los principios editoriales y éticos no son una carga sino una ayuda eficaz para la cohesión, la eficacia y la unidad de la organización. Cuando están bien implantados, favorecen la moral interna.

  • Principios únicos, participados y compartidos por toda la organización: los principios éticos y editoriales afectan y se aplican a toda la organización, no solo a la redacción o a los accionistas o a la gerencia.

  • Lo ideal de esos principios editoriales y éticos es que hayan sido fruto del estudio, de la concertación, de la adhesión voluntaria y de la buena fe..

  • Todas las personas de la organización deben conocer con la exactitud y profundidad oportunas, los principios editoriales y éticos, especialmente cuando se incorporan a la empresa.

  • Algunos instrumentos éticos:

    La resolución de posibles conflictos entre organización y conciencia de los informadores parte de que existen en la empresa principios editoriales y éticos, objetivos claros y eficaces, que comprometen a toda la organización y a los procedimientos y mensajes informativos, que son:

  • La cláusula de conciencia: nace de la preocupación ética. Informar obliga al periodista a ser sincero consigo mismo, a no traicionar su propia conciencia, a ser leal con los principios editoriales y éticos de la empresa. Pero puede ocurrir que los principios ideológicos y éticos de la empresa se modifiquen sustancialmente y los nuevos principios le impidan en conciencia, continuar trabajando en el nuevo contexto. La cláusula de conciencia le permite abandonar voluntariamente la empresa percibiendo la correspondiente indemnización.

  • La objeción de conciencia: el informador invoca su conciencia para no hacer algo que la organización le pide que haga. La objeción se activa ante un caso concreto, relacionado con el enfoque o el contenido de una información o con los procedimientos sugeridos o mandados por la organización para obtenerla. Si persisten los casos de objeción de conciencia, no queda más remedio que pensar en abandonar el empleo. Los estatutos de redacción han ido incorporando paulatinamente a sus contenidos, la objeción de conciencia de los informadores. En ocasiones, lo hacen sin distinguir demasiado entre cláusula de conciencia y objeción de conciencia y consecuencias morales del derecho de autor.

  • Dimensión moral del derecho de autor: el derecho de autor se asienta sobre la relación que existe entre el autor y su obra, y las consideraciones económicas y morales que tiene esa relación. Esta dimensión moral del derecho de autor, fortalece la idea de que el informador responde siempre en el campo ético por lo que ha hecho u omitido. Así, si responde éticamente de los procedimientos que emplea y los mensajes que elabora, no sólo ha de tener la libertad de comprometerse sino también el control último de su obra. Ningún informador puede ser privado de su firma en los mensajes informativos que sean fruto de su creatividad. En estos trabajos, si lo desea el informador, puede no firmar, pero esta decisión no puede ser impuesta unilateralmente por la empresa. La empresa puede y debe hacer a los informadores las indicaciones técnicas precisas como la extensión, el estilo o las características técnicas que permitan que los mensajes elaborados se integren en una obra común como es un medio informativo. La edición, corrección, modificación o reelaboración de un mensaje por parte de la empresa han de ser consideradas por su autor y consentidas si esas operaciones significan un cambio de fondo y alteran el sentido del mensaje en todo o parte. Sin ese consentimiento expreso, el informador no puede ni debe firmar ese mensaje.

  • LA ÉTICA EN LA INFORMACIÓN

    La verdad:

    La verdad informativa es ofrecer una visión clara, veraz, haciendo el efecto espejo de lo que acontece en la realidad diaria.

    Inseparables de la verdad son la objetividad, la exactitud y la veracidad, por eso, siempre se condena toda forma de distorsión informativa, sobre todo la omisión, la exageración o énfasis indebido, así como la propaganda. Distorsión equivale a lo que llamamos manipulación. En 1982, el Papa Juan Pablo II dijo a los periodistas: “la búsqueda de la verdad indeclinable exige un esfuerzo constante, exige situarse en el adecuado nivel de conocimiento y selección crítica. No es fácil, lo sabemos bien. Cada hombre lleva consigo sus propias ideas, sus preferencias y hasta sus prejuicios, pero el responsable de la comunicación no puede escudarse en lo que suele llamarse “la imposible objetividad”. Si es difícil una objetividad completa y total, no lo es la lucha por dar con la verdad, la decisión de proponer la verdad, la praxis de no manipular la verdad, la actitud de ser incorruptible ante la verdad. Con la sola guía de una recta conciencia ética y sin claudicaciones por motivos de falso prestigio, de interés personal, político, económico o de grupos”.

    Existen dificultades para alcanzar la verdad, por la subjetividad que se produce en el periodista y es imposible que el periodista deje al margen su subjetividad pero sí puede más o menos aproximarse. Cuando se tienen las cosas claras en la cabeza, es fácil explicarlo, darlo a conocer a los demás. El periodista no puede informar si no conoce y entiende aquello a lo que tiene que dar forma y cuando no se conoce algo debe estudiarse, investigar o preguntar. No hay preguntas tontas sino periodistas tontos que no preguntan. Hay que saber seleccionar a quién se va a preguntar, quién tiene conocimiento suficiente para responder.

    También merecen respeto la atención a los detalles como fechas, nombres, cifras, traducciones, pies de foto… En esos detalles, el periodista y el medio se juegan la credibilidad.

    Un detalle erróneo puede llevar a pensar que la noticia es falsa.

    La verdad bien contada: una vez conocida la verdad, hay que comunicarla de forma que el receptor la entienda y hay que llamar a las cosas por su nombre y hacerlo de forma elegante y bella. Si la información no se entiende, no sirve para nada. No tiene sentido hacerla pública. Hay que decir lo que se debe, como se debe. No basta con decir la verdad, hay que decirla sin aburrir, con imaginación y humor.

    Hay que leer lo que se va a publicar para que no haya errores ni erratas, por respeto al lector.

    Además de respetar los datos de base, el informador tiene que contextualizarlos e interpretarlos. Los puros hechos son ininteligibles si no van acompañados de un plus racional. Argumentar, analizar, contextualizar e interpretar no significa desfigurar. Al contrario, conocer el contexto en que se han desarrollado los hechos, servirá para que el periodista pueda hacerse cargo de lo sucedido. Debe presentarse al público ese contexto que rodea a la noticia.

    El lector, con la noticia escueta, sin más, no hace nada, le sirve de poco.

    La atención al contexto es especialmente importante en las citas de las fuentes. Se deben atribuir las declaraciones a quienes las haya pronunciado. Hay que reservar las comillas para cuando se tenga absoluta seguridad de que lo que se reproduce es textual.

    La profesionalidad periodística implica capacidad de aclarar los puros hechos, de dotarles de su verdadero sentido sin incurrir en que se mezclen hechos y opiniones (se han de separar cuidadosamente).

    El profesional debe aclarar con mayor o menor decisión quien decide la verdad y quien no, discernir lo verdadero de lo falso.

    La valoración y selección de las fuentes tiene que estar guiada por un espíritu de tolerancia. Ser tolerante implica acercarse a los hechos con la mente abierta y dar espacio y voz a aquellas fuentes y a aquellos temas con los que no se está de acuerdo o que no apoyan lo que previamente se pensaba de la realidad.

    Si tiene interés informativo, no hay ningún motivo para silenciar una información.

    El por qué y el para qué son tan informativos y tan fácticos como el qué, dónde, cuándo y quién, aunque a veces, estos sean más difíciles de contestar.

    El trabajo del informador ha de estar inspirado por un riguroso espíritu crítico, porque a veces la realidad engaña y porque hay quienes, en ocasiones, no le interesa que el periodista conozca la verdad.

    Es necesario que el periodista practique un cierto escepticismo, no en el sentido de afirmar que la verdad no existe o es imposible de conocer, sino en el de dudar de la aparente verdad de algunas cosas, duda que ha de llevar a su comprobación.

    Al periodista que actúe con espíritu crítico le será más fácil identificar los pseudos-eventos (supuestas noticias creadas con la única intención de atraer el interés de los medios y conseguir publicidad. Con el objetivo de interferir y hacerse presentes en el mundo de la información.

    La noticia debe ser precisa, que no sobre ni falte. Hay que decir la verdad sin despilfarrar tiempo ni espacio. El tiempo y el espacio hacen preguntar por la valoración de las informaciones. El seguimiento de la información es también parte importante para la verdad, es decir, lo uno no se da sin lo otro.

    La mentira:

    La tacha ética más grave en la comunicación del mensaje informativo es la mentira. Decir, hablar o escribir contra lo que se ha conocido o no reflejar lo que se sabe que es verdadero. Puede mentirse por omisión o por comisión.

    Por comisión puede referirse a hechos, datos, fotografías, titulares… que no reflejan el contenido de la noticia, y van, desde la invención total o parcial de una noticia hasta las mentiras por desproporción, tanto por exceso como por defecto. O la presentación de publicidad como si se tratase de una noticia o la ambigüedad del lenguaje informativo buscada a propósito.

    Por omisión: silenciar o no transmitir una información que sí habría que dar. Puede haber silencios éticamente justificados, circunstancias y temas en los que lo adecuado es omitir una información. Es lo que sucede en las informaciones referidas a menores, temas de vida privada sin trascendencia pública, secretos de estado…

    Hay muchos silencios no justificados. En ocasiones, se ocultan intencionadamente hechos de importancia para la comprensión de una noticia que puede agravar o disminuir el hecho, o el bien o el mal.

    Por eso, el relato informativo ha de ser completo en su estructura esencial. Suelen carecer de legitimidad ética las conspiraciones del silencio. Esa especie de acuerdos tácitos y tácticos entre periodistas para someter al silencio, al destierro informativo a un país, un tema, un problema…

    También carece de ética la falta de seguimiento de las noticias porque atenta contra la finalidad de la información. Del mismo modo que no se puede exigir al periodista que no se equivoque, tampoco se le puede perdonar que mienta. Se le puede disculpar el error, no la mentira.

    La desinformación:

    Es una técnica de información cancerígena. En la desinformación no se trata de no informar, sino de informar mintiendo o falseando la verdad.

    • Desinformación: en 1965, la CIA define desinformación como la información falsa, incompleta o sesgada que es pasada, alimentada o confirmada hacia un grupo, un individuo o un país.

    • La KGB decía que la desinformación estratégica ayuda a la ejecución de las tareas del gobierno y se dirige a despistar al enemigo en lo concerniente a las cuestiones básicas de política del estado, de situación económica, en los logros científico-técnicos de la URSS.

    • Técnica que consiste en proporcionar a terceros información general errónea, llevándoles a cometer actos colectivos o a difundir opiniones que correspondan a las intenciones del desinformador.

    Pero todas las definiciones reconocen que la desinformación tiene como base una información falsa.

    El rumor: ¿Es noticia?

    Hay que hacerle caso y es noticia como rumor. Se puede dar como rumor. Hay que tener sentido común porque se puede hacer daño a alguien.

    Parece claro que el elemento clave de la técnica de la desinformación, o medida activa de vencer al enemigo, ha sido el rumor. Es la base psicológica de la desinformación aunque no siempre, porque el rumor, en su sentido literal se refiere a noticias sin garantía.

    El rumor, según Allport y Postman es una proposición relacionada con los acontecimientos cotidianos transmitida de persona a persona con el objeto de que todos crean en él, sin que existan datos concretos que permitan verificar su exactitud.

    Las características del rumor nos aportan lo siguiente:

    El rumor es una información porque aporta elementos de juicio sobre algo relacionado con la actualidad. El contenido del rumor está destinado a ser reconocido como una verdad. El objetivo formal del rumor es convencer al público de algo. El rumor es una información no verificada, basada solo en el testimonio directo de algún amigo u otras personas de confianza. Pero el rumor tiene una parte maligna como la psicología de creer que “cuando el río suena, agua lleva”… “si lo han dicho, por algo será”… “miente, que algo queda”

    El rumor es muy molesto y un peligro para los poderes públicos y para el afectado, aunque no hay que olvidar el uso de los globos sonda por parte de los gobiernos para conocer la aceptación de alguna medida.

    Los rumores pueden ser buscados para comprobar su aceptación y podrían ser de 3 tipos:

    • Rumor deseado: es el que refleja deseos, expectativas y necesidades insatisfechas y sirve para desmoralizar audiencias.

    • Rumor del miedo: se lanzan mensajes falsos o no para introducir miedo al contrario (elecciones)

    • Rumores agresivos: son los que se difunden en tiempos de tensión social y entre los grupos en conflicto.

    Otro de los peligros del rumor se da en las guerras, porque se produce un alto nivel de desinformación, de tal manera que se puede controlar la guerra también desde la información, así el número de bajas, o el avance de las tropas… siempre es digno de duda porque el efecto psicológico en una guerra es fundamental.

    Rectificaciones y réplicas:

    Los periodistas se equivocan y hay que rectificar. Pero todo ciudadano puede acudir al medio o a los tribunales si no se rectifica. La información debe ser objetiva y veraz. Esto significa que ha de ajustarse lo más posible a la realidad de lo que se informa y ser fiel a la percepción que de ella tiene el informador. La corrección de errores y el derecho de réplica son como un complemento de la objetividad que supone el acceso y participación del público en el medio.

    La obligación de rectificar las informaciones incorrectas o falsas se refiere al emisor y la réplica, al receptor. Tal es la idea recogida en el Real Decreto 2664/1997 sobre la libertad de información general por las emisoras de radio difusión. Se reconoce tanto para el emisor como para el receptor la obligación y el derecho de rectificación. Así mismo, el derecho de rectificación en España está regulado por la ley orgánica 2/1984 “Toda persona natural o jurídica tiene derecho a rectificar la información difundida por cualquier medio de comunicación social, de hechos que le aludan, que considere inexactos y cuya divulgación pueda causarle perjuicio.

    Podrán ejercitar el derecho de rectificación el perjudicado aludido o su representante. Si hubiese fallecido, serán sus herederos o los representantes de estos.

    El derecho de rectificación por parte del emisor y el de réplica por parte del receptor van normalmente juntos como guardianes de la objetividad informativa y del respeto a los destinatarios de la información.

    Hay que advertir que el deber de rectificar es por encima de todo, un deber de conciencia y un postulado de las responsabilidad humana, pero además está reconocido como un deber legal.

    Desde el punto de vista jurídico, la rectificación informativa es un derecho y luego un deber del emisor. El derecho de réplica primero es un derecho del receptor y luego un deber. La práctica corresponde al derecho de la información. Sin embargo, desde el punto de vista ético - deontológico, es aconsejable insistir en el sentido de responsabilidad que ha de presidir el quehacer informativo desde la perspectiva de los DDHH, del bien público y de los postulados de la conciencia en un contexto de auténtica libertad de expresión informativa.

    En cualquier caso, el periodista aunque se tome muy en serio su trabajo y trate de ser veraz y objetivo puede errar y tiene derecho a errar. Pero si el periodista se da cuenta de que se ha equivocado, ha de tener la honradez de reconocerlo, incluso aunque le resulte doloroso. El periodista debe explicar los vacíos informativos si existen o la falta de datos, o que no se han podido comprobar los hechos. No se puede acudir al yo informo y si me equivoco ya rectificaré porque a veces la rectificación ya es imposible, inútil y porque sería una falta de respeto hacia los demás y hacia uno mismo. Así pues, la rectificación es una necesidad y un deber profesional que el periodista debe ejercer cuando, por iniciativa propia o porque se lo hacen saber, es consciente de que se ha equivocado.

    A un informador se le debe exigir

    - Una información lo más completa posible, científica, técnica y ética.

    • El dominio sistemático de un adecuado método de trabajo que le lleve a verificar las informaciones antes de difundirlas.

    • El trabajo en un ambiente de libertad, tanto dentro de la organización como en la sociedad.

    • Un trabajo henchido por el deseo de hacer bien las cosas, con pasión y rectitud de intención. Breisdforff dice: “El periodista es un hombre que busca la verdad, no solo por amor a la verdad, sino también por amor a su profesión”.

    EL PERIODISTA COMO SUJETO ÉTICO

    El deber de formación del periodista:

    El periodista busca siempre la verdad, que puede no ser fácil siempre y exige una fuerte formación periodística, humana, intelectual, además de técnica.

    La complejidad técnica del acto informativo impone unas marcadas exigencias ya que el desarrollo tecnológico es tan rápido y tan creciente que acorta tiempos, distancias y va marcando la necesidad de estar al día para saber adecuar la puesta en forma de los mensajes informativos, al ritmo de los acontecimientos y adaptándolos a los diferentes medios.

    La actividad informativa, frente a ese desarrollo, ha caminado hacia la profesionalización para ser señores de la técnica y no dejarse arrastrar por ella.

    La responsabilidad profesional es una contrapartida necesaria del enorme poder que el informador maneja.

    • El profesional debe colaborar en la participación de los ciudadanos en crear comunidad y consolidarla. El informador debe responder por sus acciones. Responderá también por su situación en el proceso comunicativo que le hace dirigir el diálogo social y responder por el cumplimiento del deseo de saber de todos.

    • La formación de la conciencia de cada informador para imbuirles la idea de que un acto informativo es un acto de justicia. Con el desempeño de su trabajo está realizando directamente la justicia que en definición de Ulpiano consiste en vivir la honestidad profesional que es indivisible de la honestidad personal. No perjudicar ni dañar a otro y dar a cada lector, oyente o telespectador lo que le corresponde. Esos son los mensajes informativos.

    • El esfuerzo vertido en los años de preparación académica son vías de cumplimiento previas pero integradas en el deber de informar que se contrae con la sociedad. Como deber previo la autoevaluación es aconsejable y considerar la ponderación personal acerca de las propias capacidades y actitudes.

    Dice Cicerón: “Es absolutamente precisa la guarda y conservación del propio carácter, el cultivo de las buenas cualidades que poseemos, la personal originalidad en no hacer nada contra la naturaleza humana y respetando esta, obrar en consonancia con nuestro particular carácter.

    El periodista, ¿nace o se hace?

    Nace y se hace. No es necesario nacer periodista. Luego habremos de dirigirnos hacia donde cada persona se encuentra más a gusto, intentando llegar allí donde queremos. Lo esencial para cumplir con eficacia nuestra misión social no es la aptitud sino la afición. Palabra esta que debe ajustarse a su sentido de amor a la cosa elegida y de ahínco y eficacia en ese amor (Gregorio Marañón). Un hombre lleno de aptitudes para una faena determinada no la realizará si no la quiere, si no está aficionado a ella.

    El estudiante de último curso de periodismo se pregunta mucho por su vocación real al periodismo y es cierto que la vocación exige aptitudes y hasta condiciones físicas pero también es cierto que éstas pueden faltar pero si existe la afición, el amor hacia lo elegido, se terminará llegando a metas muy altas.

    Es aquí donde el periodista debe tener una sólida formación y una preparación diligente, que consiste en cumplir con el esfuerzo necesario para convertir las aptitudes en capacidades. Esta formación es un deber porque tenemos una obligación que cumplir y que nos viene impuesta por el derecho a la información de todos. Es un deber porque la información es un bien con una dimensión perfeccionadora del hombre y por tanto, hacerla objeto del propio trabajo profesional exige una preparación seria.

    Esta formación, al igual que el médico, el jurista, el piloto o el maestro, será algo que acompañe la carrera profesional del periodista, sobre todo cuando se está relacionado con las humanidades o las nuevas técnicas porque desde hace algunos años, el periodista no es una persona que tiene unas habilidades, es mucho más, es un licenciado en ciencias de la información, consideradas como tales ciencias a pesar de que existen intrusos, como ocurre en el resto de las profesiones.

    Cualidades del periodista:

    Las cualidades fundamentales del periodismo son dos:

    El amor a la verdad y la pasión por la libertad personal y la de los demás. La preocupación por los demás es pauta habitual de la conducta del periodista. Preocupación que se extiende a todo ser humano y se alcanza desde el que no come en África hasta aquel con el que se comete una injusticia y que en la mayoría de los casos, le tocará juzgar con menos elementos que un juez, pero sin embargo, siempre puede escuchar a las dos partes para poder emitir un juicio. Pauta habitual en la vida, indispensable para el hombre ecuánime e interesado por la verdad.

    De Juan Luís Cebrián: “Pregúntate mejor si eres curioso, impertinente, si te interesa lo que te rodea, si quieres averiguar el por qué de las cosas, entonces, no sé si tendrías vocación pero al menos tiene en principio, alguna de las aptitudes necesarias”.

    Una de las condiciones descritas por Cebrián es la curiosidad y dice: “los filósofos llamaban a esto capacidad de asombro e implica una cierta ingenuidad de espíritu, un amor a lo nuevo, un estar dispuesto a dejarse sorprender cada mañana. Lo bueno de los periodistas es que se interesan por todo, se enamoran de todo, se arrebatan por todo y para todo”, “pero su pasión no se satisface solo en la sabiduría propia sino también en la curiosidad ajena, que ha de interpretar y que no siempre coincide con sus intereses, sus ideales o sus propios criterios.

    Capacidad para el análisis:

    Tenemos necesidad de hacer ejercicios en este sentido. El periodista tiene obligación de ver los acontecimientos con una visión amplia y mirando y comprobando todas las aristas, así como las proyecciones y previsiones que pueda tener una noticia.

    Objetividad y equilibrio:

    Serán 2 premisas del quehacer diario del profesional sin dejarse llevar por sus criterios profesionales y enfocando la realidad lo más próximo a lo sucedido que sea posible. El equilibrio, así mismo, será también la pauta del periodista.

    Responsabilidad, audacia y prudencia:

    Son los 3 ejes en los que se asienta el trabajo diario.

    Procedimientos poco éticos:

  • Ocultación de la condición de periodista y cambio de identidad. Puede estar justificado en determinados casos (periodista gastronómico, para que no le hagan trato de favor…) Engañar para una información de mucho interés público es muy dudosa su aplicación, aunque pueda haber un bien mayor que exija un mal menor.

  • Abuso de confianza: hay periodistas de 24 horas al día. Sin embargo, se debe respetar el silencio ante el amigo que nos cuenta algo o la reunión familiar donde se cuenta algo que no es público. En general, el abuso de confianza no es un procedimiento informativo.

  • Escuchas, cámaras disimuladas y grabaciones: Los periodistas son eso, periodistas, y nunca policías o agentes secretos. Los sofisticados medios técnicos existentes deben utilizarse en una medida justa y en la mayoría de las ocasiones, cuando el otro lo sabe y conoce. Esto es compatible con el periodismo de investigación, donde se busca la declaración o se intentan sacar los sucesos de manera acorde a la ley.

  • Apropiación indebida de documentos: nunca se puede robar, pero en ocasiones nos pasarán documentos y habrá que indagar su veracidad. Pero la regla general ética es que ni pueden robarse documentos ni utilizar aquellos que dejan tras de sí una huella de infidelidades, ilicitudes en la actuación o deberes incumplidos.

  • Periodismo de rebaño: se utiliza para aquellas actuaciones en las que acuden masivamente los informadores a ciertos acontecimientos y cuyo trabajo se concreta en unas informaciones que parecen ser calcadas las unas de las otras. Es necesario tener cuidado con la fuente si para todos es la misma y con implicaciones (situaciones de guerra en la que los periodistas van unidos…).

  • Aceptación de regalos y agasajos: la influencia que tienen los medios hace que las empresas, los políticos, los organismos oficiales o las instituciones se planteen el llevar a su terreno a los periodistas con regalos o algo similar. Esto, en los últimos años, se ha incrementado con los gabinetes de prensa, que conocen el terreno. Así, a los periodistas asistentes a algunos actos se les hace un regalo de mayor o menor valor. Es el periodista el que tiene que saber donde se le trata de sobornar. No es lo mismo un sobre con dos entradas para el fútbol que la caja de champán, el fin de semana en París o un premio.

  • Existen algunas reglas ante los regalos que pueden servirnos aunque no se agotan aquí:

    • Si la invitación o regalo es general (también a los periodistas de otros medios)

    • Si está dirigido al medio o a un periodista determinado

    • Si la aceptación puede redundar en la obtención de una información de interés para el medio

    • Si es posible conseguir esa información por otros procedimientos

    • Si la aceptación a la invitación lleva aparejado el compromiso de informar sobre una determinada cuestión y hacerlo de acuerdo a los deseos de la fuente.

    • Si el redactor no es capaz de despejar dudas, lo mejor es consultar con el redactor jefe o el director.

    No hay que olvidar que la aceptación de un regalo no significa necesariamente una pérdida de integridad pero el periodista además de ser honrado debe parecerlo.

  • Periodismo de talonario: nunca. Aunque para obtener informaciones determinadas es necesario pagar para que nos hagan declaraciones o se venden las bodas a precios astronómicos.

  • Amenazas y engaños: cuando el periodista tiende trampas para sacar y para enterarse de algo (voy a publicar…)

  • Plagio de textos, fotos e infografías: En el periodismo se plagia mucho. Hay plagio cuando se copia literalmente una información sin citar la fuente. Cuando se funden todas las informaciones de diferentes fuentes y se difunden como si fuera solo del redactor que las firma, cuando se copia la idea de un anuncio, cuando no se menciona la agencia… Hay periodistas que plagian por vagancia, otros porque no lo ven mal, por la presión en la hora de cierre…

  • Invención de información y creación de acontecimientos: en ocasiones, nuestras fuentes inventan lo que no es y otras nosotros nos inventamos las cosas. De un poco de verdad, hacemos una cadena de mentiras.

  • La duda sobre los procedimientos:

    Puede superarse, o al menos aliviarse, revisando algunos interrogantes.

  • La información que se persigue es de vital importancia? Se trata de un fallo grave de los mandatarios del país o de prevenir al público contra amenazas de grandes daños?

  • Se han agotado todos los procedimientos alternativos para obtener la misma información?

  • Pretende el periodista revelar clara y abiertamente la naturaleza del asunto y sus motivos o los directamente afectados y al público?

  • Se ha procedido previamente a investigar bien, con calidad, los hechos sin escatimar en tiempo y dinero?

  • Se han debatido detenidamente los principales aspectos del procedimiento que se quiere emplear para la obtención de la información?

  • Cuáles son las consecuencias a corto y largo plazo de ese procedimiento?

  • Cuál es el impacto en la credibilidad del medio?

  • El motivo por el que se emplea este tipo de procedimiento, porque muchos de los argumentos que se esgrimen para justificarlo carecen de validez. He aquí algunos de ellos:

  • Ganar un premio

  • Adelantarse a la competencia

  • Conseguir una historia con menos tiempo y dinero

  • Poner en evidencia la inmoralidad de los personajes de la historia

  • Porque otros medios también lo han hecho.

  • Panorama actual del trabajo periodístico:

    Cada medio tiene sus propias características que definen la profesión periodística. Sin embargo, el actual panorama viene marcado por el alto poder que ejerce el periodismo en la sociedad y consecuentemente está marcado por todas sus grandezas y por todas sus miserias.

    El periodismo sigue siendo el guardián de la democracia en todo el mundo, y solo en las dictaduras más obsoletas se controla la información y se dirige a los intereses de los gobiernos. Sin embargo, existen otras formas de control dirigidas que también intentan desviar la realidad.

    Descubrir la verdad cuesta más caro que publicar cualquier cosa. Hacer un periódico desde la redacción, con lo que llega de agencias, gabinetes, fotos, notas de prensa… resulta más barato que rastrear pistas. Esto último requiere periodistas cualificados, produce menos textos publicables y puede dar problemas si se desvelan asuntos escabrosos para personas que tengan poder.

    El periodismo que tiene una vertiente mercantil precisa de la independencia para que sea de calidad. Por eso, las empresas deben estar saneadas. No tanto por los ingresos de compromisos publicitarios sino por la publicidad verdadera y por las ventas.

    Así, el periodismo está marcado en este momento por su vertiente mercantilista. Esto lleva a que en las televisiones, por ejemplo, prime la programación barata sobre la de calidad y a que en los periódicos prime la información de agencias y notas de prensa.

    El redactor en su forma de hacer periodismo, tiene la autocensura como eje y sabe con qué noticias no puede enfrentarse ni ir más allá de lo permitido. Ante una situación del periodismo que no parece la mejor de las posibles, aunque sigue siendo un fuerte contrapoder es conveniente estudiar posibles mejoras que dirigen hacia varias vertientes.

    Así pues, es necesario introducir en el actual panorama informativo etiquetas de calidad que vendrían marcadas por:

    • El índice laboral que mediría las condiciones de la plantilla de redacción. Con productividad adecuada, cualificación profesional actualizada, especializada acorde con los contenidos de la publicación, normas que incluirían los libros de estilo, el estatuto de redacción, el defensor del lector, salario justo, turnos, jornadas de trabajo racionales y vacaciones y tiempo libre del personal homologables.

    • Así mismo, vendría marcado también con un índice periodístico que mediría la capacidad de información, pluralidad de fuentes, frecuencia de uso de fuentes corporativas, uso de bases documentales primarias, porcentajes de temas propios, grado de cumplimiento normativo (códigos éticos y normas de autorregulación), porcentaje de periodismo de investigación, libertad de la redacción, continuidad de las informaciones ofrecidas y grado de corrección lingüística.

    • Índice empresarial que contabilizaría el papel del empresario ante la información con la cuenta de resultados publicada y bien vista, no escondida, los datos de venta y de difusión.

    CÓDIGOS DE CONDUCTA

    El periodista es el sujeto de deberes ético- profesionales. Es todo trabajador de una empresa de prensa escrita o audiovisual que en cuanto trabajador o colaborador asalariado, participa en la concepción y realización de la producción intelectual de esta empresa, bien sea en el texto o la imagen o bien en la confección de ambos elementos. Según Geyer es autor de un informe que lleva su nombre y que presentó en 1975 a la UNESCO de la Federación Internacional de periodistas.

    Al periodista se le puede definir como el licenciado en ciencias de la información.

    ¿Qué son los códigos?

    • Según Clyde L. King los códigos deontológicos de la información son los instrumentos por los cuales grupos de profesionales mantienen a sus miembros en un elevado prestigio social en lugar de pretender el autoengreimiento de los mismos.

    • Según E. J. Mehren: código deontológico es un medio de disciplina profesional interna para cada grupo. Esto significa que los periodistas se autorregulan y autocontrolan siendo ellos sus propios jueces.

    • Según Francisco Muro de Iscar: código ético es un compromiso básico de comportamiento entre quienes lo suscriben, la empresa y la sociedad a la que sirven. Es simultáneamente un compromiso personal y global del redactor y del medio con la sociedad. Una invitación a un debate permanente.

    El origen de los códigos, bien podría estar en el documento de Benjamín Harris aparecido en Boston en 1690. En él se encuentran ya los conceptos de verdad, objetividad y exactitud como cualidades esenciales de la noticia informativa. Se condenan los falsos rumores y se proclama el derecho a rectificar los eventuales errores.

    ¿Qué es lo común a todos los códigos?

    Se pueden encontrar unos puntos comunes en los que se entiende la función informativa como servicio al público y al bien común y no a los intereses particulares del informador. Hay un documento de Hamelink en el que se pueden encontrar una serie de principios generales.

    • Secreto profesional: Se refiere a la protección de la confidencialidad de las fuentes de información.

    • Intimidad o respeto a la vida privada de todos los ciudadanos

    • Exactitud o correspondencia con los hechos

    • Veracidad: la información debe ser exacta sin distorsiones ni manipulaciones

    • Corrección de errores: Todo lo inexacto debe ser corregido

    • Objetividad: lo que se dice debe corresponder lo más posible a la realidad

    Este grupo de principios éticos aparece explícitamente en el 40% de los códigos analizados por Hamelink.

    Existe un segundo bloque de principios:

    • Integridad: referida, sobre todo, a que los periodistas no deben aceptar ventajas personales o dejarse sobornar.

    • Justicia: los periodistas deben usar métodos correctos y legales para obtener información y comportarse de forma justa.

    • Imparcialidad: referida a la información

    Un tercer bloque de principios morales está representado por las cuestiones referentes al acceso de los periodistas a las fuentes de información y el derecho de réplica por parte del público con ocasión de cualquier información distorsionada.

    Otro autor es Luka Brajnovic

    Luka habla del denominador común de los códigos y señala las siguientes obligaciones del periodista:

    • Defender y divulgar la verdad como el supremo ideal del buen informador sin caer en la manipulación

    • Dejar a un lado la falsa publicidad

    • Deshacer las dudas antes que publicarlas

    • Evitar el oportunismo y el soborno

    • Evitar el plagio como hurto intelectual

    • Evitar la competencia desleal con otros medios o con los propios compañeros

    • Guardar el secreto profesional

    • Respetar la vida íntima

    • Respeto a la libertad propia y ajena

    • Ser responsable ante su propia conciencia y ante el derecho del público a conocer la verdad

    • Servicio al bien común

    Otro estudio sobre lo común a todos los códigos. De Porfirio Barroso (sobre los conceptos éticos y deontológicos que aparecen con mayor relieve se centran en:

    • Verdad, objetividad y exactitud. Aparece en el 100 % de los códigos

    • Secreto profesional 82%

    • Integridad 76%

    • Rechazo de las difamaciones y el plagio 62%

    • Dignidad profesional, lealtad a la empresa, compañerismo 60%

    • Corrección de los errores y derecho de réplica 60%

    • Respeto a la intimidad y la vida privada 52%

    • Defensa de la libertad de información 52%

    • Servicio al bien común 46%

    • Igualdad en el trado 38%

    • Uso de medios justos y honestos en la obtención de noticias, fotos… 38%

    • Rechazo de la publicidad y propaganda 36%

    • La responsabilidad 34%

    • Responsabilidad sobre los propios escritos 30%

    • Rechazo de la pornografía 28%