Escultura neoclásica europea

Neoclasicismo. Antonio Cánova. Thorwaldsen. Houdon. Machado de Castro. Falxman. Arte. Historia

  • Enviado por: Mablos
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 2 páginas
publicidad

LA ESCULTURA NEOCLÁSICA EN EUROPA

Italia.-

Destaca Antonio Canova (1.757- 1.722) como el principal escultor neoclásico no sólo de Italia, sino de toda Europa. Aunque en sus primeros momentos era de un estilo barroco, muy pronto se pasó al Neoclasicismo, por la influencia del teórico Winckelmann.

Canova tomó por modelos las esculturas romanas conservadas en Italia, ya que sólo pudo ver las griegas cerca del final de su vida. Como buen clásico, Canova amó la juventud. Sus personajes son siempre jóvenes y lozanos. Los temas mitológicos abundan en su producción: “Teseo y Minotauro”, “Eros y Psique”, “las Tres Gracias”, “Venus saliendo del baño”, “la Musa Polimnia” y “Perseo” son algunas de sus obras más destacadas.

Canova estaba dotado de un gran talento, fruto del cual es la variedad de su producción. Al igual que Miguel Ángel y Bernini, Canova estuvo al servicio de los papas. Realizó las tumbas de Clemente XIII y de Clemente XIV. En ellas impuso un nuevo concepto de tumba, en el que la muerte cobra el concepto de símbolo, y nada mejor que el mármol blanco para expresarlo. Esculpió también el sepulcro de la reina María Cristina, en Viena, y el de Giovanni Volpeto, en el que imitó las lápidas funerarias helénicas.

También fue un gran retratista. En 1.802 viajó a París para hacer un busto de Napoleón. Posteriormente la fue encargada una estatua ecuestre de Napoleón, y una larga serie de retratos de sus familiares, entre los que destaca el de Paolina Bonaparte Borghese, tendida sobre un diván, como “Venus Victoriosa”.

Dinamarca.-

Otro gran genio del Neoclasicismo surge en Dinamarca: Bertel Thorwaldsen (1.770- 1.844). Nacido en Copenhague, en 1.797 se la otorgó una pensión para ir a estudiar a Roma, donde se hizo famoso por su habilidad para restaurar esculturas antiguas griegas. Rival de Canova, se sumió desde muy pronto en el ambiente de la escultura griega. Su obra es muy extensa, y casi toda la hizo en Italia, donde vivió durante treinta y nueve años.

Entre sus obras destaca la “Esperanza”, inspirada en las korai arcaicas. Su “Jasón” está inspirado en el Doríforo de Policleto. Otras obras suyas importantes son “Amor y Psiquis”, “Ganímedes y el águila”, la estatua del “Príncipe Poniatowski” y el mausoleo de Pío VII, que por su monumentalidad es considerado la obra maestra de Thorwaldsen.

Aunque Thorwaldsen logró fama similar a la de Canova, su obra es demasiado monótona y sumisa al ideal griego. Cumple rígidamente los postulados de belleza, simetría, armonía, proporción..., pero a sus obras les falta el sentimiento, la vida, la naturalidad.

Francia.-

En Francia el rococó pervivió durante mucho tiempo, hasta casi mezclarse con un temprano prerromanticismo. Por eso, el único escultor en el cual se puede apreciar el Neoclasicismo es J. A. Houdon (1.741- 1.828), en el que confluye el carácter neoclásico con el prerromántico. En Roma esculpió un “San Bruno”, que se conserva en la iglesia de Santa María de los Ángeles. Ejecutó también diversos monumentos funerarios, entre ellos el “Mausoleo de V. Carpentier”. Otra obra de gran importancia es la “Diana cazadora”, desnudo femenino de dulce movimiento. Como retratista, esculpió retratos de Franklin, de Napoleón, Necker, Lafayette y del mariscal Ney.

Portugal.-

La principal figura de este país es José Machado de Castro, que fue discípulo de Giusti. Esculpió la estatua ecuestre de José I, en Lisboa, ciñéndose a los planes arquitectónico-urbanísticos de Eugenio dos Santos. También trabajó en barro cocido, con el cual se ejecutaban figuritas policromadas a imitación de las bambochadas napolitanas. Joaquín de Barros y Antonio Ferreira se distinguieron en esta escultura de barro cocido.

Inglaterra.-

Destaca Jonh Falxman (1.755- 1.826), quien dio infinidad de modelos para las fábricas de porcelana de su país. Además, proyectó los planos de numerosas tumbas, de las que la mayoría no se llegaron a construir. Su obra maestra es el “mausoleo de Nelson”, en San Pablo, de Londres. Es un mesaje ejemplificador de Nelson para el pueblo británico.

El arraigo y difusión del Neoclasicismo en Inglaterra se vio favorecido por el traslado de gran cantidad de esculturas griegas a éste país, entre ellas las del Partenón.