Escultura gótica en España

Arte medieval. Gótico. Siglos XIII, XIV y XV. Principales obras. Estilos

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ESCULTURA GÓTICA EN ESPAÑA.

SIGLOS XIII Y XIV.

SIGLO XIII: El acercamiento al gótico se verifica de un modo insensible. El problema es en qué debe dejarse de hablar de romántico y hablarse de gótico. Los grandes maestros españoles del último cuarto del siglo XII ofrecen precisamente por esto una gran dificultad respecto a su clasificación. Señalamos los factores protogóticos del maestro Mateo. Esta fase protogótica se muestra sin reticencia en obras del primer cuarto del siglo XIII, como son las portadas de la Colegiata de Toro y catedrales de Ciudad Rodrigo y de Tuy.

El pleno gótico va a ser protagonizado por escultores franceses. En el siglo XIII los principales talleres están abiertos en Burgos y León. Uno de los conjuntos góticos principales se halla en la catedral de Burgos. La portada del Sarmental se hace un poco antes en 1243. Puede reconocerse en ella la obra de tres maestros. El primero labra el Pantocrátor del tímpano y el Tetramorfos. Detalle del goticismo es la presencia de los Evangelistas escribiendo en pupitres, en forma naturalista. Este maestro está relacionado con el autor del Beau Dieu de Amiens. El Apostolado del dintel corresponde a otro maestro. De estos mismos talleres son los ángeles y reyes músicos que decoran la arquivolta. Otro maestro hizo la soberbia imagen del parteluz, que probablemente representa al obispo don Mauricio, promotor de las obras de la catedral. De inferior categoría es la portada de los Apóstoles, que se cree un poco más antigua que la del Sarmental. Se representa en ella el Juicio Final. A los lados del Señor se hallan la Virgen y San Juan, implorando por las almas, con ángeles portadores de los instrumentos del martirio. En el dintel se figura la separación de los buenos y malos. Hay detalles naturalistas, como aquel demonio que se lleva a un condenado tirándole por la oreja. En el centro se representa la Puerta del Cielo. En las arquivoltas aparece la resurrección de los muertos y los castigos de los condenados. Se ha observado la relación iconográfica entre esta portada y la central de la fachada del mediodía de la catedral de Chartres. De otro maestro son las estatuas de Apóstoles que en cinta continua se disponen a ambos lados de la portada.

También son obras de este siglo las esculturas de las torres, del triforio y del claustro. En las torres y otras partes elevadas de la catedral se advierten esculturas de reyes y príncipes, protectores del templo, es ésta la catedral real por antonomasia. Se penetra en el claustro por una bella portada. En el tímpano figura el Bautismo de Cristo. En las jambas se ven a un lado una Anunciación y al otro David e Isaías. El fondo heráldico revela un carácter mudéjar. Las estatuas de reyes del claustro cuentan entre las más notables creaciones del siglo XIII. Intervinieron diversas manos.

La escuela burgalesa va más allá de la capital. La portada de Sta. María la Real de Sasamón constituye una excelente réplica de la del Sarmental; otro maestro burgalés trabaja en la portada principal de la catedral del Burgo de Osma.

La catedral de León reunió un notable plantel de escultores, que trabajan ya en la segunda mitad del siglo XIII. Hay mucha labor de restauración. El maestro del Juicio Final nos dejó fundamentalmente la portada de este tema. En la parte superior del tímpano le corresponde la imagen de Cristo mostrando las llagas y el ángel de la derecha, portador de instrumentos de la Pasión. En dintel es su obra más hermosa. En el centro figura el peso de las almas. Los condenados son conducidos a grandes calderas hirvientes, al paso que los bienaventurados se congregan entre monjes franciscanos, que les llevan a la gloria eterna. En las arquivoltas se ven figuras de ángeles y el tema de la resurrección de los muertos.

El maestro de Burgos, el de la Coronería, trabaja igualmente en la catedral leonesa. Le corresponden las figuras de la Virgen y San Juan, arrodillados junto al Señor, en el tímpano del Juicio Final, pero especialmente la Virgen Blanca del parteluz de esta misma portada. En España la iconografía mariana cuenta con este tipo de Virgen Blanca, que dará también notables ejemplares en el siglo XIV.

La fachada principal se completa con las portadas de San Francisco y San Juan. En ella vemos escenas de la Vida de la Virgen: la Dormición y la Coronación. El profeta cubierto con gran gorro, de la jamba derecha, puede relacionarse con la escultura de la catedral de Estrasburgo. La portada de San Juan tiene en su tímpano episodios de la infancia de Jesús.

La puerta norte ofrece en el tímpano una Ascensión, representándose al Señor dentro de mandorla, impulsada por ángeles. La portada del Mediodía fue labrada por un maestro, cuya escultura se distingue por su rigidez; alarga las formas, sirviéndose de paños muy cortantes.

En Zamora se percibe la influencia del foco burgalés. La Colegiata de Toro posee una portada muy nutrida de ornamentación escultórica, conservando la vieja policromía. Esta cantidad de motivos denota un carácter muy español. En el tímpano figura la Dormición y Coronación de la Virgen y la Virgen con el Niño. Es obra ruda y arcaizante. En la portada norte de la catedral de Ávila. El tímpano parece imitar un relieve de marfil. Está dividido en cuatro registros. Se representa el Juicio Final con el Señor dentro de mandorla. En la arquivolta figuran los acostumbrados temas de la resurrección de los muertos y los castigos de los condenados.

En la catedral de Toledo es la Portada del Reloj la obra principal del siglo XIII. Posee una gran concentración escultórica. Las escenas en el tímpano se ordenan en serie seguida en cuatro registros. En el maintel de halla la Virgen con el Niño. Detalle importante es que uno de los Reyes Magos, arrodillado, mira desde la jamba a la Virgen del parteluz, revelando la independización ya avanzada respecto de la arquitectura. Esta portada corresponde a las postrimerías del siglo XIII, acusando el influjo de los Pisano.

En Galicia se sigue apreciando el influjo del maestro Mateo. Del siglo XIII es el famoso Pórtico del Paraíso de la catedral de Orense, de un seguidor del maestro que adelgaza mucho las figuras. La portada principal de la catedral de Tuy cuenta con un bello tímpano y estatuas en las jambas. Un carácter más gótico poseen las ménsulas del gran salón del palacio de Gelmírez, en Santiago de Compostela, decoradas con hermosos relieves profanos, con escenas de banquetes, sumamente jocosas.

En Cataluña la obra más significativa de este sigo es la portada principal de la catedral de Tarragona, obra del maestro Bartomeu. En un solo bloque está labrada la Virgen del parteluz, que muestra ya el encurvamiento típico del gótico francés contemporáneo. Este maestro realizó otras obras en el interior del templo y en la catedral de Gerona; es suyo el sepulcro de Pedro III el Grande en el monasterio de Sta. Creus.

Sepulcros góticos: España tiene una rica colección de sepulcros góticos. Los hay del tipo de arcosolios, es decir, de pared, y exentos. Los arcosolios constan de la cama funeraria, el yacente encima, el tímpano y la arquivolta. El muerto se figura dormido plácidamente. El perro es colocado a los pies del yacente, como símbolo de fidelidad; cuando se trata de dos esposos, alude a la fidelidad matrimonial. Las cenizas del difunto se guardan dentro del sarcófago o en la cripta del templo. El sarcófago suele apoyar sobre figuras de leones, para evitar el contacto con la tierra. Las escenas más frecuentes son la bendición del cadáver, las plañideras, las limosnas y la ascensión del alma a los cielos.

En el tímpano acostumbra a disponerse una crucifixión, alusiva a la redención del muerto por la sangre de Cristo.

Una colección importante de sepulcros hay en el monasterio de Las Huelgas, de Burgos, que fue panteón nacional. Las tumbas fueron desvalijadas por la soldadesca napoleónica, pero la obra escultórica se conserva en buen estado. Se refleja el estilo de los maestros que trabajan en la catedral. Los más ricos son los de Alfonso VIII, Leonor de Pantagenet y doña Berenguela. Este último es de tipo de ataúd, es decir, carece de la figura del yacente, cubriéndose con tapa a dos aguas decorada con relieves. En las paredes se disponen en serie seguida diversas escenas, destacando la de la Adoración de los Magos. Es de tipo exento y apoya en figuras de leones. El sepulcro del infante de la Cerda responde también al tipo tumular, pero la decoración es pintada, alternando con ritmo mudéjar castillos y leones.

Obra insólita es el sepulcro del obispo don Martín. El frente del sarcófago se decora con el reparto de limosnas entre los pobres; en la parte interior del arcosolio figura la bendición del cadáver.

La comarca palentina posee piezas muy notables como los sepulcros de don Felipe y su esposa. Él blande la espada con decisión, proclamando su condición de guerrero; cubre la cabeza de la dama vistoso sombrero plisado similar al de doña Violante, en la catedral de Burgos.

Los sepulcros de la catedral vieja de Salamanca conservan su vieja policromía. El de Chartre Aparicio se remata con una cornisa de mocárabes.

En Galicia los sepulcros siguen pregonando su adaptación al estilo del maestro Mateo. En la catedral de Santiago figura el sepulcro de Alfonso IX. Pieza cumbre de este estilo arcaizante es el sepulcro del arzobispo don Bernardo, en Santiago.

Imágenes exentas: su estudio se hace difícil por su carácter móvil. Su datación se hace insegura a causa del tradicionalismo de los tipos. La devoción popular, con objeto de dar a las imágenes un carácter de mayor antigüedad, obliga a la repetición y copia de los tipos más antiguos. El tipo más corriente lo constituye la Virgen sentada, con el Niño en brazos, sonrientes ambos. Esa variedad arraigó expresamente en los centros rurales.

Todavía de pequeñas dimensiones, y otros conjuntos exentos como Calvarios y Descendimientos. Los Calvarios solían colocarse sobre el altar mayor o en los tímpanos de los sepulcros-arcosolios. Un Descendimiento muy valioso se guarda en el monasterio de Las Huelgas.

Los retablos: Entre los retablos es pieza importante el procedente de San Marcelo, de León.

SIGLO XIV: Desaparece en este siglo la mano de obra extranjera y se termina la decoración de las grandes iglesias y monasterios. La decoración monumental se hace más menuda, tapizándose las superficies, en lo que influyó el arte de marfil y el mudejarismo. Los tímpanos de las portadas se distribuyeron en cuatro o más registros.

Se construye la fachada principal de la catedral de Toledo. Consta de tres portadas. La central, o del Perdón, tiene en el tímpano una sola escena, que representa la Imposición de la casulla a San Ildefonso. Las figuras testimonian un tardío influjo de la escuela de Reims, como se aprecia en la expresión sonriente de los rostros; pero parece notarse un contacto con la escuela de los Pisano.

La catedral toledana ve aumentar sus posibilidades escultóricas con el cerramiento de la capilla mayor y el trascoro. Se multiplica el número de piezas escultóricas de pequeño tamaño.

Se labran varias estatuas para el panteón regio, llamado capilla de Reyes Viejos. Se cree de fines del siglo XIII la estatua de Sancho IV. Nos ofrece el paño en disposición triangular, típico del siglo XIII. Propiamente del siglo XIV es la de Alfonso XI.

En la misma catedral es de citar el sepulcro del arzobispo Pedro Tenorio obra Fernán González. Acredita un carácter italiano en los relieves contenidos dentro de cuadrifolias, similares a los que se ven en las puertas italianas; en cambio, escudos y leones se encierran dentro de unos marcos lobulados, de índole mudéjar.

Otras piezas exentas completan la escultura toledana del siglo XIV. Sobre la reja hay un espléndido Cristo de madera. La Virgen Blanca es muy del siglo XIV: alargada y combada, sonriente, recibe la caricia del Niño, que le coge de la barbilla. De este estilo más avanzado es la Virgen de la Estrella; los pliegues son más amplios y el movimiento más desenvuelto.

En la catedral de Palencia se conserva una buena escultura de la Virgen Blanca y el Cristo de las Batallas. El rostro muestra una gran mansedumbre, pese a la grandes maceraciones del cuerpo. Sin embargo los Cristos de este época acentúan la nota dramática, como el de Sevilla, que muestra el cuerpo hacia un lado, vencido por el sufrimiento. El paño de pureza suele formar un gran nudo a un costado; las piernas se montan una sobre otra, y se doblan profundamente.

Las vírgenes sedentes tienden a curvarse, igual que las de pie. Muy representativa es la Virgen de la Calva, de la catedral de Zamora.

La estatuaria funeraria aparece muy nutrida de ejemplares. El sepulcro del obispo Lope de Fontecha, en la catedral de Burgos, es del tipo de arcosolio, constituyendo una gran portada, provista de elevado gablete. El sepulcro de doña María de Molina en Valladolid es del siglo XIV. Los pliegues de las figuras se animan ya con grandes curvas y notable movimiento, revelando los comienzos del estilo internacional. Las damas vestidas a la usanza de la época, con grandes tocas.

Galicia sigue revelando un gran arcaísmo. Ej: el sepulcro de la reina doña Juana de Castro.

Álava guarda un importante lote de obras del siglo XIV. En la iglesia de San Pedro de Vitoria se aprecia una notable relación con la escultura de Amiens. Conserva una bellísima imagen de la Virgen Blanca. Los tímpanos se dividen en cuatro registros. En los tímpanos de la catedral vitoriana. La fachada presenta tres portadas guarnecidas con un pórtico. Destaca la obra funeraria el sepulcro del canciller Ayala y su mujer. Yacen los esposos sobre un sarcófago común.

La iglesia de Sta. María de los Reyes posee una bellísima portada. En el tímpano figuran episodios de la vida de la Virgen. Una imagen de la Virgen con el Niño figura en el mainel. Excelentes son los Apóstoles de las jambas y las figuras de las cinco arquivoltas.

En Navarra se centra los talleres en la catedral de Pamplona. La puerta de entrada al refectorio se decora en su dintel con un tema alusivo: la Sagrada Cena, formando una escena corrida.

La gran obra de la catedral de Pamplona es la Puerta Preciosa. El tímpano es muy aguzado y en su interior se arbitran cuatro zonas, ocupadas con relieves de la vida de la Virgen. La puerta de la entrada al claustro anuncia ya un cambio. El tímpano lo ocupa la escena de la Dormición de la Virgen. La talla es muy profunda y la expresión intensa. El movimiento curvo de los paños augura ya el estilo internacional.

El conjunto más importante de escultura gótica del siglo XIV se halla en Cataluña, siendo muchas obras de maestros conocidos. La acción de los reyes ha sido decisiva, encargando obras y protegiendo a los artistas. En Cataluña hay una serie valiosísima de sepulcros y retablos.

Sepulcros: Algunas piezas testimonian la influencia italiana. Ej: el sepulcro del arzobispo Juan de Aragón, en la catedral de Tarragona en el que se ofrece la sonriente expresión ideal de los sepulcros italianos. En el fondo se ve la escena de la bendición del cadáver, mientras que el alma del difundo sube hacia el Padre recogida en una sábana.

Pedro IV el Ceremonioso encargó al maestro Aloy y a Jaime Cascalls los sepulcros de él y de sus tres mujeres, con destino al panteón real de Poblet. El maestro de Aloy es autor de la sillería de coro de la catedral de Gerona y del retablo de la capilla de los Sastres, de la catedral de Tarragona. De Jaime Cascalls es el Carlomagno de la catedral de Gerona. Representa a un rey. Es una de las piezas cumbres del arte escultórico catalán.

En Lérida se distingue Pedro Aguilar. Guillermo Morey se establece en Gerona y se distingue por su delicado idealismo, como en el sepulcro de la condesa Ernesindis.

En el sepulcro del obispo Escales aparece el tema del monje llorante en actitud patética en la forma de Sluter.

Excelente obra es el sepulcro del obispo Antonio Galiana. En el frente del sarcófago se ven monjes llorantes; en el fondo del tímpano figura la bendición del cadáver, el cortejo funerario y el alma del difunto, transportado al cielo por dos ángeles sobre un paño.

SIGLO XV: Uno de los siglos más gloriosos para la escultura española, en calidad y abundancia de obras. España sigue abierta a las influencias del exterior, pero no de Italia. España se adhiere al Renacimiento norteño. La influencia francesa predominó en la primera mitad del siglo, con sus paños ondulados y fuertemente agitados y el realismo penetrante de los rostros. A partir del segundo tercio del siglo es el estilo flamenco de las pinturas de J. Van Eyck y de sus secuaces el que se adueño de España. Se habían adherido también las esculturas francesa y alemana, de modo que sobre España nos depararán la manera de Flandes. Se distingue por la angulosidad de los paños y la observación muy atenta del natural.

Vienen a España infinidad de artistas norteños, predominantemente flamencos, atraídos por el lujo desbordante en que vivían nobles y reyes españoles. El carácter ornamental de la arquitectura de este tiempo, origina ese tipo de arquitecto-escultor tan conocido. El influjo flamenco penetró con mayor facilidad debido a la importación de obras talladas en Flandes, incrementándose este comercio al llegar las primeras remesas de oro americano. La mayor parte de las esculturas monumentales se policroman. Se prefiere realizar labores de pintura poco complicadas. Durante la influencia flamenca, las orlas de los vestidos se hacen en relieve, decorándose con imitación de piedras preciosas. También son frecuentes las orlas lisas, decoradas con letreros de carácter religioso.

En la Corona de Aragón la influencia prematura italiana no tuvo apenas continuación en el siglo XV, acentuándose el contacto con el arte borgoñón y flamenco. La actividad principal corresponde a la primera mitad del siglo. La escultura monumental se halla representada por las obras de Guillén Sagrera en la catedral de Palma de Mallorca. Fue al mismo tiempo arquitecto, antes de ser nombrado maestro mayor de la catedral de Palma de Mallorca había trabajado en Perpiñan. Sagrera concierta la ejecución de la Lonja de Palma de Mallorca. Entre las obras de escultura allí realizadas figura un arcángel en el que se aprecia una evidente relación con los de Claus Sluter.

Retablos: Se labran abundantes retablos de alabastro policromado en la primera mitad del siglo XV.

Otro gran maestro es Pere Johan. Comenzó el retablo mayor de la catedral de Tarragona en alabastro, que contiene episodios de la vida de la Virgen y de Santa Tecla. El retablo significa la implantación de un nuevo tipo más monumental, constituido por grandes estatuas a modo de contrafuertes góticos, con relieves en las entrecalles, de un mayor tamaño que los del retablo de la catedral de Vich. Las escenas están descritas con dramatismo y lirismo al mismo tiempo.

Pere Johan recibió el encargo de labrar el retablo mayor de la Seo de Zaragoza, pero sólo realizó la predela. Fue acabado por Hans que inauguró la obra un nuevo tipo de retablo, dispuesto en forma de cruz, según modelo flamenco, con tres grandes escenas de bulto muy resaltantes, abriendo en la calle central una claraboya para la exposición del Santísimo Sacramento.

Sepulcros: La escuela de Borgoña penetró en la Península por diversos puntos. En Navarra Janin esculpió el sepulcro de los reyes de Navarra. Los bultos sepulcrales son de majestuosa belleza y están dotados del idealismo francés de tipo caballeresco. El cincel ha trabajado finamente las manos, llenas de sensibilidad. En la cabecera hay un descomunal dosel. La cama del sepulcro está adornada con figuras de llorantes, monjes, religiosos y cortesanos, constituyendo un cortejo fúnebre al estilo de Borgoña.

La escultura borgoña se extiende por Castilla. Ej: la Anunciación de la fachada del Hospital de Valladolid.

Al Maestro Jusquin le corresponden las esculturas de San Bautista y del Salvador, en la portada de San Francisco; y una Sta. Catalina.

Pieza culminante del arte borgoñón es el sepulcro del obispo Alonso Carrillo de Albornoz, en la catedral de Sigüenza. El difunto parece dormitar. Le velan ángeles cantores. El frente de la urna se ilustra con relieves de la leyenda de San Eustaquio, con gran concesión al paisaje, dentro de la corriente caballeresca del estilo internacional. La técnica es de admirable blandura.

Influencia de la escuela borgoñona en Sevilla es la obra de Lorenzo Mercadante. Firmó el sepulcro de alabastro del cardenal de Cervantes. Los ángeles tenantes de escudos y el penetrante realismo del bulto sepulcral, pertenecen ya más al arte flamenco.

A partir de 1464 realizó Mercadante la decoración de las portadas laterales de la fachada principal de la catedral hispalense en barro cocido policromado, técnica desconocida en Sevilla y que desde ahora fue de uso frecuente. Hay en todas las figuras una gracia sonriente, amable aspecto de la realidad humilde, que constituye otra faceta del arte borgoñón. En la escena del Nacimiento; hay toda la ingenuidad de los presepios napolitanos del siglo XVIII. El estilo de Mercadante se caracteriza además por lo abultado y flotante de los ropajes. Entre sus discípulos se cuenta Pedro Millán, que firma sus obras y que se aparta de lo borgoñón para seguir la corriente flamenca. Su obra más popular es la Virgen del Pilar, de la catedral de Sevilla, hecha en barro cocido policromado a comienzos del siglo XVI. Ayudó a Mercadante en las portadas de la catedral de Sevilla.

Durante el último tercio del siglo XV se produce una extraordinaria floración escultórica. Simón de Colonia labra las esculturas de la fachada de San Pablo de Valladolid, resaltando el relieve de la Coronación de la Virgen, en presencia de Fray Alonso de Burgos, que constituye un soberbio retrato. Hay una rica decoración escultórica en la capilla del Condestable de la catedral de Burgos, donde se ven grandes figuras de salvajes cubiertos de vello, sosteniendo escudos.

Toledo ofrece obras importantes. En la Portada de los Leones trabajan a partir de 1452 Cueman y Juan Alemán, realizando espléndidas estatuas de las jambas, que tienen un aire muy germánico, por la intensidad de la expresión y por la dureza del plegado, de bordes cortantes y muy angulosos.

Cueman concertó con su hermano la sillería de la catedral de Cuenca, conservada en la colegiata de Belmonte.

Juan Guas fue escultor. Su obra principal se halla en el monasterio de San Juan de los Reyes, de Toledo. Culmina su labor en el crucero de la iglesia. Allí vemos cabezas humanas por la parte superior, tema desenvuelto a lo largo del gótico. Estas cabezas adquieren aquí una gran significación real, saliéndose del plano, como para contemplar algo. Destacan las estatuas de santos, especialmente las de Sta. Elena y Santiago el Mayor de la catedral toledana. A su cargo corrió la mitad del conjunto arquitectónico-escultórico.

El escultor más grande del momento es Gil de Siloé. Es el mayor ornamentista de la época. Enriquece sus figuras con atuendos: brocados, collares, cinturones, etc.

Se le ha atribuido el sepulcro del obispo Alonso de Cartagena, en la catedral de Burgos a Gil de Siloé. Sería labrado después de su muerte y hay que admitir la participación de discípulos, ya que es obra de inferior calidad que las del maestro. Se advierte la tendencia a tratar la escultura con carácter suntuoso. Sus obras principales se guardan en la cartuja de Miraflores y en la catedral burgalesa. Comenzó el sepulcro de los reyes Juan II e Isabel de Portugal. Gil de Siloé consiguió obtener en el alabastro calidades de insuperable belleza. Las figuras se representan vivas. El sepulcro del infante don Alfonso es uno de los primeros ejemplares del tipo orante. El mismo tipo de orante dentro de portada lo encontramos en el sepulcro de Juan de Padilla, paje de la reina Católica. Toda la figura respira elegancia y distinción, siendo una de las piezas más notables de todo este período. Diego de la Cruz policromó el retablo mayor de la cartuja y fue además escultor. Le corresponden algunas piezas de este retablo, como las esculturas de San Pedro y San Pablo. Estos retablos, de corte rectangular, son los que se imitan en las fachadas de la época. Hizo para el retablo de la capilla de Sta. Ana. El tema central es el Árbol de Jesé, predilecto del arte gótico desde que adquiriera su perfil iconográfico por obra del francés Suger. De Diego de la Cruz serán el donante y los Evangelistas y de Siloé las figuras de la parte superior. El estilo de Siloé se distingue por su alargamiento, el de Diego de la Cruz tienen un canon más rechoncho.

Alejo de Vahía fue prolífico escultor. Le está documentada una escultura de Magdalena, para el retablo mayor de la catedral de Palencia. Tuvo organizado un taller dotado con muchos colaboradores, pues hizo una gran cantidad de esculturas que corresponden a su estilo. En el colegio de Sta. Cruz realiza las puertas de la biblioteca.

La escultura funeraria presenta tipos nuevos durante este período. Uno muy curioso es el que representa al personaje en actitud naturalista de vida, leyendo, ligeramente incorporado, con un pajecillo a los pies. Las obras se hallan poseídas de melancolía encantadora. Más emotivo que la propia muerte es representar el presagio de ella. Así está, situado entre la Edad Media y el Renacimiento, el doncel de Sigüenza, en la catedral de Sigüenza. Un modelo iconográfico semejante tienen los sepulcros de los condes de Tendilla. El conde está acompañado de su paje, que descansa con el brazo apoyado en el yelmo. Junto a la condesa hay una dueña que lee.

Los sepulcros de Don Álvaro de Luna y de su mujer tienen como novedad iconográfica que aparecen figuras orantes guardando las esquinas de cada sepulcro.

En Levante perdura el tipo de sepulcro adosado.

Los templos se enriquecen con retablos y sillerías de coro. De los retablos catalanes de alabastro de la primera mitad del siglo XV a los gigantescos de la segunda parte del siglo hay una notable distancia. Son excepcionales en Castilla los retablos de alabastro policromado. De piedra policromada es el retablo mayor de la iglesia de San Nicolás de Burgos.

Los retablos de madera adquieren con el dorado y la pintura un lujo deslumbrador. Empresas tan considerables requerían la colaboración de varios maestros: un maestro arquitecto, un ensamblador, los entalladores, el escultor y finalmente, el pintor. En España se sigue el patrón de muchas y pequeñas escenas.

Gigantesco es el retablo de la catedral de Sevilla, en el que intervinieron varios maestros.

Todavía en los 20 primeros años del siglo XVI se siguen esculpiendo retablos góticos, como el de la catedral de Oviedo.

En la segunda mitad del siglo las catedrales y colegiatas empiezan a enriquecerse con sillerías de coro. En ellas se tallaban los brazos, los respaldos y las misericordias. Estas sillerías forman como una nueva iglesia dentro del templo. La pareja real o el noble principal de la región tenían asiento en ella. En el centro se sitúa el sitial del obispo o abad. Hay dos grupos de sillerías. Unas cuentan con decoración arquitectónica y en priva la escultura. De cualquier forma, es característico de las sillerías españolas la densidad ornamental, el horror vacui y el planismo de la arquitectura.

En la temática que se pone en escena en las misericordias abundan representaciones burlescas, satíricas, groseras y costumbristas. La inspiración procede de la literatura, de los refranes o traduce una intención marcadamente satírica. Una misericordia de la catedral de Ciudad Rodrigo alude a la fábula de la Zorra y la Cigüeña. Entre los temas de costumbres figura la fiesta de toros. Aparecen también representaciones de oficio. Los temas de sátira religiosa son a veces de una mordacidad increíble.

Ante un estallido de crítica(no se concebía una separación entre la vida civil y la religiosa) surgen las misericordias donde las críticas hallan campo para desarrollarse.

El grupo más importante de sillería se extiende por Castilla, León y Extremadura. Muchos maestros extranjeros se aplicaron a esta variedad. Juan de Malinas comenzó la sillería de la catedral de Toledo. El encargo partió del cardenal Mendoza, quien señaló como asunto general la guerra de Granada. La presencia del tema bélico se debe a la circunstancia de que dicha guerra era considerada como una cruzada. El interés militar de la obra es excepcional. Hay para los episodios una temática cíclica; sitio, lucha junto a las murallas, entrega de las llaves y entrada triunfal de los vencedores. Para la escenificación el maestro debió de visitar distintas ciudades. En las misericordias figuran episodios de índole moral, sátiras de la vida religiosa y laica de la época, reflejando la composición de grabados del norte de Europa. No faltan elementos grotescos y cómicos en los extremos de los brazos.

En el arte del maestro Rodrigo se advierten diversos elementos artísticos. Su fuerza expresiva es alemana; la temática y la manera de narrar guardan relación con Flandes, y a España se remonta la afición por lo geométrico.

Esculturas exentas: Las Piedades de la primera mitad del siglo están bien representadas por una del Museo de Valladolid, donde la Virgen, con cara de niña, tiene en sus brazos el cuerpo flexible de su Hijo, cayendo los pliegues del vestido en líneas blandas y encanutadas. Las Piedades de la segunda mitad se nos presentan más inexpresivas, estando el cuerpo de Cristo rígido, formando ángulo. Los Crucificados de esta segunda mitad se caracterizan porque el paño de pureza se ha hecho muy corto, estando gran parte de los muslos al descubierto.

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