Energía y crecimiento económico en Argentina

Industria. Energías renovables. Recursos naturales argentinos. Consumo. Desarrollo sostenible. Combustibles. PIB (Producto Interno Bruto). Hidroeléctrica. Petróleo. Gas. Suministro. Central nuclear. Empresas. Plan Nacional. Ahorro energético. Crisis. Carbón mineral

  • Enviado por: Nani
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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Indice

Introducción ………………………………………………. 2

Desarrollo ………………………………………………. 3

Conclusión ………………………………………………. 11

Bibliografía ……………………………………………….. 12

Introducción

La economía nacional se diversifica en una serie de actividades que no solamente comprenden el ámbito agropecuario y el industrial pues tanto la producción de energía como la de combustibles y minerales forman parte de la nómina de recursos que permiten el crecimiento del PBI. Por ejemplo, la producción de energía tiene una participación mínima en el PBI, en comparación con el aporte del agro. No obstante, la producción energética es imprescindible para el desarrollo normal de otras actividades económicas.

Para el corriente año, existe la expectativa de que el PBI se aproxime a un aumento del 8 %. Estas cifras responden a un crecimiento sostenido de la economía nacional en la mayoría de sus rubros; tanto la demanda interna como externa se han incrementado y la industria, así como también el comercio, necesitan imprescindiblemente de un abastecimiento energético cada vez mayor.

En el ámbito de la energía eléctrica, están empezando a aparecer algunas señales preocupantes pues la capacidad de generación está en una situación límite, ante el crecimiento descomunal de la demanda. Es decir, que se teme a una situación de notaria escasez energética.

Por esa razón, mi hipótesis intenta demostrar que es necesario arbitrar los medios para aprovechar las alternativas de un uso racional de la energía: reducción del consumo, atracción de inversores, aumento en las inversiones.

El país necesita que su economía crezca en forma sostenida pero ese crecimiento debe ser acompañado por recursos que mantengan el progreso o el ritmo; es imprescindible examinar cuales son las respuestas que, tanto en el ámbito oficial como en el ámbito privado, se está en condiciones de ofrecer a la población para que no tema a la escasez de energía.

Desarrollo

El estado actual de la producción y el consumo de la energía en la República Argentina.

  • Producción de energía

Toda actividad económica que se realice requiere de distintas cantidades y tipos de productos energéticos.

La energía eléctrica es la que predomina en la sociedad, y es la que se utiliza para el desarrollo de distintas actividades. Las industrias, las maquinarias y los equipos necesarios para la producción requieren de esta energía, al igual que los comercios y los servicios no pueden funcionar sin energía eléctrica.

El consumo de electricidad se realiza a través de redes, lo que significa que los usuarios conectados a la misma red recibirán un servicio de similares características. Un corte en el servicio eléctrico pone de manifiesto estas características y también demuestra cuán incorporada está la energía eléctrica en nuestras actividades cotidianas.

La energía eléctrica es producida por distintos tipos de fuentes: recursos naturales renovables o recursos naturales no renovables. En el país ha ido creciendo el abastecimiento de energía eléctrica, pero aún su generación sigue dependiendo, con gran intensidad, de los recursos no renovables, como los combustibles fósiles.

  • La energía

La generación de energía para el desarrollo de actividades humanas, requiere de una serie de procesos:

1º) Obtener la energía primaria, la que se extrae de fuente natural): leña, petróleo, gas natural, etc.

2º) De energía primaria, se transforma en energía secundaria, se obtienen productos que la mayor parte de la población utiliza de forma directa como fuente energética.

3º) El transporte y la distribución de energía. Es una etapa muy importante para que la energía se pueda distribuir a la población.

  • Fuentes de energía en Argentina

Desde el siglo XX Argentina ha utilizado fuentes naturales, como los combustibles, con fines energéticos; éstos son: el petróleo, el gas y el carbón mineral.

Los derivados del petróleo son las naftas, el fuel oil, el gasoil; los del gas son el gas natural comprimido, GNC. Éstos son utilizados como combustibles para vehículos. Por otra parte, los derivados del petróleo, el gas y del carbón mineral son utilizados en gran medida, en centrales termoeléctricas, para la producción de energía eléctrica.

A mediados del siglo XX, se ha incrementado la utilización del agua de los ríos como fuente natural de energía. Con la construcción de represas se puede obtener energía eléctrica.

En la década del setenta, se comenzó a producir energía eléctrica en centrales nucleares, que utilizan el uranio (un mineral radioactivo) como fuente natural de energía. Estas centrales nucleares eran Atucha I, en Buenos Aires y Embalse, en Córdoba.

  • Aspectos de la producción y el consumo de energía

En la actualidad la mayor parte de la producción enérgica proviene de la utilización de combustibles fósiles. El 90% de los productos energéticos provienen del petróleo y del gas natural.

Con respecto al consumo final de los distintos productos energéticos, éstos se distribuyen en múltiples actividades, tanto para uso diario de las personas como para las actividades económicas en general.

La mayor parte de energía eléctrica y de gas distribuido por red es consumido por la actividad industrial. Gran parte de la producción energética se destina al mercado interno, aunque también están incrementando, en los últimos años, las exportaciones de petróleo crudo y de productos energéticos como gas y electricidad.

En la actualidad, hay distintas empresas privadas que se encargan de la mayor parte de la producción, del transporte y de la distribución de la energía.

  • La energía eléctrica

En nuestro país, esta energía se produce en centrales termoeléctricas, hidroeléctricas y nucleares. Ellas forman parte del Sistema Interconectado Nacional (SIN), el cual está integrado por redes de alta tensión que distribuyen la energía para abastecer a la población de distintas provincias.

Las centrales hidráulicas también presentan un gran porcentaje en la generación de energía eléctrica. Se destacan Yacyretá, Salto Grande, y las distintas centrales ubicadas en la provincia del Neuquén.

Neuquén es la provincia que más aporta en generación eléctrica al sistema interconectado. Se han construido en ella, varias represas hidroeléctricas (Chocón-Cerros Colorados, Piedra del Águila y Alicurá.

Estas centrales producen la energía a partir de la acumulación de agua de los ríos en un embalse. El agua es conducida mediante cañerías especiales hasta la central hidroeléctrica. Allí se encuentran turbinas que son movidas por el paso del agua, y están conectadas a un generador que convierte esa fuerza en energía eléctrica.

Desde las centrales hidroeléctricas parten líneas de conducción que transportan la energía eléctrica. En Neuquén existen tres líneas de alta tensión que tienen una extensión hasta 1.650 Km. hasta llegar a las estaciones de transformación de Ezeiza y Abasto, localizadas en AMBA. En estas estaciones la energía se transforma de alta a media tensión. Luego en baja tensión para ser distribuida por los servicios domiciliarios par su consumo.

La energía como sustento del crecimiento económico nacional

La demanda de energía es creciente en diversos ámbitos de la actividad económica nacional y también es promovida por distintos sectores sociales, en un abanico donde conviven comerciantes, industriales, criadores de ganado y trabajadores de la agricultura. De acuerdo con una información reciente del INDEC, el pasado mes de agosto registró un incremento aproximado de un

13 % en materia de ventas en supermercados, en comparación con el mismo mes del 2005 y las ventas realizadas en shoppings, un 14 %. Las instalaciones de centros comerciales cuyas instalaciones adoptan diferentes dimensiones, tienen su correspondiente demanda energética. Por disposiciones recientes del gobierno nacional, las empresas que precisen una mayor cantidad de energía que el año pasado, se ven obligadas a auto-generarla o bien adquirirla en el mercado a un costo mayor del que demandaría un abastecimiento normal.

Sin embargo, vale la pena invertir para ampliar la oferta energética; pasando del ámbito comercial al agroindustrial, la Argentina es dueña de una notable potencialidad para producir combustibles sobre la base de ciertos vegetales: caña de azúcar, soja, maíz. Dicha elaboración se podría involucrar con otras actividades del agro y de la industria para activar otros campos económicos gracias a la inversión en energía.

De manera que, con unos pocos ejemplos, se puede demostrar la unión estrecha entre la inversión energética y el crecimiento económico. De todos modos, no es sencillo hacer frente al aumento de los costos. Todas las empresas argentinas confeccionan sus presupuestos y proyectos, teniendo en cuenta un posible aumento en el pago de los servicios eléctricos.

Posibles dificultades que pueden surgir en una situación de escasez energética

El suministro normal de la energía eléctrica, ante la proximidad del verano es motivo de preocupación tanto en nuestro país como en el extranjero: países como Paraguay o Estados Unidos comparten las preocupaciones de algunos argentinos al respecto. Hay quienes consideran que la capacidad de generación se encuentra al borde de los requerimientos de la demanda y ofrecen argumentos válidos para respaldar sus temores. El primero de ellos es que se han producido sendas fallas en las centrales Atucha y Puerto; por lo cual disminuye en un 5% la capacidad de generación en un período como el estival, cuando naturalmente se incrementa la demanda en forma notoria.

Muchos empresarios están convencidos de que si bien no hay crisis energética, existen problemas de gestión: todavía no se han favorecido inversiones para aumentar la matriz energética argentina. Ofrecen pruebas concretas, cifras para preocuparse: el sistema energético prevé que se disponga de una reserva de uso de unos 5.000 MW al año, cuando se cuenta nada más que con 2.000. Además, en una reciente encuesta, un 81% de los entrevistados empresarios poderosos, advirtió que en el próximo verano se producirán cortes de energía en las ciudades. Por su parte, el alerta proviene también del campo de la biotecnología porque las deficiencias energéticas implicarían una faltante permanente de gasoil en el campo, cuyo crecimiento se frenaría principalmente por esa razón.

El problema ya no es fácil de ocultar: a comienzos de septiembre, en el primer fin de semana del mes, casas de familia de La Plata y de otras localidades de la provincia de Buenos Aires, sufrieron cortes parciales de luz. Por otro lado, falta gasoil porque se lo está empleando para abastecer centrales eléctricas en ausencia de gas u otros combustibles; no importa si es un proceso encarecedor.

Sin duda, el sistema energético está operando en los límites y hasta los menores detalles son motivo de preocupación: por ejemplo, cómo pasar un verano con una enorme cantidad de aparatos de aire acondicionado, funcionando a pleno todo el día, como no ocurrió nunca antes en el país. Es muy difícil garantizar un abastecimiento normal en semejantes circunstancias.

La posibilidad de una crisis energética ha repercutido también en el extranjero. El gobierno de los Estados Unidos está convencido de que la crisis energética ya se instaló en nuestro país. Sus especialistas han realizado estudios que les permitieron sacar conclusiones semejantes a las extraídas por los propios argentinos. Mientras el consumo energético se acelera, no ocurre lo mismo con la producción energética por la baja cantidad de inversiones. Por esa razón, la situación crítica no es fácil de revertir a corto plazo.

El Departamento de Energía es la máxima autoridad estadounidense en cuestiones energéticas y se preocupa por la problemática argentina en profundidad. Sus estadísticas señalan que existe una brecha apreciable entre el crecimiento de la demanda y la oferta no solamente respecto de la electricidad sino también del petróleo y del gas. Dicha institución ha emitido un Documento donde explica que en 2004, no fue suficiente con que el gobierno creara un organismo llamado Enarsa, para invertir en infraestructura de producción y liberalizar tarifas.

Ya es evidente que la producción no aumenta como el consumo y además, Argentina comenzará a importar petróleo acaso en 2007, lo cual también repercutirá sobre el consumo eléctrico.

Las empresas argentinas de energía se hacen eco de las advertencias del extranjero. Ellas lamentan que no existan incentivos para invertir en la cadena de producción, transporte y distribución; también se quejan del carácter provisorio de los acuerdos de tarifas.

En cuanto a Paraguay es posible que firme con la Argentina un convenio por el cual, la deuda paraguaya por Yacyretá (Empresa Hidroeléctrica Binacional), superior a los 10 millones de dólares, quede saldada por medio del abastecimiento de energía eléctrica a la Argentina durante las próximas cuatro décadas. Varios funcionarios de la oposición paraguaya sostienen que un acuerdo semejante mostraría debilidad en la defensa de la soberanía de su país. No admiten que sea legítimo que Paraguay comparta su energía, que la comprometa para el pago de la deuda. Lo cierto es que actualmente, la represa fusiona en un 60% de su capacidad, desde que la Argentina dejó de aportar fondos para obras complementarias, durante el gobierno menemista.

Alternativas válidas para el suministro normal de energía

El gobierno nacional ya ha empezado a adoptar una serie de medidas y controles para eliminar cualquier posibilidad de practicar cortes eléctricos. En principio, han hecho una evaluación de los recursos energéticos, junto con estudios meteorológicos. Los desperfectos en las centrales de Dock Sud, Puerto y Atucha I permiten apreciar que el sistema eléctrico contará con 1200 MW menos a comienzos del verano, cuando llegarán en forma temprana las temperaturas críticas. En el próximo verano, la demanda podría alcanzar picos de 18 mil MW entre las ocho y las diez de la noche. Al respecto, conviene recordar que en el último mes de julio, se produjo un amplio corte de luz mientras el consumo alcanzaba los 17.300 MW.

El ministerio de Planificación Federal trabaja en colaboración permanente con una comisión energética en la cual participan representantes de asociaciones empresas manufactureras y distribuidoras eléctricas. Las medidas propuestas todavía esperan la aprobación del gobierno: cancelar espectáculos deportivos nocturnos en los días de calor, disponer que los comercios apaguen las luces de las vidrieras de noche, modificar los horarios de producción industrial y coordinar fechas para parar transitoriamente la actividad en las plantas industriales. Los especialistas piensan que con esta encrucijada energética habrá que convivir hasta 2010.

Conviene resaltar que se encuentra en vigencia el Plan de Uso Racional de la Energía Eléctrica (PUREE), el cual establece una meta de ahorro del 10% en relación con el consumo de 2003 para los usuarios residenciales del área de Edenor, Edesur y Edelap. De ninguna manera se tiene previsto aumentar castigos para usuarios particulares que consumiesen más energía eléctrica que el año pasado. Por su parte, las distribuidoras Edenor, Edesur y Edelap están a punto de lanzar una nueva campaña tendiente a promover el uso racional de la energía eléctrica y lograr así reducir notoriamente el consumo en el período crítico de abastecimiento esperado para el verano. A partir de mediados de Octubre, se harán llegar a todos los usuarios, folletos con recomendaciones para bajar el consumo, insistiendo en la necesidad de contar con instalaciones eléctricas en buen estado.

Junto con las informaciones técnicas, se les recordará a los usuarios que actualmente el PUREE establece para las casas de familia con consumos bimestrales superiores a 300 kilovatios (Kw.) por hora, la obligación de ahorrar al menos un 10%, respecto al mismo período del año anterior, para no tener que pagar recargos. Para quienes consumen menos, existe una bonificación si logran bajarlo más del 10%. Las distribuidoras de energía acompañan así las propuestas de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) y la Unión Industrial Argentina (UIA) para que la población haga un uso racional de la energía.

Con respecto a la acción del gobierno, sobre el tema de las inversiones, la electricidad es el sector de servicios privatizados que tiene más contratos normalizados, al llegarse a un acuerdo con la distribuidora Edelap y las transportistas Transener, Transba y Distrocuyo. Mientras tanto, están bien encaminadas las renegociaciones de Edenor y Edesur y transportistas como Transnea, Transnoa y Transconaue.

El gobierno se está dedicando también a acelerar la adjudicación de nuevas centrales térmicas a ser instaladas: Termoeléctrica Manuel Belgrano SA, que se instalará en Campana y Termoeléctrica General San Martín SA, a instalarse en Timbres, cerca de Rosario. Ello significará una inversión, entre aportes públicos y privados, de unos 2000 millones de dólares. Se piensa arrancar con las obras a partir de noviembre.

Entre tanto, las empresas privadas, unas 5000 fábricas y grandes comercios, deberán obtener por su cuenta la electricidad que consuman por encima del registro de 2005. Tienen dos caminos: autoabastecerse o conseguir un nuevo operador que les venda la energía a precio de mercado, para lo cual están acelerando los estudios correspondientes.

En tal sentido, el científico Luís Juanicó propone reducir el consumo hogareño administrativo al menos, mediante la inserción masiva de lámparas de nueva tecnología como las de bajo consumo o las luces de LED, utilizadas exclusivamente por los semáforos.

El Fondo Monetario Internacional también se ha pronunciado sobre la cuestión energética argentina, a través de uno de sus funcionarios más reconocidos: Anoop Singh. Este especialista ha recomendado invertir especialmente en energía, reconociéndola como una inversión imprescindible para sostener el crecimiento alto. Por ello, se deduce que existe un principio de acuerdo entre el gobierno nacional, los economistas extranjeros, los países amigos, los empresarios y la población argentina en general para unir esfuerzos que conduzcan al uso racional de la energía eléctrica.

Conclusión

La Argentina ha atravesado por varios períodos de graves crisis socioeconómicas; el último de ellos, se produjo entre 2001 y 2002. No obstante, a cuatro años de ese conflicto, la economía nacional ha experimentado un apunte notable en muy poco tiempo. Una economía en crecimiento sostenido beneficia a los ciudadanos pero también exige que se la atienda permanentemente para no retroceder nunca más a una situación crítica como la del 2002.

Por ello, es imprescindible disponer de la energía eléctrica suficiente destinada al aparato productivo y al consumo hogareño. Existen numerosos caminos para alejar las preocupaciones sobre una posible escasez en el suministro. El uso racional de la electricidad debe ser, en estos momentos un objetivo prioritario tanto para el gobierno como para la población. Es recomendable que tanto la dirigencia como los ciudadanos adopten las medidas aconsejadas de inmediato, cuyas propuestas van desde el aumento de inversiones hasta la disminución del consumo en el ámbito del hogar, con el uso de lámparas apropiadas.

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