El discurso del método; Descartes

Filosofía renacentista cartesiana. Racionalismo. Búsqueda conocimiento y verdad. Individualismo. Duda metódica. Separación de cuerpo y alma

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Índice:

  • Introducción Págs: 1-6

  • Breve biografía Pág: 1

  • Contexto histórico y social Pág: 1-5

  • Definición de “Racionalismo” Pág: 5

  • Características del “Racionalismo” Págs: 5 y 6

  • Estructura del Método Pág: 6

  • Comentario de la frase: “la dimensión práctica del Pág: 6

  • saber ha de ser el progreso y el bienestar”.

    • El discurso del Método Págs: 7-25

  • 1ª Parte Págs: 7-10

  • 2ª Parte Págs: 10-13

  • 3ª Parte Págs: 13-16

  • 4ª Parte Págs: 16-19

  • 5ª Parte Págs: 19-22

  • 6ª Parte Págs: 22-25

    • Opinión general y conclusiones personales Págs: 25-26

    INTRODUCCIÓN

    Breve biografía de Descartes: (1596-1650)

    Filósofo, científico y matemático francés, a veces considerado el fundador de la filosofía moderna.

    Nacido en La Haye, Turena, Descartes era hijo de un miembro de la baja nobleza y pertenecía a una familia que había dado algunos hombres doctos. A los ocho años le enviaron a la escuela jesuita de La Flèche en Anjou, donde permaneció ocho años. Junto a los típicos estudios clásicos, Descartes recibió enseñanzas de matemáticas y escolasticismo, con el propósito de orientar la razón humana para comprender la doctrina cristiana. El catolicismo ejerció una gran influencia en Descartes a lo largo de toda su vida. Cuando concluyó sus estudios en la escuela, cursó derecho en la Universidad de Poitiers, y se licenció en 1616. Sin embargo, nunca ejerció la profesión jurídica; en 1618 entró al servicio del príncipe Mauricio I de Nassau-Orange, con la intención de seguir la carrera militar. Descartes sirvió en otros ejércitos, pero su interés se centró siempre en los problemas de las matemáticas y la filosofía, a los que dedicó el resto de su vida.

    Descartes peregrinó a Italia de 1623 a 1624 y permaneció en Francia desde 1624 a 1628. En este periodo, se dedicó al estudio de la filosofía y también realizó experimentos de óptica. En 1628, después de vender sus propiedades en Francia, se trasladó a Holanda, donde vivió en diferentes ciudades, Amsterdam, Deventer, Utrecht y Leiden.

    Fue quizá durante los primeros años de su residencia en Holanda cuando Descartes escribió su primera obra importante, Ensayos filosóficos, publicada en 1637. La obra se compone de cuatro partes: un ensayo sobre geometría, otro sobre óptica, un tercero sobre meteoros y el último, el Discurso del método, que describía sus especulaciones filosóficas. Éste fue seguido por otros ensayos, entre ellos Meditaciones metafísicas (1641; revisado 1642) y Los principios de la filosofía, (1644). El último volumen lo dedicó a la princesa Elizabeth Stuart de Bohemia, que vivió en los Países Bajos y con quien Descartes había entablado una profunda amistad. En 1649 Descartes fue invitado a la corte de Cristina de Suecia en Estocolmo para dar a la reina clases de filosofía. Sin embargo, los rigores del invierno del norte le provocaron en 1650 una neumonía que causó su muerte.

    Contexto histórico y social:

    El Barroco, en todas sus manifestaciones, surge directamente de los conflictos religiosos que asolan Europa en el siglo XVII y de los procesos de asentamiento de las monarquías como poder absoluto dentro de sus territorios. Como contestación a la reforma luterana, el arte cristiano se vuelve austero y circunspecto, rescatando la religiosidad y la introspección. Posteriormente, la necesidad de las monarquías de demostrar su poder absoluto e incontestable vuelve el arte suntuoso y exagerado y lo arranca de la exclusiva esfera religiosa para instalarlo en los palacios. La ciencia barroca, por otra parte, ligada al desarrollo de los modernos estados y por lo tanto fomentada desde las monarquías, va a conocer un período de esplendor y desarrollo sin precedentes, y sus repercusiones influirán sobre todas las esferas de la vida humana, contribuyendo a crear una nueva mentalidad.

    Después del Concilio de Trento, de las guerras de religión en Francia, de la consolidación del protestantismo en el Imperio, se produjo en el orbe católico un dinámico clima de renovación que tuvo los efectos deseados, sobre todo en Francia. Al morir Enrique IV, Francia se convirtió de nuevo en una gran Monarquía católica muy vinculada a la Iglesia de Roma y cuya sociedad se sentía hostil a cualquier intento de avance del protestantismo. La pertenencia al catolicismo era una condición ineludible para obtener cargos en la Administración. El ministro Sully, protestante, hubo de retirarse a la muerte de Enrique IV y esa era una buena prueba de la victoria de los católicos. Sin embargo, a pesar de ello, la vida eclesiástica no había mejorado. Los obispos reformadores constituían una excepción, numerosos obispos seguían al servicio de la Corte o de la diplomacia y no residían en sus diócesis. Y la situación del clero parroquial tampoco había cambiado desde el final de las guerras de religión debido a su falta de formación doctrinal, moral y teológica, consecuencia, a su vez, de la escasa implantación de las disposiciones del Concilio de Trento. Apenas eran mejores, por su parte, las condiciones en las cuales vivía el clero regular, aunque a finales del siglo XVI se produjeron tímidos y aislados movimientos de reforma. A pesar de estos aspectos nada optimistas, el catolicismo francés había iniciado ya, a comienzos del reinado de Luis XIII, su renovación dando muestras de su fortaleza, como la que manifestó el "Milieu dévot", un grupo católico celoso y activo durante todo el reinado de Enrique IV, al que pertenecían personas de procedencia eclesiástica muy diversa: desde mujeres hasta cartujos, profesores de la Sorbona u obispos, como Francisco de Sales, confesores reales o jesuitas y también sacerdotes diocesanos. El grupo se preocupó de la reforma conventual por la introducción de nuevas órdenes religiosas, como las carmelitas españolas de Santa Teresa que, establecidas en 1604, consiguieron mantener en Francia más de 40 conventos en 1630, o las ursulinas, fundadas en 1596 para la enseñanza de muchachas y que consiguieron una amplísima difusión. De las congregaciones masculinas, los jesuitas y capuchinos vivieron una época floreciente, se fundaron otras con funciones educativas, como la Visitación (1610) o las "Filles de Notre-Dame" de Juana de Lestonac (1606) y otras dedicadas al cuidado de los enfermos. Todas, sin excepción, contaron con el apoyo de la Monarquía. Respecto de la reforma del clero parroquial, ya que se desconfiaba de su eficacia, el "Milieu dévot" planteó la necesidad de partir de cero y formar un clero secular nuevo digno de su función. La inexistencia de seminarios tal como prescribía Trento no desalentó a un miembro del "Milieu", Pierre de Berulle, a crear en 1611 una congregación nacional de sacerdotes seculares sin votos especiales, el Oratorio de Jesús, bajo la autoridad de un superior general, con casas autónomas, y pese a la resistencia de los jesuitas, a los que se trataba de imitar. Sin embargo, en 1631, poseía ya 71 casas, lo que demuestra su rápida expansión y cómo su aparición respondía a las necesidades espirituales de la sociedad francesa. Los sacerdotes del Oratorio, reclutados cuidadosamente, eran piadosos, cultos, generosos y de vida digna. El movimiento de reforma produjo también otras fundaciones preocupadas por la formación del clero secular. Una de las más importantes fue la congregación de Sacerdotes de Misión, fundada en 1625, bajo la influencia de Berulle, por san Vicente de Paúl (1581-1660) y consagrada al apostolado en el mundo rural. Los Sacerdotes de Misión conocieron un desarrollo tan rápido y extraordinario, que desde 1641 pudieron dedicarse a la creación de seminarios diocesanos. A la muerte de san Vicente la congregación sacerdotal contaba con 12 casas. Todos estos esfuerzos, y otros menores, condujeron a la elevación del nivel del clero parroquial y a una auténtica reforma de la mentalidad clerical y en la religiosidad. Los intentos de renovación católica no llegaron a tierras del Imperio hasta mediados del siglo XVII, con resultados desiguales y menos contundentes que en Francia. La política dinástica de la Iglesia imperial contribuyó a la concentración de poder y a la reducción del proceso de secularización y fue también un medio para asegurar la posición temporal de los hijos de las familias de los príncipes. Todo ello acarreó peligros a la Iglesia y puso impedimentos a la reforma dirigida por parte de la jerarquía. Sin embargo, los prelados con formación teológica, con vocación apostólica y de vida piadosa fueron creciendo en número. La mayoría de los obispos auxiliares, pues los titulares presentaban los viejos defectos pretridentinos, protagonizaron el cuidado pastoral, la tarea reformadora, los intentos de reunificación confesional, la propagación de la fe y la restauración de la vida eclesiástica en sus diócesis. La primera etapa, la que siguió a la guerra de los Treinta Años, fue la más dura. La situación económica del clero secular y parroquial era muy difícil, su formación doctrinal y teológica dejaba mucho que desear, aparte de que la miseria, el hambre y la penuria de la posguerra provocaron una decadencia espiritual, moral y pastoral sin precedentes. Es explicable, por tanto, que sin la labor auxiliar de las órdenes religiosas (capuchinos, carmelitas y jesuitas), que sustituyeron en las parroquias, con mucha frecuencia, la labor pastoral y la cura de almas del clero secular, la restauración de la vida eclesiástica no hubiera sido posible dada la escasez de vocaciones. Sólo a finales del siglo XVII se produjo un considerable aumento de éstas. Las fundaciones de seminarios, que mejoraron la formación teológica y disciplinar eclesiástica, fueron muchas, siguiendo los dictados de Trento, pero la mayoría de ellos estuvieron sometidos, con la excepción del de Salzburgo, a las difíciles circunstancias de la guerra de los Treinta Años y a la falta de recursos económicos y financieros para mantenerse.

    Tras el rico período del Renacimiento, durante el cual Europa entró en contacto con la ciencia de la Antigüedad, la primera mitad del siglo XVII es de una importancia capital en la historia del pensamiento científico pues ve nacer una nueva ciencia, moderna, experimental y cuantitativa, que se desarrollará en los siglos siguientes. Los progresos realizados en las matemáticas son importantísimos: nacen o se renuevan el álgebra, la teoría de los números, el cálculo de probabilidades, la geometría proyectiva y el cálculo infinitesimal. Las matemáticas se aplicarán a las diversas ramas de las ciencias físicas: a la dinámica, constituida en ciencia autónoma desde Galileo a Newton; a la mecánica celeste, cuyos principios fundamentales formularon Kepler y Newton con los precedentes copernicanos, y a la óptica. En el campo experimental se produjeron también enormes progresos gracias a la invención de las lentes y del microscopio, al descubrimiento de las leyes de la óptica geométrica y al estudio de fenómenos magnéticos y eléctricos. En medicina se descubre la circulación mayor de la sangre y se desarrolla la anatomía microscópica. Durante el siglo XVII se sustituyó la física de las cualidades por la física cuantitativa, el cosmos jerarquizado y cerrado por un Universo indefinido y el mundo sentido de la percepción inmediata por el mundo pensado del matemático. Todo eso era nuevo entonces y para descubrirlo era necesario que se produjera una verdadera revolución, mirar el mundo con ojos nuevos. En efecto, estos progresos no se entenderían sin la profunda transformación de las mentalidades y los métodos científicos y sin la participación de investigadores audaces, todos ellos creadores de la ciencia moderna: Kepler, Galileo, Malebranche, Fermat, Leibniz, Newton, Bacon, Harvey, Napier, Pascal, Descartes, Gassendi, Torricelli y otros. El gran mérito de esos científicos fue que descubrieron y establecieron los principios y las bases de la ciencia moderna. En el terreno de los descubrimientos su aportación fue impresionante: las leyes de Kepler, la mecánica de Galileo, el sistema circulatorio de Harvey, la geometría de Descartes, la geología de Stenon, la óptica astronómica de Newton, etc. ¿Cómo se lograron esos resultados? La solución consistía en derrocar la idea de investigación y de ciencia que reinaba desde Aristóteles, atacar directamente su doctrina, sustituir el milagro griego por una nueva forma de contemplar la Naturaleza. La nueva ciencia fue instaurada al margen de la enseñanza oficial. Esto puede apreciarse, en primer lugar, en la diversidad de ocupaciones y en el origen social de los científicos y, en segundo lugar, en las condiciones en que llevaron a cabo su labor científica. Los críticos de la situación en que se encontraba la enseñanza científica a principios del siglo XVII coinciden en gran medida en el diagnóstico de sus dolencias. El crítico más sistemático fue Francis Bacon. En su obra "Advancement of learning" (1605) y más tarde en su "Novum organum" (1620), así como en el prefacio de la "Instauratio magna" (1620), ofrecía un diagnóstico mediante la interpretación de la historia del movimiento científico. En su opinión, sólo habían existido tres sociedades en las cuales, durante un corto espacio de tiempo, las ciencias progresasen: Grecia, Roma y la Europa de su tiempo. Pero aún en esos períodos favorables los avances habían sido vacilantes. Propugnaba como método de investigación una indagación de la naturaleza de tipo experimental. El fracaso de las ciencias teóricas para acrecentar sus conocimientos mediante la investigación lo comparaba Bacon al fracaso del sistema universitario de su época. Científicos como Descartes y Torricelli urgían, por su parte, a que se procediese a una mayor extensión de los estudios científicos en las universidades y a una mayor dotación económica a los investigadores. Sin embargo, y pese a los críticos del sistema educativo universitario, los grandes hombres de ciencia fueron, sin excepción, graduados universitarios. Fueron las instituciones educativas tradicionales las que formaban a los hombres. De los estudios obligatorios de la lógica de Aristóteles y su física aprendieron los elementos de un sistema teórico científico, adquirieron una experiencia técnica y desembocaron en una nueva filosofía. Si es verdad que los graduados universitarios adquirieron una formación técnica fuera de la universidad, fue la formación universitaria recibida la que les hizo comprender la importancia de crear no sólo una tecnología científica, sino una nueva filosofía experimental. La ciencia teórica mantenía aún su estructura tradicional en el "quadrivium" (aritmética, música, geometría y astronomía) para formar a la juventud en la virtud por medio de las humanidades, que se enriquecían con algo de óptica. Se estudiaba también medicina y física. La enseñanza tradicional de estos contenidos se reducía a la lectura y comentario de las obras de Euclides, Tolomeo, Aristóteles, Galeno y, cuando las circunstancias eran propicias, de autores más recientes. En 1650 ninguna universidad se había reorganizado conforme a los deseos de los innovadores. Las aportaciones oficiales se redujeron a la creación de nuevas cátedras y de algún material (físico, astronómico o botánico).

    El siglo XVII conoció una extensa crisis demográfica, económica y política, cuyas pruebas más incontestables fueron la guerra de los Treinta Años, las revueltas populares y campesinas, la revolución y el cambio de régimen político en Inglaterra, los desórdenes en los Países Bajos y las guerras expansivas promovidas por Luis XIV. Desde el punto de vista político el absolutismo salió aparentemente reforzado de esta crisis, de tal manera que el siglo XVII ha sido presentado como el del apogeo del absolutismo. Pero se trata, en realidad, de un absolutismo precario, híbrido y en vías de ser superado. Precario, porque los factores que lo favorecían temporalmente provocaron a largo plazo, y en Inglaterra a corto, su disolución. Híbrido, porque el absolutismo del siglo XVII hizo descansar la noción de soberanía simultáneamente sobre elementos tradicionales (como los deberes del monarca, la costumbre, las leyes fundamentales del Reino) y sobre elementos nuevos, como el mercantilismo. Las principales obras políticas de la época provienen de Inglaterra y de los Países Bajos, pues, de Francia, los que escriben tratados políticos son, en su mayoría, hombres que hacen política, no teoría política; Es decir, sus libros están llenos de experiencia política. La primera gran novedad en el terreno de la teoría política pura se produce acerca de la interpretación del derecho natural y su relación con la política. En ese sentido, la noción de un derecho natural distinto al derecho positivo se encuentra en la Antigüedad griega y después fue recogida por el Cristianismo que la presentó como la expresión de la voluntad divina. Sin embargo, durante el siglo XVII se produjo una transición desde el derecho natural metafísico y teológico al derecho natural racionalista. Sin olvidar las de carácter económico, las causas de esta evolución tienen mucho que ver con el progreso de las ciencias y el descubrimiento de nuevas tierras que trajeron consigo una concepción laica de la Naturaleza, de tal manera que el derecho es separado de la religión y la política se independiza de la teología.

    ¿Qué se entiende por “Racionalismo?”

    El racionalismo es un movimiento filosófico desarrollado particularmente en la Europa continental durante los siglos XVII-XVIII y caracterizado por la primacía que dieron a la razón en la fundamentación del conocimiento, la fascinación por la matemática y la defensa de la existencia de ideas innatas y de la intuición intelectual.

    El término “racionalismo” tiene un significado muy amplio: en general, llamamos racionalista a toda posición filosófica que prima el uso de la razón frente a otras instancias; como la fe, la autoridad, lo irracional, la experiencia empírica... Es racionalista todo aquel que cree que el fundamento, el principio supremo, es la razón. Junto con ello, cabe ser racionalista en relación con un género de cuestiones y no serlo en relación con otro: por ejemplo, se puede reivindicar la necesidad del ejercicio de la razón en política pero no en religión.

    Pero el término “racionalismo” se usa comúnmente en la historia de la filosofía para designar una cierta forma de fundamentar el conocimiento: Cabe pensar que el conocimiento descansa en la razón, o que descansa en la experiencia sensible; así, puesto que valoraron más la razón que los sentidos, podemos llamar a Parménides, Platón, y Descartes, racionalistas; Y podemos decir que Aristóteles, Santo Tomás y por supuesto Hume, tienden al empirismo, dado el valor que dieron a la experiencia sensible o percepción. Sin embargo, a pesar de que pueda recibir distintas acepciones y aplicarse en esferas distintas, el término “Racionalismo” se utiliza primordialmente para referirse a la corriente filosófica de la Edad Moderna que se inicia con Descartes, se desarrolla en la Europa continental con Spinoza, Malebranche y Leibniz, y se opone al Empirismo que en esta misma época tiene éxito en las Islas Británicas (locke, Berckeley, Hume).

    Características del Racionalismo:

    Los rasgos que más definen al Racionalismo moderno son los siguientes:

    1)La tesis de que todos nuestros conocimientos acerca de la realidad proceden no de los sentidos, sino de la razón, del entendimiento mismo.

    2)El conocimiento puede ser construido deductivamente a partir de unos primeros principios.

    3)Los primeros principios del conocimiento no se pueden extraer de la experiencia empírica, sino que se encuentra ya en el entendimiento: el innatismo de las ideas.

    4)Consideración de la deducción y más aún de la intuición intelectual como los métodos más adecuados para el ejercicio del pensamiento.

    5)La consideración de la matemática como ciencia ideal.

    6)Reivindicación del argumento ontológico para la demostración de la existencia de Dios.

    7)La apreciación optimista del poder de la razón, esta no tiene límites y puede alcanzar a todo lo real.

    Estructura del Método:

    Este discurso se divide en seis partes, a saber:

    En la primera parte se encuentran diversas consideraciones relacionadas con las ciencias.

    En la segunda, las reglas más características del método que el autor ha indagado.

    En la tercera, algunas reglas de moral que ha obtenido de este método.

    En la cuarta parte, las razones que permiten establecer la existencia de Dios y del alma humana, y que constituyen los fundamentos de su metafísica.

    En la quinta, se detalla el orden que ha seguido en sus investigaciones de física y, en particular, la explicación del movimiento del corazón y algunas otras dificultades relacionadas con la medicina, así como también la diferencia existente entre el hombre y los animales en relación con el alma.

    En la sexta y última parte, el autor expone lo que estima que es necesario para avanzar en la investigación de la naturaleza más allá de donde él ha llegado, así como las razones que le han impulsado a redactar este discurso.

    Comenta la siguiente frase: “La dimensión práctica del saber ha de ser el progreso y el bienestar”:

    Con esta frase Descartes intenta explicar que la única finalidad del saber (conocer las ciencias, el lenguaje, las culturas, etc.), consiste en lograr un estado de bienestar y de sabiduría y así lograr el progreso de la mente. Estas ciencias, deben ser la base de todo el progreso, lo que nos facilite la capacidad de juzgar qué es el bien y qué es el mal, distinguir los mismos y poder ser libres actuando con una conducta que llegue a formar una persona inteligente y libre.

    EL DISCURSO DEL MÉTODO

    Primera parte: el método, condición imprescindible para el conocimiento científico.

    Resumen de la primera parte:

    En este fragmento del “Discurso del Método” Descartes define, en primer lugar, lo que él llama razón o buen sentido como “la facultad de distinguir lo verdadero de lo falso”, que, a su juicio, es igual en todos los hombres. Por lo tanto no existen para él, en este sentido, diferencias individuales: todos poseemos la misma capacidad de razonamiento. Atribuye entonces la diversidad de opiniones y claridad de conocimientos no a unas diferencias naturales en la capacidad de razonamiento, sino al uso que cada hombre hace de la razón. El ejercicio intelectual lleva por distintos caminos a distintas opiniones y puntos de vista, ya que no todos los individuos lo utilizan por igual.

    Por otra parte, Descartes destaca la razón como “la única cosa que nos hace hombres y nos distingue de los animales”. La nitidez y distinción de ciertas ideas es una muestra o consecuencia del buen uso de la razón. Mediante ésta, Descartes cree haber llegado a formar un método único que tiene como finalidad aumentar gradualmente el conocimiento hasta los límites de lo posible. Al mismo tiempo cree también haber sacado provecho del método, acercándose cada vez más y por medio de él a la verdad. Propone este método como el único y correcto modo de alcanzar tan alta meta propuesta por todos los hombres. Descartes poseía el convencimiento de que la labor científica no requería extraordinarias capacidades geniales, sino sólo un riguroso y paciente ejercicio del intelecto común, ateniéndose a las reglas del método propuesto. En esta primera parte del discurso empieza también el relato autobiográfico acerca del hallazgo cartesiano del método.

    Desde un principio (en su niñez), a Descartes le presentaron el estudio de las letras como la forma de adquirir un conocimiento claro y seguro, en otras palabras, la verdad sobre las cosas, que le serían de gran utilidad en la vida. Al finalizar sus estudios, el filósofo descubre que tales conocimientos no le proporcionaban en modo alguno lo que esperaba, y numerosas dudas le embargaban en contra a las predicciones previas. Aunque apreciaba en gran manera los diversos estudios o ciencias, y veía algunas ventajas en cada uno de ellos, pesaban demasiado los inconvenientes. Tras haber recorrido casi todos los campos de las ciencias y las letras de su tiempo, hay una valoración positiva por su parte de la experiencia que le permitió discernir entre las doctrinas falsas o dudosas de otras más fiables. Así Descartes estimaba por encima de todas las demás la elocuencia, la poesía y las matemáticas. Hace también consideraciones sobre la Teología de la que pensaba que al estar basada en verdades reveladas éstas no pueden ser tocadas por razonamientos humanos.

    En base a toda esta desconfianza, Descartes abandona el estudio de las letras para buscar la ciencia que podía hallar únicamente en sí mismo y en lo que el mundo podía enseñarle, y tomarla como apoyo, en sustitución de las falsedades que había aprendido. En lugar de encerrarse en su tierra de origen y en sus libros como otros estudiosos de su época, para especular y luego utilizar su ingenio con el fin de probar algo establecido, decide viajar y recoger experiencias. Aprendió, de este modo, a no creer en lo que se había aprendido por costumbre; se libera de todo lo adquirido anteriormente en la medida de lo posible, desembarazándose a la vez de muchos errores que podrían oscurecer la razón en su propósito de alcanzar la verdad (distinguir lo verdadero de lo falso, llegar a ideas claras y distintas).

    Significado de los siguientes términos:

    Filosofía:

    Término derivado del griego, que significa `amor por la sabiduría'. Esta definición clásica convierte a la filosofía en una tensión que nunca concluye, en una búsqueda sin término del verdadero conocimiento de la verdad. Analiza empleando la razón y los argumentos racionales. Según Descartes la filosofía: “ofrece el medio que nos permite hablar con verosimilitud de todas las cosas y hacernos admirar por parte de los menos sabios”.

    Teología:

    Disciplina que trata de expresar los contenidos de una fe religiosa presentados como un conjunto coherente de proposiciones. La palabra se emplea para referirse a la fe cristiana aunque en algunos casos se utilice por analogía para referirse a otros credos, pero fue el cristianismo el que le otorgó su significado actual. Descartes afirma en la primera parte del libro que “la teología enseña la doctrina para alcanzar el cielo”.

    Razón:

    La razón es la capacidad que nos permite elegir lo que es correcto o “bueno”. Es una facultad propia de la mente y para muchos filósofos surge el dilema entre la razón y la pasión como en Heggel o Nietzche, que ve que el uso de la razón está cohibido por la voluntad de poder. Otro dilema muy importante entre la razón y, en este caso, la fe, es el que Unamuno se plantea.

    Accidente:

    Concepto filosófico, cuya primera definición fue hecha por Aristóteles, que designa aquello que pertenece a una cosa, pero no de un modo necesario y constante. De hecho, si un accidente desaparece no queda afectada la identidad o modo de ser de aquello a lo que pertenece. En cierto sentido, accidente se opone a sustancia, término que designa aquello que una cosa es necesariamente. De ahí que se emplee el término `accidental' como contrario a `sustancial'. En filosofía pueden distinguirse dos usos fundamentales del concepto de accidente: el lógico y el ontológico. En lógica, un accidente es uno de los géneros supremos de las cosas (junto a la sustancia). En ontología, un accidente significa el modo en el que un ser determinado desarrolla una existencia concreta. Los filósofos Porfirio y Boecio desarrollaron una teoría de los accidentes que tuvo gran influencia en la filosofía medieval.

    Acepciones del término método en las siguientes expresiones:

    Método empírico:

    Este método es el seguido por filósofos como Hume. En él se establece que la base de las ideas son las impresiones producidas por la propia experiencia personal, captadas por la sensación. Las ideas pueden ser simples o complejas y se relacionan mediante semejanzas, contigüidad o causalidad, es decir, las relaciones causa- efecto.

    Método racional:

    Método seguido por Descartes y otros filósofos como Malebranche, Spinoza o Leibniz, que intenta explicar que el origen del saber, el conocimiento, parte de las ideas innatas del hombre, las ideas con las que un ser nace y que nadie le enseña. Establece la razón como la única forma de conocer y la base de este método son las matemáticas que explican la vida y la sociedad por medio de una serie de normas inquebrantables de una manera científica sin que primen los sentimientos.

    Método inductivo:

    El método inductivo se basa en seleccionar una idea general para poder “inducir” casos particulares. Establecer esta relación sirve para conocer casos particulares, pero que por norma son iguales pare todo el mundo

    Método deductivo:

    Este método consiste en partir de un principio para llegar a alcanzar la idea universal y así establecer una norma general para todas las cosas.

    Según Spinoza existen dos tipos de método deductivo o deducción. La deducción imperfecta, por la que el conocimiento se adquiere con inferencias del efecto a la causa o del universal al particular; y la deducción perfecta en la que el conocimiento se logra intuyendo la esencia de una cosa.

    ¿Cuál es el más idóneo, de los expuestos, para el descubrimiento de la realidad? ¿Por qué?

    Según Descartes el método idóneo es aquel que se basa en seguir el uso inteligente de la razón por el cual se llegará a comprender todo lo que rodea al ser humano. Este método sería el método racional seguido por muchos filósofos a partir de Descartes

    Descartes plantea el clásico problema medieval de la relación entre fe y razón. Explica la actitud de Descartes sobre el mismo.

    La relación que plantea el autor del discurso, es una relación que trae de cabeza a muchos filósofos como el español Miguel de Unamuno, a mediados del siglo XX. Descartes ve la fe o la teología como una mera forma para la salvación del alma y del espíritu, idea muy acorde con la sociedad en la que vivió; en cuanto a la relación entre razón y fe, establece que mediante el uso de la primera no se puede llegar a alcanzar el conocimiento de la fe ya que ésta proviene de un tipo de substancia muy distinta al cuerpo o a la mente, donde se desarrollaría la razón, proviene del conocimiento de Dios.

    Segunda parte: La unificación de las ciencias, como objetivo primordial de la reforma metodológica.

    Resumen de esta parte del Discurso.

    Durante sus viajes y experiencias a lo largo de los años, Descartes llega a la conclusión de que todo aquello construido o trabajado por varios era menos perfecto que lo que una sola mente había elaborado. Consecuentemente, las ciencias de los libros, cuyas razones sólo son probables y carecen de demostraciones, al haberse compuesto y aumentado poco a poco con las opiniones de personas diferentes, nunca estarían tan próximas a la verdad como los razonamientos de un solo hombre de sentido. Por otro lado también pensaba que la educación que nos es impuesta enturbia nuestra razón acercándola más a la de nuestros padres, con lo cual nuestros juicios son menos puros y sólidos que si tuviéramos el uso pleno de nuestra razón y nunca hubiéramos sido dirigidos más que por ésta. En coherencia a estos razonamientos suyos, Descartes emprende la labor de derrumbar todo conocimiento anterior para sustituirlo por otro nuevo, o al menos el que tenía antes pero fundamentándolo siempre en la razón, única y exclusivamente. Advierte el peligro de la aplicación de estas ideas (destruir lo anterior para edificar algo más sólido) a otros campos, como la política.

    En su camino hacia la búsqueda del método, Descartes resuelve ir con cuidado y no apresurarse a dar pasos que pueden ser en falso. Finalmente emprende la tarea partiendo de una duda de todo lo existente. Su intención se dirige hacia un método que reúna las ventajas de la filosofía, la lógica y las matemáticas, y que a la vez prescinda de sus defectos.

    Descartes cree que de esta forma es posible llegar a todas las verdades cuyo conocimiento sea posible, y considera que éste debe de ser el modo de proceder de las ciencias.

    Antes de alumbrar lo que sería su primera evidencia y con la finalidad de obtener un mayor conocimiento de las cosas, Descartes se centra en las matemáticas intentando establecer los principios de la Matemática Universal. En sus estudios destaca la geometría analítica, intento cartesiano de fusión del análisis geométrico y álgebra.

    Al centrarse en determinados principios matemáticos simples, Descartes comprueba que, en efecto, es posible llegar a conclusiones más complejas con relativa facilidad, al mismo tiempo que a la delimitación del conocimiento y los medios que debían emplearse para resolverlos. Pero por encima de todo, estas profundizaciones en el tema le ayudaron a asegurarse de dos cosas:

  • Tenía la seguridad de que empleaba la razón en cada proceso todo lo posible.

  • Se acostumbraba a concebir los objetos con mayor claridad y distinción, gracias a la aplicación de la lógica matemática a todos los campos.

  • A pesar de ello y conforme a sus convicciones, decide no someter a examen toda la realidad, al no poseer una evidencia primera de la cual partir. Decide recoger experiencia para establecer estos principios básicos indudables que deberían ser base de la filosofía, y ésta a su vez de la matemática.

    Explica el significado de los términos:

    Lógica: Ciencia de las condiciones formales e ideales de la verdad. La lógica formal se atiene solamente a la estructura y la relación de los conceptos. La lógica general estudia la inducción y deducción como métodos científicos.

    Kant considera la lógica trascendental como el estudio del entendimiento puro, mediante el cual pensamos objetos “a priori”. Para Hegel es la “ciencia absoluta”, y se confunde con la metafísica.

    Silogismo: Inferencia deductiva estudiada por Aristóteles y ya implícita en Platón. Los Escolásticos medievales contribuyeron mucho al desarrollo de la doctrina silogística y los lógicos modernos la han llevado al campo de la lógica simbólica. Están compuestos por dos premisas y una conclusión que resultan de la combinación de tres términos. Las distintas posiciones de los términos dan lugar a las figuras silogísticas, y la forma en que están dispuestas las premisas según su cantidad y cualidad origina distintos modos. Aristóteles los dividió en categóricos, hipotéticos y modales.

    Evidencia: El problema de la evidencia está estrechamente vinculado con el de la certidumbre; habiendo existido numerosos debates sobre esta cuestión, ya que se puede entender la evidencia como una de las especies de la certidumbre; pero no existiendo ésta si no hay evidencia, la certidumbre sería una especie de evidencia. Se puede definir como aquello que es conocido como cierto e indudable. Esta definición corresponde a un tipo de evidencia de verdad u objetiva, que se apoya en el objeto mismo: evidencia formal, material y moral.

    Según Descartes sólo se halla en aquellas ideas que se ofrecen a la mente de forma clara y distinta, siendo, por lo tanto, criterio de verdad y punto inicial del que arranca todo su conocimiento.

    Entre los que han insistido en la estrecha relación existente entre la evidencia y la verdad, están Brentand y Husserl. Brentand la define como una propiedad de ciertos juicios, mientras que para Husserl y los Fenomenólogos, la evidencia se da cuando existe una adecuación completa entre el concepto y el objeto de este concepto. Husserl distingue entre evidencia asertórica, la apodíctica y la aleatoria.

    Análisis: Desde el punto de vista filosófico, el término tiene muchas acepciones, algunas de ellas incluso contradictorias en cuanto descomposición de un todo en sus elementos constitutivos, se opone a “síntesis”. Ahora bien, tales elementos pueden entenderse como principios de los que deriva algo, en cuyo caso el análisis consiste en partir de los hechos para llegar a las causas, o bien, de la tesis a las hipótesis.

    Síntesis: Operación inversa al análisis: unir en un todo diversos elementos dados separadamente. Marcha del espíritu que, partiendo de proposiciones verdaderas y ciertas, deduce otras proposiciones o consecuencias necesarias y por tanto igualmente verdaderas, y de éstas otras nuevas, también reconocidas como verdaderas. En Hegel, una de las fases del proceso dialéctico (tesis, antítesis y síntesis).

    Señala las diferentes acepciones de la palabra demostración en las siguientes expresiones:

    Demostración a priori:

    Es toda aquella demostración adquirida sin contar con la experiencia, es decir, aquel que se obtiene mediante el razonamiento deductivo. Descartes considera la razón como una facultad independiente de la experiencia y defendía la existencia de un conocimiento innato a priori.

    Demostración a posteriori:

    Se refiere a aquella demostración que proviene de la experiencia. Se asocia con el empirísmo, corriente seguida por autores como Locke o Hume.

    Demostración matemática:

    Argumento utilizado para mostrar la veracidad de una proposición matemática. En las matemáticas modernas una demostración comienza con una o más declaraciones denominadas premisas, y prueba, utilizando las reglas de la lógica, que si las premisas son verdaderas, entonces una determinada conclusión debe ser también cierta.

    Verificación científica:

    Consiste en la comprobación de las diversas afirmaciones científicas por medio de conocimientos matemáticos o de carácter científico. Así Descartes recurre a las matemáticas para explicar la lógica o la geometría matemáticas intentando establecer los principios de la Matemática Universal.

    Demostración inductiva:

    Es todo tipo de demostración de la que se parte de un caso general a uno particular al contrario que la demostración deductiva.

    Descartes para conseguir su objetivo en esta parte del Discurso debe poner en duda los conocimientos adquiridos por otras vías, ¿qué tipo de conocimientos debe poner en duda? ¿Cuáles son las reglas básicas del nuevo método? ¿Cómo se pueden unificar todas las ciencias con un método único?

    Para Descartes los dos tipos de ideas que hay que poner en duda, son las que le llegan por los sentidos, esto es: las ideas facticias y las ideas adventicias; todas aquellas que le han sido expuestas sin establecer demostraciones pero sí el resultado final. A lo que el autor quiere llegar es a la comprobación de todas éstas y así saber que el camino que sigue en su aprendizaje es el correcto y el que le conducirá al conocimiento de la verdad única y absoluta.

    Las reglas del nuevo método consisten en seguir estos pasos aquí planteados:

    1. - Intuición primera o evidencia. No admitir como verdadero nada a no ser que se supiera con evidencia que lo es. Descartes decide no precipitarse y no admitir como certeza nada más que aquello que se presentase como idea clara y distinta en su mente, sin duda de algún tipo.

    2. - Análisis. División de las dificultades que se examinan en toda su extensión, dividiéndolas en sus partes más simples.

    3. - Síntesis. Conducción ordenada de los pensamientos empezando por los objetos más simples, para ir ascendiendo gradualmente hasta llegar a otros más complejos. De esta forma establece conexiones con otros y extrae derivaciones de ellos.

    4. - Comprobación. Realizar comprobaciones y cálculos concretos con el fin de asegurar la validez o certeza de los procedimientos utilizados.

    La duda o la revisión crítica de las ideas realizadas por Descartes, ¿es una regla más de su método o, por el contrario, es un paso previo para la aplicación de las reglas?

    La revisión crítica que realiza Descartes es claramente un proceso previo para la realización del método cartesiano y unos análisis que le llevarán posteriormente a la afirmación: “cogito, ergo sum”.

    Tercera parte: La ética cartesiana como moral provisional.

    Resumen de la tercera parte del Discurso.

    Esta parte del discurso engancha con la anterior refiriéndose a la construcción de la casa que había sido destruida en el capítulo anterior; explica que para reconstruir las ideas que había tachado como erróneas hay que empezar a idear unas nuevas pero manteniendo una base inexacta para, más tarde, poder estudiar y analizar esas ideas y seleccionar las más favorables y las menos erróneas. Siguiendo este planteamiento, crea una moral provisional que consiste en “tres o cuatro máximas de las cuales deseo haceros partícipe.”

    La primera consistía en seguir las leyes de su país, morales y culturales, desde un punto de vista moderado. Esto es, no escogiendo puntos radicales de opiniones porque cuando quisiera llegar al análisis de las máximas escogidas podría confundirse y la vuelta atrás no sería factible; mientras que si elige una posición moderada errónea siempre puede cambiar esa máxima por la correcta.

    La segunda máxima, que le costó mucho llevarla a cabo, “prescribía ser lo más firme y decidido que pudiera “ en su manera de actuar y sus acciones; no seguir las opiniones dudosas si se había decantado por ellas pro se había dado cuenta del error. Seguir un punto fijo para, por lo menos, llegar a algún sitio. Seguir las opiniones más probables. Siguiendo esta máxima consiguió liberarse de los remordimientos y arrepentimientos de su vida pasada “que turban las conciencias de esos espíritus débiles y volubles”.

    Su tercera máxima consistía en que debía vencerse, cambiar o modificar a sí mismo antes que al mundo entero. Pensar que “no existe nada en el mundo que esté enteramente en nuestro poder” y que todas las acciones que deseamos pero que no podemos alcanzar es porque no estamos preparados para recibirlas; No desear más de lo que se posee y no estimar las capacidades de uno mismo supravalorándolas o infravalorándolas. Suprimió el deseo de las cosas que no podía conseguir, aceptando que solo puede conseguir aquello que su entendimiento le dicta como válido o posible. Hay que hacer “de necesidad virtud”.

    Así Descartes llega a la conclusión de que lo que tiene que a lo que debe dedicarse es a “emplear toda mi vida en cultivar mi razón y avanzar tanto como pudiese en el conocimiento de la verdad, siguiendo el método que me había prescrito”. Día a día iba descubriendo nuevas cosas satisfactorias con sus análisis que le parecían verdaderas y curiosas; saciaban su espíritu, que era lo más importante.

    Seleccionó todas las máximas verdaderas y las ideas también verdaderas y decidió volver a viajar para establecer contacto con las gentes cultas durante nueve años analizando todo lo que llegaba a ver, sentir... así avanzaba en su proyecto más que si se hubiera quedado leyendo libros. Sin embargo no tomaba partido de las dificultades que se discuten entre los doctos y sin haber buscado una filosofía menos vulgar, haciéndole imaginar muchas dificultades para la culminación de sus pensamientos.

    Finalmente se retiró a un lugar en paz para poder hacer sus reflexiones.

    Explica el significado de los términos:

    Escepticismo:

    En la filosofía occidental, doctrina que niega la posibilidad de alcanzar el conocimiento de la realidad, como es en sí misma, fuera de la percepción humana. Por extensión gradual de su significado, la palabra escepticismo significa también duda de lo que es generalmente aceptado como verdad. Todo el escepticismo filosófico, al final, tiene que ver con la epistemología; es decir, que está basado en las ideas sobre el ámbito y la validez del conocimiento humano.

    Estoicismo:

    Escuela de filosofía occidental, fundada en la antigua Grecia, opuesta al epicureísmo en su modo de considerar la vida y el deber. La filosofía estoica se desarrolló a partir de la de los cínicos, cuyo fundador griego, Antístenes, fue discípulo de Sócrates.

    Libertad:

    Capacidad de autodeterminación de la voluntad, que permite a los seres humanos actuar como deseen. En este sentido, suele ser denominada libertad individual. El término se vincula a de la soberanía de un país en su vertiente de `libertad nacional'. Aunque desde estas perspectivas tradicionales la libertad puede ser civil o política, el concepto moderno incluye un conjunto general de derechos individuales, como la igualdad de oportunidades o el derecho a la educación.

    Probabilidad:

    Rama de las matemáticas que se ocupa de medir o determinar cuantitativamente la posibilidad de que un suceso o experimento produzca un determinado resultado. La probabilidad está basada en el estudio de la combinatoria y es fundamento necesario de la estadística.

    Señala el sentido del vocablo “moral” en las siguientes expresiones:

    Moral material:

    Es aquella moral que carece de asuntos extravagantes o inmateriales, prescinde de todo lo que o puede ser estudiado o analizado desde el punto de vista de la razón.

    Moral formal:

    Es una moral seria de carácter docto basada en ideas que no sean superfluas y extrañas.

    Intelectualismo moral:

    Consiste en el uso del intelecto o sabiduría humanas para el logro de una moral basada en el uso de la razón.

    Voluntarismo moral:

    Doctrina psicológica, opuesta al intelectualismo moral, que considera a la voluntad como la actividad esencial del alma humana, de la cual dependen todas las demás.

    Conducta moral:

    Conducta conforme a los principios de lo que es justo y bueno.

    Conducta inmoral:

    Conducta o forma de actuar opuesta a lo que es bueno y justo.

    Conducta amoral:

    Forma de actuar desprovista de sentido moral

    ¿Por qué en la esfera de la acción no es posible la duda teórica?

    La duda teórica no es factible en la esfera de la acción ya que las bases de la persona han de ser firmes y sin lugar a dudas que puedan hacer tambalear todo el sistema de una persona. Descartes se establece unas máximas que, aunque acepten ideas erróneas, no se plantea que puedan estar errados sus pensamientos y así después se irá dando cuenta de las ideas falsas substituyéndolas por las ideas verdaderas alcanzadas por su estudio.

    Características generales de la moral cartesiana.

    La moral cartesiana consiste en seguir las normas de su país sean verdaderas o falsas, actuar de una manera firme y decidida a la hora de seleccionar las ideas y de tomarlas como ciertas y, por último, desear sólo lo que su moral le dicta que está a su alcance y no querer poseer más de lo que no puede alcanzar.

    Cuarta parte: La superación de la duda y la posibilidad de la metafísica como ciencia.

    Resumen de la tercera parte del Discurso.

    Descartes, en su camino hacia el encuentro con la certeza plantea ya la duda metódica: rechaza como absolutamente falso todo aquello en lo que pudiera advertir la menor duda. Intenta, de esta forma, ver si en realidad hay algo en su mente que sea enteramente indudable. Somete a su duda todo lo existente, y poco a poco va rechazando elementos y principios. Debido a esta postura escéptica que adopta, son motivo de duda los siguientes:

    1. -Rechaza categóricamente y en primer lugar el conocimiento basado en los sentidos (el empirismo), por inducirnos a errores en la mayoría de los casos, cuando no en todos lo casos. No hay nada que pueda considerarse certeza en ellos.

    2. - Plantea luego una expresión más radical de su duda metódica: la imposibilidad de distinguir la vigilia del sueño. Todos los pensamientos que nos vienen despiertos pueden también ocurrírsenos durante el sueño, por lo que no podemos hallar certeza absoluta de que lo que percibimos es real y no un mero producto de nuestra imaginación. La radicalidad de esta afirmación le lleva a dudar de la existencia del mundo.

    3. - Creó luego la hipótesis del espíritu maligno, de extremado poder e inteligencia que pone todo su empeño en inducir a error.

    Descartes resuelve entonces fingir que todo lo que él había adquirido como conocimiento hasta ahora era falso, al no poder asegurar que era distinto de las ilusiones de los sueños. Pero tras un período escéptico, Descartes dio con un principio que soportaba toda duda: “Cogito ergo sum” o “pienso, luego existo”. Observa que es de lo único que puede estar realmente seguro, y aparece ante él como una verdad, clara y distinta en su mente. Halla en él el primer principio de la filosofía que estaba buscando.

    Justifica así su propia existencia como ente pensante, que no necesita, para ser, de ningún lugar en el que estar ni de ninguna cosa material. Establece una separación de esto justificado (alma) y el cuerpo, que es mortal (al contrario del alma) y menos fácil de conocer e importante que ésta.

    A partir de esta primera idea es capaz de determinar definitivamente que el criterio de aceptación de una proposición como verdad es claramente la nitidez con la que ésta se presente en tu mente, estando la dificultad en saber cuáles tienen una presentación clara y cuáles no.

    Reflexiona, más adelante, acerca de su duda. Si en sí mismo hay duda, por ser ésta menos perfecta que la verdad, tuvo que aprender por algo a pensar en algo más perfecto que él. Por lo tanto debe existir alguna naturaleza sin defecto, más perfecta, de la que él dependiese y de quien hubiese adquirido todo cuanto poseía. Este ser más perfecto no podía proceder de la nada (lo menos perfecto); tampoco de él, porque si no él debería tener esas cualidades perfectas que no posee (ser infinito, eterno, inmutable...). Atribuye a Dios todas las buenas cualidades y no las malas. Al hacer Descartes una clara distinción entre la naturaleza inteligente y la corporal, con cierta carga negativa hacia el concepto de corporeidad debido a la dependencia, tampoco se la atribuye a Dios. De la misma forma deduce que estos cuerpos defectuosos e imperfectos de la Tierra tendrían que regirse en todo momento por el poder divino, hasta el punto de no poder subsistir sin él ni un solo instante.

    Descartes fija su atención, después de esto, en la geometría y resuelve que, aunque todas las afirmaciones en las que se basa son evidencias o certezas, no encuentra nada que le demuestre la existencia de los objetos de su estudio. Ve que la suma de los tres ángulos de un triángulo es igual a un ángulo recto, pero no hay nada que le demuestre que en el mundo hay triángulo alguno.

    Seguidamente hace una crítica del empirismo señalando la limitación con la que abordan las ideas cuya percepción sensorial no es posible(dice que el hecho de que nunca hayamos visto a Dios o al alma no significa que no existan). También indica lo poco a lo que se puede llegar usando únicamente los sentidos ya que éstos necesitan de la razón. Pide a los que dudan de la existencia de Dios y confían en la de las cosas materiales que tengan en cuenta que, tal y como los vemos ahora, estos objetos aparecen en sueños engañándonos y haciéndonos creer que son realmente verdaderos; ¿cómo sabemos entonces que lo que vemos cuando estamos despiertos no es falso también, como lo que se nos aparece durante el sueño? Descartes cree que después de estas aclaraciones “nadie puede rebatir esto a no ser que presuponga la existencia de Dios”.

    Retomando la definición de verdad como aquello que aparece con claridad y distinción en la mente, deduce que todas estas verdades deben su existencia a la propia existencia de Dios. Por lo tanto todas nuestras ideas o nociones cuando son claras y distintas son verdaderas y reales porque proceden justamente de la idea perfecta de Dios. Es decir, nunca debemos dudar de aquello que vemos con claridad en nuestra mente porque procede de Dios. Sin embargo cuando son confusas participan de la nada. Por esta razón los sueños (confusos) son engañosos y no necesariamente verdaderos; también en la vigilia hay engaños (los astros parecen mucho más pequeños de lo que son).

    Debamos sólo guiarnos por la razón y sus evidencias, no la imaginación y los sentidos, ni tampoco por aquellos que se aparecen en sueños, sino en lo que pensemos durante la vigilia. También afirma que en los sueños o imaginaciones se toman representaciones de los que vemos por los sentidos y se ven mezcladas. La razón no nos dice que estas ideas o nociones sean verdaderas, pero sí que deben tener algún fundamento de verdad, ya que no sería posible que Dios, tan perfecto y bueno, las pusiera entre nosotros sin fundamento verdadero alguno.

    Explica el significado de los siguientes términos:

    Metafísica:

    Rama de la filosofía que se ocupa de la naturaleza de la realidad última. La metafísica está dividida en ontología, que tiene que ver con la cuestión de cómo muchos tipos fundamentales de entidades componen el universo, y la propia metafísica, que se ocupa de describir los rasgos más generales de la realidad. Juntos, esos rasgos generales definen la realidad que tal vez pueda caracterizar cualquier universo. Como esos rasgos no son definitorios de este universo, sino que son comunes a todos los mundos posibles, la metafísica puede ser llevada al más alto grado de abstracción. La ontología, por el contrario, como investiga las divisiones últimas dentro de este universo, está más relacionada con el plano físico de la experiencia humana.

    Substancia:

    Para Descartes es la esencia que existe por sí misma; hay tres tipo de substancias y se clasifican en: substancia infinita (Dios), substancia pensante o res cogitans, cuyo atributo es el pensamiento y la substancia extensa o res extensa, cuyo atributo es la extensión.

    Pensamiento:

    El pensamiento o mente para Descartes es un atributo de la substancia pensante; todo aquello regido por la razón que subordina a la res extensa a realizar determinadas acciones.

    Extensión:

    La extensión abarca el cuerpo y la relación entre mente-cuerpo establecida por Descartes ha sido muy criticada a lo largo del tiempo. Está subordinada al uso de la razón.

    Señala el significado del término certeza en las siguientes expresiones:

    Certeza moral:

    Seguridad de que las aciones o los hechos están supeditados a unos principios buenos y justos.

    Certeza lógica:

    Tipo de conocimiento claro que se adquiere mediante unas relaciones matemáticas que no pueden inducir a error

    Certeza objetiva:

    Adhesión a la mente de algo concebible en el ámbito de lo real y objetivo

    Certeza subjetiva:

    Conocimiento de las cosas de una manera que no se puede apoyar en lo real y lo material sino en deducciones sin llegar de la causa al efecto sino imaginando o suponiendo el efecto de una causa.

    Descartes afirma que la ciencia es posible si sus proposiciones son ciertas y evidentes. ¿En qué consiste la evidencia? Explica sus notas esenciales.

    Descartes con esta afirmación quiere indicar que ciencia es solo aquella que puede demostrar sus aplicaciones y sus deducciones de una manera clara y concisa, evidente, que se pueda hallar mediante el estudio de los procesos que preceden a la solución final y que los mismos sean fácilmente deducibles y comprensibles. No consiste, una ciencia, en exponer conclusiones sin plantear antes el camino por el que se ha llegado a los mismos. Esto lo hace Descartes en su libro al presentar los caminos por los que llega a un fin, sin explicar el camino para que cada uno lo busque siguiendo el método cartesiano.

    ¿La proposición “pienso, luego existo” es un enunciado de tipo existencial o, por el contrario, se trata de una proposición lógico-teórica?

    La frase “cogito, ergo sum” sería de tipo existencial y una deducción lógico- teórica porque habla acerca de que las personas por el mero hecho de pensar, existen: La existencia o existencialidad sería, en este caso, dada por la acción de `pensar de la que goza todas las personas y aunque este pensamiento sea o no cierto o correcto; la persona ha realizado el hecho de pensar, pensar si va por el camino correcto o, por el contrario, por el camino erróneo hace que el ser sea ser por el mero hecho de ser (pensar o existir). Se parte de la base de que la persona piensa y por lo tanto incurre a que el ser existe.

    Quinta parte: La fundamentación racional de la física, último objetivo del método cartesiano.

    Resumen de la esta parte del Discurso.

    Descartes expone en esta parte del tratado que tiene que aceptar como verdadero todo aquello que considere como tal después de haber llegado a su deducción estudiando las causas de la experiencia. Explica que las funciones del cuerpo humano sin razón son las mismas que cuando no pensamos en esto; puede decirse que los animales carentes de razón se parecen a nosotros. Describe los movimientos del corazón diferenciando entre las venas y las arterias e indica que la estructura de los músculos y nervios está diseñados para que los espíritus animales tengan fuerza en su movimiento. Establece que el cerebro permite unos cambios de estado: de vigilia al sueño y las relaciones entre los sentidos que producen sensaciones. Descartes establece una relación entre las pasiones interiores y las ideas.

    Para Descartes los espíritus animales son los que se encargan del movimiento del cuerpo sin que la voluntad los guíe ya que el cuerpo es como una máquina. En cuanto a las máquinas dice que son iguales y que no se pueden distinguir, en cambio si se creara una máquina parecida a un hombre sí se podría distinguir y que no actuaría por cuenta propia subordinándose al uso de la razón.

  • Explica el significado de las siguientes palabras:

  • Física:

    Ciencia que se ocupa de los componentes fundamentales del Universo, de las fuerzas que éstos ejercen entre sí y de los efectos de dichas fuerzas. En ocasiones la física moderna incorpora elementos de los tres aspectos mencionados, como ocurre con las leyes de simetría y conservación de la energía, el momento, la carga o la paridad.

    Universo:

    El universo es el conjunto de astros, cometas, constelaciones y satélites que comprenden el todo.

    Autómata:

    Máquina accionada por sí misma.

    Mecanicismo:

    En la filosofía occidental, término que designa cualquier concepto según el cual el universo es explicable en términos de procesos mecánicos. Puesto que esos procesos mecánicos se entienden mejor a través de sus movimientos, el mecanicismo a menudo implica el intento por demostrar que el universo no es más que un vasto sistema en movimiento. En este sentido general, el mecanicismo es casi equivalente al materialismo. El término mecanicismo, sin embargo, se emplea a menudo como sinónimo de naturalismo (filosófico), doctrina según la cual los fenómenos de la naturaleza no están regulados por una inteligencia divina o supranatural sino explicados de forma exacta por las leyes mecánicas de la química y de la física. En este último sentido, el antónimo habitual de mecanicismo es teleología, a veces llamada finalismo, doctrina para la que la naturaleza y la creación están ordenadas por un plan divino y cumplen unos fines marcados por la divinidad creadora.

    Inmortalidad:

    Inacabable existencia del alma después de la muerte física. La doctrina de la inmortalidad es común a muchas religiones. Sin embargo en otras culturas adopta formas diversas, que van desde la extinción definitiva del alma a su supervivencia final y a la resurrección del cuerpo. En el hinduismo, se considera que la aspiración personal última es la absorción en el espíritu universal. La doctrina del budismo promete el nirvana, estado de completa felicidad logrado a través de la total extinción de la personalidad. En la religión del antiguo Egipto, la entrada en la vida inmortal dependía de los resultados del examen divino de los méritos de una vida individual. La religión de los primeros griegos prometía una vaga continuación de la vida en la Tierra, en una región subterránea conocida como Hades. En el cristianismo y en el Islam, así como en el judaísmo, la inmortalidad prometida es en esencia la del espíritu. Los dos primeros difieren del judaísmo en sostener que tras la resurrección de la carne y el juicio universal de la especie humana, el cuerpo se reunirá con el espíritu para recibir su premio o su castigo. En la escatología judía la resurrección de las almas se producirá con el advenimiento del Mesías, aunque la reunión del cuerpo con el espíritu se mantendrá sólo durante la época mesiánica, cuando el espíritu regrese a la gloria.

    Señala el significado del término física en las siguientes expresiones:

    Ley física:

    Son las leyes que no pueden resultar erróneas ya que provienen de ramas científicas

    Principio metafísico:

    Son las primeras deducciones que establece Descartes en sus proyectos para lograr alcanzar la sabiduría en su grado máximo.

    ¿En qué consiste la explicación mecanicista del mundo en Descartes? ¿En qué difieren los animales y el hombre?

    La explicación mecanicista consiste, en su base, en que los hombres hacen uso de la razón porque están dotados de ella y los animales (a los que denomina también bestias) carecen de razón ya que aunque poseen los mismos órganos o muy similares que los humanos no poseen la capacidad de creación, imaginación o lenguaje. Pese a que muchos docto pudieran llegar a pensar que los animales o bestias hablan pero que lo que pasa es que no los entendemos, Descartes afirma que no poseen razón al contrario que los hombres, ya que estos últimos pese a no poder usar algún sentido, pone el ejemplo de los ciegos, sordos o mudos de nacimiento, logran crear un lenguaje que sirva para entenderles y debido a que los animales no se comunican con nosotros, carecen de razón. También expone que los animales son muy parecidos a maquinas y que éstas no se parecen en nada al hombre. Otro punto de inflexión en su tratado sería la noción del alma, de pensar; los animales no piensan en un futuro o en la muerte mientras que el hombre sí. Indica que los animales carecen de ingenio y que, por lo tanto, sus actos están ligados o subordinados a la Naturaleza (lo que posteriormente Spinoza distinguirá entre “natura naturans” y “natura naturata”).

    ¿En qué consiste la diferencia entre el alma y cuerpo en el ser humano?

    La diferencia entre alma y cuerpo está clara para Descartes; el alma es inmortal a diferencia del cuerpo mortal; indica que el alma es totalmente independiente del cuerpo pero que está ligada a éste para poder gozar de los mismos sentimientos, apetitos y pasiones que el cuerpo. Descartes afirma que el alma interactua con el cuerpo mediante los espíritus animales, algo inmaterial, en un lugar determinado del cerebro, la glándula pineal (algo material); por esta teoría ha sido criticado ya que se limita a exponer esto sin explicar cómo se efectúa.

    El alma la trata como “alma racional” y el cuerpo como una máquina.

    Sexta parte: El dominio de la naturaleza, dimensión práctica del nuevo método.

    Realiza un breve resumen de la esta parte del Discurso.

    Descartes comienza dando una serie de ideas y comentando que el tratado acerca de todo lo que había llegado a saber por medio de su método le había hecho mirar el mundo de otra forma y que tenía la intención de imprimirlo; se da cuenta de que los sabios habían condenado unas opiniones de física y le entra temor por su publicación. Las nociones que plantea acerca de la física le hacen ver que puede lograrse una serie de conocimientos muy útiles. Para Descartes lo más importante es crear una filosofía práctica para que el hombre sea más sabio y más inteligente.

    El autor piensa que lo que se conoce es insignificante comparado con lo que se desconoce, por eso tiene ansia de saber y cree que necesita una ciencia necesaria que va a encontrar un remedio: contar al público todo lo que él había encontrado para, con un trabajo conjunto, llegar mucho más lejos de lo que puede llegar una persona sola.

    Para Descartes las ciencias son tanto más necesarias cuanto más se ha alcanzado el conocimiento; al principio hay que buscar evidencias fáciles, no las complejas que nos inducen a error por las causas precisas y concretas.

    El orden seguido en sus estudios es el siguiente:

  • Tratar de formular los primeros principios de todo lo que puede existir en el mundo considerando exclusivamente el mundo como creado por Dios.

  • Examinar los primeros efectos aplicados a través de estas causas:

    • Explicación de los cielos, astros, agua, fuego... los casos más comunes y fáciles de conocer.

    • Conocimiento de causas particulares de las que varias son imposibles de distinguir.

    Descartes no se percató de que hubiera causa alguna que no se pudiera explicar mediante los primeros principios. A veces hay casos particulares en los que no se descubre muy bien como hay que explicarlos mediante los primeros principios, para esto, hay que fijarse en experiencias y cambiar su resultado para ver si se puede explicar el principio empleado y ése será el mismo que para la experiencia primera. “Cuantas más experiencias pueda sufrir, más conoceré la naturaleza”.

    Todo esto iba a exponer Descartes en el tratado para que le ayudaran en lo que le restaba por hacer, pero cambia de opinión pese a que le habría favorecido, pero pensaba que si lo editaba perdería mucho tiempo en explicar todas las dudas que surgieran y necesitaba ese tiempo para dedicarlo a la meditación; considera que tiene tiempo para lograr alcanzar sus proyectos. Otra razón por la que no expuso sus teorías fue porque cada vez que se va pasando una noticia de boca en boca acaba malográndose y alterándose. Para descartes un discípulo nunca llegará a superar a su maestro y si no enuncia todas las verdades que había descubierto es porque no hace falta ya que si la gente sigue su método alcanzará estas máximas igual que él.

    Es mucho mejor que las personas partan de cero a la hora de plantear sus ideas ya que si empiezan por verdades sencillas adquirirán práctica para el descubrimiento de otras as complejas que las primeras; La motivación también juega un gran papel porque a medida que los discípulos se fueran motivando querrían lograr más conocimiento. Lo único que Descartes publicó de este carácter fueron dos ensayos por varios motivos:

  • Para ganar reputación y así en vez de ser un desconocido tener fama buena o mala.

  • Porque necesita ayuda de la gente para ser criticado.

  • Descartes no pretende difundir sus opiniones e imponerlas sin que la gente las conozca más que nada porque son simples y de carácter común.

    Para finalizar explica la razón de por qué escribe en Francés y esto es porque quiere que sus ideas lleguen a todo el mundo.

    Explica el significado de las siguientes palabras:

    Progreso:

    Acción de ir hacia delante. Se aplica a ciertas interpretaciones sociales del Marxismo.

    Ideas y doctrinas de carácter progresista. Se aplica este nombre principalmente a las ideas o doctrinas de carácter político- social

    Facultad sensible:

    Aptitud natural, potencia física o moral de ejercer una función sensible.

    Término que indica una actitud psíquica. Aristóteles, continuado luego por los Escolásticos, admitía la facultad vegetativa, la sensitiva (sensibilidad), y la intelectiva que, como propio del hombre, engloba la apetitiva (voluntad) y la contemplativa (entendimiento).

    Sentido común:

    Facultad interior en la cual se reciben e imprimen todas las especies e imágenes de los objetos que envían los sentidos exteriores.

    Facultad atribuida a la generalidad de las personas, que les permite juzgar razonablemente sobre algunas cosas y comprender las verdades y principios generales que todos los hombres reconocen como ciertos y evidentes.

    Hábito:

    Cualquier acto adquirido por la experiencia y realizado regular y automáticamente. Los hábitos incluyen los gestos, o la forma de mover las manos al hablar, hasta las preferencias en las lecturas, pasando por la satisfacción de las ansias personales.

    Señala el significado del término experiencia en las siguientes expresiones:

    Ciencia empírica:

    Doctrina que afirma que todo conocimiento se basa en la experiencia, mientras que niega la posibilidad de ideas espontáneas o del pensamiento a priori.

    Ciencia experimental:

    Es aquella ciencia que se basa en la práctica o realización de una serie de acciones para probar cuál es la correcta en cada caso.

    Experiencia personal:

    La experiencia personal consiste en una serie de acciones que han ido aconteciendo a lo largo de la vida de una persona y que han marcado una serie de conductas determinadas en la persona. Intervienen en la maduración de la persona y en la formación de su pensamiento racional.

    Experiencia científica:

    Es el tipo de experiencia que se basa en unos razonamientos de carácter científico. Es propia de las matemáticas y sus ramas: física, lógica... para Descartes este tipo de experiencia es totalmente factible y real sin llevar a equivocación.

    Empirismo epistemológico:

    Teoría del conocimiento del saber científico. Estudio crítico de los principios, de las hipótesis y de los resultados de las diversas ciencias

    Sin progreso no es posible ciencia alguna, dice Descartes. ¿Cuál es la relación que se establece entre filosofía y ciencia en esta parte del Discurso?

    Para Descartes la filosofía y la ciencia son muy parecidas ya que se encargan de dar respuesta a una serie de acciones mediante unas relaciones causales; Descartes pretende buscar el fin final de sus proyectos mediante estudios de su experiencia personal o incluso sirviéndose de experiencias ajenas a la hora de estudiar ciertos problemas, como los dos ensayos que comenta en el libro. Pretende lograr el progreso de la sociedad mediante la aplicación de la ciencia a ésta, en especial la medicina que es la más útil; Comprueba también mediante el estudio que son más numerosas las cosas que se desconocen que las que se conocen e intenta establecer una ciencia de la filosofía que explique la forma de conseguir un ente lo más cercano a la perfección.

    Carácter social de la explicación.

    Descartes cree que la sociedad no puede ayudar a la culminación de sus estudios ya que todo el mundo ambiciona poder y nadie le puede ayudar si le expone todo lo que ha desarrollado a lo largo de su vida ya que no lo entendería porque no ha sido la propia persona la que ha llegado a tales deducciones ni tampoco podría ayudarle ya que lo único que se conseguiría sería la molestia de tener que estar explicando todo el rato sus argumentaciones y la manera en qué ha llegado a ellas. Descartes pretendo que la sociedad en la que vive se plantee todo lo que él se ha planteado y que cada uno por su propio pie llegue a las mismas conclusiones que el autor, así es como se puede mejorar una sociedad y es lo que Descartes pretende, que las personas sean mejores pero que se den cuenta ellos mismos de lo que son y que aprendan a valorarse por lo que son y nada más; no pretende que la sociedad se supra valore debido a haber llegado a una serie de deducciones por sí mismos, sino que se den cuenta de que aplicando la ciencia que plantea descartes puedan distinguir lo bueno de lo malo.

    Opinión general y conclusiones personales:

    Mi opinión acerca de este libro y sus respectivas conclusiones son claras: Descartes al escribir su libro está condicionado por la sociedad en la que vive por lo tanto al establecer como base la religión y no dudar de ésta ya que es una idea innata, está apoyando las ideas que la cultura le ha inculcado desde pequeño: la religiosidad y la incuestionabilidad de la trinidad, algo de carácter, a mi entender, más que dudoso. Descartes considera que dios es un ente infinito; de esta resolución podemos averiguar la predilección de Descartes para estudiar al hombre por el número tres: tres tipos de substancias, tres tipos de ideas, tres tipos de acciones... Con esta afirmación querría explicar a lo que he llegado en claro con el número tres: si para Descartes dios es el infinito y el símbolo de infinito lo colocamos de forma vertical aparece un número matemático que sería el 8; por lo tanto con tanta reseña hacia el número 3, descartes quiere indicar que el ser humano, el 3, es la mitad que Dios, el infinito o el 8, con esto afirma que nunca podrá alcanzar la sabiduría de Dios porque no consigue abarcar la totalidad que es el 8 quedándose en la mitad (3)

    Todo el pensamiento y el método cartesiano ha dado lugar a numerosos filósofos que aprendieron por éste y por otros libros de Descartes su manera de llegar a los problemas a reflexionar sobre ellos como hizo su autor y a llegar a diversas conclusiones. Pues bien, yo he llegado a la conclusión de que las ideas innatas tienen que ser innatas porque vienen del mismo ser humano sin haberlas aprendido, pero todas estas ideas son un número reducido de las ideas globales del pensamiento humano; por lo tanto no hay que desestimar todo lo que se ha aprendido del exterior para ponerlo a análisis de la verdad, ya que se puede pensar: ¿qué es la verdad?. Por otra parte los sentidos no nos pueden engañar de una manera totalmente directa, posiblemente lo que produce la confusión en nuestro cerebro puede ser que la persona pretende ver en el objeto lo que quiere ver y no lo que ve en realidad dando una serie de modificaciones a la realidad para acomodarse a sus deseos.

    Descartes deja un poco dudoso el que va en busca de lo que es bueno para poder distinguirlo de lo malo en el libro, pero al parar a pensar... ¿qué es bueno para Descartes? ¿Y qué es malo para él? Si lo que pretende es buscar la verdad y el conocimiento absoluto, ¿cómo puede basar esta búsqueda en una serie de valores que, alomejor en su época eran verdades absolutas?, si con el paso del tiempo y a lo largo de la historia la gente va cambiando la manera de ver las cosas y la manera de ver un principio tan inmediato como puede ser para Descartes las matemáticas, algo que nunca nos puede llevar a error y que a lo largo de la historia ha ido cambiando tanto para dar procedimientos totalmente distintos que los que se daban en la época de Descartes. No se puede conocer nunca la verdad absoluta por medio de lo que es bueno porque entonces esa verdad absoluta cambiaría con los años; tampoco se puede establecer la verdad absoluta teniendo como base la religión o Dios para Descartes, porque si cree en la religión cristiana, ya tiene los valores, las verdades y las opiniones que un cristiano debe seguir, por lo tanto toda la búsqueda de la verdad del autor en Dios queda resuelta por la religiosidad; y ya que Descartes no consiguió la verdad absoluta por medio de la religión es camino andado que no se tiene por qué volver a andar. Por lo tanto y con esto pretendo que si se empieza a buscar la “verdad” o lo “bueno” no se empiece por la religión o por Dios, sin por las verdades que está al alcance de la mano.

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