El día que Nietzsche lloró; Irvin D Yalom

Literatura universal contemporánea. Novela filosófica. Valores humanos. Humanismo. Represión. Sentido de la vida. Vitalismo. Autorrealización

  • Enviado por: Jacqueline Weil
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 6 páginas

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“El Día que Nietzsche lloró”

Valores y Antivalores

El libro que decidí leer, para abordar estos temas, se titula “El Día que Nietzsche” lloró.

Antes de comenzar, a ahondar en el análisis de esta lectura, me gustaría hacer una breve síntesis de la misma.

Joseph Breuer es un eminente médico vienés que sufre de una pérdida del sentido de la vida, de elección acerca de su propia vida. Friederich Nietzsche, eminente filósofo, sufre de lo mismo, además de una intensa migraña. Con el objetivo de complacer a cierta mujer, llamada Lou Salomé, Breuer, trata como su paciente a Nietzsche con el fin último de curarlo mentalmente, sin que éste se dé cuenta, sin embargo, por obras del destino, Breuer, termina siendo el paciente y el curado.

Una vez teniendo esta síntesis, me enfocaré en ambos temas, es decir, tanto en los valores, como en los antivalores, que rescata esta obra literaria.

Aquel valor que considero predomina a lo largo de la historia, y es de suma importancia para el logro de la misma, es la amistad. “Si la amistad desapareciera de la vida, sería lo mismo que si se apagara el sol, porque nada mejor ni más dichoso, hemos recibido de los dioses inmortales”. Entre Friedrich Nietzsche y Joseph Breuer, se logra un vínculo peculiar, que está fundado en una amistad, que aparenta no serlo. No obstante, si no fuese por esta amistad, ambos no hubieran podido encontrar la cura de sus males, puesto que, se refugian en ella, para depositar todo aquello que les aqueja en su alma, y así mismo, encontrar el sentido de su vida.

Mathilde era la esposa de Joseph Breuer, fiel y abnegada a diferencia de él que se le puede llamar fiel y abnegado, pero en el sentido estricto no lo era. Me refiero con esto, a que le era infiel con el pensamiento. Actualmente el valor de la fidelidad es muy difícil de rescatarse en una pareja, ya que a medida que la sociedad evoluciona este valor se ha ido relegando, incluso hasta desaparecer. Basta conocer las causas de divorcio de las parejas hoy en día, y el incremento en forma desmedida de las separaciones. Sin embargo, considero que esta fidelidad no sólo es importante en el ámbito físico, sino también, e inclusive más importante, en el ámbito espiritual y mental. Las parejas, ya no controlan ni sus pensamientos, y es cuando el antivalor de la infidelidad, lo consienten en sus mentes. No existe entonces, una concordancia entre sus actos y sus pensamientos, pues con el pensamiento son infieles, pero físicamente en sus actos no lo son. Esto es lo que le sucedía a Joseph Breuer, pues tenía fantasías sexuales con una de sus pacientes, Bertha Pauppenhaim, mejor concocida como Anna O., dejando a un lado, los valores del respeto y la fidelidad, hacia su esposa, aunque fuese solo con el pensamiento. A su vez, Lou Salomé, la cual realizó la conexión entre Nietzsche y Breuer, era amante del primero, al mismo tiempo que del segundo. Aquí no solo se echan por la borda, valores como la fidelidad y el respeto, sino todos los que envuelven a una verdadera pareja: la confianza, la comunicación, el amor, la comprensión, la entrega, etc.

Por otro lado, la historia se desarrolla en una época de rechazo hacia los judíos, 1882. Los matrimonios, generalmente eran por conveniencia, arreglados, la mujer debe ser sumisa, obediente y fiel a su esposo. Por lo tanto, el valor de la justicia social, no reina en esta historia.

Breuer siempre pensaba en sus impulsos carnales, en lo que Bertha (su paciente), le provocaba, cuando la veía. Es así como sentía este común antivalor de la lujuria, hacia ella, y hacia cuanta mujer se le acercaba, ya que tenía fantasías sexuales, con todas. La lujuria no es una cuestión de la noche a la mañana, se va formando, va naciendo como algo pequeño, y cuando menos lo pensamos, nos encontramos invadido por ella, tal como lo estaba Joseph Breuer, que se lamentaba de su lujuria, sin admitir, que poco a poco, él la había ido cosechando. “Levantamos primero la polvareda, y luego nos quejamos, de no poder ver”. Esto también se aplica a Nietzsche, puesto que se había enamorado de la mujer equivocada, y confío demasiado en sus amigos, que lo traicionaron, como Paul Reé, en el cual depositó toda su confianza, y lo traicionó engañándolo con Lou Salomé, el gran amor de Nietzsche.

Es por eso, que se pierde el valor de la confianza, y destaca el antivalor de la traición. A mi parecer, la traición es el mayor antivalor que una persona puede realizar, puesto que todos los antivalores se resumen en éste. En la actualidad, la traición, se está fortaleciendo cada vez más, y ni siquiera se llega a considerar, como tal. Así mismo, esta traición conlleva al antivalor del rencor, hacia la persona traicionada, aunque muchas veces esa no sea la intención.

Breuer sufría de represión, es decir, no expresaba abiertamente sus sentimientos hacia Bertha, ni hacia Mathilde en la realidad, únicamente en sus fantasías, en su pensamiento. No concordaban sus pensamientos y sus acciones, por lo que me parece, que era una persona, inauténtica, y además no se aceptaba como tal. “Nadie es tan desgraciado, como es el que se aspira a ser alguien y algo distinto, a la persona que es en cuerpo y alma”. Esto a diferencia de Nietzsche, que aunque se le dificultaba encontrar el sentido de su vida, siempre fue él mismo, seguro de sí, sin importar la gente y las circunstancias.

Hoy en día, la autenticidad, sobre todo en nosotros los jóvenes, no existe, ya que recurrimos a falacias, para expresarnos y ser. Pero estas salidas, son falsas, puesto que tarde o temprano, nos damos cuenta que la postura que adoptamos no es la nuestra, sino la que la gente quiere de nosotros, lo que se espera de mí, logrando de esta forma, la anhelada aceptación social.

Muchas veces Breuer se proyectaba, ya que sin darse cuenta, lo mismo que Nietzsche sufría, era lo que él sufría. Breuer, utilizaba mecanismos de defensa, y esto en algunas ocasiones era bueno, como que su obsesión por Bertha Pauppenhaim, la enfocaba a su recuperación y mejoramiento. Es por ello, que tenía el valor de la constancia. A pesar de que le costaba enorme trabajo, controlar sus fantasías, hacia Bertha, hacia todo lo posible, entonces, por llevarlas a algo bueno, a algún beneficio, en este caso su restablecimiento.

Joseph Breuer, a su vez, racionalizaba la realidad, al adaptarse a su forma de vida y concientizarse que Mathilde era su esposa y debía esta con ella pasara lo que pasara. Así es como, a pesar de todo, tenía el valor de la conciencia. No veía mal lo de Bertha, sino que lo asimilaba como algo que necesitaba y lo hacia feliz. Estaba engañado, en su propia verdad.

En esta historia, se pone en práctica la catarsis, haciendo consciente lo inconsciente, expresando libremente las emociones y sentimientos, como cuando Nietzsche y Breuer, platicaban, tal vez, sin siquiera pensar en lo que decían, simplemente deshollinando, buscando el porqué de las cosas, para así encontrar soluciones. Es aquí, cuando es de vital importancia, el valor de la sinceridad, ya que ambos, sacan absolutamente todo lo que tenían en su alma, entregándose y confiando plenamente, el uno al otro. Cabe destacar, que de esta forma, Nietzsche dedujo que la obsesión de Breuer por Bertha, tenía algo que ver con que su madre se llamara Bertha también.

El título del libro, hace alusión, al momento en que Nietzsche se da cuenta de muchas cosas, y a raíz de este llora, como nunca lo había hecho, poniendo al descubierto su alma, sin importar, cuan trabajo implica esto. Al hacerlo, considero que fue fundamental en él, el valor de la humildad, el espíritu de la humildad, que en ese momento invadió a Nietzsche, para poder deshollinar, todo lo que tenía en su corazón, reconociendo y rectificando sus errores.

Aunque no un personaje muy importante, pero si esencial en la historia, Frau Becker, era la ayudante en ese momento de Breuer. Es aquella, que le brindó apoyo y consejo, siempre que éste lo necesitó, por ello caben resaltar en ella, los valores de la prudencia, discreción y apoyo, que siempre tenía hacia su jefe Breuer, y hacia todo lo que envolvía a éste.

Sigmund Freud, destaca en esta historia, con su inteligencia y astucia. Era alumno de Breuer, y a su vez, enseñó también a éste, varios de sus pensamientos. Inteligencia y astucia, valores que también distinguían, a Nietzsche, puesto que siempre tenía una respuesta para todo, era desconfiado con todo el mundo, y de esta forma, nadie solía tomarle el pelo.

Por último, el valor que considero más importante en toda la historia, en incluso, se podría interpretar como el mensaje del mismo, es la autorealización. Tanto, Nietzsche, como Breuer, buscaban encontrar un sentido en su vida, una misión, para de esta forma, lograr su propia autorealización. Pero esto no es una cuestión que caiga del cielo, se debe luchar por ella, y no esperar, a que nos llegue. La vida es como una competencia, en donde la meta, es la autorealización. Unos son primeros, y otros segundos, pero mientras el último espera tener un lugar con su simple espera, otros luchan por el mismo, logrando así su autorealización. Como bien se dice, “la esencia de la grandeza, radica en la capacidad de optar por la propia realización personal, en circunstancias en que otros optan por la locura”.

Actualmente, la autorealización, como ya lo mencioné, la esperamos sentados, y pues será bastante complicado que así la logremos. Es imprescindible, el valor de la autorealización, para todo ser humano, y en este libro, es básica. Finalmente, a pesar, de todo lo que tuvieron que pasar Nietzsche y Breuer, consiguieron su ansiada autorealización, encontrando así su sentido de vida.

Como conclusión, puedo decir que “El Día que Nietzsche lloró”, me pareció un libro de verdad excelente, en el cual se pueden rescatar infinidad de valores y antivalores, que nunca terminaría de mencionar. Por ello, considero que puse, los más importantes, a lo largo de la historia, y los que valía la pena resaltar. En fin, creo que es un libro fenomenal, y que sin duda volvería a leer.

Bibliografía

  • YALOM, Irvin D. El Día de Nietzsche lloró. Rolando Costa Picazo. 8va impresión. Argentina. Editorial Indugraf, septiembre de 1998. 381 pp.

  • TIERNO, Bernabé. Valores Humanos. 1er Volumen. Duodécima edición. Taller de Editores, S.A., 1996, Madrid, España. 222 pp.

  • TIERNO, Bernabé. Valores Humanos. 4to Volumen. Taller de Editores, S.A., 1998, Madrid, España. 239 pp.

Ciserón, extraído de TIERNO, Bernabé. Valores Humanos. 1er Volumen. Duodécima edición. Taller de Editores, S.A., 1996, Madrid, España. 222 pp.

Georges Berkeley, extraído de TIERNO, Bernabé. Valores Humanos. 4to Volumen. Taller de Editores, S.A., 1998, Madrid, España. 239 pp.

Angela Patri, extraído de TIERNO, Bernabé. Valores Humanos. 1er Volumen. Duodécima edición. Taller de Editores, S.A., 1996, Madrid, España. 222 pp.

W.W. Dyer, extraído de TIERNO, Bernabé. Valores Humanos. 1er Volumen. Duodécima edición. Taller de Editores, S.A., 1996, Madrid, España. 222 pp.