El buscón; Francisco de Quevedo

Literatura barroca. Novela picaresca. Don Pablos. Prosa del siglo XVII. Argumento. Temática. Hambre. Honra. Burla a la iglesia y el clero. Corrupción de la justicia. Lazarillo de Tormes. Comparación. Lenguaje. Estructura

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2.FRANCISCO DE QUEVEDO Y SU TIEMPO

AÑO

ACONTECIMIENTO

HISTÓRICO

VIDA CULTURAL Y ARTÍSTICA

VIDA Y OBRA DE FRANCISCO DE QUEVEDO

1580

Caída de Antonio Pérez. Anexión de Portugal a España, después de la batalla de Alcántara.

Mueren H. de Acuña y L. De Camoens. Cervantes es rescatado del cautiverio de Argel.

Nace en Madrid el 17 de diciembre; el 26 es bautizado en la parroquia de San Ginés. Su padre, natural de La Montaña, era secretario de la reina Ana de Austria, esposa de Felipe II.

1586

L. Barahona de Soto, “Las lágrima de Angélica”.

Muere su padre. Él queda bajo la tutela de don Agustín de Villanueva.

1588

Desastre de la Armada Invencible.

Muere Fray Luis de Granada. Santa Teresa, “Las moradas”...

1591

Motín popular en Zaragoza; liberación y huida de Antonio Pérez.

Mueren Fray Luis de León y San Juan de Cruz. Nace J. de Ribera (pintor).

Prosigue sus estudios en el madrileño Colegio Imperial de los jesuitas, hasta 1596. Su hermano mayor muere en 1593.

1596

Tratado de Greenwich.

Nace Descartes. Pinciano, “Poética”.

Estudia en la Universidad de Alcalá lenguas clásicas y modernas, filosofía, física,...

1598

Paz de Vervins. Muere Felipe II.

Lope de Vega, “La Arcadia”, “La Dragoneta”

Empieza su amistad con Pedro Téllez Girón, futuro duque de Osuna.

1600

Derrota del archiduque Alberto en la batalla de Las Dunas.

Nace Calderón de la Barca. Aparece el “Romancero general”.

Recoge su título de Bachiller. Comienza su fama de escritor satírico, ingenioso y procaz.

1601

Felipe III translada la corte a Valladolid.

Nace Gracián. Shakespeare, “Hamlet”.

Estudia Teología en Valladolid. Comienza la fama de su prestigio poético, y la celebridad de sus relaciones literarias (enemistad con Góngora). Muere su madre.

1604

Toma de Ostende por el general Spínola.

M. Alemán, “Segunda parte del Guzmán de ...”

Comienza su correspondencia con el humanista flamenco Justo Lipsio.

1605

Nace el futuro Felipe IV.

Cervantes, “El Quijote” (1ª parte).

Aparecen 18 composiciones suyas en “Flores de Poetas ilustres”, de Pedro Espinosa.

1606

La corte vuelve a Madrid.

Nacen Corneille y Rembrandt.

Regresa a Madrid. Comienza la redacción de los “Sueños”.

1607

Crisis económica: bancarrota del estado.

Muere Medrano; nace Rojas Zorrilla.

Se dedica a la redacción de “El alguacil endemoniado”.

1608

La Unión Protestante establece relaciones con Francia, Inglaterra y Países Bajos.

Nace Milton. Shakespeare, “Coriolano”.

Concluye “El Sueño del Infierno”.

1609

Expulsión de los moriscos. Derrota naval de La Goleta.

Lope de Vega, “Arte nuevo de hacer comedias” y “Jerusalén conquistada”.

Comienza el pleito de la Torre de Juan Abad. Escribe “España defendida y los tiempos de ahora” y “La Premática de las catorreras”.

1610

Conquista de Larache. Asesinato de Enrique IV de Francia.

Galileo, “Sidereus mundi”. Rubens, “El descendiminto de la cruz”,Monteverdi,“Vísperas”

Le es negada la autorización para publicar el “Sueño del Juicio final”, clasificado por el padre A. Mantojo de chabacano e imprudente .

1612

Matrimonio de Luis XII con Ana de Rusia.

Salas Barbadillo, “La hija de Celestina”.

Obtiene el permiso para publicar los Sueños, pero con correcciones y suspensiones, aunque luego no se publicaron. Dedica a el duque de Osuna “El mundo por dentro”·

1613

Subida de los Románov al trono de Rusia.

Cervantes, “Novelas ejemplares”. Se divulgan “el Polifemo” y “Soledad Primera”, de Góngora

Sufre una crisis espiritual que le lleva a un doloroso arrepentimiento, expresado en la serie de poemas “Heráclito cristiano”. Se marcha a Sicilia, invitado por el duque Osuna.

1614

Muere el Greco. Cervantes, “Viaje del Parnaso”. Lope de Vega, “Rimas sacras”. Aparece el Quijote de Avellaneda”.

Comienzan los años de actividad diplomática y política como hombre de confianza del duque de Osuna. Viaja a Niza y a Génova; y también a Madrid come encargado de negocios.

1615

Boda de Felipe IV con Isabel de Borbón. Batalla entre las tropas de Carlos M. de Saboya y españoles.

Cervantes, “el Quijote” (2ª parte), y “Ocho comedias y ocho entremeses”.

El Parlamento siciliano lo elige embajador para llevar al rey los donativos ordinarios y extraordinarios. Viaja para conseguir el virreinato de Nápoles para el duque de Osuna.

1616

Osuma es nombrado virrey de Nápoles.

Mueren Cervantes y Shakespeare.

Regresa a Italia, a Nápoles, donde Osuna había tomado posesión del virreinato.

1617

Tratado de Praga: FelipeIII obtiene Alsacia a cambio de Bohemia. Paz de Pavía.

Cervantes, “Los trabajos de Persiles y Segismunda”. Góngora, “Panegírico al duque de Lerma”.

Viaja a Madrid como embajador del Parlamento de Nápoles para llevar los donativos al Rey. Consigue el hábito de caballero de la Orden de Santiago.

1618

Conjuración de Venecia. Comienza la guerra de los Treinta años.

Nacen Moreto y el pintor Murillo. V. Espinel, “Marcos de Obregón”.

Defiende ante el Consejo de Estado al duque de Osuna de las acusaciones de complicidad con la conjuración de Venecia.

1620

El duque de Osuna es procesado y encarcelado. Derrota de los protestantes.

Bernini, “Apolo y Dafne”. J. de Luna, “Segunda parte del Lazarillo de Tormes”.

Durante 20 años pasará largas temporadas de estudio y creación literarias en la Torre de Juan Abad alternando periodos de soledad y de residencia en Madrid.

1621

Muerte de Felipe III. Comienza el reinado de Felipe IV con el conde-duque de Olivares.

Nace La Fontaine. T.de Molina, “Los cigarrales de Toledo”.

Es encarcelado por sus actividades a favor de Osuna. Combina la actividad política y literaria. Completa los Sueños, con el remate de “El sueño de la muerte”.

1622

En la guerra,España apoya al emperador Fernando II.

Muere Villamediana y nace Molière.

Nuevo destierro a la Torre de Juan Abad. Enferma gravemente.

1623

Suspensión de la guerra de los Treinta Años.

Nace Pascal. Bernini, “Baldaquino de San Pedro”.

De nuevo en la Corte, elogia al Rey y al Conde-duque de Olivares.

1624

Muere el duque Osuna en la cárcel.

Lope de Vega, “La Circe”.

La Junta de Reforma de las costumbres menciona su amancebamiento con la Ledesma.

1625

Carlos II sube al trono de Inglaterra.

Lope de Vega, “El caballo de Olmedo”..

Se publican las “Cartas del Caballero de la Tenaza”. Escribe y viaja en la Corte.

1626

Tratado de Monzón. Negativa de las Cortes de Cataluña a contribuir en la Unión de Armas.

Muere F. Bacon.

Acompaña al rey en un viaje por Aragón. Se publica el tratado político “Política de Dios”. Acaba el “Cuento de Cuentos”. Se publica El Buscón en Zaragoza.

1627

Gran crisis económica. Nueva bancarrota del estado.

Muere Góngora.

Edición de los Sueños, en Barcelona, con notable éxito. Escribe la comedia, “Cómo ha de ser un privado”.

1628

Derrota naval de Matanzas (Cuba).

Alonso Cano comienza el retablo de la parroquia de Lebrija.

Nuevo destierro en la Torre de Juan Abad. Participa en la controversia sobre el patronato de España defendiendo a Santiago

1630

Derrota de Ratisborna. Paz anglo-española.

Tirso de Molina, “El burlador de Sevilla”.

Escribe y publica “El chitón de las tarabillas”. Rechaza la enbajada en Génova.

1631

Sublevación de Vizcaya contra la leva de los soldados.

Mueren Guillés de castro y B.L. de Argensola. C. Solórzano, “Las arpías de Madrid”.

Edita la poesía de Fray Luis de León y de F. de la Torre. Publica los sueños (ediciones piratas) y sus obras son denunciadas a la Inquisición.

1632

Viaje de Felipe IV a Barcelona y Valencia.

Nacen Locke y Spinoza. Lope de Vega, “La Doreta”.

Se le concede el título honorífico de Secretario de rey.

1633

Muere Isabel Clara Eugenia.

Proceso de Galileo ante la Inquisición.

Se imprime la sátira “La petrinola”, contra Pérez de Montalbán.

1634

Victoria del Cardenal-Infante contra Suecia y Nördlingen.

Lope de Vega, “Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos”. Casales, “Cartas filosóficas”.

Se casa en Cetina con la viuda Esperanza Mendoza, presionado por su protector el duque de Medinaceli. Publica el tratado moral “La cuna y la sepultura, con gran éxito.

1635

Intervención directa de Richelieu en la guerra de los Treinta Años. Francia declara la guerra a España.

Muere Lope de Vega. Fundación de la Academia Francesa de la Artes y las Letras. Calderón, “La vida es sueño”. Velásquez, “La rendición de Breda”.

Aparece el tratado moral “Virtud militante” y el tratado político “Carta al serenísimo Rey de Francia”. Aparece el feliz libelo contra Quevedo El Tribunal de la justa venganza, que le moteja de “maestro de errores, doctor en desvergüenza, licenciado en bufonerías, bachiller en suciedades, catedrático en vicios y protodiablo entre los hombres”.

1636

Las tropas del Cardenal -Infante amenazan París.

Salcedo Coronel, “Obras de Góngora comentadas”.

Se separa de Esperanza Mendora.

1638

Ofensiva franco-protestante en el Rosellón. Cerco de Fuenterrabía

Nacen Malebranche y C. Jansen, fundador del jansenismo.

Se tranlada a Madrid, pero regresa pronto a la Torre. Concluye “La hora de todos”.

1639

Derrota de los ejércitos españoles de Orquendo, en la batalla de Las Dunas, por la escuadra neerlandesa.

Muere Ruiz de Alarcón. Nace Racine.

La noche del 7 de diciembre es preso por dos alcaldes de Corte en casa de su amigo el duque de Medinaceli. Llevado a León, es encarcelado en los calabozos del convento de San Marcos, como sospechoso de actividades política, y acusado de espía de los franceses. (La novela de E. Alonso, “El insomnio de una noche de invierno”, 1984, visión novelada de la triste noche de su detención.)

1640

Rebelión de Cataluña y guerra de Portugal.

Muere Rubens. Gracián, “El político”

En su período carcelario sufre condiciones rigurosas, incluso crueles, hasta 1643.

1643

Derrota de los tercios en Rocroi.

Muere Monteverdi.

Enfermo, sale de la prisión, después de las gestiones de Juan de Chumacero. Se va a vivir a Madrid.

1644

Muere Isabel de Borbón.

Muere Vélez de Guevara. Se cierran los corrales hasta 1649. Calderón, “El pintor de su deshonra”.

En noviembre se translada a la Torre de Juan Abad; vive en este pueblo o en Villanueva de los Infantes hasta su muerte. Se imprime parte de la “Vida de Marco Bruto”, y la “Vida de San Pablo”,

1.LA PROSA DEL SIGLO XVII

La prosa del siglo XVII , también conocido como siglo de oro, se bifurca en dos tendencias: una que se dirige hacia una prosa adornada y otra que intenta imitar el estilo conciso. A la primera, denominada por los clásicos “asiana”, que en parte derivaba de la novela pastoril y bizantina y en parte de la poesía de Góngora, se acogieron numerosos novelistas y algunos predicadores. A la segunda conocida en retórica como “ático”, que consistía en decir mucho pero en pocas palabras y que derivaba de Tácito, Séneca y Plinio, se sumaron numerosos historiadores y moralistas. En la segunda corriente se encuentra Quevedo, escritor de la obra que trataremos a continuación: “La vida del Buscón llamado Plablos”

La narrativa de ficción, situada en el siglo anterior en un plano idealista, se orienta hacia el realismo con el resurgir de la novela picaresca, que presenta algunas características diferentes a la primera obra del mismo género. El pícaro aparece ahora como un gandul de origen innoble que se aprovecha de la bondad de los demás de los que, a su vez, desconfía radicalmente. El tono humorístico de antes se convierte en pesimismo pero nunca en rebeldía. Al mismo tiempo, se intercalan en las obras del género picaresco reflexiones moralizadoras que antes no se encontraban como, por ejemplo, en el “Lazarillo de Tormes”; la realidad se deforma y el lenguaje pasa de ser espontáneo y natural a ser complicado y retorcido. Uno de los libros más importantes de esta época la “Vida del pícaro Guzmán de Alfache (1599), de Mateo Alemán.

En cuanto a novelas cortas, las “Novelas ejemplares” de Cervantes iniciaron la moda de este tipo de colecciones. Muy pronto se situaba el “Decamerón” en un palacio donde una serie de damas y caballeros relataban las historias, aparecieron las colecciones con un marco narrativo más o menos tenue. Hubo hasta el siglo XVIII numerosas colecciones, que podían incluir obras de teatro y composiciones líricas como si se tratara de reuniones académicas. Los autores que destacaron en este género son: Tirso de Molina, Lope de Vega, Pérez de Montalbán,...

También se escribieron novelas bizantinas que fueron iniciadas por los “Trabajos de Persiles y Sigismunda” (1617) de Cervantes. Éstas eran narraciones de aventuras, viajes, cambios de fortuna y amor. Estos temas aparecen también con frecuencia en las novelas cortas, citadas anteriormente, e incluso en el teatro, como en el caso de “La vida es sueño”. La obra más importante de este género es “El criticón” de Garcián.

Hubo un género, de moda en Europa, llamado sátira menipea que llegó en a su plenitud con “Los sueños” de Quevedo, y la “República literaria” atribuida a Saavedra Fajardo.

La literatura emblemática, otro género de este siglo, fue muy grata a la pedagogía barroca. El emblema consiste en un dibujo y una frase que lo rodea.

3.LA PERSONALIDAD DE QUEVEDO

Quevedo fue un hombre de vida turbulenta. Provenía de una familia de cristianos viejos que pertenecían a las capas inferiores de la nobleza. Su enigma psicológico se esconde detrás de sus dos actividades mayoritarias: la política y la literatura. Su carrera política empezó de muy buena manera, pero terminó con él en el destierro y en la cárcel. Su afortunada carrera literaria dio como fruto unas obras en las que sobresale el pesimismo y la amargura ya desde su juventud.

Tenía una personalidad elusiva y fascinante, con mucha capacidad satírico-burlesca, era temido por sus ingeniosas procacidades. Seguramente, este comportamiento provenga de una infancia dura. Fue un alma desprotegida encerrada en un cuerpo deforme. Su madre no le prestaba demasiada atención y su padre murió cuando él tenía seis años. Entonces fue su hermano mayor el encargado de protegerle de las burlas de los compañeros del colegio, pero murió también, cuando Quevedo tenía trece años. Fue un niño solitario ya que necesitaba amparo y protección y no la tenía, era miope y tenía los pies deformados hacia dentro, cosa que daba pie a las continuas burlas. Acabó refugiando su vergüenza en las procacidades más desvergonzadas, su timidez en los ataques satírico-burlescos más despiadados e intensificados por su amarga visión negativa del mundo que empezó a fraguarse cuando era niño, y el sentimiento de la miseria de sí mismo en la expresión de la angustia existencial del ser humano. También tenía una inseguridad en su carrera política, un matrimonio tardío y fracasado, tribulaciones sociales,... Su delicada sensibilidad, su extraordinario talento y su lúcida conciencia de la mísera condición humana le arrastraron a una visión nihilista del mundo y a un ocultamiento de su alma, extremadamente sensible.

Por otro lado, hay un fuerte contraste, por ejemplo, en el tratamiento del tema del amor y las mujeres, entre la crueldad exterior de satírico chocarrero, deslenguado, insolente o cínico; y una oculta intimidad tierna, tímida, insegura, a veces deformadora a causa de una insatisfacción vital.

Podemos decir, pues, que Quevedo ocultó su verdadera intimidad bajo un calculado mecanismo de defensa: el poder satírico-burlesco de su visión deformante y de su lenguaje caricaturesco. Sus ataque a los demás son una defensa de su intimidad, sus provocaciones insolentes un intento de superar su vergüenza propia.

4.PRESENTACIÓN DEL BUSCÓN

El Buscón el la única novela de Quevedo. Se publicó por primera vez, sin permiso ni intervención de su autor, en 1626, en Zaragoza, con el título de “Historia de la vida del Buscón, llamado don Pablos, ejemplo de vagabundos y espejo de tacaños”, y tuvo un éxito enorme entre los lectores. Antes de 1626 la obra era ampliamente conocida, pues había circulado en copias manuscritas, de las que aún hoy se conservan tres, ninguna de ellas autógrafa, con notables variantes. Quevedo la escribió en plena juventud (a los 23-24 años): en una primera redacción en 1603-1604 y en una segunda revisión llevada a cabo entre 1609 y 1614, como ha explicado Lázaro Carreter.

El éxito del Buscón fue impresionante: después de su aparición en 1626 volvió a imprimirse nueve veces más en vida de Quevedo. También fue traducida al francés, al inglés, al italiano y al holandés.

Dentro de la obra de Quevedo, “La vida del Buscón llamado don Plablos”, tiene un significado singular. El autor se sirve de la tradición de las anteriores novelas picarescas pero reforma la estructura narrativa, renueva radicalmente los estratos de lengua, cambia el punto de vista, distorsiona la textura de los agentes del relato, pone en juego nuevas funciones, interpreta distintos comportamientos humanos, explora ciertas realidades contemporáneas con intencionada agudeza crítica.

5.ARGUMENTO

“El Buscón” es un relato autobibiográfico en el que el protagonista, Pablos, hijo de una prostituta y bruja, y de un barbero y ladrón; relata su vida, sus peripecias y de más siendo, a veces, él el protagonista del suceso y otras veces no.

Su primer amo será un amigo de la infancia, don Diego, con el que pasará una terrible hambre al estar un tiempo en un internado para menores (pupilaje) en manos del licenciado Cabra. Seguidamente, marcharán de ahí enfermos y ,tras unos meses de reposo, irán a estudiar a Alcalá de Henares donde Pablos sufrirá muchas burlas por ser novato. También se dedicará a robar en el pueblo y a hacer trastadas y bromas. Al recibir una carta de su tío, verdugo de Segovia, donde le explica que su padre a sido matado y su madre detenida tendrá que volver a Madrid. Por el camino encontrará diferentes personas, hasta que al final, logrará llegar a su lugar de origen donde va a cobrar la herencia. Entonces decide ir a la Corte para ser caballero y encuentra un grupo de caballeros pobres con los que irá a la cárcel por robar, ellos se quedarán pero Pablos pagará y saldrá. Una vez fuera cambia de nombre y se encontrará a un catalán, un gallego, un licenciado y dos amigos de éste, gente de la corte y entre ellos don Diego que acaba por reconocerle. De este modo Pablos ve frustrado su intento de ser noble. Decide “meterse a pobre” y saca bastante dinero con el que va a Toledo donde hará de poeta, estará con monjas etc. Luego se translada a Sevilla para pasar a Indias para ver si tienen más suerte, pero, no lo conseguirá.

6.TEMAS FRECUENTES

En esta obra la intencionalidad no está muy definida, es decir, los estudiosos se dividen en dos opiniones: intención ética o intención estética.

Pero que si que está claro es que hay unos temas que se suceden a lo largo de la novela.

EL HAMBRE:

-“con unas caras que parecía se afeitaban con diaquilón” (diaquilón: ungüento antiinflamatorio). Pág.80,

-“Acabaron de comer y quedaron unos mendrugos en la mesa y, en el plato, dos pellejos y unos huesos; y dijo el pupilero: -Quede esto para los criados, que también han de comer; no lo queramos todo.- ¡Mal te haga Dios y lo que has comido, lacerado-decía yo-, que tal amenaza has hecho a mis tripas!” Pág. 81.

-“las razones de dos sombras, que ya estábamos reducidos a tan miserable estado.” Pág. 86..

-“el cual le tomó el pulso y dijo que el hambre le había ganado por la mano en matar aquel hombre”. Pág. 86. Nótese también la intención satírica contra los médicos.

-“y dio un reloj las doce; y como yo era nuevo en el trato, no les cayó en gracia a mis tripas el alcotín, y tenía hambre como si tal no hubiera comido.” Pág. 159

LA HONRA:

-“Iba yo entre mí pensando las muchas dificultades que tenía para profesar honra y virtud, pues había menester tapar primero la poca de mis padres, y luego tener tanta, que me desconociesen por ella. Y parecíanme a mí tan bien estos pensamientos honrados, que yo me los agradecía a mí mismo. Decía a solas: más se me ha de agradecer a mí, que no he tenido de quien aprender virtud, ni a quien parecer en ella, que al que la hereda de sus agüelos”. Pág. 121.

-“No son tan cortas mis faltas que se hayan de suplir con sobras de otros.” Pág. 160

BURLA A LA IGLESIA Y EL CLERO:

- “frailes de leche como capones”, pág. 159

EL ARTE DE BUSCAR COMO SITUACIÓN SOCIAL DE HIPOCRESÍA

- “Mi amigo iba pisando tieso, y mirándose los pies; sacó unas migajas de pan que traía para el efeto siempre en una cajuela, y derramóselas por la barba y vestido, de suerte que parecía haber comido. Ya yo iba tosiendo y escarbando, por disimular mi flaqueza, limpiándome los bigotes, (...) todos los que me veían me juzgaban por comido.” Pág. 160

- “Yo las llevé por la calle Mayor, y, al entrar en la de las Carreteras, escogí la casa que mejor y más grande me pareció. Tenía un coche sin caballos a la puerta. Díjeles que aquella era, (...) cuando salimos de llamé a uno de los pajes, con grande autoridad con la mano.(...) y con tanto acomodé los criados ajenos como buen caballero.”

Pág. 163

-“Y ya tenía para cada cosa su embuste y su trapaza. Lloraba la vieja a cada paso; enclavijaba las manos y suspiraba de lo amargo; llamaba hijos a todos.” Pág. 167

- “Y dio con todo el colegio buscón en la cárcel”. Pág. 167

LA CORRUPCIÓN DE LA JUSTICIA

-“Yo di al carcelero un escudo; quitóme los grillos”. Pág. 173

-“Al fin, con estas cosas, el alcaide me daba de comer y cama en su casa, y el escribano, solicitado dél y cohechado con el dinero, lo hizo tan bien que (...). Pág. 175

7. ESTUDIO COMPARATIVO ENTRE EL LAZARILLO Y EL BUSCÓN

EL NARRADOR

Como el Lazarillo, el Buscón es una novela contada en modo autobiográfico que sigue una forma epistolar y que va dirigida a un destinatario, llamado Vuestra Merced (v.m.). El yo autobiográfico de Pablos, protagonista del Buscón, no justifica su narración, como sí lo hace Lazarillo; además Quevedo utiliza a Pablos para satirizar y ridiculizar, sin respetar su punto de vista; mientras que Lázaro es él como personaje y narrador. Quevedo comete errores, por ejemplo en la página 192 en los dos últimos párrafos, ya que recoge información que le era imposible conocer o no su justifica con verosimilidad.

En el prólogo de ambas novelas hay semejanzas y diferencias notables: semejanzas de forma, aparentes; y diferencias constructivas y de sentido ya que Vuestra Merced , en el Buscón parece sólo un pretexto para escribir la novela dirigiéndose a alguien, es decir, pierde credibilidad, “¿quién es Vuestra Merced y por qué razón le interesan las memorias de Pablos? No hay medio de adivinarlo (F. Rico)”. En definitiva, al Buscón le falta un estímulo exterior comparable al del Lazarillo (escribe su confesión para explicar su matrimonio) ya que Vuestra Merced aparece integrado desde el principio “Pues sepa Vuestra Merced, ante todas las cosas, que a mí llaman Lázaro de Tormes” en este último.

Además, en el Buscón hay referencias temporales a tiempos diferentes al del capítulo, es decir, es retrospectiva y está escrita en un momento temporal posterior que es el presente de Pablos: “-que con suma majestad, iba a la jineta sobre el dicho pasadizo con pies-, pasábamos por la plaza (aun de acordarme tengo miedo)”, Pág. 75.

PERSONAJES PRINCIPALES Y SECUNDARIOS

LÁZARO Y PABLOS

Los dos provienen de padres deshonrados y eso les marca bastante en su vida y sobretodo en su comportamiento posterior. Como ya he comentado Lázaro se muestra él mismo en su forma de hablar, quizá porque no conocemos al autor de la obra, pero cuando Pablos toma palabra, es Quevedo y su personalidad quien realmente actúa.

Ambos personajes sufren una transformación a lo largo de la obra, ya que ésta narra su vida con el paso de los años. Hay otro elemento que también se repite en las dos novelas: los dos pasan hambre y son unas personas que roban, hacen travesuras, tienen reacciones ingenuas, etc.

También hay diferencias, en el Buscón no siempre es Pablos el protagonista, ya que en el libro II deja de serlo, mientras en el Lazarillo es sólo en un capítulo (V) cuando el pícaro apenas era testigo o espectador de las argucias del buldero. Además Pablos no tiene tantos amos como Lázaro, estos son sustituidos por amigos, compañeros, conocidos, etc.

Físicamente Pablos no era muy agraciado: “más roto que rico, pequeño de cuerpo, feo de cara y pobre”, Pág.177; psicológicamente tampoco ya que viene precedido por su familia y por todas las burlas que tuvo que sufrir en Alcalá de Henares, como curiosamente también sufrió Quevedo.

Pablos va en busca de ser caballero mientras Lázaro, ser delgaducho, lo que hace es recuperar su honra al igual que Pablos.

TOMÉ GONZÁLEZ Y CLEMENTE PABLO

Los dos son padres, el primero de Lázaro, y el segundo de Pablos. Tomé es acusado de hurto y desterrado, por lo que marcha de acemilero a los Gelves donde muere. Clemente es “de muy buena cepa” y barbero, o dice serlo, ya que más que afeitar barbas, lo que afeita son bolsillos; también será acusado y, más tarde, colgado por la Inquisición.

Ninguno de los dos son buen ejemplo para un hijo, por tanto influyen negativamente en las personalidades de Lázaro y de Pablos. Éste se enterará por una carta de su tío, el verdugo de Segovia, de la muerte de su padre.

ANTONA PÉREZ Y ALDONZA DE SAN PEDRO

Las dos son las madres de Lázaro y de Pablos respectivamente.

La primera, tras la muerte de su marido, Tomé, se amanceba con un negro, pero éste enseguida es castigado por la justicia. Ella pasa a servir a un mesón. Aldonza, madre de Pablos es tachada de hechicera, bruja, prostituta,... es decir, profesiones “indignas” y es por eso que será juzgada por la Inquisición.

Al igual que la figura paterna, la materna no aporta beneficios a las personalidades de los pícaros.

CABRA Y EL CLÉRIGO DE MAQUEDA

Los dos “matan de hambre a los chicos” y es comparable su tacañería.

Buscón: páginas 81 y 82: “Acabaron de comer (Cabra, “perseguidor de estómagos”) y quedaron unos mendrugos en la mesa y, en el plato, dos pellejos y unos huesos; y dijo el pupilero: -Quede esto para los criados, que también han de comer; no lo queramos todo.”

Lazarillo: página 129: “Los sábados cómense en esta tierra cabezas de carnero, y enviábame por una que costaba tres marevís. Aquélla le cocía, y comía los ojos y la lengua y el cogote y sesos y la carne que en las quijadas tenía, y dábame todos los huesos roídos, y dábamelos en el plato diciendo: -Toma, come, triunfa, que para ti es el mundo: ¡mejor vida tienes que el Papa!”

También son sorprendentes las respuestas de ellos, bastante parecidas;

Pablos: ¡Mal te haga Dios y lo que has comido, lacerado-decía yo-. Que tal amenaza has hecho a mis tripas.

Lázaro: “¡Tal te la de Dios!, decís yo paso entre mí”

En definitiva, los dos personajes lo pasan mal y adelgazan mucho ya que el hambre es imperial. Ambos “amos” son egoístas y tacaños y encima piensan que son generosos.

DON TORIBIO Y EL ESCUDERO

Están los dos en la miseria. Don Toribio tiene un “don” delante de su nombre para venderlo y el escudero del Lazarillo tiene una casa vacía, un traje y poco más. Ambos representan el querer aparentar pero sin tener nada.

En el Buscón, será Pablos quien después intentará hacerse pasar por noble o caballero sin tener ni dinero ni caballo.

Pero hay una diferencia ya que en el Lazarillo se descubre la pobreza una vez dentro del capítulo mientras que en el Buscón la pobreza viene mostrada en la presentación.

EL LENGUAJE

Quevedo utiliza un lenguaje muy complicado, manifiesta constantemente su voluntad de transformar la realidad, pero esta intención deformante transforma frecuentemente la realidad concreta, las cosas, los comportamientos humanos: “No pintó tan extrañas posturas Bosco como yo vi”.

Si en el Buscón hay fallos tan importantes como el punto de vista o la falta de justificación de la autobiografía y del destinatario, también hay algo brillante: el estilo y la técnica de Quevedo, así como su arte verbal. Ejemplos de éste:

- “No lo había acabado de decir, cuando de un aposento salió un mulatazo mostrando las presas, con un sombrero enjerto en guardasol, y un coleto de ante debajo de una ropilla suelta y llena de cintas, zambo de piernas a lo águila imperial, la cara con un per signum crucis de inimicis suis, la barba de ganchos, con unos bigotes de guardamano, y una daga con más rejas que un locutorio de monjas.” Pág. 119,

- “Yo, con esto, quedé como muerto, determinado de coger lo que pudiese en breves días, y salirme de casa de mi padre: tanto pudo conmigo la vergüenza. Disimulé, fue mi padre, curó al muchacho, apaciguólo y volvióme a la escuela, adonde e maestro me recibió con ira, hasta que, oyendo la causa de la riña, se le aplacó el enojo, considerando la razón que había tenido.” Pág.72 (acumulación de oraciones yuxtapuestas y formas verbales en pretérito indefinido; período condensado y ritmo acelerado),

- “No hay cosa en todos nuestros cuerpos que no haya sido otra cosa y no tenga historia. Verbi gratia: bien ve v. m. -dijo- esta ropilla; pues primero fue guegüescos, nieta de una capa y bisnieta de un capuz, que fue en su principio, y ahora espera salir para soletas y otras cosas. Los escarpines, primero son pañizuelos, habiendo sido toallas, y antes camisas, hijas de sábanas; y después de todo, los aprovechamos para papel, y en el papel escribimos, y después hacemos dél polvos para resucitar los zapatos, que, de incurables, los he visto hacer revivir con semejantes medicamentos.” Pág. 149 (animación caricaturesca de objetos de interés como es el ropaje)

Las características básicas de la técnica de distorsión grotesca de Quevedo son el distanciamiento, que le obliga a ver a los personajes superficialmente, sin adentrar en su personalidad, “desde el cielo”, como diría Valle-Inclán; y la actitud irónica constante en toda la obra: “comieron una comida eterna, sin principio ni fin”, “Al fin yo salí tan bienquisto del pueblo que dejé con mi ausencia a la mitad dél llorando, y a la otra mitad riéndose de los que lloraban”(por las deudas que dejaba sin pagar),

También nos encontramos con un humor macabro, “Hícele cuartos (su tío a su padre después de muerto en la soga), y dile por sepultura los caminos. Dios sabe lo que a mí me pesa de verle en ellos, haciendo que los pasteleros desta tierra nos consolarán, acomodándole en los de a cuatro.” Pág. 111 (“los de a cuatro”: los pasteles de hojaldre (rellenos de carne) que valían cuatro marevís. Hay una intención satírica del chiste macabro, basado en el juego verbal con las palabras cuartos, cuatro y cuarto: moneda de cobre equivalente a un mareví). Y acumulaciones, por ejemplo la del licenciado Cabra en las páginas 78 y 79: “Él era un clérigo cerbatana, largo sólo en el talle, una cabeza pequeña, pelo bermejo (no hay más que decir para quien sabe el refrán), los ojos avecindados en el cogote, que parecía que miraba los cuévanos, tan hundidos y escuros, que era buen sitio el suyo para tiendas de mercaderes; la nariz, entre Roma y Francia, porque se le había comido de unas búas de resfriado, que aun no fueron de vicio porque cuestan dinero: las barbas descoloridas de miedo de la boca vecina, que, de pura hambre, parecía que amenazaba a comérselas; los dientes, le faltaban no se cuántos, y pienso que por holgazanes y vagamundos se los habían desterrado; el gaznate largo como de avestruz, con una nuez tan salida, que parecía se iba a buscar de comer forzada de la necesidad; los brazos secos, las manos como un manojo de sarmientos cada una. Mirado de medio abajo, parecía tenedor o compás, con dos piernas largas y flacas. Su andar muy espacioso; si se descomponía algo, le sonaban los güesos como tablillas de San Lázaro. La habla ética; la barba grande, que nunca se la cortaba por no gastar, y él decía que era tanto el asco que le daba ver la mano del barbero por su cara, que antes se dejaría matar que tal permitiese; cortábanle los cabellos un muchacho de nosotros. Traía un bonete los días de sol, ratonado con mil gateras y guarniciones de grasa; era de cosa que fue paño, con los fondos en caspa. La sotana, según decían algunos, era milagrosa, porque no se sabía de que color era. Unos viéndola tan sin pelo la tenían por de cuero de rana; otros decían que era ilusión; desde cerca parecía negra, y desde lejos entre azul. Llevábala sin ceñidor; no traía cuello ni puños. Parecía, con los cabellos largos y la sotana mísera y corta, la cayuelo de la muerte. Cada zapato podía ser tumba de un filisteo. Pues su aposento, aun arañas no había en él. Conjuraba a los ratones de miedo que no le royesen algunos mendrugos que guardaba. La cama tenía en el suelo, y dormía siempre de un lado por no gastar las sábanas. Al fin, él era archipobre y protomiseria.” (recursos caricaturescos: acumulación, metáforas, hipérboles degradantes, creación de palabras; todo ello produce un descoyuntamiento de la realidad y una desrealización.)

Como ya he comentado anteriormente Pablos es la voz de Quevedo ya que es utilizado por el mismo para ridiculizar cosas, “-No os burléis -me dijo-, que ahora aprendo yo la limpiadera contra la espada, haciendo los tajos mayores, que comprenden en sí las aspirales de la espada. -No entiendo cosa de cuantas me decís, chica ni grande. -Pues este libro las dice -me respondió-, que se llama Grandezas de la espada, y es muy bueno y dice milagros; y para que lo creáis, (...)” . Pág. 118 (en todo el episodio ridiculiza al autor del conocido tratado de esgrima, Libro de las grandezas de la espada (1600), obra de Luis Pacheco de Narváez, enemigo de Quevedo, con quien tuvo disputas).

Por otro lado, el Lazarillo está presidida por la llaneza y la naturalidad que tienden a lograr un desarrollo equilibrado y sobrio de la frase. El ideal lingüístico-estético imperante en la novela sigue la línea de la imitación del habla real y, no el premeditado como en el Buscón, aunque hay algunos ornamentos perfectamente adecuados. Encontramos recursos estilísticos: anacolutos: “hacía mis negocios tan al revés, que los amos, que suelen ser dejados de los mozos, en mí no fue ansí, mas que mi amo me dejase y huyese de mí”, elisiones de algún término luego aludido: “Este arquetón es viejo y grande y roto por algunas partes, aunque pequeños agujeros”, empleo de modismos y locuciones proverbiales: “de coro”, “rehacer la caza”, “hacíamos San Juan”, “a pie enjunto”, “sacar fuerzas de flaqueza”, “sentí de qué pie coxqueaba”, “comido por servido”; también encontramos refranes: “echar la soga tras el el caldero”, “más da el duro que le desnudo”, “el aparejo... hace al ladrón”, aliteraciones: “toman la llave, y llámanme, y llaman”, “me amo... mal, mas a mí no me”, antítesis: “nuevo y viejo amo”, perífrasis, paranomasias, comparaciones, metáforas, disemias, zeugmas... que en muchos casos logran la risa del lector. El autor utiliza la ironía ya que sólo cuenta con ella al verse obligado a seguir el punto de vista del personaje, al escoger la forma autobiográfica, y éste expresa una ideología opuesta a la del suya: “chupando el vino, lo dejaba a buenas noches”. (al ciego)

Es, por tanto, el Buscón, una obra recargada y con un lenguaje premeditado aunque brillante; y el Lazarillo es una obra con una técnica y un estilo mucho más conveniente para una novela picaresca ya que imita el habla “de la calle”, también con ironías, sin necesidad de ser vulgar.

ESTRUCTURA

Las dos novelas tienen para mí, un aparente parecido en la estructura pero que no es cierto.

Como ya he comentado a Quevedo la estructura no le importa demasiado sobretodo en el segundo libro, de los tres que forman el Buscón. En el Lazarillo la estructura se tiene más en cuenta sobretodo en los tres primeros capítulos ya que en el IV y en el V ésta se pierde también.

En el Libro I del Buscón hay una articulación bastante coherente (los tres primeros capítulos, de aprendizaje en Segovia; el cuarto, itinerante hacia Alcalá; y los tres últimos, el “aprendizaje” y burlas de Alcalá. En el libro II la desarticulación se intensifica especialmente en los tres primeros capítulos ya que Pablos pasa a ser espectador en vez de protagonista. Además la sucesión de los episodios no es coherentemente lógica. En los siete primeros capítulos del libro III se mantiene la articulación narrativa en los intentos de ascenso social de Pablos (como falso hidalgo con los caballeros chanflones; como falso mercader ennoblecido, y como falso noble), pero en los tres últimos capítulos vuelven a sucederse episodios deshilvanados y sin una distribución justificada.

En el libro III Pablo es protagonista pero Quevedo sigue transgrediendo muchos elementos de la novela picaresca, por ejemplo, en la página 210 ya no aluda a Vuestra Merced , olvidada por completo, y alude al pío lector; por consiguiente Vuestra Merced era un mero pretexto. Hay otro fallo, el olvido de los amos ya que Pablos sólo tiene uno al inicio de la comedia, don Diego.

El Lazarillo está dividido en siete tratados y un prólogo. En le IV y V tratado sucedo lo mismo que en el Buscón pero más suavemente, es decir, también Lázaro pierde protagonismo en estos capítulos.

Lo que está claro es que a Quevedo no le importaba en absoluto la estructura lo que le importaba era el lenguaje, el contenido. En el Lazarillo me da la sensación que al autor le importaba todo pero sin poner ímpetu ni en el lenguaje ni en la estructura.

En las dos novela se empieza con un crío pequeño sin conocimiento de la vida pero, a lo largo de las obras, se ve una evolución tanto en Pablos como en Lázaro ya que deben espabilarse si quieren sobrevivir. En el Buscón este cambio, este despertar del pícaro, se consuma más tarde que un el Lazarillo

Hay indicios de que el Buscón es una novela abierta, por su final, pero si el Lazarillo tiene un final cerrado y si la base del Buscón, éste, teóricamente, debería ser, también cerrado. Pero claro está que si nos tenemos que fijar en la atención que Quevedo pone en la estructura el Buscón podría ser perfectamente un libro abierto.

8.¿EL BUSCÓN ESTÁ EN LA LINEA DE LA NOVELA PICARESCA?

Creo que si. Mi razón principal es el Buscón, es decir, Plablos. Éste, aunque no sea siempre el protagonista de la novela, cumple las características de pícaro.

Por otro lado, pienso que Quevedo, con su retorcida personalidad, está haciendo una sátira-burlesca del mismo género, es decir, se salta “pasos”, “reglas”, etc. de la novela picaresca para burlarse de ella. Pero si utiliza el género picaresco para burlarse del mismo ya está haciendo uso de él y, por tanto, creo que el Buscón está en la línea de la novela picaresca.

9.OPINIÓN PERSONAL

Creo que el Buscón es un libro complicado al igual que todos los de Quevedo. Me ha costado mucho leerlo, pero el Lazarillo me lo leí en una tarde.

He podido ver perfectamente la personalidad de Quevedo en todas y cada una de las palabras de esta obra, es sorprendente que una persona pueda plasmar tan bien, utilizándose de otra, en este caso Pablos; su forma de ser, su personalidad, sus gustos, etc.

Por otro lado, también me he podido hacer una buena imagen de la España del Siglo XVII que es muy interesante. También valoro positivamente el humor de Quevedo, aunque muy duro a veces, pero muy ingenioso; en muchos casos no lo he acabado de entender.

En definitiva, es un buen libro, pero no me ha gustado ya que el barroco en general no es santo de mi devoción.

ÍNDICE

1. LA PROSA DEL SIGLO XVII 1

2. FRANCISCO DE QUEVEDO Y SU TIEMPO 2-4

3. LA PERSONALIDAD DE QUEVEDO 5

4. PRESENTACIÓN DEL BUSCÓN 6

5. ARGUMENTO 7

6. TEMAS FRECUENTES 8-9

7. ESTUDIO COMPARATIVO:

Narrador 10

Personajes 10-11-12

Lenguaje 12-13-14-15

Estructura 15-16

8. ¿EL BUSCÓN ESTÁ EN LA LÍNEA DE LA NOVELA

PICARESCA? 17

9. OPINIÓN PERSONAL 18

LA VIDA DEL BUSCÓN LLAMADO DON PABLOS