Edad Moderna

Historia. Renacimiento. Características. Consecuencias. Capitalismo. Acumulación del capital. Formación del Estado Nacional. Urbanización. Hombre-masa. Industria. Propaganda

  • Enviado por: Mallory
  • Idioma: castellano
  • País: México México
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Introducción

El Renacimiento es un periodo de progresos: el pensamiento del hombre hacia el mundo da un giro que con el paso del tiempo origina los Estados modernos; vistos desde un enfoque social, económico y político.

Es por ello que no sería posible hacer una observación del mundo actual sin los conceptos básicos que han precedido a partir del Renacimiento, la Reforma y la Revolución Industrial. Este trabajo se divide en cuatro partes:

  • Principales características de la modernidad, circunstancias en las que se desenvuelven los hombres en el mundo al ver a la naturaleza como medio de explotación.

  • La acumulación del capital y la formación del Estado Nacional. A partir del periodo de posguerra se genera un incremento de beneficios para los capitalistas, repercutiendo en la clase obrera. El Estado obtiene su soberanía y el territorio es delimitado.

  • Urbanización y aparición del concepto masa que tiene su origen en la Revolución Industrial. Es aquí el momento en que los medios de transporte cambian la vida de la clase obrera, las ciudades modernas son globalizadas debido a la expansión geográfica de Occidente. Se hace referencia al orden de la convivencia social en las ciudades rurales y urbanizadas, con base en La psicología de las multitudes, de G. Le Bon.

  • La industria moderna y la propaganda: estos dos conceptos van de la mano, como producto de una economía capitalista y una política persuasiva en donde, el Estado propaga el concepto “nacional” con fines de unificación en el mismo.

  • La modernidad: características y consecuencias

    Los inicios de la edad moderna se caracterizan por el despertar del mundo urbano en Occidente, por el clima de intenso debate religioso que preludia la Reforma, por los síntomas de cambio en los comportamientos de la economía hacia formas precapitalistas y finalmente, por la alianza entre la ciencia y la tecnología.

    A partir del Renacimiento, el hombre comienza a tomar conciencia respecto a sí mismo y con respecto a la naturaleza. La naturaleza es fuente de explotación, porque es moldeada y acondicionada dentro de la vida de los renacentistas; su morada es artificial, es el nacimiento de la modernidad. El hombre obtiene un nuevo modo de pensar, adquiriendo consigo su libertad y como consecuencia, contrae responsabilidad moral; por tanto, la dignidad designa la creación de la doctrina de los Derechos Humanos con el único fin de satisfacer las necesidades de las comunidades a las que se integra. El mundo, tal como lo conocemos ahora, es una mera respuesta a la modernidad, es decir, al suceso de cambios en el pensamiento del hombre, en donde su emancipación es uno de los rasgos principales, junto con el individualismo.

    En el Renacimiento nace el valor del individuo y la dignidad se basa en la libertad del hombre. Al realizarse como seres humanos, su deber de individuo los invita a crear instrumentos que le sirven en su búsqueda de libertad y añade a su cotidianeidad una serie de máquinas (la imprenta inventada por Gutemberg, la máquina de hilar movida por agua de Arkwright y la máquina de vapor de Watt), creadas con la finalidad de una mejor forma de vida, un cambio radical del cual ni ellos tenían idea o imaginaron, iban a revolucionar las vidas de prósperas generaciones.

    Descubren el ojo y la mano del hombre, generando la ciencia y poco después la tecnología; es un periodo en el cual el hombre comienza a liberarse y a conocer el mundo viéndolo como objeto, separándose de la visión teológica; de pertenecer a ella como otro objeto. El Renacimiento le hereda a la modernidad un racionalismo que reivindica para sí la ciencia y el progreso.

    Al manifestarse su racionalidad instrumental, -como Max Weber le llama- el hombre reintegra el cientificismo, dando paso al cálculo de los medios más útiles para lograr un fin determinado. Es así que el pensamiento moderno conduce al hombre a crear aparatos tecnológicos. Detrás de la tecnología existe una secuencia de valimientos derivados de la modernidad y de la Revolución Industrial, la primera de las revoluciones tecnológicas.

    El Industrialismo trajo consigo el uso de maquinaria para el proceso de producción, así como la libertad derivada del contrato de nómina de trabajo capitalista que deja fuera a la violencia, quedando centralizada en las autoridades estatales (puntos clave del nuevo sistema de clases). Las manos son sustituidas por esta nueva maquinaria, retribuyendo al centro de trabajo.

    La democracia simboliza la libertad de los pasados atropellos hechos por autoridades incompetentes del periodo posmoderno; además, la política queda en manos de pocos, después de que la vida del individuo es cada vez más despreocupada ante el mercado en que se disputan los intereses propios.

    Con la llegada del capitalismo, los medios de producción (tierra, trabajo y capital) son de la propiedad privada; la mano de obra es despojada de ésta, convirtiéndose en una mano de obra asalariada. Esta relación conforma el eje principal del sistema de clases. Las sociedades capitalistas se caracterizan por su innovación tecnológica: las instituciones y sus relaciones económicas son preponderadas por dichas innovaciones; el frenesí tecnológico se albergó en la máquina hecha por máquinas. En efecto, las sociedades desarrolladas como las de occidente de Europa, principalmente Estados Unidos, invirtieron en la construcción de nuevas máquinas que más tarde suplirán la mano de obra. Aquí debe hacerse hincapié en el empleo de la fuerza de trabajo, pues conlleva a un nuevo surgimiento del sistema de clases: al emplear hombres y mujeres en una situación de paro forzoso, son comprometidos a aceptar el trabajo en fábricas textiles. A lo largo del desarrollo de la historia del capitalismo, el proletariado se hace fuerte al unirse en protestas masivas y revueltas menores, provocando el hundimiento social a los gobiernos reaccionarios europeos e incitando visiones prematuras de un ocaso del capital en condiciones radicales, como las de Marx y Engels.

    Ciertamente, no es exacto que la propiedad privada de los medios de producción sea siempre y necesariamente una indebida explotación del trabajo y que cada propietario sea por eso mismo un parásito que vive y prospera con el trabajo ajeno. Lo que no significa empero, que el liberalismo y la modernidad no tengan qué decir sobre ciertas formas históricas del capitalismo. Si el capitalismo no es el mal, no se ha dicho con eso que todas las sociedades de régimen capitalista sean por eso mismo el bien.

    La acumulación de capital y la formación del Estado

    En el periodo de posguerra, la expansión del comercio genera una acumulación de capital, en la que los excedentes o plusvalía (acrecentamiento del valor de una cosa por causas extrínsecas a ella) que no se destina al consumo y modifica la composición orgánica del capital, y el Estado moderno, juegan un papel determinante. La clase capitalista extrae beneficios del sistema en el momento en que el Estado y la economía son divididos. El Estado Nacional moderno dispone de una soberanía y de un territorio que está delimitado por sus propias peculiaridades culturales y costumbres. Para ello, los estados tuvieron que atravesar por la Primera y Segunda Guerra Mundial, hasta llegar a firmar acuerdos hechos con el propósito de obtener dicha soberanía. La colonización fue el medio de explotación que las potencias más fuertes imponían a los más débiles y que ocasionaba una situación de atraso económico, así como conflictos raciales y culturales en las zonas colonizadas. Es por esto que la emancipación que se vislumbra a partir del Renacimiento, repercutió en las sociedades modernas.

    La expansión de capital, por su fuerte naturaleza de lucha y rasgos institucionales, ya no está limitada por el tamaño de la fortuna de un sólo propietario o de sus socios, sino que el capital es acumulado por la totalidad del régimen mediante el dictamen de acciones y obligaciones. El monopolio de la violencia es otra institución del orden social del Estado Nacional moderno; el ejército era y ha sido, el medio para resolver problemas del capitalismo.

    Las consecuencias son claras:

    • Cambios sociales y económicos, alterando las fortunas de las clases sociales del sistema.

    • Disminución o incremento de beneficios, debido a la mayor o menor plusvalía.

    • Cause de un choque entre la capacidad aumentada y las limitadas capacidades de adaptación del mercado.

    • Incremento de la fuerza y producción humana por el uso de maquinaria en el proceso de producción.

    • Aparición de las sociedades de masas.

    Urbanización y aparición del hombre-masa

    La expansión geográfica de Occidente, enlazada con el progreso técnico y las modificaciones en la estructura económica, afectan en todo el mundo a causa de la globalización, término dado a las tendencias de los mercados y de las empresas a extenderse, sobrepasando las fronteras nacionales.

    La palabra masa se refiere a un conjunto numeroso de personas y aparece en el sentido de que, a comparación de épocas pasadas, la sociedad actual está compuesta por muchas más personas que antes; mediante la emigración europea a causa de la colonización, los hombres de Europa Occidental se situaron en otros continentes; en otros países como Inglaterra, Alemania y Estados Unidos.

    Para entender cómo es que las ciudades -tanto desarrolladas como en vías de desarrollo- han alcanzado tal concentración de multitudes, se necesita hacer un recuento de lo que la tecnología trajo consigo. A medida en que las investigaciones científicas dieron lugar a la producción de medicinas, la vida humana ha tenido una mayor esperanza de vida. Esto quiere decir que, tal como lo pronosticó Malthus en 1798, “el problema de la población será un problema de crecimiento demasiado rápido en relación con el aumento de los bienes de consumo”, la cifra de fallecimientos disminuyó, acarreando consigo este crecimiento de la población en las ciudades urbanizadas. Pero no solamente creció, sino que se concentró en unas pocas ciudades: vino la urbanización.

    La urbanización se caracterizó por el desarrollo de los medios de transporte porque los individuos pudieron trasladarse libremente de un sitio a otro para buscar empleo. Sin la aparición de las facilidades modernas de transporte, la necesidad del obrero de ir a su trabajo se hubiera complicado porque tendría que vivir por siempre cerca de él.

    La convivencia en las ciudades urbanizadas se dificulta por muchas razones. Haciendo una comparación de aldeas con multitudes y tomando en cuenta La psicología de las multitudes, de G. Le Bon, se obtienen los siguientes puntos:

  • El individuo que vive en una aldea llega a conocer, por lo menos de vista, a sus vecinos, por lo que su comportamiento es recto. Dentro de las grandes ciudades en donde existe una multitud de individuos, es casi imposible conocerse entre ellos, por tanto, fácil de perderse entre ellos y así llegar a cometer algún acto de violencia.

  • La responsabilidad individual dentro de una aldea se ve afectada cuanto el hombre entra a la multitud porque se ve cubierto y oculto por la masa.

  • La violencia se presenta con más facilidad dentro de las ciudades masificadas, esto es, las conductas colectivas están determinadas por factores emocionales; mientras que en las aldeas el individuo es más tranquilo.

  • El hombre actual, como miembro de una sociedad de masas, tiene su origen en la Revolución Industrial y la revolución política; donde se funda la actuación de la burguesía, la nueva clase social dominante.

    El hombre-masa es motor de la urbanización en una sociedad amorfa, donde las multitudes humanas se insertan en sitios artificiales, que antes apuntan la palabra regimentación que la palabra organización para designar el orden de la convivencia social.

    La industria moderna y la propaganda

    La fabricación en serie y la producción masiva de unidades de consumo, carecen de una individualidad. En efecto, todos usan las mismas cosas, comen los mismos alimentos, entre otras similitudes. Quizá este conjunto de cosas con las que se sirven, son las que sujetan al proceso de uniformidad psíquica como resultado de la industria moderna. Los individuos llegan a convertirse, hasta cierto punto, en objetos producidos en serie; donde la propaganda es el gran fenómeno de nuestro tiempo.

    La propaganda aparece en sus inicios como un método adecuado para diferenciar lo que es “razonable” y “justo”; sirve para que los comerciantes den a conocer las “propiedades” de sus productos; surge y comienza a desarrollarse como conducto de la economía y más tarde en la política, al mismo tiempo en que ha ayudado a estructurar la conciencia en las masas. Un claro ejemplo de propaganda política es la difundida durante la Guerra fría, a través de las emisoras de radio, donde cada país cantaba sus excelencias y atacaba a sus enemigos. Los avances tecnológicos de los medios de comunicación, especialmente los electrónicos, están ampliando los canales de propaganda y es probable que en el futuro tengan un impacto dentro de las sociedades modernas.

    La actividad de la propaganda es intensificada y oficializada por el Estado para unificar bajo su gestión a la total población de éste y luchar en el plano internacional contra los demás estados.

    El Estado totalitario somete en cada uno de los individuos el ejercicio sistemático de un control por medio de la persuasión.

    Conclusión

    El trabajo está enfocado hacia una comprensión de los cambios más importantes del Renacimiento, así como comprender los pasos que ha dado el hombre hacia su emancipación y la comprensión del mundo a partir de que se distingue por sí mismo de entre los demás individuos, como miembro de una sociedad moderna; sin el Renacimiento no se hubiesen podido dar estos cambios radicales. Pensando objetivamente, el trabajo abarca únicamente los aspectos más relevantes de la historia moderna en Occidente, sin tomar en cuenta a América Latina. No se explicó la modernidad dentro de este espacio porque, básicamente el objetivo es entender por sí solos de qué manera la globalización ha permitido la expansión a todo el mundo del Estado moderno; con esto se quiere dar a entender que sin la modernidad, los países del Tercer Mundo no serían como lo son: la colonización influyó en el atraso de un desarrollo que se pudo haber dado; destacando La Revolución Industrial como generadora de avances tecnológicos, y de los medios de comunicación, son medios de expansión del capital en las sociedades modernas.

    América Latina es un país moderno -no obstante las intervenciones de intelectuales mexicanos, como Carlos Fuentes y Octavio Paz, éste último asegura que “los pueblos hispánicos no hemos logrado ser modernos” -pues cuenta con los cuatro núcleos organizacionales de la modernidad: escuela, empresa, mercados y hegemonías.

    El Estado moderno comprende situaciones de cambio ideológico, social y político. En México se han dado estos cambios lentamente, tanto así, que hoy por hoy se siguen haciendo investigaciones sobre la tendencia globalizadora de la actualidad, que ha agravado el problema de la identidad mexicana.

    La paradoja que encierra esta "era de las comunicaciones", es el hecho de que nunca supimos tanto de todos, y al mismo tiempo, tan poco de nosotros mismos.

    Bibliografía

    Antología del módulo Procesos de Comunicación social y cultura. Licenciatura en Comunicación Social, UAM-X, 2005, Mimeo.

    Ayala, F., “Capítulo X Formación de las sociedades de masas” y “Capítulo XI Rasgos generales de la sociedad masificada”, en: Introducción a las ciencias sociales.

    Brunner, J. J. “América Latina en la encrucijada de la modernidad”, en: En torno a la identidad latinoamericana.

    Giddens, A., “Sección II”, en: Consecuencias de la modernidad, Alianza Universidad.

    Heilbroner, R. L., “6. La lógica del desarrollo capitalista”, en: Naturaleza y lógica del capitalismo.

    Villoro, “VIII. Características del pensamiento moderno”, en: El pensamiento moderno. Filosofía del Renacimiento.

    Villoro, “VIII. Características del pensamiento moderno”, en: El pensamiento moderno. Filosofía del Renacimiento, pág. 15

    2 Ibid. pág. 4

    Giddens, A., “Sección II”, en: Consecuencias de la modernidad, Alianza Universidad, pág. 20

    Heilbroner, R. L., “6. La lógica del desarrollo capitalista”, en: Naturaleza y lógica del capitalismo, pág. 44

    Ibid. pág. 43

    Idem.

    Ayala, F., “Capítulo X Formación de las sociedades de masas” y “Capítulo XI Rasgos generales de la sociedad masificada”, en: Introducción a las ciencias sociales, pág. 60

    Ibid. pág. 59

    Ibid.

    Ibid. pág. 68

    Ibid. pág. 82

    Brunner, J.J., “América Latina en la encrucijada de la modernidad”, en: En torno a la identidad latinoamericana. Pág. 88

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