Don Álvaro o la fuerza del sino; Duque de Rivas

Literatura española del Romanticismo. Teatro (drama) romántico del siglo XIX. Argumento. Personajes. Estructura dramática. Fatalidad

  • Enviado por: Carlinga
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Don Álvaro

o

la fuerza del sino

del Duque de Rivas

Índice

Escenografía…………………………….pág 3

Esquema de personajes………………..pág 5

Tipos de versalización…………………pág 6

Jornada Iª………………………………..pág 8

Jornada IIª……………………………….pág 11

Jornada IIIª………………………………pág 14

Jornada IVª………………………………pág 17

Jornada Vª……………………………….pág 19

Conclusión……………………………….pág 22

Escenografía:

(jornada Iª,escena Iª)

Se representa la entrada del puente deTriana, en Sevilla. En un aguaducho donde están los personajes de esta escena en un escenario típicamente costumbrista tomando refrigerios y cantando. Por el fondo del decorado aparecen habitantes de la ciudad.

IIª (escena Vª)

La casa del Marqués de Calatrava, en una de sus habitaciones, decorada elegantemente pero todos los muebles tienen un tono envejecido, representando la rancia nobleza española. En este escenario es donde se comienza a formar el drama.

IIIª (jornada IIª,escena Iª)

Tiene lugar en un mesón en la villa de Hornachuelos, donde varios de sus habitantes se disponen a cenar alumbrados por un candil.

IVª (escena IIIª)

El escenario se transforma en una montaña cerca de Hornachuelos donde hay un convento de franciscanos y junto a él una iglesia. En el centro de la escena se sitúa una gran cruz de piedra y se escuchan cánticos procedentes del convento. Es de noche y la luna ilumina la escena.

Cuando se abre el portón del convento se ve la portería.

Vª (jornada IIª,escena Iª)

En un cuartel de oficiales en Veletri, Italia. La habitación está en desorden, con útiles de soldados por toda la estancia ,mientras unos oficiales juegan a las cartas.

VIª (escena IIIª)

El monólogo tiene lugar en una selva, sin ninguna luz, representa la metáfora de la intrincada mente de D. Álvaro.

VIIª (escena Vª)

Se desarrolla en un risueño campo a las afueras de Veletri al amanecer. En la explanada hay varios puestos militares y algunos cuerpos del regimiento haciendo maniobras.

VIIIª (escena VIIª)

Dentro del alojamiento de un oficial donde han llevado a D. Álvaro herido, D. Carlos y los cirujanos le rodean. En la escena aparece la maleta de D. Álvaro.

IXª (Jornada IVª,escena Iª)

Álvaro y D. Carlos están en una habitación del cuartel de Veletri.

Xª (escena IIª)

Los acontecimientos se desplazan hasta la plaza principal del pueblo, llena de tiendas y puestos ambulantes. Los altos oficiales en un lado, los demás al otro y por la calle pasando gente. En una esquina está el edicto que todos miran con curiosidad.

XIª (escena IIIª)

En el cuarto de un oficial , con pocos muebles, conversan D. Álvaro y el capitán del regimiento.

XIIª (Jornada Vª,escena Iª)

La escena se sitúa en el claustro del convento de los Ángeles, cerca de Hornachuelos. A un lado la portería, donde el hermano Melitón da de comer a los pobres y al otro las escaleras donde el hermano guardián se pasea leyendo el breviario.

XIIIª (escena IVª)

En la celda de un franciscano dentro del convento donde D. Álvaro reza profundamente arrodillado ante un pobre oratorio.

XIVª (escena VIIª)

Representa el claustro del convento, por donde salen rápidamente D. Álvaro y D. Alfonso.

XVª (escena IXª)

Un valle perdido entre riscos, lleno de maleza por donde cruza un arroyuelo. A un lado una pequeña ermita. El día nublado presagia malos acontecimientos.

Esquema de personajes

Marqués de Calatrava ! D. Álvaro

hermano guardián

Alfonso D. Carlos Dña. Leonor hermano Melitón

Curra

Tipos de versificación

Redondilla:

Buenas noches, hija mía; (8a)

hágate una santa el cielo. (8a)

Adiós, mi amor, mi consuelo, (8a)

mi esperanza, mi alegría. (8a)

Romance:

¡Pues hubiéramos quedado (8-)

frescas, y echado un buen lance! (8a)

Mañana vería usted (8-)

revolcándose en su sangre, (8a)

con la tapa de los sesos (8-)

levantada, al arrogante, (8a)

Silva:

¡Angel consolador del alma mía!… (11a)

¿Van ya los santos cielos (7b)

a dar corona eterna a mis desvelos? (11a)

Me ahoga la alegría… (7b)

Seguidilla:

Poned en estudiantes (7-)

vuestro cariño, (5a)

que son como discretos (7-)

agradecidos. (5a)

Décima:

Colasa, para medrar (8a)

en nuestro oficio, es forzoso (8b)

que haya en la casa reposo (8b)

y a ninguno incomodar. (8a)

Nunca meterse a oliscar (8a)

quiénes los huéspedes son. (8c)

No gastar conversación (8c)

con cuantos llegan aquí. (8d)

Servir bien, decir no o sí, (8d)

cobrar la mosca, y chitón. (8c)

La endecha real

La sexta rima:

¿Y qué espero? ¡Infeliz! De sangre un río, (11a)

que yo no derramé, serpenteaba (11b)

entre los dos; mas ahora el brazo mío (11a)

en mar inmenso de tornarlo acaba. (11b)

¡Hora de maldición, aciaga hora (11c)

fue aquella en que te vi la vez primera (11c)

El romance real

Jornada 1ª

En esta primera jornada se crea el conflicto.

Primeramente el personaje de D. Álvaro descrito por los lugareños como un indiano misterioso del que no se conocen sus orígenes, y su oposición con el Marqués de Calatrava ya que el indiano pretende a su hija.

Después se da a conocer el beneplácito de Leonor, la dama, con este amor, y su disposición a huir del padre para llevarlo a cabo. Poco antes de la huida la trama se complica, las dudas atormentan a Leonor que en el último momento se arrepiente, pero es demasiado tarde, pues su padre al oír las voces a acudido a la habitación y una bala suelta de D. Álvaro acaba matándole condenando a los dos amados a una perpetua desgracia.

Escena 1ª- 2ª:

Al comienzo de cada jornada aparece una escena costumbrista, y esta es la primera. La primera escena es una mera toma de contacto donde se describe como son las charlas en las tabernas de la época. En la segunda escena se pone en antecedentes sobre la historia, ya que la obra se centra en el periodo de tiempo donde transcurren la mayoría de los acontecimientos, pero la historia la promueve desde tiempo atrás, 2 meses cuando se conocen Leonor y el protagonista. D. Álvaro ha pedido la mano de Leonor, pero el marqués se la ha negado pues no conoce sus orígenes, algo imprescindible en la época en que transcurre la acción. Uno de los participantes habituales de la charla es el canónigo, que encarna la tradición, y por lo tanto firme defensor del marqués en sus resoluciones, por esto cuando se entera que los amantes pretenden escapar va a contárselo.

También se da una rápida descripción de los personajes principales. El marqués: un viejo noble pero sin recursos monetarios, lo cual era la tónica predominante en la época, al desconocer los orígenes de D. Álvaro, su preconcepción le niega un hueco al más mínimo planteamiento de introducirlo en su familia. Los dos hermanos de Leonor: D. Carlos un valiente soldado y D. Alfonso una estudiante pendenciero, las nuevas generaciones preparadas para “proteger” el honor de su hermana. En cuanto a Leonor, Preciosilla adelanta su sino futuro(“¡Pobre niña!…Negra suerte le espera”).

El protagonista de la obra es el tema de conversación preferido por la parroquia del aguaducho. Los rasgos románticos del personaje son destacados, el primero: su oscuro linaje que poco a poco se irá descubriendo como parte de la trama. De él destacan sus buenas cualidades como la generosidad y la pasión con que lo conduce todo: el toreo, las pendencias callejeras, y para terminar de llenarles de sospechas es muy rico, un dinero del que no conocen la procedencia, todas estas características le señalan como personaje romántico por definición.

El tema del sino se describe desde el principio con el personaje de Preciosilla, una gitana echadora de cartas que ya adelanta los malos augurios del futuro para los protagonistas. Ante el tema del sino, en las primeras líneas ya se puede leer la tesis del autor en boca del oficial (“Aunque efectivamente tuvieras la habilidad de decirme lo que me ha de suceder, no quisiera oírtelo…Sí, casi siempre conviene el ignorarlo.”)

Escena 3ª:

La escena es muda, únicamente hablan los hechos mas no las palabras. El autor intenta darle mayor misterio no revelando el destino del paseo de D.Álvaro y ocultándolo, pues sólo a aparecido como referencia, para el momento exacto del trágico desenlace de la jornada.

Escena 5ª:

Hasta ahora la escena había sido abierta: una taberna, y tradicionista, por esto había estado utilizando la prosa para dotarlo de más realismo, pero a partir de ahora la obra toma un cariz más romántico, más intimista y el verso da al ambiente un toque irreal, misterioso y mágico. Emplea la redondilla, que son cuatro versos octosílabos que riman a-b-a-b en rima consonante.

(“ al estudiante, y también /al capitán. Que les den… anáfora”)

(“y Carlos, de Barcelona, / y Alfonso, de Salamanca,… paralelismo”)

Escena 6ª:

Leonor presenta un carácter dubitativo que contrasta firmemente con el arrojo de D. Álvaro “…¡Curra, amiga!

Lo confieso, no lo extrañes,

no me resuelvo, imposible…”

Y que le lleva a cambiar sus decisiones constantemente.

Pero a la vez busca el afán romántico de huir de la realidad refugiándose en si misma y en sus pasiones como demuestra que pasa gran parte del tiempo que dura la obra refugiada en la ermita sola, ignorando la realidad del mundo que le rodea.

El tratamiento que recibe se podría comparar con el concepto estilnovista de la mujer, que la refleja como un ángel, símbolo de las pasiones de unos y otros (“ ¡Ángel consolador del alma mía!…”). Ofelia romántica, víctima no de los actos “reflexivos” y barrocos de los demás, sino de las emociones y los sentimientos románticos que afloran a su alrededor y dentro de ella misma.

(“ Sus palabras cariñosas,

sus extremos, sus afanes,

sus besos y sus abrazos

eran agudos puñales.” Metáfora (R es I) )

Escena 7ª:

El romanticismo es la exaltación de los sentimientos, y por encima de todos ellos, el amor que despliega sus galas en laboriosas figuras retóricas y adorno de la palabra. (“Frío está tu semblante ( como la losa de un sepulcro helado…” símil).

(“ fueran para los dos…Si no me amas, / como te amo yo a ti…Si arrepentida…” paralelismo)

También se trata el tema del sino, punto de unión de toda la obra (“…y ya temía/ que de mi adversa estrella los rigores/hoy deshicieran la esperanza mía”)

Escena 8ª:

Cuando el Marqués entra en la habitación de Leonor y encuentra allí a D. Álvaro se enfurece, el honor es la principal prioridad en el esquema pasional del romántico y por él olvida las muestras de amor que pocos minutos antes le prodigaba a su hija. Al contemplar esto D. Álvaro en lugar de solucionar el malentendido de una forma racional, lo evita, al no existir él, que es quien ha motivado la deshonra de Leonor, esta quedará repuesta y por esto se ofrece al Marqués como solución.

Al ofrecerse para la muerte D. Álvaro evita el conflicto, pero el destino no permite este fin y el Marqués muere accidentalmente por un disparo fortuito del arma del indiano.

El estilo romántico: la idealización del objeto del amor(“ Vuestra hija es inocente…, más pura que el aliento de los ángeles que rodean el trono del altísimo”); el sometimiento el destino (“Espero resignado el golpe, no lo resistiré”); la defensa del honor (“Desgraciado del que me pierda el respeto”).

Jornada 2ª

En un mesón en la villa de Hornachuelos, varios huéspedes y habitantes del lugar se disponen a tomar la cena, durante la cual intentan descubrir la identidad de un huésped que no ha salido a cenar y que los tiene a todos muy intrigados. Para excusar su curiosidad, un estudiante, pone como pretexto el recientemente ocurrido asesinato del Marqués de Calatrava, y su viaje con uno de los hermanos de Leonor en busca de venganza hasta Sevilla.

Cuando la mesonera va en busca del huésped desconocido no encuentra a nadie, y poco después se descubre que era Leonor disfrazada de hombre que se dirige al convento franciscano de los ángeles en busca del hermano guardián.

Cuando llega al convento, el hermano guardián accede a que habite en una ermita cercana, y promete alejar a todos de allí.

Escenas 1ª y 2ª:

El escenario representa una escena costumbrista, y la escena comienza con una Seguidilla de un estudiante que se hospeda en el hostal:

“Poned en estudiantes

vuestro cariño,

que son como discretos

agradecidos.

Viva Hornachuelos,

vivan de sus muchachas

los ojos negros.” … (hipérbole)

El lenguaje empleado en estas escenas costumbristas, choca con el de los personajes principales, que siempre destaca por su elaboración, en cambio el lenguaje de estas gentes es llano, dinámico y refleja claramente lo que desea el autor, un mundo preocupado por lo que acontece a los demás y que sirve para desarrollar más la historia sin desvelar todos los misterios, además de darle rapidez, pues en una escena cuenta todo lo que ha pasado en el año que ha transcurrido desde la muerte del Marqués. Las expresiones de rechazo son contundentes y a la vez le quitan dramatismo a la historia, también las palabras que utilizan(“zangoloteo”). Es el mismo contraste que hay entre la finura de don Quijote y lo rudimentario de Sancho.

(“ Y vamonos a acostar,

y mañana no charlar,” paralelismo)

Escena 3ª:

Cuando Leonor llega al convento pretende liberarse de la pesadilla que ha sido su vida, evadirse del destino que le acosa y se encomienda a Dios y a la virgen, buscando un refugio, intenta suplir su funesto destino, por la misericordia divina y rescatar su alma alejándose del mundo.

“En ti Virgen Santísima, confío;

sed el amparo de mi amarga vida”

Para describir todas estas emociones emplea la silva:

“¡Oh madre santa de piedad, perdona,

perdona le olvidé. Sí, es verdadera,

lo es mi resolución. Dios de bondades,

con penitencia austera,

lejos del mundo en estas soledades,

el furor expiaré de mis pasiones.

Piedad, piedad, Señor, no me abandones.”

(“ le seguí…, le perdí?… ¿Y huye el impío?

¿Y huye el ingrato?… ¿Y huye y me abandona?” conversión)

(“¿Qué dudo, pues, que dudo?” complexión)

Escenas 4, 5 y 6:

Las intervenciones de Leonor son profundas y están expresadas con gran sentimiento, en cambio cuando es el hermano Melitón quien habla, se manifiesta distendidamente, con gracias y revueltas que ayudan a aligerar la escena.

(“y las dificultades / que ha mostrado el portero /

me pasman de terror, hielan mi sangre.” Hipérbole)

Escena 7:

“De este santo monasterio, “Las insidias del demonio,

desde que el término piso, las sombras a que da brío

más tranquila tengo el alma, para conturbar al hombre,

con más libertad respiro.” No tienen aquí dominio.”


“y de la Reina del cielo

bajo el regio manto abrigo.”

“A sepultarme por siempre

en la tumba de estos riscos”

“Renuncio a todo, lo he dicho.”


Entre el hermano guardián y Leonor resuelven que la mejor solución a su problema es retirarse en una ermita perdida donde pueda alejarse de todo. Todo lleno de muestras de devoción y resolución contadas en romance.

(“ entrad, pues, que yo os lo ruego; / entrad, subid a mi celda,” anáfora)

(“¡Una mujer!…¡Santo cielo! / ¡Una mujer!…, a estas horas” anáfora)

(“¿Sois doña Leonor de Vargas? / ¿Sois por dicha?…¡Dios eterno!” anáfora)

(“ ni escucho sus maldiciones / ni su horrenda herida miro / ni…” anáfora)

(“ de largas meditaciones, / de continuados peligros, /

de atroces remordimientos, / de reflexiones conmigo,” paralelismo)

(“mi resolución es firme, / mi voto inmutable y fijo,” anáfora)

(“estos cielos estrellados, / escabel de vuestras plantas!” metáfora oposicional)

(“ ¡Hola!…, Hermano Melitón. / ¡Hola!…, despierte de digo;” anáfora)

Jornada 3

En Veletri en Italia hay un regimiento, y uno de sus soldados más destacados resulta ser D. Álvaro que está allí con un nombre falso. Una noche mientras D. Álvaro reflexiona sobre todo lo que le ha pasado oye una reyerta y corre a socorrer a un oficial del que después se hace muy buen amigo, pero este resulta que es D. Carlos, el hermano de Dña. Leonor.

Un día durante unas maniobras, D. Álvaro es herido gravemente y le pide a D. Carlos que custodie su maleta, ante las sospechas decide abrir la maleta y descubre que es D. Álvaro y espera a que se cure pues quiere batirse con él.

Escena 1 y 2:

Se representa un cuartel donde juegan a las cartas. El lenguaje coloquial es diferente al empleado en el puente de Triana y en Hornachuelos, es más basto, refleja muy bien el ambiente de cuartel y la jerga de los soldados (pájaro- oficial).

Escena 3:

Este soliloquio es prácticamente calcado del primer monólogo de Segismundo en La vida es sueño, de Calderón de la barca, únicamente que acoplado al pensamiento romántico.

La vida que se alarga para el que la sufre como una carga y demasiado breve para el que la disfruta en todos sus aspectos, así el irremediable destino acerca la muerte al que no la quiere, pero al que la desea se la niega. Para D. Álvaro la muerte es el modo de escapar al destino.

“y no saben que mi ardor (en estos versos se recoge

sólo es falta de valor, exactamente lo que es la

pues busco ansiosos el morir muerte en el romanticismo:

por no osar el resistir una forma de solucionar el

de los astros el furor.” Problema, pero eliminando al

sujeto, fuente del problema)

Para esta recapitulación de principios, utiliza la décima

(8a-8b-8b-8a-8c-8c-8d-8d-8c).

Comparación entre el monólogo de Segismundo y el de D. Álvaro

“nace el ave, y con las galas “Al que tranquilo, gozoso

que le dan belleza suma, vive entre aplausos y honores,

apenas es flor de pluma y de inocentes amores

o ramillete con alas, apura el cáliz sabroso;

cuando las etéreas salas cuando es más fuerte y brioso,

corta con velocidad, la muerte sus dichas huella,

negándose a la piedad sus aventuras atropella;

del nido que deja en calma; y yo que infelice soy.

¿Y teniendo yo más alma, yo que buscándola voy,

tengo menos libertad?” No puedo encontrar con ella.

Mas ¿cómo la he de obtener,

desventurado de mí,

pues cuando infeliz nací,

nací para envejecer?”

Escena 4:

Cuando D. Álvaro salva a D. Carlos en un reyerta, surge entre ellos la amistas, este es un hábil recurso del autor para demostrar que nada, ni la amistad puede interponerse en una venganza, ya que cuando ninguno sabe quien es el otro sienten una profunda admiración:

“-D. Carlos: …Y de español tan valiente

anhelaba la amistad”

“-D. Álvaro: Favorecedor y amigo,

si sois cual cortés valiente

yo de vuestro arrojo ardiente

seré envidioso testigo.”

Escena 7:

D. Carlos rescata de la muerte a D. Álvaro sin saber que lo que más deseaba este era precisamente la muerte por los argumentos que ya he explicado anteriormente.

Cuando D. Carlos oye en labios de D. Álvaro el nombre de su familia: Calatrava, tiene un mal presagio:

“El nombre de Calatrava

¿qué tendrá? ¿Qué tendrá…, tiemblo,

de terrible a sus oídos?…”

Y cuando D. Álvaro le pide que le guarde unos papeles pero que no los vea, D. Carlos sospecha que puede ser el objeto de su ansiada venganza. Al llamar a su pasado “misterio impenetrable” aviva la curiosidad de D. Carlos que de no haber dado importancia a los papeles no se habría fijado en ellos, es otro punto más que forma la tragedia.

Escena 8:

El espectador sabe quienes son los dos personajes y sabe que la maleta esconde pruebas de la identidad de D. Álvaro, por eso las disertaciones sobre la moralidad de abrir la maleta que tiene D. Carlos mantienen al público en tensión. Es el momento en que la historia puede tomar otro rumbo, si no los abre todo seguirá igual para siempre, pero si los abre la trama se liará más y por lo tanto la resolución de la intriga será menos posible.

D. Carlos ha descubierto que es D. Álvaro y al igual que hizo el Marqués cuando vio a D. Álvaro en la habitación de su hija, pone delante de todo el honor quebrantado y su afán de venganza que hacen que desestime la amistad que habían trabado. Esto puede que no sea un comportamiento muy natural, pero se entiende dentro del contexto pasional del romanticismo que cegaba el raciocinio y alentaba el dejarse llevar por los sentimientos, y el primero que siente D. Carlos cuando descubre la verdad es el rencor y el sentirse defraudado pues no había confiado en él. En cambio en un personaje racional como es el caso de Hamlet pueden más las soluciones meditadas que el primer impulso, si Hamlet fuera un personaje romántico, al conocer el suceso se hubiera encarado al rey y a su madre y los hubiera matado sin contemplaciones, pero al reflexionar se dio cuenta que el amor por su madre superaba su odio por el acto cometido.

Jornada 4

Cuando D. Álvaro despierta, D. Carlos le cuenta que sabe quien es y pide una satisfacción para vengarse, D. Álvaro intenta detenerle, pero insiste y finalmente se baten.

Ese mismo día se había publicado un edicto real condenando a muerte a todos los que se batieran en duelo. En ese momento detienen a D. Álvaro que acaba de matar a D. Carlos y le condenan a muerte, pero gracias a una revuelta que se produce consigue escapar.

Escena 1:

D. Carlos pide venganza, pero D. Álvaro no quiere batirse pues han sido amigos y esa es una condición que no quiere defraudar. Poco más tarde se entera que Leonor sigue viva y propone que vayan los dos a buscarla y vivan en paz, pero D. Carlos obstinado no acepta y promete matarla a ella después de acabar con D. Álvaro que con tal de proteger a su amada accede a la reyerta.

(“¡ nobleza un aventurero! / ¡Honor un desconocido” paralelismo)

Escena 2:

Forma parte de una escena costumbrista y su principal función es dar a conocer el edicto del rey que condena a muerte a todos aquellos que combatan. Este es un nuevo dato que trae a la historia más problemas pues ahora a D. Álvaro lo van a ejecutar.

Escena 3:

Cuando D. Álvaro se refiere a D. Carlos habla de él como su amigo y se pregunta que dirá la gente al saberlo, pero aunque la gente dice que D. Carlos era peor, D. Álvaro sigue defendiéndole y excusa que era preciso el duelo (“ él a procurar mi muerte,

yo a esforzarme por matarlo”)

Pero aun así sabe que ha matado a un amigo y se arrepiente de ello

(“¿Por qué no quedé en el campo / de batalla como bueno”)

Cree que el castigo que le han impuesto es justo, pero aunque deseaba morir, no quiere hacerlo humillado por un verdugo

“¿Cuál es la muerte que espero?

¡La del criminal, sin honra,

en un patíbulo!…¡Cielos!”

(“Que soy un monstruo, una fiera. /Que a la obligación más santa” anáfora)

(“¡Como hermano!…¡Suerte horrenda!… / ¿Como hermano?…¡Debió serlo!” paralelismo)

Escena 6 y 7:

Los generales y capitanes intentan remediar la muerte de D. Álvaro y suplican al rey que no ejerza la ley sobre un soldado tan valiente y que tantas victorias le ha dado a su país, pero el rey no acepta, así que el ejército monta una sublevación para que le de tiempo a escapar. En ese momento atacan los enemigos y cuando D. Álvaro se ve libre resuelve entrar en el enfrentamiento y si por ventura no muere en la reyerta, se retirará a un lugar el solo.

Jornada 5

Aparece el convento de los ángeles donde se ha retirado D. Álvaro. Por la noche llega un embozado en busca del hermano Rafael, el embozado resulta ser D. Alfonso, el otro hermano de Dña. Leonor y el hermano Rafael es D. Álvaro.

D. Alfonso descubre su identidad y exige a D. Álvaro una compensación por todo el daño que ha causado en su familia, D. Álvaro se resiste alegando sus hábitos. D. Alfonso para incentivarle le cuenta que sabe su pasado, es hijo de un virrey del Perú y una princesa Inca, su familia había caído en desgracia pues el virrey quería formar un reino en Perú y nombrarse rey. D. Álvaro cree que todo está solucionado ahora que saben que es noble que se podrá casar con Leonor y se acabarán los problemas, pero D. Alfonso se niega en rotundo y finalmente D. Álvaro acepta el Duelo, en la reyerta le hiere de muerte y va en busca del ermitaño para que le de la extrema unción a D. Alfonso. Cuando llega descubre que el ermitaño es Leonor que al ver a su hermano se lanza en sus brazos, pero este aprovecha y le clava un cuchillo, los dos mueren. D. Álvaro no aguanta más y se suicida tirándose por un precipicio.

Escena 1, 2 y 3:

La escena costumbrista refleja cuando le dan de comer a los pobres en el convento y algo muy sobresaliente, cuando les daban limosna lo hacían a disgusto y les trataban muy mal.

Cuando el hermano Melitón y el hermano guardián hablan sobre el hermano Rafael dan algunas pistas que ayudan a reconocer a D. Álvaro: por ejemplo cuando el hermano Melitón le llama mulato y otra vez indio salvaje y se enfurece, o su genio contenido y sus visiones de espíritus que le recuerdan el pasado.

Las intervenciones del hermano Melitón que son siempre casi cómicas contrastan con las de D. Alfonso serio y distante


Escena 4, 5 y 6:

Cuando D. Alfonso se presenta ante D. Álvaro encuentra resistencia al combate, pero cuando ofende a su familia y le abofetea, D. Álvaro olvida todos sus intentos de calma y se lanza al duelo.

Cuando se enfrenta al marqués y a D. Carlos lo hace porque le ponen entre la espada y la pared, pero ahora ha cambiado su forma de pensar, ya está harto y desea acabar definitivamente con todo, va a agotar su vida para descansar en la muerte que siempre ha buscado.

Escenas 7 y 8:

Es un anticipo de lo que ha de ocurrir, las viejas supersticiones de las clases bajas y las leyendas a que tan aficionados son los románticos, se funden en el personaje del hermano Melitón. Ya desde el comienzo de esta jornada Melitón iba anticipando la supuesta fuerza diabólica del hermano Rafael y en estas escenas con su monólogo pone de relieve su teoría que luego demostrará no estar muy desencaminada.

Escena 9:

Para el fatídico desenlace se crea un paisaje adecuado: un valle en medio de los riscos, lleno de malezas. Al fondo la ermita de Leonor escondida en la cima de un risco. El día acompaña a la acción y las nubes cubren el sol y hay truenos y relámpagos.

El origen de D. Álvaro, exótico, oscuro y lleno de tramas contribuyen ha crear aun si cabe una estirpe de personaje romántico inigualable. Ahora que se sabe que es noble, cree que aún pueden arreglarse las cosas, pero D. Alfonso le demuestra claramente que su estirpe es mezcla y corrompida por las pretensiones de su padre con lo que jamás aceptaría pertenecer a su familia. Y ahora es demasiado tarde para disfrutar de la condonación de la prisión de sus padres pues ya todo ha concluido, es el momento final.

Las novelas románticas cargan de personajes la trama pero la mayoría como figurantes, no tienen un fondo que les lleve a poder cambiar su destino, tienen que ser así y nada más. D. Alfonso es el último de los Vargas en enfrentarse a D. Álvaro por ello recoge las ofensas que han sufrido los demás y la deshonra de su hermana, también ha tenido más tiempo para planear la venganza y cuando esta llega a su conclusión es la más efectiva, toca donde más daño le hace a D. Álvaro.

Escenas 10 y 11:

Cuando la obra llega al desenlace lo hace rápidamente, es el momento de mayor exaltación de los sentimientos, el reencuentro de los personajes y no da tiempo a pensar, las acciones no tienen lugar, se onomatopeyizan y eso le da mucha vitalidad si se pensara la escena no tendría sentido, pues el equívoco de D. Alfonso hubiera podido evitarse y si Leonor no muere el drama quedaría inconcluso, y ese era su sino, desde el principio cuando Preciosilla cuenta los designios que le hizo su madre y cuando ella le leyó la mano a D. Álvaro y no era esperanzador.

El fin con el suicidio es la mayor característica del romanticismo, es la mayor evasión, evasión de la vida que es el fin de este movimiento cultural y social. Cuando D. Álvaro se suicida reniega de todo lo que había encontrado antes: el amor, la religión, el honor y se arroja a la despreocupación, no le importa ya nada, está enfadado con el mundo y lo sentencia. Con su suicidio él cree concluir el problema, pero el sujeto (Él) es más que un preoblema y todo eso también lo elimina.

Cuando la obra se estrenó causó gran conmoción pues estaba dentro de todo el contexto romántico que se estaba dando y que verdaderamente era un hecho social, algunos autores y lectores llegaron a suicidarse como culmen de este movimiento y vivíen exaltando los sentimientos por encima de todas las cosas, ahora en una época en que la razón suele dominar es más bien cómico ver la cantidad de “casualidades” que se dan y que nuestra mente racional no considera plausibles.

CONCLUSIÓN

Creo que la obra aporta una visión diferente de la vida, mucho más arriesgada en que si las cosas no salen bien te lo juegas todo, como le ocurre a los personajes. Según esta obra no somos libres, pues el sino domina todos nuestros actos, pero yo me pregunto si esto no será a causa de que no elegimos ser libres, nosotros no pensamos, sólo actuamos y al hacer esto dejamos demasiadas cosas al destino.

Creo que sería la versión romántica extremista de Romeo y Julieta, con una familia enfrentada y muertes y las “casualidades” que no dejan llevar las riendas de su vida a los personajes, pero con una mentalidad más española de la religión como refugio.