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Discriminación y desigualdades socioeconómicas de la mujer


Ideologías. Diferencias. Discriminación sexual. Situación social. Derechos. Sexismo. Feminismo. Vida profesional. Mujer gitana. Tercer mundo. China



Sociología y Trabajo Social
 
Discriminación y desigualdades socioeconómicas de la mujer

Discriminación y desigualdades socioeconómicas de la mujer

Discriminación y desigualdades socioeconómicas de la mujer
 



Discriminación y desigualdades socioeconómicas en el mundo

Guión

  • Índice

  • Introducción

  • Discriminación:

    • Religiones

    • Disminuidos físicos y psíquicos

    • Inmigrantes

    • Racismo

    • Discriminación social

    • Discriminación sexual

  • Situación social de la mujer

  • Derechos de la mujer

    • Historia

    • Derecho civil

    • Derecho al voto de la mujer

    • Superar el lastre individualista y excluyente

    • La igualdad de derechos en España

  • Las relaciones de género ordenan la vida de hombres y mujeres

  • Las diferencias no tienen un origen exclusivamente biológico

  • Diferencias sí, desigualdades no

  • Emancipación, proceso inacabado

  • La raíz de la desigualdad

  • La división sexual del trabajo

  • Discriminación laboral de la mujer

    • Introducción

    • La vida profesional a medida de la mujer

    • Todavía lejos de la igualdad

    • Compaginar la maternidad y el trabajo

    • Las mujeres y el trabajo: algunas estadísticas de interés

    • El trabajo de las mujeres en Europa: La situación actual

  • Condiciones económicas de la mujer actual

  • Causa de las bajas laborales de la mujer

  • Cuando la mujer gana más que el varón

    • Orientaciones de los sueldos femeninos

  • Sexismo y feminismo

  • Tercer mundo

    • La situación femenina en los países del Tercer Mundo

    • El Islam

    • África Negra

  • Argelia

    • Situación geográfica

    • Demografía

    • Gobierno

    • Economía

    • Ginegrafía

    • Testimonio

  • China

    • Demografía

    • Ginegrafía

    • Femistoria

  • India

    • Demografía

    • Ginegrafía

  • La mujer berebere

    • Las mujeres de Afganistán

    • El estatuto de la mujer en la pareja marroquí actual

    • El matrimonio

    • Anticoncepción

    • Limitaciones de la mujer berebere en Marruecos

    • Zocos prohibidos a las mujeres casadas

    • La mujer inmigrante marroquí en Barcelona

  • La mujer gitana

  • Los calé: Gitanos españoles

      • El tamaño de la minoría gitana

    • La condición de las mujeres gitanas

    • El sistema de matrimonio de los gitanos

    • 1.3.1. Introducción

      1.3.2. Características del sistema matrimonial gitano

      1.3.3. Cinco rasgos diferenciales

    • Matrimonio como necesidad; ínfimo nivel de soltería

    • Matrimonio temprano, adolescente

    • Matrimonio endogámico: Endogamia étnica

    • Matrimonio pronatalista: casarse para tener hijos

    • La virginidad femenina como condición del matrimonio

    • 1.3.4. Condicionantes del sistema de matrimonio

        • Racismo / etnicismo dominante

        • Economía

        • Matrimonio y estrategias matrimoniales

      1.3.5. Consecuencias del sistema matrimonial gitano

      - Consecuencias demográficas

    • Alta fecundidad

    • Crecimiento demográfico acelerado

    • ¿Mortalidad diferencial femenina?

    • - Consecuencias socioculturales

    • Matrimonio y ciclo vital femenino

    • Relaciones entre géneros - relaciones entre esposos

    • 1.4. Algunas estadísticas de interés

      • Anexos

        • Diez cosas que los hombres pueden hacer para erradicar el sexismo y la violencia contra las mujeres

        • Chistes feministas

        • Encuesta

        • La guerra contra las mujeres

        • Vocabulario sobre el mundo laboral femenino

        • Vocabulario del parentesco

        • Vocabulario sobre las relaciones sexuales

        • Cómo reconocer la discriminación sexual del lenguaje

        • Estadísticas: mujer, trabajo y tiempo libre

        • Introducción

        • Capítulo I: Indicadores de calidad de vida en el trabajo

        • Capítulo II: Satisfacción en el trabajo

        • Capítulo III: Entorno de trabajo

        • Capítulo IV: Organización del trabajo

        • Capítulo V: Formación continua y trayectoria profesional

        • Capítulo VI: Movilidad laboral y geográfica

        • Capítulo VII: Conciliación: Vida familiar y laboral

        • Capítulo VIII: Conclusiones

      • Glosario de términos empleados

      • Bibliografía

      Introducción

      Hemos realizado un trabajo de investigación consistente en un estudio a nivel social sobre los diversos tipos de discriminación centrándonos en la situación social de la mujer en diversas zonas.

      En definitiva, hablamos de nuestra historia, la historia de la mujer, una gran historia llena de prohibiciones y discriminación.

      La discriminación

      La discriminación se describe así: “La conducta basada en distinciones que se hacen tomando como base categorías sociales o culturales sin que ello tenga relación con capacidades o méritos individuales ni con la conducta concreta de la persona individual.”

      La discriminación adopta múltiples formas según el factor diferencial que le sirve de justificación y se puede fundamentar en categorías naturales como son, por ejemplo, la raza o el sexo. En otros casos, descansan en circunstancias de tipo social y económico.

      Religiones

      Las grandes religiones existentes hoy día en el mundo son: la cristiana, en cuyo seno caben distintas que confesiones religiosas (ortodoxa, protestante...), la musulmana, el budismo....

      A diferencia de los países de religión cristiana, en algunos países musulmanes han surgido fenómenos integristas, que pretenden imponer el poder político directrices supuestamente emanadas de los libros sagrados. Situaciones como ésta dan mucho que pensar al resto de la población que comienza a demostrar una actitud de rechazo ante las religiones extranjeras.

      Disminuidos físicos y psíquicos

      En sociedades en la que impera la ley del más fuerte y en las que existe un verdadero culto al cuerpo y a la competitividad, no hay lugar para aquellos seres más débiles, para aquellos que presentan diferencias físicas o psíquicas.

      La discriminación de los disminuidos físicos y psíquicos no es un fenómeno de nuestro tiempo, sino que están plenamente enraizadas en la mayoría de las culturas.

      Inmigrantes

      La falta de recursos existentes en los países pobres hace especialmente atractivo para sus habitantes el desafía migratorio hacia los países ricos.

      El carácter masivo de la inmigración, unido a la crisis económica que se está prolongando desde los años setenta, ha provocado en muchos de los países receptores reacciones xenófobas.

      Racismo

      El racismo es una forma de discriminación basada en diferencias de razas, es decir, en la posesión de unos rasgos biológicos distintos. Las situaciones que provocan actitudes racistas son:

      • El miedo o el rechazo hacia lo diferente.

      • Un concepto negativo hacia lo genuino, que genera inseguridad hacia lo extraño.

      • Un instinto de conquista de territorio, provocando una actitud de rechazo a lo extranjero.

      Actualmente, en los países desarrollados se está abriendo paso un racismo difuso, que no se dirige tanto al color de la piel o hacia el país de origen, sino a la capacidad económica del sujeto “diferente”. Y es que, el racismo no se trata solamente de una discriminación basada exclusivamente en la raza, sino que en este fenómeno intervienen otros factores ideológicos como, por ejemplo, el rechazo a oras formas de sociedad y cultura.

      Discriminación social

      Está comprobado que la discriminación puede responder a actitudes de rechazo hacia lo diferente, en base a razones biológicas. La discriminación social no se justifica por el color de la piel o por el sexo, sino que parte de la jerarquización de la sociedad en distintas clases. El nivel económico o el acceso a las riquezas determina no sólo la pertenencia a una u otra clase social, sino que dificultan o incluso imposibilitan las relaciones interclasistas. Entre la llamada clase alta y las bolsas de pobreza, existe un abismo infranqueable.

      Discriminación sexual

      Es el tema central de nuestra investigación, que desarrollaremos más adelante

      Situación social de la mujer

      En el s. XXI, hablar de discriminación sexual en las sociedades occidentales parece innecesario y mucho más si el tema que se debate es la educación. Se suele creer que la igualdad de las mujeres está asegurada por las leyes y por los cambios sociales que se han producido. No se puede negar que la situación de las mujeres actualmente es mejor que hace 100 años, y que muchas mujeres y varones gozan hoy de los mismos derechos y tiene idénticos deberes sociales, las leyes no son sólo igualitarias sino incluso protectoras de las mujeres para así equilibrar la balanza que tantos siglos de historia humana se han encargado de inclinar hacia los varones. Algunas veces nos sorprendemos a nosotros mismos con comentarios y actitudes nada igualitarias.

      Vivimos en un ambiente sexista sólo hay que recordar los innumerables casos de violación, único delito en el que se juzga al delincuente y a la víctima (quienes habitualmente sufren este tipo de delito son las mujeres). La violación y la actitud de algunos jueces ante ella demuestran que el sexo femenino sigue siendo visto como un objeto sexual por la fuerza. Justificando estos actos de violación como provocaciones de la propia víctima (llevar minifalda o algún tipo de indumentaria provocativa), así pues, el que un hombre asesine a una mujer, o que un hombre pretenda obtener beneficio sexual de una mujer que se encuentra en una posición inferior al suyo, es culpa de la mujer.

      En las escuelas, en los institutos y en la universidad, se niega lo femenino y se premia la forma que los varones han tenido de entender la vida.

      Las profesiones femeninas más frecuentes son vendedora, enfermera (el médico es, claro está, varón) y maestra. Pueden añadirse modista, peluquera y secretaria.

      Éstos son los prototipos que se ofrecen como modelos a las niñas. “El mundo intelectual, en los textos escolares, es un mundo completamente masculino”. En los libros de enseñanza persiste la ausencia del sexo femenino tanto en la iconografía como en el texto.

      Personajes aparecidos en los libros de Lengua Española (1ºBUP)

      MUJERES VARONES

      TEXTOS 2.9% 97.1%

      IMÁGENES 19.3% 80.7%

      EJEMPLOS 7.8% 92.2%

      Derechos de la mujer

      La legislación de los distintos países ha establecido, desde siempre, una marcada diferencia de la capacidad jurídica del hombre y de la mujer.

      Historia

      En Atenas la mujer no sólo esteba excluida de las decisiones comunitarias, sino que estaba claramente relegada al cuidado del hogar con capacidad jurídica igual a la del varón de edad inferior a los 18 años. El derecho romano consolidó la figura patriarcal, sometiendo a la mujer a la patria potestad del paterfamilias.

      Por el contrario, en los pueblos germanos la mujer participaba en la vida política y gozaba de igualdad ante el varón. Las invasiones germanas condujeron en la Edad Media a una fusión de dos planteamientos distintos, de manera que la mujer vio aliviada su situación, si bien continuaba viéndose como un ser inferior. No obstante, y en especial en las clases populares, la mujer tenía (más de hecho que de derecho) una capacidad superior a la reconocida en los regímenes patriarcales y podía realizar actos jurídicos y participar en la vida artesanal. En el siglo XII se asiste a un retorno a los principios del derecho romano por la influencia de la Iglesia y de los nobles.

      La Revolución francesa representó un nuevo retroceso en la consideración legal de la mujer al adoptar rígidamente el derecho romano. En cambio, fue la revolución industrial, con la incorporación masiva de la mujer al trabajo, la que impulsó una profunda modificación de estos planteamientos. Por una parte, la mujer trabajadora creó organizaciones sindicales en defensa de sus derechos. Por otra parte, teóricos como Saint-Simon, Fourier, Engles y Marx, entre otros, plantearon de forma contundente la igualdad de los derechos de ambos sexos y alentaron los nacientes movimientos feministas.

      En Estados Unidos se aprobó, en 1920, la XIX enmienda a la constitución, que establecía el derecho al voto indiscriminado. Las sufragistas británicas conseguían, en 1928, el derecho al voto y, posteriormente, la igualdad de derechos civiles y laborales. Actualmente, casi todas las legislaciones reconocen la misma capacidad jurídica al hombre como a la mujer soltera, si bien existen distintos matices con respecto a la casada, siempre en detrimento de los derechos de la mujer.

      Un caso extremo de discriminación se encuentra en los países islámicos; en otras legislaciones se mantiene la incapacidad de la mujer, aunque atenuada, o se le atribuye plena capacidad, si bien bajo control marital. En algunos países escandinavos, anglosajones y países socialistas, entre otros, la legislación no establece discriminación alguna entre hombres y mujeres.

      Derecho civil

      La rama del derecho que mayor incidencia tiene sobre la vida de las mujeres es el derecho civil, y en concreto, la parte relativa al matrimonio y a la familia. El derecho civil, es el que fija condiciones tales como el momento y el modo en que una mujer puede contraer matrimonio, si puede disolverlo y como, hasta donde alcanza su autoridad sobre sus hijos, que bienes puede poseer y qué grados de dominio puede ejercer sobre ellos, bajo qué condiciones puede desarrollar una actividad comercial, qué puede heredar si enviuda, qué manutención tiene derecho a recibir si se divorcia, etc.

      Derecho al voto de la mujer

      Derecho de las mujeres a compartir, en igualdad de condiciones por las razones, los privilegios políticos concedidos por el gobierno representativo y, de un modo concreto, a votar en elecciones y a desempeñar cargos públicos. Ya desde la antigüedad se había abogado por la igualdad de derechos políticos de las mujeres. Bajo las formas autocráticas de gobierno que prevalecieron en la época antigua y en los regímenes feudales de la Edad Media, sin embargo, el sufragio estaba tan restringido, incluso entre los varones, que el derecho político de las mujeres nunca llegó a ser un asunto político. Los factores que garantizaran la existencia de movimientos organizados en defensa del sufragio femenino sólo se dieron una vez que amplios sectores de la población masculina, que hasta entonces no había tenido acceso al voto, obtuvieron el derecho a votar como consecuencia de las revoluciones liberales y democráticas de los siglos XVIII y XIX.

      Hace setenta años las mujeres obtuvieron el derecho al voto en España. Este aniversario es un buen momento para reflexionar sobre los logros del feminismo, sus limitaciones y, fundamentalmente, sobre sus retos futuros. ¿Sobre qué presupuestos ideológicos se apoyó el primer feminismo? ¿En qué medida resultan adecuados en la actualidad? ¿Qué proyecto social propone el feminismo para el siglo que ha comenzado? En cualquier caso, es importante reflexionar sobre las razones que explican que, a pesar de los logros conseguidos, los movimientos feministas no cuenten, en la actualidad, con el respaldo deseado entre las mujeres jóvenes.

      Quizás la causa de ello se encuentra en ciertos presupuestos, adoptados por el feminismo desde sus orígenes, y hoy día en fase de superación. Es cierto que el primer feminismo -o feminismo liberal- llevó a cabo una aportación innegable en la defensa de la igualdad de derechos entre hombre y mujer. Sin embargo, este feminismo implicó una defensa de la mujer sobre unos presupuestos claros, heredados de la mentalidad moderna: la devaluación de lo específicamente femenino, como, por ejemplo, la maternidad. Se presuponía que, para realizarse personalmente, la mujer tenía que convertirse en "otro hombre", asumiendo los valores modernos de la productividad y el éxito.

      Tal depreciación de la maternidad aparece especialmente clara en la obra de Simón de Beauvoir. Para esta autora, la mujer es realmente un "hombre" con el inconveniente de que su cuerpo está expuesto a la posible reproducción. Se parte, por ello, de una hostilidad a lo naturalmente propio de la mujer. Su realización como persona estaría, por ello, estrechamente relacionada con la posibilidad de erradicación de la maternidad. Prueba de ello es que uno de los objetivos de los movimientos feministas haya sido, y continúe siendo, la consecución del aborto libre.

      La pregunta que nos podemos hacer es la siguiente: ¿Hasta qué punto es "vendible" y susceptible de generar adhesión e ilusión un proyecto dirigido básicamente a las mujeres, pero asentado en la negación de la realidad de lo específicamente femenino? ¿Hasta dónde puede llegar el movimiento feminista si se propone como una de sus metas fundamentales la consecución de una pretendida autodeterminación de la mujer, que niega la alteridad, la existencia del otro, máxime cuando el otro es el propio hijo? ¿No es esto proponerse como meta la exclusión y eliminación del más débil?

      Superar el lastre individualista y excluyente

      Ciertamente, el feminismo debe luchar por conservar y ahondar en la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer. Pero debe superar su lastre individualista, excluyente. No debe partir del rechazo de la especificidad de la mujer, porque ello implica negar la realidad, la riqueza propia de lo femenino. No puede continuar moviéndose en un contexto de antagonismo con el hombre. El individualismo aísla de los demás y pone barreras a la comprensión de las realidades sociales más básicas. Estos presupuestos perjudican a la misma mujer y, en última instancia, a la familia. Frente a ello, considero que todo proyecto de cambio de las estructuras sociales debe partir de la base de que el entorno más propio y característico del ser humano es la familia. Somos humanos porque somos familiares; y en la medida en que seamos más familiares, más humanos seremos. Por ello, el mejoramiento de la situación y condiciones de vida de las familias debe ser objetivo prioritario de toda acción de gobierno.

      El cambio que debe propugnar el nuevo feminismo debe pasar por proponer una sociedad en la que todos tengan cabida, especialmente los más indefensos. Una cultura en la que no se niegue la existencia del otro, de cualquier otro. Una sociedad en la que cualquier individuo humano (también el no nacido) sea considerado un bien. Una sociedad que proponga un nuevo horizonte de realización personal, en el que las claves de la dignidad humana no se encuentren, exclusivamente, en valores como el mercado o la productividad. Una nueva cultura no excluyente, en la que tanto hombres como mujeres concedan un lugar prioritario a la defensa de la familia, la maternidad y la paternidad, la vida en todas sus manifestaciones, la acogida y el cuidado de los débiles o enfermos. Un sociedad, en definitiva, en la que se defienda el carácter sagrado e insustituible de cada individuo humano, con independencia de su grado de desarrollo, origen, salud, o características personales.

      La igualdad de derechos en España

      En España la constitución de 1978 establece una equiparación total de hombres y mujeres ante la ley. El articulo 14 [Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o cualquier otra condición o circunstancia personal o social].

      Con posterioridad al mandato constitucional se modificaron numerosos artículos del código civil, que plasmaban esta igualdad en materias como el matrimonio, la patria potestad o el régimen económico matrimonia, entre otras.

      El estatuto de los trabajadores recoge en el artículo 35 que [todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a la remuneración suficiente, para satisfacer sus necesidades y de su familia, sin que en ningún pueda hacerse discriminación por razón de sexo].

      La única discriminación se encuentra en el artículo 57, que al regular la sucesión de la Corona prefiere el varón a la mujer.

      Las relaciones de género ordenan la vida de hombres y mujeres

      Como verdaderos hilos invisibles, las relaciones de género están detrás de todas las acciones y relaciones sociales de hombres y mujeres. En todas las sociedades el sexo es un criterio de diferenciación entre las personas y en cada sociedad las personas comparten un conjunto de ideas sobre lo masculino y lo femenino y sobre el comportamiento que hombres y mujeres deben tener en la familia, en el trabajo y en las relaciones sociales.

      El niño se cae, el padre mira a la madre, ella se levanta, recoge al niño y mira al marido, con aire culpable. Un niño se cae y busca refugio en la madre, aunque el padre esté presente. Un hombre de mediana edad almuerza con sus hijos un domingo en un restaurante, al terminar, los verá irse con su madre.

      Estas situaciones son tan reiteradas que normalmente no nos detenemos a analizarlas. La mujer aprende tempranamente a hacerse cargo de los otros, el niño a dirigirse a las mujeres si necesita apoyo, el padre asume que verá menos a sus hijos si se separa. Cuando la conducta de una mujer o de un hombre rompe la norma sexual, se produce una sanción social.

      El simple hecho de que el sexo permita diferenciar a los seres humanos, tiene interpretaciones contrapuestas. Por una parte hay quien considera que las diferencias son naturales y biológicas, por tanto inmutables, y que van asociadas a una posición determinada en la sociedad, que tampoco debe cambiar.

      En otro lugar nos situamos quienes afirmamos que las diferencias entre hombres y mujeres son producto de un complejo proceso social que no se explica sólo por la biología. Pensamos que en cada sociedad se elaboran normas de conducta para cada sexo y se ofrecen modelos diferentes de sentir y expresar sentimientos. El conjunto de estos elementos se construye sobre las características sexuales biológicas y constituyen el género social femenino y masculino.

      Las diferencias no tienen un origen exclusivamente biológico

      La prueba más evidente de esta afirmación es que las ideas sobre lo femenino y lo masculino y los comportamientos de hombres y mujeres varían enormemente de una cultura a otra.

      Por ejemplo, según estudios antropológicos, un hombre de la cultura “arapesch” tiene un comportamiento tan maternal y dulce como el que se espera de las mujeres occidentales y una mujer de la cultura “mundugudur” es tan asertiva, fuerte y agresiva, como se espera que sea un hombre mediterráneo. En algunas culturas es el hombre quien se adorna y seduce a la mujer, con actitudes que en nuestro medio serían calificadas de equívocas.

      Los planteamientos que atribuyen un origen esencialmente biológico a las diferencias entre hombres y mujeres no sólo desconocen las diferencias culturales, sino que niegan la diversidad de experiencias sociales de cada ser humano y tienden a suponer una forma única de ser hombre y de ser mujer, de tal manera que todas aquellas personas que no responden al modelo prefijado son calificadas negativamente y se les impide desarrollar sus potencialidades.

      Por señalar un ejemplo: a una niña no se le estimula para que estudie ingeniería ni a un niño para que se dedique a la danza.

      Diferencias sí, desigualdades no

      La pluralidad es requisito indispensable en una sociedad democrática e implica abrir las posibilidades de desarrollo y de contribución de cada persona a la convivencia social, desde su diferencia.

      Es muy importante aceptar las diferencias entre los seres humanos y entre los hombres y las mujeres, pero, al mismo tiempo debe sonar la alarma en el momento en que esas diferencias de cualquier tipo, son esgrimidas como argumentos que justifican desigualdades, discriminaciones e injusticias. Muchas veces, tras una diferencia aceptada como natural, se oculta una profunda desigualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.

      Algunos de estos casos pueden expresarse de la siguiente manera: Si comparamos la vida de hombres y mujeres, resulta evidente que las trayectorias de ellas, en general, son más restringidas y menos valoradas socialmente.

      Aunque las mujeres tengan niveles educativos y rendimientos escolares y universitarios similares y a veces mejores que los hombres, ocupan posiciones laborales menos valoradas y están menos representadas en espacios de decisión (gobierno, parlamento, ejecutivos de empresas).

      Los hombres y los jóvenes tienen mayores dificultades que las mujeres para reconocer su propia debilidad y dependencia de otros.

      Estas desigualdades no se deben al hecho de haber nacido hombre o mujer, sino que se producen a través de procesos conscientes e inconscientes, presentes en las relaciones cotidianas, en la familia, en el colegio, en la universidad, en los medios de comunicación. Las desigualdades que hemos señalado, tienen su expresión concreta en la legislación y en las políticas públicas.

      Por tanto, el Estado no es neutral en la construcción de las relaciones de género y, precisamente por eso, está en condiciones de jugar un papel muy importante como corrector de desigualdades, tomando las medidas necesarias para garantizar la igualdad de oportunidades a todos los ciudadanos y ciudadanas.

      En otros países se ha creado la figura del "defensor del pueblo" "Ombudsman" u "Ombudsperson", o se han dictado leyes de igualdad, con la idea de que el Estado impulse una política activa destinada a asegurar que las oportunidades se abran de forma igualitaria a todas las personas de esa sociedad, independientemente de su sexo, etnia, posición social, religión o creencia. Los planes de igualdad de oportunidades son también un instrumento para llevar a cabo este tipo de política moderna. Ese es el sentido del "Plan de Igualdad de Oportunidades para las mujeres", vigente en Chile.

      Un Plan de Igualdad de Oportunidades no busca imponer contenidos o formas de comportamiento, sino abrir las posibilidades de que los distintos sujetos sociales expresen sus diversas ideas, opiniones, comportamientos y actitudes, sin ser sancionados socialmente. Un Plan de Igualdad de Oportunidades no busca la uniformidad entre las personas, sino que respeta la diversidad y, en esa medida, contribuye a una mejor comunicación futura entre los sexos.

      La emancipación, proceso inacabado

      Tradicionalmente, la emancipación de la mujer tenía un carácter limitado: se trataba de pasar de la dependencia paterna a la matrimonial. Para ser adulta, como norma, había que casarse.

      Hoy, afortunadamente, los padres son más tolerantes, se ha flexibilizado el control sobre los hijos. Las cosas han cambiado, pero sólo relativamente, ya que aún siguen existiendo familias que crean una gran dependencia que provoca limitaciones en la autonomía personal y fomentan las relaciones que impiden el desarrollo de las capacidades de las hijas.

      En primer lugar, crece considerablemente el número de mujeres jóvenes entre 15 y 29 años de edad que viven con sus padres y, a la vez, trabajan y tienen ingresos propios. Este es un dato muy positivo, ya que nos muestra la mejora de la condición de la mujer.

      En segundo lugar, parece que el avance económico de estos últimos años ha beneficiado en mayor medida a los jóvenes varones que a las mujeres, debido especialmente a la diversificación laboral masculina.

      Lo que resulta preocupante es que todavía un buen número de mujeres entre 18 y 29 años de edad carezca de recursos propios y siga viviendo en casa de sus padres. Por mucha tolerancia que exista en la casa paterna, su libertad siempre estará condicionada. La falta de libertad es mucho más acusada para las chicas que para los chicos, sobre todo cuando son mayores.

      El sistema educativo sigue separando, de hecho, la formación de mujeres y varones. El trato no igualitario a las mujeres en el trabajo sigue siendo una realidad cotidiana.

      Tampoco parece que los hombres se estén incorporando al trabajo doméstico de modo sustancial para que se produzca una modificación significativa de la división sexual del trabajo en la familia.

      La raíz de la desigualdad

      Las jóvenes del cambio del milenio, las que serán adultas en el siglo XXI, continua sufriendo discriminaciones. Las mentalidades, aunque algo se han adaptado, siguen siendo prisioneras del pasado. Se siguen sufriendo los estereotipos tradicionales, aunque no sean tan burdos y explícitos como antes porque ahora la discriminación está más interiorizada, más estridente. El listón se ha movido, pero sigue estando ahí: una violación casi justificada por un juez, unas trabajadoras en huelga porque se les paga menos que a los hombres por hacer el mismo trabajo....

      Las tareas domésticas todavía siguen marcando las diferencias entre hombres y mujeres. Entre los 15 y los 16 años, las adolescentes trabajan un promedio de 1,2 horas más que los chicos de estas edades. Es cierto que en la actualidad, los casados colaboran más en las tareas del marido y la esposa, pero las diferencias siguen siendo evidentes. Para una mujer, casarse significa trabajar muchísimo más.

      Todavía se defiende que los hijos son otra cosa y que nadie mejor que la madre para dedicarse a ellos. Es verdad que sólo las mujeres pueden quedar embarazadas, parir y amamantar, pero todo lo demás pueden hacerlo igual las mujeres que los hombres, aunque hoy los padres jóvenes se ocupan más de sus hijos, son las madres las que siguen cargando con la mayor parte de tareas.

      El reparto desigual de las tareas domésticas es la causa y el efecto de la discriminación que hoy todavía sufren las jóvenes. Por mucho que se diga lo contrario, sigue muy enraizada la creencia de que esas tareas son más propias de las mujeres que de los hombres.

      Otro factor de discriminación reside en una socialización distinta. Por ejemplo, lo que un chico debe hacer es prepararse para encontrar el mejor trabajo posible que le permita, más adelante, mantener a una familia. Por su parte, también es bueno que las chicas estudien y trabajen, pero no debe ser su único objetivo. Si quieren trabajar, que lo hagan, pero siempre serán, además, esposa, madre, y en definitiva la encargada del hogar.

      La división sexual del trabajo

      La división del trabajo según el sexo es una costumbre. Se ha discutido mucho acerca de sus causas: para unos, la mayor fuerza del hombre le lleva a realizar ciertas tareas, para otros, el parto y la menstruación, obligan a imponer tabúes a la mujer, por causa del embarazo y por la necesidad de atender a sus hijos, está incapacitada para alejarse de la casa.

      En una primera impresión puede parecer que la igualdad de hombres y mujeres en el mercado de trabajo es ya un hecho. Pero en la realidad es que persisten las diferencias entre los dos sexos, con una clara desventaja para las mujeres. De hecho, muchas mujeres creen no estar capacitadas para ciertos oficios que, supuestamente, requieren fuerza física. Si se empeñan en aprender oficios como albañilería, cerrajería, carpintería...los propios empresarios y a veces los encargados ponen todo tipo de inconvenientes para su contratación.

      La discriminación laboral de las mujeres.

      Introducción

      Este tema es curioso ya que de la teoría a la práctica hay un buen trecho. ¿Por qué digo esto?, porque según uno de los artículos de la constitución todos los españoles tenemos los mismos derechos sin distinción de raza, sexo o edad(esto solo en teoría). Pero a la hora de la práctica es muy diferente, ya que muchas mujeres se ven discriminadas tanto a la hora de buscar trabajo como para ascender en este.

      Otro problema al que muchas mujeres trabajadoras se enfrentan cada día es al acoso al que le someten algunos compañeros de trabajo, este acoso puede ser sexual o psicológico, el primero en los últimos años se está frenando ya que al ser más fácil de demostrar en un juicio, los que por cierto cada día hay más y su sentencia suelen ser favorables. Pero el segundo tipo de acoso es mucho más difícil de probar y, por tanto, las sentencias suelen ser desfavorables.

      Las diferencias laborales son fáciles de ver en ciertos sectores o puestos que los que los ocupan son, en la inmensa mayoría de los casos, hombres. Esto es el caso de la política española o, más bien, en la mundial. Otro claro ejemplo se ve en los grandes hipermercados, los puestos de cajeras son ocupados por mujeres(a poder ser de estética agradable), mientras que los puestos de responsables o de encargados son ocupados por hombres(en su mayoría).

      La vida profesional a la medida de la mujer.

      El tema de las mujeres trabajadoras debería ser de interés para todas las mujeres. Sin embargo, muchos de esos trabajos no gozan de reconocimiento. El trabajo de las mujeres en los países subdesarrollados abarca las "labores domésticas" en su sentido más amplio: el trabajo en el campo con la siembra del terreno, la recogida de leña y al mismo tiempo la dedicación a una familia numerosa. En definitiva, las mujeres están bastante familiarizadas con el mundo del trabajo.

      En los países occidentales, las mujeres realizan estudios de nivel igual o superior a los de los hombres y cada vez es mayor el porcentaje de las que trabajan fuera de casa. La vida laboral está en su mayoría organizada como si los trabajadores no tuvieran obligaciones familiares. Esto afecta sobre todo a las mujeres, pues por mucho que se afirme en teoría la igualdad de papeles de ambos padres, el de la madre es de esencial importancia por el tiempo y esfuerzo empleados en la crianza y educación de los hijos.

      El feminismo "igualitario" de los años setenta pretendía demostrar que las mujeres podían trabajar de igual modo que los hombres. Quizás fuera algo inevitable para que las mujeres tuvieran acceso a profesiones tradicionalmente "masculinas".

      El principal objetivo de las mujeres es conseguir el reconocimiento de sus diferencias respecto a los hombres y esas diferencias deben quedar reflejadas en la organización de la vida profesional.

      Hasta hoy han considerado la doble presión del trabajo familiar y profesional como un carácter meramente privado.

      Todavía lejos de la igualdad

      Todavía hoy las mujeres, al solicitar o concursar para un puesto de trabajo se ven obligadas a dejar su papel de madres en un lugar marginal de su existencia. Así pues, la normativa, las mentalidades y las condiciones laborales en los países occidentales están todavía lejos de una situación de auténtica igualdad.

      El principal defecto del feminismo "igualitario" era su carencia de una visión antropológica, pues se partía de la base de que los hombres detentaban el poder y que las mujeres sólo tenían que compartirlo. Al pretender que el trabajo de madre carece de relevancia o ignorarlo como si no existiera, las mujeres han aceptado la imitación de los roles masculinos en la vida profesional.

      La influencia de aquellas feministas ha venido a menos y hay más mujeres jóvenes que optan por tener hijos, al tiempo que realizan una carrera profesional en condiciones de igualdad con el hombre.

      Si se reconocen las diferencias entre hombres y mujeres, las madres tendrán derecho a unas condiciones en su vida profesional diferentes a las de los hombres.

      El trabajo de la maternidad no es tan sólo una ocupación a "tiempo pleno", sino que, dada su repercusión en la sociedad, es el más importante de todos. En la mayoría de los países occidentales esta opción es inexistente y las mujeres que "no trabajan", las que "solamente" se dedican a su hogar, son ridiculizadas, vistas con indulgencia o tachadas de desfasadas. Así los países occidentales "avanzados" y además las mujeres que se empeñan en ser amas de casa son juzgadas con toda dureza, sobre todo por las otras mujeres.

      La madre debe de ser ella misma si de verdad quiere ser también ella misma en la vida profesional.

      Compaginar la maternidad y el trabajo

      Lo difícil que lo tienen las mujeres para ser madres y trabajar al mismo tiempo.

      El problema radica también en el sentimiento de alienación de las mujeres por tener que aparentar que el ser madre es algo secundario para ellas, propio más bien del tiempo libre aunque sin relación ni efectos en la vida profesional.

      Sólo cuando tengamos el valor de reconocer la primacía de la maternidad en la existencia femenina, podremos entender la razón de que muchas mujeres opten por trabajar en casa.

      Los aspectos antropológicos son de gran trascendencia para la identidad femenina. La idea de que las mujeres tienen que elegir entre los hijos y su profesión es absurda en una época en la que muchas de ellas han alcanzado un nivel de instrucción superior al de bastantes hombres. A nadie se le ocurriría plantear que los hombres tuvieran que elegir entre ser padres y su trabajo profesional.

      Cada vez hay más mujeres que reconocen la gran trascendencia que su labor de madres tiene para la sociedad.

      Las mujeres y el trabajo: algunas estadísticas de interés

      Tras analizar la población femenina a nivel global , una publicación resume así la situación de la mujer: las mujeres trabajan más que los hombres pero ese trabajo, en su mayoría, no está remunerado. Las mujeres de los países subdesarrollados trabajan en el sector informal y se ocupan de la familia, pero carecen de acceso a los créditos, a la propiedad de la tierra y tampoco suelen recibir un salario. Las mujeres desempeñan labores diferentes a las de los hombres.

      Las mujeres dedican un promedio de 30 horas semanales a las tareas del hogar, los hombres dedican de 10 a 15 horas. Las mujeres se ocupan de las labores tradicionales en el hogar y, los hombres sólo desarrollan en él las habituales tareas masculinas.

      El desempleo afecta tanto a los hombres como a las mujeres.

      Si consideramos los distintos tipos de empleo, encontraremos, tal y como cabía esperar, que las mujeres son predominantes en el sector de "oficinas y servicios".

      En todos los países europeos existe el permiso retribuido por maternidad.

      El trabajo de las mujeres en Europa: la situación actual

      En los países escandinavos el objetivo político declarado es que las mujeres puedan tener varios hijos si así lo desean. En otros países esto no ha constituido un objetivo político explícito aunque también sea indispensable contar con una doble fuente de ingresos.

      En la Europa de hoy el componente estructural, no es el cíclico, de las tasas de desempleo es muy elevado y sigue aumentando. En Suecia, donde la tasa de desempleo está entre el 12 y el 14 %, casi el 50% de los parados lleva más de dos años sin trabajo.

      Para las familias esto significa que muchos jóvenes nunca obtendrán su primer empleo y, en consecuencia, no podrán formar su propia familia. El desempleo es también un problema grave para las mujeres.

      La situación actual de niveles elevados de paro en toda Europa es el factor de mayores consecuencias negativas para todos aquellos jóvenes que querrían formar una familia. Añadamos también que los futuros matrimonios tienen urgencia de encontrar un trabajo que les permita reintegrar los préstamos recibidos por sus estudios.

      Cuando una mujer solicita un empleo, enseguida le preguntan si piensa tener hijos. A los hombres nunca se les hace esta pregunta. La realidad es que las mujeres que responden que piensan tener varios hijos, no suelen obtener el trabajo.

      Los padres tendrían que poder elegir entre el trabajo doméstico y el trabajo profesional.

      En los países escandinavos, las mujeres con hijos menores de cinco años que trabajan fuera de casa alcanzan un porcentaje de entre el 70 y el 80%. En Francia, Alemania y Gran Bretaña estas cifras oscilan entre el 45 y el 64%.

      A esto debemos que al haber alcanzado las mujeres idénticos niveles de instrucción que los hombres, sólo estarán dispuestas a quedarse en casa mientras sus hijos no estén en edad escolar.

      Las tareas del hogar no son tan absorbentes como lo eran una o dos generaciones atrás, pero sigue siendo cierto los niños pequeños requieren una dedicación infinita, sobretodo durante los diez primeros años de su vida.

      Las condiciones económicas de la mujer actual

      Son del todo desfavorables para la mujer. Y estudios realizados en Francia y otros lugares llegan básicamente a las mismas conclusiones.

      Una de las críticas más aireadas es que el progreso tecnológico no está necesariamente del lado de la mujer. De hecho se puede decir que de una manera indirecta fue la llegada del maquinismo hacia 1850 quien trajo una agria competencia entre hombres y mujeres, prefiriendo así los empresarios la mano de obra femenina o infantil que resultaba más barata. De ahí que surgiera una actitud aparentemente irracional, puesto que los socialistas y los sindicatos adoptaron inicialmente la actitud más negativa frente al trabajo de la mujer por ser, como lo son los emigrantes hoy, una fuerza de trabajo incontrolable.

      En realidad defendían entonces como siguen defendiendo hoy los derechos de la clase obrera sin tener en cuenta la especificidad de los problemas de la mujer trabajadora.

      Pero para llegar a la plena integración de la mujer es necesario velar por el adecuado desarrollo de su entrada en el mercado -es decir, que no haya competencia desleal en términos económicos con los hombres-, es preciso elevar el debate en orden a la correcta interpretación de los hechos y confiar en que eso será posible con el esfuerzo de todos y en particular de los Sindicatos y de los Partidos Políticos. Se tiene que reconocer la realidad histórica, social, económica y cultural de las mujeres que constituyen la fuerza laboral femenina para afrontar con firmeza y eficacia sus problemas específicos del momento, que son:

      • Al margen de la coyuntura económica, las mujeres tienen más posibilidades de encontrarse en una situación de paro que sus homólogos masculinos. La inferioridad femenina alcanza a todas las edades, pero no obstante afecta particularmente a las mujeres de 25 años, es decir, aquellas con posibilidad de casarse.

      • Se puede decir también a nivel global que la duración del tiempo de paro es mayor para las mujeres que para los hombres.

      • Se empieza a ver que la recesión económica no sólo se ha traducido en un aumento de mujeres en paro, sino en perturbaciones cualitativas a nivel de empleo, es decir, que la mujer está más dispuesta a aceptar un trabajo menos cualificado con tal de tenerlo. Como era de esperar, una amenaza de frenazo del crecimiento revela rápidamente los problemas estructurales de la mano de obra femenina.

      Cuando se habla de la fuerza laboral femenina, conviene, pues, distinguir claramente entre paro estructural y coyuntural, siendo el primero el realmente grave, sobre todo en casos de crisis sectoriales. Por una parte, la duración del mismo es mayor, y, por otra, la reconversión a otras actividades es más difícil. Por fin se puede decir que esta falta de movilidad se agrava en las regiones donde no existen industrias consideradas típicamente femeninas.

      Las soluciones globales para estos problemas pueden, por lo tanto, resumirse de la siguiente forma:

      • Primero debe fomentarse inmediatamente una diversificación de los empleos abiertos a las mujeres. Hasta ahora los patronos han pensado en la mujer para ciertos tipos de trabajo y los anuncios han sido redactados en un sentido femenino o masculino; de ahí la importancia de una legislación adecuada del orden de la asociación de la Sex Discrimination Act en Gran Bretaña, lo que, por otra parte, favorecería una mayor transparencia del mercado.

      • Una orientación de dispositivos de ayudas del Estado a la creación de empleos dando, cada vez que sea posible una desgravación fiscal o una ayuda del Estado a las empresas que abren por lo menos el 4% de sus puestos a mujeres y estimulando la creación de empleos dando entrada a trabajadores de los dos sexos.

      • Garantizar que la política laboral del sector público no efectúe ninguna discriminación por razones de sexo. Exigir que el Estado no contrate nunca a suministradores que no tengan una política de equiparación entre hombres y mujeres.

      • Puede también pensarse en una reestructuración de los sectores en dificultad que emplean una mano de obra mayormente femenina (textil, por ejemplo)

      • En cualquier caso los hechos demuestran que las mujeres trabajan en general a un nivel relativo de cualificación profesional bajo. De ahí la importancia estratégica de una política de formación profesional adecuada.

      Causas de bajas laborales

      La causa de mayor peso que hace que la mujer se retire del mundo laboral es simple: el embarazo. A ninguna empresa le es rentable proporcionar cuatro meses de baja por maternidad, así como otros permisos durante el embarazo.

      Esto hace que cada vez haya menos mujeres que trabajen y que al mismo tiempo se encarguen de “crear una familia”, lo que hace disminuir notablemente las tasa de natalidad, dato tan preocupante hoy día. Causado, aparte de por esta razón, por la dificultad de la madre para llevar a cabo una correcta educación para sus hijos, debido a la mala repartición del tiempo de trabajo, cuya importancia es lo suficientemente clara como para motivar ensayos en el mundo entero.

      Actualmente se puede distinguir entre:

    • Horario parcial o media jornada

    • Horario normal o prolongado

    • Horario flexible o a la carta

    • Entre las causas que han influido desfavorablemente en la utilización de la capacidad productiva de la mujer puede citarse ente otras el horario parcial. Afortunadamente está poco extendido en España. Expone a la interesada a ser la primera víctima en caso de despido. Si las mujeres quieren obtener una igualdad de oportunidades en materia de formación profesional, es decir, acceder a lo que se ha llamado a veces “la ciudadanía económica de la mujer” tiene que renunciar de una vez por todas a una forma de trabajo que favorece el mantenimiento de la discriminación entre trabajadores masculinos y femeninos.

    • Este tipo de horario elimina parte de los defectos estructurales que conllevan los horarios parciales, pero suponen, en cambio, una dificultad a veces insalvable para la mujer que intenta superar sus dos papeles de madre y trabajadora debido a la dicotomía grave existente entre horarios escolares, el de las tiendas y el del sector productivo.

    • Se están introduciendo con gran éxito en Alemania y América del Norte y con gran aceptación tanto desde el punto de vista empresarial como de las mujeres, en cuanto a éstas les permite:

        • No ir con la obsesión de llegar tarde

        • Evitar las horas punta

        • Adaptar sus tareas domésticas (dejar al niño en la escuela, ver al profesor, al médico, hacer las compras, etc...)

      En conclusión y aunque es difícil establecer una regla general se puede decir que el horario flexible ha redundado en ventajas para ambas partes y que complementándolo con una adecuada legislación en cuanto a las vacaciones y días libres ofrecerían una solución positiva para las mujeres.

      Cuando la mujer gana más que el varón

      La psicóloga Clara Coria ha escrito en su libro sobre las relaciones de la pareja y el dinero, sobre el tema del “dinero chico”, el cotidiano, y el “dinero grande”, el de las inversiones, siendo el primero ámbito de la mujer y el segundo del varón, dentro del esquema en el que el varón es quien “gana el pan fuera de casa”.

      Pero los tiempos han cambiado. ¿Cómo es la relación de las parejas con el dinero cuando la mujer es la que aporta al hogar el sueldo mayor?. No proponemos que la mujer tome el rol del varón, como una venganza histórica de reivindicación femenina, algo así como si yo gano más entonces haré lo que el varón hizo toda la vida y manejaré el “dinero grande”. Eso sería adoptar un viejo rol masculino para resolver un tema nuevo.

      Pero no deberá mantener el esquema tradicional: el dinero manejado por el varón, si es ella la que hace el mayor aporte. Deberá manejarse en conjunto, cuidando la conveniencia de toda la familia.

      Una periodista comenta los mitos en torno de las mujeres. Uno de los mitos planteados es el trabajo de la mujer representa el segundo sueldo de la casa. Según esta publicación, en 1994 el 55.9% de las mujeres entre 35 y 44 años trabaja y, si bien no hay estadísticas, pareciera que de este grupo no necesariamente no todas ganan menos que otro integrante de la familia.

      Muchos varones asumen con todas las letras sus roles de esposos de mujeres que ganan dinero, muchas veces más que ellos. Pero el varón no sólo puede vivir la situación de la mujer que gana más que él, también pueden ser pares; incluimos aquí un testimonio de un varón casado con una ejecutiva.

      Juan José tiene 50 años, está casado con una mujer que en este caso no gana más que él sino que es un par, los dos son ejecutivos y tienen ingresos similares.

      “Mi primera reacción es que estoy encantado, no tengo ningún prejuicio con el tema, siento que los roles están compartidos, hacemos esfuerzos similares y por lo tanto tenemos ingresos similares. Me parece muy importante que un par mío esté enamorado de mí”.

      “Me siento superior a mis pares varones que tienen un matrimonio tradicional. Quizás a otros los pueda atemorizar, a mí no. Me siento orgulloso de que una mujer importante esté conmigo".

      “Entre los dos decidimos todo lo relevante, y en cuanto al día a día, también lo tenemos dividido, ella paga el salario de la ayuda hogareña y yo pago las expensas.”

      Centrándonos en casos más frecuentes y más “terrenales”, como somos las mujeres que trabajamos a la par del varón, la tendencia de las parejas integradas por esta nueva clase de mujeres, las que se sienten pares de sus esposos, es que ellas participan activamente en las decisiones de la “planta grande” y saben dónde y cómo se invierten los ahorros.

      Si ellas participan en ganarlos, deben participar en la decisión de cómo invertirlos y desde ya, de cómo gastarlos.

      Orientaciones de sueldos femeninos

      Al nivel de la tabla de salarios de la pareja, existe una clara diferencia entre los hombres y las mujeres. En cuanto al uso que se hace de ellos, una parte del salario de la mujer se la traga la fuerza del trabajo de la criada, mientras que la otra parte se diluye en la compra de objetos de consumo (alimentación, ropa...).

      En cambio, el salario del marido se dirige hacia la propiedad privada y la tecnología que, aun siendo utilizados por los dos, son atribuidos a los hombres.

      Tanto el trabajo doméstico como el trabajo asalariado dan entidad a la familia, permitiéndole subsistir. Las mujeres lo asumen, pero el producto de este trabajo, la consideración social, la dirección de la familia, le pertenecen al jefe, al marido, lo que indica hasta que punto el sistema de valores y el proyecto de familia son masculinos.

      Seguir negando la racionalidad de las mujeres, que puede deducirse con respecto o por oposición a la racionalidad dominante, por ser la oficial de los hombres, es en realidad institucionalizar para siempre la redistribución sexual de las funciones domésticas, que, como ya hemos visto, dan lo que sigue:

      • A las mujeres les corresponden, a pesar del esfuerzo de integración en la racionalidad económica de los hombres, las funciones de conservación, cuidados y servicios a los demás.

      • Las funciones de ordenación y conservación del espacio doméstico.

      • Las funciones de educación de los hijos.

      • La responsabilidad moral permanente de todo lo doméstico, a pesar de contar con ayuda (criada, pariente...), que no es más que una solución de descarga.

      Dicho de otra manera, el acceso de las mujeres a la esfera económica no resuelve ni el problema del reconocimiento del trabajo invisible, ni el problema del reparto igualatorio de las tareas, responsabilidades y poderes.

      Sexismo

      Prejuicio basado en el sexo, es decir, conjunto de actitudes y comportamientos que niegan los derechos a la libertad y a la igualdad de las personas de un determinado sexo.

      el sexismo se aplica al comportamiento de los hombres hacia las mujeres.

      El sexismo es un conjunto de ideas, símbolos y hábitos arraigados en el intercambio social.

      Los cambios en el modo de vida tienden a asimilar a la mujer con el papel que antes era propio del hombre en el ámbito de su trabajo, política y aficiones. La maternidad es cada vez menos frecuente y se limita a una etapa más corta y tardía de la vida de la mujer.

      El sexismo se esconde, de forma directa o indirecta, detrás de la desigualdad en las expectativas o condiciones de salario. La distribución laboral en la mayor parte de los países, la composición por sexos de los Parlamentos y organismos electivos, la expansión de la calificación educacional y el mayor salario medio de los hombres en relación con el de las mujeres, son testigos de una historia de patriarcado que es la historia particular del sexismo en la especie humana.

      Feminismo

      Es el movimiento a favor de la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres.

      En los siglos XIX y XX, el movimiento se centró en conseguir el derecho al voto de la mujer. El movimiento feminista moderno, tiene como textos clave numerosas obras.

      El feminismo niega la 'inevitabilidad' de la superioridad masculina tanto en el ámbito profesional como en el personal, afirmando que esta dominación masculina sobre la mujer surge no de una superioridad física o intelectual, sino de una amplia gama de estereotipos relativos al sexo.

      Hasta finales del siglo XIX y bien entrado el XX no se incluyó el derecho al voto en las Constituciones de los países. En España se concedió en 1932, en la II República. Hoy todavía existen países como Kuwait, Jordania y Arabia Saudita donde la mujer no tiene derecho a votar.

      Avances del siglo XX

      El descenso de los índices de mortalidad infantil, la mayor esperanza de vida y los anticonceptivos liberaron en gran parte a la mujer de las responsabilidades relativas al cuidado de los hijos.

      El movimiento feminista cuestionaba las instituciones sociales y los valores morales apoyándose en determinados estudios científicos que sugerían que la mayor parte de las diferencias entre el hombre y la mujer no eran biológicas sino culturales.

      Los objetivos del movimiento feminista incluían igualdad de salario a trabajo igual, ayuda estatal para el cuidado de los niños, reconocimiento de los derechos de las lesbianas, legalización del aborto y un análisis profundo de los problemas de la violación, los malos tratos y la discriminación de las mujeres mayores y de minorías.

      El movimiento feminista ha conseguido grandes logros. En la mayoría de los países la mujer puede votar y ocupar cargos públicos. La llegada de la industrialización en los países no occidentales ha destruido algunas medidas económicas tradicionales favorables a la mujer, ofreciendo como único empleo el trabajo mal pagado en fábricas. Los movimientos feministas en los países en vías de desarrollo han intentado mejorar el estatus social de la mujer a través de campañas contra los códigos legales y sociales discriminatorios como el purdah (aislamiento de mujeres).

      Tercer Mundo

      Nombre genérico que se utiliza para definir al conjunto de los países en vías de desarrollo. El Tercer Mundo lo componían los países menos desarrollados en materia económica y tecnológica ideada por el escritor marxista originario de La Martinica, Frantz Fanon, la expresión no siempre fue aceptada por los países involucrados. El Tercer Mundo sigue siendo un termino útil para referirse a un conjunto de países difíciles de clasificar de otra forma. También se les ha llamado Países No Alineados y en la Asamblea General de Naciones Unidas constituyen un grupo organizado, con una política y un voto determinado por consenso entre sus componentes.

      Los países del Tercer Mundo están habitados por las dos terceras partes de la población mundial. Otros, cuyas economías se consideran intrínsecamente incapacitadas para el desarrollo, se denominan a veces Cuarto Mundo.

      La inestabilidad política precaria es muy frecuente en el Tercer Mundo. El Tercer Mundo es poco homogéneo, y se encuentra dividido por motivos de raza, cultura y disensiones territoriales y geopolíticas, así como por intereses opuestos. Suelen ver la política internacional como una lucha entre países ricos y pobres. Dentro del Tercer Mundo se defiende con fuerza el llamado Nuevo Orden Económico, que mediante una combinación de ayudas y tratados de comercio debería transferir riqueza desde los países desarrollados a los que están en desarrollo. Sin embargo, las modernas economías del desarrollo han demostrado la eficacia con que la inversión privada y las reformas para implantar un mercado libre han ayudado a algunos países del Tercer Mundo, sin embargo, ha empeorado el nivel de vida en otros. Esta disparidad económica y la desaparición de los antiguos bloques, esta empezando a romper la antigua estructura de alianzas y actitudes en el Tercer Mundo, pero sin mejorar la causa de los países más pobres. El Nuevo Orden Económico ahora parece imposible y solo las reformas políticas e institucionales aportan esperanza.

      Desde el punto de vista económico, el Tercer Mundo se caracteriza por su dependencia económica, financiera y tecnológica de los países desarrollados y la extraversión de su actividad productiva Un reducido numero de países, principalmente del sudeste asiático, ha logrado crear una base productiva y un cierto desarrollo industrial.

      La situación femenina en los países del Tercer Mundo

      Las sombras que se extienden sobre la situación de la mujer en Occidente no son comparables en nada a las que cubren a millones de mujeres del Tercer Mundo.

      Las mujeres sufren vivamente, bien sea porque han entrevisto la libertad, pero perciben su difícil acceso, bien porque ante el derrumbamiento de antiguos valores, intuyen la génesis incierta de nuevas estructuras.

      La emancipación política de las mujeres ha sido conquistada casi en todas partes.

      El Islam

      En el Islam, los problemas planteados sobre la situación de la mujer se han degradado a lo largo de los siglos. Mahoma no había impuesto el velo sino a sus trece esposas como una distinción honorífica; las mujeres de la alta sociedad habian imitado a las esposas del profeta; habia prohibido matar a las niñas al nacer, habia reglamentado el matrimonio habia reducido la poligamia y dado a la mujer los derechos de herencia.

      Otro velo distinto vino a introducirse o a subrayar la segregación de los sexos: el famoso pudra o cortina tendida en el interior de las casas para separar el lugar de las mujeres del de los hombres.

      Hoy, el Islam se transforma. Soluciones autoritarias han impuesto aquí y allá la emancipación de la mujer.

      En los países de viejas civilizaciones semicristianas, como Líbano o Siria, la mujer musulmana se beneficia con una occidentalizacion de las costumbres: en Siria accede a numerosos empleos. No ocurre lo mismo en Argelia, donde la situación evoluciona mas lentamente, y algunas veces retrocede. La igualdad de hombres y mujeres fue proclamada por la Constitución; pero no pasa a los hechos sino poco a poco. La presión de las tradiciones pesa gravemente, tanto como una voluntad de re-islamizacion.

      Su deseo de emancipación choca con el tradicional dominio de un padre o un hermano; su integración económica esta frenada por el paro masculino. Las esperanzas del porvenir reposan sobre la transformación de la mentalidad masculina en las nuevas generaciones.

      África Negra

      Aquí, la situación de la mujer es diferente. La mujer esta integrada en la vida social, religiosa y económica. A veces puede intervenir en la vida política. Las mujeres son jefes de tribu.

      No hay segregación de sexos, pero hay un reparto preciso de las tareas masculinas y femeninas. En el terreno familiar, la mujer tiene vía libre en la educación de los hijos, aun sobre los chicos hasta la edad de la pubertad y de los ritos de iniciación.

      La veneración de la Madre-Tierra no es desconocida por las religiones animistas africanas.

      El trabajo de la mujer le proporciona ganancias propias. El comercio, a veces esta casi por completo en manos de mujeres.

      Las estructuras sociales son esencialmente comunitarias. La mujer, aun después de casada permanece muy ligada a su familia de origen.

      La mujer puede permanecer, después de su casamiento en su propia familia; el marido no esta integrado en el clan de su mujer; recibe un estatuto de extranjero. Los hijos pertenecen, en uno u otro caso al clan de la madre y la autoridad pertenece, no al padre, sino al tío materno.

      La mujer todavía es frecuentemente objeto de tabúes o de servidumbres; practica de la escisión de las muchachas; algunas veces, llevar un signo exterior, un afeite especial en la cara, para notificar el tiempo de sus indisposiciones, prohibición hecha al marido de frecuentar a su mujer durante el largo periodo en que alimenta a su hijo, etc.

      Entre los delicados problemas que plantea la evolución de las estructuras tradicionales, esta el de la dote. La joven edad matrimonial representa un importante valor económico. Hoy, la joven siente una gran humillación con esas transacciones comerciales, que hacen de ella un objeto. Pero para fijar el valor de esa suma es muy difícil llegar a un acuerdo. Pero este azote africano, cual es el problema de la dote, es también la causa de numerosas uniones no regularizadas, porque el joven no puede reunir la suma pedida.

      Otros cambios atañen a la situación de la mujer. En la vida urbana modernizada aparecen algunos males que la afectan; aparece un desajuste entre la cultura de los hombres y la de las mujeres, que no existía en medios rurales. La mujer ya no esta sostenida por vía comunitaria; la muchacha desarraigada le falta puntos de referencia morales. En fin, en las grandes aglomeraciones se perfila la casi inevitable desgracia: la prostitución.

      No se desprecia el trabajo femenino; los hombres admiten fácilmente que las mujeres ejerzan responsabilidades; la prueba es que ninguna modificación emprendida ha resultado bien hasta ahora si no se aplica al mismo tiempo al medio masculino y al femenino. Según la sabiduría hindú: “El que no tiene en cuenta los valores del pasado esta condenado a volverlo a vivir”.

      Argelia

      Situación geográfica:

      País situado en el Noroeste de África, limita al Este con Túnez y Libia, al Sur con Mauritania, Nigeria y Malí, al Oeste con el Sáhara Occidental y Marruecos y al Norte con el mar Mediterráneo.

      Superficie: 2.382.673 km2

      Población: (1 982): 20.000.000; mujeres 50 %.

      Capital: Argel

      Demografía:

      Idiomas: árabe (oficial), berebere (indígena), francés.

      Razas o grupos étnicos: árabes 75 %, beréberes 25 %.

      Religiones: islámica (sunita), católica romana, judía, otras.

      Educación (% de escolarización, 1982): edad de 6 a 11 años, niñas 66 %, niños 82 %; edad de 12 a 17 años, chicas 35 %, chicos 64 %; educación superior: no se dispone de datos.

      Alfabetización (1977): mujeres, 14%; hombres, 42%.

      Índice de natalidad (por cada 1.000 habitantes, 1975-1980): 46.

      Índice de mortalidad (por cada 1.000 habitantes, 1975-1980): 13.

      Mortalidad infantil (por cada 1.000 nacidos vivos, 1975- 1980): mujeres 134, hombres

      Expectativa de vida (1975-1980): mujeres 57 años, hombres 55 años.

      Gobierno:

      El Frente de Liberación Nacional (FLN) es la junta militar que gobierna y el único partido legal, presidido por Benjedid Chadli desde 1979. Los principales cuerpos legislativos son el Departamento Político y el Comité Central del FLN y los 261 miembros de la Asamblea Nacional del Pueblo.

      Sufragio femenino: Las mujeres musulmanas en 1962 (año de la independencia); las mujeres con status civil francés desde 1946.

      Igualdad de derechos: estipulada en la Constitución de 1962.

      Mujeres en el Gobierno: Zhor Ounissi, secretaria de Estado para los Asuntos Sociales en 1982, fue la primera mujer que estuvo en el Gobierno desde la independencia.

      Economía:

      Moneda: dinar argelino (Mayo 1983: 4,56 = 1$ EE.UU..

      Producto nacional bruto (1980): 36.4 mil millones. $.

      Renta per capita (1980): 1.920 $.

      Relación del salarlo femenino respecto del masculino: No se dispone de datos.

      Política de igualdad de salarlos: Ninguna. En 1966, cuando el entonces presidente Boumédienne declaró: "Las mujeres no deben ser tratadas de modo igualitario con los hombres en cuanto a las oportunidades de empleo", las mujeres protestaron, pero la actitud general en la actualidad refleja todavía este punto de vista. A pesar de que algunos empleos han sido ganados para las mujeres, que se concentran en los trabajos de "especialización femenina", tienen los salarios más bajos.

      Producción (agricultura / industria): trigo, cebada, vino, aceitunas; petróleo, fertilizantes, hierro, acero, textiles.

      Porcentaje de mujeres en la fuerza de trabajo (1980): 7 %; en la agricultura no se dispone de estadísticas generales (29 % de las mujeres trabajadoras están empleadas en la agricultura, 1975); en la industria 29 %; en las Fuerzas Armadas no se dispone de estadísticas; las mujeres han llegado a obtener hasta el rango de capitán pero no grados

      más altos.

      Índices ocupacionales de mujeres (empleadas) (1981): médicos 25 %; el 73 % de todas las mujeres empleadas trabaja en el sector servicios.

      Desempleo: No se dispone de datos.

      Ginegrafía:

      Matrimonio:

      Política: La edad mínima para contraer matrimonio es de 15 años para las mujeres y de 18 para los hombres. Los esposos tienen derecho a heredar recíprocamente, siguiendo una moderada interpretación de la ley islámica. De acuerdo con el Código de Familia, los matrimonios por la fuerza y los matrimonios de niños están prohibidos.

      Práctica: Edad de la mujer para el matrimonio (1970- 1978): 16. Mujeres entre 15 y 49 años con pareja (1 970-1978): 74 %; los matrimonios de niños todavía se realizan en las áreas rurales; poliginia 2 % (se practica generalmente en el sur del Sahara.) Todavía se da mucha importancia a la virginidad de la mujer en el matrimonio; en 1978, a las mujeres de las zonas rurales y en algunas ciudades les fue solicitado un certificado de virginidad antes que se les autorizara a casarse.

      Divorcio:

      Política: Legal. Aunque los hombres aún pueden divorciarse verbalmente (talaq), las reformas han otorgado a las mujeres derechos en el divorcio judicial y están autorizadas a solicitar el divorcio sin pruebas específicas, pero la mujer que se divorcia pierde la dote y los derechos de propiedad y / o de indemnización.

      Práctica: No se dispone de estadísticas. Normalmente el divorcio significa para la mujer pérdida de status social y económico y también la posibilidad de que le sea retirada la custodia de los hijos si se vuelve a casar.

      Familia:

      Política: En el caso de las mujeres empleadas, la Seguridad Social cubre los derechos por maternidad: 12 semanas de licencia por maternidad pagada y un año sin goce de sueldo después del nacimiento del niño, una hora al día para la atención del pequeño y cambio del lugar de trabajo para facilitar el embarazo en caso que sea posible. Un objetivo primordial de la Secretaría de Estado para Asuntos Sociales es la creación de centros que se hagan cargo del cuidado de los niños en las áreas industriales con alta concentración de mujeres trabajadoras.

      Práctica: El cuidado de los niños continúa siendo una necesidad a resolver. Normalmente, las mujeres que trabajan dejan sus hijos al cuidado de algún miembro de su familia. Las asignaciones por maternidad son pequeñas.

      Bienestar social:

      Política: La Seguridad Social garantiza a los trabajadores las pensiones y los beneficios por maternidad (ver Familia), no se dispone de más datos.

      Práctica: No se dispone de datos.

      Control de natalidad:

      Política: Legal; el Gobierno apoya la planificación familiar, incluyendo el desarrollo de una política nacional unificada de control de natalidad basada en el concepto de "proteger la vida y la salud de la madre y el hijo así como el equilibrio mental y social de la familia".

      Práctica: No se dispone de estadísticas. Los informes dicen que la distribución de métodos anticonceptivos se circunscribe a áreas urbanas y son utilizados por un porcentaje pequeño de la población, fundamentalmente por mujeres instruidas.

      Aborto:

      Política: Legal en caso de que exista peligro para la vida y salud de la mujer. Práctica: No se dispone de estadísticas, pero los abortos legales son muy comunes.

      Filiación:

      Política: No se dispone de datos.

      Práctica: No se dispone de datos.

      Homosexualidad:

      Política: No se dispone de datos.

      Práctica: No se dispone de estadísticas, pero existen rumores de que mujeres lesbianas fueron castigadas con pena de muerte. En algunas comunidades rurales, los hombres y las mujeres aún viven en zonas separadas, haciendo que la homosexualidad masculina sea más visible en la esfera pública.

      Incesto:

      Política: No se dispone de datos.

      Práctica: No se dispone de estadísticas. Los casamientos intra familiares son una costumbre común; informes dispersos indican que existen "uniones consensuales" entre hermanos.

      Hostigamiento sexual:

      Política: No se dispone de datos.

      Práctica: No se dispone de datos.

      Violación:

      Política: No se dispone de datos.

      Práctica: No se dispone de estadísticas, pero de acuerdo con la información obtenida, se trata de un hecho común. Las Fuerzas Armadas francesas cometieron violaciones deliberadas de mujeres argelinas durante la guerra de la Independencia, "para deshonrar a los hombres argelinos".

      Maltrato:

      Política: Una mujer puede llevar a un marido golpeador ante la justicia, pero perderá su dote si le conceden el divorcio.

      Práctica: No se disponen de estadísticas. Pero las actitudes sociales consideran que golpear a las esposas es una práctica habitual, como lo demuestra la intervención de un legislador, durante el debate realizado en enero de 1982 sobre el Código de Familia, quien describió las dimensiones del bastón con el que la esposa debía ser golpeada diariamente.

      Prostitución:

      Política: No se dispone de datos.

      Práctica: No se dispone de estadísticas. La prostitución es una industria próspera en los grandes centros urbanos, Argelia es una escala importante en el tráfico internacional de esclavos sexuales, mujeres y niños. A la "cortesana" se la encuentra aún hoy en algunas ciudades de los oasis saharianos; la prostitución infantil es un problema muy grave.

      Usos tradicionales y culturales:

      Política: No se dispone de datos.

      Práctica: Debido a la presión del valor otorgado a la virginidad, se sabe que algunas mujeres se han hecho reconstruir el himen quirúrgicamente, una práctica por cierto bastante común en toda la región.

      Testimonio

      La batalla día a día de Fatma Oussedik

      ¿Cómo comprender el surgimiento de un movimiento por la igualdad de derechos, un movimiento cuyas principales activistas pertenecían a esa categoría de población que es considerada como "privilegiada", un grupo que disfruta de las condiciones materiales que lo aproximan (al menos mínimamente) a la pequeña burguesía de las ciudades europeas?

      Esta pregunta pone en evidencia por lo menos dos problemas subyacentes: la dudosa importancia que tienen las condiciones materiales para modificar la condición femenina en una sociedad dominada patriarcalmente, y la marginación de las mujeres (incluso las mujeres de la burguesía y de la pequeña burguesía) del ejercicio del poder.

      Durante mucho tiempo, un pequeño sector de mujeres con preparación que trabajaban en los servicios públicos argelinos asumieron su situación privilegiada porque tenían un trabajo cualificado remunerado (En 1977, solamente 138.000 mujeres pertenecían a la fuerza de trabajo; 73 % en el sector servicios a pesar del hecho de que un 46 % de mujeres trabajadoras tenían diplomas en relación con el 15 % de los hombres trabajadores.

      Si ha llegado la hora de exigir como mujeres igualdad de derechos, es precisamente con referencia a este "privilegio" y a este "progreso", que se revelan ser simultáneamente instrumentos de opresión y de resistencia.

      El Estado invierte muy poco en servicios sociales o en centros para la atención de los niños. Los planes de estudio de las escuelas son incompatibles con la vida laboral. El transporte público no es funcional. El resultado es que se nos hace sentir como madres monstruosas que abandonan a sus hijos en las calles, o con las abuelas, con un vecino, o con la niñera. No somos valoradas como trabajadoras (siendo privilegiadas), tampoco somos valoradas como madres.

      Una mujer soltera nos dice: "debo llegar a casa de mis padres con una sonrisa, con una expresión calmada y relajada en el rostro. Mi hermano puede decir que está cansado, pero yo no. Porque se supone que soy tan afortunada que se me "permite" salir para ir a mi trabajo. Sin embargo, en mis días libres si quiero salir para ir a visitar a una amiga, me dicen: "ya sales durante toda la semana.

      La única respuesta verdadera a todas estas acusaciones es la de restituir el deseo de todos los seres humanos por un mundo en paz y por la felicidad. Es verdad también que en todas partes del mundo los hombres y las mujeres deben luchar por una mayor justicia social. Además, un examen de cuán dolorosa es la vida cotidiana constituye un argumento lo suficientemente fuerte para convencer a cualquiera de la imposibilidad de vivir en silencio.

      China

      Demografía:

      Idiomas: chino moderno (oficial), cantón, shangai, fukien y los dialectos hakka, tibetano, vigus (turco).

      Razas o grupos étnicos: chinos 93,3%, 55 minorias nacionales (incluidos manchúes, mongoles, coreanos, grupos de origen turco) 6,7%.

      Religiones: Confuncionista, taoista, budista (tradicional), islámica 5%, católica romana 0,2%, prtestante.

      Educación: Edad de 6 a 11 años, 93 % de nivel nacional de educación (1982), escuela primaria 35,7 % escuela media 17,8 %, escuela media superior 6,6 %, universidad 0,6 %.

      Ginegrafía:

      Matrimonio

      Política: la constitución prohíben la violación de la libertad de matrimonio. la intervención por la fuerza se castiga solamente si existe denuncia y tiene pena de cárcel de hasta dos años. El matrimonio mercenario (la venta de esposas) y la demanda de dinero o regalos esta prohibido.

      Práctica: Tradicinalmente, los matrimonios eran acordados entre los padres con la ayuda de algún intermediario. Con frecuencia las mujeres eran prometidas como esposas de niñas y enviadas a vivir con su futura familia. También las niñas eran vendidas como concubinas. No tenían ningún status en la familia excepto a través de sus hijos varones.Las viudas no podían volver a casarse y las mujeres que habían sido prometidas o casadas cuando niñas, eran consideradas viudas si sus esposos morían antes de que ellas alcanzaran la madurez para procrear. por tradición las viudas debían entrar en un convento budista, servir a su familia política o suicidarse.Es legal que un marido asesine a su mujer adúltera.

      Aborto

      Política: es gratuito y legal

      Práctica: abotos (por cada 1000 mujeres de edades entre 15 y 44 años), 25 abortos (por cada 1000 embarazos), 250 debido a la política de un hijo por familia.

      Homosexualidad

      Política: Considera la homosexualidad como un producto de la decadente moralidad burguesa y no existe en china.

      Violación

      Política: ilegal. La violación "mediante amenazas o por la fuerza" se castiga con penas.

      Usos tradicionales y culturales

      Política: durante el reinado de Shunzui, un edicto de la corte declaró ilegal el hecho de que una mujer se cortara un trozo de carne para alimentar a sus padres; se creía que un pedazo de carne de una hija podía curar la enfermedad de los padres. El vendaje de los pies, una práctica tradicional que se remonta a la época de la dinastía shung, obligaba a vendar los pies de las niñas (a partir de los 5 y 7 años) hasta que el arco se quebraba por la presión y los dedos quedaban doblados. Poco a poco esta práctica se extendió a las clases bajas, hasta que todas las mujeres, excepto las más pobres, quedaron casi mutiladas por esta costumbre. El pie ideal era el que podía caber en la mano del hombre. El origen de esta costumbre es supuestamente erótico, pero en verdad ningún hombre vió el pie desnudo, pues estaba siempre vendado, con aceites y perfumes para encubrir el olor a carne tumefacta. A pesar de la tortura que esto significaba, las madres vendaban el pie de su hija porque una mujer con los pies desnudos nunca encontraría marido.

      Femistoria

      La tradición de las mujeres guerreras es también muy antigua. Mulan, la mas famosa, sirvió como general en lugar de su padre en la dinastía tang; dirigió un ejercito durante doce años y fue condecorada por el emperador sin que nunca se descubriera su sexo. Durante la dinastía sung, yo fei luchó para impedir que los tártaros invadieran china. chin lyanguy dirigió las tropas en apoyo de la dinastía ming. Aún hoy se narran leyendas de las heróicas mujeres-guerreras, expertas en esgrima y acrobacia y líderes de los más pobres en ocasiones.

      India

      Demografía:

      Idiomas: Hindi (Oficial), inglés (oficial asociado); existen 15 lenguas asociadas por la constitución: asames, bengalí, gujaratí, hindi, kannada, kashimiri, mayalaman, marathi, oriya, punjaby, sanscrito, sindi, tamil, telegu, urdu. Se hablan más de ciento veintidós lenguas.

      Razas o grupos étnicos: indo-ario 72 %, dravidiano 25 %, mongoles 3%. las tribus arias invadieron la civilización drávida en el año 1500 a.c. e instituyeron una jerarquía racial/religiosa asentada y protegida por el sistema de castas hindú.

      Religiones: Hindú 83 %, islámica 11 %, Cristiana 3%, sikh 2%, budista.

      Educación: edad de 6 a 11 años: niñas 49 %, niños 73 %, edad de 11 a 14 años: chicas 28 %, chicos 52 %, edad de 12 a 17 años; niñas 19 %, niños 36 %, educación superior, 246 mujeres por casa 1000 hombres obtuvieron títulos en educación superior.

      Ginegrafía

      Matrimonio:

      Política: La ley especial de matrimonio estableció la monogamia para los matrimonios cristianos.

      La mujer berebere

      Las mujeres de Afganistán

      El regreso a la edad de piedra, un hecho de hoy día

      Esto pasa, hoy, en Afganistán, las mujeres viven encerradas, no pueden trabajar fuera de sus casas y no tienen derecho a la educación.

      A fines de septiembre, el partido fundamentalista talibán tomó Kabul y desató una dura represión islámica. Las mujeres perdieron sus derechos, deben seguir la sharia (leyes del Corán), quedarse encerradas, no trabajar, ni hablar con los hombres. Todo el mundo debe rezar cinco veces al día o ser apaleado por la recién creada policía religiosa musulmana.

      En Afganistán, las mujeres tienen prohibido trabajar, salir solas, manejar y estar con hombres que no sean parientes. Si caminan por las calles, deben estar cubiertas de pies a cabeza. para que ninguna parte de su cuerpo tiente a los varones. Si toman una micro, deben sentarse por separado de los hombres. Cualquier infracción será duramente penada por la flamante policía religiosa. ¿Locura, machismo exacerbado? La explicación es simple: en Afganistán acaba de tomar el poder una facción fundamentalista extremista, lista para retrasar el reloj a los siglos profundos del Islam.

      A fines de septiembre, la facción armada fundamentalista Talibán tomó el poder en este antiguo reino de Asia. Era un paso más en la larga guerra civil afgana, agravada por la invasión soviética en 1979. Pero este paso fue muy distinto ya que los invasores fueron seminaristas y estudiosos religiosos y fanáticos musulmanes.

      En los últimos veinte años, este país pobrísimo y aislado, vivió en guerra. Las tribus peleaban entre sí y con el gobierno central apoyado por los rusos y dueño apenas de las ciudades. Pero en las interminables montañas, los señores feudales eran reyes, enviando ejércitos bien equipados a combatir al gobierno nacional. Hace dos años, dos de esos jefes de la guerra tomaron la capital y la demolieron luchando entre sí. De los más profundo del país en ruinas -Afganistán es el país de las viudas, de los lisiados y los edificios quemados y derruidos- surgió el primer movimiento que no tenía un señor feudal ni una identidad étnica, los talibán.

      Malos guerreros, pero buenos organizadores, estos estudiantes religiosos comenzaron su carrera al poder desde el exilio, en Pakistán. En apenas dos años, llegaron a Kabul, controlando cuatro quintas partes del país e imponiendo la ley islámica más rígida en todas las áreas que gobiernan. Llegados a la capital, se encontraron con lo que más odio: mujeres modernas. Y allí comenzaron los problemas.

      Las mujeres del Islam viven en un mundo extraño que las hace reinas del hogar, pero las encierra entre cuatro paredes, sin educación, independencia o voz propia. Según la Sharia, la ley de Mahoma registrada en el Corán, la mujer no es en absoluto igual hombre. Ellas son la imagen del alma, mucho más irracionales, frágiles y "proclives a la imaginación" que los hombres, más racionales. El cuerpo de la mujer es considerado "más fluido" y una fuente de tentaciones que se evitan por el aislamiento y el control estricto. Este aislamiento es también una metáfora filosófica: la imagen del recién casado que contempla por primera vez el cuerpo de su esposa es la metáfora perfecta de la revelación de Alah.

      Medio Oriente, desde los tiempos inmemoriales, sostiene la institución de la poligamia. El profeta y fundador del Islam limitó el número de esposas aunque permitió a aquel que pudiera mantenerlas a tener la cantidad de concubinas que quisiera, aunque éstas debían ser esclavas porque una mujer libre sólo podía tomarse sino como esposa oficial. En una serie de reglas muy estrictas, explicitadas en la cuarta sura del Corán, Mahoma ordena que todas las esposas sean tratadas por igual, con corrección, que el hombre las mantenga, les dé una dote al casarse y, si se divorcia, que tenga que seguir manteniéndolas. El hombre debe reconocer a todos sus hijos como legítimos, aun lo de las esclavas concubinas y, repartir su herencia en términos iguales. Caso insólito para la época y la región, las mujeres también heredan, son dueñas de su propiedad y de su dote, y pueden acceder y, pueden acceder al divorcio, aunque deben presentar cuatro testigos de los maltratos de su marido. Cuentan las tradiciones que un árabe se cruzó con Mahoma, que tenía en sus brazos a una de sus hijas. El árabe, Imru-ul-Qais, saludó al Profeta y le preguntó "qué es esa oveja que hueles". Cuando Mahoma le contestó que era hija suya, Qais le contó despectivamente que él había tenido muchas hijas, pero las había enterrado vivas apenas nacidas "sin olerlas". Mahoma, enfurecido lo maldijo y le gritó que "es necesario que Dios te haya privado de todo sentimiento humano para no conocer los más dulces placeres que el hombre puede conocer". Entre sus reglas, el Profeta se ocupó de que prohibir matar a las hijas mujeres, bajo pena de torturas infernales. Pero el mismo sabio libro que dejó Mahoma contiene las semillas de los problemas actuales. Según el Corán, la mujer vale la mitad de un hombre: hereda la mitad y su palabra sólo se equipara a la masculina si está respaldada por el testimonio de otra mujer o de un hombre.

      Ni hablar de la autoridad en el hogar, que está firmemente en manos del marido -aunque haya cuatro mujeres en la casa- y la autoridad pública ni se discute, porque una mujer decente ni siquiera puede salir a la calle o hablar con un hombre que no sea pariente. Un ejemplo práctico sobre la diferencia de status se encuentra en el divorcio, muy difícil para la mujer, para el hombre sólo requiere decir tres veces en público "yo te repudio ", lo que en términos modernos equivale a que un hombre se divorcia con sólo desearlo. Cualquiera sea la causa de la separación, la custodia de los hijos es del hombre, que puede prohibir que su ex mujer que los vuelva a ver. Claro que la tradición y la cultura alteran y siempre alteraron estas leyes, como sucede en cualquier país del mundo. La literatura árabe guarda el recuerdo de mujeres sabias y talentosas como muzna, secretaria del califa de Córdoba, España, en la Edad Media, o como Sarga, famosa en el Islam por su poesía y erudición literaria. Y no es raro ver en varios países musulmanes mujeres profesionales, ejecutivas, y hasta políticas. Son los mismos países donde los velos son apenas una costumbre de las más ancianas y donde la mayoría de las mujeres van a cara descubierta, cubriéndose el pelo con una pañoleta de colores.

      Pero los fundamentalistas odian estas sociedades (Argelia, Marruecos, Palestina) con pasión y ponen como ejemplo a países como Arabia Saudita o los Emiratos Árabes, donde los gobiernos reprimen ferozmente a cualquiera que quiebre la interpretación más ortodoxa. Las mujeres saudíes, entre las más ricas del mundo, no pueden manejar ni ejercer profesiones que vayan más allá de la educación o la ginecología, son azotadas en plena calle si tienen un gesto fuera de lugar o muestran la menor porción del cuerpo. Es muy común que las casas tengan zonas vedadas a los visitantes, el "harem" , adonde las esposas e hijas son confinadas.

      Para atender a un amigo o conversar, las mujeres de la casa se ocultan detrás de una cortina pesada, que permita oír, pero no ver. Las iraníes estuvieron entre las más liberadas hasta que llegó la revolución del ayatolah Khomeini en 1979. Consultorios, oficinas y empresas se vaciaron de mujeres y las tiendas se llenaron de oscuros y largos chador, velos de uso obligatorio. Claro que los relojes pueden retrasarse sólo hasta un punto y los herederos de Khomeini fueron suavizando las condiciones de la mujer en su país. Hasta le permitieron servir en el ejército, con uniforme de fajina, velo y ametralladora rusa. Nunca se les prohibió trabajar o estudiar.

      Los talibán comenzaron de inmediato a aplicar su propia versión de la sharia, tan rígida como la saudí o la iraní, pero aun más simple y conservadora en las costumbres. Las escuelas de niñas fueron cerradas y se expulsó a todas las mujeres, tanto alumnas como maestras de los colegios mixtos. El Estado, que empleaba miles de mujeres, las despidió a todas, y una ley prohibió a las mujeres ganarse la vida fuera del hogar. La misma ley impuso la decapitación para los criminales, la muerte por lapidación (es decir a piedrazos) para los adúlteros y por la espada para las mujeres infieles, y la pérdida de un dedo para los idólatras y una mano para los ladrones.

      La prohibición para trabajar paralizó a las organizaciones no- gubernamentales que operaban en Kabul y empleaban a muchas mujeres. Grupos como Terre des Hommes y Care of Afganistán, que cuidaban la salud y alimentaban a los huérfanos de guerra, tuvieron que suspender sus actividades.

      Las mujeres hicieron oír su protesta: apenas en Kabul, la capital, hay más de 30.000 viudas que no tienen familia y que tienen que mantener a sus hijos con su trabajo. Los talibán, al parecer, no se inmutaron y pusieron a su ejército a arrear transeúntes a las mezquitas, a palos y culatazos. Una vez en los templos, los afganos tuvieron oportunidad de escuchar un sermón oficial que decía que "la mujer es una flor que debe permanecer en la casa, en agua para que el hombre al volver huela su perfume".

      Más de 250.000 afganos de clase media dejaron Kabul, rumbo al exilio en Pakistán, un país también musulmán pero no fundamentalista. Las medidas de los talibán fueron condenadas hasta por Irán, que las llamó "violentas, obtusas y reaccionarias", mientras que las Naciones Unidas anunciaron que no tolerarían que se discriminase a las mujeres y retiraría toda ayuda humanitaria y económica.

      El estatuto de la mujer en la pareja marroquí actual.

      El malestar entre el hombre y la mujer es una realidad monstruosa. Una realidad que se apodera de los seres y de la sociedad. Es un conflicto, el más peligroso de todos, en una sociedad en transición.

      Intentar comprender este conflicto, es también intentar comprender nuestras propias verdades.

      Una generación atrás, la unión de un hombre y una mujer se hacia maquinalmente, de una manera natural, podría decirse. El primo se casaba con la prima, generalmente hermana, y con frecuencia diez años más joven. El secreto estaba en manos de los adultos y la decisión también. Después vino la independencia del país y con ella la escolarización considerada sobre todo un medio de promoción social. Mas tarde, siguieron las separaciones, el éxodo rural y la disociación de la gran familia acentuados a ser destinados los funcionarios lejos de sus familias. Paralelamente a los antiguos valores apreciados durante mucho tiempo, surgieron otros valores sociales.

      El matrimonio, valor socio-económico y obligación religiosa a la vez, será el primero en ser alcanzado por el cambio y, como consecuencia, las partes contratantes ya no serán la madre, la abuela o la hermana mayor, sino el hombre y la mujer.

      El amor unirá, pues, el hombre a la mujer conocida con frecuencia en los bancos de la escuela, en casa de un hermano-amigo o en los paseos perfumados de un jardín publico. La fiesta de la boda es una tregua en la que participa incluso la prima rechazada. La noche de bodas sigue siendo una noche de violación, pero va acompañada de un rapto.

      Antes de dejarse violar por el hombre, la esposa ha violado la intimidad de una familia encerrada durante muchos años en su consaguinidad y enroscada en su especificidad y ha introducido en ella costumbres nuevas. Y, sobre todo, arrancara al hijo de su familia y de su mundo hermético para propulsarlo a las dos habitaciones: cocina-baño. El día olvidado cederá al paso a todo un mes de olvido, la famosa luna de miel, durante la que los dos protagonistas de la revolución social deben habituarse uno al otro. La mujer, más consciente quizás que el hombre del desequilibrio provocado por su intrusión, hará todo lo posible para no dejar que su marido se divorcie de ella, ni durante este mas ni a lo largo del año, porque eso podría prestarse a equívocos, crear dudas sobre su honor y poner en entredicho el de su familia. Además, seria como ofrecer al marido a la prima rechazada. Así que decide conservar a su marido para ella sola, lo aleja al máximo de su familia y lo protege con el fin de proteger su propia felicidad. ¡Y que empiece la vida de pareja!

      El peligro de la pareja

      La dominación de la mujer por el hombre ha sido siempre el gran problema de la humanidad. La cuenca mediterránea, el mundo árabe y africano, ha mutilado a la mujer desde siempre, con escisiones, infibulaciones, violaciones.

      Años de silencio y de dolores soportados sin protestas han hecho creer a todos, y sobre todo a ella misma, que es la enemiga numero uno de la sociedad. Fervorosa creyente, ha terminado por creer en lo bien fundado de la teoría y, cuando hasta el hombre moderno se subleve contra estas ideas arcaicas, será la primera en temblar ante la cólera de DIOS y en recordarle al hombre extraviado cual es el recto camino. Y es porque ha aprendido bien la lección. Primero con muñecas y más tarde en carne propia. Casada demasiado pronto, convertida en una mujer después de haber sido apenas una niña, no ha tenido tiempo de pensar en ella, en su educación, en su condición y ha acabado creyendo que la vida no era mas que un juego eterno que termina con la muerte. A ella le corresponde actuar y al hombre pensar.

      La pareja, hiato social.

      Actualmente la mujer se quita el velo. Es económicamente independiente. Su trabajo es reconocido; el hombre, que antiguamente podía privarla de su herencia o de su pensión de viudedad, ya no puede impedir que reciba lo que es suyo. Ya no tiene derecho de vida o muerte sobre ella. El sueldo es el ángel guardián que llega cada fin de mes para resolver los muchos problemas de ambos cónyuges. Pero el inconsciente masculino se hace mucho mas violento en sus reproches. Ayudado por las recientes mutaciones socio-económicas, se reafirma en su creencia de que el deseo de la mujer es su destrucción y que la voluntad permanente de esta ultima es invertir el orden patriarcal.

      Aun ahora persiste el matrimonio entre primos, o al menos se considera la única manera de luchar contra los índices más altos de divorcios. La que no es pariente, es la devastadora de las familias. La familia del hombre solamente esta convencida del poder de este ultimo, si humilla a su mujer ante ella. Con frecuencia es alentado en este sentido. Y de esta manera las mujeres se convierten en enemigas de su propio sexo y afianzan la misoginia y la guerra de sexos en la sociedad.

      La vida cotidiana nos demuestra que lo que esta permitido e incluso es deseable para la hija le esta prohibido a la nuera. La nuera no es jamás bien acogida, contrariamente a lo que ocurre con el yerno o con los hijastros, cuyos hijos son mimados y malcriados en su presencia o sin su presencia.

      Antiguamente los árabes decían:

      Los hijos de nuestros hijos y los hijos de nuestras hijas son hijos de hombres forasteros.

      Actualmente los padres no cesan en sus elogios a los hijos de nuestras hijas. Estos niños son la prueba de que la hija a triunfado. Ha conseguido acercar al marido a su propia familia y no a al de él.

      El matrimonio

      Es el matrimonio la forma que permite a la pareja desarrollar su vida sexual, de un modo legalmente estructurado. Toda tentativa de relaciones eróticas fuera de esta institución es condenada.

      La primera lección que impartió el Islam fue -dentro de este ámbito- inculcar la idea de la igualdad entre ambos sexos.

      Una vez suprimida la bárbara costumbre -entre muchos árabes- de sacrificar a las hijas, enterrándolas vivas, se enseña:

      “Os ha creado de una sola alma, y de esta Creo su pareja.”

      No cabe una distinción de los dos sexos, porque ambos han sido creados a partir de un solo principio. Así se establece la igualdad en el ámbito metafísico o esencial. En lo que concierne a lo existencial o, si prefiere, biológico, nos encontramos con una aleya que corrobora la anterior identificación.

      Mamad utiliza una expresión muy sugestiva, para referirse a la igualdad de los seres humanos, varones y hembras; viene a decir:

      “Cierto, las mujeres son hermanas de los hombres.”

      El termino árabe que traducimos por hermanas es saqaiq. La primera denotación de saqaiq, es la mitad exacta de una cosa, siendo la segunda hermanos de un mismo matrimonio. Ello sugiere que, además de las adecuadas relaciones que exige al ser hermano, constituyen dos equivalentes partes del fenómeno humano. Tanto, pues, unidas como separadas estas dos mitades son perfectamente iguales.

      La respuesta de los varones hacia las mujeres, depende de la idiosincrasia de cada uno de aquellos. Así parece constatarlo este “hadit”:

      “El noble trata a las mujeres con nobleza, y solo el vil las desprecia.”

      Creo para vosotros, de vuestra substancia, esposas para vuestro sosiego, y origino entre vosotros, cariño y bondad.

      Aparecen en esta aleya cuatro vínculos básicos para la interacción conyugal.

      El primero reitera la idea desarrollada antes, la igualdad entre ambos sexos. Porque las mujeres han sido creadas de la misma substancia de los hombres, o si se prefiere, de la misma especie. La expresión que utiliza la idea principal subyace a todas las interpretaciones.

      El segundo y el tercer vinculo nos llevan a la consideración de dos vocablos utilizados en la aleya: sakan y mawadda. El primero denota: sosiego, reposo, paz, tranquilidad; el ultimo: amor, cariño, deseo, anhelo. Pues bien, si tomamos ahora la palabra, ya analizada, en su sentido de mitades, tendremos una constante y mutua búsqueda de las dos partes para reanudar la unión original. En esta continua necesidad del encuentro, cada uno de los consortes aparece como, sosiego para el otro.

      El cuarto y ultimo vinculo juega un papel que viene a ser una especie de fondo para la vida matrimonial; un fondo que representa o debería representar la constante del mismo. Cabe enunciarlo de la siguiente manera, volviendo a la terminología psicológica: la gratificación o recompensa derivada de sakan, como encuentro de los cónyuges, conduciría a la bondad. Seria la expresión espiritual del amor vivenciado. Este sentimiento haría la función de lazo purificado y vivificador. Intentare explicar, que los deseos del hombre, una vez gratificados, pierden su energía anterior y cambian de dirección, por así decirlo. Incluso se ha hablado de la autonomía funcional de los deseos, la independencia de los motivos superiores respecto de los inferiores, de los cuales parecen proceder.

      La segunda parte de la aleya anterior habla de odio, y viene a decir:

      “Si las odiáis, tal vez odiéis algo en lo que DIOS pone un bien abundante.”

      Mamad, a su vez, hace hincapié en un procedimiento muy significativo para toda la convivencia humana; aconseja:

      “Si un rasgo degrada al marido en su esposa, que el otro le satisfaga.”

    • “El sustento de la mujer por parte del marido es una sadaqa.”

    • “Lo primero que se pondrá en la balanza del individuo( en el mas allá) será lo que destina a su mujer.”

    • La falta de generosidad para con la esposa es vista por mamad como el más vil de los rasgos del marido. Dice al respecto:

      “El peor de los hombres es el que restringe (los gastos) a su mujer.”

      Dentro de este capitulo de la educación matrimonial, no se ha olvidado al profeta del papel que juega la mujer en esta primaria institución social. En primer lugar, y como división de funciones, ella es la dueña y, por consiguiente, la responsable del hogar:

      “El hombre es la cabeza de la familia, y la mujer lo es de su casa.”

      El hombre es el protector de su familia y es responsable de ella; la mujer es la protectora de la casa de su marido y de sus hijos, y es responsable de ellos.

      Junto a esta delimitación activa de papeles, se estimula a la mujer un comportamiento que le valga el calificativo de “imra·a saliha”, pues se traduce por: mujer honrada, integra, bondadosa, apta, virtuosa. Los dos “hadites” siguientes aluden a una amplia gama de significados y merecen un extenso análisis que nuestras circunstancias no permiten.

      El primero viene a decir:

      “A quien DIOS le ha dado una mujer virtuosa le ha ayudado a la mitad de su religión”

      El segundo afirma:

      “La vida es un conjunto de bienes; el mejor bien de la misma es una esposa virtuosa”

      Piénsese en el papel que juega la mujer en la vida y se pondrán de manifiesto las imágenes que encierran estos “hadites”. En su función de esposa se nos revela también en primera línea. En la vida espiritual del marido representa el cincuenta por ciento de los casos de los valores que aquel conquista o pueda conquistar. Las repercusiones psicológicas y sociológicas de la esposa se hacen incalculables.

      También se halla este tipo de esposa que Mamad describe en este “hadit”:

      “Pedid a DIOS que os libre de tres hechos mortíferos: y de la esposa perniciosa que estando con ella, te arremete; y; en tu ausencia; te traiciona”

      En primer lugar, nos salen dos aleyas formuladas a modo de respuestas. La primera dice:

      “Te preguntan sobre la menstruación. Diles: “ello es perjudicial”.Apartaos de las mujeres durante la menstruación y no os acerquéis a ellas hasta el termino de la misma. Y cuando estén purificadas, cohabitad con ellas por donde DIOS os ha mandado”

      La segunda establece:

      “Vuestras mujeres son vuestra labranza; disponed de ella como queráis”

      El segundo, se halla en la expresión “apartaos de las mujeres...”. Se entendió en el sentido de no convivir con la esposa ni siquiera en la misma habitación. El profeta sin embargo, aclaró los limites de esta frase.

      “Haced todo salvo el coito”

      El tercer aspecto nos lo ofrece la segunda parte de la aleya: “cuando estén purificadas, es decir, lavadas, cohabitad con ellas por donde DIOS ha mandado”. Primero, solo es permitida la cohabitación por la vagina; segundo, los esposos son libres de adoptar la postura que quieran. Respecto de esto ultimo, dice el profeta:

      “De frente o a la inversa, siempre que sea la vagina”

      Hay un “hadit” que por si solo merece una detenida meditación. Pone de manifiesto una considerable captación de la realidad sexual femenina, al recomendar:

      “Cuando alguno de vosotros cohabite con su mujer, que le sea cumplidor. Si obtiene el orgasmo “cumple su necesidad”, antes que ella, que no le apresure, hasta que tenga el suyo”.

      La psicología de la mujer resulta muy distinta de la del hombre, no solo de una manera general, sino particularmente en el desarrollo psicosexual:

      “El amor afectivo, en el que la ternura se asocia al impulso erótico, constituye el prototipo del amor femenino, amor mucho más exclusivo que el masculino, y en cuya base existe al deseo siempre renovador de entregarse al ser amado incondicionalmente”.

      La ideología islámica se esfuerza en hacer consciente al hombre de esta cuestión:

      Ya hemos visto que entre los bienaventurados están:

      “Quienes protegen sus órganos genitales”.

      Asimismo, se reitera en otro lugar:

      “Quienes protegen sus genitales, varones y hembras”

      Añadamos aquí una recomendación de tipo preventivo, consistente en:

      “Di a los creyentes que eviten la mirada (a las mujeres ajenas) y protejan sus genitales”... “Di a las creyentes que eviten la mirada (a los hombres extraños) y protejan sus genitales, y no muestren sus adornos, salvo lo que se haya a la vista”.

      La poligamia como consideración al otro: vertiente individual.

      El profeta obligo a mas de un individuo a reducir el numero de sus esposas a cuatro. Esto significa la existencia de un numero mayor al fijado por el Islam en la Arabia preislamica.

      Segundo, el mismo numero establecido como limite, cuatro, esta condicionado por una serie de factores diversos. De entre estos nos interesa uno que, por si solo, casi justicia la anulación o reestructuración de la poligamia: la equidad. Dice el libro:

      “Si teméis no ser justos (con ellas), casaos con una”.

      Tercero, esta actitud justa hacia las esposas, que en esta aleya aun cabe como posibilidad, esta explícitamente negada en otro lugar:

      “No podréis ser con ellas, aunque lo procuréis”.

      Es una solución a favor del individuo, hombre y mujer, por las tres siguientes razones:

      Primera, en casos de falta de descendencia, de esterilidad, parece preferible casarse de nuevo, conservando la primera esposa, al abandono de esta. ¿Qué sucede cuando es el marido quien sufre la esterilidad? En este aso, la esposa puede recurrir al divorcio y realizar su maternidad con otro.

      Segunda, en casos de una potencia sexual superior o incontrolable, nos hallamos una vez mas ante dos alternativas mencionadas, aunque de otra índole; en esta probable circunstancia resulta: o poligamia o satisfacción ilegitima. El Islam, como es sabido, ha optado por la primera solución, y los alegatos parecen ser de carácter social.

      La ciencia ha podido ofrecernos una información definitiva al respecto. En “la respuesta sexual humana, sostiene que la libido femenina es superior a la masculina. Marie Bonaparte, por su parte, dice textualmente:

      “Y, si les resulte o no agradables a las mujeres, la cantidad de la libido del organismo femenino en general, y probablemente en la mayoría de las especies animales, es menor que en el masculino; sin duda, en virtud de que el organismo masculino necesita un dinamismo mas fuerte para la actividad y la agresión sexuales destinadas a la perduración de la especie”.

      Resumiendo las respuestas: respecto de la primera, nos sale al encuentro una inmediata dificultad, la generalización de las situaciones. Habrá quien opte por la poligamia, y quien prefiera la soledad, la renuncia a dicha realización. La segunda, exige ciertas aclaraciones: en principio, si es cierto que muchas son victimas de su contexto social. Son, desgraciadamente, abundantes los padres y tutores que coaccionan a las niñas, incluso a menores de edad, al matrimonio poligámico. Pero, ya se sabe, esto es u echo puramente circunstancial, que el Islam combatiría sin titubeos. La respuesta a la tercera interrogante es imposible, hoy por hoy, ya que apenas se sabe algo acerca de la estructura sexual de la persona humana. A falta, pues, de datos, nos sentimos impelidos a dar mano de lo dado en cualquier medio humano. Bajo este prisma, observamos que muchas mujeres -al igual que los hombres- son capaces de prescindir de sexo. No interesa si es una sublimación, una desviación hacia otros horizontes, una anomalía, un poder espiritual, una deficiencia fisiológica o psicológica, etc. No interesa, porque nos dirigimos al fenómeno en tanto que realización. También, sin embargo, observamos el polo opuesto, la incapacidad de renuncia. Probablemente, el mayor numero de mujeres se halla en esta segunda línea. Nos preguntamos, por lo tanto, ¿Como satisfacen su humana necesidad? En lo que atañe al mundo anterior, hemos visto que Eva opto por la aceptación de la poligamia. Entonces, ¿Qué sucede en las comunidades monogámicas? ¿Se soluciona, quizás, por el sistema de amantes? ¿Es la prohibición de la poligamia una de las causas de la prostitución? ¿Ha desaparecido o desaparece esta ultima en los medios donde impera la poligamia? ¿Qué es preferible: la institucionalización de lo inevitable, o la indeferencia hacia el fenómeno? Estas interrogaciones solo pueden considerarse a través de u estudio objetivo muy profundo de esta realidad. En cuanto a este trabajo respecta, se adentra así en su segunda perspectiva, la social.

      Vertiente social de la poligamia.

      “ES UNA HIGIENE”, teniendo e cuenta las siguientes consideraciones:

      -Tal vez constituya un medio de eliminar la prostitución

      -Pretendería evitar, o por lo menos mitigar, la posibilidad de corrupción de los jóvenes. La ausencia de prostitutas, más o menos reconocidas públicamente, significaría la inexistencia de estímulos provocadores.

      -Contribuiría a la solución de la problemática de los hijos naturales.

      -El reconocimiento legal de la unión de un hombre con mas de una mujer acabaría con los sentimientos de culpabilidad, derivados de la inevitable trasgresión de unas normas establecidas con un tinte moral.

      -Aparece, en definitiva, como una protección mas de la familia, tanto estructural como psicológica y moralmente.

      El Islam, al aceptar la poligamia, lo ha hecho también con miras a dicha purificación. Esto seria la explicación del duro castigo inflige por el adulterio, la pena de muerte. Evidentemente, es una pena que puede calificarse de cruel. Si embargo, analizadas las causas y atenuantes, adquiere otro carácter, veámoslo:

      Primero, un sistema que permite la poligamia prevé todas las necesidades libidinosas del hombre.

      Segundo, dadas estas premisas, el adulterio tendría dos significados: o pura trasgresión de los derechos de los otros, o una patología. Así se exime a los dementes, retrasados mentales, menores de edad, etc., de toda responsabilidad. Mamad los reúne en este “hadit”:

      “Tres individuos no son responsables: el niño hasta que sea mayor y cumpla los quince años; el dormido hasta que se despierte y el demente hasta que recobra la razón”.

      Así dice el libro:

      “No entreguéis vuestras riquezas a los necios, aquellas que DIOS dispuso para vuestra subsistencia; alimentadles y vestidles con ellas, y tratadles con bondad”.

      El divorcio como consideración al otro.

      En principio, parece contradictorio y paradójico que el divorcio sea un beneficio al individuo. Meditadas, sin embargo, las causas en las cuales parece basarse el Islam para aceptar este sistema, se percata de que el divorcio se revela como una de las soluciones a favor del sujeto y de la sociedad. De entrada, nos hallamos ante un problema que, desde el punto de vista histórico, constituyo una protección para la mujer. Al igual que la poligamia, el divorcio existía en la Arabia preislámica, de una manera insultante al sexo femenino.

      Anticoncepción

      Es el punto de ruptura entre las circunstancias políticas y religiosas, y la voluntad de las mujeres.

      Las estadísticas nos muestran que uno de los principales problemas con el cual se enfrenta la mujer en la sociedad marroquí, es el de su incapacidad para controlar y planificar los nacimientos. Las estad