Diez Mandamientos

Teología. Decálogo. Moises. Monte Sinaí. Dios. Amor. Violación. Señor. Santos. Adulterio. Padres. Falsos sentimientos. Deseos impuros. Bienes ajenos

  • Enviado por: Bianca Fernandez
  • Idioma: castellano
  • País: República Dominicana República Dominicana
  • 10 páginas

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  • Los Diez Mandamientos

  • Definición.-

  • Los Diez Mandamientos, también llamados “El Decálogo”, son los preceptos divinamente revelados a Moisés en el Monte Sinaí. Escritos por Dios en dos tablas de piedra. Se encuentran dos veces en la Biblia: Éxodo 20: 1-17 y Deuteronomio 5: 6-18. Hay algunas diferencias: En el Éxodo (versión más antigua) la motivación para guardar el sábado es  religiosa, mientras que en el Deuteronomio es más bien humanitaria. Junta en un mandamiento a la esposa con todas las posesiones.

    Los Diez Mandamientos son una expresión de la ley natural, con la excepción del primero y el tercero.  Algunas partes del Decálogo se encuentran en las leyes de otras religiones antiguas. Sin embargo los Diez Mandamientos superan a los otros códigos morales de la antigüedad por su monoteísmo explícito, su doctrina sobre la grandeza y bondad de Dios y por las obligaciones morales que se extienden hasta los deseos íntimos del corazón. Los 10 Mandamientos son en fin, el fundamento irreversible de la moral.

    Sin embargo, el hombre, por su arrogancia, no quiere que nadie, ni siquiera Dios, le prohíba nada: a quien habla de que existe el pecado se le califica de "anticuado", "intolerante", "rígido", "inflexible". Un joven que se mantiene casto, es acusado de reprimido o poco hombre. Esta actitud es producto de una cultura que ha perdido contacto con la realidad.

    No debemos minimizar la poderosa influencia del mundo sobre nuestra forma de ver las cosas. El mundo constantemente presenta la mentira como si fuese verdad en los medios de nuestra cultura. Así ocurre en los medios de comunicación, en los comentarios de la gente, etc.
    Por tanto, debemos entender que los mandamientos son para nuestro bien y felicidad.

    Dios nos da mandamientos porque:
        1- Nos ama.
        2- Son necesarios para vivir felices y evitar nuestra destrucción.

    Los mandamientos nos dan a conocer los peligros que destruyen nuestra relación con Dios y con el prójimo y terminan con el amor y felicidad. Pero cuando lo desobedecemos y pecamos, nos cegamos.
    Entonces se actúa no por razón, sino por pasiones desordenadas y egoístas.

    Los tres primeros mandamientos se refieren más al amor a Dios. Los otros 7 se refieren al amor al prójimo. Los mandamientos prohíben lo malo, lo que nos aparta del bien y son un don de Dios.

    La violación de los mandamientos es grave, lleva a la muerte eterna.
    Causa nuestra auto-destrucción. Los mandamientos son inmutables: valen siempre, para todos y en todas partes. Dios nos dio 10 mandamientos y no 10 sugerencias, pues las sugerencias son opcionales y los mandamientos son requisitos que al violarse, traen consecuencias graves, talvez no en nuestra vida terrenal, pero si en nuestra vida espiritual, y la causa de todo mal, es nuestra desobediencia a Dios.


        Los mandamientos no quitan la libertad. Somos libres para aceptarlos o rechazarlos. Los Mandamientos nos advierten las consecuencias de utilizar mal la libertad y el pecado aparece como un anhelo de libertad.

  • Reflexión sobre cada mandamiento.-

  • 1.- "Amarás a Dios sobre todas las cosas”

    Debemos amar a Dios sobre todas las cosas, porque -todas las cosas- nos la ha otorgado Él, y aunque parezca cuestionable, todo lo material y lo bueno que poseemos, es obra y gracia del Señor.

    *Bianca: Creo que Dios nos manda a amarlo sobre todas las cosas para aumentar nuestra fe. Si podemos amar a Dios, que no vemos, entonces nos será más fácil amar las cosas que él nos ha entregado. Dios está en todo: en un pedazo de madera, en la naturaleza, en el alrededor y dentro de nosotros. Partiendo de aquí encontraremos una verdad absoluta, que Dios es perfección y que todo lo que existe fue creado por su amor incondicional a nosotros. Decir si cumplo con este Mandamiento en mi vida creo que no es algo tan fácil como creí; pues constantemente antepongo cosas que no son tan importantes antes que Dios. Sin embargo cuando reparo en mi conciencia entonces reflexiono en que no hay nada tan pequeño, que sea más pequeño que Dios, ni nada tan grande o maravilloso, que sea más grande o maravilloso que Él, y de esta forma entonces entiendo porque se le ama sobre todas las cosas: porque Dios es más que cualquier cosa.

    *José Manuel: Este Mandamiento me dice que lo más importante es Dios y que debemos tenerlo presente a El sobre todas las cosas que podemos hacer o pensar.

    2.- “No tomarás el nombre de Dios en vano”

    El segundo mandamiento prescribe que se respete el nombre de Dios. Se nombra a Dios para bendecidlo, alabarlo y glorificarlo. No para hacer juramentos en su nombre para que tengan así más peso. Tomamos el nombre de Dios en vano cuando en su nombre hacemos actos en contra de Su voluntad, cuando se hiere o causa dolor “en nombre de Dios” etc.

    *Bianca: Lo más relevante para mí de acuerdo a este Mandamiento, es el uso sumamente inadecuado que le damos. Si recordamos la Guerra Santa, en “nombre de Dios” se dio muerte personas por un fin insensato, hoy día, en nombre de “Dios” se está matando, torturando y haciendo práctica generalizada del terrorismo. Por supuesto que nada de estas cosas son en nombre de Dios, son en nombre de personas que están erradas en su ideal de fe, pero que tienen fieles seguidores que creen en su mensaje. Pero el mensaje de Dios es sencillo: Dios es paz y Dios es amor. Todo lo que se haga en contra de la paz y el amor, no viene de Dios. Por otro lado, creo que otra forma común de usar el nombre de Dios en vano es: “te juro por Dios que...” Nunca he creído que para jurar se necesite utilizar un tercer elemento que dé credibilidad, cuando se jura, se hace una promesa, y las promesas son personales y su cumplimiento tiene que ver con el grado de responsabilidad que tenemos. Rara vez tomo el nombre de Dios en vano, pues siempre que me voy a referir a Él, lo hago porque así se amerita.

    *José Manuel: El nombre de Dios no se debe tomar a la ligera, ni jurar en su nombre o de ninguna otra persona.

    3.- “Santificarás el día del Señor

    Dios, nuestro modelo, hizo el mundo en 6 días, y al séptimo día descansó. Este día de descanso, se le debe ofrecer a Dios, olvidándonos de nuestra rutina, nuestros problemas, y utilizarlo para estar en familia, participar de la Eucaristía, hacer obras de caridad y de esta forma, santificamos ese día.

    *Bianca: Este Mandamiento no lo cumplo totalmente a cabalidad. Pues aunque el séptimo día descanso, la verdad es que no lo hago en nombre de Dios, ni lo santifico. Hace mucho que no asisto a la Eucaristía, sino que más bien suelo salir a divertirme con mis amigos, lo cual no está mal, pero debo admitir que asistir a misa una hora es un mandamiento muy sencillo de cumplir; y sin embargo por simple dejadez no santifico el día del Señor como El mismo nos enseñó.

    *José Manuel: Por lo menos un día a la semana debemos dedicarlo a Dios. Una o dos horas en la semana tenemos que utilizar para ir a misa o hacer acciones buenas para nuestro Señor. Yo cumplo este Mandamiento porque siempre voy a misa.

    4.- “Honrarás a tu padre y a tu madre

    Este mandamiento se dirige expresamente a la relación de nosotros con nuestros padres, que es la relación más inmediata y universal; pero también se debe ver con todas las relaciones que tenemos: familiares, profesores, amigos, etc. Para honrar a nuestros padres tenemos que ser obedientes, respetuosos y sumamente sumisos y humildes, pero para honrar todas nuestras relaciones interpersonales debemos ser leales, tolerantes y sinceros, no dejar espacio a la hipocresía y los malos sentimientos.

    *Bianca: A mis padres les tengo respeto. Muchos hijos confunden el respeto con el temor que de vez en cuando le tienen a sus padres, pero yo les tengo sincero un sentimiento de admiración muy especial, porque han tratado de hacerme una persona de bien. Muchos hijos son desagradecidos con sus padres, por simplezas como que les nieguen un permiso o no sean tan abiertos como otros padres, entonces los comparan de forma muy cruel, a veces hasta deseando que sus padres sean diferentes. Creo que es un deshonor no sólo para los ojos de nuestros progenitores, sino también, para los ojos de Dios, que nos dio un ejemplo de amor filial cuando se encarnó en una mujer y creció en un ambiente familiar. Por eso, siempre debemos tener nuestros padres en un pedestal, porque no importa su forma ellos nos aman con todas nuestras imperfecciones también.

    *José Manuel: No debemos faltarle al respeto a nuestros padres, ni mentirles. Siempre obedezco a mis padres y sigo sus mandatos.

    5.- “No matarás

    Todos los Mandamientos son importantes, pero a nosotros nos llama especial atención el quinto; los demás Mandamientos son cuestionables y si se violan, no sentimos las consecuencias inmediatas, mas este Mandamiento, versa sobre la acción humana en pos de hacer daño físico. Solo Dios es dueño de nuestra vida, nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser inocente. Pero también se viola este Mandamiento cuando se comete suicidio, aborto, eutanasia (matar personas impedidas, enfermas o moribundas), y cuando torturamos, mutilamos o causamos terrorismo, en nombre de Dios o de cualquier creencia o principio. De cumplirse este único Mandamiento en el mundo, no existieran guerras, y por ende reinaría la tolerancia y la tan anhelada PAZ.

    *Bianca: Cuando Dios nos habló de -No matar-, seguro también se refería al dolor que causamos con algunas acciones, que matan la confianza, los valores, la moral y los sentimientos puros. Este Mandamiento se refiere a no tomarse atribuciones ni hacer daño, pero también se refiere a no hacer daño al espíritu con sentimientos de odio, rencor, lujuria o simplemente desear el mal.

    *José Manuel: Nadie debe desearle la muerte a nadie, ni matar a nadie porque Dios es el único que puede quitarnos la vida. A veces cuando tengo problemas con una persona, le deseo el mal, pero luego le pido perdón a Dios por no haber cumplido con este Mandamiento.

    6.- “No cometerás adulterio”

    Este mandato se refiere a la armonía de la pareja, pues hombre y mujer deben ser dignos y fieles. De no ser fieles y leales, irrespetaríamos no solo a nuestra pareja, sino también al voto hecho al unirse a alguien. Y desde temprana edad cometemos adulterio, vemos como “divertido” jugar con las personas, y sobre todo en nuestra sociedad machista, un hombre adúltero es felicitado y admirado, siendo esta una práctica grotesca en hombres y mujeres por igual.

    *Bianca: Yo tengo muchos defectos, pero modestia aparte, puedo decir que soy una persona sumamente leal. En las relaciones podría decir que soy un 40% sentimientos y un 60% lealtad; por tanto, una persona que decida confiar en mi, lo puede hacer con los ojos cerrados y vendados, porque yo no le voy a fallar. El adulterio no sólo se comete entre parejas, también se traiciona al amigo, al hermano... de ahí se desprenden uno de los grandes males generales que es el chisme. Pienso que la fidelidad que Dios nos manda a seguir debe ser también una fidelidad interior, no por compromiso. Por eso las personas que realmente quiero, confían plenamente en mí.

    *José Manuel: Las personas cuando tienen una relación con alguien se es infiel a esa relación. Cumplo muy bien este Mandamiento en mi vida porque no engaño ni a mi pareja, ni a las personas que depositan confianza en mí.

    7.- “No robarás”

    El séptimo mandamiento prohíbe tomar o retener el bien del prójimo injustamente y perjudicar de cualquier manera los bienes de éste. Este Mandamiento también tiene leyes que lo prohíben, pero una vez más planteamos el hecho de que si se cumpliera, se pudiera vivir con tranquilidad, sin temor a perder nada.

    *Bianca: Una de las condiciones de un mundo mejor es el respeto. Debemos respetar los bienes del prójimo, porque poseer lo que Dios no nos ha dado, es un pecado. Este Mandamiento también lo cumplo la mayoría del tiempo, pues las cosas del otro no solo no las toco, sino que también las cuido más que las propias cuando está en mis manos hacerlo.

    *José Manuel: Por más sencillo que sea un objeto, no puede tomarse robándolo, y esto es válido para cualquier cosa, porque no importa lo que valga algo, si no nos pertenece, no podemos tomarlo.

    8.- “No levantarás falsos testimonios ni mentirás”

    Mentir, es decir cosas falsas, y Dios es Verdad, así que “mentir” es un acto que directamente niega a Dios. Por eso se lesionan nuestros vínculos con Dios y con los hombres, y se gana repudio general. Sin embargo, inventar cosas de las personas, juzgarlas y no ser discretos de los errores que cometen es una de las actividades favoritas del hombre.

    *Bianca: A mí me encanta mi vida y quien soy. Me conozco y admito que talvez he hecho cosas que no han estado bien, pero siempre he repudiado como en nuestra pequeña sociedad es un pasatiempo poner por debajo a las personas, decir y exagerar sus defectos y acciones, ser intolerantes, ver las cosas de manera muy subjetiva y destruir la reputación de todo mundo, con o sin bases. Creo que hay pocas cosas peores que las calumnias y creo firmemente que siempre debemos revisarnos y ver si cuando juzgamos, no lo hacemos muy duramente. Sé que hay personas que piensan de mí cosas que son falsas o inexactas, pero eso no me preocupa, porque como me conozco, sé de lo que soy capaz de hacer y no busco hacer daño, y quien se deje influenciar por las personas que sí buscan el sensacionalismo, entonces se pierden de conocerme realmente y descubrir una persona con muchas cualidades.

    *José Manuel: La maldad nos lleva a decir cosas que no son ciertas y mentimos mucho a veces para nuestra conveniencia y así faltamos a Dios.

    9.- “No consentirás pensamiento ni deseos impuros

    Este Mandamiento desordena las facultades morales del hombre y, sin ser una falta en sí mismo, le inclina a cometer pecado. En este Mandamiento se refleja un combate espiritual entre el bien y el mal, pues la carne es débil y todo hombre se ve en la posición de “desear” cierto acto, que no es puro.

    *Bianca: He aquí un Mandamiento interesante. También debo admitir que de vez en cuando, pienso cosas que no están muy bien, y que me siento cerca de arrastrarme a cometer esa acción, es una de las razones por las cuales las personas cometen errores, por dejarse llevar. Por eso cada día, pido que Dios me dé más fuerza para combatir los deseos de la carne que envenena al espíritu.

    *José Manuel: Los hombres faltamos muy frecuentemente a este Mandamiento, basta ir caminando y ver una muchacha bonita y desearla, pero es una falta no intencional del hombre y por eso siempre debemos pedir perdón a Dios.

    10.- “No codiciarás los bienes ajenos”

    Este Mandamiento al igual que el anterior prohíbe esos “deseos” de la carne, en este caso, se prohíbe la envidia. Creemos que Dios le da tanta importancia a no codiciar los bienes ajenos, porque a raíz de esta codicia, es que se comete luego otras faltas como el robo, calumnias, etc.

    *Bianca: Aunque tenga muchas cosas, todo lo que necesito -material y espiritual-, no puedo tenerlo todo, y siempre habrá alguien que tenga algo que no tenemos: bienes, felicidad, tranquilidad, virtudes, etc.; y talvez es normal querer esas cosas que nos faltan; pero cuando no se canaliza ese deseo, ni se toma ese deseo para esforzarnos más, entonces se envidia. La envidia no es más que una persona que desea algo, pero que no hace nada por trabajar para ellos. No debemos codiciar nada que tenga el otro sin ver las cosas que también Dios nos ha dado a nosotros, lo que debemos es sentirnos bien, por el bienestar de nuestro prójimo.

    *José Manuel: También las cosas de los demás uno las desea, porque nunca nos conformamos con lo que tenemos y siempre el ser humano quiere más.

    CONCLUSIÓN

    Los Diez Mandamientos son los diez mandatos que Dios mismo puso en nuestras manos para la salvación de nuestra alma y para tener una vida llena de bendiciones.

    Pero si nos fijamos alrededor, y en nosotros y nuestras acciones, nos damos cuenta que somos tercos y que no gusta presionar las situaciones y hacer lo que no debemos hacer. Sobre todo el joven, cuando tiene que hacer algo por obligación, lo hace con dejadez aunque sea para su bien, sin embargo, lo que es prohibido es lo que le atrae. Por esta razón, es muy difícil que los jóvenes no caigan en el camino incorrecto.

    Y el hombre y mujer en general, siguen el camino del mal porque es más fácil que el camino del bien, que es duro y necesita de mucha devoción y templanza de carácter. Los Diez Mandamientos no se cumplen, porque el hombre opta por no seguir las reglas.

    Cuando analizamos cada Mandamiento, llegamos a la conclusión de que son más profundos que lo que literalmente dicen; que por ejemplo -no matar- no sólo se refiere al daño físico, también se mata el espíritu cuando en nuestro corazón admitimos espacio para el rencor, la envidia y las calumnias.

    Dios es amor. Y sus Mandamientos son leyes de amor a Dios y amor al prójimo. Y que ideal fuera que se actuara con amor, en un mundo donde estamos experimentando cada día como el odio y la ambición nos están destruyendo.

    Ahora que tuvimos el chance de analizar nuestra vida, nos sentimos comprometidos a trabajar en lo que nos aleja de Dios y de sus Mandamientos. Para ser un joven feliz no es necesario vivir sin reglas y hacer lo que nos plazca, sino ser libres de actuar con responsabilidad, y tener el chance de hacer el bien para nosotros mismos y las demás personas.

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