Crisis económica de 1929

Depresión de los años treinta. Caída de la bolsa de Nueva York. New Deal. Keynes

  • Enviado por: Alvaro Zuñiga
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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Trabajo Investigación

Materia: “La depresión de los Años treinta”

Asignatura: Historia y Geografía.

Crisis económica de 1929

Introducción

La depresión económica de los años 30'.

Entre las herencias dejadas por la primera guerra mundial, se cuentan una serie de transformaciones, paradojas y contradicciones que hicieron sentir la fragilidad del nuevo orden internacional. El signo de cambio más evidente, aparte de la desaparición de los imperios centroeuropeos, fue la transformación de los estados unidos en primera potencia mundial. En 1914, este país debía a Europa 3000 millones de dólares; mientras que en 1918, el viejo continente debía a estados unidos entre 12000 y 14000 millones de dólares. De gran deudor, se transformo en la principal potencia acreedora del mundo. Sus aliados en Europa, Inglaterra y Francia, no habían logrado traducir en la misma proporción la victoria militar y los avances económicos; por el contrario, algunos investigadores sostienen que fueron sus economías las más perjudicadas con la guerra. La millonaria deuda contraida con EE.UU y la difícil reconversasion de la industria de guerra en una industria verdaderamente productiva, terminaron por obligar a ingleses y galos a reducir el monto de las indemnizaciones de la guerra impuestas a Alemania en 1921. De otra forma, la destruida economía alemana no habría podido saldar sus obligaciones con las potencias triunfantes.

Gran parte de la deuda Europea se pago con nuevos prestamos norteamericanos y así, a partir de 1924, la inversión, el consumo y la reactivación económica lograda basándose en créditos, aparentaban haber llegado a niveles de normalidad. En tan paradójica situación, la sociedad de naciones admitió la presencia de Alemania en el entendido de que la restauración de la economía internacional se lograría sobre bases de consenso y colaboración. En esta ilusoria época de prosperidad, los franceses solían decir “París esta de fiesta”. Una prosperidad, sin embargo que sería bastante efímera.

La caída de la bolsa de Nueva York, en 1929, fue el punto de partida de una crisis económica que se convirtió en una larga depresión, la mayor trascendencia que el capitalismo había sufrido hasta entonces. Afecto a todo los países, a todos los sectores económicos, a todas las clases sociales. Su intensidad fue de tal magnitud que provoco una profunda transportación en el sistema capitalista. La catatrosfe no solo adquirió dimensiones económicas y sociales, sino también emocionales e ideológicas y desintegro la confianza de la prosperidad americana. Además con la depresión agravo la crisis del estado liberal y favoreció el ascenso del nazismo, que condujo a la segunda guerra mundial.

Los Signos que presagian la depresión

Los avances de la técnica, la producción en serie y la extraordinaria cosecha de divisas que los Estados Unidos obtenía de los deudores europeos, marcaron el fuerte ritmo de crecimiento de la economía norteamericana. En la década de los veinte los sucesivos gobiernos republicanos de Warren Harding, Calvin Coolidge y Herbert Hoover, volvieron al país a su tradicional aislacionismo y consagraron todas sus energías y fuerzas a la expansión económica. La reserva de oro norteamericana que era de 1800 millones de dólares en 1919 alcanzo en 1928 a los 4500 millones, es decir, la mitad del oro acuñado en el mundo entero. En 1925, los estados unidos aportaban a la economía mundial mas de la mitad del hierro, carbón, acero, cobre, petróleo, y algodón, mientras que la población de los estados unidos no sobrepasaba el 5% de la población mundial.

Por otra parte, en las 2 primeras decadas de este siglo, América latina había desarrollado un régimen económico basado en la monoexportación de materia primas tales como frutas, café, azúcar, caucho, petróleo, cobre y estaño, que vendían a bajisimos precios al país del norte. A su vez, estos países constituían magníficos mercados para los productos manufacturados de los norteamericanos.

Este ambiente donde la prosperidad parecía eterna, el ciudadano medio de estados unidos compraba, indiferentemente y a crédito, radios, automóviles y cuanta manufactura ofrecía la poderosa industria de su país. En el mismo periodo el mercado bursátil, la compra-venta de las acciones de la bolsa de valores, se había desarrollado en forma tan sorprendente como la producción industrial y, en vista que las cotizaciones de las acciones subían con regularidad, cundió entre la población la fiebre irresistible de invertir en la bolsa de valores. La sostenida demanda hizo subir a las acciones a alturas increíbles, sin que los especuladores, profesionales o aprendices, sospechaban que estaban levantando un castillo de naipes que luego se derrumbaría.

El Crack de 1929

La crisis bursátil sorprendió a una sociedad sumergida en el optimismo de la aparente prosperidad. Fue, a la vez, resultado y efecto de la debilidad de la economía americana, cuyos signos precursores se anunciaban desde 1925.

En la fase expansiva de los años veinte, el volumen de inversiones fue muy elevado, gracias a las altas ganancias obtenidas a causa del incremento de la productividad y de la moderación de los salarios. Pero esta situación ayudada por las elevadas tasas de paro provocó que la producción fuera superior a la demanda.

Hacia 1928 comenzaba a manisfestarse la primera señal de contradicción económica en áreas como la construcción y las industrias que la complementaban. A comienzos de 1929 fue evidente una disminución de las ventas del cobre y del acero lo que llevo a los accionistas a una especulación bursátil (Comprar acciones a bajo precio con el objetivo de revender a un mejor precio en un breve periodo de tiempo) y la estabilización de la Bolsa de valores de Nueva York. La confianza en una aparente prosperidad de la situación económica favoreció un aumento de la concesión de créditos. Sin embargo el alza del valor de las acciones no correspondía a de la actividad económica del país. El precario equilibrio entre la bolsa y la realidad económica, cada vez más critica, provoco el hundimiento de los valores de las acciones de la bolsa de Nueva York sin embargo a pesar de estos primeros signos, los especuladores todavía compraban acciones.

Con el tiempo algunos profesionales financieros pensaron que tal vez fuera más rentable invertir en otros activos fuera de la bolsa por lo que empezaron a vender sus activos bursátiles. Se inicio un fuerte movimiento vendedor. El 23 de octubre se vendieron seis millones de acciones, a precios cada vez menores y al día siguiente denominado jueves negro se vendió el doble. El lunes se vendieron nueve millones de acciones; el precio de éstas había caído en más de 14.000 millones de dólares en menos de una semana. En el `martes negro' se colapsó la Bolsa; el precio de las acciones de las mayores empresas, como General Electric o Woolworth, también cayó. Ese día se vendieron más de 16 millones de acciones, con una pérdida de valor superior a los 35.000 millones de dólares. Lo ocurrido en Wall Street se reprodujo de una forma vertiginosa en las demás bolsas de Estados Unidos, desde Chicago hasta San Francisco.

Para 1932 unos 5000 bancos norteamericanos habían desaparecido, centenares de industrias cerraron su puertas y decenas de miles de trabajadores quedaban en la cesantía. La crisis siguió hasta 1933 y provoco una ruina de millones de grandes y pequeños inversionistas;

LA EXTENSION DE LA CRISIS

La crisis bursátil se extendió pronto a todos los sectores de la economía americana, dando lugar a un círculo vicioso que originó una profunda depresión. (Anexo Nº )

- Crisis financiera. La no-devolución de préstamos por los inversores arruinados provocó la quiebra del sistema bancario y, al mismo tiempo, quiebras empresariales en cadena por falta de financiación. La falta de liquidez afectó al consumo y a las inversiones, y tuvo como consecuencia inmediata la caída de la producción.

- Crisis industrial y comercial. La reducción de la demanda aceleró el descenso de los precios, lo que provocó la disminución de beneficios y, por tanto, se contrajo la actividad empresarial. Esta situación incrementó la tasa de paro que, junto con la bajada de salarios, contrajo, a su vez, la capacidad de compra. Como consecuencia aumentaron los stocks y se redujo aún más la producción industrial.

- Crisis agrícola. La caída de los precios afectó con más virulencia a la agricultura, sector que vivía una crisis de sobreproducción desde 1925.

Los vínculos de interdependencia existentes en la economía mundial propagaron con rapidez la crisis americana a otros continentes, principalmente a Europa y sus colonias.

La crisis financiera de Estados Unidos provocó la reducción de préstamos a Europa y la repatriación de capital norteamericano invertido en el extranjero. Ello motivó quiebras empresariales y bancarias y devaluaciones monetarias, y privó a la mayoría de los países europeos de sus medios habituales de pago. Los efectos de la crisis industrial también se notaron en los países europeos que, al igual que Estados Unidos, adoptaron medidas proteccionistas para intentar potenciar la producción nacional. Entre 1929 y 1932, el comercio mundial se redujo en dos terceras partes. Austria y, sobre todo, Alemania fueron los países europeos más afectados por la crisis, ya que sus economías se basaban en las aportaciones de capital norteamericano. Gran Bretaña intentó frenar la crisis con una rápida devaluación de la libra, que relanzó sus exportaciones. En Francia, las repercusiones fueron más tardías.

Así pues, toda Europa, con excepción de la URSS, se vio envuelta en la crisis. Ésta se extendió también a América Latina y a las colonias cuando el retroceso de la demanda hizo caer la producción y el precio, hasta un 60%, de las materias primas y los productos agrícolas.

LAS CONSECUENCIAS SOCIALES Y POLITICAS

Las consecuencias sociales fueron devastadoras a escala mundial. El descenso de los salarios y el desempleo fueron fenómenos generalizados, que empobrecieron a miembros de todas las clases sociales (Anexos Nº - - ). Buena parte de la clase obrera y los campesinos sufrió la miseria y la indigencia, mientras que las clases medias (funcionarios, profesionales liberales, pequeños empresarios, etc.) iniciaron un proceso de proletarización (Anexo Nº ). Las marchas del hambre se sucedían en Estados Unidos y Europa. En Norteamérica se contabilizaba más de un millón de personas sin hogar, que se hacinaban en barracas (ciudades de lata) en los extrarradios urbanos (Anexo Nº ). Por otra parte, las desigualdades sociales se acentuaron, ya que la diferencia de nivel de vida entre ricos y pobres era cada vez mayor.

Aunque hubo una respuesta social (manifestaciones, huelgas, motines...), también se dio una fuerte represión patronal y gubernamental, ante el temor a los ideales comunistas (peligro rojo). Esta situación, unida a la desconfianza en las soluciones que pretendían aportar los sindicatos, explica en parte que la contestación social quedase dispersa y no diese lugar a un verdadero movimiento revolucionario.

La Gran Depresión, y su secuela social, conmocionó también el orden político que sustentaban la economía capitalista. La ineficacia de la mayor parte de los gobiernos para actuar contra la crisis llevó a la población a cuestionar la democracia liberal y a buscar soluciones en ideologías extremistas, anticapitalistas y antidemocráticas, que defendían Estados autoritarios, ya fueran de tendencia comunista o fascista.

Durante la década de los años treinta, en la mayoría de los países europeos los regímenes políticos democráticos fueron sustituidos por regímenes autoritarios, generalmente de ideología fascista, gracias al apoyo de los grupos políticos conservadores de derechas, que veían el comunismo como una amenaza a la estabilidad política y a su estatus social.

SOLUCIONES A LA CRISIS: EL FIN DEL LIBERALISMO ECONOMICO

Desde el siglo XIX, los economistas consideraban que las épocas de recesión formaban parte del sistema capitalista y que podían superarse mediante los propios mecanismos del sistema. La intervención del Estado no se creía necesaria, y sólo se adoptaba una política económica deflacionista.

Pero después de 1929, la reducción del gasto público y del volumen de moneda en circulación provocó el descenso de los salarios y el aumento del paro, que contribuyó a reducir aún más el consumo, conduciendo a una parálisis de la economía, por la escasez de dinero. Por otro lado, el aumento de medidas proteccionista impidió la coordinación internacional para buscar una salida común a la crisis, como demostró el fracaso de la Conferencia de Londres (1933). Así pues, las potencias industrializadas reforzaron las políticas proteccionistas, lo que retrasó la recuperación.

La gravedad y duración de la crisis de los años treinta supuso el fracaso definitivo del capitalismo liberal clásico, y forzó la intervención y dirección del Estado en los asuntos económicos. El New Deal, o nuevo trato, adoptado en Estados Unidos fue una de las soluciones más innovadoras.

INTERVENCIONISMO ECONOMICO: EL NEW DEAL

El New Deal fue la política social y económica impulsada por el presidente norteamericano F.D. Rossevelt desde 1932. Por primera vez, el Estado tomaba la iniciativa como una nueva forma de enfrentarse a la crisis.

El principal objetivo de la nueva política era reactivar el consumo para incentivar la inversión y conseguir así el equilibrio del mercado y el argumento de la ocupación laboral. Se establecieron mecanismos para que el Estado ejerciera un mayor control de la banca y del sistema de créditos; se reglamentaron las empresas privadas y la explotación agrícola, para evitar los abusos del libre mercado; se invirtió en infraestructura, para fomentar el empleo, se fijó un salario mínimo y unas condiciones de trabajo más justas, incentivando los sindicatos como interlocutores entre trabajadores y patronal. Las medidas adoptadas consiguieron estabilizar la economía, pero sin llegar a obtener un gran crecimiento. También mejoraron las condiciones de vida y de trabajo, por lo que se redujo el impacto social de la depresión.

Por otra parte, la mayoría de los Estados capitalistas adoptó soluciones intervencionistas. En el Reino Unido, se concedieron ayudas a los sectores más afectados por la crisis; en Francia, el gobierno de izquierdas del Frente Popular (1936) aplicó medidas sociales encaminadas a conseguir la recuperación económica; en Alemania, el régimen nazi (1933) adoptó una política autárquica que, a pesar del fuerte dirigismo estatal, consiguió superar la crisis económica con la creación de numerosos puestos de trabajo.

Aunque a mediados de la década parecía que la crisis remitía, las dificultades económicas no se resolvieron hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando las nuevas teorías económica resultantes del análisis de la crisis empezaron a ser aplicadas e inspiraron a las políticas económicas estatales. La principal corriente del nuevo pensamiento económico fue el Keynesianismo.

LA TEORIA DE KEYNES

El economista británico J.M. Keynes criticó los mecanismos del capitalismo liberal desde el fin de la Primera Guerra Mundial, oponiéndose a las disposiciones del Tratado de Versalles. Pero fue en su obra Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero (1936), donde expuso su pensamiento económico, según el cual la demanda y el consumo son el motor del crecimiento económico, pues de este dependen los beneficios y la inversión empresarial, y por lo tanto, el empleo. (Anexo Nº )

CONCLUCIONES

*

Creo que la crisis de los años treinta es muy parecida a la de hoy en día

En los aspectos de la economía y sociedad hay cesantía y menos industrias y empresas. La crisis esta tomando a casi todo el mundo.

*

Es importante señalar que antes de la depresión EE.UU. era un líder económico, ya que Europa debía gran cantidad de dinero a los EE.UU.

En esta época había niveles de normalidad económica. Claro ésta que esta alegría fue bastante efímera y cuando llega la caída de la bolsa de Nueva York en 1929, fue el punto de partida de una larga crisis económica, que provoco consecuencias sociales y políticas.

*

Concluyo que una de las herencias que dejo la 1ª guerra mundial fue la crisis posteriormente desatada en 1929. Los países triunfadores de la 1ª guerra mundial no supieron aprovechar los beneficios tan bien como Estados Unidos pero esto quizás fue mejor ya que luego no cayeron tan profundo como Estados Unidos. Fue importante el aporte del presidente Rossevelt con el New Deal ya que con esto la economía estadounidense empezó a recuperarse de esta “Gran Depresión”.

Indice

Portada 1

Introducción 3

Signos que presagian la depresión 4

El Crack de 1929 5

La Extensión de la crisis 6

Las consecuencias políticas y sociales 7

Soluciones a la crisis 8

New Deal 9

Teoría de Keynes 10

Conclusiones 11

Anexos 12

Bibliografía 19

Bibliografía

- Libro Santillana Historia Universal Para 1º y 2º medio

“La depresion de los años 30”

  • Libro Bachillerato Unidad 10 “ El periodo entre guerras”

  • Enciclopedia Microsoft Encarta 1999 “Gran Depresión” “crack de 1929”

  • Enciclopedia Salvat

*

Por lo que este trabajo me ha dejado pienso que la crisis de los treinta esta volviendo en estos tiempos, solo que ahora no afecta específicamente a un continente sino que a todo el mundo. Esto es lamentable ya que la población pierde su empleo sin causa alguna, es de esperar que la crisis actual desaparezca como la crisis de aquel entonces.

Bibliografía

- Libro Santillana Historia Universal Para 1º y 2º medio

“La depresion de los años 30”

  • Libro Bachillerato Unidad 10 “ El periodo entre guerras”

  • Enciclopedia Microsoft Encarta 1999 “Gran Depresión” “crack de 1929”

  • Enciclopedia Salvat