Calendario litúrgico cristiano

Arte paleocristiano. Liturgia. Códices. Evangeliario de Rábula. Natividad. Presentación. Anunciación. Crucifixión. Resurrección. Ascensión. Pascua

  • Enviado por: Jose Blanco
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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LAS DOCE FIESTAS DEL CALENDARIO

LITÚRGICO CRISTIANO

LA DIFUSIÓN DEL CRISTIANISMO.

El cristianismo se originó en Palestina por la predicación de Jesús de Nazaret. Poco después de su muerte, sus discípulos empezaron a predicar su doctrina y así, los doce apóstoles difundieron el evangelio por todo el mundo conocido.

A la difusión de la nueva doctrina contribuyeron eficazmente la unidad política y lingüística establecida por Roma, la integridad moral del cristianismo frente a la disolución de las costumbres romanas y el escepticismo de la sociedad pagana.

Antes de la caída del Imperio, la religión cristiana había desbordado sus fronteras y arraigó en pueblos muy diferentes. De este modo, la iglesia sobrevivió al derrumbamiento del mundo clásico, convirtiéndose en depositaria de todo su legado cultural.

Pero el cristianismo primitivo no sólo tuvo que luchar contra los enemigos externos (persecuciones contra los hebreos de los que formaron parte en un principio), sino también contra los enemigos que nacían en su propio seno. Dentro de la iglesia surgieron las herejías que alteraban la interpretación genuina de la doctrina de Jesucristo.

La iglesia reaccionó con vigor contra las diversas herejías y, poco a poco, se fueron fijando fórmulas que expresan con precisión y claridad la fe cristiana. A la fijación de la doctrina contribuyeron, sobre todo, los santos padres y los concilios ecuménicos, que también codificará las representaciones cristianas.

ARTE PALEOCRISTIANO.

Los inicios del arte paleocristiano se encuentran en la dotación al arte pagano clásico de una simbología cristiana. Hasta el Edicto de Milán en el año 313 promulgado por Constantino el Grande, el arte cristiano se restringió a lugares de culto ocultos tales como catacumbas y los titulae, casas particulares utilizadas para reuniones religiosas.

AQUITECTURA

Bajo el patrocinio imperial, la arquitectura paleocristiana floreció por todo el imperio romano de manera monumental. Los edificios realizados fueron de dos tipos: de nave longitudinal o basílicas y edificios centralizados como el baptisterio o el mausoleo. La basílica romana se convirtió en modelo para grandes y pequeñas iglesias. La planta incluía un atrio, un nártex, una gran nave central flanqueada por dos o más naves laterales, un transepto y un ábside semicircular o poligonal. Los exteriores del edificio eran lisos y sin ornamento, los interiores estaban ricamente decorados con losas de mármol en suelo y paredes, frescos, mosaicos, cortinas y suntuosos altares de plata y oro.

ARTES FIGURATIVAS.

En Roma se conservan algunos frescos en el interior de las catacumbas, en la de Domitilla, donde existían varios que incluyen escenas de la vida de Cristo y de la Virgen. En el siglo V comenzó la gran tradición del arte musivo. Por todo el imperio los mosaicos se emplearon para obtener un efecto de opulencia. Algunos mosaicos recorrían los muros de las naves consagrados a escenas del Antiguo Testamento y a procesiones de santos. El ábside se reserva para la representación de Cristo y de la Virgen María y, en iglesias dedicadas a santos, los santos patrones.

EL CALENDARIO LITÚRGICO

La fiesta cristiana de Pascua de Resurrección probablemente incorporaba una serie de tradiciones convergentes; los eruditos destacan la relación original de la Pascua de Resurrección con la fiesta judía de Pascua, o Pesach.

Dentro del año judío existen cinco grandes fiestas. En un principio, tres de las mayores tenían su origen en la agricultura y se relacionaban directamente con las estaciones del año en Israel. La fiesta de la primavera o Pesach (Pascua), marcaba el inicio de la cosecha de la cebada, y cincuenta días más tarde, el Sabuot ('semanas' o Pentecostés) marcaba su término. Durante el Sukkot ('tabernáculo') se celebra la cosecha de otoño, fiesta que va precedida por un periodo de diez días de purificación de toda la comunidad. Desde épocas muy antiguas, se han asociado estas fiestas con acontecimientos importantes de la historia de Israel. La Pascua conmemora el éxodo desde Egipto. El Sabuot se relaciona con el momento en que Dios, en el monte Sinaí, entregó la Torá al pueblo de Israel.

Los primeros cristianos, muchos de ellos de origen judío, eran educados en la tradición hebrea y consideraban la Pascua de Resurrección como un nuevo rasgo de la fiesta de Pascua judía, una conmemoración del advenimiento del Mesías como anunciaron los profetas.

Según el Nuevo Testamento, Jesús fue crucificado en la víspera de Pascua y poco después resucitó. Por consiguiente, la fiesta de Pascua conmemoraba la resurrección de Jesucristo. Con el tiempo, surgió entre los cristianos una seria diferencia sobre la fecha de la fiesta de Pascua de Resurrección. Los de origen judío celebraban la resurrección a continuación de la Pascua, que según su calendario lunar babilónico caía en la noche de la luna llena (el decimocuarto día del mes de Nisan, primer mes del año); para su ajuste, la Pascua de Resurrección cae en diferentes días de la semana de un año a otro.

Sin embargo, los cristianos de origen gentil querían conmemorar la resurrección el primer día de la semana, el domingo; según su método, la Pascua tendría lugar el mismo día de la semana, aunque de un año a otro caiga en diferentes fechas.

Un resultado histórico importante de la diferencia en el ajuste de su fecha fue que las iglesias cristianas de Oriente, que estaban más próximas al lugar de nacimiento de la nueva religión y tenían unas tradiciones más consolidadas, observaban la Pascua de Resurrección según la fecha de la fiesta de la Pascua judía. Las iglesias de Occidente, descendientes de la civilización greco-romana, celebraban la Pascua de Resurrección en domingo.

El calendario gregoriano, por el cual nos guiamos, es básicamente un calendario cristiano. El calendario oficial de la Iglesia cristiana es la relación anual de las fiestas, los días de los santos y las festividades de la Iglesia, con las fechas del calendario civil en las que tienen lugar. Estas incluyen las fiestas fijas, como Navidad, y las fiestas móviles, que dependen de la fecha de Pascua. El calendario más importante de la Iglesia primitiva fue compilado por Furius Dionisius Philocalus hacia el año 354. Después de la Reforma, la Iglesia Luterana alemana conservó el calendario romano, lo mismo que la Iglesia de Inglaterra y algunas otras Iglesias anglicanas. Las principales estaciones del calendario eclesiástico observadas por la mayoría de los cristianos son, por orden, Adviento, Navidad, Epifanía, Cuaresma, Pascua, Ascensión, Pentecostés y Trinidad.

EL DODECATÓN

El dodecatón son doce fiestas del calendario litúrgico, representando la vida y pasión de Cristo y de María, que ya se enunciaron en el siglo IV en Rabula. Son:

  • LA ANUNCIACIÓN.

  • LA NATIVIDAD.

  • LA PRESENTACIÓN DE CRISTO EN EL TEMPLO.

  • EL BAUTISMO EN EL RÍO JORDÁN.

  • LA TRASFIGURACIÓN EN EL MONTE TOBO.

  • LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO.

  • LA ENTRADA EN JERUSALÉN.

  • LA CRUCIFIXIÓN DE CRISTO.

  • LA RESURRECCIÓN DE CRISTO.

  • LA ASCENSIÓN A LOS CIELOS.

  • EL PENTECOSTÉS.

  • LA DORMICIÓN DE LA VIRGEN.

  • FUENTES DE INSPIRACIÓN

    El Antiguo y el Nuevo Testamento han sido desde el principio del cristianismo los temas de representación preferidos, sus fuentes literarias son la propia Biblia y los comentarios que en diversos casos hicieron los Padres de la Iglesia y otros doctores. En muchas ocasiones desde el siglo IV la iglesia se convierte en una Biblia ilustrada. Los abundantes manuscritos miniados servirán de directores iconográficos, pues no olvidemos que las miniaturas precedieron en estos tiempos a las grandes representaciones.

    Litúrgicamente, lo han mantenido vivo el recuerdo cotidiano de los misales, libro de oraciones que contiene todo lo que se dice o se canta durante la misa. Entr muchos otros, los contenidos y órdenes del misal romano son: el calendario, que explica el año y sus partes, y la fijación de los días de fiesta movibles.

    CÓDICES

    A fines del siglo III y comienzos del IV, comienza a extenderse por el Mediterráneo el soporte librario en detrimento del rollo. La iglesia utilizará este invento para difundir su dogma y, así, forma a sus miembros para trasladar los rollos y traducirlos a lenguas comunes y copiar libros que se dispersaran por las pequeñas pero importantes bibliotecas eclesiásticas. Estos escritos eran utilizados para la formación del hombre culto medieval, de obispos y de abades.

    Dentro de estas obras se encuentra un grupo excepcional por su riqueza escrita y ornamental, escritos a mano por escribas de monasterio o corte y pensados para la élite. Son los llamados códices ilustrados o miniados, que además de un experto escriba, necesitan de un miniador que crea unas imágenes que aclaran y apoyan al texto.

    Fundamentalmente los monasterios de Siria destacan sobre los egipcios y los palestinos por su producción de traslación e ilustración y copia de libros del Antiguo Testamento y los cuatro evangelios. Los mejores y más antiguos conservados son: El génesis de Viena, El Evangeliario de Rossano, El Evangeliario de Sinope y el Evangeliario de Rabula; con magníficas páginas sin texto, con dominio pictórico y al mismo o mayor nivel que la pintura al fresco o sobre tabla. Estos fueron elaborados en Siria aunque el comitente era el emperador de Constantinopla. Codifican entonces requisitos de la pintura medieval a través de los textos miniados cuya antigüedad está entre la segunda mitad del siglo V y la primera mitad del siglo VI. Son inalcanzables para la mayoría, pero muy importantes y demandadas a partir de estas fechas.

    Las ilustraciones deben adecuarse al espacio que deja libre el texto. La ilustración puede ser de tipo narrativo o una composición sintética, que es la escena que mejor resume la esencia del texto.

    EL EVANGELIARIO DE RABULA

    EL Evangeliario de Rabula está firmado en su colofón por “ el monje de Rabula”, siendo el único del que conocemos el maestro de taller. Dicho monje perteneció a un pequeño monasterio en la villa fronteriza entre Siria y Mesopotamia, llamada Zagba. Es un libro conocido como el “códice policromo”, más tardío que los anteriores. Sus páginas no están teñidas de color purpúreo imperial, lo que denota que fue una obra costeada por un cliente con capacidad económica pero no el emperador, sino que es un pergamino en blanco sobre el que se disponen las tintas de color. Las ilustraciones representan una genealogía de Cristo a través de Salomón y David, y porque son una alianza entre la divinidad y los hombres. Seguidamente nos presenta una codificación de escenas de la vida de Cristo que serán representaciones esenciales para la cristiandad.

    El evangeliario de Rabula contiene la mayoría de las doce fiestas litúrgicas, aunque canónicamente no se han fijado las fiestas en el templo: nártex, naves, pastoforios, ábside e incluso en los arranques de las cubiertas abovedadas, decorando las pechinas de las cúpulas (no hay una guía para los talleres). Tras la lucha iconoclasta se establecen con rigidez los temas del calendario litúrgico destinados al doble nártex.

    Este códice será copiado en todo el mundo conocido, haciéndose eco de él la miniatura romana.

    SAN SALVADOR DE CHORA EN BLAQUERNAS

    Tiene precedentes en un monasterio del siglo V. Está situada en una zona que, en su época, se encontraba en las afueras de la antigua Constantinopla. La iglesia primitiva fue levantada por María Doukaina entre 1077 y 1081, con planta de cruz griega y cuatro columnas. Los cimientos de la zona oriental no debían ser muy sólidos ya que fue necesaria una remodelación poco después. Se conservan los muros de las naves y se añadieron pilares en los ángulos donde se voltean los arcos de apoyo a la cúpula. Isaac Comneno reconstruye la fábrica en ladrillo en el siglo XII. Más tarde se construye una nueva plantacon un edonártex con diminutos ábsides laterales, y un exonartex al que, prolongado por la lado meridional, y separados por una triple arcada apoyada en dos columnas, de la nave se le añadió un PARAEKKLESION. Este último es una esbelta capilla de nave única, rematada con un ábside saliente. La naos se divide en dos tramos cuadrados mediante un arco transversal. Chora conserva el mayor ciclo de imágenes en mosaico y fresco. En los primeros años del siglo XIV, se redecoró por iniciativa de Teodoro Metoquites. Un mosaico del PARAEKKLESION lleva la fecha de 1303, y la obra estaba terminada antes de 1321. El interior sirve de marco a los mosaicos y pinturas que cubren las paredes y bóvedas con tal profusión y belleza que eclipsan el diseño arquitectónico. En dos cúpulas del endonártex se representa la genealogía de Cristo. En los lunetos del exonártes el ciclo de la infancia; y en las bóvedas del exonártex y la cuarta crujía del endonártex el ciclo de lo milagros de Cristo. Desde la entrada se ve la vida de María y de Cristo donde, aunque sujeto al orden ya establecido por la nueva iglesia, se representan con tal flexibilidad que rompe la rigidez. Las fiestas están ya presentes en la iconografía bizantina en el siglo VI, pero no se conserva la dormición en pintura monumental en ese siglo. Tampoco se conserva este tema en el Evangeliario de Rabula, siendo el único que falta (el códice no está completo). Aunque las fiestas se celebran desde el siglo X, se insertan en ciclos más amplios que recrean la vida de Cristo y María.

    ESPACIOS DE REPRESENTACIÓN

    Momentos importantes de la vida de Cristo están figurados en la serie de las fiestas cuando el iconostasio es amplio. En el iconostasio, en las puertas reales, al centro es obligatoria la representación del “comienzo de la salvación” o Anunciación; al lado, mirando por la derecha, está Cristo y a la izquierda la madre de Dios, de cuerpo entero o de medio busto. Si el iconostasio tiene varias franjas, figurará en el centro una Déesis con la Virgen seguida por otras figuras de apóstoles o profetas.

    Los iconos representan con líneas y colores lo que afirman los textos litúrgicos. Los iconos de las fiestas tienen a menudo una doble representación en las iglesias: uno es portátil, y se expone sobre una alta mesita inclinada hasta la “conclusión”, es decir, de uno a ocho días después de la fiesta misma, para ayudar a los fieles a fijar visivamente el contenido dado verbalmente por los textos litúrgicos. Una segunda representación está en el iconostasio, que con mucha frecuencia tiene una serie de iconos colocados uno junto a otro, llamada precisamente “de las fiestas”, y que, por consiguiente, permanece constantemente bajo la mirada de quien ora en la iglesia.

    Pero el artista no sólo debe representar el prototipo iconográfico de los distintos temas, sino que también el lugar de cada una de las escenas es fijo y determinado. En esta sabia y clásica distribución de los temas iconográficos la Virgen tiene un puesto importante. En el ábside de la iglesia es muy frecuente la Thoetokos. En la pared opuesta, sobre la puerta de entrada y salida de los fieles, a menudo está la Dormición de la Virgen o bien el Juicio Universal.

    REPRESENTACIONES DE CRISTO

    A Cristo se le representa en los inicios de la religión de forma simbólica como el pez, la cruz, el crismón con ð y ð a los que luego se añadirán ð y ð apocalípticos. Otras representaciones serán las figurativas como el buen pastor, el cordero y un Cristo humano que en el siglo IV será el alejandrino (apolíneo), y posteriormente el siriaco barbado. Con una iconografía más desarrollada se le representará como Cristo cronócrator y pantócrator.

    REPRESENTACIONES DE LA VIRGEN MARÍA

    Las imágenes de María tienen una belleza y espiritualidad especiales. Son imágenes que ayudan a orar. Contamos con ellas desde los primeros tiempos del cristianismo y en las catacumbas romanas hay ejemplos antiquísimos de las mismas, desde la Virgen madre indicada por Isaías hasta la Virgen que presenta el Niño divino a los magos. La iconografía mariana la representa con su hijo o con referencia a él, es la nueva Eva exaltada por los padres de la iglesia, es la iglesia misma. Entre los seres humanos nadie se asemeja a la imagen divina más que ella, y por tanto ella es el modelo que hay que imitar para recuperar la imagen inicial. Además, “en el aspecto escatológico, María es la última y plena divinización de una persona humana después de Jesucristo”. La verdadera imagen no se deja a la libre fantasía del artista, sigue una tradición eclesial que poco a poco ha ido creando distintos tipos, porque tradición es también algo vivo que transmite una feliz experiencia actual al futuro.

    Entre los siglos IV y VII surgieron en la Iglesia oriental y en la occidental festividades en honor de varios acontecimientos de la vida de María. La Natividad de la Virgen, narrada en el protoevangelio apócrifo de Santiago, se celebra el 8 de septiembre, el 25 de marzo la Anunciación, el 2 de febrero su purificación en el templo y el 15 de agosto su muerte (llamada Dormición en la Iglesia oriental) y Asunción a los cielos.

    LA NATIVIDAD DE LA MADRE DE DIOS

    Es una fiesta que se celebra el 8 de Septiembre. En los iconos bizantinos se representa a la pequeña María con unas letras cercanas a su cabeza que señalan “Madre de Dios”. En el centro del icono, tendida, santa Ana junto a unas mujeres que le ofrecen alimento, y con frecuencia tras ella está san Joaquín feliz por ver superada su esterilidad. La pequeña María casi siempre está en la parte baja de icono, de lado, medio inmersa en un barreño para el baño, en una pequeña cuna o en brazos de una mujer que la enfaja. Ella es el personaje central de la fiesta aunque sólo ocupe un lugar pequeño y marginal.

    FIESTA DEL ENCUENTRO O DE LA PRESENTACIÓN

    Se celebra el 2 de Febrero. Encontramos a María en una procesión en la que participan, además de ella, José, el sacerdote Simeón, que acoge en sus brazos a Jesús, y a veces también a la profetisa Ana. Su ademán de ofrenda hacia del Hijo y su profundo recogimiento hacen pensar en una ofrenda sacrificial y en la dolorosa profecía que en aquella ocasión fue pronunciada sobre ella.

    LA ANUNCIACIÓN

    En el Nuevo Testamento, el anuncio a María por el ángel Gabriel de que ella iba a ser la madre de Jesús. La fiesta de la Anunciación tiene lugar el 25 de marzo.

    Las representaciones más antiguas aparecen en las catacumbas de Priscila, y de san Pedro y san Marcelino de Roma (sss IV) el arcángel tiene el aspecto de un joven

    El tema de la anunciación toma como modelo el texto evangélico. Desde el siglo VI, se ve descender un rayo de luz sobre María, y la paloma del espíritu santo planeando debajo o descendiendo hacia el oído de la futura madre. En Occidente con frecuencia la Virgen está de rodillas para recibir el mensaje del ángel, mientras que en Oriente no lo está, porque la madre de Dios es reina de los ángeles y, en consecuencia, superior al mismo arcángel Gabriel. A partir del siglo IX en Bizancio, se muestra a María rezando, con los brazos levantados, y el niño encerrado en un círculo sobre su pecho. Habitualmente el Niño en el círculo almendrado es de medio busto y con actitud majestuosa bendiciendo.

    NATIVIDAD DE JESUCRISTO

    Se celebra el 25 de diciembre. La Virgen ocupa la parte central: está echada, como verdadera madre que ha dado a luz al hijo, mira hacia delante, al espectador, mientras Jesús, enfajado, ocupa el centro de una negra gruta que se sitúa tras ella.

    Con la excepción de San Marcos, los autores del Evangelio nombran Belén como el lugar en que nació Cristo, y por ello ha sido venerado como lugar santo por los cristianos. Para conmemorar este acontecimiento se edificó en Belén una de las más antiguas iglesias del mundo, la iglesia de la Natividad, construida por Constantino I el Grande, emperador de Roma, en 330, en el lugar que la tradición indica para el nacimiento de Cristo.

    La Navidad es la fiesta más importante del año eclesiástico cristiano. Como los evangelios no mencionan fechas, no es seguro que Jesús naciera ese día. De hecho, el día de Navidad no fue oficialmente reconocido hasta el año 345, cuando por influencia de san Juan Crisóstomo y san Gregorio de Nacianceno se proclamó el 25 de diciembre como fecha de la Natividad de Jesús. De esta manera seguía la política de la iglesia primitiva de absorber en lugar de reprimir los ritos paganos existentes, que desde los primeros tiempos habían celebrado el solsticio de invierno y la llegada de la primavera en esa fecha.

    LA PRESENTACIÓN EN EL TEMPLO.

    La Candelaria es la festividad cristiana que celebra el 2 de febrero la presentación de Jesús en el Templo y la purificación de la Virgen; su nombre procede de las velas (o candelas) que los devotos portaban en las procesiones. La fiesta, con toda probabilidad, se celebraba para remplazar los grandes festejos de la expiación y purificación,(Februa) que tenían lugar en la antigua Roma a mediados de febrero. La fecha de la celebración pagana se trasladó entonces al día 2 de febrero, 40 días después de la Navidad; esta distancia respetaba la ley judía que exigía un rito de purificación en el Templo de las madres de niños varones, a los 40 días del nacimiento del niño. Se cree que la fiesta de la Candelaria fue establecida en el año 541 o 542 por el emperador bizantino Justiniano I. Sólo Lucas relata el cumplimiento de José y María con la ley judía que requiere la circuncisión y presentación en el templo de todos los recién nacidos de Jerusalén. El mismo evangelista también describe su siguiente viaje con el joven Jesús al templo para la fiesta de la Pascua. Los Evangelios omiten la vida de Jesús desde que tuvo 12 años hasta que empezó su ministerio público, unos 18 años después.

    EL BAUTIZO EN EL RÍO JORDÁN.

    La escena del bautismo de Cristo es la única representación iconográfica de la Trinidad que sobrevivió al período paleocristiano y se conservó durante la Edad Media, el motivo fue que estaba justificada por los Evangelios que afirmaban que, en el momento del bautismo, hubo una teofanía simultánea de las tres personas: “se oyó la voz del padre descendiendo del cielo; el hijo caminaba por las aguas del Jordán; y el espíritu santo aparecía en forma de paloma planeando encima del hijo.” Se siguió este texto para las representaciones a partir del siglo VI, con la excepción, por motivos técnicos, de la representación de la divinidad personificada con una mano que sale del cielo.

    El bautismo no es un rito de creación cristiana. El agua se utilizaba como símbolo de purificación en muchas religiones desde fechas muy lejanas. En el mundo antiguo, las aguas del Ganges en India, del Éufrates en Babilonia, y del Nilo en Egipto se utilizaban para baños sagrados. El baño sagrado era también conocido en cultos mistéricos helenos.

    Los inicios del bautismo cristiano surgen cuando Jesús fue bautizado por Juan al principio de su ministerio público. Aunque no está claro que el propio Jesús bautizara, el Cristo resucitado ordenó a sus discípulos que predicaran y bautizaran a los pueblos como señal de la venida de la ley de Dios. Así, desde el principio, el bautismo se convirtió en el rito cristiano de iniciación.

    El rito del bautismo se fue adornando gradualmente. Los primitivos escritos cristianos, tales como el Didaké, describen un servicio muy sencillo. Didaké (en griego, 'enseñanza'), es un antiguo manual cristiano de instrucción, también llamado Enseñanzas de los Doce Apóstoles. Es probable que fuera escrito en Siria durante el siglo I d.C., aunque algunos críticos han calculado una fecha más tardía. El documento era desconocido hasta su descubrimiento en 1873.

    Alrededor del siglo III el bautismo se convirtió en una liturgia elaborada. La Tradición Apostólica del teólogo san Hipólito, describe, como parte del rito, un ayuno preparatorio y de vigilia, una confesión de los pecados, la renuncia al demonio y un lavado con agua, seguido de una imposición de manos o unción con aceite. En la Iglesia occidental, la imposición de manos y la unción evolucionaron hacia un sacramento diferente de la confirmación.

    La mayoría de las iglesias consideran el bautismo como un sacramento, o un signo de gracia; algunas lo consideran simplemente como una orden o rito mandado por Cristo.

    LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO.

    En el fondo de la Resurrección de Lázaro, en la iglesia de la Pantanasa de Mistra (1428), una amplia hendidura entre dos altas cumbres simboliza el abismo de la muerte que separa al cuerpo momificado de Lázaro del Salvador lleno de vida.

    LA CRUCIFIXIÓN

    Crucifixión consistía en atar o clavar a la víctima a una cruz. Fue una forma usual de pena de muerte desde el siglo VI a.C. hasta el IV d.C. sobre todo entre los persas, egipcios, cartagineses y romanos. Los romanos la utilizaban para ejecutar a los esclavos y los criminales, pero nunca se la aplicaban a sus propios ciudadanos. El derecho romano especificaba que el condenado debía ser azotado antes de morir, llevar la cruz o, con más frecuencia, la viga transversal desde el punto donde había sido sometido a suplicio hasta el lugar de la ejecución. Esta práctica fue abolida por Constantino I en 337 por respeto hacia Jesucristo, que murió en la cruz y que se convirtió en el símbolo del cristianismo.

    La crucifixión y resurrección de Jesucristo, a la que los primeros cristianos se refieren cuando hablan de él como de aquél que reconcilió a la humanidad con Dios, hicieron de la cruz el principal centro de atención de la fe y devoción cristianas, y el símbolo más importante del amor salvador de Dios Padre.

    En las primeras representaciones de Cristo en la cruz, hasta comienzos del siglo VII, al narrar el martirio se prescindía de la crucifixión, utilizando una cruz anicónica que dominará en la iconografía bizantina y que recoge la plástica occidental y prerrománica en los siglos IX y X. El Cristo en la cruz es una versión anticlásica que desarrolla el arte de los monasterios orientales, frente al áulico contrario a las representaciones sangrientas y sentimentales. Su creación y extensión promueven una excitación sentimental y dramatismo que conmueve al pueblo. A pesar de todo la representación de Rabula está contenida porque aparece Cristo como imperator, con túnica larga sin mangas y ceñido a la cintura, y que permanece impasible mientras recibe la lanza, con pocas notas sangrientas, destacando su naturaleza divina. La representación de Cristo entre un sol y una luna es debido a que la religión cristiana, como todas las anteriores, es de herencia cósmica y solar, y por eso hay tantas evocaciones a la divinidad como sol y luz.

    María está representada en actitud doliente pero compuesta, participando en el sacrificio voluntario de Cristo, tendido muerto, pero noblemente victorioso, en la cruz.

    Otros iconos muestran a la Virgen durante el descendimiento de Cristo de la cruz. En ese momento sostiene su cabeza o una mano ya desclavada mientras otras personas sustentan el cuerpo de Jesús, algunos desde el suelo y otros desde una escalera. Cuando ya está descendido, encontramos a María inclinada hacia la cabeza de su hijo, con Juan a su lado y alguna mujer cuyos gestos de dolor están más marcados.

    La crucifixión de Cristo entre dos ladrones es relatada en el Nuevo Testamento por los cuatro evangelistas. La trascendencia y significado de la crucifixión ha sido un tema de debate teológico a lo largo de toda la historia de la Iglesia. Así, el simbolismo de la cruz de Cristo fue expresado ya por san Pablo: La crucifixión supone únicamente una humillación y derrota en apariencia pues antecede a la victoria de Cristo sobre la propia muerte.

    Calvario (en latín, calvaria, calavera), es una colina en las afueras del antiguo Jerusalén donde tuvo lugar la crucifixión de Jesucristo. Ha sido identificado como lugar de ejecución donde los malhechores eran arrojados desde los precipicios o muertos por lapidación. Este mismo nombre ha servido también para denominar las representación que se celebra en una capilla o bien en el exterior de una Iglesia, de las escenas de la pasión y muerte de Jesucristo en la cruz. Estos calvarios proceden del teatro religioso medieval y de la iconografía románica y gótica. Siempre hay tres cruces, Jesucristo rodeado por el buen y el mal ladrón, y además suelen aparecer las tres Marías y San Juan. Si la representación se inicia con el apresamiento de Jesús recibe el nombre de Viacrucis.

    La Basílica del Santo Sepulcro, está erigida en el huerto de José de Arimatea, en el punto exacto donde Jesús fue sepultado después de la crucifixión; desde entonces el lugar es santo para los cristianos. El emperador Publio Elio Adriano construyó un templo dedicado a Venus en el mismo sitio para borrar la memoria del acontecimiento. Aun así, el templo original se conservó hasta ser restaurado por el emperador Constantino I el Grande. La basílica de Constantino, que servía de añadido a la iglesia circular del sepulcro, fue destruida en el año 614. Lo que quedó se arruinó aún más durante el seísmo de 1746.

    La Crucifixión es una imagen muy conocida, pintada o bordada sobre lienzo carmesí, que se usa en la función litúrgica de la semana santa y queda expuesto a la devoción de los fieles desde el gran viernes hasta la noche de pascua.

    LA RESURRECCIÓN DE CRISTO

    La Antigüedad tardía no representó la resurrección como tal, sino que tomaban el testimonio de las tres Marías que se encaminaron a la tumba y la encontraron vacía. En lugar de Cristo, cuyo cuerpo había desaparecido, vieron y oyeron a un ángel que les anunciaba la resurrección.

    Pero en el Evangeliario de Rabula no se contentan con el testimonio de las tres Marías y añade los relatos de otros testigos visuales, los apóstoles, que tuvieron la ocasión de ver a Jesucristo resucitado en momentos distintos.

    Los Evangelios contienen el relato de la resurrección de Cristo. La doctrina cristiana relativa a la resurrección se basa en varios pasajes ampliados del Nuevo Testamento. En ellos, la resurrección de los muertos se atribuye al mismo Cristo, que completará así su obra de redención de la especie humana. La fe de los cristianos en la resurrección de los muertos se basa en el acontecimiento de la resurrección de Cristo que los apóstoles entendían como testimonio y como garantía de la resurrección de cada individuo.

    ASCENSIÓN

    La fiesta de la Ascensión, una de las mayores del cristianismo, se celebra un jueves, cuarenta días después de la resurrección. Con frecuencia, los artistas han representado este tema en una de estas tres formas: Cristo asciende sobre las nubes hacia la mano extendida de Dios Padre, Cristo conducido por los ángeles o Cristo ascendiendo por sí mismo.

    Ascensión es, en la doctrina cristiana, la partida de Jesucristo de la tierra cuarenta días después de su resurrección. El hecho es descrito como ocurrido en presencia de los apóstoles. Cristo se elevó y una nube le ocultó de las miradas de sus discípulos. En algunos pasajes del Nuevo Testamento la Ascensión es representada como un hecho histórico probado. Otros pasajes sin embargo acentúan su dimensión teológica. Su importancia parece apuntar a la glorificación de Cristo, signo de que su misión en la Tierra se había culminado.

    PASCUA

    La Virgen no está en el icono de la Pascua, sino que se suele representar con el Descenso a los infiernos de Cristo, recordando la figura de Eva. La Semana Santa, en el año litúrgico cristiano, es la semana previa a la Pascua que comienza con el domingo de Ramos. Se celebran ritos solemnes para conmemorar la pasión, muerte y Resurrección de Jesucristo. Celebraciones especiales recuerdan la institución de la eucaristía en el Jueves Santo; lecturas de las Sagradas Escrituras, oraciones solemnes, y la veneración de la cruz recuerdan la crucifixión de Cristo el Viernes Santo. El Sábado Santo se conmemora el entierro de Cristo; los oficios de vigilia de medianoche inauguran la celebración de la Pascua de resurrección.

    Domingo de Ramos es el domingo antes de Pascua, así llamado por la costumbre de bendecir las palmas y ramos de olivo y de otros árboles. Portando esas palmas y ramos se organiza una procesión, en recuerdo de la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén. La costumbre nació en el siglo IV, y dura hasta nuestros días.

    Jueves Santo, el jueves previo al domingo de Pascua, es celebrado por los cristianos en conmemoración de la Ultima Cena de Cristo. En la Iglesia católica y en muchas iglesias protestantes, la eucaristía se celebra en una liturgia vespertina que incluye la sagrada comunión. La ceremonia de lavar los pies o pedilavium, se realiza durante la liturgia católica: el celebrante lava los pies de doce personas para conmemorar el lavado de pies de los discípulos de Cristo. En la religión cristiana el Jueves Santo es el día anterior al Viernes Santo. Conmemora el día de la última Cena, la última reunión de Jesucristo con sus discípulos antes de la crucifixión.

    Viernes Santo, viernes anterior a la Pascua de Resurrección, celebrado por los cristianos como el aniversario de la crucifixión de Cristo. Desde los tiempos de la Iglesia primitiva, este día se dedicaba a la penitencia, el ayuno y la oración. En la Iglesia católica, la liturgia del Viernes Santo se compone de tres partes diferentes: lecturas y oraciones, incluyendo la lectura de la Pasión según san Juan, la veneración de la cruz, y una comunión general.

    PENTECOTÉS

    El dato evangélico habla claramente de la presencia de María, y en efecto la encontramos representada en algún icono de pentecostés, pero en muchos otros se ve sólo la doble fila, casi oval, de los apóstoles, que comprende también a Pablo junto a Pedro; el dato simbólico prevalece aquí sobre el histórico.

    Pentecostés (en griego, pentecoste, quincuagésimo), es la fiesta que se observa el séptimo domingo (día quincuagésimo) después de Pascua, conmemorando la venida del Espíritu Santo a los apóstoles mientras celebraban la antigua festividad judía del sabuot. En la Iglesia primitiva era una época de administración del sacramento del bautismo, y, tanto en la Iglesia de Inglaterra, como en otras iglesias anglicanas, se denominaba a esta fiesta domingo blanco en alusión a las vestimentas blancas que, según la tradición, llevaban los recién bautizados.

    LA DORMICIÓN

    La última gran fiesta del año litúrgico bizantino es también mariana y se festeja el 15 de Agosto. La Virgen está echada en un lecho para su último sueño; detrás de ella Cristo venido de los cielos, que toma en sus brazos el alma de su amada madre, alma que siempre es representada como una niña pequeña, casi una muñeca. La tradición hace también que los apóstoles hayan acudido milagrosamente al lado de María desde los lugares en que estaban predicando. Además unos cuantos ángeles sostienen cruces, incensarios, espadas y palmas; símbolos tradicionales para indicar la participación de los ejércitos celestiales en el evento del fin terreno de la madre de Dios.

    LA ASCENSIÓN

    Su fiesta es variable en cuanto a su fecha de celebración, al igual que la Pentecostés o la Pascua. En esta figuración María aparece en el centro, en actitud orante entre los dos grupos de apóstoles, teniendo a los lados a dos blancos ángeles que dan realce a su persona. La Virgen, tras su partida al cielo, sigue siendo aún más el centro de la iglesia. En torno a ella se reunieron en oración los apóstoles a la espera de la venida del Espíritu Santo.

    En la Iglesia católica y en la Iglesia ortodoxa, se afirma que después de su muerte el cuerpo de María, la madre de Cristo, ascendió a los cielos en cuerpo y alma. Definida como artículo de fe por el papa Pío XII en 1950, la Asunción fue en primer lugar conmemorada como la celebración de la Dormición de María en el siglo VI; esta celebración se convirtió más tarde en la fiesta de la Asunción, celebrada actualmente por la Iglesia católica el 15 de agosto.

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