Bizancio

Historia Medieval. Edad Media. Imperio bizantino. Constantinopla. Cronología

  • Enviado por: Arcarles
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 5 páginas
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INTRODUCCION.-

Este trabajo consta de nueve temas interrelacionados:

  • Aproximación cronológica

  • Aproximación histórica

  • La sociedad bizantina

  • La religión en el imperio de oriente

  • La legislación en el imperio de oriente

  • Aproximación cultural: Las letras

  • Aproximación cultural: Las artes

  • La expansión de la cultura de Bizancio

  • Comentario personal

  • Textos consultados

  • Bibliografía general aproximativa

  • Láminas testimoniales


APROXIMACION CRONOLOGICA.-

313 Edicto de Milán promulgado por Constantino.

330 Constantino funda sobre la ciudad de Bizancio la Nueva Roma que será conocida por Constantinopla.

395 Muere Teodosio y el imperio queda repartido entre sus dos hijos. Honorio en Occidente y Arcadio en Oriente.

413 Concilio de Efeso. Condenación de Nestorio y aceptación de Cirilo.

451 Concilio de Calcedonia. Condena de la doctrina monofisista.

476 Fin del imperio romano de occidente. Rómulo Augústulo es depuesto por Odoacro.

480 Nace en Pavía el filósofo Boecio Anicio Maulo Severino.

527-565 Justiniano. Etapa absolutista. Cesaropapismo.

528-535 Triboniano dirige la redacción del Corpus Iuris Civilis.

582-602 Exarcados de Mauricio. Rávena y Cartago.

591 Bizancio conquista Armenia

610-641 Heraclio. El griego lengua oficial del Oriente bizantino.

622 Comienza La Hégira

628 Derrumbamiento del Imperio Sasánida.

717 Guerra de las imágenes

730 Condena de la herejía iconoclasta

751 Caída del dominio bizantino en Italia

800 Coronación de Carlomagno

842 Cirilo y Metodio comienzan la evangelización de Moravia.

867 Bajo el patriarca Focio la iglesia bizantina ortodoxa abandona la obediencia a Roma.


APROXIMACION HISTORICA.-

Desde el comienzo del gobierno de Roma, el mapa de la actividad económica mediterránea señalaba una distinción entre el área comercial e industrial situada al este, y la zona de dedicación agrícola occidental. La diferencia tendió a hacerse más aguda. Oriente producía las riquezas y Occidente las consumía sin devolver nada a cambio. Empresarios orientales controlaban el comercio y su actividad engrandecía las aglomeraciones urbanas de levante. Su prosperidad, alimentada por el intercambio comercial y el artesanado industrial, no era comparable a la de Occidente.

La economía de Occidente se basaba en la agricultura. Oriente, además, en el comercio y la industria. Eran dos economías, una natural y la otra monetaria. En ambos el prestigio pertenece a las clases agrícolas. La escala social en occidente era corta y distante. En oriente más amplia y con menores diferencias entre clases.

Si nos retrotraemos al siglo III, veremos que la grandeza del imperio no tenía una base sólida. La pax romana era una falacia. Una pátina que parecía cubrir todo el territorio dominado, que en la práctica estaba dividido, y sólo existía la unidad política. Por debajo de esta apariencia subyacían también culturas autóctonas que con la debilidad del Estado comienzan a resurgir.

Cuando Diocleciano aumenta el número de provincias, para menoscabar el poder de los gobernadores, y centralizar el poder, se produce un incremento brutal de los impuestos, necesario para cubrir el coste del singular aumento de la burocracia. El aparato estatal crece de manera que pocos tienen que contribuir al mantenimiento de muchos.

Los poderosos se trasladan al campo y practican en muchos casos una economía de autoabastecimiento. Campesinos libres se ponen al servicio de otros y en general el descontento crece en occidente donde, como hemos dicho, no coexistían prácticamente mas que dos clases sociales, los poderosos y la plebe.

Las revueltas se multiplican, los esclavos se sublevan, las ciudades se despueblan. Las tropas que defendían las fronteras deben acudir en ayuda de las que intentan mantener el orden público y el control interno.

Los pueblos bárbaros aprovechan esta debilitación política para pasar las cuencas del Rin y del Danubio, frontera natural de la Romanía en Europa.

El sistema político romano se colapsa y comienza a resquebrajarse.

Las condiciones de la parte oriental del imperio son otras.

Se sustenta en otro tipo de economía, las divergencias entre las clases sociales no son tan acusadas. Y existe un factor decisivo que influye en todo el proceso y sus distintas modalidades sociales, políticas y sobre todo económicas. El cristianismo.

El cristianismo es de origen oriental. Aprovechando la figura de Jesús de Nazaret, que ha conseguido una cierta cantidad de seguidores, Saulo de Tarso, noble culto romano, es el primero que pone en fórmulas el cristianismo.

Como ideología, no era sino un conjunto de principios éticos para la consecución de una mejor vida después de esta vida. Una ideología urbana que tardó en trasladarse al campo y que se puede decir que salió de las catacumbas hacia el siglo IV.

Cuando comenzó a captar gentes acomodadas e incluso algunos miembros de las clases dominantes, se empezó a considerar el peligro que podían suponer los cristianos como comunidad. Es posible y tal vez probable que algunos abrazarían el cristianismo por convicción, pero es más razonable pensar, como lo ha demostrado la misma historia, que los poderosos vieran en el cristianismo una forma de control de las masas que se les había ido de las manos con las revueltas de la plebe y los esclavos.

Es de suponer que las llamadas persecuciones sean más de carácter político que religioso, puesto que el imperio había respetado siempre en su seno todo tipo de cultos.

En 313, Constantino, consciente de las ventajas de alianza con los cristianos, les concede la libertad de culto por el Edicto de Milán.

En 380 Teodosio instituye el cristianismo como religión oficial del Estado por el edicto de Tesalónica.

Desde el 313 al 380 se gestan las instituciones religiosas, el derecho canónico, los cargos eclesiásticos (prelados, obispos…) el más importante es el obispo de Roma.

En el siglo V, con el colapso del sistema político romano en occidente, el poder de la iglesia se consolida y acrecienta, pues no quedan en las ciudades representantes del poder romano y los únicos interlocutores válidos para las decisiones políticas con el exterior.

No ocurre lo mismo en Oriente, donde las condiciones económicas y culturales favorecen la subsistencia política del sistema antiguo, donde el poder religioso se distribuye entre varios patriarcas y donde no se acata al obispo de Roma.

La fórmula del cesaropapismo hace que se mantenga un equilibrio entre el poder estatal y el religioso, que apoya la supremacía del emperador.

LA SOCIEDAD BIZANTINA.-

Es fácil hablar de ella. Sus elementos son los mismos quew se han ido formando desde hace siglos, cuando un solo poder gobernaba el mundo desde Roma.

Una alta aristocracia terrateniente que ha trasformado sus posesiones en señoríos y ejerce la dirección de los asuntos públicos. Sus privilegios se ven amenazados por una clase clerical que se engrandece sin cesar y de la cual el patriarca de Constantinopla es un auténtico pontífice.

Es un clero secular pero sobretodo regular. Son los monjes, a cuyas casas van a parar las donaciones más sustanciosas y de donde salen sus miembros para predicar y profetizar, envueltos en un halo de milagrería e histerismo que captan con facilidad los espíritus más débiles.

El siguiente escalón lo ocupa la burocracia en auge, especialmente abundante en un Estado que todo quiere controlarlo. Tiene menos ingresos pero su rango pero el rango es superior incluso al de los comerciantes más ricos.

Los comerciantes, enriquecidos por el tráfico con occidente y sobre todo por el de oriente, donde los persas ejercen de intermediarios, tienen bajo su mando multitud de marinos y artesanos. La mayoría son libres pero tienen que competir con la clase más baja, que abarata la mano de obra, y esto les obliga a trabajar febrilmente aunque sus oficios sean más desahogados y mejor retribuidos.

Los campesinos, lentos y silenciosos, que apenas dejan huella con el tiempo, ocupan el último escalafón de la población activa rural.

Y una multitud de mendigos que recorren las calles de Constantinopla y aprovechan sus soportales para dormir a la intemperie.

Los pequeños agricultores libres dejan de serlo para engrosar las filas de los colonos, siervos y hasta esclavos. Sólo hombres protegidos por su profesión militar forman en algunos casos el escalón social intermedio que está diluido en el sector rural bizantino.

Las diferencias con la sociedad occidental cada vez son más marcadas. La diversidad en el vestido, la alimentación, el peinado, el lenguaje y la legislación, culmina con la diversidad de cultos religiosos. Todo esto separa un mundo medianamente cultivado de otro bárbaro.

Todo parecía en contra del nacimiento de una sociedad romano-germánica. Todo menos el tiempo, que fue un elemento decisivo. La superioridad cultural romana y el primitivismo bárbaro se aglutinaron, mezclaron y fundieron con la convivencia. En occidente fue una transición lenta y costosa. En oriente, la astucia de los dirigentes de ambas culturas y la estabilidad de las gentes, permitieron una consolidación temprana. Funcionan políticamente por medio de mecanismos administrativos y llegan a tener una única concepción político jurídica.

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