Arte gótico

Arquitectura gótica. Cisterciense. La ciudad. Trecento. Pintura flamenca. Giotto. Van Eyck

  • Enviado por: Jorgita
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas
publicidad
cursos destacados
Iníciate con Ableton Live
Iníciate con Ableton Live
El curso da un repaso general por las órdenes y menús más básicos, para poder generar...
Ver más información

Graba audio con Apple Logic Pro 9
Graba audio con Apple Logic Pro 9
En este curso aprenderemos a realizar grabaciones de audio de calidad utilizando Apple Logic Pro 9. Exploraremos todo...
Ver más información

publicidad

TEMA 8º. El ARTE GOTICO.

========================

1. Introducción histórica: el Cister y las nuevas ordenes religiosas. El desarrollo urbano, secularización, escolástica y naturalismo figurativo

- transformaciones económicas: comercio y artesanía.

- una nueva estructura social: las ciudades y la burguesía.

- la reforma cisterciense.

- evolución del pensamiento teológico y filosófico.

- el despertar del Humanismo.

2. El término gótico, su localización geográfica y temporal.

- el término gótico.

- cronología.

- origen y área de extensión.

3. Características generales de la arquitectura: la catedral y los edificios civiles. Concepto, genesis, desarrollo y difusión del estilo.

3.1. caracteres generales.

- edificios: catedral, monasterio, castillo, palacio, ayunta­miento, lonja y hospital.

- gran desarrollo de la técnica constructiva .

- elementos constructivos

. elementos sostenidos: arco apuntado, bóveda ojival.

. elementos sustentantes: muros, grandes pilares muy complejos, arbotantes y contrafuertes

- verticalidad.

- naturalismo.

- las plantas.

- decoración.

. mayor realismo y naturalismo

. esculturas.

. monumental y exenta.

. material: piedra, madera,

. tema religioso,

. aparecen en:

. los capiteles se hacen más sencillos o desa­pare­cen.

. en las portadas.

. sillería del coro.

. retablos.

. esculturas exentas: los sepulcros.

. las pinturas sobre tabla (retablos) sustitu­yen a los frescos murales del románico.

. vidrieras abundantes y de gran tamaño

- edificio funcional.

- espacio interior: amplio ,vertical, espacio camino, iluminado.

- simbología: los edificios manifiestan la espiritua­lidad de la época.

3.2 escuelas más importantes.

3.2.1. Francia.

- origen del gótico.

- altura, desaparece la tribuna, crecimiento de la cabecera con absidiolos y reducción del crucero, dos campanarios, aguja en el cimborrio e importancia de las vidrieras.

- Nuestra Señora de Paris ,Santa Capilla; catedrales de Chartres, Reims, Amiens, Beauvais.

3.2.2. Alemania.

- compacto, con sensación de masa exterior, agujas caladas.

- Catedrales de Estrasburgo, Colonia y Santa Isabel de Marburgo.

3.2.3. Inglaterra.

- evolución desde el gótico francés hasta el gótico perpendi­cular: gran altura y molduras verticales, grandes ventanales, bóvedas con multiplicidad de nervios y trompas en forma de abanico.

- Catedrales de Wells, York, Gloucester y Capilla del Colegio Real de Cambridge.

3.2.4. Italia.

- escaso arraigo del gótico.

- predominio de los edificios civiles (palacio toscano y vene­ciano).

- clasicismo, ausencia de arbotantes, ventanales pequeños, policromía, importancia del gablete, predominio de la horizon­tali­dad. Catedrales de Milán, Siena, Orvieto, Florencia.

3.2..5. España.

- la Reconquista y la influencia mudéjar.

- menor altura.

- predominio de la anchura.

a) Castilla y León.

- influencia del gótico francés, alemán y flamenco.

- catedrales de León, Burgos, Toledo, Cuenca, Segovia y Sevilla.

b) Cataluña y Aragón.

- menor influencias góticas.

- gótico mediterráneo: semejanza de altura naves, ventanas escasas y pequeñas.

- importancia de los edificios civiles.

- catedrales de Mallorca, Barcelona, Santa María del Mar. Lonjas de Valencia y Palma de Mallorca.

4. La pintura del trecento italiano: Giotto. La pintura flamenca: Van Eyck.

4.1. la pintura gótica.

4.2. la pintura del trecento italiana: Giotto.

4.3. la pintura flamenca: Van Eyck.

TEMA 8º. El ARTE GOTICO

1. Introducción histórica: El Cister y las nuevas ordenes religiosas. El desarrollo urbano, secularización, escolástica y naturalismo figurativo.

Entre los siglos XII y XIV empieza a superarse la etapa feudal de economía de autoconsumo. Se produce un crecimiento de la pobla­ción. La reaparición de las ciudades crea un sistema nuevo de división del trabajo y de intercambios: el campo feudal produce materias primas y alimentos, la ciudad objetos manufacturados. Resurge el comercio, primero entre el campo y la ciudad, luego a larga distancia. En la ciudad, artesanos y comerciantes forman una nueva clase social: la burguesía que detenta un nuevo poder, el dinero. La ciudad crea una nueva cultura a través de las universida­des y un nuevo arte, el gótico. Sus edificios cubren sus necesida­des religiosas (catedral), políticas (ayuntamiento) o económicas (lonja). Los débiles monarcas feudales aprovecharán los nuevos tiempos y valiéndose del choque de intereses entre nobleza y bur­guesía, unas veces apoyando a unos y otras veces a los otros, irán reforzando su poder hasta alcanzar la monarquía autoritaria.

La Iglesia continúa jugando un papel predominante en la mentalidad del momento, pero ya no tiene un dominio total de la cultura.

(consultad libro de texto, tema 10, punto 1, págs. 167)

2. El término gótico, su localización geográfica y temporal.

El término gótico fue acuñado por Vasari, historiador del Arte del siglo XVI. En contraposición al arte renacentista de su época, lo consideró como un arte bárbaro, arte de godos; de ahí el nombre de gótico.

Cronológicamente comprende desde fines del siglo XII (convive con el románico) hasta muy entrado el siglo XVI. En algunos países tuvo una resurrección en el siglo XIX como neogótico.

Etapas (consultad libro de texto, tema 10, -cronología del estilo góti­co-, págs. 167 y 168)

Se inicia en Francia, en la Isla de Francia, y se extendió por Europa, abarcando mayor difusión que el románico, pues los españo­les lo llevaron a América.

3. Características generales de la arquitectura: la catedral y los edificios civiles. Concepto, génesis, desarrollo y difusión del estilo.

3.1. caracteres generales.

(consultad libro de texto, tema 10, punto 3, págs. 168, 169, 170 y 171)

La arquitectura gótica es infinitamente más complicada que la románica, los distintos empujes de la techumbre necesitan con una variada gama de contrarrestos que requieren un profundo conoci­miento físico-matemático por parte del arquitecto.

Durante la etapa gótica siguen siendo edificios repre­senta­tivos los templos (catedrales), los monasterios y los casti­llos. Pero las nuevas ciudades medievales necesitaban nuevos tipos de edificios, distintos por su concepción y dimensiones a los de la época feudal. Los comerciantes necesitaron edificios en los que reunirse para valorar las mercancías, intercambiarlas y lanzarlas al mercado: las lonjas. Pero, además las autoridades del municipio requerían un lugar apropiado para sus reuniones: el ayuntamiento. Los ricos burgueses y los nobles asentados en las ciudades cons­tru­yeron lujosas residencias: los palacios. Para albergar y curar a los enfermos humildes y peregrinos, aparecieron: los hospita­les.

Entre los rasgos considerados como fundamentales de la arquitectura gótica se encuentra el arco apuntado u ojival, la bóveda de cruce­ría o de ojivas y la extraordinaria altura de los edificios. Pero, junto a ellos, también deben tenerse en cuenta otras característi­cas como el funcionalismo de las distintas partes del edificio, el nuevo concepto del espacio y de la luz y los considerables avances técni­cos, con un planteamiento matemáti­co-geométrico del edificio que hizo posi­ble unos logros tan espectaculares. La nueva catedral gótica es una maravilla de esbeltez, matemática constructiva y de luz sabiamente matizada por el color de las vidrieras.

El material utilizado es la piedra en forma de sillares per­fectamente labrados.

Los dos elementos fundamentales de la arquitectura gótica son el arco apuntado u ojival y la bóveda de crucería ojival. Con ellos se rompe el estatismo del estilo románico. El arco de medio punto expresa serenidad y equilibrio. El arco apuntado indica esfuerzo y dinamismo.

El arco típico del gótico es el arco apuntado u ojival que presen­ta presiones laterales menores que el arco de medio punto. Pero tam­bién se dieron otros tipos como el arco apuntado conopial, el carpanel, incluso mixtilíneos, lobulados, etc.

La bóveda de crucería o de ojivas puede tener un precedente variado: en las bóvedas de aristas romanas, en las bóvedas musulma­nas de la mezquita de Córdoba o en otros ejemplos de Armenia.

La bóveda de crucería está formada por una serie de arcos apuntados que la cruzan (externamente aparecen como nervios). Con el tiempo, se multiplicarán los nervios secundarios, transformándo­se en elementos decorativos y dando lugar a diferentes tipos de bóveda de crucería, como la sexpartita, de terceletes, estrelladas, etc. La plementería descansa sobre estos nervios que desplazan los pesos sobre los cuatro pilares de las esquinas.

La multiplicación de los nervios secundarios de las bóvedas favorecen un aumento de las columnas que se adosan al pilar, adel­ga­zando su fuste y convirtiéndose en baquetones. Como continuación del pilar románico, el pilar gótico cada vez complica más su sec­ción y alcanza un gran grosor disimulado por su extraordinaria altura. De todas maneras estos pilares no pueden sostener los empu­jes de las bóvedas que se trasladan a través del arbotante a un contrafuerte que se encuentra en el exterior. Este contrafuerte se remata con una pequeña torrecilla de forma piramidal o pináculo que tiene un fin estabi­lizador y decorativo. Los contrafuertes y arbo­tan­tes se pueden duplicar, superponer, etc.

Ante este desplazamien­to de los pesos y fuerzas de la techum­bre a través de pilares y con­tra­fuertes, el edificio llega a alcan­zar extraordinaria altura y el muro ya no es tan necesario. Su misión será más de cerramiento del edificio que de soporte y es perforado por múlti­ples y grandes ventanas. A su vez, desaparecen las gale­rías sobre las naves late­rales (tribunas), que suelen quedar redu­cidas a los ventanales o triforio.

La planta de las iglesias suele mantener la disposición de cruz latina de tres o cinco naves, pero sufre algunas modificacio­nes respecto a la planta románica. Cobra mayor importancia el ábside que aumenta de tamaño, presentando algunas veces dos girolas a su alrededor. El aumento de eclesiásticos hace crecer el coro que llega a invadir el brazo mayor. Por el contrario disminuye la ampli­tud del transep­to, cubriéndo­se el crucero con una bóveda (nunca cúpula) sobre la que se constru­ye un elevado cimborrio acaba­do en una afilada aguja. La nave central es mucho más alta y amplia que las laterales. Todas las naves se cubren con bóveda de aristas. En el exterior, los campanarios culminan con empinados remates, muchas veces calados.

Los templos se encuentran decorados con esculturas y pinturas que muestran un carácter más realista que las románicas.

La decoración escultórica gótica es muy variada y, como la románica, está supeditada a la arquitectura. La hay geomé­trica, como podemos ver en bóvedas y ventanas. Para decorar y cerrar las gran­des ventanas, se levantan en su interior una o varias columni­llas unidas en su parte superior por arcos sobre los que descansa una tracería calada que se fue compli­cando con el paso del tiempo. La decoración vegetal es muy realista y variada.

Las portadas cobi­jan la escultura figurada. Las portadas góticas suelen ser abocina­das, como las románi­cas, pero el tímpano suele dividirse en varias zonas horizontales, con el fin de repre­sentar las distintas escenas de las historias que se pretenden narrar. Las figuras suelen aparecer cubiertas por un dosel. Sobre la portada puede aparecer el gablete o moldura angu­lar que le sirve de corona­miento.

La decoración de capiteles disminuye de importancia, pues estos se hacen más sencillos o desaparecen. Pero ahora se abren nuevos campos de actividad para el escultor, como es el caso de los reta­blos, las sillerías del coro y los sepulcros en forma de lecho funerario o arco rehundido en el muro.

La decoración se completa con las muestras de vidrieras de ventanas y rosetones y las pinturas sobre tabla de los retablos, que sustituyen a los murales románicos.

En un edifico podemos decir que existe funcionalismo cuando se hace patente la relación entre los empujes y los soportes. El romá­nico es antifuncional, pues el predominio de la ornamentación sobre la arquitectura hace que esta arquitectura quede camuflada por las pinturas murales. Mientras que en el gótico hay un triunfo del funcionalismo que se hace patente al poder constatar la relación entre las fuerzas, empujes y soportes. Pero es un funcio­nalismo no apreciado desde el interior, al encontrarse en el exterior parte de los elementos sustentantes.

Los adelantos técnicos en las cubiertas, la articulación entre los diversos elementos arquitectónicos y el desarrollo de los soportes externos (contrafuertes, arbotantes, etc.) permiten espacios más amplios y esbeltos, donde domina la verticalidad. Sigue existiendo el concepto de espacio camino, como en el románico, pero ahora viene matizado por otra tendencia vertical, hacia arriba, pues las ojivas de las bóvedas provocan que las miradas asciendan hacia el cielo.

Por otra parte, la arquitectura gótica ha sido concebida para ser iluminada, para que todo reciba la luz en mayor o menor medida. El tamaño y el número de las ventanas favorecerá unos interiores luminosos. Pero la luz no es una luz natural, cuando penetra es transformada por las vidrieras en algo inmaterial, y se funde con el edificio al chocar contra sus muros creando un interior deslumbran­te y sobrenatural.

Con el paso del tiempo, se produjo una acusada evolución de las formas arquitectónicas en el sentido de una progresiva compli­cación y creciente riqueza decorativa.

3.2. escuelas más importantes.

(resumid la arquitectura del tema 10, puntos 4,5,6 y 7, y la arquitectura española del tema 11).

4. La pintura del trecento italiano: Giotto. La pintura flamenca: Van Eyck.

4.1. la pintura gótica.

Durante el gótico decae la pintura mural ante la reducción del muro. Pero, en cambio, surgen las vidrieras y la minia­tura cobra un gran desarrollo, pues junto a los scriptoria monaca­les están los talleres cortesanos y nobilia­rios. Finalmente, la pintura exenta sobre tabla adquiere un gran desarrollo. El adveni­miento de la riqueza provoca la construcción de magníficos retablos, que se hacen a expensas de los gremios o de particulares.

La pintura gótica se caracteriza por formas estilizadas, donde el dibujo es muy destacado formando deliciosas formas curvas, pero donde la profundidad, volumetría de las figuras y la luz tiene muy poca importancia. En algunos casos se utiliza una perspectiva de punto de vista alto. Muchas veces los fondos son planos y dora­dos y el cuadro suele estar enmarcado dentro de un arco gótico.

4.2. el trecento italiano: Giotto.

La pintura fue el arte que primeramente acusó el cambio de la nueva época, el dolce stil nuovo, que desembocará en el renacimien­to. El fresco, nunca abandonado en Italia, va a ser el elemento técnico por excelencia de esta época, sustituyendo al mosaico.

El nuevo arte pretende algo muy distinto de lo que mantenía la pintura bizantina. En efecto, si en la pintura bizantina predomina un ideal de belleza abstracta, un afán decorativo y una ejecución casi plana, de importante dibujo, los pintores italianos propugnan una belleza naturalista, una síntesis de color y dibujo y una valoración de los volúmenes. Y, sin embargo, hay ciertos ele­mentos que provienen de Bizancio, como el amor por lo pintoresco y al paisaje, generalmente montañoso.

Primero aparecen una serie de pintores de transición, muy bizantinos todavía, como Pietro Cavallini y Cimabue, para poco a poco despuntar otros que inician el camino hacia el renacimiento.

En la pintura del trecento italiano destacan las escue­las de Siena y de Florencia. La escuela de Siena estuvo encabezada por Simone Martini, mientras que en la escuela de Florencia destaca Giotto.

Giotto irá des­pren­diéndose de los convencionalismos de la pintura bizantina y tenderá a un naturalismo, a un acercamiento a la realidad, tanto en formas como a temas.

Inaugura el sentido plástico de la pintura, dotando a las figuras de volumen y masa. El modelado lo consigue mediante el abandono de los colores planos muy simples, perfilados por un dibujo perfecta­mente marcado y el empleo de la luz, como un elemento nuevo, pero no es la vaga luminosidad difusa usada hasta entonces, sino que da unidad al cuadro, provoca el claroscuro y el sombreado que da redondez a las formas.

Da a la figura un papel principal, de forma que lo pintoresco o anecdótico nunca distraiga de lo fundamental. Introduce a los animales en el cuadro.

En los rostros aparecen los sentimientos y sabe crear ambien­tes de intenso dramatismo. Las miradas son penetrantes y logra darle una unidad psicológica al cuadro.

Empieza a preocuparse por el paisaje y el espacio. Aunque los fondos sean como un telón, un cielo azul plano, se inicia cierto sentido de la profundidad. Algunas veces suele colocar las figuras de espaldas para aumentar la sensación de volumen y profundidad, otras, dispone a los personajes dentro de arquitecturas con las que no guardan proporción.

Tiene un sentido discreto del paisaje, al que concibe integra­do por unas montañas (acartonadas como en el paisaje bizantino) y algunos árboles. El paisaje aparece empequeñecido, de forma que es la figura y no el ambiente lo que interesa.

Valora los vacíos en el cuadro para que las figuras tengan espacio suficiente para moverse, huyendo de la acumulación en una obra de varias escenas, lo que provocaba un sobrecargamiento de figuras. Cuando debe narrar las distintas escenas de una historia emplea diversos cuadros.

A la hora de componer tiene en cuenta más el efecto estético que la jerarquía de las figuras.

Entre sus obras destacan las pinturas al fresco, como las de la iglesia de la Arena de Padua. La serie de historias de la vida de San Francisco de la iglesia alta del Asís parece deberse a discípu­los suyos. En tabla tiene ejemplos como la Virgen en el trono.

(consultad libro de texto, tema 10, págs. 180 y 183)

4.3. la pintura flamenca: Van Eyck.

(consultad libro de texto, tema 12, págs. 216, 217, 218, 221, 222 y 223)

3.3.1. las ciudades flamencas.

-riqueza comercial de ciertas ciudades

3.3.2. caracteres de la pintura flamenca.

-minuciosidad,

-naturalismo

-amor al paisaje

-gusto en la reproducción de objetos

-simbolismo

-estudio anatómico ( rostros, cuerpos)

-soporte: tabla y oleo

3.3.3. Van Eyck, Van der Veyden y el Bosco.

Juan Van Eyck 1390-1441:

-tecnica : oleo

-retratista,gran observador de la naturaleza, realismo, colorido, luminosidad (foco imaginario),minuciosidad

.obras: cordero místico, matrimonio arnolfi, virgen del canónigo, virgen del canciller

Van der Veyden: expresión dolor, composición diagonal y vertical, simbolismo, atmósfera, elementos decorativos

Bosco: composición original, color, deformaciones,(onirismo, sátira) moralista

Brueghel: problemas formas arquitectónicos, paisaje dinámico, trazo fino, tema campesino

Patinir: paisaje, miniatura , espacio estático

Gerard David

Van der Goes: composición

Maestro Flemalle: color, símbolos

Metsys: miniaturismo ,volumen

Bouts

Menling: atmósfera de dulzura

LA ANUNCIACIÓN

Estamos ante una escena que por sus integrantes nos remite a una tipología religiosa. Concretamente es una anunciación y destaca en el conjunto su. encuadre arquitectónico.

La composición y distribución la está marcando ese triple arco apuntado que dirige la vista en sentido ascensional, festoneado en su intradós. Su decoración trasciende fuera de su forma y enlaza con el profuso marco constructivo. Unas finas y ondulantes columnas marcan los límites laterales. En consecuencia, el cuadro queda ordenado en tres zonas cuyo eje central nos permite hablar de una simetría bilateral, parcialmente disimulada por el marcado movimiento hacia la figura femenina.

La de la izquierda es ocupada por una figura dotada de grandes alas. Estas nos dan su identidad, un ángel, portavoz de un mensaje y una rama, presumible de olivo, igual que su corona. En la del medio, el jarrón con azucenas blancas. Siguiendo su eje, en la parte superior, la imagen esquematizada de una paloma rodeada de cabezas infantiles aladas, que hay que transcribir como visión celestial, donde se representa al Espíritu Santo rodeado de querubines que marcan la dirección hacia la tercera zona.

Aquí queda ubicada la figura de sutil elegancia con signos externos de recogimiento en su mímica. El libro entreabierto nos traduce su dedicación, interrumpida ante la visita. Ella es identificable como la Virgen, protagonista del pasaje bíblico y de la escena, hacia la que conducen las líneas más significativas, centro de interés principal.

El pintor recoge, con bastante fidelidad, los planteamientos sobre el tema. El Arcángel San Gabriel visita a la Virgen anunciándole su elección como Madre de Jesús. Unas flores blancas, alusivas a su pureza, y la presencia del Espíritu Santo nos c9an las claves interpretativas.

El carácter religioso queda testimoniado por las referencias iconográficas pero sorprende el tratamiento áulico que tiene. Este nos remite a una estancia palaciega o nobiliaria, en la que destaca el trono de la Virgen, el suelo alfombrado, la riqueza arquitectónica y los ropajes. Factores que nos distancian de la realidad vivencial del hecho así como del tiempo en que ocurrió para acercarnos a una ambientación medieval. El tipo de construcción nos lleva al testimonio del arte gótico, mientras que el lenguaje artístico nos traduce el tono aristocrático propio de la pintura de las cortes europeas. Sobre sus respectivas cabezas un halo que las distancia y diferencia de esas notas acuñadas.

Está pintada sobre: un fondo dorado que da gran unidad al conjunto. Además, contribuye a sumergirnos en una ambientación irreal que provoca ensoñación y, a su vez, gran carga de misticismo.

Las formas se recortan sobre ese fondo, un ágil trazo las hace posible. Convencionales, estilizadas, en concepto dibujístico y en grandes superficies. Todos los elementos por ellas representados están en el mismo plano, apareciendo un intento insinuante de perspectiva lineal en los brazos del sillón. La volumetría es inexistente, las formas son planas.

Pintura que transmite una idea de serenidad y quietud, pese a los ritmos de la túnica del Arcángel y los que animan la grácil silueta de la Virgen.

En el conjunto domina un movimiento dirigido hacia la derecha. San Gabriel. se inclina en la salutación, hay un avance de su figura hacia la Virgen, la cual, a su vez, sigue el mismo sentido en la posición de su torso. Movimiento que se ve equilibrado y contrarrestado por el estatismo del trono así como por las alas y manto del mensajero que se dirigen en el opuesto. Reforzando el direccional de la obra conviene resaltar la línea caligráfica que, partiendo de la boca del Arcángel llega a la Virgen. , en la que puede leerse: "Ave gratia plena Dominus tecum".

La coloración está marcada por el fondo dorado, en cuya gama se ambienta la entonación general. Los contrastes en el suelo, pero, sobre todo, en los rojos y azules del vestuario de la Virgen donde se producen los de mayor intensidad, dentro de la armonía general. Las notas frías en las carnaciones y las flores.

La obra destaca por su decorativismo y simplicidad de formas, portadoras de una sinuosa suavidad. Fascina por su lirismo y estilización. Nos remite a un universo mágico, ni real ni celestial, en el que rige la elegancia y el refinamiento.

La pintura fue realizada al temple (el óleo no se empleaba aún) utilizando como soporte la tabla. Aquí se muestra el núcleo central que se completa con dos laterales constituyendo un tríptico. En éstos, San Ansano y Santa Margarita, bajo igual encuadre arquitectónico.

La llevó a cabo uno de los maestros italianos, Simone Martini, para la Catedral de Siena. Queda firmada y fechada, 1 .333. En la actualidad no se encuentra en su originaria ubicación sino integrada. en los fondos de la Galería Uffizi de Florencia.

Cuadro con el que mostrar los comienzos de la pintura de caballete, conocer la estética de la escuela sienesa, abordar algunas manifestaciones del gótico internacional e iniciar en el lenguaje de símbolos (1).

El nos acerca a la cultura religiosa de la Baja Edad Media, a la estilización y espiritualidad del Gótico. Sus formas, a las creaciones cortesanas de la época. Aquí se conjuga este feliz dualismo.

1. Por su uso genérico y habitual puede procederse a significar la representación de ángeles, arcacangeles y querubines. Aquellos como figuras aladas y los querubines, aunque alados, su corporeidad se reduce a la cabeza. Ellos acompañan en esta ocasión al Espíritu Santo, cuya forma de representación mediante la paloma es inequívoca.

Las azucenas adquieren valor significando la pureza, las ramas de olivo tienen el convencionalismo de la paz. Igualmente el halo dorado sobre la cabeza nos traduce santidad o divinidad.

Arte gótico

1

Historia del Arte. Tema 8º. El Arte Gótico

1

Vídeos relacionados