Antropología Social

Análisis antropológico. Enfoques teóricos. Autores. Ilustración. Evolucionismo. Particularismo. Cultura. Personalidad. Estructuralismo. Ecología

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II.- PRINCIPALES ENFOQUES TEÓRICOS Y AUTORES DE LA ANTROPOLOGIA SOCIAL

A.-ANTECEDENTES: LA ILUSTRACIÓN

A mediados del siglo XVIII y tras un rico bagaje sociocultural proporcionado por los descubrimientos y exploraciones de nuevas tierras, los pensadores del viejo continente comienzan a esbozar, bajo el prisma científico, diversas teorías que intentan explicar las, a priori, grandes diferencias culturales que existen entre los diferentes pueblos esparcidos por el globo. La línea básica seguida por estos pioneros es la tan manida idea de progreso, cuyo uso indiscriminado y gratuito ha provocado tantos problemas en nuestro siglo. Para los ilustrados las diferencias culturales estaban marcadas por un mayor grado o no de progreso intelectual y tecnológico que establecían ellos mismos: de la barbarie a la civilización

B.- EVOLUCIONISMO Y DIFUSIONISMO

La evolución cultural o evolucionismo, como corriente de pensamiento, es el primer intento sistemático de explicación científica de estas diferencias culturales. Para los primeros evolucionistas de mediados del XIX las diferentes culturas pasaban por diferentes estadios o etapas de desarrollo, empezando por las mas primitivas y acabando por la moderna civilización europea. Esta sistematización o línea de trabajo fue cimentándose durante toda la primera mitad del siglo gracias a un considerable aumento del conocimiento de nuevas sociedades y pueblos, sobretodo los africanos y pacíficos. Harris señala que el siglo XIX es el siglo de la etnografía, por lo menos por la cantidad de los trabajos y estudios de diferentes culturas que se llevan a cabo en el período 1860-90.

Similar en importancia es la aportación de los conocimientos prehistóricos y de ramas asociadas como la arqueología, decisivos para la tasación definitiva del material cultural de la propia evolución de las sociedades. El clásico sistema de edades ( piedra, bronce y hierro ) fue refrendado a la luz de nuevos descubrimientos arqueológicos además de dar el empujón definitivo a las teorías evolucionistas.

Tres fueron los puntos clave en al teoría evolucionista de la cultura: el uso del método comparativo, los llamados survivals y el difusionismo. El famoso método comparativo, cuyos orígenes se remontan a su primitivo uso en el campo de la biología, consistía en la convicción de que los actuales sistemas sociales tenían un cierto punto de semejanza con anteriores culturas. La lógica lleva a pensar que aquellas tradiciones, instituciones o creencias mas simples serían las predecesoras cronológicamente de aquellas mas complicadas. Como hemos señalado, el éxito de este método entre los naturalistas al comprobar sistemáticamente que los entes biológicos mas sencillos son los predecesores de los mas complicados, anima a los antropólogos a adoptar este sistema. Sin embargo, también el método comparativo adolecía de muchas cosas: la mas grave la elaboración incorrecta de los datos a analizar. Para paliar estos fallos, los evolucionistas empleaban un gran número de muestras: Tylor usó una muestra de entre 300 y 400 sociedades distintas para fundar lo que mas adelante se llamaría método comparativo estadístico. Otra deficiencia, esta en el caso del antropólogo Lubbock, es mas comprensible: la aplicación de un determinismo racial, es decir, del etnocentrismo en las muestras estudiadas.

El segundo punto clave al que hacíamos referencia es el de los survivals. Un survival, según Tylor y parafraseando a Harris, es un fenómeno o conjunto de fenómenos que tuvieron su origen en una época anterior y bajo una serie de condiciones causales y que se perpetúan o “sobreviven” en un período donde esa serie de causas han dejado de existir. Tylor nos habla de una fuerza de hábito que perdura por tradición o costumbre y los clasifica en útiles ( por lo general los biológicos y algunos culturales ) e inútiles ( como algunas costumbres nobiliarias ). Como se aprecia, los survivals encajan perfectamente en las teorías evolucionistas e incluso casan con el método comparativo, motivo por el cual serán objeto de una crítica intensa por parte de los detractores del evolucionismo, como lo serán los funcionalistas británicos.

Para entrar a explicar el difusionismo, hay que hacer un repaso a lo que Steward ha llamado evolucionismo unilineal o versión clásica del evolucionismo, que consiste en creer que las fases de la evolución eran fijas y por lo tanto todas las culturas habían de pasar necesariamente por todas ellas y en el mismo orden. Esta teoría no tiene en cuenta el concepto de contacto o préstamos entre diferentes culturas, es decir de la difusión, ya que llevaría al traste todo el esqueleto teórico evolucionista. Autores como Tylor intentaron combinar de un modo satisfactorio ambos conceptos, el de la invención independiente y el del préstamo o difusión, por medio de unos postulados de unidad psíquica o de condiciones mentales, y otros como Morgan, al que luego analizaremos, apoyaba sin tapujos el uso de la difusión dentro de la línea evolutiva de las diferentes culturas, llegando a lo que él llamaría evolución divergente. Fue en los EE.UU donde el difusionismo cobró gran importancia con el concepto de área cultural, que Harris define como unidades geográficas relativamente pequeñas basadas en la distribución contigua de elementos culturales. A primera vista es comprensible que así sea, pero suponer de una manera radical y definitiva que las condiciones geográficas expliquen las diferencias culturales no es tan obvio: se cae en un determinismo geográfico. Será el norteamericano Wissler quien dé forma a estas ideas mediante la noción de la ley de la difusión, que reza que los rasgos antropológicos tienden a difundirse desde sus centros de origen o culturales en todas direcciones ( la periferia ). Con ello se pretende datar cronológicamente la edad de dichos rasgos: cuando mas cerca estén del centro cultural mas antiguos serán. Aunque se admita que el principio de difusión puede ser de utilidad para relacionar rasgos culturales, es incapaz, sin embargo, de dar cuenta del origen de ellos, a no ser que se llegue a una regresión infinita y absurda. Una de las mayores aportaciones del difusionismo para fijar cronologías serán las ideas de Graebner y Schmidt sobre los criterios de forma y de cantidad. Según el primer criterio las semejanzas entre dos rasgos culturales que no sean producto de la naturaleza, el material o la función que cumplen deben tenerse por resultado de la difusión. Según el segundo la probabilidad de una relación histórica entre dos elementos semejantes aumenta con el número de elementos adicionales entre los que pueden advertirse semejanzas.

Dentro de las muchas teorías evolucionistas, destacamos la del norteamericano Lewis Henry Morgan, que fue el evolucionista que presentó el esquema de desarrollo cultural mas sofisticado y completo. Para Morgan la historia humana se dividía en tres etapas o períodos: el salvajismo, la barbarie y la civilización, con sus respectivas subdivisiones en inferior, media y superior. En el salvajismo inferior la subsistencia se lograba gracias a la recolección de frutos y nueces, en el medio se evoluciona con el descubrimiento del fuego y la pesca y en el superior se conseguía la tecnología del arco y la flecha. En la barbarie inferior se utiliza la cerámica por primera vez y la media la domesticación de animales y el dominio de la agricultura. La barbarie superior vendrá marcada por el descubrimiento de la metalurgia, en particular el hierro. En cuanto al estadio final, la civilización, vendrá marcada por el descubrimiento de la escritura. Todo esto en el campo de la técnica, ya que en lo que respecta a las relaciones sociales y de familia, la evolución, según Morgan, seguirá las siguientes fases: la consanguínea, la punalúa ( prohibición de casamiento entre hermanos ), la sindiásmica ( estado de transición hacia la monogamia, la patriarcal y la monógama. Es decir, se va evolucionado desde la filiación matrilineal y el incesto hasta la patrilineal y prohibición del incesto. Autores como el mencionado anteriormente Lubbock, guiándose de las premisas de Morgan, elaboró un esquema similar en el ámbito de la religión. Sus estadios son los siguientes: Ateísmo, donde se carece de una idea de entidad superior; Fetichismo, donde el hombre puede forzar a la deidad a satisfacer sus deseos; Culto de la naturaleza o totemismo, donde se venera a cosas naturales; Chamanismo, en el cual se admite la superioridad y accesibilidad restringida de los dioses; Idolatría o antropomorfismo, donde los dioses asumen forma humana y se dejan persuadir; un penúltimo estadio, donde la divinidad se define como creadora de la naturaleza y finalmente cuando la moral se asocia a la religión.

Todo este entramado de relaciones tiene sin embargo muchos detractores. Los críticos de Morgan la tachan de poco coherente, ya que las diferentes etapas tecnológicas no tienen esa íntima relación con las relaciones sociales que Morgan les vincula, es decir, un grupo que descubra el uso del arco y la flecha no implica que se prohiban paralela y cronológicamente las relaciones incestuosas o que todavía perdure la filiación matrilineal. Actualmente, además, se sabe que la cronología de Morgan está desfasada y que las culturas o pueblos que se adaptan a ella satisfactoriamente son tantas como las que no.

Otros autores, como McLennan, propusieron sus propios esquemas: según éste la horda primitiva, al especular sobre su origen, sólo ven como un origen probable la descendencia de todo el grupo de un animal, al que adoptarán como totémico. Al mismo tiempo, la lucha por la supervivencia, haría adoptar medidas de urgencia y provocaría el infanticidio de las niñas para lograr una mayor descendencia masculina. Como consecuencia directa la poliandría, compartiendo varios hombres a una mujer y la búsqueda y rapto de mujeres de otros grupos: la exogamia y el inicio de la poliginia, así como de la filiación patrilineal.

Para finalizar con el estudio del evolucionismo merece un capítulo el antropólogo Herbert Spencer, máximo exponente de lo que se ha venido a llamar darwinismo social, que no es mas que la aplicación de las teorías del evolucionismo biológico al cultural. Para Spencer, la idea selección natural de Charles Darwin era factible en ámbitos sociales y justificaba así y de una tacada la inmobilidad de las clases sociales, la supremacía de la raza blanca y el éxito del sistema capitalista.

C.- PARTICULARISMO HISTÓRICO

Hablar de particularismo histórico es hablar de Franz Boas y de su largo capítulo de seguidores. Boas fue el faro de la antropología estadounidense durante la primera mitad del siglo XX y sus discípulos se encargaron de que sus teorías no cayesen en saco roto. Aunque reconoce el éxito de las formas difusionistas y evolucionistas, Boas reaccionará contra la corriente evolutiva por incluir a toda la humanidad en una misma corriente de desarrollo, algo que para el norteamericano será absurdo y poco consistente. No existe una cultura general o global, cada cultura sigue un camino único y particular y para entenderla hay que estudiarla por separado. Con ello critica también al método comparativo. Harris, por su parte, explica la posición de Boas desde una óptica menos radical, es decir, alaba por una parte los esfuerzos del método comparativo, pero no comparte la idea de que sea la única vía de explicación. Para él también es necesaria la inclusión de una vía histórica, particularizadora, que complemente el análisis de las culturas. Lo que busca Boas es lograr un mayor grado de cientificidad en los estudios antropológicos, y no desmontar las convicciones evolucionistas por que sí, aunque por ello se ganara la fama de puritano metodológico en sus estudios. Boas creía que sólo mediante la profunda y lenta acumulación de datos y mas datos se conseguiría avanzar en su teoría histórica.

De entre las aportaciones de Boas al estudio antropológico se destaca, por una parte, un primer atisbo de crítica a la fuerza del determinismo geográfico frente a los factores culturales, y por otra la idea del relativismo cultural , rechazando de plano el etnocentrismo occidental y su posición de supremacía frente al resto de pueblos y culturas. Para Harris, sin embargo, la aportación boasiana también tiene los suficientes tintes oscuros para ser criticada. Su irrefrenable visión inductiva le llevaba a dar credibilidad sólo a los estudios de campo sistemáticos, a la paciente recogida de datos y mas datos, sin una equivalente aportación deductiva de creación de leyes y normas históricas. Harris concluye diciendo que el método de Boas consistía en esa recogida de datos y que ellos mismos, inocentemente, hablarían por si mismos en el futuro ayudando al descubrimiento de leyes naturales

D.- CULTURA Y PERSONALIDAD

El planteamiento antropológico conocido como cultura y personalidad se desarrolló entre las dos guerras mundiales influenciada por las tendencias particularizadoras y mentalistas de Boas y las ideas de Sigmund Freud por analizar las culturas desde una perspectiva psicológica. Para esta corriente lo realmente importante era relacionar de una manera funcionalista la personalidad del individuo con las prácticas y tradiciones culturales y viceversa. Para ayudarse animaron la creación de un lenguaje psicológico para integrar estas teorías a un corpus global de carácter mas científico Fueron dos discípulos de Boas, Ruth Benedict y Margaret Mead, las pioneras en esta primera fase de análisis psicológico.

Ruth Benedict, en un principio, en su obra Patterns of culture, abogó por el uso de uno o dos conceptos o rasgos psicológicos principales para a partir de ellas explicar y describir las culturas. De ahí nace el configuracionalismo o la identificación de las características culturales mas relevantes y su posterior presentación en un idioma psicológico familiar. Benedict se decidió finalmente por los tipos dionisíaco y apolíneo, propuestos en su momento por Nietzsche, aunque con el tiempo tuvo que asimilar que tal extrema dicotomía sólo se podía aplicar a un pequeño número de culturas y que la mayoría de ellas, siguiendo a Boas, tenían su propia identidad.

Margaret Mead, por su parte, intentará con sus estudios avanzar en el progreso del cambio sociocultural occidental mostrando las diferente vías de desarrollo que habían tomado las diferentes culturas del planeta, rompiendo de esa manera el determinismo cultural que mostraban sus colegas contemporáneos.

Sin embargo, en una segunda fase, será Freud el que lleve la batuta de la nueva corriente antropológica, sobretodo tras la publicación de su obra Totem y tabú, curiosamente un texto que los boasianos calificaron de evolucionista. En dicha obra Freud analiza la tradición cultural humana de la siguiente manera: En un principio era un sólo hombre, el patriarca, el que detentaba los privilegios sexuales sobre hermanas e hijas, pero con el paso de las generaciones, los hijos, sexualmente reprimidos matan y se comen al padre. Inmediatamente les sobrecoge el sentimiento de culpa y son incapaces de mantener relaciones sexuales con sus madres, hermanas e hijas, además de crear un tótem como representación del padre. Desde esta perspectiva y apoyándose en una insconciencia racial Freud explica el origen del tabú del incesto, la exogamia, el totemismo y muchos otros rasgos. Harris arguye que Freud compara la personalidad del salvaje con la del niño. Todos los individuos recorren, de cierta manera, el mismo camino que la evolución de la cultura, desde la barbarie ( niñez ) hasta la civilización (madurez ). Lo que hizo Freud fue crear unos patrones humanos universales definidos como habían hecho antes que el los evolucionistas, pero dotándolos de un carácter especial, psíquico. Como se ve, estas teorías carecen de base científica, y aunque atractivas, nunca lograron eclosionar en su época.

D.- ANTROPOLOGÍA SOCIAL BRITÁNICA

Gran Bretaña es la cuna de las dos nuevas corrientes antropológicas dominantes, el funcionalismo, cuyo máximo exponente será Bronislaw Malinowski, y el funcionalismo estructural, cuyo teórico será A.R. Radcliffe-Brown. Ambas corrientes rechazan la búsqueda de causas generales de los evolucionistas y difusionistas y se centran en las razones funcionales. Como Boas y sus discípulos, los seguidores de estas corrientes, especialmente Malinowski, apoyan sin recursos la importancia del trabajo de campo para la verdadera y profunda comprensión de una determinada cultura.

Malinowski, que ha pasado a la historia por sus formidables monografías etnográficas de los nativos de las islas Trobriand, fue uno de los primeros en dar importancia a las funciones sociales frente al origen de éstas; si se conseguía averiguar y comprender la verdadera función de ésta o aquella institución o tradición el tratar de averiguar su origen carecía de importancia, ya que era puramente especulativo al no tener fuentes escritas de ello. Malinowski, ya en la madurez de sus estudios, dispuso una lista de siete necesidades individuales básicas, las cuales debían de ser satisfechas por la organización social o cultural, a modo de instrumento. Dichas necesidades básicas eran las siguientes: nutrición, reproducción, cuidados corporales, seguridad, relajación, movimiento y crecimiento

Por su parte Radcliffe-Brown y los estructuralistas funcionalistas, intentarán relacionar las relaciones funcionales en el contexto de la estructura social. Harris define la estructura social como el estudio de los grupos de parentesco y políticos y las interrelaciones entre estos. Dicha estructura es una de las tres partes componentes del sistema sociocultural: los otros dos son el ecológico y el cultural. Según Radcliffe-Brown y el funcionalismo estructural, la estructura social merece un estudio prioritario sobre los otros dos componentes, es decir, el sistema ecológico o económico resulta de una estructura social dada y no al revés. Igual sucede con el componente cultural. El análisis de la estructura social y la búsqueda de leyes culturales ( pero no como los evolucionistas ) debe de ser pieza central de la antropología, no como creía Boas. Sólo así la antropología recuperará el status de ciencia

E.- ESTRUCTURALISMO FRANCÉS

La escuela estructuralista francesa nace, como la americana, bajo la batuta de un gran maestro, en este caso Emile Durkheim. Como la escuela norteamericana de Boas, la francesa se aleja del evolucionismo y propone una visión emic de los hechos culturales. Durkheim, uno de los padres fundadores de la moderna sociología, acuña el concepto de solidaridad social además de dar un empuje a la creencia cohesionadora de la novedosa división del trabajo. Con ello la sociedad avanzaría al mismo paso que el aparto legal y administrativo: el Estado. A partir de estas premisas Durkheim se propone crear y normalizar una nueva disciplina que se ocupara de las cuestiones sociales. En su obra Las reglas del método sociológico emprenderá esa ambiciosa misión: la ciencia de lo social, la sociología. El primer paso, por lo tanto, sería la concreción y definición de los hechos sociales, diferenciándolos de los individuales. Para Durkheim el hecho social se diferencia del individual por su fuerza coercitiva sobre la conducta individual y su causa misma debe de buscarse siempre entre los hechos sociales precedentes. De todo este entramado surgirá finalmente el alma colectiva, expresión final de la consciencia colectiva social, es decir, para Durkheim los hechos sociales serán representaciones colectivas expresadas en las mentes y en la conducta de los miembros individuales del grupo social.

Mas adelante, y centrado en el estudio de la división del trabajo, Durkheim propone una novedosa explicación de la causa principal de dicha división. Desde siempre, por lo menos desde Adam Smith, se había creído que la división del trabajo era debida a su mayor aprovechamiento y eficiencia cara a los resultados económicos, además de llevar a una mayor felicidad a los trabajadores. Durkheim rechaza de plano estas pretensiones apoyándose en sus ideas de la solidaridad social y en el apogeo del movimiento obrero, además de demostrar que la productividad era una consecuencia y no la causa de la división del trabajo. La solución del sociólogo será que la división del trabajo surge para reducir la competencia, fomentar con ello la dependencia mutua y por lo tanto preservar la solidaridad social.

Tras la muerte de Durkheim, en 1917, el vacío será grande, y un discípulo de éste, Marcel Mauss, se encargará de llenarlo. Mauss dedicará sus estudios socioculturales a la identificación de las representaciones colectivas arquetípicas en el campo de las religiones y lo sobrenatural. Todo ello quedará reflejado en su obra L´essai sur le don, en la cual elaborará la teoría del mana ( don ) o creencia colectiva en una fuerza impersonal que da cuenta de la eficacia que se atribuye a la conducta mágica, opuesta a la conducta religiosa. Todas las manifestaciones del don serán tratadas como hechos sociales totales por Mauss, en los que todos los tipos de instituciones, religiosas, legales, morales y económicas, encuentran expresión simultánea. Esta concepción acercará mucho los estudios sociológicos a los psicológicos y abrirá caminos a una posible vía de acercamiento entre ambas disciplinas. Mauss, mediante la aplicación del concepto de don, se propone reducir a una forma elemental conceptos culturales muy dispares entre si ( como el kula o el potlach ): todos estos fenómenos serán ejemplos de una forma arcaica de cambio de la que se da una circulación de los objetos junto a una circulación de las personas y los derechos. Tal circulación no se mantiene ni por regateo, ni por compra, ni por utilidad económica, sino por la triple obligación profundamente impresa en el espíritu humano de dar, recibir y devolver.

La segunda mitad de siglo, en la escuela francesa, será dominada por Lévi-Strauss, a su vez discípulo de Mauss. Su obra ,Las estructuras elementales del parentesco, será pieza clave en muchas investigaciones posteriores, y todavía hoy es objeto de estudio. En ella aplica las propuestas de Mauss referentes a la circulación de bienes, a la explicación de la prohibición del incesto, de los matrimonios preferenciales y de las principales variedades de los grupos de parentesco. Este bien es el mas precioso don que un grupo puede dar a otro: las mujeres. El fenómeno fundamental subyacente a todos los sistemas matrimoniales es un resultado de la prohibición del incesto. La función de esta prohibición consiste pues en impulsar el intercambio de mujeres.

El llamado modelo lingüístico y los contrastes binarios creados por Lévi -Strauss a partir de las influencias del círculo lingüístico de Praga ( Trubetzkoy y Jakobson ) serán otra de las aportaciones del maestro francés. Trubetzkoy y sus discípulos demostraron la naturaleza sistemática del conjunto de contrastes fonológicos empleados por cada lenguaje al construir su repertorio de sonidos significativos. La estructura de un sistema así no puede describirse con un simple catálogo lineal de los sonidos significativos, sino que consiste más bien en una matriz o red de oposiciones en la que las agrupaciones binarias de diferencias de sonido ocupan su posición en un espacio multidimensional. Según esta teoría, la variedad aparentemente infinita de sonidos únicos que caracteriza a los lenguajes del mundo queda reducida a un pequeño número de sistemas de contraste en los que las categorías generales de contraste sustituyen a los sonidos específicos ( consonante vs. vocal o sonoras vs. sordas ).

Todo esto llevará a Lévi-Strauss a hacer un cambio brusco de sentido en sus estudios sobre el parentesco. La realidad estructural siempre se esconde debajo de la superficie, que induce al error. Por una parte el estudio de los fenómenos conscientes debe de dejar paso al estudio de su estructura consciente. En segundo lugar, los términos o rasgos no deberán tratarse como entidades independientes, sino que es la relación entre ellos la que debe convertirse en base del análisis. En tercer lugar deben formularse leyes generales bajo la forma de relaciones invariantes necesarias o interculturalmente válidas y no contertarse con suponer concatenaciones arbitrarias al azar.

F.- ECOLOGIA CULTURAL ( EVOLUCIONISMO CONTEMPORÁNEO ) Y MATERIALISMO CULTURAL

( Aviso: Uno estos dos puntos en uno debido a su estrecha relación histórica y cronológica. )

El neoevolucionismo es el resultado del esfuerzo llevado a cabo por muchos investigadores tras la II GM por revisar las teorías evolucionistas y corregirlas. Una serie de descubrimientos arqueológicos y paralelismos entre las culturas americanas y las mesopotámicas en términos de desarrollo llevó al fracaso muchas de las ideas difusionistas, incapaces de explicar estas diferencias. Mas adelante, cansados de las experiencias ideográficas del particularismo histórico y de la corriente de Personalidad y Cultura, autores como Leslie White y Julian Steward proponen una vuelta al estudio nomotético de las culturas y a la búsqueda de leyes generales.

White, siguiendo de algún modo a Spencer, dicta la explicación de las diferencias socioculturales en términos de selección biológica. Su ley básica de la evolución reza así: “ Mientras los otros factores se mantengan constantes, la cultura evoluciona a medida que crece la cantidad de energía disponible por cabeza y por año, o a medida que crece la eficiencia de los medios de hacer trabajar esa energía “. White propone considerar los sistemas socioculturales como consistentes de tres partes: tecnoeconómica, social e ideológica; relacionadas de modo causal entre si. La cultura se convierte así primariamente en un mecanismo para almacenar energía y hacerla trabajar al servicio del hombre, y secundariamente en un mecanismo para canalizar y regular la conducta de éste no directamente relacionada con la subsistencia, la agresión ni la defensa. Los sistemas sociales están, en consecuencia, determinados por los sistemas tecnológicos, y las filosofías y las artes expresan la experiencia tal y como viene definida por la tecnología y refractada por los sistemas sociales.

Steward, por su parte, clasifica los enfoques evolucionistas en tres, a diferencia de los clásicos del XIX, que creían que todas las culturas pasaban por las mismas etapas únicas o unilineales. El evolucionismo unilineal, según Steward, colocaba las culturas concretas en los estadios de una secuencia universal ( Morgan y Tylor ). El segundo tipo, el universal, era una readaptación del evolucionismo unilineal ( White ) y finalmente el multilineal se interesaba por las culturas concretas; mas en lugar de ver en las variaciones locales y en la diversidad hechos molestos que le obligan a pasar del sistema de coordenadas particular al general, se ocupa sólo de aquellos paralelos limitados de forma, función y secuencia que tienen validez empírica ( Él mismo, claro ).

El llamado materialismo cultural , inaugurado por el mismo Steward, centra su atención en la interacción entre la conducta y el entorno físico, establecida a través del organismo humano y de su aparato cultural. Para esta corriente lo importante es buscar explicaciones causales a las diferencias y semejanzas de los grupos humanos en la conducta. Para ello hay que estudiar los imperativos materiales a los que está sujeto la humanidad, que surgen las limitaciones que la propia biología y el medio ambiente producen. Estos imperativos son llamados materiales, para diferenciarlos de los impuestos por las ideas ( religión, moral, arte, ect ). Para los defensores de esta estrategia, las causas mas probables de la variación en los aspectos mentales o espirituales de la vida humana son las variaciones de los imperativos materiales que afectan a la manera con la que la gente se enfrenta a los problemas básicos. Los partidarios de esta postura se diferencian de los marxistas estructurales en que la antropología no debe de considerarse como parte integrante de un aparato político dedicado a la destrucción del sistema capitalista y defensa de los intereses del proletariado.

Mas adelante Steward desarrollará lo que se ha conocido mas tarde como ecología cultural, una variante del materialismo cultural. En ella, Steward hacía ver la importancia de las condiciones geográficas ( lluvia, suelo, ect ) sobre las condiciones culturales, es decir, que las variables tecnoecológicas y tecnoeconómicas tienen prioridad en la investigación, ya que en cualquier muestra diacrónica amplia de sistemas socioculturales, la organización social y la ideología tienden a ser las variables dependientes. Tres son los trámites fundamentales de la ecología cultural: Primero se debe analizar la interrelación entre la tecnología de explotación o producción y el entorno físico. En segundo lugar, se deben analizar las pautas de conducta seguidas en la explotación de un área particular por aplicación de una tecnología particular. El tercer trámite consiste en averiguar en qué medida esas pautas de conducta que se siguen en la explotación del entorno físico afectan a otros aspectos de la cultura.

G.- MARXISMO ESTRUCTURAL

( Aviso: copia vil y sin remilgos del párrafo El materialismo dialéctico del apéndice de la Antropología general de Harris )

Tanto White como Steward ( neoevolucionistas ) estaban influenciados por el énfasis que Marx y Engels ponían en los cambios de los aspectos materiales de los modos de producción como causa principal de la evolución cultural. Sin embargo, ninguno de los dos aceptaba todo el conjunto de propuestas expresadas en el punto de vista conocido como materialismo dialéctico, que consiguió una popularidad considerable entre los antropólogos occidentales por primera vez en la década de los 60 y 70. Los defensores de esta corriente sostienen que la historia tiene una dirección determinada - a saber, hacia el surgimiento del comunismo y la sociedad sin clases - . Los orígenes de este movimiento son las contradicciones internas de los sistemas socioculturales. Para comprender las causas de las diferencias y semejanzas socioculturales, los científicos sociales no sólo deben estudiar estas contradicciones, sino que deben tomar parte en los propósitos dialécticos que conducen al progreso hacia el comunismo. La contradicción mas importante en todas las sociedades es la que existe entre los medios de producción ( tecnología ) y las relaciones de producción. En palabras de Karl Marx: “ El modo de producción en la vida material determina el carácter general de los procesos sociales, políticos y espirituales de la vida. No es la conciencia de los hombres lo que determina su existencia, sino que, al contrario, su existencia social es la que determina su conciencia “.

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