Alma

Concepción judía. Pensamiento platónico. El tema en Platón y en la Torá

  • Enviado por: Albino S.
  • Idioma: castellano
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Trabajo Filosofía:

Comparación entre las concepciones judías y platónicas del alma.

Introducción:

¿Qué es el alma del hombre?¿ acaso es algo distinto de la persona?, si es así ¿qué es una persona?¿ podemos comenzar a discutir sobre la naturaleza del alma antes de saber que es el hombre? Antes de pensar en el alma debemos pensar en nosotros mismos ¿qué somos realmente? . Seguramente si te señalas a ti mismo, indicaras con tu dedo hacia tu pecho, tu corazón, tu cuerpo, ¿pero el cuerpo eres tu realmente?

Muchas personas piensan que ellos y su cuerpo son lo mismo, pero con los avances tecnológicos esta opción a sido desechada, ya que hoy en día es bastante común ver a personas viviendo con el corazón de otro (transplantes), y con el ritmo que han tomado los adelantos científicos, no sería raro lograr un transplante de mente, algo que ya ha sido predicho por muchos investigadores. Esto nos obliga a cuestionarnos sobre que es en realidad la persona.

Pongámonos en una situación utópica, en la cual se toma una persona, se le deja su mente en blanco, y luego se pasa toda la información de tu mente a esta,¿seguirías siendo tu?.

De ahí podemos concluir en que uno es; sus ideas, sus pensamientos, su conducta, su personalidad, su voluntad de hacer cosas, su identidad, etc. Y estas a su vez forman un todo que es el alma, esto eres realmente tu.

Luego de esto la única pregunta que cabe formularse es para que está y para que sirve el cuerpo. La respuesta a esta interrogante la encontramos en la Kabalà, la cual nos enseña que el cuerpo es solo un vehículo que utiliza el alma para interactuar en este mundo.

Después de esto podríamos aceptar que el alma existe. Pero como al igual que en todas las cosas existen muchas opiniones respecto a que es el alma en sí.

En este trabajo mostraremos 2 posturas, la judìa y la de los filósofos griegos, que aùn que en muchos momentos pareciesen afirmar lo mismo y tener opiniones muy parecidas respecto al mismo tema, en realidad son polos opuestos, no solo por sus afirmaciones en sì si no que por que ambas parten de principios completamente opuesto, lo cual las restringe de poder ser comparadas.

Por esto comenzaremos nuestro trabajo desde la siguiente hipótesis:

“La conceptualizaciòn del alma griega y judía es irreductible en su posible símil, por cuanto que parten de dos principios opuestos”.

Concepción judía del alma

Comenzaremos nuestro trabajo hablando de la concepción judía del alma:

“El alma manifiesta la razón misma de nuestra existencia; es la única parte de nuestro ser que refleja directamente nuestra conexión con Di-s, nuestro creador. Aun cuando no es tangible y se oculta dentro del cuerpo, el alma es el tejido mismo de lo que somos. Mientras el cuerpo abarca los aspectos materiales de nuestras vidas, el alma abarca lo espiritual. El cuerpo es impulsado primordialmente por la satisfacción de sus necesidades físicas. Esto no implica que el cuerpo sea malo en sí; no lo es. Fue creado por Di-s y es inicialmente neutral, con un gran potencial para el bien. Pero es el alma la que da energía y guía al cuerpo para hacer buenas obras y conectarse con lo divino”.

El alma es trascendente por naturaleza, pues "la llama de Di-s es el alma del hombre".

El judaísmo plantea que existen tres aspectos o partes del alma, las cuales reciben los siguientes nombres:

NEFESH - RUAJ - NESHAMA

Nos podemos percatar de esto a través de dos diferentes psukim o versículos de la torà (pentateuco) y del libro Nebiim(Profetas).

Primero vemos esto cuando la Torá relata la Creación del hombre, en el libro del

Génesis, en el cual dice:

... hizo al hombre, formó al hombre y lo creó.

Esto también se ve en el libro del Profeta Isaías donde encontramos el siguiente versículo:

" Todo lo llamado en Mi Nombre por Mí, los creé, los formé, también los hice”.

¿Por qué la Torá emplea tres verbos cuando se refiere a la Creación del hombre?

Hizo, se refiere al mundo de la Acción y al nivel del alma que se llama Néfesh y está relacionado con los instintos.

Formó, nos indica el mundo de la Formación y se refiere al nivel del alma que se designa con la palabra Rúaj y que abarca el aspecto emocional.

Creó, designa el mundo de la Creación y está conectado con el nivel del alma denominado Neshamá, el pensamiento.

Estos tres niveles son tres aspectos básicos generales dentro de los cinco que abarcan la totalidad del alma.

Para entender cada uno de estos aspectos hay un ejemplo tradicional, el cual nos relata que el hombre es como un carruaje que se usaba antiguamente como medio de transporte.

En el ejemplo, la carroza simboliza el cuerpo del hombre que por sí solo no puede realizar ningún movimiento. Los caballos que tiran de la carroza son los instintos, el Néfesh, que mueven la carroza físicamente en las diferentes direcciones.

El cochero simboliza la emoción, el Rúaj, quien indica: parar, hacia la derecha o hacia la izquierda, más rápido, más lento, etc.

Pero, cuando el carruaje se encuentra ante la posibilidad de tomar diferentes caminos, ¿quién decide?

La carroza por sí sola no puede moverse; los caballos esperan la orden del cochero;

y el cochero, ¿a quién obedece? ... al pasajero, a quién no vemos pero es el que hace que todo se mueva y gire entorno a su voluntad, ya que él fue quien "contrató" a la carroza con los caballos y al cochero para conducirlo hacia su "destino".

La Neshamá, esencia interior del alma, está representada por el pasajero, y se reviste en el cuerpo a través de los instintos, emociones y pensamientos para llegar a su objetivo: la toma de conciencia de su naturaleza y su función en el mundo, para luego fusionarse conscientemente con la Luz Infinita.

A dicho objetivo se puede arribar a través de dos caminos:

1) Con conciencia, cuando los tres aspectos del alma (pensamiento, emoción y acción) están en armonía con las leyes que rigen la Creación, o

2) Con sufrimiento, cuando los caballos, el cochero y el pasajero están en desacuerdo. De lo cual se deduce que si el hombre piensa de una forma y siente de otra, sus actos lo conducirán inevitablemente al sufrimiento.

Así como hay leyes que rigen los fenómenos físicos, como ser la ley de gravedad, etc., también hay leyes que rigen los planos instintivos, emocionales, mentales y espirituales. La verdadera libertad surge cuando el hombre obra en concordancia con esas leyes y no simplemente de acuerdo a su sentir momentáneo, instintivo y/o emocional.

Por eso el judaísmo, a través de la Torá y las mitzvót(preceptos), es un estudio y un entrenamiento constante en adaptar las características humanas a las leyes superiores que rigen todos los planos de la Creación. La Torá nos transmite las leyes objetivas que rigen la vida y la Creación, y las mitzvót nos proporcionan los elementos prácticos, que cuando son bien aplicados, nos ayudan a dirigir nuestros deseos hacia el bien de nuestros semejantes y el nuestro propio, transformándonos de esa manera en "socios activos del programa de la Creación".

El Talmud nos habla en diferentes tratados sobre el alma, pero en la mayoría de los casos es imposible de entender sin antes haber estudiado y entendido todo el contexto en el cual se toca este tema. Pero si encontramos una frase que pudimos rescatar: La raíz es la Neshamà, el ramaje es el cuerpo.”

EL ALMA DE ACUERDO AL RELATO DE LA TORA

“Las festividades del pueblo de Israel nos ayudan a afrontar el presente y crear el futuro, y no tan sólo a recordar el pasado.”

En Pesaj conmemoramos la LIBERTAD. Pero debemos entender qué es la LIBERTAD en la conciencia judía.

La LIBERTAD reside en actuar de acuerdo a nuestra verdadera naturaleza y objetivos y no de acuerdo al sentir momentáneo. Todos los planos que rigen la vida tienen sus leyes y es libre quien actúe en armonía con dichas leyes.

El relato de Pesaj nos transmite estos conceptos y nos enseña cuál es la naturaleza del hombre y su objetivo.

En dicho relato el Faraón simboliza el Néfesh, instintos del hombre, que al ser utilizados incorrectamente pueden esclavizarle, como sucede en Egipto.

Egipto, en hebreo Mitzráim, proviene del vocablo meitzarím que significa limitaciones. Cuando el hombre es esclavo de sus instintos, está sumido en las limitaciones que él mismo se impone.

Para liberar al pueblo de Egipto, es decir al hombre de sus limitaciones, llega Moshé(Moisés): estrato del alma que se relaciona con el pensamiento.

Moshé, a través de todo el relato bíblico, enfrenta al Faraón con el propósito de que deje salir a su pueblo de la esclavitud. La mente guiada por la voluntad superior quiere imponerse sobre los instintos para encauzarlos hacia el bien del pueblo, es decir, hacia el bien del hombre.

En toda la trama bíblica vemos cómo Moshé, Aharón, Miriam, pueblo, Faraón, Egipto, desempeñan cada uno un claro y determinado rol.

Cada uno de ellos conforma un aspecto de la naturaleza humana, y toda la trama bíblica nos relata el drama existencial del ser humano.

De acuerdo al judaísmo, la LIBERTAD se logra cuando los tres niveles básicos del alma: Néfesh/instintos, Rúaj/emociones y Neshamá/pensamientos, actúan en equilibrio con las leyes que rigen la vida.

Cuando la conciencia humana sale de Egipto - Mitzráim, de las limitaciones, y se identifica con los estratos superiores del alma actuando de acuerdo a las leyes espirituales, es entonces cuando hay verdadera LIBERTAD.

En el relato bíblico, cuando Moshé sube al monte Sinaí a recibir la Torà, Aharòn no logra evitar que parte del pueblo haga el becerro de oro. Cuando el Rúaj /emoción/Aharón queda a merced de un nivel de conciencia bajo, el hombre sucumbe. Gran parte del pueblo pedía volver a Egipto: -¿hacia dónde nos llevas? - le preguntaban a Moshé, quien guiaba al pueblo firmemente hacia la " Tierra prometida ". Moshé simboliza el pensamiento dirigido hacia el bien colectivo y puede ver los objetivos más allá de la situación momentánea.

Cuando la conciencia se encuentra en el nivel de la Neshamá, nuestro Moshé interior, es decir a nivel de la comprensión superior, el hombre actúa libre de sus propias limitaciones. Esa es la verdadera salida de Egipto.

En la noche de Pesaj se realiza el Seder, cuyo significado es orden. La Torá nos transmite el orden de cómo debemos salir de nuestras limitaciones.

Por ello la Hagadá de Pesaj nos recuerda la responsabilidad que tienen los padres hacia sus hijos de relatar dicho episodio generación tras generación, sintiéndose cada uno como si él mismo saliese de Egipto.

El alma se puede comparar con una vela, en la cual la llama se alza en el aire, tendiendo hacia arriba, como hacia D's. Pero la mecha la tira de vuelta hacia la tierra. De modo similar, nuestra alma tiende siempre hacia arriba, mientras el cuerpo nos retiene con sus demandas tan insistentes de sustento o gratificación física. La pregunta que cada uno debe hacerse es: ¿elegimos ser la llama que se remonta a lo alto o la mecha que nos tira hacia abajo?

Un venerado rabino, cuando era niño, estaba jugando con un grupo de amigos a trepar por una escalera. Él era el único que no temió a llegar al peldaño más alto, donde los otros no se atrevían. Después, su abuelo le preguntó: “¿Por qué no te dio miedo subir, y a los otros sí?".

“Porque ellos cuando subían miraban hacia abajo", respondió. “Veían lo alto que estaban, y se asustaban. Cuando yo trepaba, miraba siempre para arriba. Veía qué bajo estaba, y eso me alentaba a subir más”.

Concepción del alma según Platón y otros filósofos griegos

Para Platón todas las almas son inmortales; “Toda alma es inmortal, por que es inmortal lo que siempre se esta moviendo”. Es decir, según Platón, es inmortal todo lo que es capaz de moverse por sí mismo, sin jamás detenerse, y tiene la capacidad de mover a otros.

Este concepto que plantea Platón es imposible de comparar con el concepto judío ya que según Platón el alma es inmortal ya que está en constante y autónomo movimiento, mientras que para el judaísmo se podría decir que el alma es inmortal ya que sale de Dios y Dios a su vez es inmortal. Pero no tan solo eso ya que si nos detenemos en el significado o connotación que le dan los griegos a la palabra inmortalidad, vemos que para ellos significa algo que siempre a existido y siempre existirá, en cambio el judaísmo toma esta palabra como algo que nunca se acaba, pero a diferencia de la concepción griega, en un momento fue creada por Dios.

“Y formo Dios al hombre del polvo de la tierra e insuflo en su nariz NESHAMÀ de VIDAS...”

Pero si profundizamos en este tema podemos notar que el concepto de mortalidad e inmortalidad no puede ser utilizado al hablar de Dios, ya que Dios esta fuera de los límites de la mortalidad e inmortalidad, y por consiguiente las almas también lo están.

“ La neshamà está más allá del concepto de inmortalidad o mortalidad, por cuanto que en el proyecto original de Hashem(Antes de la caída de Adán) no estaba contemplada la muerte”.

En uno de sus textos Platón nos transmite la siguiente idea:

“ ...principio es algo ingénito, porque de necesidad todo lo engendrado se engendra por virtud de principio, mas principio de nadie se engendra, que, si principio se engendrara de algo, no se engendrara de principio alguno. Y por ser ingénito tiene que ser incorruptible, puesto que, si principio pereciera, no podría ya Principio ni engendrarse de otra cosa alguna ni engendrar de él algo, ya que todas las cosas han de engendrarse por virtud de principio. Así que principio de movimiento se mueve él mismo a sí mismo, y lo que así se mueve no puede ni perecer ni engendrarse; o si no, se detendría entera la máquina de los cielos y decaería toda generación. Habiendo, por el contrario, mostrándose como inmortal lo que a sí mismo de por sí se mueva, nadie se avergonzará de decir que es inmortal la sustancia misma del alma, que lo es por la misma razón dicha. Porque todo cuerpo que desde fuera sea movido es inanimado; al contrario, cuerpo que de dentro, de por sí y para sí se mueva será animado; que tal es la naturaleza misma del alma. Y si las cosas son así y si el alma es justamente (246) lo que a sí mismo se mueve, será el alma por necesidad ingénita e inmortal”.

Al leer este trozo comprendemos que, según Platón, todas las cosas provienen de Principio, el cual tiene la misma función, y los mismo atributos que D`s en el judaísmo, pero no es el Dios, por lo que se deja ver que para los griegos a diferencia de que para los judíos, Dios no es lo más importante, y más aún no es el creador de todas las cosas, lo cual es un principio básico para el judaísmo. Como lo dice el Rambam (Maimònides), en el primero de sus “trece principios de la Fe”: “Yo creo con fe absoluta que Dios es el creador y soberano de todas las cosas. El solo, ha hecho, hace y hará todas las cosas” , lo cual se dice al rezar todas la mañanas, junto a los otros doce principios.

Según Platón, tal como lo expresa en este trozo, todo lo inmortal es indivisible, por lo tanto el alma es indivisible. En cambio los kabalistas nos dicen que nuestras almas son partes del alma de Adán, es decir, las almas en algún momento se dividieron. Por otra parte también la conceptualizaciòn del alma se divide en tres: Nefesh, Ruaj y Neshama. Pese a que esta idea podría ser refutada ya que esta separación no es real, sino que solo es la idea, sabemos que algunos filósofos griegos consideran que la verdad de algo, es la idea de ese algo y no ese algo mismo, ese algo físico.

En tanto a la función que cumple el cuerpo con respecto al alma, Sócrates se refiere al cuerpo como una cárcel para el alma, y Platón algo bastante parecido, el cuerpo limita al alma. Esto nos deja ver que el cuerpo es considerado como algo malo para el alma, el cual no la deja acceder a la verdad.

Esta idea difiere en su totalidad a la idea judaica ya que en primer lugar el cuerpo no es una cárcel, si no todo lo contrario es vehículo que te permite interactuar con este mundo y este es el que le permite realizar las acciones que te llevan a un nivel espiritual mas alto, más cercano a Dios. Y en segundo lugar para el judaísmo si existe la posibilidad de conocer la verdad estando dentro del cuerpo, la cual es conocer y entender la torà, ya que su esencia es la voluntad de Dios.

“La voluntad y el deseo de la Neshamà alcanzan el estado de completitud que no poseen antes de la Creación a través del trabajo en Torà y mitzvòt”.

Conclusión

Luego de este análisis entre las concepciones del alma judía y griega, podemos decir con satisfacción que nuestra hipótesis estaba en lo cierto, ya que nos dimos cuenta durante la investigación y desarrollo de nuestro trabajo que pese a que en algunos casos ciertas ideas parecían semejantes, sus raíces o sus fuentes eran totalmente contrarias, lo que imposibilitaba encontrar en ellas un símil.

La realización de este trabajo se vio bastante dificultada en ciertos momentos ya que cuando llegamos al concepto “Alma”, generalmente se multiplican las definiciones, quedando finalmente el concepto pendiente en una aureola “espiritual” y “mística” sin contenido, objetivo, ni dirección. Es decir que cuando se habla de “Alma” o espíritu se trata generalmente de traducciones inexactas de las nociones hebreas originales.

En otras palabras se le trata de encontrar un símil a dos conceptos totalmente distintos.

Para la elaboración de este trabajo utilizamos una serie de libros judaicos, por lo que se pueden apreciar distintas opiniones, todas judías, sobre un mismo tema, las cuales se podrían ver como contradicciones, lo cual no es algo malo ya que el judaísmo tiene muchas maneras y niveles diversos de entendimiento, lo que se puede también apreciar en Talmud en el cual vemos centenares de opiniones sobre un mismo tema las cuales son todas correctas, y ninguna mejor que la otra. Como dice la tradicional frase, “dos judíos, diez opiniones”.

Este trabajo ha sido bastante provechoso e interesante para ambos ya que nos sirvió para conocer y entender aún más sobre el alma judía y cuales son las opiniones de otros mortales sobre este mismo tema.

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