Aborígenes cubanos

Antropología Social. Antropología Cultural. Aboríegenes cubanos. Etnología. Etnografía. Origen del hombre. Población amerindia

  • Enviado por: Mirtha Cosme Claro
  • Idioma: castellano
  • País: Cuba Cuba
  • 9 páginas

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Los descendientes aborígenes en mi pequeña “aldea” GUANTANAMO

EL ABORIGEN cubano per­tenece racialmente al grupo geográfico reconocido como Amerindio, raza autóctona de nuestro continente que entre sus rasgos físicos fundamenta­les muestran una marcada in­-fluencia mongoloide o asiáti­ca, por lo que su origen se entronca con la etnogénesis de! hombre americano. Es por esto que necesariamente debemos referirnos a! origen del americano.

El HOMBRE AMERICANO

El origen del hombre ameri­cano ha sido motivo de con­troversia y sobre e! mismo se distinguieron dos posiciones. ta primera es e! autoctonismo preconizada por Florenti­no Amgghino que planteó el surgimiento del hombre en América, localmente en e) sur de Argentina, a partir de hominidos como el AMERANTHROPOlDE LOYSI dando origen al Homo Primitivus, HOMO PAMPEUS, etc. Esto no ha si-do probada pues en América no se han encontrado fósiles de hominldos del Pleistoceno, ni siquiera de Antropoides. Es­te autoctonismo es, a todas lu­ces, una tesis equivocada y rechozada hoy en día por incon­sistente, par lo que actualmente se acepta como linea gene­ral la tesis migracionista, pero en ella hay varias tendencias que pasaremos a discutir. Ales Hrdlicka, antropólogo norteamericano de origen checo, dio a conocer su hipótesis -!o más aceptada- de !a pre­sencia del hombre en América o través de la migración de grupas asiáticos, por e! Estrecho de Behring, en forma de oleadas migratorias a finales del Pleistoceno en las distin­tas fases de la último glacia­ción donde la comunicación entre Siberia Y Alaska era po­sible. Esto, según estudios geo­lógicos, ocurrió entre los 40-50 mil años (a. p.); 20-25 mil año: (a.p.) y 10-14 mil años (a.p.). En realidad se han encontrado evidencias culturales con una antigüe ad que osci 1 a entre 12-14 mil años por lo que po­dría deducirse que las dos pri­meras posibilidades migratorias no fueron utilizadas masiva­mente, lo que sí es evidente que 'todo lo hallado en América corresponde al hombre moderno.

Además de esta hipótesis, hay otras que es necesario mencionar. Méndez Correa, (portugués, 1928) sugiere una migra­ción a través de la Antártida de elementos australoides, en períodos más cálidos y cuán­do la Antártida, según la teo­ría de Wegener, se hallaba en contacto con la América. La idea no es descabellada, des­de el punto de vista geográfico, pues en la Antártida se ha encontrado carbón lo que evi­dencia presencia de plantas su­periores, pero no existe eviden­cia arqueológica del paso de¡ hombre por esta vía.- Paúl Rivet, (francés 1943); planteó ade­más de Behring; otra ruta migratoria por el Pacífico de ele­mentos étnicos malayo-polinasios y australoides, basado es­to en !a similitud antropométrico de esqueletos descubiertos en América (Lagoa Santa, Bra­sil y en Perú) con restos da las islas Fidji y Nueva Caledonia en el Pacífico, además estudió ciertos rasgos etnográficos y lingüísticos, junto con da­tos oceanográficos que avalan (a posibilidad migratoria. Re­cordemos a Heyerdal y La Kóntiki. Existen otras teorías pero

TABLA No. 1

DISTRIBUCION DE LA MUESTRA POR EDADES. M F SUB-TOTAL

65-51 24 22 46

50-53 31 38 69

34-20 19 18 37

-- -- --

TOTAL: 74 78 152

,estas son las_ más conocidas.

POBLAMIENTO DE CUBA

El origen del hombre en Cuba ha tenido diferentes pun­tos de vistas,. Irving Rose en 1942 planteó que las poblaciones de la región occidental de Cuba, en concreto Pinar del Río y los archipiélagos de los Canarreos y las Coloradas, fueron poblados a partir de 1a :Florida. Pero las evidencias arqueológicas no lo confirman, ya que un rasgo característico de la cultura floridana es la presencia de flechas con pun­tas afiladas que no existen. La ,única evidencia de que las po­blaciones occidentales eran di­ferentes a las del resto del país, está dada por las cróni­cas de la conquista donde se señala de un grupo de indígenas que hablaban diferente, a los del resto de la Isla.

El poblamiento a través de Yucatán es difícil por las co­rrientes marinas, además, los aborígenes yucatecos no eran navegantes, ni hay huellas culturales de ellos.

Queda, entonces, una ruta probable y comprobada desde el punto de vista lingüístico, arqueológico y oceanográfico: el arco de las Antillas. Desde el punto de vista arqueológico, nuestros preagroalfareros tie­nen una gran similitud con la cultura Manicure del norte de Venezuela de 6 000 años de an­tigüedad. Lingüísticamente nues­tro aborigen hablaba una len­gua de origen arauca o arawak de grupos asentados en la cuenca amazónica, y las co­rrientes marinas así como la configuración de las Antillas en la antigüedad hacen posible la navegación. Esto, asociado con lo escaso de la megafauna que lleva una. alimentación aprovechando los productos ma­rinos; evidencia que nuestros pobladores llegaron a través de( arco de las Antillas en su­cesivas oleadas desde hace unos 6000 años (método del colágeno) para un sitio arqueo­lógico en Levisa, província de Holguín. Nuestra población, co­mo se dijo anteriormente, se formó en sucesivas migraciones y tuvieran diferentes estadios de desarrollo socio económico.

Es habitual considerar, en la mayoría de nuestros textos y manuales de historia, que nues­tra población aborigen desapa­reció como dramática conse­cuencia de la conquista hispano y de esta forma se plantea­ba que sólo quedaban mani­festaciones bilógicas de la mis­ma en el profundo mestizaje que caracteriza o nuestro pue­blo. No obstante, ya en el año 1876 el viajero y hombre de ciencias Rodríguez Ferrer reco­nocía que quedaban poblaciones con marcados rasgos abo rígenes en el extremo oriental del país, donde se conoce (por

TABLA No. 2

CARACTERES ANTROPOMETRICOS

Masculinos

CARACTERES

RIVERO (1973)

TEJEDOR (1986)

IHF

Estatura

152,11

154.73

2.62

Tallo

80,26

82.14

1,82

largo de brazo (AC-Da)

69,00

70.22

1.22

Anchura Bicrestal

25,30

26.55

1.25

Anchura Biacremial

35.28

36.43

1.15

largo de !a Cabeza

182.20

186.79

0.59

Anchura de la Cabeza

145.00

145.38

0.38

Circunsferencia cefálica

544.50

546.10

1.60

Anchura Bizigemática

138.00

137.92

0,38

A. facial Anatómica

116.00

116.28

0.28

A. facial superior

66.00

66.69

0.69

Altura nariz

51.00

51.14

0.14

* A partir de estos datas los resultados están dados en milímetros.

TABLA No. 3

CARACTERES ANTROPOMETRICOS

Femeninos

CARACTERES

RIVERO (1973)

TEJEDOR (1986)

IHF

Estatura

141.51

144,42

2.91

Talla sentada

75.76

77.81

2.05

largo de brazo (Ac-Da)

62.91

64.14

1.23

Anchura Bicrestal

25.91

27.31

1.40

Anchura Biacremial

30.27

30.78

0.51

Largo de (a cabeza

177.00

178.16

1.16

Anchura de la cabeza

141.40

142.38

0.98

Circunsferencia cefálica

531.50

533.24

1.74

Anchura Bixigemática

130.10

130.48

0.38

A. Facila anatómica

108.60

109.12

0.52

A. facial anatómica

61.45

62.03

0.58

Altura nariz

48,90

49.27

0.37

Anchura nariz

36.65

37,12

0.47

* A. partir de estos datos las resultados están dados en milímetros,

pruebas arqueológicas y docu­mentales) que existió, antes de la conquista, la mayor densi­dad poblacional y autóctona y asimismo la de mayor desarrollo socio-económico. En 1904 Culin hace referencia a los indios cubanos al igual que Harrinqton en 1921. Posteriormente so­lo algunos autores, entre los que se destacan Núñez Jimenez, hicieron referencia a estas poblaciones, fundamentalmente a través de la prensa (diarios y revistas) de amplia circulación.

En 1954, Gastes vuelve a la actualidad el tema, pero no es hasta {a década de los años 60 que estos estudios cobran profundidad en trabajos como los de Guinsburg, 1965 y Pospisil, 1971 y 1976. En 1972 se comenzó el estudio sistemático de estas poblaciones encabe­zado ` por Rivero de la Calle, bajo los auspicios del museo Montané de la Universidad de la Habana, cuyos resultados fueron publicados en 1973 y 1978, siendo esta última publi­cación, junto con la de Pospisil del 1976 una de las más completas y minuciosas de las realizadas hasta lo fecha, pues aborda, con un amplio crite­rio, las características antropológicas y socio-culturales de nuestra población autóctona.

Nuestro trabajo es un inten­to de conocer el estado actual de esta población respecto a su dinámica, mestizaje, consan­guinidad y algunas características morfométricas y sanguíneas. Este trabajo es una lógica continuación de los estudios anteriores en la población de Yateras, municipio montañoso de la región más orienta) de Cuba donde un relativo aislamiento geográfico y una base económica sustentada en pe­queñas propiedades cooperati­vistas han mantenido una po­blación con fuertes vínculos parentales y homogeniedad en sus rasgos morfológicos seme­jantes a los descritos como ca­racterísticas de nuestra pobla­ción aborigen.

SE SELECCIONARON 176 adultos, realizándose un es­tudio genealógico hasta e! ni­vel de abuelos donde sólo aparecían los apellidos Rojas, Ramírez o ambos simultánea­mente, ya que desde el traba­jo de Gates en 1952, este genetista señalaba la asociación de estos apellidos a los ras­gos aborígenes de la pobla­ción. Estos apellidos marcan un linaje muy antiguo, pues pro­vienen de Manuel de Rojas, sobrino del conquistador Die­go Velázquez, el que poseía todas {as tierras del nordeste de Oriente por otorgamiento real, además de la población que las habitaba, es decir, era un gran encomendero español con asientos en Baracoa y de Migue( Ramírez, Obispo de Cuba en 1528 y que fue el primero en realizar bautizos masivos entre los aborígenes, además de ser un humanista protector de los indios.

Estos individuos fueron loca­lizados en los sitios de Jucaral, Puriales, Arenal, Bernardo y Palenque, pe, perteneciente al mu­nicipio de Yateras y en Cari­dad de los Indios, la Escondi­da, Ranchería y Pinar de Cei­ba, perteneciente el municipio de Manuel Taynes, ambos en. clavados en la provincia de Guantánamo. Todos adultos mayores de 20 años hasta 65. Por sexos la muestra se com­portó de la siguiente forma: 84 sexo masculino y 92 feme­nino de ellos sólo 6 hombres y 4 mujeres eran solteros. (,ta­bla No.1). Todos fueron encuestados en un largo cuestiona­rio, medidos antropométricamente por el método propuesto por Martín, tomándosele los pa­rámetros de los cuales presen­taremos 13, realizándose un análisis somatiscópico y analizándose forma del cabello, co­lor del cabello, tipo de cara y pliegue del párpado. (figs. 1 a 4). Además se determinó }os grupos ABO y Rh, así como el coeficiente medio de consan­guinidad (5). Se confeccionó un programa de computación en sistema super cal III para calcular distancia genética.

Es bueno señalar que el trabajo que presentamos y co­mo su nombre lo indica, es sólo una parte del estudio ge­neral que nos proponemos y que abarca objetivos más am­biciosos.

CARACTERIZACION FISICOGEOGRÁFICA Y SOCIOECONOMICA DE LA ZONA

La zona estudiada se halla distribuida en dos municipios: Yateras y Manuel Tames y en­clavada en sistema orográfico Macizo Sagua Baracoa. Esta zona puede dividirse en dos: la primero, correspondiente a Yateras (Purialisto, Jucaral, Pa­lenque, Arenal y Bernardo) con orografía en forma de cuchi­llos que poseen valles estrechos y profundos, con una ve­getación típica de pluvisilva de

Tabla N.4

Distribución porcentual Sistemas ABC y RH

Grupo A % Grupo B % Grupo AB % Grupo C %

Masculino 2 2.8 - - - - 72 92.2

Femenino 2 2.6 - - - - 76 97.4

Rh* % Rh* %

Masculino 74 100 - -

Femenino 78 100 - -

Tabla N.5

Coeficientes de consanguinidad

Localizacion D Autor

Honduras: Indios Jicacos 0.06560 Champmen y Juacquard, 1972

Japón: Isla Hosejimua 0.03341 Ishiauki, 1960

India: Andra- Pradesh 0.03200 Sanghui, 1966

Andra- Pradesh 0.02280 Drenamraju, 1964

Andra- Pradesh 0.01900 Drenamraju, 1964

Guinea: Feuta- Djallen 0.02600 Cantelle y Dupin, 1964

Cuba: Yateras 0.01108 Tejedor, 1986

Cuba c.r 0.00054 Freire- Maia, 1968

montaña con un cultivo esciofilo predominante: café (Coffea arabiga), mientras que la se­gunda, perteneciente a Manuel Tomes, forma una especie de meseta con 400 metros de al­tura promedio con una predominante vegetación herbácea en a!gunas partes, en otras bosques semideciduos y más al norte la presencia de un bosque aciculifolio muy degradado con pinos de Mayarí (Pinus cubensis). En la zona de Yateras la precipitación anual es de unos 1 800 a 2 000 mm mientras que en ta zona de Tomes la precipitación está calculado entre 1 200 y 1 400 mm anuales. La altura culmi­nante de la zona es el Pico Galón con 974 mts, sobre el nivel dei mar. En este marco geográfico teman asiento nú­cleos poblacionales pequeños entre las cuales se destaca Pa­lenque con un cierta desarro­llo de industria, de servicios, un aserrío, una despulpadora de café, un hospital, un seminternado de montaña y una ESBEC. Cerca de Palenque na­ce nuestro río más caudaloso, el Toa. Los demás núcleos poblacionales son los típicos ba­rrios rurales con un predomi­nio de la dispersión poblacional, a excepción de Caridad de los Indios que en virtud de un hospital, un taller de repa­raciones de maquinaria agrí­cola y un centro de acopio, reúne unos 120 habitantes. la producción es agrícola, siendo cafetalera estatal y de coope­rativa en la zona de Yateras y una economía casi de auto­consumo en la zona de la Caridad con un incipiente desa­rrollo ganadero, por lo que aunque !a mayoría de la po­blación es propietaria de tierra, trabaja como asalariado en las zafras cañeras y cafetaleras. No obstante el relativo aislamiento de la zona, las mejo­ras sociales son evidentes.

En las tablas 2 y 3 se refle­jan los resultados de las medi­ciones antropométricas y, como podemos apreciar, comparando con Rivero, sólo en sus mag­nitudes longitudinales se ob­servan diferencias a favor de nuestros valores, debemos se­ñalar que e1 54% demuestra que ya había sido medida por Rivero en su anterior trabaja; además excluimos o los mayo­res de 55 años en estas medidas. En la-- restantes no hay di­ferencias apreciables, es decir, la configuración transver­sal del cuerpo, así como !os rasgos faciales, se han mante. nido prácticamente inalterables. Esta homogeneidad la conside­ramos como resultado de la al­ta consanguinidad de !a población estudiada como veremos más adelante.

Respecto a los grupos sanguíneos encontramos que !os resultados coinciden con lo se­ñalado por muchos autores, co­mo Brues, 1954; Race y Sanger, 1968; Weiss y Mann, 1975, pues como observamos en !a tabla 5, la mayoría de los su­jetos fenotipados presentaban e$ grupo sanguínea acompaña­do de !a presencia de Rh se­gún lo esperado para los po­blaciones amerindias u origina­rios de las mismas (tabla No. 4).

A partir de fa genealogía o análisis de pedigree calcula­mos el coeficiente de consan­guinidad (F) propuesto por Molecot como base para calcular el coeficiente medio de con­sanguinidad o "Coeficiente de Henstein".

Donde PI es la frecuencia relativa de individuos consan­guíneos con un coeficiente de consanguinidad F1 como pode­mos ver en la tabla 5, la con­sanguinidad en esta población es alta, debido fundamental­mente a dos factores: el relativo aislamiento antes mencio­nado y a que los matrimonios son simples uniones maritales sin limitaciones de ningún ti­po, pues (a población, aunque en su mayor parte creyente en el ,catolicismo, no son practi-

TABLA No. 6

RELACION DE ESTATURA EN POBLACION AMERICANAS

Aruacos

Masculino

Femenino

Motilones

146,2

138,1

Fleury-Cuello, 1938

Guajiro

150,0

-

Mason, 1940

Piaroa

154,0

145,0

Wilbent, 1458

Bruacos

155,0

147,0

Lehman-Niteche, 1908

Caribes

Mariquitane

155,9

146,0

Díaz-Vngria, 1960

Ya ba ra na

157,4

147,3

Wílbent, 1959

Bacaine

160,8

151,8

Bastos de Avila, 1964

Ohibcha

Walcas

152,0

141,5

Zerras, 1959

Kwaiker

152,8

142,0

Marquen-Lehmdn, 1963

Katio

156.4

146,2

Marquen-Lehman, 1963

Cubo

154,11

144,42

Presente Trabajo

cantes activos y no tienen vínculos con la iglesia, por lo cual !as uniones consanguíneas no han requerido dispensas.

Si comparamos nuestro valor (tabla 5) con otros determi­nados por diferentes autores, observamos lo antes afirmado, pues un coeficiente de orden de las centésimas es muy elevado en poblaciones humanas. Debe precisarse, no obstante, que la mayor parte de inciden­cia en !a consanguinidad está en las uniones entre personas mayores de 50 años, disminu­yendo en progresión hasta el último grupo etario debido a los cambios sociales antes refe­ridos.

Desde el punto de vista somatoscópico, da como resulta­do un individuo de color cane­la, pelo lacio de color negro o casi negro, de ojos oscuros, poca pelosidad corporal, la cara ancha debido a la pro­minencia de los malares, la frente con arcos superciliares en general fuertes, poco prognatismo, la nariz de mediano tamaño generalmente recta, la­bios medianos (figs, 6 y 7).

Todo esto es en general coincidente con las descripcio­nes de otros autores para los grupos que componen la raza amerindia.

En la tabla b presentamos la comparación entre nuestra población y otras poblaciones americanas del nordeste y nor­te de la América del Sur de donde provienen nuestros abo­rígenes. Esta serie de datos que se presentan permiten conocer que son los grupos, dentro del marco americano, de más baja estatura, superados tanto por las poblaciones andinas, como las poblaciones meso y centroamericanas.

Nuestra población es de muy baja estatura, basta decir que comparando estos datos con los de la población cubana en genera! (Fig. 8) y la estatura de nuestros aborígenes corres­ponden en el masculino a la de un niño de 13 años y en el femenino a !os 12 años. Esto nos sirve de confirmación su­plementaria de que estamos en presencia de una población, que si no podemos aún asegu­rar que es pura, sí su ancestro aborigen es el componente más fuerte de su constitución bio­lógica.

CONCLUSIONES

DE TODO LO ANTERIOR­MENTE EXPUESTO, podemos concluir que la población amerindia de Yateras y Manuel Tames aún mantiene rasgos dis­tintivos sobre otras poblacio­nes del país como son:

-Su homogeneidad morfogenética

-Sus características sanguí­neas en !os marcadores pri­marios ABC y RH.

-Sus alta consanguinidad.

Es necesario completar estu­dios antropológicos generales, antropométricos demográficos, genéticos, ya que la dinámica poblacional tiende al mestiza­je y a la emigración, por lo que estas características únicas en­tre la población del país desa­parecerán en un tiempo no deseado largo.

BlBLIOGRAFIA

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