Oscar Wilde. Pablo Neruda. Kahlil Gibran. Goethe

Literatura universal. Vida y obras. Estilo literario

  • Enviado por: Rubén Dario
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Wilde, Oscar (1854-1900), novelista, poeta, crítico literario y autor teatral de origen irlandés, gran exponente del esteticismo cuya principal característica era la defensa del arte por el arte.

2. VIDA  
Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde nació el 16 de octubre de 1854, en Dublín y estudió en el Trinity College de esa ciudad. De joven solía participar en las reuniones literarias organizadas por su madre. Más tarde, mientras estudiaba en la Universidad de Oxford, destacó en el estudio de los clásicos y escribió poesía; su extenso poema Ravenna ganó el prestigioso premio Newdigate en 1878, y convirtió el estilo bohemio de su juventud en una filosofía de vida. En Oxford, recogió la influencia de innovadores estéticos como los escritores Walter Pater y John Ruskin. De carácter excéntrico, el joven Wilde llevaba el pelo largo y vestía pantalones de montar de terciopelo. Su habitación estaba repleta de objetos de arte y elementos decorativos, como girasoles, plumas de pavo real y porcelanas chinas. Sus actitudes y modales fueron repetidamente ridiculizados en la publicación satírica Punch y en la ópera cómica de Gilbert y SullivanPaciencia. A pesar de ello, su ingenio y su talento le hicieron ganar innumerables admiradores.


Su primer libro fue Poemas (1881), y su primera obra teatral, Vera o los nihilistas (1882), se representó por primera vez en Nueva York, ciudad en la que el autor se encontraba por entonces, de paso en una larga gira de conferencias por los Estados Unidos. Tras ella, se estableció en Londres y, en 1884, se casó con una mujer irlandesa muy rica, Constance Lloyd, con la que tuvo dos hijos. A partir de entonces, se dedicó exclusivamente a la literatura.


En 1895, en la cima de su carrera, se convirtió en la figura central del más sonado proceso judicial del siglo, que consiguió escandalizar a toda la mojigata clase media de la Inglaterra victoriana. Wilde, que había mantenido una íntima amistad con lord Alfred Douglas, fue acusado por el padre de éste, el marqués de Queensberry, de sodomía. Se le declaró culpable en el juicio, celebrado en mayo de 1895, y, condenado a dos años de trabajos forzados; salió de la prisión arruinado material y espiritualmente. Pasó el resto de su vida en París, bajo el nombre falso de Sebastian Melmoth. Se convirtió al catolicismo el 30 de noviembre de 1900, poco antes de morir de meningitis.

3. OBRA  
Entre sus primeras obras se cuentan dos colecciones de historias fantásticas, escritas para sus hijos, El príncipe feliz (1888) y La casa de las granadas (1892), y un conjunto de cuentos breves, El crimen de lord Arthur Saville (1891). Su única novela, El retrato de Dorian Gray (1891), es una melodramática historia de decadencia moral, que destaca por su brillante estilo epigramático. Aunque el autor describe todo el proceso de la corrupción del protagonista y, a través del sorprendente final, defiende la lucha contra la degradación moral, los críticos de su tiempo continuaron considerándole un inmoral.


Las obras teatrales más personales e interesantes de Wilde fueron las cuatro comedias El abanico de lady Windermere (1892), Una mujer sin importancia (1893), Un marido ideal (1895) y La importancia de llamarse Ernesto (1895), caracterizadas por unos argumentos hábilmente entretejidos y por sus ingeniosos diálogos. A pesar de su escasa experiencia dramática, consiguió demostrar un talento innato para los efectos teatrales y para la farsa, y aplicó a estas obras algunos de los métodos creativos que solía utilizar en sus restantes obras, como las paradojas en forma de refrán inverso, algunas de las cuales han llegado a hacerse muy famosas: “Experiencia es el nombre que cada uno da a sus propios errores” o “¿Qué es un cínico? Una persona que conoce el precio de todo y el valor de nada”.

En contraste con sus comedias, Salomé es una obra teatral seria sobre la pasión obsesiva. Originalmente escrita en francés, la estrenó en París en 1894 la reconocida actriz Sarah Bernhardt. Despues, el compositor alemán Richard Strauss compuso una ópera homónima basada en ella. Lord Alfred Douglas la tradujo al inglés, en 1894, y el artista Aubrey Beardsley la ilustró.

En la cárcel, Wilde escribió De profundis (1895), una extensa carta de arrepentimiento por su pasado estilo de vida. Algunos críticos la han considerado una obra extremadamente reveladora; otros, en cambio, una explosión sentimental muy poco sincera. La balada de la cárcel de Reading (1898), escrito en Berneval, Francia, muy poco después de salir de prisión, y publicado anónimamente en Inglaterra, es uno de sus poemas más poderosos. En él retrata la dureza de la vida en la cárcel y la desesperación de los presos, con un lenguaje bello y cadencioso. Durante muchos años, el nombre de Oscar Wilde sobrellevó el estigma impuesto por la puritana sociedad victoriana. En la actualidad, el artista que se esconde tras ese nombre ha sido reconocido como un brillante crítico social, y sus obras mantienen una vigencia universal. En la literatura en español su influencia se dejó notar en los escritores más esteticistas desde el español Ramón Gómez de la Serna, pasando por el chileno Eduardo Barrios o el catalán Pere Gimferrer. El escritor y editor Ricardo Baeza ha traducido casi toda su obra publicada, primero en España y después en Buenos Aires, donde se exilió durante la Guerra Civil española.

Neruda, Pablo (1904-1973), seudónimo, después nombre legal, de Neftalí Ricardo Reyes Basoalto, poeta chileno considerado una de las máximas figuras de la poesía escrita en lengua española durante el siglo XX, galardonado con el Premio Nobel.

Nacido en el Parral, era hijo de un ferroviario y una maestra de escuela. Huérfano de madre al poco tiempo de nacer, su familia se trasladó a la ciudad de Temuco. De 1910 a 1920 realizó estudios en el Liceo de Hombres y se dedicó a escribir poesía en diversos diarios y revistas. Fue en 1920 cuando comenzaría a utilizar el seudónimo con el que pasaría a la posteridad. La gran escritora chilena Gabriela Mistral, que en aquella época dirigía el vecino Liceo de Niñas, lo inició en el conocimiento de los novelistas rusos, que el poeta admiró toda su vida. En 1921 se trasladó a Santiago para estudiar pedagogía francesa en la Universidad de Chile; sin embargo, abandonó los estudios poco después.

Su primer libro, cuyos gastos de publicación sufragó él mismo con la colaboración de amigos, fue Crepusculario (1923). Al año siguiente, su obra Veinte poemas de amor y una canción desesperada se convirtió en un éxito de ventas (ha superado el millón de ejemplares) y lo situó como uno de los poetas más destacados de Latinoamérica. Entre las numerosas obras que le siguieron destacan: Residencia en la tierra (1933-1935), poemas impregnados de trágica desesperación ante la visión de la existencia del hombre en un mundo que se destruye, Tercera residencia (1947) y Canto general (1950), poema épico-social en el que retrata a Latinoamérica desde sus orígenes precolombinos y que fue ilustrada por los famosos muralistas mexicanos Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Después publicaría: Odas elementales (1954-1957), Estravagario (1958), Cien sonetos de amor (1959), Memorial de Isla Negra (1964), Fulgor y muerte de Joaquín Murieta (1967), Las piedras del cielo (1971) y La espada encendida (1972). Como obra póstuma, el mismo año de su fallecimiento se publicaron sus memorias Confieso que he vivido.

En reconocimiento a su valor literario fue incorporado al cuerpo consular chileno y, entre 1927 y 1944, representó a su nación en diversos países de Asia y Latinoamérica, y en España. De ideas políticas izquierdistas, fue miembro del Partido Comunista chileno y senador entre 1945 y 1948. En el año 1970 fue designado candidato a la presidencia de Chile por su partido, pero renunció en favor de su amigo Salvador Allende y fue nombrado embajador en Francia, cargo que desempeñó durante 1971 y 1972. Un año después, gravemente enfermo, regresó a Chile.

Neruda ganó numerosos premios a lo largo de su vida; los más importantes fueron: el Premio Nacional de Literatura, que recibió en 1945; el Premio Lenin de la Paz, en 1953, y el Premio Nobel de Literatura, en 1971. Poeta de enorme imaginación, fue simbolista en sus comienzos, para unirse posteriormente al surrealismo y derivar, finalmente, hacia el realismo, sustituyendo la estructura tradicional de la poesía por unas formas expresivas más asequibles. Su influencia sobre los poetas de habla hispana ha sido incalculable y su reputación internacional supera los límites de la lengua.

Gibran, Kahlil (1883-1931), poeta y pintor libanés de refinada educación cosmopolita, que vivió a caballo entre Oriente Próximo y los Estados Unidos. Nació en Bsarri y murió en Nueva York. Con sus versos de característico estilo sapiencial, El profeta (1923) y Arena y onda (1926), se han identificado generaciones de lectores de todo el mundo. Animador de un círculo intelectual que intentaba renovar la poesía árabe (véase Literatura árabe), Gibran —que también fue autor de novelas críticas con las costumbres sociales tradicionales, como Espíritus rebeldes (1908)— escribió a veces en inglés, traduciéndose luego al árabe, o bien directamente en árabe, como en el caso de la colección Alas rotas (1911).

Goethe, Johann Wolfgang von (1749-1832), poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán y una de las figuras señeras de la literatura alemana.


La poesía de Goethe expresa una nueva concepción de las relaciones de la humanidad con la naturaleza, la historia y la sociedad; sus dramas y sus novelas reflejan un profundo conocimiento de la individualidad humana. La importancia de la obra de Goethe puede ser juzgada por la influencia que sus escritos críticos, su amplia correspondencia, su poesía, sus dramas y sus novelas ejercieron sobre los escritores de su época y sobre los movimientos literarios que él inauguró y de los que fue la figura principal. Según el crítico inglés del siglo XIX Matthew Arnold, Goethe debe ser considerado no sólo “el centro indiscutible de la literatura alemana, sino una de las figuras más versátiles de la literatura universal”.

2. ESTUDIOS E INFLUENCIAS  
Goethe nació el 28 de agosto de 1749 en Frankfurt del Main, hijo de un funcionario del gobierno. De 1765 a 1768 estudió Derecho en la Universidad de Leipzig; allí empezó a interesarse por la literatura y la pintura y conoció las obras dramáticas de sus contemporáneos Friedrich Gottlieb Klopstock y Gotthold Ephraim Lessing. La influencia de estos autores y su amor por la hija de un comerciante de vinos, en cuya taberna solía cenar, se reflejan en su poesía más temprana y en sus primeras obras dramáticas. Entre estas obras primerizas se encuentran una comedia en verso de un acto, El capricho del enamorado (1767), y una tragedia en verso, Los cómplices (1768). Goethe enfermó en Leipzig y volvió a Frankfurt, donde, durante la convalecencia, estudió ocultismo, astrología y alquimia. A través de la influencia de una amiga de su madre, Katharina von Klettenberg, que era miembro del movimiento de reforma luterano conocido como pietismo, Goethe se introdujo en el misticismo religioso. De 1770 a 1771, estuvo en Estrasburgo para proseguir sus estudios de Derecho; además profundizó en los estudios de música, arte, anatomía y química.

3. PRIMERAS AMISTADES  
En Estrasburgo, Goethe hizo dos amistades, que tuvieron una enorme repercusión en sus obras literarias. Una fue la de Friederike Brion, la hija de un pastor religioso de la ciudad de Sesenheim que le inspiró la mayoría de sus personajes femeninos, incluso el de Gretchen de su drama poético Fausto. La otra amistad, que más tarde reconoció como la experiencia intelectual más estimulante de su juventud, fue la del filósofo y crítico literario Johann Gottfried von Herder. Por esta influencia, Goethe se hizo un escéptico sobre la validez de los preceptos del clasicismo francés que prevalecían indiscutidos en la Alemania de la época, incluidos los de las tres unidades dramáticas —lugar, tiempo y espacio— que la escuela teatral francesa había adoptado del antiguo teatro griego. Herder le enseñó también a apreciar las obras de Shakespeare, en las que las unidades clásicas se sustituyen por el placer de la expresión directa de las emociones; y a darse cuenta del valor de la poesía popular y de la arquitectura gótica alemanas como fuentes de inspiración.

El resultado fue que, Goethe, después de graduarse en Derecho y volver a Frankfurt para ejercerlo, escribió la tragedia Götz von Berlichingen (1773). La obra, inspirada en las de Shakespeare, es una adaptación de la historia de un caballero alemán que se hizo bandido en el siglo XVI; las acciones de bandidaje exitosas de su protagonista las considera como una revuelta popular nacional alemana contra la autoridad del emperador y la Iglesia en la primera mitad del siglo XVI. Götz von Berlichingen tuvo enormes repercusiones en la historia literaria alemana. Junto al manifiesto Sobre el estilo y el arte alemán (1773), al que contribuyeron Goethe, Herder (con dos ensayos en los que elogiaba a Ossián y a Shakespeare) y otros; Götz inauguró el importante movimiento literario alemán conocido como Sturm und Drang (tormenta e impulso), precursor del romanticismo alemán.

Al año siguiente, como resultado de un desdichado incidente amoroso con Charlotte Buff, prometida de uno de sus amigos, Goethe escribió la romántica y trágica historia de Die Leiden des jungen Werthers (Las desventuras del joven Werther, 1774). Esta obra fue la primera novela representativa de la literatura alemana moderna y se convirtió en el modelo de muchísimas narraciones de “Entusiasmo”, el resultado fatal de un gusto por los absolutos, ya sea en amor, arte o pensamiento, que se escribieron a imitación suya en Alemania, Francia y por todas partes; El Diablo Mundo del poeta español José de Espronceda es un ejemplo de ello y también en Latinoamérica su influencia evidente se percibe, entre otros autores, en el puertorriqueño Eugenio María de Hostos y en el mexicano José Joaquín Fernández de Lizardi.

Entre las obras de Goethe escritas entre 1772 y 1775 están los dramas Clavijo (1774) y Stella (1775) y muchos ensayos cortos sobre temas literarios y teológicos. Se prometió con Lili Schönemann, hija de un rico banquero, pero los círculos elegantes en los que ella se movía le parecieron restrictivos para su creatividad artística. Desde entonces su refugio fue la naturaleza, en la que se inspirarán muchos de sus poemas líricos, como “Auf dem See”.

4. GOETHE EN WEIMAR  
El año 1775 fue importante para Goethe y para la historia literaria alemana. Este año, Carlos Augusto, heredero del ducado de Sajonia-Weimar, invitó a Goethe a vivir y trabajar en Weimar, su capital, que entonces era uno de los centros intelectuales y literarios de Alemania. Desde 1775 y hasta su muerte, Goethe fijó en esta ciudad su residencia. Los primeros diez años de este contacto con la corte de Weimar fueron para él un periodo de desarrollo intelectual más que de producción literaria. A través de los contactos que allí realizó con Herder y con el escritor Christoph Martin Wieland, y a través de su amistad con Charlotte von Stein, esposa de un oficial de la corte y mujer de gran encanto y talento, se amplió su vida intelectual.

La experiencia en la administración pública, que incluyó destinos en cargos importantes del gobierno de Weimar, así como un periodo de consejero privado, le dio a Goethe un amplio conocimiento de los asuntos prácticos. Además continuó sus trabajos científicos, estudiando mineralogía, geología y osteología (el estudio de los huesos). Escribió poco durante los primeros diez años de su estancia en Weimar, si se exceptúan algunos magníficos poemas inspirados por Charlotte von Stein, entre los que se encuentran la lírica “Canción nocturna del caminante” y la balada “El rey de los elfos”. Comenzó la composición de algunas de sus obras más famosas, como el drama en prosa Ifigenia en Tauris (1787) y los dramas de carácter Egmont y Fausto, que luego sometería a cambios como resultado del siguiente acontecimiento importante de su vida: su estancia en Italia desde 1786 hasta 1788.

5. ESTANCIA EN ITALIA  
Varias razones indujeron a Goethe a ir a Italia. Se había cansado de la vida en la corte de Weimar, su relación con Charlotte von Stein se había frustrado, y, sobre todo, sentía la necesidad de nuevas experiencias sobre las que apoyar sus futuros escritos. En Italia encontró una nueva vitalidad y la revelación de la grandeza del mundo clásico. Después de visitar varias ciudades en el norte de Italia, se estableció en Roma, donde, salvo para un corto viaje a Nápoles y Sicilia, permaneció hasta 1788. Estudió el arte, la arquitectura y la literatura de Grecia y Roma y aquellas obras del renacimiento en las que era más manifiesta la influencia clásica; comprendió perfectamente el espíritu del clasicismo, que acentuaba el equilibrio y la perfección formal más que el contenido emocional. Desde entonces su obra desarrollaría temas universales e intemporales, expresados con mesurado sosiego aún vibrante de pasión.

Los escritos de su estancia italiana y del periodo inmediatamente posterior incluyen una versión en versos yámbicos (véase Versificación) de Ifigenia en Tauris, los dramas Egmont (1788) y Torquato Tasso (1790); y un trabajo suplementario sobre Fausto, parte del cual apareció como Fragmento (1790). Estas obras llevaron a la literatura alemana la disciplina de ideas y formas que inició el así llamado periodo clásico. Véase Literatura alemana: Periodo clásico.

6. REGRESO A WEIMAR  Cuando Goethe regresó a Weimar en 1788 se enfrentó con dificultades inesperadas. Encontró oposición a sus nuevos principios literarios y se ganó la enemistad de algunos círculos de la corte por llevarse a vivir con él a una joven, Christiane Vulpius, que en 1789 le dio un hijo. Habría podido abandonar Weimar pero le retuvieron dos razones: la dirección del Teatro Ducal, que ejerció de 1791 a 1813, y el renovado interés por seguir con los estudios científicos, para los que en Weimar encontraba facilidades. Antes, en 1784, había hecho el descubrimiento, por métodos que prefiguraban la ciencia de la morfología comparada, de que la mandíbula humana presentaba huellas de una estructura similar al hueso intermaxilar en otros mamíferos. En 1790, escribió Ensayo para explicar la metamorfosis de las plantas, que desarrollaba aún más sus ideas sobre morfología comparada y que para algunos son antecedentes de las ideas de Darwin sobre la evolución humana. Goethe fue el autor también de un tratado de óptica, Aportes a la óptica (2 partes, 1791 y 1792).

Su dedicación al trabajo científico eclipsó durante un tiempo su interés por la literatura. Este interés se revitalizó a través de su amistad con Friedrich von Schiller, uno de los más grandes dramaturgos alemanes y una figura prominente del periodo clásico alemán. La relación, que duró desde 1794 hasta la muerte de Schiller en 1805, fue trascendental para Goethe; las críticas y sugerencias de Schiller le estimularon para emprender un nuevo esfuerzo creador. Las principales producciones fueron las contribuciones al periódico de Schiller, Las Horas, que incluyeron Elegías romanas (1795), una serie de tiernos poemas amorosos inspirados en su relación con Christiane Vulpius; la novela Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister (1796), que se convirtió en un modelo para toda la novela alemana posterior; y el idilio épico en verso Hermann y Dorothea (1798). Schiller animó también a Goethe para que volviera a trabajar en Fausto, cuya primera parte fue publicada en 1808.

7. ÚLTIMOS AÑOS  
El periodo desde 1805 hasta su muerte en Weimar, el 22 de marzo de 1832, fue para Goethe muy productivo. En 1806 se casó con Christiane Vulpius. Los disturbios de la Revolución Francesa y las sucesivas campañas de las Guerras Napoleónicas no interrumpieron seriamente sus trabajos científicos y literarios. No se opuso a la guerra de liberación (1813-1815) llevada a cabo por los estados germánicos contra Napoleón, pero permaneció alejado de los esfuerzos patrióticos para unificar las distintas partes de Alemania en una sola nación; abogaba, en cambio, por el mantenimiento de pequeños principados regidos por déspotas benévolos.

De sus escritos entre 1805 y 1832, los más célebres son las novelas Las afinidades electivas (1809) y Los años de andanzas de Wilhelm Meister (1821, revisado en 1829); un relato de su viaje por Italia, Viajes italianos (1816); Poesía y verdad, su autobiografía (4 volúmenes, 1811-1833), una colección de magníficos poemas, Diván de Oriente y Occidente (1819), que intentan el maridaje del Este y el Oeste, y la segunda parte de su poema dramático Fausto (publicado póstumamente en 1832).

Fausto fue la obra que ocupó la larga vida de Goethe. Es una de las obras maestras de la literatura alemana y universal. No es sólo una reelaboración de la leyenda del erudito mago medieval Johann Faust, sino una alegoría de la vida humana en todas sus ramificaciones (véase también Fausto).

Desde el punto de vista argumental y estilístico, la obra refleja el impresionante alcance de la evolución de Goethe desde los días rebeldes del periodo del Sturm und Drang hasta el clasicismo y la sabiduría sosegada de su madurez. Su énfasis en el derecho y el poder del individuo para indagar libremente en todos los asuntos humanos y divinos y para construir su propio destino justifica su reputación universal como primera gran obra de la literatura dentro del espíritu del individualismo moderno.