Filosofía y Ciencia


Metafísica


Metafísica

Filosofía

Colegio Gabriel Taborin

Índice

Página

3……….………………………………………………………...…………Introducción

4……………………………………………………………………………Informe

10……………………………………………………………….…………Conclusión

11…………………………………………………………………………..Bibliografía

Introducción

El tema que elegimos fue la metafísica. Esta actualmente se define como la ciencia que trata los principios primeros y universales, y de las cosas del orden espiritual, y aún del corpóreo, considerados en sus categorías más generales. Justamente de eso vamos a hablar, de los principios primeros.

Nos vamos a focalizar en cuales eran estos principios para los primeros filósofos, y como estos consiguieron dejar de lado las ideas míticas para introducirse en el fascinante mundo de las ciencias.

Una de las preguntas que surgen al realizar un informe de este tipo es: ¿Por qué eran tan variadas las ideas de los distintos filósofos? La respuesta que se nos ocurrió fue que esto se produce debido al reciente abandono de las ideas mitológicas, las cuales fueron fundamento de la existencia durante mucho tiempo para la religión griega. Creemos que estos filósofos, al ser capaces de cuestionarlas, ninguno tenia ideas claras de cómo era realmente ese mundo de creación y principios primeros, los cuales habían sido dados por supuesto durante muchos años, y por esto es que surgen imágenes tan contrarias entre ellos.

Para entender mejor este mundo también es importante que nos pongamos en la situación y en el momento en que trascurrieron. Esto nos va a ayudar para entender la idea de muchos de estos filósofos.

Para este informe hemos utilizado diferentes Bibliografías. Nos resulto muy interesante la de Samuel Enoch Stumpf, el cual nos ofrece una visión muy completa de aquel mundo y posee explicaciones muy interesantes para el mismo.

Otro autor que vale destacar es Guillermo Fraile el cual realiza un libro muy completo sobre los filósofos y nos incluyo una nueva mirada: la del mundo cristiano.

Antes del s. VII a. C. nos encontramos el mito como forma de pensamiento en la antigua Grecia. Un mito es un relato de una historia sagrada como un acontecimiento primordial que tuvo lugar en el comienzo del Tiempo; por lo tanto, se refiere siempre a un acontecimiento en estrecha relación con el concepto de origen. Esa intervención es creadora, pertenece al orden de lo sagrado, y ese relato posee cierto tipo de “verdad”, una verdad diferente de la que sostiene la ciencia.

La mitología es el conjunto de enigmas sagrados que hablan del mundo, la creación, el origen, el lenguaje y la religión de un pueblo.

El tiempo mítico es un tiempo cíclico, termina y recomienza cada vez, muere y vuelve a su punto de partida, es decir: el origen.

Hacia el s. VII a. C. se produce el nacimiento del pensamiento racional. En este contexto surgen los primeros filósofos. La filosofía comenzó con el sentido de admiración y curiosidad del hombre.

Los primeros filósofos fueron los milesios:

Tales de Mileto

Anaxímenes

Anaximandro

Estos filósofos fueron los primeros en dar una explicación racional (natural) sobre el origen:

Tales: la nueva búsqueda de Tales se dirigió a la naturaleza de las cosas. Su única contribución al pensamiento ha sido su noción de que, a pesar de las diferencias entre las cosas hay, sin embargo, una básica similitud entre ellos, que lo mucho esta relacionado con lo UNO. Supuso que un elemento simple, alguna “Sustancia” que contenía su propio principio de acción o cambio, esta en el fundamento de toda la realidad física, este Uno fue para él el agua. A pesar de que su idea era errada, Tales modifico las bases del pensamiento reemplazando la invención mitológica por la búsqueda científica.

Anaximandro: Proponía que era absurdo suponer que las cosas de naturaleza seca (fuego, por ejemplo) provienen del elemento húmedo, que es su contrario. Así para solucionar este problema imagino que todas las cosas provenían de una sustancia eterna, completamente indeterminada, es decir que no tenían ninguna cualidad definida, y que, por tal razón, podía llegar a adquirir cualquier determinación, podía convertirse en cualquiera de las cosas de este mundo. A esta sustancia indeterminada la llamo Apeiron. Los primeros intérpretes concibieron el Apeiron como el fondo infinito e inagotable del que todo se nutre.

Anaxímenes: Para combinar la noción de Tales de una sustancia definida con el nuevo concepto anaximándrico de ilimitado, Anaxímenes señalo el Aire como la sustancia primera de la cual todo proviene. Como lo limitado, el aire esta expandido en todas partes, pero, a diferencia de lo ilimitado, es una sustancia material tangible identificable.

A diferencia de los milesios, los pitagóricos dijeron que las cosas eran números. Lo hizo por razones religiosas. La originalidad parece estar en su convicción de que el estudio de la matemática es el mejor purificador del alma.

Tuvieron interés por la música. El descubrimiento más importante en este plano fue que los intervalos musicales entre las notas podían expresarse en términos numéricos. Todo los intervalos podían expresarse igualmente en relaciones numéricas; así la música se convirtió en un formidable ejemplo de la enorme relevancia de los números en todas las cosas, lo que hizo decir a Aristóteles que “puesto que vieron que los atributos y las relaciones de las escalas musicales eran expresables en números, entonces todas las demás cosas parecen estar en su misma naturaleza modeladas según los números, y los números parecían ser lo primero en el conjunto de las cosas, y el mismo cielo no ser sino una escala musical y un número”.

Lo que debe haber facilitado el desarrollo de la doctrina de que todas las cosas son números es la práctica pitagórica de contar o de escribir los números.

“Todas las cosas son números” significaba que existe una base numérica de todas las cosas que posee forma y realidad. Todas las cosas son números y sus valores pares e impares explicaban oposiciones como uno y varios, cuadrado y oblongo, recto y curvo, reposo y movimiento. Aun la luz y la oscuridad eran opuestos numéricos, como lo son el macho y la hembra y el bien y el mal.

Entre los siglos VI-V a. C. nos encontramos con la figura de Heráclito de Efeso. Plantea que las cosas cambian y por eso adoptan formas diferentes; sin embargo conservan algo que permanece durante el cambio. Entre estas varias formas y el único elemento permanente, entre lo múltiple y lo uno, debe haber alguna unidad básica.

Para describir el cambio como unidad en la diversidad, Heráclito pensó que debía de haber algo que cambia y sugirió que tal cosa es el fuego. Este debe ser constantemente alimentado y constantemente produce algo en forma de calor, humo o cenizas. El fuego es un proceso de transformación, según el cual lo que sirve de alimento se muda en otra cosa. Decir que todo está en devenir significaba para Heráclito que el mundo es un “fuego siempre vivo”, cuyo movimiento constante esta asegurado por “instancias de encendido” e “instancias de secuela”

Otra figura importante de este momento fue Parménides: partía de unas afirmaciones a primera vista evidentes: “lo que es existe” y “lo que no es, no existe”. A partir de esto obtiene conclusiones bastantes peculiares: el movimiento no existe, porque es el cambio de una cosa que es a otra que no es, o viceversa; y la diversidad tampoco existe, porque si existiera mas de un ser, uno no seria el otro y el otro no seria el primero.

Mantenía que los fenómenos de la naturaleza son sólo aparentes y debidos, en esencia, al error humano; parecen existir, pero no tienen entidad real. Sostenía también que la realidad, “Ser verdadero”, no es conocida por los sentidos, sino que sólo se puede encontrar en la razón.

Además de estos dos hay otros menos importante llamado Zenón cuyo único aporte importante para la naturaleza y el cambio fue plantear la relatividad del movimiento cuyo principal argumento es que el movimiento no tiene definición clara si no que se trata de un concepto relativo. Zenón no hace otra cosa que contraatacar a los adversarios de Parménides tomando muy en serio el supuesto de los mismos respecto de un mundo pluralístico, un mundo donde, por ejemplo, una línea o el tiempo son divisibles. En lugar de probar así que el movimiento es real, Zenón pensó demostrar que el supuesto de un mundo pluralístico lleva paradojas y absurdos insolubles. De este modo reitera la Tesis eleática de que el cambio y el movimiento son ilusiones, que solo hay un ser continuo, material e inmóvil.

Los pluralistas fueron filósofos que creían, a diferencia de los monistas, que la realidad se origina a partir de la conjunción de varios principios y no a partir de uno solo o argé.

El primer pluralista fue Empédocles (s. V a. C.). Formuló que todo lo que existe se ha formado por combinación y mezcla en determinadas proporciones de las cuatro sustancias fundamentales: Agua, Tierra, Aire y Fuego, que son los cuatro elementos de que se compone toda realidad y que a su vez están compuestos de partículas inmutables. El merito de Empédocles radico en anticipar la idea científica de elemento químico. Así, un objeto concreto del mundo empieza a ser (unión de partículas) o deja de ser (disgregación), pero las partículas básicas ni empiezan a ser ni dejan de ser; son eternas e indestructibles.

Empédocles supuso que hay en la naturaleza fuerzas positivas que llamo amor y odio, o armonía y discordia. Por obra de estas fuerzas físicas y materiales se mezclan y luego se separan. La fuerza del amor une y la del odio separa.

Para Anaxágoras (otro pluralista) la realidad no se compone solo de cuatro elementos, sino de infinitos elementos cualitativamente distintos de las partes pequeñísimas de que están hechas todas las cosas a la que llamo Homeomerías o Spérmata (gérmenes). En cada cosa material hay infinitas Spérmata, pero la cosa toma aspecto exterior de la Spérmata más abundante en ella.

La formación de las diversas cosas las explico por la unión de las Homeomerías y el cambio de una cosa en otra por una reestructuración de las Homeomerías que las componen.

Las cosas pues, aunque estén formadas por los mismos constituyentes últimos eran diferentes entre si porque estos constituyentes se agrupan en distintas formas, según la posición que ocupan.

Y así las diferencias entre las cosas no es una diferencia material cualitativa, si no una diferencia formal cuantitativa. Las cosas son distintas porque es distinta su disposición o estructura interna.

Su principal contribución fue el concepto de mente (nous) que distinguió de la materia. Un mundo bien ordenado y una estructura intrincada requieren como principio de explicación un ser con conocimiento y poder: tal el principio racional que Anaxágoras propone con su concepto de mente o nous, principio de la materia ordenada.

Según él, la naturaleza de la realidad se interpreta mejor como consistiendo en mente y materia. Esta existe como una mezcla de varias clases de sustancias materiales, todas increadas e imperecederas.

Un grupo de pluralistas fue conocido como los atomistas cuyos principales representantes fueron: Leucipo y Demócrito. Estos tenían una concepción del mundo fundamentalmente materialista: todo era materia incluso el alma humana. Los principios últimos de todas las cosas eran los átomos: Sustancias homogéneas. Lo único que los diferenció era una serie de aspectos cuantitativos (forma, tamaño y peso). Otra característica de los átomos es que eran impenetrables, pesados, eternos e indestructibles. También son infinitos en número y todos son de la misma naturaleza pero con una enorme variedad de formas distintas que forman múltiples formas aparentes de lo real.

Los aspectos cualitativos de las otras realidades no atómicas constituyen algo que pertenece al sujeto que los percibe. Esta opinión que se ve afectada por la subjetividad humana se conoce como subjetivismo. Para explicar el movimiento de los átomos recurrieron a principios puramente materialistas: Los átomos se movían porque eran pesados y estaban en el vacío es decir su movimiento es una caída y en esta caída a distintas velocidades se produce la unión de unos con otros, formándose así la totalidad de lo existente.

En el siglo V A. C. el filósofo más importante fue Sócrates. Se preocupó por problemas éticos y procuro evitar conceptualmente la existencia permanente de lo justo, lo bueno, lo bello, etc. Conoció muy a fondo las obras de los antiguos filósofos de la naturaleza pero traslado su interés del universo al ser humano.

Otro filósofo importante de ese siglo fue Platón. Antes de hablar de él hay que resaltar que en aquel momento había dos concepciones de alma:

El alma como principio de vida. De esto se desprendería que: todos los seres vivos tienen alma, perece al morir los seres y que está unida substancialmente o naturalmente al cuerpo.

El alma como principio de conocimiento. Por el contrario, si atendemos a esta postura, el alma sería propia únicamente del hombre, eterna o inmortal y unida accidentalmente o de manera antinatural con el cuerpo.

Platón se quedó con la segunda.

El primer pensamiento de Platón sobre el mundo es que, aunque sometido al cambio y a la imperfección, establece orden y finalidad. Rechaza la explicación dada por Demócrito de que todas las cosas se constituyen debido a la colisión accidental de los átomos. El cosmos debe ser obra de una inteligencia, puesto que ella es la mente que ordena todas las cosas. El hombre y el mundo se asemejan pues ambos contienen primero, un elemento eterno e inteligible y luego, un elemento sensible y perecedero. Este dualismo se expresa en el hombre mediante la unión del alma con el cuerpo. De modo similar, el mundo posee un alma a la cual se acomodan las cosas.

Platón también dice que la mente ordena todas las cosas, pero no desarrollo una teoría de la creación. Aunque este afirmaba que “todo lo que sucede se debe a alguna causa”, este agente, al que denomina “artesano divino” o “demiurgo” (causa eficiente), no produce nuevas cosas sino más bien confronta y ordena lo que ya existe en forma caótica. Tenemos, un cuadro del artesano que trabaja sobre el material preexistente, o sea que existen los ingredientes de las cosas: El demiurgo que las ordena y las ideas o formas o modelos sobre los cuales trabaja.

Platón se aparta del punto de vista materialista de que todas las cosas derivan de alguna materia original, sea la tierra, el aire, el fuego o el agua. No acepta la idea de que la materia fue la realidad básica: la materia misma, debe ser explicada en términos más refinados, como la composición no de formas más finas de materia, si no como algo distinto de esta. Lo que llamamos materia sea bajo la forma de tierra o agua, no es sino la reflexión de una idea o forma. Las cosas se generan en relación a lo que el llama: “receptáculo”, al que considera “la nodriza de todo devenir” este es una matriz o un medio sin estructura pero capaz de recibir la imposición de la estructura por parte de demiurgo. Otro término que utiliza Platón por receptáculo es espacio (causa material), del cual dice que “es eterno, indestructible, que provee una situación para todas las cosas que llegan a ser”. No hay explicación del origen del receptáculo pues aparece como no derivado, igual que las ideas (causa final y eficiente) y el demiurgo. El receptáculo es aquello donde las cosas surgen y perecen.

Los objetos materiales están compuestos por elementos no materiales.

Para Platón hay dos mundos: el mundo inteligible es el único mundo que se merece verdaderamente el nombre de realidad, pues el es quien proporciona las formas, las ideas, los modelos de los cuales el otro: mundo natural no es mas que mera copia, reflejos, imitación. Por otra parte, la distinción platónica entre un mundo sensible y un mundo inteligible lleva aparejada la distinción entre conocimiento empírico y conocimiento intelectivo.

A mediados del Siglo III A. C. surge la figura de Aristóteles. Este dividió su obra en diversos escritos: lógicos, éticos-políticos, estéticos, metafísicos (8 libros de la filosofía natural y 14 libros de la filosofía primera o metafísica) y escritos físicos. Este ultimo habla del cielo, generación y corrupción, meteorología, historia de los animales, del ama, de la sensibilidad, de la memoria, del sueño y la vigilia, de la respiración, etc.

El tema de la naturaleza es tratado por Aristóteles tanto en la física como en la ontología, se diferencia de Platón el la teología o finalidad del universo. Llega a la conclusión de que cada ser tiene un orden, un plan interior, su función en la naturaleza. Defiende una finalidad interna o teológica inmanente. Deja de un lado el mundo de las ideas.

Aristóteles introduce una distinción para poder explicar el movimiento. Así el “no ser” puede “ser”: Absoluto (lo que no se es y no se puede llegar a ser) y Relativo (lo que no se es, pero puede llegar a ser). También distinguió dos categorías, la sustancia (aquello que existe por si mismo) y el accidente (aquello que no existe por si mismo sino que se manifiesta en un soporte o sustancia). Los accidentes son: Cualidad, Cuantidad, Acción, Pasión, Hábito, Situación, Relación, Lugar y Modalidad. De acuerdo a esta clasificación Aristóteles distinguió dos tipos de movimientos o cambio: Cambio accidental en el cual permanece una sustancia, desaparece un accidente y aparece otro nuevo y cambio sustancial (se produce un cambio en la sustancia).

Analizando el movimiento, Aristóteles encontró que siempre intervienen estos elementos:

Algo permanente, la materia última (materia indeterminada en potencia), algo desaparece, una sustancia (un accidente que en un momento dado adopta la materia) y algo que aparece, una sustancia nueva (un nuevo accidente o forma que adopta la materia).

La asociación entre Forma y Materia es natural: la forma es interna, propia, intrínseca de la materia.

Define a la forma y la materia como causas intrínsecas y añade unas causas extrínsecas (causa eficiente y causa final).

En los seres naturales, coinciden la causa formal, agente final, y esta es la actualización de las formas, es decir, todos los mecanismos biológicos tienen como objetivo transmitir la forma. Volvemos pues a la noción de teleología inmanente, a una finalidad intrínseca.

Conclusión

Luego del análisis de estos filósofos podemos concluir en que su originalidad para explicar la metafísica, es decir, la composición de todas las cosas, se basa en el paso de la explicación mítica, a una explicación cada vez más racional.

El primero fue Tales de Mileto, y aunque su idea fue errónea, fue considerada innovadora ya que abandonó la idea mítica y propone una explicación de que lo múltiple surge del UNO, conformado este por la materia original.

A medida que los filósofos fueron dando sus conclusiones se pueden observar resultados alarmadores, extraños y hasta ilógicos para nuestro momento. A pesar de que alguna de sus ideas haya sido descabellada, cada uno contribuyo desde su posición para la evolución y el avance de la materia a lo largo del tiempo.Bibliografía

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Antología; “Zeus Odisea y Atenea y otras historias de la mitología griega”, Editorial Planeta, pp. 8-10

Conf.: MINREAL, José Luis; “Enciclopedia Temática Océano”, Editorial Océano, pp. 440-441

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Conf.: STUMPF, Samuel Enoch; “De Sócrates a Sastre, Historia de la Filosofía”, Editorial El Ateneo, pp. 7-10

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Conf.: FRAILE, Guillermo, “Historia de Filosofía”, Editorial BAC, pp. 145-151

Conf.: STUMPF, Samuel Enoch; op. cit., pp. 15-17

MINREAL, José Luis; op. cit., pp. 443-444

Conf.: FRAILE, op. cit., pp. 145-151

Conf.: STUMPF, op. cit., pp. 20-23

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Conf.: Ibíd., pp. 60-63

NORO, Jorge Eduardo; “Filosofía, historia, problemas, vida”, Ediciones Didascalia, pp. 115

MINREAL, José Luis; op. cit., pp. 447-448

Conf.: STUMPF, Samuel Enoch; op. cit., pp. 70-74




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Enviado por:Kongero
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