Educación y Pedagogía


El valor de educar; Fernando Savater


TRABAJO SOBRE:

EL VALOR DE EDUCAR DE FERNANDO SAVATER

Horacio nuestras vidas.

BIOGRAFÍA:

 

Filósofo español nacido en San Sebastián en 1947. Profesor de ética en la Universidad del País Vasco y autor de numerosas obras que cultivan los más variados géneros, especialmente el periodístico y el ensayo filosófico, aunque también ha escrito novela y teatro. Actualmente es catedrático de filosofía en la Universidad Complutense de Madrid.

Sus autores predilectos han sido: los ilustrados franceses sobre todo Voltaire y Sade, pero además Spinoza, Schopenhauer, Nietzsche y Cioran. Todos ellos insisten en la crítica como método general y fundamental para iluminar y alimentar una posible razón práctica que no caiga en el conformismo. Todo el pensamiento de este autor podría resumirse con el título de una de sus obras más importantes: Invitación a la ética. Pero entendiendo por tal, no un ética normativa sino todo lo contrario, una ética de la convicción que sea a la vez nueva y clásica, lo esencial de este planteamiento es que se basa en una ética autoafirmativa: la ética como amor propio.

  BIBLIOGRAFÍA:

Ética para mi hijo.

El valor de educar.

Idea de Nietzsche.

Política para Amador.

Sobre vivir.

ESTRUCTURA:

  • Externa:

El libro está dividido en 6 capítulos, más un prólogo titulado en palabras de Savater “A guisa de prólogo” que es una carta a la maestra, y más un epílogo titulado en paralelismo al prólogo “A guisa de epílogo” que en este caso es una carta a la ministra. Al final se incluye un apéndice con extractos bibliográficos. Los capítulos llevan por titulo: “El aprendizaje humano”, “Los contenidos de la enseñanza”, “El eclipse de la familia”, “La disciplina de la libertad”, “Hacia una humanidad sin humanidades” y “Educar es universalizar”. También cabe decir que no es fiel a la característica brevedad de los ensayos, ya que suele dar muchas vueltas a las ideas.

  • Interna:

Respecto a la estructura interna de este libro, yo encuentro una diferenciación entre los tres primeros capítulos y los otros tres restantes, creando así dos partes: Savater utiliza los tres primeros para hacer una extensa presentación de los temas a tratar y de sus ideas y posturas respecto al tema de la educación primaria. En el resto del libro desarrolla con gran amplitud los mismos temas planteados al principio, sirviéndose muy a menudo de citas de otros autores y poniendo de manifiesto pocas ideas nuevas, claras e independientes. Esto queda patente en las numerosas alusiones que hace a lo largo de la primera parte a capítulos de la segunda. Al mismo tiempo, esos tres últimos capítulos los utiliza para derivar en temas que sirvan de ejemplificación o aclaración de las ideas principales.

Las conclusiones a las que llega están dispersas a lo largo de todo el libro, especialmente en la segunda parte, siendo una para cada idea principal o incluso secundaria que trata, pero no existe una conclusión final sobre todo el libro. A su vez cada capítulo sigue más o menos una estructura que responde a la pauta de comenzar hablando de la idea principal y extrayendo algunas secundarias, después deriva en otros temas aún más secundarios que, como ya he dicho antes, sirven como aclaración o ejemplificación.

TEMA:

El tema sobre el cual Savater dilucida y expone sus ideas personales es la forma de llevar a cabo la educación y formación, sobre todo primaria, y también la secundaria y un poco la universitaria, aunque esta última más que nada en alusiones ejemplificantes.

TESIS:

Las conclusiones a las que Savater llega en su libro son muchas, pero se podrían esquematizar en ideas principales y secundarias. Cada idea principal la he desgajado en otras secundaras que derivan de ella:

  • La necesaria humanización del ser humano, no en el sentido de humano como especie, sino moralmente.

  • Es más importante aprender del resto de los humanos que de un montón de libros.

  • Somos diferentes de los animales en esa capacidad de seguir formándonos indefinidamente.

  • Para que una persona enseñe a otra hay que tener en cuenta que se enseña al que no sabe.

  • Para ello se debe partir de experiencia de la vida para así conocer nuestras debilidades y dudas que se pueden plantear a la hora de aprender.

  • Como el aprendizaje se transmite de humanos a humanos, este no llega a ser perfecto. No es como si nos lo transmitiese un ser divino o algo de la misma índole.

  • En la enseñanza cabe diferenciar entre educación e instrucción, siendo la primera la parte que se refiere a lo humano y la segunda a lo técnico. Mayor importancia de la educación, como base para una buena formación.

  • Aunque desde la antigüedad la educación ha sido más importante que la instrucción, en la actualidad instrucción y educación han llegado a igualarse o incluso a superar la primera a la segunda.

  • En la educación también existe un <<currículo oculto>> en el que a menudo se promulgan objetivos como favorecer al estado, a los ricos, al sexo masculino, etc. de forma subliminal.

  • Diferenciación entre disciplinas cerradas y abiertas. Cerradas las que una vez que se saben ya se dominan por completo, y abiertas las que nunca llegan a dominarse por completo.

  • La más importante de las disciplinas abiertas es el saber aprender.

  • Presenta a la familia como imprescindible para la educación y formación en el ámbito personal del niño.

  • La familia es la base para el resto de la vida, dando una socialización necesaria para seguir aprendiendo en la segunda etapa de nuestro camino por la senda del tiempo que nos lleva hasta la muerte.

  • Los cambios que se han producido en la configuración de las familias han llevado a la falta de los miembros que se encargaban de la educación de los niños. Así los padres han ido delegando a los maestros la tarea de educar, cargando a estos más responsabilidades.

  • El miedo en la educación del niño es necesario, pero no de una forma desmedida, si no razonada, debiendo este miedo basarse en la posibilidad de perder el amor de los padres.

  • La necesidad de la figura del padre autoritario en la educación del neófito.

  • Este padre autoritario no debe llegar a la dictadura de tiempos pasados: se busca una mezcla entre esa autoridad capaz de provocar el miedo inicial, pero también aplicada con la dulzura característica de una madre.

  • La televisión como forma de educación no es muy positiva, ya que destapa de forma rápida, directa, incontrolada y desordenada los pequeños secretos que normalmente se ocultan a los niños para que estos los vayan aprendiendo poco a poco.

  • Hace desaparecer así la curiosidad de los niños por aprender y por aplicarse en ese adiestramiento, ya que la tele les da toda la información mascada sin necesidad del esfuerzo que conllevaría leer un libro.

  • Por esta falta de curiosidad en los niños y este desorden de noticias e información, la escuela se encuentra con otro problema más que debe solventar, convirtiendo así su esfuerzo en titánico.

  • En lo referente a la ética y la religión, defiende que esta no debe de ser impartida como una asignatura, sino como un ejemplo.

  • Cada uno tiene su propia ética.

  • La diferencia entre ética y religión es que la ética intenta mejorar la vida, mientras que la religión busca algo mejor que la vida, además de que la ética se basa en el razonamiento que todos podemos compartir y la religión en doctrinas cuyo misterio sólo unos cuantos aceptan como válido.

  • El sexo ya no es algo obsceno como antes, pero ahora se ha tornado en carácter demasiado explícito, demasiado comercial y se presenta como algo superficial, egoísta y ante lo que hay poca información.

  • Esto puede provocar que se vea el sexo por una carrera a ver quién consigue más placer, sin mirar por el otro miembro de la pareja.

  • Las drogas se deben combatir desde la información, no prohibiéndolas sino sabiéndolas administrar bien.

  • La violencia es algo necesario en la humanidad y que por lo menos debe existir en nuestra imaginación, ya que así nos damos cuenta de que es negativa y evitamos practicarla.

  • En este campo, la televisión sirve como una válvula de escape.

  • La educación es a menudo forzosa y tirana, ya sea porque los mayores quieren obligar a aprender al niño para que así perdure su obra y ser de algún modo inmortales o para preparar individuos para realizar alguna tarea que necesitan.

  • En estos tiempos se está dando más importancia a las asignaturas técnicas que a las humanidades, y esto es un error ya que se está dejando de humanizar a los alumnos a favor de prepararlos para un futuro inmediato laboral por el mero hecho de que tienen más salida las carreras técnicas.

  • Los maestros deben esforzarse por que sus alumnos encuentren interés en la asignatura y así sean estos mismo los que sigan formándose por su cuenta.

  • La enseñanza rebuscada y poco clara de algunos docentes es poco eficaz.

  • Lo trivial y lo que haga al pupilo sentir placer por la asignatura y ponerse en el camino que le lleve a continuar formándose por si mismo gracias al gusto que esto le produce, es lo más eficaz y acertado.

  • La pedantería en la que muchos maestros incurren viene dada porque se creen que todos sus alumnos comparten el mismo interés por la asignatura que imparte que la que tenía él mismo cuando estudiaba y que aún conserva (los maestros solían ser niños brillantes en la asignatura que imparten, y no comprenden el desinterés que algunos alumnos pueden mostrar). Esto provoca un desinterés en el alumno por la asignatura.

  • A menudo estos profesores hablan como si se dirigiesen a un grupo de colegas suyos que ya saben de la materia, mientras que en realidad lo hacen aun grupo de alumnos que carecen de la base que el profesor les está negando.

  • En el bachillerato se debería impartir la clase sabiendo que se está hablando a un grupo de personas que a lo mejor no vuelven a tocar esa materia en su vida, por lo que se deben limitar los contenidos a dar una visión general de la materia, evitando tecnicismos y demasiadas profundizaciones que harán al alumno ver que esa asignatura se aleja de sus placeres e intereses personales, por lo que tenderá a rechazarla.

  • A menudo hasta el placer por la lectura se puede ver trabado por el ejercicio obligado de leer un libro, y no por placer o iniciativa propia, sino para hacer resúmenes, críticas o incluso análisis gramaticales.

  • La educación es conservadora, puesto que intenta conservar las ideas que el tutor posee y considera dignas de ser conservadas en el alumno.

  • Debido a la transferencia de conocimientos, es la sociedad la que crea al hombre.

  • Se podría decir que a través de esa selección de conocimientos educamos para conseguir un estereotipo.

  • Esta subjetividad a la hora de elegir lo que se transmite al neófito y se quiere conservar, cae a veces en la no-neutralidad y en la imposición de ideas propias a, normalmente, personas con criterios insuficientes para juzgar esa idea que le están inculcando, como son los alumnos.

  • La educación debe ser universal:

  • Para conseguir la educación universal debemos desprendernos de los prejuicios a la hora de educar, y hacerlo de forma general sin distinciones.

  • Además la educación debe de estar al alcance de todos, y no negar por ejemplo la educación a alguien de bajo nivel social, pues sus capacidades pueden ser igualmente grandes y hay que desarrollarlas.

  • El punto de vista desde el que se trate la información que se transmite debe de ser también neutral.

  • El tutor debe, como mucho, exponer su punto de vista sin colocarlo por encima de los demás y razonando también las demás posturas que puedan existir.

  • Ante esta posibilidad de exponer un punto de vista razonadamente, cabe concretar que las opiniones respecto a temas ante los que se deben tomar posturas ya descritas por el sentido común y la humanidad (como el terrorismo), no deben ser neutrales, ya que se podría incurrir en la barbarie.

  • EXPOSICIÓN:

    La exposición, como debe ser en todo ensayo, es clara: Savater explica las ideas a menudo de varias formas, con un notable esfuerzo por ser muy preciso en cada palabra que utiliza y en cada definición que da. A veces llena listas de sinónimos de una misma palabra para así no dejar ningún pequeño matiz de un concepto sin tocar. Además intenta siempre caer en todas las situaciones posibles que se pueden dar respecto al tema que esté tratando y en cualquier excepción que se pueda producir, matizando profundamente lo que habla. Así las exposiciones que hace consiguen un elevado grado de verosimilitud e intenta repeler la refutabilidad. A todas las ideas que da cuenta a lo largo del libro las fortalece con largos ejemplos, aplicaciones a la realidad, experiencias propias o ajenas que él conoce, matizaciones, etc. Así a menudo cuando está explicando una idea, deriva en temas adyacentes a esa idea. Además el tono que utiliza es familiar, se acerca al tono que usaría si hablase oralmente con un colega. Para ejemplificar esto he escogido el siguiente texto del libro: (Ver fragmento número 1)

    Otras veces usa un tono humorístico, irónico o hasta afilado: “Encontrar voluntarios cualificados para el arriesgado puesto de maestro es dificilísimo y hay que contentarse con el primer gladiador que se atreve a presentarse como candidato” o “Los sesudos domines consideran trivial cuando se dice con sencillez. Aclaremos una vez más, en beneficio de catedráticos germanizantes y críticos literarios deconstruccionistas, la diferencia entre lo uno y lo otro: trivialidad es lo que se le queda en la cabeza a un imbécil cuando oye algo dicho con sencillez

    ARGUMENTACIÓN:

    Para argumentar sus teorías, ideas, dilucidaciones, etc. empieza basándose primeramente en su forma de exposición de la que ya he hablado en el punto anterior, ya que así consigue llegar mejor al lector y conseguir su atención. Para dar peso a sus palabras, mayoritariamente, se sirve de los ejemplos prácticos que aluden al sentido común, como en este utilizado para abordar la situación de las drogas y explicar la desinformación sobre ellas: “Imagínense ustedes que sobre los automóviles no recibiesen los jóvenes más que dos tipos de información: la de los anunciantes y la crónica de accidentes de tráfico. [...] ¿Qué faltaría ahí? Quizá la noticia objetiva de que los coches sirven para trasladarse de un lugar a otro con cierta comodidad, [...] pero sobre todo faltaría el profesor que enseña a conducir a quien decide utilizar uno de estos vehículos. No necesito añadir lo que ocurriría además si los autos hubiese que comprarlos de segunda mano a bandas de gangster y todas las gasolineras y los talleres funcionasen en la clandestinidad...”, y del argumento de autoridad, tomando numerosas citas de otros autores o hablando de ellos para así dar respaldo a sus ideas “Desde luego para Erasmo, por ejemplo (y en menos grado para Juan Luis Vives), lo que cuenta por encima de todo es llegar a poseer una capacidad de expresión oral y escrita fluida, cultivada, rica tanto en ideas como en palabras”. Y en menor medida recurre al argumento analógico “En Internet, por ejemplo, el entusiasmo ya patente por la pornografía y el cotilleo puede tranquilizar a los más suspicaces a tal respecto. En su día, el invento que Gutenberg quería poner al servicio de la Biblia y otras obras piadosas sirvió enseguida para convertir en best-seller el Gargantúa de Rabelais”. También hace presuposiciones sobre la impresión que lo que dice puede causar en el lector, acercándose más a él dejando patente su conciencia respecto al enfoque que puede estar recibiendo su exposición y creando así más tolerancia ante su opinión: “Quizá mucho de lo que vengo diciendo en estas últimas páginas resulte para algunos lectores demasiado abstracto. [...] Pido pues excusas, suplico la relectura paciente y benevolente de los párrafos recién concluidos y sigo adelante.

    ESTILO:

    De el ya he hablado en gran medida en el punto sobre la exposición, ya que considero que el estilo con el que se dicen las cosas va íntimamente unido a la forma de exponerlas y la calidad de la argumentación. Pero repitiéndome un poco volveré a decir que el libro cumple todos los requisitos, referentes a estilo, que caracterizan al ensayo: marcado interés por la calidad de este durante la obra, sirviéndose de palabras muy bien escogidas, de citas que den amenidad al texto, etc., subjetividad, que queda marcada al exponer constantemente al autor su punto de vista, aunque Savater lo hace de un modo afirmativo, es decir, da su opinión no como tal sino como si así fuese la realidad y el la hubiese descubierto irrefutablemente. También hace uso de una estructura libre, que le permite entremezclar opiniones, ejemplos, citas, asociaciones de ideas, etc. Y a menudo usa expresiones de uso coloquial como su corriente “¡Ay!” “Pero viejo se es enseguida, cada vez antes. ¡Ay!”.

    CONCLUSIÓN:

    El libro de Savater no llega a una conclusión final concreta, sino a varias sobre distintas características, disciplinas o módulos de la educación. Si bien, después de leer esta obra yo podría llegar a la conclusión de que es necesario un cambio bastante profundo en la enseñanza, que de momento va desencaminada, haciéndola más lógica, más humana y más cercana a la índole social, formando personas que fueran algo más que autómatas asalariados.

    Las distintas conclusiones a las que llega Savater sobre estos apartados de la educación se resumirían en las ideas principales que he expuesto en el apartado de TESIS, tales como una necesaria humanización como base para la educación efectiva y de calidad, y la necesidad de una mayor educación frente a la instrucción; empezando todo ello desde el núcleo familiar y siendo complementado por las instituciones públicas como el colegio.

    CRITICA PERSONAL:

    Las virtudes de este libro son (para mi):

    lo más destacable es el acierto de Savater en sus ideas y opiniones, y la gran cantidad de estas. Aunque apenas dice nada nuevo, lo mejor es que ha sabido exponer su pensamiento y explicarlo de una forma a menudo inmejorable en algunas de sus frases, gracias a su enfoque profundo, aunque quizá en alguna ocasión con algo de carencia en el orden y esquematización de estas lo cual desemboca en la pérdida de algunas frases o ideas brillantes entre el tumulto de todas las demás con sus ejemplos. Me ha gustado mucho la forma que tiene de exposición, con su atención por todos los detalles, casos posibles y excepciones que puedan darse, ajustando sus ideas a la práctica; descartando así todas las dudas que puedan surgir.

    Pero casi todos esos pros se dan en su mayoría con más fuerza en los 3 primeros capítulos, gracias a la mayor concisión de estos. Así que, en el plano negativo, destacaré que, aunque sus ideas sintetizadas son excelentes, cuando las desarrolla se llega a hacer pesado. La cantidad de vueltas que le da a un mismo tema se me ha llegado a hacer a veces desesperante. Además parece costumbre suya ir derivando los temas demasiado. A menudo empieza hablando de una cosa, y, si para hablar de esa cosa tiene que hacer alusión a otra, comienza a hablar de la segunda y deja la primera inconclusa. Y así constantemente... (Ver fragmento número 2) En el fragmento señalado vemos como empieza hablando de la despreocupación de la familia por la educación del niño, para pasar luego a hablar del fanatismo por lo juvenil, cosas que intenta unir y que en realidad no tienen nada que ver la una con la otra. Creo que tanto cambio de tema le hace pecar incluso de demagogia en alguna que otra ocasión, que intenta hablar de tanto a la vez que termina por haber llenado páginas sin haber dicho casi nada que no hubiese quedado patente ya. Tomemos un ejemplo de la siguiente frase: (Ver fragmento número 3). ¿¿¿Qué dice del temor con el Eclesiastés???. Pienso que esto le ocurre porque intenta dar tantos datos y tantas pistas sobre cómo y por qué ha llegado a las conclusiones principales que a veces se hace aburrido y poco concluyente con tantas divagaciones suyas, a mi juicio muchas innecesarias; y ello unido a su esfuerzo por tratarlo todo muy a fondo: desde dentro, desde fuera, desde su punto de vista, desde el de otros, desde la práctica, desde la teoría... y así no dejar ningún cabo suelto.

    En resumen, tiene como punto fuerte las ideas principales y el estilo del lenguaje, mientras que fallan las partes aclaratorias de su exposición y la brevedad. Yo hubiese esquematizado más las ideas, diferenciándolas mas claramente unas de otras.

    Y como conclusión: es un buen libro pero sería mejor si estuviera más resumido.

    Ahora cabe preguntarse: ¿Se podría aplicar todo lo que tan bien dice Savater?. O es simplemente un libro idealista que no llega a ayudar en el tema de la educación debido a sus metas inalcanzables.

    Fragmento número 1:

    Lo más desagradable del principio de realidad es que tiene su origen en el miedo. [...] Es verdad que un exceso de miedo obstaculiza el aprendizaje, pero [...] opino que, para que prosiga la educación, los niños tienen que haber aprendido a tener miedo de algo antes de ingresar en la escuela. Si no se trata del miedo a condenarse o a ser encerrados en la leñera, entonces en esos tiempos más ilustrados tiene que ser, cuando menos, el miedo a perder el amor y el respeto de los padres (o más tarde, por poderes, el del maestro) y, finalmente, el miedo a perder el respeto a sí mismo. Quienes hemos sido educados en sociedades dictatoriales (aunque en mi caso, afortunadamente, no padecí una vida familiar dictatorial en absoluto) estamos por lo general convencidos del adelanto que supone aliviar las intimidaciones abusivas los primeros años de enseñanza. Pero también es preciso comprender que la desaparición de toda forma de autoridad en la familia no predispone a la libertad responsable sino a una forma de caprichosa inseguridad que con los años se refugia en formas colectivas de autoritarismo.

    Fragmento número 2:

    Cada vez con mayor frecuencia, los padres y otros familiares de los niños siente desanimo o desconcierto ante la tarea de formar las pautas mínimas de su conciencia social y las abandonan a los maestros, mostrando luego tanta mayor irritación ante los fallos de estos cuanto que no dejan de sentirse oscuramente culpables por la obligación que rehuyen. Antes de ir más adelante será cosa de señalar un poco como a tientas algunas de las causas que concurren en esta desgana de la familia ante sus funciones específicas. No me refiero a cusas sociológicas, como la incorporación de la mujer al mercado de trabajo y su igualación en muchos planos con los varones, la posibilidad de recurrir al divorcio y la variabilidad que introduce el divorcio en las relaciones de pareja, la reducción del número de miembros fijos n la familia por ser cada vez más costosa o problemática la convivencia doméstica de varias generaciones de parientes, <<profesionalización>> del servicio de hogar que pasa de ser el nivel más humilde de la escala familiar -pero familia al fin y al cabo- a una prestación puntual que sólo puede permitirse de forma estable las élites económicas, etc. La principal consecuencia de estas transformaciones es que en los hogares modernos de los países desarrollados cada vez hay menos mujeres, ancianos y criados, que antes eran los miembros de la familia que más tiempo pasaban en casa junto a los niños. Pero dejaban a la sociología de la familia el estudio de esta evolución del núcleo doméstico, sus implicaciones laborales y urbanísticas, etc. pues no faltan análisis sobre tales temas que sería incapaz de mejorar y que me parece ocioso repetir. Me atrevo en cambio a proponer otra vía de acercamiento all asunto, sin duda ligada en gran medida a lo anterior, pero de corte más psicológico o si se prefiere estrictamente moral. Quiero referirme al fanatismo por lo juvenil en los modelos contemporáneos de comportamiento. Lo joven, la, moda joven, la despreocupación juvenil, el cuerpo ágil y hermoso eternamente joven a costa de cuales quiera sacrificios, dietas y remiendos, la espontaneidad un poco caprichosa, el deporte, la capacidad incansablemente festiva, la alegre camaradería de la juventud... son los ideales de nuestra época. De todas quizá, pero es que en nuestra época no hay otros que le sirvan de alternativa más o menos resignada.

    Fragmento número 3:

    El miedo no es sino la primera reacción que produce contemplar de frente el rostro de nuestra finitud. El Eclesiastés asegura que el temor es el principio de la sabiduría y con razón, porque el saber humano comienza con la certidumbre aterradora de la muerte y las limitaciones que esta frágil condición perecedera nos impone... Del miedo a la muerte provendrá el respeto por la realidad y en especial el respeto por los semejantes, colegas y cómplices de nuestra finitud”.

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    Enviado por:Yuna
    Idioma: castellano
    País: España

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