Antonio Machado: Vida y obras

Poesía española contemporánea. Generación del 98. Simobolismo y Modernismo. Teatro machadiano

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Machado y Ruiz, Antonio (1875-1939)

ð Poeta, dramaturgo y narrador español, nacido en Sevilla en 1875 y muerto en Coillure (Francia) en 1939. La sencillez y sobriedad de su mensaje poético, unidas a las sinceras reflexiones que lo humanizan y acercan al pueblo, han hecho de él uno de los poetas emblemáticos de los defensores del alcance popular de la poesía.

Hijo del matrimonio del folclorista Antonio Machado Álvarez y de Ana Ruiz, nació en el Palacio de las Dueñas de Sevilla. Tras pasar su niñez en su ciudad natal ("mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla / y un huerto claro donde madura el limonero"), viajó con su familia a Madrid, donde su abuelo había sido nombrado catedrático de la Universidad Central. Realizó sus estudios en la Institución Libre de Enseñanza, a cuyo fundador profesó siempre la mayor veneración y a cuya muerte dedicó la elegía "A Don Francisco Giner de los Ríos", publicada en Campos de Castilla; posteriormente, completó sus estudios en los institutos San Isidro y Cardenal Cisneros. En estos años fue cuando conoció a Valle-Inclán. Fueron años de dificultades económicas: su padre tuvo que emigrar a América, destino que siguió, posteriormente, uno de sus hermanos. Su padre volvió enfermo a Sevilla, en donde murió sin volver a ver a sus hijos, que permanecían -Antonio lo estará siempre- al lado de su madre. En 1893, publicó por primera vez un texto literario, aunque en prosa; hasta 1901 no verán la luz sus primeros versos. Dicha primeras prosas aparecieron en el periódico La Caricatura, firmadas con los pseudónimos de "Cabellera" y de "Tablante de Ricamonte" (el segundo utilizado cuando la pieza estaba compuesta en colaboración con su hermano Manuel). Sus primeros versos vieron la luz en revistas como Electra o Helios.

En 1899 viajó por primera vez a París, donde residía su hermano Manuel y donde trabajó unos meses para la editorial Garnier. En 1902 realizó un segundo viaje durante el que conoció a Rubén Darío. En 1893 publicó Soledades. Mientras, participaba del mundo literario y teatral de Madrid. Conoció a Unamuno, Juan Ramón Jiménez, etc. y formó parte durante unos meses de la compañía teatral de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza.

En 1907 obtuvo la cátedra de Francés del Instituto de Soria y publicó la segunda edición de Soledades, poemario ampliado ahora en Soledades, Galerías y otros poemas. Allí conoció a su mujer, Leonor Izquierdo, con la que se casó en 1909. La juventud de la esposa (sólo dieciséis años frente a los más de treinta del poeta) no fue óbice para que enfermara en 1911, durante un viaje a París con la beca que Machado había conseguido de la Junta de Ampliación de Estudios para estudiar filosofía con Bergson y Bédier, y que falleciera en 1912, poco después de la publicación de la primera edición de Campos de Castilla. La desesperación que causó al poeta la muerte de su esposa (a la que tantos poemas dedicó en la edición ampliada de Campos de Castilla, publicada ya dentro de las Poesías Completas) lo impulsó a pedir el traslado a Baeza, donde impartió la misma disciplina entre 1912 y 1919, fecha en la que se trasladó a Segovia buscando la cercanía de Madrid, destino al que llegará en 1932. En 1917 publicó Páginas escogidas y la primera edición de Poesías Completas, título que, desde ahora, llevará el conjunto de su obra, ampliado en sucesivas ediciones, salvo las Nuevas Canciones, que aparecieron en 1924. Durante los años segovianos, colaboró en la universidad popular fundada en dicha ciudad (entre 1915 y 1918 había obtenido la licenciatura en Filosofía y Letras). En 1927 ingresó en la Real Academia, y en 1928 conoció a su segundo gran amor: la poetisa Pilar de Valderrama, la "Guiomar" de sus poemas, con la que mantuvo relaciones secretas durante años. Posteriormente, y hasta la muerte de Guiomar en 1979, sólo se habló de ello con medias palabras, dado que ella estaba casada. Durante los años veinte y treinta escribió teatro en colaboración con su hermano Manuel.

En 1936 publicó un libro en prosa, Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo, en el que utiliza como portavoz de su pensamiento a uno de sus dos poetas "apócrifos", inventados a finales de los años veinte (el otro es Abel Martín). La colección había aparecido en la prensa durante 1934.

Durante la guerra civil, permaneció en Madrid participando en las publicaciones republicanas y haciendo campaña -literaria, claro está- contra la sublevación, que cada vez avanzaba más. En 1939 fue evacuado a Valencia (donde colaboró en Hora de España y participa en el Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura) y de allí a Barcelona, desde donde, huyendo siempre de las tropas de Franco, pasó con su madre el Pirineo, a pie a trechos, hasta Coillure, donde falleció al poco tiempo de su llegada, el 24 de febrero de 1939. Su madre murió un día después.

La obra de Antonio Machado es fundamentalmente poética, a pesar de las incursiones en el teatro, siempre básicamente poético, y en el ensayo, siempre con un tono bastante lírico. Con todo, es preciso establecer dos apartados dedicados a poesía y teatro.

La formación poética de Machado se puede resumir en tres puntos: el entorno intelectual de sus primeros años, marcado primero por la figura de su padre, estudioso del folclore andaluz, y después por el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza; la influencia de sus lecturas filosóficas, de entre las que son destacables las de Bergson y Unamuno; y, en tercer y último lugar, su reflexión sobre la España de su tiempo. A todo ello hay que sumar, por supuesto, la influencia de Rubén Darío, al que conocería en sus años de triunfo en París.

Machado se inicia como poeta, por tanto, sumando al modelo de poesía impulsado por Campoamor -que marca toda la segunda mitad del XIX español- la estética del Simbolismo francés -que el poeta conoce de primera mano y no a través del Modernismo-. De ahí que los elementos simbolistas de su poesía se no se deban tanto a los hallazgos del Modernismo, con el que, sin embargo, tiene concomitancias evidentes, como coincidencias en los modelos, lo que explicaría lo que tantas veces se ha llamado el "peculiar" Modernismo de Machado. Así, Galerías es parco en los ricos elementos sensoriales con que la poesía modernista solía engalanarse, pero abunda en elementos simbólicos, generalmente relacionados con el paso del tiempo, obsesión constante de la poesía de Machado y causa última de la profunda melancolía que impregna su obra. Así, Soledades se presenta como un libro que rompe con el prosaísmo de la poesía española, pero no abraza de lleno la estética modernista triunfante:

"[...] Como perro olvidado que no tiene

huella ni olfato y yerra

por los caminos, sin camino, como

el niño que en la noche de una fiesta

se pierde entre el gentío

y el aire polvoriento y las candelas

chispeantes, atónito, y asombra

su corazón de música y de pena,

así voy yo, borracho melancólico,

guitarrista lunático, poeta,

y pobre hombre en sueños,

siempre buscando a Dios entre la niebla".

Campos de Castilla presenta un total cambio de perspectiva: el poeta de las galerías interiores se vuelca hacia el mundo exterior. Coincidiendo con la reflexión acerca de España de los autores del 98 y a raíz de su encuentro con el paisaje de Castilla, el poeta se vuelca hacia la naturaleza y hace, a partir de ella, una reflexión sobre la realidad española a la que, como los demás autores del noventa y ocho, aspira a cambiar. Destacan en este aspecto poemas como "Por tierras de España", "Campos de Soria" o "El dios ibero", aunque no falten poemas de carácter descriptivo, como el bellísimo "Orillas del Duero", u otros en los que une la reflexión sobre el cainismo hispano, tan noventayochista, con la afición por el folclore inculcada por su padre. Es el caso de su adaptación al romance de la leyenda recogida de labios de un carretero, y transcrita también en prosa, titulada "La tierra de Alvargonzález". Otras veces, en fin, la contemplación del paisaje o de cualquiera de sus elementos da pie a una sincera introspección que descubre las inquietudes más íntimas del poeta:

"A un olmo viejo, hendido por el rayo

y en su mitad podrido,

con las lluvias de abril y el sol de mayo,

algunas hojas verdes le han salido [...].

Mi corazón espera

también, hacia la luz y hacia la vida,

otro milagro de la primavera".

El libro conoció una ampliación en la que aparecieron poemas escritos ya en Baeza en recuerdo de la tierra de Soria y, sobre todo, de Leonor. De entre éstos destaca el enviado "A José María Palacio":

"Palacio, buen amigo,

¿está la primavera

vistiendo ya las ramas de los chopos

del río y los caminos? En la estepa

del alto Duero, primavera tarda,

¡pero es tan bella y dulce cuando llega...!".

Hasta 1924 no publicará Machado otro título, Nuevas Canciones. Esta tardanza parece indicio de un deseo de variación y búsqueda de nuevos caminos dentro de la estética tradicional, toda vez que los experimentos de la vanguardia no lo satisfacían. La heterogeneidad del contenido es, además, muestra del deseo de Machado por no repetirse. Junto a la presencia del paisaje andaluz y de las estrofas tradicionales, en las que comienza a volcar pensamientos de carácter filosófico ("Poned atención: / un corazón solitario / no es un corazón"), son destacables, en las sucesivas ampliaciones, las primeras canciones a Guiomar. Gracias a ella, el tema amoroso cobra nuevos pujos en la obra machadiana:

EL AMOR Y LA SIERRA

"Cabalgaba por agria serranía,

una tarde, entre roca cenicienta.

El plomizo balón de la tormenta

de monte en monte rebotar se oía.

Súbito, al vivo resplandor del rayo,

se encabritó, bajo de un alto pino,

al borde de la peña, su caballo.

A dura rienda le tornó al camino.

Y hubo visto la nube desgarrada,

y, dentro, la afilada crestería

de otra sierra más lueñe y levantada

-relámpago de piedra parecía-.

¿Y vio el rostro de Dios? Vio el de su amada.

Gritó: ¡Morir en esta sierra fría!".

La obra poética de Machado, a falta de los versos perdidos durante la huida a Francia, concluye con un grupo de poemas conocidos como "Poesías de la guerra", que añaden un último eslabón a la cadena mostrando la visión de la España en guerra en aspectos tan diferentes como el amor (véase, al respecto, el estremecedor soneto "De mar a mar y entre los dos la guerra", dirigido desde Valencia, pero nunca enviado, a Guiomar, refugiada en Lisboa), o la suerte de los inocentes (así "La muerte del niño herido" o la elegía por García Lorca "El crimen fue en Granada"). Aparecen también recuerdos de las tierras de Soria o coplas que reflejan el ambiente popular que se vivió en los días de la guerra. En su bolsillo, después de su muerte, se encontró el verso "Estos días azules y este sol de la infancia", que cierra siempre las ediciones de su obra poética.

El teatro escrito por los hermanos Machado se escribe y estrena entre 1926 (Desdichas de la Fortuna o Julianillo Valcárcel) y 1932 (La duquesa de Benamejí) y consta de otras cinco obras, además de las dos citadas. Son éstas: Juan de Mañara (1927), Las Adelfas (1928), La Lola se va a los puertos (1929) y La prima Fernanda (1931), escritas todas en verso, lo mismo que Julianillo Valcárcel, y El hombre que murió en la guerra, escrita en prosa y no estrenada hasta 1941. La Duquesa de Benamejí está escrita en prosa y verso. Asimismo, adaptaron para la escena los hermanos Machado comedias de Lope de Vega como El Perro del Hortelano o La Niña de Plata, así como Hernani de Víctor Hugo.

Su dramaturgia permanece dentro de los límites del teatro comercial del momento, aunque con el indudable acierto de la lengua poética de ambos hermanos.

ANTONIO MACHADO

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