Zen y artes marciales

Actividad física. Filosofía. Experiencia. Religión. Mente. Respiración. Armas

  • Enviado por: Morlock
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas
publicidad

Resumen

El Zen es el desarrollo de una filosofía propia basada en las experiencias propias y cuya misión principal es hacernos mejorar como personas, o más comprensible aún, es hacer lo que uno cree que tiene que hacer. Esta actitud nos proporciona una estabilidad interior ya que nos sentimos a gusto con lo que hacemos, porque eso es lo que nosotros deseamos hacer.

El Zen no es una religión, ya que no tiene dioses. Además, no tiene unas reglas establecidas, sino que el maestro impone una serie de “acertijos” cuya misión es hacer reflexionar al discípulo. “El objetivo del Zen es captar la naturaleza real de nuestra propia mente o alma. La disciplina del Zen consiste en abrir el ojo de la mente para mirar dentro de la razón misma de la existencia.” Cuando se consigue esto se alcanza el satori o iluminación. Hay varios métodos para llegar al satori, como la posición, o sazen, sentados en la posición típica del loto (piernas cruzadas con cada pie en el muslo contrario, las manos en el regazo con los pulgares unidos, espalda recta...); los mondo, o diálogos entre el maestro y el discípulo; los koan, acertijos aparentemente sin sentido (“Mira, el agua no fluye: es el puente el que fluye.”); la ceremonia del té o el Ikebana, o Arte de las flores.

Las Artes Marciales se pueden definir como los conocimientos aplicables a la lucha pero que usadas de modo provechoso llevan al control mental y al perfeccionamiento moral, físico e intelectual. En el proceso de aprendizaje de un arte marcial no hay trucos que permitan batir al oponente con un solo dedo o cosas parecidas, sino que se basan en el continuo trabajo y superación, tanto física como intelectual del budoka. La higiene es muy importante, debido a las muchas técnicas cuerpo a cuerpo que se dan en las Artes Marciales.

La respiración también es importante es muy difícil de controlar ya que se debe “empujar” el aire a una zona situada a unos tres dedos por debajo del ombligo donde se concentra toda la Energía Interna o ki, muy importante a la hora de golpear. Cuando liberamos esa Energía Vital con un grito, se llama Kiai. El budoka es aquel que practica un Arte Marcial pero esto no quiere decir que cualquier persona que lleve a cabo esta actividad lo sea realmente. Quiero decir, el verdadero budoka respeta incondicionalmente dos puntos fundamentales:

1.- Jamás provocará situaciones que requieran de la violencia para ser resueltas.

2.- Si la situación la provocan otros, y la violencia es inevitable, no dudará en hacer uso de sus conocimientos y golpeará sin contemplaciones.

Estos puntos son tan importantes que cualquier buen maestro se lo dice a sus discípulos desde el primer día, antes de que aprendan ningún golpe. Aquel que no los respeta no puede ser considerado como budoka. La mayor aspiración de un budoka es alcanzar una actitud mental correcta y así el Do, que ha sabido encontrar y valorar el Camino o Vía para su perfección.

En las Artes Marciales se usan infinidad de armas muy conocidas como la katana, el jitte, ese cuchillo de tres puntas de las Tortugas Ninja; los shuriken, o estrellas ninja; el tonfa, nombre real de las porras de tres extremos, y los nunchakos, dos palos unidos por una cuerda o cadena. Hay muchos otros, cada uno más peculiar.

De las Artes Marciales, las más conocidas son el Aikido, el Judo, el Kendo, el Kobudo, el Karate, el Tae Kwon Do, el Nin-Jutsu y el Sumo.

Bibliografía

Zen y Artes Marciales, Vera Sho Dan.

Editorial Edicomunicación, S.A., 1991

Las Torres, 75. 08083 Barcelona


Abraham Jorge Chinea Nº 13

1º Bachiller D

Comentario

Este libro es bastante completo y uno de los mejores que he leído. Este autor enfoca las Artes Marciales desde la vista del Zen, y me parece muy acertado ya que éstas se basan en esta forma de vida debido a que provienen de China y Japón, y allí el Budismo Zen, como también se le conoce, es la doctrina más extendida. También, como explica el autor, cualquier postura o actitud serena y meditativa favorece el control mental y físico del practicante de las Artes Marciales. Además, ambos están concebidos para que quienes los practiquen puedan mejorar como personas. En el Zen se intenta con la meditación y en las Artes Marciales intentando controlar la energía interna y los impulsos. Lo que no me parece tan bien es que se centre demasiado en explicar las técnicas para alcanzar la iluminación, ya que no me interesan tanto como la parte donde explica las armas utilizadas o los tipos de Artes Marciales.

El libro está escrito de forma que cualquier persona, sea practicante de algún Arte Marcial o no, pueda entenderlo combinando los tecnicismos y palabras extranjeras con su correspondiente traducción al español, posibilitando así aprender esas palabras desconocidas. Las indicaciones de la parte del Zen, aunque un poco extensas y rebuscadas, permiten un acercamiento a éste, pero el autor aconseja practicarlo bajo la supervisión de un maestro y en un Dojo o escuela especializados. Me parece que se enrolla demasiado en la parte donde explica lo que es el Zen, aunque admito que es complicado explicarlo.

En cuanto a los budokas, sólo pueden ser considerados como tales aquellos que practican cualquier Arte Marcial y sólo los que respetan esos dos puntos fundamentales. Hay muchas personas que se apuntan a Karate o a Tae Kwon Do o cualquier otro para aprender golpes. Después esa gente usa sus conocimientos para buscar camorra echando por tierra los ideales que se les han sido enseñados para evitar ese tipo de situaciones. Un verdadero budoka es consciente de sus conocimientos y no los pondrá en uso sólo como último recurso.

“Un león que se encuentra tomando la sombra bajo unos árboles es molestado por unos monos que le tiran piedras y frutos. El león sabe que es muchísimo más fuerte que los monos, ¿pero se va a rebajar a castigar a unos monos... él que es tan fuerte? Simplemente se levanta y camina hacia una zona sin árboles, pero también sin monos. Seguro que éstos, sin el abrigo de las alturas no se atreverán a molestarlo.” Así debería actuar un verdadero budoka, que no perderá el tiempo peleando con unos “monos”, no por miedo sino por piedad. Yo ya me he encontrado en muchas situaciones como esta pero, tal vez porque tengo un comportamiento apacible o por pena por los pobres idiotas de turno que no paran de molestar, lo que he hecho ha sido irme a otro sitio. Estoy seguro que hay muy pocas personas que hagan esto, más bien, montarían una pelea increíble. “No hay mejor pelea que la ganada sin haber empezado”

En cuanto a las formas de conseguir la iluminación, las cuales no entiendo como pueden servir para tal fin, pienso que los mondo y los koan son los más complicados de entender. Los mondo son diálogos entre el maestro y el discípulo, los cuales yo considero incomprensibles. Por ejemplo:

-Maestro, ¿qué es el Zen?

-El ciprés está en el cementerio.

Los encuentro un poco sin sentido, porque si el discípulo pregunta qué es el Zen, el maestro no tiene que contestar eso, sólo si estuviese cansado y quisiese quitarse al pesado del discípulo de encima. Los koan son como acertijos, preguntas aparentemente sin sentido pero cuyo fin es hacer reflexionar al discípulo. Uno muy conocido es: “Cuando bates palmas, el choque de ambas manos produce un sonido; pero dime: ¿cuál es el sonido de la palmada efectuada con una sola mano?” Los koan son una forma de devanarse el cerebro en busca de la posible respuesta.

La meditación o zazen supone un martirio para las piernas, ya que se deben colocar en la posición del loto, es decir, con ambos pies en el muslo contrario correspondiente, y no hay muchas personas con la flexibilidad suficiente como para conseguir esta posición y mucho menos permanecer mucho tiempo en la misma. Se tiene en cuenta la posición de las manos, con una sobre otra con la palma hacia arriba y con los pulgares unidos. También los ojos deben estar semicerrados, no cerrados del todo, aunque creo que por la posición no sea fácil conciliar el sueño.

El Kyudo, o arte del tiro con arco, y el Kendo, o arte de la espada, también están relacionados con el Zen, algo incomprensible para mí. Según el autor, cuando se flexiona el arco típico, de unos dos metros de altura, a toda su extensión, en el hueco de su interior se encuentra el universo. El Cha No Yu, o ceremonia del té, también está relacionado con el Zen, seguramente porque hay que controlar cada uno de los gestos y movimientos mientras se prepara, se sirve y se toma el té. No es simplemente tomar una taza de té, sino que es una ceremonia muy elaborada que ayuda a la concentración y al autocontrol. El Ikebana, o Arte de las flores, no es solo plantar una flor o preparar un ramo, sino que hay que tener una cierta sensibilidad y respeto por la naturaleza propio de los orientales. En Japón es una actividad realizada tanto por hombres como por mujeres, tanto que los mayores maestros son hombres.

Con respecto de las artes marciales, el autor es muy claro y explica que no hay ningún truco para ejecutar un Arte Marcial, sino que sólo se puede conseguir con entrega y mucho entrenamiento. Tampoco hay ningún truco para vencer al enemigo con un solo dedo, como piensa mucha gente que piensa que aprendiendo algún Arte Marcial será invencible o algo parecido. La higiene es muy importante por la cantidad de contacto que hay en cualquier disciplina. Los kimonos normalmente suelen estar hechos de algodón y se suele sudar mucho durante los entrenamientos. Si no se tiene una buena higiene el olor corporal pude ser bastante molesto, siendo una falta de respeto hacia los compañeros. Una alimentación adecuada es muy importante e influye de forma muy especial en el rendimiento del deportista.

Cuando el autor habla de la respiración se equivoca en decir que la forma principal de respirar es concentrando el aire en esa zona tres dedos por debajo del ombligo. No siempre se usa esta respiración ya que es muy difícil y puede provocar mareos si no se controla o si se es inexperto en ella. En once años que llevo practicando Karate todavía me cuesta respirar así. Estoy de acuerdo con el autor en cuanto que un practicante debe intentar conseguir un mayor desarrollo espiritual, ser reconocido por su apacibilidad, del deseo de amistad, formando así el verdadero espíritu del budoka.

En cuanto a las armas, la que más conocida puede ser es la katana, tal vez por ser un instrumento para matar a los padres, como el chico ese de la península. De las katanas se dice, si son forjadas por algún gran maestro, que se puede cortar la cabeza a una persona mientras camina y el cuerpo continúa caminando y la cabeza se desprende luego. También que se puede cortar un folio de papel sólo dejándolo caer sobre la hoja de la catana y muchas cosas más. Pero sin duda una de las armas más rara que he visto es el kusarigama, un mango de madera con una hoja de guadaña en un extremo y en el otro una cadena de hasta tres metros con una bola de metal en el extremo. Otra arma también extraña es el mankirigusari, una cadena de un tamaño no muy excesivo, siempre menos de dos metros, con dos pesos en los extremos. Los pesos pueden ser bolas, triángulos, cuadrados, cualquier cosa que sirva de sujeción y dé estabilidad a la cadena para ser lanzada. Yo sólo he tenido oportunidad de utilizar el bo, un palo de dos metros de altura y suele ser de madera muy dura.. Es increíble la cantidad de cosas que se pueden hacer con un palo de una cortina. Los tonfa son las porras de tres extremos usadas por la Policía. Pueden servir como protección para los antebrazos. Los jitte también están muy bien; es ese cuchillo de tres puntas que usaba esa tortuga ninja.

En las Artes Marciales se encuentran englobados muchos deportes y dentro de éstos sus diferentes estilos, y veo un acierto en el libro que no se nombren todas las variantes. Los más conocidos son el Aikido, el Judo, el Kendo, el Kobudo, el Karate, el Tae Kwon Do, el Nin-Jutsu y el Sumo. Como dije al comienzo, es uno de los libros más completos que he leído.