Viruela

Enfermedades infecciosas. Contagio. Síntomas. Vacunación. Vacunas. Repercusión mundial de la enfermedad

  • Enviado por: Vicky
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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VIRUELA

Qué es la viruela?

La viruela es una enfermedad sumamente contagiosa infecciosa séria que ya no se observa más en el mundo. Era causada por un virus llamado el virus de la variola de la familia Paxviridae. El último caso adquirido naturalmente en el mundo ocurrió en 1977. Debido a que la viruela se ha eliminado de todos los países, un solo caso sería considerado como una emergencia internacional de salud pública (epidemia).

¿Cómo se transmite la viruela?

La viruela se transmite por el contacto directo con descargas respiratorias de una persona con la enfermedad ó el contacto con los objetos contaminados por un individuo enfermo.

¿Cuáles eran los síntomas de la viruela?

Los síntomas de la viruela comenzaban con calofrios, fiebre elevada, dolor de cabeza, dolores de articulaciones y musculares (especialmente dolor de espalda), náusea y vómitos. La erupción de piel clásica de la viruela aparecía varios días después de los demas síntomas. La erupción de la piel se volvía papular (elevada) y después se llenaba de pus. Las pústulas se rompían, después secaban y formaban costras. La erupción era dolorosa, más densa en la cara, brazos y piernas, asociada con picazón ó escozor y ardor ó dolor severo. Mucha gente que tuvo esta enfermedad murió ó dejaba cicatrices permanentes en muchos de los sobrevivientes. También se observaban formas más leves de la enfermedad. Existen dos tipos de viruela: variola mayor, la típica viruela que, con una tasa de mortalidad del 20% o más en personas no vacunadas, puede también causar ceguera; y variola menor, una forma mucho menos letal de la enfermedad (mortalidad inferior al 1%).

¿Qué tan pronto después de la exposición aparecían los síntomas?

Los síntomas aparecían a partir de 8-16 días después de la exposición, con promedio de 10-12 días.

¿Cuanto tiempo podía una persona infectada transmitir la viruela?

Las personas infectadas transmitían la enfermedad hasta que todas las costras habían caído de la piel y habían desaparecido. Esto sucedía generalmente por cerca de dos semanas después de que la erupción comenzaba. La viruela era considerada una enfermedad altamente contagiosa, lo que significa que era transmitida fácilmente de una persona a otra. Después de padecer esta enfermedad, la persona no podía padecerla de nuevo. La viruela se propaga de una persona a otra a través de gotas diminutas de saliva, por lo que cualquier persona que tenga contacto cara a cara con un enfermo puede contraerla. Los enfermos de viruela son más contagiosos durante la primera semana, porque es durante este período cuando hay la mayor cantidad de virus presentes en la saliva. Sin embargo, existe un leve riesgo de transmisión hasta que todas las costras se han desprendido.

¿Cómo era diagnosticada?

La viruela era diagnosticada por varias pruebas de laboratorio que detectan el virus.

Generalmente se hospitalizaba a los pacientes con esta enfermedad, pero no había tratamiento específico para curarla. El tratamiento incluía mantener al paciente tan cómodo como era posible, manteniendo la piel limpia, intentando controlar el escozor y aliviando el dolor y otros síntomas tanto como fuera posible. Los antibióticos eran utilizados solamente si se desarrollaban infecciones bacterianas como complicación.

¿Cómo era prevenida la viruela?

La viruela fue erradicada por el uso de una vacuna muy eficaz que se utilizó extensamente para prevenir nuevos casos. El aislamiento de las personas con la enfermedad, la desinfección apropiada de los artículos contaminados por los pacientes y la vacunación de las personas con contacto directo ayudaron a prevenir la tranmisión a otras. Actualmente, muestras del virus se mantienen bajo extremas medidas de seguridad en solamente dos laboratorios de investigación en el mundo.

Viruela cutánea

La forma cutánea se caracteriza por el desarrollo de erupciones nodulares en partes no emplumadas del cuerpo. Estas lesiones aparecen en la crestaq, barbillas, alrededor de los ojos y en casos graves en todo el cuerpo. En la forma diftérica, el virus causa lesiones en la membrana mucosa de la boca, lengua, faringe y tráquea. Las aves no pueden comer ni beber y con frecuencia sufren asfixias por la obstrucción mecánica que causan las lesiones.

En ponedoras, la enfermedad causa baja en la producción de huevos y en aves jóvenes, reduce su crecimiento. La muerte puede sobrevenir en casos generalizados o en la forma diftérica de la infección. El diagnóstico se realiza clínicamente por la aparición de las lesiones y en caso de duda, se puede recurrir a la histopatología o al aislamiento del virus en huevos S.P.F.

La vacuna recomendada para su prevención es viruela de Laverlam S.A.

Vacunación:

La vacunación rutinaria contra la viruela fue suspendida en 1972. No se conoce con precisión el nivel de inmunidad, en caso de haberlo, de cualquier persona vacunada antes de 1972; por lo tanto, se supone que estas personas son susceptibles a contraer la enfermedad.

No se recomienda la vacuna contra la viruela al público en general, por lo que la misma no está disponible.

En el caso de las personas expuestas a la viruela, la vacuna puede disminuir la severidad de la enfermedad e incluso prevenirla si se administra dentro de los cuatro días siguientes a la exposición. La vacuna contra la viruela contiene otro virus vivo denominado vaccinia. La vacuna no contiene virus de la viruela.

En los Estados Unidos se cuenta en la actualidad con suministros de vacuna contra la viruela para casos de emergencia.

No existe tratamiento comprobado contra la viruela pero en la actualidad se están evaluando nuevos agentes antivirales. Los enfermos de viruela pueden beneficiarse de una terapia de apoyo (fluidos por vía intravenosa, medicamentos para controlar la fiebre y el dolor, etc.) y antibióticos para combatir cualquier infección bacteriana secundaria que pudiera presentarse.


Efectos secundarios

Fiebre, náuseas y otros trastornos se han destacado como efectos secundarios suaves de las vacunas, pero en algunos casos extremos se ha documentado el caso de niños que desarrollan la misma enfermedad para la que han sido vacunados, ya que algunas vacunas utilizan virus atenuados para despertar la reacción inmune.
Una substancia empleada en numerosas vacunas como conservante, el Thimerosal, ha causado serios daños neurológicos a decenas de niños, según sostienen los autores de la demanda.

Impacto mundial de la vacunación

Hasta la fecha, la viruela es la única enfermedad que se erradicó por completo; el último caso informado en el mundo se remonta a 1977. De no haberse eliminado, la humanidad seguiría pagando un elevado precio a este terrible flagelo. De hecho, la inmunización con la vacuna contra la viruela (elaborada en base a virus atenuados vivos) probablemente resultaría fatal para muchos individuos con problemas inmunológicos infectados con el virus del SIDA, que comenzó a cobrar un gran número de víctimas a principios de los 80. Una demora de unos pocos años en el programa de erradicación global habría frustrado su éxito y obligado al desarrollo de otra vacuna para proteger a las personas con HIV.

Si no estuviera erradicada la viruela, la OMS ciertamente la incluiría en su lista de las seis enfermedades infecciosas más letales del mundo. Sin el enorme esfuerzo de erradicación y los 300 millones de dólares invertidos en el Programa Intensificado de Erradicación de la Viruela, este azote seguiría cobrando millones de vidas al año y costaría a los gobiernos millones de dólares en gastos médicos.

La vacunación contra la viruela se inició en 1800 en los Estados Unidos, pero no se administró en forma rutinaria hasta principios del siglo XX. En los Estados Unidos, se registraron un total de 21.064 casos de viruela en 1900, de los cuales 894 resultaron fatales. Cada año entre 1900 y 1904, se atribuyeron un promedio de 48.164 casos de viruela y 1.528 muertes a una de las dos formas de la enfermedad (variola mayor y menor) en los Estados Unidos.

En los Estados Unidos, se registraron 102.791 casos de viruela en 1921, y 30.151 en 1931. De 1932 a 1939, se informaron entre 5.000 y 15.000 casos cada año, mientras que las tasas de mortalidad asociada variaron entre 23 y 52 muertes. Se desataron epidemias de variola mayor a principios de la década de 1900, luego cesaron en 1929. La cantidad de epidemias de variola menor comenzaron a declinar en la década de 1940, y el último caso de viruela registrado en Estados Unidos data de 1949.

Los datos de países que experimentaron un resurgimiento de la viruela luego de varios años de ausencia proporcionaron información valiosa sobre el impacto de la vacunación en cuanto a la supervivencia a largo plazo. De los 680 casos de variola mayor que se importaron a Europa, la tasa de mortalidad de sujetos no vacunados era del 52%, mientras que era sólo del 1,4% en individuos que habían sido vacunados más de 10 años atrás y del 11,1% en los vacunados por más de veinte años.

Gracias a la vacunación, la viruela había desaparecido hacia 1900 en varios países del norte de Europa. En 1914, las tasas de incidencia se habían reducido en forma significativa en la mayoría de los países industrializados. No obstante, durante este mismo período, entre 1910 y 1914, se desató una epidemia en Rusia, que cobró las vidas de 200.000 rusos y casi 25.000 habitantes de los países europeos vecinos.

En la década de 1920, los programas de vacunación detuvieron la expansión de la viruela en varios países europeos, y para la década de 1930 los únicos casos eran importados, con la notable excepción de España y Portugal. La viruela siguió siendo endémica en estos dos países hasta 1948 y 1953, respectivamente. En Canadá, la propagación de la viruela llegó a su fin a principios de los 40, mientras que en Japón se la detuvo cerca de 1950.

En 1966, la Asamblea Mundial de la Salud decidió asignar a la OMS un presupuesto anual de 2,4 millones de dólares para organizar una campaña para erradicar la viruela. Se esperaba que el programa durara 10 años y cumpliera sus objetivos hacia diciembre de 1976.

En 1967, durante el primer año del Programa Intensificado de Erradicación de la Viruela, se informaron un total de 131.789 casos de viruela en 44 países. La viruela se consideraba endémica en 31 de esos países, incluyendo Brasil, la mayor parte del sub-Sahara africano, India, Indonesia, Nepal y Pakistán. Los estudios indicarían más adelante que sólo se informaba el 1% de los casos, y que la cantidad real de casos anuales se encontraba entre 10 y 15 millones, de una población total de unos 1,2 mil millones.

La viruela endémica se erradicó de 20 países en el oeste y centro de África en 1970, en Brasil en 1971 y en Indonesia al año siguiente. La incidencia de la viruela se derrumbó en forma drástica en 1972, con casos informados en ocho países endémicos en África y el sudeste de Asia. Por último, se erradicó la viruela endémica del continente asiático en 1975. La difusión de la enfermedad se detuvo en Etiopía en 1976 y en Somalía el 26 de octubre de 1977, fecha del último caso natural de viruela. Se informaron dos otros casos luego, en 1978, por contaminación en un laboratorio. Estos casos accidentales fueron de hecho los últimos.

El 8 de mayo de 1980, la OMS declaró que la viruela se había erradicado efectivamente.

El costo general del programa fue de 300 millones de dólares, de los cuales 98 millones se destinaron a asistencia internacional. La erradicación de la viruela mediante la vacunación permitió a los Estados Unidos abandonar las tareas de prevención y tratamiento de la viruela, en particular los programas de inmunización masiva en 1971.

En una década, este emprendimiento sin precedentes hizo posible erradicar por completo la viruela, enfermedad que había afectado, desfigurado y matado a millones de personas en todos los tiempos.

Historia

Edward Jenner, un boticario y cirujano de Berkeley, ubicado en el condado rural de Gloucestershire, había notado que los que habían sufrido previamente viruela vacuna demostraban resistencia cuando se exponían a la viruela, y que esta protección podía extenderse hasta 53 años. Con la ayuda de Henry Jenner, recopiló datos epidemiológicos de 28 individuos, los que proporcionaron la evidencia para fundamentar su hipótesis de que la inoculación con viruela vacuna podía prestar un servicio enorme a la humanidad.

Datos epidemiológicos

Los historiadores calculan que la viruela apareció por primera vez en el momento en que el hombre realizó sus primeros asentamientos agrícolas, hace unos 10.000 años. La primera prueba tangible de su existencia provino de momias egipcias pertenecientes a la XVIII dinastía (1580-1350 antes de Cristo) y la del Faraón Ramsés V (1157 A.C.). Sin embargo, las primeras descripciones conocidas de la enfermedad no se realizaron hasta el siglo IV D.C. en China y el siglo X D.C. en el sudeste asiático.

La viruela no se importó a Occidente hasta el siglo XVI. Luego siguieron epidemias catastróficas que literalmente diezmaron las tribus de indígenas americanos y aniquilaron los imperios azteca e inca. La viruela se había convertido en una enfermedad mundial. En Asia, donde era prevalente la variola mayor, las tasas de mortalidad promedio eran del 20%, pero se elevaban al 40% o al 50% en niños menores de un año.

En Europa, a fines del siglo XVIII, unas 400.000 personas sucumbían por viruela cada año, y un tercio de los sobrevivientes quedaban ciegos. No menos de cinco reyes murieron de viruela en el siglo XVIII, enfermedad que alteró la línea de sucesión de los Habsburgo cuatro veces en cuatro generaciones.

Hacia fines del siglo XIX, las únicas epidemias conocidas de viruela eran de variola mayor. La variola menor se describió por primera vez en Sudáfrica y los Estados Unidos. Se volvió la forma más prevalente de la enfermedad en todos los Estados Unidos, en ciertas regiones de Sudamérica y en Europa, así como en ciertas regiones del este y sur de África.

En los siglos recientes, la viruela se convirtió en una de las enfermedades más temidas, dado que podía atacar en cualquier lugar y no existía un tratamiento efectivo. A diferencia de la malaria y la fiebre amarilla, la viruela no requería de un vector, y podían desatarse epidemias en cualquier momento, independientemente de la estación del año. Además, las mejoras en los servicios sanitarios y las condiciones de vida, que tenían un efecto positivo sobre la incidencia del cólera y la fiebre tifoidea, no tenían tal efecto sobre la viruela.

Vacunas disponibles

En la época de Jenner, la vacunación se practicaba en Gran Bretaña por transfusión de brazo a brazo, a diferencia de lo que se hacía en el resto de Europa. Se descubrió que la vacuna se podía transferir sucesivamente de un individuo a otro sin perder sus propiedades.

La Conferencia de Lyon de 1864 marcó el comienzo de la producción masiva de la vacuna contra la viruela cultivada en cuero de ternero, método iniciado a principios del siglo XIX por investigadores italianos. La vacuna se formulaba en base a pústulas que se formaban luego de inocular al ternero en varios lugares. El extracto luego se molía en un mortero y se suspendía en glicerina. No fue sino hasta 1925 que se adoptaron reglamentaciones sobre calidad de las vacunas en Gran Bretaña o en cualquier otro país.

A principios de la década de 1950, Collier finalmente desarrolló un método para producir una vacuna liofilizada activa en escala comercial. Este desarrollo persuadió al Director General de la OMS de que propusiera un programa de erradicación global de la viruela en 1953. Su decisión se vio motivada por el hecho de que la URSS había eliminado con éxito la viruela en los 50 mediante una campaña de vacunación y revacunación masiva obligatoria que logró una tasa de cobertura por vacuna superior al 80%.

La decisión de organizar campañas de vacunación masivas contra la viruela fue tomada por la Asamblea Mundial de la Salud en 1959. Esta iniciativa trajo aparejada la eliminación de la viruela en varios de los países endémicos menores, pero hacia 1965 quedó claro que se necesitaba un programa mucho más amplio e intensivo. Esto marcó el inicio del famoso Programa Intensificado de Erradicación de la Viruela, que se basó en dos elementos para su éxito: un abastecimiento adecuado de vacuna de alta calidad, seguido de supervisión y contención. Durante este período, la OMS distribuyó 465 millones de dosis de vacuna en 27 países. Cada año de 1967 a 1979, la OMS despachó entre 15 y 45 millones de dosis de vacuna a los países endémicos.

Antes de 1967, la vacunación se realizaba mediante un método de escarificación o una técnica de presión múltiple. El Programa Intensificado brindó la oportunidad de desarrollar nuevos métodos. Primero llegó la pistola de inyección, y luego la aguja bifurcada ¾mucho más efectiva¾ que aplicaba una única dosis de vacuna. Luego de sumergir las agujas en un vial de vacuna reconstituida, la dosis se depositaba sobre la piel y se realizaban 15 pinchazos verticales a través de la gota.

En la actualidad:

La atención se enfocó en la vulnerabilidad de Estados Unidos ante las armas biológicas, después de que secuestradores aéreos estrellaron tres aviones contra el World Trade Center y el Pentágono la semana pasada y causaron la muerte de miles de personas.

Los ataques han dado una nueva urgencia al trabajo de Acambis, a la que el gobierno de Estados Unidos pidió hacer una vacuna contra la viruela que satisfaga los patrones modernos de seguridad, más de 20 años después que la mortal enfermedad fuera considerada erradicada oficialmente.

Científicos dicen que la viruela y el carbunclo (ántrax) representan las mayores amenazas de guerra microbiológica, pero sólo la viruela, una erupción pustulosa de la piel contagiosa y mortal que se acompaña de dolor y fiebre, tiene la posibilidad de convertirse en una pandemia, o epidemia mundial.

Acambis dijo que espera comenzar las pruebas clínicas con su vacuna a principios del próximo año.

El éxito de algunas vacunas erradican la viruela como uno de los grandes logros en materia de salud del siglo XX Las vacunas han erradicado la viruela, mantienen a raya a cerca de 70 virus y bacterias y pronto atajarán algunas formas de cáncer y el sida, según un informe que prevé para el siglo XXI avances tan espectaculares como los del siglo XX.

Los últimos logros conseguidos por la inmunología contra los virus y bacterias patógenas han permitido obtener una vacuna, no exenta de riesgos, contra el peligroso carbunco, denominado ántrax en inglés, y se espera que en poco tiempo esté lista una vacuna eficaz contra el virus del sida y del ébola, ha indicado Ada.

Las vacunas no pueden todavía impedir la aparición de la enfermedad de Alzheimer, pero experimentos hechos con ratones demuestran que se les puede inmunizar contra la formación de las placas "amiloides" que constituyen la seña de identidad de este devastador problema neurológico.



VIRUS DE LA VIRUELA

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