Violencia juvenil

Sociología. Agresividad. Juventud. Adolescencia. Conducta. Sociedad. Televisión. Medios de comunicación. Deporte. Racismo. Mujer

  • Enviado por: Zakynta
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
publicidad
cursos destacados
Iníciate en LOGIC PRO 9
Iníciate en LOGIC PRO 9
Vamos a ver de manera muy sencilla y en un breve paseo de poco más de una hora como funciona uno de los...
Ver más información

Curso de reparación de teléfonos móviles / celulares
Curso de reparación de teléfonos móviles / celulares
El curso de Reparación de Telefonía Celular o Móvil está orientado a todas aquellas...
Ver más información

publicidad

Violencia juvenil

. Bajo el efecto capital de las hormonas pero presentes en ambos sexos y que tienden a excitar las zonas de agresividad, y además con unas estructuras sociales en donde se les exige unas responsabilidades y no se reconocen derechos como a los adultos, estructuras frustrantes para los adolescentes, no es raro que aparezcan episodios de agresividad.

El FBI «retrata» al estudiante criminal. Cientos de distritos escolares de EEUU han acudido al FBI para localizar a los alumnos que puedan cometer crímenes contra sus profesores y compañeros. La matanza de Littleton (Colorado) ha dejado una profunda huella en las escuelas de este país y, por eso, directores, educadores y profesores quieren identificar a las bombas en potencia. Los educadores han acudido a la unidad especial del FBI encargada de perseguir a criminales en serie, terroristas o narcotraficantes. Son los profilers, que crean un retrato psicológico de un criminal para meterse en su cabeza, analizar sus próximos movimientos y adelantarse a sus acciones. Pero no todo el mundo cree que estos retratos son una cura mágica de la violencia. La Asociación Nacional de Libertades Civiles se queja de que con la histeria de la violencia juvenil los derechos de los estudiantes están siendo pisoteados: hay estudiantes que tienen derecho a ser diferentes del resto. Según los estudios, los jóvenes eligen a conciencia recurrir a la violencia para ganar autoestima, restaurar la justicia, o defender su identidad. El miedo se sienta en las clases, y muchos estudiantes van armados con navajas para defenderse de los matones que siembran el terror en las aulas. ONG ha recibido numerosas denuncias de padres de alumnos y profesores que demuestran que el «pandillismo» está muy extendido en las aulas. Se destacó la existencia del «matón de clase» que ejerciendo la violencia se hace con el poder en el aula.

juego o programa ha pasado a ser "enfrentamiento" auspiciado por un exagerado concepto de la competitividad. Competir ya no es participar, por mucho espíritu olímpico teórico que se mencione. Hoy, ya en el siglo XXI, competir en lo que sea es sinónimo de vencer sin mirar el precio de esa victoria. Al contrario ya no se le gana, se le machaca. Esto es así en el mundo adulto, profesional, laboral o recreativamente hablando. El perdedor, hoy, no "vale nada". Como, desgraciadamente, los vencedores son siempre menos que los derrotados, el ejemplo que se da a quienes nos siguen, es así de lamentable. A lo anterior se ha de unir aún algo más. El concepto "vencedor" actualmente se asocia al "económico", con lo que ya no sólo buscamos un ganador nato, sino también que el esfuerzo de victoria, caiga quien caiga y como caiga, se junte al triunfo económico que es el único que cuenta socialmente. Si una inteligencia no se vuelca hacia el logro material, no sirve. Es genio quien es capaz de traducir su genialidad en monedas Se afirma que el adolescente, que ya se ha fijado o regresado para evitar el dolor del desarrollo y en la evolución comparte con otros la fantasía grupal de un mundo sin obstáculos a través de la destrucción de la realidad, da forma a lo que se ha denominada la violencia juvenil. Los cambios de la personalidad surgen de la búsqueda de nuevas figuras de identificación y nuevos valores que, al ser confrontados con los previos, darán nacimiento a valores y mandatos más propios y personales. Se plantea si la sociedad moderna ofrece valores y figuras de identificación que se puedan considerar positivas para los adolescentes.

Los efectos de identificaciones adolescentes con un medio social que no provee valores estables, unidos a la internalización de la agresión, pueden llevar a la alienación, al retiro y aislamiento, o a la radicalización y revolución, o a la violencia juvenil. Aquí también el adolescente más perturbado es el que caerá fácilmente en las conductas violentas.

La alienación sería una experiencia normal del adolescente, que lo motiva a establecer los grupos heterosexuales tempranos y después a romper el grupo tardío cuando establece la pareja y siente que este grupo lo limita en su desarrollo. Existe también la alienación patológica típica del adolescente con patología grave del carácter y difusión de identidad. Cuando este adolescente es obligado a dejar el grupo porque todos están abandonándolo, en enfrenta a la incapacidad de adaptarse al nuevo mundo, primero de la adolescencia tardía y luego de la edad adulta.

La solución para este adolescente es el establecimiento en grupos estables, homogéneos, que mantienen la cultura de la adolescencia temprana hasta la edad adulta. Son los grupos establecidos alrededor de una ideología con características primitivas, que le crean la estabilidad artificial externa que lo protege contra la alienación como síntoma. La violencia es un problema que va aumentando día a día, no sólo socialmente sino también mundialmente. Es esto también consecuencia del gran bombardeo televisivo que un día tras otro ataca a los niños, en quienes posteriormente se ve reflejado con actos violentos, ya que la violencia sin medida la vemos cada vez más en las caricaturas, cómics y películas infantiles.

Es increíble pensar que un niño de corta edad comience a realizar actos de violencia que en muchos casos va mezclado con pandillismo. El aumento incontrolado de violencia juvenil en muchos países actualmente es un tema muy preocupante y que no se sabe como seremos capaces de frenarlo, de superar este gran problema, que en sí se debe a muchas causas: escenas televisivas, aumento de criminalidad en las calles que se puede basar en motivos de subsistencia a causa de la crisis económica que estamos viviendo, las escenas violentas en la familia... en fin.

En lo que se refiere a las armas de fuego opinamos que las armas de fuego continúan haciendo la violencia juvenil más letal, sobre todo en los países americanos, y esperamos que esta moda de poseer dichas armas no se trasmita a Europa. La glorificación de la violencia con armas se transmite incesantemente a través de pantallas de cine y televisión, de las portadas de libros de mayor venta, por los anuncios, en el transporte público debemos reducir la disponibilidad de armas de fuego.

Violencia en el deporte

Deporte es: recreación, pasatiempo, placer, diversión o ejercicio físico, que es, por lo común, al aire libre. Atendiendo además a la significación de ejercicio físico como actividad física que requiere entrenamiento y está sujeto a unas normas.

Unos tratan el deporte diciendo que "los deportes promueven la salud mental, la paz del espíritu... pueden aliviar las hostilidades naturales, la agresividad y la competitividad. Reducen la delincuencia, la criminalidad y la violencia". Otros por el contrario citan las consecuencias nefastas de partidos como el Salvador-Honduras con cientos de muertos, el desastre de Heyssel, los holligans británicos, los ultras, el vandalismo, etc.

No debe confundirse la violencia según el tipo de deporte que sea: debe diferenciarse entre deporte de combate y lucha, deportes de contacto y deportes sin contacto, donde el terreno compartido o separado determina una mayor o menor proximidad (boxeo, waterpolo, tenis, fútbol, balonmano, voleibol).

En partidos de baloncesto en España se producen muy pocos actos violentos en encuentros de especial tensión por su importancia deportiva. Esto se debe a que en España el deporte rey por excelencia es el Fútbol y podríamos decir que el baloncesto español pierde importancia en beneficio del fútbol, el baloncesto no tiene tanta importancia social como el fútbol.

En Estado Unidos pasa el caso contrario.

La violencia en el fútbol. Un encuentro de fútbol se reduce a la evolución de dos equipos de once jugadores cada uno que tratan de colocar un balón en la portería del adversario. Sin embargo, para un hincha un partido es exaltación, pasión, amor y odio. El forofo necesita de otros compañeros con los que se identifique y que “sienta los colores” igual que él.

Sentido de pertenencia al clan es, precisamente, el que suele disuadir al hincha de vivir su pasión futbolística en soledad. Cuando comienza el partido incluso el hincha más políticamente correcto se unirá con la masa y perderá la compostura si así exige lo que ocurre en el campo. Integrado ya en el alma colectiva del graderío, insultará o clamará al cielo de tal forma que sus vecinos o compañeros de trabajo no le reconocerán. Y es que la agresividad del forofo futbolístico alcanza cotas difíciles de alcanzar en otros deporte mayoritario algo que no deja de ser un buen ejercicio de higiene mental.

Al finalizar el partido el hincha abandonará los graderíos en estado de gracia tras el encuentro, liberado de tensiones y de angustias.

Las consecuencias más directas de la violencia en el fútbol es la vergüenza que provoca para un equipo y para una hinchada las acciones que sus compañeros realizan. Para poner un claro ejemplo sobre violencia en el deporte, sólo hace falta recordar una noticia producida en Diciembre de 1998, el asesinato de Aitor Zabaleta, un aficionado de la Real Sociedad a manos de un hincha del Atlético de Madrid.

Violencia racista

La violencia racista viene motivada por diversos factores: la raza, la clase social, la religión, la formación intelectual, etc.

Tradicionalmente, el racismo se ha identificado con la época nazi en Europa y con los episodios violentos de los años sesenta y los estados del sur de Estados Unidos.

En el primer caso, la doctrina nazi se fundamentaba en la supremacía de la raza aria y, por consiguiente, en la inferioridad del resto de las razas. La violencia racista nazi no sólo se centró en los judíos, sino que fueron perseguidos y masacrados todos aquellos cuyos rastros étnicos no coincidían con los arios. En los campos de concentración fueron a parar tanto gitanos, negros, discapacitados, como todos aquellos que, como ya se ha indicado, no entraban en los cánones del régimen.

En el segundo de los casos, la violencia racista de los blancos norteamericanos, o mejor dicho anglosajones, nació en el mismo momento que el propio Estado americano. Basta mencionar que hasta bien entrado el siglo XIX la esclavitud de los negros, especialmente en los Estados del sur, estaba plenamente legalizada. Posiblemente la causa del racismo no solo es el color de la piel, sino también la situación económica y social de la persona afectada por el racismo, por lo que no solo podemos hablar de racismo sino de clasicismo, en la mayoría de los casos. Por ejemplo, un multimillonario inmigrante sudamericano no será igual tratado que un sudamericano de clase baja que venga en busca de trabajo.

Violencia en los medios de comunicación

Los medios de comunicación nos han acercado la violencia y han convertido la información y la violencia en dos palabras que suelen ir muchas veces cogidas de la mano La finalidad básica que subyace en la emisión de la mayoría de los medios de masas es la económica, aunque en ocasiones se encuentre encubierta, o se altere con otra serie de incentivos como los políticos, culturales, informativos, etc.Los medios ofrecerán lo que el público les demande, así intentarán abastecer la totalidad de las "necesidades" del mercado para llegar a un posible equilibrio. Pero, ¿es el gusto del público el que determina el material de los medios, o es el material de los medios quien acaba determinando el gusto del público? - En mi opinión la sociedad nos determina a ser de una cierta forma. La tendencia de los medios a ofrecer en gran escala programaciones violentas en sus emisiones, podría partir de la década de los 60, época que coincide con un descenso en picado de asistencia al cine en Norteamérica, de 2,37 veces a la semana en 1.950 a 0,53 veces en 1.960.La industria del cine tuvo que hacer frente a sus inmediatos competidores televisivos, pero a su vez éstos aportaron una demanda insaciable de películas que devorará un público de gustos diferentes, que ya no quiere aquellas películas que hacían resurgir los valores tradicionales mantenidos por la clase media, quiere películas que prometan "el golpe de un baño de sangre o una motivación sexual directa”. La violencia forma parte de la vida real y, como tal, algunos autores justifican su emisión por los medios, pero la proporción de ésta es mucho mayor en la ficción. La violencia en la vida real es excepcional, pero normal y cotidiana en los medios de comunicación niños de 9 a 13 años, en base a una serie denominada "los amos del espacio", demostró que la mayoría de los niños se identificaba con los personajes que ostentaban poder y fomentaban relaciones interpersonales, justificando en todo caso los actos violentos que cometieran. La exposición a los estímulos agresivos incrementa la susceptibilidad de una persona para la excitación fisiológica y emocional, lo que a su vez hará aumentar su conducta agresiva. Un estímulo agresivo no provocará siempre una reacción agresiva, ni es probable tampoco que provoque un mismo grado de agresividad en todo el público, dependerá de la frustración del individuo, de la justificación de la actitud violenta la violencia en la televisión demuestra que ésta aparece en un 15% en los informativos y un 85% restante en escenas de ficción que corresponden a películas y series. Esta violencia se disgrega en dos tipos: en los informativos suele ser por conflictos políticos y escenas de guerra, y en las series de ficción y los reality shows, en el crimen y la violencia privada: asesinatos, violaciones, venganzas, suicidios, desapariciones…Las conclusiones de los análisis demuestran que la dosis de violencia es mayor en los canales privados que en los públicos, y la media se sitúa en cinco escenas por hora, aunque siempre teniendo en cuenta el país en el que se emiten, por ejemplo en EE.UU y Japón donde la proporción suele ser el doble del resto.Estas escenas producen efectos sobre la audiencia, y suelen ser: el espectador se habitúa a ellas, sobreestima la posibilidad de ser víctima y acepta los comportamientos agresivos como una forma apropiada para la resolución de conflictos, tanto en la ficción como en la realidad. El séptimo arte es otro de los grandes manipuladores de la población mundial ya que la información entra de forma doble, es decir es audiovisual. Esto ocurre sobretodo en productos de la industria de Hollywood, con filmes en el que como argumento entre otros el que el “malo de la película” es un enemigo político de los EE.UU como son los hispanos, rusos, afros, árabes, chinos, japoneses… donde aparte de emplear la violencia, crean ideologías xenófobas que al mezclarse con dicha violencia produce cambios en los espectadores que provocan trastornos que incluso acaban de forma fatídica como en matanzas en instituciones de enseñanza.

Violencia a la mujer

La tortura que se infringe a la mujer tiene sus raíces en una cultura global que niega a la mujer los mismos derechos que al hombre y que legitima la apropiación violenta del cuerpo de la mujer para satisfacer deseos individuales o para alcanzar fines políticos. Las organizaciones de mujeres y otros activistas de derechos humanos de todo el mundo han luchado con valentía en los últimos decenios para prevenir y combatir los abusos y lograr mas igualdad para la mujer. En muchos piases han conseguido enormes avances y, en el ámbito internacional, han modificado de forma irreversible los términos en que se plantea el debate sobre los derechos humanos. Sin embargo, pese a todo lo que las mujeres del mundo han logrado para hacer valer sus derechos, la mujer sigue ganando menos que el hombre, tiene menos propiedades que el hombre y su acceso a la educación, al empleo y a la asistencia médica es también menor. La discriminación sigue prevaleciendo y negando a la mujer la plena igualdad política y económica con el hombre.

La violencia contra la mujer se alimenta de esta discriminación y sirve, a su vez, para reforzarla. Cuando se maltrata a una mujer detenida, cuando las fuerzas armadas violan a las mujeres como si fueran botines de guerra, cuando una mujer sufre el terror de la violencia doméstica, lo que se manifiesta e impone es una relación de poder desigual entre hombres y mujeres. Por otro lado, la violencia contra la mujer es agravada por la discriminación por razones de raza, etnia, orientación sexual, posición social, clase y edad. Esta discriminación múltiple limita aun más las opciones de la mujer, aumenta su vulnerabilidad ante la violencia y dificulta todavía más las posibilidades de obtener una reparación.