Violencia intrafamiliar hacia la mujer en Chile

Moral. Maltratos. Familia. Problema social. Sexo débil. Consecuencias negativas. Discriminación sexual. Daños físicos y psicológicos

  • Enviado por: Nataly Ulloa Torres
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 14 páginas
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VIOLENCIA INTRAFAMILIAR HACIA EL SEXO DÉBIL

RESUMEN

La violencia a la mujer, es un tema latente en la actualidad, a existido desde siempre pero hoy en día, se ha dado más a la luz, debido a la evolución social, pero este no es tan solo un problema de la victima y victimario, sino que es un problema social, a continuación se dará a conocer aspectos de la violencia intrafamiliar a la mujer, datos entregados por SRENAM y veremos además en que situación se encuentra victoria en relación al presente tema.

PALABRAS CLAVES: Vinolencia Intrafamiliar, Mujer, Familia.

Introducción

Hoy en día, uno de los temas que se encuentra latente en nuestra sociedad, es la violencia hacia la mujer, lo que permite que podamos identificar distintos tipos de violencia que es categorizado como un problema social.

La violencia en si ha existido desde siempre, pero cada vez se hace más patente, debido a que la sociedad es cambiante y evolutiva, en los tiempos actuales, la mujer agraden a sus cónyuges, como una forma de protección muchas veces, pero este tema no se hace tan evidente como la violencia hacia el sexo femenino.

La violencia intrafamiliar es un problema social que afecta a importantes sectores de la población. Se entiende por violencia intrafamiliar “cualquier forma de conducta abusiva entre los integrantes de una familia, conducta en la cual existe una direccionalidad reiterada desde los mas fuertes hacia los mas débiles. El vinculo abusiva comporta un desequilibrio de poder. Este desequilibrio esta construido culturalmente y es internalizado por los protagonistas concretos a partir de una construcción de significados. La violencia intrafamiliar tiene diferentes formas de expresión y características propias en cada una de sus manifestaciones. Si binen es difícil encontrar abstractas plenamente satisfactorias, alguna de ellas aclaran que la relación abusiva debe ser crónica, permanente o periódica”(coris; 1994).

Podemos decir además que la violencia familiar ocurrida en la familia posee una explicación, dentro de su complejidad por lo cual Urie Bronfenbrenner (1997), llamo Método ecológico del desarrollo humano, en virtud en que toda conducta humana, posee un serie de determinaciones que incorpora a tres niveles ecológicos:

  • Macrosocial: este se encuentra formado por sistema de representaciones sociales, valores, ideologías, conjuntamente con las condiciones históricas, socioeconómicas y políticas.

  • Rxosistema: este incluye las instituciones intermedias, públicas y privadas, el nivel comunitario.

  • Microsistema es donde la socialización primaria como es la familia, escuela.

Cuando nos enfocamos a la violencia hacia la mujer, nos referimos a diversos tipos de violencia como es física, sexual y psicológica, la violación por el esposo, la mutilación genital y otras prácticas tradicionales que atenten contra la mujer, la explotación sexual, el tráfico de mujeres y la prostitución forzada, entre otras, por lo que modelos apreciar el tema abarca una amplia gama de temáticas, lo que se abarcara principalmente es la sociedad chilena propiamente tal y como esta enfrenta o puede enfrentar estas conductas desviadas dentro de la institución familiar.

Violencia en las Mujeres Chilenas

La violencia en general se produce con mayor frecuencia en el seno de la familia definida como una institución básico de la sociedades una afirmación incuestionable desde el punto de vista social.

La familia forma parte del complejo tejido social. Pero en si misma es un complejo sistema de relaciones, de satisfacción de necesidades materiales, sociales y psicosociales; que cumple, además, psicológica y socialmente mas allá de las y los miembros concretos de ella, reforzando así el sistema social dominante. La violencia contra las mujeres, en esta situación se torna cotidiana. Al interior de las familias y de las parejas se vuelven dramática realidad del quien quiere aporrea. En esa compleja fusión de amor y violencia, escondida en cada acto que gobierna muchas relaciones conyugales, se produce el hecho que muchos hombres maltraten a mujeres en ciclos cada vez más dañinos para ellas, su autoestima, su integridad física y psicológica, en definitiva para su posibilidad de ser.

Debido a esta rutina, existen muchas mujeres que se someten a esta modalidad de vida, sin dar a la luz su estado de violentada, y muchas veces se entiende por violencia hacia la mujer los grandes golpes, pero no es tan solo eso, amenazas, insultos, descalificaciones, abusos sexuales, entre otros, es todo lo que daña la integridad de la mujer, o de la persona que esta siendo afectada.

El problema de la violencia doméstica genera un sinnúmero de preguntas que apuntan a las causales de esta situación; pero sobre todo aparece como gran interrogante el por qué no existe una reacción drástica desde las mismas mujeres golpeadas, por qué toleran ser una y otra vez victimas de violencia física y/o psicológicas, haciendo de éste un problema crónico tanto a nivel individual como social.

Naturalmente, en esta situación, podemos encontrar una multiplicidad de factores que intervienen, tanto de orden intrapsíquico como otros de tipo macro social, como es el ámbito económico. Interesa detenerse aquí en dos dimensiones: características psico-sociales de los sectores populares y del género femenino.

Al intentar una respuesta respecto a la tolerancia de la mujer frente a la violencia doméstica, podemos encontrar elementos que al mismo tiempo son característicos de los sectores populares en general. Uno de ellos es la llamada “desesperanza aprendida” (Soledad Larrain 1994), que se refiere a percibir el curso de las cosas como inmodificables, o al menos no modificable por el sujeto. Esta realidad es tan poderosa, que es extendida por los individuos-inconscientemente a todas las dimensiones de la vida. Así por ejemplo, en el caso de la violencia doméstica, la mujer podría modificar o incidir al menos en algunos aspectos de esta situación, sin embargo es común encontrarse con opiniones que revelan gran pasividad y resignación en ella, tales como: “…siempre los maridos le han pegado a sus señoras, no creo que esto cambie ni menos que voy a ser yo la que lo haga…”

Es decir, hay un aprendizaje histórico respecto al cambio, el poder de las decisiones no está en la propia persona, sino que se encuentra externamente, son siempre otros los que lo detectan. Así, en el caso de las mujeres golpeadas, aunque su padecimiento es grande, casi no toman iniciativas o medidas relativamente permanentes que por lo menos atenúen la situación; no hay un convencimiento ni siquiera respecto de lo poco que pueden lograr a través de lo propios actos.

Por otro lado, hay variables que tienen que ver con el género femenino que pueden ser relevantes para aproximarse al problema planteado. Las situaciones de violencia en la pareja son congruentes con la relación de dominación que la caracteriza en la cultura patriarcal. Se establece una suerte de relación de propiedad en la que, tácitamente, hay un acuerdo en el cual el propietario tiene toda clase de derechos sobre su propiedad. Esta situación es aceptada por la mujer básicamente porque tiene que ver con la definición de su identidad que deviene de su rol socialmente establecido como de servicio en función de los otros: madre, esposa, dueña de casa, lavandera, cocinera, planchadora, aseadota, etc. Esta situación favorece que la autoestima en la mayor parte de las mujeres, dependa extraordinariamente de los demás; es decir, si una mujer “es” para el otro, también vale en función de otros, de lo que los demás evalúen su cumple o no sus funciones. Así, cuando una mujer es golpeada, es común que opere un sentimiento de culpa, si me pegan, es por algo… algo hice mal… tal vez me lo merezco… Estos sentimientos de culpa se pueden llegar a tener en la medida que la propia identidad es definida en función de los otros; de tanto ser para los demás, la mujer termina borrándose a sí misma y por tanto la mayor parte de sus gratificaciones deviene del bienestar de los otros como es la familia, que al mismo tiempo es esfuerzo de ella misma.

Por tanto, podemos decir que la violencia doméstica tiene características radicalmente distintas a otras situaciones de agresión, no sólo por el espacio en que se da o por los actores que están involucrados, sino también por las concomitantes psicológicas que están en juego, las cuales determinan una significación y percepción de la situación que la hacen más difusa y compleja.

En realidad, el panorama de la violencia doméstica y en general el de la opresión y dominación de la mujer, no parece ser humanamente tolerable, razón por la cual no podemos pensar simplemente en un asunto de víctimas y victimarios. La mujer a través de la historia, ha buscado natural e inconscientemente, mecanismos compensatorios que no sean transgresores de su rol socialmente definido.

Según un estudio de prevalecía de la violencia intrafamiliar realizado el 2001, por el SERNAM en la Región Metropolitana y en la de la Araucanía, las cifras muestran lo siguiente:

Detrás de estos porcentajes, se encuentra un 16.3 % en región metropolitana que han sufrido violencia psicológica y un 18.9% en la región de la Araucanía, las mujeres que han recibido este tipo de agresión dicen, que la han insultado o hecho sentir mal, las menosprecian o humillan, las asustan o intimidan, y además las amenazan con herirlas.

pero esta no es el único tipo de agresión, al igual se hace evidente la violencia física y sexual, en la región metropolitana se concentra un 34.0% y en la región de la Araucanía un 28.1%, por lo que las mujeres que han pasado por ciertas circunstancias, declaran que las han abofeteado, tirado cosas, empujado, arrinconado, tirado el pelo, las han golpeado con los puños, las han pateado, arrestado dando una golpiza, han intentado estrangularlas, han intentado quemarlas u las han quemado, las han amenazado de utilizar armas, las forjan físicamente a tener relaciones sexuales, a la ves las humillan y degradan.

Estas son algunas de las actitudes que adquiere el agresor contra su victima, el agresor suele realizar estos actos, para implantar una jerarquía de poder o dominación, para que la mujer se presente ante el como una subordinada. Toda mujer, puede ser vista de estas situaciones por ser categorisada como el sexo débil, por lo que es vulnerable, al momento que posee una vida conyugal, a ser agredida de una u otra forma por parte de su cónyuge.

Consecuencias de la violencia

La violencia, expresada en cualquiera de sus formas, consecuencias no para el bienestar de la mujer, sino también para el de sus familias y comunidades, es decir, abarca consecuencias tanto en el plano de la salud física, psicológica y sexual como costos sociales y económicos.

En el plano de salud física, se encuentran consecuencias tales como:

  • Enfermedades ginecológicas: dolor crónico pelviano, flujo vaginal persistente, sangrado genital de origen disfuncional.

  • Abuso y dependencia de alcohol y sustancias.

  • Enfermedades de transmisión sexual (ETS) y SIDA.

  • Daños corporales (lesiones con arma blanca) y daños más permanentes como quemaduras, mordidas o hematomas.

  • Quejas somáticas poco definidas (cefalea crónica, dolor abdominal, pélvico y muscular, fatiga crónica).

  • Cambios repentinos de peso.

  • Durante el embarazo: aumento del tabaquismo, aborto, control prenatal tardío, retardo de crecimiento, hemorragias del feto, muerte fetal y muerte materna.

En relación con el ámbito psicológico, la violencia tiene consecuencias como:

  • Problemas de salud mental: trastornos del ánimo, depresiones severas, trastornos obsesivos-compulsivos, trastornos por conversión, trastornos de pánico, trastornos en la conducta alimentaría, trastornos en el sueño, episodios psicóticos, entre otros. Síndrome de estrés post-traumático (STPT).

  • Miedo y ansiedad.

  • Sentimientos de vergüenza.

  • Conducta extremadamente dependiente.

  • Enuresis y encopresis.

  • Suicidio.

En el plano sexual:- Embarazos no deseados.

  • Disfunciones sexuales.

  • Obligación ejercida por parte del varón de la práctica de aborto.

  • Prohibición del uso de anticonceptivos.

  • Daños físicos y psicológicos en específico en el plano sexual.

  • Abuso, acoso y violaciones.

  • Fobias sexuales y de la sexualidad en general.

Sensibilización de la Comunidad Médica frente al problema violencia hacia la mujer, la violencia contra la mujer debe ser un tema prioritario para los trabajadores de la salud porque...

  • Produce un considerable sufrimiento y consecuencias negativas para la salud, en una proporción significativa de la población femenina (más de un 20% en la mayoría de los países).

  • Tiene un impacto negativo directo sobre temas importantes de salud como la maternidad sin riesgo, la planificación familiar y las enfermedades de transmisión sexual e infección por VIH/SIDA y Para muchas mujeres que han sido maltratadas, los trabajadores de la salud son el principal o único punto de contacto con los servicios públicos que pueden ofrecer apoyo e información. (SERNAM 2001)

Manifestación de violencia interfamiliar hacia la mujer en Victoria

En los Carabineros de Victoria, encontramos 200 denuncias de maltrato a mujeres, desde cuando estaba a cargo del Juzgado de Letras y 28 casos del Tribunal de Familia que comenzó en Julio de este año. Pero el problema es aun mas grave, pues las personas afectadas van a pedir ayuda, que en realidad se puede convertir en todo lo contrario. Puede que den una orden para que el agresor salga de la casa pero suele ocurrir que vuelven y sus esposas no dan constancia a carabineros o bien ellas van en busca de sus esposos debido a que los hijos no aceptan la ausencia del padre o por un factor económico, ya que el es el que suministra o abastece el hogar de alimentos. Por esto la ayuda que les pueda brindar carabineros es inestable, esta tarea de exterminio de la violencia debe ser conjunta ya que sino no es efectiva. También en este aspecto la sociedad no coopera mucho en este ámbito pues prefieren no tomar partido de ninguno de los involucrados y se convierte en un secreto a voces, todo el mundo sabe que esta latente pero nadie da aviso o ayuda a que salga a la luz.

¿Qué podemos hacer….?

Primero que nada tenemos que tener claro que este no es un problema intimo del al paraje en donde no nos podemos incorporar. La violencia contra la mujer es un asunto frente al cual la sociedad debe hacerse participe, por lo que es visto como un deber ético de actuar.

Lo primero que debemos hacer al conocer a una mujer que sufra agresión es:

  • Escuchar con atención, identificar la ayuda que solicita, para así reforzar su dicción, haciéndole recordar que es dueña de derechos.

  • Ayuda a identificar sus recursos, como por ejemplo; familia, vecinos, redes de protección.

  • ofrecerle acompañamiento para hacer la denuncia y buscar ayuda.

Pero si la situación es; que usted conoce al agresor, trate de conversarle:

  • Que el hombre que ama no arremete a su mujer

  • Su mujer tiene los mismos derechos que el: a expresarse, a equivocarse, a ser autónoma, a ser diferente, entre otras cosa.

  • Si usa la violencia en su relación de pareja, esta actuando equivocadamente y debe buscar ayuda.

Anexo

Si tu querido lector, quieres conocer y ejecutar tus derechos ciudadanos, puedes llamar de cualquier teléfono de red fija al 800-200-089, el servicio nacional de la mujer ha implementado este medio para consultas.

El horario de atención en 08:30 a 14:00 y 15:00 a 17:30 horas

¡¡PORQUE INFORMADAS DECIDIMOS MEJOR!!

Bibliografía

Folletos de SERNAM

www.sernam.cl

Violencia Puerta Adentro (la mujer golpeada), Autor; soledad Larrain Heiremans, editorial universitaria1994

www.violenciaintrafamiliar.cl