Una casa vacía; Carlos Cerdá

Literatura universal siglo XX. Narrativa chilena. Realismo fantástico. Novela. Argumento. Figuras literarias. Tema

  • Enviado por: Gabyta
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 6 páginas
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Carlos Cerda nació en Chile en 1942. Hizo estudios de Filosofía, periodismo y un doctorado en Literatura en la Universidad de Humboldt. A raíz del golpe de Estado en 1973, se exilió primero en Colombia y después en la República Democrática Alemana, experiencia recreada por algunos personajes de sus novelas.
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Carlos Cerda no sólo fue un gran escritor sino que también tuvo una destacada participación tanto en la política como en la cultura:

...Carlos fue un motor cultural importante. Fue dirigente y regidor por Santiago. Estuvo muy vinculado al grupo ICTUS. Hizo grandes cosas en dramaturgia como la obra "Lo que está en el aire", que fue emblemática durante el periodo del régimen militar. Participó con éxito en televisión haciendo los libretos de "Los patiperros".

Como literato fue un tipo bastante generoso que trabajó arduamente por el rescate de la figura de Pepe Donoso, cuando él estaba aún con vida y después de su muerte también".

... Fue importantísimo como tallerista. El demostró a sus alumnos su bondad, becando a los que lo necesitaban. De sus talleres salieron nombres como el de Nona Fernández o el de Alejandra Costamagna. Sus cuentos tienen una velocidad y una claridad narrativa que pocos autores han alcanzado en este país, salvo Skármeta"

... Volodia Teitelboim estuvo cerca de Carlos Cerda desde sus inicios: "Su temprana vocación literaria fue muy fuerte porque se trata de un caso de intelectual nato, apasionado de los libros y con muchas ganas de ser escritor desde adolescente. En su obra prima la contemplación del ser humano que pasó a ser en él una suerte de segunda naturaleza. De allí deriva el ahondamiento psicológico que es una característica de su pluma. Extrajo los temas de su experiencia vital, de su aventura en la vida. Fue una existencia que conoció exilios, extrañamientos y que se enriqueció con el contacto con otras culturas. En el ámbito político hizo un largo camino en la misma senda. Pero es una ley de la vida y también un tema literario.

Lo importante es que este hombre hizo de la narrativa la expresión de su pensamiento y su sentimiento. En su obra se respira compasión por el ser humano y eso es una riqueza inestimable"

Tras diez años en la RDA, regresó a Chile en 1985, sumándose a la compañía de teatro ICTUS.
... En los 90, no pasaron desapercibidas sus novelas "Morir en Berlín" y “Una Casa vacía" (que llevó al teatro junto a Raúl Osorio), a las que se sumó más tarde "Sombras que caminan", constituyéndose en una trilogía traducida a varios idiomas.
... Considerado una de la voces autorizadas de la literatura nacional, Carlos Cerda fue distinguido, entre otros, con el Premio del Consejo Nacional del Libro y galardonado por el Círculo de Críticos de Arte.
... Gran amigo y estudioso de José Donoso, continuó con de serie de talleres en la Biblioteca Nacional que llevaron su nombre.

El escritor chileno Carlos Cerda, que iba a presentar el día sábado 27 de octubre del 2001su última obra falleció el 19 de octubre del 2001,debido a un cáncer.

Por este motivo, los organizadores de la Feria decidieron rendirle un homenaje en el que participó su viuda, la pintora Mariana Herrera. Además, durante la ceremonia de inauguración se guardó un minuto de silencio en su memoria.

Una Casa Vacía

El libro de “Una casa vacía” de Carlos Cerda es un intenso y estremecedor relato que nos habla de dolor, la culpa, el sufrimiento, la infancia y el ser capaz de superar las heridas del pasado.

Está separado en tres grandes capítulos, la restauración, la grieta y el derrumbe, que representas las diferentes etapas por las cuales se ven enfrentados los personajes y también la casa.

En la restauración se presenta una nueva oportunidad y al parecer funciona. En la grieta la aparente estabilidad comienza a tambalear y salen a la luz antiguas heridas. Y en el derrumbe vemos como esta falsa estabilidad no se puede seguir manteniendo y es necesario buscar una nueva solución enfrentándose a los miedos o simplemente escapar.

Como una solución a la crisis matrimonial de Cecilia y Manuel, el padre de ella decide regalarle una casa, estos la aceptan como un medio para la solución de sus problemas y una nueva oportunidad para salvar su relación, desconociendo su oscuro y aterrador pasado.

Restaurar aquel inmueble se presentaba como un gran desafío para la pareja ya que este se encontraba en pésimas condiciones. Era evidente que se trataba de una magnifica construcción poseedora de una sobria elegancia.Las manchas en las paredes y en el techo, las quemaduras en el suelo y la excesiva maleza en el jardín se presentaba para ellos como pequeños obstáculos fáciles de remediar con dinero, pinturas y un buen maestro.

Después de una simple etapa de reconstrucción la pareja se siente plenamente feliz con esta casa que reflejaba la realización de sus sueños y anhelos, lo cual ameritaba una celebración con sus amistades mas cercanas. Invitado infaltable era Andrés, excopropietario de la casa, quien regresaba temporalmente después de años de exilio en Alemania; además de Julia una amiga que trabajaba en la vicaría; Sonia y su esposo Julián y el matrimonio compuesto por Marcela y Cristian. También estaba invitado el padre de Cecilia, Don Jobino , el cual no asistió.

En la noche inaugural orgullosamente Cecilia y Manuel muestran a sus invitados los frutos del trabajo de restauración realizados en la casa. El recorrido del inmueble, un par de relatos anecdóticos y una serie de pistas, como los ocho peldaños que llevan al sótano y un árbol que se golpea contra la ventana del dormitorio principal. Ayudan a Julia a relacionar esto con las declaraciones de las mujeres a la cuales entrevistaba en su trabajo y con esto desentierra el oscuro pasado que envolvía a aquel lugar. Mientras los demás invitados conversaban en el jardín y Manuel preparaba el fuego para el asado, Julia confirmaba sus sospechas recordando los testimonios de Chelita, una de las mujeres torturadas durante el régimen militar.

Andrés se encontraba en una incomoda situación, recién llegado de Europa estaba sentado en una fiesta junto a su ex -esposa Marcela y a Sonia un amor de juventud, con quien había tenido un fogoso reencuentro dias atrás. Enfrentarse al retorno representaba para Andrés un duro desafío, el reencuentro con su padre moribundo, el encontrar un Chile diferente del cual se había alejado, el haber perdido la infancia de su hijo Matías era frustrante para él.

Habiendo notado la larga ausencia de Julia, deciden comprobar que a esta no le haya ocurrido nada malo. Al encontrarla, Julia manifiesta su preocupación por el lúgrube pasado de la casa. Muchas pistas confirman las horribles sospechas que la relacionaban con el centro de torturas para mujeres utilizados para un periodo de la dictadura.

Poco a poco el misterio comienza a esclarecerse y atando cabos los invitados se convencen más y mas de la hipótesis de Julia. Para confirmarla deciden llamar a Sergio, el hermano de Andrés, que había arrendado la casa a los habitantes que la habían dejado en aquel precario estado.

El relato de Sergio logra captar la atención de todos los presentes ya que rectifica las ideas de Julia. Mediante engaños la casa había sido arrendada a una supuesta pareja, que resulto ser parte de un organismo de inteligencia que utilizaba el inmueble para torturar a mujeres.

El desentierro del misterio de la casa y la vuelta de Andrés a Chile, son el detonante para que los personajes principales y secundarios del libro comienzan a explorar sus miedos y temores. Cecilia se da cuenta que toda su vida ha estado marcada por la gran influencia correctiva de su padre. Ya que desde pequeña fue víctima de las correcciones de su progenitor en todo aspecto, desde lo escolar hasta lo amoroso. Esta nunca fue capaz de liberarse de aquello hasta el final del libro donde Cecilia comienza a vivir su vida tomando sus propias decisiones, cortando el cordón umbilical de manera definitiva. Sin tomar en cuenta las incesantes correcciones de su padre hacia ella.

Para Andrés, llegar a Chile representa un gran shock. El Chile que tenia frente a sus ojos no era en lo mínimo parecido al cual había abandonado ni al cual había pensado volver. En este nuevo Chile poco y nada le pertenecía. Su hijo era ya casi un hombre desconocido para él. Su casa de la infancia había sido herida de tal forma que no quedaba nada suyo en ella.

Solo aquel árbol, que lo había visto crecer y que había sido testigo de tantas atrocidades y abusos, conservaba la esencia de antaño.

Andrés no fue capaz de asumir que el Chile que tenia en su cabeza, no era el mismo, ya no quedaba ninguna cosa que lo ligara, sus raíces habían sido cortadas y no existía razón para quedarse.

Lo que al principio parecía ser un anticipo del regreso definitivo, se convirtió para Andrés en un adiós.

Julia era esclava de su trabajo y su vida giraba en torno a él. La llegada de Andrés y ese beso de despedida afuera de su casa, la hicieron salirse de su diaria rutina. Pero el revelar el oscuro pasado de la casa de Cecilia y Manuel, superó la emoción de un nuevo romance que la sumergió en la angustia, dejándola casi al borde de la locura. El haber oído tantas veces los testimonio de mujeres torturadas y el enfrentarse a un lugar con características similares o casi idénticas al centro de tortura que había escuchado tantas veces nombrar, la sobrepasan, llegando incluso a ver alucinaciones y a sufrir el dolor de sus entrevistadas.

Julia sirve de medio físico por el cual la casa cuenta su dolorosa verdad.

Manuel fue una simple victima de la avasalladora personalidad de su suegro. Olvidó sus sueños y por seguir las exigencias del marido de su mujer, termino frustrado y solo.

La casa es una metáfora de la relación entre Cecilia y Manuel. Ésta en sus inicios era la casa ideal y funcionaba a la perfección. Pero fue herida gravemente por un tercero. Una nueva oportunidad le fue dada. Y con la restauración fueron tapadas las huellas físicas y superficiales de una dura etapa. Por un tiempo todo pareció estar bien. El problema era que la herida era mas profunda y no era algo que podía ser cubierto con dinero y pintura.

Ya nada quedaba de aquella casa que al comienzo parecía ideal, ahora estaba marcada por una herida incurable y ya no había vuelta atrás.

Cecilia es la única que al final logra enfrentarse a sus miedos, olvidando el pasado y comenzando de nuevo.

“Una casa vacía” habla del desarraigo, del ser capaz de cortar el cordón umbilical que nos une a la familia, al país natal, al pasado. Y también de ser capaz de explorar nuestros miedos y confesar nuestras culpas, asumirlas como nuestras, poder superarlas y seguir adelante.