Turner

Historia del Arte. Pintura británica del Romanticismo. Acuarela romántica. Acuarelas de la Tate. Grabados. Ambientación

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INTRODUCCIÓN

Las innovaciones de este pintor británico, ligado al romanticismo, tienen un carácter genial y revolucionario por la reivindicación de este genero y su proyección mas allá de Impresionismo. Es heredero de toda la tradición paisajista occidental (fondos venecianos, paisaje clásico francés, Rembrandt...), lo que marca los comienzos de su producción.

Las pinturas de Turner recogen muchas veces argumentos históricos o bíblicos que ofrecen visiones espectaculares.

Pero hay varios elementos en sus obras que inducen a pensar que sus preocupaciones van mucho mas allá del contenido temático: se aprecia una transmutación destructiva de las cosas que lleva a la pintura al borde de su disolución, pues Turner desintegra las formas en una especie de polvo matérico luminoso y etéreo.

Un nuevo modo de sentir y razonar estaba cambiando el rumbo en la época de Turner. Eran los inicios de la modernidad que vivimos hoy.

Las personas comenzaban a aprender como vivir con libertad, olvidando los modelos racionales y únicos de conducta. Cada uno debía juzgar el mundo que le rodeaba con su criterio individual, y en el caso de los pintores, los escritores, los músicos... reflejar sus propias ideas y sentimientos en sus producciones artísticas. La posibilidad de elegir una trayectoria vital en libertad es la gran aportación del momento.

Se puede afirmar que todo el trabajo de Turner estuvo dirigido a trasladar el espíritu de su época al campo de las artes plásticas. Esta nueva forma de sentir se llama Romanticismo.

El hombre romántico mira la naturaleza con una libertad hasta entonces desconocida y se siente pequeño. La inmensidad del mar, el cielo o las montañas le hacen ser profundamente consciente de su diminuto tamaño.

Este hecho provoca muchas sensaciones: nostalgia, miedo, vacío, fuerza, pasiones... todas ellas salen directamente de la voluntad de sentir en libertad y hacen posible lo sublime: “todo objeto o sentimiento elevado a su máxima expresión y potencia es sublime.”

Muchos románticos pensaban que las manifestaciones artísticas eran la mejor forma de expresar lo sublime, porque solo el hombre es capaz de sublimar las cosas y el arte es lo más puro que puede producir el ser humano.

El arte llega a ser para Turner una forma de reencuentro del hombre con la naturaleza. Pintando, plasmando sus sentimientos sobre un paisaje, lo hacia mas autentico, mas suyo, lo sublimaba. Los paisajes románticos son representaciones de la naturaleza sublimada. La presencia del mar, como metáfora de la inmensidad de la naturaleza, es recurrente en la obra de Turner.

Las imágenes de la naturaleza de Turner casi nunca son placidas y tranquilas. Y cuando lo son, se pueden interpretar como testimonio de un desastre inmediatamente anterior o como la tensión de algo que puede pasar. Hasta unas olas rompiendo en la orilla o unas nubes de lluvia sobre la playa son para él voz de alarma: el poder destructor de la naturaleza frente al hombre.

Para Turner, la naturaleza sublimada solo podía ser representada desde una nueva forma de pintar y en concreto desde un nuevo y revolucionario tratamiento de la luz y el color. Por ello, tuvo la habilidad de unir dos tradiciones pictóricas del Renacimiento que para algunos son casi opuestas: “la escuela de la luz y de la sombra” con “la escuela del color”.

Así con la fusión de los más brillantes colores y las técnicas del sfumato y del claroscuro (trabajo con la luz y la sombra) Turner consigue expresar con toda fidelidad ese nuevo sentir romántico que nos imanta en sus obras.

Desarrolla esta técnica fundamentalmente con la acuarela, que llego con él a la cota mas alta de su perfección.

ROMANTICISMO INGLÉS

En Gran Bretaña el origen del Romanticismo es un tanto difuso, el estilo nacional es un problema para los autores, que no encuentran precedentes propios sino que han de remitirse a corrientes estilísticas continentales. El hecho de que autores como Gainsborough y Lawrence combinen temas eternos del arte inglés, el retrato y el paisaje, permite al fin la introducción de lo británico. Es, pues, a través de estos géneros como se introduce el Romanticismo; aunque mantienen dependencias de otros países, como en este caso el Romanticismo alemán, estrechamente ligado al inglés. El Romanticismo en Gran Bretaña se hizo acompañar de una revolución filosófica y literaria. El alemán Kan, Marx más tarde o el movimiento neo-medievalista literario, abanderado por el poeta Wordsworth, son los pilares culturales de la expresión artística. En todos ellos, el valor del individuo es el que prima. Esto conduce indirectamente a revalorizar todo el arte de loa estilos anteriores, puesto que ya no se depende de las normas establecidas para el período vigente -como ocurría en el Neoclasicismo- sino que lo importante es el efecto que una obra de arte ejerce sobre la sensibilidad del sujeto, que varía de uno a otro.

El valor del pensamiento subjetivista responde también a la crisis de valores religiosos

-cristianismo- y racional -Ilustración -; ahora el individuo busca los valores en su propio interior.

En el arte, el peso de este posicionamiento es tremendo, puesto que cualquier objeto o tema es digno de reflexión artística, siempre que el sujeto o el pintor sientan aludida su sensibilidad. El mejor ejemplo esta en los primeros cuadros románticos, realizados a finales del siglo XVIII: frente al paisaje de corriente cientifista que pretende documentar la Naturaleza a manera de catálogo, el nuevo paisaje trasluce los sentimientos del espectador o de su autor. El paisaje ahora puede ser dramático, sereno, noble o sublime. Los elementos que protagonizan el paisaje ya no son mitologías, narraciones,bíblicas o gestas heroicas, sino el propio paisaje: la luz y el color conforman la atmósfera, cuya presencia inunda los lienzos. La vaporosidad y la libertad de ejecución se ve reforzada gracias a la técnica de la acuarela, como fue el caso de Turner. El tratamiento del paisaje es muy literario y sometido a la visión personal, por lo que es frecuente que un autor realice series del mismo paisaje visto desde diversos enfoques, en diversas estaciones, etc. Esto lo consigue con maestría Constable: pone más Naturaleza que referencias reales.

Una rama muy particular del Romanticismo inglés la constituyen los llamados Visionarios; éstos, que ni siquiera pueden denominarse como escuela, fueron tres: el poeta William Blake, el suizo Füssli y el escultor Flaxman. Sus obras suelen ser grabados que ilustran sus propias obras. Predomina en ellos el dibujo, muy lineal y con anatomías, ropajes y peinados en el estilo de las esculturas griegas. Pero sus escenas son místicas, en busca de una nueva religión cristiana que responda al vacío creado en el hombre de la industrialización. Sus figuras son pesadillas, sueños, traducciones monstruosas de las fobias del hombre moderno que no tienen concordancia hasta la llegada del surrealismo. También la pintura de los visionarios conduce en su desarrollo hacia el Simbolismo, paralelo a las tendencias realistas de fines del XIX. La culminación del Romanticismo tuvo lugar en una asociación tardía, de 1.848, entre varios pintores con inquietudes religiosas, ya en el período victoriano: la Hermandad de los Prerrafaelitas, con William Dyce, Maddox Brown, Rossetti, Millais, Hunt... Se valen de su lenguaje para realizar obras cargadas de símbolos morales y religiosos, que ningún profano podía llegar a entender. Su sentimentalismo exaltado les llevó a caer en el morbo y el puritanismo. Estuvieron muy influidos en su estilo por los pintores nazarenos del Romanticismo alemán; sus fuentes de inspiración fueron la Biblia, Shakespeare y el Medievo. Realizan lienzos religiosos vistos en primer plano, protagonizado a la figura. Continuaron pintando hasta la muerte de la reina Victoria de Kent, pero la sociedad a la que pretendían iluminar, les rechazó.

BIOGRAFÍA

Joseph Mallord William Turner nació el 23 de abril de 1.775 en Londres. Su padre era barbero y fabricante de pelucas mientras que su madre se dedicaba a las labores del hogar. Mary, la madre, sufría frecuentes crisis nerviosas y se dice que el pintor heredó su carácter melancólico. A los once años William se trasladó a vivir a casa de su tío en Middlessex, abandonando el barrio donde había transcurrido su infancia. Empezó en estos momentos a acudir a la escuela y a colorear grabados. En 1.788 regresa a Londres y empieza a trabajar para un arquitecto especialista en acuarelas; su preocupación por el modelo real y la observación serán las líneas maestras de esta fase de aprendizaje, además de aprender las reglas de perspectiva. En est etapa realiza varios viajes por tierras inglesas, obteniendo interesantes estudios que posteriormente le servirán para sus obras definitivas ya que Turner solía tomar las notas para sus cuadros mucho antes de realizarlos, incorporando a la obra definitiva la impresión que ha reconstruido la memoria. En 1.790 ingresa en la prestigiosa Royal Academy School. Al año siguiente obtiene el premio de dibujo “Greater Silver Pallet” de la Royal Society of Arts de Londres gracias a un paisaje lo que le llevó a decantarse definitivamente por esta temática. Dos años después conocería al doctor Thomas Monro, médico psiquiatra y gran amante del arte quien le ocupará en la copia de los dibujos que tenía en su colección. En la ejecución de este trabajo conoció a Thomas Girtin. Girtin dibujaba los contornos y Turner los coloreaba con acuarelas.

Turner

J.M.W.Turner/T. Girtin

Barco en la orilla 1.795-96

A los 20 años Turner empieza a trabajar al óleo mientras recibía las primeras críticas por sus acuarelas. En estos momentos también llegan los primeros encargos; debe pintar vistas de campiña inglesa viéndose obligado a realizar continuos viajes para tomar bocetos y dibujos. Estos encargos de los nobles y aristócratas londinenses le van a permitir amasar una pequeña fortuna. Sus fuentes de inspiración estarán en la pintura de Rembrandt -de quien captará los contrastes luz y sombra- , Poussin ,Claudio de Lorena y Dughet, pintores de los que obtendrá la sobriedad clásica que podemos contemplar en sus trabajos definitivos. En 1.798 Turner visita el norte de Gales para conocer mejor donde se inspiraba el pintor Richard Wilson. Por estos años finales del siglo XVIII, los cuadros de William Turner son bastante oscuros, interesándose por el dramatismo y lo importante de los temas.

Los importantes encargos que recibe motivarán el traslado a un nuevo estudio. A partir de 1.800 conoce a Sarah Danby, joven viuda que será durante años la compañera del pintor, naciendo de esta unión dos hijas: Evelina y Giorgiana. En 1.799 es designado miembro asociado de la Royal Academy. En 1.802 Turner viaja a Suiza pasando el otoño en París. En la capital francesa conocerá personalmente a Jacques.Louis David y visitará el Louvre donde tuvo la oportunidad de copiar a Tiziano, Rafael, Rubens y Rembrandt. El color como medio de expresión será su objetivo más inmediato en numerosos bocetos que utilizará en obras posteriores. Este mismo año de 1.802 es elegido miembro de pleno derecho de la Royal Academy, en cuanto tuvo la edad requerida para serlo, aunque ya llevaba vinculado a la institución bastante tiempo. Desde entonces expone regularmente en esta situación. Cinco años después del viaje a Francia publicará el primer volumen de “Liber Studiorum” colección de grabados realizados a sugerencia de un amigo como imitación del “Liber Veritatis” que había elaborado Claudio de Lorena en el siglo XVII. Era ésta una manera de homenajear al maestro del Barroco francés al tiempo que difundía su propia producción y su fama. En 1.804 abre su propia galería en Queen Anne Street donde expondrá durante la década siguiente algunas de sus obras más experimentales. En estos momentos los críticos empiezan a achacarle cierta indefinición en los contornos, la utilización poco apropiada del color y la infidelidad a la naturaleza. Incluso su cuadro “Salto del Rin en Schaffhausen” fue acusado de parecer “haber sido producido por arena y yeso”. En 1.806 exhibe dos pinturas al óleo en la primera exposición de la British Institution, entidad rival de la Royal Academy.

Desde 1.807 Turner se interesa especialmente por el color y por el empleo de fondos blancos para los cielos y el agua, otorgando así mayor luminosidad a lo tonos claros. Algunas obras de las realizadas en estos momentos están tomadas directamente al óleo del natural, algo bastante extraño en Turner que prefería el lápiz o la acuarela para los apuntes, observándose aquí una clara influencia de John Constable. Turner realizará una serie de vistas de casas de campo propiedad de nobles londinenses con las que afirmaba su estatus social y conseguía una rápida fama al ponerlas de moda entre las clases aristocráticas. Esta fama vendrá acompañada de su contratación como profesor de perspectiva por parte de la Royal Academy entre los años 1.811 y 1.828. precisamente el interés por la perspectiva será una de las características que definen sus trabajos. En 1.811 le encargan su primer gran proyecto gráfico: “Picturesque Views on the Southern coast of England” una serie de ocho vistas de la costa sur del país. El propio Turner supervisó muy de cerca el proceso de grabado para lograr la mejor traducción de las acuarelas en color al blanco y negro.

En 1.879 realiza su primer viaje a Italia ya que se le encargarán algunas acuarelas para ilustrar un libro. Pasó por Turín, Milán, Roma y Nápoles, dedicándose a copiar obras de algunos maestros clásicos, especialmente Tintoretto. En Roma fue nombrado miembro de la Academia de San Lucas. Gracias a los pintores extranjeros residentes en la Ciudad Eterna, Turner se puso en contacto con los maestros del Quattrocento italiano: Mantegna, Masaccio, Botticelli, Piero...

En los años siguientes expondrá muy poco en la Royal Academy pero sus trabajos se podían admirar en los locales dispuestos al efecto por sus protectores y en la galería abierta por el propio Turner junto a su casa. Cada uno de los trabajos expuestos iba acompañado de un poema, bien suyos o de sus poetas favoritos, uniendo de esta manera poesía y pintura. En estas fechas su relación con Sarah Danby se enfrió considerablemente, estrechando su contacto con la sobrina de ésta, Hannah, relación que durará hasta la muerte del artista. Turner se convierte en la década de 1.820 en el pintor preferido del gran público, de la aristocracia e incluso de la realeza. Sus paisajes son admirados por todos. El maestro se interesa en estos momentos especialmente por los efectos atmosféricos, la luz y el color, llegando a decir algún crítico de él que “hay un pintor que tiene la manía de pintar atmósferas”.

En 1.824-26 empieza a trabajar en los doce grabados a la “manera negra” que se conocen como el “Little Liber”. Sigue ocupado con proyectos gráficos, entre ellos las 25 acuarelas de marinas tituladas “The Ports of England” serie que no se publicará hasta 1.756 después de su muerte, con el nombre “The Harbours of England”.

En 1.826 comienza a ilustrar libros de escritores coetáneos, entre ellos Walter Scott, Samuel Rogers, Lord Byron y Thomas Campell.

La estancia en Italia se va a repetir en 1.828, pasando esta vez por París, Avignon, Florencia y Roma. Pintó asiduamente e incluso organizó una pequeña exposición en la Ciudad Papal cosechando un gran éxito de público, aunque no de la crítica. En febrero de 1.829 Turner está de nuevo en Londres para realizar el Ulises, obra en la que emplea colores claros y luminosos gracias al estudio de las obras italianas del Renacimiento: Leonardo, Rafael, Miguel Angel, Correggio, ...

Durante los años 1.827-38 se publican 96 planchas según la serie de acuarelas topográficas sobre el paisaje británico: “The Picturesque Views in England and Wales” muchas de cuyas acuarelas serán adquiridas por el marchante de Turner, Thomas Griffith.

En 1.829 fallecía el padre del artista. A lo largo de 1.831 Turner va a viajar por Escocia para contactar con su bien amigo Walter Scott a quien el pintor iba a ilustrar un libro de poesia. Al año siguiente se trasladará a París donde conocerá a Delacroix. Durante el verano de 1.833 regresará a Venecia, una de las ciudades que le cautivará, realizando desde este momento un elevado número de escenas protagonizadas por la Ciudad de los Canales. En 1.840 visitará por cuarta y última vez Venecia, sintiéndose atraído por atmósferas.

Al regresar a Londres, Turner se pone en contacto con uno de sus más férreos defensores, John Ruskin, joven teórico de la Historia de Arte que incluirá a Turner en su obra “Modern Painters”. Durante 1.844 Turner presentaba en la Royal Academy su obra más famosa: “Lluvia, vapor y velocidad”, trabajo con el que recogía todas sus investigaciones respecto a la atmósfera, la luz y el color. A partir de 1.845 abandona su contacto con la naturaleza por lo que será duramente criticado, siendo sus cuadros cada vez más caóticos llegando incluso a clavar un clavo en el marco para que se supiese cuál era la parte de arriba al enviarlos a sus exposiciones. Este mismo año es nombrado presidente en funciones de la Royal Academy y realiza su último viaje al extranjero a la costa francesa. En 1.848 por primera vez desde 1.824 deja de exponer en la Royal Academy debido a su delicada salud. Compró una casa en Chelsea en la que vivió una larga temporada con Sophia Boot, haciéndose pasar por almirante retirado.

En 1.850 expuso por última vez en la Royal Academy. Enfermó en octubre de 1.851 falleciendo el 19 de diciembre de ese año en su casa de Chelsea a la edad de 76 años donde es sepultado en la cripta de la catedral de San Pablo.

En su testamento, legaba a la nación inglesa sus cuadros finalizados, con la condición de que se construyese un museo Turner para albergar esta colección, en el plazo de diez años tras su fallecimiento. De lo contrario, los cuadros deberían ser vendidos en su totalidad.

No se construyó el museo ni se vendieron los cuadros tras más de un siglo de indecisiones, el legado Turner -constituido por lo que había en su estudio tras su muerte: 320 óleos y más de 19.000 acuarelas y esbozos- se ha recopilado en un edificio anexo a la Tate Gallery, la llamada Clore Gallery, que fue inaugurado por la reina Isabel II en 1.987.

Turner

Joseph M.W.Turner

Londres 1775 - Chelsea 1851

COMENTARIO PERSONAL

Durante el tiempo que estuve en la exposición “Turner y el mar” de la Fundación Juan March, pude observar la evolución de este gran artista inglés, pionero en su época por la forma de plasmar sus bocetos y su manera de expresarse.

Al principio de la exposición, se pueden observar los primeros pasos en el mundo de la pintura de Turner, la forma de tan rígida de pintar, muy académica, muy detallista. Para más tarde, evolucionar hasta una forma tan suelta de pintar que en lugar de pintar parece que desde sus pinceles, sale aire y nubes.

Durante su estancia en la Royal Academy School realiza lienzos en los que se aprecia su rigidez académica, y no son muy buenos, por esta razón. Pero también realiza grabados en los que se pueden ver todos los detalles del modelo de la realidad, estos últimos, son, a mi parecer, de una destreza envidiable por la semejanza con la realidad y la cantidad de detalles, tales, que tienes la sensación de estar viendo una fotografía o incluso estar allí.

Según vas avanzando por la sala de la Fundación, vas apreciando la evolución y madurez del pintor ingles: se puede ver como tomaba sus apuntes, como se organizaba para elaborar los bocetos, etc.

Por toda la sala, se pueden ver todos los bocetos a acuarela en los que, aunque aun no se puede utilizar este termino plástico, podrían pasar como pinturas abstractas, por la complejidad de las mismas, en cuanto a alejamiento de la realidad se refiere.

También puede verse los que podríamos llamar “experimentos” con otros tipos de papel y con otros materiales: así por ejemplo, se pueden ver los bocetos que hay sobre un papel con tonos azulados que utilizaban los mercaderes para traer mercancías de fuera como el azúcar. Turner utiliza este tipo de papel para pintar a sus amigos pescadores, con los que estaba la mayoría del tiempo, tanto, que incluso salía con ellos a afaenar. Estos papeles, le ahorraban el trabajo de dar un fondo a sus bocetos por lo además de pintar con lápiz, utilizaba también, tiza blanca consiguiendo unos resultados espectaculares.

Según iba finalizando su vida, iba siendo cada vez mas incomprendido ya que se iba alejando de los gustos de los demás, aunque lo único que le ocurría es que era un adelantado de su época y un genio en su campo: la acuarela.

Para finalizar, he sacado la conclusión, que a este pintor le ocurre como a casi todos los genios: son unos incomprendidos en su época y sin embargo, según va pasando el tiempo les vamos considerando lo que son: unos genios.

Turner y el mar, acuarelas de la Tate

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