Tipos y efectos de la erosión

Ecología. Erosión eólica. Desertificación en España. Impacto medioambiental. Medidas preventivas. Política medioambiental española

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ÍNDICE

1. Definición 3

2. Tipos de erosión 4

Tipos de erosión eólica 5

3. Mecanismos de erosión eólica 6

4. Efectos 7

5. Factores 10

6. Riesgos, impactos y costes 12

7. Erosión en España 13

8. Prevención y soluciones 21

9. Datos de la situación actual 27

10. Papel de las organizaciones gubernamentales 30

11. Artículos publicados sobre el tema 32

12. Bibliografía 42

1. DEFINICION

Definición: Degradación del ecosistema, transformándolo en un desierto, provocado por la actividad de agentes naturales.

Hemos de indicar la diferencia con el término desertificación. La desertización se emplea para definir el proceso natural de formación de desiertos mientras que la desertificación se aplica a los procesos de suelos provocados directa o indirectamente por la acción humana. Hay autores que usan estos dos términos como sinónimos.

El término desertización fue acuñado en 1949 por un silvicultor francés que trabajaba en África occidental para describir la destrucción gradual de los bosques de las zonas húmedas, adyacentes al desierto del Sahara. Comprobó cómo la flora terminaba desapareciendo y el área se hacía cada vez más desértica.

Sin embargo, hubo que esperar a los inicios de los años 70, cuando más de 200.000 personas murieron de hambre como consecuencia de una gran sequía en la región localizada precisamente al sur del Sahara, para que los organismos oficiales asumieran la necesidad inmediata de hacer frente al fenómeno de manera conjunta. Le tocó pues, a la desertización, el dudoso honor de ser el primer problema ambiental considerado de forma global. A partir de entonces, su riesgo es cada vez más inminente y las soluciones más difíciles.

A raíz de la tragedia, en 1977 se organizó en Nairobi (Kenia) la Primera Conferencia Internacional de las Naciones Unidas para el Combate a la Desertización donde se fijaron las líneas del Plan de Acción de Combate a la Desertización (PACD), que tenía como objetivo desarrollar acciones en un ámbito mundial. Pocas se concretaron y fue necesario esperar a que en 1994, tras la celebración un año antes de la Conferencia de la Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente, la Asamblea General, después de 18 meses de trabajo, aprobara los términos de la Convención de la ONU sobre el combate a la Desertización. Entró en vigor el 26 de diciembre de 1996 y la ratificaron 50 países, España entre ellos; hoy son ya 100 los países que lo han aceptado.

2. TIPOS DE EROSION

Fundamentalmente, se reconocen dos tipos de erosión: la erosión natural y la erosión antrópica o causada por el hombre. A su vez, la erosión natural se subdivide en erosión pluvial y erosión eólica.

La erosión natural

La erosión pluvial: Una gota de agua es aproximadamente 1000 veces más grande que una partícula de suelo. Por lo tanto, la fuerza del impacto de una sola gota de lluvia es suficiente para dispersar y arrastrar las partículas de suelo que encuentre a su paso. Así se inicia la erosión pluvial.

Al comienzo de una lluvia, millones de gotitas golpearán el suelo y arrastrarán sus partículas. Si la lluvia continúa, el agua se juntará sobre la superficie y aumentará la velocidad con la que escurre; se formará una red de pequeños canales que ,al unirse, irán formando otros más grandes, que luego se transformarán en surcos, zanjas y, finalmente, en zanjones muy grandes llamados "cárcavas".

La erosión eólica: El viento, al soplar con fuerza, levanta las partículas de suelo y las moviliza en distintas direcciones. En ocasiones, a través de un proceso lento, pero persistente, puede llegar a producir concavidades o depresiones que alcanzan varios metros de diámetro, o a formar dunas de polvo o arena sobre los terrenos productivos.

La erosión antrópica o causada por el hombre

Las prácticas agropecuarias inadecuadas fomentan la erosión. Entre las más frecuentes, tenemos:

1.-La realización de cultivos en cerros o terrenos inclinados, haciendo la labranza en el mismo sentido de la pendiente.

2.-La sobrecarga de un potrero con animales, lo que se traduce en la pérdida de su capacidad para regenerar hierba o pasto.

3.-La eliminación de vegetación en suelos de aptitud forestal, ya sea por medios mecánicos químicos o usando el fuego.

4.-La ocurrencia reiterada de incendios forestales en un mismo lugar.

Todas estas prácticas crean las condiciones para que el agua y el viento arrastren las capas fértiles del suelo e incluso provoquen daños a mayor profundidad, por escurrimiento o infiltración acelerada

TIPOS DE EROSION EÓLICA

Las dos formas principales de erosión eólica:

1.-deflación.

2.-abrasión.

1.- DEFLACIÓN (derivado del latín "soplar"). Tiene lugar cuando las partículas sueltas que se hallan sobre la superficie del suelo son barridas, arrastradas o levantadas por el aire. Este proceso actúa donde la superficie del terreno está completamente seca y recubierta de pequeños granos de arena sueltos procedentes de la meteorización de la roca o previamente depositadas por el agua en movimiento, el hielo o las olas. Por lo tanto, los cursos de los ríos secos, las playas y las áreas recientemente cubiertas por depósitos glaciares son muy susceptibles a la deflación; este proceso eólico de deflación es selectivo.

Las partículas más finas, las que constituyen el barro, la arcilla y los limos, son levantadas muy fácilmente y transportadas en suspensión. Los granos de arena se mueven únicamente si el viento es fuerte y tienden a desplazarse a poca altura del suelo.

La grava y los cantos de 5 a 8 mm de diámetro suelen rodar por el suelo llano cuando el viento es muy intenso, pero no recorren grandes distancias ya que es muy fácil que queden retenidos en agujeros.

2.- ABRASION EÓLICA o CORROSION. Se produce cuando el viento arrastra arena y polvo contra las rocas y el suelo. Se requiere del transporte de elementos cortantes por el viento.


3. MECANISMOS DE EROSION EÓLICA

El arrastre de las partículas sólidas por el viento depende estrechamente de la estructura del viento en la proximidad del suelo. El microrrelieve produce movimientos en remolino en todas las direcciones que poseen velocidades variables.

1.-Arrastre de las partículas en reposo. El aire ejerce sobre una partícula en reposo tres tipos de presiones:

Una presión positiva sobre la parte situada frente a la dirección del viento y debida a la presión dinámica del fluido.

Una presión negativa sobre la parte opuesta a la dirección del viento y debida a las fuerzas de viscosidad.

(La suma de estas dos presiones constituye el arrastre total dirigido paralelamente a la dirección media del viento).

Una presión negativa que actúa sobre la parte superior de la partícula y es debida a que la diferencia del viento entre la base y la parte superior de la partícula va acompañada de una disminución de la presión estática. Su resultante es una fuerza dirigida hacia arriba.

La erosión eólica empieza cuando esta fuerza es igual o superior al peso de las partículas del suelo.

La fuerza y el arrastre totales son función de la velocidad del viento y se comprende que exista, para un suelo determinado, una velocidad umbral del viento que inicie la erosión. Esta velocidad es función de la dimensión de las partículas, de su densidad y de su cohesión.

2.-El movimiento de reptación. Las partículas demasiado pesadas para ser elevadas pueden, sin embargo, ser puestas en movimiento por el impacto de las partículas que saltan, entonces son empujadas hacia la superficie del suelo.

3.-El movimiento en suspensión. Cuando una partícula en agitación choca contra el suelo, puede hacer rebotar las partículas pulverulentas que emergiendo en la zona turbulenta, pueden elevarse a grandes alturas por corrientes ascendentes y quedar en suspensión. Es así como se forman las nubes de polvo que alcanzan frecuentemente alturas del orden de 3.000 a 4.000 metros.

4. EFECTOS DE LA EROSIÓN EÓLICA

La erosión es un proceso natural, producto de la acción de los agentes atmosféricos, durante el cual, una parte del suelo es disgregada y degradada, proceso conocido como meteorización y transportada a otras zonas. Es decir, se produce un desgaste físico y químico de rocas y suelo debido a los mismos agentes que producen el transporte del material, como son básicamente el agua y el viento.

Pueden existir:

1.-Erosión eólica: el aire, desplazado a gran velocidad, es capaz de desprender partículas de suelo o rocas, desplazándolas a largas distancias.

2.-Erosión pluvial: producida por las aguas caídas durante la lluvia, produciendo el arrastre de suelo, materia orgánica y humus al impactar las gotas y al escurrir el agua.

3.-Erosión fluvial: está producida por el agua de los ríos sobre las orillas

EROSIÓN EÓLICA

Los daños producidos por la erosión eólica se pueden englobar en los siguientes efectos: Superficiales, Edáficos y Secundarios.

I.- Superficiales: La acción de los vientos determina una erosión que conllevan acciones superficiales para los cultivos, causando una serie de daños.

-Arranque de tierra dejando al descubierto el sistema radicular o semillas sin germinar.

-Recubrimiento de pastos y sembrados.

-Aterramiento de superficies agrícolas e industriales.

-Inutilización de cercas.

-Transporte de semillas e insectos perjudiciales, etc.

Estos efectos pueden contrarrestarse o remediarse en la mayoría de los casos.

II.- Edáficos: Se corresponden con las acciones que alteran, destruyen o transforman las texturas de los suelos. El viento arranca y transporta limo, arcilla y materia orgánica fundamentalmente, dejando in situ las fracciones gruesas. De esta forma el suelo queda más arenoso y, por tanto, más susceptible de erosión. Estos efectos suelen ser irreversibles o de difícil y costosa solución.

III.- Secundarios: Como efectos secundarios podemos enumerar los siguientes:

-Posible transporte de materiales salinos, principalmente yeso y sales de sodio hacia zonas de cultivo, cuya consecuencia es contribuir a salinizar los suelos en que se asientan.

-Pérdida de fósforo, pudiendo ocasionar alteraciones serias en los suelos.

-Desecación del suelo.

'Tipos y efectos de la erosión'

En conjunto, los efectos causados por la erosión eólica conducen a una degradación paulatina de los recursos edáficos y una alteración lenta pero continuada del medioambiente.

La erosión eólica determina una nueva distribución de las partículas superficiales, originando una esqueletización de los suelos, a la vez que una homogeneización en el tamaño de las partículas transportadas. Estos efectos se han definido como eolización y conllevan no sólo la destrucción del suelo, sino también la formación de nuevos depósitos superficiales que se incorporan a otros suelos.

La acción del viento sobre la superficie terrestre difiere sensiblemente de la realizada por el agua. Mientras que ésta actúa sobre zonas concretas, el viento incide sobre toda la superficie y sólo en algunas ocasiones lo hace sobre áreas limitadas.

Los fenómenos de erosión hídrica pueden ser espectaculares y perfectamente visibles, por el contrario, la erosión eólica no es llamativa, pero puede conducir a consecuencias mucho más graves y a procesos irreversibles en muchos casos.

Es una creencia muy común achacar la progresiva desertización de muchas zonas del mundo a la disminución de las lluvias, especialmente en las regiones áridas y semiáridas. La desertización se debe casi exclusivamente a la erosión eólica, la hídrica produce la ruina, el empobrecimiento y la inutilización de muchas regiones, pero no su transformación en desiertos.

5. FACTORES

Aunque no se le atribuye generalmente un carácter de gravedad mas que en las regiones áridas y semiáridas, la erosión eólica puede manifestarse en cualquier lugar siempre que se den ciertas condiciones favorables como: el suelo mullido, seco y desmenuzado; superficie del suelo llana y suficientemente extensa en la dirección del viento; vegetación ausente o escasa y viento es lo suficientemente fuerte como para provocar un movimiento de las partículas del suelo.

Los principales factores actuantes en la erosión eólica son:

1.-clima. La velocidad del viento representa el factor creador de la erosión eólica. Se ha estimado que el factor critico de la velocidad para el arrastre de partículas cuyo diámetro equivalente esta comprendido entre 0,1-0,5 mm se cifra en 15km/hora a 15 cm del suelo.

El viento transporta las partículas de los suelos de tres maneras:

-por arrastre: las partículas más gruesas (500-2000 micrones)

-por saltación: las partículas medianas (100-500 micrones)

-en suspensión: las partículas pequeñas o livianas (<100 micrones)

Existen ciertos factores que condicionan, por su parte, la importancia del fenómeno: precipitación, temperatura y humedad atmosférica.

A mayores precipitaciones y contenidos de humedad, el suelo es más resistente a las voladuras, mientras que las elevadas temperaturas, la baja humedad del aire y los vientos fuertes influyen en la evapotranspiración, determinando la pérdida del agua edáfica.

2.-características del suelo. La erosionabilidad del suelo por causa de los vientos esta relacionada con la textura y estabilidad estructural.

Los suelos de textura gruesas son mas susceptibles a erosionarse y menos propenso a formar estructuras estables.

3.-rugosidad de la superficie. Al mentar la rugosidad de la superficie se reduce la velocidad del viento y, por lo tanto, disminuye la posibilidad de traslación de las partículas del suelo.

4.-exposición a la acción eólica. Las exposiciones prominentes del relieve, en general coincidente con formaciones medanosas, se encuentran considerablemente mas expuestas a la acción del viento, respecto a los ambientes intermedanosos planos o plano cóncavos, naturalmente protegidos.

5.-vegetación. Es uno de los factores más importantes de protección contra la acción del viento. La vegetación actúa como una capa protectora o amortiguadora entre la atmósfera y el suelo. Los componentes aéreos, como hojas y tallos, absorben parte de la energía de las gotas de lluvia, del agua en movimiento y del viento, d modo que su efecto es menor que si actuaran directamente sobre el suelo, mientras que los componentes subterráneos, como los sistemas radiculares, contribuyen a la resistencia mecánica del suelo. También reduce la velocidad, frena o tapa a las partículas en movimiento.

En términos generales, las causas que generan procesos de erosión eólica vienen concatenadas y se van sucediendo de forma paulatina, de uno se genera otra que ésta no queda estática, sino que constituye la razón material de nuevos eventos. En ocasiones se inician estos procesos en épocas preestablecidas, como suele ocurrir al final de la primavera e inicios del otoño que es cuando los campos quedan desprotegidos por los cultivos, la incidencia del viento sobre el suelo es más directa y su erosividad se incrementa.

6. RIESGOS, COSTES E IMPACTOS DE LA DESERTIFICACIÓN

Muchas veces se generan remolinos en las zonas áridas, que pueden contribuir de una forma decisiva en la salud de las personas que habitan en los alrededores, provocando síntomas catarrales y enfermedades gastrointestinales (debidas al transporte de partículas orgánicas), por lo que la salud humana es otra de las secuelas de la formación de desiertos.

La producción de alimentos es uno de los efectos más sensibles de la extensión de desiertos. La mala alimentación y la hambruna son uno de los problemas centrales de los países en vías de desarrollo. La guerra y las revoluciones sociales han estado históricamente, atadas a este tipo d problemas.

La desertificación conlleva enormes costes de tipo social:

-La formación de grandes manchas urbanas y suburbanas de desplazados del campo y campamentos de refugiados en las fronteras de muchos países.

-La pérdida de condiciones de vida, la mala alimentación y sus efectos en la salud.

7. DESERTIZACION EN ESPAÑA

Si en nuestro país podemos hablar de “desiertos” y, con más propiedad, de procesos agudos de desertización, ello se debe esencialmente a las distintas formas de erosión que sufren los suelos de las distintas regiones.

La superficie española sólo tiene un 25 por 100 del total cubierta por árboles; y una buena parte de estas zonas está formada por bosques muy adehesados, con pocos árboles, lo que supone una muy inadecuada protección del suelo. La erosión lo tiene, pues, bastante fácil, especialmente si consideramos la orografía nada simple de nuestro país y la climatología extremada tanto a lo largo del día como del año.

El arrastre del suelo no sólo se lleva al mar la mayor parte del recurso agrícola más preciado, la tierra cultivable, sino que también va rellenando los pantanos, especialmente los de mayor superficie. Es difícil estimar la disminución de la capacidad de las grandes presas, pero es indudable que al menos en 800 pantanos españoles, con una capacidad total superior a los 45.000 hectómetros cúbicos, se está produciendo este rellenado de su fondo. En algunos, el problema se ha hecho muy grave; tal es el caso de los embalses de Almansa, Tibi, Níjar y otros de la vertiente mediterránea.

En España el 30% de la superficie total del país sufre fenómenos de erosión del máximo nivel, y que otro 45% sufre una erosión entre moderada y fuerte, con grave riesgo de agravación inmediata. Sólo una cuarta parte del territorio nacional está libre de erosión o la sufre en grado escaso.

Las provincias de Almería, Murcia, Granada y Alicante sufren en buena parte de su territorio (en Murcia rebasa el 75%) procesos muy graves de erosión. En esas regiones se ha medido, en terrenos con cultivos de vid y almendros, una pérdida de suelo de algo más de 500 toneladas por hectárea con lluvias intensas del orden de 60 litros por metro cuadrado y hora.

La erosión eólica es, desde luego, muy importante en las regiones áridas y semiáridas. Pero también existe una fuerte erosión por el viento en otras regiones, sobre todo cuando el suelo tiene características de sequedad, desagregación y fácil transporte, con superficie lisa y poca o ninguna vegetación, de gran extensión, y en una región con clima inestable y considerable recorrido del viento.

En España, la erosión eólica alcanza caracteres casi dramáticos en el sureste, y resulta asimismo muy importante en la región del Estrecho, en el resto del litoral mediterráneo, en los estepares de ambas mesetas y, curiosamente, en buena parte de Galicia. Por supuesto, la mayor parte de las Canarias sufre asimismo una importante erosión eólica, característica de las regiones semiáridas o áridas del continente Áfricano vecino.

Los efectos más evidentes del viento son los daños a los cultivos, el desplazamiento de polvo y arena que reseca las plantaciones aún no crecidas, y el transporte de objetos y plantas que aumentan su capacidad destructora. Con ser en ocasiones espectaculares, no constituyen, sin embargo, el mayor peligro de cara a la desertización. El efecto más grave del viento es, sin duda, el cambio que ocasiona en la textura del suelo. Las partículas más finas y fértiles del suelo reseco (materia orgánica, limos, arcillas) son arrancadas, arrastradas y llevadas lejos, por lo que al final no quedan más que las partículas más gruesas y las rocas desnudas.

LA AMENAZA DEL DESIERTO

El último informe del Programa de Acción Nacional contra la Desertización, del Ministerio de Medio Ambiente, es dramático. Un 6% del suelo peninsular se ha degradado de forma irreversible, al tiempo que un tercio de la superficie total de España sufre una tasa muy elevada de terreno desértico. Si continúa el actual ritmo de sobreexplotación de los recursos naturales en 34 provincias ­15,9 millones de hectáreas­, no será necesario irse de crucero por África para gozar de la infinita soledad del desierto. 

MÁXIMA ALERTA


España es el país europeo más afectado por este proceso de erosión y, precisamente, Andalucía es la comunidad que padece un mayor riesgo, seguidas de Murcia y Las Palmas de Gran Canaria. La gravedad de la situación es tal que cuatro provincias andaluzas aparecen enmarcadas en situación de máxima alerta, al estar por encima del 70% de su suelo convertido en un erial baldío. Almería (95,8%) tiene el dudoso honor de encabezar el pelotón del desierto, seguida de Jaén (88,1%), Granada (87,5%) y Málaga (74,8%). 

Pero, ¿qué ha provocado que zonas pobladas de exuberantes bosques hasta épocas relativamente recientes hayan cambiado su faz a tierra, polvo y grietas? La descompensación entre los recursos naturales y su capacidad de regeneración es fruto de las ansias de explotación agrícola de carácter industrial implantadas en las últimas décadas, aderezada con unas gotas de inclemencias meteorológicas, propias del Sur. 

SUPERFICIE AFECTADA EN ESPAÑA POR EROSIÓN EÓLICA

Nota: Los porcentajes se refieren a la superficie total del país (1 959 248 km2).

ESPAÑA PRESENTA METAS CONTRA DESERTIZACION EN CONFERENCIA ONU


España, el país más árido de Europa, pretende lograr un manejo sostenible de sus recursos en las zonas amenazadas por la desertización, según un informe presentado en la cuarta Conferencia de Naciones Unidas para la lucha contra la desertización, que se celebra en Bönn.


La meta fundamental es lograr el manejo sostenible de los recursos como el suelo y el agua en las zonas más áridas del país, explicó Leopoldo Rojo, representante del Ministerio de Medio Ambiente y miembro de la delegación española.
La zona de aplicación es muy extensa, ya que el 66 por ciento del territorio nacional está potencialmente amenazado por la desertización.


Un seis por ciento del país, fundamentalmente en el sudeste, se considera zona de pérdida irreversible, mientras que alrededor de un 18 por ciento está en una situación muy grave.


El informe nacional da cuenta de los pasos emprendidos para combatir el fenómeno, provocado tanto por la presión histórica en la utilización del suelo como por los cambios climáticos, explicó José Luís Rubio, presidente de la Sociedad Europea para la Conservación del Suelo.


La lucha contra la degradación de las tierras cumple un objetivo más amplio en tanto que el suelo actúa como regulador del dióxido de carbono, uno de los gases que provocan el llamado efecto invernadero.


Al luchar contra la desertización, se mejoran las condiciones generales en zonas como la cuenca del Mediterráneo, una de las áreas de máximo riesgo ante el calentamiento de la Tierra, que conlleva mayor peligro de incendios forestales, de deforestación y de salinización, dijo Rubio.


El estudio presentado ante la conferencia se centra en la determinación de las prioridades, en la coordinación de políticas entre las distintas administraciones y organismos y en las acciones directas.


Los representantes españoles resaltaron el interés por respetar el método de "abajo a arriba", que promulga la convención de la ONU. Por ello se intenta discutir las medidas con organizaciones no gubernamentales y con representantes de la sociedad civil, como agricultores, ayuntamientos y comunidades.


Una muestra es la celebración de mesas sectoriales de concertación de cara a la elaboración del Plan Nacional para la Lucha contra la Desertización, como explicó Federico Palomera, jefe de la delegación española.


La larga historia de España en la lucha contra la degradación de los suelos puede servir como ejemplo a otros países afectados por el problema, pero en dimensiones más dramáticas. En este sentido, Rojo se refirió a las tensiones que provoca la falta de agua y la manera de afrontarlas, mientras que Rubio recordó los sistemas tradicionales de aprovechamiento del suelo, como los bancales y aterrazamientos.


La posición de España en la conferencia de la ONU es singular ya que se trata al mismo tiempo de país afectado y donante, en tanto que debe enfrentar la desertización en su propio territorio pero su situación de desarrollo le permite cooperar con otras estados. España forma parte, junto a Portugal, Italia, Turquía y Grecia, del llamado grupo del Mediterráneo Norte, una de las cuatro zonas determinadas por la convención de la ONU como afectadas por la desertización.


En cuanto a la cooperación a nivel internacional, Palomera se refirió al programa Araucaria de ayuda a países de América Latina, así como a las iniciativas que quieren trasladar los sistemas de gestión a otras zonas de la cuenca mediterránea. 

ESPAÑA, ARIDA

En Europa, la erosión del suelo es cada vez mayor. Cerca de 115 millones de hectáreas están afectadas por la erosión hídrica y 42 millones sufren erosión eólica. Según un informe de la ONU, España es el país más árido de Europa. Junto a ésta, Portugal, Italia, Turquía y Grecia forman el llamado grupo del Mediterráneo Norte y están consideradas como las zonas más afectadas por la desertización, un problema que afecta aproximadamente a 250 millones de personas.


Un seis por ciento del suelo de la Península Ibérica se ha degradado irreversiblemente, y un tercio de la superficie padece una alta tasa de terreno desértico. Los datos del Plan Nacional contra la Desertización alertan de la extrema gravedad del proceso en Alicante y Gran Canaria, que se encuentran en grado de total desertización, según un dictamen técnico del Ministerio de Medio Ambiente. En situación de máxima alerta (por encima del setenta por ciento del suelo convertido en un secarral) están otras diez provincias: Murcia, Tarragona, Almería, Valencia, Castellón, Jaén, Granada, Tenerife y Málaga.

En Europa, la erosión del suelo es cada vez mayor. Cerca de 115 millones de hectáreas están afectadas por la erosión hídrica y 42 millones sufren erosión eólica.

PRESUPUESTOS

La desertización, característica de los países de la cuenca mediterránea, priva al suelo de su potencial productivo debido a diversos factores como las variaciones climáticas, incendios, inundaciones, contaminación y la actividad humana. Este proceso es una de las causas del cambio climático y puede llegar a provocar la pérdida de poder económico por la escasez de materias primas obligando a la población a emigrar a otras zonas más ricas.

Para evitar este problema, el Ministerio de Medio Ambiente ultimó el PAND, fruto del Convenio de Naciones Unidas contra la Desertización, que contempla acciones forestales, ganaderas y agrícolas contra esta degradación. En el año 2003, se invirtieron en este programa más de 18 millones y medio de euros que se repartieron por autonomías y provincias. Andalucía fue la más beneficiada con cerca de 4.360.000 euros, de los cuales, aproximadamente, una cuarta parte irá destinada a Málaga.

Cataluña obtuvo casi tres millones de euros, siendo Gerona la que mayor inversión reciba de las cuatro provincias catalanas, mientras que Castilla y León recibió casi 2.600.000 euros. Las comunidades de Castilla-La Mancha, Aragón, Murcia y Canarias, recibieron una inversión por encima del millón de euros, seguidas, de mayor a menor dotación, de Asturias, Galicia, Comunidad Valenciana, Baleares, La Rioja, Madrid y Extremadura.

MAPA DONDE SE MUESTRAN LOS DISTINTOS NIVELES DE RIESGO DE SUFRIR EROSIÓN EÓLICA EN ANDALUCIA

DATOS POR PROVINCIAS Y COMUNIDADES AUTÓNOMAS

'Tipos y efectos de la erosión'

FOTOS TOMADAS POR SATÉLITE QUE MUESTRAN EL NIVEL DE DESERTIZACIÓN EN ANDALUCÍA

1993 Y 1994 (arriba) 1997 y 1998 (abajo)

EN ALMERIA

8. PREVENCIÓN Y SOLUCIONES FRENTE A LA DESERTIZACIÓN POR EROSIÓN EÓLICA

Acabar con el proceso de degradación de la tierra no es fácil, a juicio de los expertos en desertificación, aunque existen algunas medidas que pueden contribuir a frenarlo.

CONJUNTO DE MEDIDAS DE PREVENCIÓN Y CONTROL DE LOS PROCESOS DEGRADANTES A ESCALA GRANDE.

Medidas de prevención.

-Selección de tecnologías de explotación agrícola apropiadas.

-Diseminación de conocimientos a la población, sobre manejo de ecosistemas frágiles.

-Plan de acción con participación comunitaria

-Establecimiento de áreas pilotos de explotación del ecosistema

-Necesidad de Financiamiento para ejecutar las tareas

 

Medidas de control.

 

-Proteger las tierras degradadas con explotación adecuada a su grado de desertificación.

-Adoptar los sistemas de riego para prevenir las sequías

-Utilización de métodos tradicionales de conservación y manejo del agua.

-Utilizar germoplasmas tolerantes a estrés de sequía y/o salinidad.

-Establecer medidas de prevención de la erosión.

-Aplicación de materia orgánica a los suelos.

-Limitar el fomento de los asentamientos humanos.

 

Otras medidas

 

-Establecer sistemas de monitoreo ambiental por instituciones científicas.

-Diseñar Proyectos para disponer de financiamiento para abordar la recuperación de tierras degradas.

-Facilitar transferencia de tecnologías adecuadas a las zonas afectadas por desarrollar los Programas de Acción (PA) de Lucha contra la desertificación en los diferentes países afectados.

-Desarrollar políticas que permitan el uso sostenible de los recursos agua, suelo, vegetación y fauna.

En lo que respecta a las formas de evitar la erosión debida al viento, las medidas más eficaces son las siguientes:

-Localizar los puntos donde se abreva el ganado en suelos resistentes a la erosión.

-Proteger los campos agrícolas y las zonas más explotadas con cortinas cortavientos.

-Mantener un buen equilibrio entre plantas herbáceas y leñosas.

-Distribuir arbustos y árboles en las tierras de pastoreo para reducir la velocidad del viento.

La forma más eficaz de controlar la erosión eólica, es la introducción de sistemas de ordenación de la tierra que reúnan las siguientes condiciones:

- No lleven a la eliminación de la cubierta vegetal en grandes extensiones.

- Reduzcan la longitud de los espacios libres y de esa manera disminuyan el impulso del viento.

- Aumenten la coherencia del suelo o lo protejan con una coraza de manera que impidan el levantamiento de las partículas por el viento.

- Reduzcan la velocidad del viento cerca del suelo y desvíen su dirección.

- Controlen la fuente del material de que están hechas las dunas.

Papel de la silvicultura en el control de la erosión eólica.

Como en el caso de la erosión debida al agua, la silvicultura puede desempeñar un papel importante en el control de la erosión eólica.

Actualmente son tres las prácticas forestales más aplicadas en las regiones áridas: cortavientos y cortinas protectoras; estabilización de las dunas de arena; árboles de usos múltiples.

Los cortavientos y cortinas protectoras son barreras de árboles y arbustos plantadas en una o más hileras en ángulo recto respecto a la dirección del viento dominante. Su objetivo principal es reducir la velocidad del viento, filtrar las partículas de polvo flotantes y, de esa manera, proteger los cultivos agrícolas y el ganado. Al reducir la velocidad del viento a la altura del suelo - se reduce también el peligro de erosión eólica.

La experiencia ha demostrado que los cortavientos deben ser permeables, con una densidad de copa vertical de aproximadamente el 50 ó el 60 por ciento, pero no superior al 80 por ciento. Cuando la cortina protectora es densa y no permeable, la mayor parte del viento se desvía hacia arriba. La presión en la zona resguardada del viento se reduce, causando turbulencia, lo que disminuye enormemente la velocidad del viento, pero sólo en un tramo muy breve.

'Tipos y efectos de la erosión'

La estabilización de las dunas de arena es otro ejemplo de práctica forestal con aplicaciones directas en el control de la erosión eólica. Cuando no están cubiertas de una vegetación protectora, las dunas de arena se mueven en la dirección del viento dominante. Ello puede suponer un peligro para los cultivos agrícolas, los bosques y tierras boscosas, los canales de riego y carreteras, los oasis e incluso los poblados. Para evitar este avance, es preciso estabilizar las dunas.

Se han desarrollado varias técnicas para la estabilización de las dunas de arena. Un método tradicional consiste en fijar en el suelo «empalizadas» o «microrompevientos» y extender material vegetal (paja u hojarasca con barro o agua) en la superficie para inmovilizar la tierra antes de establecer una cubierta vegetal permanente.

'Tipos y efectos de la erosión'

Los árboles de usos múltiples han desempeñado siempre un papel importante en los sistemas tradicionales de ordenación de la tierra en las zonas áridas. Los árboles dispersos han permitido obtener fruta y fibras, energía y forraje. La introducción de árboles frutales (higueras, pistachos, albaricoqueros, almendros, olivos, algarrobos) así como de árboles y arbustos forrajeros es un aspecto importante de la labor de conservación de suelos y aguas en las tierras en pendiente. La inclusión de estas especies en los programas de conservación contribuye a la producción así como a la protección del medio ambiente. La práctica de la agrosilvicultura en las zonas áridas representa una protección frente a los efectos de las irregulares precipitaciones y reduce la presión sobre los recursos locales durante los períodos de sequía. Además, los árboles con funciones múltiples dispersos en el paisaje árido frenan el viento y quiebran la fuerza de las gotas de agua al caer, disminuyendo así el peligro de la erosión derivada del agua y del viento.

'Tipos y efectos de la erosión'

También existe controversia acerca de algunos de los intentos que se han hecho por combatir la desertización. La habitual mal interpretación del problema, que se visualiza como el avance de un frente de dunas de arena, ha dado luz a proyectos de cinturones verdes, en los que se plantan líneas de árboles para detener el avance del desierto. Por ejemplo, ha habido propuestas de plantar este tipo de cinturones verdes en todo el contorno del desierto del Sáhara. Si bien las dunas móviles causan auténticos problemas en algunas áreas específicas, como ocurre en zonas de Arabia Saudita, no constituyen el problema generalizado que se creía que eran.

En general se ha llegado a esperar demasiado de las soluciones técnicas a los problemas de desertización y, al tomar conciencia de ello, en los últimos años se han puesto a punto enfoques nuevos para luchar contra la degradación de las tierras secas. A menudo, las dificultades a las que se enfrentan las comunidades que viven en áreas secas están relacionas con el crecimiento de la población y con factores sociales, económicos y políticos. Hoy en día se hace hincapié en la participación de las comunidades locales, la reimplantación de estrategias tradicionales en tiempos de estrés medioambiental, como la sequía, y en los problemas que derivan de la marginalización de la población rural por parte de los gobiernos, que acostumbran a tener su sede en las ciudades.

Para una lucha eficaz frente al problema de la desertización se hace imprescindible desarrollar acciones de prevención y de recuperación. Para la prevención se requiere planificar un adecuado manejo del recurso suelo, conservar los bosques, evitar el sobrepastoreo, utilizar métodos adecuados de irrigación, mejorar los pronósticos de sequía a largo plazo y combatir la pobreza rural. Para la recuperación de áreas ya degradadas es necesario reforestar, mejorar el uso del agua y fijar medanos.

Técnicamente, las áreas afectadas por la desertización pueden ser "restauradas" cuando se recupera el ecosistema a través del abandono del mismo, lo que reduce la presión de uso de los recursos y posibilita la recuperación de los componentes originales del ecosistema, logrando una restauración de éste y de su capacidad de sostenimiento, "rehabilitadas" cuando se recupera el ecosistema original a través de un mejor manejo, lo que produce un cambio permanente o "habilitadas" cuando se recupera el ecosistema por medio del agregado de elementos ajenos a él, tales como especies vegetales exóticas, construyendo un ecosistema distinto del original pero que puede ser manejado en forma sustentable. En todo caso resulta imprescindible realizar las siguientes acciones, tanto para la prevención en áreas susceptibles como para la recuperación en áreas degradadas:

-Mejorar las condiciones sociales, culturales y económicas.

-Prevenir el avance de la erosión y el deterioro de la vegetación.

-Planificar el uso del suelo. Realizar actividades agrícolas con técnicas de labranza conservacionistas.

-Utilizar sistemas de riego que eviten los peligros de sedimentación y salinización.

-Desarrollar variedades de vegetales resistentes a la sequía.

-Mejorar los pronósticos de sequía a largo plazo y sistemas de alerta temprana.

-Conservar los bosques nativos.

-Reforestar.

En los últimos años se han realizado notables progresos en la evolución de las tecnologías para la prevención y control de la erosión eólica aunque, en lo que respecta a las aplicaciones concretas, es todavía mucho lo que queda por hacer, sobre todo en las regiones áridas. Un análisis más detallado de la situación en estas regiones demuestra que, si bien es preciso controlar y contener este fenómeno, lo primero que habría que hacer sería intentar evaluar y comprender las técnicas disponibles y, en segundo lugar, seleccionarlas y aplicarlas en las debidas proporciones en el contexto de una ordenación integrada de la tierra.

9. Datos de la situación actual del planeta respecto a la desertización

En los últimos decenios la desertización se ha intensificado en todo el mundo. Actualmente amenaza el futuro de más de 600 millones de personas que habitan en tierras áridas o semiáridas, que abarcan más de un tercio de la superficie terrestre. Esta degradación supone sequía, cambios climáticos y cambios políticos que impiden que los pobres sean dueños de la tierra y que los rebaños de los nómadas pasten en tierras que ellos mismos han "cultivado" durante siglos.

Los signos de desertización como son la disminución constante de la productividad biológica de una zona seca, acompañada de determinadas formas de cambio ambiental, tanto natural como inducido son difíciles de cuantificar y más aún difíciles de dar remedio sin una gran infraestructura creada al efecto y por ende un gran desembolso económico por parte de las diversas organizaciones.

No es fácil determinar qué superficies se encuentran sometidas a desertización. En muchos casos depende de las oscilaciones climáticas; en unas épocas los desiertos crecen y en otras retroceden, dependiendo de la evolución del clima.

Según algunas estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente una extensión similar a la de toda América (unos 33 millones de kilómetros cuadrados) se encuentran en riesgo de desertización.

En el mundo existen 12 desiertos que ocupan un área de 20 720 000 km2, comprenden la séptima parte del territorio emergido del globo y todos ellos son tierras inhóspitas azotadas por un clima extremo.

Esta serie de desiertos importantes son:

Desierto 

Continente 

Lugar 

 Superficie (km2)

Sahara 

África 

Mitad septentrional 

 9.100.000

Libia 

África 

NE del Sahara 

 1.680.000

Australiano 

Australia 

Región central 

 1.550.000

Arábigo 

Asia 

Península Arábiga 

 1.300.000

Gobi 

Asia 

Centro 

 1.040.000

Sonora 

América 

México 

 310.000

Kalahari 

África 

Botswana 

 260.000

Thar 

Ásia 

India-Pakistan 

 260.000

Atacama 

América 

Chile 

 180.000

Namibia 

África 

Namibia 

 162.000

- SAHARA. Localizado en África del Norte. Atraviesa el África desde el Mar Rojo hasta el Atlántico, tocando el Mediterráneo. Tiene profundidades de 134m bajo el nivel del mar; alturas de hasta 3 300 m, planicies de arena, colinas pedregosas y montañas. Está cruzado por caminos de caravanas y oasis.

- LIBIA. Parte NE del Sahara, al Oeste del Nilo. Grandes planicies y depresiones cubiertas de arena. Cruzado por caminos de caravanas y oasis.

- AUSTRALIANO. Ocupa casi la mitad del continente y tiene altitudes entre 180 y 300 m, con regiones arenosas y planicies pétreas.

- ARABIGO. Arabia. Cubre la mayor parte de la península, con mesetas y planicies áridas y poco frecuentes oasis.

- GOBI. Mongolia. En sus terrenos arenosos y alcalinos se han encontrado muchos fósiles y reliquias prehistóricas.

- SONORA. Suroeste de California. Existen regiones con precipitación pluvial menor de 250 mm anuales. Son característicos sus grandes saguaros que no son más que los típicos cactus de las películas de vaqueros.

- KALAHARI. En Botswana. Con sus arenas Rojas y alguna vegetación. Situado entre los ríos Orange y Zambeze, a una altitud de 900 m.

- THAR. NO de la India. Planicie Arenosa, con algunos trechos de tierras cultivadas, a un altitud de 150m.

- ATACAMA. Chile. Más de 1500 km de longitud, con altitudes de 2000 y 4000m, situado al N de Chile. Rico en nitratos, en cobre y en otros yacimientos de minerales.

- NAMIBIA. Casi la totalidad de Namibia (SO de África). Extremadamente seco y con las dunas más altas del mundo llegando hasta los 300 metros.

Existen otros no tan importantes en extensión, como son:

- SIRIO. N. de Arabia (310,000 Km2) Pedregoso y con muchos causes secos. Llamado "El Hamad", continuación del Desierto Arábigo

- TAKLA MAKLAN. Sinkiang, China (310,000 Km2) Helado e inhabitado. Lo cruzó el explorador Marco Polo.

- NUBIA. Al E. del Sahara (260,000 Km2). Del Mar Rojo hasta el Nilo. Planicies de rocas y arena, con algunos oasis.

- KIZIL KUM. Turquestán, Rusia (225,000 Km2). Tierras áridas con innumerables dunas de arena, al SE del lago Aral.

- COLORADO. California, EEUU (78,000 ) Clima ardiente, con profundidades de 76 m. bajo el nivel del mar.

- SECHURA. Perú (26 900 Km2) Entre los departamentos de Piura y Lambayeque. En el subsuelo de estos arenales hay ricos yacimientos de petróleo.

- NEGEV. S. de Israel (12,000 Km2), región árida que comprende casi la mitad del país y que debido a los esfuerzos judías está transformándose en tierra productiva. Tiene alturas de hasta 1,200 m.

10. Papel de las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que el 30% de la superficie cultivable del planeta está sufriendo desertificación entre ligera y severa, con otro 6% que sufre "desertificación extremadamente severa" y son ya tierras irrecuperables. (UNEP, Nairobi 1984). Además, según las Naciones Unidas, unos 900 millones de personas están en peligro a causa de este problema. 

En la actualidad el problema de la desertificación y la pérdida del suelo por erosión aparece siempre entre las cinco o seis grandes amenazas ambientales (junto a la deforestación de la selva tropical, el cambio climático, los pesticidas y venenos químicos, la pérdida de biodiversidad, la contaminación de aguas y aire). 

En la Cumbre de Río (1992) se reconoció que la desertificación era un problema serio. Después de la Conferencia de Río las Naciones Unidas formaron un Comité que preparó un Convenio Global (1994) para luchar contra la desertificación en los países más amenazados, especialmente en África. 

En la Conferencia de Río se calculó en 292 000 millones de $ lo que habría que gastar en 20 años para detener el proceso; y en 107 000 millones de $ para un programa medio de medidas correctoras mínimas a aplicar en 81 países en vías de desarrollo.

Diez años más tarde se llevó a cabo en Johannesburgo (Sudáfrica) la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (popularmente conocida como “Río + 10”), donde miles de participantes, entre los que se incluyeron jefes de Estado y de Gobierno, delegados nacionales y dirigentes de organizaciones no gubernamentales (ONG), empresas, y otros grupos preocupados por el desarrollo sostenible intentaron centrar la atención del mundo y la acción directa en la resolución de desafíos tales como la mejora de la calidad de vida de los seres humanos y la conservación de los recursos naturales del planeta.

La Cumbre sólo arrojó “meras declaraciones retóricas” y los acuerdos alcanzados se reducen a una Declaración Política y a un Plan de Acción, llenas de buenas intenciones sobre la reducción del número de personas en el mundo que no tienen acceso al agua potable, la biodiversidad y los recursos pesqueros, y sin objetivos para promover las energías renovables. Los documentos aprobados no contienen compromisos concretos, ni fondos nuevos y adicionales, por lo que muchos analistas y participantes consideraron la Cumbre un fracaso.

El hecho más positivo fue el anuncio de la ratificación del Protocolo de Kioto por varios países, aislando aún más a Estados Unidos, gran ausente en Johannesburgo, como principal enemigo de los acuerdos internacionales en cuestiones ambientales en esta Cumbre de la Tierra 2002.

¿Qué ha quedado de esa cumbre?

La Cumbre sobre la tierra en Río de Janeiro y la siguiente en Johannesburgo diez años después tarde debió hacer que países a través del mundo cambiaran sus políticas para así garantizar un futuro sustentable para generaciones futuras. Pero después de 15 años no hay cambios positivos. La explotación de recursos naturales y la destrucción del medio ambiente continua. Sólo medidas muy puntuales, irrisorias y de bajo coste han sido puestas en marcha; las verdaderamente importantes siguen en la utopía de la cumbre.

España será en otoño de 2007 la sede de la Conferencia de las Partes de la Convención de Naciones Unidas de lucha contra la desertización. La decisión se adoptó en la séptima Conferencia de las Partes (COP-7) de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, celebrada entre el 17 y el 28 de octubre en Nairobi (Kenia).

Durante la Conferencia también se ha aprobado la organización en España de un simposio sobre desertización y migraciones, el próximo otoño, enmarcado dentro de las actividades programadas para el Año Internacional de los Desiertos que se celebrará en 2006. Para el periodo 2005-2008, el ministerio de Medio Ambiente destina 82.525.185,18 euros para paliar los efectos de la desertización.

Entre otras iniciativas, la dirección general para la Biodiversidad está implantando cubierta vegetal protectora y fijadora de suelos, tolerante ante condiciones de aridez extrema, de economía hídrica y a las tensiones ecológicas derivadas del cambio climático.

Además, el ministerio ha emprendido tratamientos selvícolas adecuados a la cubierta vegetal protectora para garantizar su funcionalidad edafogenética, estabilidad biológica y resistencia ambiental y acciones de corrección de los torrentes en zonas de montaña.

En cuanto al estudio del avance de la desertización, la dirección general para la Biodiversidad trabaja en el Inventario Nacional de Erosión de Suelos y la Red de Estaciones Experimentales de Seguimiento y Evaluación de la Erosión, que permitirá establecer un banco de información en relación al ciclo de erosión, hidrológico y de calidad del agua.

11. ARTÍCULOS RELACIONADOS CON LA DESERTIZACIÓN


ONU-DESERTIZACION FALTA DE RECURSOS IMPIDE AFRONTAR LUCHA CON PERSPECTIVAS DE ÉXITO

Berlín, 20 dic 2000

Los ministros de Medioambiente reunidos en Bönn con motivo de la IV Conferencia de los Estados parte de la Convención de la ONU contra la Desertización reconocieron hoy que la escasez de recursos impide afrontar la lucha contra la degradación de la tierra con perspectivas de éxito.

El mensaje lanzado por los ministros, en su mayoría africanos (África es el continente más afectado por la desertización) coincide con la difusión de nuevos informes confirmando que la degradación del suelo, lejos de frenarse, avanza a un ritmo de 20 millones de hectáreas al año.

La desertización (fenómeno que nada tiene que ver con el avance de los desiertos, sino con el deterioro de las tierras áridas y semiáridas) afecta ahora al 25 por ciento de la superficie del planeta, habitada por el 15 por ciento de la población mundial.

Los expertos sostienen que el 73 por ciento de las zonas áridas de África están seriamente dañadas, proporción que en Asia alcanza el 71 por ciento, el 25 por ciento en América Latina y el Caribe y cerca del 65 por ciento en los países mediterráneos. Según cálculos del Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA), esa pérdida de tierra cultivable o apta para el pastoreo hace que los países afectados dejen de ingresar unos 42.000 millones de dólares anuales. Aunque los países africanos son los que deben hacer frente a las mayores pérdidas, el PNUMA calcula que la desertización priva a China de 6.500 millones de dólares anuales, de unos 800 millones a Brasil y de 350 millones aproximadamente a España. Las mismas fuentes sostienen que para revertir esa tendencia sería necesario "realizar esfuerzos eficaces durante 20 años y contar con un presupuesto anual global de entre 10.000 y 20.000 millones de dólares".

Los países en desarrollo carecen, sin embargo, de recursos para combatir la desertización, de ahí el pesimismo de los países africanos reunidos en Bönn y el llamamiento lanzado al inaugurar la conferencia por el secretario general de la ONU, Kofi Annan.

Annan propuso dotar la Convención contra la Desertización de un mecanismo de financiación que garantice la puesta en marcha de programas donde no llega la cooperación internacional y asegure una lucha contra la degradación del suelo desde todos los frentes. Según explicaron a EFE fuentes de la secretaría, la mayor parte de los fondos que ahora se destinan a combatir la degradación del suelo tienen carácter público o proceden de los préstamos blandos que otorgan para ese fin los organismos financieros internacionales. En casos aislados, la lucha contra la desertización se emprende desde el ámbito de la cooperación bilateral, modalidad que se sigue en estos momentos en Cuba, con fondos de Alemania. Berlín contribuye al Plan de Acción Nacional de Cuba contra la desertización con tres millones de marcos (1,5 millones de dólares), según informó en la IV Conferencia de Bönn la ministra germana de Cooperación Económica y Desarrollo, Heidemarie Wieczorek-Zeul. Se prevé que la declaración que pondrá fin a la conferencia de Bönn incluya el compromiso de la comunidad parlamentaria a promover el acceso de los países en desarrollo a los recursos que les son necesarios para frenar la degradación del suelo. 


AMERICA LATINA, UNA DE LAS ZONAS MAS AFECTADAS POR DESERTIZACION
Por Anxela Iglesias

América Latina es una de las zonas del planeta más afectadas por la degradación de la tierra, un problema que se discute en la cuarta conferencia de las Naciones Unidas sobre la lucha contra la desertización.

A tenor de los datos de la convención de la ONU, una cuarta parte de la superficie del subcontinente americano son tierras secas y desérticas y existe el peligro de que la degradación se extienda.

La zona del Gran Chaco americano -que incluye a Argentina, Paraguay y Bolivia- la región de la Puna -en Bolivia y Perú- toda Centroamérica y diversas islas del Caribe son las regiones más afectadas por ese fenómeno.

Además, en el noreste brasileño existen zonas semiáridas dominadas por la sabana; la mayor parte de México se ve afectada por los riesgos de las tierras secas, y los desiertos de la costa del Pacífico se extienden desde Ecuador hasta Chile.


Oramas (responsable para América Latina y el Caribe de la Secretaría General de la ONU) sitúa los factores determinantes de este fenómeno en las actividades humanas y las causas naturales.

Entre las primeras destacan el pastoreo intensivo, los cultivos no apropiados, el exceso de explotación agrícola, las prácticas de riego dañinas y el uso indiscriminado de agentes químicos como plaguicidas y fertilizantes.

Además, los cambios climáticos, los desastres naturales, contribuyen a la desertización; es decir, a la degradación del suelo en zonas secas y frágiles.

Por ejemplo, las lluvias torrenciales que afectan a Centroamérica provocan la erosión de la tierra y tienen un efecto desastroso en la vegetación.


Entre los factores desencadenantes también figuran la erosión eólica y la tala indiscriminada de árboles, que desestabilizó, por ejemplo, el suelo de Cuba, uno de los países donde ahora se trabaja más activamente en la reforestación, según Oramas.


Desde que el Convenio para la lucha contra la desertización (UNCCD) entró en vigor en 1996, 33 países de la región lo han ratificado y treinta de ellos presentan sus informes nacionales en la conferencia de Bönn, lo que demuestra, en opinión de Oramas, la toma de conciencia de que se trata de un problema esencial.

Estos informes se centran en la localización de los problemas y la búsqueda de soluciones para combatirlos.


"América Latina pide ahora que la conferencia contribuya a ejecutar programas", señaló Oramas. El experto citó la necesidad de que los donantes aporten recursos financieros, se establezcan controles con indicadores sobre desertización y se promueva una capacitación de personal en esos países.

La mayoría de los países ya reciben ayuda exterior pero su objetivo en esta reunión es seguir buscando apoyo financiero, como lo afirmó Luis Molinas, responsable de la delegación de Paraguay. "Aún necesitamos más para poder aplicar nuestros programas y esperamos irnos de Bönn con resultados concretos", dijo.

La reunión ofrece además la oportunidad de realizar acercamientos regionales.
En este sentido, el grupo de países latinoamericanos, conocido como GRULAC, busca la articulación de mecanismos financieros para la región y el fortalecimiento de su posición en la conferencia.

Las características de las zonas desertizadas de América Latina no siempre son iguales, pero en algunos casos sí se puede efectuar un intercambio de experiencias entre países.
Es el caso del Gran Chaco, donde, según explicó Molinas, se fomenta el acercamiento de los tres países que abarca la región.

La salinidad del suelo y los problemas de obtención de agua son comunes a todo el Chaco, por lo que no sólo se deben intercambiar conocimientos técnicos, sino que "también es bueno que la gente se conozca y que haya un afianzamiento con la participación de ONGs y de la sociedad civil".

Un total de 172 países han firmado hasta ahora el convenio de la desertización, de carácter vinculante, uno de los tres "herederos" de la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992, junto a la convención sobre el clima y la de biodiversidad.

La conferencia de Bönn, que comenzó ayer, lunes, y se prolongará hasta el día 22, se considera el comienzo de la fase de aplicación; es decir, el momento en el que los países y organismos donantes deberán comprometerse a financiar programas de lucha contra la desertización en África, la más afectada, Asia y América Latina.


ESPAÑA PRESENTA METAS CONTRA DESERTIZACION EN CONFERENCIA ONU

España, el país más árido de Europa, pretende lograr un manejo sostenible de sus recursos en las zonas amenazadas por la desertización, según un informe presentado hoy en la cuarta Conferencia de Naciones Unidas para la lucha contra la desertización, que se celebra en Bönn.


La meta fundamental es lograr el manejo sostenible de los recursos como el suelo y el agua en las zonas más áridas del país, explicó Leopoldo Rojo, representante del Ministerio de Medio Ambiente y miembro de la delegación española.

La zona de aplicación es muy extensa, ya que el 66 por ciento del territorio nacional está potencialmente amenazado por la desertización.

Un seis por ciento del país, fundamentalmente en el sudeste, se considera zona de pérdida irreversible, mientras que alrededor de un 18 por ciento está en una situación muy grave.


El informe nacional da cuenta de los pasos emprendidos para combatir el fenómeno, provocado tanto por la presión histórica en la utilización del suelo como por los cambios climáticos, explicó José Luís Rubio, presidente de la Sociedad Europea para la Conservación del Suelo.


La lucha contra la degradación de las tierras cumple un objetivo más amplio en tanto que el suelo actúa como regulador del dióxido de carbono, uno de los gases que provocan el llamado efecto invernadero.


Al luchar contra la desertización, se mejoran las condiciones generales en zonas como la cuenca del Mediterráneo, una de las áreas de máximo riesgo ante el calentamiento de la Tierra, que conlleva mayor peligro de incendios forestales, de deforestación y de salinización, dijo Rubio.


El estudio presentado ante la conferencia se centra en la determinación de las prioridades, en la coordinación de políticas entre las distintas administraciones y organismos y en las acciones directas.


Los representantes españoles resaltaron el interés por respetar el método de "abajo a arriba", que promulga la convención de la ONU.

Por ello se intenta discutir las medidas con organizaciones no gubernamentales y con representantes de la sociedad civil, como agricultores, ayuntamientos y comunidades.
Una muestra es la celebración de mesas sectoriales de concertación de cara a la elaboración del Plan Nacional para la Lucha contra la Desertización, como explicó Federico Palomera, jefe de la delegación española.


La larga historia de España en la lucha contra la degradación de los suelos puede servir como ejemplo a otros países afectados por el problema, pero en dimensiones más dramáticas.
En este sentido, Rojo se refirió a las tensiones que provoca la falta de agua y la manera de afrontarlas, mientras que Rubio recordó los sistemas tradicionales de aprovechamiento del suelo, como los bancales y aterrazamientos.


La posición de España en la conferencia de la ONU es singular ya que se trata al mismo tiempo de país afectado y donante, en tanto que debe enfrentar la desertización en su propio territorio pero su situación de desarrollo le permite cooperar con otras estados.

España forma parte, junto a Portugal, Italia, Turquía y Grecia, del llamado grupo del Mediterráneo Norte, una de las cuatro zonas determinadas por la convención de la ONU como afectadas por la desertización.


En cuanto a la cooperación a nivel internacional, Palomera se refirió al programa Araucaria de ayuda a países de América Latina, así como a las iniciativas que quieren trasladar los sistemas de gestión a otras zonas de la cuenca mediterránea.

CONFERENCIA ONU DESERTIZACION COMIENZA CON LLAMADA A DONANTES

Bönn, 11 dic del 2000

Representantes de más de 170 países participan en Bönn en la cuarta Conferencia de las Naciones Unidas para la lucha contra la desertización, un problema que amenaza a 1.200 millones de personas en el mundo. A lo largo de dos semanas los dos millares de delegados buscarán soluciones conjuntas a un fenómeno provocado principalmente por la variabilidad climática y las actividades humanas y que causa hambrunas, problemas de salud y migraciones.

Una gran parte de los países afectados han elaborado informes y programas para luchar contra el fenómeno y ahora es el turno para que los estados desarrollados y las organizaciones e instituciones internacionales presten su ayuda logística y financiera. "Es el momento de que estos donantes muestren lo que pueden hacer" indicó el secretario ejecutivo de la Convención de la ONU para la lucha contra la desertización, Hama Arba Diallo.

Desde que la convención entró en vigor, en 1996, el número de países firmantes de la Convención ha ascendido a 172 y se han entregado más de ochenta informes de afectados que deberán ser sometidos ahora a consideración. Diallo resaltó el esfuerzo realizado para presentar las investigaciones y los programas de aplicación a nivel nacional, subregional y regional en las zonas más afectadas, a saber, África, América Latina y el Caribe y el Mediterráneo Occidental. "Ellos están dispuestos a aplicar la convención, una vez terminada la fase preparatoria, y se preguntan ahora dónde está la ayuda", indicó el secretario ejecutivo al inicio de las reuniones, que se vieron retrasadas debido a la detección de un artefacto sospechoso que obligó a desalojar el edificio.

A lo largo de la conferencia de Bönn, que se prolongará hasta el día 22, se espera que los países desarrollados "sean más explícitos" sobre su disposición a prestar ayuda tecnológica y financiera y se establezcan relaciones bilaterales y multilaterales.

El apoyo al que se han comprometido las partes, ya que el convenio es jurídicamente vinculante, no sólo garantizará la biodiversidad, sino que logrará que se aumenten los ingresos, la producción de alimentos y otros factores decisivos para la subsistencia humana. "Si no se les ayuda, los afectados deberán salir de sus países y regiones" recordó Diallo, para indicar que la desertización provoca movimientos migratorios desestabilizadores. Por el momento no existen datos concretos acerca del presupuesto necesario para emprender todos los programas en los más de 110 países perjudicados por la desertización, ya que esto depende de las acciones específicas que se emprendan.

Las estimaciones de la ONU colocan las inversiones necesarias entre 10.000 y 22.000 millones de dólares anuales durante las próximas dos décadas, cantidad inferior a los 42.000 millones de dólares que se calcula que se dejan de ingresar al año por culpa del fenómeno.

África es el continente más afectado por la desertización que también se manifiesta en el sur de Europa, incluyendo a España, y en América Latina y el Caribe. En el subcontinente americano se encuentran desiertos en la costa del Pacífico, desde Ecuador hasta Chile, zonas áridas en los altiplanos andinos de Perú, Bolivia, Chile y Argentina, en la zona que va del Chaco en Paraguay a la Patagonia argentina, en México, el noreste brasileño y varias islas del Caribe.

"Desafortunadamente comprobamos que los cambios climáticos son cada vez más frecuentes y más severos", indicó Diallo, que recordó que los países menos desarrollados son los más afectados por fenómenos como el que centra esta conferencia.

El fracaso de la pasada cumbre del clima en La Haya estuvo presente durante la primera jornada de la conferencia y el secretario ejecutivo calificó la ausencia de un acuerdo como una "mala noticia" y señaló que las mediadas que se adopten para combatir la desertización servirán también para frenar los impactos de estos cambios climáticos.

La conferencia, que inaugurará oficialmente esta tarde el presidente alemán, Johannes Rau, comienza con el mensaje claro de que los países con más posibilidades deberán ahora dar un paso adelante para que, según pidió Diallo, "todos se vayan de Bönn con la convicción de que hay una gran oportunidad de futuro".

LA ONU ALERTA SOBRE EL PELIGRO DE DESERTIZACION DE ASIA

El masivo proceso de desertización detectado en importantes extensiones de terrenos en China, India y Pakistán amenaza con causar efectos catastróficos sobre la población, advirtió hoy la ONU.

El secretario ejecutivo de la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertización, Hama Arba Diallo, dijo en Bangkok que cerca de 400 millones de chinos verán afectadas sus vidas de forma negativa debido a que el desierto se expande rápidamente en el oeste de China.
"El desierto se acerca a Pekín y a largo plazo la desertización traerá consigo la carencia de alimentos, obligará a las personas a emigrar y contribuirá al deterioro de la salud de sus habitantes", explicó el funcionario de las Naciones Unidas.

Señaló que un proceso similar se produce a lo largo de la frontera sur entre Pakistán y la India, sobre todo en la parte de este último país, y a menor escala en Japón y la península coreana.

La desertización es el resultado de la deforestación, los cambios climáticos, la erosión y el empleo del fuego como método para preparar los campos dedicados a ciertos cultivos.

El funcionario de la ONU explicó que aunque China y la India han tratado de contener el problema, los gobiernos de estos dos países superpoblados carecen de recursos económicos para paliar los efectos que la desertización causa.

PLAN NACIONAL CONTRA LA DESERTIFICACIÓN 

La directora general de Conservación de la Naturaleza del Ministerio de Medio Ambiente, Inés González Doncel, ha presentado en Murcia el borrador del programa nacional contra la desertificación.

Este plan intenta coordinar todas las políticas sectoriales afectadas como la agrícola, la ganadera, la hidrológica y la forestal, y estará listo a finales de este mismo año.

Uno de los primeros datos que se dieron a conocer que el 18% del suelo español presenta síntomas de desertificación, sobre todo en la zona del Levante, Murcia y Almería. A esto hay que añadir que un 43% del territorio nacional está afectado por importantes problemas de degradación.

La solución a estas deficiencias podrían llegar con la consolidación «antes de final de año», según Inés González Doncel, del programa nacional contra la desertificación. En su opinión, habrá soluciones a problemas generados por el hombre y los fenómenos meteorológicos.

PIDEN MEDIDAS EVITAR DESERTIFICACION QUE AFECTA 35% SUELO ESPAÑA

El control de la desertificación que afecta al 35 por ciento de España y el fomento de una sensibilidad que recupere los bosques son algunas de las medidas defendidas por los expertos que intervienen en el Congreso "El Monte Mediterráneo y los Ciclos Vitales Asociados", que se celebra en Valencia. Ingenieros, juristas y profesores expresaron la necesidad de que España elabore su Plan Nacional de Lucha contra la desertificación y se fije una política forestal que tenga en cuenta las directrices y recomendaciones de la Unión Europea en esta materia.

Los expertos aludieron al retraso que existe en España por atender los problemas ambientales a pesar de la existencia de foros internacionales y convenios de las Naciones Unidas sobre temas ambientales, conservación de la naturaleza y actuaciones para mitigar los procesos de desertificación.

En el congreso se analizó la situación que atraviesan los acuíferos en el Mediterráneo español por problemas de salinización y de contaminación agrícola por nitratos, lo que provoca dificultades en cuanto al abastecimiento de agua para el consumo humano.

INVESTIGADOR ALERTA PELIGRO DESERTIZACION TRAS VIAJE A ANTARTIDA


El investigador José Abel Flores, profesor titular de Paleontología en la Universidad de Salamanca, alertó del peligro de desertización del planeta tras su reciente viaje a La Antártida, dentro de la expedición promovida por el instituto alemán Alfred Wegeber (AWI).


José Abel Flores, único investigador español de los 30 científicos que viajaron durante los últimos dos meses en el buque alemán Polarstern, incidió hoy en una entrevista con Efe en que, de seguir a este ritmo, el planeta se desertizará.
"Sería una consecuencia lógica, el problema es determinar cuándo se producirá y en qué medida", manifestó Flores, quien instó a los diferentes Estados a controlar los vertidos a los océanos.


Al margen de la acción del hombre, recordó que la desertización se debe también a procesos cíclicos que explican cómo hace 40.000 años llegaron icebergs hasta el Golfo de Cádiz.

Ante la amenaza de la desertización, José Abel Flores subrayó que lo más importante es preservar la naturaleza en su estado natural.


El calentamiento artificial del globo terráqueo, provocado por la acción del hombre, puede producir, según el científico español, la fusión de los glaciares de La Antártida y El Artico en un plazo aproximado de 50 años.

De registrarse esta "fusión del océano", como la denomina José Abel Flores, las consecuencias serían "drásticas" porque variarían todos los frentes oceánicos y atmosféricos, según sus cálculos.


La repercusión directa de esta fusión de glaciares sería la subida del nivel del mar en todo el océano, con las consecuencias derivadas en el ecosistema.


En su reciente viaje a La Antártida, ha investigado, junto al resto de científicos, el cambio climático del planeta mediante la recogida de sedimentos previos a la acción directa del hombre.


Durante los últimos 30 millones de años, asegura que La Antártida es la encargada de repartir el calor en el planeta porque cualquier cambio en esta zona helada repercute en el resto.


La conclusión de sus trabajos, al igual que del resto de investigadores, no se conocerán hasta dentro de dos años, periodo tras el que el Alfred Wegener Institute de Alemania (AWI) organizará una nueva expedición a La Antártida.

LA ONU ESTUDIA CIEN INFORMES SOBRE DESERTIZACION EN EL MUNDO


Un grupo científico-técnico inició hoy, al amparo de la Convención de la ONU contra la Desertización, el examen de un centenar de informes nacionales, entre ellos doce latinoamericanos y el de España, sobre las medidas que se están adoptando contra ese fenómeno en el mundo.


La reunión fue inaugurada por el secretario de la Convención, Hama Arba Diallo, y congregará hasta su conclusión, el próximo día 6 de abril, a más de 250 delegados procedentes de 170 países.

"La desertización es un problema global que tiene consecuencias sociales y económicas dramáticas, de ahí la necesidad de actuar con rapidez", destacó Diallo.

Según la agenda de la reunión, los informes nacionales que se someterán primero a juicio de los científicos serán los africanos, mientras que los asiáticos se analizarán del 26 al 30 próximos, los de América Latina y Caribe del 2 al 4 de abril y los relativos al Mediterráneo septentrional, entre ellos el de España, el día 5.

La desertización -fenómeno que nada tiene que ver con el avance de los desiertos, sino con el deterioro de las tierras áridas y semiáridas- afecta al 25 por ciento de la superficie del planeta, habitada por el 15 por ciento de la población mundial.


Los expertos sostienen que el 73 por ciento de las zonas áridas de África están seriamente dañadas, proporción que en Asia alcanza el 71 por ciento, el 25 por ciento en América Latina y el Caribe y cerca del 65 por ciento en los países mediterráneos.
Según cálculos del Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA), esa pérdida de tierra cultivable o apta para el pastoreo hace que los países afectados dejen de ingresar unos 42.000 millones de dólares anuales.


Aunque los países africanos son los que deben hacer frente a las mayores pérdidas, el PNUMA calcula que la desertización priva a China de 6.500 millones de dólares anuales, de unos 800 millones a Brasil y de 350 millones aproximadamente a España.


Las mismas fuentes sostienen que para revertir esa tendencia sería necesario "realizar esfuerzos eficaces durante 20 años y contar con un presupuesto anual global de entre 10.000 y 20.000 millones de dólares".


Los países en desarrollo carecen, sin embargo, de recursos para combatir la desertización, de ahí el pesimismo de los africanos y el reciente llamamiento en favor de una mayor movilización de recursos del secretario general de la ONU, Kofi Annan.

La mayoría de los fondos que ahora se destinan a combatir la degradación del suelo tienen carácter público o proceden de los préstamos blandos que otorgan para ese fin los organismos financieros internacionales.

En casos aislados, la lucha contra la desertización se emprende desde el ámbito de la cooperación bilateral, modalidad que se sigue en estos momentos en Cuba, con fondos de Alemania.

Bibliografía:

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Ciencias de la Naturaleza La Erosión

  • DESERTIFICATION; ITS CAUSES AND CONSEQUENCES (Desertización; sus causas y consecuencias), compilado y editado por la Secretaría de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desertización, Nairobi, Kenya. Pergamon, Press, Oxford, Nueva York. Toronto. Sydney. París. Frankfurt. 1977.

Direcciones web:

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