Tierra Media

Señor de los Anillos. J R RTolkien. Hobbits. Bilbo y Frodo. Balrogs. Elfos. Arwen. Gondolin. Enanos. Gollum

  • Enviado por: Mary kate
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 33 páginas
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Proyecto Ardaquenta

Preguntas y respuestas sobre la tierra media

(O Todo Aquello que Siempre Quisiste Saber Sobre la Tierra Media, Pero no Entendías el Quenya)

I - Los Balrogs

1. ¿Qué son los Balrogs?

Los Balrogs son Maiar, o espíritus primordiales, que Morgoth, el Señor Oscuro de la Primera Edad, atrajo a su servicio. Adoptaron una forma física poderosa y terrible. La palabra Balrog significa “Demonio de Poder” en Sindarin; la forma Quenya es Valarauko.

2. ¿Existen aún Balrogs en la Tierra Media?

Después de la Guerra de la Cólera algunos Balrogs escaparon a la ira de los Valar. El número exacto de Balrogs originales no se conoce, ni tampoco el de aquellos que lograron ocultarse, aunque Tolkien habla en “El Silmarillion” de “unos pocos”. En la siguiente carta se habla específicamente del Balrog de Moria:

“El Balrog es un superviviente del Silmarillion y las leyendas de la Primera Edad. También lo es Ella-Laraña. Los Balrogs, cuya arma principal era el látigo, eran espíritus primordiales del fuego destructor, importantes servidores del Poder Oscuro Primordial de la Primera Edad. Supuestamente, habían sido todos destruidos con el derrumbe de Thangorodrim, la fortaleza de Morgoth en el norte. Pero en “El Señor de los Anillos” se comprueba (hay siempre una especie de residuo de maldad, que pasa de una edad a otra) que uno de ellos había escapado y se había refugiado bajo las Montañas Nubladas. Puede observarse que sólo los Elfos saben de qué se trata... e indudablemente Gandalf.”

Cartas de JRR Tolkien-Nº 144

Algunas personas se han preguntado si Gandalf sabía realmente a lo que se estaba enfrentando. El texto de “El Señor de los Anillos” muestra claramente que así es (“¡Un Balrog! Ahora entiendo. ¡Qué mala suerte! Y estoy tan cansado...”). Pero la carta citada despeja cualquier duda al respecto. Gimli, por otra parte, sólo lo conoce como “el Daño de Durin”. No sabe que el Balrog es un espíritu malvado que procede de la Primera Edad.

Tolkien dejó abierta la posibilidad de que otros Balrogs estuvieran aún ocultos en las profundidades de la Tierra Media, esperando que algo, o alguien, los despertara.

3. ¿Qué hicieron realmente los Balrogs por Morgoth?

Los Balrogs fueron responsables de la muerte de algunos Reyes Supremos de los Noldor, y de los Elfos en general. Su lista de víctimas incluye a Fëanor (el más famoso y poderoso de los Noldor), Fingon (el más noble de los Noldor), Ecthelion (Protector de Gondolin), y

Glorfindel (Señor Élfico de Gondolin; sí, el mismo que acompañó a Frodo y sus amigos hasta el vado del Bruinen; esta era su primera encarnación). Una vez despierto, el Balrog de Moria dio muerte a Durin VI en Khazad-dûm en el año 1980 de la Tercera Edad y a Náin I un año después. Este mismo Balrog luchó con Gandalf en el Puente de Khazad-dûm. Podría decirse que este Balrog, efectivamente mató a Gandalf, aunque fue también muerto por él.

Tenemos también una de las cartas de Tolkien:

“De este modo, Gandalf se enfrentó con la muerte y sucumbió; pero volvió o fue enviado de vuelta, como él dijo, con más poder aún”.

Cartas de JRR Tolkien-Nº 181

Puede verse pues, claramente, que los Balrogs llevaron a la perdición a muchos personajes importantes.

4. ¿Volaban los Balrogs?

Este es un punto sujeto a debate. Algunos sostienen firmemente que los Balrogs tenían alas y podían volar. Se basan principalmente en la descripción que se da de él en “La Comunidad del Anillo”:

“El Balrog avanzó lentamente, y de pronto se enderezó hasta alcanzar una gran estatura, extendiendo las alas de muro a muro...”

Sin embargo, esta narración está precedida por una descripción que indica que la oscuridad que lo envolvía era como dos vastas alas. Tolkien era muy estricto en el uso de las palabras. Si el Balrog hubiera tenido alas, él no habría usado la palabra “como”. Pero el uso que le da indica que la oscuridad del Balrog era tangible y se asemejaba a unas alas; no que en realidad tuviera alas. Tenemos también una descripción acerca de cómo se movían los Balrogs que aparece en el Silmarillion y apoya la teoría de que no podían volar:

“Entonces, de pronto, Morgoth envió desde Thangorodrim caudalosos ríos de llamas que más rápidos que Balrogs corrieron y se esparcieron por toda la llanura...Al frente de ese fuego avanzó Glaurung el dorado, Padre de los Dragones, ya entonces en la plenitud de su poder, y con un séquito de Balrogs; y detrás de ellos venían los ejércitos negros de los Orcos, en multitudes que los Noldor no habían visto ni imaginado jamás”.

El Silmarillion, cap. 18

Parecería que los Balrogs corrían con el río de lava, aunque no tan rápido. Si hubieran volado, Tolkien no habría usado la palabra “corrieron” para indicar la velocidad de los ríos de lava. También sabemos que Glaurung era un Gran Gusano, y no un Dragón Alado. Esto implica que los Balrogs eran tropas de a pie, ya que acompañaban a Glaurung a pie.

Por último, es preciso darse cuenta de que el balrog de Moria cae al abismo cuando Gandalf destruye el puente, es decir, que no puede volar en absoluto. Ocurre lo mismo con Gothmog, Señor de los Balrogs, que cae desde Cirith Thoronath junto con Glorfindel.

5. ¿Qué aspecto tenía un Balrog?

Un Balrog era posiblemente de aspecto humano, aunque mucho más grande. Tenía una melena que podía encenderse y estallar en llamas y podía rodearse a sí mismo de oscuridad. La mejor descripción de un Balrog es, obviamente, la que se da en el capítulo “El Puente de Khazad-dûm”:

“Algo asomaba detrás de los Orcos. No se alcanzaba a ver lo que era: parecía una gran sombra, y en medio de esa sombra había una forma oscura, quizá una forma de hombre, pero más grande, y en esa sombra había un poder y un terror que iban delante de ella... Las crines flotantes de la sombra se encendieron y ardieron detrás. En la mano derecha llevaba una hoja, como una penetrante lengua de fuego, y en la mano izquierda empuñaba un látigo de muchas colas... El enemigo se detuvo de nuevo, enfrentándolo, y la sombra que lo envolvía se abrió a los lados como dos vastas alas. En seguida esgrimió el látigo, y las colas crujieron y gimieron. Un fuego le salía de la nariz”.

La Comunidad del Anillo, pág. 443

En conjunto, la imagen que tengo de un Balrog es la de una figura humana muy alta, algo más de dos metros de estatura, que probablemente llevaba alguna clase de armadura, una espada llameante y un látigo. El Balrog tendría cabellos largos (presumiblemente negros). Sería difícil observar detalles de su apariencia porque estaría casi siempre oculto por una oscuridad impenetrable, que parecía absorber toda luz. De todos modos, supongo que el Balrog tendría una cara humana, quizás no demasiado atractiva, pero no monstruosa, y sin duda, repleta de maldad y odio. El miedo que el Balrog genera proviene sobre todo de su “aura” de malicia y poder.

6. ¿Tenía nombre alguno de los Balrogs?

Sí. Conocemos el nombre de al menos uno de ellos: Gothmog, Capitán de

Angband, Señor de los Balrogs. Fue él quien dio muerte a Fëanor y a Fingon. Y durante la Caída de Gondolin, Gothmog y Ecthelion se dieron muerte el uno al otro.

Los siguientes textos son del Silmarillion:

“Así fue que (Fëanor) se adelantó demasiado a la vanguardia de su ejército; y los siervos de Morgoth se volvieron para acorralarlo, y de Angband salieron unos Balrogs que se sumaron al ataque. Allí, en los confines de Dor Daedeloth, la tierra de Morgoth, Fëanor fue rodeado junto con unos pocos amigos. Largo tiempo continuó luchando inquebrantable, aunque estaba envuelto en fuego y con múltiples heridas; pero por fin lo echó por tierra Gothmog, Señor de los Balrogs, a quien mató luego Ecthelion en Gondolin”.

“Había llegado Gothmog, Señor de los Balrogs, alto capitán de Angband; y metió una oscura cuña en medio de las huestes de los Elfos, rodeando al rey Fingon, y rechazando a Turgon y a Húrin hacia el Marjal de Serech. Luego se volvió hacia Fingon. Fue ése un amargo encuentro. Por fin Fingon quedó sólo con los guardias muertos a sus pies; y luchó contra Gothmog, hasta que otro Balrog vino por detrás y arrojó un cinturón de fuego alrededor. Entonces Gothmog lo golpeó con el hacha negra, y una llama blanca brotó del yelmo hendido de Fingon. Así cayó el Rey Supremo de los Noldor; y lo golpearon contra el polvo con las mazas; y pisotearon el estandarte azul y plata en el barro ensangrentado”.

El Silmarillion (cap. 13 y 20)

7. ¿Qué otros nombres se usaban para designar a los Balrogs?

Como ya se ha dicho, la palabra Quenya para Balrog es Valarauko, “Demonio de

Poder”. Los Enanos de la Tercera Edad los llamaban Daño de Durin, debido a que Durin VI fue muerto por un Balrog cuando los Enanos de Moria lo despertaron excavando en busca de mithril. Gandalf llamó al Balrog Llama de Udûn. No se usa este término en ninguna otra parte, y no estoy seguro de su definición exacta. En el Apéndice del Silmarillion, bajo la entrada “tum” hallamos la palabra Utumno, que es la forma Quenya para la fortaleza de Morgoth durante las Edades de las Estrellas. La palabra sindarin es Udûn. La frase de Gandalf podría significar simplemente “Servidor de Morgoth” en este contexto, ya que los Balrogs eran espíritus de fuego y Udûn era la fortaleza de Morgoth.

8. ¿Cuáles eran los poderes de un Balrog?

Los Balrogs fueron, en un principio, Maiar, espíritus angélicos de menor estatura y poder que los Valar, pero seres inmortales que poseían sin duda alguna, un poder considerable. Eran espíritus de fuego, lo cual significa que podían crear y controlar fuego a su alrededor, aunque también podían controlar y usar poderes “mágicos”. Por ejemplo, en la confrontación entre Gandalf y el Balrog de Moria, el mago intenta bloquear la puerta que da acceso a la Cámara de Mazarbul, pero el Balrog usa un “contraconjuro” para abrir la puerta, lo que resulta en la destrucción de esta. El Balrog sabía claramente que se había aplicado un hechizo a la puerta, y que un espíritu similar al suyo lo había puesto allí. Usó un contraconjuro para conseguir el control de la puerta. Aunque los Balrogs quizá no sean grandes conversadores, esto no significa que sean simplemente receptáculos de fuerza bruta. Son Maiar y tienen, desde luego, conocimientos (p. ej. magia) que sobrepasan en muchos aspectos los de los Elfos y Hombres.

Los Balrogs eran inmensamente fuertes y poderosos. Su mera presencia era suficiente para causar miedo, o incluso paralizar a sus enemigos. Véase la reacción de Gimli y Legolas cuando ven por vez primera al Balrog en Moria:

“Legolas iba a tirar de la cuerda cuando, de pronto, soltó la mano, dando un grito de desesperación y terror. La flecha cayó al suelo. Dos grandes trolls se acercaron cargando unas pesadas losas y las echaron al suelo para utilizarlas como un puente sobre las llamas. Pero no eran los Trolls lo que había aterrorizado al Elfo... Gimli miraba con los ojos muy abiertos. 'El Daño de Durin!' gritó, y dejando hacer el hacha se cubrió la cara con las manos”.

La Comunidad del Anillo II, cap. 5

Como puede verse, los Balrogs eran adversarios temibles y nunca debían ser tomados a la ligera.

9. ¿Podía Sauron controlar al Balrog de Moria?

Las conjeturas a este respecto son variadas y complejas. Creo que ni siquiera Tolkien llegó a tener una opinión clara acerca de ello, y quizás nunca llegó a plantearselo.

Se ha dicho a menudo que Sauron probablemente no controlaba al Balrog de Moria, o a cualquier otro de los que pudieran existir. Después de todo, sabemos que unos pocos Balrogs se ocultaron tras la Caída de Morgoth, pero no se habla claramente de su destino final. Por lo que respecta a Sauron, dada su condición de “primer servidor de Morgoth”, y “el mayor, más peligroso y de mayor confianza de los servidores de Morgoth, sólo después de él en maldad”, creo que es indudable que los Balrogs lo habrían reconocido como el “heredero” de Morgoth. De hecho, los Balrogs ya lo habían seguido y obedecido sus órdenes durante la Primera Edad. Sí, Sauron era un Maia como ellos pero, como ocurre en el caso de los Valar, hay diferentes niveles de poder dentro de un mismo orden. Sauron era uno de los Maiar más poderosos, visto el papel que desempeñó para Melkor y para sí mismo a través de las edades. Otra evidencia a favor de su control sobre los Balrogs (y añadiría sobre los dragones, p. ej. Smaug) es este pasaje de la página 344 del Silmarillion, concerniente al estado de cosas anterior a la (aparente) sumisión de Sauron ante Ar-Pharazon:

“Y Sauron dominó otra vez a todas las criaturas malignas de los Días de Morgoth que aún quedaban sobre la tierra o debajo de ella”.

Puede conjeturarse que los Balrogs sólo se usaban para atacar a oponentes poderosos, y también que sin el Anillo Soberano la relación entre Sauron y los balrogs era meramente jerárquica. Podría especularse también que, dada la proximidad del Balrog a Lothlórien, Sauron podría haber estado esperando a recobrar el Anillo Único para acabar con uno de los últimos reductos de los Noldor en la Tierra Media, utilizando para ello el Balrog al mando de las hordas órquicas de Moria. De todos modos, dado el carisma de Sauron, creo que tenía algún grado de influencia sobre el Balrog, incluso sin el Único en su poder. Esto se aclara en la historia del Pueblo de Durin:

“Por entonces los Enanos cavaban muy hondo bajo Barazinbar en busca de mihtril, el metal inapreciable que año a año era más difícil de encontrar. De ese modo despertaron del sueño (O liberado de prisión; bien pudo ocurrir que la malicia de Sauron ya lo hubiera despertado) a una criatura espantosa que había huido de Thangorodrim...”

El Señor de los Anillos-Apéndices (pág. 73, nota 1)

Aunque se dice bien pudo ocurrir, creo que resulta evidente que la influencia de Sauron podía sentirse en Moria, aunque quizás no hasta el punto de que el Balrog pudiera obedecer órdenes concretas.

Por otro lado, como ningún otro balrog o dragón tomó parte en la batalla final, y dado que en los escritos queda claro que, en algún momento de la era post-Morgoth, Sauron podía aún controlar a estos seres, cualquier otra criatura restante, si exceptuamos a Smaug y al Balrog de Moria, debió ser destruida por los ejércitos de Gil-Galad y Elendil en la Guerra de la Última Alianza, cuando Él aún poseía el Anillo y podía comandarlos sin duda alguna; aunque probablemente se libraron del dominio de Sauron todos aquellos que sobrevivieron a la guerra, tras la desaparición del Anillo Único. Creo que Sauron aún tenía un cierto control sobre estas criaturas, porque en el Silmarillion se afirma que existían dragones, en plural, antes de la Batalla de Morannon. Uno podía ser Smaug. Esto deja al menos otro en servicio antes de la Caída de Sauron. Creo que es lógico asumir que existían múltiples Balrogs y Dragones en servicio en los primeros tiempos de Sauron ya que, como se ha dicho, más de un Balrog sobrevivió a la Guerra de la Cólera.

Ahora bien...

Tolkien no dejó dato alguno que confirmara o negara directamente esta cuestión. Si uno considera la cronología de los hechos de la Tercera Edad, se hace evidente una cierta relación o “acuerdo” entre Sauron y, por ejemplo, el Balrog de Moria. El Balrog fue despertado de su letargo por los Enanos en el año 1980. Los Enanos abandonaron Moria en 1981. La Cuenta de los Años no dice nada sobre Moria hasta 2480, cuando Sauron empieza a poblar Moria con sus criaturas, es decir, Orcos y Trolls. Desde este punto hasta el año de la Guerra del Anillo, se extienden 538 años de cohabitación entre el Balrog y los Orcos.

No cabe duda de que Sauron conocía la existencia del Balrog (especialmente a partir del momento en que sus orcos entraron en Moria), y parece ser que el Balrog toleraba la presencia de los Orcos. De todos modos, no creo que Sauron pudiera controlar o dar órdenes al Balrog; en este tiempo, no poseía el Anillo Único, que aún retenía una gran parte de su poder. Sin el Anillo, no es probable que Sauron tuviera la capacidad de dominar la poderosa voluntad de un Balrog.

Por supuesto, el Balrog actuó en la historia como se suponía que debía hacerlo: de acuerdo con un propósito “malvado” y contra los “buenos”. Gandalf, como el Balrog, era un Maiar, pero aliado de los Valar, que eran los eternos enemigos de Morgoth. Dado que los Balrogs fueron los principales servidores de Morgoth, es natural que el Balrog de Moria hubiera atacado a Gandalf nada más verle. No sólo por reconocerle como un “Servidor del Fuego Secreto”, sino también porque la Comunidad del Anillo había invadido Moria, e iban armados. Esto, lógicamente, llevó a una confrontación.

Pero es dudoso que Sauron (sin el Anillo Soberano) pudiera haber ordenado al Balrog que atacara Lórien o Minas Tirith. La principal utilidad de un Balrog no es luchar contra ejércitos de enemigos inferiores, o echar abajo las murallas de una fortaleza, sino enfrentarse a otros oponentes poderosos, como Magos, o Señores de los Elfos.

Mi conclusión, pues, es que Sauron ejercía cierta influencia sobre el balrog de Moria, pero es dudoso que pudiera haberle ordenado, por ejemplo, que abandonara Moria para luchar abiertamente en las grandes batallas de la Guerra del Anillo.

10. ¿A quién servían los Balrogs?

Los Balrogs eran los servidores principales de Morgoth en las Edades de las Estrellas y en la Primera Edad del Sol. Le protegieron de la furia de Ungoliant y fueron sus capitanes en las batallas contra los Elfos. El siguiente texto es de la página 89 del Silmarillion:

“El grito de Morgoth se oyó en abismos olvidados. Muy por debajo de las estancias en ruinas de Angband, en cuevas que los Valar habían olvidado en la prisa del ataque, los Balrogs, que aún acechaban esperando el regreso del Señor, se levantaron ahora con rapidez, y precipitándose por Hithlum, llegaron a Lammoth como una tempestad de fuego. Con los látigos de llamas rompieron las telas de Ungoliant, y ella se amedrentó...”.

Los Balrogs también lucharon en la Nirnaeth Arnoediad (la Batalla de las Lágrimas Innumerables), y en la Toma de Gondolin.

11. ¿Qué tamaño tenían realmente los Balrogs?

No creo que exista justificación alguna para considerar a los Balrogs mucho más grandes que los Hombres o los Elfos. Por ejemplo, si el balrog de Moria hubiera sido muy grande, posiblemente no habría cabido en muchos de los túneles de su dominio, lo cual habría limitado su paso por la puerta de la Cámara de Mazarbul, por citar sólo un ejemplo. En general, creo que la apariencia física de los espíritus primordiales, como los Valar o los Maiar, no difería mucho de la de los Elfos, aunque quizás fueran un poco más altos. En concreto, si nos referimos al duelo entre Fingolfin y Morgoth, resulta evidente que el Rey Supremo de los Noldor no habría tenido ninguna opción de ganar el combate, o siquiera de herir a su contrincante (como de hecho hizo en siete ocasiones) si Morgoth hubiera medido diez metros de alto. Además, se dice claramente (Silmarillion, pág. 181) que Morgoth puso el pie izquierdo sobre el cuello de su rival y que Fingolfin rebanó el pie de Morgoth. Si Morgoth hubiera sido tan alto como aparece en muchas ilustraciones, no podría haber pisado el cuello de Fingolfin sin pisar todo su cuerpo.

Si Morgoth no es un gigante, no creo que los Balrogs lo sean. Mi opinión es que los Señores de los Noldor tendrían una estatura de dos metros aproximadamente, y los Balrogs quizás 2.25 metros de media; Morgoth tal vez 2.4 o dos metros y medio.

12. ¿Hablaban los Balrogs?

No. Bueno... quizás. Como es típico de Tolkien, podemos hacer múltiples interpretaciones. Por un lado tenemos el encuentro entre Gandalf y el Balrog en la puerta de la Cámara de Mazarbul: Gandalf recita un conjuro para mantener cerrada la puerta y el Balrog opone un contraconjuro. Frodo oye como Gandalf susurra mientras aplica su conjuro a la puerta, aunque no se dice si Gandalf oye al Balrog murmurar el suyo. Después de todo, estaba al otro lado de una puerta de piedra. Pero dado que la magia de este tipo es hablada, hay que suponer que el Balrog tuvo que pronunciar su contraconjuro.

Por otra parte, Tolkien se disgustó a causa de un intento americano de llevar a cabo una película de dibujos animados de “El Señor de los Anillos”. Hizo algunos comentarios acerca del aspecto de algunos personajes y elementos, entre ellos el Balrog de Moria:

“El Balrog nunca habla ni emite sonido vocal alguno. Y por encima de todo nunca ríe ni se burla...”

Cartas de JRR Tolkien-Nº 210

Esto podría significar que el Balrog nunca habla. O podría significar que, en este encuentro en particular, no habla para conseguir un efecto dramático. Escoged lo que más os guste.

13. Qué clase de armas usaban los Balrogs?

El arma principal de los Balrogs era el “Látigo de Fuego” que tenía múltiples colas y estaba siempre envuelto en llamas. Sabemos por el Silmarillion que los Balrogs de la Primera Edad usaban otras armas, entre ellas hachas y mazas. El Balrog que luchó con Gandalf en el Puente de Durin usaba el látigo de fuego y una espada llameante.

II - Los Elfos

1. ¿Tienen los Elfos orejas puntiagudas?

Evidentemente, sus orejas eran de algún modo puntiagudas; más que las de los Humanos, en cualquier caso. El único lugar en que esta cuestión se trata directamente son las Etimologías, publicadas en The Lost Road. Allí se dan las dos entradas siguientes para el elemento 'las' [Q =Quenya, N =Noldorin]:

Las (1)

*lasse 'hoja': Q lasse, N lhass; Q lasselanta 'caída de las hojas, otoño', N lhasbelin (*lassekwelene), cf. Q Narquelion [ KWEL ]. Lhasgalen 'Hojaverde' (nombre gnómico de Laurelin). (Algunos piensan que esto está relacionado con *lasse 'oreja'. Las orejas de los Quendi eran más puntiagudas y parecidas a una hoja que las de los Humanos).

Las (2)

'escuchar'. N lhaw 'orejas' (de una persona), en viejo dual *la, en singular lhewig. Q lar, lasta- 'escuchar'; lasta 'escuchando, oyendo' - Lastalaika 'orejas agudas', un nombre, cf. N Lhathleg. N lhathron 'oyente' ( *la(n)sro-ndo ) ; lhathro o lhathrando 'escucha'.

Algunos han rechazado esta conclusión basándose en que estas entradas fueron escritas antes de que El Señor de los Anillos fuera siquiera comenzado y que no deben aplicársele. Es notorio que el elemento 'las' retuviera sus dos significados, como puede verse por ejemplos del Señor de los Anillos mismo, p. ej. en Legolas ('Hoja verde') (Las Dos Torres, 106, 154), 'lassi' (="hojas") en el Lamento de Galadriel (La Comunidad del Anillo, 394), y Amon Lhaw (Colina del Oído).

2. ¿Era Glorfindel de Rivendel el mismo Glorfindel de Gondolin?

Sí. Este ha sido siempre un asunto de gran controversia. No había sido previsto por Tolkien, de modo que tuvo que tomar una decisión sobre la marcha. La única información directa que puede encontrarse en cualquier libro es un comentario de Christopher Tolkien en El Retorno de la Sombra (La Historia de la Tierra Media VI):

“Algunas notas garabateadas deprisa en Sidmouth, Devon, a finales del verano de 1938 (Tolkien: A Biography, pág. 187), evidentemente reflejan los pensamientos de mi padre para las siguientes fases de la historia en aquel momento:

Consulta. Sobre M[ontañas] N[ubladas]. Río Grande abajo hacia Mordor. Torre Oscura. Más allá(?) la Colina Ardiente. La Historia de Gil-galad contada por Elrond? Quién es Trancos? Glorfindel habla de su vida anterior en Gondolin.

...Muy notable es “Glorfindel habla de su vida anterior en Gondolin”. Años más tarde, mucho después de la publicación de El Señor de los Anillos, mi padre dedicó gran parte de su pensamiento al asunto de Glorfindel, y escribió por aquel entonces: “[La utilización de Glorfindel] en El Señor de los Anillos es un ejemplo del uso a menudo aleatorio de los nombres de las antiguas leyendas, que ahora se conocen como El Silmarillion, y que escaparon a la revisión en la versión publicada de El Señor de los Anillos.” Llegó a la conclusión de que Glorfindel de Gondolin, que murió en combate con un Balrog tras el saqueo de la ciudad, y

Glorfindel de Rivendel eran una y la misma persona: abandonó las estancias de Mandos y regresó a la Tierra Media en la Segunda Edad”.

El retorno de la Sombra, 214-215

Es cierto que no tenemos otros ejemplos de Elfos que regresen a la Tierra Media durante la Segunda Edad (aunque algunos visitaron Númenor), pero esto no deshabilita la posibilidad de que Glorfindel pudiera haberlo hecho. No hay evidencias claras en uno u otro sentido, lo que significa que Tolkien pudo haber aplicado cualquiera de estos entornos a cualquier historia que pudiera haber escrito.

La mayor objeción que puede hacerse a la forma en que Christopher presenta este tema, es que inspira menos confianza de la que podría, debido a que no aporta referencias de ninguna clase; en lugar de eso, simplemente describe este hecho como una “conclusión” a la que su padre llegó eventualmente. Evidentemente, Tolkien nunca consignó esta conclusión por escrito. El asunto se reduce, pues, a la cuestión de cuanta confianza podemos otorgar a Christopher, ya que podría haber dado demasiada importancia a un comentario casual de su padre. La mayoría de los lectores parecen aceptar que este hecho fue decidido por Tolkien sólo tras larga deliberación (sabemos que él y Christopher comentaban a menudo cuestiones relativas a la Tierra Media). Sin embargo, una minoría continúa rechazando esta teoría.

En el análisis final, naturalmente, no hay certeza alguna en ningún sentido, ya que no disponemos de ninguna evidencia, excepto la mencionada más arriba. Por un lado, podríamos afirmar que, en apariencia, Tolkien no veía objeción alguna en la idea de un Glorfindel retornado a su cuerpo por los Valar. Y por otro lado, las dudas sobre el material no publicado son notables en este caso. De hecho, Tolkien no sólo podría haber cambiado de opinión antes de la publicación definitiva de la obra, sino quizás incluso antes de terminar de escribirla, o mientras la escribía (no hubiera sido este un hecho inusual). Sin embargo, no es improbable que se hubiera ceñido a la idea de un sólo Glorfindel, ya que no parece que hubiera tomado esa decisión a la ligera.

En Ardaquenta he dado por supuesto que el Glorfindel de Gondolin y el Glorfindel de Rivendel eran la misma persona.

3. ¿Que nombres daban a sus hijos los Eldar de Valinor?

Los niños Eldar recibían dos nombres (essi), uno dado al nacer por el padre, el otro más tarde, por su madre:

“... estos nombres maternos tenían gran importancia, pues las madres de los Eldar adornaban el carácter y la habilidad de sus hijos, y muchas tenían el don de la previsión profética. Además, cualquiera de los Eldar podía adquirir un epessë (“segundo nombre”), que no provenía necesariamente de la família, un sobrenombre otorgado generalmente como título de admiración y honor; y el epessë podía llegar a convertirse en el nombre reconocido posteriormente en cantos e historias (como fue el caso, por ejemplo, de Ereinion, siempre conocido por su epessë Gil-galad).

Cuentos Inconclusos, pág. 336

De porqué se le dio a Ereinion ('Vástago de Reyes') su epessë:

“Se dice que Ereinion recibió el nombre Gil-galad “Estrella Radiante”, debido a su yelmo y a su escudo de plata con un dibujo de estrellas blancas, que brillaba en la lejanía como una estrella, y que podía ser vista por ojos élficos a una gran distancia si él se encontraba en una loma”.

Cuentos Inconclusos

[El “dibujo de Estrellas Blancas de Gil-galad aparece en el nº 47 de “Pictures by J.R.R. Tolkien”.]

Otro epessë familiar a los lectores de El Señor de los Anillos es Galadriel, cuyo nombre paterno era Artanis (“mujer noble”) y el materno era Nerwen (“doncella-hombre”) (Cuentos Inconclusos 295). Galadriel era la forma Sindarin de Altariel (Quenya) y Alatariel (Telerin).

“En la lengua alto-élfica su nombre era Al(a)tariel, que derivaba de alata “radiación” (Sindarin galad) y riel 'doncella rodeada de una guirnalda' (de la raíz rig- “guirnalda”): el significado completo es “doncella rodeada de una guirnalda radiante”, en referencia a su cabello.”

[El Silmarillion]

4. ¿Que filosofía tenían los Elfos en relación a la Muerte y la Reencarnación?

De su destino tras la vida, los Elfos sabían mucho, debido a su larga estancia en Valinor y a lo que allí habían aprendido de los Valar. Los Elfos se ven a sí mismos como la suma de dos partes: el Fëa (espíritu) y el Hroa (cuerpo). Ambas partes no están atadas la una a la otra, pero sin Hroa, el Fëa no tiene poder, y sin espíritu, el cuerpo muere y se disuelve. La duración de la vida de los Elfos es por naturaleza la del mundo (aunque a menudo se les llama inmortales, que es un concepto totalmente diferente). Pero los Elfos llaman al mundo “Arda Sahta”, el Mundo Maculado. Dentro de sus límites, nada está libre de la influencia de Melkor, y los Elfos y los Hombres, que están hechos de la misma materia de Arda, están destinados a sufrir de alguna manera.

De modo que el Fëa tiende a “consumir” el Hroa, hasta que todo lo que queda de él es una forma difusa que es, de hecho, indestructible. Los Elfos pueden morir de pena, o a causa de heridas (aunque no por enfermedad) y entonces el Fëa abandona el Hroa. El Fëa sin hogar será convocado en las Estancias de Mandos, a donde irá por propia voluntad. Muchos Fëa hacen esto, pero aquellos que han sido influenciados por Melkor, por temor al castigo que recibirían en Mandos, permanecen en la Tierra Media intentando tomar el control de otro Hroa que ya contenga un Fëa. Aquellos que siguen la convocatoria pueden, si lo desean, encarnarse en un cuerpo recién nacido, idéntico al anterior. Los demás permanecen en Mandos hasta el Fin del Mundo. Porque los Elfos están sujetos al mundo y no pueden abandonarlo. Todos los Fëar, cualquiera que fuera su elección, deben esperar en Mandos durante un tiempo; cuánto dependía del propio Fëa. Si había cometido actos malvados en su vida anterior podría tener que esperar mucho antes que se le permitiera volver a la vida. A Fëanor, por ejemplo, nunca se le permitió abandonar Mandos.

El Elfo renacido es un niño otra vez, y no recuerda su vida anterior hasta que su experiencia y conocimiento han crecido. Entonces su vida se enriquece doblemente, ya que ha experimentado dos infancias y tiene recuerdos de dos vidas. Hay muy pocos casos en que un Elfo se haya reencarnado más de una vez. Se desconoce la razón de esto. No hay ejemplos documentados de Elfos reencarnados excepto Glorfindel de Gondolin, que renació en la Segunda Edad y prestó ayuda a Frodo y sus compañeros en el camino a Rivendel.

5. ¿Se reencarnaban los Elfos tras ser asesinados?

Sí. Se conocen por lo menos dos casos de Elfos que se reencarnaron tras haber sido asesinados o muertos en combate: Finrod Felagund y Glorfindel.

6. ¿Cual fue el destino final de Arwen? Podría haber cambiado de idea y dejado la Tierra Media?

Creo que la situación en la que Arwen se encontraba y su decisión de convertirse en mortal se explica mejor en una de las cartas de Tolkien:

“Elrond escogió ser contado entre los Elfos. Sus hijos -con una raza élfica renovada, ya que su madre era Celebrían, hija de Galadriel - tuvieron que elegir. Arwen no es la reencarnación de Lúthien (de hecho, esto sería imposible, ya que Lúthien murió como mortal y abandonó el mundo) aunque sí una descendiente muy parecida en cuerpo, carácter y destino. Cuando se casó con Aragorn (cuya historia de amor conocida en todas partes, no aparece más que de un modo marginal en “El Señor de los Anillos”) ella tuvo que hacer la “elección de Lúthien”, de forma que el dolor de su separación de Elrond fue especialmente intenso. Elrond pasó al otro lado del mar. El fin de sus hijos, Elladan y Elrohir, no se ha contado; retrasaron su elección y pèrmanecieron en las grandes tierras por un tiempo”.

[Cartas de J.R.R. Tolkien, (Nº153)]

Y en otra carta hallamos lo siguiente:

“Pero la promesa hecha a los Eldar (los Altos Elfos, no las otras razas, que tiempo atrás habían hecho ya su elección irrevocable, prefiriendo la Tierra Media al paraiso) por sus sufrimientos en las luchas contra el primer Señor Oscuro aún tenía que cumplirse: que ellos pudieran siempre dejar la Tierra Media, si lo deseaban, y cruzar el mar hacia el Oeste, por el Camino Recto, y volver de este modo a Eressëa (aunque quedando fuera del tiempo y la historia, y sin posibilidad de regresar). Los Medio-Elfos, como Elrond y Arwen, podían escoger a qué linaje y a qué destino pertenecerían: escoger una vez, y para siempre. De ahí el dolor en la separación de Elrond y Arwen”.

[Cartas de J.R.R. Tolkien, (Nº154)]

Creo que estas cartas explican claramente que la elección de Arwen fue hecha en el momento de su separación de Elrond: sólo podemos imaginar la conversación entre ambos insinuada sutilmente en el Retorno del Rey. Pero su contenido puede deducirse de estas cartas. La partida podría no haber sido tan emocional o tener un tono definitivo si Arwen pudiera haber cambiado de idea a la muerte de Aragorn, subir en un barco y volver junto a papá. Cuando Aragorn sugiere que Arwen se eche atrás en su decisión y vaya a los Puertos, Arwen reconoce que sería inútil:

“No, amado señor -dijo ella-, esa elección ya no existe desde hace largo tiempo. No hay más navíos que puedan conducirme hasta allí, y tendré en verdad que esperar el Destino de los Hombres, lo quiera o no lo quiera”.

[El Retorno del Rey, Apéndice A]

Estas líneas sugieren que Arwen sabía que su elección se hizo en el pasado, y que incluso si aún existieran barcos en los Puertos, no la llevarían.

7. Acerca de los Elfos

Para aquellos recién llegados al universo de Arda y a la obra de Tolkien, sería adecuada una descripción general de los Elfos. Son tan altos como los Hombres, y a menudo más altos. De todas las criaturas vivientes de la Tierra Media, son los más hermosos y dotados. Los Elfos son inmortales, pero pueden morir en combate, y pueden también perder el deseo de vivir. Cuando mueren, sus espíritus van a las Estancias de Mandos. Allí esperan el día de su regreso. En el principio de los Días, los Elfos vivían en la Tierra Media. Pero los Valar, que residían en el País de Valinor, más allá del Gran Mar, pidieron a los Primeros Nacidos, como se conocía a los Elfos, que vinieran a vivir con ellos. Muchos lo hicieron, pero unos pocos permanecieron en la Tierra Media. A estos se les permitió viajar a Valinor en un futuro, cuando la maldad hubiera sido erradicada del mundo. Este es uno de los aspectos más importantes de la Historia de los Elfos en la Tierra Media. Durante la Segunda Edad, los Hombres envidiaron la inmortalidad de los Elfos, y trataron de llegar a Valinor. Los Valar ocultaron su tierra y la hicieron invisible, para que nadie excepto los Elfos pudiera encontrarla. La ruta que debían seguir para ello fue llamada el Camino Recto.

Se dice de los Elfos que despiden una suave luz propia, sobre todo aquellos que han estado alguna vez en Valinor, o sus descendientes. Tienen una afinidad natural con todas las cosas vivientes, y pueden comunicarse con animales, e incluso con plantas y árboles. Su vista es excelente, muy superior en alcance y definición a la de cualquier otro ser, con la posible excepción de las Águilas. A decir de Gandalf, pueden “distinguir a una legua un gorrión de un jilguero”. No usan riendas ni estribos para cabalgar, bastándoles una palabra amable al oído de los caballos para que estos obedezcan sus deseos. Su andar es liviano, de modo que apenas dejan huellas, y no suelen usar botas. Estan dados a la bondad, y no soportan la presencia del mal en cualquiera de sus manifestaciones (nótese, por ejemplo, que los Elfos presentes en el Concilio de Elrond se tapan los oídos al oir la inscripción del Anillo Único, escrita en la Lengua Negra; y que Glorfindel se estremece al tocar el puñal de los Nazgûl con el que ha sido herido Frodo (La Comunidad del Anillo)). No necesitan dormir, como duermen los Hombres, aunque descansan la mente “en los extraños senderos de los sueños élficos, aún caminando con los ojos abiertos a la luz del mundo” (Las Dos Torres, pág. 30).

Otro factor importante acerca de los Elfos es que, aunque algunos de ellos, puedan haber cometido actos reprobables, muy pocos (o ninguno) son realmente malvados. Pero pueden ser corrompidos por la codicia de grandes tesoros, y esto casi siempre trae problemas y desgracias para ellos mismos, y para otros.

8. ¿Quién era Amroth?

Nadie lo sabe con certeza, pero se dice que era rey de Lórien a principios de la Tercera Edad. Quizás era hijo de Celeborn y Galadriel, nacido en Doriath, o el hijo de Amdír, otro Sindar de Beleriand. Pero quien quiera que fuese su padre, esto es lo que se conoce de su historia:

Amroth, hijo de Amdír, se convirtió en Rey de Lórien tras la muerte de su padre en la batalla de Dagorlad. No tomó esposa, aunque amaba a Nimrodel la Bella, porque el matrimonio entre ellos era imposible. No porque Nimrodel no le amara; sino porque ella pertenecía al pueblo de los Elfos Silvanos de Lórien, los Nandor, que acusaban a los Sindar que habían llegado a Beleriand de traer problemas a una tierra que simpre había conocido la paz. Nimrodel vivía cerca del arroyo que llevaba su nombre, en tiempos de felicidad, cuando los Enanos eran los amos de Moria. Pero cuando los Orcos tomaron el control de Khazad-Dûm, ella tuvo que huir hacia el sur. Cuando Amroth supo que su amada se había perdido, partió a buscarla y la encontró en el Bosque de Fangorn. Allí hablaron y él pidió su mano. Ella aceptó finalmente, con la condición de que Amroth debía encontrar un lugar donde ambos pudieran amarse sin temer a la muerte a cada momento, un lugar donde su amor pudiera crecer sin límites. A esto respondió Amroth que ese lugar se encontraba más allá del mar. Después de la Guerra contra Morgoth, los

Valar habían abierto un camino hacia el oeste para todos los Elfos, cualquiera que fuera su linaje. De modo que Nimrodel, una Nandor, también podía cruzar el mar.

Amroth decidió llevarla a la Bahía de Belfalas, donde aún existía un puerto élfico. Pero, de algún modo, se separaron por el camino, nadie sabe cómo o porqué. Amroth la bsucó mucho tiempo, pero al no encontrarla, siguió su viaje hacia el sur, esperando que ella haría lo mismo. Una vez en el puerto, esperó a Nimrodel, pero ella no apareció. Pasó el verano, y una noche, mientras él dormía, una tempestad desancló el buque en el que Amroth se hallaba. Al llegar el nuevo día, salió de su camarote, y vió las orillas de la Tierra Media lejos, hacia el este. Amroth gritó el nombre de su amada y se lanzó al agua. Lo último que vieron los Elfos de él fueron sus esfuerzos para alcanzar la costa, en medio de las olas enfurecidas. Nunca volvió a verse a Amroth en la Tierra Media, o fuera de ella. De Nimrodel, sólo rumores de su destino llegaron a oídos de algunos, pero Amroth nunca los oyó.

9. ¿Tenían barba los Elfos?

No resulta claro del todo. En El Retorno del Rey, pág. 402 se dice de Círdan: “Era muy alto, de barba larga, y todo gris y muy anciano, salvo los ojos que eran vivos y luminosos como estrellas”. Parece, pues, evidente, que los Elfos podían dejarse crecer la barba, o que por lo menos Círdan podía hacerlo. Sin embargo, en ningún otro lugar se menciona a un elfo barbudo, aunque Elrond aparece con barba en una pintura de Alan Lee (“El Concilio de Elrond”, que forma parte de Ardaquenta). Sin embargo, hay que decir que Elrond era un Medio Elfo, aunque había elegido formar parte de los Primeros Nacidos, de modo que tal vez su barba fuese una herencia de su padre Eärendil. De todos modos, Tolkien no menciona barba alguna en las dos descripciones que da de Elrond (El Hobbit, pág. 61 y La Comunidad del Anillo, pág. 306). Es posible que nada impidiera a los Elfos dejarse barba, aunque quizá no era costumbre entre ellos hacerlo, como no lo era afeitársela entre los Enanos. Pero esto no explica por qué Círdan la llevaba. Quizás su larga estancia a orillas del mar, alejado en cierto modo de los centros de poder y conocimiento élficos de la Tierra Media, había hecho cambiar sus costumbres. O quizás la barba de Círdan fue simplemente un descuido de Tolkien.

10. ¿Quién era el rey Bladorthin?

El Rey Bladorthin era un rey de la Tercera Edad que encargó una remesa de lanzas de guerra a los Enanos de Erebor. El texto dice, específicamente:

“...la conversación pasó al gran tesoro escondido, y a las cosas que Thorin y Balin recordaban. Se preguntaron si estarían todavía intactas alí abajo en el salón: las lanzas que habían sido hechas para los ejércitos del Rey Bladorthin (muerto tiempo atrás), cada una con una moharra forjada tres veces y astas con ingeniosas incrustaciones de oro, y que nunca habían sido entregadas o pagadas...”

[El Hobbit, pág. 237]

En ningúno de los escritos de Tolkien se aclara el origen de este rey, aunque se sabe que Bladorthin fue el nombre que tuvo originalmente el mago Gandalf en los primeros estados de composición de “El Hobbit”. En “The Complete Guide to Middle-Earth”, Robert Foster afirma que “Bladorthin era un rey, probablemente un elfo, que encargó lanzas a los Enanos de Erebor pero murió antes de que fueran entregadas. Murió entre 1999 y 2770 TE”.

Pero estas son las fechas de la fundación del Reino de Erebor y su desolación a manos de Smaug. Foster dió por supuesto que Bladorthin murió antes del ataque del dragón, pero no existen motivos para dar esto por sentado. Quizás el motivo de que las lanzas no fueran entregadas fue el mismo ataque de Smaug.

Por lo que respecta a la identidad del propio Bladorthin, es lógico pensar que fuera un elfo, no sólo por su nombre sindarin (“thin” significa “gris”), sino también por sus gustos refinados en materia de armamento. Además, se deduce por eliminación que no era rey de Esgaroth, donde el poder estaba en manos de comerciantes (sin duda poco dados a extravagancias), ni de Valle, un reino pequeño que no encaja con la idea de “ejércitos” de que habla Tolkien. Bladorthin no puede ser un rey Númenóreano, ya que no consta en las listas de gobernantes de Arnor ni de Gondor; esto nos deja con la posibilidad de que fuera un rey élfico. Los únicos reinos élficos de la Tierra Media que sobrevivían en el tercer milenio de la Tercera Edad eran Los Puertos Grises, Lórien, Rivendel y el Bosque Negro. Pero los tronos de estos lugares, o por lo menos su gobierno, estaban en manos de Círdan, Celeborn, Elrond y Thranduil. No hay , pues, lugar para el Rey Bladorthin. Podría tratarse de un Hombre, tal vez rey de un reino del este, como Dorwinion, o Khand, y quizás su nombre sindarin no es más que el nombre por el que era conocido en las tierras del oeste. De todos modos, es sabido que Tolkien no daba demasiada importancia a detalles como estos en las primeras etapas de la Creación de la Tierra Media. Así que Bladorthin puede ser simplemente un nombre descartado que es aprovechado en el último momento para crear el “efecto de fondo” temporal tan típico de Tolkien.

11. ¿Cuáles eran los siete nombres de Gondolin?

En El Libro de los Cuentos Perdidos II, página 202, se narra la llegada de Tuor a Gondolin, guiado por Voronwë. El texto dice lo siguiente:

“Somos los guardias de la entrada al Paso de la Huida. Alegraos de haberla encontrado, porque ante vosotros se alza la Ciudad de los Siete Nombres, donde todos los que luchan contra Melko pueden encontrar consuelo.

“Entonces Tuor dijo: -¿Cuáles son esos nombres? -Y el jefe de los Guardias le respondió:- Se dice y se canta: “Me llaman Gondobar y Gondothlimbar, la Ciudad de Piedra y la Ciudad de los que Habitan entre Piedras; Gondolin, la Piedra Cantante, y Gwarestrin me llaman, la Torre de la Vigilancia, Gar Thurion o el Lugar Secreto, porque estoy oculta a los ojos de Melko; pero los que más me aman me llaman Loth, porque soy como una flor, como Lothengriol, el lirio que florece en el valle”. Pero -dijo- comúnmente la llamamos más que nada Gondolin.”

Así pues:

1. Gondobar Ciudad de Piedra

2. Gondothlimbar Ciudad de los que Habitan entre Piedras

3. Gondolin Piedra Cantante

4. Gwarestrin Torre de la Vigilancia

5. Gar Thurion Lugar Secreto

6. Loth Flor

7. ??? ???

Bueno... Cuál es el séptimo nombre?

No quedó ningún rastro en el Silmarillion del concepto de los Siete Nombres de Gondolin. De hecho sólo se conservaron dos nombres para la ciudad: el sindarin Gondolin, que ya aparece en la lista de los Cuentos Perdidos, y el quenya Ondolindë, que significa “la Roca de la Música de las Aguas”. Es, pues, posible, dado que sólo se mencionan seis nombres en el episodio mencionado, que este pueda considerarse el séptimo.

De modo que...

7. Ondolindë Roca de la Música de las Aguas

III - Los Enanos

1. ¿Como procrearon los Enanos a partir de los Siete Padres?

Si, como se ha dicho, Aulë sólo creó a siete padres de los Enanos, como procreó la raza?

En el capítulo del Silmarillion que habla de la creación de los Enanos, sólo se menciona a los Siete Padres. En la Carta nº 212, sin embargo, Tolkien habla de trece enanos que fueron inicialmente creados:

"Uno, el más antiguo, y seis más, con seis compañeras".

Por lo tanto, parece ser que Durin realmente ”caminó sólo” como dijo Gimli en su canción.

2. Acerca de las Puertas de Durin, Señor de Moria

Las Puertas de Durin eran la entrada occidental al reino de Hadhodrond o Khazad-Dûm, más tarde llamado Moria. Fueron construidas en la Segunda Edad de la Tierra Media, probablemente antes del año 1000, cuando la amistad entre los Enanos y los Elfos de Eregion era mayor de lo que nunca llegó a ser después.

Las Puertas permanecieron en su lugar hasta el 13 de enero de 3019 TE, cuando la Comunidad del Anillo las atravesó, escapando por los pelos al Vigilante del Agua, que cerró las puertas tras ellos y las cubrió con rocas y troncos de árboles.

Las Puertas fueron construidas en colaboración por Elfos y Enanos. Narvi, posiblemente el mayor artesano de los Enanos en aquel tiempo, diseñó y construyó las puertas mismas; Celebrimbor, Señor de Eregion y descendiente de Feanor, las decoró con ithildin: hizo los Emblemas de Durin, un martillo y un yunque coronados por siete estrellas; el árbol de los Altos Elfos; y la Estrella de la Casa de Feanor. Escritas en las puertas estaban las palabras:

“(Estas son) las Puertas de Durin, Señor de Moria. Habla [Dí] 'amigo' y entra. Yo, Narvi, las hice; Celebrimbor de Hollin grabó estos signos.”

Las Puertas estaban construidas de forma que pudieran abrirse desde dentro, simplemente empujándolas. Se necesitaba la fuerza de al menos dos enanos para hacer esto. Además, los Enanos siempre mantenían una guardia tras las puertas, de modo que una persona sola, previsiblemente alguien que tratara de escapar, no podría abrir sin ayuda de la guardia.

Desde el exterior, ninguna fuerza enana, élfica o humana podía mover las puertas, excepto la contraseña inscrita en ellas; entonces se abrían solas, hacia los lados, hasta tocar la pared de roca.

Las Puertas permanecieron abiertas durante muchos años mientras los Enanos de Khazad-Dûm y la gente de Celebrimbor mantenían el comercio para su mutuo beneficio. Hacia el año 1200 de la Segunda Edad, Sauron, con la apariencia de Annatar (Señor de los Dones) empezó a enseñar a los Elfos de Eregion los secretos de la creación de objetos con poder. Sauron forjó el Anillo Único hacia el 1600 SE, y los Elfos se dieron cuenta de que habían sido engañados y de quién era Annatar en realidad. La Guerra entre Sauron y los Elfos empezó, y en 1697, Celebrimbor fue muerto y los Elfos de Eregion fueron vencidos por Sauron. Una hueste de Enanos y Elfos de Lórien cruzaron las puertas y atacaron al ejército de Sauron por la retaguardia, lo que permitió escapar a Elrond. Después de esto, las Puertas se cerraron al ejército de Sauron y permanecieron cerradas durante los Años Oscuros (es decir, hasta el fin de la Segunda Edad).

Las Puertas no se mencionan de nuevo en la historia hasta la Guerra del Anillo, aunque sin duda el Pueblo de Durin habría abierto y cerrado las puertas numerosas veces antes de la llegada del Balrog en el año 1980 de la Tercera Edad.

Después de esto, con la excepción de la Expedición de Balin a Khazad-Dûm, ahora llamada Moria, las puertas estuvieron siempre cerradas hasta la llegada de Gandalf, que interpretó mal las palabras “habla, amigo, y entra”. Tardó un tiempo en entender que la contraseña estaba inscrita en las puertas mismas. Como dijo él mismo: “Aquellos eran tiempos más felices”.

3. ¿Cuáles eran los orígenes de los Enanos?

Los Enanos fueron hechos por Aulë, el maestro herrero y artesano de los Valar. Esto iba en contra de los planes de Ilúvatar: Aulë no tenía el poder ni la autoridad para crear otros seres vivientes (el resultado de sus esfuerzos fue un grupo de marionetas). Sin embargo, dado que se arrepintió enseguida de su pretensión y porque sus motivos habían sido buenos (deseaba niños a quienes enseñar, no esclavos a quienes mandar), Eru otorgó vida a los Enanos y pasaron a formar parte de su plan para la Tierra. Pero los Elfos aún debían ser los “Primeros Nacidos”, de modo que los Enanos tuvieron que dormir hasta que los Elfos despertaran.

4. ¿Tenían barba las mujeres Enanas?

Parece que sí. En la nota sobre las mujeres Enanas del Apéndice A se dice:

“Dijo Gimli que hay pocas mujeres entre los Enanos, probablemente no más que un tercio de toda la población. Rara vez andan fuera, salvo en casos de extrema necesidad. Son en voz y apariencia, y en el atuendo, si han de emprender un viaje, tan parecidas a los varones enanos, que los ojos y oídos de otros pueblos no pueden distinguirlas”.

El Retorno del Rey-Apéndice A

Dado que las barbas son una parte esencial de la apariencia general de los Enanos, debemos concluir que las mujeres enanas tenían barbas.

La cuestión, de hecho, es: llevaban necesariamente barba todos los varones enanos? (la conclusión que presento depende de que esta premisa sea cierta). Sabemos por comentarios directos o referencias casuales que por lo menos Thorin, Dwalin, Balin, Fili, Kili, Gloin, Bombur, y Gimli llevaban definitivamente barbas; es natural, por tanto, asumir que los demás enanos también las llevaban. Este tema nunca se consideró en la Tierra Media como un asunto digno de estudio. De modo que, para encontrar un pensamiento que refleje el punto de vista que he presentado aquí, he tenido que recurrir a Bilbo Bolsón, que pensó -mientras partía con los Enanos llevando la capucha de Dwalin, en 2941 TE-: “Sólo le consolaba pensar que no lo confundirían con un enano, pues no tenía barba” (El Hobbit, pág 40). Además, en la página 12 del mismo libro se dice que los Hobbits son “más pequeños que los Enanos barbados”. Podemos deducir de esto que, en cualquier caso, la noción de enanos barbados parece tener firmes fundamentos.

IV - Los Hobbits

1. ¿Cuando era el aniversario de Bilbo y Frodo?

La fecha del calendario de la Comarca era el 22 de septiembre (La Comunidad del Anillo, 31). Aunque las distintas definiciones de los meses y la correlación diferente de ese calendario con las estaciones (el solsticio de verano caía en el Día de Año Medio, el día entre Junio y Julio, no en el 21 de Junio, como en nuestro calendario (El Retorno del Rey-Apéndice D)) son factores a tener en cuenta. La discrepancia es de 10 días en septiembre, lo cual sitúa al 12 de septiembre como la fecha equivalente en nuestro calendario. (Este cálculo tiene alguna influencia en la historia. Los acontecimientos tienen lugar diez días antes, en términos estacionales, de lo que las fechas nos sugieren: cuando se duerme a la intemperie en otoño, diez días son una gran diferencia).

En el Apéndice D Tolkien da información detallada acerca de las inexactitudes en la Cronología de la Comarca, que los Hobbits trataban de modo diferente al nuestro. Si nos basamos en esto, es posible concluir que la CC en la época de la Guerra del Anillo había acumulado de dos a cuatro días de error, lo cual depende de hasta qué punto eran cuidadosos los Hobbits en sus correcciones; un factor que desconocemos. Tener esto en cuenta nos daría la fecha del 14 o del 16 de septiembre, pero otras consideraciones cuestionan la exactitud de estos cálculos, de modo que mantengo la fecha del 12 de septiembre como la más probable.

2. Acerca de Déagol

Déagol era un hobbit, desde luego, pero un hobbit muy peculiar. Pertenecía al pueblo de la rama de los Fuertes que vivía en las Tierras Pardas, a orillas del río Anduin.

Fue el primero de su raza -y, en verdad, el primer mortal desde Isildur- en tomar contacto con el Anillo Único; por este motivo, tiene un papel importante en la Historia de la Tierra Media. En el año 2463 (Tercera Edad), Déagol encontró el Anillo Único en las aguas del Anduin mientras pescaba con su amigo Sméagol. Las manos de Déagol fueron las primeras en tocar el Anillo desde que Isildur lo hiciera por última vez, más de veinticuatro siglos antes.

El descubrimiento de Déagol devolvió el Anillo Único al mundo, y puso en marcha una cadena de acontecimientos que determinarían el destino de la Tierra Media. Pero no era Déagol el destinado para hacer eso. Su compañero Sméagol vió como encontraba el Anillo. Fascinado por el brillo del oro, Sméagol exigió a Déagol que le entregara el Anillo, como regalo de cumpleaños. Pero Déagol se negó, de modo que Sméagol lo mató, ocultó su cuerpo y tomó el Anillo Único.

La muerte de Déagol y la codicia de Sméagol marcaron el violento retorno del Anillo a la historia de la Tierra Media.

3. ¿Tenían los Hobbits orejas puntiagudas?

Sólo ligeramente. Tolkien describió a Bilbo de este modo con vistas a una ilustración en una carta a Houghton Mifflin (hacia 1938):

“Imagino una figura bastante humana, no una especie de conejo “hada”, como parecen concebirlo algunos críticos británicos: de vientre abultado y piernas cortas. Una cara redonda y jovial; orejas sólo ligeramente puntiagudas y “élficas”; el pelo corto y rizado (de color castaño). Los pies desde los tobillos hacia abajo, cubiertos de pelo castaño. La ropa: pantalones de terciopelo verde; chaleco rojo o amarillo; chaqueta verde o castaña; botones de oro (o bronce); una capucha y capa de color verde oscuro (perteneciente a un enano)”.

Cartas de JRR Tolkien-Nº 27

Nótese que Tolkien usa la palabra “élficas” en referencia a los Elfos del folklore popular, que a menudo eran representados con orejas puntiagudas. Los Elfos de la Tierra Media (si exceptuamos a los Elfos Silvanos de El Hobbit) eran conocidos por muy pocas personas en la época en que se escribió esta carta.

4. ¿Se convirtieron en inmortales Frodo y los demás mortales que pasaron al otro lado del mar?

No, siguieron siendo mortales. La concepción de Tolkien era que la duración de la vida de una criatura era algo intrínseco a su naturaleza espiritual y biológica; algo que sólo podía modificar una intrevención directa de su Creador. Esto sólo ocurrió en tres ocasiones

(Lúthien, Tuor y Arwen), pero no en los casos de Frodo y Compañía. Tolkien dejó claro explícitamente en más de una carta que el viaje de Frodo a Aman sólo era una cura temporal para los males que aún le afligían (las heridas que le inflingieron Ella-Laraña y el Rey Brujo), y que, llegado el momento, él y los demás morirían por propia voluntad.

5. ¿Era Gollum un Hobbit?

Sí, sin duda alguna. La opinión de Gandalf acerca de la família de Gollum: “Creo que eran de raza hobbit, emparentados con los padres de los padres de los Fuertes” (La Comunidad del Anillo, pág. 75) debería ser suficiente para dejar claro este asunto, pero se confirma en otros lugares.

La Cuenta de los Años (El Retorno del Rey, Apéndice B) tiene la siguiente entrada para el año 2463 TE: “Por este tiempo Déagol el Fuerte encuentra el Anillo Único y es asesinado por Sméagol”. (Apéndices, pág. 98).

Dado que en el prólogo de La Comunidad del Anillo se explica que los Fuertes eran una de las tres ramas de Hobbits, resulta evidente que el compilador de esta entrada, supuestamente algún heredero de Merry y/o de Pippin, aceptó esta conclusión.

En “La Búsqueda del Anillo” (Cuentos Inconclusos, 3-IV) se dice que Sauron dedujo del interrogatorio de Gollum que Bilbo debía ser el mismo tipo de criatura (CI, pág. 428). Y, de hecho, Gandalf llegó a la misma conclusión tras sus conversaciones con Bilbo (La Comunidad del Anillo, pág. 78). La siguiente referencia muestra que el autor de “La búsqueda del Anillo” acepta claramente el origen hobbit de Gollum: “Era imposible doblegarlo, salvo por la muerte, tal como Sauron había adivinado, a la vez por causa de su naturaleza mediana y por otra cosa que Sauron, consumido por la codicia del Anillo, no comprendía del todo...” (CI, pág. 422).

Tal vez la pronunciación arcaica de Gandalf contribuye a incrementar las dudas a este respecto. Cuando un lector sugirió que tal vez el pueblo de Sméagol no fuera de raza hobbit, como Gandalf había anunciado, Tolkien le contradijo del siguiente modo:

“Ciertamente Gandalf dice en un principio `Creo que eran de raza hobbit...' (La Comunidad del Anillo, 75); pero el uso de esa expresión está de acuerdo con su carácter y sabiduría. En lenguaje más moderno habría dicho “Deduzco...”, en referencia a asuntos que no había tenido bajo observación directa, pero sobre los que había llegado a una conclusión basada en el estudio. Pero, de hecho, no tenía dudas acerca de su conclusión: `De todos modos, es verdad, etc.' (La Comunidad del Anillo, 78)”.

Cartas de JRR Tolkien-Nº 214

6. Acerca de algunos Hobbits

Bilbo: Cuando encontramos a Bilbo, hijo de Bungo, por vez primera en El Hobbit, sus vecinos lo describen como extraño. Más tarde, en El Señor de los Anillos, aprendemos en su fiesta de cumpleaños muchas cosas más acerca de él y del Anillo. La historia cambia entonces bruscamente, y Bilbo abandona la Comarca. Frodo, su sobrino y heredero recibe el Anillo justo antes de la partida de Bilbo. El Anillo tenía mucho poder sobre Bilbo, y le fue muy difícil dejárselo a Frodo. Incluso más tarde, en Rivendel, Bilbo quiso tocar el Anillo de nuevo, en cuanto tuvo la oportunidad. A Bilbo le gustaba escribir poemas, canciones y otras historias. Fue él quién escribió “Historia de una Ida y una Vuelta”, es decir, “El Hobbit”.

Frodo: En cuanto Bilbo abandonó la Comarca, Frodo quedó como único propietario de Bolsón Cerrado. Frodo, hijo de Drogo, nos recuerda a Bilbo, y también va a convertirse en un aventurero. Cuando Frodo adquiere el Anillo, Gandalf le advierte acerca de sus poderes. Frodo vivió algunos años en Bolsón Cerrado sin Bilbo, y tras celebrar una última fiesta de aniversario, se lanzó también a la aventura. Con él iba Sam, su fiel criado, y Pippin y Merry, sus mejores amigos.

Sam: Sam es un hobbit amable y de confianza. Su nombre completo es Samsagaz Gamyi, hijo de Hamfast. Trabajaba en Bolsón Cerrado como jardinero, y se vió involucrado en la historia al escuchar la conversación entre Frodo y Gandalf. Sam amaba los jardines, y la Dama Galadriel de Lórien le obsequió con una simple caja de madera gris llena de tierra.

Merry: Su nombre completo es Meriadoc Brandigamo, hijo de Saradoc. En Rohan le llamaban “Señor Holbytla”. Merry es uno de los mejores amigos de Frodo, y le prestó ayuda durante los años de ausencia de Bilbo, tras la Fiesta de Cumpleaños. También fue uno de los Hobbits que acompañó a Frodo en su viaje; llegó a ser escudero del Rey Théoden de Rohan y tuvo el honor de participar en la destrucción del Rey Brujo.

Pippin: Pippin o Peregrin Tuk, hijo de Paladin, es otro de los amigos de Frodo que le ayudaron en su mudanza de Bolsón Cerrado y que también se le unieron en su viaje a Mordor para destruir el Anillo Único. Llegó a ser soldado de la Guardia de Minas Tirith, en Gondor y mató a un enorme troll en la Batalla de Morannon.

7. ¿Eran los Hobbits un sub-grupo de Hombres?

Sí, sin duda alguna. Citaré tres ejemplos de este hecho. El primero es quizás el menos definitivo, dado que se supone que habla el editor del “Libro Rojo de la Frontera del Oeste”.

“Es en verdad evidente que, a pesar de un alejamiento posterior los Hobbits son parientes nuestros: están más cerca de nosotros que los Elfos y aún que los mismos Enanos. Antiguamente hablaban las mismas lenguas de los Hombres, adaptadas a su propia modalidad, y tenían casi las mismas preferencias y aversiones que los Hombres. Mas ahora es imposible descubrir en qué consiste nuestra relación con ellos. El origen de los Hobbits viene de muy atrás, de los Días Antiguos, ya perdidos y olvidados”.

La Comunidad del Anillo, pág. 11 (Prólogo)

“Los Hobbits son, por supuesto, una rama de la raza humana (no son Elfos o Enanos), aunque ambas especies pueden convivir juntas (como en Bree), y se llaman la una a la otra la Gente Grande y la Gente Pequeña. No tienen ningún poder “no-humano”, pero estan más en contacto con la naturaleza (plantas y animales, e incluso el mismo suelo), y además están libres de debilidades humanas como la ambición o la codicia”.

Cartas de JRR Tolkien-Nº 131

“Primeros Nacidos, Los: Sobrenombre de los Elfos, dado que fueron los primeros en aparecer sobre la Tierra antes que todos los demás “pueblos hablantes”, no sólo los Hombres, sino también los Enanos, que tienen un origen independiente. (Los Hobbits son, por supuesto, una variedad especial de la raza humana)”.

A Tolkien Compass, entrada “Firstborn”

8. ¿Por qué escogió Gandalf a Bilbo para acompañar a Thorin Escudo de Roble?

Bilbo no era un hobbit ordinario. Su madre era Belladona Tuk, y se dice en la Comarca que los Tuk tienen sangre élfica en las venas. Esto no es cierto, desde luego, pero sí se sabe que los Tuk (que son principalmente Albos) tuvieron amistad con los Elfos antes de llegar a la Comarca. “Los Albos, de piel y cabellos más claros, eran más altos y delgados que los otros: amaban los árboles y los bosques”.

[...]

“Los Albos, los menos numerosos, eran una rama nórdica, más amiga de los Elfos que el resto de los Hobbits, y más hábil para el lenguaje y los cantos que para los trabajos manuales; Siempre habían preferido la caza a la agricultura. Cruzaron las montañas al norte de Rivendel y descendieron el Fontegrís. Muy pronto se mezclaron en Eriador con las ramas ya establecidas allí, pero como eran más valientes y más aventureros, se los encontraba a menudo como jefes o caudillos en los clanes de los Pelosos y los Fuertes. Aún en tiempos de Bilbo, el fuerte carácter albo podía descubrirse aún en las grandes famílias, tales como Tuk y los Señores del País de los Gamos”.

[La Comunidad del Anillo, págs. 12-13 (Prólogo)]

Así que, como puede verse, Bilbo no era un hobbit corriente, no tanto como a él le habría gustado ser. Gandalf “sintió” que era más valiente y atrevido que los demás hobbits y decidió que se uniera a Thorin y Compañía. Gandalf (y muchos otros) opinaba que Bilbo y Frodo

eran los mejores hobbits de la Tierra Media.

Gandalf nunca dijo explícitamente porqué había escogido al pobre Bilbo para la Expedición de Erebor. Era sabio y prudente, y no le gustaba explicar sus motivos a cualquiera.

“Claro que hay una marca -dijo Gandalf-. La puse yo mismo. Por muy buenas razones. Me pedísteis que encontrara al hombre catorceavo para vuestra expedición, y elegí al señor Bilbo. Basta que alguien diga que elegí al hombre o la casa equivocada y podéis quedaros en trece y tener toda la mala suerte que queráis, o volver a picar carbón. -Clavó la mirada con tal ira en Glóin que el enano se acurrucó en la silla; y cuando Bilbo intentó abrir la boca para hacer una pregunta se volvió hacia él con el entrecejo fruncido, adelantando las cejas espesas, hasta que el hobbit cerró la boca de golpe. - Está bien -dijo Gandalf-. No discutamos más. He elegido al señor Bolsón y eso tendría que bastar a todos. Si digo que es un saqueador nocturno, lo es de veras, o lo será llegado el momento. Hay mucho más en él de lo que imagináis y mucho más de lo que él mismo se imagina. Tal vez (posiblemente) aún viváis todos para agradecérmelo. Ahora, Bilbo, muchacho, ¡vete a buscar la lámpara y pongamos un poco de luz a todo esto!”

[El Hobbit, pág. 29]

De modo que no se sabe porqué escogió a Bilbo, aunque se puede pensar que “sintió” que Bilbo era la persona adecuada para esa tarea. Es evidente que Smaug nunca había olido a los Hobbits, asi que Gandalf pensó en llevar a alguien que no fuera un Enano. Indudablemente, estuvo acertado, vistos los posteriores acontecimientos.

V - Los Hombres

1. ¿Quién era la Reina Beruthiel?

Se menciona a esta reina en La Comunidad del Anillo, Libro II, capítulo 4 “Un Viaje en la Oscuridad”: “- ¡No temáis! - dijo Aragorn. Hubo una pausa más larga que de costumbre, y Gandalf y Gimli murmuraban entre ellos; los otros se apretaban detrás, esperando ansiosamente-. ¡No temáis! Lo he acompañado en muchos viajes, aunque en ninguno tan oscuro;... Estoy seguro de que en una noche cerrada encontraría el camino de vuelta más fácilmente que los gatos de la Reina Berúthiel”

La Comunidad del Anillo págs. 418-419

Este es un caso típico del proceso creativo de Tolkien. Parece ser que el nombre “Berúthiel” no significaba nada en concreto cuando apareció por primera vez: simplemente le “vino” a la mente mientras escribía el primer borrador de este capítulo, y deseaba incluir alguna especie de “proverbio” o de frase hecha, que resultara familiar a cualquier habitante de la Tierra Media (de hecho, ningún miembro de la Comunidad del Anillo pregunta a Aragorn de qué está hablando). Más tarde, Tolkien acabó “descubriendo” quién era “realmente” la Reina Berúthiel, y la historia de sus gatos aparece en los Cuentos Inconclusos.

Era la esposa del rey Tarannon de Gondor (830-913 TE), y se la describe como “perversa, solitaria y fría” (en los Anales de Gondor se menciona el hecho de que Tarannon fue el primer rey de Gondor que no tuvo hijos). “(La Reina Berúthiel) tenía nueve gatos negros y uno blanco, sus esclavos, con quienes conversaba o leía sus memorias, y les encomendaba el descubrimiento de todos los negros secretos de Gondor,... y hacía que el gato blanco espiara a los negros, y los atormentaba. Ningún hombre en Gondor se atrevía a tocarlos; todos les tenían miedo, y maldecían al verlos pasar”. El destino final de esta reina fue ser embarcada con sus gatos: “El barco fue visto por última vez frente a Umbar bajo la hoz de la luna, con un gato en el palo mayor y otro como mascarón de proa”. También se dice que “su nombre fue borrado del Libro de los Reyes ('pero la memoria de los Hombres no se encierra enteramente en los libros, y los Gatos de la Reina Berúthiel nunca desaparecieron del todo de boca de los Hombres')”.

Cuentos Inconclusos, págs. 501-502

2. Acerca de Dior Eluchíl, el Heredero de Thingol

Beren y Lúthien llegaron a Ossiriand y, como se dice en el Silmarillion “vivían en Tol Galen, la Isla Verde, en el río Adurant...”. Allí Lúthien dio a luz a un hijo, que fue llamado Dior Aranel. Dior se casó con Nimloth, pariente de Celeborn, esposo de la dama Galadriel. Nimloth dio dos hijos a Dior, Eluréd y Elurín, y una hija, Elwing, que fue más tarde la esposa de Eärendil.

Los Enanos de Nogrod asaltaron Menegroth, las Mil Cavernas, la fortaleza subterránea de Thingol, con el deseo de robar el Nauglamír, el collar donde el Silmaril había sido engarzado. Los Enanos mataron a Thingol, Rey de Doriath, y saquearon Menegroth, tomando el collar.

Dior luchó junto a su padre Beren en la batalla de Sarn Athrad, donde el Nauglamír fue recuperado. Beren lo llevó a Lúthien, para que ella lo luciera.

Tras estos acontecimientos, Dior, junto a su família, abandonó a sus padres y se estableció en Menegroth. Allí intentó restablecer el esplendor del reino de Doriath. Tras la muerte de Beren y Lúthien, Dior heredó el Nauglamír. Cuando los Hijos de Fëanor oyeron que Dior era el nuevo amo del Nauglamír, conspiraron para apoderarse de él y recuperar así uno de los Silmarils de su padre. Celegorm dirigió el ataque de sus hermanos contra Menegroth. Dior le mató, pero ni él ni Nimloth sobrevivieron al ataque. Los hijos de Dior fueron abandonados en el bosque de Doriath. Sólo Elwing escapó, llevándose el Nauglamír con ella.

3. Acerca de Eluréd y Elurín

Eluréd era el primogénito de Dior: su nombre tiene el mismo significado que el de su padre: Heredero de Elu o Thingol.

Elurín era el segundo hijo de Dior: su nombre significa “en recuerdo de Elu”. Cuando los Hijos de Fëanor llegaron a Doriath para reclamar el Silmaril que Beren y Lúthien habían cortado de la Corona de Morgoth, se inició una batalla en la cual Celegorm, Curufin, y Caranthir hallaron la muerte. Dior y su esposa fueron asesinados y los servidores de Celegorm, tercer hijo de Fëanor, raptaron a Eluréd y a Elurín, y los abandonaron en los bosques de Doriath. Se dice que Maedhros los buscó, pero su búsqueda no tuvo éxito. En el Silmarillion se dice claramente que ninguna historia habla del destino final de Eluréd y Elurín. Y, de hecho, Tolkien nunca nos dijo lo que fue de los dos muchachos.

4. Acerca del Destino de los Hombres

Los Hombres no están “sujetos al mundo”, como los Elfos. Eru les ha otorgado un don especial: la muerte. Cuando los Hombres mueren, van a las Estancias de Mandos pero no permanecen alí mucho tiempo. Salen del mundo y abandonan sus límites, nadie sabe hacia qué destino. Esto se ha convertido en un temor entre los Hombres, ya que desconocen a qué van a enfrentarse cuando mueran.

Fue Melkor quien sembró entre ellos este temor; los Elfos, que están sujetos al mundo hasta su final, no pueden entender el miedo que los Hombres sienten hacia el Don de Eru. Algunos Hombres afirman que no eran mortales por naturaleza, sino que fue Melkor la causa de su mortalidad (Los Elfos no creen esta versión de la historia, ya que consideran que Melkor no tiene el poder para cambiar el destino de una raza entera). Esto se basa en una antigua leyenda que puede considerarse la historia de la “Caída” de la Humanidad.

Antes de que hombre alguno hubiera muerto, Eru les habló y les dijo que estaría observándolos y que les ayudaría si ellos lo necesitaban. Pero cuando los Hombres acudieron a él más tarde, muy a menudo les aconsejaba que trataran de hallar las respuestas por ellos mismos y sacar provecho de la experiencia de esa búsqueda.

Melkor apareció entonces entre ellos con una hermosa apariencia y les dijo que les ayudaría y les daría poder y conocimiento si le escogían para liderarlos. Les dio muchos dones y muchas enseñanzas y ellos empezaron a temer lo que sería la vida sin Él. Entonces le hablaron de Eru, que para ellos sólo era una voz. Esto encolerizó a Melkor, y afirmó que Eru era la Oscuridad que devoraría a los Hombres. Luego se fue. Tras un largo periodo de dolor y pobreza la oscuridad cayó sobre el mundo y enturbió el Sol.

Entonces Melkor regresó resplandeciendo como una antorcha, y los Hombres se inclinaron ante él. Construyeron un templo para Melkor, y se pusieron a su servicio. Le sirvieron durante mucho tiempo, pero ahora raramente les daba algún don o consejos, o si lo hacía, exigía un pago, o la comisión de algún hecho malvado.

Eru sólo volvió a hablar a los Hombres una vez más, diciendo que le habían abandonado: pero dijo también que ellos eran aún sus súbditos. De modo que acortó sus vidas, y permitió que vinieran a Él y aprendieran quién era su Señor. Después de esto, algunos empezaron a morir, y acudieron a Melkor en busca de ayuda. Pero Melkor no siguió ocultando sus intenciones. Les dijo que o le obedecían o les mataría a todos. Al mismo tiempo, empezó a recompensar a aquellos que mejor le servían, frecuentemente aquellos que demostraban más crueldad con sus congéneres. Algunos Hombres empezaron a hablar abiertamente contra Él, pero quienes lo hacían acababan sacrificados con fuego en su templo.

La leyenda termina diciendo que algunos Hombres huyeron hacia el oeste, hacia el Mar.

5. ¿Qué motivó la Caída de Númenor?

La historia de Númenor es la recreación que Tolkien hizo de la leyenda de la Atlántida (el cuento publicado en El Silmarillion se titulaba Akallabeth, que puede traducirse como “la Sepultada”, Atalantë en Quenya). Númenor era una gran isla al oeste de la Tierra Media, una tierra separada que los Valar otorgaron a los heroicos Edain (Hombres) de la Primera Edad que habían luchado junto a los Noldor en las guerras contra Morgoth. [La Família Real de Númenor descendía de Elros, el hermano de Elrond, que escogió ser mortal; indirectamente, esta línea llevó a Elendil el Alto, primer rey de Arnor y Gondor, y finalmente, a Aragorn, hijo de Arathorn.]

Desde el punto de vista teológico, la historia de Númenor es la típica historia de Prohibición, Desafío y Caída. Los Númenóreanos, aunque disfrutaban de una vida más larga que las de los demás hombres de Arda, seguían siendo mortales. Además, se les había ordenado que no navegaran hacia el oeste desde su Isla; es decir, hasta las Tierras Imperecederas. Tras un tiempo (quizás de forma inevitable, a medida que su poder y riqueza se incrementaban) los Númenóreanos empezaron a envidiar a los Elfos y a desear para ellos la inmortalidad (evidentemente, para disfrutar más de su privilegiada posición en el mundo). Gradualmente, empezaron a convencerse a sí mismos de que el control físico del continente de Aman era lo que otorgaba la inmortalidad; de todos modos, aún les quedaba suficiente sabiduría como para no llevar a cabo ninguna acción irresponsable. Significativamente, cuanto más se obsesionaban con la muerte, más deprisa se evaporaban sus vidas.

Hacia finales de la Segunda Edad el Rey Ar-Pharazôn el Dorado desafió orgullosamente a Sauron por el dominio de la Tierra Media. Los ejércitos de Sauron le abandonaron y el maia fue tomado prisionero y llevado a Númenor. Pero Sauron aún llevaba el Anillo Único, y de forma discreta, pero rápida se ganó la confianza del Rey y tomó el control del pueblo Númenóreano (con la excepción de los Fieles y sus líderes, Amandil y su hijo Elendil). A medida que la muerte de Ar-Pharazôn se aproximaba, Sauron le convenció para que atacara Valinor y conquistara la vida eterna. Ese fue un gran error, desde luego. Una profunda grieta se abrió en le mar y Númenor cayó al abismo. (Tolkien tuvo un sueño recurrente acerca de este acontecimiento; en El Señor de los Anillos se lo cedió a Faramir, que lo describe en “El Senescal y el Rey”).

6. ¿Como pudo construirse la Ciudad del Lago tan cerca de Smaug?

La Ciudad de Esgaroth fue construida cerca de los restos de una ciudad mayor y más antigua que fue destruida por Smaug. Pero este hecho pronto se convirtió en una leyenda y sólo los más ancianos creían realmente en la existencia de Smaug. Además, el lugar era idóneo para el comercio fluvial. Nadie mejor que Tolkien para explicarlo:

“No lejos de la boca del Río del Bosque se alzaba la estraña ciudad de la que hablaran los Elfos, en las bodegas del Rey. No estaba emplazada en la orilla, aunque había allí unas cuantas cabañas y construcciones, sino sobre la superfície misma del Lago, en una apacible bahía protegida de los remolinos del río por un promontorio de roca.

Un gran puente de madera se extendía hasta unos enormes troncos que sostenían una bulliciosa ciudad también de madera, no una ciudad de Elfos sino de Hombres, que aún se atrevían a vivir a la sombra de la distante Montaña del Dragón. Sacaban aún algún provecho del tráfico que venía desde el Sur, río arriba, y que en el trayecto de las cascadas era transportado por tierra hasta la ciudad; pero en los grandes días de antaño, cuando el Valle Norte era rico y próspero, ellos habían sido poderosos hombres de fortuna; vastas flotas de barcos habían poblado aquellas aguas, y algunos llevaban oro y otros, guerreros con armaduras, y allí se habían conocido guerras y hazañas que ahora eran sólo una leyenda. A lo largo de las orillas podían verse aún los pilotes carcomidos de una ciudad más grande, cuando bajaban las aguas, durante las sequías.

Pero los hombres poco recordaban de todo aquello, aunque algunos todavía cantaban viejas canciones sobre los Reyes Enanos de la Montaña, Thror y Thráin de la raza de Durin, y sobre la llegada del Dragón y la caída de los Señores de Valle”... “Pero esta agradable leyenda no afectaba mucho los asuntos cotidianos de los hombres”.

[El Hobbit, pág. 199/200]

7. ¿Qué ocurrió en la Caída de Númenor?

El mundo cambió; pasó de ser un mundo “medieval” plano al mundo redondo que conocemos hoy día. Se supone que la Tierra Media es nuestro propio mundo, y que la concepción global de Tolkien era de progresión, con el “Tiempo Mitológico” transformándose en “Tiempo Histórico”. Los acontecimientos que acompañaron a la Caída de Númenor fueron muy importantes en este proceso.

En un principio, la “apariencia” de la Tierra Media era la del mundo plano del universo medieval. Valinor (el equivalente al Paraíso) estaba conectado físicamente con el resto del mundo y podía llegarse a él en barco. Cuando Númenor se hundió “cambió la forma del mundo”: el mundo plano se curvó y se convirtió en redondo, se crearon nuevas tierras y Valinor fue apartado de los “círculos del mundo”, y no podía ser alcanzado por medios ordinarios. Únicamente a los Elfos se les permitió llevar a cabo un viaje, sólo de ida, a Valinor, mediante el “Camino Recto”. (Un barco élfico que llevara a cabo este viaje, observado desde la costa, iría empequeñeciéndose con la distancia hasta desaparecer, en lugar de hundirse en el horizonte, como ocurre con los barcos humanos.)

Las referencias a “mares curvos”, “cielos curvos”, “el Camino Recto”,

“el Mundo Redondo”, se refieren al cambio en la forma de la Tierra. (El Palantir de Emyn Beraid “miraba solamente al mar. Elendil lo situó de forma que podía mirar con “visión directa” y ver Eressëa en el desaparecido Oeste; pero los mares que se curvaron debajo cubrieron Númenor para siempre”. (El Retorno del Rey, pág. 322)

8. ¿Cómo pudo Ar-Pharazon derrotar a Sauron si este poseía el Anillo Único?

En realidad él no venció a Sauron. La flota de invasión númenóreana era tan poderosa que los ejércitos de Sauron le abandonaron. Sauron simplemente simuló su humillación ante el Rey Ar-Pharazon y permitió que lo llevaran a Númenor como rehén, ya que esto era exactamente lo que pretendía. Su plan era debilitar a Númenor como potencia militar mediante la manipulación del Rey. Le instó a que mandara una flota para atacar Valinor, presumiendo que sería destruida.

Tuvo éxito hasta cierto punto, pero el resultado fue mucho más violento y desastroso de lo que él había previsto, y se vió atrapado en la Caída de Númenor. Sólo pereció su cuerpo físico, naturalmente, ya que Sauron era un espíritu maia. Tolkien dice, al respecto de esto:

“Que Sauron no fuera destruido por la ira de Eru no es culpa mía: la cuestión de la maldad, y de su aparente tolerancia, está siempre presente en nuestro mundo. La indestructibilidad de los espíritus con voluntad propia, incluso por su Creador, es también una consecuencia inevitable, si uno cree en ellos, o si los incluye en una historia”.

[Cartas de J.R.R. Tolkien, pág. 280]

9. ¿De donde venían los Sureños? ¿Eran parte de los Atani?

Sí. Todos los Hombres lo eran, viniesen de o viviesen en el este, el norte, el oeste o el sur. Los Hombres aparecieron por vez primera en el este y se extendieron hacia occidente, hasta que algunos cruzaron las Montañas Azules y entraron en Beleriand. La entrada “Atani” en el índice del Silmarillion dice:

Atani 'El Segundo Pueblo'

Los Hombres (singular Atan). Como en Beleriand por largo tiempo los únicos Hombres conocidos por los Noldor y los Sindar fueron los de las Tres Casas de los Amigos de los Elfos, este nombre (en la forma Sindarin Adan, plural Edain) se asoció específicamente con ellos, de modo que rara vez se aplicó a los Hombres que fueron más tarde a Beleriand, o que según se supo luego vivían más allá de las Montañas. Pero en la lengua de Ilúvatar el significado es “Hombres” (en general)'.

Se consideraba a los Hombres el “Segundo Pueblo” porque los Elfos eran los Primeros Nacidos. De modo que los sureños, los orientales, variags, haradrim, aurigas, etcétera, eran Atani, exactamente igual que los Edain de las Tres Casas, por lo menos en la concepción original de Ilúvatar; aunque después, por diversas circunstancias, unos llegaron a tomar contacto con los Elfos antes que otros. Los Haradrim, por ejemplo, jamás tuvieron otra influencia que la de Sauron, de ahí su continua y enconada enemistad con Gondor.

10. ¿Dónde estaba Beorn durante la Guerra del Anillo?

Estaba muerto, por supuesto. Veamoslo en palabras del mismo Tolkien:

“Beorn ha muerto. Apareció por vez primera en El Hobbit. Era entonces el año 2940 de la Tercera Edad. Estamos ahora en los años 3018-3019. Aunque camaleónico, y sin duda un poco mago, Beorn era un hombre”.

Cartas de JRR Tolkien-Nº 144

VI - Los Orcos

1. ¿Qué relación había entre los Orcos y los Trasgos?

“Orco” y “Trasgo” son palabras distintas para designar a la misma criatura. De las dos, “Orco” es la más correcta. Esta cuestión ha sido objeto de amplio debate y alguna confusión, que resulta sobre todo del uso que se da en El Hobbit a la palabra “Trasgo” (Tolkien cambió de opinión acerca de la palabra que debía usar para designar a los sirvientes del enemigo, pero la confusión permaneció debido a que no se hicieron modificaciones consistentes del primer libro). Hay un par de referencias en El Hobbit que, si se toman al pie de la letra, sugieren que los Orcos son una subespecie de Trasgos. Pero si atendemos las indicaciones al respecto provenientes de algunas cartas y del uso que se da al término “Orcos” en El Señor de los Anillos, esto no puede ser correcto.

Lo que ocurrió fue lo siguiente. Las criaturas citadas fueron inventadas junto con el resto de la subcreación de Tolkien durante la concepción de Los Cuentos Perdidos (pre-Silmarillion). Su uso en las primeras etapas de escritura no está muy claro, pero la tendencia era abandonar “trasgo” y adoptar “orco”. Tolkien intentaba, en líneas generales, alejarse de la terminología del folklore tradicional (pensaba que palabras familiares a los lectores crearían asociaciones incorrectas en sus mentes, ya que sus creaciones eran algo distintas en aspectos concretos). Por la misma razón empezó a llamar a los Elfos Profundos “Noldoli” (más tarde, “Noldor”) en lugar de “Gnomos”, y descartó el término “Hadas”. (Por otro lado, pensaba utilizar las palabras “Magos”, que era una traducción imperfecta de “Istari” ('los Sabios'), “Elfos”, y “Enanos”;

En El Hobbit, que en un principio no tenía relación alguna con El Silmarillion, usó el término familiar “trasgo” para comodidad del lector moderno. Pero cuando llegó el momento de dar al Señor de los Anillos forma publicable, decidió que “trasgo” no era adecuada. Sus Orcos no eran como los trasgos de los libros de cuentos. Sin duda alguna, también pensó que la palabra “trasgo”, siendo como era de origen latino, no tenía lugar en una obra mayormente basada en tradiciones anglo-sajonas y nórdicas en general. Por consiguiente, en El Señor de los Anillos, el nombre utilizado es “Orcos” (con O mayúscula), y ese nombre se encuentra en el índice del Silmarillion, junto a Ents, Hombres, etc., mientras que “trasgo” no aparece en ningún lugar. Hay unos pocos ejemplos del uso de “trasgo” (siempre con t minúscula) pero siempre parecen ser una especie de palabra de jerga para referirse a los Orcos.

La explicación de Tolkien dentro de la historia es que el “verdadero” nombre de las criaturas era Orco (una versión oestron [castellanizada] del Sindarin Orch , plural Yrch). Como “traductor” de antiguos manuscritos, substituyó “trasgo” por “orco” al traducir el diario de Bilbo, pero en el Libro Rojo volvió a la antigua palabra.

El verdadero origen del término “Orco” está en Beowulf: orc-nass, traducido como “cuerpos muertos”.

2. ¿Cuál fue el origen de los Orcos?

Los Orcos son la antítesis de los Primeros Nacidos: feos, malvados, traicioneros y cobardes. Ningún orco ha sido nunca descrito de modo positivo en ninguna de las obras de Tolkien, y de hecho, muy pocos son nombrados por su nombre, y aún menos son descritos como grandes guerreros. Una excepción es Azog, un orco poderoso y cruel, que sembró el terror entre los Enanos.

Un concepto fundamental para Tolkien es el de que la maldad no puede crear, sólo corromper (el concepto Boecio de la maldad, opuesto al Maniqueo). En la carta nº 153 lo explicó de forma aproximada. Bárbol se equivocaba:

“Los Trolls son sólo una impostura, fabricados por el Enemigo en la Gran Oscuridad, una falsa imitación de los Ents, así como los Orcos son imitación de los Elfos”.

(Las Dos Torres, pág. 107)

Y Frodo tenía razón:

“La Sombra que los engendró sólo puede imitar, no crear: no puede dar vida a cosas nuevas. No creo que diera vida a los Orcos, sólo los arruinó y los corrompió...”

(El Retorno del Rey)

Tolkien:

“Bárbol es un personaje de mi historia, no soy yo mismo; y aunque posee una gran memoria y algo de sabiduría ancestral, no es uno de los Sabios, y hay mucho que desconoce o no entiende”.

(Cartas de J.R.R. Tolkien, pág. 190)

“El sufrimiento y la experiencia (y posiblemente el Anillo mismo) dieron a Frodo más perspicacia...”

(Cartas de J.R.R. Tolkien, pág. 191)

Tolkien subrayó explícitamente que los Orcos son, efectivamente “una raza de criaturas racionales encarnadas, aunque horriblemente corruptas”. También que “En las leyendas de los Días Antiguos se sugiere que el Diablo subyugó y corrompió a algunos de los primeros Elfos, antes de que hubieran oído hablar de los “dioses” (Cartas de J.R.R. Tolkien, pág. 191). De hecho, El Silmarillion insinúa que tal vez los Orcos eran Avari (Elfos Oscuros) capturados por Morgoth, aunque sólo dice que esta era una presunción de los Eldar, nada más. Podemos pensar que los autores, o los compiladores élficos del Silmarillion, que desconocían realmente la verdad, sólo estaban especulando. Pero dado que Tolkien mismo, hablando como autor y sub-creador, verificó hasta cierto punto esta idea, es de suponer que puede ser aceptada.

Sin embargo, esta concepción de los Orcos deja algunas cuestiones sin resolver.

Por ejemplo, el asunto de la procreación: El Silmarillion dice que “los Orcos tenían vida y se multiplicaban de igual manera que los Hijos de Ilúvatar” (pág. 54), pero esto no resuelve el tema. En ninguna parte se dice que existieran hembras Orcas (hay dos aparentes referencias a niños Orcos, pero son de El Hobbit, de modo que deben considerarse sospechosas; por ejemplo, se dice que Bolg, líder de la horda de trasgos que interviene en la Batalla de los Cinco Ejércitos, es el hijo de Azog, muerto por Dáin II en la Batalla de Azanulbizar, cuarenta y dos años atrás). Desde luego, si existen pueden estar ocultas, como lo estaban las de los Enanos, por ejemplo; pero resulta difícil creer que Tolkien no las mencionara en absoluto.

También está la cuestión de por qué, si los Orcos eran simplemente Elfos corrompidos, sus descendientes también eran Orcos (y no Elfos, un pensamiento de algún modo horripilante). Esta cuestión nos llevaría a debates sobre lavado de cerebro, genética y técnicas de reproducción artificial que parecen más apropiadas de Saruman o Sauron que de Melkor, además de no resultar apropiadas para el ambiente medieval de la Tierra Media.

Finalmente está la cuestión de si los Orcos, siendo fundamentalmente Elfos corrompidos, van a las Estancias de Mandos cuando mueren, y de si se reencarnan como los Elfos. (Esto último explicaría como se las arreglan para aumentar en número tan rápidamente.) También existen razones para pensar que los Orcos son inmortales, a la manera de los Elfos. (Gorbag y Shagrat, durante su conversación en el túnel, con Sam escuchando, mencionaron el “Gran Sitio”, refiriéndose supuestamente al que la Última Alianza mantuvo sobre Mordor, más de treinta siglos antes. Es posible suponer que en realidad, ellos estaban allí, y lo recuerdan). Pero las descripciones que se dan de los Elfos como Galadriel y Elrond, cuyos innumerables recuerdos dan una apariencia especial a sus ojos, no concuerdan con la idea de que los Orcos fueran también inmortales. Además, una referencia de los Cuentos Inconclusos acerca de los orcos que atacaron a Isildur en los Campos Gladios pone claramente en duda esa posibilidad:

“Así, sin duda, estarían envalentonados y ansiosos por ganarse las alabanzas de su amo, aunque no hubieran estado en la principal batalla. Pero no habrían sido alabanzas lo que habrían ganado, si alguno hubiera vivido lo bastante para ver su resurrección.”

Cuentos Inconclusos, pág. 356

Así pues, se da por supuesto que la esperanza de vida de los Orcos no era superior a la de los Hombres, por ejemplo. De todos modos, es preciso recordar que la inmortalidad de los Elfos es un don de Ilúvatar, y que Melkor no pudo mantenerla o eliminarla sin el consentimiento del Creador. Quizás Eru mismo la eliminó de los Orcos, para evitar que pudieran llegar a dominar el mundo. Pero, evidentemente, todo esto no son más que especulaciones.

VII - Los Ents

1. ¿Cual fue el origen de los Ents?

Los Ents fueron la respuesta de Ilúvatar a las preocupaciones de Yavanna acerca del destino que esperaba en Arda a las Olvar, las criaturas vegetales. Advertida por Aulë de que los Hijos de Ilúvatar dispondrían libremente de los árboles y las plantas de la Tierra, se quejó ante Manwë y este lo consultó con Eru. Esta fue la respuesta del Creador:

“¿Supone, pues, alguno de los Valar que no escuché toda la Canción, aún el mínimo sonido de la mínima voz? ¡Oíd! Cuando los Hijos despierten, el pensamiento de Yavanna despertará también, y convocará espíritus venidos de lejos, e irán entre los kelvar y las olvar, y algunos se albergarán en ellos, y serán tenidos en reverencia, y su justa cólera será temida”.

El Silmarillion, pág. 49

Los Ents, pues, eran espíritus guardianes de los árboles, y cumplieron su función eficazmente, incluso en la Tercera Edad del Sol, cuando marcharon sobre Isengard para castigar al malvado Saruman, cuyas hordas órquicas habían devastado parte del Bosque de Fangorn.

2. ¿Qué ocurrió con las Ents-mujeres?

Bárbol, en el capítulo 4 de “Las Dos Torres”, cuenta a los Hobbits la historia de las Ents-mujeres:

“Nunca fuimos muchos y no hemos aumentado. No ha habido Entandos, no ha habido niños diríais vosotros, desde hace un terrible número de años. Pues veréis, hemos perdido a las Ents-mujeres.

-¡Qué pena -dijo Pippin-. ¿Cómo fue que murieron todas?

-¡No murieron! -dijo Bárbol-. Nunca dije que murieran. Las perdimos, dije. Las perdimos y no podemos encontrarlas. -Suspiró-. Pensé que casi todos lo sabían.”

Las Dos Torres, pág. 92

Se cuenta que las Ents-mujeres preferían las plantas cultivadas, los jardines y huertos, mientras que los Ents sentían apego hacia los árboles. Esto motivó que ambos géneros se separaran. Las Ents-mujeres fueron hacia el este, e instruyeron a los Hombres en el arte de la agricultura. Pero tras el retorno de Sauron a Mordor en la Segunda Edad, las Ents-mujeres vieron devastados sus jardines por la guerra.

“Creo que, de hecho, las Ents-mujeres desaparecieron para siempre, destruidas junto con sus jardines en la Guerra de la Última Alianza (Segunda Edad 3429-3441), cuando Sauron adoptó una política de tierra arrasada y quemó sus campos para impedir el avance de los Aliados corriente abajo por el Anduin. Sobrevivieron sólo en la agricultura transmitida a los Hombres. Puede que algunas, por supuesto, hayan huido hacia el este o aún que se hayan convertido en esclavas: incluso los tiranos deben tener un marco económico y agrícola para sus soldados y obreros. Si algunas sobrevivieron así, por cierto habrían quedado separadas de los Ents, y cualquier contacto entre ellos habría resultado difícil, a no ser que la experiencia de la agricultura industrializada y militarizada las hubiera vuelto más anárquicas. Así lo espero”.

Cartas de JRR Tolkien-Nº 144

Así pues, no se descarta que Bárbol pudiera haber encontrado a alguna de las Ents-mujeres después de la Guerra del Anillo, en caso de viajar hacia el este, pero no es muy probable.

VIII - La Primera Edad

1. ¿Qué ocurrió exactamente al finalizar la Primera Edad?

Los Elfos Noldorin habían luchado contra Morgoth (mencionado como “El Gran Enemigo” por Aragorn) para recuperar los Tres Silmarils, que él había robado, y habían sido derrotados. Los Valar, a instancias de Eärendil usaron entonces su poder contra Morgoth en la llamada Guerra de la Cólera. En el cataclismo resultante Beleriand, la tierra donde habían tenido lugar los acontecimientos de El Silmarillion, fue destruida y se hundió bajo las aguas.

En el mapa de El Señor de los Anillos, Beleriand estaría situada al oeste, más allá de las Montañas Azules (Ered Luin), que también aparecen en el extremo oriental del mapa de El Silmarillion. Es difícil efectuar una correlación exacta porque el trazado de la cordillera fue muy alterado, y se creó una profunda hendidura. Nogrod y Belegost, las antiguas ciudades enanas, aparecen en el mapa de El Silmarillion, y existían como ruinas en la Tercera Edad, pero su localización exacta en el mapa de El Señor de los Anillos se desconoce (se dice que estaban “cerca de Nenuial”, lo cual es de poca ayuda).

Lindon es todo lo que queda de Ossiriand, donde una vez vivieron Beren y Lúthien. [El Atlas de la Tierra Media, de Karen Wynn-Fonstad incluye un mapa que muestra las posiciones relativas de Eriador y Beleriand.]

Puede afirmarse que los únicos restos arqueológicos de los antiguos habitantes de Ossiriand que podrían hallarse en Lindon, son los ya citados de Nogrod o Belegost, ya que se sabe que los Elfos Verdes no construían edificios ni ciudades.

IX-Connotaciones religiosas en la obra de Tolkien

Tolkien era católico, y un hombre profundamente religioso. Podría pensarse que esto se hace evidente en su obra, pero no siempre es así. Tolkien no era partidario de alegorías; su principal intención era la de escribir una buena historia, pero hay algunas excepciones a esto en sus libros. En la biografía “J.R.R. Tolkien-Arquitecto de la Tierra Media “ de Daniel Grotta-Kurska, se dice que Tolkien equiparaba los Lembas, el Pan del Camino de los Elfos, a la Eucaristía. Además, cuando un amigo católico le preguntó si la más importante Dama Élfica que aparece en las historias, Galadriel, era la Virgen María, Tolkien no lo confirmó ni lo negó. En esa carta, Tolkien afirma:

El Señor de los Anillos es, por supuesto, una obra profundamente religiosa y católica; de manera inconsciente al principio, pero luego cobré conciencia de ello en la revisión. Ésa es la causa por la que no incluí, o he eliminado, toda referencia a nada que se parezca a la `religión', ya sean cultos o prácticas, en el mundo imaginario. Porque el elemento religioso queda absorbido en la historia y el simbolismo”.

Y más adelante dice Tolkien:

“Las `Autoridades' inmediatas son los Valar (los Poderes): los `dioses'. Pero ellos son sólo espíritus creados -de un órden angélico elevado, diríamos, con ángeles asistentes menores- dignos de reverencia, pero no de veneración; no hay, pues, templos, iglesias o santuarios entre las `buenas gentes' de este mundo. Tenían poca o ninguna religión en el sentido de la veneración. Podían invocar a un Vala (como Elbereth) en demanda de ayuda como un católico puede invocar a un santo, aunque sin duda sabiendo en teoría tan bien como él que el poder del Vala era limitado y derivado. Pero esta es una `era primitiva', y puede decirse que estas gentes veían a los Valar como los niños ven a sus padres o adultos superiores inmediatos, y aunque saben que son súbditos del Rey, éste no vive en las inmediaciones de ellos ni tiene allí su morada. No creo que los Hobbits practicaran ningún modo de veneración ni plegaria (a no ser por contacto excepcional con los Elfos). Los Númenóreanos eran monoteístas puros. Pero no había templo en Númenor (hasta que Sauron implantó el culto a Morgoth). La cumbre del monte Meneltarma, o Pilar del Cielo, estaba consagrada a Eru, y allí, en cualquier momento privadamente y en ciertas fechas de manera pública, se invocaba, se alababa y se adoraba a Dios”.

Cartas de JRR Tolkien-Nº 153

Además de estas evidencias, el trasfondo religioso de la obra resulta obvio, por diversas razones.

De forma clara, Melkor y Sauron son una transposición del Diablo y sus servidores, mientras que el aparente politeísmo de los Valar se diluye ante la idea de que están bajo la égida de Ilúvatar, el Dios Único, que se parece mucho a Aquél en que Tolkien creía.

El concepto de bondad y maldad está, desde luego, presente desde el principio, desde Ainulindalë, ya que se sostiene la idea de que el Mal no es independiente de Dios, sino que surge del mismo séquito de ángeles que le sirven. Sin embargo, Melkor no es Satán; no es la criatura caída que es condenada por Dios, sino que desciende a Arda por propia voluntad, convirtiéndose allí en Señor de esclavos. Eru, de hecho, no interviene en las luchas de la Tierra Media, con la notable excepción de la Caída de Númenor, que en realidad, fue provocada por Sauron. Da pues la sensación de que Eru cae en la trampa que un simple Maia le tiende, aunque se asegura de que Sauron se vea arrastrado en el cataclismo.

El concepto de pecado, en cambio, sólo está presente para los Valar, no para Eru mismo, lo cual tiene sentido si pensamos que el Único ha dado libertad a los Señores del Occidente para regir la Tierra Media según su criterio. No existe nada parecido a los Diez Mandamientos, desde luego. Todo el mundo parece conocer cuáles son las leyes a seguir, y la cuestión (en el caso de los Hombres) es qué influencia recibirán primero, si la de los Elfos, como las Tres Casas de los Edain, o la de Sauron, como los Haradrim. Los Elfos parecen tener claro de qué lado están, y sólo cometen actos reprobables en alas de la codicia. Los Humanos son mucho más maleables, y se los encuentra en ambos bandos.

La oposición cielo-infierno difiere bastante de la idea cristiana. Aparentemente, las mazmorras de Utumno y Angband, por un lado, y la tierra de Aman, por otro, son referentes claros. Pero en el mundo de Arda, el cielo está reservado para los Dioses, los Elfos, y para unos pocos mortales que han llevado a cabo actos heroicos, aunque pueden contarse con los dedos de una mano los que entran en esta categoría. Por lo que respecta al infierno de Morgoth, no entran allí los malvados, sino simplemente todos aquellos que el Señor Oscuro puede engañar o capturar; si son justos, tanto mejor: un enemigo menos.

Las Estancias de Mandos serían equivalentes al Purgatorio, donde las almas esperan pacientemente que se les permita acceder al Cielo. En este caso, sin embargo, es a la tierra a donde vuelven; allí se les da, por así decirlo, una segunda oportunidad.

Lo que no existe en ningún lugar ni momento de la Tierra Media es una institución sacerdotal, con la excepción del culto a Sauron en Númenor. La adoración a los Valar o a Eru parece ser un asunto privado, de cada individuo. Una situación ideal que, lamentablemente, no se da en nuestro mundo primario.

X - La Magia en la Tierra Media

1. ¿Existe magia en la Tierra Media?

No cabe duda de que existen fuerzas sobrenaturales en la Tierra Media; técnicas que producen efectos que no pueden conseguirse con métodos normales. Estos procesos pueden ser considerados “mágicos”. Hay ejemplos de creación espontánea de fuego, canciones de poder, pálabras de mando, curacines milagrosas, runas de poder, y armas con habilidades especiales. A pesar de todo esto, Tolkien usó la magia con suma precaución, y por una buena razón; si hubiera usado demasiada, habría dejado de ser especial o sobrenatural.

2. ¿Cual es la naturaleza de esta magia?

La naturaleza de la magia en la Tierra Media se construye a partir de la filosofía de Tolkien sobre el poder y el dominio. En una de las cartas de J.R.R. Tolkien establece una distinción entre magia “buena” y “mala” y más adelante afirma que ambos lados usaron ambos tipos de magia. La magia no es en sí misma buena o mala, sino que lo son las intenciones y motivos para su uso. La Buena Magia es, aparentemente, “artística”, con el propósito de crear o preservar la belleza, mientras que la Magia Mala se usa para engañar o para controlar la voluntad de otros. Pero la magia en general era un método para acelerar el proceso entre la concepción de un pensamiento y su realización.

3. ¿Qué razas usaban magia?

Tolkien creía que la capacidad de usar magia se derivaba del poder inherente que existía dentro del individuo y que los Hombres no tenían este tipo de poder. Aparentemente, los Enanos, los Hombres, los Hobbits, los Orcos, y las otras razas de la Tierra Media están exentos de “poder inherente”, y no pueden conseguir efectos mágicos. La excepción a esto en el caso de los Hombres son aquellos que tienen ascendencia élfica, como en el caso de la Línea de Elros, hermano de Elrond, uno de los Medio Elfos. Aragorn, que podía curar enfermedades es, por supuesto, una excepción. Pero conviene no olvidar que él es, en realidad, descendiente de Lúthien, hija de Thingol, un Elfo, y Melian la Maia.

El único otro modo para un mortal de usar magia es utilizando un Anillo de Poder. Antes de que los Nueve sucumbieran y se convirtieran en Espectros del Anillo, se dice que usando los Nueve Anillos “se convirtieron en poderosos de su tiempo, reyes, hechiceros y guerreros de antaño (El Silmarillion).” Los Anillos de los Enanos también proporcionaban poder mágico a sus usuarios y se dice que cada uno de los siete tesoros de los Reyes Enanos tuvo su origen en un Anillo.

De todos modos, esto no significa que estas razas no pudieran crear artefactos con propiedades especiales que podrían considerarse mágicos. Los Númenóreanos crearon espadas cargadas de hechizos, y los Enanos que hicieron el Yelmo de la Casa de Hador usaron runas de poder. Pero este proceso es distinto de la magia, y se conoce como técnica.

4. Diferencias entre magia y técnica.

Tolkien afirmó específicamente que la magia sólo podía ser usada por individuos con un gran poder propio. La magia permite el paso instantáneo del pensamiento al efecto. La técnica era conocimiento conseguido a través del estudio, y podía ser usada en la creación de objetos como espadas élficas, las Palantiri, las Puertas de Moria, los Anillos de Poder, etc.

5. ¿Usaban magia los Istari, o Magos?

Los Istari, podían también hacer uso de la magia, naturalmente, pero no constituyen una raza, estrictamente hablando. Eran mensajeros de Valinor, enviados para ayudar a las razas de la Tierra Media a resistir contra Sauron. Eran Maiar, pero encarnados en cuerpos mortales y sometidos a las leyes y efectos de la Tierra Media. Como Istari, usaban su poder inherente que era llamado “magia” por los Hombres, pero de una manera sutil; se les prohibió usar su poder abiertamente, en una confrontación directa. De todos modos, usaban esta magia para propósitos benéficos. Por ejemplo, Gandalf usa su magia para crear fuego, e invoca un mandato para bloquear la puerta de la cámara donde Balin está enterrado.

6. ¿Qué tipo de magia usaban los Valar y los Maiar?

Los Valar y los Maiar deben ser tratados separadamente y no asociados con la magia, en el sentido mortal,de la palabra. Evidentemente podían llevar a cabo proezas sobrenaturales, pero su poder debe ser considerado “divino” y no “mágico”.

7. ¿Cómo se invoca la magia?

La Magia se invoca hablando. Las palabras fueron siempre extremadamente importantes para Tolkien, que era filólogo. Consideraba a las palabras como hechizos o encantamientos; decid la palabra “verde” e invocaréis la imagen de ese color en la mente de quien os escuche. El proceso de invocar magia consiste en concebir un pensamiento y pronunciarlo para que su efecto se lleve a cabo. Es decir, el pensamiento se convierte en realidad cuando se expresa en palabras. Por ejemplo, Gandalf utiliza palabras para abrir la Puerta de Moria, y también pronuncia un mandato para bloquear la puerta de la Cámara de Mazarbul contra el Balrog, para encender fuego en el Paso de Caradhras, y para incendiar los pellejos de los Lobos que atacan a la Compañía en Acebeda.

XI - Los Trolls

1. ¿Cual fue el origen de los Trolls?

Nadie parece saberlo con certeza. Aparentemente, fueron “hechos” (en vez de “creados” como los Orcos de Melkor). Tolkien dijo: “No estoy seguro del origen de los Trolls. Creo que son simplemente 'imposturas', y por consiguiente... se convierten en simples imágenes de piedra cuando no están en la oscuridad. Pero existen otras clases de Trolls, más allá de los casi ridículos, aunque brutales, Trolls de Piedra; y estos tienen otros orígenes.”

(Cartas de J.R.R. Tolkien)

“Imposturas” significa aquí, más o menos, que los Trolls no tenían vida independiente, sino que eran marionetas animadas de algún modo por una maligna voluntad externa. Por lo que respecta a la otra especie de Trolls, los, Olog-hai, no se ha hallado referencia alguna a su origen, con la excepción de una mención en el Silmarillion:

“Nadie dudaba que Sauron los había criado, pero no se sabía a partir de qué cepa.”

De todas maneras, eran Trolls, no Orcos grandes. Bárbol cuenta a Peregrin y Meriadoc que “los Trolls son imitación de los Ents, así como los Orcos son imitación de los Elfos”. Esto sugiere que tal vez Morgoth capturó a algunos Ents en las Edades de las Estrellas y los torturó y pervirtió (como hizo con algunos de los Avari) hasta convertirlos en Trolls. Es la referencia más clara que se tiene de ellos.

XII - Los Nazgûl

1. ¿Quiénes eran los Nazgûl?

Se dice en el Silmarillion: “Los que llevaron los Nueve Anillos alcanzaron gran poder en su época; reyes, hechiceros y guerreros de antaño” (pág. 344), y también: “Entre los que sedujo con los Nueve Anillos, tres eran grandes señores de raza Númenóreana” (pág. 317).

Evidentemente se trata de señores Númenóreanos de la Tierra Media, probablemente de los Hombres del Rey, que fueron corrompidos antes de la Caída. En “la Cuenta de los Años” de El Señor de los Anillos se dice que los Nazgûl aparecieron por vez primera en la Tierra Media hacia el año 2251 de la Segunda Edad, cuando los dominios Númenóreanos en las Grandes Tierras habían empezado a extenderse a principios del siglo XIX.

Esto es válido por lo que respecta a tres de ellos. Los demás probablemente eran hombres de la Tierra Media, no Númenóreanos.

2. Acerca de la hidrofobia de los Nazgûl

Cuando Sauron ordenó a los nueve Espectros del Anillo que buscaran el Anillo Único, sabía que encontrarían dificultades. Todos, con la excepción del Rey Brujo, tenían problemas para conseguir nada a plena luz del día; y todos, excepto una vez más el Rey Brujo,

temían al agua. Sólo podían cruzar los ríos si disponían de un puente. E incluso en ese caso, sólo cruzarían si debían elegir entre cruzar o desobedecer a su amo Sauron, cosa imposible para ellos. Sauron sabía que sus más poderosos sirvientes tendrían que cruzar algunos ríos en la búsqueda de Bolsón, pero su necesidad de recuperar el Anillo hizo que mandara a los Nazgûl de todas maneras, anunciando así al mundo que la guerra se acercaba.

No cabe duda de que algunos de los enemigos de Sauron conocían las debilidades de los Nazgûl. La hidrofobia de los Nazgûl demostró ser muy importante en algunas ocasiones.

Elrond usó el río Bruinen para detener a los Nazgûl cuando se acercaron demasiado a Rivendel. Cuando las aguas crecidas del río cayeron sobre ellos, se vieron obligados a volver a Mordor.

Khamûl, la Sombra del Este, el más poderoso de los Nazgûl después del Rey Brujo, casi atrapó a los Hobbits tras su visita a la Granja de Maggot. Khamûl sabía que el Anillo había cruzado el río pero no pudo hacer nada.

Gollum cruzó el rio Anduin cuando huyó de Mordor y de ese modo escapó de los Nazgûl. No podían seguirle, pero fue capturado por Aragorn.

Cuando Sauron atacó Gondor su propósito era que los Nazgûl cruzaran el puente de Osgiliath. Después esto, los Nazgûl pudieron ir hacia el norte, mientras Boromir y Faramir trataban de detener la embestida de Sauron.

Melko era el nombre original de Melkor.

La palabra que Tolkien utiliza es Dwarves, aunque el plural de Dwarf en inglés es Dwarfs; Tolkien consideraba que Dwarves era más arcaica y más adecuada, aunque dijo una vez que habría preferido Dwarrow, con el mismo significado, aunque histórica y lingüísticamente más correcto, y la habría incluido como definitiva, si lo hubiera pensado a tiempo... (N. del T.)

“Goblin” en inglés. (N. del T.)