Técnica y civilización; Lewis Mumford

Artesanía. Mecanización. Desarrollo tecnológico. Industrialización. Maquinaria. Innovación

  • Enviado por: Alex Bernat Serrano
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 12 páginas
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Capítulo 1. Preparación cultural.

La máquina desempeña un gran papel en nuestra rutina diaria. Durante los últimos 3000 años, las máquinas han sido una parte esencial de nuestra más antigua herencia técnica, se han ido desarrollando partiendo de un conjunto de agentes no orgánicos para realizar un trabajo: convertir la energía.

Podemos hacer una distinción esencial que reside principalmente en el grado de independencia, en el manejo de la habilidad. La herramienta se presta a la manipulación, la máquina a la acción automática. Podemos destacar también la máquina herramienta, en la cual tenemos la precisión de la máquina más perfecta, unida al servicio del experto trabajador.

La máquina acentúa la especialización de la función, mientras que la herramienta indica flexibilidad. El período moderno nos ha dado finalmente las obras de energía (ferrocarril, línea de transmisión eléctrica...). Por lo tanto, las herramientas y las máquinas transforman el medio ambiente cambiando la forma y la situación de los objetos, desempeñado una parte enorme en el desarrollo del medio ambiente moderno.

Es importante destacar el extraordinario cambio de las categorías de tiempo y espacio que se manifiestan por primera vez en los monasterios de occidente. Debido al deseo de orden y poder, se habla de que el primer reloj mecánico fue inventado por el monje Gerberto. El instrumento pronto se extendió fuera del monasterio y es el reloj, y no la máquina de vapor, la máquina clave de la edad industrial moderna. El sistema industrial podía prescindir del carbón, del hiero y del vapor más que del reloj.

El espacio y el tiempo imponen condiciones y dirigen la acción práctica. Durante la edad media, las relaciones espaciales tendían a ser organizadas como símbolos y valores, sin una referencia simbólica de fundamento del espacio medieval hubiera llegado al colapso. El espacio y tiempo forman dos sistemas independientes. El concepto de espacio tuvo un gran cambio. El espacio como jerarquía de valores fue sustituido como sistema de magnitudes debido al descubrimiento de las leyes de la perspectiva, que convirtió la relación simbólica de los objetos en una relación visual. La nueva actitud hacia el tiempo y el espacio dio lugar a grandes inventos y mentalmente.

Otro aspecto importante fue el nacimiento del capitalismo que trajo los nuevos hábitos de abstracción y cálculo a las vidas de los hombres de las ciudades. Podemos resumir este proceso de transmutación en, como diría Karl Marx, la búsqueda del poder por medio de abstracciones. El capitalismo utilizó la máquina para incrementar el beneficio particular. Con el tiempo, los perfeccionamientos técnicos que empezaron a cristalizar se apoyaron en una disociación de la mecánica y lo inanimado; a pesar del animismo, uno de los hechos más importantes de este tipo fue el invento de la rueda. Durante miles de años el animismo fue el obstáculo de este desarrollo. De hecho, la máquina entró más lentamente en la agricultura con sus funciones de mantener y conservar la vida, mientras que progresó con fuerza en aquellas partes del ambiente en donde se trataba el cuerpo más odiosamente,

Entre la fantasía y el conocimiento exacto existe una estación intermedia: la magia. Fuera del corto período de invención del neolítico, los adelantos hasta el siglo X habían sido pequeños, exceptuando el uso de los metales. Durante este período nos encontramos con un ansia de una conquista mayor, de un cambio. Se habla de un deseo de plenitud y poder, de libertad de movimientos y dimensión de los días, quedando plasmados en mitos y cuentos de hadas.

Fue en el norte donde estos mitos cobraron fuerza, era en estos deseos y utopías donde residía la ambición de dominar la naturaleza bruta de las cosas y la magia era una atajo hacia el conocimiento y el poder. Nadie puede señalar cuando la magia se convirtió en ciencia, pero estaba marcada por los secretos, las manifestaciones y por una cierta impaciencia por conseguir resultados. La magia dirigió la mente de los hombres hacia el mundo externo, ayudó a crear instrumentos para conseguirlo y afinó la observación de resultado y fue el puente que unió la fantasía con la tecnología.

En el siglo XV el incremento de número y clases de máquinas contrasta con el siglo XVII, en el cual estas preocupaciones irrumpieron en la filosofía, ocupando la invención el lugar de la representación de la imagen y del ritual, la experiencia, el lugar de la contemplación, la demostración, la lógica deductiva y la autoridad. Otro factor en el cambio puede haber sido debido a un sentimiento de inferioridad:

  • La antigua síntesis se había destruido en el pensamiento y en la ación social.

  • La ciencia más tosca estaba más próxima a la verdad de la época que el escolasticismo más refinado.

En pocas palabras: una máquina viva era mejor que un organismo muerto, y el organismo de la cultura medieval estaba muerto. A principios del siglo XVII hubo esfuerzos dispersos de pensamiento, la máquina desempeñó la parte inicial en estos adelantos intelectuales. Con el tiempo se desarrollaron las ciencias físicas; cuyo método residía en unos principios sencillos. Para el mundo físico, se debían reducir a elementos que pudieran ser ordenados en espacio, tiempo, masa, movimiento y cantidad.

El aislamiento y la abstracción eran condiciones en las que morían los organismos. Gracias a sus principios y método de investigación, el físico científico despojó al mundo de sus objetos naturales orgánicos y volvió la espalda a la experiencia. Las máquinas satisfacían la demanda del método científico. La efectividad del desarrollo del método científico sirvió de fundamento a la invención.

La ciencia y la técnica forman dos mundos independientes pero relacionados. La máquina era una falsificación de la naturaleza, regulada y controlada por la mente de humana. La cuestión era que la invención se había convertido en deber y deseo de usar nuevas maravillas de la técnica, la necesidad de invención era un dogma, y el ritual de la rutina mecánica era el elemento de unión en la fe. Tras su aparición, la máquina se justificó a sí misma apoderándose de sectores de la vida descuidados en su ideología.

Durante el siglo XVII destacamos el rápido y profundo desarrollo de la máquina. La fabricación de relojes, la medición del tiempo, la exploración del espacio, el orden burgués, las exploraciones mágicas... todas estas actividades, separadas entre sí considerablemente, habían formado un complejo social y una red ideológica, capaz de soportar el peso inmenso de la máquina y de ampliar sus operaciones.

A diferencia del siglo XVII, en el siglo XVIII se había formado un ejército de filósofos naturales, racionalistas, experimentadores, mecánicos que iban a anunciar un cambio, quizá un cambio cíclico en el clima mismo.

Capítulo 2. Agentes de la mecanización.

La preparación para la máquina tuvo lugar entre los siglos X y XVIII, tiempo que fue más que suficiente como para darle una amplia base y asegurar su conquista rápida. Antes, nos encontramos con un prolongado desarrollo de la técnica misma: la exploración del medio, la utilización de objetos naturales, el desarrollo de procedimientos industriales fundamentales..., hasta la confección de instrumentos específicos a medida que las necesidades y habilidades aumentaban.

Con el nacimiento de las técnicas modernas, la nueva diferenciación de ocupaciones y oficios se produce ante nuestros mismos ojos. El trabajo en las canteras y la minería son las primeras ocupaciones de extracción, ya que sin las piedras y los metales con filos cortantes, ni las armas ni las herramientas hubieran avanzado más allá. El trabajo del minero era irregular en su rutina e incierto en cuanto a sus resultados, además de no considerarse un arte humano. Tal vez por eso hasta el siglo XV fue el oficio que menos había progresado. Hacia el siglo XVI, la minería había fijado definitivamente el modelo para la explotación capitalista ya que en el último siglo sus muchos perfeccionamientos exigían más capital del que tenían sus propios trabajadores. Esto llevó a la admisión de socios que contribuyeron con dinero, y esto condujo poco a poco a la expropiación de los trabajadores-propietarios. El desarrollo de las minas mismas se convirtió en una forma respetable de empresa financiera. Era la industria clave: favorecía la industrialización de las armas e incrementaba los contenidos metálicos del depósito de capital original. Junto al minero y al heredero, el hombre del bosque es la forma primitiva del ingeniero, al cual le agradecemos la conquista racional del medio ambiente a través de las máquinas. El éxito del hombre del bosque reside en los materiales que usa, la madera, que hasta el siglo XX ocupó un lugar importantísimo. Si se suprime la madera, se suprimen los pilares de la técnica moderna. Instrumentos como la rueda, el eje o el torno, nacen del hombre del bosque y de la madera.

La necesidad de armas del cazador, un soldado primitivo, sirvió para poder incrementar así el suministro de alimentos. De ahí el invento y el mejoramiento de las puntas de flecha, lanzas, hondas, cuchillos..., llegando hasta el proyectil y las armas actuales. El perfeccionamiento de las armas bajo la forma de vida organizada, tendió a hacer la guerra más salvaje. El adoctrinamiento general de hábitos de pensamiento soldadescos en el siglo XVII, fue una gran ayuda psicológica para la extensión del industrialismo de la máquina, ya que la industrialización puede considerarse igualmente, una operación militares en gran escala. Pero el hecho más importante acerca de la guerra moderna es el continuo incremento de la mecanización desde el siglo XIV en adelante. El primer gran avance se produjo a través de la introducción de la pólvora, el efecto de las armas de fuego sobre la técnica fue el triple. El cañón fue el punto de partida de un nuevo tipo de máquina generadora de energía. En su aspecto mecánico, era un motor de combustión interna de un cilindro. Y si el cañón fue el primer artificio anulador del espacio mediante el cual el hombre fue capaz de expresarse a distancia, el semáforo y el telégrafo óptico fueron los segundos.

La presión de la demanda militar no solo aceleró la organización de la fábrica, sino que apareció la estandarización en mayor escala que la que podía hallarse en cualquier otro sector de la técnica. Pero hubo otro lugar en el que la guerra aceleró el paso, la rigurosa base matemática y la creciente precisión del fuego y de la artillería misma la pusieron de modelo para las nuevas artes industriales. Otro lado en el que la guerra anticipó a la máquina y ayudó a formarla, fue en la organización social del ejército.

La deteriorización de la vida bajo el régimen del soldado es un tópico. La guerra estimula la invención, pero el ejército se resiste a ella. La alianza de la mecanización y de la militarización fue, en suma, desgraciado, pues tendía a restringir las acciones de los grupos sociales a un modelo militar, y estimulaba la táctica violenta y rápida militarista en la industria. Fue desafortunado para la sociedad en conjunto, que una organización de poder como el ejército fuese el que prendiera al nacimiento de las formas modernas de la máquina.

Pero la guerra, además, tiene otra repercusión, ya que cuanto más dura era, cuanto mayores eran los riesgos y fuertes las restricciones, más necesarias se hacían las compensaciones finales, de ahí el lujo que se manifestó con irresistible esplendor en el siglo XVI. La ruptura de la economía medieval fue marcada por la aparición del ideal del poder particular y la posesión particular. Todos trataban de apoderarse y de monopolizar las funciones de vida cívicas. La concentración en lujos insignificantes como signos de bienestar fue en muchas formas un preludio desafortunado a la producción de la máquina, pero no fue del todo estéril.

El desarrollo de la máquina exigía a la vez una trampa y un cebo, un impulso y una atracción, un medio y un destino. La fuerza matriz procedió de la técnica y de la ciencia: eran intereses que mantenían con sus propios recursos, con el cuerpo de experimentadores e inventores. La máquina se estableció como el centro del proceso productivo. Una vida alejada de los medios de producción, sin un particular esfuerzo industrial, sin conseguir dinero, habría dejado de ser respetable. La felicidad era el verdadero objetivo del hombre, y consistía en lograr el mayor bien para el mayor número. Como vemos, la felicidad y la producción ampliada eran una sola cosa.

La asimilación de la vida con bienes fructificó antes de que el complejo paleotécnico se formara. Este concepto fijó a la máquina su meta social y le dio su justificación.

Capítulo 3. La fase eotécnica.

El hombre moderno no hubiera podido fundar sus propios modos de pensamiento o inventar su actual equipo técnico sin aprovecharse de las culturas que le precedieron o de las que continuarían desarrollándose a su alrededor. Cada gran diferenciación en la cultura parece ser el resultado de un proceso de sincretismo. Pero antes las culturas de las que se sacan los elementos deben estar en estado de disolución o lo bastante alejadas en el tiempo o el espacio para que puedan extraerse los elementos. Lo que la nueva civilización toma, no son las formas y las instituciones completas de una cultura sólida, sino sólo los fragmentos que pueden ser transportados y trasplantados. Y eso, un sincretismo creador de invenciones allegadas de los restos de otras civilizaciones, hizo posible el nuevo cuerpo mecánico. La edad de la máquina moderna no puede ser comprendida sino en términos de una larga y diversa preparación.

Podemos dividir el desarrollo de la máquina y de su civilización entres fases, cada una con sus medios específicos y generación de energía y sus formas especiales de producción. Tenemos la fase eotécnica (agua y madera), la fase paleotécnica (carbón y hierro) y la fase neotécnica (electricidad y aleación).

La fase eotécnica fue uno de los períodos más brillantes de la historia, aunque fracasó al no establecer una organización justa y equitativa en general. Las artes mecánicas avanzaron mientras las humanas se debilitaban y retrocedían. En la base de la economía hay un hecho importante: la disminución del uso de los seres humanos como principales motores y el continuo incremento de la energía efectiva del caballo. Mientras la energía del caballo aseguró la utilización de métodos mecánicos, el mayor progreso técnico tuvo lugar en regiones que tenían copiosos suministros de agua y viento. El molino fue el agente principal de habilitación de las tierras. La difusión de la energía fue una ayuda para la expansión de la población, pero su desarrollo no alcanzó su apogeo en la mayor parte de Europa hasta el siglo XVII. La madera era el material universal de esta época como materia prima, como instrumento, como máquina-herramienta, como máquina, como utensilio y como obra, como combustible y como producto final era el recurso industrial dominante de esta fase. Junto con el viento y el agua fue la base del desarrollo técnico, la fabricación y el funcionamiento de embarcaciones y buques. Los barcos no solo sirvieron para facilitar el transporte internacional y comercial con el otro lado del océano, sino también para el transporte regional y local. Así, los canales distribuyeron población y bienes y efectuaron una unión más estrecha entre la ciudad y el campo.

Importante también fue el papel desempeñado por el cristal o el vidrio, a través de los cuales se concibieron nuevos mundos. Su conocimientos se extendió por Europa hacia 1.373 y ayudó a poner el mundo en un marco, hizo posible ver elementos de la realidad más claramente y enfocó la atención hacia un campo más definido. Los cristales abrieron los ojos y mentes del pueblo y su desarrollo favoreció a la astronomía, bacteriología y a la ciencia en general. De esta manera se consiguió una visión más penetrante, un interés más vivo por el mundo externo y una respuesta más precisa a una imagen clarificada. Además, ayudó a alterar el concepto mismo del yo. Por primera vez fue posible hallar una imagen que correspondía con precisión a lo que otros veían. Así, el mundo concebido y observado por la ciencia y el mundo revelado por el pintor eran vistos a través y con la ayuda de cristales, lentes, lentes microscopios, telescopios, espejos, ventanas, etc.

Los inventos de este período fueron solo, en cierta medida, el producto directo de la destreza y el conocimiento artesano. La invención más importante no tenía relación directa industrial de ninguna clase, se trataba de la invención del método experimental en la ciencia. Ninguna de las invenciones que siguieron al desarrollo del método científico fueron tan importantes en dar nueva forma al pensamiento y a la actividad de la humanidad como las que hicieron posible la ciencia experimental. La principal innovación eotécnica era el reloj. Fue lo más influyente de las máquinas, tanto mecánica como socialmente, y hacia la mitad del siglo XVIII resultaba la más perfecta.

En segundo lugar, cabe destacar la importancia de la imprenta, un completo logro mecánico y además fue el modelo para todos los futuros instrumentos de reproducción y fue el primer producto totalmente estandarizado. La imprenta se convirtió rápidamente en el nuevo medio de comunicación y el papel suprimió la necesidad del contacto cara a cara, las deudas, las escrituras, las noticias; todo fue confiado al papel. El capitalismo, al confiar sus transacciones al papel, podía por fin llevar y mantener una cuenta estricta del tiempo y del dinero.

Otro elemento que tuvo efecto sobre la técnica fue la creación de la fábrica, lo que simplificó la recogida de materia prima y la distribución de productos terminados y facilitó la especialización y división del procedimiento.

Finalmente, en esta época cabe destacar el gran número de invenciones influenciadas por Leonardo da Vinci. Una de las principales debilidades de esta fase fue la interrupción en sus programas debido a la irregularidad del viento y del agua. Además, a medida que la industria se perfeccionó más desde el punto de vista mecánico, se atrasó más desde el punto de vista humano. La meta de la civilización eotécnica hasta que alcanzó la decadencia del siglo XVIII, no fue el poder solamente, sino una mayor intensificación de la vida. Esta gran dilatación de los sentidos, esta respuesta más aguda a los estímulos externos, fue uno de los primeros frutos de la cultura eotécnica.

Capítulo 4. La fase paleotécnica.

Hasta el siglo XVIII, Inglaterra era un país completamente atrasado, alejado y ajeno a los cambios que se iban produciendo lentamente en el resto de Europa, lo cual supuso una más factible introducción de todos estos cambios. A partir de este momento, la industria se centró en los propios intereses económicos del empresario, dejando de lado los medios y condiciones de trabajo. Las industrias se trasladaban a los suburbios exteriores, se trabajaba con mujeres y niños y las jornadas eran de más de catorce horas diarias.

Mientras tanto, en China y Japón todavía se podía encontrar una fase eotécnica, en Rusia quedan hoy en día restos de una fase paleotécnica no extinguida, en Estados Unidos esta fase comenzó un siglo más tarde que en Inglaterra, en Alemania tuvo lugar entre los años 1.870 y 1.914 cuando tuvo lugar un completo colapso del sistema. Sin embargo, Francia pudo escapar de las dificultades de este período, y Holanda, Dinamarca y Suiza pasaron directamente de una fase eotécnica a la neotécnica.

Podemos establecer el comienzo de esta fase hacia el año 1.700, en el año 1.870 su punto culminante y en el año 1.900 el principio de su movimiento descendente. Se puede decir que el cambio empezó a partir de la introducción del carbón como fuente de energía, de la máquina de vapor y de nuevos métodos de trabajo del hierro. Pero fue el carbón el nuevo descubrimiento que supuso un cambio total, ya que se comenzó a utilizar de todas las formas posibles para la obtención de una energía más eficaz y menos costosa.

De la mina surgieron todos los inventos a los cuales les era aplicable la máquina de vapor. En el año 1.602 comenzó a fabricarse en la ciudad inglesa de Newcastle unas vías de madera, las cuales ya habían aparecido en Alemania aproximadamente unos cien años antes. En el año 1.716, este mismo tipo de vías se cubrió con hierro maleable para poder darles más consistencia y resistencia, y en el año 1.767 ya se sustituyeron por otras compuestas en su totalidad por hierro. A medida que se obtenían mayores rendimientos, iban surgiendo más necesidades con unas exigencias más fuertes, para lo que era necesario mejorar todos los inventos realizados hasta el momento. Todo esto condujo a un cambio en todos los métodos de producción industriales, aplicando en la medida de lo posible las formas de trabajar la madera en el hierro. Este conjunto de mejoras supuso un gran encarecimiento del coste de venta de los bienes producidos.

El hierro pasó a ocupar un lugar muy importante, ya que fue el sustitutivo de muchos de los materiales que se utilizaban hasta el momento. Éste, se convirtió en un material muy barato, ya que hubo una gran producción debido a la gran demanda del sector militar. La política llevada a cabo durante esta fase fue la del derramamiento de sangre, ya que el gran uso que tuvo el hierro en los enfrentamientos bélicos supuso una mayor mortalidad y brutalidad.

La grandes ventajas del hierro eran su gran resistencia y maleabilidad; pero también tenía sus inconvenientes, que eran la gran oxidación que sufría en su estado puro y las dilataciones y contracciones que sufría según aumentaba o disminuía la temperatura.

La industrialización supuso una importantísima degradación y destrucción del medio ambiente. Los grandes problemas a los que tuvo que hacer frente este proceso fueron la gran polución del aire y del agua que provocaban las emisiones de humos y productos nocivos de las grandes industrias, la tala de árboles y otros muchos problemas, todos ellos causados por la aparición de nuevas industrias y nuevos materiales y por la falta de una regulación que controlase y limitase dichas emisiones. Pero también existían otros tipos de degradaciones que no eran ambientales, tales como la especialización de una zona en la producción de un único producto, descuidando así el resto de sectores.

Con el inicio del proceso de industrialización comenzó otro proceso, el de la degradación del trabajador. Los empresarios tenían una única meta, explotar al máximo a sus trabajadores con las mínimas condiciones y sin preocuparse lo más mínimo por ellos. Comenzaban a trabajar con doce años y en poco tiempo eran sustituidos por otros más jóvenes. El sistema consistía en hacer de los trabajadores seres monótonos, darles una disciplina basada en la miseria y en cerrarles todas las posibilidades a una promoción laboral y a otras profesiones. A todo esto, se le sumaban las pésimas condiciones de trabajo en recintos sombríos, húmedos y con unas condiciones higiénicas inexistentes, trabajaban con máquinas sin estar dotados de ningún tipo de seguridad y las jornadas laborales eran infinitas. Pero no acababa ahí, porque una vez acabada a jornada de trabajo y llegaban a sus hogares, se encontraban con unos lugares en los que debían vivir varias familias hacinadas y con una higiene pero que en la fábrica si cabía y si tenían suerte se alimentaban cada dos o tres días y unos alimentos en su mayoría adulterados para que las industrias pudiesen obtener mayores rendimientos. Todo esto llevó a que la salud de los trabajadores fuese sencillamente pésima, llegando a una esperanza de vida muy corta y a un deterioro corporal abismal.

Gracias a que el progreso fue aceptado como una doctrina, el hombre fue evolucionando. Pero había opiniones opuestas, ya que Rousseau pensaba que todo este adelanto había depravado al hombre, mientras que los defensores del progreso pensaban que estaban llegando hasta la cima de la humanidad. Sin embargo, todo esto llevó a pensar que el ser humano seguía un movimiento de balanceo, con unas épocas de ascenso y otras de decadencia.

Durante esta época se vivieron auténticas luchas por la supervivencia. Los trabajadores se vendían al mejor postor. Unos jornaleros luchaban contra otros por el simple hecho de sobrevivir más que el vecino. Para ello, eran capaces de incrementar su jornada laboral, de trabajar en peores condiciones e incluso de cobrar mucho menos, todo para conseguir que el trabajo se lo diesen a él y no al de al lado. También tuvieron lugar luchas entre diferentes clases sociales. Las clases bajas querían obtener el control y las clases altas, mantenerlo.

Capítulo 5. La fase neotécnica.

Esta fase representa el tercer escalón en el desarrollo de la máquina, en la que no existe ninguna conexión con la fase anterior pero si que guarda alguna relación con la eotécnica. En esta fase, conceptos y visiones vieron sus frutos. Lo que antes eran ideas, ahora eran proyectos. Todavía no se puede dar una definición completa de este período porque aún no se ha dado por finalizado. Sin embargo, su principio se puede fijar en el año 1.832, momento en el cual Fourneyron perfeccionó la turbina de agua. Sobre el año 1.850 ya se habían desarrollado muchos de los inventos de esta fase (pila eléctrica, acumulador, dinamo, motor, etc.), aplicándose en su gran mayoría al teléfono, a la central eléctrica y al radiotelégrafo. Pero todo el sistema se desmoronó con la Primera Guerra Mundial, cuando se dieron cuenta de que el sistema estaba muerto.

El desarrollo de los grandes inventos se llevó a cabo mediante el método empírico. Se vieron favorecidos los campos de las matemáticas y de las ciencias físicas, y también creció el interés por el estudio de la vida y de la sociedad humana. Las bases de esta fase no sólo se fundamentaron en el inventor, sino que también en el científico que vio aumentada considerablemente su importancia. Mientras en otras civilizaciones se estancaban en el intento de nuevas invenciones, en la occidental, la conjunción de técnica y ciencia favoreció el avance.

En esta nueva fase el carbón quedó obsoleto y se requería una nueva fuente de energía, la electricidad. Pero la técnica no se quedó atrás y aparecieron numerosos inventos donde se encontraban motores electromagnéticos. Éste, fue un gran avance gracias a que, a diferencia del carbón, no se necesitaba estar cerca de la mina para poder abaratar los costes y existían numerosas fuentes naturales de las que se podía extraer la energía eléctrica.

Para poder decir que se produjo un verdadero cambio, era necesario un cambio en los materiales utilizados para producir. En esta fase aparecieron nuevas materias como el celuloide, la vulcanita, la bakelita y las resinas sintéticas. Entre los metales que se empezaron a utilizar, aparecieron el cobre y el aluminio por su conductibilidad. También se utilizaron otros metales más raros y tierras metálicas como tántalo, tungsteno, torio, cerio, iridio, platino, níquel, vanadio, manganeso, cromo selenio, etc., todos ellos escasos o de difícil extracción. Aun así, se siguió utilizando el carbón, como el alquitrán. Pero todos estos productos nuevos no tuvieron gran importancia hasta que llegaron a la industria.

Después de la electricidad, lo más importante fue el desarrollo de la máquina de vapor y del motor de combustión interna, los cuales tuvieron una gran rivalidad para alzarse el uno sobre el otro. Dos hechos importantes de esta época fueron la introducción en el ámbito social del automóvil y la aparición del aeroplano, con lo que se consiguió llegar a zonas a las que la locomotora de vapor no alcanzaba, como zonas altas o atravesar regiones enteras.

La evolución vertiginosa de los medios de comunicación entre las personas comenzó a partir de la aparición del telégrafo, lo que inició un desarrollo técnico continuo de todos los inventos llevados a cabo y los que aparecerían. Salieron a la luz nuevos artilugios como el teléfono, el telégrafo sin hilos, el radiotelégrafo y la televisión, lo que favoreció un aumento en estos encuentros o contactos entre las personas.

En esta fase se descubrió la necesidad de dejar grabados todos los hechos importantes en un archivo permanente, con lo que se descubrieron nuevas formas de transmitirlos a través de cosas tan comunes como edificios, monumentos, escritos o imágenes de televisión.

Durante la neotécnica el vidrio volvió a recobrar una gran importancia, y sólo el cuarzo estaba a su altura para competir. Tuvo este nuevo apogeo por la gran utilización del telescopio y el redescubrimiento del microscopio. Aun así, fue muy importante el hecho de que la luz pudiese llegar a todos. Llegó a la mina para alumbrar el trabajo de los mineros, llegó a la calle para alumbrar paseos y avenidas, llegó a las casas; en definitiva, llegó a muchísimos sitios.

Otra rama que destacó fue la biología. Esta ciencia sirvió en esta fase para la aplicación de aspectos biológicos a los numerosos inventos surgidos. Se inventaron aparatos capaces de reproducir palabras con una voz casi humana. Uno de los aspectos que resulto de vital importancia fue la conservación de la forma

Capítulo 8. Orientación.

La disciplina mecánica y muchas de las invenciones fundamentales fueron el resultado de un esfuerzo deliberado por alcanzar una forma de vida mecánica, la máquina fue a partir de 1750 un objeto de deseo, realmente la máquina estaba considerada como una finalidad en sí misma. La máquina fue el eje central que motivó la industrialización y fue creída y adorada por la población. Hoy en día esta fe indudable en la máquina ha sido duramente sacudida, ya no es el modelo del progreso ni la expresión final de nuestros deseos, sino simplemente una serie de instrumentos que utilizaremos en la medida en que nos sirvan para la vida en general

Gracias al capitalismo, la máquina ha sido explotada con exceso, el problema principal fue el de modificar la naturaleza y el ritmo de la máquina para adaptarla a las necesidades reales de la comunidad. La creencia de que los dilemas sociales creados por la máquina puedan resolverse simplemente inventando más máquinas constituye hoy un pensamiento poco maduro que raya en la charlatanería

En el siglo XVII el mundo era concebido como una serie de sistemas independientes en donde podíamos denotar: el mundo de la física, la materia y el movimiento sujeto a una descripción matemática precisa, el mundo de los organismos vivos, un mundo mal definido y desprestigiado por la ideología de la época, por último el mundo del hombre. Hoy en día, el mundo se ha convertido conceptualmente en un solo sistema.

Los cambios en nuestro aparato conceptual son cada vez más importantes o influyentes. El tiempo mecánico resultó importante porque estaba reforzado por la contabilidad financiera del capitalismo: el progreso resultó importante como doctrina porque se estaba realizando rápidamente visibles perfeccionamientos en las máquinas. Así nuestra forma de pensar orgánica es importante hoy, pues hemos empezado, a actuar en esos términos.

Las artes humanas de físico, el psicólogo, el arquitecto... han empezado durante las últimas décadas a desplazar a las artes mecánicas de su posición hasta ahora central en nuestra economía y en nuestra vida. Ahora comprendemos que las máquinas son, en el mejor de los casos, imperfectas falsificaciones de organismos vivos. Estamos volviendo a lo orgánico, ya no consideramos lo mecánico como si lo abarcara todo y fuera autosuficiente. Una vez que la imagen de lo orgánico ocupa la imagen de lo mecánico se puede predecir con confianza una disminución del ritmo de investigación, del ritmo de la invención mecánica y del ritmo del cambio social.

Gracias a la máquina disponemos ahora de una visión de un mundo más amplio y de una síntesis intelectual más comprensiva que la que estaba originalmente delineada en nuestra ideología mecánica.

Durante los siglos XV, XVI el dinero mismo se convirtió en un producto y el ganarlo en una forma de actividad especializada. Los inventos que prometían beneficios, las empresas que los producían se veían favorecidos. Todo valía con tal de obtener beneficios, incluso vender productos de calidad inferior o adulterados, la salud y el bienestar eran sacrificados a favor del beneficio. La comunidad en vez de recibir un provecho completo por sus bienes y servicios, permitía que una porción del producto se desviara para los propietarios privados de la tierra y del capital. Ahorrar mano de obra o abaratarla mediante una superioridad del poder de contratación. Ahorrar mano de obra mediante la racionalización fue un verdadero mejoramiento. Los granjeros y los campesinos, quienes durante todo el curso de la revolución industrial hicieron posible, mediante su incremento de suministro de alimentos, apenas recibieron nunca un provecho adecuado por sus productos.

La conversión se refiere a la utilización del medio como fuente de energía. La conquista más importante de la energía fue el descubrimiento y la utilización originales del fuego por el hombre; después de esto, la transformación más definitiva del medio se produjo gracias al cultivo de los cereales, de las verduras y del aprovechamiento de los animales domésticos, el enorme incremento de la población que tuvo lugar al principio del siglo XIX, antes e que la máquina hubiera afectado algún cambio apreciable en la agricultura, se debió a la habilitación de tierras libres para el cultivo.

Es importante aumentar la conversión de energía, hay que buscar nuevas formas de energía ya que las actuales empezarán en un tiempo a escasear, dichas economías de consumo sólo conducen a un mayor consumo y con ello a una utilización más rápida de aquello mismo que deseamos conservar. Incrementar la conversión, no es una simple cuestión de extraer carbón de las minas o de construir más dinamos. Supone la apropiación social de los recursos naturales, la nueva planificación de la agricultura y la utilización máxima de aquellas regiones en donde la energía cinética en forma de sol, aire o agua corriente está disponible en abundancia. La socialización de estas fuentes de energía constituye una condición de su uso efectivo e intencionado.

Los cambios en los sistemas de trabajo y producción producido durante el siglo XIX tuvieron como meta la sustitución completa de la energía del hombre por la energía no humana. Al no poder conseguirlo completamente, se centraron en conseguir la coexistencia pacífica de los operarios mecánicos con los humanos. Se buscaron nuevas formas mediante estudios de aumentar la productividad de los trabajadores.

El regionalismo económico tiende a combatir el daño de la especialización exagerada: ya que cualesquiera que sean las ventajas comerciales transitorias de dicha especialización conducen al empobrecimiento de la vida cultural de una región y, arriesgándolo todo a una sola carta, a hacer finalmente precaria su existencia económica. El regionalismo económico es necesario para proporcionar una vida social variada, así como para lograr una economía equilibrada.

Posteriormente hubo movimientos anti-consumistas, se pretendía ya no producir solo para abastecer, sino que entró en una tónica de producción para consumir y con ello se creía que se aumentaba el nivel de vida al igualar el consumo con las clases altas.

En resumen, la máquina ha ido perdiendo ese puesto privilegiado central en nuestras vidas pero continúa teniendo una gran importancia, sin ser venerada como antaño, cuando todo y todos giraban en torno a ella.