Teatro obrero y social en Chile

Literatura hispanoamericana contemporánea del siglo XX. Género teatral chileno. Censura. Teatro iquiqueño. Creación dramática obrera

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  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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Introducción.

Los inicios del Teatro en Chile: Al iniciarse el teatro en nuestro país, fue esta expresión artística motivo de diversas censuras y ataques.

La primera fecha que se tiene sobre manifestaciones teatrales, data de1616,y emana de una orden real por la cual se ordenaba que en las colonias se celebrara el ministerio de la Concepción, realizándose en Santiago con fiestas poéticas en las que se recitaron varios diálogos, manifestación que estaba dentro de la línea teatral de la época.

Las representaciones teatrales estaban limitadas a la vigilancia de la Iglesia, que consideraba profundamente inmoral que apareciera una mujer "revuelta con los hombres". Por eso en las comedias sólo actuaban hombres y cuando su reparto exigía la presencia de una dama esta era remplazada por un soldado que vestía atuendos femeninos y adoptaba la voz de falsete, lo que no era tan "profundamente inmoral".

¿SÍ EL TEATRO ERA UN ARTE; CENSURADO,LIMITADO Y ELITISTA.¿CÓMO LLEGÓ A CREARSE EL TATRO SOCIAL OBRERO Y CUANDO FUE CREADO?, ¿QUÉ LLEVÓ A HACER DEL TEATRO UNA MANIFESTCIÓN REPRESENTATIVA DE LOS PROBLEMAS DE LA ÉPOCA

En un principio el teatro era entretenimiento, pero como este era el único medio para transmitir a las masas las ideas que las autoridades querían que absorbieran; ideas que estaban dirigidas a inculcar valores religiosos y guerreros.

Se creó una junta censora de teatros que se dedicaban a revisar las piezas dramáticas que se exhibieran en la capital. Esta junta redactó un reglamento de espectáculo. Así al estar reglamentada la escena sería la forma mas organizada y directa de transmitir las ideas a las masas.

Esta junta encabezada por Andrés Bello dio el primer paso a un teatro nuevo ya que defendió la libertad de argumento de las obras teatrales.

A pesar de que muchas obras es habían estrenado los autores chilenos no aparecían por las tablas. Recién el 13 de mayo de 1827 se estrenó una obra chilena se llamaba " La chilena" de Manuel Magallanes, y por tratarse de una obra con contenido político fue pifiada por algunos y alabada por otros.

Al comienzo nuestro teatro no era auténtico sino que imitaba costumbres francesas, pero poco a poco fue cambiando y se volvió un teatro que hablaba de problemas nacionales y contingentes.

El Teatro Obrero y Social

El Teatro social jugó una parte primordial en nuestra historia. Ya que las obras que se hacían llegar al pueblo representaban sus problemas y lo que ellos sentían. La masa lo fue asimilando a través del tiempo haciendo que la escena formara parte de toda sus actividades sociales. El teatro se hizo vital. Las antiguas filarmónicas, los centros obreros, los ateneos todos tenían escenario. Y era primordial la representación de una obra y la actuación en escena de los propios obreros.

¿CÓMO SE REPRESENTA EN EL TEATRO EL PENSAMIENTO OBRERO Y LOS IDEALES POLÍTICOS?.

En 1858, se publica la única obra teatral de Alberto Blest gana "El jefe de la familia" que nos da un ejemplo para esta pregunta; En una escena Juan, el criado de la casa, decía a su patrón; Así es el mundo, señor; para unos el descanso y para otros la agitación". A lo que replicaba el patrón. Oye Juan, desde la famosa sociedad de la igualdad, observo en tu conversación mucha tendencia al raciocinio y sobre todo a quejarse de la suerte.

Puede considerarse este diálogo como la asimilación de las primeras ideas socialistas propugnadas por Francisco Bilbao, las que calaron muy hondo en el país y revolucionaron el ambiente, tanto así, que el autor del articulo fue deportado.

De la guerra del pacifico se detonaron obras teatrales con una importante carga social por eso nos parece relevante hablar de este suceso.

Este conflicto bélico le dio un vuelco a nuestra sociedad.

El ejercito estaba conformado por campesinos y obreros que fueron realmente perjudicados con esta guerra ya que terminada el campesino al volver a su tierra no encontró trabajo, el obrero encontró su puesto ocupado y el invalido se vio desprovisto de ayuda social. En consecuencia a este fenómeno comenzó la delincuencia que era una realidad ajena para esos tiempos.

Al campesino y al obrero no les quedó otra que dejar sus hogares e ir en busca de trabajo en salitreras donde recibían sueldos mediante fichas que sólo tenían valor en la pulpería de la misma oficina y los dueños de ésta oficinas subían los precios a su antojo sin subirle el sueldo a los trabajadores lo que en consecuencia detonó protestas y huelgas las que eran reprimidas violentamente e hizo del historial obrero quedará salpicado de sangre.

Estos problemas comunes los hicieron unirse formar sindicatos. Donde un día se escucho la voz de Luís Emilio Recabarren que creó un diario que se llamaba "El despertar obrero", pero muchos obreros no sabían leer entonces se debía buscar otra forma de llegar a las masas ¡ Y PARA ESO ESTABA EL TEATRO!.

Camilo Henriquez y Bernardo O`Higgins, uno autor y otro crítico, y el otro gobernante, ambos hicieron del teatro un camino hacia las ideas, la cultura las cuales eran necesarias para poder forjar y asentar la nacionalidad.

Luego de la independencia de España, el gobierno enfocó sus anhelos y objetivos en una literatura de gran raigambre Chilena; este movimiento lo encabezaba y se conoció como “Nacionalismo Literario”. Este grupo trata de mostrar la realidad chilena, costumbres personajes, tradiciones y lenguaje lo cuál se logró en el cuento, la novela, el artículo y el teatro. Barros Grez, lo expreso en sus obras, dónde mostraba personajes de raíces burguesa como era el huaso de la ciudad y que con posterioridad sería “ gran señor y rajadiablos”[*], también era retratada la clase dirigente. Este era un teatro de alta burguesía, por lo que era difícil encontrar actores en el pueblo con sus inquietudes y problemas. A pesar de esto a veces se encuentran autores que son la excepción de la regla como Román Vial, tipógrafo del puerto de Valparaíso, que incorpora a su dramaturgia a extranjeros que legan para incorporarse al paisaje nacional. En su obra “Una votación popular”, dónde latinizo los vicios del proceso eleccionario Chileno: el cohecho. Otra obra que se le adjudica fue “La Mujer Hombre” en dónde la protagonista está agobiada por sus labores y se ve obligada a vestirse de hombre para poder trabajar y subsistir.

Otro autor, Juan Rafael Allende gran costumbrista y hombre político (Balmacedista) fue encarcelado, le saquearon su casa y perseguido por expresar sus ideas. En su obra “Un drama sin desenlace” dio respuesta a que llevo a la muerte al ex presidente Balmaceda.

El teatro costumbrista fue el primer paso hacia el teatro social. ¿Cómo entonces, se inicia el teatro obrero social?. A fines del siglo XIX las industrias salitreras eran la principal fuente de riqueza para Chile. Es aquí en dónde una gran masa asalariada da forma a un nuevo estrato social: el proletariado. Está clase buscó cómo expresarse literaria, cultural y teatralmente. También nacen las primeras sociedades mutualistas; y así surgen a la vez las primeras filarmónicas y conjuntos artísticos que entre sus actividades se encontraba el teatro. Un integrante Arturo Zúñiga las describe así: “LA Filarmónica era el mejor aliciente para quienes trabajaban como negros. Uno o dos días a la semana, un señor ducho en el movimiento rítmico de las piernas se dedicaba a inducir a los novatos a dar pasos con decencia y

[*] “Teatro Chileno del Siglo XX” (Piga y Rodriguez) Pág. 28

a no pisar a su posible víctima que, el sábado siguiente, se sostendría apenas dentro de sus zapatos ajustados. P revio el pago correspondiente, pues la veladas eran constantemente a beneficio de algo, se reunían en el salón social, los socios, sus amigos y los aficionados al baile. Bajo el clima

endomingado ea impresionante ver estas concurrencias divididas en dos grupos, a un lado las damas y al otro los varones, mientras un señor con un cuchillo iba rompiendo una o más velas de esperma, cuyos pedazos esparcía medianamente. Era la manera de suavizar el piso para el baile que vendría.

Antes del baile se hacía la parte literaria; tocaba el piano una señora de cierta edad “ la obertura”; se recitaba o se declamaba; alguien cantaba; luego un monólogo cómico; después una interpretación al piano, vals o melodía en boga y se terminaba la primera parte o el programa con la obra de teatro. Después retiradas las sillas o bancas que sirvieron para que la concurrencia pudiera ver el espectáculo, eran adosadas a la pared. El director de baile entonces, golpeaba las manos y anunciaba ¡vals Boston! O cualquier otro. Los varones atravesaban la sala y ofrecían el brazo a la pareja que habían escogido sabiamente”[*]

Estas filarmónicas son el principio para el teatro obrero Chileno. Esto logró llenar dos necesidades de comienzo de siglo: llevaron la cultura a los sectores trabajadores y orientaron ideológicamente. Hay que tener en consideración el grado de analfabetismo en la clase obrera de está época. Pero el teatro fue un sistema de enseñanza mucho mas eficiente que el alfabeto.

Aparece la figura de uno de los luchadores sociales nos referimos a Luis Emilio Recabarren que utilizo el teatro de manera cultural e ideológica. Precursor del teatro obrero y formo grupos teatrales en el norte grande. Recabarren en agosto de 1922 le envía una carta a Juan Zapata, ubicado en Osorno que dice: “Estamos preparando una gira artística - educacional por el “Conjunto Artístico Obrero” que proyecta realizar un viaje a través de las principales ciudades entre Santiago y Puerto Montt.

El objeto de esta gira artística es despertar la conciencia proletariada por medio de la representación teatral, del canto y la conferencia. Aprovechando la atracción que despierta el teatro para realizar aquella propaganda que necesita la clase obrera para afirmar su organización”.[*]

Se tenía la necesidad de elevar la cultura en este entonces, pero a la vez se carecía de obras de lucha, por lo que b en un comienzo el repertorio inicial

[*] “Teatro Chileno del Siglo XX” (Piga y Rodriguez) Pág 29

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eran melodramas mediocres.

Recabarren dejó varios títulos, en los cuales se destaca “Desdicha Obrera” dónde se ataca al clero y a la burguesía. Otra obra es “Redimida”, se cuenta la historia de una mujer sola y abandonada ingresa a las filas revolucionarias convencida que era el mejor y único camino para llegar a una vida mejor.

Se puede decir que desde un principio las luchas obreras Chilenas se relacionan con el teatro y que todo el historial del movimiento obrero se enlazaba con el escenario.

Desde 1912 momento en que la clase obrera toma forma en el partido obrero social lista por que la manufactura comienza atener importancia en la economía nacional, la cultura hecha por y para los obreros comienzan a tener fuerza. Empiezan a dominar dos tendencias en su organización: el anarquismo encabezados por los intelectuales y con mayor fuerza en Santiago, y el socialismo que baja desde el norte grande para extenderse por todo el país. Esto tiene gran repercusión en el teatro obrero.

Recabarren organiza grupos en el norte grande respaldado por Elias Lafferte en Santiago, maestro del teatro, Adolfo Urzúa Rozas, Manuel Rojas, José Santos GonzálezVera y Antonio Acevedo Hernández forman un teatro social orientado en la ideología anarquista. Acevedo Hernández escribió “En el rancho” y “El inquilino” en dónde relatan el dolor de los trabajadores de la tierra.

El Teatro Iquiqueño de Comienzos de Siglo

A mediados del siglo XIX la actividad teatral iquiqueña se concentraba en unos pocos locales particulares que contaban con las comodidades y estructuras mínimas para presentar los espectáculos ofrecidos por las compañías itinerantes. No existía un orden que reglara las conductas al interior del teatro, así como tampoco una finalidad exclusiva de la sala la cual era usada para cualquier actividad masiva que la necesitara.

Sin embargo ya en la década de los 80, la activación teatral a escala nacional trajo consigo la aparición de normativas. El 17 de marzo de 1881 se publicó un reglamento que reguló las salas de teatro y otros lugares de esparcimiento público en el ámbito nacional. Sus promotores fueron Victorino Lastarria y F. Valenzuela quienes propusieron la creación de un 'Juez de Teatros' que debía vigilar la conservación del orden en las dependencias, cafés, patios, anexos, asegurar la presencia policial en caso de que fuese necesario, decidir en disputas por asientos y palcos en platea y galería, intervenir en los conflictos entre actores, entre éstos y los empresarios y expulsar y prender a los escandalosos. Además de estas medidas, debía velar por la higiene y solidez de las salas ayudado por un médico y por un director de obras públicas, así como también imponer censura a las obras, constatando que éstas fueran aprobadas por el censor titular. La presencia del Juez de Teatros siguió vigente en las próximas décadas, siendo llamado en numerosas ocasiones por la prensa obrera para solucionar problemas en los teatros, que involucrasen principalmente la seguridad de los espectadores y el adecuado desenvolvimiento del acto teatral.

La falta, a mediados del XIX, de un Teatro Municipal con mayores comodidades no fue obstáculo para la presentación de compañías itinerantes extranjeras, como la que visitó la zona en 1882. Ni tampoco fue impedimento para que se cobrase un alto precio de entrada: Se abrió un abono de 30 funciones, cuyos precios eran muy superiores a los que se cobraba en las demás ciudades chilenas. $ 240 los palcos, $ 60 los sillones y $ 45 las lunetas. Por función cada palco costaba $ 10, Estos precios, que hubieran espantado a los santiaguinos y porteños, ya que no los aceptaban ni para la ópera italiana, podían pagarse muy bien en la capital del salitre, como en efecto se pagaron en una brillante temporada de dos meses.

La presencia de artistas de categoría se confirma en la visita de Sarah Bernhardt en 1887, quién habría dicho. Un par de años más tarde después de la fecha señalada, la Municipalidad aceptó la propuesta de Soler Hermanos para la construcción del elegante Teatro Municipal que se edificaría al costado sur de la plaza Prat. La construcción se inició en 1889, celebrándose su inauguración el 1 de enero de 1890, fecha desde la cual el teatro ya no pararía de ofrecer espectáculos de calidad hasta los años 30 donde fue arrendado por una empresa cinematográfica.

El Municipal, una de las salas más elegantes del Pacífico, contó con el nivel estructural para traer a la ciudad a las grandes (y a veces no tanto) compañías extranjeras.

Su decoración reflejaba su carácter de sala teatral del grupo hegemónico. Intermamente estaba dividido en palcos de 1' y 2' orden, sillones de orquesta y de balcón, lunetas de platea, palcos de galerías y galerías. A los costados del proscenio hay 6 palcos para las autoridades. La estructuración del teatro deja ver la jerarquización presente en la acomodación del público, dando presencia a las autoridades y a los miembros de la elite. Pese a que la existencia de la galería permitía el acceso a sectores más populares a las representaciones, el alto costo de la entrada, la presencia de compañías extranjeras y la dificultad de comprender espectáculos en otro idioma, limitaron tal acceso.

La motivación que propició la construcción del Teatro Municipal fue el deseo de contribuir al desarrollo de la sociedad iquiqueña. El gobierno local luego de la construcción de la sala se preocupó de realizar una labor de promoción, otorgando subvenciones y facilitando el préstamo gratuito del teatro cuando fuese necesario. Para lo anterior se formó una 'Comisión Municipal de Teatro' conformada por cuatro regidores. La administración del Municipal fue arrendada a particulares entre los años 1896-1898, pero por magros resultados fue devuelta a la municipalidad. Durante las próximas décadas pasó a ser una constante el que particulares tuvieran la concesión del Teatro obteniendo grandes beneficios económicos por ello, lo que fue fuertemente criticado por la prensa obrera y por municipales socialistas.

Entre otros escenarios surgidos a finales del siglo XIX se destacaron el que funcionó en el Hotel Valparaíso que luego recibió el nombre de 'Salón Filarmónico' y el 'Teatro Circo' inaugurado el año 1882, del cual se señalaba que cabían una 400 personas en palcos y anfiteatro y unas 600 en galería. Estos teatros reemplazaron a antiguos salones, el Municipal sustituyó a uno particular, criticado por la prensa por su mala construcción y por lo terroso de su pavimento donde cada vez que el público se ponía de pie generaba tal cantidad de polvo que imposibilitaba la visión del escenario.

El tipo de espectáculo que se montó en los teatros consistió especialmente en el caso del Municipal en zarzuelas, óperas, conciertos y dramas ofrecidos por compañías extranjeras itinerantes, principalmente españolas e italianas. Por lo general éstas recorrían las principales capitales americanas, llegando a Chile por vía marítima, actuando por primera vez en Valparaíso. Si los acompañaba el éxito, visitaban Santiago y de ahí viajaban a las provincias del norte salitrero y del centro - sur, hasta Concepción. En este sentido es importante señalar que aún no se construía el canal de Panamá lo que llevó a muchas compañías a visitar Chile como punto obligado de su acceso al Pacífico.

Estas compañías se componían y recomponían a lo largo de su viaje, conformándose por familias de artistas o por actores sin vinculación entre sí.

En la medida en que se configuró un espacio exclusivo para la representación de obras, las salas se fueron especializando, sin perder nunca ese carácter que las hacía propicias para realizar en ellas los más variados actos. En el Municipal se fue perdiendo la costumbre de realizar bailes, los que se mantendrán en sectores más populares y en locales que no tengan como finalidad única el servir de teatros.

Lo teatral se diversificó, creándose espacios más específicos para cierto tipo de público y de espectáculos. La zarzuela fue uno de los actos preferidos, su música y baile la hicieron muy atractiva y fácil de comprender, y junto a las comedias y melodramas constituyeron los espectáculos masivos de la época. En cambio el drama, la ópera y los conciertos fueron menos frecuentes por considerárselos como espectáculos más cultos donde accedían sólo los sectores más educados. A esto se sumaba el problema idiomático ya que la ópera y las representaciones dramáticas fueron llevadas a cabo principalmente por compañías extranjeras, que presentaran obras de autores de la mitad del siglo XIX en su idioma, haciéndola inentendible para la mayoría de los espectadores. La llegada de las grandes compañías extranjeras provocaba gran expectación entre la elite, no sólo por la importancia de su espectáculo, sino también por ser un momento de reunión social.

La acogida que el público hizo de las obras fue variada, dependió en parte del tipo y de su puesta en escena. Algunas fueron repitiéndose, otras pasaron de moda, por lo que el espectáculo debió adecuarse al gusto de los espectadores. Las compañías que visitaron Iquique fueron muy heterogéneas, elencos completos o reducidos, grupos estables o rápidamente formados por algún empresario que quisiese obtener ganancias.

La llegada del siglo XX no provocó grandes cambios en la forma de la actividad dramática iquiqueña, pero sí marcó el principio de una serie de innovaciones que traerían grandes novedades en la escena teatral. Los escenarios se diversificaron y adaptaron a las nuevas condiciones socioeconómicas impulsadas por la industrialización. Se generaron nuevas relaciones entre la obra y los espectadores pasaron a ser un grupo heterogéneo, con intereses disímiles y con capacidad de opción. Este nuevo público, así como también la necesidad de realizar una actividad lucrativa por parte de los empresarios, la competencia en el mercado y la llegada de nuevas entretenciones como el biógrafo, detonaron él comienzo de un giro que ya en la década del veinte implicó un cambio en el panorama recreativo, principalmente de la ciudad.

Las Organizaciones Obreras como impulso al Teatro Aficionado

Las Filarmónicas

Desde finales del siglo XIX se encuentran datos que evidencian el surgimiento de actividades culturales ligadas al desarrollo de asociaciones obreras. Asociaciones, dentro de las cuales destacan las mutuales y mancomunases, que buscaban reivindicar la situación del obrero en la sociedad, tanto nivel laboral, económico, social y cultural, generando instancias de encuentro y recreación.

'Las Filarmónicas' fueron por excelencia, según Elías Lafferte, el germen inicial de las artes obreras y por ende, del teatro. Estas funcionaron como centro social para estimular entre los pampinos el deporte, el baile y las representaciones teatrales. Como punto de encuentro, de sociabilidad, de conversación, motivando el despliegue de pequeñas estudiantinas, coros, recitales poéticos, declamaciones, bailes y teatro.

A fines del XIX es posible confirmar la constante formación de filarmónicas en Iquique, las que en general, funcionaron como apéndices recreacionales de las asociaciones obreras, incentivando actividades culturales, sea por iniciativa propia o ajena. En 1892 ya se encuentra la Filarmónica de Obreros Internacional realizando clases de comedia, música y baile para sus integrantes.

Solo algunas agrupaciones obreras estuvieron vinculadas a partidos políticos, sin embargo producto del manejo por parte de éstos, de los medios y canales de expresión que hoy en día se convierten en las fuentes utilizadas por la historiografia, se ha tendido a adjudicarle una influencia mayor que la objetiva.

La politización de algunas agrupaciones, influyó en que sectores alejados del mundo obrero trabajasen como promotores de actividades culturales. El impulso ajeno puede verificarse en partidos heterogéneos, que involucraron a la elite hegemónico como rectora de las iniciativas obreras.

Sin embargo, independiente de las influencias externas, fueron los mismos obreros quienes consagraron los momentos de encuentro con sus pares, para compartir y discutir entre muchas cosas, sus ansias de recreación.

Las filarmónicas nacidas en la pampa presentaron menor compromiso ideológico que las iquiqueñas, por ser parte de la salitrera, hijas de una política administrativa que incorporó distracciones, generalmente en oficinas más consolidadas, como parte de un plan educativo y recreativo, que no se inspiró en un fin altruista sino más que nada en asegurar la permanencia del trabajador en la oficina. La filarmónica, con sus salones teatrales, se había convertido para 1907 en un elemento característico del paisaje cultural, la gran mayoría de los pueblos y oficinas contaban con alguna de éstas organizaciones, encontrándoselas en Alianza, Virginia, Angela, Victoria Dolores, Argentina, Sebastopol y Zapiga, entre otras.

Las primeras actividades realizadas por las filarmónicas fueron la construcción de un grupo musical o estudiantina y la realización de bailes. El obrero Humberto Rojas Vilches recuerda que en su juventud, en la década del veinte, en las filarmónicas de la pampa, se contrataba a algún profesor o algún obrero con conocimientos de danza para que enseñara a los trabajadores a bailar. La velada era gratis, y a ésta acudían los obreros elegantemente vestidos con trajes realizados por un sastre, el cual era costeado por el administrador para ser juego descontado gradualmente del sueldo. Esta intervención del administrador confirma chino, en algunos casos, las actividades recreativas de las filarmónicas estuvieron avaladas y respaldadas por las autoridades.

El apoyo del administrador no niega la importancia de la iniciativa y empuje dado por los mismos trabajadores por construir estas sociedades. La fundación de la filarmónico de la oficina Valparaíso gráfica el proceso de diálogo entre los organizadores obreros y sus jefes, quienes se reunieron para acordar el mejor modo de fundarla estableciéndolo en un acta. Se eligió también presidente y secretario, mandándosela una carta al administrador para pedirle un local que contara con las comodidades necesarias para realizar actividades.

No bastaba con la mera aprobación, al contrario, una vez que se contaba con ella debían los obreros organizarse, motivar al resto a participar, construir conjuntos musicales, educar artísticamente y contar con trabajadores capacitados para eso.

La tarea de las filarmónicas fue amplia incluyendo todas las opciones educativas y recreativas con las que se podía contar, como las bibliotecas, escuelas, teatro, baile, pintura, y el biógrafo tempranamente incorporado.

Una vez fundadas y constituidas, estas agrupaciones, recibieron en varias oportunidades la visita de intelectuales obreros y profesores interesados por el desarrollo sociocultural de los trabajadores, los que de una u otra forma contribuyeron en su organización y dirección. El viaje de profesor de música, a la oficina Argentina el año 18, implicó la reorganización de la estudiantina femenina ahí existente para darle un giro mas "serio" a la actividad. Esta idea de reconstruir, de referirse a la filarmónica, se materializó en el giro de algunas hacia postulados más comprometidos con la educación del obrero, situándose en este plano, el aporte de las elites obreras que recorrieron la pampa enseñando las posibilidades de la asociación obrera. Las filarmónicas que mantuvieron actividades meramente recreativas fueron criticadas por El Despertar por no comprometerse en el progreso intelectual del obrero.

La formación de un Centro de Cultura Artística en Dolores en 1908 por los jóvenes progresistas, revela la necesidad de reasumir el compromiso educacional de éstas para con los de su clase. La prensa obrera aplaudió la iniciativa ya que pese a que existía una filarmónico, ésta como muchas otras, se caracterizaba por realizar bailes, entregando un espacio de recreación y sociabilidad, pero desechando la educación moral y artística del obrero. Con el tiempo estas agrupaciones siguieron emergiendo, pero desarrollaron un mayor número de actividades, algunas fueron reconstruidas bajo bases más sólidas que incluyeron la construcción de centros musicales y dramáticos.

Las filarmónicas también funcionaron en Iquique con intensidad, pero no con la diversidad de una pampa sembrada de pequeñas oficinas que necesitaron de estas instituciones como puntos de encuentro. En su interior afloraron grupos dramáticos los cuales i funcionaron en un circuito pequeño, limitado al grupo que frecuentaba la organización, reservando los grandes escenarios para anos posteriores. Este desarrollo teatral fue distinto al vivido en la pampa ya que nació en un medio que ofrecía variadas actividades recreativas, por lo tanto, la mayor competencia hizo que en un principio las representaciones teatrales de aficionados se ofrecieran como parte de celebraciones especiales, tales como aniversarios, premiaciones, fin de año, fiestas patrias, etc. Como el festejo en 1907 del aniversario Nº 15 de la Sociedad Gran Unión Marítima donde se dieron diversos actos teatrales. Un alío después la Filarmónica Unión Fraternidad de Obreros realizó un acto teatral de aficionados para la celebración de su 9' aniversario, al que asistieron más de 250 personas, donde se presentó la obra "El hábito no hace al monje". La pampa también utilizó esta forma de celebración, sin embargo se aprecia en comparación a Iquique una mayor presencia del acto recreativo que el conmemorativo.

Vemos así que tanto en la pampa como en el puerto el desarrollo del teatro aficionado obrero estuvo ligado a las filarmónicas que acogieron las iniciativas de jóvenes y adultos para armar cuadros dramáticos, formar artistas y ofrecer espectáculos. Al deseo de otorgar actos recreacionales se sumaron los beneficios económicos obtenidos de las veladas teatrales, los que fueron utilizados para la compra de utilería del propio cuadro dramático, para la organización que lo apoyaba y como vehículo de solidaridad para familias, escuelas personas particulares, finalidad que concordaba en muchos casos con los intereses que habían motivado el fenómeno de asociación obrera. El Círculo Lírico Dramático de la oficina primitiva realizó, por ejemplo, beneficios a enfermos otorgando el 20% del ingreso de las veladas al socorro de cualquier familia que solicitara recursos para medicinarse justificando la carencia de ellos.

Los beneficios realizados por estos aficionados demuestran los nexos que se generaban éstos y las asociaciones con las cuales colaboraban. El silencio de la prensa sobre un beneficio realizado a favor de los panaderos, por Arte y Revolución, repercutió en que éstos se acercaran al Despertar para pedir que se escribiera sobre la presentación.

La ganancia obtenida de las representaciones variaba, el grupo de espectadores podía fluctuar entre 20 a 300 personas según el tipo de espectáculo que se realizara. Los actos conmemorativos y las celebraciones reunían a mucha gente, no sólo por el afán recordatorio, sino también por la realización de una propaganda más extensa.

El surgimiento de filarmónicas no se frenó al transcurrir la segunda década, pero sí se observa una mayor independencia de los grupos aficionados a éstas. El desarrollo de la prensa obrera, de los centros de conversación, centros femeninos, organizaciones políticas, círculos juveniles, entre otros, entregó nuevos espacios para el desarrollo del arte dramático que impulsaron a su vez renovados discursos teatrales. Así, el interés por el aspecto cultural que manifestaron las organizaciones obreras varió según los ideales e intereses de cada una. A un nivel más macro puede observarse que con los años el fenómeno asociativo fue mutando, incidiendo directamente en el giro de la actividad teatral.

Existieron organizaciones ligadas a tendencias políticas, religiosas, cercanas al gobierno, contestatarias, recreacionales, genéricas, etc. que divulgaron y apoyaron diferentes discursos culturales.

Las agrupaciones obreras femeninas resultan interesantes dado el papel más secundario en el que ha sido situada la investigación historiográfíca de la trabajadora pampina. Se encuentran vestigios de organizaciones femeninas ya en 1895 con la fundación en Iquique de la Sociedad Obrera Sudamericana de Señoras que en 1907 se encontraba celebrando su 13º aniversario. En la pampa también se crearon organizaciones constituidas exclusivamente por mujeres. En la oficina Primitiva se constituyó en 1907 la Sociedad de socorros Mutuos, Instructiva y Filarmónica de Señoras. Estas agrupaciones, como también las actividades teatrales promovidas por ellas dieron a las trabajadoras un nuevo campo de acción y de formación; el que en algunos casos las acercó a actividades políticas, donde encontraron nuevos canales de expresión, fenómeno que será retratado más adelante al ver la participación de la mujer en el teatro obrero.

En la conformación de las organizaciones obreras destacan aquellas vinculadas a tendencias ideológicas. De éstas nacieron grupos teatrales como Arte y Revolución y Arte y Libertad, vinculados al POS, dando inicio a un movimiento cultural obrero político que se Mantuvo a lo largo de la década del diez y del veinte.

La fundación de la Federación Local de la FOCH el 10 de junio de 1918 en Iquique generó una nueva área de difusión cultural más amplia que la impulsada por el POS al relacionarse con un mayor número de centros dramáticos que comulgaban con un objetivo artístico y social común, vinculado a los objetivos de la federación. Ya el 10 de agosto del año 18, a dos meses de su fundación en Tarapacá, podemos encontrar indicios que la enlazan con actividades teatrales realizadas en el teatro del Despertar, al realizarse un beneficio teatral, con la participación del cómico Johnson y de la estudiantina Libertad, cuya finalidad fue más que nada incrementar los fondos de la federación para intensificar la propaganda.

El inicio de actividades culturales conjuntas entre Arte y Revolución y la FOCH es indicio del control que el socialismo comenzaba a ejercer sobre la organización y que ya a fines de la década se consolidaría a nivel nacional. En la medida que el POS fue extendiendo sus ideas, alejándose del desierto y del salitre, éste, comenzó a tener una presencia nivel nacional. Presencia que se canalizó en la FOCH mediante la acción de Recabarren, convirtiéndola en la primera central sindical de orientación expresivamente socialista.

Así fue como la pequeña agrupación política dio paso a un nuevo sistema de relaciones donde los “políticos obreros” pudieron en teoría dialogar en igualdad e condiciones con los poderes estatales. La nueva condición del POS (y luego con el nacimiento del Partido Comunista) influyó sobre la actividad dramática ideológica, extendiéndose ésta a un mayor número de organizaciones, dando paso a presentaciones de los aficionados en grandes escenarios con gran asistencia de público. Sin embargo esta presencia no siempre pudo competir con aficionados que encontraron en el arte dramático no sólo un medio, sino un fin que los llevó a dedicarse en su totalidad al teatro, a desvincularse con compromisos ideológicos tan marcados como los de Arte y Revolución y a separarse de los partidos.

Con el transcurso del tiempo se generó una mayor independencia de los aficionados con la organización obrera, encendiéndosela como el momento en el cual el arte teatral comenzó a justificarse en sí mismo, a cobrar fuerza y vitalidad, a existir como ente individual. En algunos casos actores y dirigentes obreros vinculados a sectores políticos coincidían en la misma persona lo que hizo más difícil esta desvinculación ideológica. En otros, en cambio, el teatro funcionó independiente. Sin embargo el declive del ciclo salitrero y de los espacios propiciados por las filarmónicas, revirtieron el panorama cultural, lo que no implicó un retroceso artístico pero sí el surgimiento de nuevas modalidades de hacer teatro, más independiente de las asociaciones obreras.

Los Obreros y su Participación en los Grupos de Aficionados

El gusto por el arte teatral en el grupo popular, generó la construcción de círculos dramáticos modelados por las características de la vida pampina. La inestabilidad laboral, la escasez de mujeres, el surgimiento de nuevas oficinas, el enganche, la pobreza, el sistema de fichas, las ideologías políticas, el discurso de clase, entre otras, dieron vida a un determinado fenómeno artístico que entregó a los obreros la posibilidad de expresarse, educarse y entretenerse.

La Creación Dramática Obrera

El cultivo de las artes literarias no se limitó tan sólo a los sectores hegemónicos de la sociedad, ni tampoco se centralizó en Santiago como único espacio propulsor de éstas. Iquique y la pampa junto a su contingente urbano, dieron vida a una producción dramática, que invita a ser valorada tanto por su calidad de fuente histórica como artística.

El circuito teatral masivo no fue el único que vivió este proceso de incorporación de temáticas dramáticas más contingentes, existió otro más pequeño, donde este tipo de teatro fue más evidente y polarizado, generando obras nacidas desde los mismos obreros alentados no sólo por el afán artístico, recreacional y educativo, sino también ideológico. La importancia del circuito masivo y de sus desarrollos dramáticos está en que éste fue escuela, guía y modelo para quienes no tuvieron mayores oportunidades de acercarse a los escenarios y al arte teatral en sí.

El grupo popular formó dramaturgos aficionados, creadores que marcaron en su literatura la realidad social nacida al alero de la industria salitrera. Surgieron tipos de obras, creaciones desde una cultura marginal, desde una comunidad impedida de realizar su propia sociedad, sueños y proyectos.

Las principales creaciones dadas a conocer por la prensa obrera están relacionadas con el discurso socialista, las que serán analizadas de manera independiente.

La primacía de la obra reivindicativa no excluye la existencia de una dramaturgia obrera desligada de los intereses ideológicos y políticos, vinculada a una finalidad artística y recreacional. Ambos tipos de creación obrera coinciden en el escaso o nulo reconocimiento brindado por la historia, la literatura y la estética, limitante que se ve apoyada además por la imposibilidad de acercarse al documento, perdido, olvidado, casi inexistente; del cual perviven más que nada las alusiones, citas y referencias reproducidas en la prensa del período.

Sin embargo la aproximación a la obra ideológica se ha visto facilitado por la vinculación de éstas a organizaciones obreras conservadas por la memoria histórica. Las otras fueron escondidas, en su mayoría, por el tiempo- sufriendo por parte de las elites la marginación literaria por su 'mediocre calidad', y por la prensa obrera socialista por su escaso valor doctrinario. Los aficionados ligados al POS presentaron en sus escenarios obras sin contenido ideológico, sin embargo no las consideraron lo suficientemente importantes para publicarlas como folletines ni como libros perdiéndose la posibilidad de rescatarlas como fuentes históricas.

En definitiva se puede clasificar la producción dramática obrera según dos vertientes que a su vez se relacionan con dos modos de producción, de operación de los círculos de aficionados: la vinculada a una tendencia ideológica y la alejada de ésta. Ambas se topan, se mezclan, en algunos casos se fusionan; reconociéndose creaciones más puristas que grafican la esencia de cada vertiente.

Las obras recreativas sin un claro contenido ideológico pueden identificarse como aquellas producciones obreras que nacieron del gusto por la producción dramática, de las necesidades de los aficionados por renovar su materia prima, de los intereses literarios y artísticos y del deseo de generar espacios propios de sociabilidad. Se pusieron en escena en organismos obreros, tanto relacionados con el socialismo como desvinculados de él. Esto principalmente porque ambos espacios acogieron a artistas, actores y escritores aficionados los cuales desarrollaron su pluma en relación a sus propios intereses.

Pese a que las principales fuentes remiten a una fuerte presencia de la obra dramática socialista, ésta funcionó mas que nada en escenarios vinculados al Despertar y al Partido. Se puede constatar cómo en gran parte de las oficinas, filarmónicas y organizaciones obreras, las obras consistían en juguetes cómicos, dramas o monólogos sin contenido ideológico- los cuales se llevaban a cabo para conmemorar aniversarios, fiestas nacionales, religiosas, celebraciones, etc.

En la pampa la aceptación y difusión por parte del administrador de la actividad teatral entre los obreros confirma la idea de que los escenarios obreros entregaron en su mayoría, obras sin connotaciones políticas. Muchos incorporaron temas livianos, alegres o tristes, desvinculados del discurso de clase, pero realistas. Temas inspirados, algunos, en el escenario salitrero, permitiendo así la participación como espectadores tanto del obrero como, en el caso de las oficinas salitreras, del administrador y sus empleados.

La aceptación dada por las autoridades salitreras al teatro obrero estuvo condicionada al tipo de discurso entregado por la obra, privilegiando aquel alejado de influencias ideológicas.

Situaciones que en el fondo grafican la conciencia por parte de los administradores y de los obreros del período, de los dos tipos de obras propuestas con anterioridad. División presente no sólo en las creaciones populares sino también en algunas de la elite, locales e internacionales.