Teatro español

Literatura española del siglo XX. Jacinto Benavente. Costumbrismo de Arniches. Valle Inclán. García Lorca. Posguerra. Experimentalismo de los 70

  • Enviado por: Jorge Pulido
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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EL TEATRO

El teatro de principios del siglo xx

En el primer tercio de siglo triunfan varios tipos de teatro: la alta comedia, el teatro poético y el teatro cómico—costumbrista. En general, es un teatro comercial, realista o histórico, alejado de las nuevas rentes dramáticas que en Eu­ropa se desarrollaban con gran vigor.

Los intentos renovadores de Galdós, Dicenta, Valle—Inclán, Azorín y Unamuno no consiguieron el favor del público ni de los empresarios. Sin embargo. el teatro actual debe mucho a esos escritores que triunfaron, sobre todo, a Valle—Inclán.

El teatro de éxito

La alta comedia: llamada también comedia burguesa, triunfa con Jacinto Be­navente (1866-1954). Este teatro muestra, desde una perspectiva suavemente cri­tica, los pequeños vicios de la burguesa cosmopolita, provinciana o rural. Interesa más el retrato social que el análisis psicológico de los personajes, que responden al esquema de los personajes—tipo. Lo más renovador de este teatro es la agilidad y la naturalidad de los diálogos. El público aceptó con agrado estas obras en las que la leve crítica y la ironía se expresaban de forma elegante y distinguida. Entre las obras de Benavente, destacan Gente conocida (1896),

Teatro poético. Teatro en verso que pretende reflejar la sensibilidad moder­nista y supone una reacción contra el teatro realista y costumbrista. Aspira a la repre­sentación de mundos de belleza mediante la palabra poética, la música, los decorados y la escenografía. Sin embargo, las obras que triunfaron en España fueron las que aban­donaron el modernismo y confundieron el teatro poético con un teatro en verso que se inspira en el drama romántico histórico. Autores destacados de este tipo de teatro fueron Eduardo Marquina (El rey trocador y Las hijas del Cid), y los hermanos Machado.

El teatro costumbrista. Responde a una visión idealizada, autocompla­ciente y tópica de la vida popular. Suele presentar ambientes pintorescos en los que se mueven tipos populares (el honrado trabajador, el chulo, el gandul, la joven presumida, la chica pobre y honrada...), que viven y solucionan sus conflictos cotidianos. El humor se basa en personajes graciosos y en el lenguaje casticista, lleno de equívocos, sobrentendidos y vulgarismos. Lo más renovador dc este teatro es la incorporación del lenguaje popular. Los mejores representante de este tipo de teatro fueron Carlos Arniches y los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero.

Carlos Arniches recrea un Madrid popular y una modalidad lingüística que podríarnos denominar el madrileño, exageración dcl lenguaje castizo popular dc Madrid. Entre sus obra mas conocidas está El santo de la Isidra (1898). En su última etapa, desde una perspectiva más crítica, escribe obras tragicómicas que mezclan humorismo, tragedia y caricatura; es la tragedia grotesca, lo más interesante de su teatro.

Pedro Muñoz Seca fue el creador de un nuevo estilo, el astracán, teatro humorístico qie

basa su coniicidad en las situaciones disparatadas y en los diálogos absurdos, llenos de

equívocos yjuegos de palabras. Obras de gran éxito fueron La ven qanza dc' deis Mcndo, de 191&

parodia del drama histórico romántico, y Los extremeños se tocan, de 1926.

Teatro innovador

Junto al teatro de gran éxito, se escribieron obras renovadoras que no consiguieron el favor del público y quedaron reducidas a círculos minoritarios. Entre los escritores que experimentan nuevas formas dramáticas, se encuentran Unamuno, Azorín y, sobre todo, Valle-Inclán y, más tarde, García Lorca, como veremos después.

Valle-Inclán(1866-1936)

Vida

Ramón María del Valle—Inclán nació en Villanueva de Arosa (Pontevedra) y murió en Santiago de Compostela el año 1936, antes de empezar la Guerra Civil. Cronológicamente pertenece a la primera generación del siglo, formada por modernistas y noventayochistas. Tuvo una vida bohemia y aventurera. Abandonó los estudios de derecho, en Santiago de Compostela, para trasladarse a Madrid y a México, donde trabajó como periodista. Tras su vuelta, vivió intensamente la vida bohemia del Madrid de 1900. Como director de una compañía teatral volvió a México, país en el que situará algunas de obras.

Valle-Inclán participó en numerosas actividades culturales y políticas; Durante la República ejerció varios cargos culturales que le permitieron salir de las estrecheces de la bohemia: fue nombrado miembro del Consejo Nacional de Cultura, presidente del Ateneo de Madrid y, director de la Academia Española de Bellas Artes en Roma.

Obra

Valle-Inclán escribió poesía, novela y teatro. Siempre lejos del realismo, evoluciona desde una literatura modernista, embellecedora de la realidad, hacia el esperpento, estética deformadora y desgarrada. El esperpento se relacionó con alguna corriente vanguardista como el expresionismo, pues ambas presentan una realidad caricaturizada

El teatro

En la trayectoria del teatro de Valle-Inclán podemos distinguir cinco etapas:

  • Modernista. En la línea estética de Rubén Darío, aristocratizante y refinada. El Marqués de Bradomín (1908) pertenece a esta etapa.

  • Mítico. Presenta una Galicia rural atemporal y unos personajes arrastrados por grandes pasiones: la lujurio, la avaricia, la violencia y la muerte. De este ciclo son las Comedias bíírbaras (Águila de blasón, de 1907; Romance de lobos, de 1908, y Cara de Plata, de 1922) y Divinas palabras, de 1920.

  • Farsas. Son las comedias agrupadas en el Tablado de marionetas para educación de príncipes (1909-1912).Anuncian el esperpento, porque mezclan lo sentimental y lo grotesco. Se inicia la deshumanización de los personajes-marionetas.

  • Esperpento. Supone una interpretación de la realidad, una nueva estética basada en la distorsión, que mezcla los rasgos trágico-grotescos. Refleja una actitud crítica y estética paralela al expresionismo europeo. Dentro Luces de bohemia (192C) y 1924), obra que subtituló como Esperpento Valle-lnclán crea el esperpento para mostrarnos el mundo hispánico más allá de las aparien­cias, un mundo trágico-grotesco que no tiene la dignidad del mundo clásico. Es un país triste pero sin grandeza, y es grotesco pero sin alegría. Valle-Inclán busca una perspectiva distanciada que supere la risa y el dolor y que impida la identificación sentimental del público con la obra. Por eso, la distorsión afecta a los ambientes y a los personajes, degradados sistemáticamente.

  • Última etapa. Agrupo las obras del Retablo de la avaricia, la Injuria y la ¡mii serte (1924), subtituladas Melodramas para marionetas. Valle-Inclán intensificó la presencia dc lo instintivo y pasional a través de personajes deshumanizados, de marionetas y de la deformación esperpéntica.

  • Significado de la obra de Valle-Inclán

    El esperpento supuso una renovación dramática excepcional. Por otra parte, re­fleja una actitud tremendamente crítica y corrosiva respecto a la realidad. La trayectoria ideológica de Valle—Inclán contrasta con la de Azorín o Unamuno; en cambio, es más semejante a la de Antonio Machado. Rechaza el teatro realista co­mercial que triunfaba e intenta una renovación del género.

    La generación del 27

    Características generales

    El término generación del 27 se usa para denominar a un grupo de poetas que compartieron unos rasgos comunes y que empezaron a escribir en los años veinte, coincidiendo con las vanguardias. Destacaron porque sus obras suponían un flore­cimiento excepcional de la poesía. El nom­bre degeneración dcl 27 se refiere al año en que casi todos ellos participaron en el homenaje a Góngora, poeta al que rescataron del olvido con su admiración.

    Sus componentes más conocidos son Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda y Rafael Alberti.

    Rasgos comunes de la generación del 27

    A pesar de la fuerte personalidad de cada poeta, desde el principio mostraron inquietudes y gustos comunes que les diferenciaban de los otros escritores del momento. Los ras­gos cohesionantes alcanzan diferentes ámbitos: biográficos, de ideas y estéticos.

    • Todos son de edades similares. Tienen tina gran cultura litera­ria y curiosidad intelectual, y su origen familiar acomodado les permite su dedicación a la poesía

    •En conjunto.mantuvieron actitudes liberales en política y apoyaron a la República.

    •Trabaron amistad entre ellos, sobre todo en Madrid, La relación personal se dio fundamentalmente en la Residencia de Estudian­tes, de la Institución Libre de Enseñanza.

    •Participaron en acontecimientos culturales.

    •Deseaban modernizar la poesía.

    • Reconocieron cuino maestros a Juan Ramón Jiménez y a Ortega.

    • Crearon un lenguaje generacional.. Así, to­dos conceden importancia al estilo, cultivan la metáfora y consideran la poesía en su vertiente estética

    • Comparten su admiración por lo clásico y lo moderno. Este equilibrio en­tre lo nuevo y lo antiguo es la característica que lesconfiere un tono compacto.

    El grupo deI 27: Síntesis de tradición y vanguardia

    El grupo dcl 27 aúna lo tradicional y lo renovador, el gusto por lo popular y ic culto, el interés por la literatura hispánica y por las literaturas europeas.

    • De la literatura tradicional española se valoró tanto lo culto como lo popular.

    • Entre los clásicos cultos, estudiaron a san Juan de la Cruz. Quevedo, Lope y. sobre todo. a Góngora. el ma­estro en el arte de la metáfora.

    • De la literatura popular, valoran sobre todo el Cancionero, Romancero y las Cancioncillas al modo tradicional de Gil Vicente, Lope o Góngora.

    • De la poesía mas cercana destaca el interés por Bécquer, Rubén Dario y Juan Ramón Jiménez.

    • De las vanguardias se toma lo novedoso, lo original, e] juego de ingenio y la ruptura humorística. Sus características son:

  • Afán de originalidad en el lenguaje, la forma y los temas.

  • Hermetismo o dificultad.

  • Autosuficiencia del arte.

  • Antirrealismo y antirromanticismo.

  • Surrealismo.

  • Intrascendencia del arte.

  • Predominio de la metáfora.

  • Atomización o fragmentarismo.

  • Trayectoria de la generación del 27

    Aunque cada componente del grupo evoluciona de forma distinta, se pueden diferenciar tres períodos, impuestos por las condiciones históricas que les marcaron profundamente:

    • Etapa inicial, hasta 1927. Tras las primeras obras en las que encontrarnos influencias de Bécquer y modernistas, se impone el ideal de poesía y la influencia vanguardista.

    • De 1928 a la Guerra Civil. Con la influencia surrealista comienza la rehumanización de la lírica. Aunque el surrealismo hispánico suavizó las formas y no aspira a la escritura automática, supone la libe­ración imaginativa y la exploración del mundo de los sueños. En ­esta etapa se abandona la concepción esteticista de Juan Ramón Jirnénez y del arte deshumanizado de Ortega. La poesía social alcanzó su auge en los años de la Se­gunda República y durante la Guerra Civil. Sus representantes mis destacados fueron Rafael Alberti y Miguel Hernández.

    • Tras la Guerra Civil. El conflicto bélico supuso el asesinato de Lorca y el exilio de la mayoría de poetas (Salinas, Guillén, Alberti y Cernuda). En esta etapa puede considerarse deshecho el grupo, aunque mantuvieron la amistad y crearon obras im­portantes.

    Aunque cada poeta sigue una trayectoria diferente, en conjunto la poesía tras la Guerra Civil refleja la angustia existencial y preocupaciones éticas y socia­les, sobre todo a partir de la Segunda Guerra Mundial.

    Federico García Lorca (1898-1936)

    Vida

    Nació en Fuentevaqueros (Granada), estudió Filosofía y Letras y se licenció en Derecho, pero siempre se dedicó a la literatura y se interesó por la música y la pintura. De 1919 a 1928 estuvo en la Residencia de Estudiantes, donde entabló amistad con el pintor Salvador Dalí y el cineasta Luis Buñuel. Llevó a cabo frecuentes viajes por Europa y América. Fue un defensor de la República, pese a su escasa afición por la política. Al comenzar la Guerra Civil se fue a Granada, pero los sublevados franquistas se lo llevaron para fusilarle. Su figura, tras su muerte, adquirió una dimensión política especial; le fueron dedicados numerosos poemas y alcanzó gran resonancia internacional.

    Obra

    La obra de Lorca es muy variada, pero presenta unos temas constantes: el amor, la frustración y el destino trágico. Abundan los seres marginados, abocados al do­lor, a la soledad y a la muerte (frecuentemente, como asesinato).

    Trayectoria dramática

    Lorca crea un teatro poético que va depurando progresivamente. Empieza cor un teatro en verso que incorpora numerosos cuadros o escenas poéticas, y acaba en un teatro en prosa, desnudo casi de poemas. En general, plantea un único tema bajo los más diversos argumentos, el enfrentamiento entre el individuo y su en­torno.

    Sus mejores obras fueron Mariana Pineda,(1927,), Bodas de Sangre (1933), Yerma (1934) y, por último, La casa de Bernarda Alba” (1936).

    La literatura de posguerra desde los años cuarenta a los sesenta

    EL TEATRO

    Antecedentes: El teatro de los años treinta y del exilio

    En los años treinta, antes y durante la Guerra Civil, surge un teatro de circunstancias; es decir, un teatro propagandístico de contenido social y político que, a menudo, cuaja en obras de planteamientos esquemáticos y simples. En ambos bandos el tea­tro se emplea como instrumento ideológico. En la zona republicana destacan Ra­fael Alberti, Miguel Hernández, Max Aub y Ramón J. Sender; en la zona franquista lo hacen José María Pemán y Eduardo Marquina.

    Los autores más importantes de esta época fueron Alejandro Casona y Max Aub.

    En conjunto, el teatro de los primeros años de posguerra es bastante pobre. A las ausencias señaladas debemos sumar otros factores que condicionan el teatro, como la censura, el aislamiento cultural y la dependencia respecto a los intereses empresariales.

    Tendencias teatrales en los años cuarenta

    Desde el poder se intenta recrear un teatro nacional inspirado en el modelo del tea­tro del Siglo de Oro. Mientras, el público busca divertirse y evadirse mediante obras ligeras que ayuden a olvidar, o dramas ideológicos que le justifiquen sus prin­cipios. Los viejos maestros Benavente y Arniches siguen escribiendo con éxito y crearan escuela; sin embargo, es un tipo de teatro que no ofrece nada nuevo.

    En. esos años de autarquía económica y aislamiento cultural, coe­xisten diversos tipos de obras que intentan satisfacer a públicos diferentes: dramas morales, melodramas, sainetes y espectáculos seudofolclóricos.

    Jacinto Benavente consiguió volver a ser el autor de éxito al presentar obras descontextualizadas, en las que nunca se mencionaba la guerra ni los problemas sociales. Escribió comedias y dramas morales, que marcan el inicio del teatro de posguerra en sus dos vertientes: la comedia de entretenimiento o evasión, y el drama ideoló­gico que viene a justificar el orden establecido.

    • En la comedia de entretenimiento, base del teatro comercial de éxito, desta­caron algunos autores con obras dignas, como es el caso de Edgar Neville, López Rubio,Víctor Ruiz Iriarte, etc. Estos autores hacen un teatro de un realismo ideali­zado, con elementos de la alta comedia y de la comedia cos­tumbrista y del sainete. En general, presentan obras bien construidas, que encubren una temática bastante superficial y que, inevitablemente, muestran un mundo feliz. Suelen tener un tono ingenioso y tratan con ligereza y frivolidad temas como el adulterio, el amor y los celos desde una perspectiva conservadora.

    • El drama ideológico plantea tenias de tipo moral y social, que afectan al indi­viduo y a la colectividad,

    Estas dos corrientes muestran el germen de las dos tendencias del teatro posterior:

    • El teatro humorístico, con Jardiel Poncela y Miguel Mihura.

    • El drama ideológico y el teatro realista social, con Antonio Buero Vallejo yAI. fonso Sastre.

    El teatro humorístico

    El teatro cómico de la posguerra surge cts torno a un grupo de humoristas relacio­nados con la revista La Codorniz, publicación satírica que empleaba un humor bas­tante intelectualizado. Diversos autores escribieron este tipo de teatro humorístico como Jardiel Poncela, Miguel Mihura, Su teatro explotó las posibilidades cómicas del lenguaje mediante equívocos y juegos de palabras disparatados. Pero, a menudo, ese humor esconde una visión amarga y escéptica de la realidad. Los autores más destacados de este género son

    Jardiel Poncela (1901-1952) y Miguel Mihura (1906-1977)

    Antonio Buero Vallejo

    Con el estreno de Hiato de una escalera se inicia el teatro de testimonio y compromiso. Lo novedoso de la obra de Buero Vallejo es el tema, ya que plantea los conflictos de la sociedad de su tiempo; muestra la realidad de la posguerra y pone en escena al pueblo bajo con sus problemas que, en parte, derivan de la guerra, mientras que, al mismo tiempo, ignora la realidad oficial. Historia de una escalera muestra algunos rasgos que caracterizarán toda la obra del autor: intenta, por ejemplo, inquietar y comprometer al espectador en la búsqueda de la verdad y plantea interrogantes sobre el ser humano y su actitud frente al entorno

    En 1950 estrena En la ardiente oscuridad. Supone el inicio de otros rasgos que caracterizan la obra de Buero Vallejo como, por ejemplo, el valor simbólico que adquieren ciertas disminuciones físicas en sus dramas, la contraposición entre personajes activos y contemp vos, y la consideración de la persona como ser individual y social. En 1950 estrena El tragaluz.

    Como en otras obras del autor, lo fundamental de El tragaluz es la reflexión sobre la conducta del individuo en determinadas situaciones, la dignidad humana y la necesidad de buscar la verdad. -

    En el teatro de Buero Vallejo predominan las obras realistas, en las emplea el realismo psicológico al estilo de Ibsen; es decir, presenta caracteres complejos y problemáticos en su proyección social. Vallejo también escribió obras de otro tipo. por ejemplo, tiene un teatro histórico, reflexiona sobre personajes del pasado, como en Las Meninas (1960)

    Entre sus últimas obras están Jueces en la noche (1979), Diálogo secreto(1984) y Lázaro en el laberinto (1986).

    Lo que aporta unidad y coherencia al teatro de Buero es el tono ético y la carga de inquietud que renueva y dignifica la escena. Plantea problemas fundamentales del ser humano e incorpora al espectador a esa inquietud. En su obra, la bús­queda de la verdad aparece como objetivo ineludible.

    Alfonso Sastre

    Pertenece a la generación que no hizo la guerra y que se formó tras ella. Su teatro es paralelo a la novela realista social y a la poesía social de los años cincuenta.

    Se da a conocer por los numerosos artículos en periódicos y revistas especializa­das, en los que muestra su rechazo al teatro que triunfaba en los escenarios y de­fiende un teatro social, de denuncio y protesta. En 1953 estreno Escuadra hacia la muerte. La obra es un drama de agitación social que marca el inicio de un teatro político que no pudo desarrollarse en los escenarios. En su última etapa el teatro de Sastre evoluciono del realismo social, imperante en la década de los cin­cuenta, hacia un drama más simbólico e imaginativo.

    El tema que domina en su obra es la opresión, ya sea física, psicológica o so­cial.

    En el teatro de Alfonso Sastre predomina lo social sobre lo individual; de ahí deriva un cierto simplismo y esquematismo en la creación de personajes y am­bientes. Entre sus obras más significativas se encuentran La mordaza (1954), Muerte en el barrio (1955), Guillermo Tell tiene los ojos tristes (1955), Asalto nocturno (1959) y La sangre y la ceniza —o Diálogos de Miguel Servet (1965).

    El teatro de la década de 1960.

    La evolución del realismo social

    Los años sesenta suponen un profundo cambio en el clima social que afecta a la política, la cultura, y las formas de vicio del mundo occidental y. en menor grado, de la sociedad hispánica. En España aparece un nuevo público, en su mayoría juvenil y universitario, nacido tras la Guerra Civil y formado en la sociedad desarrollista, más europeizada que la prece­dente.

    En teatro, a finales de la década de los cin­cuenta y durante los años sesenta, comienzan su obra un grupo de dramaturgos, nacidos en torno a 1925, como Carlos Muñiz, Lauro Olmo, Martín Re­cuerda, Rodríguez Méndez, Rodríguez Buded, y, en parte, Antonio Gala. En conjunto, pretenden ser una alternativa comprometida e innovadora al teatro comercial que triunfaba. Sus obras re­flejan la evolución del realismo social, pues man­tienen una visión crítica de la realidad, pero se orientan hacia una estética más simbólica que realista.

    Los rasgos que los caracterizan son los siguientes:

    • Los temas que tratan son de crítica social y de denuncia, como la injusticia, la explotación, las condiciones de vida de las clases populares, la vida de los suburbios, de los marginados, los abusos del poder, etc. Los personajes protagonistas suelen ser víctimas que se encuentran en situaciones límite y acaban derrotados por el entorno social. Lo original es que los personajes del entorno que actúan como verdu­gos, a su vez, aparecen como víctimas de la situación global, del sistema.

    • La estética se aleja del realismo y tiende hacia unas nuevas formas expresivas:

    alegórica-simbólica, expresionista, o en tono de farsa. Emplean un lenguaje violento, desgarrado y popular, desafiante para el público más conservador. Ese lenguaje, que tan bien recrean Lauro Olmo, Rodríguez Méndez y Martín Recuerda, se convierte en el medio más eficaz de expresar la violencia y la crueldad del mundo.

    • Obras destacadas de este grupo son La llanura (1 954) y Las salvajes en Puente San Gil (1963), de Martín Recuerda; En esos años se inicia también Antonio Gala, autor de un teatro simbólico que gira en torno a la frustración y la soledad, con algunos rasgos de crítica social en obras como Los verdes campos del Edén (1963), El sol del hornuiguero (1966), Anillos para una dama (1973), Petra Regalada (198(1) y El hotelito (1985).

    Numerosos dramaturgos de este grupo tuvieron dificultades para acceder a los escenarios, pues la censura teatral existió hasta los últimos años del franquismo.

    El teatro de la década de 1970. El experimentalismo

    La renovación teatral en los años setenta, que supone la superación definitiva del realismo y la experimentación de nuevas formas dramáticas, va ligada al teatro independiente. Se constituyen compañías de actores y directo­res que hacen un teatro claramente diferenciado del comercial; algunas compañías, además, gestionan sus propios locales, lo que permite un circuito teatral al margen del comercial. En general se inclinan por el teatro concebido como un espectácu­lo, de tono vanguardista experimental y recogen la herencia renovadora de los dramaturgos europeos de la segunda mitad del siglo XX. A mitad de la década de los setenta la ebullición teatral queda patente en los más de 150 grupos no comerciales.

    En el teatro-espectáculo pierde protagonismo el texto literario en beneficio de la escenografía. Asimismo, tienden a desdibujarse los personajes y la acción dramá­tica, como sucedía en la novela de la época. y se emplea un lenguaje alegórico y abstracto, a veces en tono ceremonial, como en el teatro primitivo.

    Entre los teatros independientes que se consolidaron con una oferta comer­cial.

    Junto a los grupos teatrales destacan varios dramaturgos vanguardistas. Mu­chos de ellos no consiguieron el apoyo del público ni de la crítica. Entre ellos se encuentran José Ruibal, Francisco Nieva, Romero Esteo, Martínez Mediero, Luis Matilla y Alberto Miralles.

    Mención aparte merece la figura de Fernando Arrabal, quien desde su exilio vo­luntario en París destocó y triunfó con su teatro pánico, de corte netamente van­guardista y provocador. Entre sus obras destaca Pic-nic (1952-1961).

    En conjunto, el teatro de los años setenta continúa la crítica social y nioral, pero en la estética, el abandono del realismo es radical, en beneficio de un tratamiento simbólico o esperpéntico. En algunos casos, se incorporan importantes innovacio­nes en los efectos especiales, según el lenguaje cinematográfico, y se borran los limi­tes entre ciertos géneros, como el circo, el musical o el espectáculo festivo.