Sociedad romana

Historia universal. Ciudadanía. Clases sociales. Libertad

  • Enviado por: Andrés Vergara
  • Idioma: castellano
  • País: Ecuador Ecuador
  • 4 páginas
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El nombre y el honor

Para realizar el análisis de una sociedad es necesario conocer que civilizaciones pasadas intervinieron para la formación social, política y económica de aquella sociedad. En el caso de nuestro país mucha de nuestra cultura proviene de Europa y, por su parte, en Europa tiene gran influencia la cultura romana del año 46 a.C. Mucho del estilo de vida de los romanos ha trascendido en la vida cotidiana del hombre occidental. A continuación se trabajara en un análisis comparativo de los aspectos tratados en el texto “El nombre y el honor” desde la perspectiva de nuestra cultura contemporánea.

Clasificación social

Para el ciudadano romano la única manera de hacer conocer su identidad y su condición de ciudadano, era mediante el census, el mismo que evalúa la condición social, económica y la posibilidad de ejercer un cargo importante dentro de la sociedad.

Parecería que el censo romano distribuía los títulos sociales y, sobre esa base, los ciudadanos se podían apoyar para hacer que su identidad como persona y como romano sea legitima. Desde luego, el censor debía tener ciertos requisitos para ejercer dicho cargo. En la actualidad el censo no es mas que un estudio estadístico de las características de los pobladores, agrupados generalmente en regiones geográficas. Este estudio constituye un medio de referencia para desarrollar ciertos cambios y normas dentro de un Estado, mas no una “clasificación social” de cada individuo.

La libertad

En el tiempo del imperio romano, a la libertad se la entendía como el derecho al éxito. Lo anterior se comprende como dar lustre y honor al apellido ante los ojos de los demás, que se reconozca la educación recibida y los méritos laborables. El hombre romano solo aspira a ser un hombre libre, que durante su vida sus acciones sean reconocidas por la sociedad y que su nombre trascienda en el tiempo. Es obvio que por tales razones el romano debe pertenecer a una sociedad aunque esta sea de tamaño mínimo, pero que otorgue crédito a los atributos de las personas, por lo cual se puede decir que para el ciudadano romano más importancia tenia la vida social que la vida intima y personal. Esto último parece explicar el hecho de que la interioridad sicología haya sido ignorada en la civilización de Roma. Actualmente, en nuestro entorno ocurre algo similar, en el sentido de que paulatinamente parece que va perdiendo importancia el mérito individual en lo académico y laboral, para ser sustituido en importancia ante la perspectiva de nuestra sociedad, el monto de riquezas acumuladas y, aun peor, sin que tenga importancia el origen de la riqueza y los caminos que se hayan seguido para acumularla. Esto forma un entorno antiético y corrupto, ya que la aceptación social se basa principalmente al estado monetario de la persona, mas no a sus ideologías y creencias.

Los grupos poderosos

La vida romana esta basada en el deseo de la superación, este hecho no dejo de excluir a los nobles. Para los romanos el hecho de que un individuo provenga de casta noble no es lo suficientemente poderoso para que se le atribuya poder inmediato, era necesario tener la credibilidad de ser un buen gobernante y de esta manera hacer honor a sus raíces. Solo de esta forma el noble gana el respeto del senado, por lo cual se le atribuye un puesto político.

Este concepto romano es muy diferente a nuestra realidad. En nuestra sociedad, generalmente el apellido ya constituye un medio suficiente para ser considerado de alguna manera en un nivel superior al resto de la gente. En nuestra sociedad mucha de esta “nobleza” se le ha otorgado preferencias en distintas situaciones de la vida cotidiana. Pero la verdadera consecuencia de este hecho, no son los privilegios que tiene dicho grupo, sino el poder prepotente que adquieren sobre ciertas instituciones y sobre la gente. Aun peor, es la competencia que se crea entre esta clase social que fomenta al pisoteo de sus inferiores con el objetivo de recibir el crédito de sus mismos.

Otra situación similar mencionada anteriormente son las influencias y amistades que un ciudadano pueda tener. Para los romanos los parentescos familiares y las amistades son lo mismo. En el caso de que un integrante de esta similitud sea deshonrado constituía un fracaso grupal, ya que entre ellos existía apoyo incondicional. Seria un tanto irrealista decir que esto no ocurre en nuestros días, ya que existen ciertos grupos que todavía creen en la solidaridad de grupo. Desde luego y por otro lado, también existen asociaciones que contienen integrantes que pertenecen a ella sin mucho convencimiento y se pudiera afirmar de manera hipócrita, en cuanto la agrupación esta principalmente motivada por los beneficios que pueden atribuirse al hecho de recibir renombre y, es de asumir, si ocurriera alguna desgracia a otro participante no se le otorgaría respaldo alguno.

La ruta al poder

Para obtener popularidad y poder, siempre se ha necesitado de un grupo de gente que brinde respaldo, y muchas veces se ha necesitado ganar la credibilidad de nuevos posibles patrocinadores. Este concepto no fue indiferente a la civilización romana.

La clientela fue un factor indispensable de apoyo popular para una carrera política, el funcionamiento de este hecho comprendía que el patrón proporcionaba a la clientela ayuda y respaldo, a cambio de la aprobación social para ejercer cargos públicos. Ese vinculo entre patrón y cliente estaba garantizado por un pacto moral y legal.

En el caso ecuatoriano este sistema es un tanto más complejo, se necesita apoyo de grupos poderosos, para después brindar favores o trabajo. Y en la misma superficie se debe tener una imagen que represente igualdad con el pueblo. También es necesario que esta imagen tenga un buen mercadeo, para que pueda ser aceptada sin reparos por la mayoría de la población. Pero lo que ocurre muchas veces es que la imagen expuesta, esconde la incapacidad para gobernar y ciertas intenciones “ocultas”.

Los partidos políticos actuales tienden frente a sí dos caminos. El primero es denunciar constantemente los privilegios económicos y políticos de la “oligarquía” para obtener así el respaldo de la gente descontenta. La otra posibilidad es ganar la simpatía de personas influyentes, que a su vez controlan a determinados segmentos de la población. Lo anterior ocurría de igual manera en Roma, por lo cual existían dos partidos los “populares” y los “señoriales”.

Me atrevería a decir que hasta ahora no ha existido ningún partido político, ni popular ni de elites, que haya gobernado teniendo como meta exclusiva el bienestar de la mayoría de la población que conforma el país.

La pregunta que subsiste es: ¿ Porque existe esa pasión desenfrenada por el poder en las dos culturas? . Parecería que en el caso romano, dicha pasión se explica por el énfasis e importancia que se otorgaba al reconocimiento de los demás. Pero en el caso de caso de nuestro país, lastimosamente, la pasión política parecería que mas bien se explica por el deseo de acceder al poder con el conocimiento de que “tiene el poder también tiene la posibilidad de hacer cualquier cosa en su propio beneficio”.

Evasión versus solidaridad

La vida social de los romanos siempre tiende a obligar al prójimo a ejercer sus deberes éticamente, en virtud de hacer honor al nombre y origen. Por lo tanto un desertor de sus obligaciones era muy mal visto y considerado un traidor de la comunidad.

Para nosotros el “no desertar”, puede llegarse a confundir con la falta de capacidad mental, ya que si no se utiliza la audacia como momentáneas influencias familiares para conseguir puestos públicos, o ciertas “mañas” y “trucos” que son consideradas como “habilidad empresarial”, para acaparar bienes, dicha persona no estaría usando sus posibilidades para conseguir algo deseado.

Por otro lado existen una serie de casos en el que se justifica que un ecuatoriano deserte a su país y a su comunidad, porque el esfuerzo que genera no produce para sostenerse a si mismo ni a su familia, por lo cual debe salir afuera en busca de nuevas posibilidades para por lo menos cubrir necesidades básicas.

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