Sistema de Gobierno y partidos políticos (Siglo XVIII)

Historia Política Comparada. Pensamiento constitucional británico (inglés). Burke. Blackstone. Perídos democráticos

  • Enviado por: Mireya
  • Idioma: castellano
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Universidad Rafael Urdaneta

Cátedra: Historia Política Universal

En Inglaterra en 1688-1689 tuvo lugar la denominada Revolución Gloriosa, que depuso a Jacobo II, en favor de su hija María II y su marido Guillermo III, príncipe de Orange. La revolución transformó la monarquía absoluta de los Estuardo en una monarquía constitucional y parlamentaria. La Revolución Gloriosa tuvo éxito, sin derramamiento de sangre: el Parlamento era soberano e Inglaterra próspera. Fue una victoria de los principios whig, ya que, si los católicos no podían ser reyes, ningún monarca podía ser absoluto.

Para principios del siglo VXIII la Constitución inglesa se caracterizaba por la división de poderes para garantizar la libertad. Las dos Cámaras del Parlamento, ejercían el poder legislativo junto al Rey, este ejercía por si solo el poder ejecutivo. El poder judicial se atribuía a una judicatura independiente del ejecutivo. La participación del Monarca en la función legislativa se había convertido en una mera formalidad

Los tories (vinculados a la Corona y la Iglesia tradicional) y los whigs (burguesía, protestantes no anglicanos) eran los grupos principales del parlamento. El partido whig dominó la primera mitad del siglo. Pese a la calificación de monarquía “constitucional” que recibía en el continente, basada en la importancia del respaldo del parlamento a la actuación de los ministros, el reducido número de electores, la existencia de numerosos “burgos podridos” o la falta de representación de los nuevos núcleos urbanos, hacían de la Cámara de los Comunes la cámara de resonancia de grupos sociales muy concretos.

En este siglo en Inglaterra, se puede hablar de una división donde en el primer periodo: desde el ascenso de Jorge III hasta 1782, se da un retroceso en la manera de concebir el sistema, donde aquellas restricciones del Monarca en el Estado que se establecieron en la Revolución Gloriosa, querían ser repuestas, principios reunidos en la doctrina llamada “constitución mixta y equilibrada”, defendidas por Blackstone y Paley. Pero contrarios a estos, tenemos a Burke, Paine, Bentham y Fox cuyas doctrinas están más acordes con la realidad constitucional existente y es a través de ella que comienza a verse el cambio a partir de 1782, en el segundo periodo, “constitución monárquica parlamentaria”.

En estos dos periodos hay una evolución que ocurre por los distintos principios que se dan a medida que se desarrollan los acontecimientos, las podemos resumir en dos doctrinas: La constitución mixta y equilibrada y la constitución monárquica parlamentaria.

Constitución Mixta y Equilibrada (Defendidas por Blackstone y Paley)

William Blackstone (1723-1780) jurista inglés, en su obra “Commentaries on the laws of England”, defiende que la división de poderes es esencial en la constitución inglesa, insistía en la necesidad de separar tanto el poder legislativo del ejecutivo, como este ultimo del poder judicial, que nada debe evitarse más en una Constitución libre que unir las competencias de un Juez y de un Ministro. Blackstone hablaba una Constitución" equilibrada" pues los poderes del estado estaban ligados entre si por un conjunto de “controles” y “equilibrios”.

Para Blackstone, en realidad, el Rey de Inglaterra seguía siendo "no solo el jefe, sino el único Magistrado de la Nación", al que todos los demás órganos del Estado debían subordinarse.

De igual manera, en 1785 la obra The Principles of Moral and Political Philosophy, de William Paley, un sacerdote anglicano, nacido en 1743. Se trazaba una brillante síntesis de la doctrina de la constitución mixta y equilibrada, que poco tenia que ver con la realidad. La Constitución británica articulaba un "estado mixto" o, lo que venia a ser lo mismo, una "monarquía limitada" en la que se combinaban tres clases de gobierno: la monarquía, la aristocracia y la republica representadas cada una de ellas por el Rey, la Cámara de los Lores y la Cámara de los Comunes, respectivamente.

Mediante el equilibrio de interés, que daba eficacia al equilibrio de poder, las facultades de la corona de los comunes de los Lores estaban dispuestos de modo tal que si alguno de ellos se extralimitase, los otros dos se unirían para resistirlo.

A Paley no se le escapaba el profundo cambio que había sufrido la revolución de 1688.Paley estaba dispuesto a aceptar algunas criticas en cuanto a la influencia de la corona y en general del ejecutivo, en la vida política inglesa, sobre todo en las dos cámaras del parlamento, no dejaba de subrayar la importancia de dicha influencias en el funcionamiento de la constitución inglesa, hasta el punto de considerarla un elemento clave en el equilibrio constitucional y un mecanismo imprescindible para que todas las piezas del entramado pudiesen funcionar correctamente sin perjudiciales bloqueos y mantener una autentica constitución mixta.

En realidad la actitud que muestra Paley a lo largo de sus principios era bastante contradictoria y un tanto desconcertante y al igual que Blackstone muestra un divorcio entre sus doctrinas y la realidad existente. Al abordar la posición del rey se centraban solo en su posición jurídica, delimitada tanto por el derecho parlamentario como por el Common Law, pero no tenían en cuenta, en cambio, la posición política del rey, regulada por las convenciones constitucionales que se habían ido afianzando desde la revolución de 1688.

Blackstone aludió a la participación del Monarca en la elaboración de las leyes aprobadas por las dos Cámaras del Parlamento. Pero, sobre todo, este punto de partida explica que a 1o largo de los cuatro tomos de su obra no se refiriese para nada al Gabinete ni a los mecanismos mediante los cuales la oposición exigía la responsabilidad política del gobierno ante las dos cámaras del parlamento, explica también el silencio de Blackstone sobre los dos partidos políticos, el whig y el tory.

La fidelidad de Paley a los esquemas básicos de la doctrina de la "constitución mixta y equilibrada" le llevan a pasar por alto, entre otras muchas cosas, el papel que el Gabinete desempeñaba en la estructura constitucional de Inglaterra y su responsabilidad política ante el.

Constitución monárquica parlamentaria (Defendida por Burke, Paine, Bentham y Fox)

Edmud Burke (1729-1797), parlamentario y polemista británico, en su obra, Thoughts on the Cause of the present Discontents, defendía una interpretación del gobierno británico muy diferente de la que poco antes habían sustentado Blackstone y mas adelante haría Paley.

Su escrito era contra el gobierno personal del Monarca y contra sus intentos de destruir el bipartidismo. En esta obra se encuentran los primeros indicios de lo luego se conocería como la doctrina del cabinet system. En esta obra se halla también una lucida defensa del papel de los partidos políticos en el Estado constitucional.

A juicio de Burke, la Corona usando torticeramente su prerrogativa había extendido peligrosamente sus poderes con el propósito de que los políticos se sometiesen a sus designios personales y de convertir al Parlamento en un instrumento cortesano, mediante la corrupción, con la cual trataba de controlar al Ministerio y al Parlamento.

Para acabar con esta situación Burke proponía recuperar el sistema parlamentario de gobierno. En la Gran Bretaña debía existir una estrecha conexión entre los poderes legislativo y ejecutivo. El gabinete era precisamente el vinculo que los unía a ambos Ahora bien, la elección del gabinete no debía depender de la prerrogativa regia, sino de la Cámara de los Comunes, al ser el órgano representativo de toda la nación.

Burke proponía transformar al Ministerio en un órgano dependiente del parlamento, en particular de los comunes y no de la corona y al parlamento en un órgano que expresase fielmente la voluntad popular, esto es la del pueblo instruido y culto, no la del ignaro, pues Burke era un defensor del sistema parlamentario de gobierno y de los partidos políticos pero no de un sistema democrático.

Burke proponía recuperar el papel de los partidos políticos en la estructura constitucional del Estado. Concebía al partido político como un grupo de hombres unidos para fomentar, mediante sus intereses conjuntos el interés nacional basándose en un principio determinado en el que todos sus miembros estén de acuerdo. La ambición de poder era consustancial al partido, pero se trataba de una ambición generosa. Fácilmente distinguible de la lucha mezquina e interesada por obtener puestos y emolumentos que conformaban los amigos del rey. El sistema de partidos era precisamente para Burke el mecanismo que conectaba al ejecutivo con el Legislativo, la pieza esencial que aseguraba un necesario ligamento entre ambos.

Burke "concibió el "partido" antes de que este llegara a existir, ayudo a los partidos, con el paso del tiempo a pasar mas allá de las facciones. Bentham era también consciente del protagonismo que los partidos políticos habían adquirido en el sistema constitucional de su país y, muy en particular, en la vida parlamentaria.

Por otro lado Bentham reconoce que un Estado libre o constitucional exigía reconocer el derecho de asociación, así como la libre alternancia entre el Gobierno y la oposición. La diferencia entre un Estado libre y un Estado despótico se debe a circunstancias de distinta naturaleza: a la forma en que el poder, que considerado en su totalidad es supremo, se distribuye, en un Estado libre, entre las diferentes clases de personas que en el participan; a la fuente de que se derivan sus títulos; a los frecuentes y pacíficos cambios de condición que se producen entre gobernantes y gobernados, en virtud de los cuales los intereses de una clase se confunden con los de la otra; a la responsabilidad de los gobernantes; al derecho concedido a los súbditos para examinar y analizar públicamente los fundamentos que asisten a todo acto de poder ejercido sobre ellos; a la libertad de prensa, es decir, a la posibilidad que tiene todo ciudadano, sea de la clase que fuere, de hacer publicas sus quejas y denunciar a toda la comunidad; a la libertad de asociación, es decir, a la posibilidad que tienen los disconformes de comunicar sus sentimientos, concertar sus planes y practicar cualquier modo de oposición, excepto la rebelión, sin que puedan verse legalmente perturbados por actos del ejecutivo.

En Enero de 1776 Thomas Paine (1737-1809) publicaba una obra muy crítica con la constitución británica y, en particular, con la Monarquía, que llevaba por titulo Common Sense. Esta se puede resumir en la defensa de una republica basada en la soberanía popular, en la división de poderes y en el reconocimientos de los derechos naturales del hombre.

La Corona es la parte tiránica de la Constitución de Inglaterra, y es evidente por si mismo que toda su importancia proviene únicamente de ser la que concede empleos y pensiones. En este punto, pues, Paine coincidía con Blackstone, aunque por distintos e incluso opuestos motivos, al pasar par alto que en Inglaterra el veto regio a las leyes aprobadas par las dos Cámaras del Parlamento era un mero requisito jurídico, una mera formalidad. El prejuicio de los ingleses en favor de su propio gobierno de reyes, lores y comunes, proviene tanto o mas del orgullo nacional que de la razón, sentenciaba Paine.

Charles James Fox, el más sobresaliente político whig del último tercio del siglo XVIII. Argumentaba que el Rey debía elegir a sus Ministros teniendo en cuenta ante todo la opinión pública, la voluntad del Parlamento y, en definitiva, la del pueblo.

Pero Jorge III y muchos políticos de la época no aceptaron pacíficamente estas premisas. Pitt el joven sostuvo en 1784, ante los Comunes, que si se reconociese a esta Cámara, como Fox solicitaba, el derecho a oponerse al nombramiento regio de los Ministros, se trasladaría a ella ipso facto el poder ejecutivo, destruyéndose " el equilibrio entre las tres partes del legislativo", esto es, entre el Rey y las dos Cámaras del Parlamento, sobre el que descansaba la Constitución inglesa.

Además de reorganizar el partido Tory, Pitt que estuvo al frente del gobierno, primer desde 1783 a 1801 y, después, desde 1804 a 1806 contribuyo también a que el partido whig se reforzase orgánicamente en torno a un dirigente indiscutido, Charles James Fox. No cabe duda de que el sistema parlamentario avanzo notablemente.

Estas doctrinas, como ya se había mencionado influyeron en los acontecimientos ocurridos en el siglo XVIII. Que lo hemos dividido en dos periodos.

Primer Periodo

Jorge III desde su acceso al Trono, en 1760, se propuso reforzar sus prerrogativas dentro del poder del Gabinete, siguiendo el autoritarismo de la Monarquía. Las pretensiones de Jorge III fueron en gran parte satisfechas bajo la presidencia de Pitt el viejo y sobre todo bajo la de Lord North (1770-1782), durante la cual el Monarca logro recuperar los poderes de la Corona tal como se habían delimitado tras la Revolución de 1688, convirtiendo al Primer Ministro en un mero instrumento de la voluntad del Monarca y reduciendo el Gabinete a un grupo de "servidores del rey". El propio Monarca ejerció un control personal de los nombramientos para cargos públicos, sobornando a la Cámara de los Comunes (“los amigo del Rey”), en lugar de dejar control y corrupción como patrimonio de los whigs. En buena medida ello fue así por la ausencia de un fuerte partido tory.

Desde el acceso al Trono de Jorge III basta la dimisión de Lord Norh siguieron poniéndose en práctica los mecanismos para exigir la responsabilidad política del Gobierno. Los whigs, excluidos del Gobierno y agrupados en tomo a Rockingham, ejercieron una constante labor de oposición, presentando mociones de censura contra determinados ministros y votando contra el Discurso de la Corona. Tal oposición no prospero par falta de suficiente apoyo parlamentario, pero no cabe duda de que contribuyo a afianzar el control del Gabinete par el Parlamento.

Segundo Periodo

La dimisión de Lord North fue decisiva en el desarrollo del sistema parlamentario de gobierno. Esta dimisión se produjo como consecuencia de la moción de censura que el 20 de Marzo de 1782 interpuso la Cámara de los Comunes, deseosa de acabar la desastrosa guerra de América. El Primer Ministro, en el poder desde 1770, dimitió a sabiendas de que tal moción prosperaría. Con el dimitió todo el Gabinete. La dimisión de Lord North estaba cargada de simbolismo al seguir gozando de la confianza del Monarca. La caída del Gabinete North suponía, en efecto, el primer cambio casi total de un Gobierno como consecuencia de la presión que ejerció el Parlamento.

En ese mismo año de 1782, whigs y tories presentaron una moción de censura contra Lord Shelburne, que obligo al Rey Jorge III a nombrar, en Abril de 1783, un Gabinete de coalición entre ambos partidos, del que formaban parte Lord North y Charles James Fox, hasta entonces adversarios irreconciliables. Se trato de un nuevo triunfo del Parlamento sobre el Rey. Jorge III no tardo en destituir este Gabinete de coalición, a pesar de que seguía contando con la confianza de los Comunes, y en nombrar primer Ministro a Pitt el Joven.

En ese mismo año de 1784 Pitt el Joven, deseando dejar de estar en minoría, solicito y obtuvo de Jorge III la disolución de los Comunes. Una prerrogativa muy importante de la Corona, que desde entonces se trasladaría de hecho al Primer Ministro.

Tras la dimisión de Lord North, se fue poniendo de manifiesto de forma carla vez más patente que el Gabinete debía contar con el apoyo del Parlamento y en particular con el de la Cámara de los Comunes. Jorge III, por ello, se vio obligado a escoger su Gabinete teniendo muy en cuenta la voluntad del parlamento, sobretodo la de los comunes, como Burke había defendido con vigor años antes.

La voluntad de los comunes se iba ejerciendo cada vez más independiente de la de la Corona y de la Cámara de los Lores, la necesidad de sustituir esta influencia por la de una mayor homogeneidad o armonía entre el gabinete y la cámara baja. Algo que requería de forma ineludible robustecer la disciplina del partido, a lo que contribuiría decisivamente Pitt el joven.

Pitt reforzó la del Primer Ministro así como la solidez del gabinete, consiguió que los ministros discutieran con los monarcas temas de materias atinentes a su departamento, reservándose el como primer ministro todo lo relativo a política general. También introdujo una mayor honestidad a la realización de las elecciones y alejo la administración Publica de la Política.

Poco después de la dimisión de Lord North la parlamentación de la monarquía inglesa había dado un salto muy importante, de tal forma que la vieja doctrina de la constitución “mixta” y “equilibrada”se ve alejada notoriamente de la realidad. El gabinete se había trasformado ya en un órgano políticamente homogéneo, en el que destacaba la figura del primer ministro.

Sin embargo, los miembros del gabinete, y señaladamente el primer Ministro, para acceder y permanecer en sus cargos dependían todavía de la confianza del rey y no solo de la del parlamento. La cámara de los Lores gozaba de los mismos poderes que la de los Comunes excepto en el ámbito financiero. Los partidos políticos sin embargo no eran todavía suficientemente cohesionadas y su disciplina era todavía escasa. El electorado era muy reducido y el gabinete seguía manipulando sistemáticamente las elecciones. La monarquía británica no era por tanto, una monarquía parlamentaria en el sentido estricto, ni mucho menos una monarquía democrática, cosa que cambiaria con el paso del tiempo.