Sintaxis

Teoría del Lenguaje. Sintáctica. Enunciados, oraciones y frases. Perífrases verbales. Sujeto y predicado. Complementos. Impersonalidad

  • Enviado por: Víctor Falcón
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 28 páginas
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Sintaxis

Enunciados, oraciones y frases

El enunciado es la unidad mínima de comunicación entre un hablante y un oyente. Se trata de un mensaje con sentido completo dentro del contexto en el que se produce, enmarcado entre el silencio precedente y la pausa final y modulado por una entonación particular:

¡Otra vez frío esta mañana! Ponte el abrigo.

No olvides los guantes. ¿Cogemos el autobús?

¡Ojalá no nieve el domingo! Quizás salga el sol.

Los tipos de enunciados dependen de la curva de entonación dada por la intención comunicativa del hablante, que sirve para indicar los siguientes matices:

a) Exponer un hecho (de forma afirmativa, negativa o interrogativa): ¿cogemos el autobús? / no caminaremos / vayamos en taxi.

b) Apelar al oyente con la intención de actuar sobre él: ponte el abrigo / no salgas así / por favor, no olvides los guantes.

c) Exclamar, resaltando los propios deseos, sentimientos o puntos de vista: ¡otra vez frío esta mañana! / ¡ojalá no nieve el domingo! / quizá salga el sol.

Oración

La oración contiene dos unidades significativas entre las que se establece una relación predicativa: el Sujeto ("aquello de lo cual se dice algo") y el Predicado ("lo que se dice del sujeto"). Imprescindible para que haya una oración es el verbo, que se constituye como núcleo de ésta, al ser la unidad que cumple dicha relación predicativa. En las siguientes oraciones, por ejemplo, aparece siempre la unidad juega; el resto de componentes que complican la oración no son indispensables, pues son los términos adyacentes:

Juega.

El gato juega.

El gato juega en su cesto.

El gato juega en su cesto con el ovillo de lana.

En ocasiones, el núcleo verbal es complejo; se trata de las perífrasis verbales. Estas construcciones constan de una forma verbal personal, que ha perdido total o parcialmente su significado léxico, y una forma no personal —infinitivo, gerundio o participio— (ej.: María puede estar recuperada). Hay combinaciones susceptibles de interpretarse como perífrasis cuando no son sino mera reunión de núcleo y adyacente (ej.: espero llegar a tiempo; insiste en prepararse las oposiciones). En general, no se puede hablar de perífrasis si es posible omitir el segundo componente sustituyéndolo por un pronombre (los anteriores ejemplos podrían parafrasearse como lo espero o insiste en ello); en el caso de la perífrasis, el significado del auxiliar conjugado determina al auxiliado y a la vez exige la presencia del infinitivo (ej.: María puede estarlo).

Clasificación de las perífrasis verbales

Verbo auxiliar + infinitivo

ð Con algunos verbos de movimiento el uso del verbo auxiliar se limita al presente e imperfecto de indicativo y subjuntivo, ya que en el resto de tiempos el auxiliar conserva su significado léxico de 'desplazamiento' (p. ej.: fueron a ensayar). En estas perífrasis el infinitivo va introducido por una preposición o una partícula (ej.: iba a comprar; voy a estudiar). Con los auxiliares venir y llegar se denota una acción que se acerca a su término (ej.: lo que antes me resultaba complicado, ahora viene a parecerme facilísimo; supongo que llegaré a aprobar).

ð Echar a + infinitivo y ponerse a + infinitivo son perífrasis que indican el comienzo de una acción: echar a correr; ponerse a llorar. Los auxiliares más comunes de esta perífrasis son soler, poder y deber.

ð Acabar de + infinitivo indica reiteración: vuelvo a escuchar lo mismo.

ð Expresan obligación las siguientes perífrasis: haber de + infinitivo (ej.: he de hacer los deberes); haber que + infinitivo (ej.: hay que ser realista); tener que + infinitivo (ej.: tengo que ir a trabajar).

ð Deber de + infinitivo significa suposición, conjetura, posibilidad o probabilidad: debe de haberse ido de vacaciones.

Verbo auxiliar + gerundio

ð El gerundio aporta a la perífrasis su sentido general de acción durativa si el verbo auxiliado hace referencia a un acto único que se prolonga (ej.: Ana estaba bailando) o de acción reiterada si el verbo indica una acción momentánea que se repite (ej.: María ha estado besando a su hijo).

ð Ir, venir, andar + gerundio añaden a la idea de duración las de movimiento, iniciación o progreso: ya voy recordando aquel cuento; venía haciendo el bobo por la calle; anda murmurando entre los compañeros.

Verbo auxiliar + participio

Los verbos llevar, tener, estar y ser, y a veces traer, quedar y dejar forman perífrasis como verbos auxiliares desposeídos de su significado propio: dejaron dicho que volverían; quedó visto para sentencia; traigo andados suficientes caminos.

Sintaxis de la oración: sus elementos

Los términos adyacentes (o complementos) amplían la información sobre la acción del verbo. Según la función que desempeñan en la oración existen varias clases de adyacentes:

1) El sujeto especifica quién o qué realiza la acción verbal. Esta función suele desempeñarla un sustantivo u otra categoría gramatical sustantivada: Miguel cantaba.

2) El complemento directo (objeto directo o implemento) indica la cosa que resulta de la acción del verbo o sobre la que se actúa: Miguel cantaba una nana.

3) Cuando el núcleo verbal exige un complemento directo precedido de preposición éste se llama complemento preposicional o suplemento: Hablaban de barcos.

4) El destinatario de la acción verbal se denomina complemento indirecto (u objeto indirecto): Miguel cantaba una nana a Martita. El objeto indirecto se caracteriza por la presencia obligatoria de la preposición a o para.

5) Los verbos copulativos (ser, estar, parecer) tienen una amplitud léxica tal que requieren un término adyacente para precisar una referencia concreta. Esta función es la de atributo, normalmente desempeñada por un adjetivo, que junto con el verbo forma un predicado nominal: Martita es un bebé. Otros verbos admiten adyacentes análogos al atributo, que modifican a un complemento dentro del predicado; son los complementos predicativos: dejad la puerta cerrada.

6) La función de complemento circunstancial la desempeñan por lo general adverbios. Este tipo de constituyente indica las circunstancias de lugar, tiempo, modo, etc. en que la acción del verbo se desarrolla: Martita todavía duerme en la cuna; se despertó repentinamente.

Frase

La frase es un enunciado que carece de una forma verbal personal que funcione como núcleo. Ofrece una estructura interna distinta a la de la oración, y al no existir relación predicativa no se pueden clasificar de forma análoga a las oraciones basando dicha clasificación en el sentido equivalente que pudiera darse entre ejemplos concretos: no puede llamarse atributiva a la frase ¡como agua de mayo!, aunque su sentido sea el mismo que el de la oración ¡qué oportuno eres!

Los constituyentes de la frase son siempre palabras de naturaleza nominal, es decir, sustantivos, adjetivos y adverbios (u otras categorías que funcionen como éstas).

Según su constitución interna, las frases pueden tener una estructura unimembre o bimembre. En las frases bimembres, la relación que se establece entre los dos términos es variable: genio y figura hasta la sepultura; año de nieves, año de bienes; pan con pan, comida de tontos; etc. Las frases unimembres pueden funcionar como:

a) Interjecciones. Son palabras autónomas que, a diferencia de otras categorías gramaticales, no tienen una función determinada dentro de la oración y constituyen enunciados por sí solas o estableciendo relaciones con otras unidades: ¡sí, hombre!; ¡caramba con el abuelo!; ¡hala!; ¡oh!; ¡vaya, vaya!

b) Enunciados elípticos, exclamativos y apelativos. Estas construcciones se han reducido a lo imprescindible gracias al contexto; pueden constituirse exclusivamente con unidades nominales, ya que el verbo omitido se sobreentiende:

¿Quién será ahora? El de siempre

¿Vendrás mañana? A lo mejor

¿Cómo te gusta el arroz? ¿A mí? Pues, caldoso

Eres un cínico. ¿Yo cínico?

A menudo las frases exclamativas funcionan como interjecciones:

¡Qué maravillas!

¡Cuánto te he echado de menos!

Estos enunciados, desprovistos de esa entonación, podrían ser insertados en una oración y cumplir alguna de las funciones oracionales:

No sabes qué maravillas guarda el Museo Arqueológico

Nunca imaginarías cuánto te he echado de menos

c) Etiquetas y rótulos. Las frases asertivas son recurso habitual en la lengua hablada, frecuentes clichés que responden a la vivacidad de un diálogo o a la buscada concisión por parte de un escritor. En la misma línea, pero formando un grupo aparte, se colocan los rótulos y letreros, que a menudo se acercan a los signos gráficos no lingüísticos con fines informativos: salida, reservado, guardarropa, etc. Los pies de grabados, títulos de cuadros, fotografías y demás son estructuras lingüísticas que cumplen su función comunicativa gracias a su relación con las imágenes que acompañan, de la misma forma que los títulos de libros, artículos, o capítulos son los significantes del significado conjunto del texto al que acompañan.

Estructura de los enunciados: los términos adyacentes

Sujeto

Tradicionalmente se ha distinguido entre sujeto omitido, el sujeto gramatical expresado por el morfema de persona del núcleo verbal (en la frase jugaban en la calle, el morfema -n hace una referencia no específica al sujeto de la oración), y sujeto explícito, que añade la información inequívoca sobre quién o qué realiza la acción (Pedro y Marta jugaban en la calle).

Las categorías gramaticales que pueden cumplir la función de sujeto son los sustantivos y los pronombres u otras categorías sustantivadas.

Los sustantivos contables en función de sujeto explícito requieren la presencia de un determinante (artículo o adjetivo demostrativo, posesivo o indefinido) cuando van en singular: es agramatical decir *gato maúlla o *llegará barco.

El sujeto explícito carece siempre de preposición.

El sujeto ha de expresar el mismo número y persona que el núcleo verbal de la oración, fenómeno que se denomina concordancia gramatical:

La secretaria descansó / Los empleados descansaron

llegaste tarde / Vosotros llegasteis tarde

Sin embargo, en ciertos casos deja de producirse esa concordancia entre el sujeto explícito y el núcleo verbal de la oración:

1. Cuando se produce la discordancia de persona, como en los estudiantes tenemos la mala costumbre de quejarnos por todo. El sujeto los estudiantes concordaría normalmente con verbos en tercera persona; sin embargo, en esta oración sólo se mantiene la concordancia de número en plural. La persona del verbo, al estar en plural, designa a un colectivo —abarca tanto al hablante como al oyente—, y, por tanto, se puede prescindir de la concordancia.

2. Cuando el sujeto es un nombre colectivo predomina la concordancia con el verbo en singular, pero también se encuentra el plural en algunos casos:

El grupo gritaba de alegría

A menudo, la gente llenaba el local

La mayor parte de los curiosos se aglutinaban en torno a las víctimas

Un sector de la ciudadanía se comportan de forma violenta

3. En las oraciones atributivas el núcleo verbal puede concordar con el sujeto o con el atributo (un nombre colectivo, un neutro o un grupo sustantivado). Predomina la concordancia en plural cuando el sujeto o el atributo es plural:

La familia García eran los miembros más importantes

El gran perdedor es la ganadería y la agricultura

Casi la totalidad del alumnado están siendo víctimas del recorte presupuestario

4. Parte, mitad, tercio, resto y otros sustantivos semejantes pueden llevar el verbo en plural:

Parte están a la cabeza, parte forman la cola del equipo

El resto de la gente llegaron tarde a la fiesta

5. En el lenguaje coloquial, a menudo se da la discordancia entre la persona aludida en realidad y el sujeto, debido a razones de estilo o para obtener un efecto expresivo determinado. Por ejemplo, a alguien que se encuentra enfermo se le pregunta hoy nos encontramos mejor, ¿verdad? De forma parecida, el plural mayestático se utiliza para hacer referencia a entes singulares: nos resolvemos a dictar sentencia. El mismo tipo de discordancia sucede con algunos tratamientos de cortesía o respeto: imagino que Vuestra Majestad exigirá una explicación.

6. El sujeto puede estar constituido por varios elementos coordinados o yuxtapuestos; en tal caso predomina la concordancia en plural del núcleo verbal. Sin embargo, dos o más sustantivos asociados pueden concordar en singular:

La entrada y salida de tanta gente resulta agobiante

El comer y dormir es la actividad preferida de los gatos

Si cada uno de los sustantivos lleva un artículo o un demostrativo, la concordancia en plural vuelve a predominar:

La ida y la vuelta de los viajes en tren resultan más baratas

Allí fueron compartidos los trabajos y los días

7. Según la posición del núcleo verbal respecto al sujeto: si el núcleo precede a un sujeto en plural, es posible que concuerde sólo con el primer elemento del sujeto:

A la fiesta vendrá Juana, Pilar, Margarita y Berta

Si el verbo va entre varios sujetos, tiende a concertar con el más próximo:

La razón obligaba, y el sentimiento, a actuar prudentemente

En los sujetos coordinados por la conjunción copulativa ni y en los coordinados por la disyuntiva o, hay libertad de concordancia:

No me gustó (o gustaron) ni la manera de preguntar, ni las preguntas, ni el tono con el que se dirigía el tribunal al opositor

Lo bueno o lo barato tiene (o tienen) ventajas y desventajas

Sujeto e impersonalidad

Son verbos impersonales aquellos que no admiten sujeto explícito; también se les llama unipersonales, ya que se usan únicamente en tercera persona del singular (aunque no todos los verbos unipersonales son impersonales, ya que algunos pueden tener un sujeto expreso). Existen tres grupos de verbos unipersonales:

1. Verbos que se refieren a los fenómenos meteorológicos, como llover, tronar, nevar, granizar, etc. (está lloviendo; mañana nevará otra vez). En usos figurados, estos verbos pueden adquirir un sujeto y variar, así, de persona gramatical (llueven chuzos de punta; los fuegos artificiales relampagueaban).

2. El verbo haber en tercera persona del singular carece de sujeto explícito: son las llamadas construcciones impersonales:

Ya no hay motivos para continuar buscando

Había un periodista esperando fotografiarle a la salida

Es agramatical considerar el objeto directo como sujeto y establecer la concordancia en plural:

*Hubieron muchas dudas al respecto

*Espero que hayan suficientes personas

De forma análoga funciona el verbo hacer en las referencias personales:

Hace muchos años que nos conocemos

Ayer hizo mucho frío

Los verbos ser y estar con atributos referentes a lo temporal o a lo meteorológico también se comportan como impersonales:

Está soleado

Es muy temprano

3. Los verbos con se en las construcciones impersonales, en las que este pronombre reflexivo es una simple marca funcional, impiden la presencia de un sujeto explícito:

Se espera que llueva en otoño

Se limita la velocidad a 90

Se hace un sofrito con ajo y tomate

A veces se consideran impersonales construcciones con verbos en tercera persona del plural, en las que esta marca gramatical no implica que la referencia real también lo sea. En ellas no se especifica el sujeto léxico, al no ser imprescindible para la comunicación:

Dicen que van a bajar los tipos de interés

Llaman al teléfono

Complemento directo

Designa el objeto afectado por la acción del verbo; la pregunta que inquiera sobre el objeto directo exige el pronombre relativo qué.

Los sustantivos o grupos equivalentes que funcionan como complemento directo suelen ir pospuestos al verbo, pero no necesariamente contiguos: María canta desde el balcón canciones a los niños que pasan por la calle.

Puede ser sustituido por un pronombre átono que concuerda en género y número con el sustantivo elidido: María se las canta desde el balcón (las canciones).

El complemento directo con a

Para evitar ambigüedades como pintaba la niña el niño, se antepone la preposición a al complemento directo: pintaba a la niña el niño.

La preposición a está condicionada por la presencia del artículo o por motivos semánticos:

Yo encontré vendedor / Yo encontré al vendedor

¿Viste gente allí? / ¿Viste a la gente de allí?

También se usa a delante de los pronombres, otras unidades de referencia a persona y unidades que se personifican en función de complemento directo: ¿conoces a alguien?; a ti te vi a la salida del cine.

Los nombres propios de persona o animales singularizados y, en ocasiones, los geográficos exigen a en función de complemento directo:

A esta gata la vamos a vacunar

Vamos a ver a Jorge

Contemplamos los Pirineos en otoño

Contemplamos al Ebro en otoño

La preposición a con el complemento directo puede conducir a su confusión con el complemento indirecto, como en Manuel presentó a Juan a su hija. En estos casos, suele interpretarse el primer adyacente como complemento directo y el segundo como indirecto; sin embargo, la mejor forma de evitar el equívoco es introduciendo pronombres personales átonos: Manuel se la presentó.

Transitividad e intransitividad

La posibilidad de que un verbo admita complemento directo o no es el criterio fundamental que permite su clasificación como transitivo o intransitivo. Cuando el significado léxico del verbo requiere o admite una especificación con un sustantivo se considera a éste transitivo. Verbos como gritar, andar, despertar, etc. no exigen dicha especificación. Sin embargo, por motivos expresivos, un verbo intransitivo puede llevar complemento directo:

Lloraba lágrimas de cocodrilo

Vivió una vida muy descansada

Complemento preposicional / Complemento circunstancial

Al igual que el complemento directo, el complemento preposicional (o suplemento) especifica la referencia real del significado léxico de algunos verbos, aunque, a diferencia de éste, va precedido de una preposición:

Hablaban de barcos

Confía en el destino

El complemento preposicional se distingue del circunstancial porque aquél responde a preguntas formuladas con el pronombre interrogativo qué precedido por la preposición en cuestión: ¿de qué hablaban?; ¿en qué confía? En cambio, el complemento circunstancial responde a preguntas formuladas con adverbios, ya que denota el modo, lugar, tiempo, medio, instrumento, compañía, causa, etc. de la acción verbal:

Hablaban en voz baja. ¿Cómo hablaban?

Permaneció en casa. ¿Dónde permaneció?

El complemento preposicional, además, podría ser sustituido por un pronombre tónico; el circunstancial podría omitirse o reducirse a un adverbio:

Hablaban de eso / Confiaba en ello

Hablaban así / Permaneció allí

Sin embargo, los circunstanciales de compañía, causa, fin, instrumento, etc. no pueden ser reducidos a un adverbio, ya que la lengua carece de adverbios equivalentes. En tal caso, se sustituyen por un pronombre tónico precedido de preposición:

Vino a casa con su madre. Vino a casa con ella

Lo golpeó con el martillo. Lo golpeó con eso

Algunos verbos rigen un complemento preposicional imprescindible para su sentido completo:

Carezco de fondos para invertir

Tu mirada equivale a una confesión

El experimento consiste en la licuación de un sólido

Los circunstanciales añaden al sentido de la oración nuevos datos sobre la acción verbal, pero no afectan al sentido concreto del núcleo. Sin embargo, hay verbos cuyo significado léxico completo depende de un circunstancial, ya que de lo contrario la secuencia aparecería truncada:

El Tajo desemboca (en el Atlántico)

La mayoría de los emigrantes proceden (de África)

El olor proviene (de la cocina)

Tipos de complementos circunstanciales:

a) Adverbios o locuciones adverbiales: lo hizo de mala gana; llegó tarde.

b) Sustantivos o secuencias equivalentes precedidas o no de alguna preposición: el trabajo lo hice con el ordenador; voy al gimnasio lunes y miércoles. Se incluyen en este grupo las locuciones adverbiales de preposición y sustantivo unificadas por la ortografía (anoche, abajo, despacio, encima, etc.).

c) Secuencias de significado temporal o cuantitativo sin preposición: estuve en Canadá diez meses; vi tres veces esa película.

d) Adjetivos inmovilizados en género y número: primero salid vosotros; justo al abrir la ventana entró una golondrina.

e) Grupos unitarios con las formas no personales del verbo: saldremos al caer la tarde; realizada la tarea, volvió a su casa; en viniendo Antonio comenzaremos la reunión.

f) Secuencias de sustantivo más adverbio de referencia locativa o temporal: viene corriendo calle abajo; lo dejamos kilómetros atrás.

g) Oraciones subordinadas adverbiales: cuando me dirigía hacia mi casa, tuve un encuentro nada casual.

Complemento indirecto

El complemento indirecto designa al destinatario —ya sean seres animados o inanimados— de la acción verbal o de la experiencia denotada por el conjunto del verbo y su adyacente (complemento preposicional o directo):

Mario envió un paquete a su amiga

También hablaba de fútbol a su mujer

A este barrio le hace falta un buen concejal

Se halla siempre introducido por una preposición, excepto cuando es un pronombre personal átono. Tradicionalmente se han considerado como complementos indirectos los adyacentes con la preposición para cuando se refieren a un destinatario de la acción del verbo; sin embargo, si se anteponen éstos al núcleo no pueden ser sustituidos por un pronombre átono:

Hemos traído el periódico para el portero

Para él hemos traído el periódico

Estos adyacentes con para son, además, compatibles con otro complemento indirecto:

Llevo flores a Elisa para su hermana pequeña

Se las llevo para su hermana pequeña

Algunos de los verbos que pueden llevar complemento indirecto son dar, entregar, ofrecer, repartir, traer, llevar, suministrar, achacar, imputar, prestar, pagar, deber, hacer, aderezar, poner, prender, quitar, robar, comunicar, manifestar, contar, decir, denunciar, etc.

Al igual que el complemento directo, normalmente va pospuesto al verbo; sin embargo, ambos pueden ir delante por motivos expresivos. En tal caso, el complemento indirecto se reitera con un pronombre personal átono que concuerda en número con el sustantivo:

El certificado a Miguel ya se lo entregaron

A los niños los dientes de leche se les caen hacia los cinco años

Los pronombres personales átonos de primera y segunda persona tienen formas únicas tanto para el complemento indirecto como para el directo. Los pronombres quedan asignados inequívocamente a la función de complemento indirecto cuando coexisten con un sustantivo en función de complemento directo:

Me cepillo (compl. dir.)

Me cepillo los dientes (compl. ind.)

Te lavas (compl. dir.)

Te lavas la ropa (compl. ind.)

Nos arreglamos (compl. dir.)

Nos arreglamos el pelo (compl. ind.)

Os miró (compl. dir.)

Os miró los cuadernos (compl. ind.)

Me miraron a mí (compl. dir.)

A mí me miraron los cuadernos (compl. ind.)

Te cepillaron a ti (compl. dir.)

A ti te cepillaron el pelo (compl. ind.)

Nos dieron a nosotros (compl. dir.)

A nosotros nos dieron el día (compl. ind.)

Os cogieron a vosotros (compl. dir.)

A vosotros os cogieron los datos (compl. ind.)

El dativo de interés (o dativo ético) es un pronombre átono superfluo que se agrega a la oración sin que ésta vea modificado su sentido (aunque gana, eso sí, en expresividad); dicho incremento pronominal hace referencia a la persona interesada:

No le des tanta comida al gato / No me le des tanta comida al gato

Este uso pronominal no representa ninguna entidad elidida, ya que es el resultado de la expresividad del sujeto:

Te tomaste un licor / Tomaste un licor

Se leyó todo el libro / Leyó todo el libro

Me comí todos los platos / Comí todos los platos

Leísmo, laísmo y loísmo

El leísmo consiste en el empleo de le —y con menos frecuencia les— como referente de la función de complemento directo. No está rechazado por la norma académica y es propio de hablantes castellano-leoneses. El leísmo más frecuente es el que establece distinción entre la alusión a persona y a lo que no es persona, cuando el sustantivo elidido es masculino singular:

complemento directo complemento indirecto

masc. fem. neu. (sin género)

pers. / no pers.

sing. le / lo la le

lo

plur. los las les

El laísmo consiste en generalizar la / las para las referencias a sustantivos femeninos en la función de complemento indirecto, sobre todo en la mención de personas: la hablaban de otros lugares.

El loísmo consiste en el uso de lo y los en la función de complemento indirecto cuando el sustantivo elidido es masculino. Es menos frecuente que el laísmo y se considera vulgar: como estaba muy enfadado, lo di una torta en la cara.

Las oraciones de predicado nominal

Son aquéllas cuyo núcleo es un verbo copulativo (ser, estar o parecer). Se caracterizan por llevar un adyacente peculiar: el atributo o predicado nominal. Este tipo de adyacentes enuncian cualidades del sujeto a través de un adjetivo, un sustantivo, una oración adjetiva, un pronombre, un adverbio adjetivado y, en general, cualquier secuencia sustantivada:

Víctor es atractivo

El niño parece dueño de la situación

Juan es el que lo dice todo

Elena es así

Mis gatos son aquellos

Los turistas están de paso

El atributo puede ser elidido y, en este caso, se sustituye por el pronombre átono lo invariablemente:

Víctor es atractivo / Víctor lo es

El niño parece dueño de la situación / El niño lo parece

El atributo concuerda en número con el sujeto gramatical, y en número y género con el sujeto explícito si la palabra o secuencia que cumple dicha función es de género variable:

Marta es generosa / Los niños son generosos

La lámpara es de cristal / Las lámparas lo son

Cuando el atributo es un sustantivo con artículo adquiere un valor identificador y puede confundirse con el sujeto:

Ella es la jefa / La jefa es ella

Igualmente dificultoso resulta distinguir el sujeto explícito en las oraciones enfáticas:

Es ella la que manda

Son los pequeños los que me gustan

Los atributos del sujeto: el complemento predicativo

Junto a verbos no copulativos pueden darse adyacentes de las mismas características que el atributo, es decir, que concuerden en número con el verbo y en género y número con el sujeto explícito:

Los gemelos nacieron sanos

Don Antonio vivió tranquilo su vejez

Los vecinos se asomaron curiosos

A diferencia de los atributos, si estos complementos predicativos se elidiesen no serían sustituidos por el pronombre lo, sino por una unidad adverbial:

Los gemelos nacieron así

Don Antonio vivió así su vejez

Los adjetivos sanos, tranquilo y curiosos podrían cambiarse por adverbios de modo sin alterar el matiz de sentido como en el caso de la elisión:

Don Antonio vivió tranquilamente su vejez

Los vecinos se asomaron con curiosidad

El complemento predicativo (o atributo circunstancial) afecta al significado léxico del verbo (al cual matiza) y al sujeto explícito (con el que concuerda). Puede situarse entre comas, tras el sustantivo sujeto: los vecinos, curiosos, se asomaron a las ventanas.

Los atributos del objeto

Este tipo de atributivos no concuerdan con el sujeto, sino con el complemento directo:

Dejó asombrado al tribunal

Pagaron caros los descuidos

Elige consejero a su amigo

Su elisión no regiría el pronombre átono lo, sino unidades adverbiales (si el atributo es adjetivo) o el demostrativo neutro eso (si el atributo es sustantivo):

Dejó así al tribunal

Pagaron así los descuidos

Elige eso a su amigo

Si sólo hay un sustantivo en estas oraciones, funciona como complemento directo; si hay dos, el que está identificado (con el artículo u otras unidades equivalentes) cumple la función de objeto y el otro la de atributo. En caso de elisión, dejaría incrementos pronominales átonos el objeto directo y unidades tónicas el atributo:

¿Ha elegido consejero a su amigo? Lo ha elegido eso

¿Nombró a los testigos vocales? Sí, los nombró eso que me dices

Atributos preposicionales

Se asemejan a los complementos preposicionales, pero en estos casos las palabras se presentan concordando con el sujeto explícito (ejemplos a) o con el complemento directo (ejemplos b):

a) Miguel estuvo de cirujano en el Provincial de Salamanca

Mi padre y mi hermano trabajaban de pintores

b) Llevó a Pilar y Luis de acompañantes

Manda a Víctor de mensajero

Cuando estos segmentos son elididos, se sustituyen por un pronombre nominal tónico precedido de la preposición:

Estuvo de eso en el Provincial de Salamanca

Llevó a Pilar y a Luis de eso

La situación es análoga cuando el atributivo preposicional es un adjetivo:

Luis presumía de guapo

Luis presumía de eso

Las niñas pecaban de sabihondas

Las niñas pecaban de eso

El adjetivo sería en estos casos el atributo del verbo ser elidido:

Luis presumía de (ser) guapo

El infinitivo como atributo

El infinitivo puede sustantivarse; por lo tanto, puede cumplir la función de atributo:

Leer es saber

La ilusión de Isabel es actuar

Oigo estallar los cohetes

Vimos brillar las estrellas

No se pueden sustituir los sustantivos los cohetes y las estrellas por pronombres átonos junto a los infinitivos (es incorrecto oigo estallarlos y vimos brillarlas), ya que no son complemento directo de los infinitivos, sino de sus respectivos núcleos verbales. Sólo se puede elidir el sustantivo, dejando aparte el infinitivo, que funciona como atributo:

Los oigo estallar

Las vimos brillar

La construcción pasiva

Las estructuras atributivas con participio se conocen tradicionalmente como oraciones pasivas. La diferencia entre el jugador perdió y el jugador fue perdido es semántica, no sintáctica (la primera equivale a el jugador fue perdedor): ambas constan de un sujeto explícito, un núcleo verbal y un último término atributivo (perdedor / perdido) que concuerda en persona y número con el verbo.

Al igual que en las oraciones atributivas, los términos elididos serían representados por el pronombre átono lo: lo fue.

El sujeto en la construcción pasiva recibe la acción que otro ejecuta; por eso se le llama sujeto paciente (frente al sujeto agente de la construcción activa): el cuadro fue requisado.

El carácter atributivo de las oraciones pasivas no es invalidado por el hecho de llevar un adyacente preposicional llamado complemento agente, que se refiere al que ejecuta la acción. La estructura sintáctica sigue siendo idéntica:

El cuadro fue requisado por la policía

Esa información es elogiable por su repercusión

La decisión es elogiosa por su trascendencia

Los sufijos -able y -oso/a, por una parte, y los morfemas de participio, por otra, son los responsables de que el adyacente preposicional responda a la noción de causa o agente, respectivamente.

La pasiva refleja

Se trata de una forma verbal incrementada por el pronombre reflexivo se, que alude a la misma persona designada por el sujeto gramatical (tercera persona singular o plural) y el sujeto explícito. En este tipo de construcciones se ha perdido el interés por el agente que ejecuta la acción, a diferencia de la pasiva:

En esa parte de la ciudad se construyen pisos de lujo.

Las oraciones de verbo reflexivo

En las oraciones reflexivas, el incremento pronominal coincide con la persona señalada por el sujeto gramatical: es decir, la acción verbal recae sobre el propio sujeto, que es agente y paciente a la vez.

Estas oraciones se expresan con el verbo en voz activa acompañado de las formas átonas de los pronombres personales me, te, se, nos, os. Existen también ciertas construcciones reflexivas con las formas tónicas de los pronombres precedidas de preposición:

Isabel se tiñe el pelo de rojo

Hablaba consigo mismo de los problemas de sus hijos

La oración compuesta

La oración se caracteriza por los siguientes rasgos:

ð Como enunciado, se delimita entre la pausa inicial y la pausa final, acompañada de una curva de entonación, interrumpida a veces por breves pausas intermedias.

ð Es la unidad mínima de comunicación con sentido completo.

ð Las oraciones contienen un núcleo verbal que puede constituirse por sí solo en oración, a diferencia de otro tipo de enunciados.

ð Los términos de que se compone la oración guardan entre sí relaciones internas que se manifiestan en la entonación, la concordancia, el uso de preposiciones y conjunciones, y el orden en que se suceden dichos elementos.

ð Existen enunciados en los que aparece más de un verbo: son las llamadas oraciones compuestas, como las siguientes:

1. Aunque no volvamos a vernos, nunca te olvidaré

2. No me importa si sales o si entras

3. Te desvelaré el secreto cuando sea oportuno

4. No gana lo mismo el que trabaja como funcionario que el que pertenece a una empresa privada (ni tampoco trabaja lo mismo)

5. Vuelve mañana y ya hablaremos

6. Escúchame y entenderás mis motivos

Las oraciones compuestas se enlazan entre sí, dentro de la unidad oracional, mediante tres tipos de relaciones básicas: yuxtaposición, coordinación y subordinación.

Yuxtaposición

Este término designa la reunión de dos o más unidades (no sólo oracionales) sin nexos gramaticales. Se confía la unidad oracional a la entonación y las pausas. Cada unidad desempeña la misma función aisladamente que de forma conjunta:

Les echaron arroz, pétalos de rosa, confeti de colores

Llegó cansado; se sentó; soñó con un colchón de plumas

Entiéndeme: creí que vendrías a buscarme

En ocasiones se considera que las tradicionalmente llamadas oraciones coordinadas distributivas son grupos oracionales yuxtapuestos, enlazados semánticamente y con valor disyuntivo de alternativa. Esto indica que la yuxtaposición es plenamente compatible con la coordinación:

Unos querían sin más, otros ponían condiciones, los más rechazaban la propuesta

Miguel ora se empeña en una cosa, ora le da por lo contrario y se obsesiona de nuevo

Yuxtaposición y enlaces adverbiales

Constituyentes como luego, conque, así que, pues, por tanto, por consiguiente, etc. enlazan en realidad oraciones yuxtapuestas, ya que el sentido sugerido por ellos suele ser ilativo, de consecuencia, de continuidad, etc. En general, tales contenidos son denotados por las propias oraciones, no por los enlaces; por eso pueden ser suprimidos sin que la relación semántica se altere. Cumplen más bien un papel adverbial anafórico con respecto a lo expresado anteriormente:

Había más de doscientos turistas apuntados a aquella lista, luego la propuesta resultó interesante

Que hable, que hable, pues tantas ganas tiene

¿Con que quieres que me vaya, verdad?

Coordinación

Supone el enlace de las unidades oracionales yuxtapuestas mediante las llamadas conjunciones coordinantes. Dentro del grupo oracional que forman, cada unidad podría desempeñar por separado el papel del conjunto:

Ven conmigo o quédate aquí, pero no me hagas perder el tiempo

Según el significado de la conjunción, los grupos oracionales coordinados se clasifican en tres tipos: copulativos, disyuntivos y adversativos.

Oraciones copulativas

Son las formadas mediante las conjunciones copulativas (y/e, ni), que cumplen el papel de unificar, sin connotaciones especiales, oraciones o elementos análogos de una misma oración.

Si el grupo oracional copulativo contiene más de dos oraciones, el enlace copulativo suele aparecer sólo delante de la última: cantó, gritó, bailó y saltó de entusiasmo.

La reiteración de la conjunción suele aparecer en las hablas infantil y rústica, pero también se usa como recurso expresivo enfático: ten mucho cuidado con los extraños y no se te ocurra abrir la puerta y no olvides preguntar quién es y echar siempre la llave.

Cuando las unidades coordinadas expresan negación, la conjunción usada es ni, que puede aparecer delante de cada oración, incluida la inicial si ésta no lleva el adverbio no u otro término negativo:

Nunca supe nada más de él, ni quise saberlo

Ni tengo sospechas, ni desconfío de esa persona

No puedes vivir con la duda, ni seguir mortificándote

Oraciones disyuntivas

La conjunción que conecta los grupos oracionales disyuntivos es o/u; suele aparecer delante de la última oración de la unidad, aunque a veces se repite para lograr un mayor realce expresivo.

La conjunción disyuntiva presenta las oraciones ligadas como contenidos que se excluyen o como posibilidades alternativas:

Sube, baja o da vueltas sobre sí mismo

O coges el avión, o tendrás un pesado viaje en barco

Tendrás un vuelo directo, vayas con Iberia, o vayas con Air France

Oraciones adversativas

El grupo oracional disyuntivo unifica dos oraciones contrapuestas explícitamente mediante las conjunciones correspondientes (pero, sino, mas, etc.). La conjunción adversativa más común en el español actual es pero, aunque en la lengua escrita alterna con mas y empero (el uso de mas resulta arcaizante).

En el grupo oracional adversativo, la segunda oración precedida de la conjunción restringe la referencia efectuada por la primera oración:

Se mejoró bastante por el verano, pero al llegar septiembre tuvo otra recaída

Volveremos mañana, pero no nos quedaremos a comer

Con los enlaces sino y sino que, la primera oración que le precede ha de ser negativa; la segunda introduce un contenido que excluye al del primero; es decir, ambos son incompatibles:

No terminaré este curso, sino el próximo

No sólo no saldremos de vacaciones, sino que además no habrá días libres

Subordinación

Dentro del enunciado, la proposición subordinada (oración rebajada de rango sintáctico) es una unidad dependiente de la oración principal o subordinante. Su incorporación a ésta última puede ser más o menos estrecha, pero siempre hay una relación de dependencia gramatical:

Me gustaría [que Ricardo supiese tocar la guitarra]

[Mientras buscaba la llave], llegó el vecino del cuarto

Me preocupa la decisión [que Jorge pueda tomar]

No todos los núcleos verbales de estos enunciados podrían constituirse independientemente en oraciones. Por ejemplo: en cuanto llegues, que Ricardo supiese, mientras buscaba, etc. serían enunciados posibles como respuestas a ciertas preguntas, es decir, dentro de un contexto o de una situación determinada de habla.

Las proposiciones subordinadas no son en realidad oraciones, sino estructuras que desempeñan una determinada función sintáctica dentro de la oración: la que cumpliría un sustantivo, un adjetivo, un adverbio o secuencias equivalentes:

1. Me gustaría [la música de Ricardo] / [que Ricardo supiese tocar la guitarra]: proposición subordinada sustantiva en función de complemento directo.

2. Llegó el vecino del cuarto [mientras tanto] / [Mientras buscaba la llave] llegó el vecino del cuarto: proposición subordinada adverbial en función de complemento circunstancial de tiempo.

3. Me preocupa la decisión [de Jorge] / [que Jorge pueda tomar]: proposición subordinada adjetiva en función de complemento o adyacente de un .

Como puede verse, existen dos tipos fundamentales de proposiciones subordinadas: las que constituyen un adyacente del verbo, llamadas sustantivas y adverbiales (1 y 2), y las que son adyacentes de un grupo nominal, denominadas adjetivas (3).

Proposiciones subordinadas sustantivas

Las oraciones transpuestas al valor del sustantivo por la conjunción que pueden desempeñar todas las funciones sintácticas propias de éste.

Queda excluida la posibilidad de que la oración transpuesta aparezca en función de atributo, ya que los ejemplos son discutibles. En la oración mi mejor cualidad es hacer que la gente se ría, el segmento que la gente se ría no puede ser atributo, ya que no es posible sustituirlo por el referente pronominal lo: resulta anómala la expresión *lo es mi mejor cualidad; sin embargo, sí es normal lo es que la gente se ría, donde lo representa al atributo (mi mejor cualidad) y que la gente se ría funciona como sujeto explícito.

Deben ser excluidas de la subordinación sustantiva las construcciones en las que una oración en estilo indirecto se combina con otra que reproduce el estilo directo, y que, de estar transpuesta como sustantivo, funcionaría como complemento directo del núcleo verbal de la primera oración. Se trata en realidad de grupos de oraciones yuxtapuestas:

Ella me dijo: "mañana ven más temprano" (equivale a ella me dijo que mañana fuera más temprano

Quedan subordinadas y transpuestas a funciones propias del sustantivo las oraciones de modalidad interrogativa o exclamativa provistas de unidad transpositora (pronombres o adverbios interrogativos):

Estoy averiguando qué sentido tiene la actitud de ese médico

Le preguntó cómo había llegado hasta allí

Mi madre no sabe cuándo tendrá la oportunidad de ir otra vez

Todos los segmentos subrayados podrían aparecer de forma independiente como enunciados interrogativos.

ð Proposiciones subordinadas sustantivas en función de sujeto

Lo cierto del caso es que no le faltaba razón al perito

No importa que llegues un poco tarde

Varias oraciones transpuestas coordinadas se consideran una sola unidad, por lo que el verbo mantiene el número singular (al igual que los infinitivos coordinados):

Le extrañaba que hubiera recibido otro paquete desde Montreal y que éste tampoco llevara remite

Así como el infinitivo, la oración transpuesta por la conjunción que resalta su carácter sustantivo mediante la anteposición del artículo, inmovilizado en su forma de masculino singular:

El que vaya ganando tres etapas no significa que vaya a ser el campeón

ð Proposiciones subordinadas sustantivas en función de complemento directo

La conjunción que puede encabezar cláusulas sustantivadas con función de complemento directo:

Aquella mujer recordó que había una sustancia venenosa en las plantas

Mi padre conoció en Cuba al que había escrito esa novela

Igual que en la función de sujeto, en la de complemento directo la proposición también puede llevar artículo:

Miguel admitió el que hubiera podido llevar exceso de velocidad

El clima de allí explica el que tuvieran un crucero agradable

Cuando la sustantivación afecta a un grupo oracional, que precede al conjunto o a cada una de las proposiciones que lo constituyen:

Tienes que explicar que te fuiste sin avisar y tenías tus razones

Viene a vendernos que la inversión compensa y que, en cualquier caso, no perderíamos nada

Con verbos de voluntad y de temor suele eliminarse el transpositor en la lengua escrita:

Deseé no volviera nunca más

Temía encontraran al dueño de aquella maleta

ð Proposiciones subordinadas sustantivas en función de complemento indirecto

Son poco frecuentes. Igual que los sustantivos que cumplen esta función, la conjunción va precedida de la preposición a:

Da todas sus energías a que refugien los emigrantes posibles. (Se las da)

ð Proposiciones subordinadas sustantivas en función de complemento preposicional

Deben ir precedidas de la preposición que requiere el núcleo verbal:

Me alegro de que puedas contar con esa beca

Esperaba pacientemente a que terminara el primer acto

Cuando la oración subordinada de sustantivo es, en origen, una interrogativa sin pronombre o adverbio interrogativo, el transpositor es la conjunción si:

Ignoro si Aureliano fue emperador o si sólo se trata de una leyenda

Se preguntaba si aquello era posible

ð Proposiciones subordinadas sustantivas en función de adyacente o complemento de un nombre

De igual forma que un sustantivo precedido de la preposición adecuada puede ser adyacente de otro sustantivo (como si fuese un adjetivo), una proposición subordinada sustantiva puede funcionar como adyacente de grupos nominales cuyo núcleo puede ser un sustantivo, un adjetivo o un adverbio:

El sentimiento de que una parte de sí estaba cambiando le aterrorizaba

El rumor del pueblo de que se había arruinado era cierto

Me negué a aceptar consciente que tendría problemas

Estaba harto de que me hicieran siempre los mismos reproches

Lejos de que le nombraran director, ni siquiera pudo optar al puesto.

Proposiciones subordinadas adjetivas

Estos constituyentes sintácticos (también llamados proposiciones subordinadas de relativo) desempeñan la misma función que un adjetivo respecto del núcleo sustantivo. Los elementos que les sirven de transpositores son los pronombres relativos.

El relativo que se refiere a un antecedente de la oración principal y cumple una doble función: la de convertir en adjetivo a la proposición que precede y la de cualquier sustantivo, adjetivo o adverbio. Lo más frecuente es que lleve como antecedente un sustantivo:

El niño que sabe compartir los juegos aprende más. (Que: sujeto explícito de sabe)

Juan se ha comprado la mesa que a ti te gustaba. (Que: complemento directo de gustaba)

Así como la posición del adjetivo respecto del sustantivo hace que explique o especifique a éste, también la anteposición o posposición de la subordinada determinan a su núcleo sustantivo de dos formas: explicativa y especificativa.

Las proposiciones subordinadas adjetivas explicativas añaden alguna particularidad que no agrega nada que no esté implícito en el antecedente, por lo que son prescindibles. Admiten delante de sí una pausa:

El hombre, que evolucionó hasta erguirse sobre sus pies, ha conseguido otros medios de locomoción

La luna, que parece blanca y brillante, está llena de cráteres

Las proposiciones subordinadas adjetivas especificativas restringen la referencia sugerida por el antecedente y suelen constituir con él un grupo fónico unitario. Su supresión modifica el sentido del enunciado:

Las personas que saben cuidar a sus amigos nunca se sentirán solas

Aquel edificio cuyas puertas son de hierro pertenece a la Fundación Ortega y Gasset

El relativo quien nunca aparece como sujeto de las oraciones relativas especificativas. Alterna con el uso de los relativos que, el que y el cual (con sus variantes de género y número). Las proposiciones subordinadas adjetivas pueden a la vez sustantivarse (igual que los adjetivos) siempre que el relativo no sea cuyo o el cual. Así ocurre al omitirse el antecedente de quien y cuando se antepone el artículo a que:

Gana siempre quien arriesga con seguridad. (Sujeto)

Víctor tranquilizó a quienes ansiaban noticias. (Complemento directo)

Da esos datos a los que tanto interés tienen. (Complemento indirecto)

Habló mal de los que había elegido de compañeros. (Complemento preposicional)

Son los arquitectos los que firman las obras. (Atributo)

He sido nominado para ese premio con quienes lo han merecido. (Complemento circunstancial)

La proposición adjetiva sustantivada puede transponerse a adjetivo o a adverbio y funcionar así como adyacente de un sustantivo, un adjetivo o un adverbio:

Es ahora cuando los asuntos del que se responsabiliza salen a la luz

Tenemos que estar contra la actitud de los que son intolerantes

A veces la proposición de relativo debe ir precedida de la preposición que exige su función sintáctica y el relativo requiere otra preposición a causa del papel que desempeña respecto del verbo subordinado. Cuando ambas preposiciones son iguales, suele evitarse la concurrencia de las dos:

Vimos a aquéllos a quienes les había correspondido trabajar

Vimos a quienes les había correspondido trabajar

Si la proposición adjetiva sustantivada mediante el artículo contiene un relativo precedido de preposición, se origina una construcción que tiende a evitar el artículo recurriendo a un demostrativo para representar al antecedente eludido:

*Estaba escondido tras una valla de las en que había crecido una enredadera

Estaba escondido tras una valla de aquéllas en que había crecido una enredadera

Cuando el núcleo verbal de la oración de relativo va seguido de infinitivo (como en las perífrasis con deber, poder, etc.), suele reducirse a la forma no personal:

No tenía nada que debiera agradecer a aquellos sindicalistas

No tenía nada que agradecer a aquellos sindicalistas

Proposiciones subordinadas comparativas y consecutivas

Así como las proposiciones de relativo, las subordinadas comparativas y las consecutivas de segundo tipo no cumplen ninguna de las funciones de adyacentes del núcleo verbal, sino que se insertan dentro de un grupo nominal unitario.

En las comparativas y las consecutivas, la oración degradada depende de un cuantificador (adverbio o adjetivo). En el enunciado miente más que habla, la oración transpuesta que habla depende del adverbio más, y el conjunto más que habla funciona como adyacente circunstancial del verbo miente (equivaldría a algún adverbio como mucho, demasiado, etc.).

ð Proposiciones subordinadas comparativas

En ellas se comparan entre sí dos realidades. Caben tres posibilidades al confrontar el término comparado con la base de comparación: la igualdad, la superioridad y la inferioridad. Los tres tipos de comparación se expresan mediante las siguientes correlaciones:

Superioridad: más ... que

Igualdad: tanto ... como

Inferioridad: menos ... que

En lugar de los cuantificadores señalados, pueden aparecer las formas adjetivas mejor, peor, mayor y menor; unidades multiplicativas y otras indefinidas como otro, mismo, igual y adverbios como antes:

Lo haremos mejor que ellos

Pienso lo mismo que tú

Antes la piensas tú que llega a hacerla él

Los cuantificadores más y menos son invariables, pero pueden ser modificados por algunas unidades adverbiales (mucho más, algo menos, etc.). Tanto, como adjetivo, adopta variaciones de género y número; tan y tanto son invariables como adyacente de adjetivo y como adverbio autónomo respectivamente.

El cuantificador puede ser palabra autónoma —que funciona como circunstancial dentro de la oración completa— o determinante de sustantivos, adjetivos o adverbios:

1. Comparativas de superioridad

ð Más como adyacente autónomo circunstancial: quiero que te expliques más que tu compañero.

ð Más como adyacente de sustantivo / adjetivo / adverbio: hay más pensionistas que jóvenes con empleo; te resultará más fácil marcharte ahora que dentro de unos años; el equipo visitante llegó más temprano que el de casa.

2. Comparativas de igualdad

ð Tanto como adyacente autónomo circunstancial: a Manuel le reprimían tanto como ellos habían sido reprimidos.

ð Tanto/-a/-os/-as como adyacentes de sustantivo / adjetivo / adverbio: llegaron tantas alumnas como profesoras; tan bonito resulta el cartón como el propio tapiz; tan pronto como vuelva le diré que le has llamado.

3. Comparativas de inferioridad

ð Menos como adyacente autónomo circunstancial: bebí menos que en otras ocasiones.

ð Menos como adyacente de sustantivo / adjetivo / adverbio: en aquel curso hubo más niños que niñas; ese Nobel es menos ilustre que cualquier otro escritor; nevó menos intensamente que en otras ocasiones.

Si la oración que contiene una secuencia comparativa es de modalidad negativa, la desigualdad desaparece: son equivalentes las oraciones Juan no lloró menos que el otro bebé y Juan lloró tanto como el otro bebé.

Es posible especificar los cuantificadores agregándoles una secuencia adyacente adjetivada (es decir, una construcción sustantiva de relativo con el artículo) mediante la preposición de: es bastante más complicado de lo que resulta en principio.

ð Proposiciones subordinadas consecutivas

Expresan la consecuencia de una acción, circunstancia o cualidad indicada en la oración principal, a la que se unen por medio de la conjunción que, la cual se refiere a los antecedentes tanto, tan, tal, etc.

El antecedente, junto a la estructura precedida por que, funciona como una unidad compleja dependiente de un sustantivo, de un adjetivo o de un adverbio. Si la construcción carece de estas unidades, es el cuantificador el que actúa como núcleo. Los antecedentes que encarecen lo que se comunica son tanto/-a/-os/-as, tan, tal / tales, y sus sustitutos cada, un/-a/-os/-as y una de:

Llegaron tantas personas que no cabían en el recinto. (Sujeto de llegaron)

Anteayer llovió tanto que tuvieron que abrir las compuertas de la presa. (Complemento circunstancial de llovió)

Aquel señor me resultaba tan imbécil que tuve que abandonar la reunión. (Atributo del sujeto aquel señor)

Fue tan lejos la apuesta que después se arrepintió. (Complemento circunstancial de fue)

El ponente habló en tales términos que los asistentes se ofendieron. (Complemento circunstancial de habló)

Daba cada respuesta que te dejaba sin posibilidad de réplica

Desfilaban con tal alboroto que no podías seguir el recorrido de cada uno

Dice una de sandeces que se hace insufrible

Proposiciones subordinadas adverbiales

Son las oraciones transpuestas que cumplen las funciones propias del adverbio (u otras unidades adverbializadas). Se llama adverbiales propias a las susceptibles de ser reducidas a un adverbio, y adverbiales impropias a las que carecen de sustituto adverbial. Desde el punto de vista de su estructura interna se distinguen los siguientes grupos:

1. Proposiciones subordinadas sustantivas precedidas de alguna preposición que les hace funcionar como adyacentes circunstanciales:

Ya volverán para que les hagamos algún favor

Me los llevaré a que tomen un poco el aire

2. Oraciones transpuestas por relativo, sustantivadas al omitirse el antecedente o al aparecer el artículo y precedidas de una preposición que las habilite para funcionar como complementos circunstanciales:

No me sorprende nada por lo que se veía venir

Llegará un día en el que queden suprimidas todas las desigualdades

3. Oraciones degradadas por los adverbios relativos donde, cuando, como (y cuanto con preposición) sin antecedente:

Volvió como pudo con la pierna a rastras

Todos los días llega cuando le apetece

4. Oraciones transpuestas por que que pueden ser adyacentes de un adverbio. A veces, éste se unifica con que para dar como resultado un transpositor unitario o gramaticalizado (aunque, ya que, etc.):

Siempre que vengas tráeme un cuento nuevo

Luego que llegaron, se pusieron el bañador para ir a la playa

No pienses que me lo he creído, así que ya me estás diciendo la verdad

5. Oraciones transpuestas por que introducidas por locuciones equivalentes a la preposición de (u otras):

He convocado esta reunión con objeto de que se expongan las dificultades de cada uno

Se iba recuperando gracias a que alguien le estaba financiando

6. Participios inmovilizados en la forma de masculino singular y unidos a un adyacente constituido por una oración transpuesta por que, que dan origen a unidades transpositoras compuestas (puesto que, dado que, salvo que, etc.):

No me convencerá salvo que aporte pruebas definitivas

Dado que llegaste el primero, te corresponde abrir la ceremonia

7. Otros transpositores como si, apenas, mientras, conforme, etc. también tienen la capacidad de degradar oraciones a las funciones adverbiales:

Vendría si me necesitaras

No se atreverán a entrar mientras vean las luces encendidas

Buscaba por encima de la mesa en tanto desesperaba cada vez más

La clasificación semántica de las proposiciones subordinadas adverbiales distingue, dentro de las adverbiales propias, temporales, locativas y modales, y, dentro de las impropias, causales, finales, concesivas y condicionales.

ð Proposiciones subordinadas adverbiales propias

1. Temporales

La referencia que hacen a la realidad puede ser simultánea, anterior o posterior al tiempo señalado por el núcleo verbal. Algunas de las conjunciones transpositoras son las siguientes: cuando, mientras, siempre que, en tanto, en cuanto, apenas, antes de que, después de que, primero que, así como, etc.:

Empieza cuando te dé la gana

Mientras los árbitros consultaban, los jugadores planearon una estrategia

Apenas llegue al trabajo, plantearé a los compañeros unas cuantas reivindicaciones

2. Locativas

El transpositor habitual es donde; según las exigencias del verbo, pueden adoptar una preposición:

Mañana irán adonde nosotros estuvimos el fin de semana pasado

No pudo llegar hasta donde se había propuesto

3. Modales

Los transpositores más frecuentes son como, así como, de modo que, de manera que, de suerte que, cual, tanto... cuanto, como si, comoquiera que, conforme a, según, etc.:

Siéntate como estés más cómoda

Hablaban de todo tipo de cosas de modo que no les entendiera nadie

Crece tal cual lo hizo su padre

Alguna vez me miró como si quisiera hablarme con sus ojos

Conforme iba subiendo, se sentía más ahogado

Según se veía, las cosas no iban nada bien

ð Proposiciones subordinadas adverbiales impropias

1. Causales

Denotan la causa o el motivo de algo. Los transpositores más comunes son porque, pues, como, que, locuciones de sentido causal como ya que, puesto que, etc. Generalmente, las proposiciones causales se sitúan como segundo miembro del enunciado, pero cuando hay una intención enfática sobre la causa pueden anteponerse a la oración principal:

Mañana saldré temprano porque me han pedido que llegue el primero

Sólo porque tú me lo pides, tendré valor para hacerlo

Pues has tenido la cara de pedírselo, ahora se lo compras nuevo

Como no vamos a tener vacaciones, nos daremos algún capricho

Cállate y escucha, que no tengo mucho tiempo

Ve tú sola, puesto que no necesitas a nadie

2. Finales

Se refieren al propósito o la intención con que se produce la acción del núcleo verbal. El transpositor más común es para que, el cual exige el modo subjuntivo en la proposición subordinada. Cuando el sujeto de la cláusula principal y el de la subordinada coinciden, se utiliza la construcción para con infinitivo:

Compré aquel vídeo en inglés para que estudiaras

Compré aquel vídeo en inglés para estudiar

La proposición subordinada final va, generalmente, tras la oración principal, pero también puede anteponerse:

Para que luego no me taches de tacaño, esta Navidad nos vamos de viaje

Con el mismo sentido final a veces se utiliza la preposición por, la combinación a que y ciertas locuciones como a fin de que y a fin de con infinitivo:

Le ha ofrecido esa oportunidad por su relación con la hermana, no por sus méritos

Ha venido a que le cuentes todo lo que sabes

Te mandó toda la información a fin de que la comprobaras

Estuvo allí a fin de llegar al fondo de la cuestión

3. Concesivas

Expresan una objeción o dificultad para el cumplimiento de lo que se dice en la oración principal, sin que ello impida que se realice. El transpositor más frecuente es aunque, pero el mismo sentido concesivo puede expresarse con otras construcciones: como, así, si bien, aun cuando, siquiera, ya que, y eso que, bien que, mal que, a pesar de que, por más que, etc.:

Aunque hayas traído pistas, el enigma sigue abierto

No sospecho de nadie, aunque tengo mis dudas sobre la actitud de algunas personas

Si bien le caía simpático, a veces no aguantaba su presencia por pesado

Mal que me pese, tengo que admitir la verdad de lo que dices

Tenía sus motivos para no volver, y eso que amaba este lugar

Todos los trabajos terminan siendo pesados, aun cuando éste me está resultando bastante interesante

Por más que lo intente, no da más de sí

El sentido concesivo se sugiere también con otras estructuras que son oraciones independientes sin conexión sintáctica:

Fuese invierno o verano, el mendigo siempre llevaba el abrigo puesto

Quieras que no, las cosas siguen siendo iguales que siempre

Dame una respuesta sea la que sea

4. Condicionales

Son aquellas proposiciones subordinadas introducidas por la conjunción si, las cuales funcionan como adyacente o modificador de la oración principal. No siempre predomina el sentido condicional, sino que muchas veces señalan una contraposición o un contraste entre dos realidades. La cláusula encabezada por si se denomina prótasis o hipótesis, y la otra, que podría constituirse en enunciado por sí misma, se llama apódosis. El orden de estos dos miembros es libre, pero atendiendo a los morfemas verbales de cada núcleo suelen distinguirse varios esquemas:

a) Prótasis en indicativo: son los enunciados condicionales reales o de relación necesaria: si quieres venir, puedes hacerlo; tienes que ponerte un horario riguroso si quieres aprobar la oposición; si vuelves mañana, aquí tendrás el encargo.

b) Prótasis en subjuntivo: esta clase de proposiciones subordinadas condicionales se llaman irreales o de condición imposible. Las siguientes son las correspondencias temporales de los núcleos verbales:

PRÓTASIS ðð→ APÓDOSIS

Acción presente o futura:

Pretérito imperfecto ðð→ Condicional simple

Si tuviéramos dinero, iríamos al Caribe en Navidad

Estudiaría doctorado si consiguiera trabajo

Acción pasada:

Pretérito pluscuamperfecto ðð→ Pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo / Condicional compuesto

Habrían llamado ya si hubieran tenido algún problema

Si hubiese hecho caso a mis amigos, hubiera obtenido el mejor resultado

En la lengua más conservadora o arcaizante aún se puede encontrar un tercer tipo de condicionales, en cuya prótasis aparece el futuro de subjuntivo, al cual corresponde en la apódosis las formas de presente del indicativo y del subjuntivo, el imperativo o el condicional simple o compuesto.