Seminario auxiliar de La Barca

Historia de América. Santa Mónica de la Barca. Historia

  • Enviado por: Ocle
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 18 páginas

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 Seminario auxiliar de La Barca

Población

Total 60,912

Total Femenino 30,911

Total Masculino 30,001

Menor de 5 años 6,704

Entre 5 y 15 años 13,807

Mayor de 15 años 40,401

Seminario auxiliar de La Barca
 

Infraestructura Centros de Salud con y sin Hospitalización
(1er. nivel)
13

Hospitales Regionales
(2do. nivel)
1

Hospitales
(3er. nivel)
N/P

Seminario auxiliar de La Barca

Hospital General

Nombre HOSPITAL REGIONAL LA BARCA

Localidad LA BARCA

Domicilio VICENTE GUERRERO 174

C.P 47910

EL SEMINARIO AUXILIAR DE LA BARCA

Año de 1986, iniciaba una aventura. Por iniciativa del entonces séptimo arzobispo de Guadalajara, D. José Cardenal Salazar López y apoyado por la grey y el clero tapatío, se asumió la responsabilidad de crear en la ciudad de la Barca, Jal., situada a 103 kilómetros de la capital jalisciense, un seminario auxiliar, semillero de jóvenes vocaciones, para dar así apoyo y seguimiento a esta región, tan rica en este aspecto.

Así, el decanato de Ocotlán asumía la responsabilidad para promover su realización.

Paso a paso, reuniones y propuestas, hicieron posible, además de lo principal, la ayuda de Dios, que el señor Rector, entonces el P. Juan Sandoval, informara al nuevo Sr. Card. D. Juan Jesús Posadas y a todo el grupo de formadores, que para el próximo curso escolar, año lectivo 1987 - 1988, el seminario contaría con una nueva casa: Un Seminario Auxiliar en la Barca, Jalisco, que atendería a muchachos aspirantes al sacerdocio desde el nivel preparatoria.

Fue, de esta manera, que el primer grupo de seminaristas llegó a la casa que hasta hoy, alberga al seminario auxiliar, ubicada a un costado y a espaldas de la parroquia de San Juan Bosco. Esta casa fue inaugurada oficialmente el 22 de septiembre de 1987, por el Señor Card. Dr. D. Juan Jesús Posadas Ocampo, de feliz memoria. Su domicilio es: Calle Galeana No. 10, esquina con la calle Guerrero, donde se levanta, majestuosa, una construcción de ladrillo rojo, sin enjarrar, la casa donde han crecido y se han desarrollado los seminaristas, hogar lleno de anécdotas, de vivencias; esta casa, como testigo silente, ha sido parte importante de estos trece primeros años de historia.

Esta joven casa auxiliar ha tenido como formadores:

P. Alfonso Ramírez Quintana.
P. Candelario Sánchez.
P. Diego Graciliano.
P. Juan Manuel Gómez.
P. Arnulfo Sánchez.
P. Ricardo González.
P. Gerardo Aviña.
Y después, el ahora P. Prefecto, Pbro. Héctor Enrique Torres.
P. José Carmen Toríz.

Y el actual P. Espiritual, P. Víctor Manuel Ramírez.

Nueve coadjutores, alumnos del año de servicio pastoral han también colaborado en la formación de estos aspirantes al sacerdocio: Lucio Santacruz, Reynaldo Díaz, Jorge Arturo y Carlos Alberto, Felipe y Fabián, José María, Evaristo Carlos y Esaú Villafuerte...

Fiestas Tradicionales

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La marcha histórica de la fundación de Santa Mónica de La Barca, singular y tradicional remembranza que tiene efecto cada 4 de mayo, en ese día, las damas participantes lucen hermosos y atractivos vestidos, los caballeros admirables monturas y el llamativo atuendo del hispano conquistador y otros portan la colorida indumentaria indígena ejecutando alegres danzas.

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Las serenatas que cada domingo y días festivos tienen lugar en la plaza de armas; al tiempo que damas y caballeros dan vuelta en su respectiva fila y en sentido contrario, en el kiosco la banda municipal entona románticas piezas o alegres melodías de moda.

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En la celebración del día de la raza, la niñez de la ciudad y puntos aledaños, dan rienda suelta al lucimiento de variadísimos disfraces o novedosos carritos alegóricos en un desfile que da inicio por la tarde recorriendo las calles y plaza de la ciudad; siendo presidida esta caravana por los reyes del desfile.

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En el novenario de San Nicolás, a mas de honrar a la imagen de San Nicolás de Tolentino, el pueblo asiste mas tarde a gozar de las serenatas, castillos y toritos que algún devoto ha ofrecido al santo festejado, así como a deleitarse con los antojitos propios de la ocasión, como son los buñuelos en dulce o leche cocida, tamales y atoles de diferentes sabores, así como las nieves, cacahuates, cañas y elotes.

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Fiestas Decembrinas.

La tradicional feria Guadalupana se realiza del día 1 al 12 de diciembre, en dicha feria todo es algarabía, regocijo, replicar de campanas, iluminación férrea en las torres y cúpulas de los templos.

Hay juegos mecánicos, instalaciones de vendimias de diferentes productos, corrida de toros, palenque para pelea de gallos, castillos, bailes populares, terrazas alrededor de la plaza principal, alboradas por las calles y mañanitas.

Por las noches serenatas con derroche de confeti, serpentinas y flores en la plaza principal.

El arreglo de las calles con multicolores composturas es también tradicional y todos los días por las noches se realizan procesiones con danzas y gremios o asociaciones a los cuales les toca participar.

Leyendas

El Burro de oro.

Ahí en "La Moreña" alguien se propuso a hacer un libro de estampas que enseñará a las generaciones posteriores como era aquel mundo en que vivieron los que conocieron la grandeza de La Barca. Ese alguien fue uno de sus dueños: Don Francisco "El Burro de Oro..." es decir: don Francisco Velarde, personaje legendario a quien se le cuelgan miles de extravagancias y esplendores y de quien se dice que su escolta admiró al mismo Maximiliano cuando este vino a San Miguel de Allende a recibir honores y a donde fuera el señor de La Barca a otorgarle su adhesión.

Le llamaban "Burro de Oro" porque tenia doblones a manos llenas. Se cuenta de él, que usaba tacones de oro, que tenia cincuenta mujeres a quienes sacaba a pasear vestidas con trajes iguales, usando botines con áureas botonaduras y todas en tordillos exactamente iguales para que no hubiera discordias. Era muy buen mozo, muy apuesto, odiaba la indolencia, se hacía obedecer ciegamente hasta en las cosas absurdas, tenía una cicatriz en la nuca que le impedía voltear hacia la derecha, era dueño de todo el plan de La Barca, sus dominios se extendían desde las carabinas de Zamora hasta inmediaciones de Guadalajara y cosa rara, se cuenta que don Francisco Velarde "Burro de Oro" ni sabía escribir.

Fue él quien implantó la misa de doce y cada semana se presentaba a ella con todo su estado mayor al cual acababa de pasar revista, y ¡ay del incauto que llevara el uniforme manchado, descosido o faltándole un botón siquiera! Para eso les pagaba espléndidamente don Francisco Velarde y les daba abundante provisión de jabón.

Había una persona exclusivamente dedicada a curarle todos los días la herida que llevaba en la nuca y que diariamente rellenaba con torzal de gasa, y un día en que esta llegó un poco tarde a cumplir su obligación, la recibió dándole puntapiés en todo el cuerpo y hasta en la cara, pero como la viera después humillada, y paso el primer arrebato de ira, le arrojo varias bolsas con monedas de oro, ¡Extremada crueldad que debió haberle valido el odio de todo el pueblo y que hace inexplicable la veneración que todos le tenían¡ Tal vez esa crueldad fue perdonada debido a los muchos beneficios que por otra parte prodigiaba y al despilfarro de que hacía gala para con sus servidores, pues no explicaba de otra manera la honda devoción que había por don Francisco "Burro de Oro" en el corazón de cuantos lo conocieron.

Decían que era el brazo derecho de Maximiliano; a quien pasaba una fuerte suma para sostener su ejercito. A la caída del Imperio cayo también don Francisco Velarde "Burro de Oro", siendo fusilado en Zamora ignominiosamente. Sus ultimas palabras, conmovedoras y plenas de nobleza, fueron las de un gran hombre y de un héroe. Antes de caer prisionero había recomendado a sus servidores que cuando supieran su muerte próxima, tomaran cada quien cuanto pudiera y lo conservara como un recuerdo suyo. Así lo hicieron algunos en medio de lágrimas y sobresalto cuando supieron la nefasta noticia pero, sin embargo muchos objetos de su propiedad cayeron en manos de sus enemigos.

Y no queremos citar el nombre de don Francisco Velarde, sin citar una mujer que hizo celebre el suyo junto al de él. Se llamaba Benigna.... nadie conocía su apellido, pero la apodaban la Virgen por la exquisita belleza de Madona que poseía su rostro. Alta era la mujer, esbelta y fina como una virgencita, sus ojos garzos, alargados en forma de almendras y llenos de dulzura y suavidad, delicado perfil y bien moldeados los labios rojos, finas las manos que accionaban en principescos ademanes. Era bonita como una imagen de la virgen y así la llamaron, pero había algo que rompía con el encanto que ejercía sobre las gentes que la tomaban por criatura sobrenatural: Benigna la virgen, cuando caminaba por la calle, sujetaba con su mano izquierda los pliegues de su falda levantándola como tres dedos por encima de su tobillo (lo cual en aquellos tiempos era gravísimo desacato) y ¡lo que era peor! Mascaba chicle.

 Museo de la Ciudad La Moreña.

Este palacete, conocido por los habitantes de la ciudad como "La Moreña", fue residencia de Don Francisco Velarde y de La Mora, y una vez adquirido en propiedad por el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de La Barca el año de 1966, se emprendió magnifica reconstrucción por personal de la Secretaría de Obras Públicas, así como restaurados sus murales por técnicos especializados del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

La palaciega mansión, mandada edificada a fines de la primera mitad del siglo pasado, es única en el país, pues nos representa en las paredes de sus cuartos, corredores del patio principal, grandes paneles de atractivas y extraordinarias pinturas debidas al pincel del señor Gerardo Suárez.

Y esto viene al caso al referirme a las que son indudablemente, las mejores pinturas murales de la pasada centuria, superiores en temática y aún en técnica a la obra del mismo Ximeno; más emocionantes y cálidas que las pinturas de Clavé y de Cordero. Estos murales se encuentran en la casa del "Burro de Oro" de La Barca, Jalisco. Ya que ningún tratado del arte en México consigna el nombre de su autor, Gerardo Suárez, corresponde a la conciencia intelectual del Siglo-XX el consagrarlo, del mismo modo que lo ha hecho con los de José María Estrada y Hermenegildo Bustos.

Todos los muros de los iluminados corredores que limitan el patio principal, están cubiertos por la obra de Suárez, donde se desarrollan una serie de escenas, plenas de su sabor, un ambiente y un carácter profundo y mexicano romanticismo.

A todo aquel que conozca el arte de México en sus diferentes facetas, aunque no sea profundamente, estas pinturas le recordarán asuntos ya tratados por el arte del siglo XIX. Las escenas identificadas con las litografías de Catastro tienen como principales personajes a las gentes del pueblo mexicano y como escenario de las calles embalsadas de la ciudad o los senderos polvorientos del campo. En un clásico horror al naturalismo estricto, Suárez huye de los rostros viejos y arrugados que aparecen en las litografías para darles gracia en las facciones y expresión en los ojos, cuyas miradas, sobre todo en las mujeres, están casi dirigidas al espectador.

Siempre hay un toque de originalidad en los murales del maestro de Jalisco. En el caso de los bailadores de Jarabe transforma el interior de una fonda, que en la litografía aparece con sus muros cubiertos con profusión de trazos, de estampas y de cruces, en un exterior de clara atmósfera, en donde se agita el follaje luminoso de los arbustos.

En La Fuente del Salto del Agua, la mujer, que en el dibujo litográfico regresa entre los aguadores, con su cántaro lleno y el rostro semioculto por el rebozo, muestra en el mural sus sonrientes labios y sus ojos brillantes, cumpliendo con los deseos extra artísticos del litógrafo Linati que se quejaba amargamente de "los eternos tápalos, espesas mantillas y pañuelos que ocultaban los halagüeños semblantes de las señoras mexicanas". Y en el preciso conjunto de vendedores frente al Palacio Nacional, formando por el peluquero cargado con sus ventrudos pellejos, el mantequero que lleva su enorme cono de blanca grasa en la cabeza y dos elegantes señoras, llega a introducir, en primer término, la deliciosa figura de un niño jugando con su perro en el suelo.

Hay un mural, digno casi del pincel de Rivera, del cual no he encontrado aun el antecedente gráfico, aunque sin duda existe. Se trata de un cilíndrelo, de claros cabellos y raro atuendo, rodeando del pueblo pobre de la capital entre el que, una delicada pareja de catrines, se detiene para darle una limosna a un ciego arrodillado junto a su perro famélico y el cilíndrelo da vueltas incesantes a la manivela de su instrumento, levantando, con su música el ánimo del nevero y el cargador, del frutero y el gendarme, del ranchero y el "lépero".

Con dos pinturas más, Suárez termina su testimonio artístico de la sociedad mexicana del siglo XIX. En una de las cuatro elegantísimas damas y dos caballeros, que por los definidos rasgos de su rostro parecen ser retratos, pasean en una trajinera por el lago de Xochimilco, acompañándose por un lánguido guitarrista y conducidos por cuatro remeros indígenas. La belleza de las criollas, acentuada por finos peinados y ampulosos vestidos, luce en todo esplendor causando el embeleso de uno de sus compañeros que, en su figura, en su vestimenta y en su actitud, sintetiza el concepto del romanticismo de la segunda mitad del siglo. La otra pintura representa el juego del columpio, en medio de la arboleda. Haciendo a un lado las figuras estupendas del joven que tira del columpio y de esas hermosas mujeres "vírgenes rebeldes y sumisas" que esperan su turno para mecerse, de la doncella que se balancea aislada, única, seria suficiente para consagrar a Gerardo Suárez como uno de los mejore artistas en la historia de la pintura mexicana. La delicadeza del rostro, la forma de su cuerpo y el tratamiento de las telas del complicado vestido que por efecto del aire deja adivinar, con un toque fino su sensualismo, la línea firme y armoniosa de las piernas (evidenciando por qué este pasatiempo era la delicia de nuestros bisabuelos) sólo pudieron salir de una mano segura, de un espíritu poético y del talento de un pintor de gran categoría.

Así, pues, el turista, estudiante, investigador o curioso, tomando su derecha, paso a paso puede ver estas escenas plasmadas en los murales por el gran artista: Paseo a Xochimilco, Bailadores de Jarabe, La Procesión, Día de Campo Aristocrático, Indios del Sudeste, Los Infantes, La Vendimia, Esquina del Banco Nacional de México y El Salto del Agua.

Recomendables también son los murales de los pequeños pasillos, así como la decoración de la sala, escritorio y de la regia alcoba de su dueño.

 

Monumentos


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Arquitectura Religiosa

La Barca tiene dos parroquias; Santa Mónica de La Barca y San Juan Bosco, la primera ubicada por la calle Juárez con vista al oriente entre las calles Reforma y Madero y la segunda San Juan Bosco ubicada por la calle Hidalgo con vista al oriente entre las calles Galeana y Chapultepec.

La parroquia "Santa Mónica de La Barca" se comenzó en 1780 por los padres Agustinos y se terminó en 1797. En el breve lapso que duro la fabrica material del templo se hace suponer que su construcción fue imperfecta y que andando el tiempo sería necesario modificarla o reconstruirla; así fue en efecto por que en 1937 siendo párroco de La Barca el señor Pbo. Don J. Jesús Vidaurri, se formó un comité de mejoras materiales de la parroquia, integrado por personas de distintas clases sociales, acordó primero reparar la torre que estaba desmoronándose; segundo cubrir de azulejos la cúpula; tercero comprar un altar de mármol para el presbítero y cuarto decorar y pavimentar el templo, todo bajo la dirección del Ing. Don Filiberto López Aranda. Reparaciones que en la actualidad están terminadas y con el visto bueno del prelado.

Existen dos templos importantes; San Nicolás de Tolentino y San Pedro Apóstol el primero ubicada por la calle Morelos con vista al oriente entre la calle Independencia y Ocampo y el segundo San Pedro Apóstol por la calle Zaragoza con vista al sur entre las calles González Ortega y Matamoros.

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Arquitectura Civil

En Cuanto a la arquitectura de tipo civil, es de gran valor para la población el Centro Cultural La Moreña (data del siglo XIX) su fachada ostenta un portal con columnas dóricas y arcas de medio punto y labrado en cantera morada y rosa; al centro nicho con peana, venera y pequeña escultura de Santa Mónica. Fue mandado construir por el general Francisco Velarde, apodado "El Burro de Oro", el interior es museo de arte donde se admiran 28 murales que el pintor Jalisciense Gerardo Suárez plasó en 1835 para el general Velarde. Hay además una sala para exposiciones temporales de obras de arte y para otros eventos culturales.

El Palacio Municipal, que antigüamente fueron las casas Consistorales de la Alcaldía Mayor de La Barca; el edificio comprende totalmente la manzana del lado poniente de la Plaza de Armas y es un bello monumento colonial que data de fines del siglo XVII mismo que en el transcurso de los años ha sufrido repetidas reparaciones y adaptaciones.


Zona arqueológica "Las Calles", localizada en en las faldas del cerro de Portezuelo; donde se encuentran vestigios de lo que pudo haber sido un centro ceremonial o una fortaleza. Las piedras que forman la rudimentaria construcción no presentan ningun tipo de argamasa o revestimento; y su antigüedad se ha calculado de 2,000 a 2,500 años.

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Datos Históricos

Santa Mónica de La Barca:

Una vez trasladada Guadalajara al valle de Atemajac, sus habitantes, agricultores y comerciantes pronto buscaron centro de consumo a su producción y lugares de abastecimiento a sus múltiples necesidades. Así fue como encontraron aceptables mercados y variada proveeduría en la ciudad de México y provincia de Michoacán, de ahí que hayan solicitado a la naciente Audiencia del Nuevo Reino de Galicia, comunicación segura y expedita y como presentaba a ello grande obstáculo el cruce de los caudalosos ríos Santiago y Lerma, de manera practica aquel real cuerpo de su majestad lo resolvió: en el Lerma o Chicnahua ordenó que se estableciese una barca o canoa, misma que su nombre diera a este importante centro agrícola, es decir, esta antigua Santa Mónica de la Barca, fue en un principio solamente una jornada o paso, pero un paso o descanso necesario en el sitio llamado por los arrieros e indios de la comarca, Chicnahuatenco (Atenco, a la orilla del agua; Chicnahua, nombre antiguo de nuestro caudaloso río Grande o Lerma, significado, por tanto, "Lugar situado a la orilla del Río Grande o Chicnahua").

La necesidad de atender la barca, misma que era tan grande que de una vez pasaban hasta catorce personas, a demás de mercaderías y bestias, así como el de proporcionar albergue y alimentación a los numerosos arrieros y caminantes que con frecuencia transitaban por el "camino de las barcas", ruta que ponía en contacto a México con Guadalajara pasando por Zamora y Valladolid, hizo que se levantaran algunas chozas o enramadas para medio satisfacer las múltiples necesidades de aquellos caminantes; hasta que un día del mes de abril del año 1553, la real Audiencia neogallega encomendó su traza y puebla a Simón Jorge de Verapaz, ofreciéndole en propiedad el terreno de El Roble, compuesto de un sitio de ganado mayor nombrado de Frontera y Río Grande, al igual que licencia para que por la fuerza o voluntad, sacase familias de los pueblos indígenas comarcanos ya sujetos a su majestad; Jamay, Ocotlán, Cuitzeo, Poncitlán, Zapotlán del Rey, Tototlán, Tepatitlán, Atotonilco el Alto y los Ayos (Grande y Chico). Hecho este que tuvo lugar el 4 de mayo de 1553, fecha en que el santoral romano dedica a Santa Mónica.

Se asegura que Hidalgo, al ser derrotado por Calleja el 7 de noviembre de 1810 y de paso a Guadalajara, llegó a La Barca donde se alojó en una finca del portal Morelos que perteneció a Agustín Hernández y en los últimos tiempos a Miguel Ochoa en la misma casa se hospedó en febrero de 1803 el obispo Cabañas.

Al dividirse la vida independiente en jalisco, se dispuso una nueva organización politico-territorial en plan de División Provisional del Territorial del estado de Jalisco, plasmado en el decreto del 27 de Marzo de 1824. Conforme a esta disposición, La Barca se convirtió en cabecera del primer departamento, de los 26 en que se dividió a la entidad. En la Cláusula cuarta de este mismo decreto, a la población de La Barca se le concedió el titulo de Ciudad; en recompensa de los valiosos servicios prestados por sus hijos en la lucha por la Independencia Nacional.

Entre los años de 1862 y 1865 figuró el acaudalado imperialista español Don Francisco Velarde apodado "El Burro de Oro", que fue fusilado por los republicanos en Zamora, Michoacán. Legó una casa colonial llamada la Moreña con murales costumbristas y que a la fecha se conserva como monumento histórico y centro cultural.

El municipio de La Barca es uno de los 17 de la zona oriental de la porción central de la altiplanicie Jalisciense.

El primer departamento de La Barca fue creado por decreto el 27 de marzo de 1824, en la misma fecha se concedió a La Barca titulo de ciudad. Así mismo, fue capital del 3er. Cantón con ayuntamiento.

La cabecera municipal esta situada a 20° 16' de latitud norte y 102° 33' de longitud oeste de Greenwich. Tiene una altura de 1536 metros sobre el nivel del mar.

Escudo Heráldico:

El H. Cabildo Municipal de La Barca le otorga escudo heráldico a la ciudad, en sesión extraordinaria llevada a cabo el 28 de febrero de 1952 y descripción del mismo, según estudio, composición y trazo del Lic. José Luis Razo Zaragoza y Cortes.

A petición de los Señores José Luis Razo Zaragoza y Eduardo Santiago Sahagún, Presidente y Vicepresidente respectivamente del comité Pro-Celebración del IV Centenario de la fundación de esta Ciudad, proponen al H. Cabildo: Escudo, Emblema o Blasón que hable de su gloriosa tradición.

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 I.- En virtud de que el Cacique Simón Jorge de Verapaz fundó esta población junto al paso del río, el que se hacía por medio de una barca, llevará en la parte del campo del escudo y hacia el centro, una barca velada en su color natural sobre agua agitada.

II.- Distinguiéndose los habitantes de la región por su laboriosidad e industrias, el campo del escudo será de color amarillo oro, metal que tal cosa representa.

III.- Dado que esta ciudad ha sido índice de progreso y cultura a pesar de las convulsiones que han ensangrentado el país, superando a la barca, llevará esta divisa "Innatando Semper".

IV.- Habiendo sido fundada esta Ciudad en día 4 de mayo, y siendo distintivo de tal mes el color verde, el escudo llevará una orla de tal color.

V.- Siendo como es la flor de San Nicolás típica de estas tierras, la tal orla llevará como adorno ocho de las ya referidas flores.

VI.- Es indudable que el trazo de esta Ciudad se hizo bajo el Imperio de Carlos V de Alemania y I de España, y en tal circunstancia llevará el escudo por timbre una corona imperial abierta.

VII.- El escudo que se describe va rodeado de hojas de apio y un rollo torcido de oro, sujetando en su parte inferior un listel azul que con letras de sable tenga esta leyenda "Santa Mónica de La Barca".

 

Directorio Oficial de Funcionarios

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