Segunda República

Dictadura de Primo de Rivera. Crisis económica. Elecciones. Falange. CEDA. UGT (Unión General de Trabajadores). Azaña. Zamora. CNT

  • Enviado por: Orión García Gallardo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas
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ÍNDICE

INTRODUCCIÓN . . . . . . . 3

CRISIS ANTIGUA . . . . . . . 4

CONSTITUCIÓN Y ELECCIONES . . . . 5

UNA REPÚBLICA DE CENTRO-DERECHA . . . 6

ELECCIONES . . . . . . . . 8

EL GOBIERNO DE AZAÑA . . . . . . 9

CONCLUSIONES . . . . . . . 10

BIBLIOGRAFÍA . . . . . . . . 10

INTRODUCCIÓN

El Estado, bajo el sistema impuesto por Canovas en siglo pasado, llegó a una crisis al intentar olvidar los 7 años de dictadura de Primo de Rivera que llevó consigo un cambio de régimen político. Se convocaron unas elecciones municipales que se convirtieron en una especie de referéndum.

Debido a que las candidaturas de la conjunción republicana-socialista obtuvo la mayoría se agravó la crisis. A partir de aquí el comité revolucionario se convirtió en gobierno provisional de la Segunda República el 14 de Abril de 1931, y un día después se comprometió a autolimitarse y a convocar las Cortes.

El presidente del gobierno, Niceto Alcalá Zamora, resolvió la tensión barcelonense creando la Generalitat de Catalunya, la cual sería la encargada de elaborar un referéndum con un proyecto de autonomía catalana que más adelante se presentaría en las cortes.

Este Gobierno no sólo convocó elecciones a Cortes Constituyentes, sino que también atendió a otras cuestiones urgentes, las cuales regulaban una serie de decretos que más tarde pasaría a ser leyes aprobadas por el parlamento, cuestiones que trataban los temas del trabajo en el campo, la educación y el ejército.

CRISIS ANTIGUA

El nuevo Gobierno Republicano, que contó en los centros de decisión y en las instituciones con representantes de clases medias y bajas, tuvo que enfrentarse a una profunda crisis en la sociedad española originada a partir de numerosos factores, unos que ya venían del pasado y otros surgidos a consecuencia del asentamiento del nuevo sistema de gobierno.

En primer lugar hay que resaltar la crisis económica que acechó España desde el fin de la dictadura de Primo de Rivera. Esta crisis se produjo en un principio a consecuencia de la disminución del valor de la peseta en el mercado internacional, pero al que poco después se le unirían otros factores ideológicos que, unidos finalmente con la crisis económica mundial del 32, produjeron una profunda crisis económica en España que trajo consigo la caída de las exportaciones, el regreso masivo de emigrantes, desempleo...

Aparte de esto, España era un país de escasa modernización, ya que tanto las estructuras agrarias como la industria sólo producían para el autoconsumo y no tenían aspiraciones a nivel europeo. A parte de esto, las industrias básicas y la producción de energía eléctrica estaba en manos de una pequeña oligarquía, por lo que no era de extrañar que se produjeran problemas y corrupciones en este sector. Además, a ello se le unía la iglesia que aun seguía con su ideal de “religión y orden social”, y un ejército corrupto que no llevaba a cabo precisamente con sus verdaderas funciones y ahora contaba con una mentalidad colonial.

A esto hay que añadir el centralismo de los siglos pasados, que no logró conseguir la unidad institucional y cultural de España, y la aparición de una conciencia de nacionalidad histórica que hizo surgir deseos de autonomía o autogobierno sobretodo en el País Vasco y Cataluña. Otro problema importante fue el atraso educativo del estado español y la ausencia de formación básica, superior y de investigación científica.

Todos estos problemas hace suponer que los primeros años de la República no fueron los más propicios para prosperar, ya que antes de todo debían encargarse de solucionar todos estos problemas.

CONSTITUCIÓN Y ELECCIONES

El 9 de diciembre de 1931 se celebraron Las Cortes Constituyentes que votaron una Constitución, según la cual los poderes procedían del pueblo, lo que se llama como República.

Esta Constitución estaba basada, principalmente, en las Constituciones alemana (1919) y austriaca (1920).

Dicha Constitución promulgó la igualdad de derechos electorales entre los individuos de ambos sexos, el divorcio vincular, el embargo y socialización de bienes mediante indemnizaciones y, lo más comprometido de la Constitución, los aspectos anticlericales.

En 1932 se votaron en las Cortes el Estatuto de Autonomía de Cataluña y la Ley de Bases de la Reforma Agraria. Azaña, jefe de Gobierno de esa época, aprovechando el fracaso del golpe militar del 10 de agosto de 1932, consiguió el voto de estas dos leyes.

En noviembre de 1933 se hicieron elecciones que otorgaron la mayoría al centro, dirigido por Partido Radical de Lerroux, y a la derecha, representada pol el CEDA.

El Partido Socialista, intentó que el Estado no se deslizase hacia el fascismo influenciados por las acciones de Hitller o de Dollfuss. Sin embargo, incitó una Alianza Obrera, organizó una sublevación armada, como respuesta a la entrada, en el Gobierno de Lerroux, de tres ministros de la CEDA.

La insurrección sólo triunfó en Asturias, que tras dos fue vencida por tropas dirigidas por el general Franco. Hubo también importantes revueltas de obreros en Vizcaya y en Madrid. A la vez, el Gobierno Autónomo de Cataluña, se levantaba en contra del fascismo y a favor de la democracia.

UNA REPÚBLICA DE CENTRO - DERECHA

Tras las elecciones de 1933 y con ello la derrota de Azaña con su gobierno, comenzó una nueva etapa gubernamental al proclamarse vencedor el partido derechista (CEDA) de José María Gil Robles. La CEDA fue en sí una asociación de varios partidos derechistas bajo la religión cristiana en común. Por la gran popularidad que tuvo fue el partido más botado, pero no obtuvo mayoría absoluta, por lo que la CEDA tuvo que formar coalición con los radicales de Lerroux. Este partido era vago en decisiones y tenía poco contenido, por lo que Gil Robles lo utilizó para poder el mandato del gobierno, hasta que los radicales se ven involucrados en el escándalo de sobornos llamado estraperlo, que desprestigia al gobierno en gran medida.

La política de Gil-Robles fue una política recesiva que consistía en deshacer todo lo que el gobierno de izquierdas había instaurado y fomentado: se modificó la ley de reforma agraria, se suspendió el Estatuto Catalán, así como el Vasco y se entregó el ejército en manos de militares como Fanjul o Franco.

Aunque el propósito del nuevo gobierno era una mejora económico-social y el receso de la violencia, en 1934 se encarcelaron a más de 30.000 personas, habrá un millón de parados, los salarios se mantendrían bajos, la industria flojeaba y había una falta de créditos y de compradores, por lo que los socialistas al ver una situación tan deplorable del país “organizaron” la revolución de octubre de 1934, acusando al gobierno de centro-derecha la futura implantación de la dictadura como pretexto para derrumbar al gobierno de Gil-Robles. Las masas se manifestaron en varias ciudades, hubo huelgas generales, una revolución en Barcelona y una sublevación masiva de 50.000 mineros respaldados por la U.G.T. (Unión General de Trabajadores) desencadenaron en Asturias una verdadera batalla entre militares y la plebe, con su afán de justicia social. Dicha sublevación culminó después de 15 días con más de 3.000 muertos. Tal fue la conmoción por esta revolución de octubre que Gil-Robles no actuó, sino que esperó hasta obtener mayoría absoluta en las elecciones para así poder ejercer una soberanía y no poderle acusar de dictador; pero a lo largo de 1935 muchos miembros de la CEDA recapitularon y en febrero de 1936 dejaron en manos de los partidos de izquierda la salvación de España.

Respecto a la política exterior del gobierno derecho-central hubo varios pactos entre los que cabe destacar los realizados con Alemania para le realización de intercambios entre la GESTAPO y la policía española, también hubo acuerdos para el intercambio de información policial y militar, aunque estos acuerdos no evolucionaron mucho. Con Italia y Francia hubo acuerdos para asegurar el aprovisionamiento de armamento bélico, lo que potenció, indudablemente, el levantamiento del ejército el poder y con ello un golpe de Estado.

ELECCIONES

Las elecciones fueron el 16 de febrero de 1936. Hubo 473 puestos a elegir, para los cuales se presentaron 977 candidatos.

Según las circunstancias se puede diferenciar entre:

  • Lucha frontal, por un lado estaba la derecha: el bloque Nacional, los tradicionalistas, excepto la Falange. Por el otro el Frente Popular.

  • Lucha triangular, por un lado la derecha, por el otro el Frente Popular y en medio el Partido Nacionalista Vasco.

  • Lucha tripartida, donde hizo presencia el centro: autonomistas valencianos o simples restos del Partido Radical.

  • El resultado final fue que el Frente Popular, con 37 circunscripciones, venció contando con 257 diputados, frente a 139 de la derecha y 57 del centro.

    En todo caso, no se podía remediar, aún con el futuro triunfo de la izquierda, que el puesto de Jefe de Estado estuviera ocupado por Franco. Sin embargo, se planeaba en España la idea de la democracia.

    En las Elecciones del 16 de febrero de 1936 votaron 9.864.783 electores, de los cuales votaron 4.645.116 al Frente Popular.

    El 19 de Febrero Azaña formó un gobierno de republicanos de izquierda.

    El Bloque Nacionalista se desesperó tras la derrota electoral, lo cual dio lugar a la organización de contrapoderes para llevar a cabo una acción violenta contra la democracia.

    Dos semanas después de las elecciones, muchos defendieron el orden, aunque todavía no se había producido la mayoría de luchas sociales que luego sirvieron de argumento y pretexto a la sublevación de julio.

    EL GOBIERNO DE AZAÑA

    Desde marzo a Julio de 1936 el Instituto de Reforma Agraria se expropió, con el consentimiento del Ministerio de Agricultura, más de medio millón de hectáreas, entregadas a los campesinos para que estos las explotaran colectivamente.

    El desorden, por esos tiempos, era insoportable para las clases dominantes, que pusieron en marcha una conspiración con los sectores más violentos del Ejercito (la organización paramilitar tradicionalista, el sector prototalitario de la CEDA y la Falange).

    El Congreso de diputados procedió a la destitución de Zamora en la presidencia de la República, por Azaña, un acto que se ha considerado, históricamente, como un error del Gobierno español de esa época.

    Los socialistas, mayoritariamente, creían en la revolución, al igual que los partidarios del CNT, que se había reunificado en un Congreso en mayo, donde se concluyó la demanda de una jornada laboral reducida a treinta y seis horas semanales. Por su parte, los comunistas intentaban no romper sus relaciones con los socialistas, pero estaban decantándose por una tendencia hacia el centro.

    Otro sector muy de españoles, que creían que la anarquía y los ataques a la religión iban a desintegrar la patria, proponía como solución la fuerza y la eliminación de la democracia, poniendo como ejemplos los casos de Alemania con Hitler y de Italia con Mussolini.

    En conclusión, la primavera del 1936 fue una agudización de las contrariedades sociales y de sus consecuentes manifestaciones ideológicas que llevaron a una cruel y sangrienta guerra civil iniciada la madrugada del 17 de julio en Marruecos.

    CONCLUSIONES

    En definitiva, este fue un periodo caracterizado por la agitación social, por la intensiva actividad política, por el escaso desarrollo, en todos los aspectos, del estado español y por el malestar general que había creado la anterior dictadura. Un periodo en el que se cometieron grandes errores que hicieron tomar confianza a los militares en su afán de llevar a cabo el mandato del país.

    Por lo que respecta a nosotros, ha sido un trabajo del cual hemos sabido sacar muy buen provecho, y no sólo eso, sino que nos ha parecido muy interesante pues nos interesaba saber las verdaderas causas de la, tan hablada estos veinte últimos años en España, dictadura del general Franco. Pero nos ha gustado, sobretodo, porque es un tema novedoso y contemporáneo en el ámbito estudiantil, es decir, que nunca lo habíamos estudiado antes y que ha sucedido hace no mucho.

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