San Pablo de Tarso

Teología. Biografía y obra. Conversión. Iglesia: celebración. Honestidad intelectual. Viajes. Muerte. Sociedad. Milagros. San Pedro. Biblia

  • Enviado por: Samuel Palau
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 36 páginas
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INTRODUCIÓN

Pablo es después de Jesús la figura más importante de la historia del cristianismo. Conocemos su vida por los Hechos de los Apóstoles y por sus propios escritos.

A san Pablo, el apóstol de los gentiles, le cabe solo un adjetivo: grande entre los grandes.Sin él, no cabe duda de que el cristianismo hubiera sido otra cosa, o no ser que Dios hubiera suscitado a otro campeón de las causas por las que él tanto luchó.Sin embargo, a pesar de esa grandísima importancia, san Pablo no es muy conocido por el pueblo cristiano en general, cosa que no ocurre, por supuesto, entre los que tienen algo de cultura bíblica.Creo que ese desconocimiento popular se debe en parte a que su fiesta se celebra junto a la de san Pedro, el 29 de junio, y por ese motivo queda un poco ensombrecida su memoria, tapada por la del primero de los apóstoles.Por eso es bueno aprovechar de otra ocasión que nos ofrece el calendario, la de su conversión, para hablar algo de este gigante de nuestra fe y suplir, de algún modo, el desconocimiento que de él se tiene.

La fama de la sabiduría y santidad de san Pablo se extendió por todas partes; cuantos los conocían lo admiraban; llegó a granjearse la amistad de muchos cortesanos y hasta la de algunos parientes del emperador, y ni que decir tiene que a todos estos amigos los convirtió a la fe de Cristo.En varias ocasiones determinados escritos suyos fueron leídos públicamente en presencia de Nerón y altamente alabados por los concurrentes.En el senado se tenía muy buena opinión de él...

Al haber separado definitivamente el cristianismo del judaísmo, y al haber llevado el Evangelio por todo el mundo griego y romano, Pablo es considerado como el fundador de la Iglesia Universal.Recibe frecuentemente el calificativo de apóstol aunque no conociera a Jesús.A lo largo de la Edad Media, su culto va unido al de Pedro, y se dedican numerosas iglesias a los dos santos.

San Pablo es el patrón de los misioneros, de los cesteros y de los cordeleros. Es también el segundo patrono de la ciudad de Roma, después de san Pedro.

SAN PABLO

San Pablo (c.33-62), primer teólogo, considerado el misionero más grande de la cristiandad, también llamado el Apóstol de los gentiles.

Nacío en Tarso (hoy Turquía) y sus padres, fieles cumplidores de la religíon judaica, lo llamaron Saulo como el antiguo rey hebreo y al octavo día fue circunciado como estipulaba la Ley judía.Se educó con el máximo rigor de acuerdo con la interpretación farisaica de la Ley y como judío joven de la Diáspora (la dispersión de los judíos en el mundo grecorromano), escogió el nombre latino de Pablo, por su similitud fonética con el suyo.Fue nieto del rabino Hillel, del cual aprendio a trabajar el cuero.

Sus cartas reflejan un conocimiento profundo de la retórica griega, algo que sin duda aprendió de joven en Tarso, pero sus modelos de pensamiento reflejan también una educación formal en la Ley mosaica quizá recibida en Jerusalén del famoso maestro Gamaliel el Viejo durante la preparación para convertirse en rabino.Recibe su instrucción en las sinagogas judías.Allí lee el Antiguo Testamento en griego y estudia de forma amplia la versión del texto sagrado que se conoce como la de los sesenta.Destacado estudioso de la Ley y defensor acérrimo de la ortodoxia judía, su celo lo llevó a perseguir a la naciente Iglesia cristiana por considerarla una secta hebrea contraria a la Ley y que debía ser destruida.En los Hechos de los Apóstoles se relata su participación como testigo en el lapidamiento de san Esteban, el primer mártir cristiano.

Se convirtió al cristianismo tras experimentaruna visión de Cristo durante un viaje de Jerusalén a Damasco, acontecimiento al que se refieresin emplear el término conversión, que implica un cambio de una a otra religión.Para él, esta revelación de Jesucristo suponía la señal del fin de todos los credos y, por tanto, de todas las diferencias religiosas.En cambio habla con reiterativa insistencia de que Dios "lo llamo" al cristianismo y a la evangelización de los gentiles.Aunque reconoció la legitimidad de su misión entre los judíos, como la llevada a cabo por Pedro, estaba convencido de que el cristianismo era una llamada que Dios hacía a todas las personas al margen de los requerimientos de la Ley judía.

Según el relato contenido en los Hechos de los Apóstoles, Pablo llevó a cabo tres viajes misioneros definidos de forma clara.Sus cartas revelan que su intinerario misionero qe guío por tres preocupaciones principales:(1) su vocación por evangelizar territorios aún no hollados por otros evangelistas cristianos, de ahí sus planes para dirigirse por el oeste hasta España;(2) su interés pastoral por volver a visitar sus propias congregaciones cuando surgieron problemas, como, por ejemplo, sus diversas visitas a Corintio, y (3) su inquebrantable determinación por entregar él mismo en la Iglesia judeocristiana de Jerusalén el dinero recolectado en sus iglesias gentiles.Aunque los erudictos no captanron de forma convincente los motivos de Pablo en este empeño, lo cierto es que abrigaba el propósito de unificar las iglesias de su misión gentil con las de los judíos cristianos de Palestina.

San Pablo se levantaba al canto del gallo y se ocupaba en trabajos manuales hasta la hora quinta; desde esta hora hasta que anochecïa se entregaba al ministerio de la predicación y empleaba el resto del tiempo en tomar algún alimento, en la oración y en el descanso.

Por los Hechos de los Apóstoles sabemos que fue preso en Jerusalén tras los disturbios provocados por sus antanogistas judíos, y que fue conducido a Roma.En el mismo texto se refiere también a la posibilidad de su muerte.Lo más probable es que fuese ejecutado en Roma en el año 62.Desde el siglo IV la tradición cristiana fija el día en el 22 de febrero.

LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO

"Porque os hago saber, hermanos, que el Evangelio predicado por mí no es conforme al gusto de los hombres; pues yo no lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.Porque habreís oído de mi vida en un tiempo en el judaísmo: con cuánto exceso perseguía yo a la Iglesia de Dios y la asolaba; y me aventajaba en el judaísmo sobre muchos de mi edad en el linaje, siendo excesivamente celador de las tradiciones de mis padres"

Todos habían sido testigos, en efecto, de la bramante furia que contra los nacientes grupos cristianos había desplegado aquel joven, apenas había salido de la adolesciencia, de estatura más bien baja y resoluto andar, en cuyas facciones se aúnan, en dificil juego, la inflexión refinada del hombre que se las ha visto con manuscritos caligráficos, y el visaje marcado, esquinudo, violento, del fanático, para quien el judaísmo es turbulencia y avatar político.De antiguo le vienen esos achaques.En Tarso, la griega, ha estado en contacto con el mundo de las letras, a la vez que arrebujado en la atmósfera densa y erizada de un islote judaico, de una de esas familias que los griegos compaisanos, excluidos siempre del acceso y trato con los escogidos -Fariseos-, denominan, vengativamente, "hebreas".

Considera la hagiografia la conversíon de san pablo como el milagro de los milagros porque, con ella, el mayor perseguidor del nombre cristiano, su mayor enemigo, se hizo su mayor defensor, el doctor de las gentes y un vaso de elección.Saulo, llamado de Tarso porque nació en esta ciudad Cilicia, era de la tribu de Benjamín.Su padre pertenecía a la secta de los fariseos, que eran los judíos de moral más severa y más exactos en el cumplimiento de la Ley.Era además ciudadano romano porque los hijos de su cuidad habían sidos premiados por Julio César y por Augusto con este título, por el apoyo que siempre les prestaron.De hecho, Tarso tomó el nombre de Juliopólis.

Estudió Saulo en Jerusalén con el célebre doctor Gamaliel y tuvo por condiscípulos a Bernabé y a Esteban.Era un hombre de carácter impetuoso y estricto observador de la Ley mosaica.Se dice que concibió un odio y una envidia profundos contra Esteban, que era cristiano.Y, si no participó directamente en su martirio, estuvo al menos presente en él, según algunos, guardando las capas de los que lapidaron al Protomártir (el primero de los martires).Se nos dice también que el mártir entregó su vida a Dios pidiéndole que perdonara a sus asesinos.El Señor, sin duda, le escucho al instante y su gracía empezó a obrar inmediatamente.El joven Saulo, no obstante, no dio muestra alguna de conversión.Por el contrario, lleno de celo contra los cristianos se ofreció voluntario para ir a Damasco y apresar allí a los judíos que se habían hecho cristianos, a fin de llevarlos a Jerusalén para que fueran juzgados y asesinados.Era un modelo de judío fanático e intrasigente.Fue en todo caso Saulo uno de los que con mayor saña persiguió a los cristianos y Caifás le envió a Damasco con este propósito.

Cuando estaba ya cerca de la ciudad, a la hora del mediodía, vio bajar del cielo una luz más resplandeciente que el sol.Cayó del caballo y oyó una voz que decía:"Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?".Contesto él:"Señor, ¿qué quieres que haga?".Sin que los que le acompañaban vieran ni oyeran nada especial, por más que percibieran que su amigo le estaba ocurriendo algo extraño y que parecía estar hablando con una visión desconocida.

Aquella intervención maravillosa sirvió para convencer a Saulo de que el tal Cristo al que él perseguia era de verdad el Mesías anunciado.Le convenció también de que estaba en el error intentando acabar con su doctrina y así pasó de ser un entusiasta perseguidor a un entusiasta apóstol del mensaje contenido en el Evangelio.Pero la visión había tenido también consecuencias fisicas.Saulo se había quedado ciego.Con gran esfuerzo fue llevado a Damasco por sus amigos, y allí intentaron curarle.Su sorpresa fue grande cuando Saulo pidió entrevistarse a solas con el jefe de los cristianos de la ciudad, llamado Ananías.No sólo no le amenazó con la cárcel si no renunciaba a la nueva fe, sino que le dijo que quería unirse a ellos.Naturalmente que los cristianos desconfiaron, pensando que se trataba de una trampa de sus enemigos para inflitarse en sus filas y averiguar quiénes eran los discípulos de Cristo, pero fue una vez más el propio Cristo quien intervino para aclarar las cosas.

Saulo fue curado de sus dos cegueras, la fisica y la espiritual.Tras muchas peripecias se convirtió en el mayor difusor del cristianismo, el que abrió las puertas de la nueva fe a todos los hombres, rompiendo las barreras de la raza judía y permitiendo que el mensaje cristiano se extendiera, como quería su fundador, a todos los rincones de la tierra.Tomó entonces el nombre de Pablo.Tenía treinta y seis años de edad.Después que hizo la primera manifestación de fe cristiana, se retiró a los desiertos de Arabia, donde fue milagrosamente instruido en la doctrina del Evangelio.Desde allí volvio a Damasco y comenzó su predicación además que recibe su bautismo.Aún existen en las cercanías de estas ciudad algunas piadosas señales que marcan el lugar donde cayó Saulo herido por el resplandor de la luz celeste que le detuvo en su camino y que le hizo cambiar de cruel perseguidor en uno de los de los mayores apóstoles de Jesucristo.Luego se traslada a Arabia, donde cumple su misterioso retiro.

De regreso a Damasco predica en las sinagogas, ilumunado en la interpretación de las Escrituras y convencido de la misión que se le había designado.Por su destacada sabiduría se gana la enemistad de los judíos.Cuando predica en una sinagoga que Jesús es el mesías, algunos judíos intentan prenderlo.Pero sus discípulos al tanto de la conspiración lo hicieron escapar en el interior de una cesta, siendo delcolgado desde lo alto de las almenas.Esta escena debe relacionarse con la de Virgilio colgado de una cesta.De manera similar, la prostituta Rahab, de Jericó, ayuda a huir a los dos espías de Josué en una cesta, al extremo de la cuerda.Se ve obligado a escapar a Jerusalén.Allí conoce a Pedro y a Santiago, en cuya compañia evangeliza, pero hostigado por los helenistas huye a Cesarea para regresar luego a Tarso.Evangeliza en Antioquía en compañia de Bernabé, donde funda distintas comunidades cristianas y proyecta su evangelización a Grecia, Italia y todo el Asia Menor.

La extrañeza y sobresalto de los buenos discípulos del Señor al oír de ese formidable cambio no es privativa de ellos solamente.Toda al humanidad, desde los días que acontecieran esa conversión, se ha visto constreñida a pensar sobre ella con el mismo asombro.

La respuesta no es: ni de índole psicológica - congojas e insatisfacciones de Saulo con un judaísmo con el que, por lo demás, es su voluntad de servicio, hasta el último instante, indefectible-; ni se nos da vertida en sesudas ponderaciones filosóficas- como si Saulo hubiera reconocido en Cristo la plasmación corpórea de un grave ideal, ect.-; ni se nos ofrece ninbada en un bello mito, redondo, adornado de cisnes y prodigiosos juegos astrales, como en el nacimiento de los héroes griegos.La respuesta es crudamente histórica.Es la que Bernabé mismo ofrece a los asustados discípulos de Jerusalen.Es la que nos dan los Hechos de los Apótoles.Este libro, inspirado por Dios, escrito por un historiador que sabe su oficio, y que, sobre ello, oyó de estos hechos mil veces en la predicación paulina, el evangelista san Lucas, narra puramente de una cabalgada y de una luz sobrenatural que derribó al jinete principal y creó en Damasco, con repique fuerte de herraduras sobre la calzada, un mundo espanto en el cortejo.

¿POR QUÉ CELEBRA LA IGLESIA LA CONVERSIÓN DE ESTE SANTO Y NO LA DE OTROS?.

A esta pregunta suele darse la siguiente respuesta: porque en la conversión de este apóstol concurrieron tres circustancias que hicieronde ella un acontecimiento verdaderamente excepcional.Esas tres circustancias fueron: su extraordinaria ejemplaridad, el gozo que el hecho produjó en los primeros cristianos, y el milagro que en tal ocasión ocurrió.

Su extraordinaria ejemplaridad: ningún pecador, por mucho que haya pecado, debe dudar de la posibilidad de su conversíon si considera que este hombre, responsable de tan grandes culpas, inmediatamente despúes de convertirse fue enrriquecido con gracias abundantísimas de Dios.

El gozo que el hecho produjó en los primeros cristianos: grande era la aflicción de la Iglesia primitiva al verse perseguida con tanta saña por Saulo; pero su alegría fue aún mayor que la pena al comprobar que quien ansiaba su extermino se convertía de pronto en su aliado y defensor.

El milagro que en tal ocasión se produjo: milagro y muy grande por cierto fue que el que hasta entonces había sido obstinadisimo perseguidor de la doctrina cristiana se con virtiera de repente en su fidelísimo propagador.Triplemente milagrosa fue la conversión de Saulo: por razón de quien la produjo, por razón del modo como se produjo y por razón del sujeto en quien se produjo.

I.Por razón de quien la produjo.

Prodújola Jesucristo, y prodújola poniendo de manifiesto, en semejante ocasión, tres admirables atributos suyos: su poder, su sabiduría u su clemencia.

Primero: su poder.El poder admirable del Señor quedó demostrado, tanto al decir a Saulo "duro es para ti dar coces contra el aguijón", como al transformarlo repentinamente en otro hombre.Tan radical fue el cambio que se operó en Saulo, que este respondió a Cristo: "Dime Señor:¿qué es lo que quieres que haga?".

Segundo:su admirable sabiduría púsose de manifiesto al desinflar la hinzachón de la soberbia del perseguidor, presentándose ante él, no desde la altura imponente de su infina majestad, sino desde la llanura de su condición humana."Yo soy Jesús Nazareno; es a mí a quien realmente persigues", le dijo.La Glosa comenta:"No hace constar que es Dios o el Hijo de Dios, sino que para invitarle a que se despojara de las ínfulas de su soberbia le mustra el lado más débil y humilde de su ser: el de su condición humana".

Tercero: su admirable clemencia se manifestó convirtiendo al que le estaba persiguiendo y abrigaba el propósito de seguir haciéndolo, puesto que en aquel preciso momento el perseguidor, animado por las peores intenciones,"vomitaba amenazas y trataba de hacer una carniceía entre los cristianos", dice el texto sagrado.Tengamos en cuenta que nadie lo había invitado a colaborar en aquella causa, sino que él por propia iniciativa se había asociado a ella y solicitado licencia de los príncipes de los sacerdotes para hacer lo que hacía; pues bien, a pesar de que se hallaba enfrascado en plena campaña persecutoria y de que a la sazón iba a la caza de cristianos para prenderlos y llevarlos amarrados a Jerusalén, y a pesar de que el objeto de su viaje a Damasco no podía ser más vituperable, Jesucristo, impulsado por su divina misericordia, lo convirtió.

II.Por razón del modo como se produjo.

Milagrosamente fue también esta conversión desde el punto de vista del procedimiento que Jesucristo siguío para producirla, que fue mediante una iluminación súbita, inmensa y celestial.Que la iluminación fue súbita, lo dice el texto sagrado:"Saulo quedó de repente ofuscado por una luz".Tres vicios principalmente dominaban a la sazón el ánimo de Saulo, y a impulsos de ellos obraba en aquella campaña de persecución contra los cristianos: la soberbia, la audacia y la obcecación.A su audacia se refiere el Sagrado Libro cuando dice:" Solicitó licencia de los príncipes de los sacerdotes, ect"."No es, comenta la Glosa, que los príncipes de los caserdotes lo llamaran, sino que él, por propia iniciativa y espontáneamente acudió a ellos".Su soberbia se infiere de estas palabras"Iba vomitando amenazas, ect".Que estaba obcecado y que su obcecación provenía de una interpretación material de la Ley.Para vencer la audacia del perseguidor quiso el Sañor que la luz con que lo ofuscó fuese súbita y le sumiese en un estado de terror; para abatir y hacer caer el suelo materialmente a hombre tan engallado y soberbio, quiso que fuese inmensa; y para sustituir su obcecación en la forma grosera de interpretar la Ley, por una iluminación sobrenatural que le permitiera entender la palabra de Dios en su verdadero sentido, quiso que la iluminación fuese esencial.

También cabe decir que el procedimiento empleado por Cristo para convertir a Saulo fue milagroso, porque milagrosos fueron los tres elementos que en la conversión intervinieron, a saber: las palabras que se oyeron, la luz que iluminó la escena, y el poder divino que operó el cambio en el perseguidor.

III.Por razón del sujeto en quien se produjo

El sujeto fue Pablo; sujeto pasivo, no de un milagro, sino de tres, puesto que tres fueron las obras exteriores milagrosas que Cristo realizó en él en la escena de su conversión: la caída del caballo, la ceguera de sus ojos y el ayuno que observó durante tres días consecutivos.

Cayó al suelo, derribado del caballo, para que tuviera ocasión de alzarse interiormente cambiado.Sobre esto escribe Agustín:"Rodó por tierra Pablo, para que quedase ciego: Quedó ciego, para ser interiormente iluminado; fue interiormente iluminado, para convertirse en apóstol; y fue convertido en apóstol, para que diese testimonio de la verdad".Del mismo santo doctor es este otro texto:" El que era cruel, cayó y se trocó en creyente; el que era lobo, cayó y se transformo en cordero; el que era perseguidor, cayó y se convirtió en predicador; El que era hijo de perdición, cayó y se levantó mundano en vaso de elección".

Quedó ciego para que su entendimiento, hasta entonces inmerso en tinieblas, fuese iluminado.La Escritura dice que durante los tres días que permaneció sin vista fue catequizado e impuesto en la doctrina del Evangelio.Essa doctrina llegó hasta él, no mediante magisterio directo oindirecto de hombre alguno, sino, como él asegura, por revelación inmediata de Jesucristo.A propósito de esto escribe Agustín:"Tengo a Pablo por verdadero atleta del Señor, adoctrinado por EL, lleno de EL, crucificado con EL, participante de la gloria de EL".

Ayunó duarnte tres días consecutivos y manceró su cuerpo para convertirlo en colaborador de las buenas obras de su alma; y lo consiguió, pues lo dejó dispuesto para ser excelente compañero del espíritu en la realización de toda clase de actos vistuosos, y para que se comportara correctamente en las más variadas circustancias.

De san Pablo dice el Crisóstomo:"Los tiranos y las multitudes enfurecidas parecíanle mosquitos; a los tormentos, a todos los suplicios imaginables y hasta la misma muerte, no daba ma´importancia que la que pudiera dar a los juegos de los niños; soportó las contrariedades con esforzado ánimo; como diademas gloriosas fueron para él las ligaduras con que lo encadenaron; sintióse más satisfecho con las torturas que otros con los regalos".

La caída, la ceguera y el ayuno del apóstol pudieron tener en el plan divino carácter de contraste o de oposición respecto de las tres actitudes adoptadas por nuestro primer padre: Adán, arrogantemente, se alzó contra Dios, y Pablo cayó derribado al suelo; a Adán se le abrieron los ojos y a Pablo se le cerraron; Adán comío del fruto prohibido y Pablo se abstuvo durante tres días de todo alimento.

¿CUÁL ES LA LECCIÓN QUE NOS DEJA CON SU CONVERSIÓN?

Fundamentalmente una: nunca es tarde para volver a empezar.Nunca es tarde para reolantearse los motivos del propio comportamiento, las causas que nos hacen actuar, las razones que damos a nuestra vida, a nuestra muerte, a nuestros problemas y a nuestras esperanzas.

San Pablo, es entre otras cosas, un modelo de honestidad intelectual.Sin que pretenda alabarle por su violenta actitud hacia a los que no pensaban como él durante su etapa de judío convencido, si se cree que merece elogios su cambio de comportamiento cuando se dio cuenta de que estaba equivocado.Muchos por el contrario, se aferran a sus antiguas convicciones sólo por no complicarse la vida, por no granjearse enemigos entre sus antiguos camaradas, por no asumir las críticas que su conversión les podría procurar. Son muchos, sobre todo, los que no se toman la molestia de revisar nunca los principios en los que basan su comportamiento.Y eso que con frecuencia la vida les ha ofrecido datos lo suficientemente significativos como para que corrigieran sus anteriores esquemas.

Por eso, a la luz del comportamiento de san Pablo, conviene pedir a los que están lejos que le den a Cristo una nueva oportunidad, sobre todo si empiezan a darse cuenta de que sus creencias en filósofos o en políticos están siendo puestas en crisis por los terribles datos apartados por la realidad.Quizá no se acercaron nunca al Señor por rechazo a algún comportamiento equivocado de algún miembro representativo de la Iglesia, pero ¿es Cristo el culpable de los pecados de sus seguidores?, ¿no hay, a la vez, tantos buenos ejemplos que superan con creces a los malos?.Quizá se alejaron porque no los convencían los modos y maneras que revestía la fe cuando ellos eran jóenes, pero¿ no ha cambiado eso mucho desde entonces?,¿no corren el riesgo de estar rechazando algo bueno porque el envoltorio no sea del todo acorde con lo que contiene?.

Hay muchos motivos para " volver a casa".Especialmente el de que Cristo sigue siendo tan sugestivo, tan actual, tan atrayente hoy como cuando los primeros judíos, griegos y romanos oían hablar de él y escuchaban de los apóstoles una doctrina maravillosa.Una doctrina que poseía una moral tan elevada que sorprendía a todos y que invitaba a seguir a alguien que, con su amor, había vencido a la misma muerte y nos había abierto para siempre las puertas de la resurrección y de la vida.

LOS VIAJES

Ahora empieza de esta forma las tres grandes misiones de su apostolado.En la primera (45-48), en compañia de Bernabé, predica en Chipre, donde convierte al cristianismo alprocónsul romano Sergio Paulo.Por esta época cambia su nombre por el de Pablo, el que le distinguirá en adelante.De Chipre viaja a Antioquía de Pisidia, donde convierte al cristianismo a diversas comunidades paganas, pero el acoso de los judíos lo hace huir de nuevo.Se traslada a Icono, donde su misión fructifica y convierte a la fe cristiana a un gran numero de nativos paganos.Su vida corre de nuevo peligro y busca refugio en Lystra y Derbe.Pese a la presión de judíos y paganos, sienta las bases de la nueva Iglesia antes de retornar a Antioquía, al término de su primera misión.Por esta época se celebra el Concilio de Jerusalén, en el que se debate si los gentiles convertidos al cristianismo deben obedecer las antiguas Leyes judaicas.Pablo se traslada a la Ciudad Santa en compañia de Bernabé, y participa de forma transcedental, asesorando a Pedro, quien teme el cisma de la Iglesia.El Concilio aclara la no obligatoriedad de la circuncisión entre los cristianos conversos e instituye el Bautismo como nuevo símbolo de unión de todos los cristianos del mundo.

En la segunda misión (49-52) Pablo, en compañia de Silas, pretende evangelizar todo el Asia proconsular,pero en el camino se desvía hacía las tierras del norte y predica el evangelio en Frigia, Galasia y Misia.Aconsejado por una visión divina, toma luego rumbo a Macedonia.A su peregrinaje se le une Lucas, quien después relataría sus misiones en el libro de Los Hechos.Predica en Filipos y luego en Tesalónica, donde un gran numero de griegos paganos adoptan la fe cristiana gracias a su labor.Hostigados por los judíos, deciden dirigirse a Atenas, donde llevan el mensaje de Jesús a los filósofos epicúreos y estoicos.En Filipos, Macedonia, san Pablo que había encolerizado al populacho, fue azotato con varas y encarcelado, con grilletes en los pies, junto a su compañero Bernabé.

Hacia medianoche, cuando cantaban las abalanzas de Dios, se produjo un súbito temblor de tierra, de manera que los muros de la prisión se sacudieron, todas las puertas quedaron abiertas y las cadenas que los sujetaban, rotas.El carcelero se convirtió.

Y luego se dirigen a Corinto, donde fundan una sólida Iglesia entre los gentiles.Pasado algún tiempo, Pablo regresa a Antioquía y pasa por Jerusalén, donde reposa antes de dar inicio a su ultima misión.

En su tercera misión (53-58) recorre el Asia de los procónsules, pero preocupado quizás por consolidar la Iglesia en las tierras ya envagelizadas, hace el mismo recorrido de su segunda misión.Predica en Efeso, donde existe ya una comunidad cristiana organizada, pero debido a la oposiciónde los judíos y paganos, decide evangelizar de nuevo en Macedonia, donde permanece cerca de seis meses.En su estada, escribe las cartas dirigidas a la iglesia de Corinto y su famosa Epístola a los Romanos, que recoge la doctrina de su teología.Al término de su tercera misión, Pblo regresa aJerusalén, donde lo llevan a prisión.Condenado a morir, hace valer su condición de ciudadano romano y pide que lo juzguen en Roma.Antes de ser trasladado a la capital del Imperio, sufre un periodo de cautiverio en Cesarea.En Roma recobra su libertad y continúa la predicación del evangelio en distintos viajes, uno de los cuales lo lleva hasta España.

En tiempos de Nerón, lo condenan en morir en la cruz, pero apetición suya y aduciendo su nacionalidad romana, muere degollado.Los documentos que dan memoria de su doctrina son 14 epístolas, una a los romanos, dos a los corintios, una a los gálatas, una a los efesios, una a los filipenses, una a los colosenses, dos a Timoteo, una a Tito, una a Filemón y una a los Hebreos.

La Iglesia conmemora su fiesta el 29 de junio, su conversión el 25 de enero y la dedicación de la Basílica Ostiense el18 de noviembre.

SU MUERTE

Cuando este apóstol llegó a Roma, Nerón, que aunque ejercía ya como emperador aún no había sido coronado ni confirmado definitivamente en el cargo, no prestó mucha atención a los comentarios de la gente sobre los conflictos que existían entre Pablo y los judíos y entre éstos y los cristianos; por eso el apóstol pudo libremente predicar y moverse por la ciudad.San Jerónimo dice en su libro los Hombres ilustres, que pablo llegó a la capital en calidad de prisionero, en el año 25 después de la Pasión del Sñor, cuando ya Nerón llevaba dos ejerciendo como emperador, y que, aunque siempre estuvo vigilado, durante un bienio gozó de cierta libertad de movimientos y pudo sostener frecuentes controversias con los judíos; pasados estos dos años primeros, Nerón suprimió la vigilancia a la que le tenía sometido, permitióle actuar libremente, y el apóstol aprovechó aquella circustancia para predicar por los pueblos de occidente.

Cuando el emperador Nerón, en el año 68, encendió contra los cristianos la más horrible de las persecuciones, Pedro trató de salir de Roma y, a las puertas de la ciudad, encontró al Salvador resucitado que iba a entrar en ella."Señor,¿a dónde vais?", le preguntó Pedro."Voy a Roma, a ser de nuevo crucificado", le respondió Jesucristo.Comprendió el Apóstol lo que esto quería decir y, volviendo a la ciudad, se dispuso para el martirio.

En diferentes días del Santoral se narra la predicación de san Pedro por el mundo.Mientras trabajaba en Roma, tan gloriosamente, en la extensión de la fe, llegó a la capital del mundo Pablo, con recíproco gozo de los dos.El que había sido gran perseguidor de los cristianos con el nombre de Saulo se convirtió después en uno de los mayores Apóstoles de Jesucristo.

Pedro y Pablo, que habían convertido a muchos oficiales del emperador y a algunos personajes de la corte, fueron arrestados y permanecierón juntos en prisión durante un año.Como cabezas de la religión cristiana, les condenaron a muerte.A san Pedro le llevaron a la otra parte del Tíber, al que era entonces el barrio de los judíos, hoy llamado Monte de Oro.Cuando iban a crucificarle, pidió que le colocaran la cruz cabeza abajo, porque dijo que no merecía ser tratado como su divino maestro.

Pablo apaleado a su condición de ciudadano romano,fue decapitado y degollado:

Llegados al sitio en que Pablo iba a ser decapitado, el santo apóstol se volvió hacía oriente, elevó sus manos al cielo y llorando de emoción oró en su propio idioma y dio gracias a Dios durante un largo rato; luego se despidió de los cristianos que estaban presentes, se arrodilló con ambas rodillas en el suelo, se vendó los ojos con un velo, que caminando hacía el lugar del suplicio, pidió a una mujer llamada Plautila, que le prestase su velo para que el verdugo le tapase los.Después de su muerte, san Pablo se le apareció a Plautina y le devolvio el velo manchado de sangre.

Colocó su cuello sobre el tajo, e inmediatamente, en esa postura, fue decapitado;mas, en el mismo instante en que su cabeza salía despedida del tronco, su boca, con una voz enteramente clara, pronunció esta invocación tantas veces repetida dulcemente por él a lo largo de su vida:"¡Jesucristo¡".En cuanto el hacha cayó sobre el cuello del mártir, de la herida brotó primeramente un abundante chorro de leche que fue a estrellarse contra las ropas del verdugo; luego comenzó a fluir sangre y a impregnarse el ambiente de un olor muy agradable que emanaba del cuerpo del mártir y, mientras tanto, en el aire brilló una luz intensísima.

El verdugo y otros dos soldados se convirtieron a la vista de aquella maravilla. También es tradición antigua que, en el lugar donde se ejecutó la sentencia, brotaron tres fuentes, que se conservan corrientes hasta el día de hoy.

Sobre sus respectivos lugares de martirio se alzaron discretos memoriales en recuerdo de los dos santos, memoriales que, cuando Constantino dio libertad a la Iglesia, mediante el Edicto de Milán en el 313, se convirtieron en sendas basílicas, las cuales han llegado hasta nosotros, tras sucesivas modificaciones, en los actuales templos del Vaticano y de San Pablo Extramuros.

PABLO Y SU MUERTE

Cuando conoció que la hora de su muerte se acercaba, invitó a los suyos a participar en el gozo que esa noticia le produjo, diciéndoles: "Alegraos conmigo y felicitadme".No sólo soporto con paciencia de las desazones e injusticias que tuvo que tuvo que padecer a consecuencia de sus predicaciones, sino que las deseaba y las acogía con mayor satisfacción que si lo colmaran de aplausos y honores.Su deseo de morir era más fuerte que el de vivir.Prefirió la pobreza a la opulencia, y el trabajo al descanso.Tendió a la austeridad con vehemencia mayor que la que otros ponen en la persecución de los placeres.Puso más empeño en servir a sus enemigos, y en orar por ellos, que otras personas ponen en maldecir a los suyos.Lo único que le preocupaba y realmente le horrorizaba era la mera idea de que pudiese ofender a Dios; ni alimentó otro deseo que el de agradarle siempre y en todo.No necesito afirmar que le tenían sin cuidado los bienes de la vida presente, e incluso los de la futura.

Mediante un rapto místico, Dios llevó a san Pablo al paraíso y lo hizo llegar hasta el tercer cielo; y con razón, porque la vida que este apóstol llevaba en la tierra más se asemejaba a la de los ángeles que a la de los hombres, puesto que, aunque se hallara todavía amarrado a su cuerpo visible, procedía en todo la perfección de las criaturas angélicas; y a pensar de estar sometido a las limitaciones propias de su naturaleza carnal luchaba contra las difilcutades de tal manera que en nada se mostraba inferior a los espíritus celestiales de más alto rango.En efecto, como si tuviese alas, volaba y recorría el mundo entero enseñando la verdad, despreocupado de las fatigas corporales y de los peligros que le rodeaban; la cual si ya viviese en el cielo, despreciaba las cosas terrenas y se dedicaba única y exclusivamente y siempre a los asuntos espirituales, como si morase entre las criaturas incorpóreas del paraíso.Desde que el mundo existe las naciones han tenido un ángel de la guarda encargado de protegerlas, pero ninguno de ellos pero ninguno de ellos ha ejercido su oficio con tanta solicitud como Pablo ejerció el suyo, es decir, el de custodio de todo el orbe.Lo mismo que un padre soporta con inagotable paciencia los arrebatos de un hijo aquejado de frenesí y cuantos más golpes de él recibe más deplora la degracia que pesa sobre su hijo y mayor es la compasión que siente hacia él, san Pabl prodigó exquisitos cuidados y distinguió con su generosidad y piedad a los que más le ultrajaban y maltrataban.

COMO REPERCUTIO LA MUERTE DE PABLO EN LA SOCIEDAD

Nerón, al enterarse de esto, se asustó extraordinariamente y empezó a cambiar impresiones sobre este asunto con sus amigos y con algunos filósofos, y,cuando estaba comentando con ellos estas cosas en un salón de palacio, a puertas cerradas, sin que nadie las abriera, presentóse Pablo ante los reunidos, se encaró con el emperador y le dijo:

-César, aquí me tienes; aquí está Pablo, soldado del Rey eterno e invisto.Supongo que ahora creerás lo que antes de que decapitaran te anuncié.Ya ves que no soy un muerto, sino que estoy vivo.Escucha, pues, ahora, lo que tengo que decirte: con mi muerte he entrado en la verdadera vida; tú, en cambio, cuando mueras, no vivirás, sino que serás absorbido por el abismo de la muerte eterna por estar matando inicuamente a los siervos de Dios.

Dicho esto, Pablo, renpetinamente, desapareció.Tan grande fue el miedo que se apoderó de Nerón, que parecía haberse vuelto loco; no sabía qué hacer; pero, al fin, convencido por los consejos de algunos de sus amigos, puso en libertad a Bernabé, a Potroclo- que hablare más tarde- y a otros, y les permitió que se marcharan a donde quisieran.

Los tres soldados que habían conducido a Pablo al lugar del suplicio, y los otros dos que se les unieron por el camino, y que se llamaban Longinos y Acesto, al día siguiente, muy de mañana, acudieron al sitio en que el apóstol había sido enterrado y, al acercarse al sepulcro, vieron a Pablo de pie, acompañado de Titos y Lucas, que estaban a su lado y oraban conjuntamente; pero Tito y Lucas, al ver que se acercaban esos cinco soldados, huyeron asustados y Pablo desapareció.Los soldados comenzaron a correr en pos de los fugitivos deciéndoles a voces:

-No huyáis; no somos persiguidores vuestros; hemos venido aquí por orden de Pablo para que nos bauticéis y hemos visto como ahora mismo estaba con vosotros rezando.

Al oír esto, Tito y Lucas regresaron hasta donde estaban los soldados y con mucha alegría y de muy buena gana los bautizaron.

Como la cabeza de Pablo había sido arrojada a un barranco en el que había otras muchísimas más de cristianos martiriziados, resultaba naturalmente imposible identificarla. En la carta de Dionisio a Timoteo se lle que algún tiempo después, como motivo de sanear aquella sima llena de malezas, de calaveras y de osamentas, todos aquellos restos humanos fueron sacados de allí y esparcidos por diferentes lugares del campo; pero un día un pastor, al ver en el suelo un cráneo, lo alzó con la punta de su cayado, se lo llevo consigo y lo colgó de uno de los postes de la corrañiza en que encerraba el ganado.Aquella noche y las dos siguientes, tanto él como el amo de las ovejas, quedaron sorprendidos al ver como aquella calavera brillaba una luz misteriosa.La noticia de este fenómeno se extendió rápidamente por la comarca y llegó a los oídos de los cristianos y del obispo, quienes comentaron entre sí: "Seguramente se trata de la cabeza de san Pablo".En consecuencia, el obispo y toda la comunidad de fieles se trasladaron al aprisco, recogieron la calavera, la llevaron a Roma y la colocaron sobre una mesa en la que habían extendido el cuerpo del apóstol; pero antes de tratrar de acoplarla el Patriarca dijo:

-Hermanos, todos sabemos que por distintos sitios del campo hay desperdigadass infinidad de calaveras procedentes de muchos fieles que han sido martiriziados.Para no exponernos a unir al cuerpo de san Pablo una cabeza que acaso nosea la suya vamos a hacer lo siguiente:Pongamos este cráneo que hemos traído del aprisco a los pies del cuerpo del apóstol y pidamos al Señor que, si es verdaderamente el del san Pablo, avance por sí solo, sin ayuda ni industria nnuestra, hasta acoplarse al cuerpo en el lugar correspondiente.

Aprobada la idea por todos, pusieron la cabeza a los pies del cuerpo de san Pablo, oraron, y con gran estupefacción vieron cómo la cabeza avanzaba por sí misma sobre la mesa, llegaba al lugar correspondiente del cuerpo del santo apóstol y dieron gracias a Dios por haberla recuperado.

SAN PABLO Y SAN PEDRO

En algunas cosas Pablo es inferior a Pedro, en otras igual a él, y en otras, superior.Es inferior en dignidad, igual en santidad y superior en cuanto a predicador.

Estos dos apóstoles, tan distintos en su personalidad y en el desarrollo de su labor misionera, coincidieron en lo fundamental tanto en la vida como en la muerte.Ambos eran dos enamorados de Cristo y de su mensaje.Lo expresaban de manera distinta, pero lo sentían con la misma fuerza.Si el uno, Pedro, había sido elegido como roca y era la cabeza de la Iglesia, el otro, Pablo, fue un activo predicador del Evangelio, difusor inigurable de la doctrina de Cristo y verdadero padre de la espiritualidad y la teología cristiana.Ambos, además, tenían sendas manchas en su historial; Pedro porque había negado a Cristo tres veces en la noche del Viernes Santos; Pablo, porque había sido perseguidor de los primeros cristianos y colaborador en el martirio de san Esteban.Por lo demás, cada uno sabía cuál era su función, cuáles eran sus limitaciones humanas y también qué grandes eran las virtudes y responsabilidad del otro.Entre ambos, junto a los otros apóstoles, alentados en todo momento por el Espíritu Santo, pusieron los cimientos de aquella Iglesia que su Señor había puesto en marcha.

Pero si en los demás santos conviene admirar su personalidad, sus virtudes y también el ejemplo que nos dejan, tanto de amor a Dios como de amor al prójimo, en este caso hay que considerar, además, qué se está haciendo con su patrimonio espiritual.Y eso es lo que conviene analizar cuando se estudia cuál es la misión del sucesor de Pedro, el Papa.

LOS MILAGROS

LA CEGUERA DEL MAGO EMILIAS

Al llegar a Salamina, se pusieron a anunciar la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos.Tenían también a Juan como auxiliar.Atravesaron toda la isla de Pafos y encontraron a un mago pseudoprofeta judío llamado Bar Jesús, que estaba con el procónsul Sergio Paulo, hombre prudente, el cual llamó a Bernabé y a Pablo deseoso de oir la Palabra de Dios.Pero Emilias, el mago( tal es el significado de su nombre), se les oponía procurando apartar al procónsul de la fe.Entonces Pablo lleno del Espíritu Santo, clavó en él sus ojos y le dijo:"Embustero, malvado hijo del diablo, enemigo de toda justicia¿cuándo vas a cesar de hacer torturosos los rectos caminos del Señor?Pues ahora el Señor está sobre tí; te vas a quedar ciego sin ver el sol durante cierto tiempo".Y en el mismo tiempo se quedó sumergido en la oscuridad y en las tinieblas; y, dando vueltas, buscaba quien lo llevara de la mano.Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, lleno de admiración por la doctrina del Señor.

EL COJO DE LISTRA

En Listra había un hombre imposibilitado de los pies, sentado; cojo de nacimiento, jamás había andado.Oyó hablar a Pablo, el cual, mirándolo fijamente y viendo que tenía fe para ser curado, dijo en alta voz:"Levántate y tente derecho sobre tus pies".El dió un salto y echo a andar.La gente aver lo que habia hecho Pablo, se puso agritar en licaonio:"Los dioses, en forma humana, han descendido a nosotros".Y llamaban a Bernabé Júpiter y a Pablo Mercurio, porque era el más elocuente.El sacerdote de Júpiter, que estaba a la entrada de la ciudad, llevó toros adornados con guirnaldas ante las puertas, y, en unión de la muchedumbre, quería ofrecerles un sacrificio.Cuando se enteraron de ello los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus vestidos y se lanzaron entre la gente gritando"Amigos¿por qué hacéis esto?Nosotros somos hombre como vosotros, que hemos venido a anunciaros que dejeís los dioses falsos y os convirtaís al Dios vivo, que ha hecho el cielo, la tierra y todo lo que hay en ellos.El cual ha permitido en las pasadas generaciones que todas las naciones siguiesen sus caminos; sin embargo, no ha cesado jamás de dar testimonio de sí mismo haciendo el Bien, mandándoos desde el cielo lluvias y estaciones fructíferas y saciándoloos de comida y llenando vuestros corazones de felicidad".Con estas palabras lograron a duras penas impedri que la gente les ofreciera un sacrificio.

LA PICADURA DE LA VÍBORA

En la isla de Malta, los indígenas nos trataron con una humildadd poco común; como estaba lloviendo y hacía frío, encendieron una hoguera y nos invitaron a calentarnos.

Pablo recogió un montón de ramaje y, al echarlo al fuego, una víbora, que escapaba de las llamas, le mordió la mano.Cuando los indígenas vieron la víbora colgando de su mano , se decían unos a otros:"Este hombre es ciertamente un asesino; se ha librado del mar, pero la justicia divina no le permite vivir".Mas él se sacudió la víbora, la echó al fuego y no sufrió daño alguno.Ellos esperaban que se le inchara la mano y cayese muerto de repente; pero después de un largo rato sin que le pasara nada, cambiaron de parecer y ecían que era un Dios.

Cerca de allí tenía una finca el principal de la isla, llamado Publio, el cual nos acogió durante tresd días con afectuosa hospitalidad.El padre de Publio estaba en cama, atacado de fiebrey desentería.Pablo lo visitó; rezó, le impuso las manos y lo curó.Ante esto, los demás isleños enfermos acudieron también y fueron curados.Nos tributaron muchos honores y, al marchar, nos suministraron todo lo necesario.

EL RESUCITE DEL PAJECILLO DEL EMPERADOR

Una tarde , mientras el apóstol predicaba desde una terraza ante una enorme multitud, cierto pajecillo del emperador, llamado Patroclo, deseando ver y oír perfectamente al predicador, cosa que no resultaba fácil para él por la innumerable muchedumbre que llenaba la plza, se encaramó en una ventana situada a considerable altura; un rato después el muchacho se quedó adormecido, se cayó al suelo y se mató.Cuando Nerón recibió la noticia de aquel paje, al que profesaba singular cariño, había muerto, afligióse sobremanera e inmediatamente nombró a otro para que ocupara el puesto que el difunto había dejado vacante.San Pablo, por revelación interior, tuvo conocimiento de todo este suceso, y al instante rogó a algunos de su auditorio que llevaran en seguida a donde él estaba el cuerpo de Patroclo, y en cuanto se lo llevaron resucitó al pajecillo favorito del emperador y le aconsejo que, sin pérdida de tiempo, acompañado por algunos compañeros suyos, se presentase ante el César.Hallábase este llorando amargamente la muerte de su querido paje, cuando alguien procedente de la calle irrumpió en la estancia del emperador y le comunicó que Patroclo estaba vivo.Nerón, al enterarse de que el jovencillo había resucitado, se llenó de miedo y dio la orden de que no se le permitiera la entrada a palacio al mancebo, momentos después, persualizado por algunos de sus consejeros, accedió a recibir al difunto vuelto a la vida, y cuando lo tuvo ante sí, le preguntó:

-Patroclo,¿es verdad que estás vivo?¿Quién te resucitó?

-Verdad es, señor.Jesucristo, Rey de todos los siglos.

Esta respuesta disgustó mucho a Nerón, quien, visiblemente encolorizado replicó:

-¿Quieres decir que ese Cristoo reina´ra perpetuamente y someterá a su dominio a los demás reinos del mundo?

-Si, césar; eso es lo que quiero decir-Declaró Patroclo.

COMPARACIÓN DE SAN PABLO CON OTROS PERSONAJES BIBLICOS

El Crisóstomo, en un libro titulado Elogio de san Pablo, dedica grandes alabanzas, todas ellas muy justificadas, a este glorioso apóstol.He aquí algo de que en esa obra dice: "No se equivocó en nada quien comparó el alma de san Pablo ameno prado de virtudes y con un espiritual Edén.La mayor alabanza que a alguien podemos tributar es reconocer que no hay palabras adecuadas suficientes para ponderar las grandezas y virtudes de su alma.

Abel fue elogiado porque ofreció a Dios sacrigicios.Pues bien, si nos fijamos en las oblaciones ofrendadas al Señor por san Pablo, advertiremos que fueron tan superiores a las de Abel como superior es el cielo a la tierra.En efecto, san Pablo ofreció diariamente a Dios un doble sacrificio: el de su cuerpo y el de su corazón.No ofrendó ovejas, ni bueyes; se ofreciió a sí mismo de la doble manera indicada, y, no contento con eso, hizo cuanto pudo para consagrar al Señor el mundo entero: el mar y la tierra; por eso, inquieto y como si volara, recorrió los pueblos de Grecia, los de los paises bárbaros y todas las regiones alumbradas por la luz del Señor, y convirtió a los hombres en ángeles; más aún: Hizo verdaderos ángeles de verdaderos demonios, porque como demonios se comportaban antes de ser convertidos a la fe muchos de aquellos a quienes él iluminó y transformó con su predicación.¿Dónde hallar una hostia equiparable a la que san Pablo inmoló con la espada del divino Espíritu y ofreció en aquel altar colocado por encima del cielo?Si Abel fue víctima de los engaños de su hermano y murió golpeaodo por él, Pablo acabó su vida asesinado por aquellos a quienes quería librar de innumerables calamidades.San Pablo murió tantas veces como días vivió sobre la tierra.

Leemos en la Escritura que Noé construyó un arca en la que se salvaron únicamente él y sus hijos.Para salvar al mundo de un diluvio mucho más horroroso, construyó san Pablo otro arca no con tablas de madera sino con la doctrina de sus cartas, y mediante este arca evitó que el mundo pereciera ahogado en otro género de oleaje.El arca construida por san Pablo ha navegado no por solo un mar concreto y determinado, como la de Noé, sino por todos los oceanos del universo.Quienes se embarcaron en esta nave, calafateada no con betún, sino con la gracia del Espíritu Santo, abandonaron su antigua condición de seres casi más necios que los animales irracionales y se transformaron en imitadores de los ángeles.El pájaro que con naturaleza de cuervo entró en el arca de Noé, cuervo siguió siendo en ella y cuervo de ella salió; y el lobo, lobo, sin perder su condición de fiera; en cambio en el arca de san Pablo los gavilanes y milanos convirtiéronse en palomas, sustituyendo su anterior rapacidad por la mansedumbre de espíritu.

Abrahám es universalmente admirado porque acatando la voluntad del Señor se desligó de sus parientes y emigró a otra tierra.Pero,¿no fue acaso más meritorio lo que hizo san Pablo?Porque san Pablo, además de abandonar patria y parientes, vivió desprendido del mundo, del cielo, y hasta del cielo de los cielos.Este apóstol renunció a todo por seguir a Jesucristo y dedicarse exclusivamente a amarle y servirle como él mismo declaró a través de estas palabras:"Ni lo presente, ni lo futuro, ni cuanto hay en las alturas y en las profundidades, ni criatura alguna, ni nada ni nadie coseguirá jamás separarme del amor de Dios".Verdad es que Abrahám se puso en peligro de caer en manos de sus enemigos por librar de ellos al hijo de su hermano; pero Pablo corrió innumerables riesgos y mucho más graves por sacar al mundo entero de entre las garras del diablo; y para asegurar a los demás un alto grado de seguridad no vaciló en sacrificar infinidad de veces su propia vida.Cierto también que en una ocasión Abrahám se mostró dispuesto a inmolar a su hijo; pero no es menos que Pablo se inmoló a sí mismo millares de veces.

Hay quienes ponderan la tolerancia de Isaac porque soportó que le aterraran los pozos poco antes abiertos por él; mas¿no fue mayor la de Pablo? Pablo soportó, no sólo que llenaran de piedras el pozo de su propia vida, sino que procuró llevar al cielo a los mismos que le maltrataban; y cuanto más se empeñaban algunos en obstruir el manantial de su actividad apóstolica, más impetuosamente y por más sitios brotaban las aguas y se extendían por la superficie como corrientes de rios.

La Escritura habla con veneración de la longanimidad y paciencia de Jacob; pero¿ha habido alma alguna cuya diamantina resistencia pueda compararse con la paciencia de que dio pruebas san Pablo?Si Jacob sirvió siete años a su tío por conseguir una esposa, Pablo sirvió toda su vida a Cristo, aguantando en tal servicio, además de los calores del día y los frios de las noches, miles de penalidades, puesto que padeció en su carne unas veces las desgarraduras de las flagelaciones, otras los golpes de las pedradas, sin dejarse abatir por tantas pruebas; al contrario, aprovechándolas para rescatar las ovejas de las fauces del diablo.

Adornado, ciertamente, con la virtud de la pureza estuvo José; pero mucho me temo que yo haría el ridículo si tratara de ponderar aquí y ahora en este terreno a san Pablo, de quien sabemos que crucificó sus pasiones y se crucificó a sí mismo.Sobradamente nos consta que esta santo apóstol sentía por la belleza de los cuerpos humanos y por todas las cosas calificadas por la gente de hermosas y bonitas la misma indiferencia que nosotros sentimos hacia el humo y la ceniza.Respecto a todo esto se condujo con la misma impasibilidad que tendría un muerto colocado junto a otro muerto.

Pásmase el mundo ante el espectaculo de Job, y se pasma con razón, porque este hombre fue un atleta admirable.Mayor pasmo, empero, deben de producirnos los combates de san Pablo, que no duraron meramente unos meses, commo los de este Patriarca, sino muchos años, y de todos ellos salió triunfante; y si no se vio en la precisión de tener que raer con un cascote de teja la podredumbre de sus carnes ulceradas, sí estuvo repetidas veces metido, como solemos decir, en boca del león, y fuéle menester pelear contra innumerables enemigos, y soportó sin quebranto de su ánimo lo que no hubieran soportado sin quebrarse las más duras rocas; tuvo que hacer frente, no ya por las incompresiones de cuatro amigos, como le ocurrió a Job, sino a las de sus mismos hermanos en la fe, que enocasiones hubo que se sintió despreciado y maldecido por todos.Job, ciertamente, fue hospitalario y muy generoso con los pobres, proporcionando alimento a los hambrientos; pero aún más generoso fue san Pablo, de quien sabemos que socorria sin medida a las almas macilentas;y, si Job abría las puertas de su casa a cuantos a ella llegaban, Pablo tenía siempre abiertos de par en par los postigos de su corazón para acoger afablemente al mundo entero.Job, por otra parte, podía mostrarse liberal y dadivoso con los pobres por que era rico y poseía infinidad de vacas y ovejas; san Pablo, por el contrario, carecía de bienes materiales, hasta el extremo de no poseer absolutamente nada a excepción de su propio cuerpo; y, sin embargo, se ingeniaba para socorrer con largeza a los necesitados, como él mismo hizo constar cuando en cierta ocasión dijo:" Con estas manos he procurado atender a mi subsistencia y a la de los que andan cerca de mí".También es verdad que los gusanos y las llagas pulurentas produjeron a Job espantosos dolores; pero pasemos revista a la serie de azotes, hambres, cadenas, peligros, situacioes difícies en que Pablo se vio metido por favorecer a los suyos, a los extraños y al mundo entero; reparemos en las inquietudes y desasosiegos que le causaban las cristiandades, en el fuego que le devoraba cuando se enteraba de que alguien había sido encandalizado, y llegaremos a la conclusión de que tuvo que tener un alma más fuerte que las piedras más duras, más indomable que el hierro y más resistente que el diamante.Cuanto Job pudiera haber padecido en su cuerpo padeciólo Pablo en su espíritu.Las debilidades y caídas de los demás producíanle tal pena y tristeza tanta, que a menudo sus ojos se convertían en fuentes de lágrimas y hacíanle llorar amargamente de día y de noche.Los pecadores causábanle en su alma angustias y dolores más fuertes que los que siente una mujer en el trancede su parto; por eso decía él: "¡Hijitos míos!Sufro tanto por vosotros como si os estuviese pariendo".

Moisés consistió en ser borrado de entre los vivientes por salvar la independencia de los judíos, y se ofreció a morir con ellos.Pero san Pablo le superó, puesto que se brindó amorir no precisamente con otros, sino en lugar de ellos, y llevó su caridad hasta el extremo de mostrarse dispuesto a renunciar a su eterna salvación si esta renuncia contribuía a que los demás salvaran sus almas.Moisés se enfrentó con el Faraón, y san Pablo luchó constantemente día tras día con el diablo.Moisés buscó el bien de los de su raza, y san Pablo batalló en favor del mundo eterno, no sólo soportando en esas lides fatigas y sudores corporales, sino vertiendo su sangre por esa causa.

Juan se alimento con saltamontes y miel silvestre, pero Pablo, que no vivió en la placidez del desierto como Juan, sino en medio de los torbellinos de la gente, entregado plenamente al ministerio de la predicación, redujo su alimentación a lo estrictamente necesario para poder subsistir, y utilizó como alimento cosas más viles que la miel silvestre y que los saltamontes.Si Juan dio pruebas de enteraza mostrándose irreductible en el asunto de Herodíades, san Pablo corrigió, no a uno ni a dos ni a tres, sino a numerosos tiranos no menos poderosos que Herodes y algunos mucho más crueles que él.

Si, finalmente comparamos a san Pablo con los ángeles, advertiremos que destacó magnificamente sobre ellos en el exquisito cuidado que puso en obedecer a Dios.Pasmado de admiración ante los espíritus angélicos, exclamaba el profeta David:" vosotros poderosos en virtud, ajustáis vuestra voluntad a la voluntad divina, ect."El que semejantes criaturas y naturalezas ángelicas sirvieron al Señor con la velocidad del viento y con la presteza con que el fuego produce su acción de quemar. Pues bien, esas mismas cualidades de prontitud y celeridad se dieron en san Pablo, quien con una llama, como una ráfaga de viento, recorrió toda la tierra y la purificó; esto es tanto más admirable cuanto que él no era un ser espiritual, como los ángeles, sino un hombre de carne y huesos; ni participaba como ellos de las prerrogativas de la vida gloriosa del cielo, sino que estaba sometido a las condiciones de la existencia temporal y terrena.Su naturaleza y su alma no fueron distintas de las nuestras, ni vivió en un mundo difirente, sino en esta misma tierra y en las mismas zonas que nosotros nos movemos, superó en grandeza de ánimo y en virtud a cuantos actualmente existimos, a los que antes de nosotros existieron, y a los que existirán en el futuro.Por eso, no sólo debemos admirar en él el hecho de que su entrega absoluta a Dios le permitiera soportar los sufrimientos que en el ejercicio de su misterio llovieron sobre él, y soportados como si no fuesen dolorosos, sino el que aceptara con alegría los padecimientos, y los asumiera como si se tratase de recompesas.Verdad es que también nosotros, si nos ofrecen un galardón, competimos con vistas a conseguirlo; pero él se supera cada día a sí mismo con total mansedumbre, venciendo sin necesidad de ese estímulo todos los enojosos abstáculos que hacían laboriosa su carrera; y cada mañana se levantaba con fuerzas nuevas y proseguía su marcaha con renovado denuedo; y luchaba por sobreponerse a las dificultades que le salían al paso, y lograba dominarlas y, cuanto más peleaba, más notable y esclarecidas eran sus victorias.

EL SUFRIMIENTO

Acaso alguno diga que aveces el sufrimiento produce en quien lo padece cierto placer e invoque por vía de ejemplo el caso de los padres que cuando acaban de perder a un hijo se sienten aliviados dando rienda suelta a sus dolor, deshogando su pena y evitando de ese modo que la angustia que experimentan termine también con ellos.No niego que esto pueda ocurrir ni niego que san Pablo a través de las abundantes lágrimas que de día y de noche derramaba experimentara alguna consolación; mas lo cierto es que sus aflicciones eran permanentes y que no habia habido quien haya lamentado sus propios males tanto como él lamentó los ajenos.En cierta ocasión declaró que no tenía inconveniente en condenarse él como tal de que los demás se salvaran.De esta afirmación se infiere cuán las grandes fueron sus penas y cuán amargas las lágrimas que vertía llorando los pecados del prójimo; e infiérese también que el pensamiento de que alguien pudiera condenarse producíale mayor angustia que la idea de su propia condenación.

TEOLOGÍA

Cualquier intento de resumir el pensamiento de pablo ha de afrontar varios obstáculos, y en particular el hecho de que las cartas iban dirigidas a una comunidad determinada incidiendo en sus problemas específicos con el fin de corregir sus errores. Incluso su epístola, más sistematica, la que remite a los romanos, no proporcionauna exposición completa de su teología, pero algunos temas y aspectos se repiten con sufeciente frecuenciapara ser consideradoscomo el núcleo más significado de su pensamiento.

Apocalíptico.

Pablo asume el esquemabásico temporal de la especulación apocalíptica hebrea que postula dos edades:La Antigua, bajo el dominio de Satán y sus huestes y la Nueva, que Dios señalara en algún momento del futuro gracias a su omnipotencia.Para Pablo, la venida de Jesucristo por expresa voluntad de Dios había inagurado ya la nueva era, aunque todavía no había borrado por completo los poderes del pecado y la muerte de la Edad Antigua.Por el contrario, creía que ambas edades se encontraban enzarzadas en un combate, como podía advertirse, por ejemplo, por el hecho de que el poder de la muerte no había sido destruido.

Sin embargo, consideró seguro el resultado final de la batalla apocalíptica porque Dios había dado el golpe definitivo liberador (por paradójico que pueda parecer) en la cruz, momento en que, en apariencia, los poderes de la Edad Antigua habían conseguido un gran triunfo.Atribuyó la crucifixión a los "principes de este siglo", exprexión con la que se refirió a las autoridades politicas implicadas y a los poderes demoniacos que operabanen y a través de ellas, pero su victoria sería efímera, porque al crucificar al "Señor de la Gloria"sellaron su propia destrucción.

Para Pablo, una verdadera percepción de la cruz revela el extraño poder de Dios, un poder que se hace perfecto en su propia manifestación de debilidad.Dios afirmó este poder al resucitar a Jesús de entre los muertos, enviandolo al Espítitu Santo y al fundar la Iglesia como fundamento de la Nueva Edad venidera, y situándola en medio de la batalla escatológica con la seguridad de que pronto enviaría al Señor resucitado para lograr la victoria final del Bien.

Opinión sobre Cristo.

Pablo enumera y establece las formulaciones de los primeros cristianos, que interpretaron la muerte de Cristo desde la prespertiva del sacrificio, pero la esencia de su visión de Cristo se encuentra en la afirmación de que Dios quiso que Jesucristo venciera el poder del pecado. Rechazó por tanto la importancia que los judeocristianos otorgaban al arrepentimento y al perdón de los pecados, y en lugarde invitar a sus discipulos a arrepentirse, ejemplificó la victoria de Dios sobre todos los pecados.

La Ley.

Las cosecuencias de estas doctrinas al representar de forma implícita una interpretación de la Ley mosaica son complajas.Afirmó que la Ley era santa, justa y buena, pero cuando se convirtió al cristianismo dejó de creer que fuera lo bastante poderosa como para vencer al pecado y a la muerte, por lo que no es posible someterse a ella.En realidad, aquel que lo haga se encontrará con que, en manos del pecado, la Ley puede convertirse en un poder esclavizador.

Opinión sobre los seres humanos.

pocos aspectos del pensamiento de Pablo han sido tan mal entendidos como los que se refieren a los términos de carne y espíritu.Según él, se trata de esferas de poder que se hallan en conflicto y no deben ser entendidas sólo como partes constituyentes de los seres humanos, por que el reino de la carne ( el reino humano) es susceptible de sucumbir ante el poder del pecado.La solución al mal no radica en un código ético que la gente pueda y deba obedecer, sinopor obra del Espíritu Santo, don de Dios, que triunfa en la vida de la nueva comunidad aportando sus frutos de amor, alegria y paz.

Elección

Pablo nunca habla de su conversión del judaísmo al cristianismo, sino de haber sido "llamado" por Dios.En esencia dijó lo mismo a todos los cristianos, por lo que puede considerarse que para él el cristianismo no parte de una actitud personal sino en la propia decisión de Dios que se manifiesta a través de su hijo y al enviar su espíritu.Es dios quien llama alas personas para que se unan a la comunidad cristiana a través del don de la gracia. Pablo insiste en la naturaleza radical del poder de Dios afirmando que con la muerte de Cristo Dios ha rectificado al impío. No es que Dios aliente a los pecadores a rectificar por medio de las buenas obras, sino que actúa en primer lugar, y la fe es un don de Dios más que un acto voluntario y consciente del ser humano.La fe, igual que la vida misma, es algo que Dios hace nacer y no depende de la voluntad o esfuerzo de la persona, sino de la misericordia divina.

INFLUENCIA

Siempre se ha considerado que el pensamiento de Pablo quedó pronto eclipsado por otras enseñanzas teológicas y que sólo san Agustín de Hipona en el siglo V y Martín Lutero en el siglo XVI lo recuperaron hasta cierto punto.Se está revisando esta consideración en la actualidad.A pesar de que el autor de la segunda epístola a Pedro habla de las dificultades para entender a Pablo, numerosas comunidades de finales del siglo I y principio del siglo II conservaron sus cartas y con gran coraje trataron de aplicar aspectos de su pensamiento a las nuevas situaciones a las que se enfrentaron.Estas comunidades paulinas aparecen en las epístolas dirigidas a los Colosenses, alos Efeos, 1 y 2 a Timoteo y a Tito.Sin Embargo, es cierto que fueron san Agustín y Lutero los primeros en abordar una interpretación sistemática y rigurosa de la teológia de Pablo.En el siglo XX la obra de los teológos alemanes Karl Barth y Ernst Kasemann ha renovado el interés en la teología paulina.

En el siglo XVI el culto de san Pablo experimentó un aumento de popularidad, pero al precio de una transformación radical que nadie había previsto.El apóstol de los gentiles a quien el papado se había complacido en asociar con san Pedro desde la fundación de la Iglesia romana, fue anexionado por la reforma, y, por decirlo así, descatolizado.Los luteranos no se limitaron a reemplazar a san Martín de Tours por Martín Lutero; además, opusieron el apóstol san Pablo- quien predicaba la justificación por la gracia- al apóstol san Pedro.

La Iglesia anglicana hizo otro tanto.DE ahí que la catedral de la City de Londres se pusiera bajo su advocación, con la intención de eclipsar, a su causa de altura y a la majestad de su cúpula, a la basílica papista de San Pedro de Roma.

A partir de entonces, el papado se despegó de san Pablo, comprometiendo por los elogios de Lutero y casi sospechoso de herejía.El arte de la Contrarreforma salido del concilio de Trento, lo puso en el Index.

INVOCACIONES TRADICIONALES

San Pablo es patrono de los intelectuales católicos.A él se pueden encomendrar aquellas personas que están lejos de la fe, a fin de que reciban la gracia de la conversión. También se le pueden pedir gracias para los que llevan una vida desordenada. Es, especialmente, un firme aliado contra la soberbia.

La fiesta de los santos apóstoles Pedro y Pablo es, con razón, un día grande para la Iglesia.Los católicos hacemos coincidir esta jornada con el " Día del Papa", debido a que recordamos la obligación de amor, fidelidad y obedencia que tenemos hacia el Sumo Pontífice, sucesor de Pedro en la diócesis de Roma, cabeza de todas las Iglesias.

SU ADMIRACIÓN

¿Quieres conocer los dones con que Dios enrriqueció a san PabloPues atiende: hasta las ropas que usaba espantaban a los demonios; y lo que es más admirable aún: nadie podía acusarle de temerario cuando espontáneamente avanzaba hacia los peligros, ni de cobarde cuando los peligros llovían sobre él.Al mismo amaba y despreciaba la vida; la amaba, porque viviendo tenía oportunidad de enseñar la verdad; y la despreciaba en grado sumo, porque con su superior sabiduría había llegado a conocer lo poco que valen las cosas de este mundo.

Observemos que san Pablo es tan digno de admiracón cuando se presenta ante nuestros ojos huyendo de situaciones comprometidas, como cuando lo vemos enfrentarse gozosamente con ellas, porque cuando huía de ciertos peligros lo hacía por prudencia, y, cuando los desafiaba, su actitud obedecía a fortaleza de espíritu.Si leemos sus escritos advertimos que, cuando habla de sí mismo, unas veces parece como si se alabara; otras, en cambio, evidentemente se menosprecia; pero nuestra admiración sobre él debe ser la misma tanto en unos casos como en otros, porque, cuando aparece que se alaba, esas aparentes alabanzas son en realidad actos de la virtud de la magnanimidad; y cuando se menosprecia, sus menosprecios ponen de manifiesto su humildad profunda.Elogios merece por haber dicho lo que sí dijo; e incluso más digno de nuestra alabanza por decir lo que dijo, que lo hubiese sido si lo hubiese callado.Si no hubiese hablado de su persona en el tono en el que lo hizo, habría sido más culpable que los que en cada instante, venga o no a cuento, no cesan de alabarse.Si no se hubiera gloriado de las cosas de que se glorió y por motivos de humildad se hubiera callado, habría perjudicado moralmente a las personas que estaban confiadas a sus ciudadanos, ya que estás podrían haber pensado que eran superiores a él.

Manifestando los dones que había recibido y los méritos que había acumulado, san Pablo procedió más correctamente que otros callando esas cosas, porque jamas persona alguna ocultando las gracias que le han sido otorgadas ha hecho al prójimo un bien comparable al que san Pablo le hizo divulgando las que a él le habían sido concedidas. Verdad es que decir uno de sí mismo cosas grandes y admirables sin motivo que lo justifique, sin necesidad añguna y sólo por granjearse la estimación ajena, es claramente vituperable y gravemente demencial; quien así produce no obra en conformidad con el espíritu de Dios; al contrario, se comporta neciamente y echa a perder con su presunción todo cuanto haya podido alcanzar a fuerza de trabajo y de tensión; hablar uno de sí mismo en tono encomiástico constituye un acto de vanagloria; y si lo que dice lo dice con jactancia, quien de ese modo se conduce puede ser calificado de insolente.

En cambio , de determinadas circustancias, la manifestación de algunas excelencias propias pueden ser un auténtico acto de caridad, y lo es, si el que las manifiesta se limita a divulgar lo que juzga que es necesario o conveniente que se sepa y lo hace para evitar tales o cuales males.Este fue el caso de san Pablo, que, tomado por muchos por un falsario, viose obligado a salir en su propia defensa y a descubrir algunas de las gracias que había recibido, principalmente aquellas que garantizaban la dignidad que Dios le había otorgado; pero el apóstol mantuvo en silencio otras muchas, precisamente las mayores, a las que sólo indirectamente aludió cuando dijo:"No quiero hablar de las visiones y revelaciones,ect.". Podemos asegurar que no ha habido profeta ni apóstol que haya tenido con Dios tantas y tan frecuentes comunicaciones como tuvo san Pablo; pero este trato tan íntimo y constante con el Señor, lejos de producirle vanidad le reafirmó en la virtud de la humildad.

En algunas ocasiones no ocultó que sentía miedo al ser golpeado; de donde debemos corregir que, aunque en cuanto a su voluntad fuese no so´lo un hombre extraordinario sino que alcanzaba la talla de los ángeles, en cuanto a su naturaleza era un individuo humano como los demás, y como los demás tenía miedo a que le maltrataran.Esto es normal y naturalísimo.

Nada de vituperable hay en que Pablo mostrara su temor ante las amenazas de ser golpeado; sí sería vituperable, en cambio que alguien, bajo los efectos de ese temor y para librarse de los golpes con que se ve amennazado, incurriese en acciones u omisiones indignas; pero quien, a pesar del miedo, combate y sale victrioso de la pelea, es admirable y aún más admirable precisamente por haber combatido conn miedo, que el que lucha y triunfa sin haber sentido miedo alguno.Tampoco incurre en culpa de ningun género el que se siente invadido por la tristeza, pero sí quien, bajo los efectos de las mismas, dice o hace algo que redunda en ofensa de Dios.

De todo lo anteriormente dicho podemos inferir cuánta fue la grandeza de este apóstol, pues, a pesar de la fragilidad de su naturaleza, vivió muy por encima de lo que de esa naturaleza quebradiza hubiera podido esperarse; temía a la muerte, pero no huía de ella.A nadie se le puede reprochar que su naturaleza sea frágil, pero sí que se comporte fragilmente.

San Pablo es digno de admiración porque con la fuerza de su voluntad logró superar sus limitaciones naturales.Si se apartó de aquel Juan, al que llamaban Marcos, fue precisamente por la debilidad de ánimo de dicho compañero, y al apartarse de él san Pablo obró acertadamente; hízolo para evitar los perjuicios que el modo de ser de aquel discípulo y socio podían acarrear a la causa de la predicación; quien asume el oficio de predicador no debe de dar cabida en su ánimo ni a la debilidad ni a la volubildiad, sino que tiene que mostrarse fuerte y valiente.

Quien no esté dispuesto a sacrificarse cuantas veces sea preciso y a enfrentarse con las contrieriedades que puedan sobrevenir, no debe dedicarse a este insigne ministerio, porque si lo hiciera correría el riesgo de causar con su ejemplo muy graves daños a otros; por eso es preferible que renuncie a este oficio y se consagre a resolver sus asuntos personales.Ni los gobernadores, ni los que luchan en el circo con las fieras, ni los gladiadores, ni nadie, absolutamente nadie, necesita tener tanta fortaleza de ánimo para enfrentarse a las dificultades y a la muerte como los predicadores, porque éstos están expuestos a mayores peligros que el resto de las gentes ya tener que combatir con enemigos más crueles, y a trabajar en condiciones incomparablemente más dificiles.Los predicadores cuentan con una de estas dos posibilidades: o la de alcanzar el cielo como premio, o la de merecer el infierno como castigo.

Algunas veces entre quienes se consagran a este minisrerio surgen ciertas fricciones; pero nadie debe escandalizarse por ello ni recriminar tales desavenencias, que de suto no siempre son malas; lo serían sin obedeciesen a motivos irracionales o en ellas se ventilaban asuntos ilíctos.En estos desacuerdos debemos ver la mano amorosa y providente del Creador que a través de ellos pretende despertar de su disidia y letargo a las almas dormidas o perezosas.Los armeros, cuando construyen las espadas, dotándolas de doble filo: el de la benignidad y el de la irascibilidad, para que sea posible usar uno o el otro.La irascibilidad, es decir, la posibilidad de indignarse, es como un filo de la espada, t el individuo humano puede y debe usar de él cuando lo juzgue conveniente, porque aunque la benignidad de suyo es buena, y lo es siempre que se practica con prudencia, es, en cambio, vituperable mostrarse benigno cuando las circuatancias aconsejan otra cosa.San Pablo se atuvo a esta norma.Habitualmente mostrábase benigno, pero también procedía enérgica y airadamente con quienes se conducían de manera irresponsable.

Admiración causa ver cómmo este apóstol, cuando tras de haber sido azotado, se encontraba cargado de cadenas y lleno de heridas, sentíase mucho más dichoso que otros vestidos de púrpura y coronados de diademas; lleváronlo prisionero através del mar inmeso, y, a pesar de eso, mostróse durante el viaje más alegre que si fuese a tomar posesión de un importantisimo imperio; en cambio, en cuanto llegó a Roma y quedó en libertad, no se dedico a disfrutar de ella en su propio beneficio, sino enseguido marcho a España, porque el ardor con que se había consagrado a la predicación, ardor más vivo que el de las más vivas llamas, no le permitía tomarse ningún descanso ni permanecer ninguna jornada ocioso, ni arrendrarse ante los peligros ni retroceder ante las burlas e incompresiones; pero nuestra admiración es aún mayor al comprobar cómo este hombre tan valiente, cuya alma llena de ardor guerrero estaba constantemente preparada para afrontar los combates, era al mismo tiempo apreciable, y se conducía con asombrosa flexibilidad.

REPRESENTACIONES

Aunque Pablo tiene un papel importante en la difusión del cristianismo, su iconografía es relativamnete limitada, sobre todo si se la compara con la de Pedro.No obstante, es uno de los pocos santos que, desde la Alta Edad Media, presenta un tipo de fisico estable.Es pequeño, contrahecho, calvo, con una frente abombada y una barba larga.Otra tradición, surgida de los Hechos de los Apóstoles, le pinta como un hombre vigorosio, de barba recortada, con un aspecto parecido al de Pedro.

Su atributo tradicional es la espada, instrumento de su suplicio.En el arte cristiano primitivo, lleva un libro o un rollo de pergamino similar al de los evangelistas.

Cuando figura junta a Pablo, Pedro disfruta del lugar de honor, a su diestra.Durero, protestante, coloca sin embargo a Pablo en el primer plano.

A Pablo se le representa frecuentemente como un evangelista, escribiendo sus epístolas.Aparece también enseñando; al fondo aparecen algunos navíos.

Todos los episodios de su vida, de sus viajes, fueron objeto de ilustración.Durante la lapidación de san Esteban, Pablo guarda las vestiduras de los lapidadores(tímpano de la catedral de Saint-Étienne de bourges, siglo XIII).También se le representa mediante tres fuentes o manantiales.

CULTO

Asociado con san Pedro en el culto que se profesa a los dos Príncipes de los apóstoles, que san Pablo es el segundo patrón de Roma, ciudad que le dedicó la basílicade San Pablo extramuros y la iglesia de las Tre fontane.

La iglesia abacial de Cluny y la orden cluniacense en su totalidad se pusieron bajo la protección de los apóstoles de san Pedro y san Pablo.entre las iglesias francesas que están puestas bajo su advocación, pueden citarse la abadía de Cormery, en Turena y Saint Paul de Varax.

PATRONAZGOS MEDIEVALES

En la Edad Media numerosas corporaciones fueron puestas bajo su patronazgo.Era venerado al mismo tiempo por los clérigos y por los laicos, los teólogos y los caballeros.La espada de su decapitación, que es su atributo habirual, hizo que lo confundieran con un caballero romano, aunque él nunca portara armas.Cuando en la misa se leen las Epístolas de san Pablo:"Los caballeros permanecen de pie en su honor, porque fue caballero".

La espada que tiene como atributo le deparó la devoción de los bruñidores.La de los fabricantes de cuerdas se explica, ya porque según los Hechos de los Apóstoles, tenía como oficio tejer de tiendas con pelos de cabra de Cilicia, ya por un juego de palabras acerca de su conversión, cuando las cuerdas se fabricaban por conversión o torción del cañamo, ya porque escapara de Damasco en un cesto suspendido de una cuerda.

El cesto, instrumento de su evasión, le habría valido además el pratronazgo de los cesteros.

Por el hecho de haberse salvado de un naufragio en Malta, y también del veneno de una víbora, se lo invocaba contra las tormentas y contra las serpientes venenosas.Los charlatanes venecianos que prentendían llegar desde Malta, vendían como antídoto tierra que decían extraida del sitio donde san Pablo fue picado por una víbora.Sus víctimas, ingenuamente, creían que esos terrones maltrenses eran el mejor remedio contra las picaduras de serpientes.

En el Delfinado lo creían capaz de preservar del miedo, a causa de un juego de palabras con el vocablo pauo, que en el dialecto del lugar significa al mismo tiempo Pablo y miedo.

BIBLIOGRAFIA

-La leyenda dorada I - Santiago de la Vorágine.

-Los Santos Proctetores- Santiago Martín.

-Enciclopedia Microfot Encarta 98-Microsot corporation.

-En Santoral- Luis Carendel.

-Betel, Religión Catolica(2ºE.S.O.)-Javier cortés y Miguel Angel Corté.

-Año Cristiano I- Biblioteca de Autores Cristianos.BAC.

-Gran Enciclopedia Tematica Jovi Volumen 13: Biografias.

-El San Nuestro de cada día- Felix Nuñez Oribe.

-La Santa Biblia(He)- Edicciones Paulinas.

-Guia iconografica:La Biblia de los Santos- Gaston Duchet-Suchaux y Michel Pastaureau.

LUGARES VISITADOS

-Biblioteca de Aragón.

-Convento Colegio la Concepción.

-Parroquia Santa Isabel.

Su teología es sobre todo una teología de Cristo muerto y resucitado.

Su doctrina quedó expuesta en su catorce epístolas.