Salidas profesionales del periodista

Opciones periodísticas. Investigación estadística. Formación del periodista. Consideración social. Posibilidades laborales: sectores. Marco normativo

  • Enviado por: Francisco Javier Marquez Y Otros.
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 144 páginas
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MÉTODOS Y TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN SOCIAL

PROFESORA ISABEL ALER GAY

2º PERIODISMO - B

CURSO 1997-98

AMPLITUD DE SALIDAS PROFESIONALES DEL LICENCIADO DE PERIODISMO EN LA SOCIEDAD DE LA COMUNICACIÓN

GRUPO 3: HORIZONTE

1-. MÁRQUEZ SÁNCHEZ, FRANCISCO JAVIER

2-. PÉREZ CUTIÑO, FRANCISCO

3-. ROMERO DOMÍNGUEZ, LORENA

4-. ROSA MILLÁN, MIGUEL ÁNGEL DE LA

5-. VEGA JIMÉNEZ, RAFAEL ANDRÉS

ÍNDICE

I-. PRESENTACIÓN

1-. DELIMITACIÓN DEL TEMA

1.1-. DEFINICIÓN SUSTANTIVA

1.2-. DEFINICIÓN OPERATIVA

2-. OBJETIVOS

3-. JUSTIFICACIÓN

3.1-. MOTIVACIONES PERSONALES

3.2-. PRENOCIONES Y ACTITUDES PREVIAS

3.3-. MARCO NORMATIVO

4-. ÁMBITO POBLACIONAL, TERRITORIAL Y

TEMPORAL

5-. MARCO TEÓRICO

5.1-. DEFINICIÓN DE PERIODISTA

5.2-. CUALIDADES Y FORMACIÓN NECESARIAS PARA SER PERIODISTA

5.3-. EL PERIODISMO COMO PROFESIÓN

5.4-. AMPLITUD DE SALIDAS LABORALES

6-. PLAN DE TRABAJO

* REDEFINICIÓN DE LA PRESENTACIÓN

II-. ESTRATEGIAS DE INVESTIGACIÓN

1-. REDEFINICIÓN DE OBJETIVOS

2-. HIPÓTESIS

* REDEFINICIÓN DE HIPÓTESIS

3-. TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN CONCRETAS

(PROPUESTA DE PERSPECTIVA INTEGRAL DE UN DISEÑO DE INVESTIGACIÓN)

3.1-. MÉTODO HISTÓRICO

3.2-. MÉTODO COMPARATIVO

3.3-. MÉTODO CRÍTICO-RACIONAL

3.4-. MÉTODO DISTRIBUTIVO

3.5-. MÉTODO CUALITATIVO

3.5.1-. DISEÑO DE UN GRUPO DE DISCUSIÓN

4-. RECOGIDA Y PRODUCCIÓN DE DATOS

4.1-. DATOS PRIMARIOS

4.1.1-. TÉCNICAS CUANTITATIVAS: ENCUESTA

4.1.2-. TÉCNICAS CUALITATIVAS: ENTREVISTA

4.2-. DATOS SECUNDARIOS

III-. RESULTADOS

1-. EXPLOTACIÓN DE DATOS PRIMARIOS Y SECUNDARIOS

2-. EXPOSICIÓN DE LOS RESULTADOS EN FUNCIÓN DE NUESTROS OBJETIVOS

(CONCLUSIONES DEL ANÁLISIS)

IV-. CONCLUSIONES

1-. CAMBIOS EN LA POSICIÓN DEL INVESTIGADOR ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DE LA INVESTIGACIÓN

2-. GRADO DE DESARROLLO ALCANZADO DE LOS OBJETIVOS PROPUESTOS

3-. AUTOEVALUACIÓN DEL APRENDIZAJE DE METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN SOCIAL

4-. AUTOEVALUACIÓN DEL TRABAJO EN GRUPO

5-. CONTINUIDAD DE LA INVESTIGACIÓN

V-. BIBLIOGRAFÍA

1-. ORGANISMOS

2-. LIBROS

3-. REVISTAS

I-. PRESENTACIÓN

1-. DELIMITACIÓN DEL TEMA

1.1-. DEFINICIÓN SUSTANTIVA

Las salidas profesionales (o profesión) se definen como una vocación cuya práctica se basa en una comprensión de la estructura teórica de alguna rama del aprendizaje o ciencia y en las capacidades que acompañan esa comprensión. Esta comprensión y estas capacidades se aplican a asuntos prácticos vitales para el hombre. La profesión considera que su primer imperativo es el servicio altruista al cliente. Una profesión implica una destreza basada en un saber teórico; la destreza requiere adiestramiento y enseñanza; el profesional ha de demostrar competencia sometiéndose a una prueba; la integridad se mantiene mediante la observación de un código de conducta; el servicio es bueno para el público; la profesión está organizada. Se ha argumentado que el término profesión debería reservarse a aquellas ocupaciones que poseen estas características, es decir, que han conseguido profesionalismo (Diccionario de Sociología, G. Duncan Mitchell, pp 173-174).

El trabajo se define como las actividades retribuidas que se realicen por cuenta propia o bajo una dependencia ajena. No obstante, hay una serie de actividades que aun coincidiendo con esta definición, están excluidas del ámbito laboral:

-Funcionarios públicos

-Prestaciones personales obligatorias

-Actividad de consejero en las empresas que revisten forma jurídica de sociedad

-Trabajos ocasionales a título de amistad

-Trabajos familiares

(Gran Larousse Universal, pp 12.446-49)

El trabajo es el esfuerzo humano aplicado a la producción de riqueza, y que se constituye en la base del sistema económico (Diccionario enciclopédico Espasa Calpe, pp 10.016-17).

1.2-. DEFINICIÓN OPERATIVA

Partiendo del hecho de que nos encontramos inmersos en la sociedad de la información/comunicación y del concepto que se tiene hoy día del periodista desde organismos, instituciones, ciudadanía, estudiantes, periodistas, etc., delimitar el posible campo de salidas profesionales para los licenciados de la titulación de periodismo.

2-. OBJETIVOS

1-. Amplitud de posibilidades para los licenciados de periodismo (punto de referencia)

2-. Comportamiento de los medios ante la contratación

3-. ¿Desprestigio o auge del periodismo?

4-. La necesidad de colegiar

5-. Evolución de las expectativas laborales en función del curso

6-. ¿Qué es la sociedad de comunicación?

7-. El título: ¿impedimento o ayuda?

8-. ¿Es el paro otra salida?

3-. JUSTIFICACIÓN

3.1-. MOTIVACIONES PERSONALES

1-. Nuestra condición de estudiantes de Periodismo

2-. ¿Cualquiera puede desempeñar nuestra profesión si tenemos en cuenta el elevado grado de responsabilidad social (que desde nuestro punto de vista comprendemos que tiene) que la caracteriza?

3-. Curiosidad por adentrarnos en los mecanismos del trabajo remunerado

4-. Para algunos de los miembros del grupo, los resultados de la investigación se convertirían en un justificante, tanto para ellos como para personas que le exigen una cierta responsabilidad (padres), de la dificultad de encontrar trabajo remunerado en lo que ellos quieren

5-. Los otros temas no nos parecían tan interesantes ni tan útiles

3.2-. PRENOCIONES Y ACTITUDES PREVIAS

1-. Actitud negativa ante el exagerado intrusismo.

2-. Conocimiento de la tercera y cuarta vía.

3-. Desconocimiento de los mecanismos del mercado laboral.

4-. Alto índice de paro en España.

5-. Necesidad de colegiar.

6-. Dificultad de realizar prácticas.

7-. La gente no sabe realmente lo que es un periodista (aunque estamos inmersos en la sociedad de la comunicación). Nos aventuramos a decir que nosotros tampoco lo sabemos con claridad

8-. Solemos pensar que sólo existe trabajo en la televisión, la prensa o la radio.

3.3-. MARCO NORMATIVO

La información y la comunicación constituyen una realidad social evidente que afecta a los más amplios ámbitos de la vida. Esta realidad tan patente se manifiesta en la abundancia de instrumentos de información y de comunicación, así como en la cantidad y variedad de información que recibimos diariamente, segundo a segundo. Si la comunicación se consideró un hecho básico para determinar el surgimiento de las comunidades humanas (estructuras sociopolíticas y socioeconómicas que se articulan y cambian sobre la comunicación), es aun más interesante destacar que es precisamente ella la que sigue reforzando los nexos de unión en una sociedad que, a pesar de haber alcanzado un elevado grado de desarrollo tecnológico, sigue teniendo en la transmisión de información su instrumento culminante. De no ser así, el nuevo fetiche de la globalización, caracterizada por un proceso de socialización creciente mediante la unión cada vez mayor de las relaciones sociales, por la implantación de estructuras con una mayor flexibilidad y por la aceleración vertiginosa, no hubiera sido posible. “La realidad social se yergue sobre la información” (BUCETA FACORRO, 1992: 22).

Esta consideración de la información/comunicación como hecho social evidente en la realidad del momento se manifiesta en que se ha convertido en objeto de preocupación y atención de las reuniones de las más importantes naciones. La primera enunciación la tenemos al final de la

Segunda Guerra Mundial cuando, en 1944, las Cámaras del Congreso formulan una declaración en

la que piden un “derecho Mundial de la información”. En 1946, la Asamblea General de las

Naciones Unidas declararía que la libertad de información “es un derecho fundamental del hombre

y la base de todas aquellas libertades cuya defensa están dedicadas a las Naciones Unidas”. Dos

años más tarde, la resolución de Ginebra de 23 de marzo de 1948, del Consejo Económico y Social

de las Naciones Unidas, establece los cuatro principios básicos de la libertad mundial de la

información:

1.Libertad de acceso a las fuentes de información, oficiales y privadas, sin distinción entre profesionales nacionales o extranjeros.

2. Igualdad para todos en el libre uso de los instrumentos de transmisión y con las mismas tarifas.

3.Libertad de transmisión y envío de las noticias sin ningún tipo de censura previa.

4.Libertad de contratación para todos, en todo el mundo, de todos los servicios de noticias.

Estos planteamientos se consagran en el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 10 de diciembre de 1948, y cuyo texto dice: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, y el de difundirlas sin limitación de fronteras por cualquier medio de expresión.” Este Derecho Mundial a la Información sólo puede ser posible si se vela por el cumplimiento real de esta libertad ya legislada, aunque no por ello deja de ser objeto de tratamiento en encuentros internacionales. Porque todos consideran que “La comunicación anima y sostiene la vida. Motor y expresión de la actividad social y de la civilización, conduce a los hombres y a los pueblos desde el instinto a la inspiración. Fuente común de la que se toman las ideas, fortalece el sentimiento de pertenecer a una comunidad. Traduce el pensamiento en acto, ensambla el saber, la organización y el poder y vincula en el hombre la memoria de sus orígenes a sus aspiraciones de una vida mejor. Por último apunta a liberar la humanidad de la necesidad y del miedo aunándola en un sentimiento común de pertenencia y en un impulso de solidaridad y comprensión” (Informe Macbride)

Esta legislación de la información se encuentra también recogida en la Constitución. En el artículo 20, título I, capítulo 1, se reconocen y se protegen los derechos:

  • A expresar libremente pensamientos, ideas y opiniones.

  • A comunicar y recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión.

  • Otro aspecto en el que se plasma la importancia de la información/comunicación es en los códigos deontológicos, en los que se intentan regular los aspectos de confrontación con los organismos legales aludidos anteriormente. Cuando hablamos de códigos deontológicos nos estamos refiriendo al “conjunto de códigos, normas y preceptos concretos expuestos de forma lógica y sistematizada por iniciativa del propio sector informativo para orientar de la forma más correcta posible su trabajo, siendo conscientes de la complejidad del mismo como servicio al bien común” (BLÁZQUEZ: 1994). Aunque tenemos que decir que el establecimiento de estos textos no ha contribuido a una mejora en la difusión de la información/comunicación, necesitándose, de nuevo, la intervención de organismos supranacionales al respecto. Por ello encontramos el Código Internacional de Ética Periodística de la UNESCO, al cual se llegó a través del estudio y fusión de diversos trabajos sobre el tema, como el Informe Geyer o el Informe Jones.

    La regulación de la información se ha convertido hoy día en una cuestión de vital importancia si atendemos al hecho de que nos encontramos inmersos en la (mitificada) sociedad de la comunicación. El estudio por parte de expertos en el tema ha venido a determinar que la realidad social de la comunicación se ha convertido en uno de los fenómenos más característicos de nuestra época, considerándose nervio de las sociedades contemporáneas y factor básico para el desarrollo armónico. La concepción ingenua y utilitarista que veía los medios como un mero mecanismo que transmite hechos está muy lejos de corresponderse con la realidad de que los medios han invadido todos los ámbitos de nuestra vida, desempeñando las siguientes funciones:

  • Difundir informaciones que satisfacen la curiosidad y permiten a los ciudadanos una percepción del mundo.

  • Contribuir a la cohesión social por la vía del consenso

  • Proporcionar compañía, entretenimiento y diversión.

  • Satisfacer demandas culturales.

  • Legitimar mediante la presencia pública el papel desempeñado socialmente por personas, instituciones, organismos y movimientos sociales, confiriéndoles status.

  • Legitimar los sistemas y estructuras sobre los que se articula la sociedad (economía, política, cultura, etc.).

  • Fomentar el consumo y actuar como motores del desarrollo económico.

  • Actuar como instrumentos políticos.

  • 9. Simbolizar el mundo cotidiano y contribuir al refuerzo de la identidad social.

    Todas estas funciones encuentran su campo de acción en todas las esferas del ser humano: en los ámbitos de preocupación que hoy hay que tener en cuenta, en los hábitos de consumo y tiempo libre, en la información y conocimiento del mundo, en los saberes prácticos, en la socialización de valores y opiniones, en la vertebración social, en la creación de corrientes de opinión, en la percepción de sentimientos y afectos, en las relaciones familiares y sociales, en la satisfacción de necesidades y deseos, en el gusto y la educación estética, en la creación de cosmovisiones que permiten al individuo su inserción en la sociedad y en el mundo.

    Si, como venimos señalando, los medios son de una importancia inusitada en nuestra vida, es comprensible que los encargados de la creación (manipulación) y difusión de la información ocupen un lugar destacado. Y aquí radica el interés suscitado en nuestra investigación. La formación de los comunicadores es un punto esencial si se quiere conseguir que los medios cumplan con todas sus funciones, en todos los ámbitos de nuestra vida, y sin violar los aspectos legales a los que anteriormente hacíamos alusión. Además se convierte en imprescindible delimitar el campo de trabajo de los comunicadores, si se quiere conseguir lo que pretendía el plan de la UNESCO denominado “La comunicación al servicio del hombre”,

    Podemos concluir diciendo que ante un hecho social como la información/comunicación, y unos medios con una acción pública tan amplia y un contenido que afecta a la esfera más íntima del ser humano, se impone la necesidad de una ciencia de la información, cuya misión sería “tener un conocimiento adecuado del papel que la información desempeña en la vida humana” (BUCETA FACORRO: 1992, 41). Esta necesidad científica encontraría su primera aplicación en aclarar la estrecha relación, casi confusión, que existe entre los términos información y comunicación (que a lo largo de esta investigación han sido usados indistintamente, conociendo el riesgo que implicaba tal simplificación). Para responder a esta demanda surge la rama del conocimiento denominada Teoría de la Información, que se presenta como una ciencia nueva y básica para una comprensión lo más completa posible del fenómeno contemporáneo de la comunicación de masas. Evidentemente esta disciplina no debe limitarse al mero estudio cuantitativo de las encuestas de opinión, de los estudios de audiencias, etc., campos en los que parece haberse quedado la Sociología de la Comunicación. No obstante, su reduccionismo parece haber abierto la posibilidad de una vía cualitativa interesada en los efectos de la comunicación masiva; tema tratado por la Psicología Social y que incluye el proceso informativo en la complejidad de las actividades humanas.

    4-. ÁMBITO POBLACIONAL, TERRITORIAL Y TEMPORAL

    Estudiantes de Periodismo de la Facultad de Ciencias de la Información de Sevilla del curso 97/98 de ambos sexos. Dos últimas promociones de licenciados de la facultad de Ciencias de la Información de Sevilla, residentes en la capital y que se encuentren trabajando y en paro. Responsables de algunos medios locales. Habitantes de Sevilla de ambos sexos mayores de edad.

    5-. MARCO TEÓRICO

    Hemos propuesto un marco teórico dividido en cuatro bloques temáticos para su mejor comprensión y adecuación a la explotación de los datos primarios y secundarios. Estos puntos recogen, desde nuestro punto de vista, el estado actual de la situación actual del Periodismo.

    Lo que reseñamos en este marco atiende a lo que consideramos más destacado de toda la bibliografía consultada y resultado de un laborioso proceso de recopilación y síntesis.

    5.1-. DEFINICIÓN DE PERIODISTA

    En el Programa de Información al Universitario se nos define al licenciado en Periodismo como un profesional de la información, en su elaboración y en la gestión y difusión de la actividad informativa periodística en sus diversos campos y temas, y en los distintos medios de comunicación. El periodista es un profesional que ejerce su profesión a través de una moderna tecnología y de acuerdo con unas normas éticas y morales cada vez más rigurosas. Es el que está detrás de la noticia, el que la busca, la analiza, la escribe y la cuenta. Es el que entrevista, explica las opiniones. El periodista es el vehículo de la información. Nadie sabría nada si no existiese la figura del periodista. Son los que dejan señalado para las generaciones venideras lo que ha ocurrido en el tiempo presente.

    El Diccionario de la Academia, en su XX edición de 1984 definía como periodista a la “persona que tiene por oficio escribir en periódicos”. Aquí se aprecia cómo el periodismo no es considerado como una profesión, sino como un oficio vinculado al de escritor, y que se restringe a la prensa escrita.

    En la edición XXI de 1993 se produce un avance en favor de la defensa de la profesionalización del periodista y de su campo laboral. El periodista es la “persona que compone, escribe o edita un periódico” y en una segunda acepción “persona que, profesionalmente, prepara o presenta las noticias en un periódico o en otro medio de difusión”.

    Enrique Aguinaga en la IV Jornadas de Comunicación, Historia y Sociedad, “Periodismo: profesión a la vista” define al periodista como “determinador de contenidos en la clasificación de la realidad (periodificación interpretativa) mediante operaciones de selección y valoración, por la aplicación de factores de interés e importancia, con criterios deontológicos”

    Manuel de Guzmán recoge en su libro Persona y personalidad del periodista (pag. 60) un retrato en el que se sintetizan todas las definiciones recogidas anteriormente: “resumiendo, podemos afirmar que considerando las materias que han figurado y figuran en los planes de estudio del Periodismo, los periodistas son personas de sentimiento humanista, generalmente apasionados y con actitudes artísticas y literarias, inquietos, curiosos, arriesgados, pero a la vez calculadores, serenos y reflexivos, bastante intuitivos, con cierta habilidad manual y sentido de la forma y tendencia a la vez agresiva y social en el cauce de la comunicabilidad. Se aprecia un acusado sentimiento de libertad en opción y expresión, lo que implica cierta capacidad decisoria que le hace a veces incapaz de someterse a un orden, y explica la dificultad y problemas de su vida asociativa. Sin embargo, y tal vez por la necesidad del primun vivere, es de los profesionales que llega a tener una más estrecha vinculación con la empresa, al extremo de que para algunos, todavía hoy, sea el periódico-empresa quien confiere al periodista su capacidad e identidad profesional”.

    5.2-. CUALIDADES Y FORMACIÓN NECESARIAS PARA SER PERIODISTA

    Partiendo de la repercusión que tienen los medios en la producción y reproducción de la realidad social como orientadores de las pautas de comportamiento del individuo en el proceso de socialización, son muchos los autores que defienden que los profesionales de la información deben tener una formación específica que les cualifique para desempeñar su importante papel en la sociedad. Como cualidades con las que el futuro comunicador se vería potenciado, podemos citar las que enumera Manuel de Guzmán en su libro Persona y personalidad del periodista. Estos datos fueron recogidos de forma cualitativa por el autor de la investigación, ya que declara que los deduce de entrevistas personales e informales con profesores de Facultades de Ciencias de la Información.

  • Curiosidad, motor de arranque de toda acción informativa y fuerza que impulsa a la consecución de la noticia.

  • Agresividad, en su sentido psicológico de necesidad de aproximación a otro para establecer comunicación.

  • Alocentrismo, como impulso de vida alrededor de los demás con fuertes deseos de servicio.

  • Extrovesión, en cuanto a necesidad de comunicación con el mundo exterior y estudio de las realidades externas a la conciencia del yo.

  • Sociabilidad, como tendencia a la vida comunitaria y a la realización de una convivencia pacífica.

  • Paciencia, en cuanto a saber escuchar y el sentido de espera hasta la consecución de la noticia.

  • Flexibilidad, para no aferrarse demasiado a las propias convicciones y saber aceptar las opiniones de los otros.

  • Tolerancia, sobre cualquier acción que produzca molestia, o ideología de los demás, y ante cualquier hecho noticiable.

  • Audacia, para conseguir una información que implica riesgos necesarios y que es preciso afrontar.

  • Decisión, ante las dudas sobre la publicación de una noticia o comentario de la actualidad con riesgo de censura.

  • Responsabilidad, como sentido de equilibrio entre el interés, conveniencia o inclinación personal y el posible perjuicio a otro.

  • Espíritu crítico, para no aceptar como bueno o malo cuanto se dice, huir de todo dogmatismo y no comulgar con ruedas de molino.

  • Honestidad, en el servicio de la noticia, lo que implica sinceridad en la exposición de la misma y no descarta la intencionalidad, más o menos abierta en el comentario, de modo que este interprete la noticia o facilite al lector su interpretación, pero sin llegar nunca a desvirtuarla; en cualquier caso rectitud, honradez y veracidad.

  • Capacidad de juicio, o aptitud para juzgar de manera intuitiva situaciones dispares, distinguir lo real de lo aparente, lo verdadero de lo ficticio, la imagen que se quiere dar de lo que sea la entraña del asunto.

  • Tendencia analítica, como capacidad de análisis y síntesis, saber desmenuzar el qué del cómo, el cuándo, y el dónde para llegar al último por qué, y saber resumir la noticia en su aspecto más característico.

  • Objetividad, que supone renuncia a la tendencia, al partidismo a toda pretensión y vinculación, para servir la noticia sin ninguna clase de apasionamiento.

  • Imaginación, no excesiva pero sí de suficiente alcance para suponer situaciones previsibles que puedan explicar la noticia sin desorbitarla con modificaciones irreales.

  • Nivel medio intelectual, necesario par el medio habitual en que solemos desenvolvernos. Un lato nivel nos llevaría a la especulación sobre las últimas razones de las cosas en detrimento de una explicación sencilla del hecho, y un nivel escaso nos impediría el acercamiento a la realidad ya a la comprensión del diario acontecer.

  • Ecuanimidad, como fortaleza objetiva para no dejarse llevar de consideraciones extremas, mirando el punto medio de las cosas.

  • Inconformismo, ante situaciones injustas o desfavorables para la convivencia, aunque sean fruto de la costumbre o se viva en ellos tan inmersos que se acepten por comodidad. Inconformismo ante trabas y silencios que atenten a cualquier tipo de libertad, mientras el uso de esta no venga a herir sentimientos ajenos.

  • Sagacidad, entendida como perspicacia y olfato para la noticia tanto en su forma o expresión como en el momento adecuado para su difusión.

  • Tendencia a la experimentación, saber buscar las fuentes y no conformarse con los indicios, ni simples apariencias; sentir necesidad de buscar las raíces y de encontrar la explicación de todos los hechos, con gusto por el manejo de la documentación.

  • Espíritu de aventura, como sentimiento y necesidad de buscar un más allá, de penetrar en lo desconocido, no por el goce personal de descubrirlo sino por la gran satisfacción de poder servirlo a los demás como noticia.

  • Relativismo, en el sentido de antidogmatismo y de no sumisión a cualquier tipo de tabú; respeto a los dogmas, que algo tienen cuando llegaron a serlo, pero no aceptarlos por la fuerza de la costumbre o la coyuntura, no los sociales ni, desde luego, los políticos. Relativismo en el sentido filosófico y en el científico, pero sólo para el tratamiento de la noticia y no en el sentimiento personal.

  • Si consideramos estas cualidades como “innatas”, en el capítulo de la formación académica del futuro reproductor de la realidad social hay que considerar indispensable que se asimilen una serie de contenidos metodológicos fundamentales.

    Esta carrera enseña la forma de transmitir una noticia, la forma de escribir correctamente para llegar al público, la forma de expresarse en el lenguaje más adecuado dependiendo del tipo de noticia, de la gravedad de los acontecimientos, de la importancia de los hechos, del público al que se dirige y del medio en el que se va a reflejar.

    El objetivo final de la licenciatura de periodismo es crear profesionales libres, independientes, con criterios y que sepan captar la atención del lector. Para ello, hay que profundizar en la redacción periodística, en las características de los soportes y en los diferentes lenguajes de las distintas áreas que componen la vida social.

    En lo que respecta a nuestra investigación, un tema importante es delimitar la importancia que se debe conceder a los estudios académicos de periodismo, porque muchos autores y profesionales dicen que la mejor escuela de Periodismo es la vida real. Un primer problema deriva de la interpretación de que si al periodista lo forma otro periodista sobran las escuelas. El otro es consecuencia del primero: si el periodista se hace en la redacción no son necesarios los estudios porque lo único importante sería la práctica profesional. Según esto, lo único importante es tener una buena base cultural puesto que la especialización es algo accesorio que se adquiere con el ejercicio de la profesión.

    Si bien se ha esbozado más arriba la hipótesis de que los contenidos académicos no son indispensables, de acuerdo a la bibliografía manejada y al resultado de nuestra encuesta, la formación básica que debe conseguirse para estar suficientemente preparados para ejercer la profesión periodística debe aunar los siguientes puntos:

  • Dominio del idioma.

  • Bases psicológicas de la comunicación.

  • Efectos y procesos del mensaje.

  • Alcance y límite de la imagen.

  • Técnicas de la palabra hablada y escrita.

  • Campos e historia de la información.

  • Géneros periodísticos.

  • Técnicas de confección de un periódico.

  • Funcionamiento de una emisora de radio.

  • La información en el medio televisivo.

  • Semántica y semiótica de la comunicación.

  • Derecho y legislación del periodismo.

  • Esta clasificación se complementa con una enumeración de los conocimientos culturales imprescindibles para el periodista:

  • Historia del pensamiento humano.

  • Historia de la expresión literaria.

  • Sociología y ciencias sociales.

  • Economía política.

  • Historia social y política de España.

  • Instituciones nacionales e internacionales.

  • Medios y técnicas de documentación e investigación.

  • De este modo, y recogiendo palabras del propio M. de Guzmán (1989:197), “el periodista necesita de una base cultural elevada; no para que sepa de muchas cosas, sino para que sepa cómo y dónde encontrarlas y para que su formación se dé la suficiente prestancia en el ejercicio de la captación, elaboración y servicio de la noticia, con la capacidad de juicio que sólo proporciona la cultura”.

    A modo de conclusión de esta enumeración, Guzmán dice que “el periodista es un profesional de aptitudes especiales y de nivel medio o superior, que ejerce una actividad conductora y orientadora, para la que no necesita de talento específico, aunque sí una cuidada preparación y aprendizaje. Su trabajo es de tipo mental e intelectual, volitivo y desapasionado, con cierta aureola romántica sobre su propensión al saber y a la crítica sobre el mismo; quedando en su proceder más cerca del luchador que del mero trabajador”.

    5.3-. EL PERIODISMO COMO PROFESIÓN

    Hemos visto hasta ahora la importancia social del informador y la necesidad de una formación específica que lo cualifique para hacer frente a la gran responsabilidad social que tiene. Ahora bien, la realidad laboral no se corresponde en ciertos aspectos con esta importancia, tal y como se puede apreciar en los siguientes puntos:

  • No existe el Título de Periodista como patente de ejercicio, ya que por supuesto no lo es el Título de Licenciado en Ciencias de la Información.

  • En sentido estricto, no existe la profesión periodística, sino una actividad, una ocupación, un empleo.

  • Para ejercer de periodista no se exige requisito alguno. El periodista es creado por la empresa en el acto de contratación.

  • En las facultades no existe una asignatura que se llame Teoría del Periodismo.

  • Según E. Aguinaga esta es la situación ideal para los empresarios, aferrados a la “falacia” de que “libertad de expresión es igual a libertad de contratación”. El licenciado que llega a una redacción puede que no esté preparado para el servicio a la empresa, puede que necesite perfeccionar la base técnica, el conocimiento del oficio; pero sí está formado en la base científica y deontológica. La empresa quiere empleados que cumplan con su cometido, es la lógica de la ley del beneficio, y por eso se oponen a que el periodista entre en el orden profesional.

    Estos problemas se podrían solucionar con lo que Aguninaga llama “orden profesional”, que permitiría que el periodista ejerciese como mandatario de Sociedad, y no simplemente como empleado de una empresa; porque no debemos olvidar que la empresa periodística no tiene ninguna obligación deontológica. Ahora bien, este “orden profesional” que postula se encuentra con la primera y grave dificultad de que no se ha establecido todavía una aplicación legítima del término profesión al Periodismo. Ello se debe a:

  • Confusión del periodista con el Periodismo. Hay una trampa por la que se exalta el Periodismo y se relega a un segundo plano al periodista. Se adjetiva la profesión periodística como la más hermosa, la más vocacional, la más fascinante, etc. Y por ello, se priva al periodista de una profesión serena y responsable como cualquier otra de su categoría. Así, se sigue ridiculizando la implantación universitaria del periodismo, y cualquier intento de profesionalización del periodista. Un hecho que viene a ilustrar esto es que la sociedad sea tan poco exigente con los hombres que, por medio de la difusión de informaciones, influyen en los conocimientos y en la conducta de las masas.

  • Confusión del periodista con la empresa periodística. Primero hay que dejar claras dos cosas: que los periódicos tienen dueño y que quien paga manda. Partiendo de esto, es lógica la oposición de las empresas a la profesionalización del periodista, porque consideran que esto conduciría a la constitución profesional del poder periodístico como poder de los periodistas.

  • Confusión del periodismo y la libertad de expresión-información. En cuanto a este problema, se nos remite a los artículos 35 y 36 de la Constitución, que hablan del derecho a la propia profesión; y al artículo 20 que versa sobre la libertad de expresión-información. Desde el poder económico se sostiene que cualquier avance en la profesionalización del periodista (art. 35 y 36) es una restricción del derecho a la libertad de expresión-información (art. 20). Según el conferenciante, con esta falacia se sostiene que “todo español, por el hecho de haber nacido, ya es periodista”. La pregunta clave para la profesionalización del periodismo sería “¿Cuáles son las posibilidades reales del ciudadano para ejercitar prácticamente el derecho a la libertad de expresión-información con dimensión pública?”. Enviar cartas al director y esperar que las publiquen no es el mejor método. La profesionalización del periodista no solo no supondría una restricción del derecho a la libertad de expresión-informacion, sino que, mediante la enseñanza universitaria y su titulación colegiada, sería la mejor garantía del derecho, ejercitado por periodistas capacitados, responsables y libres, en cuanto mandatarios de la Sociedad, verdadera titular del derecho.

  • Confusión de profesión y oficio. No debe admitirse la desvalorización del periodismo como un oficio ya que el artículo 36 de la Constitución lo ampara. La Facultad no puede reducirse a una Escuela de informadores o reporteros.

  • Confusión de periodista y escritor. Como ya hemos escrito más arriba, entendemos por periodista el “determinador de contenidos en la clasificación de la realidad (periodificación interpretativa) mediante operaciones de selección y valoración, por la aplicación de factores de interés e importancia, con criterios deontológicos” (Aguinaga 1993: 17) y por lo tanto no debe definírsele como “el que escribe en los periódicos”.

  • Confusión de periodismo y política. Esta comparación se hace a través de una analogía. Al igual que nadie exige el título de Licenciado en Periodismo para ejercer de periodista, nadie necesita la licenciatura de Ciencias Políticas para ser diputado. Pero hay una diferencia a favor del periodista, que nadie defiende la profesionalización de la política porque el desempeño de un cargo político es sustancialmente temporal y no depende de la voluntad propia sino de la de la Sociedad.

  • La Academia dice que “profesionalización es dar carácter de profesión a una actividad”. Como dice Aguinaga, en eso nos encontramos en España en cuanto al periodismo desde que se fundó la Asociación de la Prensa de Madrid en 1895. Por los datos que ofrece, la situación es similar en todo el mundo, excepto en diez países iberoamericanos donde existe titulación universitaria y colegiación profesional, y el modelo híbrido de Italia.

    Tomando una cita de Walter Lippmann, E. Aguinaga dice que “el periodismo es una profesión subdesarrollada”, pero lo recrudece aún más y sostiene que llega a ser una “profesión desvertebrada”. Para apoyar esta tesis nos da un catálogo con diecinueve deficiencias de esta profesión (pag.19):

  • No se exige requisito alguno para el ejercicio del Periodismo.

  • No se exige, por tanto, el requisito de la titulación.

  • No se exige, por tanto, el requisito de la colegiación previa.

  • No se sanciona, por tanto el intrusismo (Código Penal, art. 321).

  • Carece de estatuto legalizado.

  • Carece de código deontológico.

  • Carece de convenio marco de trabajo.

  • No es una profesión como las demás.

  • No hay definición del ejercicio profesional (actos propios).

  • Se ha deslegalizado como profesión.

  • Se ha renunciado a la Colegiación.

  • Se han perdido las Hojas del Lunes.

  • Se han descapitalizado las Asociaciones.

  • Se ha progresado en la insolidaridad profesional.

  • Prevalece la figura del periodista como mero empleado.

  • De hecho, la empresa crea al periodista.

  • Han surgido toda suerte de empleos y subempleos marginales

  • Son frecuentes e impunes los casos de explotación en el trabajo.

  • Los periodistas no han querido, no han sabido o no han podido hacer una huelga.

  • Esta conciencia de profesión desvertebrada queda bien resumida en un artículo de opinión recogido de ABC. Su autor es Luis Ayllón y se titula “Por favor, no me llame periodista”.

    Por su especial interés reproducimos el artículo en su integridad.

    “Si periodismo es obtener, mediante pago millonario a quien dio el chivatazo, unas fotografías de una conocida personalidad de este país en compañía de una modelo desconocida, en un chalet particular invadiendo la intimidad...

    Si periodismo es publicar esas fotos como gran exclusiva y mostrar a continuación un sospechoso reportaje sobre la propia modelo...

    Si periodismo es difundir sin su consentimiento unas fotografías de una cría de dieciséis años, hija de un alto cargo del Gobierno, en actitud comprometedora con un chico de similar edad...

    Si periodismo es llevar a un programa de televisión a un individuo que, sin ninguna prueba, asegura que una persona sobre la que hace poco estuvieron concentradas las miradas de todos los españoles se casó embarazada...

    Si periodismo es dar a la publicidad confidencias o bromas de una alta personalidad hechas a un grupo de personas en el bien entendido de que no eran para ser difundidas...

    Si periodismo es preocuparse más de obtener una buena foto de un niño agonizante en una guerra cruel en lugar de prestarle auxilio...

    Si periodismo es condenar desde los medios de comunicación a los sospechosos antes de que hayan sido juzgados...

    Si periodismo es servir de altavoz a quien tiene como norma el insulto y las acusaciones infundadas...

    Si periodismo es publicar lo primero que se oye, sin intentar contrastarlo porque hay que levantar escándalos...

    Si periodismo es realizar un montaje teatral sobre actuaciones tremendas de neonazis (...) o sobre el trabajo de niños explotados para luego ofrecer sus imágenes como si fueran reales...

    Si periodismo es facilitar una tribuna en televisión a cualquiera capaz de decir una barbaridad (...)

    Si periodismo es pretender, además, -”para recoger todas las opiniones”- que esa barbaridad o esa idea peregrina sea rebatida por alguien con prestigio...

    Si periodismo es situar en pie de igualdad en un programa de debate a un indocumentado con una persona instruida (...)

    Si periodismo es excluir o ridiculizar las opiniones que no están de acuerdo con la idea preconcebida que se tiene de un hecho...

    Si periodismo es hacer en una tertulia radiofónica o televisiva afirmaciones dogmáticas sobre temas en los que no se llegaría a aprobar ni siquiera un elemental examen...

    Si periodismo es facilitar una tribuna pública a terroristas o delincuentes porque tiene morbo...

    Si periodismo es, en fin, carecer de cualquier tipo de ética, entonces, por favor, aunque lleve más de veinticinco años escribiendo en los periódicos, no me llame periodista”.

    El estudio concreto del problema de la colegiación, puede ayudarnos a comprender la circunstancias por las cuales el Periodismo no ha adquirido todavía el estatuto de profesión. En él se trataría de dilucidar cómo se relaciona la profesionalización del Periodismo con el derecho humano a la información, la necesidad de la profesionalización y la honestidad de los profesionales de los medios de comunicación. La base de este análisis es el artículo de Carlos Soria, catedrático de la Facultad de Ciencias de la Información de Navarra, titulado De las Asociaciones de la Prensa a los Colegios de Periodistas.

    Un Colegio se define como:

    a) Un Colegio profesional es una entidad de Derecho público, que tiene, por tanto, personalidad jurídica pública.

    b) Un Colegio profesional tiene que crearse por voluntad directa estatal o autonómica, mediante una Ley formal. El Colegio está dotado, pues, de una potestad de imperium que se deriva del Poder público.

    c) Un Colegio profesional tiene carácter forzoso, es de pertenencia obligatoria para aquellos profesionales a cuya actividad el Colegio de refiera.

    Estas características de los Colegios profesionales explican, a su vez, lo siguiente:

    a) El Artículo 36 de la Constitución encomienda a la Ley regular de los Colegios profesionales y el ejercicio de las profesiones tituladas.

    b) La constitución de un Colegio profesional requiere la voluntad de una Ley.

    c) Los fines de un Colegio profesional institucionales, vienen imperados por la misma naturaleza de la profesión de que se trata; y han de ser asumidos por su Ley constitutiva.

    d) El Colegio profesional además de estar vinculado a un Departamento ministerial o a una Consejería autonómica, dispone -para impugnar sus acuerdos- de la vía contencioso-adminstrativa.

    Es obvio que el derecho a la información aclara definitivamente que la información no atañe sólo a empresas o periodistas, sino a todo hombre. La información no es patrimonio exclusivo o excluyente de una profesión. Ni las empresas ni los periodistas tienen más derecho a la información que el público; ni son propietarios de la información. Por ser un derecho humano, la información pertenece al público.

    ¿Qué sentido tiene entonces -desde el reconocimiento del derecho a la información- la profesión informativa? ¿No habrá que plantearse si no caminamos hacia un tipo de sociedad sin periodistas profesionales?

    Es evidente que si la actividad informativa no da lugar a una profesión, ni tampoco la necesita, carece de sentido plantearse la posibilidad de un Colegio profesional. Un colegio profesional es un puro contrasentido para todos aquellos que mantengan -por una u otra razón- que ni el Periodismo es una profesión ni debería serlo.

    En cierto modo, el derecho a la información fortalece aún más la necesidad de la profesión periodística. La actividad informativa no es simplemente el ejercicio individualista de la libertad de expresión, sino básicamente un deber -el deber profesional de informar- simétrico y concordante con el derecho a la información del público. Si alguien tiene el derecho, es que alguien tiene el deber, la deuda o la obligación de satisfacerlo. Y ese alguien son, en buena parte, las empresas y los profesionales de la información. La información tiene así una profunda trascendencia social. Al satisfacer el derecho a la información del público, constituye la comunidad. Comunicación y comunidad son conceptos interdependientes. La comunidad existe en la medida que se cumplen rectamente el deber de informar y los deberes en que se ramifica.

    La negación de la profesión periodística procede otras veces de la negación de su ética. No existe nuestra profesión -a pesar de las apariencias- si los periodistas no intentan practicar los mismos valores profesionales, no comparten una idea común de su función social, o la profesión, en cuanto tal, carece de convicciones éticas generalizadas. En pocas palabras: no existe la profesión periodística, desaparece la noción de deber profesional de informar, y el público pierde toda referencia respecto a qué puede esperar de empresas informativas y periodistas, si no existe ni tiene vigencia real el ethos profesional informativo.

    Desde esta perspectiva, la identidad de un informador no consiste en figurar en un registro, poseer un carnet, o tener una titulación universitaria específica. Todo esto tiene simplemente un significado puramente probatorio, y, por tanto, procesal o formal. La identidad de un periodista se muestra y demuestra siempre a través de sus actos: de sus actos humanos, de sus actos profesionales, de sus actos informativos, encuadrados en los correspondientes procesos de comunicación.

    El ethos informativo -que no es la ética de cada informador, sino la ética que vertebra la profesión y, por tanto, a cada informador profesional- se funda pero no se confunde con el recto ejercicio del derecho a la información. El ethos informativo que se postula es la ética de las organizaciones que difunden información. Ni la ética es sólo para los periodistas, sino también para las organizaciones, ni debe haber contradicción entre las exigencias éticas de los directivos, propietarios, editores y los periodistas. La ética que se postula es la ética de la organización informativa, es decir, la de todas y cada una de las personas que la integran.

    Los Colegios profesionales tienen, pues, como fin institucional garantizar la honestidad profesional y deontológica de los profesionales que los integran. La honestidad deontológica la siguen los Colegios a través de toda la vida del colegiado. La honestidad profesional la garantizan, o bien mediante unas pruebas, que suelen darse en los Colegios que agrupan a funcionarios: Colegios notariales, de Registradores, etc.; o bien remitiéndose a la garantía de una titulación universitaria superior o media. No conozco ningún colegio que rebaje esta última exigencia.

    Todo esto explica dos cosas: el carácter forzoso, la pertenencia obligatoria al Colegio si se presta la actividad de interés público; y, por otra parte, explica también que el Colegio tenga como finalidad la defensa de la profesión entendida como categoría. Es perfectamente compatible la existencia de un Colegio profesional con la de Asociaciones y Sindicatos, ya que cada una de estas modalidades encauza de modo diferente la defensa de los intereses colectivos y solidarios que genera el ejercicio de la misma profesión.

    Así pues, la constitución de un Colegio profesional de periodistas significaría, al menos, lo siguiente:

    a) La actividad informativa es una función de interés público, con independencia de que sus gestores sean públicos o privados. Ese interés público estriba en que la actividad informativa profesional se orienta a satisfacer el derecho a la información del público.

    b) Se reconoce y garantiza, en el ámbito de lo público, la existencia del deber profesional de informar. Este reconocimiento lleva implícito la garantía pública del ejercicio de todos aquellos derechos profesionales que sean cabalmente medios necesarios o convenientes para cumplir el deber profesional de informar.

    c) Se reconoce, en el ámbito jurídico público, que el derecho a la información y el deber profesional de informar sólo tienen un único modo justo de cumplirse: hacerlo libremente.

    d) La profesión informativa en su conjunto asume la responsabilidad pública de garantizar la honestidad profesional y deontológica de sus colegiados.

    Resumiendo: El menosprecio de la información suele desembocar en el menosprecio de los periodistas. Pero también el menosprecio de los informadores conduce, antes o después, al menosprecio de la propia información. Entre todos debemos ayudar a entender esta sencilla realidad: los informadores desempeñan una profesión liberal. Es verdad que en la mayoría de los casos no trabajan por cuenta propia, sino que están encuadrados en organizaciones. Pero también es verdad que -dentro o fuera de una organización- su identidad, se conecta con un trabajo predominantemente inmaterial, espiritual, simbólico. El trabajo informativo moviliza, en los informadores, no sólo sus hábitos intelectuales sino también morales. Por eso es una profesión liberal. Por eso las destrezas informativas son mentales, no mecánicas. Por eso la verdadera cualificación de un periodista está en sus motivaciones. Por eso requiere libertad e independencia. En último extremo, la profesión informativa es liberal, porque sólo libremente puede cumplirse el deber profesional de informar.”

    Teniendo en cuenta lo recogido anteriormente dentro de este punto, y apoyándonos además en el libro de Manuel de Guzmán titulado Persona y personalidad del periodista, conviene hacer el siguiente comentario:

    “El hecho está en que, por un lado existen profesionales de la información sin estudios académicos, ni título o carné, para quienes la exigencia de estos supone un peligro en su estabilidad laboral; por otro lado a las empresas les va muy bien la no existencia de títulos ni estudios pues así podrán colocar a quien les convenga, y no digamos a las empresas dominadas por partidos políticos. Ambas conveniencias se suelen disfrazar con el pretexto de la libertad de expresión, como si esta inviolable libertad humana implicara el derecho inmediato de cada ciudadano a una plaza de periodista o locutor”. “Razón tangencial contra los títulos suele ser eso que llaman vocación, diciendo que el periodismo es profesión vocacional y el que siente la vocación se pone a trabajar en un periódico, pues los estudios tal como se presentan producen desengaños y frustraciones.” (pag 196)

    “Dado el avance tecnológico de las ciencias de la Información y el nivel cultural del lector de periódicos, y teniendo en cuenta la importancia didáctica del medio informativo, ningún diario ni revista debería admitir en sus plantillas de redactores a quienes no acreditaran los estudios y conocimientos profesionales suficientes” (pag 232)

    “Pretender que una profesión con unos contenidos tan específicos, una tecnología propia y unos adelantos tan enormes sea un mero oficio de escribientes, mecanógrafos, rotuladores y compaginadores, no es precisamente ser progresista, pues significa el rebajar la profesión al nivel de simple operario que ejecuta labores rutinarias” (pag 233)

    5.4-. AMPLITUD DE SALIDAS LABORALES

    Atendiendo a una síntesis de la bibliografía empleada se pueden establecer como posibles campos de salida laboral para el Licenciado en Periodismo los siguientes:

  • Prensa.

  • Radio.

  • Televisión.

  • Cinematografía.

  • Relaciones Públicas.

  • Empresas publicitarias.

  • Editoriales.

  • Centros de documentación.

  • Docencia.

  • Gabinetes de orientación social.

  • Oficinas de propaganda.

  • Gabinetes de prensa.

  • Asesorías de opinión.

  • Animadores socio-culturales.

  • Según el PIU (Programa de Información al Universitario) las salidas profesionales están muy enfocadas hacia el campo de la información. El trabajo en periódicos, revistas, gabinetes de prensa, emisoras de radio, editoriales y gabinetes de prensa constituyen la tendencia profesional. Los periodistas están igualmente capacitados para la dirección de periódicos, revistas o emisoras de radio o televisión.

    En los últimos años, estos profesionales encuentran una salida muy interesante en la creación de departamentos de prensa de medianas y grandes empresas. En estos casos, además de realizar la comunicación externa, fomentan la comunicación y la información interna en cuanto a los proyectos que realiza la empresa. No hay que olvidar los gabinetes de prensa de los organismos públicos, instituciones y grandes empresas, una de las salidas profesionales mejor remuneradas.

    El desempleo se sitúa alrededor del diez por ciento, si bien una parte importante de los que trabajan lo hace en campos que no están relacionados con el periodismo. Hay más periodistas que puestos de trabajo, por lo que para tener más posibilidades de empleo dentro de este sector, algunas universidades privadas ofrecen cursos de posgrado y masters destinados a la especialización y a la realización de prácticas, para ampliar la formación y desarrollar el día de mañana una tarea ético-empresarial (cabe decir que ser directivo de empresa es una cualidad que nadie otorga en exclusiva a un tipo de licenciado, por lo que los periodistas titulados pueden decidirse perfectamente por esta opción. En este campo es imprescindible que la vocación profesional del periodista sea la de dirigir organizaciones empresariales). Es interesante señalar que la demanda de estos profesionales ha crecido en los últimos años y sigue esta tendencia debido al auge de los medios locales.

    Los sectores en los que se puede trabajar son: editorial, comunicación, producción de vídeo, periódicos, revistas, agencias de prensa, empresas de relaciones públicas, cadenas de televisión, publicidad, etc.

    Las funciones son las siguientes: redactor, locutor, asesor de imagen, corrector, escritor, presentador de televisión, relaciones públicas, comunicación interna y externa en empresas, asesor de comunicación, gabinete de prensa, agente de publicidad.

    Este panorama tan supuestamente amplio que hemos descrito se ve, en cierta medida, contrarrestado por la realidad de que el miedo, la frustración, o la inseguridad, que son “los fantasmas” con los que se suelen topar los licenciados. Ya que esta titulación no asegura un futuro profesional prometedor, puesto que existe un desajuste entre la oferta y la demanda, que desemboca en la aceptación de un trabajo por debajo de las aptitudes académicas y personales, o al margen de ellas (un titulado puede ejercer en muchos otros campos de actividad al margen de lo que es estrictamente el mundo de la comunicación. Aunque esta predisposición es bastante escasa entre los que están todavía realizando sus estudios), o en el peor de los casos, en una prolongada situación de desempleo.

    La carrera no ha sido una de las que tienen más salidas profesionales, aunque las hay (como hemos deducido ya de toda la documentación bibliográfica), eso sí, para quien esté dispuesto a dejar de un lado la vocación y abrirse camino por otras vías. El título de licenciado en Periodismo, por ser uno de los más específicos y concretos, está perdiendo valor en el mercado de trabajo (Aurora Ontañón, en la revista “Periodistas”). Teniendo en cuenta que la sociedad española evoluciona hacia una mayor flexibilidad, en un futuro necesitará mucho más de profesionales perfectamente dotados que de licenciados encasillados en su título. Y según la actual situación del mercado de trabajo, los periodistas no van a tener más remedio que ampliar un poco más sus expectativas profesionales no identificando de manera estricta una carrera universitaria con una profesión determinada

    Existe un porcentaje elevado de licenciados que prefieren el trabajo seguro y estable a la pelea por un puesto o el cambio continuo de trabajo. Este colectivo es el que opta por ingresar en la Administración, para acceder mediante oposición al Grupo A (10'5 % de los licenciados en Periodismo en este sector imparten docencia o trabajan en campos relacionados con las tecnologías de la información de la Administración del Estado).

    Salidas profesionales existen multitud de ellas para los licenciados en Periodismo; lo único que hace falta es ampliar el punto de mira y buscarlas.

    6-. PLAN DE TRABAJO

    1-. Recursos humanos y técnicos: ordenador, impresora, grabadora. Profesores de la facultad y alumnos de todos los cursos.

    2-. Cronograma:

  • Delimitación del tema y formulación del problema (dos semanas).

  • Decisión de las estrategias de investigación a seguir (dos días).

  • Formulación de hipótesis (1 día).

  • Elaboración de métodos para la recogida de datos, primarios y secundarios (dos semanas -del 10 al 21 de noviembre-).

  • Trabajo de campo (tres semanas -del 24 de noviembre al 12 de diciembre-).

  • Elaboración y análisis del material recogido, contrastando los resultados con nuestras hipótesis iniciales.

  • Conclusiones (dos semanas -del 15 al 19 de diciembre y del 7 al 9 de enero-).

  • Redacción del trabajo (una semana -del 12 al 16 de enero-).

  • Revisión y contraste (una semana -del 19 al 23 de enero-).

  • j) Entrega.

    * REDEFINICIÓN DE LA PRESENTACIÓN

    Si bien en un principio el planteamiento de nuestra investigación respondía a lo que hemos expuesto hasta ahora, las limitaciones temporales y nuestros escasos conocimientos de la teoría, unido a los obstáculos que se nos han ido planteando a la hora de obtener la información necesaria (dificultad de encontrar bibliografía adecuada y específica, y de acceder a ella una vez localizada, frenos que nos pusieron en algunas instituciones, como en la Asociación de Prensa o en el Instituto de Ciencias de la Educación), nos han llevado a redefinir parcialmente nuestro tema y acotarlo a la perspectiva que tienen los alumnos sobre la situación laboral de la licenciatura de Periodismo.

    Aspectos tan interesantes como un debate en torno a la mitificada sociedad de la comunicación, el intrusismo en nuestra carrera, las demandas laborales de periodistas, el punto de vista de la ciudadanía o el comportamiento de los medios ante la contratación han tenido que ser obviados porque nuestra investigación hubiera adquirido una amplitud tal que nos habría sido imposible tratar en el corto espacio académico y de acuerdo a los avances teóricos, tan lentamente realizados a nuestro juicio.

    Aunque consideramos que el acotado del tema ha restringido el trabajo, los resultados obtenidos (que no han sido lo suficientemente completos) han aportado datos interesantes que han venido a suplir las carencias anteriormente señaladas, si bien no han podido ser contrastados con otros, como los resultados de una posible encuesta a la ciudadanía para ver la imagen que el periodista tiene ante la opinión pública; tratamiento del periodismo desde diversos ámbitos, como la Iglesia, para obtener una definición del periodista lo más completa y enriquecedora posible; o la propuesta de reforma planteada el año pasado como “tercera vía”, para analizar el cambio experimentado en la definición del periodista, atendiendo a las cualidades necesarias en su contratación.

    La amplitud de información no relacionada directamente con nuestro tema que hemos obtenido, nos ha llevado en ocasiones a desviarnos y “estrellarnos” en la delimitación de los aspectos a tratar, algunos tan interesantes como los que hemos citado arriba, pero otros tan banales como el enfrentamiento que queríamos plantear entre la realidad de los medios (sobre la cual teníamos prenociones muy negativas, como por ejemplo el intrusismo) y la de la Facultad, ya que esto nos hubiera llevado a un estudio exhaustivo de los componentes académicos, de la docencia y de las exigencias por parte de los medios, no atendiendo directamente al campo de las salidas laborales.

    De este modo, exponemos a continuación el nuevo planteamiento de nuestra investigación, atendiendo a los recursos de los que realmente disponíamos. No obstante, ciertos puntos han podido ser mantenidos, aunque se trata de aspectos muy generales, como podían ser la definición sustantiva, el marco teórico, etc.

    En la definición operativa partimos ahora del único punto de vista de los estudiantes de Periodismo de la Facultad de Ciencias de la Información de Sevilla para estudiar el conocimiento que ellos tienen de su futuro laboral. No es nuestro interés, pues, elaborar un marco de salidas profesionales de los licenciados a partir de la imagen social e institucionalizada que se tiene de un periodista. Es decir, no acudimos a fuentes como la Iglesia, los medios, la Ley, etc., sino que hemos restringido nuestro campo de actuación a la facultad.

    La redefinición de los objetivos y las hipótesis se realizará en el punto siguiente, de acuerdo al esquema de investigación propuesto.

    Del marco normativo hemos eliminado los datos concernientes a la demanda de periodistas en la bolsa de trabajo, por la imposibilidad de conseguir esos datos, en primer lugar, y porque consideramos que no eran relevantes para nuestra investigación, puesto que no influía ni condicionaba el objetivo principal de nuestro trabajo.

    En el ámbito poblacional y territorial hemos suprimido a la ciudadanía, a los responsables de los medios (por la imposibilidad de distribuir un cuestionario debida a la falta de tiempo, que se ha suplido con la elaboración de una entrevista semidirectivas) y la especificación de las dos últimas promociones con respecto a los licenciados (ya que hubiera sido muy difícil encontrar una muestra lo suficientemente representativa). Estos últimos componentes sólo son teóricamente parte de este ámbito, puesto que no hemos podido llevar a la práctica el grupo de discusión que hemos diseñado (con el que pretendíamos suplir la imposibilidad de hacerles llegar la encuesta)

    En el plan de trabajo hemos ampliado los recursos humanos, al añadir a periodistas que eran conocidos por miembros del grupo, gracias a los cuales hemos obtenido información pertinente. El cronograma ha sido cumplido en la medida en que nos ha sido posible, ya que la dinámica de las clases nos ha frenado en algunas ocasiones.

    II-. ESTRATEGIAS DE INVESTIGACIÓN

    1-. REDEFINICIÓN DE OBJETIVOS

    1-. Delimitar el conocimiento de los alumnos de la licenciatura de Periodismo de la Facultad de Ciencias de la Información de Sevilla de su posible futuro laboral, sin obviar el enriquecimiento que supone las aportaciones de alumnos ya licenciados, que han podido tener un conocimiento mayor, y más real, del mercado de trabajo. Esta confrontación no va a suponer en nuestra investigación la exclusión de la posibilidad (de salidas para los estudiantes), por parte de lo que es la realidad (que propone el licenciado), sino una integración, para obtener unos resultados más adecuados y enriquecedores.

    2-. Conocimiento de los estudiantes de las circunstancias que rodean a la búsqueda y al encuentro de trabajo en la esfera concerniente a la licenciatura de Periodismo. Conocer el problema del paro en la licenciatura y el punto de vista que los estudiantes tienen al respecto.

    3-. Estudiar la evolución de las expectativas laborales de los alumnos en función de la variable “curso”.

    4-. Conocer la valoración que los estudiantes tienen de su carrera (desprestigio o auge del Periodismo en la sociedad de la comunicación) atendiendo a realidades como pueden ser la utilidad del título para ejercer la profesión y la inexistencia de un órgano colegiado que compagine y defienda al cuerpo periodístico.

    A través de los estudios que fuimos realizando y aquellas cuestiones que vimos interesantes, por ejemplo, en el cuestionario, llegamos a la conclusión de que había un nuevo objetivo, que en un principio no planteamos por creerlo sin demasiada importancia para nuestro tema: la visión de los estudiantes de Periodismo de su sistema de estudios. Posteriormente, como hemos indicado, decidimos abordarlo.

    2-. HIPÓTESIS

    1-. El periodista tiene en la actual sociedad de la comunicación una mayor amplitud de posibles salidas profesionales:

    La demanda y emergencia de la sociedad de la información/comunicación y la amplitud de campos que abarca, prácticamente todos los ámbitos de nuestra vida, lleva al periodista a disponer de una serie de salidas profesionales que superan los tópicos de trabajar en la televisión, la radio o la prensa. Éstas podrían ser: gabinetes de prensa y comunicación y docencia (no sólo en el nivel universitario sino también en asignaturas que han aparecido específicamente en la E.S.O., lo que demuestra la importancia que tiene hoy en día la cuestión comunicacional). También entendemos que el periodista es capaz de desarrollar una serie de ocupaciones no directamente relacionadas con su titulación, pero que se consideran competencia del mismo debido a la demanda social.

    2-. Contingente valor del título ante los medios:

    Los medios no valoran lo suficiente el título a la hora de la contratación, ya que más que todo el bagaje teórico que nos proporciona la facultad (necesario, pero no indispensable para desenvolverse en un medio) prefieren una gran agilidad en el aprendizaje y en la práctica. De ahí que para ser periodista hoy en día sea suficiente realizar un cursillo. Comprendemos que los medios, como empresas que son, necesitan rentabilizar al máximo sus beneficios y ellos saben que una licenciatura autoriza a su poseedor a exigir un salario mínimo acorde con su situación. Por eso prefieren, en ciertas ocasiones, la contratación de estudiantes en práctica que realizan las mismas funciones que un licenciado. Pero siempre es más barato gracias a los contratos basura.

    3-. Paradoja entre el auge de la demanda de la información (principalmente amarillista) y desprestigio del informador:

    Según conviene a la ciudadanía, a la política, a la religión, a la educación..., los medios son buenos y cumplen su función social; y otras, se les tacha de ser meros constructores de una realidad que a ellos conviene.

    También consideramos que existe un auge del periodismo popular y amarillista, mientras que la figura del periodista sí se encuentra en un momento de desprestigio. El concepto se considera totalmente necesario en nuestra sociedad, pero la aplicación concreta, salvo casos consagrados ya en la escena del periodismo, deja mucho que desear.

    4-. Necesidad de un colegio de periodistas:

    Directamente relacionada con la hipótesis esbozada en el punto segundo, consideramos que el alto grado de intrusismo en la profesión se debe a la inexistencia de un órgano colegiado que regule las contrataciones de acuerdo a una demanda de las empresas. Además de proteger los derechos de los periodistas, podría imprimir un cierto grado de respeto y prestigio.

    Mediante la colegiación también se podría conseguir la implantación de un código deontológico único, aplicable a escala nacional, por lo menos. La existencia de un código ético redactado por la UNESCO no sirve para resolver todas las cuestiones que se plantean sobre la violación de los derechos fundamentales.

    Este órgano podría, dada su estrecha relación con el mundo periodístico y con la sociedad, contribuir a una mejora de los planes de estudio de la licenciatura, proporcionando datos sobre las necesidades de la sociedad y los cambios que se producen en ella.

    5-. Perspectiva laboral en función del curso:

    El idealismo de los alumnos de primer curso (trabajar en radio, prensa o televisión) se va diluyendo conforme se va ascendiendo. En cursos superiores impera un conocimiento mayor de las posibilidades profesionales, pero también una actitud más negativa ante los mecanismos del mercado laboral, sobre todo en lo que se refiere a la licenciatura de periodismo. Las asambleas, los compañeros y la experiencia propia en las escasas prácticas nos permiten hacer un boceto aproximado de la situación real que nos espera detrás de las puertas de la facultad.

    6-. ¿Qué es la sociedad de la información?

    La sociedad de la comunicación es aquella en la que impera el sistema mediático, entendiéndose por tal el conjunto de comunicaciones que tienen en común una presencia pública relevante y hasta hegemónica respecto a otras instancias sociales, en orden a constituirse en voz pública y configurar el pensamiento común. El sistema tiene cada vez unas fronteras más difusas, porque si bien los medios nacieron primitivamente para satisfacer nuestras necesidades de información, bien pronto se encuentran que puede servir para el entretenimiento, la cultura y el ocio.

    En la sociedad de la información, esta se convierte en la mercancía principal: se vende y se consume información, en el nivel tecnológico y en el programático.

    7-. El paro: otra salida:

    Debido al conocimiento que numerosos alumnos pueden tener del mercado laboral consideran que el paro se puede encontrar entre sus posibles salidas. Es una hipótesis más a barajar dada la situación actual. Por paro entendemos “estar sin trabajo remunerado en una posición reconocida” (GIDDENS: 1996). Consideramos las prácticas como parte de esta definición de desempleo.

    * REDEFINICIÓN DE HIPÓTESIS

    El cambio de hipótesis se debe a la necesidad lógica de adecuarlas a los nuevos objetivos propuestos, manteniendo en líneas generales lo que esbozamos en las primeras. No obstante, se han advertido también algunos cambios como pueden ser la ampliación de la hipótesis segunda (atendiendo esta numeración al primer esquema presentado) al incluirse algunos cursillos de Periodismo que se imparten en el territorio nacional. Además, hemos enfocado con otra óptica el problema del paro. Nuestra primera formulación atendía a la negatividad que suponía estudiar Periodismo para después poder encontrar trabajo; y, posteriormente, lo hemos considerado un aspecto más incluido en la lógica de la situación actual, en la que el paro es una situación que afecta a recién licenciados y a cualquier trabajador. También se ha atendido a la consideración del auge o desprestigio del Periodismo analizando, no la vertiginosa emergencia de la “prensa amarilla”, sino realidades más ejemplificantes como son la inexistencia de un órgano colegiado y la “necesidad” del título de licenciado en Periodismo para acceder a un medio.

    1-. Salidas laborales de la titulación de Periodismo

    La emergencia de la sociedad de la información/comunicación (empleamos ambos términos porque los estudios realizados al respecto no han propiciado todavía una solución satisfactoria) y la amplitud de campos que abarca (nos atrevemos a decir que impera en todos los ámbitos de nuestra vida) desemboca en una mayor disposición de salidas profesionales para el licenciado de Periodismo que supera los tópicos de trabajar en radio, prensa y televisión: gabinetes de prensa y de comunicación, docencia en la facultad y en las recién aparecidas asignaturas de comunicación de la LOGSE), dirección de empresa, oposiciones especiales dentro del grupo A para la Administración, etc.

    También comprendemos que la importancia que el comunicador tiene en esta sociedad (tal y como hemos aclarado en numerosos puntos de esta investigación, como, por ejemplo, el marco normativo) le puede permitir desarrollar una serie de ocupaciones no directamente relacionadas con la titulación, pero a las que se puede considerar de su competencia por la demanda social: político, escritor, crítico artístico, líder social, etc.

    2-. Evolución de las expectativas laborales en función del curso

    Los estudiantes conocen, en mayor o menor medida, esta situación y tienen unos proyectos para cuando se licencien. Proyectos en el ámbito laboral que contrastan entre los alumnos del primer y del cuarto curso. El idealismo de aquellos (típicos tópicos de trabajar en radio, prensa o televisión) se va diluyendo conforme se va ascendiendo. En cursos superiores impera un mayor conocimiento de las salidas laborales (presuntamente por su relación con prácticas o por la simple conciencia del mercado laboral en su totalidad); conocimiento que es en la mayoría de los casos teóricos. Es decir: se ha elaborado desde su posición como estudiante. Este aspecto tiene, no obstante, su correlato negativo en una conciencia más profunda de la situación laboral para un recién licenciado que, en la mayoría de los casos no tiene experiencia.

    3-. Conciencia de los estudiantes del problema del paro

    Como ya hemos esbozado en el punto anterior, el conocimiento que alumnos, y estudiantes ya licenciados, poseen del mercado laboral nos ha inducido a plantear el paro como una posibilidad más a tener en cuenta. No estamos considerando que el licenciado se conciencie de que las oficinas del INEM van a ser el destino que le espera una vez concluida la carrera, sino que la dificultad de encontrar trabajo es hoy día una realidad que todos los licenciados, y cualquier trabajador, debe tener en cuenta. Al respecto apuntamos que nuestra hipótesis considera que la conciencia de este problema entre los estudiantes de Periodismo es alta, sobre todo en los cursos superiores.

    4-. Consideración social de la profesión periodística

    La consideración social de la situación del periodista se encuentra en un ambigua situación. Por una lado, hemos señalado su importancia en la sociedad de la información/comunicación, llegándose, incluso, a valorarlos como líderes sociales (sustituyendo a las anteriores instituciones que durante la Historia de la Humanidad han tratado de orientar al hombre). Si bien esto resalta la importancia del periodismo, es más que evidente que hay dos realidades que la contradicen:

    a) La necesidad de ser licenciado en Periodismo para ejercer en el campo de la información/comunicación.

    Violando el Artículo 36 de la Constitución, según el cual toda profesión titulada debe exigir que quienes la desarrollan posean tal título, los medios no valoran lo suficiente la licenciatura de Periodismo para realizar su trabajo con desenvoltura en los medios. No interesan tanto los contenidos teóricos suministrados por la Facultad como una gran agilidad en el aprendizaje y en la práctica. De ahí que para ser periodista hoy día sea suficiente con realizar un cursillo. A este respecto encontramos en Guía de las salidas universitarias (1996-1998) numerosos cursos impartidos por diferentes medios y empresas de comunicación: El Correo Español-El Pueblo Vasco ofrece un máster en Periodismo para titulados universitarios de cualquier facultad o escuela técnica. Su duración es de 900 horas y el coste de 630.000 pesetas. El País ofrece un máster para el mismo tipo de individuos. Su duración es similar, aunque ha aumentado el coste a 1.200.000 pesetas. El Instituto de Especialistas en Periodismo Audiovisual (IEPA) propone como requisitos para sus alumnos que sean graduados en Periodismo. Mass Media Comunication ofrece cursos en agencias de empresa y publicidad para: estudiantes; licenciados en Ciencias de la Información, Empresariales, Marketing, Bellas Artes, Artes Gráficas, y profesionales de la comunicación.

    Comprendemos que los medios, como empresas que son, necesitan rentabilizar al máximo sus beneficios y saben que una licenciatura autoriza a exigir un salario mínimo acorde con su situación. Por eso, en ocasiones, prefieren la contratación de estudiantes en prácticas y la de otras personas que no poseen tal titulación (y que no son estudiantes)

    b) La inexistencia de un órgano colegiado

    Al demandar la colegiación, el estatuto periodístico no sólo quiere una regulación de la contratación de los licenciados en Periodismo en función de la demanda de las empresas, sino que también se quiere imprimir un cierto grado de prestigio y respeto. Este aspecto último se manifestaría en la consecución de un código deontológico único, aplicable a escala nacional. Los organismos como la UNESCO que ya se han pronunciado al respecto, no han conseguido resolver todas las cuestiones que se plantean en el campo de la violación de los derechos fundamentales. Otro aspecto que este órgano podría cubrir, dada su estrecha vinculación con el mercado laboral y la ciudadanía, sería contribuir a la mejora de los planes de estudio de la licenciatura, proporcionando datos sobre las necesidades de la sociedad y los cambios que ellos hacen en la demanda de la profesión periodística.

    3-. TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN CONCRETAS

    (PROPUESTA DE PERSPECTIVA INTEGRAL DE UN DISEÑO DE INVESTIGACIÓN)

    La realidad social exige por su complejidad el diseño de una perspectiva de investigación integral que atienda a todos los niveles que la componen: nivel factual, nivel de los discursos y nivel de las motivaciones. Las diferencias evidentes entre estos tres campos delimitados exigen el establecimiento de una metodología pluralista (respondiendo a un pluralismo cognitivo, consecuencia del “objeto” hombre en su dimensión social), que emplea las técnicas y prácticas más adecuadas para cada uno de ellos. Dicha metodología pasa por atender y utilizar la perspectiva cuantitativista y la cualitativista, señalando que el imperialismo que se les ha pretendido conceder independientemente sólo origina una investigación parcial y mermada. Investigación que, por otra parte, obedecía a unas limitaciones planteadas por el investigador. Y es precisamente la formación de éste lo que le debe orientarle a la hora de decidir qué perspectiva es más conveniente para su objeto de estudio. En nuestro caso es más que evidente que la limitación de tiempo y recursos nos ha obligado a desarrollar principalmente una técnica cuantitativista como es la encuesta, prestando una menor atención a una práctica cualitativista tan fructífera como es el grupo de discusión; grupo del que adjuntamos un diseño y que consideramos era esencial por la riqueza que supone analizar el sentido social que se le concede a nuestro tema, siempre teniendo presente que nos encontramos en la sociedad de la información/comunicación. La propuesta que elaboramos a continuación pretende superar la insuficiencia y la parcialidad de las vías cuantitativistas y cualitativistas por separado, abogando por una metodología pluralista que contenga a ambas. Dicha metodología es exigida por cuanto el objeto de la Sociología no es unidimensional, sino que presenta diversas dimensiones a las que es necesario atender, para no traicionar la riqueza del objeto.

    En nuestro caso hemos decidido simplificar las cinco vías de acceso a dos, la cuantitativista y la cualitativista, conteniendo ambas las vías de acceso denominadas histórica, comparativa, crítico- racional y estructural. Como veremos en las páginas que siguen, estos enfoques han copado sólo una parte de la realidad social, atendiendo a niveles concretos y entre los que no se veía ninguna relación posible. Pero es precisamente esta limitación lo que nos invita a realizar una propuesta integral en la que se complementen y enriquezcan.

    Atendiendo a lo que fue la primera exposición de nuestro tema, en el que pretendíamos dibujar con la mayor precisión posible lo que hoy día se entendía por periodista desde todas las instituciones, atenderíamos más a lo que se denomina perspectiva cualitativa. Porque el sentido del objetivo era hacer emerger un discurso espontáneo y libre en el que se superaran los estereotipos que respecto al tema existen, dada la importancia de la función del comunicador en nuestra sociedad. Esto nos llevaría a una explotación exhaustiva de las prácticas cualitativas del grupo de discusión (del que sólo apuntamos el diseño) y de la entrevista semidirectiva (cuya realización y análisis ha sido bastante superficial). Esta atención al papel real del periodista no hubiera sido posible de tratar atendiendo sólo a la técnica cuantitativa. No obstante, la redefinición del tema nos obligó a fijarnos más en una estadística de la perspectiva laboral desde el punto de vista de los estudiantes, lo que exige emplear las técnicas cuantitativas. Si bien comprendiendo la parcialidad que suponía hemos desarrollado, aunque sólo teóricamente, prácticas cualitativas complementarias.

    3.1-. EL MÉTODO HISTÓRICO

    El método histórico supone la conciencia del investigador de que su objeto de estudio es el resultado de una evolución que le ha llevado a ser lo que es. Es decir, que la influencia de la variable tiempo ha ocasionado cambios en el objeto y que, por tanto, es imprescindible preguntarse por el curso sufrido para determinar lo que el objeto es en la actualidad. Una sociología ahistórica no sería pues una sociología plena, pues obviaría que la realidad social es esencialmente histórica. Pero esta historicidad no hay que comprenderla como limitada al mero recuento de los acontecimientos, sino que atiende a estructuras globales y fenómenos de larga duración para comprender porque el objeto es como es.

    En nuestra investigación el componente histórico juega un papel fundamental, si atendemos al hecho de que la sociedad de la información es un fenómeno de nuestra época que ha revolucionado por completo las estructuras de la sociedad. La aparición de la actividad periodística puede ser considerada en dos aspectos: el de la necesidad de informar y la necesidad de ser informado. La necesidad de informar es tan antigua como la propia humanidad, como puede comprobarse en la historia de las civilizaciones primitivas. La necesidad de ser informado aparece en la historia mucho más tarde, y sólo cuando la sociedad ha adquirido ya cierto grado de madurez. Sus orígenes son mucho más difíciles de precisar, pues se encuentra con el problema de la interferencia de los poderosos, ya que los gobiernos controlaban este aspecto para fortalecer su poder. Si bien hoy día el componente político juega un papel esencial en nuestra sociedad de la información/comunicación, es evidente que tengamos que señalar que la necesidad de ser informado se considera algo inherente al hombre de hoy, ya que sí se le niega, o sólo se le transmite una información coartada, se está vulnerando uno de sus derechos básicos, además de entorpecer su proceso de socialización y relación en la sociedad. La importancia de la información, tal como veíamos en el marco normativo, ha llevado a una reglamentación y legislación de la actividad periodística, siempre de acuerdo con las exigencias del momento. De aquí que deduzcamos que el periodista no sea sólo hoy día un mero servidor de la noticia, sino que se ha convertido en un líder social que orienta a la ciudadanía. Esta breve exposición realizada sobre los orígenes de la información periodística y el aspecto actual de la cuestión nos sirve de ejemplo para postular la necesidad de tener en cuenta el enfoque histórico como elemento decisivo para estudiar el papel del periodista y el campo laboral que puede ocupar en la actualidad, frente a sus tímidos inicios. Este distanciamiento permitiría diluir el etnocentrismo (tan fecundo en la Sociología), porque la toma de conciencia histórica supone preguntarse de dónde vienen los procesos, ampliando el campo de visión del investigador que no se reduce así a la consideración del aspecto desde su situación cultural.

    Si bien este aspecto es interesante tenemos que señalar las limitaciones con las que nos topamos a la hora de analizar períodos pasados, por la frialdad que supone acercarse y enfrentarse a unos datos de épocas lejanas con los que no mantenemos ninguna relación. Lógicamente esto originaría sesgos en la interpretación al desconocerse las motivaciones del momento. El obstáculo principal es estudiar algo que no está conectado directamente con nuestra situación actual (aunque se consideren nuestros orígenes más inmediatos nunca hay una coexistencia temporal y territorial). Este aspecto podría verse en cierta medida solucionado considerando que no debemos limitarnos a una visión pasiva y distante del hecho, sino que es necesario comprenderlo desde la lógica de nuestro presente, “acomodando” lo pasado a la nueva situación del presente, y proyectándolo hacia el futuro. Pero se corre el riesgo de perder la esencia del pasado. Además en nuestra investigación la limitación temporal nos obligaría a un estudio superficial desde un punto de vista muy determinado, que tendría que ser seleccionado previamente, atendiendo a una serie de factores elegidos de máximo acuerdo con la investigación. Del enorme volumen de información tendríamos que seleccionar lo más adecuado, que no siempre es lo más interesante.

    El siguiente paso consistiría en realizar, no una predicción (tal como pretendía Popper en su visión del historicismo), sino una postdicción (BELTRÁN: 1991), entendida como la realización de previsiones a largo plazo, determinando en este caso concreto la evolución de la importancia del elemento información/comunicación en nuestra sociedad. Aspecto clave en este sentido sería el estudio las redes de información como pueden ser Internet para establecer la importancia de la comunicación en años venideros: su demanda actual y una proyección hacia su posible oferta dentro de “x” años, los contenidos de los que ahora se ocupa y los que puede abordar en un futuro, los avances tecnológicos que contribuyan a mejorar y potenciar su rápida extensión, etc. Todo ello nos permitiría saber el grado de implante en la sociedad. Pero nos encontramos con el inconveniente de analizar el cambiante fenómeno de la información. Las innovaciones en este campo son vertiginosas y un descubrimiento inesperado podría echar por tierra todos los posibles estudios realizados sobre el tema. Además hay que añadir que el período de aceptación por parte de la sociedad no se puede determinar con tanta precisión y unas cuantas reglas matemáticas, ya que habría que atender a las motivaciones profundas del individuo que todavía no se encuentran institucionalizadas y que, por tanto, son difíciles de conceptualizar.

    En toda postdicción es necesario atender también a la búsqueda de las causas que la explican, no reduciendo la cuestión a una mera explicación determinista que privilegie la actuación de una sola, con lo que eliminamos así cualquier posible dogmatismo (principal consecuencia a la que su puede llegar). Estudiar los orígenes y las causas de la comunicación necesitaría de un alto grado de conocimiento antropológico y también de mucho tiempo, pues éste es uno de los campos más fructíferos y, a la vez, que más ha preocupado al hombre. Pero si podríamos atender, por ejemplo, al nacimiento de los medios tal y como lo concebimos actualmente (siempre salvando las distancias necesarias en cuanto a su extensión e influencia). Así nacen los periódicos, que en su forma moderna se derivan de los panfletos y hojas informativas que se imprimían y circulaban en el siglo XVIII. El establecimiento de una nueva forma de poder necesitaba de la comunicación entre representantes y aquellos que los elegían. Y el periódico se presentaba como el medio más adecuado para conseguir este propósito. Así el ciudadano de a pie podía participar en la vida política que durante tanto tiempo se le había negado. Estudiar las circunstancias en las que se produce este nacimiento, no evitaría la comprensión del fenómeno. Explicación y comprensión no son incompatibles (BELTRÁN: 1991).

    3.2-. EL MÉTODO COMPARATIVO

    El cientifismo del que se ha pretendido contagiar la sociología ha llevado a la adopción de una técnica que, en principio, podría considerarse propia de las ciencias físico-naturales: el método comparativo, que vendría a sustituir a la experimentación. La crítica a esta equiparación consiste en señalar que, en realidad, el sociólogo no manipula nada (los fenómenos sociales son imposibles de manipular) y que en lo que consiste es en una conciencia de la diversidad social y de la necesidad de anular el tan temible etnocentrismo, tan fecundo en la sociología. Esta conciencia permitiría la aplicación universal de ciertas teorías y la comprensión lo más completa posible de la realidad social como un todo en el que influyen multitud de componentes.

    Hemos elegido para nuestra investigación un elemento que consideramos puede tener una influencia decisiva en el tema: la existencia de un órgano colegiado que regule la profesión. Así compararíamos la situación laboral de Periodismo con otras carreras (Medicina, Derecho, Arquitectura, etc.) que sí disponen de colegio. Dicha comparación nos ayudaría a entender la multitud de problemas con los que se encuentra un licenciado de nuestra carrera que desea incorporarse al mercado laboral, el alto grado de intrusismo en los medios, la inexistencia de códigos éticos únicos y aplicables a escala nacional, la consideración negativa por parte de ciertos sectores de la sociedad de la actividad periodística, etc. Pero también nos encontraríamos con la dificultad de tener que comparar carreras cuya consideración social dista mucho y que no desarrollan la misma función en la sociedad. Esta es precisamente su principal limitación: aplicar un esquema reductor que nos obliga a “olvidar” ciertos aspectos que, en cierta medida, pueden ser incompatibles. Ahora bien, sacaríamos mayor provecho de la comparación si desde el primer momento fuéramos conscientes de que esta limitación obedece a fenómenos metodológicos que, en ningún momento, se corresponden con la compleja realidad social y su esencia.

    Otra posible vía de comparación consistiría en acudir a estudios similares que se hayan realizado en períodos clave de la historia, tal como nosotros hemos considerado la transición hacia la democracia en España. Aunque existan posibles vías de confusión con el método histórico, sería interesante analizar la situación de los medios en esa época (de una inmadurez total después de haber salido de una dictadura de más de 40 años) y el modelo actual en el que se adivinan ya los pasos hacia una era digital en la que la comunicación es el factor determinante de nuestra existencia. Las limitaciones son las mismas que hemos señalado en el modelo histórico: abordar unos hechos fríos, asépticamente recogidos en tablas y comentarios sin tener en cuenta la opinión directa de quienes la realizaron; opinión enormemente enriquecedora y que nos ayudaría a conectar nuestra investigación con la ya llevada a cabo. Y lógicamente no siempre es fácil lograr esta colaboración.

    Un último problema que plantea este método es el acotado de la teoría; es decir: hasta dónde va a alcanzar nuestra investigación si ya hemos señalado de antemano las posibles limitaciones con las que no vamos a encontrar y las diferencias entre los objetos de estudio. Lo más idóneo es aplicar lo que en Sociología se conoce como “teorías de alcance medio” (GIDDENS: 1996), en las que el acotado es lo suficientemente extenso como para tener una visión amplia de los hechos (y cubrir un abanico de fenómenos diversos), y lo necesariamente reducido para abordar la cuestión de una manera precisa, sin que se pueda olvidar ningún elemento, y puedan ser contrastados empíricamente (entendiendo siempre lo empírico como una reflexión sobre la realidad más inmediata y que no tiene que identificarse con el cuantitativismo). Aplicada a nuestra investigación esta última consideración nos llevaría a reducir la cuestión planteada de los colegios al territorio andaluz, sin abordar el ámbito nacional por la profusión de datos que ello reportaría y por las diferencias entre las provincias. Además de tener en cuenta que en ciudades como Barcelona y Galicia sí existe un órgano colegiado para la profesión periodística.

    3.3-. EL MÉTODO CRÍTICO-RACIONAL

    Esta vía de acceso a la realidad tiene como postulado básico la afirmación de que toda teoría significa algo para la vida humana, no considerándose la realidad social sólo como algo extrínseco y reducible a datos que necesitan ser cuantificables, codificados y verificados. Esta última posición representa lo que tradicionalmente se conocía como positivismo, en el que se excluían los valores del investigador para sólo tener en cuenta la adecuación del medio al fin, sin incluir una justificación racional de dicho objetivo. Lo que ahora se reclama, si se pretende diseñar una perspectiva integral de la investigación en la que se atiendan todos los niveles, es una inclusión de la obligatoria cuestión normativa. Y esto es así porque no se puede olvidar que el hombre es un ser de valores y de intenciones. Postular una ciencia sin valores, como pretenden las ciencias naturales, es completamente imposible. El hombre no puede desprenderse de aquello que le es inherente. Apuntamos que la cuestión normativa no obedece a la irracionalidad, sino que debe tener su lugar dentro de la racionalidad de la ciencia.

    La consideración positivista pone en disyunción hecho y valor, con lo que se elimina toda posible competencia ética del investigador; se excluye él mismo para no interferir los pasos de un método científico con el que se pretende establecer una verdad irrefutable. Pero con ello lo único que consigue es establecer una “ciencia sin consciencia” que busca un progreso inaudito de los conocimientos, de los supuestos aspectos benéficos y del poder de la ciencia. Y lo único que con ello se establece es la ignorancia, la impotencia del científico ante el poder que lo controla y la vertiginosa extensión de los efectos negativos y mortíferos (MORIN, 1984). El investigador necesita, si quiere superar esta situación, el establecimiento de una ética que le permita también atender a la racionalidad del fin propuesto. Tiene que ser posible que el científico evalúe su actuación, y esto sólo es posible si se atiende a que es necesario controlar también la actividad científica mediante una metaciencia en la que se aporten soluciones.

    En nuestra investigación la cuestión normativa obedece a la importancia de la información/comunicación en nuestra sociedad. Todo hoy día es reducible a ella. Si partimos, pues de aquí, es comprensible que se exija una delimitación de las posible funciones que pueden desempeñar los comunicadores, por cuanto son elementos esenciales que influyen en todos los ámbitos de la vida. Funciones que han experimentado una considerable variación, por cuanto que antes se consideraban básicas para la formación de la ciudadanía, mientras que ahora se les acusa de muchos de los males que azotan a la sociedad. Al respecto nos gustaría definir que nuestra posición trata de integrar ambos aspectos, reconociendo el innegable valor de los medios hoy día, pero poniendo límites claros, y que sean cumplidos estrictamente.

    La primera cuestión que desde nuestra investigación plantearíamos sería dejar claras las diferencias y similitudes entre los términos información y comunicación (y que nosotros hemos venido empleando indistintamente). Si hemos señalado su importancia no puede existir ninguna duda entre ellos. Es necesario saber sí lo que vivimos ahora es un fenómeno de comunicación (acto consciente y en calidad de igualdad con la posibilidad de una retroalimentación mutua) o una transmisión de información (canalización de datos sin posibilidad de establecer una respuesta). Los estudiosos del tema no parecen ponerse de acuerdo al respecto. Así algunos consideran que la sociedad de la comunicación no es tal y debería denominarse de la información. Y viceversa. Pero es precisamente esta falta de unanimidad la que permite la crítica, que en ningún momento se consolida como propuesta única. Este aspecto permite establecer la objetividad en un campo en el que ningún investigador está libre de prejuicios. El carácter público tiene en esta disciplina una importancia esencial. Como los descubrimientos y los informes de la investigación están disponibles para su examen los demás pueden comprobar las conclusiones. De este modo la objetividad se alcanza mediante los efectos de la crítica mutua entre los miembros de la comunidad sociológica e incluso mediante el debate público (GIDDENS, 1996). Una vez decidido el término más adecuado sería interesante plantear la posibilidad de una desmitificación del fenómeno comunicativo. Es una realidad evidente, pero ¿no se está convirtiendo en una nueva irracionalidad que todo lo permite y lo aprueba, en aras de una comunicación que no democratiza e iguala a los hombres?

    Esta primera exigencia crítica abriría las puertas a otras cuestiones como podrían ser el tema que concretamente nos ocupa. La necesidad de establecer un campo de salidas laborales obedecería a la necesidad de fijar qué es lo que realmente compete a los comunicadores, sin restringir su campo de actuación, pero sin tampoco permitirles una actuación deliberada en todo lo que a ellos les apetezca.

    Si bien hemos señalado la importancia de este método también tiene sus limitaciones. La principal y más importante sería la dogmatización del tema, muy posible en este campo de la comunicación. Si hemos destacado incesantemente la importancia de este nuevo fenómeno de nuestra época puede resultar enormemente fácil caer en la absolutización. Y muchos son los ejemplos en los que el pretendido cumplimiento de las disposiciones legales de la comunicación se han superpuesto al hombre y sus derechos básicos e inalienables. Un supuesto respeto de la libertad de la información que, en realidad, obedece a la necesidad de alcanzar cuotas de audiencia para mejorar sus beneficios. Una consideración crítica del fenómeno permitiría corromper su hegemonía, aunque sin obviar la importancia que le corresponde. Se pretendería establecer un control sobre él.

    Estas consideraciones alcanzan en nuestra investigación el mismo valor normativo de afirmaciones tan evidentes como pueden ser el vertiginoso avance de la información, la ocupación masiva de los medios del tiempo de los individuos,

    Esta reflexión realizada sobre la cuestión normativa no excluye el empirismo y menos precisamente en nuestro tema, en el que la comunicación es la realidad más inmediata. Además se consigue el establecimiento de un carácter metaempírico, en el que se permite hablar sobre ella misma y sobre la adecuación el fin propuesto.

    3.4-. EL MÉTODO DISTRIBUTIVO

    Tradicionalmente considerado como el método por excelencia de las ciencias físico-naturales consiste en la medición, el resumen estadístico, la prueba de hipótesis y, en general, en el uso de un lenguaje matemático que se limita a contar, pesar y medir, con cierto grado de sofisticación, los fenómenos sociales. El absolutismo imperialista que se le ha otorgado ha desembocado en un “boom” inusitado de estas técnicas, sin atender a todas las limitaciones y ambigüedades que su empleo, sin una conciencia sus contradicciones y de su reducido ámbito de utilización, origina. Sus deficiencias deben ser complementadas con un análisis cualitativo en el que se conviertan en objeto de estudio las proposiciones discursivas no totalmente institucionalizadas, superando los estereotipos de los hechos sociales cuantificados en la encuesta.

    Erróneamente se ha considerado que la dimensión humana no es susceptible de medición y se ha eliminado el empleo de las técnicas cuantitativas en las ciencias sociales. Pero debemos atender a que hay ciertos fenómenos sociales que necesariamente deben ser cuantificados, aunque la explicación que a ellos se de sea plenamente cualitativa. Y es precisamente esto lo que nos ha llevado a emplearlo en nuestra investigación. Partimos del hecho de que, aunque estereotipadas, nos interesa realizar un recuento del número de posibles salidas laborales que los estudiantes de Periodismo conocen, sin entrar en cuestiones como pueden ser las vías por las cuales han obtenido es información, las preocupaciones que les causa su futuro laboral, la reflexión crítica sobre la situación del estatuto periodístico, etc., pues todas esas cuestiones son más idóneas de plantear en un grupo de discusión. Podemos obtener algunas de esas cuestiones mediante la formulación de preguntas abiertas, pero, como veremos en páginas posteriores, éstas no garantizan la emergencia de un discurso espontáneo y siguen manifestando una corriente estereotipada de pensamiento.

    Otro aspecto interesante de la metodología cuantitativa es la necesidad de consultar datos secundarios de carácter estadístico que resultan imprescindibles. Así en nuestra investigación, el empleo de las listas del paro y de la demanda laboral de periodistas era esencial. Estas informaciones estadísticas no son el resultado de encuestas muestrales, sino que se obtienen del recuento de actividades registradas y constatables que no obedecen a una codificación de preguntas. Lógicamente esto no es aplicable a los datos secundarios de otras investigaciones que hemos manejado, muchos de los cuales son también resultado de cuestionarios. Aquí las dificultades planteadas son aún mayores, pues el posible distanciamiento temporal dificulta una correcta interpretación de las preguntas y las respuestas que en su momento se hicieron. Desde esta óptica planteamos que no siempre es adecuado acudir a los bancos de preguntas para obtener posibles indicadores de nuestro cuestionario, ya que las motivaciones de uno y otro momento pueden ser muy dispares, y lo que antes ha podido ser pertinente es posible que haya dejado de tener vigencia. Con esto no queremos señalar que los bancos de preguntas no tengan utilidad, sino que tiene que ser el investigador el que en su buena formación decida una posible reelaboración de preguntas ya formuladas, para adecuarla a las necesidades que él persigue. Esto es lo que hemos pretendido nosotros con la inclusión de ciertas preguntas que encontramos en GUZMÁN, 1989.

    Directamente relacionado con los datos secundarios se plantea el problema del tratamiento que se les debe dar para obtener una explotación satisfactoria de los mismos. Superando los inconvenientes que hemos citado, el método más adecuado para solucionar tal cuestión es el de los indicadores sociales. Los indicadores son “una medida estadística de un concepto (…) basado en un análisis teórico previo e integrado en un sistema coherente de medidas semejantes, que sirva para describir el estado de la sociedad y la eficacia de las políticas sociales” (BELTRÁN, pág. 121). Realidades sociales que podrían tratarse son, por ejemplo, el problema del paro juvenil y las medidas tomadas por el gobierno.

    Es conveniente pasar ahora a las limitaciones que supone el método cuantitativo, y que son muchas más que las ventajas que anteriormente hemos citado para justificar su empleo en nuestra investigación. Comenzaremos desde una óptica más general para concluir en la crítica de la encuesta como técnica estrella de esta metodología (crítica que se verá completada en el siguiente punto al analizar nuestro cuestionario).

    El primer y más importante de todos los inconvenientes es que su pretensión cuantificadora reduce los hechos sociales a meras series distributivas de elementos, atendiendo sólo al nivel factual que se halla plenamente consolidado e institucionalizado en la sociedad, gracias a la acción del poder. Esta observación de los hechos y su aséptico registro en datos olvida la lógica interna del discurso del individuo y no atiende a la conciencia que tiene del hecho en sí. Es un enfoque externalista en el que la definición objetiva y operativa, y la cuantificación deviene una reducción analítica y una contrastación empírica que sólo atiende a las explicaciones a partir de causas externas. La consecuencia es más que evidente: se absolutiza dogmáticamente, considerándose que el universo social no es simbólico y carece de sentido; que la encuesta precodificada es el canal selectivo más adecuado; y que no tiene tal riqueza, como se pretende, el universo simbólico. Es una metodología “sedentaria” que no va más allá de los objetivos propuestos, ignorando posibles matices mucho más interesantes y enriquecedores que podrían dar un giro novedoso a la investigación. Todo ello se manifiesta concretamente en la encuesta muestral o cuestionario.

    Lo primero que tenemos que decir en su contra es que desde un principio se han establecido las cuestiones que nos interesan analizar, sistematizándose en preguntas codificadas al efecto que no permiten ninguna desviación respecto a aquellos datos que estamos interesados en obtener. Se cierra la posibilidad de fijarse en otros temas que no sean los estrictamente mencionados en la encuesta. Evidentemente, la propuesta de perspectiva integral permite delimitar con la mayor equidad y adecuación posible los objetivos que tienen que ser satisfechos por la encuesta y cuáles por el grupo de discusión y las entrevistas, no considerándose tan negativa esta limitación. No obstante, esta “justificación” no significa que no conozcamos que las preguntas que hemos planteado (siempre condicionados por nuestras motivaciones, prenociones e hipótesis) van a obtener una respuesta estereotipada. Y más si atendemos al hecho que nuestra encuesta se fija mayoritariamente en cuestiones de opinión y actitudes, no en hechos. E incluso atendemos a ciertas cuestiones ideológicas. (preguntas 9, 13, 14). En este caso no podemos proponer un panel de observación participante para comprobar que lo que los entrevistados nos contestan sea verdadero, y nos tenemos que conformar con realizar preguntas pruebas (dos cuestiones similares planteadas de distinta manera al principio y al final, una pregunta sobre un hecho y su correspondiente cuestión ideológica para ver si se contradicen o no, etc.). Hemos de señalar además que la inevitable polisemia del lenguaje alcanza en este tipo de cuestiones su punto álgido (así, por ejemplo, algunos pueden entender la colegiación como una garantía de encontrar trabajo, no habiéndolo planteado nosotros en esos términos), además de que la formalización denotativa no se corresponde nunca con el discurso espontáneo del encuestado.

    Si ya hemos señalado que la adecuación entre discurso y respuesta al cuestionario no se corresponde en lo más mínimo, reforzamos ahora esta afirmación con la reflexión sobre las “preguntas cerradas”. En ellas se suministra al individuo las respuestas que nosotros proponemos, bien porque nos interesa tal reducción, bien porque no conocemos todo el abanico de posibilidades. De esta manera estamos “obligando” a encasillar su respuesta en uno de los “items” propuesto, sin que se permita la crítica de la pregunta y su reformulación. Lo único que con ello conseguimos es que el individuo acomode su respuesta el medio justo y aceptado por la sociedad, aunque se contradiga con su discurso y sus motivaciones más profundas. Y eso es precisamente lo que ha ocurrido en nuestro cuestionario con las preguntas en las que hemos intentado dibujar lo qué es un periodista en nuestra sociedad. No obstante, podríamos obtener de esta desviación estereotipada un interesante punto de vista sobre la institucionalización de esta figura, haciendo un análisis de lo que la sociedad se ha empeñado en crear bajo esta etiqueta. Dicha cuestión sería mucho más útil si después lo contrastáramos con los discursos que obtuviéramos en la reunión de grupo. Apuntamos que esta cuestión que hemos planteado de estudiar los estereotipos puede proporcionarnos datos muy interesantes sobre los objetivos y las carencias, e incluso los miedos, de una sociedad.

    Para intentar que nuestros encuestados no se sintieran tan constreñidos a la hora de contestarnos hemos incluido numerosas preguntas abiertas, con las dificultades que puede originar: laboriosa clasificación y conceptualización, y rechazo por parte de los encuestados a detenerse a reflexionar un poco más (incluso hay algunos individuos que se han dedicado a responderlas con “gracia”). Pero ni siquiera con ello hemos conseguido lo que el grupo de discusión hubiera podido aportarnos. Porque el encuestado no se ve motivado por una situación grupal que respalde la emergencia de su discurso más profundo al respecto. Las limitaciones siguen siendo básicamente las mismas que las de las preguntas cerradas. Proyectamos nuestra posición ideológica al confeccionarlas, con lo que tenemos que desmentir la pretendida neutralidad que se les pretende conceder al conseguir la palabra justa (salvo los por qué, aunque su adición a unas preguntas sí y a otras no también responde a nuestros intereses), la descontextualización de las respuestas (qué lo motiva y cómo se entiende en el contexto social), dificultando una interpretación que normalmente acaba siguiendo la lógica del investigador.

    Estas limitaciones también se hacen extensibles al nivel técnico, señalando que la encuesta sólo permite una distribución porcentual de las respuestas obtenidas y, en todo caso, un cruce simple de variables “independientes” como el que nosotros hemos realizado. La sustitución por otras técnicas más sofisticadas permitiría un mayor juego de variables, pero en el nivel de los conceptos seguiría siendo insuficiente.

    Señalemos por último que otra dificultad de dichas técnicas es que se prestan a una interpretación parcial e interesada por parte de los medios. El mismo poder quiere constatar que se difunden aceptablemente sus estereotipos y obtiene de las encuestas muestrales datos que nunca habían sido planteados por los investigadores en ese sentido. En la síntesis que adjuntamos suministramos todos los datos concernientes a la ficha técnica para lograr una interpretación correcta de nuestra investigación, en el supuesto de que apareciera publicada en un medio.

    3.5-. EL MÉTODO CUALITATIVO

    Tradicionalmente se ha impuesto la consideración de que el método cuantitativo y el cualtitativo tenían que estar enfrentados, ya que los objetos de conocimiento que estudiaban, así como el tipo de ciencia al que se adecuaban, eran radicalmente opuestos. Afortunadamente los avances en materia sociológica han permitido establecer que ambas vías de acceso a la realidad social son necesarias para obtener un conocimiento pleno. Igualmente se ha llegado a postular la necesidad de reclamar para la ciencia físico-natural unos orígenes antropológicos y culturales, y para la social, unas raíces biológicas. Esta integración permitiría un acercamiento más adecuado a los hechos sociales.

    La metodología cualitativa surge como reacción frente al imperialismo cuantitativista que se apoderó de la investigación sociológica y gracias a ello se consigue recuperar el protagonismo y la voz de los sujetos, permitiéndoles que se manifiesten libremente y que empleen el lenguaje en toda la riqueza simbólica que le caracteriza. Dejan de ser objetos para convertirse en sujetos, acortando así las distancias que separan a investigador e investigado en las ciencias físico-naturales. Este reconocimiento de la importancia de la vía cualitativa no debe llevarnos erróneamente a concederle una situación de primacía en la investigación sociológica, ya que entonces volveríamos a caer en las mismas limitaciones del absolutismo cuantitativistas. Es necesario, pues, dejar bien claro qué esfera corresponde a cada uno de los métodos.

    Tal como establecimos cuando delimitamos el tema, la perspectiva cualitativa nos sería de mayor utilidad, por cuanto estábamos interesados en descubrir la verdadera significación de la figura del periodista en la sociedad de la comunicación, superando las definiciones estereotipadas y superficiales que desde las diversas instituciones se nos pudieran suministrar. Buscábamos motivaciones y significaciones en las que quedara bien patente el hecho de que el hombre es un ser de sentido, con un universo simbólico enormemente rico, que no se agota en los items cerrados de un cuestionario, ni tampoco en las descontextualizadas frases de las preguntas abiertas. Perseguíamos un enfoque internalista. Las limitaciones temporales, no obstante, nos han obligado a no aplicar esta práctica. Somos conscientes de que hemos relegado a un segundo plano la comprensión significativa y la interpretación motivacional de las actitudes. Un análisis multidimensional e interminable, más problemático y menos preciso, pero con una mayor relevancia. La interpretación de los discursos se convierte en un punto básico y el lenguaje deja de ser instrumento de conocimiento (denotativo tal y como se pretendía en la ciencia físico-natural) y se convierte también en objeto de estudio. Es una “hermenéutica” que estudia al lenguaje a través del propio lenguaje. Señalemos que esto no consiste en conceder a las estructuras lingüísticas una posición absoluta como “matriz articuladora de la realidad social” (ORTÍ, 1982), sino que intenta atender a un pragmatismo: comprensión de lo social para una acción modificadora o transformadora.

    Toda esta consideración cualitativa consigue reproducir lo que el hombre es en sociedad:

  • Fusión de teoría y práctica.

  • Proyección valorativa.

  • Relaciones de implicación.

  • Relaciones de contradicción.

  • Relaciones de conflicto.

  • Relaciones de cambio y ruptura.

  • Relaciones multidimensionales e ilimitadas.

  • Relaciones de negación

  • Se atiende a la relevancia y no a la precisión, como pretende el cuantitativismo (ORTÍ, 1982).

    Las dificultades propuestas ante la realización de un grupo de discusión nos han llevado a decidirnos por su sustitución por entrevistas semidirectivas, que no en profundidad por cuanto que éstas suponen una libertad total del individuo entrevistado y realmente esta situación nunca se da, no habiendo en ellas nada que no tenga que ver con la superficie de un habla controlada. En las tres entrevistas que hemos diseñado, dos de las cuales se han llevado a la práctica, se ha reproducido “el discurso motivacional (consciente e inconsciente) de una personalidad típica en una situación social bien determinada y/o ante objetos sociales sólo relativamente definidos” (ORTÍ, 1982). Así se han elegido tres tipos sociales bien diferenciados cada uno de los cuales aporta una perspectiva parcial, pero que en conjunción con el resto conforma un todo integrador: una recién licenciada que había realizado prácticas, un trabajador de los medios que se encuentra estudiando ahora la carrera y un periodista que ha trabajado en medios y que ahora es docente. Cada uno de ellos reproduce las coordenadas motivacionales de su clase de referencia. Pero como muy bien dice Ortí, en este tipo de prácticas no conseguimos una emergencia del discurso espontáneo del entrevistado sino que sólo contribuimos con esta situación de individuación a que se ofrezca una “ideología de clase”, alimentada por el status social del sujeto y sus creencias y mitos. Es verdad que se permite al entrevistado intervenir en el habla (cuestionando incluso lo planteado por el entrevistador) pero nunca se produce una situación comunicacional total, pues sigue existiendo una cierta jerarquía en la que el entrevistado ignora cuál es la intención del entrevistador. Aunque hemos señalado sus limitaciones consideramos que hubiera sido interesante realizar una entrevista semi-estructurada a un directivo de un medio, por cuanto supone el punto de vista del contratante, y no como hemos visto hasta ahora en las entrevistas propuestas del trabajador.

    Todo lo visto nos lleva a postular la necesidad del grupo de discusión como práctica más adecuada para un discurso espontáneo y libre en una situación comunicacional completa, con lo que ésta supone de mutlidimensionalidad, dialéctica, contradicción y ambigüedad. El grupo de discusión trabaja con el habla y sobre ella se articulan el orden social y la subjetividad. Y aquí es donde se reproducen con fidelidad las verdaderas situaciones en las que se desarrolla el discurso social: diseminación en lo social, condición externa al hombre y necesidad de lo discursivo para interpretar lo que los participantes dicen y darle sentido. Esta microsituación posibilita la reproducción del orden social cotidiano y básico.

    3.5.1-. DISEÑO DE UN GRUPO DE DISCUSIÓN

    El primer paso obedece al establecimiento y formulación de la pregunta que motiva la demanda del cliente. Nuestra investigación plantea el tema que hemos definido como amplitud de salidas laborales de los licenciados en periodismo de la Facultad de Ciencias de la Información de Sevilla. Ahora bien, dentro de esta definición operativa y atendiendo a los objetivos que nos hemos propuestos (y que nos hemos visto obligados a redefinir), comprendemos que necesitamos establecer más de un grupo de discusión. Ya que nos interesa abordar el problema desde muy diversas situaciones, planteando a todas ellas cuestiones similares (para analizar los puntos de coincidencia y aquellos en los que se difiere), pero también atendiendo a otras preguntas que consideramos sólo pueden ser satisfechas, con la riqueza que nos interesa, desde unas posiciones muy concretas. Así incluimos el diseño de tres grupos de discusión, en los que se atenderán a las siguientes variables:

    • . Disposición del título de licenciado en Ciencias de la Información: es la primera variable que determina nuestro estudio, pues nos interesa abordar cuestiones cómo son la utilidad del título para poder acceder a un medio y la adecuación de los contenidos impartidos en la facultad y los que se le exigen a un profesional del campo comunicacional. Ahora bien, precisamente por su importancia es necesario agotar al máximo las posibilidades que esta variable ofrece, y por tanto la hemos subdividido del siguiente modo:

  • Tenencia del título: trabajadores en un campo relacionado con la comunicación, trabajadores en algo no relacionado con la licenciatura y licenciados en paro.

  • No posesión del título: estudiantes del Segundo Ciclo (tanto aquellos que hayan realizado prácticas como los que no), trabajadores en ámbitos comunicacionales y trabajadores en ámbitos comunicacionales que ahora se encuentran estudiando la carrera.

  • 2. Sexo: atendemos a esta variable desde el momento que sospechamos que pueden existir ciertas diferencias entre los discursos de hombres y mujeres, al plantearse la problemática de la discriminación de la mujer en el mercado laboral. No es ésta la cuestión que nos interesa estudiar directamente, pero sí queremos observar las motivaciones que pueden llevar a la mujer a reafirmarse en su dificultad de ingresar en el mundo laboral. Así la perspectiva de licenciados y licenciadas tendría ciertas diferencias de matices. En la práctica la inclusión de la mujer en el grupo responde a la necesidad de que sea lo más representativo posible del universo del que pretendemos obtener su discurso.

    3. Experiencia laboral: consideramos que éste es otro factor de capital importancia en lo que se refiere a la consecución de la entrada en el mundo laboral de los licenciados, porque numerosos estudios realizados al efecto demuestran que la experiencia laboral es uno de los factores más valorados a la hora de contratar. Así pues, partimos de la hipótesis de que los recién licenciados, que además no hayan realizado ningún tipo de prácticas, se encuentran en una posición de desventaja.

    4.Hábitat: la cercanía territorial y el conocimiento de otras provincias pueden jugar un papel positivo a la hora de la contratación. Igualmente señalamos que la residencia en pequeñas localidades puede facilitar el acceso a un medio local, fenómeno que se encuentra en emergencia y que es uno de los condicionantes de la comunicación, junto con la era digital. Este último aspecto no va a ser tenido en cuenta como factor práctico en el diseño del grupo de discusión, por no encontrar su reflejo en las hipótesis esbozadas.

    Una vez decididas las variables que van a condicionar nuestro diseño del grupo de investigación, el siguiente paso consiste en establecer cuáles de ellas van a constituirse como factores que permitan una cierta homogeneización, a la vez que se introduzcan otras que determinen un grado suficiente de heterogeneidad para facilitar la aparición de un discurso no estereotipado, en el que emerjan las motivaciones que nos interesan para cubrir el nivel de las proposiciones discursivas.

    El primer grupo de discusión incluiría como factores comunes la tenencia del título de licenciado y la actual situación de trabajador y como diferenciadores el sexo, el campo en el que trabaje (comunicación o no) y la experiencia laboral. Distinguiríamos los siguientes tipos, resultado de la combinación de estos factores:

  • Recién licenciado/a trabajando de un campo comunicacional.

  • Recién licenciado/a trabajando en un campo no relacionado con su licenciatura.

  • Licenciado/a trabajando de un medio con experiencia.

  • Licenciado/a trabajando en un campo no comunicacional con experiencia.

  • El número de actuantes de cada clase sería de dos (un hombre y una mujer). Excepto en lo que se refiere a los recién licenciados que se encuentran trabajando en un campo relacionado con su licenciatura, en cuyo caso aumentaríamos a cuatro los participantes, por comprender que su proximidad a nuestra situación aporta un punto de vista más enriquecedor al asunto. El tamaño del grupo sería, por tanto, de diez personas, asumiendo todos los riesgos que supone tal amplitud. Aunque la consideramos imprescindible para conseguir satisfactoriamente nuestros objetivos.

    El segundo grupo de discusión tendría como punto común el hecho de tratarse de licenciados que se encuentran en paro. Consideramos de nuevo el sexo factor diferenciador, junto a la situación particular de estar parado: recién licenciado, mayor tiempo buscando trabajo y en paro tras haber trabajado. Los tipos serían los siguientes:

  • Recién licenciado/a en paro.

  • Licenciado/a en paro.

  • Licenciado/a en paro que haya trabajado con anterioridad.

  • Al igual que en el caso anterior dotamos de un mayor número de participantes (cuatro) a aquellos tipos que más se acercan a nuestra situación potencial cuando terminemos la carrera (recién licenciados en paro). Además consideramos que pueden tener una mayor dificultad para hablar del tema, por posibles motivos de frustración laboral. Y como ya sabemos, a mayor dificultad de emergencia de los discursos, mayor debe ser el número de individuos, para lograr que se sientan respaldados y no se sientan coartados para expresar sus motivaciones. El número final sería, pues, de ocho participantes.

    El tercer grupo de discusión se centraría en los discursos de los no licenciados, incluyéndose al respecto estudiantes de Segundo Ciclo que hayan realizado prácticas (por comprender que su perspectiva puede ser más enriquecedora que la de aquellos alumnos que no hayan tenido ninguna experiencia en el mundo laboral), trabajadores y trabajadores que ahora están estudiando la carrera. Incluimos también la variable sexo como factor diferenciador. Los posibles tipos serían los siguientes:

  • No licenciado/a estudiante.

  • No licenciado/a trabajando.

  • No licenciado/a trabajando y estudiante.

  • El tamaño del grupo sería de ocho participantes, con una distribución de dos por cada clase, excepto en el tipo “a” del que incluiríamos cuatro actuantes.

    Si bien hemos decidido presentar el tema de igual manera para todos, planteando como hipótesis de trabajo el hecho de que existe una amplitud de salidas laborales más amplia para los licenciados de Periodismo que los tópicos esbozados de radio, prensa y televisión, hay una serie de objetivos específicos diferenciadores que pueden orientar los discursos en una u otra dirección. Así en el primer grupo planteado, atenderíamos a las siguientes posibilidades:

  • Comportamiento de los medios ante la contratación de licenciados, tanto de los recién salidos de la facultad como de aquellos que tengan ya más experiencia (partiendo de la hipótesis que los medios valoran la experiencia por encima de cualquier otro factor, exceptuando posibles contactos).

  • Adecuación de los contenidos académicos a las exigencias prácticas del trabajo (tomando como punto de referencia que en nuestras hipótesis hemos esbozado una clara insuficiencia de los contenidos impartidos en la facultad para después poder desenvolverse en un medio. Negamos de antemano que el conocimiento adquirido durante la carrera abra las puertas a una incursión rápida y exitosa en el mundo laboral de la comunicación).

  • Descubrir las motivaciones que llevaron a los participantes a desempeñar un trabajo no relacionado con su licenciatura (en este punto nos vemos obligados a diferenciar entre aquellos casos que accedieron a dicho puesto de trabajo porque les daba igual trabajar en una cosa que en otra y se vieron “obligados”, por diversos motivos, a decidirse por él y aquellos otros en los que se ocupan puestos que, aunque no tengan que ver con la licenciatura, la demanda social puede llegar a considerarlo competencia de un licenciado en Ciencias de la Información. Este aspecto es de vital importancia, pues nos puede ayudar a comprender y ampliar la actual definición del periodista).

  • En el segundo de los grupos nos interesaríamos, dada su composición, por el problema del paro en la licenciatura de Periodismo, atendiendo a datos como son la tasa de paro entre los jóvenes y aquellos que no lo son tanto, para después intentar realizar una proyección sobre nuestro campo en concreto. No es nuestra intención convertir este asunto en una consigna alarmante que considere el paro entre las salidas laborales de la licenciatura, sino analizar la conciencia que de este problema se tiene desde el campo periodístico y desde diversas posiciones dentro de él.

    En el tercero, el principal punto de interés sería dilucidar la cuestión referente a la necesidad (o no) del título de licenciado, prestando especial interés al tipo “trabajador y estudiante”, buscando las motivaciones que le han llevado a estudiar ahora la carrera. Su punto de vista sería bastante enriquecedor, por cuanto nos puede aportar similitudes y diferencias entre los dos espacios en los que se está desenvolviendo.

    Una vez realizado el diseño se procedería a la captación de los tipos que hemos establecido. Cuestión esta en la que ninguno de los investigadores intervendría, a pesar de las facilidades que podríamos tener para convocar a los estudiantes (por redes de conocimiento personal) y al tipo que hemos denominado como trabajador-estudiante (donde también se produce un conocimiento personal de uno de nuestros investigadores con individuos que se encuentran en esta situación). La contratación al efecto de un individuo capacitado para ejercer esta fase supondría nuestro análisis previo de las características del profesional,; análisis que debe ser lo más exhaustivo posible si se quiere que realice una buena labor. A su vez, nosotros le facilitaríamos todos los datos más representativos de nuestra investigación para conseguir una plena adecuación entre los tipos por nosotros diseñados y los que finalmente acceden a participar en la situación conversacional grupal.

    El espacio elegido para llevar a cabo la reunión sería una sala de un hotel, preferentemente alejado de los centros académicos y de las oficinas de medios, para conferirle la mayor neutralidad posible, sin que los participantes se puedan sentir coartados por cualquier marca significativa del ambiente. La habitación debería ser de colores suaves, lo suficientemente luminosa y con una mesa redonda en el centro; las sillas dispuestas en la misma posición y sin que haya una relación de objetos significativa alrededor. Sólo con esta desnudez pretendida cualquier relación de exclusión, oposición, etc. desaparecería. Con lo que no queremos decir que los individuos tengan que olvidar el tipo al que pertenecen, sino simplemente que se consiga fluidez. En este espacio deberán hacerse visibles los instrumentos tecnológicos empleados para registrar la situación: varias cámaras de vídeo para grabar las reacciones de la mayor parte de los actuantes (puesto que los gestos y otros comportamientos físicos podrían aportar datos interesantes para la investigación) y una grabadora. No hay ningún otro elemento oculto, ya que se pretende que los actuantes conozcan las situaciones en las que intervienen y el miedo a un posible micrófono o cámara escondida y sospechada por ellos, podría ocasionarles inhibición y, por tanto, la manifestación de un discurso no lo suficientemente valioso.

    La duración del grupo de discusión sería de dos horas aproximadamente, para dar la posibilidad de que la amplitud de la investigación sea cubierta en su totalidad. Evidentemente, si consideráramos que fuera necesario alargar el encuentro se haría, siempre contando con la aprobación de los actuantes y de que los contenidos manifestados sean lo suficientemente interesantes como para provocar esta situación. En el momento que se percibiera que los participantes reiteraran temas o manifestaran cansancio, si no podemos reorientar los aspectos que nos interesan, se daría por finalizado el grupo.

    Determinados estos puntos pasaríamos a lo que es la dinámica del grupo. Nuestra intervención inicial presentaría de una manera directa e inmediata la cuestión:

    “Buenos días. Antes de comenzar queríamos agradecerles su asistencia. Les hemos convocado para hablar de las salidas laborales del licenciado de Periodismo. Estamos llevando a cabo una investigación al respecto y para ello estamos realizando diversas reuniones como éstas. Aunque el tema es el mismo para todos estos grupos, las diferencias en la composición nos lleva aquí a plantear, sin que con ello estemos coartando la expresión de los contenidos que les parezcan apropiados, ciertos puntos de interés (ver objetivos concretos para cada grupo) y que deseamos abordar con profundidad, prestando especial atención a las que ustedes, como componentes concretos de este grupo, puedan tener. Una vez dicho esto sólo queremos invitarles a que se expresen sobre cualquier aspecto pertinente, oportuno y relevante. Como comprenderán es de capital importancia que sometan a discusión y crítica sus opiniones. Gracias por su colaboración.”

    Esta breve exposición, a la que anteriormente se habrá sumado otra sobre las cuestiones tecnológicas, dará paso a la configuración del grupo como tal., sin que la tentativa a dirigir la conversación (formulando preguntas, impartiendo un turno, etc.), el miedo al silencio, la aceptación o desaprobación de lo expresado como investigadores, etc. nos impulsen a intervenir. El grupo debe fluir en la conversación y configurarse como tal gracias a la palabra, limitándonos en nuestras posibles intervenciones, que tendrán lugar si se erige un líder (posiblemente una de las personas con más experiencia) y el grupo no está de acuerdo con él, en la reconducción de ciertos temas (desviados por las pretensiones de ciertos componentes a manifestar puntos de vista que, por su situación, considera especialmente relevantes), apoyando ciertos comentarios con datos de nuestra investigación, agilizando la situación si se cae en la monotonía y en la reiteración de ideas ya expresadas, etc. Todas intervenciones, ocasionadas en cierta medida por el desconocimiento que generalmente suele tener el investigador de que la conversación manifiesta incoherencias, se harían en el marco de evitar cualquier posible subjetividad. Con ellas no se debe pretender en ningún momento reducir el lenguaje a un proceso lineal, con matices eminentemente matemático, sino, como en la propia situación conversacional cotidiana, reorientar hacia aquellos aspectos que nos interesa.

    4-. RECOGIDA Y PRODUCCIÓN DE DATOS

    4.1-. DATOS PRIMARIOS

    Para elaborar datos primarios hemos elegido dos técnicas (prácticas en el caso del aspecto cualitativo): una encuesta muestral (técnica cuantitativa) y una serie de entrevistas semidirectivas (técnica cualitativa). Con ello pudimos abarcar las dos principales perspectivas de investigación social.En un principio habíamos pensado explorar la técnica cualitativa del grupo de discusión pero, debido a la escasez de tiempo y otra serie de dificultades, tuvimos que conformarnos con hacer un simple diseño de un grupo de discusión (adjuntado anteriormente). Con las entrevistas semidirectivas tratamos de cubrir en parte la carencia de esta información.

    4.1.1-. TÉCNICAS CUANTITATIVAS: ENCUESTA

    Nuestra encuesta tenía como objetivo recoger la opinión de los estudiantes de Periodismo sobre la propia carrera y las salidas profesionales de la misma. Teníamos especial interés en observar y estudiar la evolución de esas opiniones en función del curso ( primero, segundo, tercero y cuarto de Periodismo).

    Para elaborarla cada uno de los miembros del equipo de investigación realizó un modelo de cuestionario con sus inquietudes sobre el tema y con aquellas cuestiones que cada uno creía más interesantes de investigar. También tuvieron cabida en él, preguntas aparecidas en estudios anteriores (Revista “Periodistas”). Una vez hecho esto, pusimos en común todos los modelos de cuestionario y, tras criticarlos y debatirlos, fundimos los cinco cuestionarios en el definitivo. Tras recibir las pertinentes críticas y correcciones por parte de la profesora procedimos a pasar el cuestionario a la población seleccionada. El trabajo de campo se realizó el día 17 de diciembre de 1997. Sin embargo, cuando entregamos los cuestionarios nos dimos cuenta de que nuestro modelo de encuesta no estaba lo suficientemente maduro: debimos haberlo filtrado todavía más, y haber sido más críticos con él. No obstante esto nos sirvió de lección para aprender que los cuestionarios no se hacen a la ligera y que necesitan de un proceso de reflexión y prueba muy exigente.

    El cuestionario consta de 21 preguntas y 9 subcuestiones dentro de esas. De todas ellas, 11 son abiertas y el resto, 19, son cerradas, aunque algunas tengan también una opción del tipo Otros, que implica también una respuesta abierta.

    En él se pueden apreciar cuatro bloques temáticos de preguntas que se corresponden con los bloques temáticos del marco teórico. Estos bloques son aspectos sobre los que nos interesaba mucho investigar.

  • Motivaciones para ser periodista (preguntas 1, 8 y 21).

  • Cualidades y formación necesaria para ser periodista (preguntas 7, 2, 3, 4, 5, 6 y 16).

  • El periodismo como profesión (preguntas 9, 16, 17, 18 y 19).

  • La búsqueda de empleo (preguntas 10, 20, 11, 12, 14, 15 y 13).

  • A pesar de estar divididas por bloques de investigación no quisimos ordenarlas perfectamente, al contrario, preferimos “ordenarlas desordenadamente”, es decir, procuramos colocar las preguntas de modo que enlazasen unas con otras como si de una conversación se tratase, saltando de un tema a otro. Con ello establecíamos una especie de control para ver si los encuestados contestaban con sinceridad o se contradecían.

    En nuestro cuestionario hay que destacar la gran cantidad de preguntas abiertas. Esto se debe al deseo de conocer todas las opiniones posibles de los alumnos de Periodismo sobre los temas que nos interesaban para la investigación. Además también pretendíamos que pudieran expresarse con libertad. Ahora bien, las preguntas abiertas han dificultado la medición y han supuesto un aumento considerable del tiempo que se tardaba en rellenar el cuestionario. Asimismo existen algunas preguntas filtro (preguntas 4, 5 y 6).

    A pesar de las revisiones previas al trabajo de campo, somos conscientes de las limitaciones y fallos de nuestro cuestionario.

    Durante el trabajo de campo, y gracias a que entrevistamos a los componentes de la muestra personalmente, pudimos observar “in situ” los fallos, dudas y problemas del cuestionario. En ese sentido, los alumnos y alumnas de tercer y cuarto curso fueron los más críticos con nuestro trabajo.

    Un fallo importante creemos que fue la excesiva extensión del cuestionario (el tiempo medio para rellenarlo siempre rondaba entre 8 y 10 minutos). Había demasiadas preguntas y muchas de ellas eran abiertas. Las numerosas preguntas abiertas han tenido dos efectos principalmente: que a medida que avanza la encuesta hay mayor número de preguntas sin responder o bien rellenas en tono jocoso, y por otra parte, el estudio de éstas resulta más complicado que el de las cerradas. Un ejemplo de ello son las cuestiones 7 y 7a, donde cometimos un error de bulto al dejar la pregunta totalmente abierta puesto que la amplitud de posibilidades y respuestas no permiten resultados medibles y claros que puedan aprovecharse para el estudio.

    Además de la extensión hemos detectado una serie de errores o al menos, factores mejorables:

    • Numerar las encuestas que ha hecho cada investigador.

    • Numerar los datos básicos de investigación

    • Señalar los sexos a través de casillas nombradas HOMBRE y MUJER, para evitar confusiones con las siglas del tipo M ( mujer, masculino, macho), H (hombre, hembra).

    • Indicar en las preguntas pertinentes cómo podía señalarse más de una opción de forma que pudiera estudiarse también el orden de preferencia.

    • Agregar la opción NS/NC a algunas preguntas que se nos pasaron por alto, como la cuarta o la sexta.

    • La cuestión 11 pregunta la opinión respecto a la información existente sobre tres cosas tan dispares como la carrera de Periodismo, las asignaturas y sus salidas, aglutinando a las tres en una misma respuesta. Este es un error significativo, ya que no es lo mismo la información que pueda existir sobre la carrera, que sobre sus materias y, sobre todo, sus salidas.

    • La 15 es tal vez la que más dudas despertó entre los encuestados. Muchos encuestados no entendieron a qué nos referíamos con la especialización periodística. Sería necesario concretizar o aclarar este término.

    • En la pregunta 17 debimos especificar el término profesionales, pues algunos encuestados dudaron si nos referíamos con ella a los que hacen bien su trabajo, a los licenciados en periodismo, a los periodistas que trabajan en los medios, etc.

    • En la pregunta 20 las opciones 3 y 4 eran prácticamente iguales, debíamos haberlas unido.

    • En la pregunta 5 a aparece una falta de ortografía muy clara, fue sin querer, pero también es un error.

    • Finalmente, aunque no era un efecto buscado, hemos de reconocer que el cuestionario tiene una inclinación clara hacia la dificultad de encontrar trabajo y hacia algunos obstáculos causantes de ello. En el cuestionario están plasmadas, que duda cabe, algunas de nuestras prenociones y actitudes previas aunque sea inconscientemente. Tal vez sea la pregunta 18 la que más claramente partidista nos ha quedado, ya que hacer esa pregunta a un estudiante de periodismo que no estuviese de acuerdo es poco más que ponerlo en un aprieto psicológico: si estoy estudiando periodismo, ¿cómo voy a estar de acuerdo con el intrusismo?. Es posible que no se haya dado ningún caso como el expuesto, pero sí es cierto que la propia pregunta parece señalar ya la respuesta.

    • En cuanto a la muestra, la población que pretendíamos estudiar en un principio eran tanto los estudiantes de periodismo, los licenciados, así como la propia empresa de comunicación. Pero como ya comentamos anteriormente, el factor tiempo nos obligó a reelaborar no sólo nuestros objetivos sino también nuestros instrumentos para alcanzarlos. De este modo, decidimos suplir la información de esa encuesta a través de esas citadas entrevistas semidirectivas, limitando la población que pretendíamos estudiar a través de nuestra encuesta a los alumnos que cursan la licenciatura de periodismo en la Universidad de Sevilla. Fijada la población (alumnos de periodismo de la citada Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Sevilla) pasamos a seleccionar la muestra. Para ello, intentamos conseguir las listas de alumnos de los cuatro cursos para así poder contar con datos sobre la proporción de alumnos respecto al sexo, aunque finalmente sólo pudimos obtener la de las tres clases de primero, teniendo que conformarnos con conocer exclusivamente el número de alumnos de cuarto curso facilitado por un profesor del centro. Establecimos la cifra redonda de alumnos en segundo, tercer y cuarto curso en 200 y 270 para primero. Y sobre todo, teniendo en cuenta nuestras limitaciones, decidimos fijar en 100 el número de encuestas a realizar: 31 encuestas en 1º, y 23 en cada uno de los cursos siguientes (270 alumnos supone el 31% del total de los que cursan la carrera, lo que corresponde a 31 encuestas). Dado ya este paso, el siguiente fue fijar unas 11 encuestas en cada “letra” de los tres últimos cursos. Y la última encuesta de forma aleatoria en uno de los dos. Y diez en cada una de las tres clases del primer curso, dejando también libre la elección de la clase.

    • Lo último que fijamos respecto a la encuesta fue la distribución de estas por sexo. En ese aspecto, observando que las alumnas representaban entre el 60 y el 70% de cada curso, optamos por fijar, 18 encuestas para este sexo en primero y 13 en los cursos restantes. De esta forma, aunque una vez analizados los resultados de la encuesta, la distinción entre sexos no resulta significativa, sí que aseguró la participación proporcional de los dos grupos más claros que pueden reconocerse en cualquier grupo. Ésta es la única variable que tuvimos en cuenta a la hora de hacer nuestro trabajo, ya que la otra variable significativa que pudimos observar nos resultó imposible de desarrollar. Se trataba de distinguir entre estudiantes becarios y no becarios, ya que la posición económica podría influir en determinadas opiniones sobre la colocación laboral. Otra variable que se nos ocurrió es la procedencia, es decir, estudiantes de Sevilla o fuera de Sevilla; también la distinción entre pueblo o ciudad, etc.

    FICHA TÉCNICA

    · REALIZACIÓN: Grupo 3 “Horizonte”

    SISTEMA: Encuesta entregada personalmente.

    FECHA: 17 de diciembre de 1997

    • UNIVERSO: Alumnos y alumnas que cursan la licenciatura de Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Sevilla.

    • UNIVERSO: 870 alumnos/as divididos en 270 en primer curso, 200 en segundo, 200 en tercer curso y 200 en cuarto curso.

    • MUESTRA ESTADÍSTICA: Cien alumnos/as de la Facultad de Ciencias de la Información seleccionados aleatoriamente teniendo en cuenta dos variables de estratificación que son curso y sexo, estas variables están estratificadas proporcionalmente. En cuanto a la variable curso: Primero de Periodismo supone el 31% del total (por tanto 31 encuestas) y el resto de los cursos suponen un 23% del total (23 encuestas para cada uno). La variable sexo tiene en cuenta la mayor proporción de alumnas en la población -aproximadamente el 65% del total- por esa razón 65 cuestionarios fueron repartidos a mujeres y el resto a hombres.

    • CUESTIONARIO: 21 preguntas

    • TIEMPO MEDIO DE DURACIÓN: Entre 8 y 10 minutos..

        

    EDAD:........... SEXO............. CURSO.......................

    Estimado compañer@:

    Somos un grupo de Periodismo que estamos realizando un trabajo destinado a conocer la posibilidad de salidas laborales nuestra licenciatura. Para eso, queremos conocer vuestra opinión a través de este cuestionario.

    Gracias por tu colaboración.

    1-. ¿Cuál de las siguientes circunstancias te ha influido más a la hora de matricularte en Periodismo?

  •  La vocación

  •  El influjo de familiares, amigos, profesores de Bachiller

  •  Me parece una carrera sin complicaciones

  •  La tradición, ya que existe un periodista en mi familia

  •  Tengo un contacto que me puede ayudar a encontrar trabajo cuando termine la carrera

  •  Es un trampolín para la fama

  •  Otros (especifícalos):...............................................................................................

  • 2-. ¿Te parece adecuada la preparación académica que estás adquiriendo para ejercer como periodista?

  •  Sí

  •  No

  •  Me parece adecuada en algunos aspectos. (Especifica cuáles).

  • .............................................................................................................................................

    a) ¿Por qué?

    ................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

    3-. ¿Qué estudios complementarios realizas?

    ................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

    a) ¿Porqué?

    ................................................................................................................................................................

    4-. ¿Has realizado alguna vez prácticas en empresas?

  •  Sí

  •  No

  • 5-. En caso afirmativo, ¿ Te parecieron más útiles que la habitual jornada académica?

  •  Sí

  •  No

  •  NS/NC

  • a) ¿Porqué?

    ................................................................................................................................................................

    6-. ¿A raíz de las prácticas cambiaste tus ideas previas acerca del trabajo de un periodista?

  •  Sí

  •  No

  • a) ¿En qué sentido?

    ................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

    7-. ¿Cuáles crees que son los rasgos que caracterizan de hecho a un periodista? (máximo cinco)

    ................................................................................................................................................................

    a) ¿Y los que deberían caracterizarle?

    ................................................................................................................................................................

    8-. ¿Cuál crees que es la labor de un periodista?

    ................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

    9-. ¿Qué valor se le da actualmente a nivel social a la licenciatura de Periodismo?

  •  Mucho

  •  Normal

  •  Poco

  • 10-. ¿En qué te gustaría trabajar cuando te licencies?

  •  Prensa

  •  Radio

  •  Televisión

  •  Gabinete de comunicación

  •  Enseñanza

  •  Oposiciones

  •  Política

  •  Literatura

  •  Otros (especifica cuáles): ............................................................................................

  • 11-. ¿Crees que hay suficiente información sobre la carrera, sus asignaturas y sus salidas?

  •  Sí

  •  No

  •  NS/NC

  • 12-. ¿Cuando te matriculaste conocías las posibilidades de encontrar trabajo que tiene el periodismo?

  •  Sí

  •  No

  • 13-. ¿Qué condiciones crees que son más decisivas para encontrar un puesto de trabajo?

  •  Un buen expediente académico

  •  Una buena preparación en idiomas

  •  Conocimiento de las nuevas tecnologías

  •  Suerte

  •  Tener contactos

  •  Moverse mucho

  •  Otras (especifica cuáles)...............................................................................................

  • 14-. ¿Crees que la amplia oferta de información (auge de las plataformas digitales y medios locales) abre las posibilidades de trabajo a los periodistas?

  •  Sí

  •  No

  •  NS/NC

  • a) ¿Por qué?

    ................................................................................................................................................................

    15-. ¿Crees que la especialización periodística amplía las posibilidades profesionales del licenciado?

  •  Sí

  •  No

  •  No, favorece el intrusismo

  • a) ¿Porqué?

    ................................................................................................................................................................

    16-. ¿Es necesaria una formación académica específica para ser periodista?

  •  Sí

  •  No

  •  NS/NC

  • ¿Crees que los medios la exigen para su contratación?

  •  Sí

  •  No

  •  NS/NC

  • 17-. ¿Quién debería exigir que quienes informan a la sociedad sean profesionales?

  •  Los licenciados

  •  El Estado

  •  La sociedad en general

  •  Nadie

  •  Otros:............................................................................................................................

  • 18-. ¿Crees que sólo los licenciados en periodismo deberían ejercer en los medios?

  •  Sí

  •  No

  •  NS/NC

  •  Me es indiferente

  • a) ¿Por qué?

    ................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

    19-. En el caso de que tu respuesta haya sido afirmativa ¿se coartaría la libertad de expresión?

  •  Sí

  •  No

  •  NS/NC

  • 20-. ¿Te decepcionaría trabajar en un campo fuera del ámbito de la información?

  •  Sí

  •  No

  •  Me resultaría indiferente

  •  Me da igual, con tal de tener un empleo

  • 21-. ¿Crees que un medio de comunicación debe cumplir una función social o puede, como cualquier otra empresa, buscar beneficios y defender sus intereses?

  •  Debe cumplir una función social(especifica cuál)

  • ....................................................................................................................................................

  •  Puede seguir sus intereses

  •  Ambas cosas

  • 4.1.2-. ENTREVISTAS

    Como ya hemos dicho, optamos por diseñar alguna entrevista que nos sirvieran para sustituir los resultados que esperábamos obtener a partir de los grupos de discusión y la encuesta a otras poblaciones. Con ese propósito preparamos tres entrevista: a un estudiante de periodismo que está realizando prácticas, a un licenciado de periodismo que ha ejercido en los medios de comunicación y a un individuo que ha ejercido la profesión periodística y ha optado posteriormente por estudiar esta carrera. El objetivo perseguido por esta entrevista es conocer la opinión de estas personas, tomadas como posibles ejemplos de esos grupos o poblaciones, y poder compararlas así con las de los estudiantes de periodismo. La entrevista semidirectiva es una situación conversacional cara a cara, pero en la que sigue sin surgir el discurso espontáneo y libre del individuo, porque la situación comunicacionlas es, por excelencia, grupal.

    Con esta práctica, explicada en el desarrollo de una perspectiva de diseño integral, hemos pretendido, en primer lugar, obtener datos cualitativos y cumplir, así, uno de los requisitos académicos; y, por otro, suplir las carencias que obtenemos en las estereotipadas respuestas del cuestionario distribuido. Llevándola a cabo se ha intentado responder al nivel de las proposiciones significativas; nivel que se encuentra en un estadio superior que el de los hechos (la facticidad medible e institucionalizada) y que, por tanto, aporta una visión más rica y completa, más cercana a las motivaciones profundas de los individuos que todavía no son observables.

    ENTREVISTA 1

    1-. Entrevistado

    Alejandro Antona Illanes es licenciado en Periodismo y actualmente se encuentra impartiendo clases en la Facultad de Ciencias de la Información de Sevilla. Anteriormente ha trabajado en medios y otros ámbitos relacionados con la comunicación.

    2-. Modo de entrevistar

    Entrevista semidirectiva que supone una situación conversacional cara a cara y personal. Consideramos al entrevistado portador de una perspectiva, elaborada y desplegada en diálogo durante el curso de la entrevista. El empleo de esta técnica le va a permitir, no sólo responder, sino también intervenir en el habla mediante una posible reformulación y una interpretación de la dicho.

    3-. Delimitación del tema

    Responde al interés de conocer la amplitud de salidas laborales de los licenciados de Ciencias de la Información en Sevilla.

    4-. Objetivos

    El primer objetivo que pretendemos satisfacer es la obtención de datos primarios cualitativos sobre el tema propuesto. La imposibilidad de desarrollar un grupo de discusión en la práctica, nos ha llevado a elegir esta propuesta estructural y así satisfacer una parte de la investigación que necesita precisamente de la profundidad, superando los estereotipos de la técnica cuantitativa de la que adjuntamos una encuesta, de las motivaciones discursivas. Objetivos más específicos son los siguientes:

  • aproximación a la situación laboral del licenciado en Periodismo, señalando las posibles salidas y la dificultad a la hora de encontrar trabajo (que tenga relación con su licenciatura). Su experiencia y el posible mantenimiento del contacto con compañeros de los medios (entendiendo este término en su sentido más amplio como todo ámbito relacionado con la comunicación) nos ayudará a delimitar un boceto lo más real posible del mercado de trabajo.

  • Conocimiento del grado de adecuación entre los contenidos académicos y las exigencias prácticas, prestando especial atención a las ventajas/desventajas de la realización de prácticas.

  • Establecimiento, desde su perspectiva de docente, de las opiniones y las motivaciones de los alumnos en lo que se refiere a la situación que les espera una vez concluida la licenciatura. Prestamos especial atención a este punto por considerar que el resto de objetivos propuestos puede satisfacerlos medianamente bien cualquier licenciado en la carrera y que trabaje (o haya trabajado).

  • El interés que nos ha llevado a elegir a esta persona para que participe en la investigación radica en su posición como de nexo de unión entre los estudiantes (de diversos cursos) y la situación actual del mercado laboral en el ámbito periodístico. Suponemos que la ubicación entre estos dos extremos le confiere una interesante perspectiva, a la vez que un conocimiento más profundo, de la relación existente entre las expectativas del alumnado y la realidad que espera tras las puertas de la facultad.

    5-. Presentación

    La propuesta del tema que vertebra la entrevista se va a exponer de una manera directa inmediata, es decir, enunciando el tema tal cual. Aunque esta presentación es propia de los grupos de discusión, consideramos interesante emplearla en este contexto para diluir las posibles resistencias de ambas partes, por pertenecer a esferas diferentes dentro del conjunto de la facultad: la del alumnado y la del profesorado. La indecisión del entrevistador puede, por tanto, verse mitigada por este breve explicación que va a preceder al turno de preguntas:

    “Buenas tardes, antes de comenzar con la entrevista queríamos agradecer

    al señor Antona su asistencia y su colaboración en nuestra investigación.

    El señor Antona es profesor de la Facultad de Ciencias de la Información

    de Sevilla y le hemos convocado para entrevistarle sobre la situación del

    licenciado de Periodismo en el mercado laboral.”

    6-. Preguntas

  • ¿Se imaginó alguna vez que acabaría en la docencia, desde su posición de licenciado en Periodismo?

  • ¿Cuántos de sus alumnos le han respondido que cuando terminen la carrera no quieren trabajar en televisión, radio o prensa?

  • ¿Le responden más esto en el primer ciclo o en el segundo?

  • ¿Cree que los estudiantes de las nuevas promociones son más conscientes del panorama laboral del periodista?

  • ¿Su experiencia en el mercado de trabajo se aleja mucho de las opiniones de sus alumnos?

  • ¿Cómo ve usted el futuro de sus alumnos?

  • ¿Cree que la realización de prácticas contribuiría a que los alumnos no se decepcionaran tanto cuanto terminaran la carrera?

  • ¿Qué le comentan alumnos suyos que han realizado prácticas?

  • Desde su posición de periodista y profesor, ¿qué contenidos eliminaría de la carrera, y cuáles potenciaría?

  • La colegiación, la aplicación de los códigos deontológicos y el cumplimiento del derecho mundial de la información, ¿mejorarían la posición del periodista?

  • ¿Acabará siendo la sociedad de la comunicación otro fetiche más de los que el hombre se empeña en coleccionar?

  • Si bien estas preguntas se correspondían al diseño de la entrevista, en la práctica nos hemos visto obligados a modificar, alterar, e incluso suprimir algunas. Los cambios obedecen, en primer lugar, a la conciencia de los investigadores de que éstas eran demasiado generales y no atendían a aspectos específicos que pudieran conectarse directamente con el entrevistado. Aspecto éste que fue confirmado por el propio entrevistado una vez terminado el encuentro. Otra razón radica en que la respuesta a la primera pregunta contestaba, groso modo, al resto de las planteadas. Este ha sido quizá el máximo error de nuestra propuesta. Todas las cuestiones desembocaban, tarde o temprano, en la misma contestación (hecho propiciado por nuestra nula experiencia en la realización de entrevistas). En este sentido, quizá hubiera sido más aconsejable plantearle al individuo el tema y que él tomara los caminos que le parecieran más idóneos, aunque sin obviar la presencia del investigador. Práctica esta que no responde a ninguna de las expuestas en los documentos facilitados en las clases y que plantearía el inconveniente de que el entrevistado se hiciera dueño y controlador absoluto de la situación, aludiendo sólo a aquellos aspectos que él considerara más importante de acuerdo a su propia subjetividad, y no a los criterios de la investigación.

    Otro aspecto negativo ha sido la escasa calidad del documento auditivo adjuntado, por las precarias condiciones en las que nos vimos obligados a realizar el encuentro (sentados en los veladores de un bar en plena calle, con los consiguientes ruidos que ocasionaban el tráfico y los viandantes).

    Una consideración a tener en cuenta es que la entrevista ha sido realizada por dos alumnos, y no por uno, por las dificultades que podría suponer el hecho de que se trata de un profesor que nos está impartiendo clases durante este cuatrimestre.

    Hechas todas las consideraciones pertinentes, la entrevista quedó como se reproduce a continuación, transcribiendo ya las respuestas:

    PREGUNTA: Cuando estaba estudiando la carrera, ¿se imaginó que acabaría impartiendo clases?

    RESPUESTA: Hombre…imaginármelo ni sí ni no. Yo tenía muy claro que quería hacer Periodismo y lo hice, pero al mismo tiempo yo estaba con Periodismo y Magisterio. Porque a mí siempre me ha encantado la docencia. Y de hecho yo terminé la carrera de Periodismo con 22 años inmediatamente me puse a dar clase en el Centro Español de Nuevas Profesiones, en la Escuela de Periodismo que había entonces aquí en Sevilla, al mismo tiempo que trabajaba para El Correo de Andalucía. Osea que ya empecé con la docencia desde el primer momento porque siempre me ha gustado la docencia.

    P.- Según las encuestas que ya hemos analizado hay muchos alumnos que están estudiando esta carrera y que, sin embargo, no tienen después miras a trabajar en los medios. Hay gente que quiere entrar en la Enseñanza, realizar Oposiciones, dedicarse a la literatura… Respecto a esta cuestión, queríamos saber si le habían comentado algunos alumnos algo de este tema.

    R.- Hombre.. mayoritariamente la gente viene pensando en un medio. Yo lo primero que hago es decirle a la gente que Periodismo tiene muchas salidas. Fundamentalmente también lo hago por el tema de los gabinetes de prensa y comunicación, que es la otra asignatura que imparto. Donde, además, hay mucho más mercado laboral ahora que en los medios. A mí lo que me parece absurdo es, con todos mis respetos, quien diga: no, yo quiero hacer la carrera de Periodismo, como tal carrera, pensando en la docencia. Me explico, una vez que haces Periodismo, la docencia es una salida complementaria, porque la docencia necesita un campo experimental, sobre todo en materias concretas de periodismo. ¿Cómo puedes dar redacción periodística sin haber redactado y para eso tienes que estar en un medio? Porque son asignaturas eminentemente prácticas. Al margen de que aquí no se cumpla con las prácticas por muchos problemas de infraestructura…, en fin. E incluso si metemos la falta de calidad del profesorado. Pero para impartir una materia hay que tener un mínimo de práctica.

    P.- Al tratar los datos de nuestro cuestionario sobre las salidas, un porcentaje elevado de alumnos, sobre todo en el primer curso, comenta que es muy difícil encontrar trabajo porque hay muy pocas salidas. Pero esta dificultad de encontrar trabajo la ponen ellos en relación con sus limitadas expectativas laborales (prensa, radio y televisión). ¿Qué relación existe entre ambos aspectos?

    R.- Que hay pocas salidas es un hecho que el que no lo presienta es porque es un iluso. Pero hay pocas salidas en ésta y en todas las carreras porque hoy hay pocas salidas en el marcado laboral. Hay mucho paro y sobran muchísimos licenciados en todas las materias. Una cosa es que esté mal el tema de las salidas, que por ejemplo está mucho peor que cuando yo acabé la carrera. Cuando yo estaba dando clase en la Escuela de Periodismo la gente que a los tres años terminaba entraba en medios en los que tú teniendo un mínimo de contactos se quedaban. Hoy la cosa está mala en los medios, pero sí hay otras salidas, que tampoco es que estén ahí a gritos pidiendo. Pero de esta Facultad hay ya seis alumnos, que yo les siga la pista, y me consta que hay más, en gabinetes de comunicación, cuando me refiero a salidas dignas. Es decir, un puesto de trabajo con buenas condiciones y buenos sueldos. No a las prácticas, que de acuerdo que también son parte de las salidas. Pero para mí no es un puesto de trabajo que te tengan 17 horas por 40.000 pesetas.

    Están los gabinetes de comunicación, están las empresas de comunicación que es otra salida del Periodismo. La salida profesional es tenerse que buscar la vida. Salidas hay difíciles, que hay que trabajárselas mucho, que el mercado cada vez está más saturado, que el hecho de que haya una Facultad es bueno para los que hayáis querido estudiar, que os pone las cosas mucho más fáciles. Pero es malo para los que estáis estudiando, porque salís a mogollón con un montón de gente que es la pura competencia, en un mercado que no necesita tantos profesionales. Pero ocurre lo mismo con la Facultad de Medicina, donde no se necesitan médicos, y que están escupiendo licenciados en Medicina en una sociedad que no necesita tantos médicos. Osea que no creo que esta profesión esté especialmente mal de salidas, sino que estamos en un momento en que todas las licenciaturas están muy mal de salidas.

    P.- Las ideas que sus alumnos tiene del mercado laboral, ¿se alejan mucho de su experiencia personal?

    R.- Partiendo de lo que he dicho primero de que hay las salidas están mucho más duras, también es verdad que hoy la gente termina la carrera esperando que llegue alguien a su puerta y llame diciendo: nos hemos enterado que usted es licenciado. Cuando yo empecé trabajaba 36 horas dando clase y la empresa para la que trabajé no me pagaba ni lo que me costaba el taxi de vuelta. Yo te hablo de alumnos a los que yo he ofrecido prácticas en una empresa por mi cuenta y ellos me han dicho que no se quedaban un verano en Sevilla para 80.000 pesetas que le van a pagar. Yo siempre he pensado que deben ser “hijos de papá” a los que sus padres le tienen que dar más de 80.000 pesetas al mes para sus gastos. Vamos, a mí me daban lo que hoy es el equivalente a 80.000 pesetas en su día por unas prácticas y me tiraba de cabeza por esas prácticas. El mercado está mal, pero mal para todos: para estudiantes, para profesionales…Porque hoy te quedas sin trabajo y te las ves y te las deseas para encontrar una cosa medianamente digna que sea equivalente a lo que tú tenías con anterioridad. Lo sé por compañeros que tenían puestos de responsabilidad y de prestigio que se han quedado en la calle y que se han tirado años aceptando cosas que no tenían nada que ver con el nivel que tenía.

    P.- ¿El realizar prácticas contribuiría a que los alumnos tuvieran una visión más realista sobre las salidas de la profesión?

    R.- Todo el mundo no podría hacer prácticas. Tenemos que ser realistas, no hay mercado para hacer prácticas. Si se pudiera estructurar ahora mismo que todos los alumnos que pasan por la Facultad tuvieran que hacer prácticas, de entrada lo veo difícil, porque llegaría un momento en que se coparía. Y entre otras cosas cuando hablamos de prácticas, las prácticas es lo que quema a los propios profesionales. Porque hoy hay muchos profesionales sin trabajo porque esos puestos los están ocupando, teóricamente, alumnos en prácticas. Cuando digo estudiantes no me estoy refiriendo sólo a gente de la Facultad, sino a gente que le dicen: tú vas a venir aquí de práctica pero no eres estudiante. Tú me estás hablando de prácticas y yo lo estoy sobreentendiendo como prácticas en empresas y lo que es el mercado y tal. Hombre sí podría haber una relación más directa entre lo que es la Universidad, la Facultad y las empresas, que haya una conexión de más de saber lo que es la realidad. Pero yo, por ejemplo, desde que estoy en esta Facultad oigo a todo el mundo quejarse de que no se hacen prácticas; pero cuando se dice que no se hacen prácticas se refieren a que la Facultad no les facilita las prácticas. Yo estaba en la Facultad en Madrid y es que a mí no se me ocurría pensar que era la Facultad la que me tenía que buscar las prácticas. Y en Madrid no se hacía ni una “puñetera” práctica dentro de la Facultad. Las prácticas te las buscabas tú compitiendo en el mercado. Y voy a lo que decía antes de que muchas veces veo yo que los alumnos estáis muy parados, pero las prácticas sois los estudiantes los que os tenéis que mover y las prácticas se hacen escribiendo, elaborando información y reportajes y yendo a que te las publiquen. Y cuando te publican tres o cuatro y son buenos, te fichan aunque sea como “free lance” y mal pagado y todo lo que sea. Pero ya tiene prácticas que es de lo que estamos hablando. Pero aquí hay gente que está esperando que venga el tutor, en plan colegio, y le va a decir tú vas a ir a esta empresa y vas a hacer esta práctica; práctica que por otro lado, al menos los primeros años de la Facultad, al final eran espantosas para los alumnos, porque muchas de la empresas que pedían estudiantes en práctica eran para explotarlos y para tenerlos haciendo cosas que no eran lo que al estudiante beneficiaba.

    P.- Refiriéndonos al tema de los contenidos académicos ¿cuáles cree que habría que potenciar y cuáles habría que eliminar?

    R.- Primero tendría que tener todos los planes de estudio por delante, y segundo, yo no hablaría de contenidos, hablaría de metodología. Los contenidos en la Enseñanza, como todo, después es cuestión de memoria. Cuando hablas de contenidos, ¿te refieres a materias, a si se da esto o lo otro?

    A mí nunca me han preocupado los contenidos, a mí los que no me han interesado, aunque me los hacían entrar con palos, se me han olvidado, y los que me han interesado ya he hecho los esfuerzos por retenerlos. A mí lo que me gustaría, y ojalá lucharais los alumnos por eso, es que defendierais una Universidad en la que os den unos buenos métodos de investigación, unos buenos métodos para entender las cosas y a partir de ahí, ¿de qué contenidos estamos hablando? ¿De historia? Porque de Historia están ahí los libros y todo el mundo puede… Y la Historia es fundamental. Sociología, ¿tendréis que aprender las técnicas y tal si queréis llegar a entender cómo funciona la sociedad. De Redacción, de Historia del Periodismo… Los contenidos, en principio, mientras más se sepa mejor.

    Faltan los idiomas, yo prefiero los idiomas a la Historia. De hecho nosotros intentamos poner en los primeros planes de estudio una hora de inglés al día, de modo que hubiera un mínimo de cinco horas de inglés a la semana para estudiantes de Periodismo. La Universidad, en este caso el Rectorado, sobreentiende que el idioma es una herramienta y dice que tampoco se dan clases de mecanografía y ustedes tenéis que aprender a utilizar el teclado de la máquina de escribir. Esa fue la respuesta que nos dieron. Entonces ¿por qué no se dan mecanografía y taquigrafía que son muy útiles?

    P.- ¿La colegialización y la aplicación de los códigos deontológicos, serviría para mejorar la situación del periodista?

    R.- Yo con el tema ese, sencillamente, es que no lo tengo nada claro. Yo, por ejemplo, he sido partidario durante mucho tiempo de que debería haber un Colegio de Periodistas. Hoy no lo tengo nada claro; y no lo tengo nada claro porque lo que sí debería haber es un sindicato de periodistas. Porque hoy los problemas son más laborales que de otra índole. Y cuando te digo laborales me refiero a que habría que empezar batallando por una política de contratación… Porque cuando hablamos de periodistas, ¿de quién estamos hablando? Porque en este país no es periodista el que es licenciado en Ciencias de la Información, es periodista el que trabaja en los medios de comunicación. ¿Y quiénes trabajan en medios de comunicación? Cuando tú dices para defender la imagen del periodista, ¿de qué periodista estamos hablando? ¿Del Padre Apeles porque trabaja en televisión? Lo digo porque a nivel popular, mañana le ponen un programa de debates o un informativo y lo hace. Y como ése te podría nombrar otros personajes, quizá no tan grotescos, pero que están dentro del ámbito de lo que entendemos por periodistas. ¿Periodistas son los tertulianos de las emisoras? Las Asociaciones de la Prensa no han servido para nada y ahí están.

    P.- ¿Sólo los licenciados en Periodismo tendrían que ejercer como periodistas?

    R.- Sí y no. Vamos a ver es que volvemos a lo mismo. Ejercer como periodista, primero habría que establecer cuáles son las funciones. Y por eso te digo que es un problema laboral que yo no tengo nada claro. La función del periodista ¿cuál es? ¿Es el locutor que lee las noticias cuando hablamos de radio y de televisión? ¿Es el que la realiza? ¿Es el que dirige al que la realiza? Estoy de acuerdo, y en principio, yo defendería que en una redacción, desde el punto de vista informativo y tal, deberían cubrir los hechos licenciados en Ciencias de la Información. Pero es que los artículos de opinión, el valorar y opinar es otra cuestión que está muy lejos de lo que es el campo puramente informativo. ¿Es que una persona que tenga capacidad de juicio por su bagaje cultural no puede elaborar un artículo de opinión? Con toda seguridad mejor que 40.000 licenciados en Ciencias de la Información. Habría que establecer primero una diferencia clara entre los que es opinión e información y ojalá si hubiera gente más preparada en el campo informativo. Porque se comete cada burrada, desde el punto de vista informativo… mal valoradas, mal contrastadas… ¿Y a quién se le exige responsabilidad? Porque se podrían escribir libros y libros de los desastres informativos. Y cuando digo desastres me refiero a hechos que nos hacen tener una visión de la realidad que no tiene nada que ver absolutamente con la verdadera realidad. Por falta de preparación de la gente que cubre esos hechos. Y eso se dice en todos los colectivos cuando ellos hablan del reflejo que tienen en los medios de comunicación, tanto profesionales, como sociales y tal. Se quejan los Países del Tercer Mundo de la imagen que dan en el Primer Mundo por el desconocimiento y la ligereza con la que se habla del Tercer Mundo en éste sin conocerlo”.

    ENTREVISTA 2

    Modo de entrevistar: Entrevista semidirectiva. Preguntas precodificadas al efecto. Realizada por uno de los miembros del grupo y grabada en cinta de cassette.

    • Delimitación del tema: Amplitud de salidas laborales del licenciado en Periodismo en la FCCI de Sevilla.

    • Objetivos y justificación de la entrevista: En primer lugar nos interesa, dada la imposibilidad de llevar a efecto un reunión de un grupo de discusión, obtener datos primarios cualitativos sobre la percepción del panorama laboral que tiene un sujeto perteneciente a uno de los posibles tipos de nuestro universo.

    En este caso concreto, además, recopilamos datos de una perspectiva tan interesante como puede ser la de un trabajador de los medios que ahora está estudiando la carrera universitaria de CCI. Nos interesa su conocimiento de la situación laboral en contraste con su actual condición de estudiante. De esta situación esperamos obtener opiniones sobre la utilidad del título de Licenciado en CCI, sección Periodismo, y sobre la adecuación del los conocimientos impartidos en estas facultades a los exigidos en un medio.

    • Rasgos del entrevistado que se presuponen durante la entrevista: Profesional de los medios de comunicación -actualmente realizador de televisión- que accedió a un empleo en los medios -como cámara- sin ser licenciado en CCI, pero que ahora está llevando a cabo estos estudios en la Universidad de Sevilla.

    • Presentación de la entrevista: (Saludo) Soy miembro de un grupo de estudiantes de Periodismo que está realizando un estudio sobre las salidas profesionales de los licenciados de nuestra titulación en la FCCI de Sevilla. Nos gustaría hacerte algunas preguntas sobre cómo ves el panorama laboral. Por supuesto, tu identidad quedará en el más absoluto anonimato, y estos datos serán confidenciales.

  • ¿Qué preparación académica necesitaste para acceder a tu primer empleo en los medios de comunicación?

  • ¿Cómo fue ese acceso: mediante concurso, por presentación de curriculum, por relaciones personales,....?

  • Has ido ascendiendo en tu trabajo, ¿Te fue necesaria una ampliación de tus cualificaciones para este ascenso?

  • Es lógico que durante tu trabajo hayas aprendido más cosas de las que sabías cuando comenzaste, ¿es tan imprescindible la experiencia como dicen?

  • Según todo esto, ¿es imprescindible una base académica para acceder a un empleo de cierto nivel en los medios de comunicación?

  • Ahora estudias periodismo en la Universidad, ¿por qué?

  • ¿Es probable que consigas mejorar las condiciones generales de tu trabajo (salario, horario, poder, responsabilidad, seguridad, etc.) por el mero hecho de tener la titulación de Licenciado en Periodismo en la FCCI?

  • ¿Te han sido de valor para tu trabajo los conocimientos que has adquirido hasta ahora en la facultad o consideras las asignaturas un mero trámite burocrático para acceder al título? Sé sincero, por favor.

  • Se ha hablado mucho sobre la colegiación de los periodistas para la defensa de su profesión y de sus condiciones laborales, ¿crees que debería ser imprescindible la titulación de licenciado para acceder a determinados puestos?

  • Hay una conciencia general del poder de los medios de comunicación en la sociedad actual ¿qué responsabilidad social tiene el que selecciona y elabora los contenidos que aparecen el los medios (una noticia, una serie, una foto, un plano)?

  • ¿Piensas que todos los que realizan esta labor están capacitados para hacerla?

  • Si no es así, ¿crees que por el hecho de ser Licenciado en Periodismo se tendría suficiente criterio para desempeñar esta responsabilidad?

  • ¿Consideras que los licenciados de periodismo de la FCCI de Sevilla salen lo suficientemente preparados para entrar a trabajar en un medio en un puesto acorde a su titulación?

  • Si fueras el encargado de personal de un medio ¿contratarías como redactor a un recién licenciado o a un técnico con diez años de experiencia como cámara de informativos?

  • Para terminar, ¿cómo ves en general el panorama laboral de los licenciados en CCI en Sevilla?

  • ENTREVISTA 3

    1.- Entrevistada

    Alumna o alumnas de cuarto curso de la licenciatura de Periodismo que han realizado importantes prácticas en diversos medios, como la producción de programas en Onda Giralda Televisión, lo que le permite tener una amplia opinión, desde su perspectiva de estudiante, de la situación laboral en los medios de comunicación.

    2.- Modo de entrevistar

    Entrevista semidirectiva que supone una situación conversacional cara a cara y personal. Consideramos al entrevistado portador de una perspectiva, elaborada y desplegada en diálogo durante el curso de la entrevista. El empleo de esta técnica le va a permitir, no sólo responder, sino también intervenir en el habla mediante una posible reformulación y una interpretación de lo dicho.

    3.- Delimitación del tema

    Intentamos conocer qué es lo que se encuentra el estudiante de Periodismo al salir al mundo laboral, tanto en el caso de las prácticas como, y sobre todo, a la hora de buscar el verdadero empleo.

    4.- Objetivos

    El principal objetivo de esta entrevista es tratar de suplir parte de la información que hubiéramos obtenido a través de un grupo de discusión compuesto por alumnos de cuarto curso con amplia experiencia en el mundo laboral. Esto nos habría permitido desarrollar más algunos datos u opiniones obtenidos a través de las encuestas. Pero ya que no ha podido llevarse a cabo ese grupo, siempre a causa del insistente factor tiempo, decidimos sustituirlo por una opinión que pudiera resultar un poco significativa. Tras hablar con diversos compañeros del último curso, el campo de posibles candidatos o candidatas a ser entrevistados quedó reducido a dos chicas, ambas con bastante experiencia tanto en el ámbito académico como laboral. Cabía la posibilidad de entrevistar a uno o bien a las dos, lo que nos hubiera permitido tener una idea más clara y heterogénea.

    A través de la entrevista pretendíamos conocer desde el punto de vista de una estudiante su opinión sobre las salidas que tiene la carrera de Periodismo, y las características de estas salidas respecto a su trato para con los estudiantes. Junto a esto, queríamos saber qué le parecía el sistema de estudios y qué papel juega después cara a la obtención de una práctica o un empleo.

    5.- Presentación

    Plantearemos el tema directamente, no sin antes haberle dado a la entrevistada una visión general del resultado que hemos sacado de las encuestas, lo que le permitirá criticar o apoyar la opinión de sus compañeros. Por otro parte, antes de ello, nos presentaremos como compañeros suyos, estudiantes de la asignatura Métodos y técnicas de investigación social y le explicaremos cuál es el objeto de la investigación. Esto le permitirá saber para qué va a ser usada su opinión.

    6.- Preguntas

    1.- ¿Has realizado muchas prácticas?. Coméntame las que te parecieron más importantes.

    2.- ¿Qué opinas sobre la utilidad de las prácticas?, ¿te preparan realmente para enfrentarte al mundo laboral?.

    3.- El abuso por parte de los medios y las empresas de los estudiantes en prácticas, ¿perjudica a aquellos que buscan un empleo en ellas?, es decir, ¿quitan las prácticas oportunidades de empleo a los licenciados?

    4.- ¿Cómo ves la salida al mundo laboral del licenciado en Periodismo?

    5.- Algunos ven tan mala la situación de esos licenciados que hablan del paro como una de las salidas potenciales, ¿qué piensas sobre ello?. ¿Te lo has planteado en alguna ocasión?

    6.- ¿Qué es lo que se le exige a un periodista por parte de los medios?. ¿Y por parte de la sociedad?

    7.- ¿Crees que sólo los licenciados en Periodismo deberían ejercer como informadores de la sociedad?

    8.- En relación con la pregunta anterior, ¿qué dotes, cualidades o conocimientos debe tener un periodista?

    9.- Según tu contacto con profesionales de este campo, con estudiantes de otras carreras, con gente de la calle… ¿cómo valoran a los periodistas?, ¿y a los licenciados o estudiantes de periodismo?

    10.- ¿Crees que sólo los licenciados en Periodismo deberían ejercer como informadores de la sociedad?

    4.2-. DATOS SECUNDARIOS

    El análisis de datos secundario es imprescindible en toda investigación, si bien como dice Miguel Beltrán (1991) su utilización y explotación debe regirse por los criterios que el investigador considere más adecuado. Estos datos ya conseguidos por otros investigadores o por organismos institucionales deberán, en ocasiones, ser elaborados para facilitar su adecuación a la investigación en concreto.

    Nuestra investigación no ha dispuesto de todos los datos secundarios que, en principio, hubieran sido suficientes para satisfacer las preguntas que planteábamos. Nos hemos visto obligados a reducir, por cuestiones metodológicas y temporales, las expectativas que respondían a una exposición más amplia del tema. Así, por ejemplo, no hemos tenido acceso al texto de lo que se conoce como “tercera vía”, al estatuto Profesional del Periodista, a la bolsa de trabajo de organismos como la Asociación de Prensa, etc. Pero los datos secundarios de los que hemos dispuestos han sido explotados de la manera que hemos considerado más conveniente, intentando responder con ellos a algunas de nuestras preguntas.

    En primer lugar, hemos empleado listados de los alumnos de todos los cursos, excepto de cuarto, para configurar nuestra muestra. Si bien estas listas no eran completas, hemos realizado una proyección de la información suministrada hacia el curso de cuarto (número de alumnos aproximado y distribución por sexo). Esta información ha sido completada por la relación de alumnos matriculados en las Facultades sevillanas durante el curso académico 95/96, facilitada por el IEA (Instituto de estadística de Andalucía) a través del programa SIMA (en su edición de 1997, versión 03).

    Buena parte de los resultados de nuestra encuesta han sido contrastados con los obtenidos por el autor M. de Guzmán en su libro Persona y personalidad del periodista (1989). Las dos encuestas que el autor incluye nos han servido también como banco de preguntas, usando algunas de las cuestiones que se planteaban, en sus mismos términos o redefiniendo algunos aspectos lingüísticos que nos podrían ocasionar ciertos problemas. El contraste de los resultados ha servido para dotar a nuestra explotación de datos de una mayor fiabilidad y validez. Este contraste podía reforzar las opiniones vertidas por nuestra muestra encuestada, o bien, mostrara una realidad que no se le igualaba en ningún aspecto.

    Los datos del COIE (Centro de Orientación e Información de Empleo) del número 0 han venido a sustituir, en cierta medida, al dato que antes aludíamos bajo el nombre de demanda de empleo o bolsa de trabajo. En esta revista se nos facilita una relación de las personas inscritas en dicho organismo (tanto estudiantes como licenciados) que se hallan en situación de trabajar. Estos datos han sido contrastados con los facilitados por el PIU (Programa de Información al Universitario) sobre la tasa de paro de la profesión periodística (de un 10%) y con una información estadística suministrada por el INJUVE (Instituto de la Juventud), y aparecida en la Gaceta Universitaria, sobre las diferentes maneras que tienen los jóvenes para encontrar trabajo. A partir de todos ellos, y con los datos primarios obtenidos de la pregunta número doce de nuestro cuestionario, hemos intentado elaborar cómo se encuentra la situación de trabajo para los licenciados en Periodismo, contrastándola con la conciencia que los estudiantes tienen de ella.

    Finalmente, la encuesta suministrada por la revista Periodistas ha resultado de gran interés, ya que aporta datos sobre la opinión de una gran muestra de los profesionales de la comunicación, lo que nos ha permitido compararlos con los datos obtenidos de nuestra propia encuesta, enriqueciéndose nuestro estudio.

    III-. RESULTADOS

    1-. EXPLOTACIÓN DE DATOS PRIMARIOS Y SECUNDARIOS

    Para poder llegar a tener una idea más clara de algunas de las cuestiones que nos planteamos, vamos a estudiar los datos obtenidos a través de nuestras encuestas junto con otras tres fuentes: una encuesta recogida por la revista Periodistas y realizada por encargo de la Asociación de la Prensa de Madrid, que recoge la opinión de 700 periodistas en activo, que aunque fue realizada en 1.990, la riqueza de información hace menos relevante el aspecto temporal; datos pertenecientes a varias encuestas del libro Persona y personalidad del periodista, de Manuel de Guzmán, y una conferencia dada por Enrique de Aguinaga con motivo de las IV Jornadas de comunicación, historia y sociedad, en la que se recogen, sobre todo, testimonios de periodistas e intelectuales bastante interesantes.

    Ya metidos en el análisis, el primer punto que trataremos es la variable sexo, ya que no nos detendremos en la cuestión edad por no ser relevante para nuestro estudio, pues hemos considerado de antemano una edad media para cada curso: 18 en 1°, 19 en 2°, 20 en 3° y 21 en 4°. Según los datos que obtuvimos, entre el 60 y el 70% de los estudiantes de periodismo de la facultad de CC. de la Información de Sevilla son mujeres. Lo cual choca un poco si tenemos en cuenta que la citada encuesta de la Asociación de Prensa de Madrid mostraba que sólo el 17% del colectivo periodista eran mujeres, frente a un 83% de hombres. En lo que atañe a los ingresos, la desigualdad es también bastante considerable. Finalmente, la otra cuestión en la que también se nota claramente el sexismo de la profesión, según los datos de finales1.990, es en los cargos: frente a un 27% de hombres directivos, sólo hay un 12% de representantes femeninas, aunque ya en el cargo de redactor-jefe la diferencia no es tan grande, observándose un 20% de hombres en este cargo frente a un 15% de mujeres.

    Pero a pesar de todo esto, la presencia cada vez mayor de mujeres que desempeñan con bastante éxito la profesión de periodista en los distintos medios de comunicación, gozando del respeto y admiración de colegas y el público (Victoria Prego, Maruja Torres, Julia Otero, Rosa María Mateo, etc.), junto a la ya mencionada preponderancia de estudiantes femeninas de la carrera de Periodismo, parece ir equilibrando la balanza en una carrera que ha sobresalido siempre como liberal.

    Hecha esta apreciación sobre la variable sexo, pasamos a analizar las preguntas del cuestionario, cuyos datos están presentados porcentualmente y en función del curso.

    1.- ¿Cuál de las siguientes circunstancias te ha influido más a la hora de matricularte en Periodismo?

    1° 2° 3° 4°

    1.- La vocación

    76,5

    87,1

    69,5

    65,3

    74,6

    2.- El influjo de familiares, amigos, profesores

    -

    -

    -

    -

    -

    3.- Me parece una carrera sin complicaciones

    -

    -

    -

    -

    -

    4.- La tradición

    -

    -

    -

    4,3

    1

    5.- Tengo un contacto para encontrar trabajo

    -

    4,3

    -

    4,3

    2,1

    6.- Es un trampolín para la fama

    4,3

    4,3

    -

    4,3

    3,2

    9.- Otros

    19,2

    -No sabe/

    duda

    Aprovechar la nota

    -Mejorar la sociedad

    -Es una ca-rrera inte-resante

    4,3

    -Por gusto

    30,5

    -Por gusto

    -Es original

    Literatura

    21,8

    -Por gusto

    Literatura

    -No lo sé

    19,1

    Parece estar claro que la mayoría de los que han escogido la carrera lo han hecho por voluntad propia, en el sentido que las dos respuestas en las que más han coincidido los encuestados han sido en que la había escogido por vocación, en primer lugar, o simplemente por gusto, en segundo lugar. Dos respuestas que también coinciden en la opción abierta son no lo sé y la literatura, que como ya veremos tiene bastante peso en los alumnos de esta carrera. En cuanto a la opción 4, la tradición, resulta curioso que sólo un 4,3% de los encuestados (1 individuo), haya declarado haberse visto motivado por ello, no sabemos si porque en el resto no se daba esta circunstancia o bien porque, a pesar de contar con familiares periodistas, esto no les ha influido en su decisión. Respecto ha esto, ya que nosotros no tenemos los datos, acudimos de nuevo a la encuesta de 1.990 para comentar que el 33,3% de los 700 entrevistados contaban con algún periodista en la familia.

    Frente a esto, una encuesta recogida en el libro de Manuel de Guzmán nos muestra algunos datos de periodistas que no coinciden con los recogidos de los alumnos: un 70% reconoce haber escogido la profesión por voluntad propia, pero también existe un 10% que reconoce la influencia de los padres y el conocimiento de un periodista. De igual modo un 72% reconoció haber escogido la profesión porque le gustaba.

    En conclusión, puede decirse que la profesión periodística es puramente vocacional, aunque de Guzmán es partidario de la tesis de que la vocación se produce a posteriori.

    2.- ¿Te parece adecuada la preparación académica que estás adquiriendo para ejercer como periodista?

    1° 2° 3° 4°

    1.- Sí

    16,1

    15,8

    -

    13

    11,2

    2.- No

    32,3

    42,1

    69,5

    78,2

    55,5

    3.- Me parece adecuada en algunos aspectos

    51,6

    42,1

    30,5

    8,8

    33,3

    a) ¿Por qué?

    *

    *

    *

    *

    Como puede observarse, una gran mayoría piensa que la preparación académica no es adecuada o sólo en algunos aspectos. Resultan curiosas las evoluciones de estas dos cuestiones en función de los cursos: la respuesta no me parece adecuada aumenta de un 32,3% en 1° hasta un 78,2% en 4°, siendo más fiable esta última cifra ya que estos han pasado por todas las materias y profesores y saben más de lo que hablan que no los recién llegados, aún inexperto; por otra parte, a medida que la comentada cifra aumenta, la de la respuesta tercera desciende asombrosamente, desde un 51,6% a un 8%. En este apartado, en primero y segundo coinciden al explicar que les parece adecuada en algunos aspectos porque ofrece una cultura general, pero por otra parte, también coinciden en afirmar en que hay excesiva teoría y poca práctica, además de asignaturas innecesarias y sin sentido. Los alumnos de 3° y 4°, junto a la amplia base cultural, opinan que está bien en otros aspectos como enseñar a redactar y producir así como a usar la tecnología.

    En cuanto a los que han respondido que no les parece adecuada la preparación académica, las respuestas en los cuatro cursos coinciden mayoritariamente en dos: hay demasiada teoría y poca práctica y demasiadas asignaturas, muchas de ellas innecesarias.

    Sirva como comentario a este apartado el expresado por la periodista Pilar Urbano en El Mundo, ante la que el conferenciante Enrique de Aguinaga declaró quedar estupefacto: No soy partidaria del periodismo “de” Universidad, ni como saber impartido ni como saber investigado. La mejor escuela del periodista es la calle.

    3.- ¿Qué estudios complementarios realizas?

    1° 2° 3° 4°

    1.- Ninguno

    67,7

    21,7

    21,7

    21,7

    33,2

    2.- Idiomas

    22,6

    78,2

    69,5

    56,7

    56,7

    9.- Otros

    9,7

    0,1

    8,7

    21,6

    10,1

    a) ¿Por qué?

    *

    *

    *

    *

    Como puede observarse, las respuestas en este caso presentan una estructura más compleja. En la segunda opción, los idiomas, las cifras suben en 2° y vuelven a bajar a partir de 3°. Esto puede explicarse por las prácticas y otras actividades para obtener créditos que se realizan en el segundo ciclo. En cuanto a las razones, la más citada es que son fundamentales los idiomas, mientras que entre los que no realizan estudios complementarios predomina la respuesta no tengo tiempo. Por otra parte, el 2° estudio complementado más citado son los seminarios.

    4.- ¿Has realizado alguna vez prácticas en empresas?

    1° 2° 3° 4°

    1.- Sí

    6,4

    78,9

    63,7

    95,5

    61,1

    2.- No

    93,6

    21,1

    63,3

    4,3

    38,9

    5.- En caso afirmativo, ¿te parecieron más útiles que la habitual jornada académica?

    1° 2° 3° 4°

    0.- NS/NC

    5,8

    11

    13,4

    21,7

    12,9

    1.- Sí

    70,5

    73,3

    86,6

    74

    76,1

    2.- No

    23,7

    15,7

    -

    4,3

    11

    a) ¿Por qué?

    *

    *

    *

    *

    La pregunta 4 presenta unos resultados progresivos bastante evidentes que muestran cómo aumentan las prácticas en función del curso pero donde, sin embargo, puede observarse un extraño escalón que refleja más prácticas en 2° que en 3°, lo cual resulta extraño en un principio, dudando si se tratará de un hecho o bien de error por nuestra parte. De aquellos que respondieron que sí habían hecho prácticas, casi las ¾ partes opinan que es más útil que la habitual jornada académica, resultando curioso que sea en 4° donde exista un mayor porcentaje de respuestas a la opción 0.

    Acudimos a la entrevista realizada al licenciado en Periodismo y profesor de la facultad de Ciencias de la Información, Alejandro Antona Illanes, respecto a la cuestión de las prácticas. Piensa este experimentado profesional que, si bien esas prácticas sirven al estudiante para conocer el mundo laboral, para desenvolverse mejor en él posteriormente, también es verdad que son las culpables de la dificultad de encontrar un puesto de trabajo en las empresas de comunicación. También opinan los alumnos que las prácticas son más útiles porque te enseñan el verdadero mundo del periodismo, el práctico.

    6.- ¿A raíz de las prácticas cambiaste tus ideas previas acerca del trabajo de un periodista?

    1° 2° 3° 4°

    0.- NS/NC

    -

    -

    34,7

    -

    8,6

    1.- Sí

    43,7

    38,8

    30,4

    50

    40,7

    2.- No

    56,3

    61,2

    34,7

    50

    50,7

    a) ¿Por qué?

    *

    *

    *

    *

    *

    Como se aprecia, las opiniones están prácticamente equilibradas en todos los cursos, siendo la opinión más abundante y significativa la que han dado algunos de los que han señalado la opción 1: No es tan idealista como pensaba.

    Por su parte, de los periodistas encuestados y cuyos resultados recoge Manuel de Guzmán, un 65% afirma que el periodismo viene a ser tal y como lo concibió en su juventud, lo que significa que en esta profesión no suelen abundar las frustraciones.

    7.- Rasgos que caracterizan o deberían caracterizar a un periodista.

    1° 2° 3° 4°

    1.- Trabajador

    16,2

    19,3

    13,3

    19,7

    17,1

    2.-Profesionalidad

    11,2

    20,5

    6,7

    17,3

    13,9

    3.- Curiosidad

    14,5

    7,3

    13,3

    8,2

    10,8

    4.- Subjetividad

    13,2

    7,3

    3,4

    -

    5,9

    5.- Inteligencia y soltura

    17,7

    22

    16,6

    20,8

    19,2

    6.- Ansia de protagonismo

    3,2

    2,9

    10

    -

    4

    7.- Búsqueda de interés económico

    3,2

    2,9

    3,4

    4,5

    3,5

    8.- Formación (capacidad crítica y de síntesis) y estilo

    16,1

    16,1

    33,3

    24,3

    22,5

    9.- Belleza física

    4,8

    1,5

    -

    -

    1,5

    10.- Otros

    -

    -

    -

    5,2

    Personali-dad

    Contactos

    1,3

    La presente clasificación aglutina los rasgos que los estudiantes ven en los periodistas y los que creen que deberían tener. Las 9 clasificaciones son grandes grupos que engloban otro conjunto de adjetivos, por lo que, debido a la subjetividad a la hora de hacer esos grupos, el cuadro presentado no es del todo fiable. Salvo el 6, 7 y 9, que no aparecen en la propuesta de los rasgos que deberías tener, el resto suele tener una presencia similar en ambas preguntas, de ahí que se haya optado por crear una sola tabla además de porque la comparación entre ellas no tendría demasiada para nuestro estudio. Sí hay que comentar que la clasificación realizada coincide en gran parte con la que recoge el libro de Manuel de Guzmán deducida de entrevistas personales e informales con profesores de Facultades de CC. de la Información. Por otra parte, también en ese libro, podemos observar de entrevistas realizadas a periodistas que las tres cualidades que resultaron imprescindibles fueron la curiosidad, el espíritu crítico y la objetividad. A este respecto comentaremos que resulta extraño que nuestros encuestados apostaran por la subjetividad en lugar de por la objetividad, tradicionalmente más ligada al periodista y al periodismo.

    8.- ¿Cuál crees que es la labor de un periodista?

    Informar y formar es la labor que creen más importante el 40% de los alumnos de 1° y 2° mientras que en 3° y 4° esa opinión supone entre el 60 y el 70%. El otro 60% en los dos primeros cursos se lo reparten prácticamente a partes iguales aproximar la realidad del entorno a los receptores e interpretar los hechos. En los cursos del 2° ciclo las dos labores más señaladas junto a la ya indicada son despertar la conciencia de la gente y una labor de denuncia. Puede apreciarse por tanto una maduración en las opiniones acorde con lo que se supone que la experiencia les ha ido mostrando.

    9.- ¿Qué valor crees que se le da actualmente a nivel social a la licenciatura de Periodismo?

    1° 2° 3° 4°

    1.- Mucho

    25,8

    15,7

    26

    8,6

    19

    2.- Normal

    48,4

    47,3

    21,7

    30,4

    37

    3.- Poco

    25,8

    37

    52,3

    61

    44

    Como puede verse en la gráfica, a medida que avanza la experiencia, más convencimiento hay de que es poco el valor que la sociedad otorga a la licenciatura de Periodismo. Aunque esta opinión es la más compartida por los alumnos de esa licenciatura, no es mayoritaria pues un porcentaje similar, algo menor, opina que el valor social del que goza es normal. Sirva para ilustrar esta opinión la sentencia de Walter Lippmann al hablar del estado de los estudios y la profesión periodística: Hoy por hoy, el periodismo es una profesión subdesarrollada (A Free Press, discurso a la XIV Asamblea del IPI, Londres, 1.965).

    Según los datos recogidos por Guzmán, sólo un 23% de los periodistas piensa que se les valora poco.

    10.- ¿En qué te gustaría trabajar cuando te licencies?

    1° 2° 3° 4°

    1.- Prensa

    23,8

    27,2

    33,3

    32,7

    29,2

    2.- Radio

    28,6

    31,8

    24,4

    18,1

    25,7

    3.- Televisión

    16,5

    16,5

    8,8

    14,5

    14

    4.- Gabinete de comunicación

    4,4

    11,3

    11,3

    14,5

    10,3

    5.- Enseñanza

    4,4

    2,6

    6,6

    1,8

    3,8

    6.- Oposiciones

    -

    -

    -

    -

    -

    7.- Política

    4,4

    4,4

    -

    5,4

    3,5

    8.- Literatura

    10,4

    6,6

    13,2

    5,4

    8,9

    9.- Otros

    7,5

    -

    2,1

    7,6

    4,4

    Este cuadro apenas necesita comentario. Como es de suponer, el trabajo deseado por más estudiantes es la prensa, después la radio, la televisión y, finalmente, los gabinetes de comunicación. Sin embargo, debemos observar que en los dos primeros curso es la radio el medio más deseado por los alumnos, aunque posteriormente esta queda bastante por debajo de la prensa. Otro dato curioso es que sólo el 4,4% de los alumnos encuestados en primero señala los gabinetes de comunicación, nos atrevemos a decir que esto se debe a la falta de información sobre los mismos. Al margen de estas salidas evidentes, es la literatura la que parece contar más aspirantes. Respecto al apartado otros, es el cine la ocupación más apuntada.

    Por otro lado, según los datos recogidos en el trabajo de Manuel Guzmán, un 32% de los periodistas elige la literatura como la dedicación que más le atrae

    11.- ¿Crees que hay suficiente información sobre la carrera, las asignaturas y sus salidas?

    1° 2° 3° 4°

    0.- NS/NC

    6,5

    5,3

    -

    13

    6,2

    1.- Sí

    3,2

    5,3

    4,3

    4,3

    4,2

    2.- No

    90,3

    89,4

    95,7

    82,7

    89,6

    Esta es otra de las preguntas que habla por sí mismas, ya que es una de las pocas en la que la inmensa mayoría de los estudiantes encuestados coinciden en su respuesta: no hay suficiente información sobre la carrera, sus asignaturas y las salidas, aunque como dijimos páginas atrás, esta es una cuestión que debíamos haber dividido en tres. Pero a pesar de todo, de ella se desprende un poco el clima de desconcierto que rodea a al plan de estudios y a los propios estudiantes de periodismo.

    12.- ¿Cuando te matriculaste conocías las posibilidades de encontrar trabajo que tiene el periodismo?

    1° 2° 3° 4°

    1.- Sí

    63,4

    57,8

    65,2

    34,7

    55,2

    2.- No

    36,6

    42,2

    34,8

    65,2

    44,8

    En este caso, salvo en 4°, en los otros tres cursos las respuestas afirmativas rondan todas el 60%, lo cual no es una cifra alta, mientras que en el citado curso los datos se tornan respecto a los de tercero y casi a los de primero, opinando un 34,7% que no tenía la información suficiente cuando se matriculó.

    Aprovechamos el tratamiento de esta cuestión para señalar que la tasa de paro proporcionada por el PIU (Programa de Información al Universitario) es de un 10%. Podemos contrastar este dato con otros suministrados por el COIE (Centro de Orientación e Información de Empleo) en el número 0, en el que pueden observarse datos estadísticos de demandantes de empleo por licenciaturas. En el caso de CC. De la Información, el número de demandantes inscritos es de 49, siendo 25 estudiantes y 24 titulados. Para poder establecer una comparación, citaremos también que son 199 los demandantes inscritos en Derecho, 104 los de Filología y 42 los de Filosofía y CC. De la Educación.

    13.- ¿Qué condiciones crees que son más decisivas para encontrar un puesto de trabajo?

    1° 2° 3° 4°

    1.- Un buen expediente académico

    14,6

    7,6

    5,7

    4,6

    8,1

    2.- Una buena preparación en idiomas

    12,1

    15,3

    13,4

    10,7

    12,8

    3.-Conocimiento de las nuevas tecnologías

    3,6

    21,2

    13,4

    15,3

    13,3

    4.- Suerte

    15,6

    3,8

    15,3

    16,9

    12,9

    5.- Tener contactos

    27,7

    25

    25

    27,6

    26,3

    6.- Moverse mucho

    21,6

    21,3

    27,2

    23

    25,7

    9.- Otros

    4,8

    5,8

    -

    1,9

    3,1

    Los contactos y moverse mucho son las condiciones más útiles para encontrar empleo según los alumnos, opinión que es corroborada por el profesor Antona, que piensa que, tanto para conseguir prácticas como para el trabajo, es necesario moverse, buscarlo, porque no va a ir en busca de los estudiantes. En el apartado 7, la opción más aparecida es la necesidad de una buena preparación en todos los aspectos.

    Aunque sin restringirse al campo de los licenciados en Periodismo, según los datos del INJUVE, el 51% de los jóvenes encuentra trabajo a través de los padres amigos y conocidos, lo que en gran parte podemos equiparar a la categoría Tener contactos y sólo un 17% lo obtuvieron ofreciendo su trabajo a una empresa, lo que equivaldría a ese Moverse mucho.

    14.- ¿Crees que la amplia oferta de información abre las posibilidades de trabajo a los periodistas?

    1° 2° 3° 4°

    0.- NS/NC

    38,8

    21,1

    17,5

    17,5

    23,7

    1.- Sí

    38,7

    68,4

    69,5

    47,8

    56,1

    2.- No

    22,5

    10,5

    13

    34,7

    20,1

    a) ¿Por qué?

    *

    *

    *

    *

    En este caso, tal vez a causa de su novedad, hay un alto porcentaje de alumnos que han escogido la opción 0, convirtiéndose en 1° en la más señalada. A pesar de ello, la opinión que parece más generalizada es la de que la nueva oferta de información abre las posibilidades de trabajo del periodista. Respecto a las razones, el 94% de las respuestas estaban de acuerdo en que es así porque supone más puestos de trabajo.

    Sirva de explicación a la pregunta anterior, a la presente y a la próxima, versando las tres sobre el problema laboral, el dato de que es un 10% la tasa de paro con la que cuenta Periodismo. Junto a esto, y acudiendo de nuevo a la encuesta de la Asociación de la Prensa de Madrid, es interesante saber que no llega al 1% la proporción de quienes tenían un contrato laboral en prácticas e inferior al 9% la tasa de contratos temporales. En cuanto a los ingresos, el 49,9% de los periodistas encuestados cobraba de 2 a 4 millones de pesetas anuales y el 23,1% entre 4 y 6 millones. Todos estos datos pueden darnos una visión global de la situación laboral del periodista y ayudarnos a juzgar los comentarios y opiniones que sobre ella circulan por la calle.

    15.- ¿Crees que la especialización periodística amplia las posibilidades profesionales del licenciado?

    1° 2° 3° 4°

    1.- Sí

    57,8

    61,2

    39

    47,8

    51,4

    2.- No

    26,5

    35,4

    39

    34,7

    33,9

    3.- No, favorece el intrusismo

    15,7

    3,2

    22

    17,5

    14,7

    a) ¿Por qué?

    *

    *

    *

    *

    Salvo en 3°, donde el mismo número de estudiantes opinan que sí amplia las posibilidades y que no, en los otros tres cursos, hay un mayor porcentaje ve aconsejable la especialización. Entre los de este grupo, la razón que más ha abundado es la de que ser experto facilita el trabajo, siendo los especializados los mejores periodistas. Entre los que ven perjudicial la especialización , sin embargo, la razón predominante es que esta restringiría las posibilidades, ya que ante el desconocimiento de lo que puedes necesitar, hay que saber de todo. Aquellos que opinan que favorece el intrusismo, defienden su elección argumentando que, en ese caso, los medios demandan la especialización, que es asumida por profesionales.

    16.- ¿Es necesaria una formación académica específica para ser periodista?

    1° 2° 3° 4°

    0.- NS/NC

    9,7

    15,8

    8,8

    4,3

    8,2

    1.- Sí

    67,7

    68,4

    60,8

    77,9

    68,7

    2.- No

    22,6

    15,8

    30,4

    17,8

    23,1

    a) ¿Crees que los medios la exigen para su contratación?

    1° 2° 3° 4°

    0.- NS/NC

    13

    5,2

    17,2

    4,3

    9,9

    1.- Sí

    48,3

    10,3

    8,8

    30,4

    24,4

    2.-No

    38,7

    84,5

    74

    65,3

    65,7

    En estas dos tablas, el hecho más significativo se produce en la segunda, con el gran cambio de opinión que se produce en entre 1° y 2°, manteniéndose la de este curso en 3°. Parece ser que la experiencia enseña que los medios no tienen en cuenta unos conocimientos que, por otro lado, los alumnos consideran necesarios, sobre todo los estudiantes más experimentados en la materia. En cuanto a esto, volviendo a consultar los resultados de encuesta a periodistas recogidos en el libro Persona y personalidad del periodista, observaremos que un 68% de los profesionales de la comunicación aseguran tener estudios superiores, mientras un 20% se queda en estudios medios; esto nos permite presuponer, como apunta de Guzmán, un alto grado nivel cultural en la profesión. Claro está, ese estudio no recoge si esos estudios universitarios corresponden o no a la licenciatura de Periodismo. En la misma encuesta, los periodistas afirmaban que la formación que debía tener un profesional de la comunicación era una cultura de tipo universitario, de tipo humanístico y con titulación específica. Del mismo modo, el 85% de los encuestados opina que no todo lo necesario para ser periodista se aprende en un periódico, y aun un 70% está convencido de la necesidad de una titulación específica como garantía del nivel cultural.

    Pero a pesar de las quejas de los estudiantes y de una parte de los periodistas, hay mucha gente que sigue opinando que no es necesario estudiar esa licenciatura para ejercer en los medios. Así, junto a la ya citada de Pilar Urbano en el comentario de la segunda cuestión, son interesantes también los testimonios de García Morales: El periodismo no se aprende en los libros; es un don de Dios; de Ortega y Gasset: El periodista es una de las clases medias menos cultas de la sociedad presente. Por otra parte, el profesor Antona se mostró conforme conque cualquier persona interviniese en los medios de comunicación pero para expresar su opinión, no como informador.

    17.- ¿Quién debería exigir que quienes informaran a la sociedad sean profesionales?

    1° 2° 3° 4°

    1.- Los licenciados

    18,3

    20,8

    21,2

    34,7

    23,7

    2.- El Estado

    20,4

    29,1

    27,2

    17,3

    31

    3.- La sociedad en general

    48,9

    33,3

    42,4

    30,7

    38,8

    4.- Nadie

    6,2

    -

    3

    4,3

    3,3

    9.- Otros

    6,2

    Los medios

    4,1

    Los medios

    6,1

    Los medios

    13

    Los medios

    3,2

    Como puede observarse, las opiniones están bastante disgregadas en este caso, aunque parece ser la sociedad en general a quien los periodistas atribuyen la responsabilidad de exigir unos buenos informadores. A pesar de ello, en la actualidad, y bien lo saben los alumnos de 4°, esa responsabilidad está en los propios periodistas, más que nada, porque les interesa dejarlo bien claro a la sociedad, salvaguardando de ese modo su estima y puestos de trabajo.

    18.- ¿Crees que sólo los licenciados en periodismo deberían ejercer en los medios?

    1° 2° 3° 4°

    0.- NS/NC

    6,4

    10,5

    -

    -

    4,2

    1.- Sí

    64,5

    73,7

    52

    56,6

    61,6

    2.- No

    19,3

    15,8

    43,4

    43,4

    30,7

    4.- Me es indiferente

    9,7

    -

    4,6

    -

    3,5

    a) ¿Por qué?

    *

    *

    *

    *

    Como podemos ver, en éste que es un tema trascendental para la mejora de la situación laboral de los licenciados, la opinión no es decisiva en absoluto. Salvo en 2°, donde el porcentaje es mayor, en el resto de los cursos las opiniones a favor sólo rondan el 50-60%, una cifra no demasiado alta para el tema. Esto nos debe hacer replantearnos los habituales y polémicos comentarios sobre el intrusismo pues, por lo que muestran estas cifras, alrededor de un 40% no está disconforme con ello. En cuanto a las razones, los que están a favor de restringir el acceso a los medios argumentan que, para informar hay que estar preparados, mientras que otros defienden que es injusto que unos estudien la carrera y les quite el puesto alguien que no ha cursado esos cuatro años. Entre los que se oponen, hay dos razones predominantes: todo el mundo tiene derecho a informar (lo que tal vez se confunda con el derecho a opinar), y que hay temas que necesitan ser tratados por especialistas

    En este asunto pueden resultarnos ilustrativos los datos vertidos por la encuesta de 1.990, en la que podemos observar que un 36,4 de los periodistas accedieron a la profesión a través de las facultades de CC. de la Información y mientras que un 30,7% son diplomados de las Escuelas de Periodismo, accediendo el resto a través de otros caminos como la tercera vía (10,9%).

    Al tratar este tema resulta ineludible halar de la colegiación. A este respecto, podemos observar en la misma encuesta que un 94,6% de los periodistas opinan que deberían organizarse para defender sus cuestiones, mientras que un 75,7% opina que las Asociaciones de la Prensa deberían intervenir en cuestiones de tipo sindical defendiendo los intereses de los profesionales. Por su parte, el licenciado Alejandro Antona opina que, más que colegiarse, los periodistas necesitan un sindicato.

    19.- En el caso de que tu respuesta haya sido afirmativa ¿se coartaría la libertad de expresión?

    1° 2° 3° 4°

    0.- NS/NC

    5

    7,1

    8,4

    13,4

    8,4

    1.- Sí

    10

    7,1

    -

    -

    4,2

    2.- No

    85

    85,8

    91,6

    86,6

    87,5

    Evidentemente, la mayoría, sobre todo los más experimentados, reconocen que no habría violación de la libertad de expresión, puesto que, como opina Antona, no debe restringirse la libertad de que todos opinen, sino de que todos informen.

    Sobre este punto, Enrique Aguinaga señala que la actual situación, en la que cualquiera con un mínimo de cultura puede informar, es la situación ideal para los empresarios, encariñados con la falacia “Libertad de expresión es igual a libertad de contratación. En la misma conferencia, Aguinaga explica que desde el poder económico se ha difundido que cualquier intento o progreso de la profesionalización del periodista es una restricción del derecho a la libertad de expresión-información proclamado en el artículo 20 de la Constitución, como si éste fuese un derecho privativo de los periodistas y no un derecho de todos los ciudadanos. Y aún señala Aguinaga, que donde pretendían llegar es a que, según el citado artículo, todo español, por el hecho de haber nacido, ya es periodista.

    Una prueba de que la anterior afirmación no se aleja de la realidades la postura del por entonces consejero delegado del grupo PRISA, editor de El País, Juan Luis Cebrián, en Córdoba, 1.990, cuando afirmó que la colegiación constituye una amenaza.

    20.- ¿Te decepcionaría trabajar en un campo fuera del ámbito de la información?

    1° 2° 3° 4°

    1.- Sí

    64,5

    79,1

    43,4

    47,8

    57,2

    2.- No

    16,1

    15,7

    43,4

    34,9

    27,5

    3.- Me es indiferente

    16,1

    -

    4,3

    4,3

    6,1

    4.- Me da igual, con tal de tener un empleo

    3,3

    5,2

    8,9

    13

    9,2

    21.- ¿Crees que un medio de comunicación debe cumplir una función social o puede, como cualquier otra empresa, buscar beneficios y defender sus intereses?

    1° 2° 3° 4°

    1.- Debe cumplir una función social

    38,7

    -Formar, informar y entretener

    -Función cultural

    26,3

    -Mejorar la sociedad

    4,3

    -Informar, formar y entretener

    -Función cultural.

    26,3

    Formar la opinión púb.

    Crear opinión

    Mantener viva la capacidad de pensar de la gente

    Favorecer el pluralismo, la tolerancia y la capacidad crítica

    23,9

    2.- Puede seguir sus intereses

    -

    6,5

    43,4

    4,3

    13,5

    3.- Ambas cosas

    58

    63,2

    52,3

    69,4

    61,8

    4.- NS/NC

    3,3

    -

    -

    -

    0,8

    Las presentes gráficas no necesitan comentario salvo llamar la atención sobre la aparente apatización que se produce en la primera de ellas a medida que avanzamos en cursos, pues parece que los mayores acaban asumiendo el trabajar en algo ajeno a la comunicación.

    En cuanto a la segunda, parece ser que algo más del 50% de los alumnos opina que los medios deben cumplir una función social, principalmente formar, informar y entretener, pudiendo compaginar esta labor con la obtención de sus propios intereses.

    Resulta interesante observar respecto a este tema, el estudio realizado por Felix Ortega. Según éste, la 1ª función que cumplen los medios es informar, la 2ª influir, entretener y, finalmente, instruir. Por otro lado, el 56,6% de los encuestados, público en general, está bastante de acuerdo con la afirmación “El periodista es el que le dice a la gente lo que le pasa a la gente”, mientras que un 23,2% está poco de acuerdo con ella.

    Es interesante también observar en el citado estudio que u 53,9% de la opinión pública cree que son los medios de comunicación quienes representan mejor a la sociedad española actual, frente a un 34,4% que opina que esa representación la ejercen mejor las organizaciones ciudadanas, y un 33,4% los sondeos de opinión.

    Finalmente, debemos de tener muy presente que un 72,1% de la población, según el estudio de Ortega, considera a los periodistas, en su globalidad, como líderes de opinión.

    2-. EXPOSICIÓN DE LOS RESULTADOS EN FUNCIÓN DE NUESTROS OBJETIVOS (CONCLUSIONES DEL ANÁLISIS)

    Respecto a nuestros dos primeros objetivos, que se referían al conocimiento por parte de los estudiantes de su futuro profesional, y más específicamente, de las circunstancias que rodean a la búsqueda de trabajo y el problema del paro en la licenciatura, podemos apuntar que un 89% de los estudiantes cree insuficiente la información existente sobre la carrera, las asignaturas y sus salidas, sin embargo, cuando se matricularon, un 55% reconoce que sí conocía las posibilidades de encontrar trabajo que tiene el periodismo, lo cuál parece ser un poco contradictorio. Frente a esto último, el 56% opina que la amplia oferta informativa, es decir, nuevos medios locales, plataformas digitales, etc., ampliarán las posibilidades de trabajo, aunque aún queda un alto porcentaje que se muestra inseguro ante ese optimismo (24%).

    Uno de los datos más interesantes de la encuesta muestra cómo el 26% de los alumnos confía en tener unos buenos contactos como una de las condiciones más decisivas para encontrar trabajo, mientras que una cantidad similar de estudiantes, da esa importancia a moverse mucho. La especialización también es bastante valorada a la hora de encontrar trabajo, pues se considera que aumenta las posibilidades.

    Por el contrario, según arrojan los resultados, el 66% de los encuestados no creen que los medios tengan demasiado en cuenta el título de licenciado a la hora de contratar a su personal. Si bien un 70% de los estudiantes opina que sí es necesaria esa formación específica, hay muchos, entre ellos, profesionales de la comunicación, que opinan que la obtención del título no es necesaria, por ejemplo Pilar Urbano o García Morales.

    En cuanto a la valoración que los estudiantes, y la sociedad según ellos, tienen de su carrera, nuestro tercer objetivo, hemos de decir que la vocación es la principal circunstancia que lleva a estudiar la profesión periodística, aunque según señala Manuel de Guzmán, esa vocación se produce posteriormente. Del mismo modo la formación (capacidad crítica y de síntesis), la inteligencia y soltura y el espíritu de trabajo son los tres rasgos que según los encuestados, caracterizan o deberían caracterizar a un periodista, frente a la curiosidad, la objetividad y el espíritu crítico que son los que obtuvo Manuel de Guzmán en sus estudios. Además, en nuestro sondeo predominó la opinión de que la labor de un periodista debería ser, además de informar, la de formar y entretener; creemos que lo que refleja es que los estudiantes siguen viendo el periodismo como una profesión muy idealizada, a pesar de que el 40% de los estudiantes que habían realizado prácticas, reconoce que ha cambiado su opinión sobre el trabajo de periodista, proliferando la respuesta “No es un trabajo tan idealista como pensaba”. Mientras que, respecto a los medios, el 60% de los alumnos opina que estos deben cumplir una función social aunque sin dejar de perseguir sus propios intereses. Sin embargo detectamos un cierto malestar respecto al valor dado por la sociedad a la licenciatura de periodismo: según un 44% se le da poco valor. El malestar se acentúa en los alumnos de cuarto. Esta opinión se ve reforzada por el testimonio de Walter Lippmann: Hoy por hoy, el periodismo es una profesión subdesarrollada (pregunta 9).

    Por otro lado el 40% de los estudiantes cree que debe ser la sociedad la que exija que quienes informan sean profesionales (es decir, licenciados en CC. de la Información). Sin embargo, uno de los datos más interesantes es el suministrado por la pregunta dieciocho. En ella, al cuestionar si sólo los licenciados en Periodismo deberían ejercer en los medios, la respuesta afirmativa sólo fue elegida por un 60%, una cifra no demasiado elevada si tenemos en cuenta el asunto del que se trata: el intrusismo. Sin embargo, alrededor de un 90% no vería esta medida como una violación de la libertad de expresión. Versando sobre este asunto, la encuesta de la revista Periodistas nos informa de que un 36% accedió a través de las facultades de CC. de la Información, mientras que sólo un 11% de los periodistas accedieron a la profesión a través de otros caminos como la tercera vía.

    Respecto a nuestro último objetivo, en el que nos planteábamos estudiar la evolución de las expectativas laborales de los alumnos en función de la variable curso, hay que indicar que lo hemos llevado a cabo en todas las preguntas, y que algunas de ellas ha resultado bastante interesante, pudiendo advertir el efecto que diversos elementos como la realización de prácticas puede tener sobre la madurez de los alumnos, como en el caso de la realización de estudios secundarios, pocos en primero y muy abundantes en segundo. En el caso de lo que les gustaría hacer tras la carrera, el porcentaje de lo que querrían trabajar en prensa también crece en razón del curso. Por otro lado, un 65% de los alumnos de primero afirma que se sentiría decepcionado si trabajara en algo ajeno a los medios, frente a un 35% de los de cuarto a los que no les importaría.

    Aunque no estaba entre los objetivos principales, al diseñar el cuestionario, nos pareció interesante incluir en uno de los bloques de preguntas ( el de las cualidades y formación necesarias para ser periodistas) unas cuestiones sobre la opinión de los alumnos respecto a su formación académica. Como resultado, podemos observar que la mitad de los alumnos de Periodismo no ve adecuada la formación que recibe, esgrimiendo como razón principal el hecho de que es excesivamente teórica y que sobran asignaturas innecesarias frente a la ausencia de otras más útiles como los idiomas, es por esto que un 57% de los alumnos cursa idiomas, preferentemente inglés, como estudios complementarios. Tal vez por todo esto, las tres cuartas partes de los alumnos que han realizado prácticas ven éstas más útiles que la jornada académica, opinión corroborada por el profesor Alejandro Antona. Éste, por su parte, opina que, más que cambiar las asignaturas, es el método de enseñanza el que habría que modificar.

    IV-. CONCLUSIONES

    1-. CAMBIOS EN LA POSICIÓN DEL INVESTIGADOR ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DE LA INVESTIGACIÓN RESPECTO AL TEMA

    INVESTIGADOR Nº 1-.

    La investigación, en el nivel de los contenidos, no ha hecho sino reforzar la opinión que tenía sobre algunos de los aspectos que se le presentan al estudiante de Periodismo tanto durante como después de la carrera. Por otra parte, la investigación me ha mostrado la diferencia de opiniones según el curso, y cómo ésta, en algunos casos, va evolucionando a medida que se tiene más contacto con el mundo laboral, más experiencia. Los alumnos de cuarto curso son menos idealistas que los de primero, siendo más realistas.

    Aunque creo que lo más importante que he sacado en claro de la investigación es, que el abanico de salidas profesionales que tiene Periodismo no es, ni mucho menos reducido. Tanto la entrevista realizada al profesor Alejandro Antona, como el hecho de que alrededor de un 25% de los encuestados en cada curso afirmaran su deseo de trabajar en algo que no era televisión, radio ni prensa, me ha permitido darme cuenta de que nuestro panorama laboral no es tan malo como lo pintan. Sí es cierto, y eso podemos deducirlo de la descripción que hacen los alumnos, sobre todo de 3° y 4°, del periodista, que hay que trabajar y sacrificarse mucho para poder llegar a conseguir ese empleo. En este sentido, también he cambiado una opinión que me condicionaba desde el planteamiento de la investigación: la cuestión del intrusismo. Pero después de ver y analizar la opinión de los alumnos, de profesores y de los propios periodistas, parece ser que no es la bestia negra que nos pintan, ya que una gran parte de los citados grupos no se opone a ello.

    INVESTIGADOR Nº 2-.

    La elección del tema de la investigación no se hizo por unanimidad dentro del grupo. De hecho, las salidas profesionales de los licenciados de Ciencias de la Información, no era el que personalmente más me atraía. En cualquier caso, hemos podido investigar en la opción que por mayoría se eligió.

    Antes de comenzar la investigación, cuando nos planteamos cómo enfocar el problema había una serie de prenociones que irremediablemente influían en nuestro planteamiento. La conciencia general del grupo en cuanto al panorama laboral del licenciado de Periodismo era bastante pesimista. A partir de algunas informaciones estadísticas, de rumores entre los compañeros de la Facultad, de contactos con trabajadores en los medios, y de afirmaciones pro parte de algunos profesores, nos habíamos formado una idea previa acerca del tema de la investigación que podemos resumir en los siguientes puntos:

  • El panorama laboral una vez licenciados estaba bastante difícil.

  • Había mucho intrusismo en la profesión.

  • El título de licenciado no era imprescindible, y era incluso un problema para la contratación.

  • Eran habituales los “contratos basura”.

  • La experiencia era imprescindible para la contratación.

  • Durante la investigación, a medida que fuimos explorando los datos estadísticos recopilados, los testimonios personales y la bibliografía sobre el tema nuestras prenociones fueron cambiando, y los “clichés” de los que partíamos se fueron modificando. En este punto intermedio el problema tratado podría ser el siguiente:

  • El panorama laboral de los licenciados en Periodismo era similar al de otros licenciados.

  • Lo que se llama intrusismo no es exclusivo de la profesión periodística.

  • El título de licenciado es contingente para ejercer en muchas profesiones.

  • El “contrato basura” es frecuente al comenzar el trabajo en cualquier ámbito.

  • La experiencia es un factor que siempre se valora a la hora de una contratación.

  • Después de la investigación, cuando hemos analizado los datos primarios y secundarios en relación al marco normativo y teórico, se ha producido en nosotros, como es natural, otro cambio en la concepción del problema. Cuando la premura del tiempo nos obliga a cerrar esta investigación, percibimos el tema de nuestro trabajo en este sentido:

  • El panorama laboral de los licenciados en Periodismo es mejor que el de otras tantas licenciaturas, aunque también es peor con respecto a otras.

  • El intrusismo, además que se da en todas las profesiones, no es un problema para ejercer determinados puestos de trabajo para los que nos capacita nuestra licenciatura.

  • El título de licenciado es imprescindible para muchos puestos y los conocimientos que se requieren para conseguirlo te capacitan para ejercer la profesión. Hay muchos campos donde puede trabajar un licenciado de Periodismo, además de en los medios.

  • El “contrato basura” es el paso previo para un buen contrato, cuando se demuestren las capacidades. El mayor problema es la inseguridad en el trabajo y el horario.

  • La experiencia se puede adquirir en la Facultad o en el propio medio en el que se vaya a trabajar eventualmente.

  • INVESTIGADORA Nº 3-.

    El primer cambio que advertí al comenzar el proceso de investigación fue mi conocimiento de la dificultad para establecer un aspecto problemático que nos interesara estudiar y que respondiera a las exigencias académicas. Creía mucho más sencillo delimitar algún tema que pudiera ser objeto de una investigación sociológica.

    En segundo lugar, el propio planteamiento del tema me descubrió la realidad de que hay más salidas laborales en la licenciatura de Periodismo, superando así cualquier prenoción del limitado campo de trabajo que tuviera de la carrera. Evidentemente la escasa información que durante nuestra formación universitaria recibimos de estas opciones, que no son alternativas sino que se deben situar a la misma altura que las más conocidas, limita nuestro posible universo de salidas laborales. Así, por ejemplo, contemplo ahora la docencia, los gabinetes de prensa e incluso la creación de una empresa de comunicación.

    En el curso de la investigación la lectura de numerosos artículos y libros, así como la consulta de ciertas fuentes relacionadas directamente con el mundo periodístico me permitió comprender ciertos aspectos de la profesión, tales como la explotación de los estudiantes en práctica y el mal empleo al que, por regla general, acceden los licenciados (de cualquier rama). Este conocimiento lo tenía ya por los comentarios que ciertos alumnos me habían hecho, pero así he podido confirmarlo teóricamente mediante estudios más profundos de otros investigadores.

    También ha supuesto un contacto más directo con personas que en potencia representan lo que yo seré cuando finalice mis estudios. Evidentemente también se comprenden muchas paradojas, tal como puede ser, por ejemplo, el hecho de que mientras el artículo 36 de la Constitución postula la exigencia del título a la hora de desempeñar la profesión, el periodista no necesita tal acreditación, aunque haya facultades en las que se imparten los conocimientos necesarios para acceder a tal acreditación.

    Gracias a las lecturas suministradas en clase he podido ratificar mi desconfianza hacia las encuestas, aunque también he podido conocer ciertos aspectos enriquecedores que nunca sospeché que pudiera tener.

    Otro aspecto hacia el que he cambiado mi punto de vista es el problema del paro. Si bien lo consideraba una lastra de la carrera de Periodismo, hasta el punto de considerarla entre la amplitud de salidas laborales una vez terminada la carrera, he de decir que mi escaso conocimiento adquirido sobre el tema me ha permitido restar negatividad al asunto, considerando la situación más generalizada y no tan focalizada en la rama periodística. Aquí también me he afianzado en mi prenoción de la necesidad absoluta de experiencia para superar el desempleo, aunque ello no significa que esto sea el remedio contra el paro.

    Una vez finalizada la investigación he podido comprobar que el campo de salidas laborales que, al plantear el tema, ya me había visto obligada a ampliar, se ha enriquecido aún más, como por ejemplo ha sido el conocimiento de los cursos de posgrado en los que se prepara al periodista para desempeñar el cargo de director de empresa. Además de contemplar posibles puestos en la Administración. Este hecho facilita mi posible incursión en el mundo laboral, al considerar más ofertas de las que tradicionalmente se suministran.

    Los resultados de las encuestas también han hecho cambiar mi conocimiento de ciertos aspectos, contrastándolos con mi punto de vista al respecto. En primer lugar, desconocía que un porcentaje tan elevado de alumnos hubiera realizado prácticas, sobre todo atendiendo a los numerosos problemas que se plantean en asambleas celebradas en la Facultad. En segundo lugar, creía que la respuesta de los estudiantes de cuarto curso a la pregunta referente a las expectativas laborales iba a ser más variada. Por tanto reafirmo mi posición de que el desconocimiento de las salidas de la licenciatura son compartidas por todos los alumnos, independientemente del curso. Otra cosa es que los estudiantes de cuarto sean más conscientes ahora de las posibilidades de cumplir ese deseo de trabajar donde a ellos les gusta. En tercer lugar, me ha sorprendido la respuesta de los alumnos de primero a la pregunta número 12, ya que un elevado porcentaje es consciente de las dificultades del panorama laboral; porcentaje que contrasta con el de cuarto. Esto vendría a demostrar dos cosas: que la situación en el mercado de trabajo es más negativa ahora y que los estudiantes son más conscientes de esta situación.

    Por último, la investigación me ha permitido comprender que el Periodismo es una profesión como otra cualquiera, en la que se dan los mismos problemas que en el resto y sobre la que no hay que dramatizar su negativa situación laboral.

    INVESTIGADOR Nº 4-.

    El objetivo que pretendía nuestra investigación era solucionar la sensación de falta de información que tenemos (al menos así lo creemos) los estudiantes de la licenciatura de Periodismo sobre las salidas profesionales de nuestra carrera. Queríamos conocer si esa entrada en el mundo laboral se producía de forma traumática o no. También pretendíamos conocer cómo va evolucionando la opinión sobre la carrera y sus salidas a medida que van avanzando los cursos. Todo ello nos parecía interesante para dar un poco de luz a nuestros compañeros y a nosotros mismos.

    Como ya hemos mencionado anteriormente, en nuestro punto de partida sentíamos que teníamos un déficit de información sobre nuestra carrera y sobre nuestra futura profesión. Sabíamos poco, pero teníamos ganas de investigar, teníamos mucha curiosidad sobre el tema. También contábamos con unas actitudes previas, con unos prejuicios o prenociones, debemos decir que nuestra visión del tema era bastante pesimista.

    Después nos sumergimos en la investigación y nos dimos cuenta de que nuestras teorías se cumplían en parte, había muy pocos estudios sobre lo que nosotros queríamos estudiar: la incidencia del paro en la carrera de periodismo. Pero también nos dimos cuenta de que la realidad que estudiábamos era mucho más compleja de lo que creíamos y que había muchas más salidas profesionales que lo que nosotros creíamos.

    El resultado es que hemos aprendido que no se investiga a la ligera, que cada realidad tiene muchísimas perspectivas desde las que puede investigarse, que la realidad es compleja, que entre lo blanco y lo negro hay cientos de gamas de grises y que cuando se llega al final sólo estás seguro de que lo podías haber hecho mejor si hubieses tenido más tiempo.

    INVESTIGADOR Nº 5-.

    Cuando nos pusimos a trabajar en esta investigación queríamos abarcar una multitud de aspectos que con el transcurrir del trabajo me he ido dando cuenta que hubiera sido imposible plantear. El hecho es que antes de comenzar a trabajar no tenía mucha fe en el trabajo; quiero decir, creía que una investigación de este tipo se limitaba a entregar una serie de preguntas, y que se nos respondiese diciendo sí o no.

    Pero conforme ha pasado el tiempo y hemos tomado cada vez más consciencia de investigadores, hemos tenido que replantear una serie de cosas, aparte de darnos cuenta de mucho errores. Así, las elevadas pretensiones del principio han dado paso a una cautela que nos hacía interrogarnos a cada paso.

    El final de la investigación se ha visto un poco aturdido por el tiempo, y no hemos podido adoptar la actitud más serena que hubiera sido conveniente para no dejar los cabos sueltos que hemos ido dejando conforme ha transcurrido la investigación

    * SÍNTESIS

    Los resultados obtenidos han conseguido desterrar los “viejos fantasmas” que antes de comenzar la investigación teníamos. Es verdad que estos aspectos son determinantes para la elección del tema, y que orientan el planteamiento de las hipótesis y el enfoque interesado de la cuestión, pero sin ellos sería imposible trabajar, por cuanto nos permiten plantear críticamente el estado de la cuestión. La búsqueda, recogida y explotación de datos secundarios, así como la elaboración de nuestros datos primarios nos han permitido realizar un acercamiento a la opinión que el resto de los alumnos tenían, ratificando nuestra posición en todos lo puntos planteados.

    La original óptica pesimista y desoladora que teníamos en lo que se refiere (no al tema de las salidas que desde el principio comprendíamos, dada la definición operativa y las hipótesis esbozadas, que era más amplio que los tópicos que se han repetido a lo largo de la investigación) al problema del intrusismo, el paro o la poca validez del título. Todos ellos han experimentado una evolución hacia consideraciones más positivas, en las que no impera el dramatismo.

    El intrusismo ha sido desterrado como la “bestia negra” de la titulación de Periodismo, pues también es frecuente que se de en otras profesiones (principalmente debido al tema de los “contactos”), si bien en ellas no se tiene tanta conciencia durante la realización de los estudios académicos. Otra cosa es que en estas profesiones en las que también se da este problema, haya una violación de aspectos legales (como es el caso del Artículo 36 de la Constitución). El intrusismo, tal y como hemos comprendido al terminar nuestra investigación, se debe en gran medida a la inexistencia de una definición clara y unívoca de la figura del periodista. ¿Qué significa este término hoy día? Nuestra investigación no ha podido responder a esta pregunta.

    El paro también ha pasado a una mejor consideración, comprendiendo que nuestro primer planteamiento parecía más una consigna propagandística que un objetivo o una hipótesis (El paro: otra salida). La cuestión actual es que el índice de paro en la profesión periodística es sólo de un 10% (PIU) y que si es más elevado con respecto a años anteriores se debe a la tónica general que impera en el mercado, en el que todas las licenciaturas tienen problemas.

    El título ha sido también uno de los puntos que más variaciones ha experimentado. Hemos comprendido que los conocimientos académicos que contiene quizá no sean los específicos para desempeñar la labor que se exige en un medio, pero sí permiten disponer de las herramientas adecuadas para conseguir una rápida y satisfactoria acomodación a cualquier situación que se presente. Además, si no garantiza la entrada en un medio, sí es indispensable para acceder a otras profesiones, que generalmente no se encuentran entre las consideraciones de los estudiantes, y ni siquiera de los ya licenciados.

    Otra cuestión interesante ha sido lo que se refería a las prácticas, donde suele haber muchos recelos por parte de los estudiantes con respecto a las pocas ayudas que presta la Facultad. Es verdad que la Facultad debería lograr establecer vínculos de unión más fuertes con los medios (es decir, con la realidad que se encuentra detrás de las puertas) para que los estudiantes tuvieran un conocimiento lo más aproximado de estos; hecho que les permitiría tener una conciencia más crítica con respecto a lo que están aprendiendo durante la jornada académica. Pero también estar en la Facultad significa que los estudiantes deben saber desenvolverse con gran independencia, y en ocasiones también deberían ellos intentar facilitarse las prácticas. ¿Qué mejor contacto que éste con la realidad?

    Una vez desterrados estos “clichés”, nuestra última consideración obedece a conferirle al Periodismo la categoría de profesión, aunque algunos autores se empeñen en negársela.

    Refiriéndonos al aprendizaje de la metodología podemos decir que nuestro vocabulario terminológico se ha enriquecido y así, por ejemplo, si antes hablábamos de “la gente a la que entrevistar” ahora empleamos el término muestra. Además se han ampliado nuestros recursos para diseña un cuestionario, una entrevista o un grupo de discusión.

    2-. GRADO DE DESARROLLO ALCANZADO DE LOS OBJETIVOS PROPUESTOS

    Cierto es que no hemos alcanzado plenamente el objetivo que nos propusimos a priori, conocer la amplitud de las salidas laborales de la carrera de periodismo, pero como ya hemos apuntado, para obtener estos datos era necesaria una investigación más profunda. Pero ajustándonos a los objetivos que finalmente asumimos, creo que sí podemos darnos medianamente por satisfechos. Es interesante conocer la evolución de opinión, la madurez que el conocimiento de la carrera y su mundo confiere a sus estudiantes. De esta forma, aunque no podemos presentar la citada lista de posibles salidas, sí que podemos decir cuáles son las aspiraciones de los alumnos, sus dudas, aquellos aspectos que creen más deficientes, como el sistema de estudios o el intrusismo, etc.

    Como ya se ha reiterado a lo largo de la investigación, los objetivos que propusimos inicialmente y los redefinidos a posteriori, no pueden considerarse satisfactoriamente cubiertos, por la sencilla razón de que ahora, al final de la investigación, hemos advertido con cierta sorpresa que lo que debería haber sido la línea organizativa del trabajo, no se haya correspondida con el contenido que se incluye en el mismo. El título de “Amplitud de salidas laborales del licenciado de Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de Sevilla” se ha visto desbordado por los caminos equivocados a los que nos ha conducido la euforia propia de nuestra primera labor investigadora.

    Realmente, no abordamos de una manera clara en nuestro cuestionario esta pregunta, sino que nos hemos limitado a intentar fijar el campo de trabajo que a los estudiantes les gustaría tener en un futuro, aunque éste no se correspondiera con lo que en realidad hubiera (y que era lo que a nosotros nos interesaba estudiar). Hemos obtenido otros datos interesantes y que nos han obligado a incluir un nuevo objetivo: la formación académica que los estudiantes reciben y su valoración por parte de estos. Quizá haya sido éste el punto que mejor se ha cubierto.

    Valorar el conocimiento que los estudiantes tienen de las circunstancias que rodean a la búsqueda de trabajo en la esfera del Periodismo, nuestro segundo objetivo, es algo que sí hemos podido estudiar más detenidamente, no sólo a través de nuestro material primario, sino también de los datos secundarios, que han sido de gran utilidad. Por tanto, sobre esta cuestión, creemos que nuestro trabajo sí puede aclarar algo acerca de ese tipo de inquietudes de los estudiantes.

    Los dos últimos objetivos, referentes a estudiar la evolución de las expectativas laborales en función del curso y a conocer la valoración que los estudiantes tienen de su carrera, han sido bastante trabajados en nuestro estudio, especialmente el primero, que ha sido el más explotado durante el tratamiento de nuestra encuesta. Tal y como señalamos para el objetivo anterior, en estos casos también nos fueron de bastante utilidad los datos secundarios, ya que esto nos permitió, no ya comparar la evolución entre los estudiantes, sino también la opinión de estos respecto a la de los profesionales de los medios. En general, han sido estos últimos, los dos objetivos básicamente más interesantes y amenos a la hora de trabajarlos.

    3-. AUTOEVALUACIÓN DEL APRENDIZAJE DE METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN SOCIAL

    INVESTIGADOR Nº1-.

    Creo que lo más interesante de la investigación, y es posible que coincida con mis compañeros, no está en los medios que hemos utilizado sino en cómo lo hemos hecho. Tanto en el aspecto teórico como práctico, nuestro trabajo en esta labor investigadora ha sido, al menos en mi opinión, diferente de otros trabajos que hayamos podido realizar. Y creo que la clave de esa maduración se encuentra en las primeras jornadas, en las que tuvimos que plantear toda la investigación: objetivos, motivaciones, medios, etc. El hecho de tener que pensarlos, discutirlos, replantearlos en el caso de que fueran rechazados…. Todo eso ha estado presente posteriormente a la hora de llevar a cabo la investigación y, he de decir, que también se ha hecho patente en el trabajo llevado a cabo en otras asignaturas. El hecho, ahora, de plantear algo, lleva ya implícito para mí la necesidad de ver todas sus posibilidades, defectos, etc.

    En contraposición ha esto he de decir que, si bien hemos aprendido, o al menos tenemos una base, cómo plantear bien una investigación y qué cauces y herramientas hemos de preparar para llevarla acabo, el excesivo tiempo empleado en esta labor apenas nos ha permitido llevar a cabo la investigación, contando para ello con apenas una semana y media. Igualmente, hemos aprendido a través de las lecturas, entre otras cosas, como elaborar herramientas de trabajo tales como cuestionarios, grupos de discusión, entrevistas, etc, pero el insistente factor tiempo apenas si nos ha permitido poner en práctica sólo la primera de ellas.

    Es por esto que no estoy del todo satisfecho, ya que creo que, no pudiendo contar con más tiempo, deberíamos haber limitado un poco más la primera parte, los planteamientos, lo que nos hubiera permitido haber trabajado mejor posteriormente, porque si bien es cierto que hemos asimilado todas esas cuestiones de crítica y reflexión sobre nuestro trabajo, esto es gracias a que este tema ocupó casi todo el curso comprendido hasta las vacaciones de Navidad, época en la que estamos más relajados. El hecho de tener que realizar el grueso del trabajo después, junto con la tensión de preparar también otros exámenes, no nos ha permitido sacarle el mismo rendimiento ni mucho menos a la propia investigación en sí.

    INVESTIGADOR Nº 2-.

    Ahora que prácticamente estamos terminando el trabajo de investigación, se comprende la estrategia que la profesora de la asignatura ha seguido para hacernos asimilar los contenidos de la materia. Se trataba de que afrontásemos cada etapa de la investigación con el mínimo de conocimientos sobre como llevar a cabo la misma. Como era de esperar, los errores eran abundantes. Se nos explicaba en qué consistía el error y se nos instaba a volver a intentarlo. Así sucesivamente, hasta llegar a una posición más o menos satisfactoria, o por el contrario irresoluble. La solución teórica y práctica al problema se nos daba una vez que habíamos pasado al siguiente paso de la investigación, que como era norma, también afrontábamos casi a ciegas.

    Las ventajas de este método de aprendizaje son evidentes: se obliga al alumno a pensar sobre el problema y se dirigen sus razonamientos de forma muy escueta hacia las soluciones. De este modo, cuando el alumno resuelva la cuestión la habrá procesado mentalmente en su totalidad y la habrá asimilado de forma que podrá afrontar un problema similar con éxito en otra ocasión.

    Precisamente en su gran ventaja, en hacernos pensar y equivocarnos, está la principal desventaja de este método. El reflexionar y discutir sobre cuestiones tan abstractas es realmente difícil, y sobre todo cuando se trabaja con temas en los que son habituales los clichés y los estereotipos. El trabajar duramente, equivocarte y volverte a equivocar, la verdad es que no es nada gratificante; sobre todo sabiendo que la respuesta al problema que nos planteamos está en algún lado, muy cerca, pero que no la tendremos hasta que no nos deje de hacer falta.

    Pero en conjunto, y para mi sorpresa, parece ser que esta metodología de aprendizaje ha resultado casi sin darnos cuenta muy fructífera. Ahora que estamos terminando la investigación, cuando el grupo se reúne, comenzamos a hablar usando una terminología que al comienzo ni siquiera conocíamos. Cuando releemos las conclusiones de nuestros primeros informes sobre el tema investigado encontramos numerosos errores y nos vemos capacitados para subsanarlos. Si llega a nuestras manos una encuesta somos capaces de encontrar en ella sus deficiencias y podemos deducir los objetivos que se propone.

    El primer problema con el que nos enfrentamos al comenzar la investigación fue el de la delimitación del tema. Personalmente pude comprobar que era muy difícil concretarlo eludiendo tergiversaciones provenientes de nuestras prenociones. Además comprendí que era fundamental acotar el tema perfectamente para que la investigación no se desviase de los objetivos que nos habíamos trazado.

    Concretar los objetivos era el paso siguiente. En un principio las miras fueron demasiado altas y pensamos que podríamos abarcar más de lo que luego fue posible. Lo que me ha quedado claro es que el más mínimo problema puede ser objeto de una investigación de gran magnitud. Así, tras la redefinición de objetivos, optamos por abarcar un poco menos para poder apretar más.

    En el capítulo de la justificación del tema elegido para la investigación había dos aspectos. En lo referente a las motivaciones personales, yo no era muy partidario de este tema y, la verdad, no me motivaba demasiado. El mayor interés radicaba en la curiosidad por conocer qué futuro me esperaba una vez conseguida la licenciatura. En cuanto al marco normativo, al interés social, hay que decir que nuestra investigación sólo afecta a lo relacionado con el empleo en el campo de la comunicación/información.

    A la hora de definir un marco teórico sobre el tema que pudiésemos manejar, el principal problema que percibí fue el del exceso de datos. Recurrimos a lo que creíamos que iba a ser una bibliografía escasa, pero nos encontramos con gran cantidad de publicaciones de todo tipo, más o menos relacionadas con el tema. Una vez seleccionado lo más útil para nuestra investigación he comprendido que en la actual sociedad de la información es indispensable saber cómo manejar ésta, puesto que al haber tanta cantidad, lo que interesa es encontrar la información cualitativamente más apropiada.

    Otra cosa que he podido aprender es que es fundamental tener muy en cuenta el tiempo y los recursos humanos y materiales de los que se dispone para llevar a cabo la investigación. Comenzamos la investigación bastante relajadamente, al ritmo que nos marcaban las clases, pero al final han sobrevenido las prisas. La escasez de recursos humanos y materiales para los objetivos que inicialmente nos habíamos propuesto pronto se puso de manifiesto. Nos resultó imposible acceder a todas las publicaciones que el sistema DOBIS/LIBIS catalogaba como disponibles. Encontramos las habituales trabas administrativas para conseguir datos sobre el alumnado de la Facultad. Fue físicamente imposible ir a todos los sitios que nos habíamos propuesto. Carecíamos de posibilidades de acceder a datos necesarios para llevar a cabo alguno de los grupos de discusión que habíamos diseñado.

    Una vez que nos topamos con la dura realidad y redefinimos los objetivos, mucho más modestos esta vez, pude darme cuenta de que el trabajo de campo de una investigación de este tipo podía llegar a ser muy duro y a requerir de mucho tiempo y mucha planificación.

    Las hipótesis que formulamos sobre el tema estaban, naturalmente, llenas de estereotipos ya que no respondían a una visión imparcial de la realidad. El principal problema es que formábamos parte del propio universo de la investigación.

    Cuando procedimos a delimitar las técnicas de investigación concretas que íbamos a emplear creímos que iba a ser más fácil de lo que luego resultó. He podido aprender que la elaboración de un cuestionario es una tarea compleja que requiere mucho tacto y un gran trabajo previo. Nosotros cometimos errores en la formulación de algunas preguntas, en referirnos a temas que se salían de nuestros objetivos, en coartar la respuesta del encuestado con las opciones que dejábamos en nuestras preguntas cerradas, en no poder valorar de ninguna forma las respuestas a algunas preguntas abiertas, o en dirigir la contestación hacia un determinado punto con nuestra forma de preguntar. Ahora, visto esto tras haber pasado las encuestas, sé que he aprendido, al menos, a cómo no hacer una encuesta.

    En cuanto a la distribución de la muestra, la discusión sobre qué variables íbamos a emplear para que la muestra fuese representativa del universo fue especialmente ardua. Llegamos a un punto en el que teníamos unas diez variables en las que estratificar nuestro universo, y todas podían ser de algún modo significativas. Al final, debido a la escasez de recursos y al empleo de una visión más realista pensamos que las dos únicas variables a las que nos íbamos a ceñir eran el sexo y el curso de los alumnos. Llegamos a esta determinación porque el porcentaje de mujeres es significativamente mayor entre los alumnos de periodismo (66% frente al 33%), y porque pensábamos que durante la carrera la concepción de los estudiantes del problema de las salidas laborales iría evolucionando. Descartamos variables como el lugar de residencia porque creímos que dónde el estudiante forma su percepción del mundo laboral es en la facultad, independientemente de donde haya nacido o resida. Después de haber distribuido nuestra encuesta nos dimos grata cuenta de que el sistema de elección de la muestra que habíamos empleado coincidía con el muestreo aleatorio estratificado que se expone en uno de los documentos de apoyo teórico que se nos facilitó con posterioridad.

    Para la recogida de datos cualitativos hemos diseñado tres grupos de discusión, y estaba previsto realizar algunas entrevistas personales semidirectivas con personas de nuestro universo. Al principio pensábamos llevar a cabo un grupo de discusión pero ante la imposibilidad de poder reunir a las personas indicadas en un lugar adecuado nos limitamos a diseñarlos. Con los errores, aprendí que no se puede reunir en un grupo de discusión a personas con unas características muy dispares y enfrentadas de un universo. Lo adecuado es congregar a personas con bastantes rasgos en común, que podrán generar un discurso del que podríamos deducir aspectos interesantes para nuestra investigación.

    En conclusión, al haber manejado de forma práctica las técnicas concretas de investigación y haber visto para qué puede ser apropiada cada una y para qué no, creo que el aprendizaje que he recibido me puede resultar útil para poder ampliar a partir de él mis conocimientos y mi práctica sobre metodología de investigación social. Sinceramente, pienso que para desarrollar satisfactoriamente esta asignatura sería necesario un curso completo. Quizá, lo que haya sacado más en claro de la asignatura es saber valorar en su justa medida los datos que cotidianamente se reciben de numerosas encuestas, sondeos e investigaciones. En cierto modo, se abona mi escepticismo hacia el valor de algunos de los datos que se ofrecen a partir de encuestas. Lo que queda claro es que la investigación cualitativa y cuantitativa deben complementarse para poder llegar a unos datos fiables. Los postulados de la ciencia, en ninguno de sus campos, se pueden considerar un dogma de fe y el comprender cómo se producen y se recogen muchos de los datos que diariamente reproducen nuestra conciencia de la sociedad nos ayuda a saber elegir libremente y a saber por qué la sociedad y nosotros mismos somos y pensamos de determinada forma.

    INVESTIGADORA Nº 3-.

    El aprendizaje teórico de la asignatura considero que ha sido bastante satisfactorio, aunque su proceso de asimilación se ha visto reducido a un corto espacio de tiempo, por todos los inconvenientes temporales que se nos han ido presentando (vacaciones, lentitud del ritmo de clase, distribución tardía de ciertos documentos esenciales, etc.). El conocimiento sobre las vías de acceso a la realidad social me han descubierto la práctica del grupo de discusión, de la que no había oído hablar nunca, así como han abierto al máximo el abanico de posibilidades de los muestreos que se pueden realizar en la técnica cuantitativa, con todos los factores que hay que tener en cuenta.

    También me ha permitido la práctica de la investigación sociológica enriquecer el proceso de un trabajo en grupo pleno y muy satisfactorio. En esta asignatura es imprescindible la compenetración absoluta de todos los miembros si se quiere que la investigación alcance unos resultados inmejorables.

    Si bien el aspecto teórico ha sido satisfactoriamente cubierto, no podemos decir lo mismo en la práctica porque no lo he explotado al máximo en nuestro estudio. En algunas ocasiones ha sido responsabilidad del grupo, como ha podido ser en momentos en los que no hemos trabajado continuadamente nuestro tema Pero no considero que haya sido totalmente responsabilidad mía, porque he llevado al día (siempre que me ha sido posible) y a la práctica (mejor o peor, rectificando los errores y buscando soluciones alternativas a los obstáculos que se nos han planteado) todos los aspectos que en clase se impartían. Considero que ha sido el ritmo de clase el principal culpable de que mi autoevaluación al respecto no sea del todo satisfactoria. Me ha parecido bastante bien la estrategia empleada de que nos lanzáramos a la investigación y nos diéramos cuenta por nosotros mismos de los errores que íbamos cometiendo y que, a la vez, intentáramos con nuestros escasos conocimientos y recursos rectificar. Pero en otros aspectos me han parecido insuficientes las explicaciones (como, por ejemplo, en el caso del diseño de las entrevistas), o bien han llegado demasiado tarde (que es precisamente lo que ha ocurrido en lo que se refiere a los cuestionarios con algunos de los aspectos básicos de su diseño, como ha podido ser, por ejemplo, la especificación de los datos de control del entrevistador para una posterior supervisión).

    Si lo que se ha pretendido es que esta investigación sea un ejercicio de reflexión entonces sí me califico satisfactoriamente (y no sólo a mí y al grupo, sino también al resto del curso), porque me he visto obligada a analizar con ojo crítico ciertas cuestiones que nunca antes había considerado, y no sólo en el nivel individual (como estoy tratando de hacer en este apartado de la investigación) , sino que consiste también en enriquecerla y contrastarla con la reflexión grupal, atendiendo a las consideraciones del resto de los compañeros.

    Esta reflexión nos ha permitido darnos cuenta de los posibles errores con los que nos encontraríamos en el caso de seguir con la investigación tal y como estaba planteada; nos concienció de la necesidad de redefinir nuestros objetivos para adecuarlos a unos medios más manejables y acotados en un tiempo muy escaso; nos indujo a buscar alternativas ante la imposibilidad de aplicar el grupo de discusión. En este último caso decidimos, en primer lugar, plantear un grupo de estudiantes del Segundo Ciclo, por estar ellos más cercanos a los licenciados que pretendíamos convocar. Después tuvimos que dejarlo en un diseño y una sustitución por entrevistas, en las que es más fácil acceder al individuo en el que estemos interesados. De ahí que hayamos escogido a tres personalidades bien distintas que aportan una perspectiva multidimensional del tema. Aunque ponernos en contacto con ellos ha sido una cuestión difícil y que nos ha llevado a no realizar dos de las propuestas.

    También me ha enseñado la metodología social el cuidadoso tratamiento que debe darse a los datos secundarios, por la razón de que un exceso de información (como en ciertos momentos no ha ocurrido) conseguía desviar mi planteamiento del tema. Se creaba un estado de falsa euforia, planteando nuevas preguntas y ampliando las cuestiones a tratar; y esto era imposible de compenetrar con el tiempo y los recursos de los que disponíamos.

    INVESTIGADOR Nº4-.

    Esta asignatura trata de proporcionar a los alumnos de Periodismo los rudimentos necesarios para poder realizar investigaciones sociales. Les enseña a conocer que existen cinco vías de acceso a la realidad social. Les enseña cómo descifrar cualquier otra investigación social. Pero, a mi modo de ver, nos proporciona, a cada alumno, un espíritu crítico ante cualquier otra investigación que nos presenten. Si algo hemos aprendido durante estos cuatro meses es que una investigación es un proceso muy complejo y trabajoso, que está estudiado hasta el último detalle.

    En mi opinión, esta asignatura ha conseguido que aprendamos a reflexionar sobre lo que nos rodea y sobre los objetos de conocimiento en los que enfocamos nuestro estudio. En ese sentido me pareció muy interesante plasmar en un principio nuestras prenociones y actitudes previas y elaborar una serie de hipótesis antes de comenzar la investigación. No se trata de negar nuestros prejuicios ante un objeto de estudio sino de reconocerlos y utilizarlos en beneficio para la investigación.

    Me sorprendió mucho el exigente proceso de documentación previo a cualquier investigación. También pudimos comprobar que existen muchas fuentes de documentación a nuestro alcance.

    A medida que avanzaba la investigación fuimos descubriendo la teoría necesaria para llevarla a cabo. Esto era una ventaja (ya que podíamos combinar la teoría con nuestra práctica) y un inconveniente (porque ralentizaba notablemente la investigación).

    Todos sabíamos lo que era una encuesta, pero pocos sabíamos de la complejidad de su elaboración (muestras pretest, orden de las preguntas, duración, elección de la muestra, análisis de los resultados y tantas otras variables).

    Aprendimos que la estadística no lo es todo en la investigación social. Me llamaron poderosamente la atención las técnicas de investigación social cualitativas donde interesan más las ideas, los significados, las ideologías que los datos medibles. Yo no sabía que existían los grupos de discusión, tampoco sabía que las entrevistas en profundidad podían utilizarse en las investigaciones.

    En resumen, esta asignatura me ha abierto los ojos. Ahora conozco un poco mejor el funcionamiento de cualquier investigación social y lo laborioso de su ejecución. También he podido conocer que existen otras técnicas además de la encuesta estadística, y tan válidas como ella, para realizar una investigación.

    INVESTIGADOR Nº5-.

    La asignatura ha sido de carácter eminentemente práctico, por lo que se nos han planteado muchas cosas que hemos tenido que ir resolviendo sobre la marcha. De este modo, nos hemos formado como investigadores, si bien creo que las clases teóricas deberían haberse dilatado un poco más para ampliar nuestros conocimientos prácticos, aunque tengo entendido que el año que viene la asignatura opinión pública es continuación de ésta.

    Pues bien, en el aspecto teórico diré que hemos sido un poco autodidactas (por las lecturas que hemos hecho, de las que hemos sacado nuestras propias conclusiones), pero el método de aprendizaje práctico considero que nos ha ayudado a darnos cuenta de nuestros propios errores y limitaciones. Así, nos hemos percatado nosotros mismos de cuál era el camino más adecuado para llevar a buen término la investigación, a base de darnos cuenta muchas veces que parecía que no se podían resolver. Y es por esto por lo que aboga la ciencia moderna, es decir, en el reconocimiento de la contradicción está la virtud, no en el error. Pero es que tantos errores nos han hecho, algunas veces, desesperarnos e, incluso, desorientarnos: no sabíamos cuál era el camino que teníamos que seguir, estábamos totalmente perdidos.

    Y considero que la falta de tiempo siempre ha estado en contra nuestra, si bien un planteamiento de la investigación más breve nos hubiera dado más holgura, aunque hay que decir que un buen planteamiento llevará a unos buenos resultados.

    4-. AUTOEVALUACIÓN DEL TRABAJO EN GRUPO

    INVESTIGADOR Nº1-.

    Del trabajo en grupo es uno de los aspectos del que estoy más satisfecho. Nunca me ha gustado trabajar en un grupo con más de dos componentes porque la experiencia siempre me había mostrado que, con más, no se trabaja bien; unos se desligan otros se empeñan en llevar a cabo sus ideas y al final solía ser uno el que cargaba con el trabajo. He de reconocer que ese miedo se me presentó a principio de curso: “¡Un grupo de 5!”. Pero, como ya he dicho, estoy bastante orgulloso. Creo que nos hemos compenetrado perfectamente, sin ningún tipo de recelo ni roces. Es posible que en algunas ocasiones una o dos personas sobresalieran del grupo, pero no por trabajar más, simplemente que, a veces, cuando estábamos más confusos sobre lo que hacer, esa voz nos organizaba un poco.

    Pero lo que es seguro es que todos hemos trabajado por igual, principalmente porque solíamos reunirnos, hacer un listado de todo lo que había que preparar, y repartir ese trabajo; posteriormente poníamos en común ese trabajo y el resultado final pasaba a engrosar las páginas de nuestro estudio. Al margen de ello, vuelvo a insistir en el detalle de la total compenetración de cinco individuos que no éramos amigos, simplemente compañeros, situación que ha cambiado el trabajo.

    Tal vez podíamos haber sacado mayor provecho, pero hay que tener en cuenta que no hemos podido trabajar juntos durante la Navidad debido a que, salvo dos, el resto de los miembros vive fuera de Sevilla. Esto ha producido un considerable retraso en nuestro trabajo que se ha hecho notar en la parte práctica, en la explotación de los cuestionarios, ya que, si bien estaban contestados antes de las vacaciones, no hemos podido comentarlos y trabajarlos bien hasta después de éstas, con todos los miembros presentes. En cuanto a la labor teórica, tampoco hemos llevado a cabo una labor del todo satisfactoria teniendo en cuenta que hemos dejado algunos cabos sueltos, como la consulta de algunos estudios y documentos, pero el siempre presente factor tiempo no nos permitió más.

    Como en todo grupo, discutíamos y criticábamos, pero todas estas conversaciones eran siempre constructivas, nunca destructivas. En esas conversaciones y en las decisiones que tomábamos optábamos siempre por la vía democrática: se proponían muchas opciones, pero era

    aquella con la que más gente estaba de acuerdo la que finalmente escogíamos. De hecho, creo que la riqueza de opiniones nos ha permitido posteriormente valorar y hacer una justa crítica de nuestro trabajo de investigación. En general, estoy satisfecho del trabajo de mi grupo.

    INVESTIGADOR Nº2-.

    Está claro que un trabajo de este tipo no puede llevarse a cabo individualmente. La dinámica del grupo es la que hace avanzar, ya que, se de por sí nuestra visión del tema podía ser parcial por formar parte de nuestro universo. Si la investigación fuese dirigida individualmente la visión sería mucho más sesgada.

    En general, la relación entre los miembros del grupo, aunque con alguna discusión y desolación ante la marcha del trabajo, ha sido muy buena reinando, un gran ambiente de trabajo. Hemos intentado llevar siempre todo entre todos, para que nadie se quedase rezagado y para que todos pudiéramos aportar nuestro granito de arena. En los aspectos del trabajo que teníamos que dividir ha habido una buena coordinación, y cada uno ha llevado las riendas en la parte que más dominaba o le interesaba, aunque siempre realizando una exposición al grupo del ritmo de trabajo.

    INVESTIGADORA Nº 3-.

    A pesar de la dificultad que suponía trabajar en un grupo con el que no había tenido mucha relación el curso pasado puedo afirmar que nos hemos compenetrado bastante bien y, aunque hemos tenido algunas que otras diferencias, al final siempre hemos conseguido llegar a un acuerdo. Además, gracias a la investigación he podido conocerles un poco mejor; lo que a lo mejor no hubiera pasado en la rutina de clase.

    Dificultades hemos tenido bastantes, comenzando por los “enfrentamientos” que teníamos porque no se hacía caso de lo que decíamos o porque decidíamos no tratar una cuestión que a otro de los miembros le interesaba. Eso ocurrió principalmente a la hora de intentar determinar, no el tema (en el que estuvimos casi todos de acuerdo desde el principio), sino la redefinición del mismo, vistas las limitaciones temporales y de medios que teníamos. Algunos compañeros se afanaban en seguir manteniendo el primer esquema que hicimos, a pesar de que eran conscientes de los contratiempos. Esta ha sido la principal causa de fricción: el desacuerdo en las cuestiones referentes al establecimiento de las líneas de nuestra investigación. Pero una vez solucionadas, el reparto de trabajo ha sido bastante satisfactorio y muy equitativo, intentando que todos los miembros hiciéramos lo mismo, y así poder lograr que la calificación nos la merezcamos todos por igual. Evidentemente siempre ha habido quejas al respecto de que algún miembro faltaba (a clase o a nuestras reuniones) o que no traía lo que se le había pedido. Pero siempre existía una justificación de la que el resto del grupo no ha dudado. El hecho de reunirnos también ha sido un tanto problemático porque algunos de nosotros teníamos idiomas por las mañanas y porque las asignaturas optativas no eran comunes a todo el grupo, lo que dificultaba nuestro encuentro por las tardes. Este hecho precisamente ha contribuido a que el ritmo de nuestra investigación no fuera lo suficientemente fluido y que, en ocasiones, no hayamos podido trabajar con la constancia que necesitaba la investigación.

    El aspecto que se refiere a la búsqueda de datos secundarios ha sido el que peor hemos llevado. Hemos retardado demasiado esta parte e incluso ninguno de nosotros mostró una gran preocupación cuando llegaron las vacaciones y todavía no teníamos algunas estadísticas imprescindibles. No obstante la documentación ha sido un poco más satisfactoria, repartiéndonos la búsqueda de libros, revistas, etc., por zonas que se adecuaban a nuestra residencia. Esto no quiere decir que hayamos explotado al máximo esta cuestión y hubiera considerado necesario obtener una serie de documentos que hemos decidido suprimir (tales como el Estatuto de la Profesión Periodística de 1967 y de 1980, el texto de la Tercera Vía propuesto por IU el curso académico anterior, el Registro Profesional de Periodistas, etc. ). También hubiéramos necesitado consultar más bancos de preguntas para incluir algunas relevantes, siempre teniendo en cuenta las limitaciones lingüísticas y contextuales que este aspecto plantea.

    La disponibilidad de todos los miembros del grupo de un procesador de textos ha permitido que la elaboración, redacción y posibles redefiniciones de la investigación no se convirtieran en un problema, agradeciendo personalmente al compañero que se encargó de esta labor y de presentar los informes que cada semana se nos exigía.

    INVESTIGADOR Nº4-.

    Otro aspecto destacable ha sido la realización de la investigación en equipo. Lo bueno que tiene un grupo de trabajo es que siempre hay varios puntos de vista para un mismo problema, esto supone un enriquecimiento de cada miembro al conocer las opiniones de sus compañeros, aunque también supone momentos de fricción y debate. Diez ojos ven más que dos, y los errores que pueda cometer un miembro pueden detectarlos el resto de sus compañeros. También puede ocurrir que algún miembro del grupo se sienta en ocasiones discriminado porque sus ideas y puntos de vista no sean valorados. Por eso lo mejor que tiene estar en un equipo es que se aprende a ser respetuoso y tolerante con el trabajo y las opiniones de los demás, se aprende a escuchar y a saber “perder”. Nuestro equipo en ese aspecto era muy plural y siempre trataba de debatir cada tema escuchando las opiniones de todos, y luego eligiendo la opción más votada, de modo que todos los miembros de “Horizonte” hemos tenido que renunciar en alguna ocasión a nuestras ideas. Me ha parecido interesante la aparición de una especie de solidaridad entre los investigadores cuando el desánimo y las dificultades aparecían (si hay algo en lo que todos estamos de acuerdo es en la falta de tiempo suficiente para realizar una investigación de este calibre).

    INVESTIGADOR Nº5-.

    La coordinación: cinco piezas de un complejo engranaje perfectamente (?) coordinadas. Bueno, perfectamente, no; pero creo que la virtud de este grupo ha sido la buena conjunción de sus miembros. Y es que este trabajo requería eso: por sus dimensiones se necesitaba a los cinco miembros trabajando a trapo, sin que ninguno de ellos se despistara. Y creo que eso ha sido así: nadie ha llevado la voz cantante, si bien en algunos momentos alguien tenía que sacar su carácter para que el grupo no se durmiera.

    Quizás el agobio de tiempo al final, que ha hecho que nos repartiéramos algunas partes del trabajo, ha hecho que no tuviéramos perfecto conocimiento de lo que hacía el otro, aunque siempre (y subrayo siempre) hemos puesto en común todo lo que hemos hecho.

    Y es que el tiempo ha sido nuestro mayor (y único enemigo). El lapsus que provocó la Navidad ha hecho que perdiéramos el contacto durante ese tiempo, si bien hemos seguido trabajando (aunque individualmente) y después lo pusimos todo en común.

    Ponernos de acuerdo ha sido una tarea fácil, porque todos hemos tenido las mismas inquietud es, puesto que el tema del trabajo así lo permitía (es decir, la inquietud por saber qué nos deparará el futuro).

    Y así, las puestas en común no han sido sólo puestas en común de los temas de la investigación, sino que hemos aprovechado para poner en común experiencias, emociones, amistad...

    5-. CONTINUIDAD DE LA INVESTIGACIÓN

    INVESTIGADOR Nº1-.

    Creo que la investigación que hemos propuesto, llevado a cabo correctamente, resultaría bastante importante, sobre todo para los alumnos de Periodismo, y pienso que, incluso, podría ser muy interesante para aquellos que tengan interés por estudiar esa carrera.

    Si tuviésemos el tiempo y los medios necesarios, creo que lo primero que haríamos sería estudiar con detenimiento nuestro trabajo, las críticas que sobre él ya hemos realizado e iríamos observando todos aquellos cambios necesarios para poder llevar a cabo la investigación, los objetivos que propusimos al principio. Para ello, creo que habría tres puntos fundamentales: en primer lugar, acudir a la documentación a la que, por una razón u otra, no hemos llegado a acceder, como el Estatuto de la Profesión Periodística o el Registro Profesional de Periodistas. En segundo lugar, completar nuestras encuestas a estudiantes con encuestas a periodistas, empresas de comunicación y al público. Finalmente, preparar y llevar a cabo grupos de discusión que expliquen y amplíen los temas más importantes que hallamos observado en las encuestas o bien aquellos que no podían ser estudiados a través de ellas. De igual manera, redactaríamos entrevistas para pasarlas a aquellos individuos cuya opinión nos pareciese representativa de su colectivo.

    Todo esto nos permitiría investigar aspectos, hipótesis, bastante interesantes pero que, ya desde un primer momento, desechamos por no poder llevar a cabo un estudio en condiciones, como la cuestión del intrusismo (aunque no ha estado ausente en nuestras páginas). Junto a éste, otro tema interesante sería el propuesto por el profesor Antona en su entrevista: ¿Qué entendemos realmente por “periodista?”.

    De este modo, con estos y otros medios, estas y otras hipótesis, creo que obtendríamos un estudio de gran valor para la sociedad actual, además de los ya citados “benefactores directos”, que tanto depende de los medios y los periodistas y que tan poco sabe sobre ellos.

    INVESTIGADOR Nº2-.

    Sabiendo lo que ahora sabemos, comenzaríamos por no fijarnos unas metas tan altas. Lo ideal sería ceñirse a un tema muy concreto y enfocarlo con profundidad. Por ejemplo: nivel de empleo de los licenciados en Periodismo de las tres últimas promociones.

    Los objetivos serían saber cuántos son, cuántos trabajan en algo relacionado con la información/comunicación, cómo fueron contratados, cuánto tiempo tardaron en ser contratados, cuántos no trabajan, cuántos continuaron sus estudios, cuántos trabajan en otro sector, y su nivel de satisfacción laboral.

    Sería fundamental conseguir un listado de todo el universo con, al menos, su número de teléfono o dirección. Si se consiguiese esto podría intentarse encuestar a todo el universo, y a partir de esos datos elegir a un determinado número para una entrevista semidirectiva y a otros para uno o varios grupos de discusión. Los datos académicos podrían a su vez, contrastarse con los resultados académicos y poder valorar, por ejemplo, cómo influye el expediente académico para encontrar empleo.

    INVESTIGADORA Nº 3.-

    Si al efecto fuera posible realizar de nuevo la investigación y se nos permitiera partir con los conocimientos que ahora manejamos con mayor sutilidad (aunque todavía con cierta timidez) la continuidad de nuestra investigación pasaría por realizar un balance crítico más exhaustivo de los resultados obtenidos, para, una vez concluido y discutido extensamente por todos los miembros del grupo, reconducir nuestro estudio hacia aquellos planteamientos y objetivos que decidimos al principio iban a ser el tema de nuestra investigación. Si bien nos hemos visto obligados a limitar la reconstrucción de la situación actual de la profesión periodística sólo desde la perspectiva del estudiante, consideramos enormemente interesante contrastar este posible modelo con el resto de instituciones claves: ciudadanía, iglesia, organismos legales, asociaciones de periodistas, medios y campos comunicacionales, etc. Atendiendo a este planteamiento de obtener la imagen de un periodista en la sociedad del momento, la documentación de datos secundarios debería ser mucho más profunda, agotando todas las posibles aportaciones que desde diversas instancias se realizaran. Para ello necesitaríamos un número mayor de investigadores y también más tiempo. Evidentemente no reduciríamos la fabricación de datos primarios a la distribución de un cuestionario sólo entre la muestra pre-test, sino que elaboraríamos (más correctamente dadas las limitaciones observadas) varios cuestionarios que serían repartidos entre una muestra que respondiera al perfil de nuestro universo, además de llevar a la práctica los grupos de discusión de los que sólo hemos podido adjuntar un diseño. Si es tan enriquecedor como hemos podido deducir de las lecturas suministradas sería imprescindible tenerlo en cuenta para superar los estereotipos que hemos obtenido en las respuestas de los estudiantes a los cuestionarios que se han distribuido. Además de que podríamos convocar a una serie de tipos (delimitados en el diseño del grupo) que nos interesan enormemente, por poderse acercar a nuestra situación una vez que terminemos la carrera. Al mismo efecto también realizaríamos todas las entrevistas que, por la limitación temporal, no han dado tiempo. Aunque antes necesitaríamos más información para conseguir sacarle el mayor provecho a estas situaciones conversacionales cara a cara.

    Sería también interesante llevar a debate entre algunos expertos del tema esta situación a la que le hemos puesto la etiqueta de “sociedad de la información/comunicación”, intentando aclarar sus límites (si es que los tiene) y analizando minuciosamente sus efectos e influencias sobre el ser humano. Este punto sería sin duda el más enriquecedor, por cuanto que permitiría conocer la veracidad o falsedad de los orígenes de nuestra investigación. Entiéndase: si queremos delimitar el papel de un licenciado de Periodismo (traducible en cierta medida en la demanda de salidas laborales por parte de la sociedad) tenemos que averiguar si realmente le corresponden tales funciones, o si, por el contrario, se ha mitificado la comunicación y todo lo que ésta alcanza a tocar con su aureola.

    Otro aspecto interesante, sólo esbozado en nuestra investigación indirectamente a través de realidades como la inexistencia de un órgano colegiado y la contingencia del título, que nos gustaría estudiar es el grado de intrusismo en la profesión periodística. No se trata de realizar una crítica demoledora de esta situación, que es tan evidente y que no parece vaya a cambiar (desde nuestro punto de vista), sino de mostrar hasta qué punto se está violando la legalidad y se está atentando contra el derecho al trabajo de un licenciado. También sería interesante analizar este intrusismo desde su relación con el enorme grado de responsabilidad social que comprendemos que tiene un comunicador y del que hemos dado cuenta en el marco normativo y en nuestras actitudes previas y motivaciones.

    Principalmente la continuidad de nuestra investigación consistiría, pues, en aplicar correctamente todas y cada una de las indicaciones que se nos han ido explicando en las lecturas, sin que tuviéramos las limitaciones de todo tipo a las que hemos hecho alusión reiteradas veces a lo largo de este apartado. Desde elegir una muestra que represente cuantitativa y cualitativamente al universo que se delimitó (número y principales variables que condicionan la adecuación entre uno y otro concepto) hasta prestar una mayor atención al nivel de las proposiciones discursivas, pasando por una consulta más variada de fuentes bibliográficas, una explotación más productiva del cuestionario (que, a la vez, necesitaría ser reformulado una vez que hemos advertido sus errores gracias a su distribución entre la muestra pre-test), una documentación más profunda y actualizada sobre el tema, etc.

    Un último aspecto pasaría, desde mi óptica, por cambiar el nombre a nuestro grupo. No quiero decir con ello que no me sienta identificada con él, sino que no creo que haya respondido satisfactoriamente a las cualidades que le adjuntamos cuando lo decidimos. En un aspecto que sí hay una plena adecuación es en lo que se refiere al tema de las salidas laborales: gracias a la investigación he podido tener un conocimiento más amplio de las mismas; hecho que supongo puede ser satisfactorio para mi futuro. Y aquí sí ha habido una proyección de los investigadores hacia el futuro como un “Horizonte” que espera ser alcanzado algún día. Por otro lado, no lo considero acertado por el grado de desarrollo alcanzado por el trabajo, que era el otro aspecto con el que identificamos el término. En este sentido no hemos llegado a nuestro “Horizonte”. Además considero que deberíamos haber introducido algo que nos identificara como grupo de compañeros, que en un principio no éramos realmente, y no sólo como un grupo de estudiantes que se reúnen para realizar un trabajo académico. Yo propondría como nuevo nombre “Nómadas” (haciendo además referencia a un término aprendido durante el transcurso de la investigación) por cuanto supone un grupo de individuos que tiene una relación personal y diaria, en la que se llega a establecer una dependencia plena de todos; nos hemos considerado imprescindibles en todo momento de la investigación. Además significa un lanzarse a la aventura sin saber lo que se va a encontrar, y este ha sido realmente nuestro punto de partida en la investigación: comenzar de cero sin saber lo que nos depararía el avance lento, salvando posibles obstáculos (posibilidad que se ha convertido en realidad evidente y determinante). Por último, este “viaje” también se identifica con nuestro futuro laboral.

    INVESTIGADOR Nº4-.

    Todos hemos coincidido en la falta de tiempo para realizar una investigación con más profundidad. Ahora que sabemos a lo que nos enfrentamos y conocemos todos los pasos necesarios podríamos realizar una investigación de mucha más calidad que la actual. Sería muy interesante seguir profundizando en el tema de las salidas de la licenciatura de Periodismo. Realmente se puede decir que sólo ahora estamos preparados para investigar, ya que antes estábamos todavía tanteando el terreno.

    Este grupo ha investigado cómo ven los estudiantes sus estudios y su futuro laboral. Ahora nos hubiera gustado investigar a los licenciados que ya han acabado sus estudios e indagar qué piensan de sus estudios y cómo es su entrada en el mercado laboral. Por último haría falta estudiar a los medios de comunicación y explorar qué criterios siguen para contratar a sus periodistas y qué tipo de gente trabaja en ellos (licenciados en periodismo, personas sin título, personas que vienen de otros campos, etc.) Una vez realizados los tres estudios se pondrían en común, y sólo así se podrían sacar conclusiones válidas y útiles.

    También sería muy interesante explotar los datos de la encuesta ya que algunas respuestas de la misma dan mucho que pensar y abren infinitas posibilidades:

    - El 78% de los alumnos de cuarto curso no considera adecuada su preparación académica y casi unánimemente todos los cursos dicen que no tienen suficiente información sobre la carrera, las asignaturas y sus salidas profesionales, lo cual confirma nuestra hipótesis. Todos hemos coincidido en la falta de tiempo para realizar una investigación con más profundidad. Ahora que sabemos a lo que nos enfrentamos y conocemos todos los pasos necesarios podríamos realizar una investigación de mucha más calidad que la actual. Sería muy interesante seguir profundizando en el tema de las salidas de la licenciatura de Periodismo. Realmente se puede decir que sólo ahora estamos preparados para investigar, ya que antes estábamos todavía tanteando el terreno.

    INVESTIGADOR Nº5-.

    A pesar del esfuerzo, se han dejado muchos cabos sueltos. Pero es que había tantos... Por sus dimensiones (¡y queríamos que el trabajo abarcara más!), la investigación ha sido muy densa, y como he dicho, hay cosas que no quedan resueltas o que deberían mejorarse.

    Así, el grupo de discusión y la entrevista sólo se han planteado, sin ponerse en práctica, algo que hubiera sido muy valioso para aclarar e interpretar los datos de forma más fiable y pormenorizada.

    Por otra parte, nos hubiera gustado ampliar (como en un principio teníamos pensado) la investigación no sólo a estudiantes de periodismo, sino a licenciados y profesionales, y a la sociedad en general, para dar una visión más profunda de las salidas de nuestra carrera, y de la visión que tiene nuestra profesión en la calle.

    Por eso, siendo honestos, diría que hubiera sido un proyecto, de haberse realizado por completo, bastante interesante para los que formamos parte de esto: de lo que más queremos, el periodismo.

    * SÍNTESIS

    El primer aspecto de nuestra investigación consistiría en realizar una crítica más exhaustiva de los resultados que hemos obtenido. Una conciencia más crítica de la cuestión, nos permitiría, en el nivel de los contenidos, disponer de un campo de visión más amplio de lo que se planteó en un principio como salidas laborales de los licenciados de periodismo. Con respecto a la metodología aplicada, también dispondríamos de un manejo más fluido y más extenso de las herramientas con las que hemos contado desde nuestros principios.

    La continuidad que planteamos consistiría en delimitar lo que es la figura del periodista en nuestra sociedad. Toda nuestra investigación ha ido orientada con respecto a este aspecto, pero no podríamos decir ahora mismo lo que nosotros englobamos bajo este término. Por razones muy diversas: en primer lugar, por la imposibilidad de completar nuestras vagas ideas con textos institucionales en los que se aporten datos relevantes para dicha definición; en segundo lugar, por la imposibilidad de analizar el contexto en el que este individuo realiza su función; en tercer lugar, por la amplitud de aspectos que se reúnen bajo este término. Todo ello nos ha obligado a realizar una investigación en la que no teníamos claro nuestro punto de partida.

    Aclarada la cuestión, el siguiente paso consistiría en tratar de relacionar el periodista con la sociedad de la información/comunicación. Éste es otro aspecto importante que nos hemos visto obligados obviar. Hoy día se habla de la sociedad de la información/comunicación desde todas las grandes instituciones, y la ciudadanía tiene asumido este hecho, sin plantearse los cimientos que realmente caracterizan esta situación social. ¿Qué entendemos que es esta nueva sociedad? ¿Realmente existe una opinión pública cuya voz se ha alzado a través de los medios? ¿Consumimos información o comunicación? ¿Qué diferencia hay entre estos dos términos en los que todos nos escudamos y bajo el que acometemos todas nuestras acciones? Todos estos interrogantes deberían ser satisfechos antes de lanzarnos a investigar las salidas laborales del periodista. Sólo así se podrían comprender sus funciones y la influencia que tienen sobre la sociedad.

    Si bien nuestra investigación ha tratado de conocer las salidas laborales, otra cuestión importantes sería conocer el nivel de empleo de estos profesionales. Es decir: cuántos licenciados trabajan en campos de la comunicación, cómo accedieron a ese puesto de empleo, qué se le exigió para esta incursión en el mundo laboral, su continuidad en el medio, el salario percibido, el tipo de función desempeñada, el horario, la consideración de prestigio con respecto a otras profesiones, etc. Asimismo abordaríamos la situación de licenciados que se han tenido que enfrentar con el problema del paro y de aquellos que han recibido su primer suelo en el mercado de trabajo de mano de unas prácticas o de “contratos basura”.

    Refiriéndonos a la metodología empleada al respecto (para lo que nos remitimos a las numerosas críticas que a lo largo de las revisiones de nuestro trabajo se han vertido), diseñaríamos (correctamente) varias encuestas que serían distribuidas no sólo entre los estudiantes, sino también entre licenciados (con todas las variantes que podemos encontrar en este tipo: trabajando en un campo comunicacional, trabajando en algo ajeno a su licenciatura, en paro, en prácticas, etc.) y entre la ciudadanía, señalando que ésta última es de capital importancia, porque si bien los textos institucionales nos permiten conocer la definición del periodista, es más que evidente que los ciudadanos operan cambios en este concepto y amplían, como ahora lo están haciendo, las competencias del periodista. A su vez, la muestra debería ser lo más representativa posible del universo estudiado, considerándose los numerosos factores a los que debe atenderse para diseñar la muestra (sexo, edad, posición social, situación laboral, pertenencia a organizaciones sindicales…). La explotación de los resultados obtenidos debería ponerse en relación con otros datos secundarios más actualizados que los que hemos empleados. La obtención de datos primarios contemplaría también datos cualitativos de entrevistas semidirectivas (añadiendo a las ya diseñadas, otra realizada a un directivo de los medio) y el análisis de las proposiciones discursivas de los grupos de discusión que adjuntamos.

    V-. BIBLIOGRAFÍA

    1-. ORGANISMOS

    BIBLIOTECAS Y HEMEROTECAS

    * Biblioteca General Universitaria.

    * Biblioteca del Parlamento Andaluz.

    * Facultad Ciencias Económicas y Empresariales.

    * Facultad de Relaciones Laborales.

    * Facultad de Ciencias de la Educación.

    * Facultad de Graduado Social.

    * Facultad de Derecho.

    * Facultad de Ciencias de la Información.

    * Facultad de Geografía e Historia.

    * Hemeroteca Municipal.

    * Hemeroteca Facultad Ciencias de la Información.

    ORGANISMOS OFICIALES

    * Asociación de la prensa (se nos denegó cualquier consulta).

    * Instituto Nacional de Estadística.

    * Centro de Orientación e Información de Empleo (COIE).

    * Servicio de Asistencia a la Comunidad Universitaria (SACU).

    * Consejo de Alumnos de la Universidad de Sevilla (CADUS).

    * Centro de información y documentación juvenil.

    PUBLICACIONES OFICIALES

    * Informe FOESSA

    * Informe INEM

    * Encuesta de Población Activa (EPA).

    * Centro ICE.

    * Centro de Orientación e Información de Empleo (COIE).

    2-. BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

    *AGUINAGA, Enrique de: Periodismo: profesión la vista. Conferencias en IV Jornadas de Comunicación, Historia y Sociedad, en Facultad de Ciencias de la Información de Sevilla, 1993

    * BLÁZQUEZ, Niceto: Ética y medios de comunicación. Biblioteca de autores didácticos, Madrid, 1994.

    * BUCETA FACORRO, Laura: Fundamentos psicosociales de la información. Ed. Centro de Estudios Ramón Areces, Madrid, 1992.

    * CRUZ, Seoane Mª: Historia del periodismo en España. Ed. Alianza, Madrid, 1996.

    * GUZMÁN, Manuel de: Persona y personalidad del periodista. Promoción Publicaciones universitarias, Barcelona, 1989.

    * MARTÍN MORENO, Jaime y MIGUEL, Amando de: Universidad, fábrica de parados. Vicens Bolsillo, Barcelona, 1979.

    * PIEDRAHITA TORO, Manuel: Periodismo moderno. Historia, perspectivas y tendencias hacia el año 2000. Ed. Paraninfo, Madrid, 1993.

    * TOURAINE, Alain: ¿Qué empleo para los jóvenes?. Ed. Tecnos, Madrid, 1988.

    * VV.AA.: El papel de los medios de comunicación.

    * VV.AA.: Legislación sobre medios de comunicación social, Boletín Oficial del Estado.

    * VV.AA.: Periodismo y universidad.

    3-. REVISTAS CONSULTADAS

    * CUADERNOS DE PERIODISTAS: “ La agrupación profesional en el marco sindical”. Pp. 35-41, 1990.

    * TELOS nº36: “El empleo de los sondeos de opinión”, de Robert L. Stevenson. Pp. 97-103, enero- febrero de 1995, Madrid, FUNDESCO.

    * TELOS nº47: “El ascenso de una nueva clase. Los periodistas en la sociedad española”, de Félix Ortega. Pp.20-31, septiembre- noviembre de 1996, Madrid, FUNDESCO.

    * TELOS nº49: “Las garantías en el ejercicio profesional del periodismo”, de Justino Sinova. Pp.11- 13, marzo- mayo de 1997, Madrid, FUNDESCO.

    * PERIODISTAS nº21: “Periodismo: un trabajo bajo mínimos”. Pag. 24 y ss., abril de 1989, Asociación de la Prensa de Madrid.

    * PERIODISTAS nº26: “Facultad de Ciencias de la Información: la gran fábrica se pone en marcha”. Octubre de 1989, Asociación de la Prensa de Madrid.

    * PERIODISTAS nº27: “La especialización en el Periodismo”, de Consuelo López Villa. Pp.6-13, noviembre de 1989, Asociación de la Prensa de Madrid.

    * PERIODISTAS nº42: “La formación de nuestros periodistas”. Pag. 4 y ss., noviembre de 1991, Asociación de la Prensa de Madrid.

    * PERIODISTAS nº52: “Los colegios de periodistas en el mundo”, de Raimundo García Paz. Pp.15-19, febrero de 1992, Asociación de la Prensa de Madrid.

    * PERIODISTAS nº55: “Periodistas o nada”, de Aurora Ontañón. Pp.4-11, junio de 1992, Asociación de la Prensa de Madrid.

    * PERIODISTAS nº : “Cargos para todos los gustos”, de Mª Teresa San Andrés. Pp.4-11, Asociación de la Prensa de Madrid.

    * REOP nº43: “Imagen del periodista”, pp. 411-446.

    * REIS nº57: “Los cambios acontecidos en las funciones de la comunicación y en el valor de la información”, de Manuel Martín Serrano. Pp. 13-221, marzo de 1992, CIS.

    * REIS nº66: “Cambios y desigualdades en el profesorado universitario”, VV.AA. Pp. 126 y 132, abril-junio de 1994, CIS.

    MÉTODOS Y TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN SOCIAL

    PROFESORA ISABEL ALER GAY

    2º PERIODISMO - B

    CURSO 1997-98

    AMPLITUD DE SALIDAS PROFESIONALES DEL LICENCIADO DE PERIODISMO EN LA SOCIEDAD DE LA COMUNICACIÓN

    S Í N T E S I S

    GRUPO 3: HORIZONTE

    1-. MÁRQUEZ SÁNCHEZ, FRANCISCO JAVIER

    2-. PÉREZ CUTIÑO, FRANCISCO

    3-. ROMERO DOMÍNGUEZ, LORENA

    4-. ROSA MILLÁN, MIGUEL ÁNGEL DE LA

    5-. VEGA JIMÉNEZ, RAFAEL ANDRÉS

    La presente investigación ha tenido como objeto ofrecer una visión general sobre la opinión que los alumnos de Periodismo de la Facultad de Ciencias de la Información de Sevilla tienen sobre algunos aspectos que atañen a su futuro laboral: las posibles salidas profesionales, el intrusismo, la opinión que la sociedad tiene sobre ellos, etc. Todo esto, apoyado o criticado por los testimonios de profesionales de la información.

    Los objetivos que nos fijamos al comenzar la investigación eran ocho, tan dispares como el comportamiento de los medios ante la contratación de estos licenciados, la necesidad de colegiarse, la utilidad del título de licenciado en Periodismo y, sobre todo, conocer la amplitud de posibilidades de empleo para los licenciados.

    Como puede observarse, estos objetivos demasiado amplios, y principalmente forzados por la falta de tiempo, procedimos a redefinirlos, quedando fijados en cuatro:

  • Delimitación del conocimiento de los alumnos de Periodismo sobre su posible futuro profesional.

  • Grado de conocimiento de los estudiantes de las circunstancias que rodean a la búsqueda de trabajo en el mundo del Periodismo.

  • Estudio de la evolución de expectativas laborales en función del curso.

  • Conocer la valoración que los estudiantes tienen de su carrera.

  • Por otro lado, al redefinir los objetivos, tuvimos que hacer lo mismo con los medios que debíamos usar para satisfacerlos. Por eso, suprimimos los grupos de discusión y limitamos las entrevistas semidirectivas a la más significativa (aunque adjuntamos el diseño de todos ellos). A pesar de esto, la riqueza aportada por los datos secundarios nos ha permitido obtener unos resultados medianamente satisfactorios, resultados a través de los que hemos podido conocer algo más sobre nuestra carrera y nuestro futuro, lo que suponía nuestra principal motivación.

    Si bien ésta ha sido la motivación más importante del grupo, el interés social de nuestra investigación radica en que es indispensable conocer cuáles deben ser las funciones que el periodista puede, y debe, desempeñar en la sociedad de la información/comunicación para determinar su importancia dentro de la misma. Es decir, es evidente que esta realidad social de la comunicación ha sido una constante en la Historia de la Humanidad, pero también es cierto que su estado actual ha escapado del manejo de los hombres, copando esta característica todos los aspectos de nuestra vida, sin excepción alguna. Hoy todo es reducible a ella: se vende, se consume, se disputan la comunicación; e, incluso, moriríamos sin ella. La importancia de una regulación legal, no obstante, es demasiado reciente y se remonta a 1948. A partir de entonces, el derecho a la información (a ser informado y a difundirla) es una constante de los textos de los derechos fundamentales del hombre y de las Cartas Magnas (por ejemplo el Artículo 20 de nuestra Constitución). Ahora bien, la cuestión no ha quedado definitivamente zanjada y así lo demuestran la inexistencia de un código deontológico mundial y las conferencias internacionales que todavía intentar conseguir acuerdos justos.

    Pero la evolución y el avance vertiginoso de esta realidad han llegado a un extremo en el que sólo interesa la comunicación en su aspecto cuantificable, ya que éste es el que reporta beneficios a aquellos que la controlan. Los medios sólo se interesan por los datos de las audiencias, en los que no se recoge la motivación que impulsa al receptor a cambiar de canal o de sintonía. Se entablan batallas en las que aludiendo a un utópico interés general (la televisión personalizada, el fútbol, etc.), se compite exclusivamente, por el dinero. La solución pasaría por instaurar una Sociología de la Comunicación, en la que se estudiaran los efectos sociales de la comunicación de masas y la relación del fenómeno informativo en nuestra realidad, satisfaciendo los niveles de la cotidianidad y aquellos en los que se atiende a la formación intelectual y cultural.

    Esta situación histórica del fenómeno comunicativo debe conectarse con el estado actual de la cuestión de la profesión periodística. Es decir, ofreciendo las consideraciones que los expertos y estudiosos del tema han manifestado sobre dicha realidad y sus características en la actualidad (la sociedad de la información), proponemos a continuación los bloques temáticos que resultan indispensables para confrontar los datos obtenidos por nuestra labor.

    Habiéndose superado ya la consideración del periodismo como el oficio que ejercen los que escriben en los periódicos, podemos referirnos de forma sintética al periodista como un “determinador de contenidos en la clasificación de la realidad mediante operaciones de selección y valoración, por la aplicación de factores de interés e importancia, con criterios deontológicos” (AGUINAGA: 1993). De este modo, el periodista es quien valora lo que sucede en nuestro entorno, quien selecciona lo más importante, y quien genera el discurso a partir del cual construimos nuestra idea de realidad.

    Si tomamos como referencia los datos recogidos de diversas fuentes, podemos afirmar que el periodismo es una profesión eminentemente vocacional. Además, la decisión que motiva a ejercerla, es en muchos casos el deseo de servicio al prójimo, y no tanto -como podría pensarse- el espíritu de aventura.

    A pesar de la vocacionalidad, para ejercer como periodista es necesaria una formación cultural y el aprendizaje de unas técnicas. Sin embargo, son muchos los que coinciden en que hay ciertas cualidades, que podemos llamar “innatas”, que favorecen el ejercicio de la profesión periodística. En general, se está de acuerdo en que el periodista debe ser curioso, es muy conveniente que tenga gran facilidad para comunicarse, sería de gran ayuda que atesorase un alto grado de tolerancia, y por último, es preciso, que posea un agudo espíritu crítico.

    Ya dentro de las capacidades aprendidas, aprendibles o desarrollables, hay un acuerdo tácito entre las fuentes que hemos consultado en que la formación del periodista debe ser universitaria, de tipo humanístico y a ser posible con titulación específica. Se defiende la tesis de que la base cultural del periodista debe ser elevada, no para que sepa muchas cosas, sino para que sepa cómo y dónde encontrarlas.

    Si nos atenemos a la realidad, lo que llamamos profesión periodística no es tal. Es decir, el ejercicio laboral del periodismo no se corresponde con lo que en la Constitución se enuncia como profesión. Esto se debe principalmente a que para ejercer de periodista no se exige requisito alguno: “el periodista es creado por la empresa en el acto de contratación” (AGUINAGA: 1993).

    A raíz de esto surge la polémica de la colegiación de los periodistas y la supuesta oposición de esto con el derecho humano a la información. Los que defienden que el Periodismo debe ser una profesión colegiada y que la licenciatura específica debería ser condición ineludible para la colegiación, se apoyan en que si la actividad informativa es una función de interés público, qué mejor garantía de satisfacción del derecho humano a la información, que establecer una actividad informativa profesional, con el consiguiente deber profesional de informar.

    Por el contrario, los defensores de la libre contratación se aferran a que la libertad de expresión-información se vería coartada con la profesionalización del periodismo. Sostienen el razonamiento de que como el periodismo es vocacional, no debe impedirse a nadie escribir en un periódico si desea hacerlo.

    Contra este poco consistente postulado se esgrime la idea de que, por analogía, todo el que quisiese curar enfermos podría ejercer la medicina, o todo el aférrimo defensor de la justicia podría ejecutar ésta por su mano.

    Cada vez son más las personas conscientes de la importante función que la actividad periodística cumple en la sociedad. Por esto, se defiende que el profesional encargado de crear el discurso del que se nutrirá la idea social de realidad, debe estar capacitado y legitimado para ejercer tal responsabilidad. El derecho humano a la información debe ser complementado con un deber profesional de informar. Este deber precisaría estar regulado jurídicamente y su mejor garante sería un colegio profesional, con un estatuto legalizado, un código deontológico, un convenio marco de trabajo, y una definición de actos propios de la profesión.

    El Colegio profesional garantizaría a los ciudadanos que quienes les informan están capacitados y legitimados para hacerlo, y sería el órgano a través del cual se podrían tramitar las quejas sobre cualquier incumplimiento de las leyes que regulen la comunicación social.

    Mientras se desarrollan estas teorías, el Licenciado en Periodismo se encuentra indefenso en el mercado laboral ante fenómenos como el intrusismo y la explotación. Por contra, se sabe que puede ejercerse la profesión al margen de los medios, como por ejemplo en una editorial o en una oficina de propaganda. De cualquier forma, llama la atención señalar que el método más fructífero para encontrar empleo es la relación interpersonal.

    Si, como hemos visto, la sociedad ha conferido una gran importancia al estatuto de la comunicación y del Periodismo (observable en los numerosos textos legales al respecto) y ha suscitado el interés académico de expertos en esta cuestión es más que evidente que la complejidad de nuestra investigación haya requerido el diseño de una perspectiva multidimensional e integral en la que se abordan los aspectos más relevantes de la realidad comunicativa. Un primer paso imprescindible es realizar un seguimiento histórico de lo que los expertos han venido a llamar como sociedad de la información/comunicación. El desarrollo experimentado por los medios en el último siglo ha instaurado un espacio social en el que ha emergido la democracia de las masas. Pero esto es un fenómeno de nuestros días y se requiere comprender los factores que han intervenido en esta evolución, desde los primitivos panfletos informativos hasta la era digital. Esta perspectiva histórica es la que nos da pie a poner en tela de juicio esta realidad. La aplicación de una metodología crítica dilucida, en primer lugar, la ambivalencia de los términos información y comunicación que, si bien tienen sustanciales diferencias, se usan indistintamente. A continuación, planteamos las diferencias que se observan en nuestra investigación si partimos de una situación en la que la sociedad de la información ha perdido, en gran medida, esa aureola mágica y mitificada que la rodea, y que numerosos autores se obstinan en seguir convirtiendo en más trascendente. Una consideración racional de la importancia real de los comunicadores y de los medios permitiría el cumplimiento de las disposiciones legales establecidas al efecto.

    La comparación que hemos establecido con otras licenciaturas que sí disponen de Colegio Profesional implica una perspectiva más enriquecedora del mercado de trabajo, permitiéndonos comprender cuáles son las expectativas laborales del mundo universitario considerado en su totalidad. Ahora bien, esta realidad de los Colegios es muy discutida en el mundo periodístico por cuanto las regulaciones éticas y las mismas circunstancias de la consideración y la contratación de un periodista son aspectos que no se hayan fijados en la realidad: no existe un código deontológico único (y no parece haber ningún interés en conseguirlo) y no se encuentra definitivamente cerrada la definición de lo que es un periodista.

    Estos puntos preliminares, dan paso a lo que ha sido el grueso de nuestra investigación, con un desarrollo exhaustivo de la perspectiva distributiva centrada en la realización y distribución de una encuesta muestral entre los alumnos de Periodismo de la Facultad de Ciencias de la Información de Sevilla.

    La metodología cualitativa ha sido cubierta mediante la consideración, en primer lugar, de la importancia que supone investigar el nivel de los discursos en nuestro tema. Siendo así se realiza el diseño de tres entrevistas semidirectivas que responden a las perspectivas de un estudiante de periodismo, de un trabajador de los medios y de un profesor de la Facultad. Esta primera aproximación al nivel de los discursos no ha resultado lo suficientemente positiva, por cuanto no provoca la emergencia de las motivaciones del entrevistado (además de las dificultades que hemos encontrado para explotar convenientemente sus resultados). Por ello acudimos a la práctica de los grupos de discusión, con tres diseños en los que se saturan las posibilidades expresivas de unos tipos, ligados por relaciones estructurales, que se clasifican del siguiente modo: licenciados que se encuentran trabajando (con las diferencias del tipo de trabajo desarrollado y la experiencia laboral), licenciados que se encuentran en paro (atendiendo en este caso como factor diferenciador al tiempo de desempleo) y no licenciados (estudiantes y trabajadores de un medio sin titulación). Esta situación discursiva grupal, con los mínimos de homogeneidad y de heterogeneidad suficientes para provocar un discurso aceptable desde el punto de vista de la metodología sociológica, ha supuesto dotar a lo que todavía no ha adquirido categoría de institucionalizado y observable esta consideración; con la pretensión, no de cuantificar o reducir analíticamente, sino de comprender la verdadera significación que para ellos tiene la figura del periodista.

    En cuanto a la recogida y producción de datos para poner en práctica las metodologías cualitativa y cuantitativa, hemos usado tanto datos primarios como secundarios (utilizados principalmente para complementar la encuesta muestral aleatoria estratificada, dato primario que ha sido el grueso de nuestro trabajo práctico).

    Respecto a los datos primarios, hemos utilizado la citada encuesta y hemos realizado una entrevista en profundidad al profesor de la Facultad de CC. de la Información Alejandro Antona, representante del tipo de licenciado en Periodismo con bastante experiencia en los medios, y cuyos testimonios nos sirvieron bastante para comparar y comprender algunos de los resultados de nuestra encuesta. Aunque teníamos diseñadas otras entrevistas y un grupo de discusión, finalmente no pudimos llevarlos a cabo.

    La encuesta pretendía sondear la opinión de los estudiantes de la licenciatura de Periodismo sobre temas en torno a las salidas profesionales de la carrera, su formación y el papel de los periodistas en la sociedad.

    Siendo el universo de nuestro estudio todos los alumnos de Periodismo de la Facultad de CC. de la Información de Sevilla (con un universo de 870 estudiantes), el tamaño de la muestra se fijó en cien individuos, muestra pretest, teniendo en cuenta para su reparto aleatorio dos variables de estratificación: el curso y el sexo, con afijación proporcional. Hemos de reconocer que el diseño del cuestionario, a pesar de haber sido revisado y corregido, tuvo varios fallos importantes, como el excesivo abuso de las preguntas abiertas, lo que dificultó la cuantificación e hizo que la contestación de la encuesta resultara larga y algo tediosa.

    Pasando a los datos secundarios, estos han sido obtenidos principalmente de libros y publicaciones, siendo de gran interés para nuestro trabajo la revista Periodistas. A través de estos datos, hemos podido estudiar opiniones sobre nuestro tema desde distintos puntos de vista, siendo especialmente útiles para la explotación del cuestionario, pues podíamos comparar las opiniones de los estudiantes frente a las de periodistas o profesores de esa carrera.

    Pasamos a continuación a exponer la síntesis de los resultados obtenidos tras analizar la encuesta, junto a los datos secundarios y al resto de los primarios (obtenidos cualitativamente), resultados que hemos intentando adecuar a la respuesta de nuestros objetivos.

    Respecto a los dos primeros, que se referían al conocimiento por parte de los estudiantes de su futuro profesional, y más específicamente, de las circunstancias que rodean a la búsqueda de trabajo y el problema del paro en la licenciatura, podemos apuntar que un 89% de los estudiantes cree insuficiente la información existente sobre la carrera, las asignaturas y sus salidas, sin embargo, cuando se matricularon, un 55% reconoce que sí conocía las posibilidades de encontrar trabajo que tiene el periodismo, lo cuál parece ser un poco contradictorio. Frente a esto último, el 56% opina que la amplia oferta informativa, es decir, nuevos medios locales, plataformas digitales, etc, ampliarán las posibilidades de trabajo, aunque aún queda un alto porcentaje que se muestra inseguro ante ese optimismo (24%).

    Uno de los datos más interesantes de la encuesta muestra cómo el 26% de los alumnos confía en tener unos buenos contactos como una de las condiciones más decisivas para encontrar trabajo, mientras que una cantidad similar de estudiantes, da esa importancia a moverse mucho. La especialización también es bastante valorada a la hora de encontrar trabajo, pues se considera que aumenta las posibilidades.

    Por el contrario, según arrojan los resultados, el 66% de los encuestados no creen que los medios tengan demasiado en cuenta el título de licenciado a la hora de contratar a su personal. Si bien un 70% de los estudiantes opina que sí es necesaria esa formación específica, hay muchos, entre ellos, profesionales de la comunicación, que opinan que la obtención del título no es necesaria, por ejemplo Pilar Urbano o García Morales.

    En cuanto a la valoración que los estudiantes, y la sociedad según ellos, tienen de su carrera, nuestro tercer objetivo, hemos de decir que la vocación es la principal circunstancia que lleva a estudiar la profesión periodística, aunque según señala Manuel de Guzmán, esa vocación se produce posteriormente. Del mismo modo la formación (capacidad crítica y de síntesis), la inteligencia y soltura y el espíritu de trabajo son los tres rasgos que según los encuestados, caracterizan o deberían caracterizar a un periodista, frente a la curiosidad, la objetividad y el espíritu crítico que son los que obtuvo Manuel de Guzmán en sus estudios. Además, en nuestro sondeo predominó la opinión de que la labor de un periodista debería ser, además de informar, la de formar y entretener; creemos que lo que refleja es que los estudiantes siguen viendo el periodismo como una profesión muy idealizada, a pesar de que el 40% de los estudiantes que habían realizado prácticas, reconoce que ha cambiado su opinión sobre el trabajo de periodista, proliferando la respuesta “No es un trabajo tan idealista como pensaba”. Mientras que, respecto a los medios, el 60% de los alumnos opina que estos deben cumplir una función social aunque sin dejar de perseguir sus propios intereses. Sin embargo detectamos un cierto malestar respecto al valor dado por la sociedad a la licenciatura de periodismo: según un 44% se le da poco valor. El malestar se acentúa en los alumnos de cuarto. Esta opinión se ve reforzada por el testimonio de Walter Lippmann: Hoy por hoy, el periodismo es una profesión subdesarrollada (pregunta 9).

    Por otro lado el 40% de los estudiantes cree que debe ser la sociedad la que exija que quienes informan sean profesionales (es decir, licenciados en CC. de la Información). Sin embargo, uno de los datos más interesantes es el suministrado por la pregunta dieciocho. En ella, al cuestionar si sólo los licenciados en Periodismo deberían ejercer en los medios, la respuesta afirmativa sólo fue elegida por un 60%, una cifra no demasiado elevada si tenemos en cuenta el asunto del que se trata: el intrusismo. Sin embargo, alrededor de un 90% no vería esta medida como una violación de la libertad de expresión. Versando sobre este asunto, la encuesta de la revista Periodistas nos informa de que un 36% accedió a través de las facultades de CC. de la Información, mientras que sólo un 11% de los periodistas accedieron a la profesión a través de otros caminos como la tercera vía.

    Respecto a nuestro último objetivo, en el que nos planteábamos estudiar la evolución de las expectativas laborales de los alumnos en función de la variable curso, hay que indicar que lo hemos llevado a cabo en todas las preguntas, y que algunas de ellas han resultado bastante interesantes, pudiendo advertir el efecto que diversos elementos como la realización de prácticas puede tener sobre la madurez de los alumnos, como en el caso de la realización de estudios secundarios, pocos en primero y muy abundantes en segundo. En el caso de lo que les gustaría hacer tras la carrera, el porcentaje de lo que querrían trabajar en prensa también crece en razón del curso. Por otro lado, un 65% de los alumnos de primero afirma que se sentiría decepcionado si trabajara en algo ajeno a los medios, frente a un 35% de los de cuarto a los que no les importaría.

    Aunque no estaba entre los objetivos principales, al diseñar el cuestionario, nos pareció interesante incluir en uno de los bloques de preguntas (el de las cualidades y formación necesarias para ser periodistas) unas cuestiones sobre la opinión de los alumnos respecto a su formación académica (si bien este aspecto ha sido objeto de investigación de otro de los grupos, con el que hemos estado en contacto muy estrecho). Como resultado, podemos observar que la mitad de los alumnos de Periodismo no ve adecuada la formación que recibe, esgrimiendo como razón principal el hecho de que es excesivamente teórica y que sobran asignaturas innecesarias frente a la ausencia de otras más útiles como los idiomas, es por esto que un 57% de los alumnos cursa idiomas, preferentemente inglés, como estudios complementarios. Tal vez por todo esto, las tres cuartas partes de los alumnos que han realizado prácticas ven éstas más útiles que la jornada académica, opinión corroborada por el profesor Alejandro Antona. Éste, por su parte, opina que, más que cambiar las asignaturas, es el método de enseñanza el que habría que modificar.

    VALORACIÓN GENERAL DEL TRABAJO

    “Si empezásemos ahora otra investigación, sabríamos qué no deberíamos hacer”. Con esta elocuente frase de uno de nuestros compañeros, podríamos resumir el sentimiento general del grupo hacia el trabajo realizado. Con ello no queremos decir que nuestra investigación no se haya acomodado a la metodología teórica, o que los resultados obtenidos hayan supuesto una decepción para los investigadores. Por el contrario, nos referimos a que la excesiva euforía nos ha llevado a confiarnos y desviarnos con respecto a la línea que debería haber vertebrado el extenso trabajo que antecede a esta síntesis. Es decir, consideramos ahora que el título bajo el que se engloba el trabajo no responde a ciertos contenidos tratados en él, aunque no por ello, dichos resultados dejen de ser interesantes y aclaradores sobre ciertas dudas que podríamos tener acerca de nuestra licenciatura y nuestro futuro laboral. Junto a este error básico, se han enumerado a lo largo del trabajo todos los fallos que en el nivel de contenidos y metodológicos hemos observado (e intentado rectificar) en nuestro estudio.

    En general, hemos logrado un acercamiento a la opinión de los alumnos sobre sus estudios, su futuro laboral y la situación de su licenciatura en la sociedad. Por el contrario, no hemos conseguido satisfacer uno de nuestros objetivos principales, que además, daba título a la investigación: delimitar la amplitud de salidas laborales que se le presentan al licenciado en Periodismo. Sin embargo, los citados aciertos nos han permitido plantearnos nuevas temas para una siguiente posible investigación, como por ejemplo plantear la visión que tiene la ciudadanía del periodista.

    Entre los logros más interesantes se encuentra que hemos podido observar que los estudiantes de periodismo sienten que les falta información sobre su carrera y su futuro laboral. En cuanto al futuro laboral, se detecta cierto pesimismo, lo que confirma nuestras hipótesis al respecto.

    También hemos confirmado que el Periodismo es una profesión eminentemente vocacional.

    Muy satisfactorio ha sido el trabajo en grupo, donde ha habido una cooperación muy fuerte. La conciencia grupal ha presidido toda la investigación, no sólo porque fuéramos conscientes de que la extensión del trabajo lo requería, sino porque llegamos a la opinión de que todas las aportaciones del resto eran aspectos imprescindibles para configurar nuestros puntos de vista..

    Los conocimientos teóricos resultaron, al final, ser más elevados de los que teníamos, desenvolviéndonos bastante bien, aunque con cierta timidez, en el campo de la investigación.

    Cuando empleamos el término trabajadores nos estamos refiriendo a aquellos que cobran, ya se trate de un sueldo acorde con su posición de licenciado o de un contrato basura. No establecemos diferencias entre trabajo fijo o temporal.

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