Ruptura en torno a la razón y la verdad

Filosofía contemporánea. Filosofía Hegeliana. Friedrich Hegel. Sigmund Freud. Karl Marx. Maestros de la sospecha. Razón y verdad

  • Enviado por: Silvana K C
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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“La filosofía hegeliana es el último refugio, el ultimo refugio racional de la teología”

A pesar que Hegel logró alcanzar el punto máximo y de mayor perfección en el desarrollo de la filosofía, su sistema constituye la última gran expresión del Idealismo. A partir de aquí, y apoyándose en Hegel -pero para oponerse en general- comienza un proceso de deconstrucción de todas las ideas que se habían ido instalando en la sociedad a partir del mito de Occidente.

Marx fue uno de los que toma el método de Hegel (método dialéctico), aunque desde el principio va a dejar en claro en El Capital, que su método no sólo es fundamentalmente distinto, sino que es, en todo y por todo, la antítesis de aquel. Principalmente el error que le va a criticar a Hegel es que invierte el orden de las cosas, que toma lo que es consecuencia (lo concreto pensado) como la causa, de lo que en realidad es la verdadera causa (lo concreto real). Es decir que para Marx la idea no es el órigen sino es un producto del trabajo del pensamiento, en relación a la organización del mundo exterior que en un principio se nos presenta como caótico. El hecho de que lo concreto pensado se nos presente como el comienzo se debe a que por más que las cosas existan en la realidad desde siempre, no podemos concebirlas en tanto no hayan sido organizadas por nuestra razón. Si bien La verdad se concreta en una idea, en un concepto, esta “está ahí” aun antes que el pensamiento la haya organizado. Serán verdaderas todas aquellas teorías que puedan corresponderse o reflejar algunos aspectos de la realidad, pero no como si éstas fueran un espejo de la naturaleza, sino que a partir del método analítico ir reconociendo los elementos que componen a lo concreto hasta llegar a sus determinaciones más simples; y luego hacer el camino inverso a partir del método dialéctico en tanto este consiste en unir lo diverso.

Encuentra en el capitalismo, el mismo tipo de error de “inversión”, que encontraba en Hegel, y lo explica mediante lo que llamó el Fetichismo de la mercancía. La mercancía es la materialización, y por ende le producto del trabajo humano, destinada a pasar de un hombre a otro por medio de un valor de cambio (el dinero en este caso). Bajo el enmascaramiento que produce el fetichismo, se ubica a la mercancía como objeto central de lar relaciones humanas de producción propias de la época, y como categoría totalmente independiente del hombre. Es decir es decir que en esta situación la mercancía es percibida como la causa central que genera dicho tipo de relaciones. Se crea entonces una ilusión generalizada de alienación del trabajo. El trabajador siente que ni su trabajo ni su producto le pertenecen, y que la distribución, despareja de la riqueza, lo somete a trabajar para otro. Deja de ser voluntario para lograr una satisfacción de sus necesidades a través de lo producido para ser un paso intermedio para poder satisfacer sus necesidades fuera del trabajo. Pasa a ser un trabajo forzado, y una actividad en donde se siente que ha perdido su libertad en tanto se debe “esclavizar” al servicio de quien posee el capital.

Otra ilusión que encierra el fetichismo, es la de creer que el capital (otra de sus clases) es productor de riquezas, una fórmula que consiste en pensar que cuanto mas capital acumulado se encuentre bajo la propiedad de una persona esta será más rica. Esta fórmula vela que “el trabajo a secas” es el único creador de riqueza humana. El trabajo es para Marx, a diferencia de Hegel, la actividad trascendental del hombre, ya que por medio de este el hombre transforma al mundo para satisfacer sus necesidades, y en esta transformación “crea” y “se crea” a sí mismo. Por lo tanto sería para Marx el tipo de relación dominante de trabajo según la época, la que constituye lo esencial de cada hombre a lo largo de la historia. Agregando que la historia nada tiene que ver con la aparición cronológica de conceptos, o hechos, sino que su organización dependerá del tipo de relación dominante perteneciente a cada sociedad particular.

Si toda producción social es fruto del trabajo del hombre, los conceptos son los frutos humanos creados por medio del razonamiento que constituye el trabajo de la razón.

Bajo el régimen dominante de esta época no sólo el ámbito económico es alienado, sino que esta alienación está presente en todos los planos de la naturaleza humana:

  • Social y Política: La primera trata de la división de la sociedad en clases y la segunda de la división entre la sociedad civil y el Estado. Marx no cree en el Estado ya que tiende a prestar ideologías que justifiquen la situación real. Entiende por ideología toda realidad que pretende enmascarar los intereses de la clase dominante presentándolos como de interés general para así influir en la clase proletaria.

  • Alienación religiosa y filosófica: La religión para Marx es un modo de existencia falseada, de ahí su carácter ideológico. Pretende justificar las injusticias sociales convirtiéndose en obstáculo para acabar con la alineación, ya que debilita la fuerza combativa del proletariado al aportar un consuelo para sufrir sus miserias y alimentar la esperanza de vida mejor. Critica a la filosofía por ser un pensamiento especulativo. Los filósofos han perdido el contacto con la vida real. Estos interpretan la realidad falseándola, pero lo que tienen que hacer es transformarla.

En todas ellas se hace presente el fenómeno que consiste en la transposición de lo `social' (propiedades o caracteres, relaciones o movimientos, sustancia y fuerzas) en `natural' o `natural-social'(cualidades materiales, movimiento de metabolismo objetivo, proceso vital objetivo) en torno de un mismo personaje central que es el valor. Es decir que Las categorías económicas cosifican a las personas que intervienen en ellas y personifican a las categorías como si actuaran por sí mismas de un modo fantasmagórico, y no fueran los hombres los que produciendo se relacionaran.

Marx plantea finalmente que toda esta súper valorización de la razón, tiene un motivo escondido: Es la herramienta de la que se sirvió a lo largo de la historia, la clase dominante para someter a aquellos que eran los más débiles. Por lo tanto para alcanzar la libertad, se vuelve necesario el cambio de ideología capitalista por una que destituya principalmente las relaciones que se generan el rededor de la propiedad privad, proponiendo como doctrina evolucionada al socialismo. Pero para el paso del capitalismo al socialismo, son condiciones indispensables la lucha de clase del proletariado y la revolución socialista. Ya que para que se produzca un cambio de relación entre las clases, el proletariado, como cualquier clase que aspire al dominio, debe, ante todo, conquistar el poder político.

Así intenta desarticular, Marx las ideologías (que tantas veces denominó de escolásticas) imperantes en su época, que de tan arraigadas que están en sus contemporáneos, son aceptadas como verdades eternas, es decir que son así desde siempre y que nunca van a cambiar.

Con el mismo propósito de dejar de ubicar a la conciencia como motor del comportamiento humano y pasar a entenderla como el reflejo de otras fuerzas escondidas, surge con Freud una nueva doctrina que es el psicoanálisis. Como su nombre lo indica, consiste en el estudio de lo psíquico a través del método analítico. Parte de la analogía entre los fenómenos individuales y los fenómenos socioculturales, mostrando que las vicisitudes por las que pasa el individuo son un resumen de les vicisitudes por las que ha pasado la humanidad. En este sentido constituye un método de análisis crítico aplicable a la historia y la cultura.

Para describir la mente humana Freud debe incorporar a lo largo de su obra una serie de términos, que articuló bajo dos tópicas diferentes, la primera en donde se distinguen los sistemas CONSCIENTE, PRECONSCIENTE, e INCONSCIENTE. Y la segunda donde podemos encontrar a las instancias YO, SUPERYO, y el ELLO. Este último constituye la instancia más antigua del ser humano y está íntimamente ligado a todo aquello que es INCONSCIENTE. Es decir que existen en el hombre una gran serie de impulsos primitivos sexuales y agresivos que socialmente no están bien vistos, y son repudiados. Por lo que el sujeto cultural, se ve en la obligación de tener que renunciar a estos impulsos. Es aquí donde entran en juego el YO y SUPERYO. El YO es una construcción histórica ilusoria de unidad. Es la instancia de la que el hombre se sirve para hablar de si mismo, a través de la posibilidad de un acto auto reflexivo, y se ubica por medio de éste como el responsable de sus propios actos, guiados en teoría por la propia voluntad. Es en donde residen todas las ideas de las que se reconoce dueño, y que constituyen el conjunto de ideas CONCIENTES, coincidentes con el sistema de valores dominante en el que está inmerso el individuo. Este sistema incluye lo que socialmente está considerado como los altos ideales de perfección que debe alcanzar una persona para lograr ser feliz, y es internalizado mediante constitución del SUPERYO. Por tanto este último es el regulador interno que le indica al yo que partes de sí debe mostrar y que otras debe ocultar. Es decir que cuando una representación que no coincida con aquellos ideales de perfección impuestos intente acceder al sistema de la conciencia el SUPERYO obligará al yo a reprimirlo, y enviarlo así a la “oscuridad” del sistema INCONCIENTE.

El YO se encuentra al servicio de las fuertes exigencias del SUPERYO, y es capaz de renunciar a sus deseos y fantasías más profundas. Aunque dirá Freud que en realidad esta renuncia nunca llega a ser completa: El YO encontrará algún modo de lograr esa satisfacción principalmente por medio de dos caminos:

  • Las FORMACIONES del INCONCIENTE: Son el modo en que encuentra el deseo de realizarse mediante la sustitución simbólica, de salir a la luz manifestando algo que en lo que si bien el YO no se reconoce, es lo que constituye su esencia más profunda. Denuncia siempre una Verdad, que nada tiene que ver con la realidad, es un tipo de verdad subjetiva, un significante que devela lo mas profundo ligado a la constitución de ese sujeto en particular y que lo ubica en relación a verdades que se presentan como repugnantes al nivel conciente. Los tipos de formaciones son los chistes, los actos fallidos, los sueños, los olvidos y los síntomas. Son formaciones que tienen sus propias leyes (las leyes de la organización inconsciente), y por ende no constituyen un “sin sentido” como se intenta explicar desde el sistema conciente y racional, sino que son formaciones dotadas plenamente de sentidos de una multiplicidad de sentidos (que hasta pueden llegar a oponerse y ser contradictorios entre sí) sólo que la razón no podrá nunca acceder a este en forma directa. Constituye “un saber no sabido” por parte del yo, ya que está compuesto por todos aquellos datos de los que el yo-conciencia no puede tener conocimiento alguno. Sólo le queda conformarse con las inferencias que a través de la interpretación se podrán hacer.

  • La SUBLIMACIÓN, un proceso mas elevado que consiste en cambiar el objeto pulsional (del deseo) del sujeto por otro objeto, desexualizándolo y socialmente aceptado para hacerlo pasar a través de la conciencia sin que este genere ningún tipo de conflicto (Tareas de prestigio social, como arte, religión, ciencia, política, tecnología).

  • Este proceso es uno de los resultados de la función de la cultura que es la de limitar las pulsiones sexuales y agresivas de los hombres a través de la creación de una “Moral” que exigirá altas renuncias a las que el hombre se somete. Es así que el hombre moderno se convierte en neurótico: porque no puede soportar la cantidad de renuncias que la sociedad le exige al servicio de sus ideales culturales. Este sometimiento se debe a que los hombres se ven obligados a organizarse socialmente para poder satisfacer necesidades, afanes e intereses culturales que solos no hubieran podido. Pero para que estas uniones sean duraderas y estables se necesitan un sistema de leyes que organice dichas relaciones. Y que primordialmente eviten la libre expresión de impulsos sexuales y agresivos. Sucede según Freud que a partir de este intento organizativo, que es el que permite el progreso de la humanidad, se aleja cada vez más el hombre de lo que constituía su propia naturaleza primitiva. Y por medio del psicoanálisis intentará reintroducir aquello que tanto la tradición filosófica como la religión (en especial habla del cristianismo), intentan reducir o directamente excluir: el cuerpo y su relación con los instintos más primitivos.

    Ambos sistemas para intentar salvar los vínculos entre los hombres despliegan una serie de preceptos conscientes que serán impuestos, mediante la educación, como las verdades eternas e incuestionables, y algunos otros inconscientes que apuntan al fortalecimiento de la instancia del SUPERYO, volviéndola cada vez más represiva con lo que se garantizaría la continuidad de la existencia de dichos sistemas. El resultado de la alta tensión que deriva de la función del YO que hace de mediador entre el ELLO y el SUPERYO es la creación del sentimiento de culpa o vergüenza que se le hace experimentar al individuo por algo que ha hecho o que tiene pensado hacer y que no concuerda con los ideales vigentes. Esto sólo puede ser captado por el sujeto por medio de su razón, y la autocrítica de sus malos impulsos, por lo que Freud va a plantear al racionalismo (y todas sus expresiones) como recurso de seguridad, creado colectivamente para proteger el orden civilizado contra la temible agresividad de los seres humanos.

    Situación totalmente angustiosa para el sujeto que consiste, como dirá Nietzsche, en realidad en la vuelta de los impulsos agresividad sobre sí mismos, como consecuencia de la imposibilidad de descargarlos hacia el exterior.

    Con estas leyes, normas, etc, se hace posible el progreso pero no la felicidad y radica en esta obligación a la renuncia a la satisfacción directa de sus impulsos para Freud el causante de mal estar en la cultura. Por lo tanto Freud plantea que solo es posible que este mal estar disminuya, y que sus pacientes se curen, si se lograr desarmar ese núcleo de culpa que se construyó alrededor de ideas que son falsamente impuestas, y que obliga al hombre a sentirse despreciable, y apenado por tener deseos. El síntoma es el sufrimiento de un cuerpo que capturado por el lenguaje (por lo social), no puede satisfacerse en la realidad y busca un método alternativo. Propone como camino para la cura la liberación respecto de las ataduras a los ideales que aborrecen la sexualidad, levantando a través del psicoanálisis, las represiones que mantienen la sintomatología y evitando por medio de la educación que esta represiones patológicas se produzcan.

    Retomando a Nietzsche, se puede decir que lleva a cabo una crítica radical a toda la tradición cultural occidental diciendo que constituye un proceso en decadencia, en el que se pueden distinguir tres siguientes estados de degeneración:

  • FILOSÓFICA: donde la decadencia comienza con la aparición de la racionalidad filosófica griega, que se origina con Sócrates y platón. Sobre Sócrates va a decir que era incapaz de controlar sus propios instintos, que se perdía en ellos, y ante el temor de no poder controlarlos, los suprime, los oculta bajo una exagerad racionalización del mundo. Al proponer la Razón cómo el único método “Salvador”, ya no queda opción: o se vuelve el individuo totalmente racional o cae éste en la entera perdición. Se instala una falsa fórmula que reinará por mucho tiempo en el pensamiento de los hombres: “RAZÓN = VIRTUD = REPRESIÓN DE LOS SENTIDOS = FELICIDAD”. Esta como toda moral de perfeccionamiento consiste en un gran equívoco, bajo la ilusión de la salvación de la manifestación exagerada de lo sensible, no se logra ninguna solución de la enfermedad, sólo de pasa al otro extremo de la misma enfermedad, por lo que no hay en realidad ni “virtud” ni “felicidad” posible. Por otro lado va a criticarle a Platón que niega lo que es puro y constante cambio (devenir) trasformándolo en un “Ser” estático e inmutable. Lo acusa entonces de iniciar en la filosofía un proceso de inmovilización otológica del Ser. Invirtiendo así el orden de las cosas, ya que para Nietzsche para conocer el mundo debe empezarse por las intuiciones de lo sensible y cambiante, para llegar posteriormente a los conceptos, que son siempre construcciones humanas. Le cuestiona siguiendo esta línea la clasificación que hace del “Mundo Verdadero de las Ideas” y “Mundo Aparente/ Engañoso de lo sensible”, diciendo que el único mundo que tenemos para corroborar lo que es realmente verdadero es el mundo terrenal espacio temporal. Constituiría este el puno culminante de la humanidad.

  • CIENCIA MODERNA: Está totalmente involucrada en el entretramado racional, que comparte su error: Creer en la existencia de una verdad única y fija de las cosas y no las piensan en relación al contexto socio- histórico. Además Nietzsche va a criticar su metodología que consiste en una matematización de lo real, ya que esto sólo nos lleva establecer una relación cuantitativa con la realidad, pero nada nos dice de las cosas en sí.

  • RELIGIOSA - MORAL: Desde siempre las expresiones más antiguas de los hombres, la constituyeron la sexualidad y la agresividad, la lucha. El hombre debía defenderse para sobrevivir, por lo tanto el más virtuoso era el más fuerte, quien sometía y dominaba a otros. Su moral consiste en la arrogancia, la fe en sí mismos, la falta de compasión, implanta valores, y está libre de la presión de la culpa, ya que se sabe inocente, actuasen escrúpulos, sólo respetando a sus pares.

  • A partir de Sócrates y de Platón y con la negación de todo lo que era mundo sensible se produce una transvaloración de lo valores originarios e inconscientes, donde lo antiguamente considerado como “bueno”, es decir las fuerzas, pasa a constituir la esencia de lo ahora considerado cómo “malo” y al mismo tiempo aquello que era poco virtuoso, es decir, la debilidad, lo antiguamente “malo”, es ahora un sinónimo de “bueno”. Esta inversión de valores va a constituir el núcleo de la moral cristiana exaltando la posición de los cobardes, de los que sufren, los enfermos y los humildes.

    Esta moral es el refugio de los que antes eran esclavos, sometidos, que a partir de la inversión de los valores encuentran una forma de exteriorizar todo su resentimiento a quienes era los más fuertes, acusándolos ahora de malvados. Mediante la moral cristiana se suprime toda expresión de agresividad y odio contra los otros, y se introduce la ley de amor al prójimo. Por esto Nietzsche va a plantearla como una moral antinatural, porque limita y coarta la expresión de las tendencias más naturales y biológicas del hombre, controlando toda exuberancia vital de los instintos. Uno de los mecanismos de regulación que crea esta religión es la culpa, sentimiento que surge a partir de la realización de actos que no son considerados como “buenos”, siendo el castigo el medio por el cual los errores podrán ser perdonados. Con esto se encuentra una justificación válida para descargar todos aquellos sentimientos de resentimiento que tenía hacia los antiguos dominantes. Pero a la vez esta limitación de la libre expresión de los instintos naturales, hace que toda esa agresividad que no se puede descargar hacia fuera se vuelva contra sí mismo, dándole origen a la conciencia moral. La culpa esta estrechamente ligada con la noción de deuda, y Dios se convierte en el principal acreedor. Por eso se hacen necesarios los homenajes, sacrificios y obediencia. Además así tenemos la posibilidad de acceder al su Reino, el Otro mundo. Ahora bien, dirá Nietzsche que si de verdad existiera otro mundo éste (el mundo físico temporal) no sería el verdadero y la vida carecería en sí misma de valor porque no sería más que un camino hacia otra realidad. Va a agregarle a la moralidad cristiana la característica de Nihilista, en tanto niega los valores propios de la vida humana , y que tiene la propiedad de ser negativo y pasivo, en tanto implica la decadencia y el retroceso del poder de espíritu.

    Desenmascarada la idea de Dios, visto que era una invención de los hombres, desarticulada las ideas, fundantes de la cultura occidental, Nietzsche afirma el imperativo de que se deben reemplazar los tradicionales sistemas de valoración, proponiendo uno nuevo que ubique a la VIDA como el valor central, que sin olvidar la razón, permitirá la evolución del hombre en su forma superior: EL SUPER HOMBRE. Lo clasifica como seguro, independiente, y muy individualista; El superhombre siente con intensidad sus pasiones, siendo éstas reguladas por la razón, en este mundo, el único mundo que para él existe.

    Pero poder evolucionar y devenir en superhombre, sólo se hace posible a través de la proclamación de la muerte de Dios. Ya que según Nietzsche Dios, es una construcción humana, probablemente de gran utilidad en su surgimiento, pero que está haciendo de obstáculo para la evolución completa del ser humano. Por lo tanto es necesario quitarle su poder, para devolvérselo la humanidad. Con la muerte de Dios, se hace posible una transvaloración: todo lo temporal lo material lo terreno, lo relativo, lo subjetivo, es ahora lo valioso; en cambio lo absoluto, lo eterno e intemporal lo trascendente, carece de sentido.

    La muerte de Dios hace del hombre, por fin un espíritu libre, un ser que no está sometido a nada ni a nadie, un ser que puede ya desplegar su actividad propia libremente. Pero esta situación puede ser negativa en tanto a partir de la muerte de Dios se pueden tomar dos caminos: O bien se cae, a partir de la pérdida de valores ideológicos, en un empobrecimiento que nos lleva al nihilismo y se deviene en lo que Nietzsche denominó “el último hombre”, O bien, este es capaz de perfeccionarse y realiza una nueva creación de ideales, ubicando la vida como valor central, deviniendo ahora en sí en superhombre. A este último camino se accede a través de la “voluntad de poder”. Consiste en una fuerza creadora de valores, que lucha constantemente por superarse, es la que determina todo lo existente. Esta es una propiedad que está en todos, pero que en muchos ha sido aplastada por la voluntad de la nada, que niega la vida y por ellos constituye un engaño. En definitiva la voluntad de poder, es una fuerza creadora de sus propios valores, no sometida a nada ni a nadie sino que se proyecta hacia adelante para lograr metas cada vez más altas y hacerse cada vez más fuerte.

    CONCLUSIÓN:

    Tanto Nietzsche, Marx y Freud comparten la actitud de sospecha y denuncia. Intuyen que las cosas no son tal y como parecen, lo que los lleva a ir más allá de las apariencias, a buscar el fondo profundamente escondido de los sistemas ideológicos de sus épocas.

    Crearon un clima de duda, de desequilibrio y de incertidumbre sobre puntos fundamentales de las creencias. Por esta razón han sido llamados “Maestros de la Sospecha”. El sujeto racional como sus supuestas representaciones verdaderas fundadas bajo esa lógica son a partir de ahora dudosas. Entonces la estrategia es sospechar de esas verdades, desconfiarlas y análisis mediante encontrar aquello que subyace a este aparente mundo verdadero y que es el real motivo de que se produzca toda esta “ficción”. Por lo tanto: hay un inconsciente, dirá Freud, hay una voluntad de poder, dirá Nietzsche, hay una clase social explotadora, dirá Marx.

    Es la hora de las interpretaciones y de la construcción de reglas para esas interpretaciones. Es el tiempo de analizar lo real -sensible, cada uno a su modo, y desarmar con fuertes fundamentos todos los significados y sentido que se han fijado como “sagrados”, y con ello demostrar su importancia y peso relativo que para cada momento histórico tuvo cada “verdad”.

    En ésta línea las ficciones dejan de ser meras mentiras, ya que subyacen a éstas un núcleo de verdad, que es necesario descubrir, para a partir de ahí poder orientarse a la liberación del hombre respecto de este entramado dominante.

    BIBLIOGRAFÍA:

    • FREUD, La interpretación de los sueños ;  Introducción al psicoanálisis ; El malestar en la cultura ; Moisés y la religión monoteísta y otros escritos sobre judaísmo y antisemitismo ; Los orígenes del psicoanálisis ;
       Psicoanálisis del arte ; Más allá del principio del placer ; El porvenir de una ilusión ; Psicopatología de la  vida cotidiana ;  Los textos fundamentales del psicoanálisis ; Tótem y Tabú ;El yo y el ello, en http://www.gratislibros.com.ar/LIBROS012.htm

    • Friedrich Engels,Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, Apéndice, 1888

    • Marx, El Capital, Tº I, Cartago, Buenos Aires, 1965.

    • Marx Karl (1987): “Prólogo a la contribución a la crítica de la economía política (1859)” Cuadernos de Pasado y Presente. México

    • Marx, Karl y Engels F. (1973): “ Tesis sobre Feuerbach”. En: Obras Escogidas. Editorial Ciencias del Hombre, Buenos Aires

    • Nietzsche, Sobre verdad y mentira en sentido extramoral1873; Genealogía de la moral (tratados 1º y2º) 1887; Crepúsculo de los ídolos (la razón een la filosofía y los cuatro grandes errores) 1889, en http://www.nietzscheana.com.ar/

    • http://www.luventicus.org/articulos/02A027/feuerbach.html

    • http://es.wikipedia.org/wiki/Razon-Verdad y otros términos

    Feuerbach, http://filosofia.idoneos.com/index.php/342901

    La dialéctica expresa, pues, tanto la contradicción del mundo existente cuanto la necesidad de superarla. Tiene tres momentos: *tesis: Afirmación (el aspecto o momento abstracto o intelectual). *antítesis: Negación de la Afirmación (el aspecto o momento dialéctico o negativo-racional). * síntesis: Superación del conflicto. (el aspecto o momento especulativo o positivoracional).

    Es esto lo que le va a criticar los empiristas.

    Las diferentes clases de fetichismo económico son: la mercancía, el dinero, el capital. Representantes todos del mismo tipo de régimen de relación: El de la propiedad privada Capitalista.

    Marx introdución ala econ polito, pag 216

    Relación que se invierte dentro de esta régimen, apareciendo la mercancía (producto del trabajo) como creadora de necesidad humana.

    Va a ser más amplio en su concepción de Nihilismo y lo va a plantar como el movimiento histórico propio de la cultura occidental.