Ronda del Milenio

Acuerdo General de Aranceles y Comercio. Cuestión agrícola. Medio Ambiente

  • Enviado por: Rodrigo Dominguez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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INTRODUCCION

Durante los 50 años de existencia del Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT) se celebraron ocho rondas de negociaciones. La última, la Ronda Uruguay de Negociaciones Comerciales Multilaterales, como es conocida, se desarrolló entre 1986 y 1994 y prácticamente recién concluida, ya a fines de este mismo año se anuncia el lanzamiento de una nueva ronda.

En efecto, el próximo mes de noviembre se celebrará en Seattle, Estados Unidos, la 3era. Reunión Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC). En la reunión, representantes de 134 naciones continuarán los preparativos para una nueva ronda de negociaciones, la ya bautizada “Ronda del Milenio”. Los objetivos de la misma, ninguna duda cabe, son los de continuar configurando la nueva división internacional del trabajo en la que el “libre comercio” garantice mayores espacios económicos y no menos privilegios a las grandes empresas transnacionales. En la nueva ronda, muy pocos de los países participantes podrán hacer efectivas sus demandas.

Mientras que para unos los vertiginosos cambios que se operan en el mundo de hoy hacen ya insuficiente el objetivo alcanzado en la Ronda Uruguay -la liberalización de los mercados- y por ello se aspira a profundizar en esta liberalización y en la armonización de su funcionamiento, para los otros, para los que los 50 años del GATT no resolvieron los problemas crónicos del comercio internacional, ni el intercambio desigual, ni la agudización del subdesarrollo, ni la brecha Norte-Sur, la nueva ronda de negociaciones solo servirá para agudizar sus males, por mucho que la teoría y la propaganda oficiales nos intenten convencer de lo contrario.

CONTEXTO PREVIO Y ACTUAL

A la luz de los avances de la globalización económica, la secuencia, el alcance y la proximidad de las dos Rondas no deben sorprender: el tránsito de la liberalización a la armonización se está dando en la práctica, mediante la creciente transnacionalización de la producción, el auge del comercio intra-firmas, y la compenetración de los flujos de comercio e inversión. En contraste con los años ochenta, ya no son tan relevantes los impactos económicos de los aranceles y otras medidas "de frontera" relativas al acceso al mercado - y que fueron las que justificaron la Ronda Uruguay. Hoy en día, se cuantifica el impacto de regulaciones internas distintas, insuficientes o inexistentes, que inciden sobre el funcionamiento de las empresas extranjeras en un país y sus transacciones de bienes y servicios.

A esta diferencia sustantiva entre la Ronda Uruguay y la nueva Ronda, se añaden los cambios registrados a nivel del instrumento multilateral que la sustenta (la OMC no es el GATT), y sobre todo los cambios en el contexto económico interno e internacional de la nueva Ronda: el conflicto Este-Oeste ha desaparecido; los paradigmas de política económica y los modelos de desarrollo han pasado por una profunda "revolución ideológica" en apenas una década, en particular en América Latina y el Caribe; los regionalismos se han transformado y profundizado, e incluso, se han lanzado procesos innovadores en el mapa hemisférico como el ALCA, que hubieran sido impensables en los años en que finalizó la Ronda Uruguay.

Pero si bien estos cambios pueden sumarse a las fuerzas motoras que impulsan nuevas negociaciones multilaterales de comercio, también aparecen, en el entorno de la próxima Ronda, muchas incógnitas e incertidumbres: la economía mundial, a raíz de la crisis financiera, ya entró en una fase de recesión, cuyo impacto sobre un proceso de negociación como el que se plantea en la OMC es difícil de determinar.

Por lo pronto, ya se vislumbran algunas implicaciones de la actual crisis sistémica que incidirán sobre los trabajos preparatorios en Ginebra y en las capitales: los precios de los productos básicos (principales exportaciones de los países en desarrollo) siguen su tendencia a la baja, deteriorando los términos del intercambio y dejando importantes secuelas en las balanzas de pagos; las devaluaciones de los países asiáticos y de Rusia están modificando la competitividad internacional de muchos productos y suscitando "tentaciones proteccionistas" en mercados industrializados y en desarrollo; las reglas del juego que determinaban el comportamiento de los inversionistas están cambiando ante los riesgos que genera la inestabilidad del sistema.

Todos estos factores de cambio serán tomados en cuenta, en particular, por los países de América Latina y el Caribe a la hora de abordar la nueva Ronda. Del lado de los países industrializados habrá que incluir, además: el hecho de que el Ejecutivo de los Estados Unidos no tiene la autorización de negociar por "la vía rápida" (fast-track) -necesaria para cualquier compromiso en la OMC que implique cambios en su legislación interna; las negociaciones en curso entre la Unión Europea y los seis países que han sido aceptados para el ingreso al tratado, y su incidencia sobre las posiciones de la Unión en materia agrícola, por ejemplo; la participación de un Japón debilitado económica y políticamente en el escenario mundial; la persistencia de un grupo importante de países menos adelantados cuya prioridad es la ayuda al desarrollo y el trato especial y diferenciado en los compromisos multilaterales.

LA Ronda Uruguay coincidió con la liberalización arancelaria y para-arancelaria unilateral que realizaron los países de la región a finales de los años 80; esta nueva Ronda, en cambio, implica otro tipo de concesiones y de solicitudes entre las partes.

En efecto, al disminuir la importancia económica de las medidas "de frontera" (incluso en materia de comercio agrícola, donde la atención se centrará en los subsidios y en las políticas nacionales), y al enfatizar las normas, políticas e incluso el funcionamiento de las instituciones internas que inciden sobre las operaciones de las empresas, cambia radicalmente el objeto de la negociación. Se entra en el terreno doméstico de las legislaciones y marcos regulatorios, cuya armonización se lograría mediante códigos de conducta o acuerdos definidos multilateralmente.

Mientras en los años 70 se hablaba de códigos de conducta para regular el comportamiento de las empresas, hoy se plantean negociaciones para regular las políticas públicas de los Estados. El ejemplo del comercio electrónico ilustra esta tendencia: los Estados Unidos no han planteado regular el uso del comercio electrónico por parte de las empresas, sino de garantizar que los miembros de la OMC no lo obstaculicen mediante tasas u otras barreras. Asimismo, en materia de comercio agrícola, la tendencia es a evidenciar las políticas internas que distorsionan el libre mercado y a garantizar productos que satisfagan las exigencias de los consumidores más sofisticados: además de establecer normas para las políticas agrícolas internas, se planteará muy pronto algún tipo de control internacional sobre el funcionamiento de las instituciones nacionales encargadas de los controles de calidad o de los requisitos sanitarios de los productos agrícolas de exportación.

AGENDA

La agenda de la "Ronda del Milenio" va a ser acordada en la próxima Conferencia Ministerial de la OMC, pero ya se conoce su estructura básica, que comprenderá, por un lado, la revisión de la instrumentación de los acuerdos de la Ronda Uruguay, y por otro lado, las ampliaciones o nuevas negociaciones previstas para 1999 0 2000, según el caso, en materia de: agricultura, solución de controversias, medidas sanitarias y fitosanitarias, textiles y vestido, el Mecanismo de Revisión de Política Comercial, medidas de inversión relacionadas con el comercio, normas técnicas, propiedad intelectual, servicios. A Algunos "nuevos" temas ya presentes en las actividades de la OMC como compras gubernamentales, normas de origen, facilitación del comercio, y comercio electrónico también pudieran considerados para su inclusión en la agenda.

Por consiguiente, la "Ronda del Milenio" va a ser comprensiva, abarcando prácticamente todos los temas de la agenda comercial actual, con miras a profundizar la liberalización lograda en 1994 y avanzar en la formulación de pautas o normas multilaterales. La complejidad de esta agenda debería ser compensada, en teoría, por la posibilidad de vincular las áreas de negociación (mediante concesiones cruzadas o "trade-offs"). Sin embargo, esta posibilidad, desde el punto de vista de América Latina y el Caribe, depende de lo que pueda ofrecer a cambio de lo que los países industrializados apiran obtener.

La agenda comercial vigente hasta la Ronda Uruguay se centraba en la prohibición o eliminación de restricciones al comercio. La nueva agenda comercial tiende a elaborar normas positivas que armonicen los marcos legales e institucionales internos, y que garanticen lo que en los países industrializados se llama la "contestabilidad" de los mercados.

Es en este terreno donde se insertan los temas provenientes de actores tales como las organizaciones no gubernamentales, que impulsan, en los foros de negociación comercial, sus prioridades y valores en materia de derechos humanos o laborales, medio ambiente, corrupción, calidad de vida.

Ante estas tendencias, la "Ronda del Milenio" amplía el debate sobre el interés nacional y el margen de maniobra de los Estados (es decir, la soberanía) en el proceso de globalización, desde dos puntos de vista paralelos: por un lado, porque el objeto de la negociación es el propio orden legal e institucional interno así como el modelo de desarrollo; por otro lado, porque la importancia del comercio intra-firmas y de negociaciones que atañen a cadenas empresariales transfronterizas reduce y limita el poder de decisión de cualquier Estado en los foros comerciales.

Desde la perspectiva de América Latina y el Caribe, la preparación de la "Ronda del Milenio" implica reflexionar en torno a varias interrogantes, tales como las siguientes:

¿Cuáles van a ser los objetivos de los países de la región en la nueva Ronda? ¿Qué pueden aspirar a obtener y qué pueden ofrecer en contrapartida? ¿Cuál será su poder de negociación en el foro multilateral? ¿Cómo se compaginan los temas de la agenda de la nueva Ronda con sus estrategias de desarrollo? ¿Qué papel van a jugar los esquemas regionales y subregionales en el contexto de la "Ronda del Milenio"? ¿Representarán el piso o el techo de la posición negociadora de los países de la región? ¿Hasta qué punto se ha avanzado dentro y entre los esquemas existentes en materia de armonización de normas, políticas y marcos institucionales? ¿Los avances hacia una mayor liberalización y armonización en el marco de la OMC se producen más rápido que a nivel de los esquemas regionales o a nivel del ALCA? ¿Qué impacto tendrá la Ronda sobre el funcionamiento y el avance de la integración regional? ¿Qué trabajos preparatorios se requieren para esta Ronda? ¿Se ha evaluado el impacto, a nivel nacional y regional, de los compromisos asumidos en la Ronda Uruguay, el grado de cumplimiento, el efecto sobre el aparato productivo y sobre las corrientes de comercio e inversión? ¿Hasta qué punto la nueva Ronda representa una oportunidad de rectificar o mejorar los resultados obtenidos en la Ronda Uruguay? ¿Cuál debería ser la agenda de los países de América Latina y el Caribe en la "Ronda del Milenio"? ¿Coincide esa agenda con los temas que se plantearon en Ginebra? ¿Hay otros temas que deberían ser incluidos o por el contrario eliminados? ¿Cómo introducir la dimensión del desarrollo en la Ronda? ¿Qué modalidades y qué alcance deberían plantearse en materia de trato especial y diferenciado? Ante la crisis sistémica que será el telón de fondo de la próxima Ronda, ¿le convendría a América Latina y el Caribe plantear alguna vinculación entre la revisión del funcionamiento del sistema monetario y financiero global que se está dando en el marco de las instituciones financieras internacionales y las reglas del juego comercial?

Aunque la agenda completa de esta cumbre todavía no está determinada, es compromiso de anteriores reuniones abordar temas de tanta trascendencia como son la liberalización en materia agrícola, servicios, tecnología de la información y los derechos internacionales de propiedad intelectual (Trade-Related aspects of Intellectual Property Rights, TRIPs), que implicarían una desregularización social y ambiental de tales materias. Además de estos temas, la Comisión Europea, con el apoyo de EE.UU., Canadá y Japón, quieren incluir en la agenda la máxima liberalización de las inversiones a escala internacional y de las contrataciones de los estados, así como la política de competencia y las medidas de impulso al comercio internacional.

LA CUESTION AGRÍCOLA

DIFERENTES POSICIONES

En la primera Cumbre Anual de Agroindustria que organizó la revista inglesa "The Economist, en el mes de septiembre último en el Plaza Hotel. Al inaugurarla, el ministro de Economía Roque Fernández enfatizó la importancia de que se hubiese elegido a Buenos Aires como sede de esta Cumbre, como un reconocimiento al peso del Mercosur en los negocios agro-alimentarios. The Economist realiza sus grandes eventos en los lugares indicados: finanzas, en Londres, telecomunicaciones, en Nueva York, energía, en Houston. Y ahora, alimentos aquí. No es poca cosa si se considera que el seminario tuvo lugar siete días después del SIAL y tras la reunión del Grupo Cairns.

El debate fue fenomenal. El tema que convocó a todo el mundo fue qué pueden esperar los países que no subsidian de la próxima Ronda del Milenio. ¿Mucho, poquito o nada? No tuvo desperdicio.

La cosa se puso caliente de entrada, cuando Jorge Riaboi desgranó la posición argentina sobre el proteccionismo y los subsidios, arrojando dardos a sus dos compañeros de panel: el francés Philipe Chalmin, consultor y presidente de la Sociedad de Economía Política de su país, y Carole Brookins, presidenta de la consultora norteamericana World Perspectives.

Chalmin, a su turno, abrió fuego con munición gruesa. Dijo que en la próxima ronda de la OMC,(Ronda del Milenio), "la agricultura no va a ser un punto crucial" de las discusiones. Es justo lo que quieren los países del Grupo Cairns, que amenazaron con no firmar ningún acuerdo si antes no se lograba un compromiso firme para desmantelar los subsidios agrícolas .

Chalmin no ahorró antipatía a la hora de explicarse. Dijo que "nadie importante, ni Europa ni los EE.UU., está interesado en que se produzca un cambio" en las reglas del comercio agrícola. Y agregó: "El Grupo Cairns no tiene ningún peso".

Su razonamiento sonó odioso, pero obtiene de la realidad una base sólida. "En EE.UU. hay un retorno a las políticas proteccionistas", indicó sobre el adversario. Y mirándose al ombligo dijo que la nueva Política Agrícola Común (PAC) "realmente no ha cambiado nada, sólo sufrió un pequeño ajuste cosmético".Del mismo panel surgieron dos respuestas. Una, más bien impulsiva, fue la del director de negociaciones multilaterales argentino, Jorge Riaboi, quien enfatizó: "Para nosotros tener reglas no es una opción. Es la única opción que tenemos".

Coherente con la promesa del gobierno de EE.UU. de hacer un lugar en la Ronda a la cuestión agrícola, Brookins se mostró confiada en que se producirán algunos avances a favor de la liberalización. P Pero no desbordó de optimismo. Por el contrario, sostuvo que "los países no van a eliminar completamente la ayuda a sus agricultores; es algo que debemos aceptar".

La especialista planteó un escenario repleto de incertidumbres, a punto tal de preguntarse si la economía mundial marcha hacia su auge o está al borde del colapso. Su apreciación se basó en la delicada situación de muchos países, incluidos los del Mercosur, y en la posturas de China. En resumen, afirmó que la voluntad de avanzar está, pero dudó del marco. Tiró más datos que pueden torcer la historia. Estimó que en Seattle habrá por lo menos unos 10.000 activistas sindicales y ecologistas que intentarán hacerse oír. Y puso especial énfasis al describir la situación interna en su país: "Hay una fuerte lucha de las industrias de servicios, informática, etc., que dicen no queremos quedar relegados por un puñado de agricultores". Esos poderosos sectores son los que presionan para que los EE.UU. logren en la Ronda una "cosecha temprana", aun a costa de demorar el acuerdo agrícola. Como factor para la ilusión, Brookins citó la "cláusula de paz", que es el compromiso de todos los países de la OMC de no aplicar sanciones a quienes subsidien hasta enero del 2003. El fin de esta tregua puede actuar como detonante para que se apuren acuerdos en todos los ámbitos. Para la estadounidense es posible lograr avances en materia de subsidios a la exportación, bancos de subsidios, reducción de aranceles y acceso a los mercados."Carol está soñando con un mundo en que los políticos sean ángeles", ironizó el francés. "Cuando la Unión Europea ofrece algo, tengan cuidado porque no es real", le replicó la norteamericana. Y remarcó que la UE está mostrando como un avance el mayor acceso al mercado de los granos que necesitan para alimentar su animales, cuando en realidad ello implica un subsidio para después salir a exportar carne de cerdos, lácteos, etc.

El brasileño Decio Zylbersztein, profesor de la Universidad de San Pablo, aportó desde una óptima más académica. Explicó que el proteccionismo subsiste en el mundo porque es fruto "de una política diseñada especialmente para la ineficiencia, cuyo origen hay que analizar desde el aspecto distributivo". Es decir, se privilegia un orden social que no se basa en la eficiencia. Para el técnico, sin embargo, hay algunos factores que alientan un cambio. Entre ellos, el alto costo que significa el proteccionismo para Europa, que "se van a ver fuertemente engrosados cuando se sumen al bloque los países del Este". De todas maneras, aclaró que el futuro "va a depender mucho del escenario económico mundial". Si la economía crece, no hay razones para subsidiar, razonó.

PROTECCIÓN AL AGRO POR PARTE DE LA UNION EUROPEA

Los ministros de Agricultura de la Unión Europea se reunieron el 14 de septiembre de corriente en Finlandia para cerrar filas en defensa de su cuestionada política de subsidios, de cara a la reunión que la Organización Mundial del Comercio celebrará en Seattle, Estados Unidos.

Allí se tratará la liberación del comercio y los incentivos estatales al agro estarán en el centro del debate. La Unión Europea quiere defender con un contra-ataque su tradicional Política Agraria Común. Los ministros decidieron salir a atacar los regímenes de subsidios para exportaciones de otros países, mientras elaboraron una posición agresiva y unida para la Ronda.

Se declararon unánimes en la idea de que se debe permitir que continúen los subsidios a las exportaciones agrícolas e indicaron que tratarán de que se impongan reglas más duras para la ayuda al sector alimentario y los créditos para las exportaciones utilizados por otras naciones -incluido EE.UU.- para ayudar a los agricultores.

Los ministros, reunidos en la ciudad de Tampere, coincidieron en que Europa debería presionar para que esta ronda de comercio se ocupe de temas nuevos, como el medio ambiente y el bienestar de los animales, en lugar de concentrarse "simplemente en números y precios". Pero como vienen denunciando los países del Grupo de Cairns, afectados por los subsidios, esa política significó en los últimos dos años una caída del 30% del precio de los granos. Y en el caso argentino, pérdidas de 3.000 millones de dólares al año.

Los delegados europeos votaron también a favor de mantener los llamados pagos "de la caja azul". Con ellos, Bruselas, sede de la Comisión Europea, otorga a los granjeros pagos directos basados en el tamaño de sus tierras y cantidad de ganado.

Algunos diplomáticos revelaron que la discusión de tres horas puso al descubierto diferencias entre el sector de los "liberalizadores", como Suecia, el Reino Unido y Dinamarca, que desean más reformas a los subsidios, y los defensores del "status quo", como Francia y Bélgica. De todos modos, agregaron que parece existir un terreno común bastante amplio para presentar un frente unido en la defensa de los subsidios.

La Unión Europea piensa que como ya reformó algunos aspectos de su política agrícola, hoy está en una posición más fuerte que la que tuvo en la última negociación sobre el comercio agrícola, la Ronda Uruguay.

PROTECCIÓN AL AGRO POR PARTE DE LOS ESTADOS UNIDOS

El liberalismo selectivo para los bienes agrícolas, en tanto que elemento fundamental para la economía norteamericana, a partir de que, es sabido, la agricultura de los EE.UU. es altamente eficiente y, por ello mismo, altamente competitiva internacionalmente (lo que es perfectamente válido, también, para otros productos). El liberalismo norteamericano, sin embargo, no excluye la aplicación de medidas proteccionistas y neoproteccionistas de lo cual constituye un ejemplo evidente la “queja” del presidente del Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Bob Smith, porque su país, por concepto de pagos directos a los agricultores y financiamiento de programas agrícolas de subsidio a las exportaciones, gastó sólo 5,3 MM de dólares en 1997, lo que fue mucho menos que los 46,8 MM gastados por la Unión Europea por igual concepto en el mismo período. Basta solo buscar en la historia para encontrar ejemplos del proteccionismo norteamericano, ¿o acaso no es proteccionismo el aplicado por EE.UU. a su industria azucarera por más de 200 años y hasta nuestros días?

Son ejemplos, en el mismo sentido anterior, el programa de “ayuda” alimentaria norteamericano, cuyo fundamento jurídico es la P.L. 480 y la General Sales Manager (GSM), también estadounidense. Los créditos a largo plazo y sin competencia que se otorgan al amparo de la P.L. 480, las más de las veces, constituyen un magnífico instrumento para la colocación de los excedentes agrícolas norteamericanos en el exterior. A su vez, los créditos subsidiados para el financiamiento de exportaciones de productos básicos, sobre la base de la GSM son parte del mecanismo de subsidios norteamericanos a las exportaciones de estos productos. Aquí, aunque sea solo de pasada, no resulta ocioso recordar a los olvidadizos que con razón critican a la Unión Europea por la aplicación de medidas proteccionistas, que no son solo los europeos los que las aplican, también los estadounidenses las utilizan cuando lo consideran necesario.

Y junto con el liberalismo selectivo, el proteccionismo selectivo. Tales son las reglas que, “con bases científicas”, propone el presidente norteamericano.

Tratan así de imponer sus criterios con respecto a la aplicación de la biotecnología para la obtención de organismos modificados genéticamente, para los que va la amenaza implícita de alerta a los que adopten políticas con relación a la importación y cultivo de estos organismos; por si fuera poco, otros funcionarios norteamericanos alertan de que las reglas van hasta la prohibición de anunciar en el etiquetado el uso de organismos transgénicos.

ARGENTINA DENTRO DEL GRUPO CAIRNS COMO SECTOR DE PRESION EN LA CUESTION AGRÍCOLA

Los Estados Unidos y el grupo Cairns piden eliminar los subsidios. Firmaron un documento para tratar el proteccionismo en la Rueda del Milenio

En la medida en que se acerca la nueva rueda negociaciones, los pronunciamientos de los países que participarán en la Rueda del Milenio, se suceden. Los Estados Unidos, los 15 países que integran el grupo Cairns y varias naciones latinoamericanas que no participan en este último grupo firmaron el 28 de septiembre del corriente en Ginebra un documento en el que reafirman su oposición a las políticas de subsidios y propusieron una agenda para tratar en Seattle.

Entre los reclamos más fuertes que se hicieron, con la mira puesta en la política de la Unión Europea (UE), se exige la apertura de los mercados para los países en vía de desarrollo, la eliminación total e inmediata y la prohibición de todo tipo de subsidios, y una reducción en el apoyo interno a los productos agrícolas, que distorsionan los mercados.

En la Rueda del Milenio, los principales países exportadores agrícolas aspiran que el tema agropecuario sea tratado en forma independiente y en las mismas condiciones que los demás sectores, tales como la industria o los servicios.

Pedido del Mercosur

La presentación de este documento se hizo durante la sesión dedicada a la agricultura en la discusión del texto de la Declaración de Seattle y de la agenda de la próxima ronda. En ese encuentro, los países que integran el Mercosur (la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) pidieron una mayor transparencia y disciplina en la concesión de ayuda alimentaria, ya que ello puede ser una forma oculta de proporcionar subsidios a la exportación, según esas naciones. Del otro lado del mostrador está la posición de los europeos y de algunos países asiáticos, como Japón y Corea del Sur, que si bien reconocen como inevitable una reducción progresiva de los subsidios y barreras no arancelarias, también insisten en considerar aspectos como la seguridad en los alimentos, la garantía de suministro y también cuestiones como las ambientales y paisajistas. Representantes de la UE han manifestado su posición en favor de tratar el tema agrícola, pero aún no se conoció oficialmente la postura del bloque. El representante argentino ante los organismos internacionales en Ginebra, Guillermo González, señaló que "el tema agrícola es un tema prioritario y si no se trata en la Ronda del Milenio, no habrá ronda".El funcionario explicó que la posición del grupo Cairns, presentada en la Organización Mundial del Comercio (OMC), se basa en tres puntos: eliminación de subsidios a las exportaciones, disminución de los apoyos internos y el alcance de las negociaciones. El lugar que han ocupado los Estados Unidos, como cabeza del grupo antisubsidios, no sorprende a los analistas, pese a que es uno de los países que más protección otorga a sus agricultores. Los Estados Unidos tienen que estar en una posición enfrentada con la Unión Europea y conseguir sus aliados. Ellos son los reyes del subsidio, pero de su país para afuera tienen que aparentar que pregonan por su eliminación.

GATS

El denominado GATS, Acuerdo General sobre Comercio de Servicios, consistió en un acuerdo marco surgido de la Ronda de Uruguay concluida en 1994. El mismo comprende varias partes, la primera corresponde al alcance y la definición, la segunda se refiere a las obligaciones y las disciplinas generales, la tercera contiene los compromisos específicos, la cuarta incluye normas de liberación progresiva de los servicios, quinta posee las disposiciones institucionales, y la sexta las disposiciones finales. Además de ocho Anexos sobre diferentes temas, que eran necesarios para establecer condiciones especificas en cada área (Exenciones al trato nación más favorecida, el movimiento de las personas físicas, servicios financieros -tercero y cuarto-, telecomunicaciones, el transporte aéreo, las futuras negociaciones en materia de telecomunicaciones básicas y las negociaciones sobre el transporte marítimo).

El Acuerdo es un instrumento para regir el comercio internacional de servicios, que a pesar de ser un acuerdo marco, ha sido un gran avance en esta materia por la ausencia de algún instrumento similar.

Todo ha sido resultado de la Ronda Uruguay, es por ello que en la Ronda del Milenio es de esperar que se negocien y otorguen concesiones especificas importantes en el rubro de los servicios, ya que en la última Ronda realizada no han sido de importancia en este sentido por privilegiarse el establecimiento de un marco general.

Es conveniente destacar que el GATS posee bastantes diferencias respecto al GATT, obviamente además de tratar diferentes rubros (uno sobre servicios y el otro sobre bienes) poseen diferencias instrumentales (como el híbrido de listas positiva y negativa), a pesar de todo se basan en los mismos principios.

Por último, el GATS cuenta con algunas falencias en cuanto a su desarrollo, que pueden influir de sobremanera en perjuicio de los países en desarrollo. Un ejemplo de ello, es la instrumentación de su artículo V, o la ampliación y profundización de la asistencia técnica brindada por la OMC en forma coordinada (substantivamente necesaria para nosotros y nuestros pares con relación al nivel de desarrollo por la falta de información, preparación y hasta de estadísticas en el caso del comercio de los servicios).

TRIM´S

El acuerdo TRIMs concluido en la Ronda Uruguay, que trata sobre los derechos de comercio e inversiones, es el primer esfuerzo por concretar una reglamentación internacional de esos derechos que fueron objeto de tortuosas negociaciones incluso bilaterales.

Desde allí se constata la opinión de los países de la OCDE, de que existe un “defasaje” entre lo concluido en la Ronda y los avances de la realidad. La OCDE considera a estos de insuficientes ya que no se refieren a los regímenes de inversión en su globalidad, sino a las medidas directamente relacionadas con el comercio y que no sustituye a los numerosos acuerdos bilaterales en materia de protección de inversiones.

En 1997 la OCDE formuló el Acuerdo Multilateral de Inversiones - AMI - el cual en un principio estaría abierto a la adhesión de los países no miembros y que ampliaría la liberalización prevista en el régimen actual de inversiones de la OCDE.

Así se llega a la necesidad de un texto multilateral global sobre inversiones, basada en las mejores normas que poseen cada uno de los acuerdos bilaterales. El primer planteamiento sería entonces ampliar el AMI y definir una normativa global sobre inversiones y luego, evitar que las normas sobre inversiones se vinculen a sanciones comerciales y evitar que los países lleven a cabo una competencia autodestructiva para atraer inversiones.

Los negociadores del AMI consideran que la reforma o introducción de una legislación que pueda implicar alguna restricción a la inversión efectivamente existente, es causa suficiente para configurar la violación de la obligación y, en consecuencia, para poner en marcha la jurisdicción arbitral por otra parte contratante o por un particular.

TRIP´S

Otro saldo innovador de la Ronda Uruguay es el acuerdo sobre los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio concerniente también a la falsificación de mercancías, pues se trata de un esfuerzo por concertar una reglamentación internacional de esos derechos. El Acuerdo tiene tres aspectos centrales: el establecimiento de una protección amplia y uniforme para cada una de las categorías principales de derechos sobre la propiedad intelectual; los procedimientos que se deben asentar en las distintas legislaciones nacionales para el ejercicio efectivo de tales derechos, y los mecanismos de solución de controversias.

MEDIO AMBIENTE

LA VISION DE LOS ECOLOGISTAS

Los Ecologistas en Acción se han dirigido al Gobierno español para exigirle que se posicione a favor de una moratoria frente a las negociaciones de la denominada "Ronda del Milenio" de la Organización Mundial del Comercio (OMC), por su carácter antidemocrático y sus efectos destructivos para el medio ambiente y los derechos sociales. Ecologistas en Acción han suscrito junto con al menos 544 organizaciones sociales de todo tipo de más de 60 países de los cinco continentes una declaración oponiéndose a la celebración de la que ha sido denominada "Ronda del Milenio" de la Organización Mundial del Comercio, que está previsto que tenga su pistoletazo de salida con la reunión de la III Conferencia Ministerial de la OMC Aunque la agenda completa de esta cumbre todavía no está determinada, es compromiso de anteriores reuniones abordar temas como los ya mencionados, que implicarían una desregularización social y ambiental de tales materias. Además de estos temas, la Comisión Europea, con el apoyo de EE.UU., Canadá y Japón, quieren incluir en la agenda la máxima liberalización de las inversiones a escala internacional y de las contrataciones de los estados, así como la política de competencia y las medidas de impulso al comercio internacional.

Las organizaciones firmantes del manifiesto consideran, al igual que muchos de los países del Tercer Mundo, que los acuerdos ya adoptados por la OMC no han hecho sino colapsar las economías nacionales, aumentar las desigualdades entre las naciones e incrementar la degradación ambiental y social a escala planetaria.

Ecologistas en Acción, junto con las restantes organizaciones, critican el carácter antidemocrático de la propia OMC, donde a la hora de la verdad el peso de las grandes trasnacionales es abrumador; y por el contrario, consideran que es imprescindible paralizar el proceso y abrir un periodo de análisis y balance de las repercusiones sociales y ambientales del proceso de globalización económica. Además, reclaman que este proceso se abra a la plena participación de la ciudadanía, en tanto que ahora lo que prima es la comunicación fluida entre la Comisión Europea y los grandes grupos industriales y financieros.

A juicio de Ecologistas en Acción "lo que se plantea a debate son dos cuestiones fundamentales. La primera, si la libertad de comercio está por encima de la protección del medio ambiente y de los derechos sociales básicos, cuando la experiencia adquirida desde la Ronda de Uruguay de la OMC, demuestra que son contradictorios. La segunda cuestión, es si el futuro de la humanidad y del planeta sólo debe ser determinado por las grandes compañías y un puñado de gobiernos, o si todos y todas debemos participar en definirlo".

LA DECLARACIÓN DE LOS MIEMBROS DE LA SOCIEDAD CIVIL INTERNACIONAL QUE SE OPONEN A LA RONDA DEL MILENIO O A UNA NUEVA RONDA DE NEGOCIACIONES PARA LA LIBERALIZACION DEL COMERCIO

Los miembros de la sociedad civil que han firmado esta declaración, se oponen a los esfuerzos desplegados para extender los poderes de la OMC mediante una nueva ronda de liberalización del comercio. En su lugar, los gobiernos deberían revisar y rectificar las deficiencias del sistema y el propio régimen de la OMC.

Los acuerdos de la Ronda Uruguay y el establecimiento de la OMC fueron presentados como un medio para lograr una riqueza y prosperidad globales y promover el bienestar de toda la gente en todos los Estados miembros. Sin embargo, en realidad, durante los últimos cinco años, la OMC ha contribuido a la concentración de la riqueza en manos de unos pocos, incrementando la pobreza de la mayoría de la población mundial, así como modelos insostenibles de producción y consumo.

Los acuerdos de la Ronda Uruguay han servido sobre todo para conseguir una mayor apertura de los mercados en beneficio de las empresas multinacionales a expensas de las economías nacionales, de los trabajadores, agricultores y otros, así como del medio ambiente. A Además el funcionamiento, las reglas y los procedimientos de la OMC son antidemocráticos, opacos, escapan de todo control ciudadano, y han ayudado a marginar a la mayoría de la población mundial.

Todo esto ha tenido lugar en un contexto de creciente inestabilidad económica mundial, de colapso de las economías nacionales, de creciente desigualdades tanto dentro como entre las distintas naciones y de una creciente degradación medioambiental y social, resultado de la aceleración del proceso de globalización.

Los gobiernos que dominan la OMC y las empresas multinacionales que se beneficiaron del sistema de la OMC se han negado a reconocer y tratar estos problemas. En su lugar están pujando por una mayor liberalización a través de la introducción de asuntos nuevos para que sean adoptados por la OMC. Esto conducirá a la agudización de las crisis vinculadas a los procesos de globalización y a la OMC.

Se oponen a cualquier negociación encaminada a una mayor liberalización, en especial a las que introducirán nuevos sectores en el régimen de la OMC, tales como inversión, política de competencia y licitaciones públicas. Se comprometen a promover una campaña que rechace tal propuesta. También se oponen al Acuerdo sobre Derechos de Propiedad Intelectual Relativos al Comercio (TRIPs).

Reclaman una moratoria en nuevas áreas o nuevas negociaciones que amplíen el alcance y poder de la OMC. Durante esta moratoria, deberían realizarse una revisión y evaluación completas y en profundidad de los acuerdos existentes. Deben darse pasos significativos para reformar los acuerdos. Esa revisión debería evaluar el impacto de la OMC en las comunidades marginales, el desarrollo, la democracia, el medio ambiente, la salud, los derechos humanos, los derechos laborales y los derechos de las mujeres y los niños. Esa evaluación debería llevarse a cabo con la plena participación de la sociedad civil.

El fracaso del Acuerdo Multilateral de Inversión (AMI) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), pone de manifiesto la amplia oposición pública a la desregulación de la economía mundial, la dominación creciente de las empresas multinacionales, la utilización excesiva de recursos y la degradación del medio ambiente.

La revisión del sistema dará a la sociedad la oportunidad de cambiar su rumbo y desarrollar un sistema internacional alternativo, humano y sostenible de relaciones de comercio e inversión. La declaración ha sido firmada a 3 de mayo de 1999 por 544 grupos.

LA AGENDA DE LA ARGENTINA

Especialistas dicen que el país no se prepara bien para la negociación. Nuevos cupos de importación con arancel cero, la baja de subsidios, la eliminación de barreras sanitarias y una posición de liderazgo como proveedor de productos "naturales" son los temas que la Argentina debería imponer en la próxima ronda del milenio. Así lo piensan los especialistas Marcelo Regúnaga, de la Fundación Millenium, y Guillermo Moore de la Serna, de Latino Consult, quienes coincidieron que la Argentina "no llega bien preparada" a la ronda del milenio.

Según los especialistas, la Argentina "perdió terreno" luego de la Ronda Uruguay, no sólo por "desatender" algunos temas clave, sino también por el "cambio de reglas" para los productores locales: "El conflicto por el que atraviesa el campo es una muestra del descuido por el costo argentino", opinaron.

Marcelo Regúnaga dijo que la Argentina, en la mayor parte de los sectores agropecuarios, está enfrentando una crisis de competitividad "muy grande" que produce "enormes" dificultades para acceder a los mercados. El especialista, que participó en las negociaciones en Uruguay, dijo que en 1994 se logró comenzar a desmantelar dos grandes grupos de problemas que había en el GATT respecto del sector agroganadero: las barreras a los mercados y los subsidios."Tratamos que se acordaran reglas de juego para todas las barreras fitosanitarias, lo que se llama barreras no arancelarias. Logramos resultados muy positivos en las reglas de juego para la aftosa y también para productos vegetales", explicó. Para Regúnaga, hay un trabajo técnico por hacer para seguir evitando que se usen las normas sanitarias como barreras al comercio.

Prohibiciones

Los aranceles y las prohibiciones de exportación también inquietan al especialista:"La agricultura europea tiene aranceles de importación muy altos y hubo un compromiso de reducción del 36%. Se debe lograr profundizar esa tendencia. También se debería ir trabajando una propuesta para los cupos de importación a los que se accede con arancel cero".

Para Regúnaga, la Argentina debería seguir profundizando en cuotas de maní, arroz y porotos, productos que tienen impacto regional:"Hoy deberíamos estar discutiendo con las entidades agropecuarias, sector por sector, cuál tiene que ser la estrategia de la Argentina para ver dónde hay que poner el énfasis, si en una cuota de maní, de arroz o de carne".

En cuanto a los subsidios, Regúnaga dividió las aguas en los subsidios que dan a las exportaciones y los subsidios internos:"Están ligados, pero los más graves son los subsidios que dan los países a las exportaciones".

Por su parte, Guillermo Moore de la Serna hizo hincapié en la diferencia comparativa que la Argentina puede lograr en el escenario internacional al presentarse como un país generador de productos "naturales".

Moore de la Serna dijo que la Argentina debe pensar en la ronda del milenio cómo se posiciona estratégicamente aprovechando las "ventajas naturales que tiene el país para poder proveer al Primer Mundo de una marca de fábrica que ofrezca productos libres de polución antes y de contaminantes".

Competencia

En medio de la lucha entre los Estados Unidos y Europa por la revolución tecnológica en el sector agroindustrial, está el problema de los transgénicos, o de los organismos genéticamente modificados (OGM):"Promovido por la demanda de los consumidores europeos hay un requerimiento mayor al consumo de productos naturales. La Argentina puede sacar ventaja y definir una política al respecto, posición que la Argentina no tiene aún".

El especialista fundamentó su postura con el siguiente ejemplo:"Auchan, la cadena francesa de supermercados, comenzó a desarrollar una estrategia comercial basada en lo que ellos llaman la cultura razonable, es decir consumir productos más naturales. Ellos usan ese slogan como elemento de venta para competir entre los otros supermercados".

Moore de la Serna agregó que en la ronda del 2000, la delegación argentina debería dejar claramente sentada cuál es su posición frente a la nueva agricultura o revolución por la biotecnología:"La Argentina, como en el tema de los subsidios, va a seguir apoyando a su ambiente rural. Se trata de lograr un equilibrio entre productividad y calidad, además de generar productos con una marca de fábrica. Lo natural es la ventaja comparativa de la Argentina".

El origen del GATT se remonta a 1947. Cuenta la historia que el presidente norteamericano Truman estaba decidido a usar su poder en el Congreso para negociar reducciones arancelarias en los términos de la ley de acuerdos comerciales recíprocos que había sido renovada en 1945 por un período de tres años. Esta ley autorizaba a Truman a reducir los derechos de las importaciones hasta un 50%, a cambio de concesiones equivalentes de otros países.

La administración propuso la negociación simultánea de tales acuerdos comerciales y su incorporación a un tratado multilateral. En consecuencia, se elaboró el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio como el ámbito general de los derechos y las obligaciones de los países que participaban en las negociaciones arancelarias patrocinadas por los Estados Unidos.

OTROS TEMAS A TRATAR

Los otros temas a tratar son las medidas sanitarias y fitosanitarias, las normas técnicas, y los “nuevos” temas entre otros. La cuestión de fondo es que no se utilicen como nuevas formas de discriminación hacia productos procedentes de países en desarrollo.

Los “nuevos” temas comprenden las compras gubernamentales (las reglamentaciones, requisitos y la no discriminación sobre las compras efectuadas por los Estados Parte), normas de origen (intenta regular lo concerniente a las regulaciones aplicables sobre normas de origen sobre productos a nivel global), facilitación del comercio y el comercio electrónico (normas que reglen el comercio electrónico y así internalizar a las legislaciones nacionales este asunto que en muchas naciones existe un vació legal bastante importante).

Es obvio que en cualquiera de estos temas, incluso en aquellos que podrían ser de interés para países en desarrollo, habrá que evitar tres riesgos principales: en primer lugar que el riesgo de la armonización de políticas se defina mediante criterios que ignoren las asimetrías. La armonización de políticas debería buscarse acordando ritmos diferenciados de adecuación a los compromisos, en función de la capacidad de cada país, en segundo lugar, el riesgo de que varios de estos “nuevos” temas se transformen en nuevas formas de proteccionismo, en tercer lugar el riesgo de ampliar en forma virtualmente ilimitada los instrumentos de comercio multilaterales, con el subsiguiente riesgo de dispersión y generalidades, además de poner en jaque la credibilidad y eficiencia de los mecanismos multilaterales que tanto costo lograr.

CRITICAS

La Organización Mundial del Comercio (OMC) enfrenta crecientes críticas por parte de la opinión pública y buena parte de ellas se originan en las organizaciones no gubernamentales (ONG) vinculadas con la defensa del medio ambiente y de los intereses del consumidor. La desconfianza de la “sociedad civil” por la OMC tiene estrecha relación con la falta de transparencia de esa organización.

La OMC ha adquirido poderes supranacionales, es decir capacidad de crear derechos y obligaciones para las partes, sin necesariamente contar con su ausencia.

Además, la competencia de la OMC ha escapado de los límites arancelarios, para incluir áreas tan sensibles como la propiedad intelectual, la salud pública y el medio ambiente.

Sin embargo, para gran indignación de las ONG, la OMC sigue siendo una organización a donde solo son admitidos representantes gubernamentales. Esta limitación se explica por una razón muy sencilla: llevar a cabo una negociación arancelaria de los sectores que “disfrutan” de esa renta, podría ser virtualmente imposible. Como es fácil de comprender además, que guardar un secreto al que tiene un acceso unos 130 países es sumamente difícil.

En síntesis, amplios sectores de la “sociedad civil” perciben a la OMC como un organismo doblemente excluyente. Por una parte se les niega el acceso, mientras que por la otra, quienes franquean la puerta representan, a sus ojos, “solo” intereses comerciales. Tal vez se piense que esto no basta para que la OMC se abra al escudriño de la “sociedad civil”, sin embargo el problema tiene ya consecuencias comerciales. La imposibilidad del gobierno de los EE.UU. de conseguir el “fast track”, el fracaso de la OCDE por aprobar un acuerdo multilateral de inversiones y la creciente presión que sufre la Comisión de la Unión Europea para limitar la importación de alimentos genéticamente modificados son tres buenos ejemplos de la gravedad del problema.

El consumidor global tiene naturalmente intereses que trascienden los de su mercado. A su vez, en las sociedades democráticas complejas, los gobiernos ya no monopolizan la representación de todos los intereses ciudadanos. Esto hace particularmente importante que la ciudadanía pueda conocer, de primera mano, lo que se discute en la OMC.

Nadie confía en lo que no entiende. Por ello, en Seattle debe aumentarse la transparencia de la OMC. Sus reglas actuales hacen que lo secreto sea rutina, mientras la transparencia debe ser justificada. Esto no se adapta ni a los requerimientos políticos de una democracia ni tampoco a los de un mercado global.

Esto nos permitir evitar que el proteccionismo se aproveche de la ignorancia y la desconfianza de los ciudadanos / consumidores.

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