Literatura


Romancero gitano; Federico García Lorca


 

I. Introducción

.1.1 Autor.

Federico García Lorca (1898-1936), la voz más española de la poesía de este siglo, una figura universal de vida corta e intensa, y trágico final. Una leyenda que sigue alimentando la imaginación de los lectores de todo el mundo y un hombre del que, a pesar de todo, se conoce relativamente poco. La imagen del poeta alegre, animador de fiestas y veladas, amante de la música y de la compañía se enfrenta al otro García Lorca de interior dramático, sensible, frágil.

Nació en el pueblecito de Fuentevaqueros (Granada) el 5 de junio de 1898 en el seno de una familia acomodada. Se dice que Lorca heredó de su padre el temperamento apasionado y el carácter generoso; y de su madre la inteligencia y la pasión por la música.

Vivió su infancia muy protegido, muy amado y tenía predisposición a la alegría y el optimismo.

Además de la madre y de su tía Isabel, influyó en Federico su maestro Antonio Rodríguez Espinosa, quien en 1908 fue nombrado director de la Escuela del Hospicio de Almería.

Federico a fuerza de recomendaciones terminó el bachiller y logró inscribirse en la Universidad. El primer año, siguiendo los deseos de su padre, ingresó en la Facultad de Letras y Filosofía. Una prueba de que Federico no estaba interesado en los cursos universitarios es que no consiguió licenciarse nunca en Filosofía y Letras, mientras que sólo en 1923 terminaría Derecho.

En la Universidad, Federico se dedica a los amigos, al contacto con los otros. Entre sus amigos, fue Vicente Aleixandre el que supo captar mejor esta dualidad poeta granadino: su corazón no era feliz. Era capaz de toda la felicidad del universo, pero su ser más profundo, no estaba hecho de felicidad.

En la primavera de 1919, siguiendo los consejos de Fernando de los ríos, Federico llega a Madrid para seguir los cursos que se daban cada año en la Residencia de Estudiantes, una de las pocas instituciones que intentaban luchar contra el adormecido ambiente cultural. Para el poeta eso supuso un cambio radical en su vida y, sobre todo, en su obra. En un ambiente lleno de ideas y de estímulos culturales encontró por fin la horma de su zapato. El esa Residencia, Federico pasó diez años, desde 1919 hasta 1929. Entre sus nuevos amigos se encontraba el pintor Salvador Dalí y el director de cine Luis Buñuel. Su amistad con Dalí se convertiría en un arma de doble filo. Tras los primeros momentos de la relación basados en el respeto y la admiración de sus respectivas obras, se habría pasado a la esfera sentimental y García se sintió abandonado tras la figa de su amigo a Paría.

En este periodo compone dos importantes obras “Canciones y Poema del cante jondo” al que sigue la obra de teatro “El maleficio de las mariposas”.

Los años que van desde 1924 hasta 1929 están marcados por una crisis sentimental. Sólo la poesía logra calmarlo. Por ello Federico muestra una gran productividad. Publica “Romancero gitano”, el drama “Mariana Pineda”, La “Oda a Salvador Dalí”, de 1926, y la tragedia “El Sacrificio de Ifigenia”, de 1927. En los últimos años de este periodo de crisis publica “Oda a Sesotris”, “Las tres degollaciones”, “Los títeres de Cachiporra” y “Amor de Perlinpín con Belisa en su jardín”.

 Fernando de Ríos le ofrece a Federico la ocasión de dejar España y acompañarle en su viaje a Nueva York, quien tras dudar un poco, acaba aceptando la invitación. Pero Lorca convierte el mundo americano en el símbolo de la angustia y de la alineación humana. Su grito contra esta sociedad moderna se resume magníficamente en su libro “Poeta en Nueva York”. Este es uno de los libros de poemas más complejos de García lorca. La crisis sentimental que le había hecho aceptar el viaje, no parece haberse curado. Quizás por ello, viajó a Cuba invitado por las Institución Hispano Cubana de cultura, como una nueva fuga. Allí Lorca terminó también de escribir sus piezas teatrales, “El público”, “Así que pasen cinco años” y empezó a esbozar “Yerma”.

De regreso a España vuelve a su círculo de amigos y estrecha su amistad con Carlos Morla, diplomático chileno en Madrid. Le visita frecuentemente y en su casa conoce a Pablo Neruda. Es un periodo en que Lorca trabaja sobre todo el teatro. Prepara “La zapatera prodigiosa” y “Retablillo de son Cristóbal”, mientras corrige la publicación de “Poema de cante jondo” que tras haberlo escrito diez años antes, lo publicaba ahora.

Durante la época de la República, Lorca llega a afirmar que le interesa más su obra teatral que la literaria, quizás al verse deslumbrado por el éxito que demostraba su público, excepto las clases burguesas. Dicho éxito (consagrado gracias a la obra “La barraca” en la que se había declarado que no habían ni primeros ni segundos actores) no impidió que en 1933 Lorca viajara a Argentina. En Argentina asistió al triunfo de las representaciones de sus obras: La zapatera prodigiosa, Bodas de sangre, Mariana Pineda, La casa de Bernarda Alba, Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores, a destrucción de Sodoma, Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, Sonetos del amor oscuro, son todas obras de este fructífero momento creador de Federico.

 

El 17 de julio de 1936 Federico llega a Granada. Sólo cuarenta y ocho horas después, la violencia fascista se abatía sobre esta ciudad. Arrestos en masa, asesinatos y ejecuciones capitales, una de ellas la de Federico García Lorca.

El régimen franquista al que se ha responsabilizado de su muerte se guardó un sospechoso silencio sobre este y otros hechos durante años. Muchos mantiene que Lorca fue asesinado por orden del Gobernador civil de Granada, comandante José Valdés Guzmán.

La misma noche del 19 o con las primeras luces del día veinte Federico García Lorca fue llevado en coche hasta los Barrancos de Viznar (cercanos a la ciudad de Granada) en compañía del maestro Galindo González y los banderilleros Juaquín Arcollas Cabezas y Francisco Galadí Mergal. Los cuatro subieron su ultimo “paseo” por el camino de la Fuente Grande, la antigua Ainadamar o fuente de las lágrimas y allí, bajo un viejo olivo fueron brutalmente asesinados.

 

 

 

 

 1.2 Datos sobre la obra “El romancero gitano”.

Era idea de Francisco García Lorca, que comentó en una ocasión, el reunir todos los romances de su hermano en un solo volumen, como muestra, bajo un único registro métrico, de la rica variedad de la voz lorquiana. De aquella idea parte esta obra.

En julio de 1928 se publica en Madrid el tercer libro poético de Federico García Lorca: Romancero gitano. El volumen pequeño, impreso en papel de poco calidad, llamaba la atención por el diseño y dibujo de la cubierta.

Gabriel Celaya ha evocado su reacción cuando vio el libro en un escaparate: “Su autor me era desconocido,y su título no me decía nada. Pero había en la cubierta un dibujo en rojo y negro que me fascinó”.

Juan Chabás, el crítico y poeta levantino, escribía en una reseña la siguiente descripción: “Sangre roja y cuajada, heridas de infantil caligrafía, escriben el nombre del libro. En el equilibrio de gracia esbelta, tres negros girasoles de tinta china o de azabache de tirabuzón gitano sostienen el rótulo, húmedos de ternura, en un búcaro popular ue abre u boca de cerámica como una corola rizada de dompedro. Detrás, España roja, también de sangre, con perfil de cresta de gallo más que de piel de toro. En campo de nieve de papel, todo. Debajo, con letras de dibujada y compuesta torpeza, que silabean cada trazo del nombre, la firma del autor: Federico García Lorca. Y una fecha (1924.1927), y un conocido membrete editorial, de estirpe noble ya”.

García Lorca, pensó ampliar el libro en su segunda edición (Madrid, Revista de occidente, 1929). En una breve carta familiar indica, en efecto, que quiere añadir para la segunda edición “tres romances más que estoy haciendo”. Los tres a los que el poeta aludía no debieron ser terminados.

 Alguno de ellos, como el “Romance gitanillo apaleado”, se da como escrito en carta a Jorge Guillén de 2 de marzo de 1926, por más que hoy nos sea desconocido.

El Primer romancero gitano está en su origen ligado al “Poema del cante jondo”, del cual se desprende y con el que mantiene claros lazos de unión. El cante jondo, cante gitano-andaluz en su desarrollo moderno, está en la raíz de los dos libros, conveniéndole al Romancero.

Otro aspecto crítico de importancia es el de la cronología. El poeta declaró en la misma cubierta de la primera edición, los años que enmarcan la composición de su libro: 1924-1927. Poema del cante jondo , que García Lorca dataría en 1921.

Entre 1924-1927 indican el tiempo clave de escritura del libro.

“Burla de Don Pedro a caballo” fue escrita, en su primera versión, el 28 de diciembre de 1921, día de los Santos Inocentes.

En 1924 podemos documentar el “Romance sonámbulo”, “La monja gitana” y el “Romance de la pena negra”, mas el comienzo del “Romance de la guardia civil española” terminado dos o tres años después. En enero de 1926 “La casa infiel”. Poco después escribe el poeta a su hermano Francisco: “ El romancero gitano quisiera reservarlo y hacer un libro sólo de romances. Estos días he hecho algunos, como el de “Preciosa” y el de “Prendimiento de Antoñito el Camborio”. Son interesantísimos. Si me contestas pronto te los mandaré”.

Añade a su hermano: “he visto completas cosas que antes no veia y he puesto en equilibrio poesías que cojeaban pero que tenían la cabeza de oro”.

Y es en este momento, febrero de 1926, cuando decide reservar los romances para un libro independiente.

 En Marzo de 1926 García Lorca anticipará a Jorge Guillén: “·estoy terminando el romancero gitano”.

Antes de agosto de 1927 estaban escritos los romances anteriormente citados, junto con “Muerte de amor” y “El emplazado”, pues en dicho mes declara haber terminado su libro.

  

 

II. Tratamiento de los personajes por Federico García Lorca.

Sobre esta propuesta de trabajo, hay que mencionar ya, desde un primer momento, que el tratamiento que Lorca hace sobre hombres y mujeres es muy tradicional dándoles así un aspecto físico y psíquico muy condicionado a la época en que se ubican.

Algo también muy importante es que los personajes están muy caracterizados por su condición de gitanos, por lo que Lorca ha intentado mantener en todo momento las ideologías propias y rasgos comunes de esta raza.

El Romancero gitano es una obra directamente influida por el andalucismo y la admiración de Lorca por su pueblo y gentes.

Se cree que el poeta pretende dar a conocer el pueblo “calé”. Sus tradiciones y sus ritos además de los prejuicios y de la marginación que padece.

El propio Lorca define lo que pretendía en el Romancero: “Quiero transmitir la pura anécdota andaluza. Es popular hasta la desesperación, y como lo considero lo más primario, lo más halagador de sensualidades y lo menos andaluz no lo veo”.

Lorca, da a conocer la represión del pueblo gitano no sólo en el Romancero gitano, sino también en El Poema del cante jondo y en ambos denuncia la represión, prejuicios sociales y marginación de esta raza.

Puede establecerse cierto paralelismo entre la muerte de Lorca y la represión del pueblo gitano que él describió en vida. Federico García Lorca muere, como ya hemos mencionado en su biografía, en una masacre protagonizada por la Guardia Civil defensora de una ley siniestra. De la marginalidad se deriva el tema de la violencia como se demuestra en distintos paisajes del Romancero gitano.

 

Los gitanos por medio del flamenco (tipo de canción que expresa sentimiento interno, dolor y acidez), quieren transmitir las costumbres más típicas que están por encima de la posible marginación y que permanecen perennes ante los tiempos.

El flamenco en esencia es llanto, acidez, lamento. Es un movimiento musical cargado de contenido, mensaje y queja. Además hay que unir lo que representa para el pueblo gitano que busca en este canto la escapatoria a su situación y lo hace bandera de sus tradiciones y formas de pensar.

 

2.1. El hombre.

 

La figura masculina de Lorca se ve influenciada por el papel que durante épocas se le ha asignado. Así, mantiene siempre una actitud casi siempre pasiva ante cualquier hecho pues quienes se lamenta o quejan ante algo son las mujeres consoladas y protegidas por los hombres.

Los hombres representan rasgos de madurez ya definidos, sensatez y capacidad de reacción (todo lo contrario de lo que se refleja en las mujeres).

El poeta hace uso de dos prototipos de hombres:

ð        El joven ingenuo engañado por la mujer que personifica la vitalidad de la

vida y la inocencia.

ð        El hombre maduro, ya responsable y más consciente de sus actos que representa la sabiduría del que ha vivido mucho y posee experiencia suficiente como para saber reaccionar ante casi todas las situaciones.

 

 

Algo a destacar también, es la ausencia casi absoluta de descripción física de los personajes masculinos. Tan solo alguna vez el poeta ofrece algún rasgo pero en estos casos, simplemente lo hace para caracterizar a ese o esos personajes en concreto, no para generalizarlo con todos los hombres que a lo largo de la obra aparecen (a diferencia de la mujer, quien desde un primer momento mantiene unas características que marcan también su carácter).

 Psíquicamente hablando, de los personajes masculinos hay que mencionar un par de características destacables.

La primera de ellas es que Lorca en ellos nos refleja un carácter tranquilo, pausado y enormemente protector sobre la mujer (a quien en oposición se la caracteriza por su debilidad) y muy condicionado por su raza y sexo.

“(...)Me porté como quien soy.

Como un gitano legítimo(...)”.

(romance de La casada infiel del Primer Romancero gitano, versos 48-49)[1]

 

“(...) preguntan al viento

por el llanto oscuro

del caballero(...)”.

(romance de la Burla de Don Pedro a caballo del los tres romances históricos, versos 10-12)

 

Otro aspecto que aparece en el hombre es el de hombre conquistador y su ingenuidad al ser joven.

“Y que yo me la llevé al río

creyendo que era mozuela,

pero tenía marido(...)”.

(romance de La casada infiel del Primer Romancero gitano, versos 1-3)

 

Físicamente, lo más descriptivo que encontramos sobre el gitano es:

“(...) moreno de verde luna,

voz de clavel varonil(...)”.

(romance de la Muerte de Antoñito el Camborio,del Primer Romancero gitano, versos 21-22)

Algo más a destacar en el tratamiento que Lorca lleva a cabo en los personajes masculinos de su obra, es que al escribir sobre ellos, no utiliza figuras retóricas como en el caso de las mujeres.

Una explicación puede ser que al no dar importancia ni a su físico ni centrarse mucho en ellos, la alteración lógica del orden de las oraciones o la utilización de palabras que substituyen a otras queda totalmente fuera de lugar.

El otro tipo de hombre que aparece a lo largo del Romancero gitano es el Guardia civil. Este personaje hace uso de su autoridad y es con él con el que Lorca utiliza símbolos como los metales que suelen asociarse a a muerte. Este símbolo es muy utilizado por Lorca aunque hay que destacar que:

-Los cuchillos y los puñales simbolizan la muerte.

-La plata y el oro, por el contrario, tienen connotaciones positivas.

El Guardia civil personifica la represión del poder representado por esta autoridad hacia el pueblo gitano.

Encontramos la presencia de este personaje en los romances 3(Reyerta), 11(Prendimiento de Antoñito el Camborio en el camino de Sevilla), 12(Muerte de Antoñito Camborio) y 15(Romance de la Guardia Civil española) todos pertenecientes a El primer romancero gitano.

Hasta aquí llega el estudio de los personajes masculinos lorquianos. A continuación presentaremos el estudio realizado sobre los personajes femeninos.

2.2 La mujer

 

Estos personajes son los que dan más juegos en la poesía de Lorca. Descritos detalladamente tanto física como psíquicamente, representan un pilar importante en la mayoría de romances.

Psicológicamente hablando, el poeta intenta darles un matiz de personas débiles ante hechos o situaciones adversas haciendo con ello que el personaje masculino adquiera fuerza y ejerza un papel de protector sobre ellas que refleja el tratamiento tradicional que Federico García Lorca quiere transmitir.

Soledad Montoya o la monja gitana son las representaciones de lo que representa la mujer para los gitanos y en la temática del libro: “La pena de Soledad Montoya es la raíz del pueblo andaluz. No es angustia porque con pena se puede reír ni es dolor que ciega puesto que jamás produce llanto; es una angustia sin objeto, en un amor agudo o nada, con una seguridad de que la muerte (preocupación de Andalucía) está respirando detrás de la puerta”.

Las mujeres lorquianas en la mayoría de veces, están siempre tristes por diversos motivos, los más abundantes de los cuales son:

Por la nostalgia de recordar tiempos mejores en los que la raza gitana no estaba tan marginada.

“(...) y damas de triste porte,

morenas por la nostalgia

de un ayer de ruiseñores(...)”.

(romance de San Miguel, del Primer romancero gitano, versos 38-40)

Por el abandono sufrido por su amado que le hace actuar con gestos melancólicos y que incluso, a veces, acaban para la mujer en un fatídico final (en este aspecto, la mujer enamorada representa la fidelidad recordando, en cierta manera, al personaje de la mitología clásica Penélope, mujer del héroe Ulises).

“(...) Con la sombra en la cintura,

ella sueña en su baranda,

verde carne, pelo verde,

con ojos e fría plata(...)”.

(Romance sonámbulo, del Primer romancero gitano, versos 5-8)

 

“(...) ¡Cuántas veces te esperó!

¡Cuántas veces te esperara,

cara fresca, negro pelo,

en esta verde baranda!(...)”.

(Romance sonámbulo, del Primer romancero gitano, versos 69-72)

 

Pasando a tratar a los personajes femeninos por sus descripciones físicas, hay que decir que siempre se les atribuye de un rasgo muy característico de la raza gitana: el pelo negro, la melena negra tratándola el poeta como algo muy sensual y erótico.

No menos erótico es que la mayoría de las mujeres tratadas son vírgenes, inmaculadas, rasgo que se presenta, normalmente, momentos antes de que esta característica se vaya a perder.

 Así pues, y refiriéndose a esto, el poeta utiliza como símbolo por excelencia la luna (con todo lo que ella conlleva: blancura, misterio, noche, tranquilidad, intimidad, etc).

Este símbolo lo utiliza tantas veces, que se han contado en el Romancero un total de 218 apariciones, haciéndolo así, el más utilizado por Lorca, seguido del color verde como muerte, que se utiliza un total de 98 veces.

Respecto a la luna, hay que mencionar que su simbología depende de cómo aparezca:

ð        Luna roja: significa muerte dolorosa.

ð        Luna negra: significa muerte.

ð        Luna grande: simboliza la esperanza.

ð        Luna en puntas: tiene una connotación erótica.

Por último a destacar en el estudio de los personajes femeninos, es que gracias a ellos, Lorca utiliza un gran número de figuras retóricas. Las más importantes son, a parte de los símbolos recién tratados:

El hipérbaton o alteración del orden lógico de la oración.

“(...) En la copa de un olivo

lloran dos viejas mujeres(...).

(Romance de la Reyerta, del primer romancero gitano, versos 9-10)

La personificación. Consiste en la atribución de cualidades humanas a seres o cosas inanimadas.

“(...) Preciosa llena de miedo,

entra en la casa que tiene,

más arriba de los pinos,

el cónsul de los ingleses(...)”.

Llegados a este punto, se da por concluido el estudio sobre el tratamiento que Lorca hace de los hombres y las mujeres no sin antes añadir, que no se mencionan figuras retóricas como la metáfora, la asíndeton o la polisíndeton por no haber encontrado ejemplos significativos dentro de la obra estudiada.

A continuación, pasemos a tratar las conclusiones.

 

 

 

 

 

 III. Conclusiones

 

En este apartado vamos a volver a destacar aspectos importantes de la obra El Romancero gitano de Federico garcía Lorca.

Como bien se ha dicho, a lo largo de toda la obra lo que el poeta pretendía no era otra cosa que reflejar la marginación de la raza gitana desde tiempos inmemoriales(los gitanos no están bien vistos por lo que son y por su manera de vivir nómada, desarreglada y sin sitio fijo) y consagra casi en mito a la Andalucía que Lorca tanto amaba.

Por ello, Lorca se sirve de personajes, situaciones y paisajes puestos en lo llamado “tradicional”.

Igualmente hay que remarcar que los personajes que el poeta utiliza, son tratados como gitanos y actúan como tal teniendo en cuenta siempre su sexo. Así, refleja fielmente la cultura gitana tan desconocida por todos mediante aspectos como el físico (la melena de las mujeres), el carácter (débil en ellas y pasivo en ellos) e incluso el flamenco sirviéndose de una simbología rica en significado y muy variada.

Quizás por todo ello, la mayoría de los estudiosos de García Lorca opinan que después de Cervantes es el mejor escritor que ha dado España.

 

 

 IV. Opinión personal

 

Respecto a la obra de García Lorca, únicamente puedo decir que no puedo opinar demasiado de ella por no haberla entendido al cien por cien. Aun así, y en la medida que me sea posible, intentaré crearme mi propia opinión.

Sinceramente casi no he entendido la obra por falta de información aunque me ha encantado la manera en que el autor ha utilizado los símbolos (claro está, después de haber tenido un manual de ayuda).

Algo que me da rabia, es que esto que acabo de mencionar y que tanto me ha gustado, no lo hubiera podido valorar si no se me hubiera facilitado material complementario, por lo que pienso que habrá otros aspectos quizás más interesantes que se me habrán pasado por alto a causa de mi ignorancia. Es la gran pega que encuentro, aunque no al libro ni a nada en concreto, simplemente es algo que me molesta bastante.

Por lo demás, y vuelvo a repetir, no puedo dar una opinión enteramente convencida porque no he acabado de entender la obra y no me gustaría pecar de blasfemia.

 

[1] Informamos que las citas expuetas son extraídas del libro : Federico García Lorca.”Romancero gitano”. Alianza editorial, edición de Mario Hernández, Madrid,8ª reimpresión de 1998




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Idioma: castellano
País: España

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