Roma clásica

Sociedad. Vida cotidiana. Familia. Educación

  • Enviado por: Miguel
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 10 páginas
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ÍNDICE

  • Índice -------------------------------------------------- pag 1

  • La Sociedad Romana -------------------------------- pags 2-3

  • La Vida Cotidiana ----------------------------------- pags 4-7

  • La Familia -------------------------------------------- pag 8

  • La Educación ----------------------------------------- pag 9

  • Bibliografía ------------------------------------------- pag 10

LA SOCIEDAD ROMANA

Como en la mayoría de las sociedades de la antigüedad, la población estaba dividida en dos grandes bloques: los hombres libres y los esclavos.

Dentro de los hombres libres, también se distinguían dos bloques:

los ciudadanos y los no-ciudadanos.

La mujer se consideraba que era como un menor de edad, independientemente de su condición.

Entre los hombres libres también se hacía una distinción, que consistía en que unos eran `cives' (ciudadanos) y otros `peregrini' (extranjeros).

Decir que a estos últimos se les permitía vivir en Roma, pero carecían de derechos políticos.

Básicamente, los `cives', tenían unos derechos civiles y políticos tan sencillos como: derecho a voto, a desempeñar ciertos cargos públicos, a presentar defensa contra una sentencia; derecho a contraer matrimonio, a la propiedad y el comercio, etc....

Bastantes de estos derechos podían ser adquiridos por nacimiento, por liberación de un esclavos, y por concesión del Estado.

Tanto podían dotarte de ellos como arrebatártelos.

Los ciudadanos se dividían en patricios y plebeyos.

Los primeros eran los que podían considerarse puros en parte, pues descendían de los primitivos romanos, y forman la aristocracia.

Los plebeyos proceden de la anexión de los pueblos sometidos por Roma, y forman la mayoría de la población de ésta.

Tras muchas luchas, los plebeyos logran la igualdad de derechos civiles ayudando en parte que el ejército estuviese formado por la plebe.

Tras más luchas, consiguen la total igualdad de derechos por lo que ya se podía aspirar a tener cargos políticos.

Otra categoría a comentar eran los llamados `clientes' (se incluyen dentro de los hombres libres) que eran ciudadanos que “motu proprio”

se ponían bajo la protección de una persona rica.

La relación entre cliente y patrón era muy íntima, hasta que cuando empezó la época imperial, los clientes pasaron a verse como un elemento decorativo, con una ínfima remuneración y mal tratada.

Los esclavos eran considerados objetos, y de no mucho valor, y el poder que podían ejercer sus dueños sobre ellos no tenía fin.

El esclavo en cuestión carecía de derechos, salvo que podían contraer matrimonio con una compañera de esclavitud (contubernium).

Los esclavos eran utilizados para trabajos que beneficiaban a todos menos a su colectivo en cuestión: hacían trabajos de obras públicas y servicios públicos (lo que teóricamente desempeñan los trabajadores de una brigada y de obras públicas).

Antes nombrado, el esclavo podía obtener su libertad si procedía por parte de su amo.

A esta persona se le llamaba liberto, pero seguía sin tener muchos más derechos y seguía debiendo fidelidad y respeto a su amo.

Con relación a la mujer, cuya condición era similar a la del esclavo (salvo que esta tenía derechos civiles), se sabe que los patriarcas tenían total control sobre ellas.

La mujer romana presenta una diferencia con respecto a la griega, y es que está dotada de más derechos; de manera que podían salir de casa y visitar todo tipo de lugares públicos, comían con sus esposos, etc...

Las mujeres se casaban entre los trece y diecisiete años.

Durante la época imperial, la mujer, una vez casada, desempeñaba un papel importante de la casa, tal era su relevancia, que se decidió que la mujer fuese dueña de lo que había aportado al matrimonio.

Por lo cual, había mujeres que no sólo llevaban las riendas con sus maridos, sino que las había que mandaban sobre ellos.

La mujer tenía ya una postura independiente, por lo que algunas (pero contadas) mujeres intentaron romper tabúes y barreras decidiendo participar en eventos olímpicos, o bien participando activamente en la vida política.

LA VIDA COTIDIANA

LOS ESPECTÁCULOS

Toda sociedad de cualquier civilización ha tenido sus momentos de diversión y ocio, que en el caso de los romanos, ellos lo llamaban `ludi' (juego).

Podían ser de dos índoles: `circenses' (de circo o anfiteatro) o `scaenici' (de teatro).

Al ser fiestas oficiales, todos los ludi eran subvencionados por el estado y organizados por los ediles.

En el caso de los “ludi circenses”, el evento se iniciaba con un desfile en el que se transportaban imágenes de los dioses al circo.

A continuación, enumeraban el orden de los espectáculos y empezaba la fiesta.

En el circo se realizaban luchas de gladiadores que principalmente eran soldados de guerra hechos prisioneros, aunque también hubo que luchó por voluntad propia.

Luchaban a muerte entre sí, y en ocasiones, si un contendiente caía desarmado, el público o el presidente de los juegos decidía la vida o la muerte del gladiador.

Había muchos tipos de lucha y se llegaron a inventar muchas variantes con el fin de agradar lo más posible al público.

Normalmente cada gladiador vivía unos seis o siete combates, y si sobrevivía, se volvía entrenador, pues se le perdonaba la vida.

A parte de hacer luchas de hombre a hombre, se realizaban luchas de un hombre contra un animal (o varios).

Se traían desde todos los rincones del mundo romano animales tales como leones, cocodrilos, elefantes, rinocerontes, etc....

Cuanto más exóticos y peligrosos fuesen: mejor.

También se probó hacer luchar únicamente animales, pero lo más corriente era que se hiciese combatir a un hombre contra un león, un toro o un oso.

Una atrocidad que servía para entretener a los romanos eran las ejecuciones públicas, aunque para ellos era tremendamente divertido.

Se pensaba que el no aprovechar para hacer espectáculo con un condenado era derrochar diversión.

Algunos ejemplos de ejecuciones eran: atar al reo en una estaca y que fuese despedazado o comido por fieras; dejarlo desarmado ante un toro; incineraciones estando vivo el condenado; o lo más curioso de todo, se programaba una obra teatral de carácter trágico, y el actor que en principio debía morir, era reemplazado por el condenado muriendo de verdad.

Si la ejecución no había sido lo suficientemente emocionante, el público se iba muy desilusionado.

Por último, estaban las carreras de coches, que solían ser las que daban fin a la fiesta, pues era el que más gustaba a los espectadores.

Participaban cuatro equipo cada uno luciendo un color y todos los equipos eran financiados por toda los romanos.

El juego consistía en dar siete vueltas al eje del circo (que solían ser ocho mil metro más o menos) con un carro tirado por cuatro caballos.

LA VESTIMENTA

Como elemento importante en la vida de todos, está la vestimenta.

En la época de la Roma clásica, no se conocían tantos materiales y tejidos como ahora se conocen.

El tejido más común era la lana junto al lino.

La lana se trataba de muchas maneras y dependiendo de la calidad de lana que uno vistiese era fácil deducir a que estrato pertenecía.

Los contactos con Oriente Próximo permitieron la llegada de el algodón y la seda, aunque sólo se utilizaron como elementos decorativos.

La indumentaria masculina se componía principalmente de: la túnica y la toga.

Anteriormente, se usaba ropa interior con la toga, que eran las únicas vestimentas.

Pero la ropa interior fue reemplazada por la túnica, que se convertirá en vestido común para hombres y mujeres.

La túnica masculina era corta (hasta las rodillas), se sujetaba a la cintura con una cinta, y no tenía mangas.

Sobre la túnica, se colocaba la toga, que requería gran maña para poder colocársela a uno.

Las túnicas, al igual que nuestras ropas actuales, podían ser de muchas maneras, pero solían ser lisas.

Había muchos tipos de togas, y cada tipo indicaba una cosa.

El llevar una toga u otra podía significar cosas tales como: tienes mayoría de edad y eres libre; estás aspirando a un cargo político; vas a cumplir la mayoría de edad; eres una persona con un importante cargo; eres un general que ha triunfado; etc....

Había dos togas que no se clasificaban en el anterior grupo, pues si las anteriores las podemos llamar `togas de época de paz', estas son prendas militares.

Se llaman `sagum' y `paludamentum'.

La primer toga, es la que llevan todos los militares desde el centurión a cargos de menor relevancia.

La segunda, la solía portar un general en época de campaña.

La ropa femenina no distaba mucho de la masculina, salvo detalles visibles y contados.

Las túnicas eran más largas (hasta los pies), y solían estar decoradas.

Debajo de la túnica, llevaban una cinta ancha a modo de sostén que se denominaba `fascia pectoralis' o bien `mammilare'.

Usaron durante algún tiempo la toga, pero la sustituyeron por la `stola', que era más ancha y larga que la toga.

Era propia de las matronas.

También se ponían encima de la stola un manto (o `palla') más pequeño que la toga y que se colocaba con facilidad.

EL ASEO

Se sabe que los romanos eran muy limpios y se aseaban mucho, pese a que suene paradójico frente a que dormían con la túnica.

En todas las casas había una estancia llamaba `balnea' en la que había una bañera y disponían de agua caliente.

Al igual que había baños privados, los había públicos, que eran construidos por empresas privadas (`thermae') aunque estaban al alcance de todo romano.

En las termas, había habitaciones tales como los vestuarios, las termas de diferente agua, etc...

Pero además había servicios como gimnasios, sala de masajes y venta de bebidas y alimentos.

Los hombres se solían bañar hacia las últimas horas del día mientras que las mujeres lo hacían por la mañana.

Ambos se bañaban en recintos distintos.

EL CÓMPUTO DEL TIEMPO

El primer calendario que usaban se componía de 304 días repartidos entre diez meses, pero Numa Pompilio lo reformó añadiendo los meses de `Ianuarius' (enero) y `Februarius' (febrero).

Por lo que el año pasó a tener 355 días y empezaba en `Martius' (marzo) y le seguían: `aprilis', `maius', `iunius', `quintilis' (que acabó siendo `Iulius' gracias a Julio César), `sextilis' (acabó siendo `Augustus' en honor a Augusto), `september', `october', `nouember', `december', `ianuarius' y `februarius'.

Febrero poseía 28 días; marzo, mayo, julio y octubre, 31 días; y el resto de los meses 29 días.

Cada mes estaba divido en tres fechas importantes que servían para decir el día actual: `kalendae' (calendas y 1er día de cada mes), `nonae' (nonas y día 5 exceptuando los meses altos que era 7), e `idus' (idus y día 13 salvo los meses altos que era 15).

El día se dividía dos partes: el día (que constaba de 12 horas desde la salida hasta la puesta del sol) y la noche (que se dividía en cuatro turnos de vela cada uno de tres horas, desde la puesta hasta la salida del sol).

En invierno, los turnos de vigilia eran más largos.

El mediodía se denominaba `meridiem' y la medianoche `media nox'.

Por tanto, las horas desde media noche hasta mediodía se llamaban `antemeridiem' (a.m.), y las horas desde mediodía hasta medianoche `postmeridiem' (p.m.).

Por la mañana se levantaban a horas tempranas y se acostaban al ocaso del sol.

Desayunaban y a partir de allí ya comenzaba la actividad diaria.

La mañana estaba consagrada a los negocios y la tarde al descanso (quitando que había esclavos que trabajaban todo el día, y que había quien no trabajaba en todo el día).

El almuerzo tenía lugar a mediodía (`prandium') y era similar a la cena.

Después realizaban su siesta, y luego, si les tocaba baño (se aseaban cada ocho días), iban a las termas.

La cena no era muy abundante, y rara vez comían carne.

El la época clásica, y aun más en la imperial, era recomendado por los médicos el vomitar para seguir comiendo.

Para algunos, la jornada acababa aquí, pero para los que vivían con lujo, accedían a un segundo festín (`comissatio')

Y por último se dirigían a sus aposentos para reposar; se preparaban la ropa limpia del día siguiente, y dormían con la túnica puesta.

LA FAMILIA

El concepto de familia en Roma era diferente del que ahora tenemos: la familia desde un punto de vista jurídico era que todo lo que estaba ligado al paterfamilias (padre superior) era suyo.

Concretando más, lo que con su descendencia había conseguido.

Decir que el Estado ni el Derecho Público tenían autoridad sobre una familia: el juez era el paterfamilias.

El podía decidir sobre todo menos sobre su mujer, decidiendo cosas como reconocer o repudiar (o incluso matar) a un hijo, casarlos como quiera, y lo que remata su poder, derecho a disponer de todos los bienes de la familia y de sus componentes.

Matizar que el título de pater lo tiene el varón de más edad que esté vivo.

EL MATRIMONIO

El fin esencial del matrimonio era la conservación de la familia.

Todo ciudadano poseía derecho a tener una esposa.

Para que un matrimonio fuese válido los contrayentes debían cumplir requisitos de edad, fertilidad y lo más importante, tener el consentimiento de los “patres”.

Hay dos tipos de enlaces maritales: el oficial (en el que la mujer pasa a pertenecer a la familia del marido) y la no-oficial (en la que no se celebran ceremonias).

Al igual que ahora, para la boda se escogía un día, y los novios se vestían bien; después se hacía el banquete; y por último se fingía el robo de la novia del regazo de su madre por parte del novio, simbolizando con ello el nuevo lazo de unión.

La vivienda, también era muy diferente, y había tres tipos: la `uilla', la `domus' y la `ínsula'.

Hablaré de la domus.

Principalmente se orientaba al interior pues no había ventanas y la luz entraba por los patios centrales.

Se componían de un solo piso y habían habitaciones tales como:

un vestíbulo, un atrio, un tablino (donde reposaba el pater), habitaciones para los ocupantes, un comedor, una cocina, una biblioteca, un salón, un baño, etc.....

LA EDUCACIÓN

Hasta los siete años, el niño aprendía de su madre (que le enseñaba a leer), y después pasaba a manos del padre, que le enseñaba a escribir, tener interés por las cosas, y muchos principios ético-morales sobre como ser en la vida.

Para perfeccionar lo aprendido en casa, el niño iba a una escuela, donde un maestro (`litterator') le otorgaba muchos conocimientos.

Se tenía la costumbre de hacer regalos a los maestros en fechas determinadas.

Durante su tiempo en la escuela, lo niños leían y trataban textos de poetas.

Después pasaban a la enseñanza secundaria, que ya eran estudios especializados y que sólo los cursaban los hijos de adinerados.

Duraba hasta los 16 años; el maestro se llamaba `grammaticus'.

Aquí se procedía a aprender literatura griega esencialmente, pero también se les enseñaba geografía, mitología, gramática, física, etc...

La intención era, que al final de la secundaria, el individuo hubiese pasado a ser un hombre maduro y culto.

Terminada esta secundaria, se le enseñaba el arte de la retórica, de manos de un maestro o `rhetor'.